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R E V I ^ ^ K MÚSICA

A ñ o l i i - n . " 23 - Abril 1988 - 400 pías.


Turner
Música Clásica
Por fin una tienda que entiende
de música clásica, una tienda
comparable a las mejores de Europa.

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Edita
SCHERZO EDITORIAL, S.A.
O Marqués de Mondéjar, I I - 4." C
28028-Madrid. Tcléí. (91) 246 76 22

Presidente
Gerardo Queipo de Llano

Director
Amonio Mora]

Director Adjunto
Arturo Reverter

Reductor Jefe
Enrique Martínez Miura

Consejo de Dirección
Javier Alfaya, Domingo del Campo Castel.
Manuel García Franco, Agustín Muñoz Jimé-
nez, Enrique Pérez Adrián.
Año lil - n.° 23 - ABRIL 1988 - 400 ptas.
Secciones
Redacción en Barcelona: César Calmeli, Aelua-
lidad: Arturo Reverter y Enrique Martínez Miu-
ra. Discos: Enrique Pérei Adrián. Alta
Fidelidad: Alfredo Orozco. Danza: Roger So-
tos. Libros; Xoan Manuel Carreira. Jazz: Ebbe
Traberg. Música contemporánea: José Iges.

Colaboran en este número:

Javier Alfaya, Roberto Andrade Malde, José


Carlos Cabello Arroyo, César Calmell, Sansón
Carrasco. Xoan Manuel Carreira, Xavier Dau-
fí. Pedro Elias, Fernando Fraga, Tomás Garri-
do, Manuel Gomis Gavilán, Florentino Gracia
Umitas, José Iges, Maria Angeles de Juan, Lin-
coln R. Maiztegui Casas, Santiago Marlin Ber-
múdez. Joaquín Martín de Sagarminaga,
F.nriqtie Martínez Mtura, Francesc X. Mata Ber-
trán, Blas Malamoro. Ángel F. Mayo, Barbara
McShane. Luis Morales Giacomán, Wolfgang SUMARIO
Amadeus Mozarl. Agustín Muñoz Jiménez, Jep
Muís. Rafael Onega Basagoiti, Enrique Pérez OPINIÓN 4
Adrián, Viclor Pliego de Andrés. Gerardo Quei-
po de Llano. Arturo Reverter, Jordi Ribera i ACTUALIDAD 8
Bergós, Eduardo Rincón, Roger Salas. José Luis LA EDUCACIÓN MUSICAL EN ESPAÑA:
Téllez, Carmen Torreblanca. Ebbe Traberg.
— ¿Cólogos o musicólogos?, Víctor Pliego de Andrés 24
Foto de portada:
ENTREVISTA:
Polygram S.A. (D.G.) — James Levine a la conquista de Europa 27
Foto de portada:
ACTUALIDAD D1SCOGRAFICA 35
S. Lautenvasser DISCOS 36
Polygram Ibérica, S.A. ESTUDIOS DISCOGRAFICOS 36
Publicidad, Redacción — Conosco il mestier. A propósito de las Sinfonías de Beeihoven de
y Administración Abbado, José Luis Pérez de Arleaga 58
Scherzo Editorial, S.A. — Wagner- Levine: la escalera sin peldaños, Enrique Pérez Adrián 60
Marqués de Mondejar, 11 - 4 . ' C LIBROS 62
28028-Madrid PARTITURAS 64
Teléf. (91) 246 76 22 LA GUIA 65
Imprime: DOSIER:
MOV1EGRAF, S.A. — Georges Bizet, un músico en la encrucijada 67
C/ Esligia, i y 5
28037 Madrid — El largo camino musical de Bizet, Arturo Reverter 68
Tino.: 204 95 03 — Operas raras e inacabadas, Fernando Fraga 71
Folocomposición — Carmen, mujer fatal. Carmen Torreblanca 74
Lumimar. S.A. — La dudosa españolidad de Carmen, Gerardo Queipo de Llano . . . . 78
Albasanz, 48-50 — Dos madres, desmadres, Blas Matamoro 80
28037-Madrid. Teléf. 204 30 01 — Carmen, la España exótica, Eduardo Rincón 82
Depósito legal
— Discografia de Carmen, Fernando Fraga 84
M-41822-1985 — Bizet, el articulista 86
ISSN -0213-4802 OPERA DEL SIGLO XX:
— Pélleas et Melisande de Claude Debussy, José Luis Téllez 88
SCHERZO es una publicación de carácter plural
y no pertenece ni está adscrita a ningún orga-
DANZA:
nismo público ni privado. La dirección respeta — Entrevista con Alicia Alonso: La savia y el secreto de los pasos,
la libertad de expresión de sus colaboradores. Roger Salas 93
Los temos firmado; son de id oclusiva respon- — Actualidad 94
sabilidad de los firmantes, no siendo por lome MÚSICA CONTEMPORÁNEA:
opinión oficial de la re vina
— Estreno de la ópera Fígaro de José Ramón Encinar, José Iges 98

Scherzo 3
OPINIÓN

Una leyenda recuperada


a noticia ya se ha hecho pública de ensayos se ha hecho en otros locales tan poco

L confirmando los rumores que venían


circulando desde hace meses: el Monumental
Cinema, una de las salas históricas de
Madrid, se recupera para la música culta.
Tras laboriosas gestiones se ha llegado a un
acuerdo entre el Ente Radiotelevisión y los
propietarios del inmueble. Al parecer el
apropiados como el teatro del Fomento de las
Artes o, modernamente, en una antigua y
desvencijada sala de fiestas del Gran San Blas,
cuando no en el insalubre sótano del Real.
Bien, parece que el problema lleva camino de
resolverse con la recuperación del Monumental, que
todos, más o menos entendidos, instrumentistas,
arrendamiento inicial incluye la posibilidad de directores y público en general, han calificado
compra a medio plazo. Suponemos que las como «la mejor acústica de Madrid», afirmación
cantidades correspondientes serán elevadas. La probablemente cierta porque el caserón de Antón
operación es, con todo, a primera vista, muy Martín posee un grado idóneo de reverberación, de
interesante tanto para la orquesta de la redondez, de presencia; el sonido progresa en su
Radiotelevisión, que de tal modo va a tener una sala de forma excelente, perfectamente arropado,
sede propia —sin que haya de depender por ello de con una sorprendente proyección y enriquecimiento
otros organismos o entidades y sin que deba de los armónicos. En tal sentido no hay duda de
desempeñar con tal motivo el papel de hermana que aventaja a salas tan aceptables como el Real o
pobre de la Nacional, como hasta aqui ha el Palacio de la Música.
sucedido— en la que podrá no ya dar sus Los aficionados más jóvenes podrán disfrutar de
conciertos, sino ensayar y evitar así ese un teatro, nuevo para ellos, de enorme amplitud
despropósito, tan lamentablemente habitual entre (casi tres mil localidades si se rehabilita el
nosotros, de que se trate de lograr la imposible anfiteatro, la famosa montaña), de sensacional
cuadratura del círculo que supone conjugar dos acústica. Los viejos recordarán sin duda aquellas
acústicas diferentes. A este respecto no cabe memorables sesiones protagonizadas por la
discutir que, con independencia de otros problemas Nacional de los mejores días y por las más grandes
que han venido aquejando su existencia, la batutas de los años cincuenta y sesenta, como
agrupación sinfónica radiotelevisiva ha sido un Argenta, Beecham, Schuricht, Horenstein,
poco la pupas porque nunca ha contado con un Barbirolli, Kubelik, Klecki, Celibidache, Monteux,
local debidamente acondicionado para realizar Munch, Martinon, Scherchen, Matacic, Sargent,
provechosamente sus actividades: primero ensayó y Dorati... Épocas de esplendor que parece difícil que
tocó en el impresentable auditorio del antiguo vuelvan y que contribuyeron a crear una
Ministerio de Información y Turismo —hoy sensibilidad sinfónica en Madrid y a degustar, con
Defensa—, que poseía una de las peores acústicas paladar exigente, los más sabrosos y bien cocinados
que imaginarse pueda, seca, dura, gris; luego —con platos musicales.
previas tímidas y esporádicas incursiones, para el Pero quien ha de salir indudablemente más
acto del concierto, al Monumental precisamente beneficiada es la Orquesta de la Radiotelevisión,
(Sansón de Haendel y la Novena de Beethoven con que, al menos por lo que respecta a los temas
Markevitch) y en el Español— se trasladó al recién acústico y de autonomía, no va a poder ya
construido Palacio de Exposiciones y Congresos, quejarse. Claro que el local necesitará de una
que tiene una sala amplia y cómoda pero de remodelación y de un ajuste fino, para intentar
malísima sonoridad, en donde es inaudible casi un recuperar todas sus antiguas condiciones sonoras.
mezzoforte. Después viajó al Real por unos meses, Las cosas —eso esperamos todos de los dirigentes de
volvió al Palacio y, finalmente, se instaló en el la agrupación— deben hacerse despacio y bien y,
edificio de la Plaza de Oriente, en donde ha venido desde luego, en ningún caso puede entenderse que
actuando en los últimos diez años más o menos alguien considere que la orquesta va a degradarse
—cotizando, eso sí, a través de un contrato por instalarse en el Monumental. Todo lo
próximo a lo leonino, una importante cantidad al contrario.
Ministerio de Cultura. Pero la labor fundamental

4 Scherzo
OPINIÓN

EL DISPARATE MUSICAL

Josemari, Maripili, Luisito y Julito

R esulta que hace poco, el Ente nos


obsequió con una transmisión en
directo de la hasta hace poco
abandonada ópera de Rossini // viaggio
a Reims, a cargo de la Opera Estatal vie-
no me da la real. oiga. Tercer supuesto:
a Josemari no le gustan ni la ópera ni Ma-
ripili. A Maripili no le gusta Josemari, y
sí la ópera, para fortuna nuestra. Califi-
cación: ¡Eurelca! Nota final: le recuerdo
nesa y dirigida por Claudio Ab- a Josemari que un estudio grosero de la
bado, a la sazón titular del citado teatro. programación revelará una abrumadora
El reparto contaba, entre otios, a nues- superioridad de lo deportivo sobre lo ope-
tra Montserrat Caballé. (Nota: última- rístico, en el más puro estilo de Solis (el
— UNA BROMA MUSICAL - , mente las óperas dadas por el Ente del tomate no, el ministro).
parecen multiplicarse como por esporas
—que es una reproducción decente, no Por otra parte, el Ente fue protagonista
como lo que practican otros—, tal es su de otro disparate días después. La noti-

A
noche, aburrido de esta gran cia era graciosa. Los herederos de Espa-
ciudad (pensar que me queja- número; aunque la selección de reperto-
rio e intérpretes incluye bastantes sorpre- ña Cañí contra Querido Pirulí, decía el
ba del ajetreo vienes), harto de titular, que ya le entraban a uno ganas
sas, hay que reconocer que están que lo
no poder montar ni en autobús, me tiran.) Bueno, pues he aquí que después de reír. El caso es que los herederos de
refugié en mis pensamientos intentan- de la ópera, menda se retiró a sus apo- los autores del pasodoble no autorizaron
do huir de la quema. Hacía un par de sentos a dormir, que ya era hora. A la la utilización del mismo en el programa
días que había estado viendo a Los mañana siguiente, afeitábame medio dor- Querido Pirulí, por lo que el director de-
Virtuosos de Moscú en un programa mido —como siempre— mientras escu- cidió utilizar como sintonía «la obertura
chaba las noticias radiofónicas —también de Caballería ligera de Guillermo Tell"
dedicado exclusivamente a mi obra y (sic). hombre, yo pensaba que Guillermo,
me había quedado muy deprimido. como siempre; me reconozco culpable sin
eximente del evidente masoquismo Willy para los amigos, era una especie de
Un violinista excepcional y una or- guerrillero romántico; no creí que tuvie-
questa de cámara con una cuerda mañanero— cuando, súbitamente, cier-
to cronista deportivo, particularmente ra la cosa tan bien organizada como pa-
aterciopelada; sin embargo ¡qué me- agresivo, inició una perorata contra el En- ra tener una caballería ligera, y mucho
canicismo a ultranza, qué ideas más te. Josemari García, que así se llama, menos que le llegara a componer una
poco mías las del director! ¿Creen arremetió contra la directora general (léa- obertura. Todavía, una obertura de La
Vds. que soy tan amanerado, tan su- se Maripili, según él) por haber emitido manzana hubiese sido más apropiada o,
perdulce, tan lamigoso? Yo, que soy la ópera, pues ello supuso retrasar la por lo menos, eso dicen las crónicas. Por
transmisión de no sé qué partido de ba- otra parte, el hijo de Willy (o sea, el de
el autor, creo que la cosa no es para la manzana que podría haber sido ober-
tanto. Eso fastidia a cualquiera, in- loncesto. Total, que la centralita de ¡a
emisora de Josemari quedó bloqueada — tura pero que no fue; voy a parar, que me
cluso a mí. estoy haciendo un lío que ni que hablara
según él— por las indignadas llamadas de
Cuando entro en semejante trance, los aficionados que, teniendo que traba- en francés) debió morir sin descendencia,
tengo que recurrir al eterno femeni- jar al día siguiente, no podían quedar in- estéril de la impresión; así que, en cuan-
somnes presenciando el apasionante to a ausencia de herederos, no andaba
no. Estuve pensando en Nancy Slo- muy descaminado el director de Querido
race, tan vita!, tan extraordinaria espectáculo pelotero de turno. Cinco mi-
nutos duró la arenga, durante los cuales Pirulí.
mujer como cantante. Ahora puedo
decir que hice el primo, y que bien po- al que suscribe casi se le cae la afeitado-
ra (de la risa, claro está). No quiero terminar sin otra que les va
día haber mandado a hacer púnelas a dejar pasmaos. ¿A que no saben que
a Constanza, tan casquivana y sim- hay un álbum que tiene la díscografía bá-
ple. Mis sentimientos en el Cosí Jan Reflexionando un poco, recordé tañías sica en disco compacto? Pues sí, queri-
tulle no son ajenos a la cuestión. Pe- y tantas óperas —creo haber comentado dos. Y, además, les digo lo que tiene, para
ro debo decir que después de mi vuel- el asunto desde estas mismas lineas— que que vean que no tenerlo es para aquello
ta a la vida mis pensamientos sobre terminaban antaño cuando Dios y el se- de vivo-sin-vivir-en-mi: Michael Jackson,
la mujer son muy distintos. En estos ñor Calviño querían, que solía ser bastan- Julito Catedrales, digo, Julio Iglesias,
tiempos todo es diferente. Me arre- te tarde. Como quiera que no he tenido Luisito Ponecajas, no sé qué otro chin-
piento de no haber sido capaz de rom- noticias de ninguna centralita bloqueada chin y..., Beethoven. Aguanta, que si el
per una situación como aquella que por este motivo, y ante el furibundo ata- sordo levantara la cabeza asistiríamos a
que de Josemari a Maripili, pues tengo un curso acelerado de juramentos en ale-
tanto me perjudicó. Pero ser fuerte mán (por cierto, que Luisito vuelve hoy
un no-sé-qué que qué-sé-yo. Porque va-
post mortem es muy fácil. Asi que mos a ver: Josemari defiende que la gen- otra vez al Ente; está en todas partes, co-
aprovechando mi circunstancia, voy te que quiere ver el baloncesto no se puede mo la Coca-Cola). En Tin, que se me ha
a elegir una española que me haga fe- acostar larde. Primer supuesto: los que acabado el sitio y no les he podido con-
liz mis días «scherzianos». Si alguna vemos ópera, si podemos. Moraleja: no tar lo del pedal del piano para tocar de
tiene interés en mi persona puede di- tenemos que madrugar. Calificación: noche, que es la mar de práctico. Otro día
rigirse a esia eximia publicación, eso mentira y, además, gorda. Segundo su- será.
si. enviando foto y gustos musicales. puesto: si tenemos que madrugar, pero
Wagnerianas, abstenerse. hemos de aplicarnos la ley de Herodes;
ya saben: o te aguantas, o... Calificación:
Rafael Ortega
W.A.M.

Scherzo 5
OPINIÓN

BACHILLERÍAS REVISTA DE PRENSA

De Noruega a Brasil, pasando por Corea


¿Droga? Sí del Sur, parece que hoy no hay menos de se-
senta y cinco fábricas de prensado de dis-
da, incluso, por detrás de la cassette. Vie-
jos soportes a los que decididamente se les
presenta una vida dura, mientras los edito-

D esde el divino Platón, han sido in-


finitos ios sabios que han afirmado
una y otra vez la necesidad de
la educación musical en la tierna edad, co-
mo elemento imprescindible en la formación
cos compactos en el mundo. ¿En 1986 sólo
había 20? Al mismo tiempo, las máquinas
se han perfeccionado hasta el punto de que
diez segundos bastan para fabricar un CD.
res dudan en el lanzamiento de vídeo-disco
compacto o se niegan a producir las casset-
les digitales DAT, ¿traerá el remedio nece-
sario la reciente unión CBS-Sony? El punto
de ciudadanos libres, a la par que armonio- Con todos los riesgos que esto conlleva. Re- crucial es que esta avalancha de compactos
samente concertados, en bien de la repúbli- cordemos que la capacidad de producción trae a veces a primer plano a artistas sin mu-
ca (o de la monarquía, como vuestras es actualmente dos veces superior a la de- cho que decir. ¿Es normal que Yuri Egorov
mercedes prefieran). Mis maestros de la uni- manda. La competencia es salvaje —los pre- no encuentre editor? ¿Es normal que Gérard
versidad (porque yo estudié en una univer- cios se han reducido a la mitad— entre los
sidad en la que había maestros de música), Poulet, Natalia Guiman, Jean-Bernard
así me lo enseñaron. impresores que, sin embargo, no tienen de- Pommier, Nelson Freiré y muchos otros sean
masiado interés en disminuir sus márgenes dejados de lado por el mercado del disco?
En tiempos más recientes, duranie aque- para poder invertir en investigación. Se fa- ¿Es normal, finalmente, que tantos artistas
llas ominosas décadas en las que un tirano bricaron 250 millones de compactos el año del pasado sean ignorados porque un direc-
genera] de sordera proverbial gobernó (es un pasado (14 millones en Francia) y en el pre- tor de marketing inculto decida que sus nom-
decir) nuestra nación, todos parecíamos es- sente ejercicio se debería llegar a los 400 mi-
lar de acuerdo en que la tarea más urgen le bres no son suficientemente conocidos?
que deberían abordar los futuros gobernan- llones de unidades. Con la caída del precio
tes democráticos en el terreno musical seria de los lectores, el mercado del microsurco Franjáis Pigeaud
instituir una educación musical para todos, disminuye sin cesar. El 33 revoluciones que- Le Monde de la Musique. marzo 88
empezando por las jóvenes generaciones, an-
tes que promocional magnos festivales,
construir modernos auditorios o conceder
laureles a compositores, intérpretes, musi- Como ejemplos fehacientes de todo cuanto
cólogos, editores o disk-jokeys, guindas to- se afirma, vayan: la falta de información so-
das ellas de una tarta a la que le falta el CARTAS cial y económica desde la fecha anteriormente
mencionada (consecuencia lógica de la ruptu-
bizcocho básico.
ra asamblearia y producto del más olímpico
Mas henos aquí tras varios años de demo- desprecio a los asociados), los herméticos y se-
cracia casi en el mismo punto en el que nos cretos contactos, que suelen conducir a los ya
encontrábamos entonces. Los sucesivos Go- famosos desplazamientos de su presidente, Ra-
biernos y legislaturas van dejando adkalert- Denuncia a la A.C.S.& món Barce, a festivales, cursos, conferencias
das graecas la reforma de la enseñanza y congresos por todo el orbe, exhibiendo (sin
que los socios tengan la más mínima referen-
musical, cuando no torpedean desde sus des- Los abajo firmantes, compositores asocia- cia) su imponente papel de embajador de los
pachos los intentos desesperados que se ini- dos hasta la fecha a la Asociación de Compo- compositores españoles y resultando, muy ca-
cian en algunos centros de la ciudadanía. sitores Sinfónicos Españoles (ACSE), con sede sualmenle siempre de todo ello, la inclusión sis-
Hasta ahora yo no alcanzaba a entender las en Madrid, c/Francisco de Rojas, 5. deseamos temática de sus propias obras en las diversas
razones de tal retraso, pero el otro día re- por medio de este escrito poner en conocimiento programaciones de los conciertos que tienen lu-
cordé una frase de un personaje de Thomas del resto de los compañeros socios, organismos gar como contrapartida de cales eventos y, ade-
Mann, autor al que, como es sabido, es muy oficiales, profesionales y amantes de la músi- más, cómo no, la prosaica y caprichosa
aficionado algún vicepresidente de nuestro ca, así como del resto de la sociedad de nues- disposición del dinero en gastos innecesarios,
Gobierno: «La música ejerce la misma in- tro país, lo absolutamente inútil de la existencia que chocan, aparatosamente, con las caracte-
fluencia que los estupefacientes. Una in- de dicha Asociación en el momento presente, rísticas de una sociedad cultural irremediable-
fluencia diabólica. La droga pertenece al al haber perdido, desde hace años, el posible mente austera por la precariedad de sus medios.
carácter de representatividad que pudo tener
diablo, pues provoca la letargía, el estanca- en su momento y para el que, especialmente,
miento, la pasividad, el servilismo. La mú- fue creada en 1977. Toda esta amalgama de singulares sucesos
sica es de naturaleza ambigua, que yo culmina con la genial actuación en el affaire
calificaría de políticamente sospechosa.» Javier Vázquez, administrativo que entró al ser-
Las razones que nos impulsan a dar este pa-
so están motivadas, en parle, por el manifies- vicio de la ACSE hace más de nueve anos, y
A la vista de cómo se persigue a los pací- al que gracias a su profesionalidad y personal
ficos camellos y se presiona a los ¡nocentes to deierioro de su funcionamiento, por la
contraproducente imagen de inmovilidad feliz interés, la negligencia, inoperancia e incapaci-
fumadores de tabaco, no me extrañaría que y, fundamentalmente, por las desdichadas irre- dad de sus dirigentes en los últimos tiempos no
en breve comenzase una persecución contra gularidades que se han producido últimamen- se hacía tan rabiosamente ostensible. Es muy
los músicos y los melómanos. Comenzarán te en su seno, como consecuencia de la pésima posible que debido exclusivamente a él. hayan
pegando en las carpetas de los discos una eti- gestión de la actual junta directiva. Este cor- venido percibiendo algunos de sus miembros
queta previniendo de la nocividad del pro- pus de gobierno, incuestionablemenle ant¡re- los derechos de alquiler de materiales de sus
ducto. Puede que hasta nos marquen a fuego presentativo, ha terminado por arrollar lo más obras dentro de un plazo de tiempo no dema-
en la frente una clave de sol para que poda- sustancial de los estutatos. obviando la celebra- siado alarmante, como para poner el grito en
mos ser identificados. En fin, ya sabemos ción de asambleas ordinarias, que es de donde el cielo y tapar asi la imperiosa protesta que
los métodos que emplea un estado moder- dimana toda la capacidad de operalividad le- debería haberse desatado muchísimo antes, pe-
no cuando se pone a solucionar un proble- gal, ya que de ellas salen designados por libre ro, sin embargo, como pago a todos sus des-
ma. De momenlo, el resultado visible es el elección los legítimos representantes del órga- velos, la actual Junta le vino negando
olvido del tema de la educación musical. no rector. sistemáticamente, año tras año, el alta en la Se-
guridad Social, alegando, en principio, algo tan
¿Droga la música? Puede. Y de las que insostenible y falto de realismo en nuestros dias
En su lugar, los tres supervivientes de la junta como que una asociación cultural dependien-
crean adición. La gente tiene verdadero mo- constituida en la última asamblea, en 1983 (el
no, y con etlo se están forrando las mil y una Ic económicamente del Estado no puede cos-
resto de los miembros, de un total de siete, nú- tear personal asalariado, y más posteriormente
academias privadas, igual que los grandes mero impuesto por los estatutos, han dimiti- con melifluas palabras, que no hubieran podi-
traficantes de las otras drogas. Y, mientras, do o se han desentendido de esta función) han do convencer ni a un recién nacido. Tal situa-
este estado que dice ocuparse de nuestro bie- permanecido al socaire de la falta de unidad ción le llevó a concederles un ultimátum en el
nestar, se lo gasta en facas, milis y otras za- de sus afiliados, han venido haciendo uso del pasado ano, pasando a la acción judicial al se-
randajas por el estilo. nombre de esta entidad para promoción de sus guir recibiendo las mismas evasivas de siempre.
intereses personales y disponiendo, no muy con-
vincentemente, de los fondos económicos, que
Sansón Carrasco son producto de las cuotas de sus miembros y
de una subvención anual del Estado. En síntesis, resultado: la ACSA tendrá que
satisfacer todos los atrasos a la Seguridad So-

6 Scherzo
OPINIÓN

cia] de esle empleado por demanda de la Ma- Felicitación al programa radio- El sonar bien no lo es todo
gistratura del Trabajo y, para mas escarnio, a
consecuencia de la no menos genial decisión de fónico sobre Hans Knapperl-
despedirle, agregar a ello la correspondienle in- sbusch Me disgusta comprobar que no me he eupre-
demnización que esto conlleva. sado con claridad, o que no he sido entendido
Ante todo, debo felicitarles por su revista, en mi lamento por la medianía reinante en el
Creemos que más desaliños ya no son posi- mundo musical. Peto tengo mucho gusto en ex-
bles, especialmente cuando se ha venido ocul- que contribuye a elevar el nivel cultural del país, plicar con más detalles un punto que aparece
tando a la organización asunto tan grave, y ni sobre todo con opiniones que considero inde- mencionado irónicamente en Una broma mu-
siquiera se ha planteado mínimamente la ne- pendientes, lo que es mucho decir en estos tiem- sical, sin firma, del número 21 de su revista
cesidad de convocar una asamblea con carác- pos que corren. («algún lector que aún no entiende a los gran-
ter urgente para tratar de un tema que a todos Pero unu de los motivos de esta carta es re- des directores y confunde la colocación de la
nos afecta en exceso, como es la pérdida de una cordarles (y creo que ya lo deben tener en menle orquesta con la calidad de una versión...»). Lo
cantidad sustancial de nuestros fondos. Repe- muchos de los redactores de SCHERZO) que que no entiendo es que mi opinión dé asco a
timos, nuestros fondos: el dinero de lodos y en el presente año de 1988 se cumple el cente- nadie.
cada uno de los componentes de la Sociedad, nario del nacimiento de un insigne director de
que vemos se maneja con la alegría propia de orquesta: Hans Knappertsbusch. Creo que se-
a quien no le cuesta, y por quien no ejerce en Tuve ocasión de oír al señor Kleiber, en Mu-
ria una buena idea dedicarle una sección, o tal nich, el 18 de septiembre, con el programa de
la actualidad ninguna representación moral. vez un número de la revista, por la gran rele- Mozart-Brahms, que interpretó días más tar-
vancia que ha tenido en la interpretación de la de en Madrid, dando las mismas propinas
Al margen ya de sentirnos avergonzados con música del área germánica, principalmente, lo straussianas. A! terminar el concierto, el señor
una injusticia social de tal calibre como la que cual es decir muchísimo. Klcibcr tuvo la amabilidad de contestar a la pre-
se tía cometido con un amigo de todos, como He oído por Radio-2 un programa dedica- gunta de por qué esa disposición orquestal, di-
Javier Vázquez, a] que se le podía perfectamen- do a dicho director (en la sección «Un direc- ciendo: por razones históricas, dado que lo
te haber dado de alta en su momento, en algo tor»), con guión escrito por Ángel F. Mayo, hacían Mengelberg y Bruno Walter, y por ra-
tan vitalmente necesario como la Seguridad So- que ha colaborado muchas veces en SCHER- zones de pregunta-respuesta lo que hace con-
cial, causando con ello menos desembolso, in- ZO. Vaya por delante que el programa es ex- veniente enfrentar a violines primeros y
cluso al cabo del año del que los ejecutivos de celente, uno de los mejores que he oído segundos. Tales razones son poco convincentes.
la ACSE se auiodesignan en concepto de ges- últimamente. Por ello, intereso de ustedes la
tión y ágapes trasnochados de relaciones pú- colaboración del señor Mayo, para esta im- 1.a primera, porque hacer una cosa porque
blicas a costa de la miseria con que se atiende pórtame efemérides, ya que por lo que he po- la hacia Walter. o quien sea, se llama acto de
a los demás, eslá la estricta e incuestionable rea- dido comprobar a través del programa fe por adhesión o imitación acrílica de conduc-
lidad de nuestros derechos escandalosamente radiofónico citado, no sólo es un verdadero co- tas ajenas. La segunda, tampoco satisface, por-
pisoteados y maltratados sin ningún mira- nocedor de la biografía del director germáni- que, o estoy en otro planeta, o la dialéctica de
miento. co, sino, además, un experto en el análisis de pregunta-res puesta no se da sólo entre los vio-
la técnica interpretativa de aquél conductor. lines. Cuántas veces, en cuántos episodios
Por todo ello, está claro que la vigente si- oímos cómo la flauta o el clarinete, o la trom-
Sin otro particular, aprovecho la ocasión pa- pa, o las cuerdas, se interpelan unas a otras,
tuación de la ACSE es lo más parecido en su ra saludarles atentamente.
caricaturizada min¡estructura a cualquier repú- y esto no significa que deban colocarse unos
blica bananera y tercer m un dista de buen cuño enfrente de otros. La razón de tal disposición
Carlos Glnebreda me temo que es muy otra: la Bayerisches Staat-
(por poner un ejemplo bastante menos bochor- Barcelona
noso que el de su justa dimensión), en la que sorchester es orquesta de foso, y es tradicio-
sus elementos integrantes hemos venido reac- nal que los intrumentos en el foso se coloquen
cionando con la misma evangélica resignación de tal manera por razones de espacio y de visi-
que las castigadas mayorías silenciosas de es- bilidad. Los espectadores de las primeras filas
tos geográficos puntos negros del planeta. No se verían estorbados por los contrabajos, y és-
obstante, hay algo que nos fuerza a pensar que tos estarían muy apretados. Por ello, también
en un Estado de derecho, como la España ac- Sociedad Glenn Gould en es normal ver a los vientos en los laterales. Al
tual (el nuestro), en donde se da por desconta- España saltar del foso a Gasleig o al Real, la orquesta
recoloca los vientos de frente al director, y Klei-
do la buena salud de nuestros mecanismos,
cualquier dilación ya en estos momentos res- Cuando el 4 de octubre de 1982 fallecía en ber, que es un genio indiscutible, igual que se
pecto a lo altamente dcnunciable, aunque sea un hospital de Toronto el pianista Glenn Gould, disfrazó de Boris Becker en el tercer acto el úl-
en materia tan peculiar como la música, care- a aquellos de nosotros que amábamos sus tra- timo del martes de carnaval y daba las entra-
ce de sentido. ¿Cómo se puede seguir sumido bajos interpretativos nos sobrecogió un triste das con la raqueta, traviste la orquesta para
en una pesadilla cuando, afortunadamente, gra- espanto. epatar a los aficionados. Siento decir que lo de
cias a superadas pereslroikas artísticas se pue- las interpelaciones llevaría a un continuo mo-
Dos aspectos del futuro gouldiano estuvie- vimiento de los instrumentistas. Por el contra-
de despertar felizmente al mundo real? ron a partir de aquel día fatal en liza, a saber: rio, se incurre en el grave riesgo de dar una
¿Cómo mostrar a las futuras generaciones el afinación incorrecta (que al españolito de a pie
De cualquier modo resaltamos, una vez más, pensamiento de Glenn Gould?. y. por otro la- la parece alucinante) y de quebrar el eje orques-
que la magnífica trinca que gobierna la ACSE do, ¿cómo salvaguardar sus enseñanzas? tal, que es bástanle menos casual de lo que se
(Ramón Barce, Carlos Cruz de Castro y Agus- De ambos interrogantes y de otros nacerán creen algunas personas, y que requiere distri-
tín González y García de Acilu) parece no cues- la Sociedad Glenn Gould, con sede en Holan- bución de graves y agudos ordenadamente, en
tionarse que sus deliberados esfuerzos por pasar da, ha hecho sus postulados, y desde hace unos cuerdas, maderas, metales, percusión.
desapercibidos producen el efecto de un paqui- anos agrupa a aquellos estudiosos, músicos o,
dermo en una cristalería y que las respectivas sencillamente, aficionados, que se resisten r.
consecuencias, iras su amosufuienfe mediación perder contacto con los modos del genial pia- Que al seflor director, o al que escribe la Bro-
gestora, es muy posible que pasen a encabezar nista canadiense. ma musical, le encante Kleiber, a pesar de los
la agenda del anecdolario musical hispánico del En esta nota que le transmito, se flor direc- experimentos (los arcos, por ejemplo), a pesar
lepóle y la torpeza. tor, le adjunto mi nombre y mi dirección con del impresentable trío de la Séptima de Beet-
la finalidad de organizar, si ello fuera posible, hoven, me parece muy bien. Lo que me pare-
Finalmente, queremos agregar que lamenta- la filial española de la sociedad central ho- ce triste es aceptarlo acriticamente como genio
mos profundamente tener que llegar a tal si- landesa. indiscutible. Que suenan mejor que nuestras or-
tuación de denuncia, máxime tratándose de Es obvio comunicar que, aquellos interesa- questas, quién lo va a dudar. Pero sigo denun-
colegas, pero somos del criterio que la grave- dos en esta acción, tienen en mi nombre y en ciando el star systetn y el efecto adormecedor
dad de los hechos así lo requiere. Esperamos mi dirección un amigo al que cualquier traba- que tiene sobre la conciencia crítica de los in-
que la contestación de condena por parte de jo en relación a este lema le satisface y le enor- térpretes y entendidos. El sonar bien no lo es
los companeros sea unánime y que el 1NAEM gullece. todo. De confundir colocación con versión de
no vuelva a conceder ninguna subvención más Muchas gracias por su amabilidad al permitir calidad, nada de nada. De versiones no sé una
desde este momento hasta que la situación de insertar en su excelente revista esta breve no- palabra. Yo hablo de música.
la ACSE pueda volver a su normalidad, así co-
mo a su estatus legal. ta. Atentamente. Un cordial saludo.

Joan isqrt
Anda. Montserrat, 12-3.'-3.'
Sebastián Sánchez Cañas 03781 Sam Estere Sesrovira José Miguel Rodríguez Tapia
y 9 firmas mas. Barcelona Madrid

Scherzo 7
ACTUALIDAD

£1 Dorado
asi sin damos cuenta estamos en

C una nueva primavera y con ello


en la apertura de unos meses de
auténtica locura conejil en la que nu-
merosas ciudades se disputan los me-
jores artistas para construir sus
respectivos festivales. Salzburgo es,
desde 1925 fundamentalmente, uno de
los paraísos de cualquier melómano.
Sus convocatorias de finales de julio al
final de agosto atraen a los más cons-
picuos y adinerados olfatead ores de
buena música de todo el mundo, Nor-
teamérica y Japón en particular. Tene-
mos ya en nuestras manos el programa
de este año. Como siempre figuran en
él los más des lacados directores, solis-
tas y orquestas, agrupados en un todo
de lujo que es prácticamente imposible Rafael Frühbeck de Burgos fiará este año su debut en Salzburgo.
encontrar en otros certámenes. además de la denominada Joven Or- mentales: Buchbinder, Gulda, Leons-
Puesto que somos y ejercemos de es- questa Gustav Mahler, uno de los kaja, Polüni y el mentado de Larrocha
pañoles, consignemos en primer lugar atractivos experimentos de tipo peda- en lo tocante al piano y Oistrach y Kre-
la presencia de algunos compatriotas en gógico de Claudio Abbado, que mon- mer en lo referente al violín. Y los con-
los escenarios de la coqueta ciudad aus- tará con ella la Tercera del mencionado suetudinarios conciertos de cámara
tríaca. Vuelve a ella —si la autoridad compositor. Otros directores: Solti, (Trio Schubert de Viena, Cuarteto Ha-
y el tiempo no lo impiden— Teresa Ber- Tilson-Thomas, Tale, Ozawa... y Lu- gen, Ensemble Modern Frankfurt, Blá-
ganía, que ofrecerá un recital con el toslawski, que monta un programa con ser der Berliner Philharmoniker),
pianista Alvarez Parejo, su acompa- obras suyas en el que estrena un con- Serenatas (I Solisti Veneti, 1 Musici,
ñante habitual de los últimos arlos (10 cierto para piano, una de las pocas co- Carne rata Académica del Mozart eum,
de agosto). Recital brindará asimismo sas novedosas junto a las obras de Virtuosos de Moscú), conciertos en
la pianista Alicia de Larrocha (7), que Wellesz y Stuppner (Ésta encargo) que iglesias (con un Mesías de Haendel di-
tocará (4) las Noches en un concierto aparecen en el concierto de Graf. rigido por Pinnock a sus muchachos del
de la Sinfónica de Londres dirigida por En el campo de la música de cámara English Consort que dará curiosa répli-
otro español: Frühbeck de Burgos, que e instrumental se han previsto este ve- ca al programado diez días después en
accede, tras casi treinta años de carre- rano dos ciclos (algo no habitual) ver- los conciertos grandes y que será gober-
ra (15 de ellos con la Orquesta Nacio- daderamente interesantes: integral de nado, en la versión de Mozart, por
nal), a este importante podio. El cuarto los cuartetos de Beethoven por el Al- Stein) y Mozart-Matineen... O sea, que
nombre hispano es el del más joven ban Berg y cuatro conciertos en los que hay mucha música.
García Navarro, director que lleva ya Brendel tocará la producción pianísti- Por si alguno de ustedes quiere y pue-
algún tiempo escalando posiciones y ca de Schubert compuesta entre 1822 de asistir, he aquí los datos esenciales
que tendrá a sus órdenes a la Orquesta y 1828. Junto a ello los tradicionales para informarse: Dirección: SaJzburger
de la Radio Austríaca para interpretar grandes recitales vocales: Prey, Lud- Festspiele, A-5010, Salzburg, Postfach
(23) en versión de concierto la ópera El wig, Pavarotti, Zednik, Norman, Popp 140; Teléfono: (0662) 84 25 41; Telex:
proceso de Einem. y el comentado de Berganza; instru- 633880.
Las novedades más significativas de
esta edición salzburguesa son, por lo
que al fundamental capitulo operístico
se refiere, La cenerenlola de Rossini
con dirección del mimado Riccardo
Música religiosa en Lourdes
Chailly y participación de Evangelatos, Desde luego nada más apropiado que un Festival de música sacra en la localidad fran-
Murray, Araiza, Berry, Schóne y Qui- cesa nue tantas resonancias místicas posee. Pero lo más importante es el muy alto nivel
lico, y La Clemencia de Tito de Mozart, de las convocatorias musicales que se desarrollarán en la Basílica del Rosario, la Catedral
de Tarbes y la Antigua Abadía de Saim-Savin del 3 al 10 de abril. Participan en la muy
presidida por un Riccardo de más fus- interésame propuesta los grupos más destacados de la renovación interpretativa de la mú-
te: Muti. Bajo su mando Baibaux, sica antigua en Francia; La Grande Ecurie el la Chambre du Roy, con su director Jean-
Menizer, Vaness, Ziegler y Winberg. Claude Malgoire; el Ensemble Clemeni Janequin y Les Arts Florissants, que dirige Wi-
Las puestas en escena corresponden, lliarn Christie. Malgoire, además de un programa Bach-Haendel, presentará en Francia
respectivamente, a Hampe y Brenner. el oratorio La Resurrezione del sajón, una de las más significativas recuperaciones haen-
Continúan en cartel Don GiovannUKa- delianas de los últimos años. La Misa Pange Linguade Josquin Despres será la importan-
te contribución renacentista del Clemeni Janequin. Christie ha preparado obras de
rajan), £7 rapio en el serrallo (Stein), Monteverdi, Charpentier y Scatlam. También contará el Festival con la presencia de Phi-
Las bodas de Fígaro (Levine) y Moisés lippe Herreweghe, otro de los grandes de la recreación del arte sonoro renacentista y ba-
y Aarón <Levine). rroco. En Lourdes, el director belga, con el Collegium Vocale de Gand y un grupo
La música sinfónica cuenta con or- insirumental no especificado, montará una de las cimas absolutas de la música religiosa,
questas como Filarmónica de Viena, la Misa en si menor de Bach. Finalmente los coros Coro! y Cántale Domino y el Ensemble
Instrumental Jean-Walter Audoli, dirigido por su titular, interpretarán el estreno mundial
Berlín, la citada londinense, ¡a nombra- del Oratorio du reiour. sobre un poema de Frié y música de Lécot.
da de la Radio y la del Concertgebouw,

8 Scherzo
ACTUALIDAD

D el 26 de julio al 29 de agosto el
Festival de Bayreuth ofrecerá
las treinta funciones que, desde
más o menos 1965 a esla parle, son su
credencia anual. El programa de este
Bayreuth El estatismo de Herzog
Se repite este año el Lohengrin que
año lo componen cinco de Parsifal, sie- produjo en 1987 Werner Herzog, con
te de Lohengrin, cinco de Los maestros dirección orquestal de Peter Schneider.
cantores y tres ciclos de El anillo del Ni- La crítica esperaba algo escandaloso de
belungo. La obra que redondeará la ci- este discutido director de cine, pero
fra será, sin duda, El oro del Rin, pues Herzog présenlo una producción me-
por la hora de comienzo de la represen- lancólica y fría —hasta nevaba al mar-
tación que se anuncia el 20 de agosto char Lohengrin— de sabor a relato
(para los sindicatos alemanes: la indus- gótico, que desconcerió a los oráculos.
iria alemana subvenciona el Festival) el Nadie se atrevió a motejarle de reaccio-
iniciado sabe que se trata del prólogo nario, mas la temperatura en los elo-
de la Tetralogía a palo seco; vamos, gios no pasó de la zona templada. Este
una merienda como aquélla de muchos año podrá comprobarse si el estatismo
niños españoles en los años cincuenta: de la escena fue deliberado o fruto de
mendrugo de pan y onza de chocolate las dificultades de todo estreno, acre-
del duro; cosas de Wolfgang Wagner. centadas por la relativa bisoñez operís-
Este verano se hablará poco del pro- lica del director de Fitzcarraldo.
blema que inevitablemente se le está vi- Parsifaí se repone en la agobiante
niendo encima a Bayreuth: la sucesión puesta en escena de otro habitual del
de Wolfgang Wagner, quien en 1989 actual Bayreuth, Gótz Friedrich. Vuel-
cumplirá setenta años. Hogaño se ve al foso James Levine, quien no ha
anuncia el nuevo Anillo que reempla- quemado sus naves en Bayreulh des-
zará a la fracasada producción que pués de grabar esta producción; pero
abandonaron en 1984 —se tiraron del el mayor atractivo sigue siendo Wal-
tren en marcha— sir Georg Solti y sir traud Meier, una Kundry que quizá lle-
Peter Hall, y el Anillo despierta siem- gue a incorporarse —hay que seguir su
pre gran expectación. Daniel Baren- evolución vocal y artística— a la pri-
boim y Harry Kupfer serán los nuevos mera línea de las grandes intérpretes del
pilólos. El director de escena —un complejo personaje: Anna von Milden-
hombre del realismo crítico— va a po- burg, Frida Leider, Martha Módl, As-
der presentar en Bayreuth la produc- trid Varnay... Por último, el plato
ción que rechazó, entre otras, la Opera iradicional — Los maestros cantores-
de Viena. Barenboim va a pasar la ver- Xa cocina y presenta el propio che/,
dadera prueba de fuego del Festspiel- Wolfgang Wagner, garantía de que los
haus después de su iniciación experimentos de los demás no vulneran
bayreuthiana con Tristón e Isolda y el las esencias que él encarna. La mejor
esporádico Parsifal del Festival ante- baza de esta producción era la pareja
rior. Es bien sabido que hasta el tercer Daniel Barenhomi. director de la nueva pro-
formada por Bernd Weikl (Sachs) y
año no se decide la calidad y destino, ducción lie La Telralogia.
Hermann Prey (Beckmesser). Prey de-
en Bayreuth, de toda producción de la jó ya de acudir en 1987. El joven di-
Tetralogía. Mas ya puede anticiparse plena responsabilidad de recrear al nie- rector danés Michael Schonwandt tomó
que, vocalmente, es difícil que haya to de Wotan. Pero la producción par- el testigo de manos del solvente Horst
agradables sorpresas: ya el hecho de le en la linea de salida a favor de la Stein, sin resultados deslumbrantes.
anunciar a Siegfried Jerusalem —que critica que contribuyó a reventar la Parece, pues, que los segundos Maes-
no puede con Waliher von Stolzing, reaccionaria propuesta del equipo in- irosde Wolfgang Wagner han entrado
Lohengrin o el Max del Freischütz— glés. El término de comparación será en la etapa final de su eficaz rutina.
nada menos que para cantar el joven el Anillo del siglo, que firmaron Pie-
Sigfrido, y a Reiner Goldberg para ha- rre Boulez y Patrice Chéreau. ¿Preten-
cerlo en la última jornada, supone el re- derá ser Kupfer más desmitificador y SCHERZO estará presente en el Fes-
conocimiento tácito de que hoy no provocador que lo fuera su colega fran- tival de Bayreulh y ofrecerá en su mo-
existe un solo tenor capaz de asumir la cés? En todo caso, sus procedimientos mento la crónica de lo que allí suceda.
poseen mucha mayor solidez profe-
sional. A.F.M.

Música y descanso
Con el apoyo de hoteles Lucien Barriere y Air France el lujoso y tranquilo ALBURQUERQUE, 14
Hotel L'Hermitage, situado al borde del mar en La Baule Cedex, ha organizado Junio Metro Bilbao
seis fines de semana musicales. El programa de tres días en el hotel (1.800 fran-
cos por persona) incluye presentaciones de las obras a cargo de un musicólogo, El mejor
5 conciertos, veladas gastronómicas con los artistas y. naturalmente, la posibili-
dad de disfrutar de la playa, el tenis o el golf. En el plano estrictamente musical,
Jazz en Vivo
se presentan seis inteligentes y atractivos miniciclos: El apogeo clásico. La pri- cada
mera generación romántica. La generación de 1810, El despenar de las concien- noche
cias nacionales y La explosión del romanticismo alemán (I y II). Los intérpretes con 2 PASES
participantes son de primera fila, he aquí algunos de sus nombres: María Joao
Pires, Gerard y Lluis Clare!, Rudolf Firkusny, Christian Zacharias, Antonio Me- diarios
neses. Nikita Magaloff, Cho-Liang-Lin, Yuri Egorov, Mikhail Rudy y Cuarte- 11,30 y 1,30 h.
tos Takacs y Talich.

Scherzo 9
ACTUALIDAD

Festival de Granada: bajo el signo de la guitarra


Y no una guitarra cualquiera, si-
no la ahora definitivamente ca-
llada de Andrés Segovia, músi-
co que marcó con su arte toda una
época. Segovia será recordado con
última hora, algunas de ellas en estre-
no absoluto, debidas a antiguos alum-
nos del Curso.
La siempre atractiva parcela or-
questal se desarrollará desde la mis-
Beethoven, la Orquesta Nacional de
Francia, que habrá de cerrar el Festi-
val, se encuentra a la espera de batu-
ta definitiva. La Orquesta de Cámara
de Holanda, con su titular Antoni
una serie de conciertos en el próximo ma apertura del Festival con la Ros Marbá, tiene encomendadas dos
Festival granadino —agrupados ba- intervención de la Orquesta Philhar- actuaciones, una junto al Coro del
jo la denominación Memorial Andrés monia. Será su director Esa-Pekka Festival de Brighton con obras de
Segovia. Se cuenta para este homena- Salonen. Los dos programas (Stra- Mozart, y otra, ciertamente interesan-
je con Eüot Fisk, Michael Lorimer, vinsky, Wagner, Debussy, Strauss / te, con obras de Beethoven (Gran Fu-
Eduardo Fernández, Julián Bream, Beethoven, Bruckner) incluirán ac- ga), Liszt (Malédiclion) y Schoenberg
Godelieve Monden, Alirio Díaz, Ma- tuaciones de dos grandes solistas es- (Noche Transfigurada). Ton Koop-
ría Esther Guzmán y Manuel Cano man y la Orquesta Barroca de la Co-
(flamenco). Se evocará también al munidad Europea, formación que
otro grande desaparecido durante el hará su presentación en España, se-
nefasto 1987, Federico Mompou, con rán unos buenos representantes del no
un recital de Montserrat Caballé y muy atendido barroco (programa
Alicia de Larrocha, dos intérpretes Bach-Haendel).
muy ligadas al sincero arte del
catalán. La música vocal estará bien defen-
dida por el Hilliard Ensemble (direc-
La música española estará presen- tor: Paul H illier) con recreaciones de
te, además de en los programas gui- Arvo Párt {Pasión según San Juan en
tarristicos, en uno de los programas colaboración con The Western Wind
de la Orquesta Nacional (Toldrá, Fa- Choir) y música inglesa aún no espe-
lla, Dvorak), por lo demás no muy cificada. La música de cámara e ins-
imaginativo. La otra sesión de la trumental, aparte de la ya citada más
ONE, con Günther Herbig en el po- arriba al hablar de la española, con-
dio, se consagra a la difícil Séptima tará con atractivas sesiones a cargo
de Mahler. Siguiendo con la música del Cuarteto Orlando, con el clarine-
hispana, mucho más interés aportan tista Andrew Marriner (Beethoven,
los programas acogidos bajo el titu- Brítten, Mozart) y el dúo de pianos
lo Difusión del patrimonio (una idea formado por Marlha Argerích y Nel-
excelente, casi de pura justicia que es- son Freiré (obras por determinar). La
peremos no peligre con el cambio del interpretación de las Sonatas para
director del Festival). Estos concier- violoncello y piano de Beethoven, en
tos se dan dentro de los del Curso Ma- el marco de los conciertos del Curso,
nuel de Falla. La Serióla Gregoriana por Christophe Coin y Patrick Cohén
Hispana, que dirige Javier Lara, ha Andrés Segovia constituirá uno de los momentos ál-
preparado un programa de música li- gidos de todo el Festival. Las habitua-
túrgica, e! Grupo Sema — director: pañolas. Montserrat Caballé se les sesiones de ballet (2 programas del
Juan José Rey— interpretará obras lí- enfrentará a las duras pruebas que su- Ballet Clásico del Teatro Lirico Na-
ricas y polifónicas. Teniéndose igual- ponen la Muerte de amor de Tristón cional de La Zarzuela y otros tantos
mente como patrimonial, el Cuarteto e Isolda y la escena final de Salomé. del Ballet del Gran Teatro de Gine-
Mosaiques y José Miguel Moreno Alicia de Larrocha ha escogido el bra) y de flamenco completan las pre-
(guitarra) tocarán Quintetos de Boc- Cuarto Concierto de Beethoven, que visiones de esta XXXVII edición
cherini. Fuera ya de este apartado, se situará junto a la Cuarta bruckne- granadina. Finalmente, debe regis-
harán también música española el riana —una de las sinfonías de este trarse en el apartado de las pérdidas
pianista Guillermo González y el Gru- autor en la que más se insiste— ele- los montajes operísticos que habían
po Círculo, que dirige José Luis Te- gida por Salonen. Confirmada la no abierto campo a este género dentro
mes, concierto éste con obras de venida de Kurt Sanderling, que iba a del Festival en las últimas ediciones.
dirigir dos programas dedicados a

XX años de la London Sinfonietta


El 24 de enero de 1988 se cumplie- El día del cumpleaños se celebró con fonietta como motor de nueva música
ron 20 años del primer concierto públi- una sesión maratoniana de siete horas es la lista de los estrenos mundiales que
co de la extraordinaria formación y media de duración. Compartieron las se ban de dar esta temporada: Hans
londinense. El balance de estas dos pri- tareas directoriales David Atherton, Si- Abrahamsen, Jo Kondo, NigelOsbor-
meras décadas de existencia de la Lon- món Rattle y Harrison Birtwistle, este ne, Esa-Pekka Salonen, Edison Deni-
don Sinfonietta no puede ser más último interpretando el estreno de una sov, lannis Xenakis, Toru Takemitsu,
positivo: la música del siglo XX ha te- obra propia escrita para la ocasión. Es- Robin Holloway, Oliver Knussen y Pa-
nido en este grupo un formidable de- ta, a no dudarlo, original fiesta musi- ram Vir. Habrá también este año dos
fensor, tanto en la ciudad que cal contó asimismo con las estrenos europeos y cinco británicos.
constituye su sede habitual como en sus escenificaciones de dos óperas: Lossie- La London Sinfonielta se encuentra en
frecuentes giras, algunas de sus graba- te pecados mortales de Kurt Weill y La un momento de estupenda salud al lle-
ciones han pasado a ser auténticos clá- hora española de Ravel. Además de la gar a sus veinte años de vida. De he-
sicos —en especial el álbum de la obra de Birtwistle, se estrenaron en es- cho, su crecimiento sigue adelante y en
música de cámara de Schoenberg— y te magno concierto obras de Simón 1988 se presentarán dos nuevos grupos,
muchos compositores de primera fila le Holt y Hans Werner Henze. Buena los Solistas y la Danza de la London
han dedicado nuevas composiciones. muestra de la faceta de la London Sin- Sin Cometía.

lü Scherzo
OPERAS EN COMPACT DISCS
OFERTA ESPECIAL PRIMAVERA'
CBS MÁSTER WORKS

DONIZETTI KOSSIM VERDI


II Campan ello L'Italia na in Algerí FalstafT
Agnes Baltsa, Enzo Dará Valentini Terrani, Enzo Dará Dietrich Fisher-Dieskau
Coro de la Opera de Viena Coro de la WDR de Colonia Regina Resnik
Orquesta Sinfónica de Viena Capella Coloniensis Coro de la Opera de Viena
Garv Benini Gabriele Ferro Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein

GIORDANO ROSSINI WEILL


Andrea Chenier Tancredi Mahagonny
José Carreras, Eva Marton Marilyn Horne Lotte Lenya
Coro y Orquesta de la R TV Coro v Orquesta del Teatro Orquesta des Sender Freies,
húngara La Fenice de Venecia Berlín
Guiseppe Patane Ralf Weikert Wilhelm Bruckner-Ruggerberg

PUCCINI R. STRAUSS WEILL


II Tritrico: II Tabarro, El caballera de la rosa La ópera de tres peniques
Sour Angélica, Gianni Chrisia Ludwig Orquesta des Sender Freies,
Schichi Plácido Domingo Berlín
Cotrubas, Scoilo. Horne, Coro de la Opera de Viena Wilhelm Bruckner-Ruggerberg
Domingo, Gobbi, Wixell Filarmónica de Viena
Orquesta Philharmonia Leonard Bernstein
Orquesta Sinfónica de
Londres - Lorin Maazel
ACTUALIDAD

£1 realismo de Fedora Una Traviata vistosa


B*rctlon*. Gtan Teaire del Liceu: 6-1II-198B. Fedora de Umberto Giordano. Renata Scoito (Fedora Subid til. Teairo de la harandula, 12-11-88. La
Romazov), M.' Angeles Peléis (Olga Sukarev), Plácido Domingo (Loris Ipanov). Vicenc Sardinero Traviaia (Giuseppe Verdi). Carmen González
(De Siriex), M.* Antonia Marlin Rcgueriro (Dimiirt y un pequeño saboyano), Amom Lluch (Desirc), (Violeita), Marlha Millán (Flora), Rosa Nonell
Anioni Comas (el barón Rouvel), Alfonso Echevarría (Cirillo), Jesús Casiillón (Borov). Vicenc Esleve lAnnina}. Joan Lloverás (Alfredo Germoni), San-
(Greth). Manuel Garrido (Lorek). Alfredo Heilbron (Nicola). Josep M.1 Folch (Sergio) y Marc (Jibson io* Ariflo (Giorgio Germon:), Manuel Garrido
(Boleslau Lazinski). Dirección de escena: Giuseppe Tomassi; dirección de orquesta: Armando Gallo. IBarone Douphol). Anioni Comas (Gaslone). Sle-
fano Palatchi (Dr. Oren vil). Mariano Viduales
Con una notable expectación se pré- ducidas dimensiones, difícil de oír, en (Man-hesc d'Obigny), Ramón Pujol (Giuseppe),
Jordi Sirena (Domestico), Jordi Tugas (Commis-
senlo en el Liceu el pasado mes de mar- algunos momento, entre la orquesta. sionario), ele. Coro de los Amigos de la Opera,
zo la ópera de Umberto Giordano Finalmente, hay que señalar como in- bailarines yOrquesia Sinfónica del Valles. Direc-
Fedora. Expectación que no venía da- teresante el trabajo realizado por el ba- lor del Coro' Josep Ferré. Escenografía y direc-
ción escénica: Francesc Ventura y Paquila
da por el título, sino por la presencia rítono Vícen? Sardinero. Company. Dirección de la Orquesta: Javier Pérez
de dos de las figuras más sobresalien- Realista al cien por cien fue la esce- Baiisia.
tes de la lírica actual: Renata Scotto y nografía, que dio a la representación
Plácido Domingo. En el foso se encon- una vistosidad fuera de lo común. En
traba Armando Galio, director que ya los dos primeros actos se nos presenta- Resulla curioso y a la vez francamen-
te satisfactorio observar cómo han
se ha puesto al frente de la orquesta del ron dos salones interiores —el palacio arraigado los espectáculos que montan
Liceu en numerosas ocasiones. Su tra- de! conde Vladimiro en San Petersbur- los Amigos de la Opera de Sabadell, y
bajo, como es costumbre, fue loable; go y una estancia de la casa en París que atraen a un numeroso público no
supo llevar a la agrupación a un nivel de Fedora Romazov— y en el tercero sólo de la ciudad vallesana, sino de la
del todo aceptable. Todo ello lo consi- una glorieta junto a la casa situada en vecina Barcelona. Todas las funciones
gue con un gesto amplio y preciso, y ca- están abarrotadas, y es porque ofrecen
los Alpes. Efectos interesantes se pro- a la vez un repertorio atractivo y unas
paz de indicar hasta los más pequeños dujeron en el primer acto en que, a tra- funciones de un nivel muy digno, con
detalles, pero decisivos en cualquier in- vés de una vidriera, desde el interior de producciones propias que, aunque mo-
terpretación musical. la estancia, podía contemplarse la en- destas, huyen del decorado de papel y
Aunque Fedora no es quizá una ópe- trada principal del palacio. De esta for- de la guardarropía polvorienta que sue-
ra para el lucimiento del tenor, tras la ma podía verse la llegada de ¡a princesa, len acompañar tales iniciativas en otros
lugares.
primera iniervención de éste {Amor ¡i cómo Vladimiro es traído herido a ca-
vieia, segundo acto) el público le dedi- sa o cómo Grech sale apresuradamen- Además, se cuidan las voces, trayen-
có una ovación de unos cuatro o cinco te en busca de Loris Ipanov. En la do siempre a alguna figura interesan-
minuios. Y es que, a pesar de que no primera parte del segundo acto existe te. En esta ocasión ha sido la nueva
se trata de un fragmento de un excesi- un fragmento que requiere un acompa- soprano madrileña Carmen González,
vo virtuosismo, Plácido Domingo in- ñamiento de piano; éste debe situarse evidentemente inexperta, pero valien-
terpretó su parte con un dominio en escena. El director de escena Optó te en su primera Traviaia en un esce-
nario. Cantó con seguridad y voz bien
envidiable. El fraseo fue en todo mo- por colocar el instrumento al fondo del timbrada y enérgica, y lo único que le
mento elegante y sin respiraciones fue- escenario, a la izquierda del espectador. faltó fue conmover con el personaje
ra de lugar; además codo ello fue Esta situación hacia que el acompaña- que representaba. A su lado, Joan Lio-
ejecutado con una técnica perfecta. A miento se oyera como algo muy lejano veras resultó un galán maduro, pero cu-
pesar de que Renata Scotto, por otra (efecto requerido por el autor). El di- yas frases líricas tenían un timbre grato
rector de escena cuidó asimismo algu- y una consistencia satisfactoria. En el
parte, es una soprano de una categoría papel de Giorgio Germont se distinguió
indiscutible, hay que señalar que al nos detalles del movimiento de los mucho el barítono Santos Ariño, que
principio de su intervención parecía un actores, y así puede destacarse la espec- dejó al público literalmente entusiasma-
poco fría, hecho que, afortunadamen- tacular caída y posterior revolcamien- do con el aria Di Provenza, aunque lue-
te, se solucionó muy pronto y ensegui- to por el suelo de Renata Scotto. go, quizá por la tensión sufrida, se
da se situó a su nivel habitual. M.a desdibujara su presencia en el resto de
la obra.
Angeles Peters, que interpretó el papel
de Olga Sukarev, posee una vo/ de re- Xavier Dauff Otra virtud de Sabadell es la entrega
y el entusiasmo de quienes cantan los
papeles menores. En primera linea de
ese entusiasmo hay que citar a Martha
Millán en el papel de Flora y a Rosa
Nonell en el de Annina. Bien también
Anioni Comas (Gastone) y Stefano Pa-
latchi (Doctor Grenvil) y correctos los
demás.
Refuerza la vitalidad de estas funcio-
nes la presencia de una orquesta de ver-
dad, pero en esta ocasión su director,
Javier Pérez Batista, estuvo poco ins-
pirado y consintió algunos fallos que
deslucieron un tanto el resultado. Me-
diano el coro y bien el vestuario, real-
mente vistoso; lástima que no todas las
intérpretes dominaran el arte de sentar-
se llevando esos voluminosos miriña-
ques. Bien la labor escénica y
escenográfica de Francesc Ventura.

P. Domingo y fi. Scollo en Fedora CÁTALA Francesc X. Mata


12 Scherzo
ACTUALIDAD

Arrau, patriarca del teclado


Bamloni. Palau de la Música Catalana, 10-111-1988. Ludwig »an Bcethoicn: Obertura de El Rey Ene-
han, op. 117; Sinfonía n." 8 en Fa, op. 93; Concierto paro piano y orquesta n / J , op. 73- Claudio
Arrau, piano; Franz-Paul Deckei, director. Orquestra Ciutat de Barcelona.

Junlo a la Orquestra Ciutat de Bar- tradas que debía dar e, incluso, se per-
celona actuó en el Palau una de las fi- mitió tararear algún fragmento del
guras más destacadas del mundo de la Condeno,
música: el pianista chileno Claudio No obstante, lo que despertó más el
Arrau. A pesar de esle hecho y del pro- interés de los asistentes fue la partici-
grama presentado, ciertamente muy pación de Claudio Arrau, uno de los
popular, la sala no consiguió el lleno pianistas actuales más veteranos. A sus
absoluto. ochenta y cinco años Arrau fue aún ca-
El planteamiento que Franz-Paul paz de ofrecernos un espléndido Con-
Decker dio a las obras que interpretó cierto n." S de Beethoven. La pulsación
no nos pareció muy aceríado; algunos del intérprete chileno es fuerte y segu-
fragmentos eran demasiado líricos y no ra, sin embargo, en algunos fragmen-
acentuaba suficientemente los eviden- tos acusaba la edad. La orquesta, en los
les contrastes que presenta la música de concertados, se mantuvo en un evidente
Beethoven. Por otra parte, los gritos de segundo lugar. Decker prefirió, según
Decker, ya conocidos por los habitua- parece, dar el máximo protagonismo al
les de estos conciertos, llegaron al limite solista, cosa que húo que la agrupación
de lo aceptable —si es que esto puede sinfónica, en algunos puntos, fuera di-
considerarse aceptable que, por supues- fícil de escuchar.
to, no puede—; Decker nos obsequió
con un grito en la mayoría de las en- Xavier Daufí Claudio Arrau PHit íes

nar totalmente la partitura y Rosa M.1


Primeros pasos de una orquesta Concsa estuvo correcta en su breve in-
tervención.

de ópera en el campo Menos feliz fue la versión de la Quin-


ta de Tchaikowsky, donde quedó pa-
tente que cuerdas y maderas padecen
una falta de vigor que pide a gritos que
Barcelona. Gran Teatro del Liceo. 19 de febrero de septiembre de 1986. Se trata de una
de 1988. Bach: Concierto para dos vtotines, cuer- obra sinfónica repleta de hallazgos tím- sea subsanada: tocar Tchaikowsky no
da y bajo continuo, en Re menor, BWV 1043. es lo mismo que tocar Donizetti o Be-
Monsalvatge: Sinfonía de Réquiem. Tchaikowsky: bricos que incluye una curiosa glosa del
Sinfonía núm. 5 en Mi menor, Op. 64. Joscp M.11 Dies Irae y en la que sólo en los últi- llini, a pesar de la autoridad efectiva de
Alpiste y Jaume Francesch. violinfs. Rosa M. mos compases aparecen las últimas pa- Mund. Pero, insistamos, la Orquesta
Conesa, soprano. Orquesta Sinfónica del Gran labras del texto latino, a cargo de una del Liceo debe seguir trabajando el re-
Teatro del Liceo. Director: Uwe Mund.
soprano. El rendimiento de la orques- pertorio sinfónico además de la ópera:
Está a la orden del día que muchos la idea es excelente.
ta fue realmente satisfactorio, con bue-
teatros de ópera impulsen a sus propias nas prestaciones de cuerdas, percusión
orquestas a trabajar en el campo sin- y metales. Uwe Mund demostró domi- Jo.R.B.
fónico e incluso camerístico. Esa es una
iniciativa extremadamente saludable,
puesto que sustrae —aunque sólo sea
ocasionalmente— a los profesores de la
rutina del foso y les anima a tocar un
Míchael Nyman, ¿nueva música o pop?
Comentar el trabajo de Nyman nos coloca en la difícil situación de decidir desde
repertorio que en lo interpretativo pue- qué punto de vista hay que escucharlo: desde el de la llamada Nueva Música o desde
de ser bastante más gratificante. Con el de la Música Pop.
muy buen criterio, Uwe Mund, titular Hace dos años en Darmstadt (Rep. Fed. Alemana), en el 33 Ferienkursefür Neue
de la orquesta liceísta, ha decidido en- Musik, tuve ocasión de escuchar un cuarteto de cuerda compuesto en 1985 que Mi-
sayar esta línea, y aunque los resulta- chael Nyman había dedicado al excelente Arditti Quartet de Londres. Esta obra no
dos no hayan sido extraordinarios había tenido una buena aceptación en sus dos audiciones anteriores (Polonia y Fran-
precisamente, debemos animarle a per- cia) y, quizá por eso, sí la luvo en un kurse en el que cualquier intento minimalista
severar por este camino. era rechazado con pitos y abucheos.
La ejecución del Concierto de Bach, El trabajo de Nyman ha estado vinculado con la Pop-music (Sting, Dagmar Krause,
dirigido por Mund desde el cémbalo, John Graeves), con la publicidad, con el cine —ha realizado la música de por lo me-
resultó conceptualmente intachable, pe- nos seis películas de Peter Greenaway—, y esto se nota en su música de concierto.
ro faltó una mayor transparencia en el Varias de las obras de Nyman que pudimos escuchar en el Palau eran música espe-
flujo sonoro, carencia que debemos cialmente escrita para el cine, pero sin las imágenes para las que habla sido compues-
considerar lógica si pensamos que el re- ta perdía lodo su sentido y ganaba en monotonía y pesadez. Los ritmos y armonías,
pertorio que menos conoce esta orques- excesivamente simples, podían recordar desde el Adagio de Albinoni instrumentado
ta es el barroco. Lo mejor fue la versión por Vivaldi en curiosa fusión hasta Imagine de John Lennon, pasando por un iwisl
de la Sinfonía de Réquiem de Monsal- de principios de los sesenta.
vatge, ofrecida en primera audición, Como Nueva Música dista mucho de acercarse a las premisas que conforman este
obra encargo del Ministerio de Cultu- tipo de composiciones. Como Pop-music no pasa de ser un curioso caso de la música
ra con motivo del Año Europeo de la más simple llevada al terreno de la machaconería. De todas formas « posible que
Música, y estrenada en el Festival In- yo no entendiera nada, pues el público, en apasionado delirio, le obligó a hacer un bis.
ternacional de Música de Alicante el 19 J.N.
Scherzo 13
ACTUALIDAD

Setmana
Festival de Peralada 1988 Internacional
El Festival Internacional de Música
Castell de Peralada, que se celebrará
de Música
durante los meses de julio y agosto, gi-
rará en torno al título De Vlvaldi a Ros-
Contemporánia
sini o Del barroco al bel canto. de Barcelona
El Festival se inaugurará el 15 de ju-
lio con el dúo Montserrat Caballé y
Marilyn Horne con la Orquesta Ciudad El Instituí d'Humanitats de Barcelo-
de Barcelona, bajo la dirección de Ni- na i el Centre de Documentado de la
cola Rescigno. Es un concierto de ho- Música Contemporánia presentaron en
menaje a las hermanas García (María Barcelona, entre los días 22 y 27 de fe-
Malibrán y Paulino Viardot), conside- brero, la Setmana Internacional de Mú-
radas como las mejores representantes sica Contemporánia que comprendió
de la época final pero dorada del bel un total de diez conferencias, una me-
canto, que corresponde a la primera sa redonda y un concierto, todo ello
mitad del siglo XIX (Rossini, Bellini, coordinado por el compositor Joan
Donizeiti, Mercadante, entre o(ros). Guinjoan.
El Festival continuará con la parti-
cipación de cantantes de primer orden, Carreras reaparecerá en Peralada si todo si- Las conferencias fueron dadas por
entre los que destacan Agnes Bal Esa, gue bien. Claude Helffer, Benet Casablancas,
Dalmau González, Enric Serra, Tom ca barroca; Lorenzo Bavaj, que Caries Guinovart, Josep M. Mestres
Hawkes, María Bovino, Jaume Ara- ofrecerá al piano piezas de Rossini. Quadreny, Meirion Bowen, Albert Lla-
gall, María Gallego, Carlos Chausson, En lo que se refiere a la ópera, se re- nas, Luis de Pablo, Harry Halbreich,
Marilyn Hill Smith, Peter Jeffes y se presentarán: L'Italiana ¡n Algeri de Hans Astrand y Tomás Marco. Mien-
confia en la participación dei tenor ca- Rossini, que contará con la participa- tras Helffer habló del intérprete ante el
talán Josep Carreras. ción del Coro del Gran Teatro del Li- texto musical exponiendo sus cinco
Entre las formaciones musicales que ceo y la dirección de Christof Escher: principios, el británico Bowen y el sue-
intervendrán figuran: el Trío Hase con Álcenle de Gluck, en primera audición co Astrand lo hicieron de la composi-
José de Udaeta que ofrecerá un progra- en España Y Dido y Eneas de Purcell, ción en sus respectivos países.
ma de castañuelas barrocas; la Orques- que contará con la participación de Halbreich habló de la figura de Giacin-
ta de Cámara de Stuttgart dirigida por Montserrat Caballé, el ballet del En- to Scelsi y los españoles lo hicieron de
Karl Münchínger que ofrecerá un pro- glish Bach Festival, la Orquesta Barro- sus propias obras enfocadas desde dis-
grama Bach con los Conciertos de ca y Coro del English Bach Festival, tintos temas, excepto Llanas, que ade-
Brandenburgo; el Quinteto Vocal de bajo la dirección de David Roblou. A más de sus obras expuso las de
Cataluña formado por Montserrai Ca- continuación y en la misma velada, al compositores de su generación, y Gui-
ballé, Raquel Pierotti, María Gallego, finalizar la ópera, tendrá lugar un con- novart, que habló de sus experiencias
Dalmau González y Enric Serra que cierto al aire libre con fuegos artificia- en el campo pedagógico con respecto
ofrecerá la Pelite Messe Sotennelle de les al borde del lago, y en el que, muy a la composición. Si bien una de las
Rossini; la European Community adecuadamente, se interpretará la Mú- más interesantes fue la de Helffer por
Chamber Orchestra; los Solistas del En- sica para los Recles Fuegos Artijicta- su visión del intérprete ante la partitu-
glish Bach Festival que se centrarán en les de Hándel. Cerrará este festival la ra, la más polémica fue la de Casablan-
las figuras de Hándel y Couperin y la ópera // Barbiere di Siviglia de Paisie- cas, quien arremetió contra cualquier
European Community Baroque Or- llo, que contará con la presencia en el tipo de música que no estuviera dentro
cheslra que ofrecerá un concierto con reparto de Jaume Aragall, Carlos de sus propios cánones. La mesa redon-
obras de Bach y Hándel. Además se Chausson y Enric Serra, bajo la direc- da, moderada por Jordi Llovet, contó
contará con la presencia de: Eulalia So- ción de Xavier Güell y sus Solistas de con la asistencia de Joaquim Homs,
lé, que ofrecerá un programa de músi- Cataluña. F.X.M. Xavier Montsalvatge, Albert Sarda, Jo-
sep M. Escribano y Xosé Aviñoa y en
ella se debatieron desde la incógnita que
II Concurso Nicanor Zabaleta suponía definir la música contemporá-
nea hasta las posturas que deberían
Con la interesante experiencia de la edición del pasado año, la Caja de Gui- adoptar críticos, compositores, intér-
púzcoa ha convocado ya la celebración del II Concurso de Interpretación que pretes y promotores ante este tipo de
bajo el nombre del arpista Nicanor Zabaleta tendrá sus pruebas finales en el Teatro música.
Victoria Eugenia de San Sebastián el próximo 3 de diciembre. Se prevén dos es- La Setmana se cerró con un concier-
pecialidades, la de viotín-viola y la de violoncello-contrabajo, contando cada una to a cargo del prestigioso pianista Clau-
de ellas con dos premios —cuyas dotaciones suponen un considerable incremen- de Helffer que interpretó con un gran
to con respecto a la primera convocatoria— de 750.000 y 250.000 pesetas. Las dominio técnico obras de Stockhausen,
obras que han de preparar los concursantes son el Concierto para violin n." 4 Boulez, Manoury y Xenakis, y con la
(primera parte, con cadencia) de Mozart, la Suile para viola en sol menor (movi- espeíanza de que esta primera Setma-
mientos 1." y 2.") de Max Reger, la Danza del Diablo Verde para violoncello na Internacional de Música Contempo-
de Gaspar Cassadó y la Tarantelle para contrabajo de Giovanni Bottesini. Los ránia tenga continuidad en años
interesados en participar —que han de ser menores de 35 años— han de dirigir venideros.
su petición, asi como un historial y una grabación con obra libre y la obligato-
ria, ünies del 30 de mayo, a Caja de Guipúzcoa (Departamento de Relaciones
Públicas). C/ Garibay, 20. 20004 San Sebastián. Jep Nuix
14 Scherzo
ACTUALIDAD

Claudio Abbado, saber crear sonido Ashkenazy en cimiand


Barcelona. Palau de la Música Catalana. 23 de fe- obras de Hindemith o de Schonberg ha- Aunque buena parte de la afición y
brero de 1988. BccThoven: Sinfonía núm, 4, en Si no pocos críticos siguen considerando
bemol mayor, Op. 60. Sinfonía núm. 7, en La ma-
brían despertado en nosotros un inte- a Wladimir Ashkenazy únicamente en
yor. Op. 92. Orquesta Filarmónica de Viena. Di- rés mucho mayor. Pero fue Beethoven su faceta de extraordinario pianista, lo
rector: Claudio Abbado (Ibercamera, 1 1 ° el elegido: bien venido sea, a pesar de cierto es que el músico ruso está logran-
concierto). todo, una vez más. do llevar adelante una carrera di recto-
Desde el punto de vista interpretati- ría I —iniciada hace pocos anos— cada
Que la Filarmónica de Viena visite vo, la lectura canónica nos vino de la vez más cotizada internacional mente.
Barcelona es ya motivo de regocijo, y mano de la Cuarta. Muy distinla fue la La última noticia relacionada con su
el público lo demostró invadiendo la sa- versión de la Séptima, eminentemente trabajo batuta en mano nos habla de
la del Palau, cuyo aforo resultó inca- su nombramiento como Principal Di-
contrastada, mucho más en la línea rector Invitado de la Orquesta de Cle-
paz de albergar la muchedumbre que crealiva de Abbado. El gran director
asistió al concierto de Ibercamera. Fue, veland. Se trata, en realidad, del
milanés, por otra parte, destaca por reconocimiento de la intensa asociación
creemos, un éxito absoluto, pero, tras aquella cualidad mágica que es el saber que el conjunto y el director vienen te-
la prolongada avalancha de aclamacio- crear sonido: pero, con respecto a la Fi- niendo desde 1983. Fruto de esta cola-
nes y aplausos nos preguntamos si, a larmónica de Viena, creemos que dicha boración fueron los discos Don Quijote
pesar de todo, era el que se nos propu- virtud quedó mucho mejor ejemplari- de Strauss, El Mar de Debussy y Cin-
so el programa ideal para calibrar la va- zada cuando la dirigió Bernstein en el dereíla de Prokofíev. El contrato fir-
lía de una de las mejores orquestas del mismo Palau en el 84. Al final del con- mado cubre las temporadas 87/88 y
mundo. 88/89, durante las cuales Ashkenazy
cierto, para corresponder a las ruido- deberá dirigir a la Orquesta de Cleve-
Dos sinfonías de Beethoven, la Cuar- sas ovaciones y aplausos se nos ofreció
ta y la Séptima: excelente programa, land tanto en sus sesiones habituales del
como encoré la Obertura de Egmont, Severance Hall como en actuaciones en
pero a mi modo de ver no ideal, y por ya dirigida por Abbad al frente de la gira. Los proyectos más inmediatos de
una r azón muy simple: interpretar, una Orquesta de Cámara Europea pocas se- Wladimir Ashkenazy con la Orquesta
vez más, estas obras es para la centu- manas antes de la misma sala. En aque- de Cleveland incluyen la interpretación
ria vienesa pan comido; hubiéramos de- lla ocasión, y sin desmerecer la en concierto de Aiexander Nevsky de
seado un poco más de originalidad, e actuación de los extraordinarios músi- Prokofiev y la grabación, a cargo del
incluso —aun considerando su facili- cos vieneses, las cosas salieron mejor sello London, de los cinco conciertos
dad por interpretarlo todo— un poco para piano de Beethoven, contando co-
perfiladas. mo solista al propio Ashkenazy.
más de riesgo. Una sinfonía de Bruck-
ner o una de Mahler, o (¿por qué no?) Jo.R.B.
I U M H 1 l(> ( \ I \ A DI I1! S M O N * .

TEMPORADA MUSICAL 1" II

X I FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGA Del 13 d'abril al 26 de maig de 1988

CENTRE CULTURAL DE LA CAIXA DE PENSIONS


Panelg ae sarrt >oan. i oe Dwendres. día 15 Ge maig. a les 21 n
STANLEY H O O G L A N D . lonep-no
Dimecres. día i J d'sbrii a les 21 ti
EMMA KIRKBY, iDQrtno WNDA D AMMAMENTS
Dimecres. día 18 de maig. a les 21 n De) 14 de man; » 9 ffaOnl
ANTHONY ROOLEY, Muí CAPELLA DE MÚSICA DE SANTA MARÍA DEL MAR. D11 a 14 i W 16 a 20 h (de
d e Barcelona amarts a OissaOtel u Centre
Ovendres Oía 15 daBni. a les 21 h ÍOSEP BENET. «no, Cultual « a Fundado
MELVYN T A N , piaña™», Caiu os Pensons ometj <Je
ALBERT R O M Á N I. clivictmr»! 5ant Joan. 109 r« IWB9 07
Director: Enríe Gispert 0B05Í BAME10NA
Dlmecres. Oa 20 d abril, a les 21 h
DIATESSARON « N M DE IOCM.ITATJ
CHmarts. día 24 de mstg.
HESPERION XX A oartir «H 5 tfsOtii at Centre
Dirnecres día 27 d'aWM i les 21 ti Cultural óe la f unosoo
MONTSERRAT FICUERAS. soprano Caía oe Pensóos i « maten
THE AMSTERDAM FORTEPIANO TRIO
Director Jordi Savall día del coreen a tarOf *
Divenares, día 29 d aOni. a les 21 ri
Drenares, día 27 de maig. a les 21
CLEN WlLSON. lonepíano
KECSKÉS ENSEMBLE, de boa « Ptmnra 'o Si? 57 íl
: Andrés L Kecskés
Dirnecres. Oía ¿ de maig a les 21 h
HANS MARTIN LINDE, flama d * bec i Rauta
ÓSCAR MI LAN I. [bvu*int»l
PERE ROS. *k>U da g u i u

Dimecres flia 11 He mam. a les 21 n


PALAU DE IA MÚSICA CATALANA
ORQUESTRA DEL SEGLE XV11I, d ' A m u e r d a m
Dírtoor. Franí B r ú g g e n FUNDACIO CAIXA DE PENSIONS

Scherzo 15
ACTUALIDAD

En la ardiente
Un paisaje británico oscuridad
Madrid, I cairo Real, l i l i [-88. Purcell: Chacona en Sol menor; Boyce. Sinfonía N. "8; B. Maree-
No: Concierto para Oboe y Cuerdas, en Do menor: Brillen; Sinfonía Simple. Op. 4; Elgar: Sere-
nata para Cuerdas, en Mi menor, Op. 20; Arnold: Concierto para flauta y Orquesta, Op 54. The
London Virluosi. Concer lino-director: Richard Siudi. Madrid, Circulo de Bellas Aries, 14 de marzo de
1988. Messiaen: Poemes pour Mi. Churus de ie-
Esia visita madrileña de los Lon- rre et de ciel. María Oran, soprano; Miguel Za-
neiii, piano.
don Virtuosi proponía a prior i la
audición de un concierto de tesis. La
escucha ordenada de un conjunto de n concierto refrescante en el que
obra; de su país, interpretadas con ca-
rácter monográfico por tan prestigio-
sa formación, podía aportar su grano
de arena a la demostración de que la
U pudo oírse música inhabitual de
un autor menos habitual de lo
que debiera, uno de los auténticos
música inglesa es mucho más atracti- monstruos sagrados de la composición
va de lo que habitualmente se da a en- de este siglo, un gran experimentador
tender. y trabajador del ritmo y del timbre: un
mago que se mueve entre el ardiente ca-
La formación contribuyó a hacer tolicismo y misticismo de un San Juan
más lisonjeras las expeciativas, da- de la Cruz y la sensualidad de los mí!
do que se trata, ciertamente, de un
grupo de auténticos virtuosos, que in- colores del oriente. Buena idea —que,
terpreta las obras barrocas con más desgraciadamente, no tuvo mucho eco
entusiasmo que ningún otro reperto- entre la afición, pues el público era es-
rio y —parejamente a otros grupos caso, aunque bien avenido— del
británicos— el uso de instrumentos len. Después cabria pensar en las CDMC la de traernos, se supone que
actuales no les impide el máximo ri- ausencias antes que en las obras que por primera vez en esta plaza en su in-
gor a la hora de los resultados. Son estuvieron sobre los atriles, algunas tegridad, dos ciclos de canciones de la
músicos que tocan en buena unión, sorprendentes. Nada de Arne, nada dorada juventud del creador francés.
con muy bello sonido y gran claridad, del siglo XIX, nada de Delius, de Wi-
lo que es proverbial en un notorio lliams o de Holst. Inclusión de Arnoid
grupo de formaciones de cámara bri- Vivos contrastes, luces y sombras,
en vez de los también cinematográfi- extrañas irisaciones, misterios y un per-
tánicas. Las voces principales e inter- cos Walton y Rodney Bennett y ex-
medias se articulan con sorprendente clusión de la música actual. Junio a manente halo poético animan estas pie-
perfección dentro del curso sonoro, esto la selección del todo injustifica- zas, que conjugan magíst raímente lo
y la diferenciación de las diversas sec- da de una obra de Benedetlo Marce- ingenuo con lo demoníaco. La voz pa-
ciones de las obras posee contraste y lio que robó el espacio a otra partitura sa —acompañada por un piano multi-
equilibrio. británica. En este orden de cosas, la forme, de escritura ora abrupta ora
tesis apuntada y el título monográfi- fluida, cargado de expresivas disonan-
He omitido deliberadamente hablar co «La música inglesa: de Purcell a cias y de sonoridades inquietantes— del
del repertorio, ya que aquí, al lado de Arnold» no hallaron plena justifi-
los elogios cabe enunciar un cierto re- susurro al casi grito, del acento dulce
cación. a la plática soñadora, del reino de lo
paro. Dentro de un primer grupo de
obras previstas figuraron la Chacona posible al de lo imposible, y circula por
de Purcell, la Serenata para Cuerdas Joaquín Martin todo tipo de terrenos declamatorios, se-
de Elgar y la Sinfonía Simple de Bril- de Sagarmínaga mirrecitados, can lábil es, por toda cla-
se de sinuosidades. El lenguaje, muy
caminante, recurre frecuentemente a
efectos de total licitud expresiva como
Una nueva era vocalisses, reguladores de distinto es-
pectro, ascensiones, incluso agilidades.

L a oferta discográfica clásica se amplía en este Madrid de nuestros pecados. Se


está viviendo en la actualidad un curioso florecimiento de establecimientos que
ponen a disposición del aficionado más exigente las últimas novedades, en
compacto o disco negro, surgidas en cualquier país dentro del campo clásico. Una
nueva era ha comenzado. A las antiguas y tradicionales tiendas que alimentaron du-
Pero todo dentro de una contención y
ascetismo ya plenamente definidores
del cautivante mundo del compositor.
María Oran, muy identificada con él,
rante años las en aquel tiempo más modestas apetencias de los melómanos (Alfa Yé- dio lo mejor de sí misma calibrando
benes, Algueró Discos) se corresponden hoy negocios de más amplío espectro y, en perfectamente su atractivo instrumen-
ocasiones, singular especialización que conviven con los que, como el Real Musical o to lírico y dominando esa fragilidad que
Discoplay, en especial el primero, se decantaron por trabajar sobre grandes stocks lo caracteriza, diciendo muy bien, en-
y tantearon en su día la importación. Hoy hasia un gran almacén, El Corte Inglés
—desde hace años el primer vendedor—, se ha uncido al carro de la modernidad ins- simismándose, adecuadamente arropa-
talando un local especializado sólo en discos en el que se puede encontrar de todo. da por el solvente piano de Zanetti, en
Otros, así el denominado La flauta mágica, buscan la suma exquisitez dentro del mun- lo más hondo de unas músicas y pala-
do de la ópera exclusivamente. El de más reciente creación, Turner, silo en la calle bras que tienen mucho de simbolista.
de Genova n.° 5, ha optado por diversificar su oferta y poner a disposición del clien- Vibró y explicó honradamente estas pá-
te, a precios muy módicos, grabaciones procedentes de los más dispares catálogos, ginas. Le faltó, quizá, un mayor talen-
algunos no demasiado conocidos como Marco Polo, Finlandia Records, Swedish So- to dramático para adentrarse en los
ciety, Fidelio, Opus... Y ofrece, por ejemplo, deniro del sello checo Supraphon, la recovecos de la escritura y, en lo vocal,
totalidad de la obra de Smetana, en 43 discos distribuidos en cuatro álbumes, por mantener el brillo del esmalte en toda
15.000 pts., o, en la marca Melodiya, las sinfonías de Shostakovitch por Kondrashin
(12 discos) por 9.500. Son realmente amplias e interesantes las propuestas del nuevo la gama.
establecimiento, aunque, por el momento al menos, reine en él cierto desorden.
A.R.
16 Scherzo
DECCfl ULTIMAS
lifif
IB EDICIONES

S U T H E R L A N D • PAVAROTT1
CABALLÉ • R A M E Y

M.BEHIZ: Iberia. Navarra. Su He Española BELLINI: Mfflrmi


Alicia de Larrocha Sutherland. Caballé. Pavarotti, Ramey
2 LP 417 8871 • 2 MC 417 8874 • 2 CD 417 8872 Digital Cora y Orquesta de la Welsh National Opera Richard Bonynge
3 LP 414 4761 • 3 MC 414 4764 • 3 CD 414 476Í Digital

BRUCH: Concierto p a n violín No. 1 en Sol menor.


MENDELSSOrIN: Concierto pira violto tn MI menor
Joshua Bell Academy o( St Martiri-m-lhe-Fields
Sir Neville Marnner
LP 421 1451 • CD 421 1452 Digital

MEMDELSSOHN: 22 Romanza! sin palabra*


Andras Sctiitf
LP 421 1191 • CD 421 1192 Digital

CHCPtN: L u 4 Baladas. Barcarola. Faniasia


Jorge Bolet
CD 417 6512 Digital

VARIOS. Piazai vlrtuotat para vtolin di Paganini. Saraiit*.


Brahmt. Kreltler. Sibellui. Wítnitwiki, ele
Joshua Bell Samuel Sanders
LP 417 8911 • CD 417 8912

PolyGram Ibérica,s.a.
ACTUALIDAD

£1 pianismo ruso
de Lazar Bermann
Madrid. Teatro Real. I4-IU-88. Kuhnau, Sonata
La belleza de la Tierra
n. " 2 "David y Sa"fc; Prokofíev, Romeo y Julie- Madrid, Teatro Real, 24 de ftbrcro. Beethoven: arreglo a unos cánones servidos por los
ta, Suite n.° 3 Op. 75, Seriabin. Fantasía en si me- Sinfonías 6 y 5, Orquesta Filarmónica de Visna.
nor Op. 28; Rachmanmov. Momentos musicales Director: Claudio Abbado.
grandes maestros centroeuropeos. La
Op. 16. Lazar Hermán, piano. amplitud, el aliento romántico, ei tra-
La nueva visita de Lazar Berman a El Real se vistió de gala, como en los tamiento del tempo, las texturas eran
Madrid, traído por la Fundación Iñigo grandes acontecimientos, para recibir otras de las que hoy produce la unión
Alvarez de Toledo, ha dejado, quizá, a la Filarmónica de Viena y a su actual de las esencias que aún, y en gran can-
una sensación un tanto ambigua. Sin titular. Era, quizá, el ápice del ciclo tidad, quedan en el legendario conjun-
que en ningún momento se cuestione Grandes Orquestas de Ibermúsica. La to con la batuta inquisitiva, nerviosa y
su categoría de monstruo del teclado, colaboración entre el conjunto vienes clarificadora del milanés.
sí que debe reconocerse que su virtuo- y el maestro italiano ¿dio los frutos es- Hechas estas puniualizaciones hay
sismo —y también su pensamiento perados? ¿Hubo, en verdad, altura mu- que decir que el concierio fue esplén-
musical— suele brillar generalmente a sical? Cabe afirmar que sí, con dido y que el nivel interpretativo se si-
mayor altura. Agradecemos al músico independencia del gusto de cada cual. tuó a gran altura. La «Pastoral»
la inclusión de una de las infrecuenies Nadie podría negar que la agrupación estableció para el que suscribe la cima
Sonatas bíblicas de Kuhnau, uno de los del acto. Pocas veces es dado escuchar,
predecesores de Bach hoy olvidados. austríaca mantuvo erguido el pabellón
con tanta nitidez, precisión, variedad
Sin embargo, el instrumento y la for- acentual y flexibilidad el discurso so-
ma de utilizarlo —prolongaciones del noro ideado por Beethoven, asistir a
sonido, ampulosidad de éste, control una explicación más clara de su com-
dinámico— provocaron una notable le- plejo entramado polifónico y contem-
janía del estilo idóneo. Como era de es-
perar, Berman nadó con una soltura plar una tan plástica y viva distribución
infinitamente mayor en las aguas del de colores- Hubo instantes interesantí-
resto del programa. No del todo redon- simos en la planificación, juego de tim-
da la Suite de Romeo y Julieta, prepa- bres y fraseo del segundo movimiento,
rada por el propio compositor y cincelado con notable destreza, aunque
formada por diez números, de los que de acuerdo con una concepción nada
se oyeron seis, con un Berman al que sublime, lejos de los elevados misticis-
faltó concentración. Lo más depurado mos o de las interiores vibraciones de
lo obtuvo el pianista en la inmateriali- otros ilustres moldeadores de esta na-
dad de la Danzo de las muchachos con turaleza viva evocada por la dialéctica
lirios y en el mágico final de Romeo se beethoveniana. Admirable ei impulso
despide de Julieta. La no demasiado rítmico otorgado a la danza campesi-
significativa Fantasía Op. 28 dentro del na y magistral la manera de establecer
arte visionario de Scriabin fue conce- las gradaciones dinámicas en la corpó-
bida por Berman en la tradición román- rea y bien organizada lempestad. La ac-
tica, uniéndola al tronco Chopin-Liszt, ción de gracias, calurosamente cantada,
del que indudablemente forma parte. elocuentemente bailada, cerró esta vi-
La música específicamente menos im- sión, sin duda terrenal, pero cálida y ex-
portante de la sesión, los juveniles Mo- celentemente dicha de la sinfonía, que
mentos musicales de Rachmaninov,
mereció en cambio la interpretación contó, afortunadamente, con el brillo,
más equilibrada entre idea y realiza- el colorido, la tersura y la tan idónea
ción. Berman extrajo lo mejor de estas sonoridad de la Filarmónica.
piezas, ennobleció su lirismo algo ram- Vibrante, intensa, transparente de
plón y demostró su suficiencia técnica. texturas, con momentos electrizantes
Hizo abundante uso del pedal, pero, (todo el desarrollo del Allegro final),
salvo en algún instante determinado, pero muy férreamente controlada y
ésto no provocó oscurecimientos peli- construida, la Quinta, que, como su
grosos. E. M. M. compañera, fue expuesta con todas las
repeticiones previstas por el autor, con
Claudio Abbado un tempo más bien ligerito y con una
que lan arriba ondeara en su última vi- planificación sonora de raro equilibrio.
sita madrileña de hace cuatro arios con Fue una versión importante, pero me-
Bernstein y que fue, una vez más, el su- nos personal y, dentro de lo que cabe,
yo el sonido de los dioses. Y es dudo- reveladora que la de la Sexta. No del
do que alguien discutiera la seguridad, todo conseguida, con algunas irregula-
C / H U H I B V 57 -,T"íl.; 429 29 41 ridades métricas y cierto confusionis-
Todos los días la vibración, el pulso, la excelente dis-
Música Clásica en dinclo posición constructora y la elocuencia mo en la rutilante exposición del primer
I>L- lunes a jueves y a la* 23,30 CICLOS del magnifico músico y director que es impetuoso allegro, la obertura de Leo-
DE MUSICA CLASICA, dedicados a un
Abbado. nora III, ofrecida de propina, que al-
•lükrr, a un eslilo o a un periodo de Id
Historia de la Música La interpretación de las dos sinfonías canzó, no obstante, dentro de una
Viernes, sábados y domingos, do* actua- beethovenianas queáó lejos, como era óptica y planteamientos relativamente
u.ines A las 20, V) v las 2.1,30
lógico, de aquellas señeras recreaciones, variados, una brillantísima y poderosa
ejecución.
éééééééé bañadas en una cultura y en una tradi-
ción secular, dibujadas y expuestas con A.R.

18 Scherzo
TELARC

LA OBRA MAESTRA EN COMPACT DISC


La obia maestra es siempre el resultado de un trabajo hecho con experiencia,
lolal dominio del medio,
dedicación y sobre todo,
sensibilidad.
Por eso TELARC es la Obra maeslra
en Compad Di se.
Escuchar un Telare es lo más parecido a
escuchar música en una sala
de conciertos.

KhíjLIkM

SymphonyNo.'
Acódeme ftflniutf f >
1
wm.n.\ sinw

BRAHMS (.0-80155 BEETHOVEN V


ER DI (2 CDl) CD-Í0151
Sinfonía nüm. 4. Obei-Iura académica Sonaras para puna Vol. IJ Réquiem. Coros de óperas
Royal PhLIhaimonic / Andrc Previ n John O'Conor, piano Altanlt Sympliony Orch. & Choras / Ro-
btm Sha» / Puní. Curry, Hjdley, Plishlia
EH S í

BEETHOVEN OR BUST CD-ÍOliJ, ÁNGEL ROMERO CD-801W GRANDES ÉXITOS DE HOLLYWOOD


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Cl nru ¿ti
ACTUALIDAD

El milagro Una orquesta entusiasta


Montoliú
Madrid. Recital de piano de Tete Montotiti- Tca-
cos. La Joven Orquesta pareció despe-
Madrid. Teairo Real. 29-11-88. Debussy: Preludio
a la siesta de un /auno; Falia: El sombrero de tres
gar tras el solo de corno inglés de ¿os
picos (suile N.° 2); Baríók: Condeno para Or-
iro Real. 2 de febrero. vecinos. A partir de aquí se fue hacien-
questa. Joven Orquesta Nacional de España. Di-
Conocida es la enorme importancia rector. Edmon Colomer. do más patente el entusiasmo y la en-
de Tete Montoliú no sólo para la evo- trega que son distintivo de esta
Iniciaron nuestros músicos el progra- formación, hasta alcanzar una de las
lución, sino para la existencia del jazz ma con las debidas reservas, casi con cotas más altas del concierto en la exul-
en este país. Tampoco es ningún secre-
to que este pianista es, hoy en día, a sus cautela, y el de este Preludio a la siesta tante Jola, repetida al final del
cincuenta y cinco años, figura máxima de un fauno fue un Debussy de esca- programa.
en el panorama internacional de este gé- sos contrastes. Sorprende, sin embar-
nero musical. Y, sin embargo, estamos go, la percepción actual de una página En la difícil página de Bartók los
todavía a la espera de un reconocimien- de armonías antaño detonantes y que tiempos fueron generalmente modera-
to oficial, serio y responsable, de los hoy escuchamos como una derivación dos. Colomer y su orquesta parecieron
muchos méritos que le han llevado a más del romanticismo. sentirse a sus anchas en el segundo mo-
una posición de prestigio y de excepcio- vimiento, El juego de las parejas, don-
nal envergadura. Mucho más versión, a decir verdad, de se puso de manifiesto un muy buen
hubo en las danzas pertenecí en i es a la hacer por pane de todos los instrumen-
El jazz no tiene normalmente acce- segunda suite de El sombrero de trespi- tos del grupo de las maderas. Cabe lle-
so al Teatro Real, que tal vez sea el lu-
gar menos adecuado para escucharlo, gar a pensar que las intervenciones
y cuyo público, en su mayor parte, des- solistas son de enorme calidad y brillan-
conoce su lenguaje o, por lo menos, se tez, pero no siempre llegan a integrar-
mantiene al margen de él. Sin embar- se unitariamente en la compleja y
go, fue una idea feliz incluir a Monto- abigarrada trama sonora. Igualmente,
liú en el X Ciclo de Cámara y bien conseguido el clima misterioso del
Polifonía. comienzo de la Elegía, con sus frases
El día 2 de febrero asistimos a un de la cuerda salpicadas por arpegios del
auiéntico acontecimiento cuando el ge- clarinete que nos traen a la memoria
nial pianista dio un recital que será re- cierto pasaje de El Castillo de Barba-
cordado por muchos durante tiempo. zul. En los tiempos extremos se dieron
Magnífica fue la composición del pro- tamhién la entrega y el entusiasmo ya
grama y maravillosa su ejecución. Te- reseñados, pero los miembros de la Jo-
te Montoliú interpreta a sus maestros ven Orquesta tocaron menos relajados
-••Thelonious Monk y Duke Ellington,
entre ellos— con una fidelidad que con- y faltó auténtica capacidad para sacar
mueve, al mismo tiempo que asombra, a la luz mayores tensiones y contrastes,
tanto por su/eeling como por su técni- aun cuando la labor desempeñada fuese
ca. Su largo y congenial paseo por una siempre meritoria
buena docena de los ya clásicos temas
del primero constituyó, sin duda, la Edmon Colomer RIBAS VMS.
más importante parte de la actuación.
Casi todos los pianistas de relieve se
han visto obligados a hacer su propio
Monkiana Suile en la última década a
fin de rendir tributo al desaparecido
creador de estilo, pero nadie —ni Hank
Un Cuarteto joven
Jones, ni Tommy Flanagan, ni Kenny Madrid. Hoicl Kilz. 28-11-88.. Haydn, Cuarteto en do mayor Op. 76. n . M «Emperador»: Beethoven,
Cuarteto en la menor Op. 132. ruártelo Filarmonía de Berlín.
Barron, ni Chick Corea— han llegado
a la profundidad y al trato personal de No es frecuente ni fácil que incluso buenos instrumentistas con extracción de
este catalán que, según sus propias pa- una orquesta sinfónica puedan constituir un cuarteto de cuerda de gran altura.
labras, se siente de la raza negra en Las excepciones, sin embargo, se han dado históricamente y se siguen dando en
cuerpo y alma. la actualidad. Se traía, en la mayoría de los casos —muy significativamente—
de cuartetos formados por miembros de las grandes orquestas centroeuropeas.
En su recital, que concluía con un El Philharmonia Quartet de Berlín cuenta con músicos de la sensacional Filar-
homenaje a Ellington, se mezclaban la mónica de la antigua capital alemana. Su dominio de los instrumentos garantiza
poesía y el humor, la esperanza y la la solvencia de las versiones. Así ocurrió en el concierto de Ritz (sobre las carac-
nostalgia, sin jamás colisionar. Es de
esperar que Radio Nacional, que trans- terísticas de esta peculiar serie puede verse un comentario en el número anterior
mitió el concierto en directo, se decida de SCHERZO) que motiva esta reseña. La desnude-1, de las obras de cámara es-
algún día a continuar con el lanzamien- cuchadas permitió comprobar la musicalidad del Philarmonia, pero también al-
to de su propio sello discográfico, lal gún leve roce del primer violín y los instantes de apuro del violoncello. Las
como otros entes europeos lo han he- versiones de Haydn y Beethoven fueron mucho más que ejecuciones precisas.
cho, y que incluya este fabuloso mate- El Cuarteto «Emperador» fue plartleado con brillantez, quizá algo exterior en
rial en un disco que a buen seguro los tiempos primero y último. Acertado idiomatismo, por su parte, en el Cuarte-
llamaría la atención en el mundo ente- to Op. 132 de Beethoven, cuya esencia última, nunca alcanzable, se les fue un
ro y llevaría a Tete Montoliú, de ma- tanto a los músicos perdida entre la letra de la obra, en especial, en el lento de
nera definitiva, a este puesto de
privilegio que ya es suyo con todo me- profundidades abisales. El Philarmonia, aunque ya es un buen cuarteto, madu-
recimiento. rará mucho en el futuro, prestando más atención a ¡os detalles, planificando los
niveles de sus voces de manera más clara y elocuente y dialogando más abierta-
mente entre ellos.
Ebbe Traberg E. M. M.
20 Scherzo
ACTUALIDAD

Magisterio
Madrid. 1 cairo Real, 19, 20 y 21 de febrero de
1988. Muíart: Don Giovenni (obertura): Haydn:
Contieno para vialoncetio en Re mayor; Brahms:
Sinfonía n. ° I. Orijuesla Nacional. Heinrich
Schiff. violoncillo. Director: Kurl Sandtrling.

L amentablemente quedan pocos


maestros de la dirección de or-
questa. Lamentablemente estos
pocos no colaboran asiduamente —en
la mayoría de los casos, nunca— con
los conjuntos españoles. Pero cuando
lo hacen se nota; vaya sí se nota. Se pu-
do apreciar hace poco en los concier-
tos de la ONE con Inbal. Se ha
percibido después con la presencia en
el podio de esta agrupación de Sander-
ling (Arys, Alemania Oriental, 1912).
Es muy escaso el tiempo de colabora-
ción, no excesivos los ensayos, sin casi
oportunidad para que se produzca un
desentumecí miento. Pero algo sucede.
El veterano director prusiano, tantos fCurt Sander/ing A. Muñoz
años en Rusia, en Dresde y en Berlín,
que ya visitara Madrid en otra ocasión, graciadamente no todos— recordó sus en busca de una tensión en principio
ha dejado constancia de su clase fun- Brahms con Argenia, con Schuricht, no planteada, del primer movimiento,
damentalmente en una Primera de con Celibidache. El gesto económico, el suave dibujo del tercero, el tranqui-
Brahms impecablemente construida, plástico, acogedor —con unos brazos lo lirismo del segundo, la sorprenden-
explicada ordenadamente, fraseada con elásticos y un cuerpo algo rígido— del te retención del lempo en la coda...
intención, vigorosamente trazada, equi- director, tan dentro de una rancia tra- Desdibujada, poco vital, más bien
librada y sentida desde dentro. Una dición y de una estética plenamente vi- morosa la obertura de Mozart y asea-
versión lírica, grave, cantada sin cris- gente, abrió el camino para que la do, pero exento de energía el acompa-
paciones, sin alharacas, sin desborda- música manara fluida y sencillamente. ñamiento al buen cellista que es Schiff,
mientos, moderada en el lempo y muy Muchos detalles personales cabría re- que locó con vigor, correcta afinación
transparentemente planificada en la señar: el sonido, algo áspero, pero tan y relativo estilo una página en verdad
que a Nacional, por momentos —des- brahmsiano, la admirable progresión, difícil.

Una nueva El color es la cuestión


revista Madrid. Teatro Real. 4-111-88. Srrauss, Las travesuras de Till Eulenspiegel Op. 28; Liszí, Totentanz:
Stravinsky, Sinfonía de Salmos; Bach-Slokowsky. Tócala y fuga en re menor. Joaquín Soriano. piano.
Orquesta y Coro Nacionales de España. Director: Sergiu Coraissiona.
Bajo el original titulo de Pochiss.
Rail (Poquissimo Rallentando) ha apa- El heterogéneo —demasiado en pleto desdibujado. Irremediablemente
recido el primer ejemplar de una nue- verdad— programa de Sergiu Comis- hay que insistir en el vicio por excelen-
va publicación, correspondiente al siona podría, posiblemente, ser visto cia del Coro Nacional: su inclinación
oíoño de 1987, dedicada en su integri- bajo un prisma unitario: la necesidad al grito. Esto se hizo patente en el mo-
dad a tratar temas relacionados con la de obtener resultados variados y defi- vimiento de apertura, mientras que sólo
música contemporánea. En sus conci- nidos en el mundo tímbrico de cada una en el de cierre de la pieza se Iqgró algo
sas 24 páginas Pochiss. Rail nos pro- de las obras. En conjunto, esto no se de contención. La interpretación estu-
pone textos de notable interés: Elogio consiguió. Till se nos propuso con so- vo, además, lastrada por un coro ex-
de los críticos (Erik Satie, prolongado noridades poco o nada siraussianas. cesivo con reí acción al dispositivo
y traducido por Pablo Riviere), Ballet: Reparos muy concretos pueden poner- instrumental. Por otro lado, abunda-
desde mi butaca (Manuel Aúz), Seis se a las intervenciones de la madera, el ron las destemplanzas y la confusión de
compositores de los SO (Aránzazu Mi- metal y el solo de violín. Comissiona lineas, sobre todo en la doble fuga del
ró), Noticia de un tesoro fonográfico tampoco encontró el tono narrativo ni Salmo 40. I.a tremendista orquestación
(Carlos Alberdi), El Centro para la Di- construyó su versión con los acentos y de la Tocata y fuga en re menor de
fusión de la Música Contemporánea los ataques que convierten la obra en Bach, debida a Stokowsky, fue enten-
(José Luis Temes), Entrevista con Luis un ejemplo de mordacidad. Soriano fue dida por Comissiona de manera muy
de Pablo (Manuel Aúz y Aránzazu Mi- un solista cumplidor en Totentanz, si efectista. El acudir a desempolvar
ró) y Paisaje durante la batalla (Jorge bien falto del grado último de exacti- muestras de (an dudoso gusto como es-
Fernández Guerra). La música de nues- tud y brillamez. El acompañamiento de ta no se justifica cuando se piensa en
tro tiempo bien merece una revista de- la orquesta recorrió todos los matices toda la buena música que todavía no
dicada por entero a su divulgación. de la grisura. De nuevo en la Sinfonía ha pasado ni una sola vez por los atri-
Recientemente ha aparecido el segun- de Salmos el peculiar colorido stravins- les de la ONE.
do número. ¡Animo compañeros! kyano de esta página se vio por com- E. M. M.
Scherzo 21
ACTUALIDAD

(con unos Inválidos parisinos en repa-


El pecado de la fascinación ración incluidos), una viga...
Bien. Todo está movido además con
Madrid, Teatro Lírico Nacional LA Zarzuela, 19 de marzo de 1988. Berg: Lulu. Patricia Wise. Mariana precisión, con ritmo, con orden —una
Lipovsek, Günter Reich. Josef Hopfenvieser. Ernsi Gutsiein, Bodo Schwanbeck, Hermann Wjnkler, escena tan complicada a este respecto
Claudia Eder, DonaldGeorge... Orquesta Sinfónica de Madrid. Director musical: Arturo Tamayo. Di- como la inicial del tercer acto es buen
rector de Escena: José Carlos Plaza. Escenografía y figurines: Gerardo Vera Diseño de luces: Freddv ejemplo—, los figurines son espléndi-
Gerlaihe. Producción de Teatro.
dos y las luces están manejadas magis-
sfuerzo heroico es subir a esce- fascinación. Lo consiguieron sin duda
E na una ópera tan compleja en to-
dos los órdenes como Lulu, en
particular si se utiliza la versión com-
pletada por Cerha y estrenada en Pa-
en la anterior ópera de Berg y lo han
logrado en ésta. Con tal fin han con-
feccionado un escenario muy amplio
—que aprovecha la casi totalidad de las
tralniente por Gerlache. Los pequeños
accidentes (el bolígrafo que no apare-
ce, los disparos que no suena, la sába-
na que no cae), propios de una premie-
re, no empañan todo lo bueno del mon-
rís en 1979. La dirección del Teatro dimensiones del de la Zarzuela— cons- taje y de una representación que por lo
Lírico La Zarzuela se ha apuntado un tituido por un marco de enormes pare- demás discurrió con normalidad. Lo
buen tanto al incluirla en la programa- des enladrilladas —a semejanza de un que sí cabe dudar es de si, precisamen-
ción de esta temporada y al hacerlo, patio de vecindad de una populosa ciu- te, ese escenario y esos factores descri-
además, con los mayores honores de dad alemana de los años veinte {que es tos y bien movidos, jugaron el papel
presupuesto y arrostrando los peligros la época de la acción)— dentro del que adecuado para ofrecernos una visión
que supone la aventura de crear una se encierran los acontecimientos dramá- cabal, rigurosa y coherente de esa te-
nueva producción (una de las pocas que ticos. Los onerosos ladrillos parduscos rrible parábola sobre la vanidad esen-
han surgido en torno a la definitiva re- y rojo oscuro están ahí omnipresentes, cial de las acciones humanas que a la
dacción que incorpora el tercer acto). testigos delatores de una podredumbre, postre es Lulu, en la que como se sabe
El aplauso no debe discutirse cuando, de una ruina —en efecto claramente Berg dio su personal versión del doble
por ende, el resultado artístico obteni- expresionista—, extensible tanto a una drama de Wedekind, y de si ésta no exi-
do —ante un público en su mayoría no sociedad como a las almas de los indi- ge, en ocasiones físicamente, un desa-
proclive al principio y luego, con las ló- viduos que la pueblan. El marco es, por rrollo en espacio cerrado, incluso
gicas huidas en música tan difícil para consiguiente, el mismo para las escenas lóbrego y reducido. La confrontación,
el aficionado medio, en gran parte burguesas, demostrativas de un lujo tantas veces violenta, entre los diversos
entusiasta— ha sido no ya honorable, añejo (primera acto II, primera acto personajes —auténiicos lobos y depre-
sino globalmente muy digno; para, al III), como para las sombrías y tristes dadores al tiempo que víctimas, y la
menos, un aprobado alto. (segunda acto 11) o las decididamente sensual Lulu no es excepción— ne-
sórdidas (segunda acto 111) y por él dis- cesita a veces palparse, sentirse, a fin
El espacio escénico: pros y contras curren toda clase de figurantes y ele- de crear una sensación asfixiante. Da
mentos complementarios o ilustrativos la impresión que a los hombres de la
Hay algo que no se les puede negar de la acción a los que tan aficionado escena se les ha ido un poco la almen-
a Plaza y a Vera y que ya demostraron, es Plaza, siempre deseoso de un mayor dra de lo que en más de una oportuni-
por ejemplo, en su montaje, quizá su- enriquecimiento y de proporcionar cla- dad circula por el sendero de la tragedia
perior en conjunto, de Wozzeck la pa- ves. Distintos objetos, según los casos, íntima. Las grandes vistas, los enormes
sada temporada: son capaces de crear, visten o sitúan las diversas escenas: una espacios abiertos pueden contribuir a
porque tienen preparación, imagina- tela colgada, un sillón, unas enormes despistar; lo mismo que la excesiva fi-
ción, inteligencia e instinto para ello, esculturas de felinos, ventanales inmen- guración antes aludida y más de una
un espacio escénico lleno de sugeren- sos reflectantes abiertos en las enladri- vez facilona e innecesaria: la multitud
cias, de perspectivas, de valencias de di- lladas superficies que dejan ver otras de doncellas en la escena segunda del
verso signo; un ámbito que funciona y estancias o impresionantes rascacielos acto 1, el enjambre de coristas en el ca-
que posee, siempre, un cierto poder de de una terrorífica suerte de Metrópolis merino de Lulu, los grupos de desarrai-
gados en el último cuadro... O esa
fijación con la imagen de Jack el Des-
tripador, en un constante anuncio de
su aparición final, que se nos muestra
hasta montado en uno de los dos ascen-
sores que —en un alarde de ingenio más
bien gratuito— se instalan en la man-
sión (o en su exterior que para el caso
da igual) de Lulu-Alwa al comienzo del
acto 111 y que sirven para contarnos
también la divertida historia de unas
personas muy bien trajeadas que em-
piezan la noche serenas y la acaban bo-
rrachas.
Y es probable que algunas de estas
cosas, que pueden terminar distrayen-
do de lo que interesa —y que sin duda
intervienen en la capacidad de fascina-
ción del montaje—, no se hubieran pre-
visto si hubiera existido por parte de
Pla/.a y de Vera una decidida voluntad
de servir al texto lo más posible. En este
L u l u : G. Reii-h y P. H JJE- en fl Acio 2. ticuna I." I O I O S : I LA i R O !>L LA / . A K / l . l l \ caso se han permitido quizá demasia-

22 Scherzo
ACTUALIDAD

¿i sus órdenes. Hubo organización, ge-


neral buena letra, correcto espíritu y
una ejecución aseada que sorteó con
habilidad los muchos problemas de
concertación que presenta este hueso de
opera. Pero, al tiempo, quizá por man-
lener ese aseo, ese cuidado, las muni-
ciones orquestales funcionaron casi
siempre a medio gas, algo romas y ale-
targadas. En ese foso falló pasión, tem-
peratura que pudiera contagiar a las
voces solistas. Tamayo y sus huestes no
lograron dotar de tensión al discurso,
de dinamizarlo, de proyectar su rico
conglomerado de colores, de timbres,
de evidenciar sus atractivas y expresi-
vas aristas. La enorme variedad de for-
mas y lenguajes, el ejemplar plan
ideado por Berg —con individualiza-
ción de instrumentos y diseños
seriales—, la singular síntesis que su-
pone su Lulu quedaron entrevistos en
un buen trabajo contra tales dificulta-
des que, dentro de su tono gris, no lle-
gó a alimentar dramáticamene la
composición.
Patricia Wise, dominadora del papel
estelar, mantuvo casi siempre el alien-
LÜ de su escritura endemoniada y acer-
ió a dar, en demostración de buena
actriz, el carácter sensual pedido, lo
mismo que en Barcelona hace un año,
.tunque su voz sea en exceso ligera. Su
limbre metálico y su facilidad para la
coloiatura la benefician, pero abusa de-
masiado del falsete. Fue la triunfado-
ra y no puede decirse que injustamente
considerando lo peliagudo del cometi-
do, si bien cabría estimar como más
centrada en el suyo de condesa de Gesh-
«itz a la importante mezzo yugoslava
Marjana Lipovsek, de voz extensa, am-
plia y timbrada. Muy bien, tan grose-
ro y vulgar como demanda el papel,
pero con medios adecuados el Atleta de
Schwanbeck (también curioso domador
en esta versión). Decepcionante, de ins-
trumento pequeño y fatigado, mucho
peor que en su grabación con Dohnan-
yi, el Aiwa de Hopferwieser, claramen-
P, W IÍF i t. •:>! el 4 Í / O ///. kstenti I. te aventajado por su padre en la ficción
Günter Reich, que hizo un Schón y un
das licencias (más de las que habitual- el texto cantado y la ausencia de un Jack de excelen (e prestación vocal aun-
mente se permiten los escenógrafos y factor-motivo esencial en el desarrollo que innecesariamente histriónicos. Dis-
regisseurs); y uno se pregunia la razón: y evolución dramáticos sobre el que re- cretos el Sehigolch de Guistein (¡qué
modificaciones en la ubicación y deco- caen continuas alusiones). añoranza de Hotter!) y el Pintor (¡qué
ración, en el orden de acontecimientos, mal resuelta escénicamente su muerte!)
en las situaciones (ejemplo: no queda Neutralidad y Negro de George. Bien la Eder en su
clara la razón por la que Schón —en triple papel y pasables, con sus más y
realidad sorprendido por el brusco mo- Lo que la propuesta de Plaza y Vera sus menos, los demás integrantes del ex-
vimiento del estudiante— le da la espal- tuvo de arriesgada —con aciertos e in- tenso y normalmente bien avenido re-
da a Lulu un segundo antes de que ella coherencias, como se ha visto—, tuvo parto. Una nota final para destacar el
le dispare; su gesto tiene así poco sen- de neutra la de Arturo Tamayo condu- excelente programa de mano, con al-
lido), en la significación de los objetos ciendo a una disciplinada y dócil Sin- gún muy bello trabajo (Pérez de Ane-
(ejemplo: el incomprensible cambio del fónica. El director madrileño conoce ga) y una traducción cuidadosa, bien
prescrito retrato al óleo de Lulu por bien a Berg y su música, ha profundi- elaborada pero insuficientemente ma-
una estatua, con lo que la Condesa se zado en su entraña y entorno. Y ello se tizada de Rafael Banús.
muete al final no con la tela sino con notó en la autoridad con que condujo
una cabeza entre los brazos; ello deter- toda la representación y en la aplicada
mina, lógicamente, incongruencias con manera con que manejó los elementos Arturo Reverter
Scherzo 23
LA EDUCACIÓN MUSICAL EN ESPAÑA

¿Cólogos o musicólogos? (?). También son harto sospechosas


las asignaturas de Elementos del len-
guaje musical y su didáctica y/o Lec-
tura y escritura musicales y sus
principios de febrero el Con- disciplina científica, son imprescin- métodos, que no Didáctica del len-

A sejo de Universidades ha he-


cho público el informe técnico
del grupo de trabajo n.° 14, referen-
dibles unos conocimientos técnicos
musicales (lectura, armonía, formas
y contrapunto) lo suficientemente
guaje musical y/o Metodología de la
escritura musical. Y con esto llego al
segundo punto de la crítica que se ha-
te a la propuesta para la creación de amplios, que permitan acceder con ce a la propuesta universitaria, y que
una licenciatura de musicología. La conciencia y sentido crítico a las íne- trata de la indefinición de sus objeti-
propuesta, que aparece resumida en
el esquema I, ha reavivado la polé-
mica que desde hace unos años exis-
le entre universidad y conservacorios, ESQUEMA I
que tienen punios de vista muy dis-
pares. En todo caso, hay bastante
unanimidad en cuanto a la necesidad Licenciado en Musicología
de dotar a los estudios de musicolo- (Propuesta presentada por el grupo de 4.10. Historia de la filosofía.
gía de rango universitario. La pro- trabajo n.° !4 al Consejo de Universi- 4.11. Historia moderna universal.
puesta, que ha sido redactada por el dades para su debate) 4.12. Historia contemporánea universal.
profesor Casares de la Universidad 5. Justificación y aclaraciones: Esta
de Oviedo, parte de la experiencia 1. Perfil de las enseñanzas: Los ob- propuesta tiene en cuenta que, en toda
que se ha desarrollado durante los jetivos se centran en la formación y ca- Europa, los estudios de Musicología se
tres últimos anos en dicha universi- pacitación en tareas de pedagogía, imparten dentro de la rama general de
dad (v. esquema II) y se basa funda- docencia, investigación y critica en los Humanidades (...). La Musicología,
aspectos científicos de la música. pues, exige una base general de Huma-
mentalmente en los mismos criterios.
2. Estructura de los enseñanzas: Se- nidades, que se trata de recuperar en es-
Por otro lado, en los conservatorios gundo ciclo universitario, exclusivamen- te proyecto (...). La ponencia cree
existen estudios superiores de musi- te, con una duración eslimada de dos oportuno señalar que esta propuesta de
cología desde hace más de veinte años. titulación y directrices, que tiene en
años (v. esquema III), pero esta di- 3. Acceso: Podrán acceder directa- cuenta algunas experiencias (sic) ya exis-
latada experiencia no ha sido tenida mente a estos estudios: a) Quienes ha- tentes en nuestra universidad, se limita
en cuenta por la universidad y los in- yan superado el primer ciclo de al campo exclusivo de la Musicología
tereses de ambos colectivos han en- Historia, Geografía, Historia del Arte, como campo científico, y no prejuzga
Filología, Lingüistica, Filosofía y estu- ni condiciona en absoluto la ordenación
trado en conflicto al no haber actual o futura de los niveles superio-
existido una colaboración o actua- dios del área de Pedagogía, b) Quienes
posean el título de Profesor (con bachi- res de la enseñanza musical (técnica,
ción conjunta en (orno a la iniciati- profesional, etc.) ni el perfil académi-
llerato) o Profesor Superior de conser- co que tengan o puedan tener las corres-
va de la universidad. Ahora mismo vatorio, en cualquiera de sus
se corre el riesgo de duplicar una ti- pondientes titulaciones de estos niveles.
especialidades.
tulación ya existente, en vez de dig- 4. Asignaturas troncales: Son las obli-
nificarla, con el consiguiente gatorias y suponen un 50% de la carga
derroche que ello puede suponer pa- total (las demás asignaturas serán libre-
NOTA: Con posterioridad a !a publicación de
ra la administración pública. En me- mente ofertadas por cada universidad es!a propuesta, el Consejo de Universidades ha
dios universitarios se argumenta que en particular). En !a propuesta apare- difundido una nota rec[ificando tres punios re-
no existe ese conflicto de intereses, al cen como asignaturas troncales: ferentes a (!) la carga de créditos y (2) la dupli-
cidad que se produce entre las a-signaturas 4.2
pertenecer los conservatorios a un ni- Pata lodos: y 4.3, y (3) 4.6 y 4.S.
vel educativo distinto, aunque ese ni- 4.1. Análisis musical. t.a propuesta ha sido remitida para su débale
vel no esté nada claro ni delimitado. 4.2. EtnomusicolORta y folklore. a principios de febrero a iodos los rectores.
4.3. Folklore musical. Aquellas personas interesadas por la propuesta
De ese mismo argumento se valen en 4.4. Historia df la músicú. pueden requerir La documentación completa, así
la universidad para desentenderse de 4.5. Paleografía musical. tomo un cuestionario para indicar las oportu
nas observaciones, al Sr. Vicesecretario de Coor-
los conservatorios, que son conside- Para los alumnos procedentes del acceso tipo a): dinación Académica de¡ Consejo de
rados de forma muy despectiva y glo- 4.6. Elementos del lenguaje musical y su di- Universidades (leí.: 91/449 66 65). El debate
bal, aunque la especialidad de dáctica. concluye en junio y antes de un año la comisión
4. 7. Introducción a la historia de la música. de rectores redactará el lento definitivo, que se-
musicología se refiera a un área con- 4.R. Lectura y escritura musicales y sus rá remitido al gobierno para su aprobación- Más
creta del grado superior. En los con- melados. tarde, las universidades que lo deseen podrán de-
sarrollar el plan completo de estos estudios, que
servatorios se critica la propuesta de seguramente se pondrá en marcha en el curso
Paca los alumnos procedentes de! acceso upo b)L
la universidad esencialmente por no 4.9. Historia del arle. 1990/91.
exigir ni garantizar la formación mu-
sical de los estudiantes que accedan
a la especialidad de musicología en
la universidad, circunstancia que ludibles fuentes musicales. Aunque vos, al pretender capacitar no sólo
queda confirmada en el informe del en la propuesta aparece incluso una para la musicología, sino también pa-
grupo 14. Con ironía se dice que, en asignatura de Análisis musical, en el ra la pedagogía musical, que debería
esas condiciones, de la universidad informe ya se aprecia la contradic- corresponder a otra titulación espe-
sólo saldrán cólogos, sin nada de mú- ción, al indicarse que consistirá en un cifica e independíenle, y que también
sica. Es evidente que, si queremos de- «análisis pormenorizado de la obra es una especialidad de grado superior
senvolver la musicología como una musical, de forma globa/tzadora» que ya existe en los conservatorios y

24 Scherzo
LA EDUCACIÓN MUSICAL EN ESPAÑA

que requiere una sólida preparación campo musical parece ser que aún no
musical. Pretender hacer con una se ha asumido esta obvia conclusión. ESQUEMA III
única y discutible licenciatura unos Nuestro secular retraso y falta de tra-
profesionales polivalentes me parece dición musical no se va a salvar ais-
inadecuado y frivolo. Cada parcela lando a la música en el ghello de los
de la demanda social existente requie- conservatorios. Es imprescindible su
re un tratamiento específico y convie- integración real y verdadera en todos
ne no hacer demagogia, pues los niveles de la enseñanza, y no ha-
podemos encontrarnos rápidamente ce falta ser un especialista en música
con un crecido número de licenciados para darse cuenta de ello. Al lector
en paro. Ya ha quedado bastante cla- le doy mi opinión, pero también los
ro que en la universidad es necesaria datos para que compare y juzgue por
una adecuada capacitación profesio- sí mismo.
nal que permita una efectiva integra-
ción en el mercado de trabajo. En ei Víctor Pliego de Andrés

Título de Profesor Superior


ESQUEMA II
de Musicología

Duración aproximada de los esludios:


Cinco años.
Historia de la Música II.
Títalo de licenciado en Historia del Arte con especialidad Historia del Arte II.
de Musicología Estética II.
Contrapunto y fuga I y II.
Musicología I, II y III.
Plan de estudios del segundo ciclo de la especialidad de Musicología Paleografía musical I, II y III.
en la Sección de Historia del Arte, de la Facultad de Geografía e Histo- Canto gregoriano I, II y III.
ria de la Universidad de Oviedo (B.O.E. 17-12-1984): Folklore I, II y III.
Pedagogía especializada I.
Prácticas de profesorado I y II.
Requisitos deacceso: Título de Profe-
CUARTO CURSO QUINTO CURSO sor de Solfeo, Teoría de la Música,
Historia dé la Música 11. Acompañamiento, Transposición y Re-
Historia de la Música I. Ultimas tendencias de la música. pentización (cinco cursos de Solfeo y
Paleografía musical y órgano logia. Estética y critica musical (de! clasicis- teoría de la música, dos de conjunto co-
Etnomusicologia y folklore. mo al siglo XX). ral, cinco de piano, tres de acompaña-
Análisis y pedagogía de las formas Música y medios de comunicación de miento, transposición y repentización,
musicales I. masas. cuatro de armonía y melodía acompa-
Fuentes, leoria e historia del pensa- Análisis y pedagogía de las formas ñada, uno de formas musicales, uno de
miento musical hasla el Barroco. musicales II. historia de la música, uno de historia
Dos asignaturas opta!ivas, una de hís- Dos asignaturas optativas, una de his- del arte, uno de eslética y uno de
loria y otra de historia del arte. toria y otra de historia del arte. acústica).

Grupo lie niña* cu una clase de música haciendo ejercicios rítmicos. ¿Dónde lo harán los universitarios?

Scherzo 25
NOVEDADES
EN COMPACT DISC
VICTORIA DE LOS ANGELES
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MARÍA CALLAS
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TH< MASIEUOASSÍS

7496002 (3 CD)
ENTREVISTA

James Levine
a la conquista de Europa

Jame'' Levine FOTO: S. LAUTEHWASSER/O.ÜÜ.

A unque James Levine puede ser posiblemente el director de or-


questa —naturalmente dentro de los de su cotización— más
debatido de su generación, los hechos, siempre obstinados,
no pueden dejar de tenerse en cuenta: director del Metropolitan de
Nueva York, invitado por Salzburgo y Bayreuth, uno de los nueve
privilegiados que la Filarmónica de Viena ha escogido para su pre-
sente temporada. El fenómeno Levine dará todavía mucho de qué
hablar en el futuro. En la entrevista que sigue a continuación nos co-
munica sus opiniones, sobre todo acerca de Parsifal, una obra a la
que se siente especialmente ligado y que ha aparecido en una inter-
pretación suya procedente de Bayreuth en fechas cercanas (ver Estu-
dio discográfico en este mismo número). La entrevista nos ha sido
cedida gentilmente por la casa editora de la grabación.

Scherzo 27
ENTREVISTA

CHERZO. —Su primer proyecto pa- sical y la instrumentación de esta obra particular. Ello expli-
ra Philips, los Conciertos para piano ca mejor por qué, por muy bien intencionadas y buenas que
y orquesta de Beethoven con Al/red sean una grabación de estudio o una representación de la obra
Brendel en Chicago, fue grabado con en otro teatro, Parsifalestá inseparablemente ligado al Fest-
ocasión de un ciclo de conciertos y la spielhaus. Incluso la mejor representación posible en otro lu-
crítica lo recibió calurosamente. ¿Qué gar será muy diferente, acústica y visualmente, porque el
piensa usted de las grabaciones en pú- Festspielhaus fue construido antes de que Parsifal fuera es-
buco en general? No parece que sea crito y porque la ópera fue creada expresa y exclusivamente
una coincidencia que las lecturas más para esta sala. Hay en la partitura tres características muy
idiomáticas de Parsifal procedan de influidas, creo yo, por la sala del Festspielhaus: tendencia
grabaciones en vivo más que de las a suponer las entradas y salidas de los instrumentos más
realizadas en estudio. que a atenerse a la precisión vertical de los ataques y a la cla-
JAMES LEVINE.—De una forma general, me encantan ridad del impulso rílmico —tendencia llevada aquí al extre-
las grabaciones en público porque un fragmento de música mo incluso por Wagner; capas sonoras organizadas de modo
vive en una ejecución Uve, ya que es su forma natural, su que guardan una relación/úí«r absoluta con la forma en que
forma intencional. Cuando usted escucha una grabación en la orquesta está dispuesta (los instrumentos no están senta-
público tiene una ventaja bástanle clara. No hay duda de que dos como en un foso de orquesta convencional o como en
un registro en estudio no es una ejecución Uve, es más bien una sala de conciertos); por último, el hecho de que haya en
el recuerdo de ella lo que da, en realidad, como resultado Parsifal tanta música compuesta en sentido opuesto al con-
dos cosas diferentes. Sin embargo, debo confesar que mi for- cepto tradicional, de tal manera que el sonido parece flotar
ma de proceder, incluso en la toma en estudio es completa- sin tener en cuenta ¡as barras de los compases o una sólida
mente del género Uve en el sentido de que dirijo, siempre que definición rítmica. ¡Hay, por ejemplo, tantos elementos sin-
me es posible, de la misma forma, tanto si hay una audien- copados! No se puede evitar el subrayar, para limitarse a es-
cia como si no. Ocurre que una grabación en estudio, si está te ejemplo, que el motivo de la obertura está escrito de tal
realizada en pequeñas tomas, no es Uve, pero nunca procedo forma que los oyentes que no pueden ver al director no pue-
de esta forma al hacer lo que se llama un registro de estudio. den absolutamente discernir los acenlos rítmicos o situar las
Mi manera de concentrarme es tal que, para mí, hay una di- barras de los compases. Esto no puede haber sido algo in-
ferencia mínima entre una repetición, un concierto, una gra- consciente por parte de Wagner. Ideas como éstas no pue-
bación en público y una grabación de estudio (aunque, debo den deberse, al menos en parte, más que al hecho de haber
admitirlo, haya seguramente sutiles diferencias). escuchado música en este teatro. Sin duda se trata de un acon-
Pero sin duda, en el caso de Parsifal, ¡a razón por la que tecimiento muy singular en la historia de la composición
el registro en público se haya revelado como más interesante musical.
que el de estudio, no tiene tanto que ver con las distinciones S.—Según mucha gente, Parsifal es, de todas las obras es-
ordinarias como con el hecho de que el Uve del que habla- cénicas de Wagner, la más estrechamente ligada no sólo a
mos haya sido realizado en el Festspielhaus de Bayreuth, tea- la acústica del Festspielhaus, sino también a su ambiente ge-
tro único desde todos los puntos de vista. Las propiedades neral, a su atmósfera, a las reacciones del público. ¿Cuáles
acústicas y visuales de este teatro forman, históricamente ha- son sus sentimientos al respecto?
blando, parte de la obra de forma extraordinaria. Wagner J.L.—Un compositor tan destacado, uno de los 2 ó 3 más
hizo construir una sala de acuerdo a instrucciones muy deta- significativos de todo el siglo, que empleó tanto tiempo para
lladas; había escuchado en ella el ciclo completo de El Ani- construir un teatro destinado a la representación de sus pro-
llo y después compuso una obra bajo múltiples influencias, pias obras; un festival consagrado, en el mismo teatro, a las
conscientes 0 no, nacidas de la sala misma: el carácter, la irra- obras en cuestión, excluyendo cualquier otra, así durante
diación del sonido, esa calidad ligeramente filtrada que da años... todo eso significa para él que, independientemente
al sonido el hecho de que el foso de la orquesta esté cubier- de lo que ha cambiado, ha habido seguramente menos cam-
to, la increíble presencia escénica, este tipo de sonoridad po- bios que en cualquier otra circunstancia ligeramente compa-
sible en una sala con capacidad sólo para 1.900 personas, en rable. Podría ser interesante comprobar que durante mucho
vez de 2.500 ó 3.000, una sala cuyas butacas se encuentran, tiempo nadie aplaude en las representaciones de Parsifal, a
todas, por encima de la fuente sonora, la cual se eleva hasta causa del carácter sagrado y particularmente religioso de la
el auditorio, una sala que posee un nivel de separación diná- obra. Más tarde pareció claro que éstas no eran las intencio-
mica entre el escenario y el foso, pero que también mezcla nes ue Wagner, sin embargo yo he asistido a numerosas re-
y hace irradiar el sonido como no seria posible hacerlo en presentaciones de esta obra en los años 60 en las cuales no
una sala convencional. Si exa- había aplausos, ni siquiera al
mina Vd. la partitura, verá que final de la ópera y lo único que
posee características, percepti- puedo decir es que, lejos de lle-
bles incluso para un ojo no ex- varme a desear un Parsifal con
perto en la materia, diferentes
de las de otras partituras, in-
cluidas otras de Wagner. Es
arsifal aplausos, este hecho me ha
provocado deseos de escuchar
otras obras también sin ellos.
como si éste la hubiera escrito Por supuesto tal práctica deja
teniendo en mente esos ele- ha sido interpretada un gusto amargo a quienes no
mentos acústicos de los que ha- en términos de les gusta el espíritu de religio-
blo, como si la existencia de un sidad de lo que consideran co-
edificio, la sala misma, hubie- religión más que de mo verdaderamente sincero.
ra jugado un papel activo en arte durante Sin embargo, yo espero siem-
las decisiones relativas al ma- pre la ocasión de asistir, diga-
terial musical, la sustancia mu- muchos años
mos, a una ejecución del

28 Scherzo
DISCO GRAFÍA DE ENJMSCOS
JAMES LEVINE ^11 hiMintmvphen illr

BERG: 3 Piezas para orquesta op. 6


SCHONBERG: 5 Piezas op. 16
H
H
_^ ^HH
WEBERN: 6 Piezas op. 6 H
Orquesta Rlurmónica de Berlín ^M
CD 4197812 . LP 4197811 Digna! •

DVORAK, SIBEL1US: I^K


Conciertos para violín ^H^k
Shlomo Mintz ^ 5 ^ k
Orquesta Filarmónica de Berlín ^^.^^'
CD 4196182 • LP 4196181 Hfll -,
MC 4196184 Digital ^^E ^

MENDELSSOHN: El Sueño de una b^^fl


Noche de Verano (selección) ^^^^^^
SCHUBERT: Rosamunda (selección) ^ ^ H
Orquesta Sinfónica de Chicago ^^^H
CD 4151372 • LP 4151371 ^^M
MC 4151374 Digital

Itzhak Perlman
^ ^ H

^IH
•KA
. ^ — i

MOZART: Sinfonías Nos. 38 "Praga" y 39


MOZART: los 5 Conciertos para violín
Orquesta Filarmónica de Viena Orquesta Filarmónica de Viena
3 CD 4191842 - 3 LP 4191841 CD 4230862 • Í.P 4230861
3 MC 4191844 Digital MC 4230864 Digital
No. 1. Adagio. 2 Rondós ORFF: Carmina Burana
CD 4159582 . LP 4159581 Anderson, Creech, Weikl
MC 4159584 Digital Coro y Orquesta Sinfónica de Chicago
CD 4151362 • LP 4151361
Nos. 2 y 4 MC 4151364 Digital
CD 4159752 . LP 4159751
MC 4159754 Digital RAVEL: Dafnis y Cloe
Coro de la Opera Estatal de Viena
Nos. 3 y 5 Orquesta Filarmónica de Viena
CD 4100202 Digital CD 4153602 • LP 4153601
MC 4153604 Digital
MOZART: Sinfonías Nos. 25, 26 y 27
Orquesta Filarmónica de Viena SAINT-SAÉNS: Sinfonía No. 3
CD 4192342 • LP 4192341 DUKAS: El Aprendiz de Brujo
MC 4192344 Digital Simón Preston
Orquesia Filarmónica de Berlín
MOZART: Sinfonías Nos. 28 y 33 CD 4196172 • LP 4196171
Orquesta Filarmónica de Viena MC 4196174 Digital
CD 4196062 . LP 4196061
MC 4196064 Digital . SMETANA: Mi País
La Novia Vendida: Ohertura y Danzas
MOZART: Sinfonías Nos. 29 y 34 Orquesta Filarmónica de Viena
Orquesta Filarmónica de Viena 2 CD 4197682 • 2 LP 4197681
CD 4191892 • LP 4191891 2 MC 4197684 Digital
MC 4191894 Digital
É «RECITAL EN SALZBURGO»
MOZART: Sinfonías Nos- 30. Arias y l.ieder de Purcell, Haendel,
31 «París» y 32 Mozarl, Mendelssohn, R. Strauss, etc.
Orquesta Filarmónica de Viena Kaihleen Battle
CD 4191462 • LP 4191461 James Levine (piano)
MC 4191464 Digital CD 4153612 • LP 4153611 Digital
ENTREVISTA

Réquiem de Brahms, la Sexla de Tchaikovsky, La Bella Mo- Pienso que no se ha dejado de señalar que algunos directores
linera, la Novena de Mahler, el Pelleas o el Wozzeck en la como Muck, Toscanini y Knappertsbusch tienen duraciones
cual no lenga la impresión de que los aplausos destruyen la particularmente largas para sus registros de Parsifal en Bay-
atmósfera. Dirigí una vez el Réquiem de Mozan en la Ca- reuth, mientras que otros como Strauss, Krauss o Bo\úez prac-
tedral de Salzburgo con motivo de la muerte de Karl Bóhm tican tiempos cortos- Creo que si ello no se produce al
y a la memoria de éste. El que no se aplaudiera significó que interpretar el repertorio clásico del siglo XVIII, es porque
pude guardar la música conmigo (y también lo hicieron los las formas clásicas standard permiten sólo unas variaciones
intérpretes y los oyentes) durante días después del concierto. de duración mucho más reducidas entre una ejecución y otra.
Los aplausos no habían disipado nada. Desde este punto de Sin embargo, si se tiene una estructura tan larga como el pri-
vista, la reacción del público, relacionada con la tentativa de mer acto de Parsifal, por ejemplo, el menor cambio de lem-
preservar el fuerte senlimiento nacido de una ocasión única, po en una unidad motívica fundamental o en una sección
es absolutamente válida en lo que concierne a las obras de como el tema principal del preludio o el de la marcha que
arte en general. Ha sido sin duda estimulada en el caso de une las dos escenas del acto primero y se convierte en parte
Parsifal y muy justamente, en mi opinión, pero, sin embar- esencial de la segunda escena, el menor cambio, repito, mo-
go, temo que ello haya sido interpretado en términos de reli- dificará considerablemente la duración del acto. Lo que es
gión más que de arle durante muchos años. destacable, supongo, es que Toscanini necesitase una vez dos
S.—Una presencia constante en el repertorio podría ser pe- horas y diez minutos para el primer acto (el más largo de Bay-
ligrosa para cualquier pieza musical. ¿Esto no parece afec- reuth), mientras que Richard Strauss interpretaba la misma
tar al Parsifal de Bayreuth? música en hora y media. Se trata, creo yo, de una disparidad
J.L.—No, no lo creo si se considera que Bayreuth tiene única en obras de los últimos trescientos años. En Bayreuth
solamente mil novecientas butacas y que la representación los otros actos de óperas wagnerianas —el tercero de Los
de una obra de la envergadura de Parsifal será siempre una Maestros Cantores, el primero del Crepúsculo de los dioses-
especie de gran acontecimiento. Esto independien!emente de no tienen variaciones de duración tan importantes. Ello es
los defectos inevitables inherentes a cualquier representación debido a que su materia! musical no tiende, como el de Par-
(cuanto más complicada sea la obra, más imperfecciones ten- sifal, a ralentizar los tiempos. En esta última la faceta fuera
drá). Después de cuairo temporadas en Bayreuth, y de ha- del tiempo, el aspecto estático del drama y el material musi-
ber dirigido esta ópera todos los años en el Metropolitan desde cal que de ellos resulta pueden, mucho más que en cualquier
1978, considero cada representación como una experiencia otra obra concebida de forma tradicional, dar lugar a muy
única. Es, creo yo, lo que quería Wagner. Pienso que esta variadas interpretaciones.
cualidad no concierne solamente a Parsifal. Se la discierne Esto no tendría ningún interés si el público no estableciera
en un gran número de oirás obras de arte y, particularmen- tan a menudo una relación entre la longitud de un acto, su
te, en las que tienen relación con la mitología, con ¿osas que transcurso y la emoción que provoca. La experiencia ha de-
no se producen más que una vez, y que son más grandes, más mostrado, sin embargo, que, si bien puede haber interpreta-
monumentales que las actividades de los simples mortales en ciones largas más tensas y apasionantes, o interpelaciones
situaciones ordinarias. Es posible imaginar, para el día si- cortas más superficiales y previsibles, lo contrario es igual-
guiente, una nueva ejecución de una canción, o quizá de una mente cierto. Este punto de discusión a propósito de Parsi-
sinfonía clásica, o de una serenata, de un Concertó grosso fal es una explicación demasiado simplista de la idiosincrasia
barroco, de una comedia o de un melodrama, pero imaginar particular de la obra: intento de suprimir loda posible dis-
que toda la profundidad y la gama de sentimientos, de suce- tracción (por ejemplo, el hecho de mirar al director o a los
dos, de conflictos ligados a una obra como El Anillo, Tris- intérpretes), ausencia casi total de músicas cuyas primeras fra-
tón o Parsifal sean puestas en evidencia más de una vez, es ses permitan al auditorio percibir la longitud y la forma (lo
ciertamente contrario a las intenciones que implican. Y esto, cual no ocurre, por ejemplo, en numerosas ocasiones en
creo, explica el por qué de las obras en cuestión se mantie- Maestros Cantores: aria de David del primer acto, lieder es-
nen en el repertorio más eficazmente que otras. Naturalmente, tróficos de Stolzing, quinteto...). En la primera escena de Par-
Wagner tenía miedo de que la rutina tomase carta de natu- sifal e! último verso de Gurnemanz, «Du siehst, mein Sohn
raleza. Es ésta la razón por la que no quería que Parsifal fuera zum Raum wird hier die Zeit» (Mira, hijo mío, el espacio
interpretado en otros sitios más que el Bayreuth. Era una for- aquí nace del tiempo) pone en paralelo el tiempo y el espacio
ma de marcar y garantizar claramente que toda representa- de una forma relacionada con las cuestiones de tiempo inhe-
ción de la obra constituiría siempre una experiencia artística rentes a la obra (nadie sabe, por ejemplo, cuánto tiempo ha
particular, que no sería metido en cuña, por obligación de vivido Kundry, cuánto tiempo ha pasado entre la destruc-
repertorio, en cualquier parte, entre un Murciélago, dado la ción del jardín mágico, al final del acto segundo, y el regre-
víspera, y un Cazador funivo so de Parsifal a Monsalvat —
al día siguiente. acto tercero—,o cuánto tiem-
5-—¿Quépiensa usteddees- po ha transcurrido desde que
ta cuestión que parece fascinar Amfortas fue herido cuando se
a mucha gente y que concier- le ve por primera vez en el pri-
ne a las enormes diferencias de
duración de las representacio-
1 Festspielhaus mer acto). Todas estas cosas
son simplemente medios de
nes de Parsifal en Bayreulh de Bayreuth es producir una noción del tiem-
desde ¡882? Esta cuestión, se- po más vaga que especifica.
guramente fascinante, se ha
un teatro Todo wagneriano convencido
convertido para algunos en único desde todos que va a Bayreuth y asiste a
unu obsesión. ¿Tiene interés los puntos de vista numerosas representaciones de
para usted? Parsifal le dirá que, una vez
J.L.—No mucho. Salvo des- levantado el telón (y si uno es
de un solo punto de vista. atrapado por la obra) no sabrá

30 Scherzo
ENTREVISTA

HO"IO: SUSESfH BAVAT/D.G.G.

decir, cuando dicho telón baje, si ha pasado allí una hora, variante de Levi, nombre del director a quien Wagner con-
hora y media o dos horas. Músicos tan grandes y diferentes fió la premiére de Parsifal, y fue la Metropolitan Opera,
como Strauss, y Toscanini o Muk y Boulez han llegado en- la institución de la que usted es director artístico, la primera
tre ellos a variaciones de duración de 45 minutos en el pri- en hacer la competencia con éxito al privilegio exclusivo de
mer acto de Parsifal (las mismas interpretaciones de Bayreuth, con su Parsifal del año 1903. ¿Cuálesson, por con-
Fürtwangler podrían variar 18 minutos). Esto es algo que pue- siguiente, los sentimientos que usted experimenta dirigiendo
do comprender muy bien. Mi primer acto más corto fue de en Bayreuth esta representación del centenario?
una hora cuarenta y cinco minutos, mientras que el más lar-
go alcanzó dos horas. Ello depende de la atmósfera busca- J.L.—En primer lugar me siento muy honrado de que, tras
da, de los cantantes que participan en la representación, etc. haberme invitado a Bayreuth en varias ocasiones —lo que
En Parsifat es particularmente cierto que el efecto de este alar- no pude aceptar a causa de mis compromisos en Salzburgo—
gamiento, de esta erosión del tiempo, lleva a exigir tiempos Wolfgang Wagner me haya propuesto un proyecto que era
muy diferentes a los convencionales que desnaturalizan la precisamente el que quería realizar. Por supuesto me gusta-
esencia misma de la música y deterioran la almósfera parti- ria, después, dirigir otras obras de Wagner en Bayreuth, pe-
cular, única (de esas que no se paladean más que una vez en ro, en cierto modo, era con Parsifal con lo que siempre esperé
la vida) que, creo yo, Wagner consideraba como esenciaJ (de comenzar. Creo que es porque ésta es la obra que el autor
nuevo es útil comparar con los Maestros Cantores, otra obra compuso para este teatro, la que escribió conociendo las pro-
maestra cuyos protagonistas —contrariamente a lo que ocu- piedades únicas de la sala en la que iba a ser representada.
rre en Parsifal— se expresan a la velocidad de una conversa- Por consiguiente, ¿qué importa el grado de calidad que pue-
ción normal). da lograr un Anillo o Los Maestros Cantores o un Buque fan-
Vale la pena destacar que Parsifal (como última obra del tasma en cualquier otra sala? Sencillamente, Parsifal nunca
compositor, que es) retoma las principales ideas que Wag- podía darse fuera del Festspiclhaus de Bayreuth de la misma
ner había trabajado en sus óperas precedentes. Como ocu- forma que en él. Naturalmente eso no cambia el hecho de
rre siempre con los compositores geniales, cuando Wagner que, lo mismo que es recomendable dar óperas representa-
vuelve a explotar una idea es para darle una versión más es- das en unas ocasiones, o en versión de concierto en otras,
pecífica, menos general, para pulirla de forma más segura. es generalmente algo positivo que Parsifal se interprete tam-
Parsifal abunda en elementos relacionados con El Anillo, bién fuera de Bayreuth. Esto se debe a las cualidades de cier-
Tannhauser y Lohengrin, pero que, poniendo de relieve una tos cantantes y a las exigencias de un auditorio internacional.
mayor economía de medios, son expresados con más efica- Esto no se sabía en 1903, pero el mismo año en que dirigí
cia y sutileza. las ejecuciones que iban a dar lugar a este documento regis-
S.—Hay tantos interesantes puntos de referencia históri- trado en vivo, di una serie de representaciones en el Metro-
ca. Por ejemplo, el nombre de Levine es. claramente, una politan Opera con Leonie Rysanek, Jon Vickers y Kurt Molí.

Scherzo 31
ENTREVISTA

O sea, con un equipo totalmente diferente a! de Bayreuth, significativo que la mayor parte de la literatura musical fun-
sin duda con virtudes y posibilidades muy distintas a las que damental sea alemana, italiana y francesa. En cualquier ca-
se oyen allí. so, sé que ha sido significativo para mí, que, educado en el
La ironía histórica y la similitud entre mi nombre y el de Medio Oeste americano, haya tenido que aprender y asimi-
mi predecesor de hace 100 años no se me escapa, pero no lar todas las facetas de las otras culturas, estilos y lenguajes.
me parece especialmente significativa. He dirigido a menu- Siempre me ha parecido que la ventaja que tenemos los mú-
do Tristón, Tannháuser, Lohengrin y El buque fantasma en sicos americanos, escandinavos e ingleses (para compensar
el Met, donde incluso me he embarcado en un Anillo. Prac- las innumerables desventajas) es el hecho de poder aproxi-
tico las obras de Wagner desde 1972 y dirijo Parsifal cada marnos a la cultura, el estilo y el lenguaje de las obras en
año desde 1978. Creo que la publicación de un documento alemán, francés e italiano desde puntos de vista virtual men-
análogo a los difundidos por Philips en 1962 (con Knappert- te equidistantes. Es muy distinto si se ha nacido y ha sido
sbusch), por Decca en 1951 (también con Knappertsbusch) uno educado en una de estas principales cunas de la cultura
o por DG en 1970 (con Boulez) tienen como meta dar la opor- musical europea. A lo largo de la historia, raros son los gran-
tunidad de oír la obra como se da en este teatro de Bayreuth. des artistas alemanes que han destacado en italiano o en fran-
Y creo que, a este respecto, el hecho más significativo y más cés, o los artistas franceses que lo hayan hecho en alemán
interesante es quizá que Bayreuth continúa siendo, no sola- o italiano, pocos, también, los italianos que hayan descolla-
mente una especie de Meca para los wagnerianos, sino tam- do en francés o alemán. Al menos si se los compara con el
bién un taller extraordinariamente activo. Solamente en este éxito de los cantantes nacidos en los países correspondientes
teatro, que Wagner construyó y que su nieto sigue supervi- a estos repertorios. Ello ocurre, sencillamente, porque es muy
sando, se pueden dar tales cuidados y riesgos para el mejor difícil hacer abstracción de lo que a uno le ha venido dado
provecho de estas obras, para seguir avanzando en la explo- o impuesto por su propia cultura y su propia lengua. Hoy
ración de sus riquezas. La faniástica cooperación de que he en día, aquellos de entre nosotros nacidos, digamos por ejem-
disfrutado por parte de iodos los relacionados con el festival plo, en Escandinavia o en América, vienen a demostrar algo
—orquesta, coros, personal de entre basiidores— ha hecho muy diferente. Hay un hecho destacable, por ejemplo: el nú-
de esta celebración una de las más interesantes, estimulantes mero de grandes cantantes wagnerianos —Melchior, Flags-
y satisfactorias que haya podido vivir. Espero trabajar allí tad, London, Thomas, Vickers, Svanholm, Nilsson— que no
todavía muchos años. eran alemanes. Si estudio Otello o Parsifal o Los Troyanos,
Por supuesto, el público no es siempre necesariamente fa- me acerco a estas obras desde distancias equivalentes, como
vorable a las buenas interpretaciones de estas obras durante lo hace una Sóderstrom, o un Bjorling o un Gedda (por no
un período de 5 ó 10 aflos, pero al menos en esta pequeña mencionar más que a esios tres gloriosos artistas que no pro-
ciudad podemos garantizar que el que viene cada año al fes- ceden ni de Italia, Alemania o Francia). En mi opinión, esta
lival lo hace libremente, por su propia voluntad, porque quie- flexibilidad, esta versatilidad, son una ayuda indispensable.
re estar implicado en estas obras, y, como muchas de estas Significa mucho ir a Salzburgo o Viena para dirigir a la Or-
personas son alemanes, está claro que no es porque no co- questa Filarmónica vienesa en Mozan y ver, a continuación,
nozcan las obras en cuestión o porque éstas no formen parte que este mismo conjunto desea hacer conmigo su primera serie
de la corriente principal de su cultura, sino porque, como ele- completa de grabaciones de Mozart. Significa mucho dirigir
mentos de esa cultura —como los poemas de Goethe o las Parsifal en Bayreuth y ver mi propia interpretación admira-
composiciones de Schiller— merecen ser continuamente rees- da por colegas y auditorio. Significa mucho si se ha nacido
tudiadas y revisadas. en Cincinnati, Ohio, y si mis afinidades no son necesariamente
S. —Ocurre pocas veces, habida cuenta de la dimensión de alemanas, austríacas, francesas o italianas. Considero que es
una obra así, que la interpretación de un determinado direc- necesario precisar —si lo que Vd. dice es cierto, esto es, si
tor, en un período dado, sea considerada como definitiva. efectivamente se admira en el Metropolitan mi Verdi, mi Berg,
Sin embargo, su Flauta mágica de Salzburgo, su Otello del mi Pelleas et Méíisande, mi Mozart de Salzburgo y mi Wag-
Metropolitan Opera y su Parsifal de Bayreuth son, entre las ner de Bayreuth— que todo ello procede de la dedicación,
interpretaciones'de hoy en día, las que se admiran con me- del talento, del trabajo intensivo y de una increíble suerte.
nos restricciones. De entre los directores de su generación es Lo que me importa, fundamentalmente, es servir al compo-
a Vd. al que se asocia más estrechamente a estas partituras, sitor. Realmente en ello reside el interés primordial. Intento
de estilos, sin embargo, muy diferentes. ¿Desmiente esto el interesar al auditorio en lo que ha interesado al autor, y a
concepto tan extendido de especialización? Y, finalmente, menudo, lo confieso, me emociono profundamente cuando,
¿qué es ¡o que ha valido a estas representaciones tal éxito ante comprobando la suma extraordinaria de esfuerzos y de suti-
el público? lezas que se pueden poner en juego en una tentativa de or-
den artístico, veo también que
J.L.—No puede uno espe- puede lograrse que una gran
cializarse mientras no llegue a parte del público llegue a com-
desarrollarse hasta el punto en prender todo esto con la mis-
que residen, claramente expre- ma facilidad que otras cosas
sadas, sus propias afinidades más accesibles.
más profundas. Para los mú-
sicos americanos, escandina- agner Traducción:
vos o ingleses, creo yo, es M. " Angeles de Juan

temía que
la rutina se
apoderase de
Parsifal

32 Scherzo
KARAJAN
SUS MEJORES OPERAS Y ORATORIOS
A PRECIO MEDIO
Beethoven

K\U\.I W
HuimKfdinck
HANSEL
I I •VD CHETEL I

Verdi Vertí i
Vll)\ nii\< \i¡i.u|

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Beethoven
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Etnos, en la brecha ca que devora a los artistas tan rápida-


mente como los crea. Deutsche Gram-
ACTUALIDAD
mophon ha decidido publicar próxima-
La editora discográfica Etnos, cuya DISCOGRÁFICA mente algunas de las más memorables
cabeza visible es Gabriel Moralejo, es recreaciones de Fournier transferidas a
una de las pocas que, en este país y con- disco compacto. Se incluirán en esta re-
tra viento y marea, viene realizando
una labor continuada en el campo de trospectiva fonográfica las Suiles de
la música española. Sus logros, enco- Bach, las Sonatas de Beethoven (con
miables y meritorios, no han tenido Regresa el Kempff), los Conciertos de Dvorak (Fi-
siempre el mismo valor, como es lógi- larmónica de Berlín, Szell) y Schu-
co, y las desigualdades —en lo interpre-
violoncello de mann, Don Quijote (Filarmónica de
tativo y en lo fundamentalmente técni- Pierre Fournier Berlín, Karajan) y las Sonatas de Cho-
co-sonoro— han hecho su aparición pin y Francíc (con Jean Fonda, su hi-
más de una y de dos veces, aunque por A los dos años de su muerte, el vio- jo). Una esperada recuperación disco-
lo común la calidad y, sobre todo, el loncellista que poseyó uno de los soni- gráfica cuya pronta llegada a España
interés y novedad de ciertas músicas de dos más hermosos mantiene la vigencia reavivará la memoria del gran Pierre
nuestro patrimonio (el histórico y el de su legado interpretativo, en una épo- Fournier.
contemporáneo) han prevalecido, ha-
ciendo de las publicaciones de la firma
madrileña —acaparadora de diversos
premios discográficos— objetos atrac-
tivos y dignos de figurar en discotecas Increíble, pero hecho: las
de profesionales y de aficionados de al-
io nivel. Con ellas se abren ventanas a sonatas de Scarlatti, en disco
mundos raros, pero curiosamente

E
cercanos. n este tiempo que vivimos de hardl, Pinnock, Koopman). Acome-
fiebre por las integrales-río ter la totalidad de las Sonatas parecía
Tras su edición de cuatro discos LP (Cantatas de Bach, Sinfonías y un esfuerzo tan imposible para el intér-
dedicados al piano de Ernesto Halffter, Cuartetos de Haydn) faltaba un empe- prete como desmesurado para cualquier
Falla, Barce y Adalid, Etnos amplia sus ño casi sobrehumano: grabar las 555
actividades y radio de acción, y anun-
cia diversos proyectos, alguno ya en Sonatas para clave de Domenico Scar-
marcha, como el lanzamiento de sus latti en la visión unitaria de un único
dos primeros compactos: Misa y Mag-
níficat de Soler y Obra para piano de
Falla. De inmediato, dos novedades ab-
solutas: Esludios y Preludios de Scria-
bin por Guillermo González y Tonadi-
llas escénicas del XVIII. En abril gra-
bará con el importante pianista espa-
ñol Joaquín Achúcarro Preludios de
Debussy. casa editora. Scott Ross, cía ved rusta
americano extraordinariamente preci-
Además, el sello va a encargarse de so y profundo conocedor de Scarlatti,
distribuir discos no producidos por él: intérprete. Esto ha sido llevado a cabo, y el sello francés Erato, siempre aten-
en una primera etapa, los de la ACSE finalmente, por Scott Ross, ha registra- to a las músicas menos grabadas, han
(Asociación Española de Composito- do en un logro que se comenta por sí hecho realidad este sueño. Ross, para
res) y los de la Caja de Ahorros de Za- mismo, y cuyo carácter histórico es di- interpretar las 555 Sonatas, ha utiliza-
mora. Tiene previsto, asimismo, un fícilmente exagerabie, toda la obra pa- do cinco claves y una inversión tempo-
acuerdo con el Ministerio de Educación ra teclado del genial napolitano (Erato. ral de quince meses de trabajo. France
y Ciencia para la distribución de la co- 34 compactos). Hasta ahora se conta- Musique difundió la integral con mo-
lección de Monumentos Históricos de ba tan sólo con antologías más o me- tivo del tricentenario del compositor,
la Música Española y ta reedición de nos amplias, de uno o varios discos, Radio 2 de RNE hizo también lo pro-
seis títulos de la serie propia Música Es- algunas de ellas muy valiosas (Leon- pio, pero después.
pañola para Tecla, con lo que estarán
disponibles los 21 de que consta.

Recuperación de una zarzuela casi olvidada


C on motivo del centenario del
nacimiento de Eduardo Mar-
tínez Torner se llevará al dis-
co, próximamente, su zarzuela La pro-
mesa. El músico ovetense destacó muy
riano, fue su aportación más sustancial.
Esta curiosa e interesante muestra de
un género tan nuestro como maltrata-
do será grabada durante los meses de
mayo y junio en una coproducción de
Herrero y Mori, el coro será el de la
Fundación «Principado de Asturias»,
y la Sinfónica de Asturias estará a las
órdenes de titular, Víctor Pablo Pérez.
Está previsto que el registro se edite en
especialmente en sus trabajos como Radio nacional de España y el tenor los formatos de disco, cassette y com-
folklorista e investigador. En el cam- Joaquín Pixan, que también interpre- pacto. La fechas de grabación tendrán
po de la creación pura puede conside- tará un papel en la obra. Figurarán en lugar en los meses de mayo o junio pró-
rarse que La promesa, zarzuela que el reparto lds cantantes Arregui, Geni- ximos, y el ingeniero de sonido encar-
refleja un poco común ambiente astu- cio, Pixan, Alonso, Baquerizo, Pérez gado del registro será Carlos Ruano.

Scherzo 35
DISCOS

BACH; 6 Conciertos de Brandenburgo; Panitas son dispuestas con la misma estruc-


Concierto triple, BWV 1044. Música Anli-
qui Kóln. Director: Retalian] Goebei. 2 DISCOS tura formal de las Suites. añadiéndose a la
sucesión habitual algunas danzas coyumu-
CD's ARCHIV, 423 116-2. DDD. 51'M" y rales o galanterien. En la opinión de algu-
S4'2S". nos estudiosos de la música de Bach, las
Partitas evidencian un idioma inequívoca-
Damos nuestra más calurosa mente más alemán que las llamadas Suites
bienvenida a este registro, que francesas e inglesas.
por muy diversas razones se con- Las interpretaciones de Gustav Leonhardt
vierte, para nosotros, en referencia de éstas, se colocan junto a las que hiciera de estas
por olro lado, archigrabadas obras. Para mismas obras hace arlos, de inmediato co-
realizar esta reseña hemos escuchado un to- mo referencias absolutas. Su arte sobrio, me-
tal de 14 versiones, a saber: I Musici, Lcp- dido hasta el último detalle, dotado siempre
pard, St. Martin, Richter, Menuhin, de una elegancia inefable, se encuentra ahora
Karajan, Collegium Aureum, Hogwood, en la cima de la madurez. Buena prueba de
Pinnock, Harnoncoun, Leonhaidi, Linde, ello es esta grabación irrepetible, o la ante-
Koopman y, naturalmente, Goebel. Resul-
ta muy difícil que, por la variedad increíble rior de las Suites Inglesas (también para
de los Conciertos, se dé con una versión que EMI). El mayor conocedor dd estilo de Bach
en todo momento eslé por encima de las de- de nuestros días aplica su sabiduría con una
más, máxime si tenemos en cuenta que en- musicalidad sin tacha, no como una fría lec-
tre las ocho citadas, al final hay alguna de te bra\o; los demás wemos suenan de for- ción de musicología. Es difícil llamar la aten-
valores más que estimables. ma magnifica... ¿Qué más se puede pedir? ción sobre algún elemento concreto de
Deliberadamente he intentado hacer las com- las interpretaciones, porque absolutamente
Unos días ames de que estos discos apa- paraciones, sobre iodo con la versión de todo está en su sitio y cumple la función pre-
reciesen publicados en Alemania (segunda Leonhardt, que nene fama de ser insupera- cisa. Con todo, no puede dejar de mencio-
semana de noviembre), el propio Goebel nos da. pero, sinceramente, creo que Reinhardt narse la admirable transparencia lograda por
contaba lo que había pretendido con esta Goebel está, como poco, a su altura. Ha- el instrumentista. Debe indicarse, sin embar-
grabación: interpretar esta música desde un biendo tan buenas versiones, la verdad es go, que el artista suprime las repeticiones,
punto de vista nuevo, más en contacto con que lo mejor es dejarse llevar por los gustos en una decisión que aleja las obras de su di-
lo que era la vida cortesana de aquel enton- personales, que serán los que me guíen pa- mensión práctica danzable.
ces, mucho más cerca de la naturaleza de lo ra recomendar, en primer lugar, a Música
que suponemos. Asi, nos encontramos con Antiqua Kóln; después, Hogwood; en ter- E.M.M.
unos Concienos sorprendentes, más rudos cer lugar, Leonhardt (y, además, creo que
y salvajes, decididamente vigorosos, con a una cierta distancia) y, por fin, cualquie-
contrastes dinámicos tremendos (final del ra de las firmadas por Pinnock, Koopman
tercer concierto, sobre todo), llevados a unos o Linde. Harnoncourt, con reservas, y Co- BARTÓK: Cuartetos de cuerda núm. 5 y 6.
tiempos rapidísimos (incluso pueden pare- llegium Aureum sólo para coleccionistas. De Cuarteto Végn. Asirte AudlvU E 7719. CD
cer desmesurados comparados con algunas las interpretadas con instrumentos conven- AAD.
grabaciones especialmente reposadas, como cionales, me quedo con la de Karl Richter.
la de Leonhardt); articulación y fraseo es- Pero por si no quedan bastante conven- La segunda integral de los Cuar-
tán realizados de forma recortada, fuerte, cidos de mi especial recomendación de es- tetos de Bartók por el Végh fue
un pumo brusca. Todos estos detalles pin- tos Conciertos, he aquí un aliciente más: los publicada ya en 1972 (Telefun-
tan de mejor forma, a nuestro modo de ver, compactos se complementan con una memo- ken). Unos diez anos antes lo hablan hecho
tas intenciones de Bach, que muy segura- rable versión del Concierto Triple (BWV con Valois. Era mejor el cuarteto Végh de
mente eran las de resaltar la variedad de sa- 1044), en donde Staier, Hazelzet y Goebel los 60. que el que graba la segunda versión.
beres «en todas las ciencias de la guerra y hacen una lectura idónea, que tampoco es- Se advierte en esta lectura, hoy reeditada por
de la paz» de un miembro de la nobleza co- ta vez supera Leonhardl; pero, en todo ca- Astrée, un menor dominio del medio-
mo el Margrave de Brandenburgo. Por eso so, son lecturas bastante diferentes, que instrumento y, además, una opción poco
encontramos tanta diversidad de combina- podemos hacer coincidir sin problemas en comprometida, de injustificada moderación,
ciones instrumentales y de técnicas compo- nuestra discoteca. En fin. que esta grabación para unas piezas de enorme expresividad
sitivas: Bach, como artista cortesano que es una espléndida muestra de cómo acercarse dramática, tan humanamente desesperadas
era, pone todo su saber ai servicio de la idea- tanto a los Conciertos como al BWV 1044. como estos dos Cuartetos finales. Desde la
lización y glorificación de su patrón, como Muy, muy especialmente, recomendable. integridad de Juilliard. de 1951, a la del mis-
muy bien seríala Goebel en las notas de la mo conjunto de 1983 (aunque podemos pre-
carpetilla. ferir la primera), pasando por las dos de
Tatrai. Ja del Bartók y la del Tokyo (por sólo
J.C.C.A citar integrales), hay versiones más recomen-
Si desde el punto de vista de su planifica- dables de estas obras que la del Végh de
ción estos Conciertos toman vida nueva y 1972, interpretadas con escasa garra por el
atractiva, su realización técnica es impresio- BACH: 6 Paralas BWV 825-830. Gustav veterano cuarteto que. en esta ocasión, no
nante. Muy posiblemente sea la versión más Leonhardl, clave. EMI Rede™ CDS 7 47996 conseguía estar a la altura de su Beethoven.
equilibrada en este aspecto: los solistas es- 8. 2 Compactos DDD. 40'36" y 54'36".
tán siempre admirables: Fríedemann Immer
está insuperable con la trompeta (desde lue- Alberto Basso ha señalado en su S.M.B.
go da mil vueltas a un flojo Claude Rippas fundamental y monumental libro
con Leonhardt); Wilbert Hazelzet (traver- sobre Bach el carácter doméstica
so) hace un gran Quinto Concierto (superan- de estas Partitas para clave. Sin embargo, BARTÓK: La música para piano y orques-
do también anteriores registros, incluso a lo que en origen pudo muy bien ser una re- ta. Conciertos para piano núms. I, 2 y 3.
Brüggen con Leonhardt); Michael Schnei- copilación de ejercicios fue organizado por Rapsodia op. I. Scheno para piano y or-
der y Sabine Bauer (flautas de pico) están Bach hasta tomar la forma que conocemos.
al mismo nivel que Bruggen y Boeke (con questa. Música para cuerda, percusión y ce-
Las Partitas fueron editadas en 1731 como lesta. Zoila n Kocsis, pía DO. Orquesta
Leonhardt); el (río de oboes da espléndidos Opus I de su autor y agrupadas bajo el títu-
resultados (Westermann, Niesemann, lo de Clavier- Ubung (primera pane), Esta Festival de Budiprst: Ivin Flscher.
Dhont), sólo ligeramente superados en la denominación —ejercicios para teclado— Hungaroton-Phillps 416-631-2 PH3 3 CDs
versión de Leonhardt (Dombrechl, Ebbin- tiene, como es evidente, una clara intencio- DDD 157' 08".
ge, Dhont); Andreas Staier, un gran clave- nalidad didáctica pero, simultáneamente, es
cinista, aunque sin la personalidad de también la expresión del deseo de respeto a Los conciertos pianísticos de
Hogwood, Pinnock, Koopman o Leon- la tradición, pues se elige el mismo nombre Bartók figuran entre lo más di-
hardt, hace un admirable Quinto; Goebel. que Johann Kuriñan, predecesor de Bach en fícil del repertorio para un solis-
con violin, está segurísimo, verdaderamen- su cargo de Leipzig, diera a su colección. Las ta, hasta el punto de que algunos grandes
pianistas no pueden acceder a algunos de

36 Scherzo
DISCOS

ellos. Es una de las razones, quizá, de la es- BAX: Música para piano. Vol. I: Lullaby, questal como en la pianística, incluyendo
casez de integrales fonográficas, aunque me- Country-Tune. WÍnter Waters, Sonatas también una especial atención en lo referente
nudeen las grabaciones de alguno de los nums. I y 2. EricParkin, piano. CHANDOS a acentos y dinámica. Muchos han encon-
conciertos. Bariók los compuso para si mis- ABRD 1206. Digital. 54'27". trado sus lecturas (hasta ahora Conciertos
mo (excepto el tercero, en trance de muer- I y 5, además del aquí criticado) en exceso
te, para dejarle al menos algún legado a su El londinense Sir Arnold Bax (1883-1953) frías, como de laboratorio. En efecto, esa
esposa Ditta) y el eia un virtuoso, que es- fue un prolífico compositor influido por la es la primera impresión que producen. Sin
trenó el primero de los conciertos nada me- música rusa y el folklore y la música celtas embargo, esto llene, por lo menos en el ca-
nos que acompañado por Furtwángler. que, declarándose a si mismo como román- so del Concierto n." 3, dos caras.
Entre las veisiones fonográficas antiguas tico, no siempre muestra en sus composicio- Asi, el primer movimiento transcurre con
de la integral sobresale la de Geza Anda- nes —las del presente disco son una buena un lempo que difícilmente podríamos con-
Perene Fricsay (DG, 1959-1960) y entre las prueba de ello— una actitud adversa a las siderar Allegro con brío (casi dos minutos
modernas la de Ashkenazy-Solti (Decca, innovaciones de lenguaje. Su producción más que Kempf f, que no peca, precisamen-
1978 y 1984), en ambos casos por semejan- musical (en la que destacan siete sinfonías) te, de rápido), y algo parecido ocurre en el
tes razones: comprensión del sentido de las es en España raramente interpretada, por lo rondó final. Sin embargo, el largo central,
obras (perculividad del piano, violencia sin que la aparición de este disco entre nosotros uno de los más bellos tiempos lentos que es-
pathos, lirismo de los movimientos lentos) debe ser recibida con aplauso. cribiera el sordo de Bonn, obtiene aquí una
y consecución de idioma (el endiablado rit- Amén de varías piezas breves, el disco lectura verdaderamente excepcional. Miche-
mo, la evocación de un mundo sonoro que contiene las dos primeras de sus cuatro so- 1 ángel i, muy generoso en el rubato a lo lar-
ha de definirse muy claramente, la defini- natas para piano, que constituyen la gran go de todo el concierto, se regocija en este
ción de los contrastadísimos movimientos co- aportación de Bax a la música para este ins- movimiento, y lo transmite con una paz y
rno continuidad orquestal). Son versiones de trumento. La primera de ellas, compuesta melancolía inusitadas. El pianista italiano lu-
referencia al margen de las excelencias de lec- en Ucrania en 1910 y revisada en 1917 y en ce una técnica impresionante a lo largo de
turas no integrales (por ejemplo, los 1 y 2 1921, se presenta toda de una pieza, sin di- todo el concierto y, por la elección de tem-
por Pollini-Abbado, DG, 1979), a las que visión en movimientos perfectamente deli- pi antes mencionada, alcanza una claridad
vienen a unir las impresionantes lecturas que mitados. Aparentemente, podría achacársele inusual. Giulini, por su parte, contribuye a
motivan estas lineas. Tengamos en cuenta su carácter excesivamente discursivo, como esa claridad con su eterna habilidad para ha-
que la primacía indiscutible hasta hoy era falto de una idea central, pero su análisis cer oír lo que otros sepultan. Si a esto aña-
Anda-Fricsay y que la versión Kocsis-Fischer más detenido arroja la existencia de dos te- dimos una grabación muy aceptable, ¿qué
puede ser la segunda gran alternar ti va des- mas bien definidos, el primero de ellos mar- falta entonces? Porque cada vez que termi-
de ahora mismo. Se traía no sólo de una in- cado y rítmico, y el segundo más lírico. En no de oírlo, me quedo con la impresión de
tegral auténtica (todos, hasta la orquesta, la Sonata num. 2 compuesta en 1919-20, que falta algo. Ese algo es, quizá, la fuer-
son húngaros), sino del resultado de años de también escrita como una totalidad, abun- za, la impronta de energía que toda la mú-
maduración de estas obras y de las demás dan más los armónicos de procedencia ru- sica de Beethoven lleva. Fuerza que si nos
que completan el álbum. El mismo Kocsis, sa, y estamos ante un trabajo más consis- transmite el dúo Kempff-Leitner (también
acompañado entonces por Lehel, ofrecía en tente y variado que el precedente. Mas en DG), en lo que sigue siendo, tantos años des-
1972 una versión de mucho menor interés ambas obras la influencia rusa que se les pue- pués, uno de los ciclos más afortunados que
(Hungaroton, dentro de la Edición Bartók). da atribuir creemos que deberla sufrir una se han llevado al disco. En suma, una visión
Desde entonces ha madurado considerable- revisión en favor de más que posibles in- muy interesante de este concieno, pero tam-
mente y ahora, además de brillante, es un fluencias dd impresionismo musical francés. bién muy personal y, quizá por ello, no apro-
profundo pianista estrella de la generación piada para todos los gustos. Personalmente,
de intérpretes húngaros surgida al comien- creo que volveré a ella de vez en cuando (qui-
zo de esa década. Se enfrenta ahora con es- Las versiones que nos ofrece el pianista zá con frecuencia, porque es de esas lectu-
las difíciles partituras (más Rapsodia y Eric Parlan —un hombre interesado en la ras que a uno le van ganando cada vez más),
Scherzo, amén de integrarse en el conjunto interpretación y grabación de la música pia- sobre todo por su magnífica interpretación
Música para cuerda, percusión y celesta) po- nística británica de nuestro siglo— rayan del largo. Sin embargo, globalmente,
niéndoles a la luz del camino emprendido siempre a gran altura y se ven fortalecidas Kempff es más Beethoven, aunque no haya
por Bariók a partir del Allegro bárbaro, es- por una toma de sonido excelente. En resu- profundizado tanto. Otro punto: ¿un com-
to es, la consecución de un sonido alejado midas cuentas, Chandos se apunta otro tanto pacto de sólo 40 minutos? No me parece que
del pianismo romántico, y donde se eviden- a su favor con la publicación de este disco, esté el patio para tanto dispendio, aunque
cie su carácter de instrumento de percusión. dentro de la linea de exigencia y originali- se trate de dos artistas tan excepcionales...,
Kocsis se integra en un discurso de tremen- dad que caeterizan a este sello. y tan especiales.
do vigor, de agresiva sonoridad, cuya belleza Jo.R.B.
nada tiene que ver con el reposo, donde la
tensión se mantiene incluso (o especialmen-
te) en los poéticos nocturnos contenidos en BEETHOVEN: Concierto para piano y or- R.O.B.
los movimientos centrales. El acompaña- questa N.° 3 en do menor, Op. 37. Arturo
miento de Fischer es magistral, esto es, una
lección de comprensión de textos, de desen- Benedelli Michdsngefi, piano. Orquesta Sin-
tranamiento de partituras. Fischer es estre- fónica de Viena. Director: Cario María Giu- BEETHOVEN: Séptima Sinfonía en La ma-
lla, lógicamente, en Músico para cuerda, llai. Compacto DG 423 230 - 2 GH (ADD, yor, opus 92. Obertura Prometeo, Opus43.
percusión y celesta, cuya lectura es equipa- 40'24"). Orquesta Filarmonía. Director: Olio Klem-
rable, nada menos, a la legendaria de Fric- ptrer. EMI Compitió. Studio CDM
say (DG, 1953), dentro de una coherencia Llevo este año una cierta epide- 7.69183.2.
ejemplar con la propuesta de todo el álbum, mia de conciertos beethovenía-
lo que indica que la autoría es compartida nos: Brendel, Perahia, Schnabel La Séptimo de Beethoven que
por solista y director. Es probable que este y, ahora, la continuación (?) de ese ciclo a ofrece EMI en compacto, a pre-
último dé mucho que hablar en los próxi- cargo del imprevisible Benedetti Míchelan- cio moderado, es la primera de
mos años. La brillante presentación sonora geli. El extravagante y extraordinario artis- las tres que grabó Klemperer. Fechada en
en formato CD completa este importantísi- ta italiano va, como siempre, con cuenta- 1955. precede en cinco años a la que figuró
mo lanzamiento húngaro ahora distribuido golas y, en esta ocasión, este disco ha tar- en los catálogos españoles, perteneciente a
en Occidente (y ustedes perdonen, porque dado ocho anos en salir, por imperativos del la integral de estas Sinfonías registrada con
es evidente que Hungría no es Oriente, sino propio pianista. la Orquesta Filarmonía, entre 1937 y 1960.
simplemente Europa Central). En resumen: Las aproximaciones al ciclo de Beethoven Poco antes de su fallecimiento, en 1973,
estamos ante unas raras grabaciones cuya por parle de este dúo han merecido, hasta Klemperer aún habría de llevar al disco, de
aparición se justifica porque mejoran lo ya ahora, opiniones comrovertidas. En gene- nuevo para EMI, esta obra predilecta.
existente. ral, sus versiones se han caracterizado por La grabación objeto de este comentario
una disección de la partitura, hasta sus más circuló en sonido monoaural durante unos
Ínfimos detalles, la elección de tempi muy aflos, hasta que fue sustituida por la de 1960.
reposados y la búsqueda de una máxima cla- Reeditada a mediados de los sesenta, en un
S.M.B. ridad y transparencia, tanto en la parte or- álbum, junto con otras versiones, también

Scherzo 37
DISCOS

mono, de Tercera y Quinta y de las cuatro al puro placer de hacer música. Se trata, al no encuentren la adecuada resonancia o que
Oberturas para Fidelio, hoy se publica por menos en la opinión de quien esto firma, de alguna nota grave lastre la voz y sía resuel-
primera vez en estereofonía, algo primitiva, la manera más apropiada de entender estas ta guturalmente.
pero más que aceptable. Los comentarios obras, y no inflándolas con falsos trascen- Mucho menos excepcional es la interven-
adjuntos al disco dan información adicio- dentalismos. El Trío Op. II es tocado con ción de la Rinaldi. En lineas generales es co-
nal sobre este asunto. violín, y no con clarinete —Beelhoven dio rrecta, pero el timbre carece de expresividad
El número 0 de SCHERZO se ocupó de al intérprete la posibilidad de escoger—, lo —a veces es algo infantil—, y los agudos re-
Otto Klemperer (1885-1973), con motivo de que da a la página un color muy diferente, sultan duros. No alcanza la altura de la Scot-
su centenario. Ello me exime de repetir elo- depende del gusto personal el inclinarse por to (La Scala, 1968), mucho más desgarradora
gios sobre uno de los más importantes di- uno u otro. y mejor traductora de estados de ánimo que
rectores orquestales de este siglo, habida la Rinaldi.
cuenta, además, de que la reedición de sus E.M.M. El sonido de este compacto favorece
estupendos discos trac, con frecuencia, su claramente a las voces, pero es más Que acep-
nombre a las páginas de esta revista. Asi, table si se tiene en cuenta el origen pirata de
en el número 21, hubo.ocasión de comen-
tar su Concierto de Brahms con Oistrakh. BEI.LIM: / Capuleti e i Montecchi. Opera muchas de estas grabaciones en vivo.
completa. Jaime A raga II < Romeo), Marghe- Conclusión: versión muy interesante, sin
No cabe duda de que esta versión, una de rita Rinaldi (JulietaI, Luciano Pavarntii (Te- olvidar que hay otras muy recomendables,
las mejores que se hayan grabado de la Sép- baldo), INicola Zacearía (Cape!lio), Waller como la de Jan el Baker con Patané o la re-
tima de Beethoven, supera tanto a la que Monachesi (Lorenzo), Reside ni ie OrVesI Den ciente de Agnes Bal Isa con Muti que. siguien-
Klemperer realizó en 1970 —cuyo final es Haag-Coro dd Teatro Comm únale di Bolog- do la pauta marcada por Bellini, confían la
absurdamente lento—, como a la de 1960, na: Claudio Abbailo. (Festival dt Holanda: parte de Romeo a una mezzosoprano.
también más relajada de tempi y menos in- 30-Y1-1966). Kodolphe/Compacl-Disc
tensa, aunque ambas suenan mejor que la J.M.S.
de 1955. El ligor extremo en fraseo y acen- Üigital-audio (ADU) 32497/98 2h 04'00"
tos, el transparente equilibrio establecido en-
tre las voces, la planificación coherente y Estrenada en el Teatro La Feni-
pausada de los tempi y la integridad concep- ce de Venecia en 1830, ICapule- BERLIOZ: Romeo et Juliette, Symphonie
tual del objetivo Klemperer. producen un ti e i Montecchi tuvo un resonan- dramatique, Op. 17. Brigilte Fissbaender,
impresionante edificio sonoro, en el que el te éxito extensible a ¡a música y al libreto. meiio; Ñkolsl Gedda, tenor; John Shiriey-
climax de cada movimienco, especialmente Berlioz, que conoció la obra en Florencia po- Quirk, barítono. Orquesta y Coros dt la Ra-
los de los dos primeros, alcanzan una dimen- co después, no compartió el entusiasmo del dio Austríaca. Coros de la Opera de Viena,
sión casi sobrehumana. Tan sólo el Allegro público, al no encontrar nada de su admira- dirigidos por Lamberlo (¡ardelli. ORFEO
final —admirable por muchos motivos— ca- do Shakespeare en esta ópera, y con razón, C087 842H. 2 CD DDD.
rece de ese brio que Beethoven especifica, puesto que nada tiene que ver el libreto de
y que si le comunicaban, desde posiciones Romaiconel Romeo y Julieta del gran dra- Si bien la Sinfonía Fantástica pa-
maturgo inglés.
contrapuestas, el vibrante Toscaniní y el dio- rece ser una obra suficientemente
nisiaco Furtwángler. Si logramos olvidarnos de Shakespeare la apreciada por parte del público
ópera que nos ocupa resulta ser una eficaz en general, no ocurre lo mismo con las otras
Como único complemento de esta memo- conjunción de música y texto, sin demasia- dos grandes sinfonías de Berlioz. TSnio Ha-
rable Séptima, EM1 ofrece una no menos so- dos episodios intermedios que distraigan el rold en Italia, como, sobre lodo, Fotneo y
bresaliente versión de la Obertura Prometeo, curso de la tragedia de la pareja protagonis- Julieta siguen siendo obras poco divulgadas
con sonido esléreo de gran calidad, y en la ta. Por otra parte es característica de / Ca- en versión completa, más allá de la edición
que la Orquesta Filarmonía vuelve a hacer puleti la alternancia de pasajes melódicos y en disco de los fragmentos seleccionados de
maravillas. Pero cuarenta y cuatro minutos declamación expresiva, lo que confiere a la siempre y extraídos de su contexto pierden
son ración escasa para un compacto: ¿Por obra mayor unidad que la tradicional estruc- todo sentido para convertirse sólo en ejem-
qué esa cicatería? ¿No pudo incluirse algu- tura donde un número cerrado en si mismo plos de una manera de componer viriuosfs-
na otra Obertura? sucede a otro. Como es natural hay también ticamente prodigiosa pero un tanto
puntos culminantes en el curso de la parti- anecdótica y errante. Y es que conocer a Ber-
R.A.M. tura, como el aria de presentación de Julie- lioz a través de una selección de sus obras
ta —Oh! Quante volte—, que tiene ese halo . es la peor manera de hacerlo, habida cuen-
de enajenación e irrealidad de ciertas arias ta del fluido continuo de su discurso musi-
bel I imanas. cal en el que cada instante viene posibilitado
y tiene su razón de ser por todo cuanto ha
B8ETHOVEN: Trio n." 3 en do menor Op. Claudio Abbado fue el responsable mu- sucedido anteriormente. Por eso debemos fe-
I, n. ° 1, Trío n.° 4 en si bemol mayor Op. sical en varias reposiciones de este titulo con licitarnos por la aparición en el mercado de
II. Trio Haydn de Vita*. Teldec 6.43157. Aragall como protagonista. Esta orquesta la edición completa en CD de Romeo y Ju-
holandesa y los coros de Bolonia no alcan- lieta —una de las sinfonías más complejas
Se dan cita en este registro dos muestras za el nivel de las representaciones de La Scala y densas que ha dado e! pensamiento
del arle juvenil de Beethoven,.pertenecien- en 1968. Aqui los tempi están en ocasiones romántico—, y nos alegramos de que esta
tes ambas al género del Trío con piano. Pue- algo frenados, al no poder desarrollar la or- producción se haya hecho con las inmejo-
de considerarse que la combinación questa todas las indicaciones de su director. rables condiciones de calidad de interpreta-
instrumental estaba recién inventada cuan- Pese a esto hay transparencia en el fraseo de ción y de toma de sonido logradas por la
do el autor de Fidelio se decidió a abordar- Abbado, indudable vena cantabile y atención firma alemana Orfeo. Con todo lujo de de-
la. Los dos Trios interpretados por el Haydn muy particular para los solos instrumenta- talles et director Lamberto Gardeili consi-
datan de 1795 y 1797, pero se conocen ejem- les que ponen marco a las arias de Julieta gue penetrar en lo más profundo de la
plos incluso anteriores al Op. I, cataloga y al dúo entre Romeo y Tebaldo. esencia musical de una composición difícil
dos por Kinsky como WoO 37 y WoO 38. La primera gran voz que escuchamos es y teacia a ser entendida con esquemas aprío-
siendo el primero de 1786, es decir, contem- la de Pavarotti. Voz muy bella, auténtico to- risticos o preconcebidos. La meticulosidad
poráneo de las manifestaciones mozartianas rrente límbrico, sólo parece secarse un tan- en el fraseo asimétrico de una melodía sus-
dentro del género, y anterior a los Tríos más to cuando el tenor, al reducir la emisión, tentada en destacar los distintos elementos
maduros de Joseph Haydn. Naturalmente, estrangula un poco el sonido. tímbricos de una orquesta diluida y suscep-
el lenguaje fijado en estas obras beethove- tible de actuar a la vez en múltiples planos
nianas tempranas es muy próximo al modelo Romeo hace su aparición cuando parece distintos, la milagrosa preservación, en fin,
haydniano seguido. Así y todo, no deja de imposible que alguien supere la belleza so- de toda la filigrana rítmica sobre la que des-
aparecer la voz personal de Beethoven, apre- nora de Pavarotti, y sin embargo Aragall lo cansa la emoción de una obra que parece irse
ciable, sobre todo en el tinte oscuro del pri- logra. Es más plástico y redondea más el so- generando espontáneamente a cada momen-
mer movimiento del Trio en do menor. nido que su colega, valiéndose siempre de to; todo ello lo obtiene Lamberto Gardeili
una voz homogénea y naturalísima, viril y en una versión en la que el programa o la
El magnifico Trio Haydn de Viena ha op- a la vez acariciante. Captados por un derro- serie de textos vocales intercalados se fun-
tado por unas versiones totalmente clásicas, che de facultades como éste, poco importa
frescas, juveniles, eniregadas con decisión que algunas vocales (particularmente la u).

38 Scherzo
BASES
DEL CONCURSO VI Concurso
Participante!
Internacional de Piano
Podrán tomar parte en este Concurso los
pianistas de cualquier nacionalidad que no
hayan cumplido los 32 años el día 30 de
José Iturbí ^^m
junio de 1988. Las solicitudes, junto con los Valencia -España Del 3 al 9 de Septiembre de 1988
documentos que se detallan seguidamente,
deberán remitirse a: •
SECRETARIA DEL VI CONCURSO VI International Piano Contest- José Iturbi
INTERNACIONAL DE PIANO ValíiKÍj-Spain rrom3thto9th Stptember 1988
•JOSÉ ITURBI"
Diputación Provincial
Plaza de Manises, nB 4
46003 VALENCIA (España)

Los concursantes deberán adjuntar a la


solicitud:
a) "Curriculum vitae" en folio mecanogra-
fiado, a doble espacio, con indicación l i l i
expresa de títulos académicos y artísti-
cos, así como cuantos documentos ofi-
ciales • privados considere de interés. Diputación Provincial de Valencia
b) Partida de nacimiento, u otro docu-
mento oficial, en el que se haga constar El Jurado podrá interrumpir a los concur- c) Obra obligada: Fantasía en Fa mem
la fecha de nacimiento y nacionalidad santes, durante su interpretación, cuando Op. 49 de F. CHOPIN.
del participante. d) Una obra, especialmente compuesta pa
considere ésta suficiente.
c) Tres fotografías tamaño carnet. la presente edición del Concurso, qt
d) Dirección completa y número de te- Segunda. Prueba eliminatoria. será facilitada a todos los concursanti
léfono. a partir del momento de la admisión <
e) Boletín anexo, indicado los títulos de las a) Una sonata clásica o romántica, a elec- su documentación. En la ¡nterpretack
obras a interpretar en cada una de las ción del concursante. de aquella los concursantes podrán u
pruebas del Concurso y duración apro- b) Una obra de autor español a elegir entre lizar la partitura.
ximada de las mismas. las siguientes:
Junto a la solicitud para participar en el Prueba final
Isaac Albéniz:
Concurso deberán remitir la cantidad de Una pieza de la "SUITE IBERIA" Un concierto para piano y orquesta el
5.000 pesetas (CINCO MIL) por derechos de (excepto "EVOCACIÓN" y "EL gido entre los siguientes;
inscripción, ingresándose en la cuenta co- PUERTO") o "NAVARRA".
rriente n" 2778 - 25 del Banco de Valencia, W. A. MOZART: número 21 KV 467.
agencia urbana nB 12, Plaza de la Virgen nB 4. L v. BEETHOVEN: número 4 Op. 58
Amando Blanquer: F. CHOPIN: número 1.
La Secretaría del Concurso comunicará al "QUATRE PRELUDIS PER A PIANO"
interesado la admisión de su documenta- F, LISZT: número 1
Edición Jaime Piles. Valencia. M. RAVEL: Concierto en Sol.
ción. Si una vez admitida se comprobase la
falsedad en alguno de los datos, automáti- Osear Espié:
camente quedaría anulada. "TRES MOVIMIENTOS" o "SONATA Para la prueba con Orquesta, los finalist
ESPAÑOLA" Op. 54. Edición Unión dispondrán de un ensayo previo con
Musical Española. Madrid Orquesta Municipal de Valencia de una ho
y quince minutos (1 hora y 15 minutos) <
duración.
Pruebes del Concurso Manuel de Falla:
"FANTASÍA BETICA" o "CUATRO
El Concurso constará de tres pruebas: dos PIEZAS ESPAÑOLAS" (Obra completa). Premio
eliminatorias y una final. Todas ellas serán Primer Gran Premio VI Concurso Intern
públicas y se desarrollarán según el si- Enrique Granados:
cional de Piano "JOSÉ ITURBI", dotado ci
guiente orden: Una pieza de "GOYESCAS". 1.000.000 de pesetas por la Diputación Pr
vincial de Valencia, recitales por España, i
Primera. Prueba eliminatoria. Eduardo López Ctiavarri: Concierto con la Orquesta Municipal <
"SONATA LEVANTINA". Edición Unión Valencia y un recital para la Sociedad Filí
Cada concursante deberá interpretar Musical Española. Madrid. momea de Valencia
a) Un preludio y fuga del "Clave bien tem-
perado" de J. S. BACH. Manuel Palau: Segundo Premio, dotado con 750.000 p
b) Un estudio de F. CHOPIN elegido por el "PRELUDIO A VALENCIA". Edición setas por la Diputación Provincial de Vale
concursante entre los Op. 10 y Op. 25 Boileau. Barcelona. cía y recitales patrocinados por la Consell
(excepto el nB 6 del Op. 10 y números 1, ría de Cultura, en la Comunidad Valenciar
2, 7 y 9 del Op. 25). Joaquín Rodrigo: Tercer Premio, dotado con 500.000 pes
c) Un estudio de F LISZT elegido por el "PRELUDIO AL GALLO MAÑANERO" tas porel Excmo. Ayuntamiento de Valenc
concursante entre los "Paganmi-Liszt" y recitales patrocinados por la Diputacii
(excepto el n" 1) y los Estudios de Eje- Federico Mompou: Provincial de Valencia.
cución Trascendental (excepto los nú- "VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE
meros 1 y 3). CHOPIN" Cuarto Premio, dotado con 300.000 p
d) Una obra de libre elección del concur- setas por la Caja de Ahorros de Valencia
sante con una duración máxima de 8 Vicente Asencio: recitales patrocinados por la misma Ins
minutos. "DANZA VALENCIANA N* 7". lución.
DISCOS

den loo]mente con el núcleo instrumental 18, n." I. Yo Yo Ma, violoncello: Pinchas ción en la escuela vocal del siglo XX y cap-
medular. Por su pane, los tres cantantes, es- Zukennaa, víolín y dirección. Orquesta de tar la evolución técnica, lo que se ha aban-
pecialmente la mezzo Brigitte Fassbaender Cámara de Sainl Paul. CBS M 39964. donado o modificado y lo que se ha perdi-
y el barítono John Sbirley-Quirk en su pa- do y podría recuperarse. Evidentemente, hoy
pel de Pater Lorenzo, realizan una labor ex- Un disco que, a pesar de aciertos concre- nuestro concepto de virtuosismo es diferente,
celente, opinión que espetamos será tos y una tónica general de buen hacer y mu- sin que ello venga en perjuicio del pleno dis-
compartida por el aficionado. Porque en- sicalidad, se queda en una comprometida frute de estas arias. Se trata, a no dudar, de
trar en profundidad en la música de Berlioz tierra de nadie estilística. Ni que decir tiene una grabación antológica imprescindible en
constituye sin duda una aventura fascinan- que no se cae en excesos románticos, hoy ya las colecciones de profesionales y afi-
te y repleta de agradables e insospechables impensables. El Condeno de Boccherini, cionados.
sorpresas. por ejemplo, es locado en la fuente del ma- Nella Anfuso (con una voz diríamos in-
nuscrito autógrafo, y no en el arreglo de Fie- clasificable) es única, de timbre homogéneo,
C.C. drich Grützmacher. Asi y todo, las de técnica sutilísima, consigue un manejo di-
interpretaciones no logran el idioma apro-
piado, lo mismo en Boccheriní que en námico de su voz plena de maestría en los
J.C. Bach. Desde luego, Yo Yo Ma y Pin- filados y crescendos y en esa suerte de pro-
BLOW: Marriage Ode. Cloe found Amynt- chas Zukerman —este último en la Sinfo- digios de agilidad y fiato. Sus re-creaciones
has lying. Ode on the death o/Mr. Purceil. nía Concertante del Bach de Londres- dieciochescas son muy logradas junio a la
DeUer Consort. Stour Music Festiva! Cham- dejan bien claro que son dos excelentes ins- Orquesta de Cámara de Toulouse, que sa-
ber Orcheslra. Director; Alfred Deller. Har- trumentistas. Sin embargo, hay opciones de- be situarse con maestría en la dinámica y am-
monía Mundi HMA 190201. CD. Duración: finidas a lo hecho por ellos en este regislro. biente creados por la cantante.
42*31". AAD. Yo Yo Ma evidencia un sonido espléndido,
pero también impropiedades estilísticas. Re- L.M.C.
Amigo personal de Purcdl, com- sulta preferible Wouter Mijller en su graba-
partidor con él de los cargos mu- ción del Concierto en si bemol mayor para
sicales en la corte inglesa, alguien EM1. La riqueza de color del acompaña- BRUCKNER: Sinfonía n.' 4 en mi bemol
ha dicho de John Blow que su obra y vida miento del Linde-Consort a Móller sobre- mayor «Romántica». Sinfonía n.° 7en mi
son a Puncell lo que la de Haydn es a Mo- pasa ampliamente a la un tamo anodina mayor. Orquesta Ph Un armón la. Director:
zart. La similitud no es vana ni casual, y así, Orquesta de Cámara Saint Paul. Las dos Olio Klemperer. (Grabaciones de 1965 y
finalmente, Blow sobrevive en varios años obras de J.C. Bach tienen, en esle disco que 1962) 2 Compactos EM1 Sludio. CDM 7
al genio de Purceil, de tal forma que la jo- reseñamos, menos ligereza y vivacidad que 69117 2 y 7 69126 2. 6O'S9" y 65'H".
ya de esta grabación es precisamente la Oda en la interpretación del Collegium Aureum
que Blow compuso a la muerte de su com- (Harmonía Mundi Deutsche). La Sinfonía
paflero, y que cerró tempranamente una ex- Concertante cuenta en esta antigua graba- Quien esto firma reconoce que
traordinaria carrera musical. ción con solistas quizá no tan perfectos téc- no es un rendido admirador de
nicamente como en la de CBS —Franzjosef todo lo grabado por Klemperer.
Mientras la Oda al matrimonio es una pie- Maier, violín, y Angélica Mai, violoncello—, Serían, por ejemplo, muchos los reparos que
za brillante y encantadora, con intervencio- pero más entonados en cuanto al estilo. cabría hacerle a su Mozart. Sin embargo,
nes de la trompeta que remarcan ese hay que decir que sus interpretaciones de
carácter, y la breve pieza Cloe found Amy- Bruckner son excelentes. Sí hay que escoger
ntas lying es casi un divertimento vocal, la una palabra para definir el Bruckner de
Oda a la muerte de Mr. Purceil es una pie- E.M.M. Klemperer sólo se puede acudir a una: gran-
za maestra de gran aliento y envergadura, dioso. El maestro estuvo dotado de una ca-
de un comen id o dolor y de una técnica
asombrosa en la que luce el aterciopelado BROSCH1: Son qual nave. PORPORA:
acompañamiento de dos flautas dulces. Sposa non mi conosci. GIACOMELLI:
Cuando el disco apareció en el mercado en Quell'usignolo che innamorato. C. BROS-
el año 1970, en soporte convencional como CH1 FAR1NELLO: // dolor che vo sfogan-
ahora decimos, ya se apreció la absoluta ido- do. ARIOSTI: Fortúnale passate mié pene.
neidad del Deller Consort para hacer estas Arias f» vori las de Cirio Broschi Fa rindió
músicas, que eran, ciertamente, su verdadera por Nella Anfuso. Orquesta Nacional de Cá-
especialidad. Alfred y Mark Deller, Bevan mara de Toulouse. Audiovidls A 6125 67'
y Todd componían un cuarteto vocal de mu- DDD.
chos quilates- Aquí lo vuelven a confirmar.
La gran colección de discos de Harmonía
Mundi constituye uno de los catálogos más Para músicos y aficionados. Car-
ricos de músicas preclásicas, barrocas, re- io Broschi Farinello, conocido
nacentistas y medievales, y su único pero también bajo el seudónimo de
consistía en que en bastantes grabaciones Farinelli, hoy casi no es más que un nom-
aparecía aquel fenómeno tan molesto de los bre algo vago relegado a la anécdota his-
discos negros llamado distorsión. El paso al tórica. Sin embargo, he aquí que gracias al
compacto ha mejorado algo esta cuestión, fenómeno vocal de Nella Anfuso, hoy po-
pero no totalmente y así en dos o tres oca- demos tener en casa prácticamente al mis-
siones volvemos a oír distorsionar a las vo- mísimo Farinelli interpretando sus arias
ces. El resto de las cuestiones técnicas que favoritas. Esta cantante, además de realizar
se pretenden resolver con la técnica digital una profunda investigación musicológica,
y el compacto, ha mejorado, si bien cuan- trae hasta nuestros días la escuela vocal die-
do la grabación de origen Iiene defectos no ciochesca realizando tos mismos prodigios
se pueden hacer milagros. Aquí hay más vo- técnicos que llevaran a la fama al genial
lumen, más limpieza que en la anterior edi- cástralo; asi, podemos disfrutar de prodi-
ción, y eso sóio ya merece la pena. Un disco giosos saltos ascendentes de doble octava, dé-
muy bello. cimas descendentes, o catorceavas ascenden-
tes y descendentes conseguidas por pu-
reza extraordinaria y afinación perfec-
ta, como toda suerte de agilidades así
G.Q.LL.O. sean trinos en saltos de octava descen-
dentes o mordentes en la llamada «agili-
ta m a nella tan. Eslas y otras proezas
BOCCHERINI: Concierto para violoncelto técnicas, permiten un increíble acercamien-
en si bemol mayor. J.C. BACH: Sinfonía to a la realidad del fenómeno Farinelli, al
concertante para vioKn, violoncello y orques- tiempo que nos oliga a centrar nuestra aten-
ta en la mayor. Sinfonía en mi bemol Op.

40 Scherzo
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DISCOS

•acidad irrepetible para contemplar estas DON1ZETTI: Gemma di Vergy. Cabmllé, sico cercano a lo popular, cuya obra está cla-
obras como un todo y elevar, en consecuen- Pons, Sardinero, Lima, Loup. Ringart, Co- ramente inspirada en danzas y temas que en
cia, unas arquitecturas sinfónicas de una so- ro Radío Frunce. Nouvel OrcheMre Philhar- su época conocía lodo el mundo. Pero tam-
lidez y una coherencia inatacables. Casi monique. Dirección: Armando Callo. bién nos encontramos con el Dowland so-
resulta innecesario advertir que el punto de Rodolpbe Productions RPC 32499.500. brecogedor, infinitamente triste y melancó-
partida de estas construcciones es un pen- ADD. lico, lleno de calamidades. Entre el primer
samiento que ha calado hasta la esencia mis- caso señalaremos obras como The Schoema-
ma de las composiciones. Porque Klemperer ker's Wife. A Toy, Galliard Upan Woísing-
capta el lono exacto de cada pasaje. Sus Entre diciembre de 1995 y abril
de 1976, Montserrat Caballé res- hatn, Fancies, etc. Y como muestra del
se berzos son absolutamente ciclópeos, los segundo caso encontramos en este disco pie-
unísonos plenos de majestad, el misterio, la cató del olvido esta ópera doni-
zetliana, estrenada en 1834, y muy popular zas como Semper Dowland semper dolens,
comunión con la naturaleza vibran en el Lachrimae, Farewell, etc. En definitiva, algo
Bruckner de Klemperer. Es difícil resallar en las dos decadas siguientes, que se man-
tuvo con cierta regularidad en el repertorio que todos deberíamos conocer más profun-
momentos especialmente logrados en la in- damente, para lo cual se nos presenta una
terpretación de estas dos sinfonías, pero re- hasta el fin de la centuria. Desde principios
de este siglo, Gemma di Vergy desapareció excelente oportunidad, puesto que Paul
sultan inolvidables la magia de la apertura O'Dette es un gran instrumentista que en este
de la Cuarta, el poderlo del scherzo de esla de la escena lírica hasta las cuatro sesiones
protagonizadas por Caballé en Ñapóles, Bar- compacto sabe extraer los matices de toda
misma obra, y la extraordinaria intensidad esta música con sus dos laúdes. O'Dette tiene
con que está dicho el hermosísimo Adagio celona, Nueva York y París, las dos últimas
en versión de concierto. La velada neoyor- tina técnica bastante completa, con una pul-
de [a Séptima, una de las músicas más do- sación precisa, y es muy buen conocedor de
lientes jamás escritas. El legado klemperia- kína fue registrada por CBS; la parisina es
la que ahora se presenta en disco compac- los recursos estilísticos necesarios para em-
no tiene todavía mucho que comunicar bellecer las diferentes divisions o variacio-
ahora y en el futuro. Incluso su subjetivis- to, en buena plasmación sonora.
nes indicadas por Dowland. Únicamente
mo —retenciones del lempo, por poner un El principal atractivo de ia grabación re- podríamos achacarle que en algún momen-
caso— es toda una lección de sentido de las side en la labor de la soprano barcelonesa, to aislado le salgan ruiditos extraños al mo-
necesidades mismas del discurso musical. No en momento vocal magnífico. En 1976, la ver las manos por el mástil —cosa general-
cabe duda de que existen otros grandes di- cantante conserva su centro sólido, esmal- mente aceptada y que no debiera serlo, pues-
rectores brucknerianos, mas la comparación tado y homogéneo. Su canto elegiaco, de to que hay muy buenos músicos sin ese
no tiene aquí sentido, pues con Klemperer emisión impecable, se apoya en un dilatado problema—, pero es una minucia sí se com-
estamos frente a algo único e insustituible. fiato, que le permite resolver sin problemas para con su general buenísimo hacer en to-
La aparición de estos dos compactos la amplitud de la línea cantable, en un equi- das las obras. Así pues, disco perfectamente
—con sonido mejorado, más brillante y librio sonoro y regulación de volumen que recomendable para los conocedores, y los
transparente— supone todo un aconteci- alcanzan lo milagroso. No obstante, esta re- que no lo son tanto.
miento en el mundo discográfico. dondez, riqueza y uso efusivo del instrumen-
to, como es habitual en la intérprete, se
consigue en detrimento del texto dramáti- J.C.C.A.
E.M.M. co, que en general aparece borroso e ininte-
ligible. Ello hace que el personaje se diluya
en una lineal y monocorde superficialidad,
DEBUSSY: Preludios: Libros l.'yí'. «tal- sin que la heroína adquiera la apariencia DOWLAND (música para conjunto de cuer-
ler Gieseking, piano. Disco Compacto EMI que, en otras óperas de Donizetti, de pre- das). The E* lempo re String Ensemble. Di-
«Referentes». CD.H. 7.61004.1 A.D.D. misas y contenidos similares, han logrado rector: (rforge Weigand. CD Hyperlon
perfilar Callas, Gencer o Beverly Sills. En CDA 66010. DDD. 52'.
definitiva: excepcional prestación musical la
de Caballé, a costa de bastante atonía dra- Los ingleses tienen un talento na-
Hace treinta años fallecía Walter mática. tural para hacer música, ya sea
Gieseking, pero el legado de su clásica, folklórica o popular. Se
obra sigue ahí, dando testimonio A su lado, un Vicente Sardinero, noble de agrupan bajo mil denominaciones distintas
de ta sensibilidad de uno de los creadores del acentos, precisaría mayor empuje vocal en y crean un inconfundible tipo de sonido; en
piano moderno al que contribuyó a liberar algunos momentos. Juan Pons, aplicado música antigua, tal sonido suele estar carac-
de los excesos del romanticismo en aras de Guido, sin la anchura y color requeridos por terizado por una gran claridad, es brillan-
unas concepciones más objetivas y analíti- el papel. Luis Lima deja ver ya su atractivo te, incisivo. Quizá la palabra luminosidad
cas, que no excluían ni la emoción ni la ex- timbre de tenor lírico, que e! paso del tiem- sea bastante apropiada para describir una
presividad. Bach, Mozart, Ravel o Debussy po darla una mayor proyección y seguridad. de sus cualidades más fundamentales y de
encontraron en sus manos una nueva dimen- Armando Gatto dirige con el necesario la que también participan los integrantes del
sión sonora en las que el rigor y Ja fantasía oficio una partitura que no le plantea difi- Extempore String Ensemble. Los músicos
se complementaron con un fraseo que ha- cultades, siempre atento a los tempi que me- que componen el grupo no poseen unas cua-
cia fluir la música con gran libertad. jor convienen a los cantantes. lidades técnicas fuera de lo común, y ni si-
quiera plantean sus interpretaciones como
Del repertorio de Gieserking eran especial- modelo de lectura de la música de Dowland.
mente celebradas sus interpretaciones de De- F.F. Simplemente, tratan de hacer un buen dis-
bussy, del que grabó gran parte de su obra co, en el cual se recoja, por una parte, la be-
para C B S o EMI; hoy sus interpretaciones lleza de la música y, por otra, la belleza de
quizá impresionen menos que antaño por el DOWLAND (Musickefor ¡he tute). Paul las combinaciones instrumentales por ellos
gran número de pianistas que le han segui- O'Delte, laúd. CD Aslrec E 7715. AAD. propuestas: violas, laúdes, teorbas, guita-
do, pero sus Preludios debussystas, maravi- Duración: 54'55". rras, mandora, violin, bandora, todos uti*
llosamente construidos como pequeñas tizados quizá sin absoluto rigor en cuanto
miniaturas desmenuzadas hasta el último de- A pesar de que John Dowland a las técnicas de pulsación empleadas, fra-
talle, brillan con su sonoridad más refina- sea un nombre conocido para los seo, etc., pero los resultados son más que bue-
da, haciendo que la música se transforme en amantes de la música, dista bas- nos. Destacaríamos su entusiasmo y
imágenes, logrando algo muy querido por tante de ser reconocido, ya que comelió la frescura, que producen algo así como un es-
Debussy: la pintura de sonidos. torpeza áe vivir a caballo entre los siglos XVI tado de complicidad en el oyente, que aun
Walter Legge realizó eslos míticos regis- y XVII, esto es, durante la oscura época a a sabiendas de que no está ante un grupo de
tros en los aflos 1953/54. Los avances tec- la que pertenece la música antigua. Obvia- virtuosos, ni mucho menos, sí puede disfru-
nológicos de hoy han liberado aquellas tomas mente no vamos a tratar de persuadir a na- tar de unas interpretaciones sinceras, hechas
de soplidos parásitos, con lo que el arte de die de los valores de Dowland, pero sí con buen gusto. Este disco es especialmen-
Gieseking recupera su brillo para asombro queremos animar a los indecisos a que pin- te recomendable para aquellos que quieran
de quienes nunca tuvieron la suerte de escu- chen esta grabación, que contiene música ex- tener una primera visión —muy parcial,
charlo en directo. celente, y muy bien interpretada. John lógicamente— del arte de John Dowland, en
Dowland presenta a menudo algo asi como su faceta más ligera (aires, danzas, etc.). Ob-
dos caras; a veces nos encontramos a un mú-
A.M.J.

42 Scherzo
DISCOS

vJámeme, hay otros discos dedicados a este En principio, cualquier aparición había supuesto The Beggar's Opera, de John
compositor que son más interesantes —ya de las obras de Granados en dis- Gay, catalogada, asimismo, de opereta.
señalados en anteriores números de co debe ser saludada con satis- La interpretación, a cargo de un conjun-
SCHERZO—, pero a quien vaya buscando facción, puesto que la industria discográfi- to norteamericano absolutamente descono-
la variedad sin complicaciones e interpreta-
ca no siempre concede al compositor lerida- cido para quien esto escribe, y que, en
da de modo más que aceptable, csle disco no la importancia que metete. Pero, en el principio, me hizo sospechar, si no lo peor,
puede satisfacerle. El sonido es realmente
caso que nos ocupa, debemos mostrarnos sí lo menos bueno. Ya se sabe que los euro-
bueno, por cieno. muy prudentes. En los comentarios que peos somos muy nuestros para estas cosas,
acompañan al disco, de autor anónimo, no y pienso que con razón. Pero en este caso,
J.C.C.A, se nos dice si Granados fue realmente quien tengo que decir que me he equivocado. Mis
preparó las piezas que presenta el disco, iniciales prevenciones se disiparon al escu-
transcribiéndolas de su obra pianística —o, char los primeros compases de la obertura.
en el caso de La Maja de Goya, de su Co-
En efecto, la Brewer Chamber Orchestra
GIULIAN1: Variaciones sobre un lema de lección de Tonadillas escritas en estilo
antiguo— o si, en realidad, se trata de trans- funciona estupendamente. La cuerda es li-
Haendel. Gran Obertura. SOR: Variaciones cripciones procedentes de manos ajenas. gera y dulce, y su director, Rudolph Palmer,
sobre un tema de «La Flauta Mágica» de Echando una ojeada al catálogo granadia- actúa como un verdadero experto, dándo-
Mozart. Sonata Op. 15. Sonata n." 2. TA- no comprobamos que debe de ser así. por- nos un Haendel muy comedido, sin excesos,
RREGA: Las dos hermanilas. María (Tan- que las de su propia mano brillan por su pero ágil y dinámico. La música fluye con
go). Recuerdos de la Alhambra. Celedonio ausencia. Por lo tanto, el valor real del dis- naturalidad, y la verdad es que parece que
Romero, guitarra. DFXOS 1000 SERIES. co nos parece totalmente discutible, a pesar estamos del otro lado del Atlántico, y que
D/CD 1004. 61'37"; ADD. de su atractivo. me perdonen los americanos. Una grata sor-
presa, que culmina con un adecuado trata-
Este compacto, cuyo prensado El disco, además, se reserva no sólo citar miento del bajo continuo, con un
pertenece a 1987, grabado du- la duración preceptiva de los distintos frag- clavecinista de clase, Edward Brewer.
rante una gira de conciertos de mentos, que permitan identificarlos con los De otra parte, el elenco de solistas es más
Celedonio Romero por España entre 1985 LEDs que se encienden en la pantalla del que suficiente para este tipo de obras, y la
y 1986, parece tener la intención de tender aparato, sino que, además, elude el minu- apreciación global es muy positiva. Bien el
un puente entre tres compositores intérpre- taje total. La interpretación, por otra parte protagonista ¡meneo, a cargo de John Os-
tes de la guitarra que representan dos épo- es, sin duda, impecable, pero se oye en de- tendorf, destacando entre todos D'Anna
cas de auge, o inicios de un auge, como es masía respirar a los dos solistas (y, si ello Fortunato, en el rol de Tirinto. No hay gran-
el caso de Tárrcga, si bien no en un aspecto fuera posible, les oiríamos transpirar), de- des divos, pero ni falta que hace. El conjunto
compositivo, pero si de concepciones y avan- talle muy realista, pero ciertamente molesto. es inatacable. El Coro es sólo suficiente, qui-
ces técnicos. Dicho puente que, inevitable- zá lo menos bueno del equipo de intérpre-
mente, nos lleva a contrapesar Sor y Giu- tes. Como hemos señalado, Rudolph Palmer
liani.por un lado, y Tárrega por otro, tiene Jo.R.B. parece que se ha pasado la vida dirigiendo
la desventaja de poner de manifiesto que este a Haendel. Muy bien.
último pertenece, como compositor, a un ro-
manticismo decadente, en tanto que el len- HAENDEL. ¡meneo. Opera en tres actos. Finalmente, algo que ayuda mucho a com-
guaje de los dos clásicos es, dentro de su D'Anna Fortunato. John Ostendorf. Julian- pletar el éxito es la grabación digital. Los
época, claro, contundente, y aun represen- os Baird. Beverly Hoch. Jan Opalach. Bre- dos discos compactos suenan primorosa-
tativo. wer Chamher Orcheslra y Coro. Director: mente. Diría yo que con elegancia. Poco rui-
Rudolph Palmer. Vos enm laude. MMG do y muchas nueces. La separación
Romero, con dominio técnico que deno- 10063. Disco compacto. DD. 2CD. Dura- estereofónica, muy buena, la naturalidad del
ta un estudio meditado, que por otra parte ción de cada disco: S7'<7" y S4'S1". Dis- sonido, muy conseguida, y así oímos grati-
en su labor de maestro ha sabido transmitir tribución: Discobi. fican témeme tanto instrumentos como vo-
con éxito, así lo demuestra la formación de ces, dentro de una gama nítida y nada
sus tres hijos, logra traducir estos dos espí- artificiosa, como por desgracia viene ocu-
ritus presentes con acierto. En las Variacio- Novedad absoluta en la discogra- rriendo en muchos compactos. La presen-
nes de Giulíani sobre el bien conocido tema fia de Haendel o, como se dice tación gráHca y literaria, un poco camp la
de Haendel de El herrero armonioso pode- en la carátula de este álbum, pri- primera, y buena la segunda.
mos destacar la tercera variación donde los mera grabación mundial con instrumentos
síncopas y cromatismos son explotados con originales, ¡meneo es una ópera compuesta En resumen: novedad absoluta, novedad
agudeza y picardía. La Gran Obertura nos por el autor en el ano 1740. Se trata de una valiosa, novedad plenamente recomendable.
permite calibrar la capacidad i imbrica y di- obra de plena madurez, la penúltima de las Haendel y los americanos aún son capaces
námica de la que hace gala Romero enfren- salidas de su pluma. Su estreno en Londres de sorprendernos.
tando con éxito este solo orquestal, en tanto fue un fracaso, aunque poco tiempo des-
que las Variaciones de Sor se nos antojan al- pués, en Dublin, constituyó un auténtico G.Q.LL.O.
go desbordadas, aunque a través de las dos éxito.
Sonatas Romero parece estar más cerca de Desde luego, una de las mejores bazas de
ta concepción de éste que de Giulíani, con esta grabación es precisamente la de ser el HAYDN: Conciertos para violoncillo y or-
menos contenido emocional y mayor gala de vehículo para la recuperación de una impor- questa en Do Mayor, Hob. VUb: 1 y en Re
virtuosismos. tante pieza teatral. Su valor no radica ni en Mayor, Hob. Vllb: 2. Concieno para vio-
la fuerza de sus personajes, ni en la acción lin y orquesta en Sol Mayor Hob. VHa: 4
En las creaciones de Tárrega Romero con- teatral, sencilla y muy de la época, sino en (transe, para cello). Chamber Orchestra oí
sigue la diferencia estilística con los otros dos la gracia de la música y en el grado de sim- Europe. Solista y director: Mischa Maisky.
autores, aunque sus versiones no gozan pre- plicidad y maestría compositiva alcanzados DG Compacto 419 786-IGH (DDD,
cisamente del adecuado lirismo tan caro al por Haendel en esa época. Las arias son de 63'49"). Grabación cu vivo.
compositor. una gran belleza, y la orquestación (está es-
crita para 2 oboes, cuerdas y continuo) está Este disco, grabado en la Kon-
LM.G. llena de inventiva y frescura. El coro inter- zerthaus Vienesa, en 1986, se di-
viene al estilo griego, es decir, no participa ferencia básicamente de los
directamente de la acción, sino que se limi- competidores directos (varias grabaciones de
ta a comentarla desde fuera, pero está tra- los dos conciertos para cello de Haydn), en
tado con la clase y elegancia propias de su que incluye una tercera obra, no presente en
GRANADOS: Cuatro Danzas Españolas autor.
(números 2, 4, II y 12); Morisca y Capri- los otros ejemplares. Se trata de la transcrip-
cho Español, Serenata del Espectro. Valses No estamos ante una obra maestra y ple- ción para cello del Concierto en Sol Mayor
poéticos, Dos Danzas Características <Op. namente redonda, pero sí ante una pie/a para violin. Ignoramos la autoría de tal
posl.l, La Maja de Goyo. Jean Horroeaux, muy digna de ser escuchada y disfrutada. transcripción (no se menciona en el disco),
Jttn-Maríe Trehard, guitarras. CAL1OPE. Haendel la calificó de opereta, sin duda pa- pero cabe suponer que habrá sido realizada
CAL 9104. Compacto. ra ponerse a la altura del éxito popular que por el propio Maisky. El Concierto en cues-

Si; her/o 4.1


DISCOS

lión parece, sin duda, obra temprana —no fera, las versiones de Maisky no poseen obras —Concierto para trompeta aparte—
se ha podido determinar su fecha exacta de tampoco la personalidad y sello tan pecu- sólo en contadas ocasiones.
composición— y es basiante simplón, mu- liares que pueden percibirse en el caso de La grabación, que cuenta con un progra-
sical y técnicamente hablando, si se le com- Coin (L'oiseau Lyre). Por su parte, la jo- ma atractivo, por lo representativo, y varia-
para con los conciertos hermanos, o con los ven orquesta de cámara europea se produ- do de las piezas escogidas, no va a ocupar,
de cello que protagonizan el disco. ce, generalmente, con gran corrección sin embargo, un lugar privilegiado en la ya
Quizá por esa simpleza, la transcripción (detecté algún pequeño problema de afina- amplísima y magnifica díscografía de Hog-
funciona muy bien. Creo, coincidiendo con ción en la cuerda aguda). En resumen, ver- wood. El problema se encuentra sobre to-
esa gran autoridad que es H.C. Robbins siones aceptables de estos conciertos, muy do en los solistas de trompeta y trompa. Aun
Landon, autor de las ñolas {en inglés, por- bien grabadas, y presentadas en un compac-
to bien aprovechado. No consideraría un reconociendo las enormes dificultades de ha-
que hay un autor por Idioma; nefasta cos- cer sonar tales artefactos, no es menos cier-
tumbre que se va extendiendo cada día más, error su adquisición, aunque creo que las
y nos va a obligar a aprender cuatro o cin- versiones citadas anteriormente son, musi- to que Immer presenta un timbre poco bello,
co idiomas más para enterarnos de todo) del calmente, más completas y, por tanto, pre- tiene una afinación irregular y un legato po-
folleto acompañante, que el segundo tiem- feribles. co cuidado. Mucho mejor Brown, en espe-
po es el más logrado con diferencia. Aquí cial cuando obtiene sonoridades plenas,
es donde quizá se eche de menos, de forma aunque su timbre no es tampoco de gran pu-
más acusada, la presencia de un clavecín en R.O.B. reza. Lo más interesante del disco se halla
labores de continuo. en el Concierto para órgano —también en
los acompañamientos de los otros dos— que
De los oíros dos conciertos, poco nuevo HAYDN: Concierto para trómpela en mi Hogwood interpreta con acierto, si bien la
puede decirse, particularmente me quedo bemol mayor. Concierto pura árgano en do opción de la versión de Ton Koopman en
con el más tardíamente descubierto (Do ma- mayor. Concierto para trompa en re mayor. su integral siga siendo preferible.
yor), pero mucho más rico en ideas musica- Friedcminn Iromer, I rómpela; Christopher
les y en encanto. El Concierto en Re Mayor Hogwood, órgano; Timothy Bro», trompa. E.M.M.
estaba, sin duda, más destinado a fines vir- Academy o' Aocienl Music. Director: Chhs-
tuosisticos, por lo que la demanda de recur- iophrr Hogwood. L'Oiseau-Lyre. 417 610-2
sos técnicos del solista es muy considerable. Compacto. DDD. 53'06".
En lo que a las versiones se refiere, Maisky, HAVDN: Cuartetos op. 71 N." I y 2. Th«
instrumentista al que no había tenido oca- Salomón Si ring Quarlel. Simón Stand age,
sión de escuchar es, sin duda, un celtista muy Se ha querido ver en la falla de violín de M irían i, Bresda, 1650; Micaela
importante. En esta grabación muestra un condición de virtuoso instrumen- Comberli, violín Italiano, 1740; Trevor Jo-
sonido poderoso, pero sin perder nunca la tal, a la manera del propio Mo- nes, viola reconstruida por Rowlind Ross
belleza. Su técnica es irreprochable —no ol- zan, el motivo principal de que Haydn no • partir de una Stradivarius d* 1690; Jenni-
videmos que es grabación en vivo—, la afi- nos legara un cuerpo considerable de obras fer Ward Oarie. cello út Dom Nicolo A ma-
nación es perfecta y, por consiguiente, concertantes. Sea o no la indicada la causa lí, Bologna, 1730. Hyperion CDA 6605.
solventa las dificultades de ambos concier- última, lo cierto es que las páginas con ins- Compacto. 45'OT1.
tos sin aparentes problemas. Musicalmen- trumento solista del autor de La Creación
te, su aproximación se mueve en cotas de no sólo se hallan a enorme distancia en lo
numérico de las sinfonías, sino que también Estas dos admirables obras fue-
una Tria corrección. Da la sensación de que en cuanto a calidad musical hay un abismo ron escritas por Haydn en los úl-
timos días del año 1793, mientras
preparaba un nuevo viaje a Inglaterra, y fue-
ron concebidas para ser ejecutadas en los
conciertos que organizaba en Londres el em-
presario y violinista Johann Peter Salomón.
Escapan, por lo tanto, del clima íntímista,
introspectivo, de las anteriores obras de es-
te género que compuso Haydn, para adqui-
rir un carácter más brillante y extrovertido.
El cuarteto de Cuerdas Salomón ha tratado
de aproximarse al universo sonoro de fina-
les del siglo XVIII por medio de la utiliza-
ción de instrumentos originales, y los resul-
tados artísticos difícilmente podrían haber
sido mejores. El sonido del conjunto adquie-
re un cierto carácter doliente, que realza la
elocuencia de los movimientos lentos, y en
todo momento la música fluye con serena
luminosidad. El primer movimiento
—Adagio-Allegro— del Cuarteto N. ° 2 es
un prodigio de equilibrio expresivo (clásico,
en el sentido más riguroso del término) y ri-
gor estilístico. En general, se trata de un
registro espléndido, de aquellos ame los cua-
les vacila la íntima convicción que todos so-
lemos tener respecto a que lo perfecto, en
arte, es siempre un ideal inalcanzable. El
compacto del sello Hyperion viene con un
folleto en inglés bastante explicativo, con re-
tratos de Haydn y Salomón.

no le saca a la música todo et partido que entre ambas zonas de su producción. Haydn l.R.M.
podría, lo que resulta especialmente llama- se muestra, efectivamente, mucho menos
tivo en el caso del Concierto en Do mayor. avanzado en sus conciertos que en sus sin- HAYDNr Missa in angustia. Te Deum, en
En éste, carece de la íncisividad y fuerza de fonías. La invención es menos rica, y la mú- do mayor. Felicity Lolt, soprano. Carolyn
la recientemente fallecida Du Pré, en la gra- sica se despliega con una cierta tendencia a Watkinson, contrallo. Maldwyn Davies, te-
bación modélica que realizara con Baren- apoyarse en los lugares comunes de la tra- nor. David Wilson-Johnson, bajo. The En-
boim (EMI), como asimismo le falta el dición anterior al compositor. La díscogra- glish Concerl Choir. The English Conceri.
lirismo que la mencionada intérprete propor- fía es, en este caso, un fiel indicador de una Trevor Pinnock. Archiv 423 097-1 AH.
ciona al segundo movimiento. En otra es- situación real, habiéndose ocupado de estas Compacto DDD (SO'06").

44 Scherzo
PHILIPS Pw

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Sintónica de Londres Sir Colín Davis
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PolyGrarn Ibérica,s.a. CO 4 » W I
DISCOS

A pesar de ser más conocido en Internacional de Brescia y Bergamo. Dir.: pacto en el tiempo de Lully, más inclinado
su veniente instrumental, sobre Agoslinu Orizio. Foné 87 FOS-H (Grabi- S gustar empeños aparatosos y deslumbran-
lodo como sinfonista, la obra ción en directo). tes, pues no se conservan testimonios con-
vocal de Joseph Haydn es de suma impor- temporáneos. El género del motete de
tancia en su creación musical: arias, canta- De Italia nos llega este peculiar disco de reducidas proporciones gozaba, en cualquier
tas, óperas, misas, oratorios, etcétera, casa e intérpretes completamente descono- caso, de buena salud por su cometido litúr-
constituyen un capitulo básico a lo largo de cidos para quien esto firma. Dedicado todo gico. Los Pelits Moléis compuestos por
su vida. Precisamente, algunas de sus me- él a compositores barrocos del país, la se- Lully son obras concisas, de concepción uni-
jores y más inspiradas páginas fueron escri- gunda cara del disco (Marcello y Vivaldi) no taria, trazadas con una sola línea, y en las
tas para la voz humana. aporta nada nuevo al catálogo. que la melodía fluye con una naturalidad ex-
Del total de misas compuestas por Haydn, La novedad se centra en el infrecuente Lo- traordinaria. La impronta italiana es clarí-
las seis últimas son un perfecto exponente ca [el li, de quien se nos ofrecen la 5.' de las sima, no estando lejos, en concreto, el
del grado de maestría alcanzado por él en seis Imrodutlioni tealrali, publicadas en modelo de Carissimi.
el campo vocal- No debe olvidarse que sus 1735, y el Concierto Op. Vil N, ° 6, publi- Les Arts Florissants y su director, William
dos grandes oratorios pertenecen también a cado en 1741. El primero es una breve com- Christie, han demostrado ya en multitud de
esta última etapa creadora de su vida, asi co- posición encuadrada en la forma de con- ocasiones que son unos intérpretes excelen-
mo el magnífico Te Deum en do mayor, in- cierto grosso, con la típica secuencia rápi- tes del XVII francés. Su encuentro con Lully
cluido en el presente compacto. do,' lento /rápido y la no menos típica alter- ha sido especialmente fructífero y acertado,
La Missa m angusliis, compuesta en 1798, nancia concertino» ripieno. La segunda obra de lo que es buena prueba la sensacional ver-
es la tercera, en orden cronológico, de tas es más peculiar —yo añadiría que también sión de Alys (también en Harmonía Mun-
seis últimas a que se acaba de hacei referen- más interesante— por su poco habitual es-
tructuración en diez episodios, y su forma di). Ahora, lejos de las exigencias teatrales
cia. La solemnidad y el aire triunfal, con la y de la comunicación inmediata que impo-
frecuente intervención de las trómpelas, ca- alipica, que ni es de concierto grosso (en el
sentido concertino/repieno) ni es de concier- nía la citada ópera, Christie y sus músicos
racterizan esia obra, en la que, por otra par- nos descubren un Lully íntimo, de un me-
te, existen muy pocos momentos de reposo, to que gen ui ñamen te podamos enclavar co-
mo solista/orquesta. Obra de considerable lodismo sensual y una expresión sosegada,
y éstos, excepcionales: asi, el hermosísimo pero sincera.
El incarnalus esl, o la bellísima melodía del expresividad, puedo afirmar que se escucha
Agnus Dei. Debo también señalar, como da- con el máximo agrado.
to curioso, la total ausencia de instrumen- E.M.M.
tos de madera. Respecto a los intérpretes, repilo que des-
conocidos para mi, leo en el folleto acom-
Completa este compacto una composición pañante que se trata de un conjunto fundado MAHLEK; Kindertotenlieder. Katleen Fe-
poco conocida, lo cual es de lamentar, por- en 1963 por el director Agustino Orizio, ha- rrier (contralto). Orquesta Filarmónica de
que, indudablemente, se trata de una obra biendo sido el conjunto de cámara oficial pa- Viesa. Director: Bruno VVaJIer (Grabación:
maestra, pequeña por sus dimensiones, pe- ra el festival pianístico internacional Arturo Kingsway Hall, Londres, 4/10/1949).
ro gigante por su concepción y contenido. Benedetti Michelangeli. GLVCK;\riasAeOrfeoyEuríiJia>- Kalieen
El soberbio Te Deum en do mayor, de 1799, Se trata, a juzgar por el disco, de una Ferrier con los Coros > Orquesta de la Ope-
fue escrito para coro y orquesta, sin solis- agrupación camerlstica convencional (no pa- ra Holandesa dirigidos por Charles Bruck
tas, y está marcado por un carácter grandio- rece que en Italia hayan tenido mucho éxi- (Grabación: Tealro Municipal de Amsler-
so y solemne. to los instrumentos originales; ellos sabrán dam, enero de 1951), + Arias y canciones rte
Tamo por su sonido como por la inter- por qué) seguidora de la más pura tradición PL'RCELL, HAENIÍEL, GREEN y MEN-
pretación, estamos ante un compacto reco- italiana en este campo. Conjunto sólo acep- DELSSOHN. Kalhleen Ferrier, con Isobeí
mendable. Coro, solistas y orquesta table, está —al igual que los diferentes Baillie (soprano) y Gerald Moaré (piano).
presentan un cuadro interpretativo muy bien solistas— bastante lejos de llamar la aten- (Grabaciones: Abbey Road Sludio n.° 3,
coordinado. Esta perfecta coordinación es ción, a lo que también debe contribuir la ru- 1*15.) EMI Réfírences 7610031, compacto
general en toda la obra, aunque se acentúa tinaria y aburrida batuta de Orizio, que se ADD. 72'04".
en algunos momentos concretos, como es el limita a poner todo en su sitio y a ligarlo con
caso del Qui wllis peccala mundi, o el Be- mucho cuidado. En estas circunstancias, y
nedictus. La labor del coro es digna de es- si tenemos en cuenta que ni el solista de flau- La avalancha de publicaciones en
pecial atención en la interpretación del ta de pico (sopranino, especialmente chillón, compacto que llegan a la redac-
bellísimo Te Deum en do. En lo que a las por cierto) ni el oboe, ni los diversos de violín ción de nuestra revista impide
voces solistas concierne, hay que resaltar la nos resultan especialmente deslumbrantes que discos como éste que acaba de impor-
hermosa y equilibrada voz de la contralto (más bien lo contrario), se entenderá que es-tar EMI entre nosotros sean analizados en
Carolyn Watkinson, con magníficas inter- tamos ante un ejemplar cuyo único interés profundidad, y nos tengamos que confor-
venciones, como en el caso del El incarna- mar con las consabidas 30 líneas para tra-
potencial es I á en las obras de L ocat el] i, es-
lus esl. Del cuarteto solista, quizá el menos pecialmente la segunda. Si no está Vd. par- tar de dar al lector una ligera idea de las
afortunado es el bajo David Wilson- ticularmente interesado en este compositor, bellezas que encierran estos setenta minutos
Johnson, cuya voz resulta algo escasa de po- puede prescindir de este disco tranqui- largos de música debidos a una de las voces
tencia, aunque no exenta de belleza (Imbrica. lamente. más conmovedoras de todos los tiempos. Di-
gamos para empezar que, seguramente,
Por último, creo de rigurosa justicia ha- Mahler pensaba en una voz como esta para
cer una mención especial a la excelente la- R.O.B. sus lieder: sublime y cálida, casi inmaterial.
bor del metal que, como ya más arriba se En cuanto a la dirección de Bruno Walter,
señaló, interviene con frecuencia a lo largo constituye una recreación sólo comparable
de la obra y, de modo muy especial, en al- a la que él mismo haría años más larde con
gunos números, como el El incarnalus ea la La canción de la tierra (según André Tu-
o el Benedictus. LULLY; Omnes gentes. Regina Coeli. O Sa- beuf, autor de los comentarios del libreto de
pienlia. Laúdale pueri. Salve Regina, Exaudí este disco, eslos Kindertoienlieder «son una
Deus. Animo CHrisli. A ve Coeli. Dixit Do- experiencia todavía más desgarradora»). Es
minus. O Dulcissime. Domine Salvum re- un Mahler «demasiado judío», como dije-
F.C.U. gem. Les Arts Florissants. Director: Wiluam se acertadamente Otto Klemperer de las ver-
Christte. Harmonía Mundi HMC 1274. siones de Walter, entendiendo con ello que
se ponía demasiado énfasis sobre el lado vie-
LOCATELLI: Introdullione teairale. Op. Se agrupan en esta grabación las piezas nes, sentimental y patético de Mahler en de-
IV N. ° 5; II piarlo di Arianna, Concierto religiosas de Lully conocidas como Pelits trimento de su aspecto más intelectual, más
a 4 en Mi bemol mayor Op. Vil N,° 6. A. Moléis, Su estilo está lejos de la ampulosi- duro y agresivo. Aquí Walter opone la nos-
MARCELLO: Concierto en Re menor pa- dad de los Crands Moléis. Se han conser- talgia al clima de angustia y tragedia que
ra oboe, cuerdas y bajo continuo. vado hasta nuestros días en un manuscrito Klemperer imprime a su versión de estos lie-
VIVALDI: Concierto en Si menor Op. 3 N." que planteó algunos problemas de atribu- der desde el principio al fin (publicados en
10 para 4 violines, violoncello, cuerdas y ción, al parecer ahora resueltos. Los Pelits Cetra, con George London, acoplados coa
cémbalo, Orquesta de Cámaro del Festival Moléis no debieron causar demasiado im-

46 Scherzo
DISCOS

los Fahrenden Cesellen de Fischer- contenidas en este disco, ha sido calificado chó de Rusia de tanto como sufría en 1975
Dieskau/Furtwángler). De [odas las formas por el propio Messiaen como organista ex- o si, más simplemente, los pérfidos comu-
creemos que la visión de Waller es la idó- traordinario y excelente conocedor de sus nistas, en un rasgo de lucidez que los hon-
nea para esta música, y gracias a la Ferríer, obras para órgano. Calificativos ambos ple- ra, nos lo mandaron al Occidente
a el mismo y a ta prestación orquestal de la namente justificados después de la audición' degenerado, en vista de que desafinaba más
Filarmónica de Viena. podemos afirmar que de las obras de que se trata. La fuerza ex- que los cosacos zaporovos cantando La Var-
estamos ante la interpretación imbatida e ini- presiva extática que caracteriza muchas de soviana, pero eso tampoco importa dema-
gualada hasta la Techa, algo comparable las composiciones de Messiaen surge de nue- siado, a la vista de las cursilerías que se
(dentro del campo de los Heder con orques- vo en estos pentagramas, gracias a la mag- permiten en sus impertinentes rubatos, y del
ta) a lo que Flagstad/Knappertsbusch hicie- nífica labor que Louis Thiry realiza ante el escaso y feo sonido de que hace gala. Su
ron ron los Wesendonk Lieder o Baker/ teclado, no sólo como conocedor de la obra cómplice, el violonchelo, sale beneficiado de
Barbirolli con los Rückert, sin olvidar el tes- organística de Messiaen, sino también de las que en estas obras su instrumento tiene po-
limonio que George Szell nos legó con su es- posibilidades sonofas del instrumento. En co papel (debieron cogerle por eso), y asi di-
plendida versión de los Wunderhorn o su este punto, vale la pena citar la exposición simula más sus ocasionales asfixias en los
insuperada lectura de los straussianos Cua- que hace, entre otros, de algunos números agudos, y lo mal afinada que tiene la 4.'
tro últimos lieder. En fin, un Mahler histó- de ambas obras; perfecta descripción de lo cuerda. La señora del violinista que, al pa-
rico que es obligado tener, y más teniendo invisible en el segundo movimiento de la Mi- recer, loca el piano, tiene a ratos un sonido
en cuenta su excelente sonido y el precio me- sa, asi como un completo juego sonoro des- más bien hiriente, aunque, eso si, las da ca-
dio de este compacto de la serie Références. plegado al describir los cantos de los pájaros si todas, contando con la suerte inmensa de
Muy emotivas también las intervenciones de (núm. 4 de la Misa y 9 del Livre d'orgue), que su instrumento tiene la particularidad
ta Ferrier en el Orfeo de Gluck (el único per- que como símbolo sonoro y fuente de ins- de que las notas salen ya afinadas, sin otra
sonaje de ópera que encamó en su corta exis- piración es de gran importancia en la músi- operación que apretar. Las versiones, en su
tencia) y deliciosos los duelos y canciones ca de Messiaen. conjunto, son más tristes que El lago de los
que completan el disco. Insistimos: No se lo cisnes, bailado por el Bolshoi.
pierda. En suma, disco muy interesante tanto por No me digan que no es desdicha.
lo que respecta a las obras en él contenidas
como a su interpretación.
E.P.A. F.G.U. J.L.T.

MESSIAEN: Messe de la Pentecdte. livre MOZART: Los 6 tríos para piano, violín y MUSSORCSKY: Cuadros de una exposi-
d'orgue. Louis Thiry, órgano. CALLIOPE, violonchelo. Trio Borodtn. Álbum 2 discos. ción (orq. M. RavH). Una noche en el monte
CAL 9927. Compacto AAD (71'12">. CHAÑÓOS tHAN-8566/7. Compacto pelado («rr. Rlmsky-Korsakov). Preludio de
DDD. Grabación 1987. Khovanshchina (orq. Rintsky-Korsakov).
Olivier Messiaen es, sin duda al- RIMSKY-KORSAKOV; La gran pascua ru-
guna, uno de los nombres más Una grabación como la presen- sa. Orquesta Sinfónica de Montreal. Direc-
importantes de la música france- te, integral (como ahora dicen) tor: Charles Dutoil. DECCA Compacto 417
sa de nuestro siglo. La mayor parte de sus de todas las piezas mozartlanas 299-1 OH (DDD, 6 4 ' W ) .
obras están compuestas para instrumentos de un género que no fue el más dilatado por
que no son el órgano: música incidental, co- su estro, sirve para dos cosas fundamenta- Continúa el binomio Dutoit-
ral, obras orquestales, música de cámara, les: 1.", observaren una sola sesión los pro- Sin fónica de Montreal su serie de
obras para piano, etc. Sin embargo, su fa- gresos (y los retrocesos) experimentados por grabaciones con obras del gran
ceta como organista y compositor de obras el joven salzburgués en su cultivo. 2.', com- repertorio sinfónico. Hasta el momento, y
para órgano figura muy en primera línea en probar lo muy superior que era Haydn en por lo que he podido oír, nos encontramos
el conjunto de sus obras. Sus obras más im- ese mismo terreno. Cabe también detenerse con versiones bastante más que aceptables
portantes para órgano, escritas entre 1928 a considerar, una vez más, lo cercano que y, sobre todo, con grabaciones absolutamen-
y 1950, representan la mayor parte de su pro- el postrer Mozart estaba del primer roman- te espectaculares. Este disco responde tam-
ducción basada en los misterios de la fe ca- ticismo: ahí queda ese exquisito final del bien a ese patrón. Dutoit ha escogido un
tólica. Messiaen ha insistido siempre en que K.564, con su lándler en la segunda varia- programa muy adecuado, si tenemos en
su tratamiento de temas cristianos no es mís- ción, que se diría del más puro Schubert. cuenta que, por ejemplo, el preludio de Kho-
tico, sino teológico. La fuente de inspiración Una vez efectuadas las anteriores reflexio- vanshchina raramente se encuentra en dis-
de la música de Messiaen es, en la mayoría nes, se hace acopio de la no demasiada me- co con los cuadros. Y merece la pena tenerlo,
de los casos, de índole religiosa. Muchas de moria que acerca del caso se posee, en tanto que es una obra preciosa, y está aquí
sus obras llevan títulos tomados de la Litur- felicitándose en comprobar que la lista de espléndidamente interpretada, por una Sin-
gia Católica, de la Sagrada Escritura o de grabaciones del presente corpus no es pre- fónica de Montreal en plena forma, y que
diversos textos religiosos. Pero, al mismo cisamente extensa. Sólo tengo noticia de otra muestra una gama dinámica impresionante.
tiempo, Messiaen escribe una música llena grabación completa: la publicada en Espa- La Noche en el monte pelado y La gran pas-
de sensualidad y que, según él mismo con- ña por Basf-Harmonia Mundi, en 1975, a cua rusa no son obras que uno piense en es-
fiesa, «tiende a una expresión brillante, re- cargo del Trio Mozart, con instrumentos ori- cuchar todos los días, a pesar de ser archico-
finada, voluptuosa incluso y de gran ginales (Desmond Wrighl, Annegret Diedris- nocídas. Ambas obtienen unas lecturas es-
transparencia de colores». chen y Wolfgang Herzer), de modo que está pectaculares, aunque quizá adolezcan de no
uno en presencia de !a primera recopilación llegar a transmitir lodo lo que de ruso hay
Messiaen se califica a sí mismo como total en disco compacto, marchando para en ellas. No obstante, prefiero estas obras de
«compositor y ritmicista», señalando así lo su casa con felicidad enormísima ante la pro- complemento-ailaslque DG ha empleado
que, en su opinión, es factor fundamental mesa de la tarde que le aguarda, con las ma- en la versión de Giultni de los Cuadros (se-
de la música: la investigación del ritmo. El ravillas del toca-láser de marras y las ne Gallería), pues al incluir dos obras de Ra-
ritmo como elemento de construcción mu- perfecciones del DDD, etc. (aquí puede e¡ vel se envuelve el disco, en general, en un
sical desempeña, en efecto, en su obra un lector añadir toda la metralla propia de ta- ambiente innecesariamente francés.
papel decisivo. Esta idea de la importancia les ocasiones).
del ritmo se aprecia, de modo muy claro, en Respecto al plato fuerte del disco, los Cua-
la Messe de la Pentecóte, obra compuesta Y, entonces, pasa lo siguiente: el Trío Bo- dros de Muisorgsky, debo hacer alguna con-
en 1950 y que constituye, según declara el rodin resulta ser el antiguo primer violín del sideración personal previa. No comparto el
propio autor, «el resumen de todas sus im- legendario cuarteto de aquel mismo nombre, general entusiasmo por la orquestación de
provisaciones reunidas». Sin embargo, esta más su señora y un amigo violonchelista, Ravel, porque aun reconociendo el inigua-
libertad de improvisación se encuentra con- tránsfuga igualmente hacia los dorados exi- lable talento del genio francés para estos me-
trarrestada, sobre todo, por la idea rítmica, lios del capitalismo. Mi limitadísimo cono- nesteres, pienso que en muchas ocasiones es
que adquiere aún más importancia en rela- cimiento de las historietas de los músicos me en exceso preciosista. Debo especificar, no
ción con las obras precedentes. impide determinar si el tal Rostilav Dubinsky obstante, que también me gana en muchos
Louis Thiry, intérprete de las dos obras en cuestión, violinista de! invento, se mar- momentos. Sin embargo, creo que lo más

Scherzo 47
DISCOS

peligroso de esta orquestación no es ella en na en Moscú. En ella la idea programática SCHMIDT: Das Buch mitsieben Siegeln (El
si misma, sino la tendencia de los directo- de su música anterior se desvanece para di- libro de los Siete Sellos). Píler Schreier, Ro-
res a acercarse cada vez más a lo que hizo rigirse acertadamente a una mayor abstrac- btrt Holl, Sylvit Grcenberg. Carolyn Wat-
Ravel, en perjuicio del original del ruso. Y ción, posiblemente ficticia, pues lo que aquí kinson, Tbomas Moser, Kurl Rjdl. Martin
eso, en mayor o menor grado, les ocurre tan- comienza a destacar hasta el máximo es su Haselbólck, órgano. Coro de la Opera de
to a Dutoít como a Giulíní. El titular de la propia personalidad. Previn se muestra de Viena, director: Hdlmuth l'roschauer. Or-
orquesta canadiense muestra un control or- nuevo comer un maestro de la dinámica, de questa Sinfónica de la Radio Austríaca. Di-
questal absoluto, y un riguroso respeto por la ironía y de la sátira, gran colorista, recrea rector: Lolhar Zagrosck. Orfeo C. 143862
la dinámica, pero, en cierta forma, se le es- con magisterio una suprema lectura hasta la H DDD.
capa lo que Mussorgsky pide en muchas oca-
siones en cuanto a tiempo: «sempre pesante» perfección, aunque como resaltaba al prin-
(Bydlo), «Grave, sempre allargando» (Final cipia tan distinta de otros registros. ¿Qui-
de La Gran Puerta de Kiev), etc., con lo que zás sea esto lo que le confiere su éxito? Franz Schmidt, nacido en el Im-
se pierde en solemnidad (final de la obra), Correponde esla grabación a un concierto perio Austrohúngaro (1874-
o en la recreación de una necesaria atmós- en el Royce Hall Auditorium de la Univer- 1939), penenece a esa zona de la
fera siniestra (Bydlo, Catacumbas). En algu- sidad de California en Los Angeles en ma- música de nuestro siglo que prescinde de
na ocasión (Judíos) le falla algo de fuerza. yo de I9S6 con la Orquesta Filarmónica de cualquier actitud de ruptura o experimen-
Por lo demás, es magnífica su lectura de La ios Angeles. La calidad de sonido en el Com- tación. Es como si el curso del devenir se hu-
cabana de las patas de gallina, y muy bue- pacto es excelente. biese detenido a fines del XIX y se expan-
na, salvo por la ligera falta de solemnidad diera, estático, hacia los costados, de Sibe-
al final, la de La Gran Puerta de Kiev, Giu- M.G.C. lius a Brillen, pasando por Orff y Holst y,
lini, aunque adolece de parecido defecto en también, por la estética del pastiche del Gru-
números como El viejo caslillo o Bydlo, po de los Seis. Y hasta por Manuel de Falla.
presta más atención a ese aspecto. O. SCARLATTI: Sonatas para clavicémba-
lo. Roben Woolley, clavicémbalo. EMI, Considerada a la distancia, esta obra no
En suma, pues, estamos ante dos muy CDC 7 49020 2 DDD, 69'19". resulta más moderna ni antigua que Schón-
buenas versiones, y estos pequeños peros, berg o fiartók, sino que ya integra el gran
muy personales, no deben enmascarar el E! napolitano Domenico Scarlat- bloque del pasado en que todos conviven en
acierto general. La elección es difícil. Giu- tí, ligado, como se sabe, a Espa- una suene de momento coetánea.
lini tiene una mejor lectura, en mi opinión ña por motivos profesionales
(aunque lampoco diría que la diferencia es El disco se ha ocupado poco de Schmidi
durante casi toda su vida, es conocido en la (apenas si suele trajinarse su scapiglialo y ve-
dramática), y está a precio moderado, pero historia de la música, ante todo y sobre to-
la grabación de Dutoit es mejor, y su disco, rista preludio de Notre Dame), de modo que
do, por su importante labor consagrada al esta producción alcanza un alto valor docu-
además de estar bien aprovechado, tiene un teclado. Escribió, en efecto, más de 500 so-
programa más lógico. mental. Se trata de un oratorio basado en
natas para el clavicémbalo, caracterizadas el Apocalipsis de San Juan, en que el sanio
por constar de un único movimiento y por y el profeta va narrando la apertura de los
R.O.B. ser monotemáticas y bipartitas. De este in- Siete Sellos que clausuran la historia, todo
gente número sólo 30 de ellas fueron publi- con la intervención de Dios (aquí encarna-
cadas por el autor con el título de Essercizi do por el excelente bajo Holl, lo mejor del
per gravicembalo. elenco), que aparece al principio y al fin de
PROKOFIEV: Sinfonía n." I en re «Clási- Nos hallamos ante un compacto muy la función, para decir, precisamente, que El
ca» op. 25, Sinfonía n.° 5 en si bemol op. atractivo, no sólo por el alto nivel logrado es el Fin y el Principio.
100. Los Anude* Philarmoiüc Orchesfra. Di- en la interpretación de las sonatas que con-
rector: André Previn. Compacto Philips tiene, sino porque, además, permite una vi- El texto es una visión liquidadora y cícli-
DDD CD 420 172-2. ST30". sión amplia de la evolución scarlattiana en ca de la Historia. Dios le da fin y la exami-
este campo, ai haberse incluido un extenso na, pero se muestra en la conclusión para
¡Qué maravilla si André Previn número de sonatas que van desde la prime- insinuar un eterno retorno, que la humani-
ofreciera un ciclo íntegro del sin- ra hasta la última época en la vida creadora dad toma como un gesto de infinito amor
tonismo de Prokofiev! Su con- del autor. Es importante este detalle por y agradece con tumultuosos corales. Escri-
cepción es tan distima, —quizás por su su- cuanto la mayor pane de las grabaciones to en pleno nazismo (1935/7) y estrenado en
prema aproximación a la música más recientes se han centrado en una única 1938. el oratorio puede leerse como la hi-
impresionista—, que hace tas sinfonías del etapa de la citada actividad. pótesis de un caudillo mesiánico que viene
todo inolvidables. En ellas si clarísimo es el a redimir a los hombres de una Historia col-
La excelente versión de Roberl Woolley mada de pecados. Despegada de tal circuns-
análisis, no lo es menos la integración, ¡a co- está presidida por una transparencia y una
herencia. Todo lienc constantemente una tancia, la obra es una meditación nietz-
claridad interpretativas encomiables. La pre- scheana de la infinitud del tiempo, que gira
clarísima justificación, todo es preciso. La cisión técnica, la seguridad y un fraseo per-
Primera Sinfonía, es deliciosa, como no cabe sobre sí mismo como una rueda gigantesca.
fecto son también otros tantos aspectos a
duda también lo es la música. En su inter- tener en cuenta. Roben Woolley consigue
pretación la delicadeza no se enfrenta al vir- transmitir al oyente, de forma plena, la enor- Arte de cita y de modelo, el de Schmidt
tuosismo, la gracia no se confunde con la me variedad melódica y la originalidad rít- se reclama del dramatismo estático del ora-
expresión más profunda. Compuesta en el mica yacentes en estas obras. Difícil resulta, torio barroco, pasando por Haydn y el Par-
verano de 1917, en plena guerra europea y en verdad, destacar, sobre las restantes, al- sifal wagneriano para llegar a la música
acercándose la revolución de octubre, en ella guna o algunas de las sonatas aquí interpre- litúrgica del catolicismo germánico (Bruck-
Prokofiev, a imitación del sinfonismo clá- tadas. No obstante, podrían citarse, a modo ner) y a las páginas dramático-sin fónicas de
sico y sobre todo de Haydn, hace una pe- de ejemplos, las Sánalas K.27, 144 y 544, Mahler. Schmidt domina la prosodia del
queña obra maestra, con todos los rasgos de por su expresividad e intimísimo, 0 la Sona- canto prosaico y la parafernalia coral y or-
su propia personalidad y no una burda re- ta K.96, por su carácter virtuoso, quizá el questal. Destaca el clima sonoro descripti-
memoración de estilos. Su génesis se vio muy mayor de todas las sonatas recogidas en es- vo con que comenta los distintos episodios
influida por el director y compositor Nico- te compacto. y alguna página de inteligente lirismo (el dúo
lás Tchérepnine quién le había familiariza- femenino). En suma: una música consabi-
do con la técnica de Haydn. La duración tota! del disco (casi setenta da y prudente, un drama tolerable, exento
minutos) y el excelente sonido son también de patetismo y energía, un buen producto.
La Quinta Sinfonía desvela musicalmen- aspectos positivos a considerar. Finalmen-
te otros caracteres de nuestro compositor, te, una breve referencia, aunque creo que Zagrosek conduce el artefacto con extre-
ahora ya preocupaciones y angustias. La es- obligada, al magnífico instrumento utiliza- ma solvencia y todo suena apetecible, sobre
peranza de otros días parece estar más ocul- do: se trata de un clavicémbalo actual, cons- todo por la profundidad de planos sonoros
ta. Prokofiev la compone en el verano de truido según un modelo italiano del alto que provee el compacto. Se trata de la pro-
1944 en un solo mes. Nace por lo tanto otra 1693. ducción del Festival de Viena, reproducida
vez en pleno conflicto bélico. Poco después, en estudio en 19S4.
en 1945, en enero, el propio autor la estre- F.G.U. B.M.

48 Schcrzo
DISCOS

SCHONBEHG: Verklarle Ñachí, op.4. sexteto de cuerda, no parece que quepa du- donda, hace que echemos de menos la ver-
TCHAIKOWSKY: Souvenir de Florence, da sobre el camino a seguir sión íntegra.
op.?0. Orquesta de cimara de Israel. Direc- S.M.B.
tor VOÍV Tslmi. Te Idee 6.43 311 AZ. Gn- F.G.U.
bación digital.
SPONTINI: Oíympie. Julia Varady, Stefa-
nfa Toc/yska, Franco Tagliivinl. Dtetrích
Fischer-Dieskau. Gtorge Fortune. RSO Ber-
Dos obras totalmente dispares, tanlo por SCHUMANN: Carnaval, Op. 9. Tres pie- na. Director: Gerd Alnrechl. Orfeo S137863
sus autores como por su cronología, y no di- zas del Álbum para la Juventud, Op. 68 F. 3 LPi.
gamos ya por el estilo, se han reunido fnüms. 37. 38 y 39). Arturo Benedctli-
—casi mejor seria decir amalgamado— en Michdangeli (piano). EM1 compacto ADD. La firma germana Orfeo, dentro de su ca-
esie disco: Verklárte Ñachi (Noche transfi- Duración: 47'34". Grabación: enero de 1975 tálogo operístico, en loable oferta de títu-
gurada), de Arnol Schónberg, y Souvenir de en la JohannUkirche de TTiun, Suiza. Repro- los infrecuentes, nos presenta ahora esta
Florence, de Tchaikowsky. cesado a digital en I9S7. obra de Spontini, registrada en 1984, que su-
Verklarte Ñachi pertenece al pequeño gru- pone, por primera vez, el acceso del com-
po de obra compuesias por el fundador de En el número 4 de SCHERZO, positor a un estudio discográfico. Porque las
la Escuela de Viena en su primera época Santiago Martín comentó calu- óperas de Sponlini hasta ahora accesibles al
creadora. La página, escrita en I899e inspi- rosamente la reedición de este cé- aficionado procedían de representaciones
rada en un poema de Richard Dehmel titu- lebre disco en la Serie Acorde de EMI y, por teatrales o de concieno, en condiciones so-
lado Mujer y mundo, muestra ya. induda- tanto, y al coincidir básicamente en lo que noras, a menudo, deslustradas y, lo que es
blemente, el espíritu innovador de su autor. allí se exponía, solamente añadiremos la es- peor, con patentes y arbitrarias amputacio-
Escrita originalmente para sexteto de cuer- pectacular mejora en el sonido original en nes de las partituras.
da, el mismo Schónberg la adaptó en 1917 cuanto a brillo, definición y contraste. Tanto
es así que parecen dos tomas sonoras dis- Se contaba, pues, con La Vestale (Vítale,
y 1943 para orquesta de cuerda. La versión Callas o Genccr), Fernando Cortez (Tebal-
contenida en el disco es la de 1917. tintas (comprensible, si se tiene en cuenta que
los antiguos prensados de la EMI española di) y Agnese van Hohenstaufen (Udovich,
Por lo que se refiere a la obra de Tchai- eran poco menos que desastrosos). Volve- Dow; Stella, Caballé). Olympie, asimismo,
kowsky, se trata, en realidad, del Sexteto en remos, no obstante, sobre esta interpreta- tuvo también su representación grabada: la
re menor, op.70, escrito en Florencia —de ción, para compararla con la reciente que de la Scala 1966, con Lorengar y Cossotto.
ahi el subtíiulo por el que se le conoce— en acaba de publicar Deutsche Grammophon, Por ello, el registro propuesto por Orfeo
1890. Estructurada en cuatro tiempos, se en- debida también al insigne pianista italiano. tiene ya un interés inicial superlativo. Gra-
tremezclan en ella lo ruso y lo italiano, el ele- Mientras tanto, digamos que, hoy por hoy, bación, en cualquier caso, imprescindible pa-
mento popular y la creación personal. esta versión y la de Claudio Arrau (Philips ra el aficionado a quien interese el período
No encuentro razón alguna, como ya solamente en LP), son las dos cimas ab- de la historia del género que ocupa Sponti-
apunté al comienzo de esta reseña, que jus- solutas). ni, puente musical, junto a Cherubini y Mé-
tifique la aparición en el mismo disco de dos hul, entre la tragedia lírica de Gluck y la
obras tan diversas entre si por muchos mo- Grand-Opera de Halévy y Meyerbeer.
tivos. En cuanto a la instrumentación, no E.P.A. Olympie fue estrenada en 1819en alemán
existe inconveniente alguno en aceptar que y en versión francesa en 1826, revisada, y
la obra de Schónberg se interprete en versión esta edición definitiva es la que se recoge en
de orquesta de cuerda, puesto que, como más en estos discos que se comentan. La ópera,
arriba se señaló, el propio autor realizó la SMETANA: La novia vendida. Selección (en por contenido argumenta! y distribución vo-
pertinente adaptación del original. Personal- •lemán). Pilar Lorengar, Fritz Wunderlich, cal, está más cercana a La Vestale que a las
mente, prefiero la versión para sexteto de Gotllob Frick. Coni de Cámara de la RÍAS. otras dos obras conocidas de Spontini. Por
cuerda. Puede argumentarse, quizá, que la Sinfónica de Bamberg: Rudolf Kempe. Slu- ello, las dos protagonistas femeninas llevan
obra, interpretada con orquesta de cuerda, dio EMI CDM 7 69094 2 CD ADDL el peso de la acción, mientras que los per-
gana en sonoridad y en recursos tímbricos. sonajes masculinos resultan peor perfilados.
Tal vez, aunque creo que ello va en detrimen- La elección de los intérpretes parece hacer-
to del ambiente intimista que la impregna. Acostumbrados a escuchar ver- se eco de tal ventaja, ya que Varady y Tocz-
La lectura de esta bella página por parle de siones sólo checas de esta obra, yslta son las que mayor j uego extraen de sus
la Orquesta de cámara de Israel no alcanza cuyos autores, Smetana y Sabi- respectivas prestaciones. Es posible que a Ju-
la altura que sería de desear. Se aprecian al- na, quisieron que constituyera uno de los pri- lia Varady le favorecería contar con un ins-
gunas faltas de pureza de sonido, sobre to- meros manifiestos teatrales nacionalistas trumento de superior brillo y color, pero es
do en los violínes, y, en especial, la presen- checos (y, por tanto, antigermánicos), resul- cantante de recursos musicales y expresivos
tación de la obra no consigue una plena y ta tal vez chocante una primera escucha de notables y su Olimpia es, desde cualquier
minuciosa descripción de las distintos esta- esta selección en alemán. Pero el idioma perspectiva, importante. Slefanía Toczyska,
dos de ánimo contenidos en sus penta- arrastra algo más, y es el estilo. Es curioso, a pesar de sus problemas con el idioma y de
gramas. e incluso divertido, comprobar cómo cam- que el medio discográfico no traduce fiel-
bia el carácter de esta deliciosa obra de Sme- mente la riqueza de una voz natural densa
En lo que hace a la composición de Tchai- tana (la ópera suya que mas conocemos, y colorida, hace una Statira vigorosa y con-
kowsky, dejando a un lado su mediocridad pero, ni mucho menos, la mejor) hecha por veniente. Franco Tagliavini, Cassandre, de
en el corpus general de la obra de este autor, uw compaflía ideal alemana en 1963. El bellos medios manejados con seguridad, re-
llama la atención, de entrada el hecho de que resultado es una especie de Singspiel a lo sulta, sin embargo, demasiado lírico para un
aparezca interpretada por orquesta de cuer- Lonzing, más que un primer intento de afir- rol que demanda instrumental de diferente
da, cuando, en realidad, está escrita para un mación nacionalista. Si admitimos esto, y cuantía: recordemos que su estreno francés
sexteto de cuerda. Es obvio que la obra cam- comprendemos que pueda haber quien no lo llevó a cabo un tenor heroico de las ca-
bia bastante en un caso y en otro. Sospecho lo admita en absoluto, podremos disfrutar racterísticas de Adolphe Nourrit. Antigone
que es una licencia, más que dudosa, que se de eso, de un Singspíel alemán muy bien he- es para Fischer-Dieskau, debilitados timbre
han tomado la Orquesta de cámara de Israel cho, muy bien cantado, y muy bien conce- y aliento, un personaje ajeno a su sensibili-
y Yoav Talmi. En las fuentes que yo he con- bido sonoramente. Lorengar se encuentra en dad y estilo. El Hierofante, sin página so-
sultado no aparece, desde luego, ninguna re- un momento envidiable, y hace una Maren- lista aislada, pero abundante y permanente
ferencia a tal posibilidad. Por lo demás, la ka (aquí, Marie) deliciosa. A su alrededor, recitativo, encuentra en George Fortune es-
exposición de la obra es, en líneas genera- dos voces masculinas irrepetibles, de aque- caso relieve. Gerd Albrecht, al frente de la
les, bastante fría, presentando, como era de llos tiempos, Wunderlich y Frick. Ellos, con Orquesta de Radio Berlín, exhibe d suficien-
esperar, los mismos o similares problemas una animada dirección de Kempe, que pa- te oficio para sacar a la luz esta partitura,
técnicos que aparecían en la lectura de la pá- rece dirigir Nicolai o Flotow, dan marcha- que combina bellezas y debilidades, pero que
gina schónbergiana. mo germánico a esta obra, al fin y al cabo ha sido un acierto exhumar.
Ceñir OÍ uropea. Es una lástima que se trate
Estimo que pudiendo acudir a otras ver- sólo de una selección. Su belleza, ligera y re-
siones y, sobre todo, a las interpretadas con F.F.

Scherzo 49
~T% TEATRO (¡ULPO

KEAL KNDISA

X CICLO DE
CAMARAY
POLIFONÍA
TEMPORADA 1987-

27 5 de abril, martes

Trío Mendelssohn de Amsterdam


Abono D
30 26 de abrif, martes

Dimitar Fumadjiev, violoncello


Abono D

Con Agustín León Ara (violín) Sadravska Rodoilska (piano)


Dvorak: Sonata para violín y piano en Fa mayor núm. 57 Shostakovich: Sonata, Op. 40
Dvofák: Trío «Dumlty», Op. 80 Stravinski: Suite italiana
DvoTik: Cuarteto con piano en Mi bemol mavor, Op. 87 Kodály: Sonata para celta, Op. 8
Bartók: Rapsodia núm. 1

28 12 de abril, martes

Enrique Llácer «Regolí»


Abono C
31 3 de mayo, martes

Orquesta de Cámara Española


Abono C

Recital de percusión
Con Vktor Martin (violín), José Ortí (trompeta), Modesto Dirección: J o s é Luís Temes
Escribano (clarinete). Concertino: Víctor Martín
E. Llácer; Colaboración núm. 2 (estreno absoluto); Duetto Solista: Pedro Este van (percusión)
núm. 1 para violín y percusión, timbales + percu- J. M. López: Obra de estreno
sión = • • • • • D Milhaud: Concierto para percusión y orquesta
V. Peña ñocha: Variantes núm. 3 (estreno absoluto). T. Marco: Sinfonía núm. 3
E. Uácer Drvertimento; Alrededor de b percusión (estreno J. Bautista: Sinfonía núm. 1
absoluto).

29 19 de abril, martes Abono C 32 10 de mayo, martes

Pedro llurralde Quartet


Abono D

Alvaro Marías (flauta de pico) Recital de jazz


Chrislophe Coín (violoncello barroco). Aliñe Zyberajch
(clavecín)
Recital de Rautas renacentistas y barrocas, violoncello barro-
co y clavecín. Con obras de Frescobaldi, Cima, Corelli, Cou-
perin, Bacb, Telemann y Vivaldi

Este avance de programas es susceptible de modificación

Localidades disponibles en taquilla

MINISTERIO DE CULTURA
nsMuw ÑOCO» de a, tiles Escenas, Oeo "*BC0
DISCOS

STANFORD: Sinfonía n." 3 en fa menor de un romanticismo terminal, queda incor- Tye y Tallis, prefirió dedicarse a la perse-
«irlandesa» y Rapsodia irlandesa n. " 5. Or- porado por los Estudios Op. 4, que presen- cución y tortura de sus enemigos de religión
questa de Ulster (Vernon Handley), Chan- tan reminiscencias de Scriabin. Naturalmen- como secuaz del entonces todopoderoso
dro, CHAN 8S4S. DDD. Üuración: 56'02". te, la referencia en ellos a Chopin es clara, Thomas Cromwell. Se equivocó, por tanto,
como lo es también, aunque de forma mu- Wolsey respecio a su peligrosidad.
Si las ciencias se adelantan una cho más sutil, en el miniaturismo de los Es- La Misa Gloria Tibi Trinilas fue compues-
barbaridad, como se asegura en tudios Op. 33. La página que abre el disco, ta por Taverner durante su estancia en al
cierto saínele, la industria nos Máscaras, pertenece a la etapa exótica. Cardinal College. Anotada para coro y en
pone ahora en contacto con algo que los Szymanowski da libertad en esta trilogía a seis panes, se compone de cuatro extensos
aficionadilíos de a pie ignorábamos: la mú- su vertiente más sensual. El piano desbor- fragmentos que, a excepción de la pane co-
sica irlandesa y su procer, el maestro Sian- da en estas piezas de colorido y sonorida- rrespondiente al Kyrie, excluida de trata-
ford. Se agradece aquella barbaridad. des que la propia Rosenberger no duda en miento polifónico, corresponden al
calificar —en las notas del folleto que acom- Ordinario de una misa católica. Está basa-
Slanford (1832-1924) era irlandés, pero no paña al disco— de orquestales. El naciona-
católico; famoso, pero no memorable; isle- da en una Antífona del Domingo de Trini-
lismo del compositor está presente en la dad, el canto llano Gloria Tibi Trinitas
ño, pero no británico. Por ello, tal vez, se grabación por medio de las dos series de Ma-
lo haya traspuesto en programas de concier- Aequalis, el cual aparece tres veces en cada
zurkas, Las de la Opus SO son de adscrip- fragmento de la composición, a excepción
tos y grabaciones. ción claramente folklórica, mientras que sus
Pertenece al sistema de música europea del Agnus De i, donde aparece en dos oca-
compañeras Op. 62 tienen un menor apego siones y en la otra es sustituido por un pa-
posromántica, en cuya primera linea figu- a esa base, sobre todo por su escritura im- saje de libre polifonía. La Misa toda alterna
rarla Brahms y que, por el lado folklorizan- presionista y su talante improvisatorio. La pasajes de contrapunto libre con otros cons-
te, se aleja a un segundo rango con Dvorak selección es bastante para convencer de que truidos según el estilo imitativo, técnica és-
y a un tercero con Grieg. En el cuarto, con- estamos ante una producción pianística con ta muy desarrollada por la escuela
servando (odos los decoros, se sitúa el ir- suficiente envergadura como para prestarle francoflamenca y en la que cada voz imita
landés. mayor atención de lo que hasta ahora se vie- con mayor o menor fidelidad los disertos ex-
En su tiempo circuló lo suyo, habiendo ne haciendo. puestos por la voz precedente.
sido dirigido por Bülow, Mengelberg, Rich-
ter y Mahler, lo cual es mucho decir. Tran- Se percibe de inmediato que Carol Rosen- Merece destacarse el Sanctus, en el que
siló por diversos géneros, de los cuales dos berger es una intérprete fascinada por la mú- ocho notas se engarzan poli fónicamente con
están representados en el presente compac- sica de Szymanowski. Especialmente el pasaje In Nomine Domini, dando lugar
to. Escribió siete sinfonías y seis rapsodias acertado es su acercamiento al exotismo de a ricas combinaciones. Su importancia es
irlandesas. El folklore de la verde Erin apa- Mascaras, obra que en sus manos es dota- histórica, ya que durante más de un siglo
rece citado con regularidad en ella y en la da de toda la variedad de colores que la par- multitud de compositores ingleses —el pri-
sinfonía que se ofrece en primer término. titura demanda. Quizá los aspectos mero el propio Taverner—, adoptaron esta
La música de Stanford, sin ser excesiva- chopinianos de algunos de los Esludios se misma disposición de las notas para una se-
mente personal, es decorosa y agradable. le escapen un tanto a la pianista, que encuen- rie de fantasías destinadas a las violas o al
Pertenece a ese universo de comedimiento tra, sin embargo, la medida justa en la cons- teclado. (A este efecto recuerdo la Fantasía
estético que caracteriza a los compositores trucción detallista de los Estudios Op. 33. «In Nomine» para cuarteto de violas de C.
Victorianos y que, de algún modo, llega hasta Convincente, a falta de otro punto de refe- Tye, contenida en un viejo disco Arión).
los días de Walton y Brillen. Son músicos rencia, la lectura de las Mazurkas.
En la recreación que de las obras de Ta-
que conocen acabadamente su oficio y que verner efectúan Harry Christophers y The Six-
no arriesgan ni yerran casi nunca. Si lo que E.M.M. teen hay relieve, buena articulación y sentido
han dejado hecho no es lo mejor del siglo, del ritmo. Las voces no son excepcionales
jamás defraudan a sus examinadores. consideradas individualmente, como sí lo
Handley y su orquesta ejecutan con cui- TAVERNER: Misa Gloria Tibi Trinilas; eran en los conjuntos de un Deller o un Tur-
dado, cariño, buen timbre y plácido humor. Responso rio Audivi vocem de coelo. The ner, pero son más que suficientes y dan lu-
Todo queda a la altura de las circunstancias. gar a un adecuado empaste. Aparecen leves
Sixteen. Director: Harry ChrisUiphers. HI- distorsiones en las notas en falsete, en ra-
Cabe agradecer a la casa Chandos el que nos PERION. Crab. en Si. Judas on tbe Hill
permita acceder a un músico considerable zón de la propia naturaleza de las mismas;
que no merodea por los conciertos en vivo Hampstead: 17 - V - 84, 66134. Compacto. esto ocurría en los discos convencionales y
y que. de tal forma, resulta accesible a to- CDA 44*01". posiblemente no hay muchas grabaciones
dos los curiosos. que lo puedan evitar.
No sabemos demasiado sobre la
vida de John Tavernei, quien na- Sin menosprecio de las virtudes apunta-
B.M. ció en Lincolnshire hacia 1495 y das hay algo que se echa en falta en esta ex-
en 1526 fue maestro del espléndido coro del celente interpretación: a saber, una mayor
Cardinal College de Oxford (hoy Oíd Christ vivencia interior —no hay que olvidar que
SZYMANOWSKI: Máscaras Op. 34. Estu- Church). Su fundador, Thomas Wolsey, car- la polifonía es música comprometida—, a
dios Op. 4. Esludios Op. 33. Mazurkas Op. denal y ministro del rey Enrique VIH, con- la hora de traducir una misa del culto cató-
62. Mazurkas Op. 50. Carol Rosenbcrger, sideraba a Tavemer como un hereje, si bien lico, y en el distanciamiento de los británi-
piano. Délos D/CD 1002. Compacto AAD. poco peligroso, a causa de sus ideas de ins- cos puedo advertir el diferente sentido con
71*52". Distribución: DiscoM. piración luterana. el que subraya un inglés de hoy unos dog-
mas que no son suyos
En 1529 Wolsey cae en desgraciayes des-
Nos propone este disco una in- terrado, con lo que ta reputación del Cardi-
teresante y representativa mues- nal College desciende varios enteros. No J.M.S.
tra del piano szymanowskiano. muchos meses después, Taverner abandona
Junto a las obras aquí recogidas, lo más im- su puesto en esta institución y vuelve a ins-
portante que el polaco escribiera para el te- talarse en el Condado de Lincoln, concre- VILLA-LOBOS: Bachianas brasileiras
clado se cifra en las Sonólas Segunda y tamente en Boston, donde será integrante del nüms. I, 2. 5 y 9. Victoria de lo* Angeles.
Tercera, y el ciclo Metopas. El programa de Coro de la Sociedad Si. Mary. Orqoesli Nacional de la Radio Francesa:
la pianista Carol Rosenberger ofrece una ati- Al parecer, la Reforma y la disolución de Hellor Villi-Lobos, director. EMI-
nada visión de conjunto de las diversas los monasterios le alejaron completamente Refénnees CDH 7610152. CD ADD.
maneras de la siempre inusual escritura pia- de la composición, al verse mezclado en el
nística de Szymanofcski, sólo cabria repro- juego político —aunque esta relación no está
charle a la artista que toque únicamente 7 Como todos los registros que
de las 20 Mazurkas Op. 50, pero compren- suficientemente probada debido a la dificul- presenta Références, este disco
demos que razones de espacio y la preten- tad que existe para fechar toda su obra con brilla, sobre todo, por su interés
sión de dar al registro la mayor variedad precisión—. Lo que si parece cieno es que, histórico. Hay que destacar, además, el va-
posible hayan llevado a esta solución. El pri- durante estos años, en vez de adaptar sus lor de unas obras poco habituales y de con-
mer Szymanowski, cuyo estilo es todavía el creaciones al rito anglicano, como hicieron siderable belleza, debidas a uno de los
con toda naturalidad sus conicmporáneos
compositores más prolíficos y desiguales del

Scherzo 51
DISCOS

siglo XX. dirigidas por íl mismo. EMI po- determina una mejor comprensión de las Ba- Asi, a un agudo oscilante se corresponde un
see un amplio catálogo de obras de Villa- chianas que se desprendieron de ese tronco grave excesivamente apoyado, en los lími-
Lobos, como demostró aquel antológico ál- madre tan rico y que, a través de la apre- tes de lo grotesco. Por otro lado, apenas lle-
bum de diez discos, del que ahora se extrae hensión del genial compositor brasileño, está gan a una docena las palabras comprensibles
este CD. Villa-Lobos no era un gran direc- tan extrañamente cercano e identificable con de unos textos que, inesperadamente, care-
tor, pero, como Stravinski, consiguió mila- el espíritu de ese Brasil de melodías y ritmos cen de consonantes.
gros con sus propias obras. Este disco, con superabundantes y fascinadores. En cuanto a Carreras, después de un Be-
registros de 1956-1958, es buena muestra de llino de calentamiento, ajeno al espíritu del
ello, con el especial atractivo de contar con compositor, logra el tenor acentos sinceros
la voz de Victoria de los Angeles, en su me- L.M.G.
jor momento, para la obra tal vez más co- y conmovedores, particularmente en Andrea
nocida del compositor, la Boehiana brasileña Chenier y Turando!, pero su canto tenso,
n. ° 5. El disco es también por sí mismo, una que sacrifica la línea a la expresividad, le
pequeña antología de esas obras llamadas plantea serios problemas de agudo, vecino
WEBERN: La música completa para cuar- al grito, con pérdida de brilla y peligrosa es-
bachianas por su autor, y de las diversas for- teto de cuerda (Movimiento Lento, 1905; tabilidad.
mas que podían adoptar: pequeña orquesta Cuarteto de cuerda, 1905; Cinco movimien-
de cellos (n. ° I), orquesta pura y simple (n. ° tos op. 5; Seis bagatelas op, 9; Cuarteto de En los dúos fPoliuto, Andrea Chenier) el
2), soprano y 8 cellos fn. ° 5), orquesta de cuerda op. 28). Quarletto Italiano. Philips contraste entre los sonidos abiertos del uno
cuerda (n.° 9)... 420 796-2 CD ADD. y los casi esotéricos de la otra, dificultan el
empaste vocal de dos cantantes tan opues-
La inclusión del movimiento len- tos en planteamientos y objetivos.
S.M.B. to de 1905 no sólo hace de este Edoardo Miiller marca el compás y da las
disco la única auténtica integral entradas; quizá no se pretendía nada mis.
para cuarteto de cuerda de Webem. Unidos
VILLA-LOBOS: Bachiana Brasileira N. ° !. estos 10 minutos a los 17 del cuarteto del F.F.
Suite para voz y violin. Preludios y Fugas mismo año -—recién comenzado su apren-
de Bach para orquesta de violoncellos. Ba- dizaje con Schónberg—, hay una mayoría
chiana Brasileira N.' 5. Tb* Pkttb Olio Oc- de música posromántica puramente tonal, CHANSONS DES ROIS ET DES PR1N-
tct. Jill Gómez, soprano. Peler Manning, y surge de ahí la característica fundamental CES DU MOVEN AGE (Obras de Thibaut
violin. Hyperíon CDA 66157 (DDD). de este registro, donde se enfoca a Webern de Navarra, Alfonso X el Sabio. Carlos
con criterios pre-tonales. El resultado, sin d'Anjou, Guillermo VII de Poitíers, Conon
Labor difícil tiene The Pleeth Ce- embargo, es fascinante. Compárese con las de Béthune y Ricardo Corazón de León).
llo Octet, ya que si hay algo ra- integrales (menos el movimiento lento) de Ensero ble Perceval; dirección: Guy Robert.
yano en lo imposible es conseguir Juilliard y LaSalle, esta última resenada hace CD ARION 69031. DDD. Durado»:
que ocho víotoncellistas logren homogenei- muy poco en estas páginas. Muchos prefe- 61'34".
dad en lo que se refiere a técnica y concep- rirán el italiano, apasionado, moroso y ro-
ción. La presente versión, que data de mayo mántico, frente a los criterios rigurosamente
de 1987, con la intención de rendir home- modernos de estas dos agrupaciones, tan es- Que la música antigua tiene un
naje a los cien altos del nacimiento de He¡- pecializadas en música de nuestro siglo, cu- mercado potencialmente amplio
tor Villa-Lobos, se acerca notablemente al yas diferencias entre si ya apuntábamos en lo demuestra el hecho de que se
ideal de empaste, constituyendo una de las la reseña citada. En cualquier caso, es un graben y editen compactos como el que re-
escasísimas versiones que hacen gata de cui- magnífico disco, ya clásico (1970), que se nos señamos, aunque en este caso la mala suer-
dado y razonamiento. No es de extrañar que ofrece ahora con la nitidez sonora del CD te haga que se trate más de un subproducto
este fenómeno de empaste y mágica unifor- y la ventaja de acceso directo a cada uno de que de un registro verdaderamente intere-
midad se plasme por las manos de un octe- los breves movimientos de los opp. 5, 9 y sante. Aquí lo que se ha hecho ha sido reu-
to inglés, cualidades islas que suelen cons- 28. un auténtico resumen, por otra parte, del nir unas cuantas músicas bajo el típico y
tituir la característica de los instrumentistas exigente itinerario creativo de Antón tópico epígrafe comercial de la música me-
británicos. No obstante, si algo no está de Webern. dieval: «Música de reyes, princesas, duen-
manifiesto es precisamente el elemento bra- des, magos, pajes, y demás personajes de
silero por excelencia que Villa-Lobos con- cuento de hadas...». Pero da la casualidad
sigue fusionar admirablemente con el estilo de que las interpretaciones son de lo menos
del que se considerase como el "folklorista S.M.B. mágico, hechizador y bello que se puedan
universal más grande de todos los tiempos». Vds. imaginar. ¿Qué es lo que estropea los
La característica telúrica de toda la obra de resultados? Pues que las visiones del Ensem-
Villa-Lobos consigue un lenguaje nuevo y ble Perceval son a menudo tan tlpico-tópicas
personal utilizando los medios de la técnica
compositiva europea. De esta fusión con ca-
RECITALES como el litulito del disco, es decir: flautita
por aquí, laúd por allá, voces insulsas por
todos los lados, etc. Para hacer música an-
lidad y cualidad sin precedentes nace la in- tigua de calidad je requieren unas determi-
novación de dos lenguajes a la vez, e! MONTSERRAT CABALLÉ Y JOSÉ CA- nadas características, tanto musicales como
brasilero y el europeo. El tratamiento gene- RRERAS EN PARÍS. Arias y dúos d« La mus i cológicas, y en esta grabación no se
ral en este compacto dedicado al genial com- Donna del lago, I Capuleti e i Montecchi, cumplen los mínimos que nos aseguren un
positor carece de conocimiento suficiente de Louise, Le Cid, Poliuto, Turando!, LaForza cierto disfrute; se trata únicamente de can-
lo brasilero en la forma y concepción. del destino y Andrea Chenier. Nouvel Or- tar una vez la melodía, repetirla después con
chestre Phllhirmonic. Director: EdDardo la flauta, cantar de nuevo, y acabar con la
La versión de la Suile para voz y violin, Miiller. Rodolphe Produclions RPC 32501. viola gótica mal tocada. Así, ¿quién puede
aun con punios de excesiva tensión, se en- ADD. 57'W". pensar en que esta música es realmente va-
marca dentro de un entendimiento razona- liosa? Vds. me perdonarán, pero he de con-
ble sin traspasar los límites de esa cierta Recital registrado en la Sala Ple- fesarles que cada vez que escucho los
rigidez formal que caracteriza a todo el yel, el 19 de marzo de 1979, con consabidos bongos tunecinos en la música
compacto. un programa variopinto, lo que medieval, me echo a temblar. ¿Cómo se pue-
El punto más alto es conseguido en la Ba- provoca disparidad de resultados. Caballé de tener tan pésimo gusto? En fin, les dejo
chiana Brasileira /V. ° 5, dentro de una pro- consigue su mejor servicio en Depuis lejour mis modestas recomendaciones para este ti-
digiosa unidad de conjunto i imbrica cálida de Louise de Charpenlier, página que la so- po de músicas: todos los discos del grupo
y sugestiva. La soprano consigue manifes- prano traduce con una inteligencia musical Sequentia (algunos reseñados en los núme-
tar la prodigiosa y poderosa vena lírica de y una fantasía sonora inagotables. Algo má- ros 16 y 17 de SCHERZO) como referencia
esta partitura trópico-selvática. gico y sobrecogedor. En el resto, la rutina absoluta, y a partir de ahí, Munrow y su
y la mediocridad se dan la mano, en obsti- «Música de Cruzadas» (ARGO 81007-2),
Es frecuente, en grabaciones de este tipo, Binkley y sus «Cantigas» (EMI 067-99896).
un apartado en el que se incluyen las trans- nado empeño de la cantante en dar relieve
a una voz que ha perdido el brillo en el me- además de otros discos suyos como «Cami-
cripciones que Villa-Lobos realizara de cier-
tos preludios y fugas de Bach, hecho que dio y firmeza en los extremos del registro.

52 Scherzo
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DISCOS

no de Santiago», etc. En algún próximo nú- ducción no siempre escapa a una cierta uni- ció en una compilación de Solesmes, en d
mero de la revista trataremos de dar una formidad, Nicolai Gedda ya no es aquella siglo XIX, también fue compuesto en ese
relación de grabaciones más amplia. máquina de antaño, perfectamente engrasa- mismo siglo. Por lo demás, el bueno de Kae-
da para cantar casi todo. Hoy su organiza- lin parece haber intentado buscar variedad,
J.C.C.A. ción vocal se encuentra seriamente afectada hacer un producto digerible, y le ha salido
y lo evidencia este recita! tomado en vivo en una horterada mayúscula. Sólo con echar
1984. una mirada a la cantidad de intérpretes que
CODEX CHANTILLY (Obras de Cuneller. Gedda no ha sido nunca —ni aun en sus aparecen en el disco se ponen ios pelos de
Baudc Cordíer, Senleches, Solagt, Guido, primeros tiempos— un tenor de emisión na- punta, porque parece más bien la Sinfonía
Goscalch, Andrieu y anónimos del siglo tural en toda la tesitura. El registro de ca- de los Mil. ¿Qué pintan cantando juntas las
XIV). Eraemble Organum, de París (G. Les- beza se advierte cada vez que el cantante ha voces masculinas con las femeninas?; ¿por
nc, conlralenor; J. Benel, tenor; J. Cabré, de emitir notas altas, y este recurso técnico, qué un cantor inicia el verso, para verse res-
barítono; F. Fauche, bajo; N. Schaap, vié- que Gedda alterna con inteligentes mixtos pondido por un coro de njflos, ninas, jóve-
Vt; M. Peres, davicytberium). Director: Mar- o quebradizos falsetes, se diferencia de es- nes, adultos, mujeres, organistas y demás
«I Peres. CD HM 901252. DDD. Duración: tos últimos en que permite dotar al sonido personal que por allí pasaba? Excepto en los
S4'12". de volumen y regular su intensidad. Con ello momentos en los que interviene la Se hola
se obtienen resonancias poco frecuentes en- masculina —sin nadie más—, todo lo res-
tre los tenores de hoy, pero perfectamente tante no dista mucho del soniquete de los
Aunque este maravilloso disco peregrinos que se concentran en la explana-
ven/a precedido de fama por ha- ortodoxas. Paradójicamente, hay también
en la vocalidad de Gedda un cierto regusto da de Fátima. Por favor, no se compren es-
ber conseguido diversos galardo- le bodrio (que, encima, aunque habría que
nes otorgados por la critica francesa, no cabe gutural, consecuencia de las peculiaridades
fonatorias de algunos de los ingredientes de añadir que por fortuna, está mal aprovecha-
duda de que su escucha confirma aún más do, con sólo 47 minutos de música).
su extraordinaria calidad. Pero será mejor su habitual cocktail de idiomas.
que vayamos con las presentaciones, pues-
to que ni repertorio ni intérpretes son dema- En este recital de Livorno los defectos — Recomendaciones: unos sensacionales
siado conocidos. El Códice de Chantilly es casi ineludibles al final de una tan dilatada cantores de gregoriano: Se hola Hungarica
un manuscrito que contiene algo más de 100 carrera—, se encuentran más en primer pla- (en disco Hungaroton); el disco —dentro de
piezas del denominado ars sublilior, y que no que las virtudes, nunca inexistentes. Ac- poco en compacto— del Grupo de Música
está considerado como una de las más be- tualmente el centro posee una anchura de Investigación Alfonso X el Sabio (His-
llas y enigmáticas fuentes musicales que la forzada y el sonido es oscilante y monóto- pavox), y alguna espléndida grabación del
historia nos ha dejado. La música del Co- no, sin claroscuros. Las sfumature, recurso Ensemble Organum de París (Cantos de la
dex es seguramente uno de los máximos de buena ley en el canto, son habitualmen- Iglesia de Roma, Harmonía Mundi). En
ejemplos del cultísimo y refinado arte de la te rehuidas, y el grave, pesante y seco de tim- cuanto a los monjes de Silos, mejor olvidarse
segunda mitad del siglo XV, cuyo poder de bre, tiende a lastrar la voz. Para sacarle todo de ellos. Solesmes puede ser una opción más
fascinar y asombrar al oyente de nuestros el partido el registro de cabeza es ahora re- defendible.. Tengan en cuenta que al grego-
dias es ilimitado. Es un continuo juego de curso constante cada vez que Gedda ha de riano también le ha llegado el turno de las
„disonancias y consonancias que para noso- cantar sobre el paso; muchas notas superio- interpretaciones auténticas, con criterios.
tros suena extrañamente moderno; como di- res son emitidas por medio de esta técnica Los discos recomendados son una buena
ce Marcel Peres, es a la vez noble y en el intento del tenor encaminado a soldar muestra.
extravagante, espontáneo y complejo. Pe- centro y agudos, como puede observarse en
ro para que nos produzca la magia necesa- el aria de Pescadores de Perlas. Cuando el
ria, hay que contar con una interpretación agudo, por et contrario, es atacado con voz J.C.C.A.
soberana, como la del Organum Ensemble, natural (como sucede en Weríher), el soni-
un conjunto predominantemente vocal al do es estentóreo y bailón.
que de vez en cuando se añaden instrumen- MÚSICA ELECTRO-ACUST1CA ESPA-
tos, y en el que cantan dos compatriotas Pese a todo, en algunos momentos Ged- ÑOLA.— Vol.l Juan Hidalgo: Elude de sla-
nuesiros: Benet y Cabré. Con este disco dan da se encuentra a si mismo, como sucede en ge. Andrés Lewin Richler: Tres esludios en
un paso más a la hora de recrear de. forma gran parte del aria de Onegm, donde el te- forma canónica. Mauricio Solelo: Lleve. Ra-
casi insuperable repertorios tan poco fre- nor sueco nos demuestra una vez más que, món González Arroyo: Darían. Juan Pagan:
cuentados como la polifonía aquitana del si- junto a Lemeshev y Dermota es et mejor Red and rfhite. yol. 2. Enrique X. Maclas:
glo XII (HMC 1134), los cantos de la Iglesia Lensky aparecido en los últimos cuarenta Porlraitdu malin. Adolfo Núñez: Press. Jo-
de Roma (CD HMC 901218), los órgano de aflos. sé Manuel López: Les Temps Múltiples. Ja-
Leonin (HMC 1148), ele. Dos virtudes les Conclusión: Gedda es un veterano que se cobo Duran-Loriga: Disforia. CBA 5 y CBA
caracterizan, sobre todo: una calidad técni- resiste a rendir las armas y posiblemente es- 7. Circulo de Bellas Artes. Madrid. 1987.
ca impresionante, y un revelador conoci- to le honra, pero este disco es recomenda-
miento de la dinámica y las sonoridades de ble sólo a aquellos partidarios del tenor
esta música, lo cual, unido a un trabajo mu- dispuestos a perdonarle sus actuales de- El aspecto común a estos discos es que se
sicológico de base sabiamente encauzado, da fectos. trata de obras de compositores españoles
como resultado final la mejor grabación que realizadas en diversos laboratorios extran-
de esta música se haya hecho hasta ahora, jeros de 1961 a 1987.
J.M.S. Ambos volúmenes fueron patrocinados
superando, obviamente, el ya gran trabajo
de Munrow (i.e. El SLS 863-6, ARCHIV por casas comerciales, respectivamente Le-
27230345-8). Si en su discoteca aún queda GREGORIAN1CANTUS (monodias de los tusa, S.A. Korg y ATET Microelectrónica
sitio para algo hermoso, este Codex Chan- siglos X ai XV). Charles Jauquier, solista; España (ojalá cunda el ejemplo de estos me-
tilly ha de ser su próxima compra. Se hola de voces masculinas: Schola de vo- cenazgos). Según es habitual, ambas carpe-
ces femeninas; Pequeños cantores de Fribur- tas —de atractivo diseño— incluyen encartes
go; Coros de 1* catedral de Frlburgo; KIBBS con curricula de los autores y breves comen-
Slongo, órgano. Dirección: Pierre Kaelin. tarios sobre las composiciones.
J.C.C.A. CD Tudor 714. ADD 47'. Lo más interesante de la edición es un par
de recuperaciones de dos pioneros. Una obra
Tan sólo unas lineas para inten- concreta de Hidalgo que tal como su nom-
RECITAL DE NICOLAI GEDDA (tenor) tar, si es posible, disuadirles de bre indica es un ejercicio de pasantía de im-
y PIERALBA SOROGA (piano). Madrigi- la compra de esía bazofia, toma- pecable factura y válido como parte de ese
les y canciones de Bononcini, A. Scarlatti, dura de pelo desde el principio hasta el monumental solfeo soñado por Pierre
Caccini, Goanod y Rfzel; arias de ópera de final. En este disco se dan patadas constan- Schaeffer; y una pieza electrónica de Lewin-
DonlMIi, Tcbaikowsky y Mauenel. Teatro tes al gregoriano y a su correcta interpreta- Richter cuyo título es también definitorio.
GoMofli dr Livorno ~- ¡9-II-I9S4. Fon*. Es- ción; incluso se ha llegado a extremos de La oportunidad de la recuperación es obvia
téreo (Edkión limitada). desconocimiento tales como para no darse y resulta divertido oír ahora estas obras de
cuenta deque..., |han incluido una obra del una época en que se distinguía lo concreto
Carrera metcórica, dominio de un vasto siglo XIX! Puede parecer increíble, pero lo de lo electrónico tomando en cuenta la evo-
repertorio en numerosos idiomas, cuya tra- cierto es que el Rorale Celi, si bien apare- lución posterior de ambos compositores

54 Scherzo
IBERDUERO

OROUESTAYCORO
NACIONALES
DE ESPAÑA
TEMPORADA i987/i988

24Solista
W«tnír:
K. 9. 10 Abril 1988

Carlos Kalmar
Agu^lin |«*Vn Ara, vinkín
Ob de los Maestros Cantores
Abono A
26 22, 23. 24 Abril 1988

Coro Nacional de España


Director JeSÚS López Cobos
Abono A

Solía* h d r o Conwlola, vtokwchtlo


Roto • dctemilnar
l.rrhird Cimtwni' para vinlin y nnjuc*ia
• : Cuarta Sinfonía
Schub«*t Oberlurd en Re iruyiir "Hn csIÍEo ilalmnti" D ^
H
Prirlo *Ci>rK'icrin pürj vioLonchelo y orquesta

25
Scfaubni -Ri»amurRÍj D W .

Director
Solisu
15. 16. 17 Abril 1988

J e S Ú S LÓDCZ C o t l O S
Ivo E^ordkh, pluw

Ordodcz 'Sinfonía en Re mayor


Abono B

27 Director
29. 30. [ Abril/Mayo I9B8

JeSÚS LÓpCZ C o b o s

"Sinfonía en Do
Abono Libre

T. Marco ••Sinfonía núm. 4 MJuca orquesul del "Anillo dd Nibelungu"


Cbopla. Concierto n? 2 para pUno y orquesta

"Primera ve/ piir la O N E


" E u r e n o AbwiluB)

Este avance de programas es susceptible de modiricación


Localidades disponibles es taquilla todos los Domingos

MINISTERIO DE CULTURA
DISCOS

que comparlen características como el producto seria irreprochable siempre que cripción musical. De Haydn a Brillen, con
su individualidad y su honestidad ar- el juicio no utilizara parámetros ajenos al textos anónimos o de poetas como SuIIy
tística, Seria deseable que se recuperaran pa- juego que Macias plantea. Prudhomme. Gautier o Heine, et resultado
ra la fonografía obras de otros autores de Tal y como dije, los discos están produ- es un gran fresco marítimo que, por su con-
semejante individualidad como Berenguer o cidos por el Círculo de Bellas Artes, finan- tenido, merecería quizás el título más am-
Isasa cuyas produciones no tuvieron exce- ciado por el consorcio del mismo nombre, plio de El hombre y el mar. En efecto, la
sivas oportunidades en una sociedad musi- integrado por el Círculo de Bellas Artes, el serie se inicia con una primorosa canción de
cal cono la franquista en la cual los Ministerio de Cultura y la Comunidad de John Ireland, Sea Fever (Fiebre del mar) y
cocineros, además de ser frailes, elegían el Madrid. La Comisión de Música está com- el resto de las obras se agrupan reunidas bajo
palomo, lo guisaban y se lo comían mien- puesta por Rosa M.' Molleda, José Luís Te- los siguientes subtítulos: Tom y su amiga,
tras tocaban la campana y decían misa. mes y Tomás Marco, el cual es el Director con base en la canción de Charles Dibdin To-
A fon uñadamente, la democracia no ha del Centro de Difusión de la Música Con- mas Bowling, metáfora del marinero inglés:
desaprovechado la experiencia de los temporánea del Ministerio de Cultura, el La cuna y la sepultura, con composiciones
cual, como dije, financia el consorcio del de Fauré, Schubert y Borodin, donde la na-
cocineros-frailes y éstos permanecieron en circulo de Bellas Arles, del cual es vocal de ve y las rocas se toman poéticamente como
sus puestos o ascendieron a la abadía, cuan- la comisión de música Tomás Marco, el límites del periplo vital del hombre de mar;
do no repitieron en la sede. El nuevo lugar cual... ¡Ah sí!, los discos están excelentemen- Desde la playa: Debussy y Criarles Ivés co-
de encuentro de la producción estética de la te producidos con cualidades de grabación mo acuarelistas marítimos; Cuentos de si-
música defendida por (an admirables pre- y prensado. renas, lo mítico en el mar; La atracción del
bostes es el Círculo de Bellas Artes cuya úl- horizonte, que incluye un miniciclo de Fau-
tima destilación parece responder a las tesis X.M.C. ré |lamado El horizonte quimérico; y, por
defendidas por Racionero en su libro Arle último, Partidas con páginas de Berlioz,
y Ciencia, [o comúnmente denominado Mendelssohn, Britten y Brahms.
post-modernidad genialmente plasmado
por un compositor navarro que milita en tal LUCIANO PAVAROTTI: La Boheme, Un registro, pues, muy atractivo, ideado
estética, en la frase: «dar gusto al público Idomeneo, La Traviala, I Capuleti e i Mon- por el pianista Roger Vignoles, responsable
y al bolígrafo». recchi. Rigolello. Varías orquestas y direc- de la selección y autor del texto que acom-
Lo cierto es que el sopor causado por la tores. Rodolphe Productions RPC 32496. paña al disco. Los intérpretes son adecua-
audición de las obras de Soleto, González- ADD. Duración: 73*. dos. Sarah Walker, sensible y versátil, sólo
Arroyo, Pagan, Núñez, López y Durán- evidencia algún problema vocal en la octa-
Loriga es tal que ni siquiera me restó el sen- cama Los fragmentos presentados en va superior. Tilomas Alien, al contrario, con
tido del humor para ir a la caza de las mu- este disco comprenden los cinco medios generosos, es artista menos sutil.
lelas por más que a través de estas obras tro- "© primeros años de la carrera del
ten alegremente citas de OrienhOccident III, tenor M modenés, incluyendo el Che gélida ma- F.F.
Diamorphoses II. Granulomeirie y otros nina de su debut en Regio Emilia, en 1961,
clásicos que los jóvenes compositores que Pavarotti canta a tono, con un lirismo
han debido de esludar en sus stages ac- luminoso y un fraseo inmaculado, con un THE SERVICE OF VENUS AND MARS.
tuales. Como no puedo dudar de la cua- do natural que despierta en la sala un mur- MUS1C FOR THE KNIGHTS OF THE
lificación de los ingenieros de sonido de los mullo de espontánea sorpresa. Idamame del GARTER. Gothic Volees. Director.
estudios reseñados, he de reconocer mi error Idomeneo de Glyndebourne de 1964 (com- Chrístopher Page. Disco computo. DDD.
al oír anteriormente obras de estos autores pleta la versión ya en CD), no es muy fiel Duración: 48 minuto». Hyperíon. CDA
y de otros compañeros suyos de viaje; en su al estilo del compositor, pero quizá desde los 66238.
día fui excesivamente duro en mis juicios con tiempos de Koloman von Pataky no se ha
el Grupo Koan o con el Grupo Círculo; las escuchado una voz tan bella en una ópera No es el primer disco que escu-
obras no mejorarían locadas por el Ensero- mozartiana. Las partes seleccionadas de / chamos a cargo de Gothic Voi-
ble Inter-Contemporaine y, desde luego, Capulelli provienen del Festival de Holan- ces y podemos afirmar que
mantendrían características tan curiosas co- da de 1966 con Abbado, y no de la más di- Christopher Page ha conseguido formar un
mo las de su intercambia]idad; es decir, un fundida versión de la Scala, con Muti. Las grupo de notable calidad que interpreta la
par de minutos de esta obra se imersecta en dos ediciones también figuran completas en música antigua con una dignidad caracterís-
una obra ajena, independientemente de su- CD, y en ambas se cuenta con la valiente ré- tica de los conjuntos ingleses. Este disco con-
primir o no un pasaje de semejante duración, plica del Romeo de Jaime Aragall. El dis- tiene la denominada música para los
y ni sufre el pasaje ni sufre la obra inter- co se completa con tres momentos de La Caballeros del Garter, que era una compa-
sectada. Traviala, Londres, 1965 (Brindis, dúo con ñía de caballería con residencia en Windsor.
Violetta, del acto 1 y aria) y cinco de Rigo- Se trata de una selección de músicas dedi-
De mayor interés es el caso de Madas. Co- letto. Roma, 1966, con üiulini (las tres arias, cadas al fundador de dicha orden, Eduar-
mo intuyó lúcidamente José Luis García del dúo con Gilda y cuarteto) que testifican, sin do III, que vivió entre 1312 y 1377, al rey
Busto hace ya algún tiempo, es entrañable la más mínima duda, que Pavarotti posee Enrique V (13S7 - 1422), al duque de Lan-
ia capacidad de Maclas para adaptar al mer- la voz y el brío ideales para Alfredo y el du- caster, al duque de Clarence, al marqués de
cado de la vanguardia la técnica empleada que de Mantua. En las dos óperas, Renata Warwick y al duque de Bedford.
por la industria fonográfica para lanzamien- Scotto da un interés adicional a este disco.
tos sobre seguro; consiste en el polpou- La calidad técnica varía. Curiosamente, La extraordinaria belleza de piezas como
rri de grandes éxitos de antaño adaptados las mejores tomas son las más antiguas*' Singutaris laudis digna o Lullay, Lullay o
al sonido de hogaño. Madas domina la téc- Speciosa Jacta es, encuentra una perfecta
nica de lo que él denomina "polifonía de es- traducción en este conjunto inglés en el que
tilos» consistente en realizar un rosario de apreciamos más el resultado global y el em-'
F.F. paste de las voces que la calidad individual
maneras de hacer garantizadas por su his- de las mismas. No es un conjunto de divos,
toricidad. Cuando consigue controlar su na- sino verdaderos profesionales, cuyos nom-
tural tendencia a la duración exagerada. bres reseñamos a continuación: Philpot,
Maesas logra partituras de segura aceptación THE SEA: Canciones de Híydn, Scnnbert,
en el mercado, más bien cutre, de los pre- Schumann, Brahms, Berlioz, Mendelsonn, Covey-Crump, Ainsley, Nixon, Harvey y
mios y los concursos. El lenguaje de Macias Borodín, Wolf, Fauré, Ivés, Debussy, Bril- Masón, acompañados al arpa medieval por
viene a ser el empleado por La Década Pro- len, Ireland, etc. Sararí Walker, mezzoso- Andre* Lawrence-King.
digiosa pero referido a los años sesenta y prano; Thornas Alien, barítono; Roger Habida cuenta de que las grabaciones so-
a los hit de la Nueva Música. Por otra par- Vignoles, plano. Hyperíon CDA 66165. Du- bre este repertorio no son muy abundantes
te, intenta dar un barniz homogeneizador a ración: 59'56". y que el disco, por el contenido de sus obras,
la obra empleando técnicas dieciochescas; si es una novedad absoluta, estimamos que se
nuestros antepasados escribían alia chines- Interesante y original colección trata de un ejemplar de máxima recomen-
co o alia tudesca. Maclas escribe alia Mo- de canciones que, como su lema dabilidad, eso sí, reservado para aquéllos a
derna o como en Portrail du malin, alia indica. El mar, recopila veintitrés quienes la música anterior al barroco les pro-
Henry. De durar tres minutos menos. melodías que giran en torno a este elemen- duce el mismo o mayor placer que la del re-
to natural, quizás el más susceptible de des- pertorio habitual. La grabación es muy

56 Scherzo
DISCOS

equilibrada y se distinguen con claridad las tarab, ese trastorno de los sentidos, esencia cas, realizadas entre 1908 y 1920, muy bien
voces y el escaso acompañamiento instru- y meta de la música árabe. editadas en disco compacto, no dejan de per-
menta], aunque hemos apreciado una peque- La grabación privilegia hasta tal punto las der el ruido de fondo de los discos de 78 re-
ñísima distorsión que no empaña el resultado sonajas del pandero tar que el oído queda voluciones. En el texto de presentación,
total. pronto saturado. excelente (en árabe, francés e inglés), care-
Así que, amigo lector, si quiere transpor- P.E. ce de la traducción de los poemas.
tarse por unos instantes a las dulces, a ve-
ces místicas, otras burlonas, pero siempre P.E.
encantadoras músicas pretéritas, tiene en este ARCHIVES DE LA MUSIQUE ÁRABE:
disco un ejemplar ideal. Val. I. Varios intérpretes. CD Ocor*
C55I67I. ADD. 71'04".
C.Q.LL.O. CHINE: Nan-Kuan Val. I. Musique el chanl
Dos corrientes principales exis- courtois de la Chine du Sud. Tsil Hslao-
ten en el seno de la música clási- yueh (canto) acompañad* por el conjunto
ca del Maschreq. Mientras la es- INan Sheng-Shc. CD Ocora CSS9004. ADD.
cuela iraki. dentro de la tradición abbasida. 50'35".
sigue impermeable a la influencia europea,
la música clásica sirio-egipcia, a principio de Hace unos cinco arlos la música
MÚSICAS siglo, incorpora lemas musicales e instru- china del Sur o música Nan-
mentos europeos. Knan era desconocida en Euro-
TRADICIONALES El Instituto del Mundo Árabe y Ocora, pa, aunque algunos textos de los romances
con estos documentos sonoros rarísimos, nos K'iu que la componen fueran publicados. El
presentan un amplio panorama de la músi- primer concierto europeo ofrecido por los
ca árabe libre aún de (casi) toda influencia interpretes del presente disco empezó en un
MAROC: Musique Andalou-Magkrébine. europea. ambiente de máxima expectación. Colmó
Nuba «al-Hijaz al-Kabir». Nuba «al- El maestro libanes Ba'Yun toca el lam- nuestra espera una música tan distima, tan
atihlal». Orquesta de Fez. Ha]J AMelkrtm búr, un laúd de cuello largo, hoy en el más alejada de sus vecinas asiáticas. Mientras la
Raís. CD Ocora C559016. DDD. 5Q'1Z". completo olvido. Otro ejemplo instrumen- melodía india nace de mil armónicos, sos-
tal nos permite oír el nay, el ud, el qanun tenida por un caleidoscopio rítmico, ios so-
y el víolín que empezaba a desplazar ¡a ka- nidos Nan-Kuan evolucionan como peces
La nauba, en el Maghreb desig- paralelos. Mientras el intérprete coreano or-
na un estilo de música de origen mandshé en las formaciones clásicas.
namenta su canto con un víbralo dramáti-
andaluz. En Marruecos, según Un mauwal, un daur y varias qasidas, es- co, la cantante Nan-Kuan, Vtxe semi<hiusa,
las antiguas tradiciones de Valencia y de tilos de poesía cantada, están interpretados emite un sonido instrumental. Mientras la
Granada, la nauba se compone de un con- por artistas milicos. Muhammad al Ashiq, música india recuerda las invasiones: del oes-
junto de cantos y de piezas instrumentales conocedor de todos los recursos de la técni- te el discurso musulmán, del norte el refi-
interpretados en un maqam (modo) princi- ca vocal e intérprete poseído por el itjam namiento mogol, del sur el fermento lírico
pal con cinco ritmos repartidos en siete mo- (inspiración), nos ofrece uno de los más be- negro; el Nan-Kuan, inmóvil, nos recuerda
vimientos. Comparada con la complejidad llos momentos del canto árabe. Higaii, que durante cinco mil años China fue el Im-
y la sutileza de la nauba oriental, esta músi- muezzin de Alejandría, llevó la qasida a su perio del Medio, el quinto y principal pun-
ca es monótona, o si se prefiere, sobria. Sin apogeo. Al Manyalaui y su discípulo Abd to cardinal. Mientras cada raga cuenta las
embargo, cuando se interpreta la nauba en al Barí crearon un estilo de interpretación horas y parece creado para tal fin, el Nan-
su integridad, la posible monotonía desapa- aún vigente. AhmadalSheij, cantor en Da- Kuan niega el tiempo. (El primer concierto
rece gracias a una progresión en la intensi- masco, colaboró con musicólogos europeos. en París duró hasta las seis de la maflana.)
dad rítmica de sus distintos movimientos. Abd al Hayy, el único cantante de tradición Un disco así no puede faltar en una dis-
Por esta razón, y teniendo en cuenta la profana, y amigo de todos los placeres, in- coteca. (Los textos de los romances están in-
poca discografia disponible, es una lástima terpreta un complejo y enigmático poema comprensiblemente ausentes en esta
que este disco sólo ofrezca dos movimien- de amor esotérico. reedición CD.)
tos de dos naubas distintas. Los músicos de
la orquesta de Fez, poco implicados emo- Toda esta música es profundamente be-
cionalmeme esta vez, no crean del iodo el lla, por lo que el disco se hace indispensable.
Una advertencia: las grabaciones acústi- P.E.

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NDrrbT
4D 9D N.° 14 D N.° 20 D
El Agotados N.° 15 G N.° 21 G

Scherzo 57
DISCOS

L ESTUDIO D]
a reflexión primera es siem- implicar una cierta contradicción, que, lo
pre la misma: ¿por qué? adelanto ya, no tiene por qué ser negati-
La respuesta, naturalmente, va. Este es el tema: aceptar la tradición
no puede ser sino oirá inte- de la gran orquesta, ¿supone aceptar tam-
rrogante: ¿por qué no? bién el estilo interpretativo de dicha tra-
Cuando, desde estas mismas páginas, dición? Y en este punto la mente
se cuestionaba la necesidad o no del cuar- cartesiana —¿sería más adecuado decir
to integral de las Sinfonías beethovenia-
nas a cargo de Herbert von Karajan (DG
415 066 1GH7), la respuesta terminaba
por ser muy parecida a la indicada. En
fin, si a un octogenario maestro no se le
priva del pan y la sal por grabar cuatro
pascalianal— de Abbado ha debido so-
pesar cuidadosamente todos sus actos
musicales y todos los puntos, comas y pa-
réntesis de la mentada tradición aplica-
da a su vehículo propio (la gran orquesta
sinfónica); y, de ahí la interesante y has-
«Conosco
Acerca de las Sinfonías <
veces las Nueve, a otro de cincuenta años ta instructiva contradicción, las respues-
que las registra por vez primera no se le
puede hacer de menos.
tas no han sido, por lo que se deduce de
los cinco compactos con siete de las Sin- de Viena y (
Ahora bien, ¿cómo? fonías que ahora se editan, siempre las
Es decir, ¿de qué manera aborda Clau- mismas en todas las obras, ni siquiera
dio Abbado el ciclo sinfónico más céle- dentro de la misma obra.
bre de la historia para que su opción
quede justificada? O dicho de otra for-
ma: un hombre de la seriedad, musicali- Vocación sinfónico/beethoveniana

(u;
dad y cerebralidad de Abbado, ¿dónde
se ubica en el plano de la interpretación? 'n aparte, antes de seguir. La
Yo creo que este es uno de los más in- vocación sinfónico/beethove-
teresantes dilemas que Abbado ha teni- niana de la firma Deutsche
do que plantearse a la hora de dirigir estas Grammoph o n entra ya dentro de un te-
obras, lan difíciles por trilladas y tan di- Grammoph
rreno más allá del cielo y de la tierra, no
fíciles por sí mismas. Fijémonos en algún sé si en el de la devoción mesiánica hacia
apriori; Abbado ha interpretado las Sin- las obras, en el de la locura o en el del
fonías de Schubert, contemporáneas de más descarado marketing. A ojo de buen
las de Beethoven y un poco posteriores cubero, desde los años 50 hasta hoy, el
en el último tramo, con la Orquesta de integral de las Nueve lo han realizado pa-
Cámara Europea, un conjunto —como su ra la firma germana Jochum, Karajan
nombre bien indica— de contingente re* (tres veces), Bohm, Kubelik, Dora!i (pa-
ducido, que apenas rebasa los cuarenta ra la filial inglesa de la empresa), Bern-
miembros; incluso la gran Sinfonía en Do stein, y ahora Abbado.
mayor schubertiana ha sido traducida por Incomprensiblemente, ni Barenboim —
esta (notable) agrupación. ¿Qué hacer, durante su amplio período contractual
pues, con Beethoven? ¿Ir a la tradición con el sello amarillo— ni Giulini han gra-
de la gran orquesta sinfónica? ¿Jugar la bado el ciclo completo, aunque Giulini
carta del reconslructivísmo histórico (No- aparentó comenzarlo con la Filarmónica
rrington, Hogwood, con Harnoncourt ya de Los Angeles. En tres de los ciclos re-
en guardia)? ¿Apostar por una tercera vía señados —Bohm, Bernstein, Abbado—
de medios modernos y dotación sinteti- es la Filarmónica de Viena protagonista
zada (Orquesta de Cámara Europea? absoluta, amén de su presencia en el de
Kubelik —Sinfonía tt. " 7— como una de
La respuesta, ustedes y yo lo sabemos, las orquestas participantes y de interpre-
ha sido la primera: asumir la alternativa taciones aisladas —Quinta y Séptima con
histórica —por durabilidad de la Carlos Kleiber, la segunda Novena de
misma— de los Mahler, Wagner, Nikisch, Bohm—. Todo un récord.)
Furtwangler, Toscanini, Karajan, Walier,
Klemperer, etc. En esta elección ha ha- ¿Dónde empieza la tradición interpre-
bido, y pienso que esto es factor decisi- tativa como tal en el nuevo integral de
vo, un elemenio muy especial: la Abbsdo? En el dispositivo, como es na-
posibilidad de contar con la Filarmónica tural, que pudo apreciarse en los concier-
de Viena, la orquesta que más fascina a tos ofrecidos por estos artistas en Madrid
Abbado (y a tantos otros) y que, junto y Barcelona el pasado mes de febrero:
a dos o tres conjuntos más de todo el viento al completo cuadruplicado, sección
mundo, se sienle depositaría de la tradi- nadie dude que hay diez contrabajos —
de cuerdas masiva —diez contrabajos vie- ¡cuidado con sus altavoces entre los com-
ción de los grandes maestros, entre los neses (que no es lo mismo que decir diez
que se hallan casi todos los citados ante- pases 190 y 198 si no quiere jugarse un
contrabajos españoles o franceses, ni si- componente del equipo!—, aunque en es-
riormente y algunos otros no menos sig- quiera ingleses)—. ¿Se refleja esto en la
nificativos. Me imagino —no es tan sonoridad? No siempre, y con esto co- te pasaje concreto los contrabajos de la
complicado soñarlo— a Abbado imagi- mienza ya la contradicción. En el Finale Filarmónica de Berlín, en cualquiera de
nando, a su vez, cómo podrían sonar ta- de la Pastoral —tuve la impresión en el sus interpretaciones con Karajan (pero es-
les o cuales pasajes de esas partituras, mil concierto, la tengo de nuevo al escuchar pecialmente en la última), sientan cátedra.
y una veces estudiadas, en los instrumen- el disco— Abbado controla hasta tal
tos de la Wiener Philharmoniker. ¡Ca- punto la dinámica de la cuerda grave que
ray!, si uno lo piensa sólo unos segundos, parece estar diciéndonos; «¿A que en vez Abbado, conocedor del «mestier»
¿para qué historicismos y terceras vías? de diez parece haber cuatro?» No sé en
Y Abbado lo ha debido pensar unos cuan- qué medida seria más lógico (económico) que minuti. Conosco il
tos cientos de segundos. que realmente tocaran cuatro contraba- mestier». Eso les dice a sus
jos. Esto sí, en el Trio del tercer movi- compañeros de buhardilla
Lo apasionante de lodo este trayecto miento de la Sinfonía en Do menor, que el Rodolfo de La Bohéme cuando ha de
es que la elección verificada termina por terminar el artículo de fondo del Casto-

58 Scherzo
DISCOS

:OGRAFICO das, con alguna excepción como la del


segundo Trío en el Presto de la Séptima).
dos violines en tenuto, parece que Abba-
do va a jugar la baza de la claridad frente
Trepidante también el Finale de la Ocla- al tempo de la tradición, pero la ilusión
va, y ejemplar —las dinámicas matizadas es momentánea: el contracanto desapa-
hasta el puntillismo— el de la Tercera. rece del mapa sonoio con la entrada de
II mestier queda igualmente de mani- los primeros violines (a partir del c. 51),
fiesto en los metrónomos. En los dos úl- pese a que Carlos Kleiber nos ha enseria-

íl mestier»
Jeethoven, la Filarmónica
timos tiempos de la Séptima son
rigurosamente los anotados por Beetho-
ven, del mismo modo que en la Quinta.
Pero en el Allegro vivace que abre la Oc-
ia va la tradición se impone con una pro-
puesta de J. =88 frente al J. =69 del
do que es justo y necesario que dicha voz
se siga oyendo.
En fin, la tradición se asume en su me-
jor acepción en el Larghetto de la Segun-
da Sinfonía, en el que Abbado parece
decirnos (y tiene razón) que sólo los ins-
pentagrama. Szell, hace ya anos, demos- trumentistas vieneses pueden cantar asi
idio Abbado tró que en esta Sinfonía era posible apli-
car las indicaciones metronómicas del
las más discretas modulaciones mayor-
menor en 3/8. Y hasia en la visión aser-
compositor con resultados positivos. El tiva, casi optimista, en la línea de un Fric-
metrónomo de Abbado vuelve a ser rigu- say, que Abbado propone para la Novena
roso en los tiempos tercero y cuarto de hay un entendimiento profundo y afecti-
la Pastoral, y desde luego en el Scherzo vo de la tradición. Y si Kurt Masur y sus
de la Novena, dado con todas sus repeti- músicos de la Gewandhaus podrían dis-
ciones (el efectuar la segunda de las mis- cutir la primacía de los vieneses en el
mas nos permite oír, como en Klemperer Larghetto de la Segunda, creo que el ídolo
o Solti I, doce de los compases más ar- de Abbado, Furtwángler, le daría su vo-
mónicamente enigmáticos escritos por to en lo atinente al Adagio-And arde de
Beethoven). la Novena, a pesar de que los filarmóni-
Inciso respecto a este Scherzo: aun so- cos actuales no terminen de producir pa-
bre la base de que las interpretaciones ra el maestro italiano los sonidos que si
sean en vivo —perceptible en ciertos rui- generaban sus predecesores para el míti-
dos de sala o de atriles—, no comprendo co maestro alemán.
muy bien cómo un músico tan escrupu- En fin, la temida pregunta cuando se
loso como Abbado ha permitido la edi- avecina el final de un comentario de esta
ción de esta página cuando el timbalisia especie: ¿Cuál es la recomendabilidad de
vienes sólo en algunas de sus doce (por estas interpretaciones, son las mejores
la repetición) intervenciones solitarias en versiones de las obras, etc.7
forte atina a enunciar exactamente la fa- Hay una página, la Fantasía para pia-
mosa figura negra con puntillo-corchea- no, coro y orquesta, en donde no me im-
negra, que las más de las veces suena es- pon cria dar una respuesta positiva de
cuetamente como negra-negra. En este «mejor versión posible», pues el trabajo
mismo pasaje, el percusionista de Chica- de Pollini y Abbado casi rebasa aquella
go en la reciente grabación de Solti resulta cima de Barenboim-Klemperer. En el res-
un modelo de precisión rítmica. to, sólo puedo afirmar que estamos ante
productos de una altísima calidad anís-
tica y técnica: Abbado conoce il mestier,
Rechazo de la tradición y no digamos su orquesta. Es posible que
usted —y a mi me ha ocurrido— llegue

L a tradición —Bernstein, también


con Viena, se la salta asimismo—
enseña que los fagotes han de ser
doblados por las trompas en los 302-04
y 398-400 del Allegro inicial de la Quin-
a la conclusión, si oye estos discos, de que
hay versiones más a su gusto; pero tam-
bién puede ocurrir, si usted es un meló-
mano joven y desea introducirse en el
mundo de ¡as Nueve, que estas interpre-
ta Sinfonía: Abbado rechaza aquí la tra- taciones —y a mi también me ha
dición (con muy buen criterio, Beethoven ocurrido— le transmitan la impresión de
sabia escribir solfa más que dignamente), que la música que las ha originado es ver-
¡VBBAOü pero la abraza, sin embargo, cuando daderamente soberbia, Y esto es lo im-
aquélla reclama que el Allegretto de la portante.
Séptima sea grave y profundo. Cuando
ro. Abbado, ¿quién lo duda?, también (c. 29-50) la voz de violas y chelos, con
conoce su oficio, y de qué manera. Qui- su increíble contracanto, se escucha tan
zá por eso es beelhoveniano de finales: nítida como el procesional de los segun- José Luis Pérez de Aríeaga
los seis movimientos conclusivos de las
sinfonías meramente instrumentales pie-
sentadas en los discos son decididamen-
te inatacables. Pero también se da el caso • precio* interésame:,
de que los primeros movimientos aquí es- ilüde^Duma • inscríbale hoy misinu
cuchados son los más dubitativos respecto •llámenos!
de la tradición, mientras que los finales
son ios más afirmativos en la materia.
Así, en la Séptima, el Allegro con brío
SOTO MESA 2478583/2482927
es una verdadera carga de caballería en iir Sjnii.t<io. 2
la mejor tradición desde Toscanini, co-
S.HI I .-Upe ricii J
mo también es una verdadera descarga
energética el Fínale de la Quinta, repeti-
13 años de experiencia nosavalan
ciones incluidas en ambos (en general to-

Scherzo 59
DISCOS

ESTUDIO DISCOGRAFICO

Wagner-Levine,
la escalera sin peldaños

E sta nueva publicación del último dra- '


ma musical wagneriano fue tomada
en vivo durante las representaciones
que tuvieron lugar en el verano de 1985 en
el Festspielhaus de Bayreuth, con puesta en
nado equipo de cantantes queda alejado de
los milicos elencos del Nuevo Bayreuth:
Kans Sotin en buena forma vocal, pero sin
matices en su encarnación de Gurnemanz.
Franz Mazura, convincente y demoníaco en
escena de Gótz Friedrich, dirección mu- su Klingsor (recuerdo con especial regocijo
sical de James L«vine y un equipo de can- la puesta en escena del segundo acto, en si
tantes notable en el que destacó con luz que el bueno de Klingsor parecía un disc-
propia la Kundry de Waltraud Meier. Con jockey con aviesas intenciones). Mal Peter
alguna que o Ira salvedad las críticas Hoffman, muy forzado, monótono, y con
de entonces fueron muy laudatorias, e notorias insuficiencias (el dia que asisti a esia
incluso oímos decir al crítico oficial de representación se llevó un soberano abucheo
que, naturalmente, no ha sido recogido en
Bayieuth que «el Parsifal dirigido por estos compactos). Waltraud Meier, si no se
Levine había sido la indudable estrella estropea, dada su excesiva juventud, puede
de aquel año». Por poner sólo dos ejem- llegar a ser la Kundry ideal de nuestros días:
plos creemos que la dirección de Giuse- cálida, sensual, con inmenso talento dramá-
ppe Sinopolí en Tannhauser o la represen- tico y fraseo amplio, contrastado y sutil. Fue
tación global de Waíküre estuvieron bastante la heroína de la tarde y la protagonista in-
por delante del riguroso, eficaz y sólido tra- James Levine Carmelo discutible de este álbum. Bien Simón Estes
bajo del director norteamericano, el cual pu- como Amfortas, aunque en ocasiones algo
so siempre en evidencia su dominio de la posición ofrecen, por un motivo u otro, ma- fatigado y tirante.
construcción y de los conjuntos, sus dotes yor interés que la de James Levine;
para acompañar a los cantantes y un entu- recordemos a vuelapluma, la excelsa pues- ¿A dónde conduce una escalera sin pel-
siasmo que no en todo momento, supo tra- ta en sonido de la lectura de Solti, la sun- daños? Si se sube por el pasamanos, y con
ducir en resultados positivos. En efecto, su tuosidad y convicción de Karajan (uno de mucho esfuerzo, quizá se llegue a algún si-
juventud casa mal con esta compleja parti- los pocos logros indiscutibles en su última lio. Así es el Parsifal de Levine. Como re-
tura; recuérdese la frase lapidaria de Hans etapa fonográfica) o la tomada en el Festi- presentación pudo satisfacer a muchos; pero
Knappertsbusch: «Para dirigir Parsifal hay va) de 1953 debida a la sin par batuta de Cle- preservarla en un documento sonoro titula-
que haber apurado antes todo lo que la vi- mens Krauss (recientemente transferida a do «El Parsifal del Centenario» quizá sig-
compacto por el sello Laudis), Incluso, en nifique algo para los que todavía no conocen
da y el arte pueden ofrecer. Yo ya lo he apu- opinión de quien esto firma, la discutible y la obra. Para los demás, sin dudar, Knap-
rado dos veces». Obviamente fue lina quien discutida claridad analítica y la falta de idio- pertsbusch.
sentó cátedra en esta composición: «... Na- ma ti sino de Fierre Boulez son preferibles al
die como él la ha dirigido, porque nadie co- trabajo del titular de la Metropolitan Opera.
mo él poseía a flor de piel la crisis humana, WAGNER: Parsifal. Peler Hoffmin, Wal-
sexual, intelectual y sensitiva que sufrió Ri- iraud Meier, Simón Estes, Hans Sotin, Franz
chard Wagner al penetrar en las penumbras Wtltrand Meter, lo mejor. Mazura, Malí i Sal minen. Coro y Orquesta
de la ancianidad...», juicio certero de Án- Sin embargo, no hay que deducir por lo del Festival de Bayreuth 1985. Director: Ja-
gel Mayo que resume la aproximación del expuesto que esta versión sea deleznable. mes Levine. Philips, 416.842-2. álbum de 4
último de los grandes celebrantes wagntría- Obviamente, y como hemos visto, es posee- discos compactos DDD. (Disponible tam-
nos. Añadamos que la versión tomada en el dora de evidentes virtudes: respuesta orques- bién en LPs y cassettes).
Festival de 1962 ha sido transferida a com- tal modélica dentro de la extrema lentitud
pacto. Pero es que, además, cualquiera de propuesta por el director (prueba de fuego
las versiones existentes en discos de esta com- para cualquier agrupación que se precie. Val- Enrique Pérez Adrián
ga como ejemplo el comienzo del preludio,
en cuyos cinco primeros compases invierte
Levine nada menos que minuto y medio),
relativo color ambiental dentro de un cier-
to aire ceremonial, excelente intervención dd
coro (junto con la orquesta y Waltraud
Meier, lo mejor de esta publicación) y es-
pectacular toma sonora en la que se ha cap-
tado plenamente el típico sonido producido
por la acústica del Fetpielhaus. El discipli-

60 ScherzO
COMPACT DISCS DE SERIE MEDIA:
ÁRCHIV
PRODUKTION

DVORAK: I B 9 Smlorfes
Orq. Fii.de Berlín. Rafael Kubelik - 6CD42.'I»1

•GRANDES CONCIERTOS PARA V)OliN"


(Huían, BeMhoven. M«ndetoo*m. Bnach. B n t n s ) . AWtON
Mullcr Orq. Fil. dt Berlín. KsrsFn - 4 CD 4155652 IBRUCKMEB
GEISTUCHE CHORWERKE
EUGTNJOCHJM

•RLCKNER: Otra tonta» S m


SoliMas. Coros y Orq. Rl de Berlín y Sinf de la
R»dw de Berlín. Euffn Joehum • 4 CD 4231272

BACH: U» 6 Conciertos de Brandemburfo MAHLER: Sinfonía No. 4


Orq. Fil. de Berlín. Herben von Karajan Mathis. Orq. Fil. de Berlín. Karajan
2 CD 4153742 CD 4153232

BACH: la Pasión stpin Sui Matto MOZART: Conciertos para violín Nos. 4 y 5
Janowitz, Ludwig, Laubenthal. Schreier, Kremcr, Orq. Fil. de Viena. Harnoncourt
Fischer-Dicskau, Berry. Cantores de Viena CD 4231072 • LP 4231071 • MC 4231074 Digital
Orq. Fil. de Berlín. Herben von Karajan
3 CD 4197892 MOZART: Sinfonías Nos. 29 y 39
Orq. Fil. de Berlin. Herbert von Karajan
BARTOK: Condrila para orquesta CD 4233742 • LP 4233741 • MC 4233744 Digital
Música para cuerda, percusión y celesta
Orq. Fil. de Berlin. Herbert von Karajan ROSSINI: 4 Obertura*. SUPPÉ: 3 Oberturas
CD 4153222 Orq. Fil. de Berlin. Herbert von Karajan
BEETHOVEN: Concierto para violfn CD 4153772
Las 2 Romanzas para vjolín y orquesta
Minlz. Philharnmnia Orchestra. Sinopoli TCHA1KOVSKY: La Bella durmiente. Cascanueces
CD 4230642 • LP 4230641 • MC 4230644 Digital El La|o de los Cisnes (selecciones)
Orq. Fil. de Berlín. Herben von Karajan
BEHC: 3 Pieus de la Suite Lárica CD 4191752
SCHONBERG: Pelléas et MdÉsande
Orq. Fil. de Berlín. Herben von Karajan DVORAK: SMbnfai No. 9 "dd Nuevo Mundo"
CD 4231322 USZT: Los Preludios. SMETANA: B Moldava
Orq. Fil. de Berlin Ferenc Fricsay - C D 4233842
BERLIOZ: Sinfonía Fantástica
Oit|. Fil. de Berlin. Herbeit von Itarajan BEETHOVEN: k» Cuarteto» de cuerda completo*
CD 4153252 Cuarteto Amadeus - 7 CD 4234732
BRUCKNER: Sinfonía No. 4 "Romántk»n
Orq. Fil. de Berlin. Herbert von Karajan
CD 4152772

FAURÉ: las 2 Sonatas para violín y piano


Shlomo Mintz, Vefim Bronfman
CD 4230652 PolyGram Ibérica,s.a.
LIBROS

José Antonio Alcaraz: Rodolfo Halffier, fico propio de un folleto publicitario pero
Colección '«El Compositor y su Obra». Vol.
1. Asociación de Composilores Sinfónicos LIBROS ingrato en un libro científico, una tinta cu-
yo color molesta la lectura, la menos que mí-
nima calidad en las reproducciones de fotos
Españole» (ACSE) Madrid, 1987. 1 Vol. de
139 pp. + 20 de ilustraciones. 17x 12 cm. y grabados y un largo etcétera que contra-
Este volumen publicado pocos días des- dice la propia denominación de la asociación
pués del fallecimiento de Rodolfo Halffter anfitriona. Pésimo fomento del órgano se
(2O-X-19OO, Madrid. 14-X-1988, México puede hacer con volúmenes de presí ni ación
D.F.) es reedición revisada y ampliada de un como el comentado.
libritr» anteriormente publicado en México La propia concepción del Congreso no
por ei compositor y periodista musical J.A. proporciona mejor imagen que el volumen
Alcaraz. de Actas. Existen múltiples modelos de con-
A pesar de lo que deducirse pudiera de la gresos tanto científicos como gremiales o
denominación de la colección que ahora ini- corporativos y a cada modelo corresponde
cia la ACSE, no es una biografía de Half- un interés concreto. El órgano español plan-
fier (por más que incluya una cronología de tea múltiples problemas mu sicológicos (his-
|7 pp,). sino una colección de capítulos sin tóricos, organológicos...). sociales (con-
excesiva interrelación que tratan diversas te- ciertos, docencia...) y laborales (extinción de
imagen y tampoco comprendo la orientación las plazas de organistas eclesiásticos, intru-
mas de la obra halffteriana. Se completa con de la iniciativa. ¡Triste homenaje éste al re-
'un denominado «catálogo de obras» que no sismo en la organeria...) y todos ellos me-
cién fallecido maestro! recen un congreso por su urgencia y
pasa de ser una lisia ordenada por número
de opus, que no facilita la ficha de las obras X.M.C. gravedad. Loque resulta difícilmente admi-
y que termina remitiendo a los interesados sible es aglomerar en alegre revoltijo estas
a Ediciones Mexicanas de Música. No mu- cuestiones en la misma sesión y mezclar un
cho mejor realizada está la «discografía», Antonio Bonet Corread al.: El órgano es- problema gremial con una cuestión filoló-
que n¡ se molesta en datar los fonogramas pañol. Acias del II Congreso Español de Ór- gica. Las opciones son o congresos mono-
ni proporciona ficha de los mismos. Igual- gano. INAEM. Ministerio de Cultura.' gráficos (la óptima) o congresos con
mente, el libro carece de toda referencia bi- Madrid. 1987. 1 Vol. de 543 pp. de 23 x 16,5 seminarios simultáneos. Cualquier otra op-
bliográfica pese a estar atiborrado literal- cm. (numerosas ilustraciones). ción se parece al quiero y no puedo tan ha-
mente de citas, no siempre imprescindibles bitual en nuestros lares y desanima a priori
para la comprensión de lo tratado. Entre el 26 y 28 de mayo de 1986 tuvo lu- a gran parte de los interesados en un área
gar en el Hotel Sanvy de Madrid el // Con- pero que no están dispuestos a consumir va-
A la absoluta falta de seriedad metodo- greso Español de Órgano a iniciativa de la rios días en asistir a debales ajenos a la
lógica súmese un estilo caracterizado por el Asociación para la Defensa y Fomento del misma.
abuso de intercalaciones textuales entremez- Órgano Español y con organización del
cladas con divagaciones presuntamente fi- 1NAEM. Siguiendo el esquema del / Con- Haciendo abstracción de las aportaciones
losóficas sobre la belleza, la obra de arte y greso... se reunieron ponencias y comuni- gremiales (algunas de las cuales a pesar de
el genio, en batiburrillo con las abundantes caciones de «musicólogos, organeros, su aspecto de pataleta están cargadas de ra-
autoexplicaciones de Alcaraz y una retóri- organistas, docentes y aficionados para es- zón), no se puede afirmar que la ciencia mu-
ca confusa que gusta de usar cultismos cu- tudiar y discutir la problemática del órgano sicológica tuviera, salvo las oportunas
yo sentido no siempre conoce (por cierto, el hispano histórico, su conservación y restau- excepciones, alto nivel, sino más bien pue-
verbo transitivo derivado de «epítome» es ración, el análisis y la difusión de su músi- de considerarse como una página lamenta-
«epitomar» y no «epitomizar» y ninguna de ca, la interpretación y la creación organística ble de la musicología española. Supuestos
las dos acepciones del término, ni la habi- en el pasado y en la actualidad», como muy expertos que no pueden citar más que tra-
tual ni la retórica, se corresponde con la usa- bien ha sintetizado Rosario Alvarez en su no- bajos ajenos en una ponencia de síntesis y
da por Alcaraz). Como tampoco existe un liciadel Congreso para Revista de Musico- que confunden el canto de órgano (polifo-
esiudio filológico de la producción de Half- logía, Vol. X, n." 1, pp. 319-323. nía) con la música para órgano, comparten
fter y las opiniones de Alca raí se limitan al cátedra con presuntos eruditos en h cues-
comentario subjetivo revestido por los tec- Cito dicha noticia por la precisión de la tión interpretativa que, por ausencia de pro-
nicismos retóricos y filosóficos aludidos, misma en reseñar ponencias y comunicacio- pia opinión, se limitan a llenar unas
creo que el libro puede encajar en un párra- nes y los contenidos de las mismas, bastan- cuartillas con citas tomadas al azar y men-
fo de si mismo (p. 74): te diferentes de lo reflejado por las Actas cionan ediciones originales en diversos idio-
presentes. Adviértese no sólo la desaparición mas pero los textos los toman de las
«Tratar de recrear entidades musicales a de la ponencia de Emilio Casares sobre tan habituales traducciones al español olvidan-
través de palabras que se agrupan en impre- atractivo tema como La creación musical do especificarlo aun cuando con ello se apro-
cisas frases que a su vez engendran párra- para órgano en el siglo XX y de diversas co- pien de traducciones tan conocidas como las
fos ambiguos, es una de las más grandes municaciones como las He José Rada, Ger- de Adolfo Salazar. Por lo demás, hay exce-
frustraciones potenciales a que se enfrenta hard Grenzing o la propia Rosario Alvarez. so de esos trabajos por duplicado consisten-
la critica: cada reseña suele ser inoperante También se advierte la mutilación de textos tes en reproducir un documento y antes (o
en mayor o menor proporción, pues la mú- presentados, como ocurre en el caso de la después) explicar al lector lo que dice; pe-
sica, sólo la música, puede ser y simultánea- ponencia del P. López-Calo sobre El liento culiar manera hispana de entender la meto-
mente describirse por entero. Las referencias y sus derivados (intento, fuga...), en la cual dología de la escuela positivista... y esto,
verbales son poco perfiladas y con frecuen- no se incluyen los ejemplos musicales im- cuando no se olvida el ponente o comuni-
cia impotentes. Todo lo que pudiera inten- prescindibles para su comprensión y se su- cante de los documentos y entra de lleno en
tarse como relato de los acontecimientos —al prime la segunda parte íntegra dedicada al la musicología idealista, cuando no en la li-
carecer toda partitura de trama anecdótica— XVM1 tardío. Nada aclaran los prólogos so- teratura fantástica.
resultaría desclavado o inexacto y propicia- bre los motivos de dichas ausencias, lo cual
ría el malentendido.» atenta contra la misma denominación Ac-
ia, que se supone debe recoger lo sucedido Al lamentable panorama descrito suma-
El descuido general caracteriza la edición y expl¡citar las supresiones. mos quienes llevan su osada ignorancia al
de este libro, que carece de otro índice que desprecio del repertorio organístico román-
el de los capítulos, desde el formato anacró- El mismo descuido impera en la acumu- tico confundiendo la decadencia patrimonial
nico y poco estético hasta el desmañado tra- lación de errores tipográficos, presentes des- ibérica (de etiología socio-económica) con
tamiento tipográfico y elección de caja, el de la duplicación de un párrafo de la una supuesta decadencia del instrumento y
descuido en corrección de erratas y compo- introducción de Bonet Correa, pasando por- su literatura en Europa. Quienes defienden
sición (con las notas descolocadas de pági- que en la agenda fechen el Congreso en 1987 que a rio revuelto, ganancia de pescadores
na). No alcanzo a comprender cómo una con reiteración unánime hasta la aparente- y aprovechan la ocasión para mezclar con-
entidad cual la ACSE ha optado por este ti- mente inexistente corrección de erratas. Al ceptos teológicos ultramontanos con ataques
po de obra (pues ya conocían el libro en su desastre de la edición contribuye la eviden- irracionales a partidos democráticos, basa-
primera edición), este tipo de presentación te falta de cariño por el arte de la imprenta, dos en textos que se atribuyen a esos parti-
editorial que perjudica cualquier intento de con cajas irregulares, tratamiento tipográ- dos para luego agredir según la tipica

62 Scherzo
LIBROS

estrategia fascisia. Y quienes atll fueron a nas aparecen salpicadas por bellos dibujos Esíe libro, fechado el último día de 1984,
defender su pan contra supuestos ladrones de Carlos Vidaurre. está configurado en la tradición de la bio-
del mismo. A.R. grafía en la que se intercalan las noticias y
Sorprende, finalmente, la larga lisia de documentación sobre las obras del autor es-
ausentes, casualmente muchos de aquellos Beatriz M. del Fresno: Catálogo de obras tudiado. Dicha opción positivista se ve com-
que en los últimos años han destacado por de Julio Gómez. Centro de Documentación pletada por un meticuloso catálogo (este
su trabajo científico en cuestiones organo- de la Música Española Contemporánea. catálogo semeja ser la fuente empleada y no
lógicas, históricas o filológicas. Ignoro si es Fundación Juan March. Madrid, 1987. I especificada para el Catálogo completo de
que la organización desconoce sus obras o Vol. de 21 x 15 cm. Edición no venal. sus obras. Rafael Rodríguez Albert, ONCE.
es que se planteó la censura. No tiene ma- Madrid. 1987, prologado por Enrique Fran-
La Fundación March presenta ahora el se- co y compilado por José de la Vega Sánchez,
yor imponancia, pues triste favor se les hu- gundo volumen de su serie de catálogos, ini- dada la concordancia unánime con los da-
biera hecho invitándolos a congresos así. A ciada en 1986 por el de Conrado del Campo tos de Vives), una exhaustiva bibliografía y
cambio, vaya mi elogio hacia el bello texto y que, al parecer, se irán alternando irregu- discografia y un cuidado índice de concor-
de un maestro organero, Gabriel Blancafon, larmenle con e! catálogo actualizado de los dancias.
que abre el volumen de Actas. Su ponencia fondos del Centro de Documentación de la
Arquitectura del órgano es un ejemplo de Música Española Contemporánea. El alicantino Rafael Rodríguez Albert
sentido común, conocimiento de causa y sa- La edición se hace sobre reprografía de (1902-1979) es uno de los más interesantes
voirjoire. originales dactilografiados (un uso común compositores de su momento —si juzgamos
En cualquier caso, quizás ha>^ llegado la en medios universitarios anglosajones) lo que con criterios exclusivamente filológicos— y
hora de que los muertos entierren a sus no es especialmente grato a la vista pero ga- es una muestra de un modo de hacer pre-
muertos y que los gremios se reúnan en con- rantiza ediciones de gran tirada a precios ba- ciosista y sincero que se vio marginado por
gresos sindicales, los musicólogos en congre- jos, que es lo ideal si se busca la eficacia de los intereses propagandísticos del Régimen
sos científicos, los docentes en congresos de difusión. El modelo de ficha empleado in- iniciados ca. 1963. No deja de ser significa-
pedagogía y los intérpretes den conciertos. forma de diez parámetros: Titulo y subtítu- tivo, en este sentido, su exclusión del New
X.M.C lo. Género. Coautores o libretistas. Data de Grove por parte de los encargados de redac-
composición. Data de estreno, lugar del mis- tar lo referido a los últimos años de la mú-
mo y sus intérpretes. Plantilla instrumental sica en España. Y no es en vano que autores
Antonio Fernández-Cid: Un arlo musical en afines al Régimen (Franco, Fernández-Cid,
España, Real Musical. Madrid. 1988. 185 y elenco en obras escénicas. Partes de la Sopeña, Marco, Climeni, etc.) no hayan
páginas. 32x22 cm. obra. Fuentes para la partitura. Grabación mostrado el menor interés por su obra o, en
fonográfica. Dedicatorias, encargos, pre- los casos en que Rodríguez Albert mereció
Esto es lo que queda trazado en el estu- mios y otras observaciones. Esta ficha re- unas líneas, lo que muestren sea un conoci-
dio que, impulsado por el Real Musical, ha sulta de gran funcionalidad como he podido miento más que superficial de una obra de
realizado Antonio Fernández-Cid. Un pa- experimentar personalmente al ensayarla, li- la que a menudo fueron críticos con ocasión
norama que, atendiendo al titulo, es el de geramente modificada, en un trabajo mió; de esirenos. En este sentido, el libro de Vi-
Un año musical en España. El autor, desde consigue proporcionar en mínimo espacio ves ha de ir forzosamente contra corriente
luego, cumple con creces el propósito que gran cantidad de información y de un gol- y recuperar el hilo de la historia a través del
reconoce funda mema! en su trabajo: infor- pe de vista se obtiene el dato deseado. Por dato objetivo. Las vinculaciones de Rodrí-
mar sobre un momento. Un momento de do- ello invito a que se estudie su opción por guez Alberl con aspectos estéticos (caloló-
ce meses, de octubre de 1986 a octubre de otros autores en beneficio de la inteligencia gicos gusta de escribir Vives) stravinskianos.
1987, Y lo hace, tras labor que se adivina de los trabajos bio-bibliográ fieos. sus vinculaciones con los procedimientos ar-
fatigosa, detallista, ordenada, de manera po- mónicos del neoclasicismo francés y la re-
dría decirseque exhaustiva en estilo y siste- Completa el volumen, tras el fichero por cogida de medios ¡diomátícos supuestamente
ma, que ha acreditado durante largos años orden cronológico, un índice exhaustivo de alejados de su etiqueta al servicio de una in-
de actividad critica y musicográfica. partituras editadas, una discografía, una se- dividualidad «consecuente con sus ideas es-
Fernández-Cid, meticulosa, cuidada y pon- lección de escritosde Julio Gómez y una bi- táticas y sociales y con toda la problemática
deradamente, va pasando revista a todo lo bliografía esencial. Súmese a ellos unos que ello le ocasionó», son aportación de
que en este pais ha sucedido en relación con correctos índices (alfabético de títulos y ge- Vives.
la música culta en el período mencionado. nérico) que garantizan la agilidad de uso de
No se trata, por supuesto, de una relación la obra.
sumarial, sino de una referencia, más o me- La autora realiza su tesis doctoral con Es de lamentar que el autor hubiera de ce-
nos extensa —por lo común comentada con Emilio Casares sobre Julio Gómez y ha lo- ñirse a una extensión, maqueta y tratamiento
alguna amplitud—, de acontecimientos, per- grado un catálogo detallista y generoso en tipográfico poco compatibles con una obra
sonas, entidades, instituciones y actividades. información, tomándose las lógicas liberta- que intente ir más allá del, imprescindible,
Los distintos capítulos se dedican a: Perfi- des en la redacción del último parámetro en documentalismo. E) formato, ingrato y tras-
les singulares del año, Escenarios de la vida beneficio de esa información. Así, son de nochado, incluye indiferenciación tipográ-
musical española, Orquestas sinfónicas y de agradecer los abundantes envíos a fuentes fica entre los textos del autor y las citas
cámara, grupos, solistas. Coros, ballets. hemerográficas y las advertencias sobre literarias y tampoco se acudió al sangrado
Opera y zarzuela, Música de hoy, Festiva- aquellas obras que generaron debates en la para acotar éstas. Ello hace un tanto incó-
les, Organizaciones, Fundaciones, concur- prensa. moda la lectura, ya poco facilitada por la
sos, premios. Libros y revistas, Televisión fealdad de una página ¡que reserva las ver-
y radío, discos y Formación musical y edu- Un instrumento, pues, preciso para el co- sales para las notas a pie!
cación, materia tratada con especial interés nocimiento de aquel gran humanista-músico
y apreciable compositor que fue Julio Gó- Asimismo es de lamentar que las limita-
y sobre la que opinan diversos especialistas ciones alcanzaran a los ejemplos musicales
consultados por el autor. mez, un personaje al cual tengo especial sim-
patía tras la lectura de sus encantadores que hubieran aclarado algunas de las ideas
artículos en Harmonía, cuya recopilación re- que Vives explaya literariamente. Se ha lo-
El libro, que a muchos no les dirá nada clama acertadamente Beatriz M. del Fres- grado la recuperación de la personalidad y
nuevo y que a algunos se les antojará inne- no. la documentación de un músico «victima del
cesario, puede tener, sin embargo —con in- heredado subdesarrollo cultural, patente
Bienvenido sea este catálogo y sus seme- consuetudinariamente en nuestro pais con
dependencia del mérito incuestionable del jantes, que es de trabajos de base de lu que
notario-comen (arista—. un interés socioló- preferencia en la Cenicienta del Arte».
más carecemos en la musicología española.
gico grande porque da fe, con bastante ob- X.M.C. Como acotación para interesados en Ro-
jetividad, aunque desde presupuestos dríguez Alberl, advertiré que su canción Le-
naturalmente subjetivos, de un estado de co- José M.' Vives (Ramiro): Rafael Rodríguez vádeme está publicada en el volumen 34
sas —buenas y malas—, de unas carencias, Albert. Prólogo de Beatriz A. Fernández, canciones gallegas dedicadas a Amonio
de unos problemas —explícitos o Fernández-Cid (Dipl. de Ourense, 1982).
implícitos— y de un modo de sentir musi- Vda. de Rodriguei-Alberl. El compositor y
>iii obra n.° 2. Asociación de Compositores Que Vives no lo indique en su libro me in-
cal. I eyendo entre lineas es posible extraer vita a pensar que la viuda del compositor
provechosas consecuencias. Sinfónicos Españoles. Madrid, 1987. 1 Vol.
de 2D3 pp. 16,5 x 12 cm. Abundantes ilus- nunca tuvo noticia de esta edición pésima-
El volumen está muy cuidado. Sus pági- traciones. mente difundida. X.M.C.

Scherzo 63
PARTITURAS

Josrph Nebra: Tocatas y Sonata para órga- cados por L.A. González (cuya Tesis Doc-
no o clave. Transcripción y estudio: Román toral sobre el villancico en el s. XVII, dirige
Escalas. Colección «Tecla Aragonesa». Vol. PARTITURAS el Dr. Carreras) pretenden servir de mues-
I. Institución "Fernando el Católico». Sec- trario de esa amplia producción de Ruiz Sa-
ción ile Música Antigua. Zaragoza, 1987. 1 maniego .
Vol. de 26 pp. (17 dt música + 1 de facsími- Katsner, Climem o Siemens. Sin entrar a Sin duda, este autor reúne múltiples con-
les) y 23x32 cm. opinar sobre la cuestión, creo que la figura diciones pura ser considerado de muestreo,
injustamente minusvalorada de Larrañaga pues en su obra se reúnen todos los tópicos
La rica personalidad musical de José de puede cobrar fuerza desde esa luz. Me atre- del momento, como muy bien señala Carre-
Nebra (Calaiayud, 6-1-1702. Madrid, vería a proponer a Escalas que considere en ras. Multiplicidad de temas, tratamientos
II-V11-1768) fue siempre considerada por los su modelo de explicación la excelentísima es- policorales que incluyen incluso coros ins-
historiadores, como sintetiza el bello artículo cuela portuguesa de tecla en la que se super- trumentales, tipicismos (que hicieron creer
que Roben Stevenson le dedica en el New ponen, a mi modo de entender, autores que, en el pasado que fuera un precursor del uso
Grove, si bien la atención preferente se di- como Sebeas, están en íntima relación con de la Jota), etc., avalan este carácter, pero
rigiera hacia su faceta de compositor escé- el caso Nebra y algunos otros que, como nada de lo hasta ahora conocido invita a
nico y su labor al servicio del ley Fernando Francisco Xavier Baptista, requieren oíra ex- creer que fuera un compositor de relevan-
VI. Más recientemente, su obra religiosa ha plicación. cia, ya no en el XVII español del período
atraído la atención de diversos intérpretes central cual Patino, García de Salazar o Irí-
cual es el caso de José Rada. En la pasada Se hace preciso elogiar lo cuidado de la zar, sino incluso en la propia Zaragoza, don-
XXV11 Semana de Música Religiosa de edición, desde 13 elección de la bonita Ge- de la memoria de un Urbán de Vargas o un
Cuenca se recuperó en concierto su Réquiem neva Thin para la tipografía, hasta la gene- Pontac o lo que vendría con un Egüés, un
por la Chapelle Roya) dirigida por Philippe rosa caja, el acierto de la portada, etc., que Cáseda o un Micieces poco favorecen a Ruiz
Herreweghe. Su música está dispersa por di- marcará la pauta de la colección. Igual gus- Samaniego. Por ello no se me alcanza el mo-
versos archivos ibéricos y americanos, des- to ha imperado en el dibujo musical, debi- tivo de seleccionar a este autor frente a los
de el Real Palacio hasta los más modestos do, como es habitual en la Fernando el citados y aun a otros cuya música parece ser
como puede ser el de la Colegiata de Alfa- Católico, a las benedictinas de Zaragoza. Es- de mayor interés, cual el maestro de La Seo
ro. en e¡ cual localicé una bellísima Canta- peremos que el criterio música antigua pa- unos años antes, Manuel Correa. Creo en-
da al Santísimo. ra teclado no excluya la interesante música tender que el motivo por el cual el joven edi-
pianística aragonesa del XIX y que el crite- tor seleccionó a Ruiz de Samaniego es,
rio funcionalista de Escalas sirva de ejem- precisamente, esa característica de aluvión
Siendo reconocida su importancia como plo en un futuro ante elecciones habituales
maestro del P. Soler y de su sobrino Manuel que permite mostrar gran diversidad de
que postponen la funcionalidad a la litera- «procedimientos y medios de expresión» que
Blasco de Nebra (el segundo apellido de José lidad hasta en el error de copista.
era Blasco) era común lamento la ausencia acertadamente señala la breve introducción
de producción instrumental de su autoría en X.M.C. institucional.
tanto que nos podría ilustrar sobre los su-
cesos estéticos en la música española de su Al iniciar su colaboración con la Univer-
momento. El afortunado hallazgo de dos Josepb Ruiz Samaniego: Seis villancicos del sidad zaragozana quizás hubiera debido
fuentes de música para leda (3 Tocatas, I Maestro de Capilla de El Pilar, Don J. U.S. plantearse la «Fernando el Católico» la crea-
Sonata y un fragmento de 7 compases) por Edición de Luis Antonio González Marín. ción de una colección específica que aten-
parte de Román Escalas, es un acontecimien- Polifonía Aragonesa IV. Institución «Fer- diera tesinas, primeros trabajos, etc. La
to feliz, confirmando !a lectura de esta mú- nando el Católico»- Zaragoza, 1987.1 Vol. inclusión de estas obras en series musicoló-
sica la calidad habitual en el autor y de 166 pp. (140 de música). 30,5 x 22,5 en. gicas ya establecidas es muestra de genero-
haciendo desear su estreno en concierto y su sidad institucional, pero con el riesgo que
grabación. se exija de la publicación de un estudiante
Poco sabemos aún de José Ruiz Samanie- bastante más de lo que la ecuanimidad
Román Escalas, director del Museo de lo go, maestro de capilla de El Pilar entre 1661 aconseja.
Música de Barcelona y acreditado intérpre- y 1670, año éste en que es expulsado de su
te de flauta de pico, aborda valientemente cargo acusado de malos tratos a los niños Es preciso elogiar de este volumen el ri-
la cuestión de la Sonata española para te- cantores puestos bajo su responsabilidad. De gor filológico empleado por Luis Antonio
cla tanto en el prólogo a su edición como su música nos diera primicia el incansable González Marín, rigor que a menudo echa-
en el inteligente artículo que publica en Me- Miguel Querol en 1973 en el Vol. 5." deAíu- mos de menos en obras firmadas por musi-
sarre, Vol. III, 2, sobre estas obras de Ne- sica Barroca Española dedicado a Cantatas cólogos ya conocidos, y que en este caso ha
bra. Afirma Escalas que la cuestión tonal en y canciones para voz sola e instrumentos, llevado a la renuncia radical al papel del edi-
Scarlatti —y en la música española del pese a lo cual su figura sigue siendo escasa- tor como último responsable de la realidad
momento— nada tiene que ver con la et no- mente más conocida que lo era cuando Sal- sonora de la obra, ya que deja en blanco
música, sino con la peculiar tradición espa- don i lo recordó en su Diccionario de aquellos bajos que se perdieron con el paso
ñola del cromatismo, desde el Renacimien- efemérides. del tiempo. No puedo dejar de señalar, sin
to, que seria la que determinó la estructura embargo, que el estudio preliminar revda al-
tonal de nuestra et no-música y no al revés. Juan José Carreras señala que según avan- gunas carencias como cierta incomprensión
Escalas no duda en exigir abandonar radi- za el s. XVII, ocurre (en las capillas arago- del grave problema de la representación es-
calmente las teorías tipicalistas (creadas por nesas, al igual que en el resto de las cénica de ciertos villancicos, incluso con tra-
musicólogos extranjeros) y estudiar las re- españolas) que «la importancia del villanci- moyas y ropajes, que no es incompatible con
laciones reales entre la obra de Scarlatti y co va a ser cada ve; mayor y en algunos la concepción retórica del lenguaje musical
la música española de tecla para esclarecer autores la producción conservada en lengua del estilo representativo y concordantes; una
la influencia de ésta sobre aquél. vulgar supera con mucho a la conservada en consulta bibliográfica un tamo insuficiente
lengua latina. Este es el caso de José Ruiz que afecta a una concepción simplista del fe-
Así, escribe que «estas obras de Nebra de Samaniego: frente a su treintena de obras nómeno del villancico que va más lejos de
afirman la existencia y desarrollo de un es- en latín nos encontramos con un centenar lo literal i o-música I y, quizás lo más impor-
lilo español de música de tecla a partir de largo de villancicos (...). Las combinacio- tante, unos conceptos un tanto peculiares so-
la primera mitad del siglo XV1I1, en que la nes instrumentales y vocales son múltiples bre el bajo continuo y su práctica- Nada, de
forma, el tratamiento idiomático de la di- y variadas y responden a esta flexibilidad: todos modos, que no puedan corregir sus es-
sonancia, la vivacidad rítmica, el cromatis- desde voces solistas acompañadas de bajo ludios actuales y su deseable estancia como
mo y su relación con la tonalidad, no continuo hasta conjuntos de doce, dieciséis post-graduado en alguna universidad extran-
difieren en nada de lo que hasta ahora se ha- voces divididas en varios coros. Acompañan jera. Como atinadamente señala el Dr. Ca-
bían considerado atributos del estilo perso- siempre los instrumentos: órgano, arpa, ba- rreras en su presentación: «Esperemos que,
nal de Scarlatti y que debemos rescatar como jón y archilaúd para tocar el bajo continuo; en tiempo no lejano, su trabajo permita eva-
elementos propios de nuestra música, a fin violines, chirimías, cornetas, agrupados fre- luar con más precisión el valor estético e his-
de centrar y definir el concepto de Sonata cuentemente en coros instrumentales que se tórico de lo que ahora se ofrece como
española para tecla». oponen y colaboran con las voces que can- muestra».
tan». (Enciclopedia Temática de Aragón.
Escalas abre, desde luego, una polémica Vol. I). Estos seis villancicos ahora publi-
que, desde otras perspectivas, plantearan JÍ.M.C.

64 Scherzo
LA GUIA DE SCHERZO

Cfcto de C i n n y 14, 15, 16: Seiji Oíawa. LOS ANGELES


Anne-Sophie Mutter, violln.
CONCIERTOS Pollloní»
5 de abril: Trio Mendelssohn
UGUIA DE SCHERZO Beethoven. Takemitsu, Füarmdafca de L o i A ágeles
Strauss. 1,3 de abril: Sin Tónica de la
de Amsterdam. Agustín 21,22. 23, 26: Seiji Ozawa. Ciudad de Birmingham. Si-
León Ara. violin. Dvorak. SANTIAGO DE Brigilte Fassbaendet. Th ci- nitHi Rattle. Holloway, Sibe-
ASTURIAS 12: Enrique Llácer, percu- lius. Stravinsky.
COMPOSTELA mas Alien. Mozart, Mahler.
Sinfónica de Asturias sión; Víctor Martin, violín; 7.», lOt Andre Previn. Ber-
JostOrti, trompeta. Llicer. II Jornadas de Música lioz, Strausi. Walton.
13. H , 15 de ibrll: Víctor Pefiar rocha. Coa temporalea CLEVELAND 15, 16, 17: Andre Previn.
Pablo Pérez Betthoven. 19: Conjunto Barroco Zara- Witold Lutoslavfski. Lutos-
11, 21,19: Maximiano Val. banda. Frescobaldi, Cima, Auditorio de l i Universidad Orquesla de Cleveland lawski, Mozarl, Brahms.
des. Pedro Corosiola, vio- Corelli, Couperin, Bach. Te- I I de abril: Dmitri Fumad- 7. » de abril: Coro de Cleve- 11, 14: Andre Previn. Co-
loncello. lemann, Vivaldi. ytev, violoncello: Zdravka land. Roben Page. Beetho- pland, Mendelssohn, Banok.
26: Cuarteto Arcana. Dimi- Radoilska, piano. Shcsiako- ven. Verdi. i í , 29, 1 de mayo: Andre
BARCELONA tar Furnadjiev, violoncello; vitch. Dallapiccola, Stra- 21. I I , 13, 2í: Vladimir Previn. Anne-Sophie Mui-
Sadravska Rodoilska, piano. vinsky. Ashkena». Joshua Bell, ler, violín. Beethoven, Sha-
O r q n n l i Ciudad de Shostakovitch. Slravinskj, I t : En semble de Madrid. vioiín. Scriabin, Tchai- pera, Bartok.
Baritina a Kodaly, Bartok. Femando Poolete. Sáenz, kovsky. Shostakovitch.
9, 10 de abril: Franz-Paul Schule, Wciner, Steffen. 1», 19, 30: Vladimir Ashke-
OrqueiU de HTVE 20: Cuarteto Lieder. Martí- nazy. Strauss.
Decker. Presentación solis- nez Fontana. Núfltz, MONTE-CARLO
tas orquesta r Gershwín, 7, 8 de abril: Ronald Zoll-
Porgy and Bess. man. Raphael Oleg, violín. Guridí. DRESDE
Pucyo. Schumann. 11: Grupo L.l.M. Milhaud. PrlRlemps des A r u
14, 15: Coral Carmina. 14, 1S: Coro RTVE. Percus- Homs. Slravinsky, Berg,
Franz Paul Decker. Solistas. PaHbarmoaie Dresden I de abril: Les Ans Floris-
D'Albert. Titfland(versión síomstes de Barcelona. Solis- Ivés, Villa Rojo. sants. William Christie.
tas vocales e instrumentales. 21: Música rlectroacúsiica. 2, 3 de abril: Tomas Kout- Monteverdí, Mazzocchi,
de concierto). Jordi Casas. Brahms, Stra- Hidalgo. Dohenhy. Solelo. nik. Janacek. Kubin.
22, 23, U: Witold Rowicki. Smelana- Rossi, Grandi. Charprntier,
viniky. Duran-Loriga, Ele la Cruz Lamben.
Raphael Oleg, violin. Rossi- I I : Temporada de la UER. (Iglesia de la Universidad). 9 10: Jórg-Peter Wfiglr.
ni. Tchaikovsky, Brahms, iXx Grupo Circulo. Domini- Shostakovitch, Mahler. 6: Alfred Brendel, piano.
Kilar. Antoni Ros-Marbá. Carni- Schubert.
cer, Markevilch, Prieto, ÍIC Deguines. fagot. José 16, 17: Horia Andrcescu.
30, I de muyo: Salvador
Mas. Fermí Reíxach, recita- Gerhard. Ravel.
21, 22: Miguel Ángel Gómez
? uis Temes. Balboa, Char- Mihelcic, Beethoven, Ivés.
30,1 de nuyo: Antoni Wítt.
9: Jean-ñerre Rampat, flau-
tas Marielle Nordmann, ar-
dor. Brotom. Toidra. les, Luque, M acias, Boulez, Ei. Bach. Telemann. Spohr,
Martínez. José María Pinzo- Aracil. Meyer, Ravel. Shosta-
kovitch. ctrini, üodefroid. Shankar.
Ibercamera las, piano. Turina, Falla, 23: Alberto Nieto, piano. 10: Filarmónica de Monie-
Schumann. Guinovait, Taverna-Bcch, Carlo. Lawrence Foster. Ka-
Abril, sin determinar María Soler, Ibánez, Marco, Cas-
Joao Pires, Husseyn Sermet, Ibermnska LEIPZIG lia y Marirlle Labeüuc, pia-
tillo, Falcón. Aracil, Llacer- nos. BerliO7, Bruch, Dukas.
ianos. Mozan, Schubert. 6 de abril: Joven Orquesta Pla, Casablancas. J.L. Tu- Orqmesla del Gewandkaus
Í7: Julián Bieam, guitarra. Nacional de Esparta. Coro rina. Larraun.
13: Cuarteto Orlando. Mo-
zart, Schubfrt, Brahms.
Obras a determinar. de la Filarmónica Eslovaca. 7, S de abril: Kurt Masur.
Peter Rosel. piano. Bruch, 1(: Jean-Pierre Wallez, Pie-
Earoeowcrt Escolania Nuestra Seílora TARRASA Btflhoven. rre Barbizet, pianos.
del Recuerdo. Sheila Arm- 21, 22: Filarmónica de Bra- Beethoven.
2Sac i M I : Northern Sinfo- strong. Anthony Rolle- Cealrr Cultural de la Calta
nía Orehesirs. Jean-Bemard Johnson, David Wilson- [ isla va. Zdenek Kosler. vio- 20: Orquesta Sinfónica de la
de TerTassa lin. Suchon, Mahler. Radio de Berlín. Riccaido
Pommier, piano y dirección. Johnson. Edmon Colomer.
Schubert. Chopin, Men- Brillen, War Réquiem, 14 de abril: Cuarleto Moy- Chailly. Mozart. Mahlcr.
delssohn. zes. José Luis Lqpategui, 23: Renata Scotto, soprano;
Universidad Autóaom* RUitarra. Boccherini, De- LONDRES Roben de Ceunynck. Rossi-
Moiartlana bussy. ni. Mozarl, Massenet. Gou-
27, 29 de abril: Orquesta de The Somh Bank Centre nod, Cilea, Mascagni.
26: Orquesta Solistas de Ca- Cámara del Concertgebouw
taluña. Gerhard Schneider. 2 de abril: London Philhar- 24: Orquesta Franz Liszt de
de Amsierdam. VALENCIA momc. Neeme Jarvi. Wladi- Budapest. Jan os Roila. Vi-
Ángel Jesús García, violín.
Moiari, Sinfonía k-130. Ceilro p a n la Difusión de Orquesta Mnnldpil mir Ashkenazy, piano. valdi, Haendel. Boccherini,
Concierta para violin k-207, la Másica Contemporánea Rimsky-Korsakov, Rachma- Mozart.
15 de abril: Eduardo Cifre. ninov. Glazunov.
Adagio y Fuga k-¡46, Di- Katchalurian, Shostako-
veríimenío k-25¡. 4 de abril: Audiovisual. 3: Orquesia y Coro BBC.
Grupo OMN (Circulo de Be- vitch, Prokofiev. Solislas. John Pritehard. MUNICH
llas Ar(cs). 22: Edmon Colomer. Bá- Mahler.
BILBAO I t : Atíumasa Nakabayashi, guena Soler, Martin, Fllarmoaica de Munich
Schumann. 5, 7: London Philharmonic.
guitarra. Takemiisu, Naka- Jeffrey Tale. Shostakovitch, 10, 12 de abril: Sergiu Celi-
Slnfóik» de Bilbao bayashi, Támara (CBA).
M , 29 de «Dril: Enrique Gar- Benjamín, Bruckntr. / bidache. Schubert, Reger.
1S: Trio Ais Nova. Mader- AMSTERDAM Berg, Beethoven, Dyoiak. 11, 11: Sergiu Celibidache.
da Asinsio. Antón Nel, pia- na, Aitken, Szersvanski 12: Cuarteto Allegri. Dvo-
no. R. Halffter. Schumann, (CBA). Orqunla del Itzhak Perlman, violín.
ConeengebOB» rak, Smetana. Mendelssohn, Becthoven.
Dohnanyi, Ravel. 13: Royal Philhannonic. Schumann.
Asoclacida Ewailola de
Mddca de C i m a n 11, 13,1S, IT: Bemard Hal- Wladimir Ashkenazy, [thak ií, W: Sergiu Celibidachr.
CANARIAS tínk. Coros. Solislas. Mah- Perlman. víolin. Tchai- Murray Perahia, piano.
14 de abril: Colectivo de mú- 1er, Octava. kovsky. Mendelssohn. Mozarl,
Sociedad Filara única dt ¡kos de la Asociación. Tríos 10, 21.22.24: Cristoph von 14: Royal Philharmonic. Schumann.
Lai Palmn de Beethoven (IV) (Teatro Dohnanyi. Mussorgsky. COTOI Pro Música y Festival 30: Repetición dd programa
Albeniz}. Schumann, Schoenberg. de Brighton. Charle] Mac- de los días 10 y 12.
7 de abril: Coral Polifónica 2S: Conjunto de Cámara de 27. 28. 29: Yuri Temírka- arras. Vaughan-Williams,
de Las Palmas. Juan Jos* la República Popular China nov. Gidon Kremer. violín. Elgar, Walton.
Fakón Sanabria. (Teatro Albénií). Mendelssohn, NUEVA YORK
21: Cuarteto Orlando. 17, I I : Philharmonia Or
chestra. Leonard Slatkin.
Sinfónica d i Teaerlre PAMPLONA BERLÍN Barber, Shmtakovitch/Ber- FHarmdnica de Nueva York
Orqusla Si s i l Cecilia de hoz, Beethoven. Brahms. 1,1 de abril: James Conlon.
14. 13, 1*: Michel Swierc- Panploni Filarmónica de Berlín 19: London Philharmonic. Young-Ucl; Kim, violin.
zewsky. Stravinsky. Rou- 8,9 de abril: Mariss Jansons. Kuri Sanderling. Wrbrr, Si- Berg, Dvorak.
SKI. % de abril: Jacques Bodmer. betíus. 7, i, 9: Charles Duloit.
Ana Vela Chaves, viola. Vi- Antonio Meneses. violonce-
11,21: Ondrej Lewit. Paul llo. Grieg, Dvorak, Shosta- 20: London Mozart Players. Anne-Sophie Mutter. violin.
Opie. oboe. Rossini, Marce- valdi. Haydn. Bartok. Janes Glover. Tchaikovsky, Beethoven, Bartok.
llo, Strauss. Francaix. kovitch. [>vorak, Mozart. 14. 15. 16: Charles Dutoil.
21. 29: Sabas Catvitk). Jesús 29: Jacques Bodmer. Gerar- 12.11: Kurl Masur. Claudio 24: London Philharmonic. Jean-Philippe Collard, pia-
Aniel Rodriguen, piano. do Gandir», piano. Clemen- Arrau, piano. Beethoven. Bemard Haitink. Radu Lu- no. Dulilleux. Ravel, Stra-
Milhaud, Poulenc, Stra- ti, Bartok. Gandini. Delibrs. Bruckaer. pu. piano. J. Strauss. Mo- vinsky.
viruky. 15,16: Gerd Albrecht. Kol-

«
zart, Mahler. 11, 21, 23: James de Preist.
SAN LORENZO DE Blacher, violin. Ruztcka, 25: London Sinfonietta. Lu-
aydn, Dvorak. Haydn, Persicheiti, Tchai-
MADRID EL E S C O R I A L
I I : Coro Emsi-Senrf. Plüw- ciano Berio. Ravel. Berío. kovily
Real Colino de Curtos III right, Quivar, Lima, Furla- Mahler-Berio. 21, 29, 30: James de Preist. ^ ^ ^ ^ ^ H
Orqketla F V K Í O U I 17: Philhaimonia Orchestra. Glenn Dicterow, violln.
III Centenario <W ncilo- Cario María Giulini. Andrew Da vis. Strau&s.
í, 9,10 de ibrll: Carlos Kal- Rey Carloi I I I Verdi, Réquiem. Faure, Sainl-Sacni, Walton.
mar. Agustín León Ara, vio- 24: Herberl von Karajan. U , 29: Marie-Clairt AUÜn,
lin. Gerhard. 9 y 16 de abrH: Genoveva Mozart, Strauss. órgano. Bach, Arte de la
Fuga. PARÍS
15,16,17: Jesús López Co- Gilvez, clave; Montserrat
bos. Ivo Pogorelích. piano. Torren!, órgano. Soler. In- 21: London Phílharmonk. Sala Pteyd
Ordóflez. Marco Chopin. tegral Concirrros para dos BOSTON Eliahu Inbal. Míhlcr,
12, Z3, 24: Jesús López Co- teclados. Novena. • de abril: Nouvel Orchetíre
bos. Coro Nacional. Pedro 23: La Stravaoanza. Kirn- Slnfoaka d* BoHoa ». Royal Philharmonic Or- Philharmonique. Armin
Corostola, violoncello. berger, J.C. Bach, Rodii, 7. », », 11 ét ibrU: Coro cheslra. Coro Feitival Jordán. Coro Radío Fran-
Schuben, Prieto. Minguet, Lluch. Festival de Tanglewood. Sei- Bnghton. Solislas. Anta] cia. Lalo.
19,30, I de Hayo: Jesús Ló- 30: Cuarteto Arión. Cana- ji Ozawa. Seuions, Men- Dorati. Beethoven. Misa 12: Ensemble Orchestal de
pei Cobos. Wagner. les. Boccherini. Mozarl. delssohn. Solemne. París. Roberto Benzi. Jean-

Schcrzo 65
Jacflues Kaniorow. Rossíni, Prítchard. Franco Zeffirelli. Tambone. 15.17, U , 13 dt Strik FiTurt
Paganini, Bizet.
13,14,16: Orehestre de Pa-
OPERAS Brendel, Grtiberova, Lima. abril. BORIS GODUNOV (Mus-
Primera: 15 dt abril. sorgsky) (Versión 1.869 en 3
ris. Ciaus Peter Flor. Gidon THE KNOT GARDEN
Kremer. Beeihoven, Matl- BARCELONA MUNICH actos). Eri Klas. Nestcrenko,
IIUE, Schumann. (Tippet). Director musical Talvik, Karask, Mi Ibera,
15: Orchestre National d'IIc- Gnm Teatro del Uno por confirmar. Nich o las Biyertocbe Slaalmpcr Si Id. 11, 11, 13, 14, 15,1»,
de-France. Jacques Mercier. OTELLO (Verdi>. Amoni Hyiner. Howells, Kitchen, ELEKTRA (Strauss). Leh- 19, 20,11 de abril.
Solistas. Coro regional. Ros-Marbá. Ailaniov, Va- Opic. Primera: 19 dt abril. berger. Behrens, Fassbaen-
Moíart. def, Studer. Rootering, Thcalre des Champt Elyaén
19: Ensemble Orchestral de rady, Bruson. 13, 17, 21,5 Kaglíih Nailon*! Opera
París. Armin Jordán. Mik- de abril. King 5, 9, 13 de abril. DER RING DES N1BE-
hail Rudi, piano. Schoen- DIE ZAUBERFLOTE (Mo- LUNGEN (Wagner). Or-
berg, Schubert, Mozart. zari). Ivan Fischer. NichoLas NUEVA YORK questa Filarmónica de Niza.
MADRID Hytner. Rawnsley, Folwell,
20, 11: Orchestre de París. Coro de la Opera de Niza.
Alain Lombard. Jean-Pierre Teatro Lírico Nadonil Reíd. Randle. 1, 7, 9, 13. Metropolitaa Opera Btrislav Klobucar. Daniel
Dupuy, piano. Haydn. La Zarrutla 15, 10, 11, 16, 11 dt abril. IL TROVATORE (Verdi). Mesguich. Bunont Brunet,
Saini-Saéns, Berlioz. VEK MAKROPOULOS Evans, Finnie, Gerschuni,
12: Murray Perahia. piano. ERMIONE (Rossini). Al- Gelmetti. Mitchell, Cossoi-
(Janacek). Liontl Friend. to, Sebastian, Nucci. 1,6,9, H arríes. Norik. Yahr. 6. S,
Moza/l. Schubert, Chopin. berto Zedda. Hugo de Ana. David Pountney. Barstow,
25: Nikita Magaloff. piano. 12. 15 de abril. I I , 13, 16, I I , 21, 14 ét
Caballé, Zinunermann, Me. Bottone, Strauch, Sieiger. abrH.
Rachmaninov, Mussorgsky. rritt. González. 15, 18. I I . 14, 1». 13. 30 de abril. LULU (Berg). Levine. Mal-
2Í: Nouvel Orchestre Vtul- 14, 17 de abril. fitano, Troyanos. McCau-
harmonique. Elíatiu lnbal. COSÍ FAN TUTTE (Mo-
zarO. Graeme Jenkins. John ley. Mazura. 2. 7, t i . 16 de VENECIA
Coro Radio Francia.
Mahler. BRUSELAS Cos. Lott. Jones. Pope. Da- abril. G n u Teatro La Fenict
27, I t : Orchestre dt París. vies. 17, 19 de abril. WERTHER (Maísenet).
L* Moniutc SALOME (Strauss). Guslav
Kurt Sanderling. Liadov, Fournct. Von Stade. Kraus.
Glazunov, Brahrns. LES CONTES D'HOFF- Sulwell. 1, 5, I . í), 16 dt Kutin Piei Luigi Pizzi.
MANN (Offenbach). Ro- abril. Glauser, Anderson, Groen-
bert Bleser. Luc Dessois. MILÁN COSÍ FAN TUTTE (Mo- roos, Price, Castelli. 2, 5 de
Baslide, Martin, Lara. Teatro alia Scala zarí). Levine. Te Kanawa. abril.
VIENA Friedmann. 1,3,7,9,16 de LE COMTE ORY (Rossini).
DER FIEGENDE HO- Momague, Hong, Renda!],
FUannúnka de Vleni •bril. LLAENDER (Wagner). Hagegard.4. 9, 14 de abril. Bruno Campanelia. Pier
Muli/Weller. Monis. Muff, Luigi Pizzi. Maileuzzi. Sko-
16, 17 de abril: Riccardo glund, Devia, Anselmi. 14,
Muii. Schuben, Scriabin. LONDRES Gessendorf, Goldberg. 2, 5, PARÍS
S, 10, 16, 10 de abril. 26, a, 30 de abril.
OrqneslB de li ORF Royal Optra Housc L'ELISIR DAMORE (Do Piláis Gamier
14 de abril: Marek Janows- Covtnl Cuden nizetti). Palane. McLaugh- VIENA
BORIS GODUNOV (Mus-
ki. Mahler. Sexta SALOME (Strauss). Chris- lin. Desderi, Pavarolti, sorgsky) (Versión 1.874en4 Slaatioptr
24: Caspai Richter. Dieter Nucci, Ferroni. 14, 17, 19,
Leich;, violoncello. Wi- toph von Dohnányi. PMer actos). Loihar Zagrosek. LA FANC1ULLA DEL
lliams, Schoenberg, O Hajf- Hall. Ewing, Tear. Der- 11, U, 16 de abril. Burchuladze. Porta, Rin- WEST (Puccini). Leonard
fier, Messiaen. nesch. Primera: S de abril. LA FILLE MAL CARDEE garl, Marliere. Lindroos, Slalkin. Zampieri, Carolli.
28,W: Heinz Wallberg. Fa- LUCIA DI LAMMER- (Hertel, Hcrold). Sasson. Seneclial, Garein. 1, S. 7. 9 Domingo. Kerns. JekKitj.
lla, Ravel, Franck. MOOR (Donizetti). John Dorella, Grossi, Armialo, de tbril. 15. I I . n, 25 dt abril.

CURSO DE PERFECCIONAMIENTO Campanella(lg/30-VIII). Inscripciones: Hasta


DE PIANO et 10 de junio (Composición: 31 de mayo, Di-
CONVOCATORIAS rección: 15 de mayo). Se realizan pruebas de
Rea! Conservatorio de Madrid. 11-21 de
abril. Impartido por el gran pianista, discípu- admisión y otorgan bolsas de estudio. Infor-
lo de Ravel. y profesor del Conservatorio de Gregoriano); Hendrik van der Werf (Linea me- mación: Fondazione Accademía Musicale Chi-
París, Vlado Perlemuter. Organiza y acepta las dieval), Michel Huglo (Paleografía medieval) giana. 53100 Siena. Italia. Tfno.: 0577/46152.
inscripciones: ISME Espafia. Ver gara, 4, 4.°. (27-VI/9-VII). Interpretación de ¡a música con-
28013 Madrid. temporánea: Jesús Vilia-Rojo (27-VI/9-VII). CURSO DE INTERPRETACIÓN PARA
Piano: Guillermo González (27-V1/9-VU). Gui- CUARTETO DE CUERDA
EL ÓRGANO EN LA PENÍNSULA tarra: Joic Miguel Moreno (27-V1/9-VII). Voz: Impartido por el Cuarteto Melos de Stutt-
Esperanza Abad (27-VI/9-V11). Violín: Erie gart. Del 20 al 30 de septiembre en Blonay (Sui-
IBÉRICA Hobanh (2-9-V11). Viola: Anita Mitterer
IX CURSO INTERNACIONAL DE za). Inscripciones (600 francos suizos): hasta
(2-9-VII). Violoncello y piano: Christophe el 30 de junio, dirigiéndose a Sekretariat Meis-
INTERPRETACIÓN Coin, Patrick Cohén (27-V1/9-VII). Música de terkurse des Konservatoriums Bem, Kramgasse
. Se celebra del 18 al 30 de julio en cámara: Christophe Coin. violoncello; Patrick 36, CH-3011 Bern.
í Torredembarra-Montblanc (Tarragona). Nú- Cohén, piano; Erich Hobarth, viol/n; Aniía
mero de participantes máximo: 15. Se traba- Mitterer, viola (2-9-VII). Inscripciones antes del
jará con los órganos de Torredembarra 15 de mayo. Debe remitirse la documentación II CURSO DE SOCIOLOGÍA
{Hermanos Guilla, 1705) y Montblanc (Cade- a Secretaría del Curso Manuel de Falla. Apt- DE LA MÚSICA
rcia, 1607; Boscá. 1703). Programa: Aguilera do. Correos 64. 18080 Granada. Tfnos.: 26 74
de Heredia, Bruna y Nassarre. Inscripciones 11 de abril: Sociología de la Música-
42 a 47. Sociología del A ríe: la incidencia y el reflejo,
hasta 15 de junio dirigiéndose ai profesor del
Curso Josep M. Mas i Bonet. Aptdo. Correos Eduardo Pérez Maseda; 12: Le música ame la
531. Reus (Tarragona). Tfno. 30 57 6S. Dere- ACCADEMIA MUSICALE CHIG1ANA producción social del conocimiento. Octavio
chos: 9.000 pesetas (ejecutante) y 7.000 (oyen- Una; 13: La evolución y la evaluación de ¡a
Cursos de perfeccionamiento musical. Limile música, Enrique Gil Calvo; 14: Adorno y la
te). Los inscritos recibirán un programa de edad: 30 anos. Clave: Kenneth Gilbert
detallado del Curso. filosofía de la Nueva Música, Francisco Jarau-
(4-16-VM). Violin: Boris Belfcin (4-13-VIU). ta; 19: La música y los signos, Luis Martin San-
Piano: Martha del Vecchio (4-V11/13-VIII). tos; 20: Los status del pop, Jesús Levices; 21:
Vil CONCURSO DF COMPOSICIÓN Clarinete: Giuseppe Garbarino (5-V1I/ Marcos sociales, estructuras temporales y mú-
MUSICAL DL LA ORQUESTA 9-Vlli). Composición: Franco Donatoni sica. Ramón Ramos; 22; En torno a ta ruptu-
SINFÓNICA DE ASTURIAS (11-VII/27-VIII). Dirección de orquesta: Gen- ra de la tonalidad, Ignacio Gómez de Liaflo.
nadi Rozhdesivensky (15-VII/10-VIII). Con- Centro Cultural Conde Duque. 19,30-21 ho-
Queda abierta la inscripción hasta el 31 de junto instrumental: Riccardo Brengola ras. Admisión libre, Se dará certificado de asis-
octubre para compositores españoles. Planti- (21-VI1/31-VIII). Contrabajo: Franco Petrac- tencia. Información: Colegio de Doctores y
lla orquestal: cuerda, madera y metal a 2 (sin chi (21-VII/10-V111). Flauta: Severino Gazze- Licenciados en CC. Políticas y Sociología.
trombones) y un percusionista. Duración de la lloni (22-VII/22-VII1). Cuarteto de cuerda: Quintana, 29. Tfnos.: 247 47 50 y 247 34 80.
obra: 15-20 minutos. No hay limite en el nú- Picro Farulli (27-VI1/31-VI11). Canto: Daniel Facultad de CC. Políticas y Sociología. Tfno.:
mero de obras que pueden presentarse. Premio Ferro (29-VII/31-VIII). Música italiana rena- 243 48 09, ext. 265. Madrid.
único de un millón de pesetas. Información: centista y barroca: ReneClemendc(l/20-VHI).
Orquesta Sinfónica de Asturias. Plaza Corra- Violoncello: André Navarra (I/31-V111). Vio-
da del Obispo. Edificio del Conservatorio de la: Yuri Bashmet (3/20-VIH). Guitarra: Osear SEMINARIO DE COMPOSICIÓN
Música «Eduardo Martínez Torner». Tfno. 21 Ghiglia (3/30-Vill). Trio con piano: Trio de Y ANÁLISIS
02 01. 33003 Oviedo. Trieste (9/29-VIII). Etnomus i cologia: Diego
Carpitella, Anca Giurchesco, Hugo Zemp Profesores: Ramón Batee (18, 19.2Ode abril)
(6/13-VH1). Órgano: Gustav Leonhardt y José Luis Temes (20, 21, 22 de abril). Infor-
X I X CURSO M A N U E L DE F A L L A mación e inscripciones: Fonoteca de la Univer-
(28/31-VII). Transcripción de tablaturas: Rug-
Composición: Luigi Nono (27-VJ/9-VI1). gero Chiesa (3/20-VII1). Pianoforte: Michele sidad. Plaza Salvador Parga, s/n. Tfno.: 56 37
Musicologías: Jean Janneteau (Semiología y 31. Santiago de Compostela.

66 Scherzo
dosier

Georges Bizet
un músico en la encrucijada

Georges Bizet a la edad de 36 años. CARJAT

G eorges Bizet, un músico extraño, conlradictorio, inesiable, ramplón y ge-


nial, certero y dubitativo, banal y profundo: un creador contradictorio,
inesperado, brillante, inspirado, a veces genial. Singular. Una personali-
dad tan rica y sugerente como la suya es siempre digna de estudio en cualquier
visión, por epidérmica que se quiera, del panorama operístico del siglo XIX, del
que fue protagonista y encrucijada: máxime cuando se Irata de recordarla en el
año del ciento cincuenta aniversario de su nacimiento. Son muchos los aspectos
que un tema como éste plantea y sugiere. Hemos escogido, teniendo la mente
puesta en el común denominador de esa obra síntesis llamada Carmen, algunos
de ellos, que indudablemente nos ayudarán a enmarcar y comprender la impor-
tancia del músico francés: los vericuetos y constantes en su creación, los lipos
vocales de su mejor obra, sus músicas raras para la escena, la discutible españo-
lidad y el exotismo de la Carmen, las relaciones de su libreto con el relato de
Mérimée. el doble complejo de Edipo que aquejaba a Don José, su protagonista
masculino... Una discografia de esta ópera genial y un artículo del propio Bizet
(el único que publicó y con el pseudónimo de Ektzi) completan el dosier.

Schcrzo 67
t -dosier

El largo camino musical de Bizet


S
in forma no hay estilo y sin estilo no hay un incontestable genio creador? La razón —y lo piensa en-
arle». Esta especie de máxima fue más de tre otros muchos autores Winton Dean— parece residir en
una vez escrita y dicha por Bizet, que, al la inseguridad, en la duda, en el carácter débil y apocado del
parecer, quiso hacer de ella norma de con- compositor. «No puedo hacer nada sin una idea... Encuen-
ducta artística, postulado estético. Y, en tro enorme dificultad para componer», dice en carta de oc-
efecto, el músico se afanó frecuentemente en ponerla en prác- tubre de 1858. Se debatió durante arios —y un seguimiento
tica, cosa que —afortunadamente, podría decirse, por aque- de la música creada en cada uno de ellos lo podría
llo de la inconveniencia e incomodidad de los corsés— a corroborar— entre las bondades de las escuelas francesa, ita-
menudo no consiguió a pesar de su permanente preocupa- liana y alemana. Pese a su evidente herencia y gustos hacia
ción por servir las reglas, más o menos determinadas y fijas, sus ancestros musicales galos, propuso escribir en 1859 una
de la tradición que él tenía a bien respetar: Auber, Halévy, obra de carácter trágico «puramente germana» y aún en 1867
Thomas, en ocasiones Meyerbeer y sobre todo Gounod (este confesaba a Lacombe que era «alemán por convicción, co-
último, además, su maestro) fueron sus compositores favo- razón y alma» y declaraba sus reservas hacia la música
ritos a los que se esforzaba en imitar, a los que italiana e incluso hacia algunos admirados creado-
petaba. Como respetaba y admiraba también a res alemanes para quedarse con Beethoven, «el
italianos como Rossini o a centroeuropeos Jitán, el Prometeo de la Música».
como Beethoven o Mozart, tal y como
desde su residencia en Roma manifestó difícil, en un compositor tan dubitativo y
en distintas oportunidades. cambiante como Bizet, sentar las bases
de ese estilo que él ansiaba encontrar,
Puede decirse, por tanto, que el ue quedó sólo esbozado casi siempre,
deseo del autor de Carmen fue, al a no ser en sus dos composiciones
menos en principio, situarse, con quizá más redondas y, dentro de lo
el bagaje técnico y la prepara que cabe, equilibradas: La Arte-
ción adecuados, en la estela no siana (música incidental para la
especialmente incómoda de la obra de Daudet) y, por supuesto,
tradición y trabajar proba y Carmen, que además es genial.
honradamente, con un discreto No se trata, en cualquier caso,
afán perfeccionista, el pan mu- de ser excesivamente purista, de
sical de cada día. No era, no lo hilar demasiado fino, ya que ello
pretendía al menos, un innova- nos llevaría a realizar numerosas
dor, aunque a la postre —¿hasta matizaciones y a consumir un es-
qué punto impensadamente?— lo pacio impensado para este trabajo
fuera, si bien de forma absoluta- en el que se pre.ende anie todo
mente clara sólo en su última ópera dar una idea —eso si, cabal— de
Geraid Abraham, quizá un tanto du las constantes que animaron la vida
ramente, considera que Bizet no tuvo, del Bizet compositor. De ahí que, con
por otra parte, ningún tipo de ideales todas las salvedades, nos hayamos de-
superiores a la mayoría de sus colegas cidido a exponer algunos de los rasgos
«Ningún compositor del siglo XIX tuvo la que conforman la personalidad musical de
cabeza más en la tierra ni una visión más nuestro autor, con especial fijación en su
mercantil de la composición de ópera y ni mu años última ópera.
sical ni operísticamente hizo intentos por romper retratado por Había, aunque adormecida y no perfectamente

los convencionalismos establecidos». Esto último es en Giaamoii. definida en la mayor parte de los casos, una idea
gran parte verdad sin discusión porque su obra más avan- en la mente del músico: necesidad de renovar la tradi-
zada está edificada sobre esquemas y utiliza elemento;, ab- cional opéra-comique. que se encontraba tan acartonada co-
solutamente tradicionales. Eso si: reelaborándolos. mo la llamada grand-opéra. Ejemplos de ambas hay en la
irregular y espasmódica producción bizetiana. Carmen es un
ejemplo, ya evolucionado por supuesto, de la primera; Los
pescadores de perlas de la segunda.
Uno de los factores más característicos y que enriquecen
Evolución y contradicciones en mayor medida la música de Bizet es la melodía, heredera
de las de Meyerbeer, Auber, Halévy y Gounod, con el que
presenta el más directo parentesco. Pero la linea melódica

A los 17 años Bizel compone una sinfonía (la Sinfo- del discípulo es más personal, larga, flexible, enérgica y va-
nía en Do), una obra sorprendentemente madura, que riada y escapa frecuentemente de la simetría regular. El fe-
recoge, desde luego, elementos e influencias del pa- ma del destino o el segundo entreacto de Carmen son buenos
sado (Cherubini, Beethoven, Weber y, en particular, Schu- ejemplos; como lo son el tema de El inocente de La Artesia-
bert), pero que posee una indiscutible originalidad y enorme na o la marcha maestoso del acto 1 de La copa del rey de
frescura. ¿Qué sucede luego para que la aparentemente es- Thulé, que se mueven en el ancho marco de dos octavas y
pontánea y fácil inspiración del músico quede agostada y só- se extienden por espacio de 16 y 19 compases respectivamen-
lo de cuando en cuando aparezcan aquí y allá ramalazos de te. El citado Dean califica a Bizet de maestro del parágrafo

68 Scherzo
-Georgss Bizet -

que combinando hábilmente el ritmo y la ondulación meló-


dica llegó a crear períodos inacabables, que colmaban am-
pliamente la extensión de las frases, yendo más allá de lo que
el oido espera. El Adagietlo de La Artesiana, la canción de
la flor de Carmen son paradigmáticos a este respecto. Son
pautas que convierten a Bizet, junto con Berlioz, en uno de
los pocos metodistas originales de la música francesa.
Nuestro compositor fue proclive a la utilización de ritmos
cuasi orientales u orienta I izan tes, evidentemente monótonos,
aunque capaces de alejarle de la influencia que las estructu-
ras rígidas de Gounod ejercían sobre él. Captó también, frente
a ellas, la fuerza energética contenida en las furiosas melo-
días del primer Verdi, de auténtico poder propulsor y encau-
zador del ritmo. En Carmen se localizan momentos en los
que la vulgaridad y simetría rítmicas aparecen regeneradas
por la vitalidad melódica (aun cuando este factor no posea
en sí mismo calidad verdadera). Un caso claro es el de la fa-
mosa Canción del Toreador, cuyos couplets poseen con to-
do una gracia y una variedad que sólo un creador de genio
como Bizet era capaz de evidenciar a partir de mimbres más
bien pedestres.
Armónicamente Bizet estuvo lejos de ser un revoluciona-
rio, pero su talento brilló poderosamente impulsado por su
inspiración dramática en multitud de ocasiones y se desarro-
lló sobre procedimientos habitual mente empleados en su de-
sigual producción. Es muy personal su uso de la armonía
cromática sobre pedal, trabajada en instantes en los que la
música debía dar impresión de rusticidad o de bucólico liris-
mo. Sus opiniones sobre técnica orquestal e instrumentación
no eran especialmente avanzadas, aunque poseían lógica y
general buen gusto: «Deja que cada parte tenga la atmósfe-
ra suficiente como para poder moverse...», «Cuanto mayor
es mí experiencia más me convenzo de que el viento y los me-
tales deben ser utilizados muy prudentemente...». Gustaba
de emplear libremente las apoyaturas, que a menudo hacía
sonar simultáneamente con la nota armónica verdadera, Cues-
tión importante, aunque más que por su auténtico y real sig-
nificado por la tinta que hizo correr, es la de la tan debatida Página manuscrita del inicio del tercer acto de L 'Artesiane.
influencia wagneriana en la música de Bizet. No hay duda
de que el compositor francés se interesaba vivamente por el cia de Offenbach, la ópera romántica —las estructuras son
lenguaje del alemán y ello determinó que alguna huella que- en principio simétricas—, la ópera wagneriana, no ya en lo
dara en su producción, aunque su detección resulta a veces tocante al leitmotiv, sino a la elaboración sinfónica y orquestal
difícil, hasta el punto de que pueda uno asombrarse de que (aunque el color en si no tenga ya nada que ver con el de la
en su momento Carmen y otras obras fueran denostadas por orquesta del teutón). Todo ello contenido en un entramado
wagnerianas (¡curiosa imperfección ésta!). El lenguaje armó- de extraña perfección formal en el que los distintos cuadros
nico en ciertos momentos, la técnica y el color orquestal pue- o episodios se producen en vertiginosa sucesión. De todas for-
den crear una impresión de conjunto, un clima musical que mas, lo que causa impresión y admira es la manera en que
hubieran sido impensables sin la influencia de Wagner en una Bizet supo transformar todos esos aspectos, incluido el pri-
ópera como ¿os pescadores de perlas, aunque en ella, como mario y estructural que alimenta la adscripción de la obra
señala Leibowitz, pueden rastrearse otras influencias tanto a la categoría de ópera cómica, en una expresión trágica. Lei-
o más importantes, como la de Verdi. Bizet emplea aquí desde bowitz pone el ejemplo del trío de las cartas del tercer acto,
luego, y lo hace en Carmen, la técnica del leitmotiv, pero de cuya disposición proviene de la opereta o de la ópera bufa
manera sui generis, diversa a la del autor germano, que por a la italiana, pero que tiene un dramatismo trágico sobreco-
otra parte no fue el primero en utilizarla. Hay en la última gedor. Las palabras se colorean de un tinte sombrío e inquie-
ópera del francés motivos que aparecen en el curso de la obra tante, las voces —y esto se aprecia en otros momentos de la
y que se contienen ya en la obertura: el de la fiesta, el del obra— son portadoras de la definición armónica en íntima
toreador, el del destino... No hay una posterior evolución asunción con la orquesta. Relaciones armón ico-melódicas en
en ellos. las que Bortolotto ve un anticipo de técnicas que bastante
después pondría en práctica Hugo Wolf.
El poder dramático y originalidad ar mónico-melódico-
instrumental de Bizet quedan claramente diseñados en el pre-
ludio de esta ópera, de una eficacia musical impresionante,
de una economía y concisión extraordinarias. No sigue aquí
La síntesis de Carmen el músico la disposición de obertura en forma sonata, ni si-
quiera establece una estructura en la que los distintos moti-

B izet se encontraba en estado de gracia cuando creó la


ópera basada en Mérimée. Fue capaz —¿consciente-
mente?— de meter en ella una curiosa y variopinta
cantidad de elementos que, en otras manos menos hábiles,
podrían haber producido un resultado caótico. Es difícil ex-
vos, ilustrativos del acontecer dramático por venir, se enlacen
los unos con los otros de forma ortodoxa. Crea, por el con-
trario, un esquema en el que, muy claramente, se suceden:
un primer tema (ABA'), una fanfarria que volverá en el últi-
mo acto; un segundo tema, que aparece luego de una inespe-
rada presencia de la región de la subdominante menor, y que
plicar, en verdad, cómo el músico pudo lograr una tan per- posee estructura binaria (es la canción del toreador); una re-
fecta síntesis de factores pertenecientes a géneros tan dispares petición abreviada (solamente la sección A) del primer tema;
como la opereta (la primera obra lirica que compuso, El doc- la coda y, sorprendentemente, un tercer tema (el del destino)
tor Milagro, pertenecía a ese tipo), con la consabida influen-

Scherzo 69
-dosier

Charles Counod y Frumental Halévy, dos compositores influyentes en la música de Bizet.

que jugará posteriormente, entonado siempre por la orques- do, de escritura central, sin compromisos técnicos especiales.
ta sola, un papel dramático fundamental. La dificultad proviene de los aspectos de dicción, fraseo, ta-
Carmen cierra un camino —ópera cómica— y abre oíros lante dramático, articulación y vigor teatral antes que de los
nuevos —verismo—; es una obra gozne, bisagra. ¿Es tam- propiamente canoros.
bién —se pregunta Leibowitz— la Opera por excelencia"! El papel de Don José tiene su especia! problemática, en
realidad, por su carácter dramático dubitativo y ambiguo (Bi-
zet y sus libretistas limaron el realismo un tanto crudo de la
figura descrita por Mérimée), es mucho menos claro que el
de su oponente femenino. Necesita —al igual que Nadir de
Los pescadores de perlas (que, erróneamente, suelen cantar
voces demasiado ligeras)— un tenor lírico-spinto, capaz, por
Tipología vocal supuesto —he ahí la insalvable dificultad para tantos—, de
exprimir la delicadeza y los valores cantabíles de su dúo con

C armen supone asimismo un avance en la utilización


de las voces en relación con las óperas anteriores del
autor y de otros autores, franceses o no. Es una in-
discutible originalidad el asignar a la protagonista una voz
de mezzosoprano, pero no aguda o ligera como solía suce-
Micaela y de la romanza de la flor, pero también de cantar
a pleno pulmón, con fuerza y pasión, su amargura, de de-
mandar desesperadamente a Carmen que no le deje, de pro-
ferir las invectivas contra Escamillo. Una voz y un criterio
interpretativo que anuncian el verismo, pero, ojo, y aquí el
der en Rossini (aunque habría que discutir las difereneias entre error mayúsculo de muchos tenores de campanillas, ello no
este tipo de voz y el de contralto coloratura), sino dramáti- significa que haya que caer en él.
ca. Saint-Sáens haría algo parecido en Dalila, sí bien este per-
sonaje, tan sombrío y nefasto, queda algo alejado del de la Un? soprano lírica, mejor que lírica-ligera, para Micaela
típica heroína de ópera. Ello determina que el habitual equi- —personaje demasiado dulzón, creado para suavizar la cru-
librio entre las voces femeninas quede roto y transgredido. deza que se consideraba tenía la ópera— y un barítono dra-
Ahora bien, las características canoras y de escritura han he- mático —lo han hecho, generalmente mal, en ocasiones,
cho que desde muy pronto el personaje haya empezado a ser bajos-cantantes— para Escamillo están prescritos; son par-
abordado por sopranos más o menos dramáticas tras el es- les que poseen su dificultad, sobre todo la segunda, en zo-
treno en el que fue encarnado por la mezzosoprano Célesti- nas incómodas de paso y en graves. Diversas voces se exigen
ne Gallie-Merié, cuyo místico fatalismo y apasionamiento para el resto de esta ópera (en la que tantas formas musica-
encandilaron a Tchaikowsky (gran admirador de esta ópera les se dan cita): tenor ligero, bajo, barítono, otra soprano,
y de otras obras de Bizet). Pronto la norteamericana Minnie otra mezzo...
Hauk se hizo cargo de la parte desde su tesitura de soprano,
iniciando una costumbre que perdura, aun cuando las mez-
zos propiamente dichas continúen luciéndose en el comeli-
Arturo Reverter

70 Scherzo
Gcorges Bizct

Las óperas raras e inacabadas


B
izet fue un compositor especialmente atraído por rio del Premio de Roma, un argumento similar atrae su aten-
la música teatral. Aunque a lo largo de su activi- ción: el texto en italiano de Cario Cambiaggio Don Procopio.
dad creativa dio pruebas de su preparación sinfó- Aquí la trama y las siluaciones que ésta origina son análogas
nica o pianística, es hacia aquel espacio donde a las del Don Pasquale de Donizetti. Bettina (Norina) finge
dirigió electivamente su quehacer constante. Y no ser una muchacha sencilla y sumisa ante Procopio (Pasqua-
es casual, por tanto, que su nombre figure en el olimpo ope- le), a quien su tío Andrónico destina por esposa, pero es só-
rístico como autor de una de las obras más representativas lo un ardid para desanimar al viejo avaro y conseguir que
y admiradas del catálogo lírico. Este reconocimiento univer- se autorice su boda con el joven militar Edoardo (Ernesto),
sal de Carmen, en que coinciden crítica y público, ha daña- plan en el que colaboran Eusebia y el primo Ernesto (Mala-
do en extremo al resto de su producción, desatendida o
ignorada, a excepción de Los pescadores de perlas, recibida testa). La partitura bizetiana para Don Procopio repite fiel-
siempre con benévolo aplauso, como un pecado venial de un mente el esquema de Donizetti, enriqueciendo el modelo por
músico que halaga nuestros oídos con bellas melodías, aun- medio de una orquestación rica y transparente. El desparpa-
que no logre, en igual medida, despertar la estimación. Sin jo melódico es asimismo copioso, aunque, a veces, sin la es-
embargo, Carmen no es un resultado del azar, sino el volun- pontaneidad y color que derrocha el ejemplo imitado. De
tarioso y pertinaz rastreo de un crea- cualquier modo, esta obra de Bizet
dor que encuentra al fin el personal merecería mayor atención que la has-
camino expresivo. Hasta Carmen la ta ahora conseguida. No sólo por la
ruta ascendente es lenta y con tropie- excelencia de muchos de sus números
zos, pero firme y enderezada. En es- (el dúo de Edoardo y Bettina del ac-
ta reseña analizaremos, pues, el to segundo, la cavatina de Ernesto, el
itinerario revelador del despertar de primer concertante, el terceto de los
un genio. tres bajos, por señalar algunos), sino
por la apropiada adecuación, en ge-
neral, entre notas y texto. Don Pro-
Dos óperas bufas copio fue uno de los envíos con que

c luando Bizet tiene diecisiete


años obtiene el primer premio
'de un concurso promovido
por Offenbach con la opéra-comique
Le Docieur Miracle, con texto de
satisfizo el compositor sus obligacio-
nes académicas derivadas del disfru-
te del Premio de Roma. Compuesta
entre los años 1858-59 seria estrena-
da, en revisión de Charles Malherbe,
en marzo de 1906.
León Battu y Ludovic Halévy, estre-
nada el 9 de abril de 1857 en el Tea-
tro de Les Bouffes-Parisiens. El Tras los pasos de Meyerbeer
argumento de El Doctor Milagro es
familiar en su género: Silvio, un mi- as primeras noticias en torno
litar, ama a Laurelte, cuyo padre, el a la composición de Iván ¡Vse
Podestá, se opone al casamiento. Sil- remiten a 1862, poco después
vio, disfrazado del cocinero Paquin, de que Bizet colaborara en la prepa-
entra en la casa y la primera colación ración de Erostrate de Reyer para
que prepara (una tortilla) indigesta al su estreno en Badén. El libreto de
Podestá que solicita la presencia de un Portada del líbrelo de Los pescadores de perlas. ¡van IV, firmado por la pareja
médico. El Plan de Silvio funciona y Francois-Hyppolitte Leroy y Henri
se presenta ahora como el doctor Milagro, pidiendo en pago Trianon, fue primero entregado a Gounod, quien a la postre
a sus servicos la mano de Laurette. Al final se aclara la si- renunciaría a sus derechos en favor de Bizet, después de ha-
tuación y al perdón por la broma sigue la autorización pa- ber compuesto algunas páginas, entre ellas un coro de solda-
terna de la boda. Para este sencillo argumento, que se dos que luego se haría famoso al integrarse en su Fausi. Bizet
desarrolla en un acto. Bizet compone una partitura inequí- trabajó sobre aquel texto intermitentemente durante tres años,
vocamente deudora de modelos italianos: si en la orquesta- de 1862 a 1865. Luego el silencio, ya en vida del músico, ca-
ción la presencia de Rossini es evidente, en la línea cantable yó sobre la ópera. En 1938, en la exposición conmemorativa
es Donízetti quien marca las pautas, con algunas pinceladas. del nacimiento de Bizet, la partitura autógrafa se dio a co-
en el conjunto, debidas a la influencia de Gounod. El libreto nocer. En 1946 se interpretó por primera vez en sesión de con-
de Battu y Halévy se preocupa más de contar lo que pasa cierto y con acompañamiento de piano, ante un público
que a quién le pasa. De ahí que la mejor inspiración de Bizet reducido, ¡van ¡V fue revisada y completada (el acto V sólo
se encuentre en el cuarteto llamado de la tortilla (Voia l'otiie- figuraba orquestado parcialmente) por Henri Busset y estre-
leite) de grácil y fluida escritura, que demuestra la disposi- nada en Burdeos en 1951. La obra sigue el esquema específi-
ción del músico para asimilar el estilo de los compositores co de la Grand-Opera: asunto histórico, donde los personajes
antes citados. El resto de la opereta, de agradable y fértil me- se ven envueltos en azarosas situaciones que se suceden sin
lodismo, dentro siempre de su escasa originalidad, que has- respiro, en una aparatosa espectacularidad. La música de Bi-
ta el nombrado cuarteto mantiene un ritmo ascendente zet sigue ad litteram el estilo meryerbeeriano, pero sin conse-
(obeitura, terceto, couplets de Laurette), en los momentos fi- guir la eficacia teatral y la habilidad para disponer los
nales decae el interés, como si Bizet ya no tuviera más que elementos en juego que, indudablemente, manejaba el autor
decir y quisiera terminar cuanto antes. de Los Hugonotes. En ¡van /Kexiste mucha música, por mo-
Durante la estancia del músico en Italia, como beneficia- mentos buena; bastantes ideas, a menudo sin desarrollar o

Scherzo 71
t dosier

desaprovechadas. Tomemos, por ejemplo, el acto cuarto de


la obra, donde reside el núcleo de la acción. Se inicia con
la canción del joven búlgaro, que presta cierto color local a
la ópera. Inmediatamente, Marie, la protagonista femenina
raptada por el zar para hacerla su esposa, canta un aria don-
de explica, a su pesar, que sus sentimientos hacia Iván han
cambiado el odio por amor. La primera sección de la pági-
na, con el delicado contrapunto de la escritura orquestal, en-
cuentra acentos de autenticidad, que se van diluyendo a
medida que avanza el discurso, forzada la inspiración por
seguir el patrón (el aria de Margarita de Valois de ¿es Hu-
guenoís) hasta provocar el hastío. El dúo de Marie e Igor con-
tiene material melódico de aliento, pero utilizado con
descuido. Un casi modélico concertante da paso a] fínate, don-
de Iván, abrumado por los eventos, cae en alucinada locura,
que Bizet resuelve urgentemente, sin convicción. En el texto
de Leroy y Trian o n hay arquetipos, no seres humanos; si-
tuaciones trilladas, no lógicas. Y tales premisas acortan las
alas del músico.

La muchacha de Perth

A fin de cuentas, Iván IV ha de ser valorada teniendo


presente que no es una ópera enteramente acabada.
Si se hubiera realizado el estreno en vida de Bizet,
es indudable que el resultado global mejoraría el producto.
Como es el caso de La jolie filie de Perth, que parte también
de un ínfimo libreto, en este caso de otra pareja literaria, Jules
Adenis y Vernoy de Saint-Georges, sobre la novela homóni-
ma de Walter Scott. Esta ópera surgió por encargo de León
Carvalho, el empresario entonces del Teatro Lírico, donde
fue estrenada el 26 de diciembre de 1867 con decorosa acogi-
da. Bizet no ignoraba la mala calidad del texto que intentó
mejorar sin éxito. Finalmente optó por considerar el sentir
general de los protagonistas o e! clima total de las escenas
como la única manera, así lo confesó, de poder componer
con comodidad. Diseño de Mulizer para la ópera cómica Djamileh, estrenada en París
La jolie filie es una ópera ecléctica, donde se adivinan in- el 22 de mayo de 1872.
flujos varios, que cuando el músico acierta a hacerlos suyos
ocasiona páginas de tan exquisita escritura como el preludio, na, hasta despertar la pasión del muchacho. La partitura de
la polonesa de Catherine Vive l'hiver. la canción báquica de Bizet traduce con fantasía y originalidad la atmósfera exóti-
Glover o el aria de Ralph del acto 11. Particularmente bri- ca del Egipto en que la acción transcurre, por medio de una
llante es también la Danza gitana de este acto que, a menu- orquesta llena de colorido y sugestión. El personaje mejor
do, se utiliza en representaciones o grabaciones de Carmen, diseñado es el de la protagonista femenina, con frases de largo
bien en la taberna de Lillas Pastia, bien como ballet en el aliento canoro, de elegante caligrafía. Djamileh muestra a
acto IV. un músico ya en una madurez envidiable, que únicamente
En relación con Las pescadores de perlas, no liene el atrac- está falto de un libreto con potencial oportuno para dar el
tivo melódico de muchas de sus páginas, ni su desenvoltura salto definitivo. De cualquier modo, esta obra en un acto,
teatral, lo cual explica la escasa atención que La jolie filie estrenada el 22 de mayo de 1872, es algo nuevo y aislado den-
suscita. Sin embargo, esta ópera es un paso adelante dado tro del género opéra-comique al que pertenece.
por Bizei, que, pese a sus debilidades, merecerla mayor di-
fusión.
Esbozos y obras inacabadas

Djamileh

E n el caso de este texto de Louis Gallet sobre el poema


Namouna de Alfred de Musset las carencias son de
otro tipo. Gallet, sensible y culto poeta, se preocupa-
P uede afirmarse que durante toda su vida productiva
tuvo siempre Bizet entre manos algún tema operísti-
co en perspectiva. De ahí la afirmación que encabeza
esta nota de hallarnos ante un compositor eminentemente tea-
tral. La mayor parte de estos proyectos quedaron en el tinte-
ba exclusivamente por la riqueza del lenguaje y el clima de ro; otros en simples esbozos o fragmentos; unos pocos, sin
las situaciones antes que en trazar la psicología de los perso- su punto final. Relacionamos brevemente algunas de estas
najes. Y es en esta falta de teatralidad del libreto donde Dja- óperas incompletas o parciales. En su época estudiantil Bi-
mileh Raquea. Un argumento de posibilidades dramáticas zet compone La Maison du Docteur en un acto, destinada
desperdiciadas: Haroun es un joven rico y libertino que cam- a ser representada por sus compañeros de conservatorio. Se
bia de amante a su capricho, con la complicidad del criado conserva la partitura vocal, sin orquestación.
Splendiano (una mezcla de Osmín y Leporello) que es el que se La Guzla de l'emir, opéra-comique en un acto de Jules Bar-
encarga de proporcionarle el renovado material. Djamileh cae bier y Michel Carré, fue la cuarta entrega que hizo el músico
enamorada de Haroun y se presenta ante él con sucesivos dis- al jurado de la Academia que le otorgó el Premio de Roma.
fraces y nombres cada vez que necesita cambio de concubi- Esta obra se destruyó probablemente sin conocer su estreno.

72 Scherzo
Georges Bizet

Entre 1870 y 1871 Bizet se ocupa de dos composiciones de


las que han sobrevivido diversos fragmentos: Clahssa Har-
DISCOGRAFIA
lowe, sobre la novela espistolar de Samuel Richardson, y Gri-
seltdis de Viciorien Sardou. Las dos óperas fueron Le Docteur Miracle:
abandonadas en favor de Djamiteh. • Berton, Dachary, Corazza, Benoit, O.R.T.F., De Al-
De La coupe du roi du Thulé se conservan completos los meida. INEDITS ORTF.
dos primeros actos y tres secciones del tercero. El texto de • Eda Pierre, Massard, Gitton, Corazza, Opéra-Comique,
Gallet y Blau liene las convenciones románticas habituales, Amaduzzi. MRF 177.
pero está bien escrito. Según Winton Dean, uno de los más
cualificados biógrafos del compositor, la música de La Cou-
pe posee una importancia indudable en la evolución de B¡- Don Proco pió:
zet. Las partes conservadas se dieron a conocer en público • Vanzo, Mesplé, Blanc, Massard, Bastin, Opéra-
en 1955. Comique, Amaduzzi. MRF 177.
Don Rodrigue nació impulsada por el barítono de la Ope- • Antoniuzzi, Carmona, Barry, Donuser, Orquesta, San-
ra de París Jean-Baptiste Faure, con Blau y Gallet de nuevo na, Bongiovanni.
en la parte literaria, en esta ocasión tornando como partida
¿as Mocedades del Cid de Guillen de Castro. En octubre de
1873 Bizet interpretó al piano la partilura completa de la ópera Kan IV:
ante Faure y los libretistas, despertando en los oyentes el • Noble, Scovotli, Taylor, Kern, Breacknock, BBC Nort-
aplauso. El incendio de la Opera impidió su estreno. De Don hern, Thomas, MRF 166.
Rodrigo se conserva la partitura que probablemente sería la
interpretada por Bizet al piano. No hay que lamentarse de La jolie filie de Perth:
la pérdida (de nuevo nos guiamos por el juicio de W. Dean) • Eda Pierre, Hayter, Young, Rippon, Wallis, Lloyd-
ya que lo conservado es menos original de lo que esperarse Jones. MRF 160.
podía en una obra de contenido español y próxima en el tiem- • Anderson, Zimmermann, Kraus, G. Quilico, Bacquier,
po a la creación de Carmen. Van Dam, N.O. Philharmonique, Prétre. EMI.
Después de Carmen, Bizet, en los momentos de alivio de
su enfermedad, habló de su futura tarea: el oratorio dramá-
tico Santa Genoveva de París. La muerte, como sabemos, Djamiieh:
nos dejó con la incógnita de lo que daría de sí el compositor • Dourian, Tudare, Cales, Opéra-Comique, Girard. MRF
tras aquella obra maestra.
177.
Fernando Fraga

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dosier

Carmen, mujer fatal:


del relato a la escena
«La invención de milos nuevos no se ha agolado. El mito de Don Juan nacido en nempos modernos es el/ruto
de unn creación colectiva en donde Byron completa a Moliere y que domina el genio de Mozarl. Aunque el perso-
naje mineo que permanece se deba a un creador único, como Don Quijote a Cervantes, éste no llega al mito más
que gracias a la acogida amplia y renovada sin cesar que le hace la posteridad. El mito tiene siempre un aspecto
colectivo, de hecho la sociedad no cesa de segregar mitos y mitologías.» fl)

E
l mito de Carmen, origen de tantas secuelas litera- Otras mujeres dentro de la literatura han sido tratadas de bru-
rias, cinematográficas, teatrales, etc., no ha llegado jas o magas (Velleda, Matilda); Carmen, aunque no es bruja,
a nosotros únicamente de la mano de Bizet, ni siquiera liene ciertos poderes de hechicera. En ningún momento del re-
de la de Mérimée, sino que el propio autor que lo lato aparecen prácticas de oscurantismo, pero sí tenemos a la
creó, sacándolo probablemente de una historia real, cigarrera descifrando signos en los posos del café, en el plomo
es deudor y a la vez partícipe de una tradición literaria que se del dobladillo de su ropa, conocedora desde un principio del de-
inicia a principios del siglo XIX con el tipo de héroe fatal, per- senlace de su historia con José. No es ciertamente un ambiente
sonaje masculino, con características siempre présenles y reco- de aquelarre el que nos ofrece Mérimée pero Carmen tiene fa-
nocibles que ejerce su poder sobre la mujer. Pero a partir de cultades fuera de lo común.
mediados de siglo empiezan a aparecer en literatura personajes
femeninos que podríamos considerar como mujeres fatales (Vc-
lleda de Chateaubriand, Salammbo de Flaubert, Carmen de Mé-
rimée, Cécily de Sue, Conchita de Pierre Louys), cuyos rasgos
generales, aunque no constituyen un arquetipo estricto como ocu- Krolismu y exotismo
rría con el héroe fatal, nos reflejan una esq ue matizad ó n de este

E
tipo femenino dentro de la literatura francesa. Carmen consti- ntre los escritores del siglo XIX la búsqueda de un mar-
tuye un buen ejemplo de estas constantes fisicas, morales, de co exótico para sus narraciones es una constante que nin-
comportamiento, de entorno, etc. guno evitará. El relato de Mérimée tiene todos los
requisitos exigibies a una obra romántica, pues no sólo Carmen
Por lo que a las características físicas se refiere, desde la pri- representa el ideal de mujer exótica, sino que su entorno lo es.
mera descripción que Mérimée hace de nuestra Carmen por me- En la novela aparecen los toros, el picador, el mundo del taba-
dio de las palabras del arqueólogo nos damos cuenta de que es co, los bandidos, los gitanos, el contrabando, etc. Tanto para
una mujer con una fisonomía muy particular, no tiene rasgos el escritor como para el lector, ideal erótico e ideal exótico es-
perfectos, sino que posee unas cualidades que la doian de una tán intimamente ligados. Carmen, como española y giiana, es
belleza extraña y diferente: símbolo de todo lo que la imaginación del francés del siglo XIX
admiraba en la mujer de tierras exóticas. La mujer meridional
«... a cada defecto aportaba una cualidad que so- es sensual, apasionada, llena de fuego, experta en el amor; Car-
bresalta más por contraste: una cara extraña y sal- men, además, por ser andaluza, utiliza como nadie su arte en
vaje, un rostro Que en principio asombraba, pero la danza típica de su raza, considerada osada y francamente in-
que no se podía olvidar...»
Mérimée, con su peculiar y seco estilo, se detiene muy poco
tanto en éste como en posteriores retratos de Carmen; no obs-
tante, el color negro está presente en todos ellos, en este primer
contacto con el físico de la cigarrera; sus ropas son negras (aun-
que en posteriores ocasiones pueda estar vestida de rojo) y ese
mismo color es una constante en el pelo y en los ojos, produ-
ciendo el efecto de marcar negativamente a la protagonista: el
diablo está casi siempre vestido de negro, también el teatro oc-
cidental viste de negro a los personaje1, censurables (Basilio, Me-
fistófeles, Tartufo o Alceste). La gitana de Mérimée también es
una figura censurable, como el propio autor señala al principio
de la obra:
«... las mujeres decentes visten de negro sólo por
las mañanas...»
En cuanto a sus ojos, elemento que adquiere un simbolismo
preponderante a lo largo del relato, además de insistirse en su
negrura, son comparados con la mirada de animales salvajes co-
mo el lobo, o tratados directamente de salvajes; en ciertos mo-
mentos llegarán a tener la expresión de los de un animal antes
de saltar sobre su presa. Su mirada es, en ocasiones, como un
heraldo del mal que, adelantándose a sus palabras, actúa sobre \
la voluntad de los hombres que están bajo su influjo.
i
Marilyn Horne en Carmen en el Metropolitan de New York. i

74 Scherzo
Georges Bizet

decente, empleándola como arma eficaz para obtener sus deseos; pues Carmen es el diablo mismo y así lo dice José en su dúo
para la gitana, la danza es la expresión corporal de la seducción, con Micaela:
casi anticipación de la unión amorosa.
En su comportamiento estas mujeres van a salirse del molde «Qui sail de que! démon j 'aliáis étre prole!
femenino, tienen carácter e iniciativas típicamente masculinas, Mime de loin, ma mere me dé/end.
poseen una capacidad de decisión fuera de lo común y para ello El ce baiser qu'elle m'envoie
no se delienen ame ningún tipo de obstáculo; utilizan certera- Ce baiser qu'elle m'envoie
mente todas las armas que poseen, mueven a los hombres como Ecarte le péril el sauve son enfant...» (2)
si de peleles se traiara... todo para conseguir sus fines, iras lo
cual no reparan en hacerlos matar por otros hombres o en aban- ella aparece justo en el momento en el que José va a sucumbir
donarlos cuando dejan de serles útiles: éste es otro aspecto en a la atracción de Carmen, al igual que en el acto tercero, en el
el que Carmen coincide con el arquetipo. que será como una luz de salvación dentro de la noche de peca-
do en la que se encuentra inmerso José, y no sólo lo llevará a
Como no podemos extendernos en un análisis exhaustivo de la madre, sino que lo apartará del demonio.
la novela, pasemos a tratar determinados aspectos del libreto:
Bizet, sin distanciarse mucho de los rasgos genéricos que acaba- Por otra parte, Micaela representa los valores estables frente
mos de ver, aportará otros elementos para resaltar ciertas ca- a la movilidad y vida errante que supone el enlomo de Carmen.
racterislicas del relato o anular otras poco convenientes para la No existe contradicción en el cambio que hace la cigarrera del
representación teatral. Algunos de estos elementos, como la crea- soldado al torero: ambos son meridionales, llevan una vida li-
ción de personajes que la novela no lenia o la transformación bre y un tanio errante. Yéndose de Micaela a Carmen, José aban-
de alguno de ellos, han recibido algunas criticas muy duras. Sin dona su mundo para entrar en un universo de valores opuestos
emitir juicios sobre el valor literario de estos cambios, podemos a los suyos. El soldado es el único personaje de la ópera que
ver lo que significa como matización del personaje que nos ocupa. transgrede los límites del propio entorno, es la encrucijada en
la que se enfrentan los dos mundos representados por cada mu-
Micaela es la oposición a Carmen, representa el otro lipo idí- jer en la imaginación del francés. En resumen: Carmen es el sur,
lico femenino que el romanticismo prodigó: la mujer de tipo nór- la vida errante, ambiente fuera de la ley y del orden establecido,
dico, rubia, con ojos azules, diáfana, dulce, que posee como la pasión, etc., frente a Micaela, que representa el enraizamien-
primer atributo la candidez = blancura (opuesto al color negro to vasco, los valores cristianos viejos, el ejército como medio
que Carmen ostenta). Esta mujer representa no sólo la calma para reintegrarse en el orden establecido, la vida jerarquizada,
y la paz de una relación (frente a la pasión y al fuego de Car- etc. El conflicto aparece en la contradicción en la que está vi-
men), sino que es portadora de los valores tradicionales entre viendo José. Asi, Micaela es el catalizador de los valores consi-
los que José se ha educado; valores que ha abandonado al ini- derados como positivos para e! espectador parisino de la sala
ciar su relación con Carmen: la patria, la familia, el orden mo- Favart, pero no cambiará en absoluto el papel que desempeña
ral, el ejército, etc. Al abandonarlos, José va a perder el camino Carmen en la obra de Mérimée.
de ascensión que había iniciado con su ingreso en la carrera mi-
litar y que había reforzado su unión con Micaela; uniéndose a
Carmen, José desciende hacia el polo inferior.
Romanticismo de la imagen del torero
La joven navarra es la mensajera fiel, la que no intercepta los
mensajes entre madre e hijo, respetuosa en su papel de media-
dora transparente, opuesta por ello a Carmen, que será inter-
ceptora de ese mensaje, de ese intercambio (desde el principio
de su aparición en escena ia gitana provoca el cambio de opi-
nión en Don José, que ya había aceptado anteriormente la pro-
S i Micaela completa, por oposición a Carmen, los rasgos
que la gitana posee, también Escamillo matiza en la ópe-
ra el personaje de la cigarrera aunque desde la perspecti—
va de alguien perteneciente a su mundo. Cierto es que en el rela-
to, Lucas (Escamillo en la ópera) es una figura de menor signi-
puesta materna de casarse con la joven). También es Micaela ficación y más anodino que el brillante y espectacular toreador
la valiente mensajera en el tercer acto, al transmitir la noticia de Bizel. El torero es el único amor, aparte de José, que va a
de la próxima muerte de la madre, única causa por la que José tener la Carmen de !a ópera, por ello es el que más valores posi-
accederá a separarse de Carmen. Pero no sólo aparece como men- tivos aporta a su personalidad, mientras que el picador de Mé-
sajera en su convicción de apartar al soldado del Mal, sino co- rimée es un hombre más, y no el más importante en la vida de
mo ángel guardián que viene a socorrerlo en la tentación, la gitana:

Scherzo 75
-dosier

Retrato de Prosper Mérimée por Nargeot.

n—¿ Tú quieres a Lucas? —le pregunté. to en la una como en la otra el navarro es uno de los elementos
— Si, lo he querido como a ti, un instante, qui- imprescindibles para que el arquetipo se cumpla; el hombre que
zás menos que a ti.» cae en las redes de la mujer fatal es, por lo general, oscuro, in-
ferior por su condición o por temperamento a la mujer que lo
Al igual que la cigarrera, Escamillo ilustra el ideal de toda evo- domina y somete. Si en la obra literaria el soldado eslá a mer-
cación de España para el romanticismo: el toro, el mundo exó- ced de la gitana, en la obra de Bizet todavía es más flagrante
tico. La ópera añadirá la libertad, la generosidad, la valentía y, la falta de carácter del ex-soldado.
sobre todo, la brillantez dada por la música que le es propia y Aunque sólo hemos dado una rápida visión de algunas de las
lo acompaña desde que aparece en el segundo acto, en el tercero características que este arquetipo literario posee y de los elementos
y finalmente en el desenlace. Cargado de valores positivos, es
lógico que Carmen los aprecie y, haciendo uso de su libertad, añadidos o anulados por la ópera, existe una que aun siendo la
lo cambie por José- La obra de Bizet no hace coincidentes los última no es por ello menos importante: la muerte. Como bien
dos amores; cuando uno acaba el otro puede empezar. El teatro ilustra G. Durand en su obra:
no verá a la verdadera mujer fatal que puede mantener diversas
relaciones simultáneas, sino que contemplará el cambio de un «... uno de los rasgos más constantes de Eroses
hombre en declive, fuera de sus esquemas, que se vuelve exigen- el de arrastrar tras sí a su hermano Táñalos [.../
te y posesivo, por otro mucho más atractivo y positivo, más en y es que el Amor puede, incluso amando, llenar-
consonancia con el carácter de la mujer y su medio. se de odio o de deseo de muerte, mientras que.
reciprocamente, la muerte puede ser amada en
Si el torero pertenece por derecho al espacio social de Car- una especie de Amor fati que imagina en ella el
men, se opone por ello a José, no sólo porque las oposiciones fin de las tribulaciones temporales...» (¡¡
contempladas entre la gitana y Micaela pueden ser extendidas
a los personajes masculinos de la ópera, sino también porque Es ésta la actitud que toma finalmente José con la decisión
Escamillo permanece fiel a su trayectoria, no cambia de mun- de matar a Carmen, pues al no aceptar la gitana la única vía
do, en tanto que José se desvía del suyo. Si Lucas con Mérimée de ascensión de! abismo en el que aquél se encuentra («Améri-
no aporta valores positivos a la personalidad de la gitana (en ca» en el relato, «otros cielos)' en la ópera), éste será ejecutor
todo caso reafirma la opinión que el lector podía hacerse de lo del último requisito que la literatura reclama: la muerte como
que los hombres significan para ella), Escamillo descarga a Car- destino inexorable frente al asco del pasado y la nada como
men de factores negativos y matiza negativamente al ex-soldado. porvenir.
Así pues, el Don José de la ópera, sin los otros contrincantes La mujer fatal que Mérimée creó, claro ejemplo de una tradi-
masculinos présenles en el relato (el marido de Carmen, el pro- ción literaria, es transformada parcialmente por la aportación mu-
pio lugarteniente —Zúñiga en la ópera—, el militar inglés sedu- sical de Bizet lo suficiente para que, a pesar de ser posterior al
cido por Carmen para sacar a su marido de la cárcel y del que modelo literario, sea la mujer de la ópera la que haya conduci-
se librará hábilmente por medio de José, el hijo del Coronel de do al personaje femenino directamente a la categoría de mito.
la guarnición, etc.), tiene todas las de perder, quedándose redu- Quizás porque, como dice R. Leibowitz, «toda ópera tiende ha-
cida su tragedia a unos celos desmedidos que le impiden adap- cia el mito» (4) o porque entre la música y el mito hay un punto
tarse a su nueva situación. La degradación a la que lo ha en común: ambos no son más que el espejismo de una realidad
conducido su relación con la cigarrera, tan evidente en la obra primera.
de Mérimée, no es tan patente ni patética en la ópera. Pero tan-
Carmen Torreblanca

(I) ALBOUY, Hierre. Mytheser Mylholo&es áan\ ía tttlérature fratteatse. Ubtairie Af- y esle beso que rae envía
raand Colin. Parí!. IW9 apaña el peligro y salva a su hijo.
12) ¿Quien sabe de qué demonio iba a caer preso! (3) DURAND. Gilben Lrs struttarn anlhrapatt/gtqua de Vimaginm't. Bordas. París.
incluso desde te¡n^, mi madre me protege I9M.
y ene beso que me envía (4) LEIBOWITZ. Rene. Les fantómes de Topera. Gallimofd, París, 1972.

76 Scherzo
hfptñoru

MÚSICA DE SCHUBERT ENGUSH AYRES PURCELL AND BLOW


JHON DOWLAND Gran dúo <n do, D 812. Sona- AND DUETS Duetos paro coniraienor. Ja-
The Extempore String ta in si bemol, D 617. Peter Anas y d ú o i ingleses de Com- mes Bowman/MicKoel Chan-
En semble Noke. Helen Krizos, piano a 4 p¡onr Dowlandy Hume... The ce. The King's Conson. Robert
CDA 66010 CD. manos. Camerata of London. King, director.
A 66010 LP. CDA 66217 CD. CDA 66003 CD. CDA 66253 CD.
A 66217 LP. A 66003 LP. A 66253 LP.

PALESTRINA RENAISSANCE
Missa Papae Marcelli. FANTASÍAS COMMCT
Missa Brevis. Westminster
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dirigirse a;
Harmonio Mundi lb*rka
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0*970 Sont Jwan
dosier

La dudosa españolidad de Carmen


armen de Georges Bizet pertenece, por historia

C y por derecho propio, al intrincado mundo de los


mitos. Uno de los aspeaos más específicos de ese
mito es precisamente el de su hipotética españo-
lidad. Lo cierto es que la trama argumental, los
personajes, el paisaje e incluso determinados pasajes musi-
cales, nos llevan aparentemente a la conclusión que nada más
español que Carmen. La propia ubicación histórica de la obra,
Entre la perplejidad y el desconcierto

L a música y la acción confunden al público, que se de-


bate entre la perplejidad y el desconcierto; todo ello
aumenta en el acto cuarto, en el que la muerte de Car-
men tiene lugar, después de un largo dúo, casi un largo reci-
tado, en un descampado lejos de la corrida. Antes se había
en pleno siglo XIX bajo el fuego centelleanie del romanticis- producido el desencadenamiento de la fiesta y el gran desfile
mo, el oscurantismo de la sociedad española de la época, to- en el que se habían oído las músicas alegres y explosivas, fa-
do contribuye a ello. miliares ya a todos. Ahora, en la soledad, Carmen espera a
El libreto de Méilhac y Halévy, basado en la novela de Mé- Don José y desafía a la muerte. Este llega, mezclada con los
rimée, coopera a esta impresión. Aquel día en que el joven gritos de júbilo en la arena por el triunfo de Escamíllo. Y
educado y entusiasta que era Bizet descubre la historia arre- Don José, que ha apuñalado a Carmen, queda solo, destrui-
batadora de la cigarrera gitana, comienza la agitada vida de do y desesperado.
una ópera que aún no ha finalizado. Desde aquella misma Todos los tratadistas de la historia de la música se han sen-
fecha, se comienza a hablar de la españolidad de Carmen, tido especialmente confundidos cuando comentan esta ópe-
Pero esta afirmación hay que ma- ra, precisamente porque es lo más
tizarla mucho, en demasía diría lejano que se pueda imaginar a la
yo, como para considerarla fruto literatura o al modo de narrar.
de una realidad, tanto desde el Carmen es la recuperación esen-
punió de vista literario, como del cial y vigorosa del mundo de la na-
musical. turaleza, desencadenada en virtud
El 3 de marzo de 1875 Carmen de una vena inspirada y misterio-
se presenta por primera vez en la sa; intuiciones chispeantes y sen-
Opera Cómica. Su protagonista es sibilidad violentamente vivida y
la Galli-Marié, de recitación ex- comunicada, fuerza primigenia de
plosiva, que apenas si se preocu- las pasiones y contrastes elemen-
pa de las tradicionales exigencias tales; todo esto necesita ser visto
del bel canto. Pasan y toman vi- y oído, no basta con contarlo y
da ante el público estupefacto las desci ¡birlo.
escenas bizetianas: las evoluciones Por ello, todos los textos repro-
de los dragones ante el relevo de ducen las estupendas páginas de F.
la guardia, la entrada de Micaela Nietzsche que son la única exége-
en busca de su amigo, el delicioso sís posible, como escribe Giulio
coro de los niños que imita la mar- Confalonieri, «precisamente por-
cha de los soldados. Poco a poco, que contraponen a un aconteci-
como prometía la obertura, la mú- miento exclusivamente lírico,
sica se aparta de lo tradicional. Jó- épico, trascendental, imaginativo
venes indolentes esperan la salida e inmanente, al mismo liempo, un
de las cigarreras: una melodía ex- c . . . . . , . , . himno de otro poeta».
trana y suspendida, lánguida, de- «Con Carmen nos despedimos
sarrollada en treinta y dos compases sobre armonías origi- del húmedo norte y de todas las nieblas de! ideal wagneria-
nales, despreocupadas e indolentes, contribuye a aumentar no», escribe Nietzsche, en virtud de esta música «pérfida, re-
la sensación de lo que debe venir y que hace mucho tiempo finada y fatalista», donde la sensibilidad se vuelve
que se espera. Cigarreras y jóvenes exclaman: «ahí está... ahí «meridional, fogosa y ardiente»; una «alegría africana», en
viene, ahí viene». Carmen está a punto de aparecer; los jó- la que «la fatalidad fluctúa por encima de ella; su felicidad
venes que quieren saber, por fin, en qué día los amará, se es breve, súbita, sin salida».
dirigen a ella y repiten: «Carmen.,, todos te esperamos a ti «Por vigésima vez, ayer he presenciado la obra maestra
sola». Y hela aquí, sobre un motivo español (?), lanzarse en de Bizet y, una vez más, la he oído con la misma cortés reve-
la envolvente e insinuante habanera: «Es el amor un pájaro rencia. Esta música que avanza con paso ligero y mesurado
rebelde... Amor es hijo de Bohemia,..». Carmen arroja a Don produce inauditos acentos trágicos y dolorosos, obtenidos sin
José la flor que descubre su elección, la cual le afecta y tur- muecas, sin falsificaciones de ningún género, plenamente li-
ba profundamente; el coloquio afectuoso e inocente entre Don bre de las mentiras del gran estilo. Yo envidio a Bizet por
José y Micaela se desarrolla sobre un tema de nostálgica evo- el valor de su extraordinaria sensibilidad que, hasta ahora,
cación aldeana; y la gresca entre las mujeres es comentada no se había manifestado en la música culta de Europa; el va-
dramáticamente, con agitada perfección musical, para ter- lor de esta sensibilidad meridional, oscura, abrasada por el
minar con el arresio de Carmen. sol... ¡Ah, finalmente el amor, el amor llevado hacia atrás,

78 Scherzo
Georges Bizet

miento en sí misma del inevitable destino; Carmen, tempe-


ramento libre hasta el fin, según observa D'Amico, «como
Don Juan cuenta con la muerte».

Drama musical universal

C omo afirma Paul Henry Lang en su libro La expe-


riencia de la ópera, Carmen es un encargo difícil pa-
ra el crítico, que no acierta a transmitir la desvergon-
zada verdad psicológica de la obra y su belleza lírica, en es-
pecial porque en ocasiones la una excluye a la otra. El obje-
tivo de Bizet era el de revelar la «bétisse humaine» en su
infinita y terrible variedad. Por este motivo, puede que se
pierda una parte de la delicadeza y de la verdad oculta de
Carmen, pero lo que ningún oyente puede dejar de disfrutar
es el gran atractivo de la inventiva musical. Incluso un com-
positor tan germánico como Brahms se sintió irresistiblemente
atraído por ella. Carmen es un ejemplo fundamental de lo
que la música puede hacer con un libreto. Mérimée fue un
€ romántico sólo en la medida en que le gustaban los argumen-
tos exóticos y sangrientos y las historias apasionadas, pero
su pintura de los dramas de celos españoles, de las vengan-
zas corsas, etc., si bien llenas de colorido y extraordinaria-
mente bien escritas, resultan frías, impersonales y carentes
de lirismo.
La ópera, en cambio, es un drama musical candente, que,
desde las primeras notas de la obertura, no tiene ni un solo
momento débil, y conduce inexorablemente a su desenlace.
Un amor tan intenso, sincero y crédulo, de una pasión tan
"3 honda que termina con un asesinato, es raro en los anales
de la ópera. El elemento popular está presente en todas par-
tes, pero siempre animado por refinamientos atractivos, ori-
i: Paul Lhérie (Don José) y Célestine Galli-Marié (Carmen) en el es- ginales y de gusto que convierten la ópera en una de las
J3 treno de Carmen en la Opéra-Comique de París. El vestuario fue partituras más brillantes que jamás se hayan concebido. A
""" diseñado por Georges Clarín (1875). ello hay que añadir la gran penetración psicológica en los per-
hacia la naturaleza!... El amor como destino, como un des- sonajes que, seguramente, es la mayor virtud de Bizet.
tino cínico, inocente, cruel; el amor como es en su dimen- Pero el mito es el mito, y el tópico el tópico. Una parte
sión natural. No conozco ningún otro punto donde la trágica de los estudios, tanto literarios como musicales, se han em-
ironía y la constancia del amor hayan sido expresados de for- peñado en ver en Carmen algo del alma española, un sustra-
ma tan rigurosa y brillante como en el último grito de José: to de nuestros vicios y virtudes nacionales. Carmen, la
"Sí, he sido yo quien he matado a Carmen, a mi adorada cigarrera, es una parte del espíritu español; del espíritu de
Carmen".» charanga y pandereta, añadiría yo. Un examen meramente
Treinta años después, Carmen alcanzaba las mil represen- superficial podría confundirnos, pero sólo durante unos se-
taciones en la Opera. Desde la quinta representación, el éxi- gundos. Carmen es, sin lugar a dudas, una ópera absoluta-
to había sido cada vez más grande y entusiasta. Pero su autor mente francesa y están equivocados los que han pretendido,
no pudo verlo. amparados en los tópicos al uso, ver en la partitura reminis-
Al socaire de los pensamientos de Nietzsche, debemos pre- cencias de la música española. Bizet, por cierto, no estuvo
guntarnos una vez más por la españolidad de esta obra, de nunca en España, y cuando se le aconsejó que lo hiciera, res-
su personaje central. Los cultivadores de la novelística tie- pondió que le resultaba innecesario. Instintivamente creó una
nen siempre presente la narración de Mérimée: el viajero por música que, como afirma Arnau, «puede parecer inscrita en
España que descubre el paisaje y la naturaleza de sus habi- el acervo musical español, lo que no es poco mérito, pero
tantes, que se encuentra a Don José y a Carmen, y finalmen- pretender que las fuentes de inspiración de Carmen son es-
te vuelve a ver al hombre que espera su suplicio. Pero quien pañolas, es desconocer totalmente la ópera». Hay en ella al-
oye la música olvida la corteza literaria y el mismo ritmo de gún motivo recogido a través de la música española, como
la narración de Mérimée. Ha visto entrar en el mundo de Car- el de la habanera, que es una adaptación de la canción El
men a la rubia y pura Micaela, la rival que Mega del pueblo arreglito de Sebastián Iradier o el del último interludio, pro-
para dar primero su amor inocente y tierno a Don José y luego cedente del polo El criado fingido, editado en Francia por
para buscarlo en la soledad de los montes para anunciarle Manuel García. Pero incluso en estos ejemplos, los motivos
que su madre está muriendo. El mismo Don José es distinto: no están trasladados literalmente a la ópera, sino que fueron
no es un bandido, sino un hombre atormentado que fluctúa transformados melódica y armónicamente por la fantasía
entre una conciencia recta y generosa y la atracción de la per- creadora de Bizet.
versión. E! paisaje de España ya no es el curioso descubri- Carmen es, pues, una figura universal, literaria y musical-
miento de un literato, sino algo esencial y eterno. Quien mente hablando: su fuerza, su pasión, su dramatismo son
conozca esta ópera no puede olvidar a Carmen tal como la tan patentes, tan extraordinarios, que no tienen ni límites ni
quiso Bizet: seductora, con una fascinación que parece ema- fronteras: es el eterno juego del amor, la pasión y la muerte
nar de las ocultas regiones del misterio, que, al mismo tiem- en la expresión de un músico de alcance y aliento también
po, se hace penetrante e inmediata; Carmen, la procaz universales.
cigarrera, encantadora y pérfida, casi inconscientemente o
con esa consciencia que solamente puede asistir al cumplí- Gerardo Queipo de Llano Onaindía

Scherzo 79
dosier

Dos madres, desmadres


A
segura Carmen Sevilla que ella es la Carmen jardín musical y versificable, el canto y el encanlo, lo os-
de España, y no la de Mérimée. Ignoro quién curo y demoníaco que encarna la gitanería. Saber infuso
ha sugerido a la ilustre señora tal pleonas- y fatalista, adivinación y deseo activo, Carmen es la li-
mo. La de Mérimée no es un personaje es- bertad del principio del placer, que quiere todo de la vida
pañol, es una gitana que invoca incesante- y para el cual la vida es una experiencia para gozar. Ni
mente, como patria, a Egipto, país de los misterios y las dolor ni conocimiento: mero e inmediato disfrute de los
iniciaciones, tierra lejana y extraña hacia la cual se enca- alimentos terrestres.
minan los gitanos como meta de sus peregrinajes y des- Frente a ella, José es la etimología hebrea del que cre-
tierros. ce, el que se desarrolla, el que prospera y evoluciona. Es,
De modo que habría ires Cármenes: una, confusamente también, el casto que resiste a los avances febriles de la
mitificada como tópico de la mujer española: de pocas mujer de Putifar, arrinconada por el oficio de su marido
luces pero apasionada, anárquica pero leal, cachonda pero (eunuco imperial) en la frigidez del gineceo.
enamoradiza. Otra, la gitana, bella, pringona y un tanto Carmen es el deseo que insiste y no tiene historia; Don
piojosilla, apta para los hombres afectos al amor acre y José, la historia que se expande y progresa. Son incom-
sudado de los campamentos. Y una tercera, la de Bizet patibles, pero se necesitan. Por eso, se enamoran, se de-
(que, al fin y al cabo, es la más conocida y la que hoy voran y acaban juntándose en la muerte que ella decide
nos convoca), resultado de una españolada francesa del y él lleva a cabo.
siglo XIX, pasada tardíamente por impresiones románti- Bizet los reúne en la música que, en su pacotilla mági-
cas de viaje y por la suntuosidad de la ópera: una Car- ca, hace lo mismo que el deseo: actúa en un tiempo que
men mujer fatal, de verbo elegante, que se españoliza con es siempre el mismo y afecta la frescura del origen. Pero,
inevitables fandangos y habaneras, marchas de paseíllo al subirlos a un escenario operístico, tiene que acomodar
y boleras agitanadas. Su España es un país de vagos in- la fábula a las exigencias de la moralidad burguesa y sos-
geniosos, que no piensan más que en juergas y desfiles: tener, con la pérfida ayuda de Meilhac y Halévy, desde
un tesoro de días feriales, orgias y devociones violentas. fuera, la historieta, de modo que el espectador tenga un
De esto resulta que lo único español de Carmen es lo espejo de bondad en el cual mirarse, el que falta en la na-
que tiene de francés, quiero decir de inclinación francesa rración de Mérimée.
a los trucos del color orquestal que hallan en el folclore Hay algo de inaceptable para el canon de la naturali-
español un almacén de citas rico en posibilidades pinto- dad sexual en el personaje de Carmen y es su carácter de
rescas. El modelo de Mérimée remite a una mitología uni- deseante. Carmen es la mujer sujeto, la que decide y quie-
versal en que la mujer es el carmen latino, es decir, el re, la que toma iniciativas y somete, capaz de emprenderla

IX>N JOSÉ- ¡Me evitas


maldito!
ESCAMILLO: En el mane/o
de la navaja soy
ilema fiado fuene
para ti.

80 Scherzo
Georges Bizet

a tortazos con un brigadier navarro, de pagarle sus vicios


(modestos pero viciosos, al fin y al cabo: una horchata,
un pastelillo, un vaso de Montilla), de tomarlo como com-
pañero y rechazarlo como engoumenl pasajero (el min- Orquesta Sinfónica
chorró de los calés) y hasta de declarar que debe matarla.
José es un hombre vaciado de deseos, que interroga en
Carmen su querer y termina haciendo lo que ella quiere,
y Coro
o, mejor dicho: lo que él quiere a través de ella. Cuando
la apuñala, acaba su historia y termina la narración, tan- deRTVE
to que el pobre Mérimée, sin saber cómo resolver la pa-
peleta, redada un capítulo ilustrativo sobre la vida de los
gitanos, aconsejando al lector unos libros de la espe- PROGRAMACIÓN DE ABRIL
cialidad.
José es el vaciado de la obediencia, la mudez del cuer- | PROGRAMA 21 Jueves, 7. Viernes, 8 j
po que debe animarse con el deseo. Carmen lo sujeta al
desearlo y, al tiempo, lo hace desear. José se anima y vi- Director
ve. Recibió la vida de una mujer que, como dadora de Ronald Zollman
vida, es la madre. En efecto, José carece de padre y su Pueyo: Abstracciones
entrega al deseo que vaga, libre, por los montes sin vallas Schumann: Concierto para violín en Re me-
como una tropa de gitanos, se des-madra, se sale del cur- nor. Solista: Rafael Oleg.
so, del lecho, del camino debido.
Sinfonía núm. 4., op. 120
En la ópera de Bizet, este carácter filial de José está
acentuado por la introducción del personaje de Micaela
(femenino de Miguel, arcángel o mensajero de la buena PROGRAMA 22 Jueves, 14. Viernes 15
madre). Micaela, que va de Sevilla a Pamplona con una
velocidad que ya quisiera para sí Aviaco, es la voz de la Director
instancia legal, la madre lejana que, invocada por Micaela, Jordi Casas
invoca, a su vez, a la ley, es decir, al padre. Cuando la Brahms: Valses Op. 39. Solistas: M. Men-
madre muere, la voz paterna calla, Micaela desaparece de
la escena y José vuelve al lugar de Carmen, para cometer dizábal (piano), D. Cano {piano}.
el crimen que la gitana le había enseñado como misión Canciones de amor, Op. 52. Solis-
final de la historia. tas S. Mariné (piano), D. Cano
Es decir, que José tiene dos madres, una buena y otra (piano)
mala, una que le propone la decencia y el matrimonio, Stravinsky: Las Bodas
y la oirá que le sugiere el placer y la disolución, en el do- Solistas: S. Mariné (piano). M.
ble sentido de vicio, ilegalidad y, de otra parte, estallido Mendizábal (piano). D. Cano (pia-
y desaparición del sujeto: el disoluto, el que no se sujeta, no) A. G. Campa (piano). Els Per-
se disuelve. Son las dos fases del mito maternal: la madre cussionistes ds Barcelona. Coro
es el personaje que nos liga al padre, a la legalidad y, tam- de RTVE. Solistas.
bién, la mujer con la que hemos cometido el incesto pre-
natal, en cuyo vientre hemos estado en una copulación
prolongada durante cuarenta semanas. Esta madre, el car- PROGRAMA 23 Jueves, 21, Viernes 22
men que es un jardín como el Paraíso, es la que nos inci-
ta a volver a esa existencia incestuosa y placentera, sin Director
trabajo ni jerarquías, en que tomamos los frutos de la vi- Miguel Ángel Gómez Martínez
da al pasar, como si todos nos pertenecieran. Turina: La Procesión del Rocío
Historia sin padres, Carmen lleva su sonido hasta que Falla: Noches en los Jardines de España.
José se encuentra con su instancia paterna, al final de la Solista: José María Pinzolas
ópera: cuando se entrega a la justicia, que lo llevará al
cadalso o a la cárcel, que lo pondrá en el lugar que le co- (piano).
rresponde: el cementerio de los criminales o el barco de Schumann: Sinfonía núm. 3., op. 97
los emigrantes a América, que redimirán sus culpas por
el trabajo esforzado y decente. Al aparecer el padre (la
autoridad muda de la policía) la ópera calla, como si la
música hubiese estado animada sólo por la guerra de las Programas susceptibles de modificación
dos madres, cuyos emblemas son Carmen y Micaela.
De algún modo, la parábola cumple con la advertencia
inicial de la gitana: Sijet'aime, prends garde á toi. Si me
gustas, ten cuidado. Si te amo, monta guardia ante ti mis- Temporada 1987-88
mo, para no desmadrarte. Ojo con el deseo, porque no
desea nada puntual, lo desea todo y con él resulta impo-
sible la vida social. El deseo nos gitaniza a todos, nos lanza
a galopar a campo abierto, donde no existen la Ciudad Teatro Real
ni la Ley. Prends garde á toi.
MADRID
Blas Matamoro

Scherzo 81
dosier

Carmen, la España exótica


a critica ha jugado un triste papel en el pasado questar magníficamente, con sobriedad y buen gusto, como

L (¿qué dirán dentro de cincuenta años de la actual?


¿Cuántas cosas no podrán reprocharnos?). Si de
esta triste forma de escuchar la música que han
tenido muchos críticos no se salvaron —fueron in-
cluso tratados con mayor dureza— ni los genios, ¿cómo po-
día pretender Bizet ser una excepción? No lo fue, desgracia-
damente, con ninguna de sus obras y menos con aquélla que
demuestra en algunos de los números citados, pueda caer aquí
tan brutalmente?
Hay, pues, como en la viña del Señor, pasión y no pasión.
Lo que desde luego no hay es sexo... pese a las críticas gri-
tando contra su obscenidad —aunque no sé por qué el sexo
tiene que ser obsceno— y a los esfuerzos de los pobres libre-
tistas por parecer libertinos en la juerga de la posada, aun-
serviría para mantenerlo en la memoria de todos cien años que Carmen cambie de amante como de pañuelo, aunque
después de su estreno: Carmen. Bizet tenía talento y lo más resulte malvada (a medias), cruel, según nos dicen (¿por
que obtuvo fue un pasable aprobado con reparos, si no una qué?); frivola sí, pero sin exageración (al fin y al cabo tiene
negativa: «Música conchinchinoise», «Obra con graves in- su corazoncito que late por el bravo toreador y muere por
fluencias wagnerianas» (no sabíamos que las influencias wag- él), sobre todo si se la compara con la pobre Micaela, que
nerianas pudieran resultar graves...), «Falta de orden y de parece recién salida de un convento de monjas... de los de
claridad», «Falta de plan en la obra», «Asunto desvergon- antes, naturalmente.
zado, obsceno»... Sólo hemos citado algunas de las perlas Pero pese a estos personajes de cartón piedra y pandereta
de la crítica de la obra. Precisamente, muchas de las cosas al hombro, Bizet consigue hacer música, lo cual ya es mu-
que no se le podían reprochar o que no eran culpa suya, sino cho en tales circunstancias. Música apasionada.
del libreto. Y por otra parte, un elogio como el de Nietzsche
no añadía gran cosa, aunque fuera más lúcido que la visión
despectiva de la crítica: «Envidio a Bizet porque ha tenido
el coraje de esta sensibilidad meridional, metálica, ardien-
te... Ha colocado al amor en el lugar que le corresponde, en Ecos de España
la naturaleza... en lo que tiene de implacable, de fatal, de
cínico, de candido, de cruei... es así como forma parte de
la naturaleza».
Pero a decir verdad, en Carmen hay menos pasión primi-
tiva que la que cree Nietzsche y, terrible contradicción, hay
también más. ¿Cómo explicar esio? Vamos a intentarlo: con
O rientalismo, españolismo, costumbrismo, seguramen-
te a los franceses (y a los ingleses, los alemanes y los
españoles) de aquella época (y me temo que a mu-
chos de los de ésta), les debía resultar difícil decidir de qué
mano caían en el platillo de la balanza cuando se trataba de
un libreto desastroso, de versos llenos de ripios, mal cons- estos temas. Para muchos músicos, la única diferencia entre
truido, lleno de tópicos, de un falso exotismo, quizá no ha- el primero y el segundo consistía en utilizar en el primero cím-
bía una solución musical satisfacioria posible. Lograr alcanzar balos, triángulo, tam-tam y trompetas y en el segundo dar
verdadera pasión cantando lugares comunes no es posible ni primacía a las castañuelas y al que los franceses se han em-
aun siendo un genio, y Bizet era un músico de gran talento, peñado en llamar «tambor de vasco», conocido vulgarmen-
pero no llegaba a ello. Sin embargo, bajo las voces, en las te entre nosotros por pandero o pandereta. Bizet y su gente
que también liega a veces a conseguir esa calidad dramática habían nacido cuando Víctor Hugo y sus muchachos descu-
y no una vez, sino a todo lo largo de !a partitura, sí hay pa- brieron las bellezas, el encanto, el exotismo de lo español,
sión: cuando se recuerdan motivos de un gran valor dramá- sobre todo Hugo, que vivió aquí unos años con su padre,
tico, como el del destino, que aparece ya nada más comenzar el general, durante la infortunada aventura napoleónica de
la obra; algunos trozos del tema de la Habanera, que pierde principios del siglo XIX. Pero la verdadera influencia de la
en cierto modo su tinte exótico y se convierte con el anterior música española sobre la francesa sería posterior, sobre to-
en una especie de trágico leitmotiv. En este número, Bizet do a finales de siglo y una de las causas no desdeñables y ape-
se decide a buscar la inspiración —que no le dan los nas estudiada fue la ejercida por los desterrados a la vuelta
libretistas— en el país en el que se desarrolla la acción, co- de Fernando Vil, los desterrados que siguieron con Isabel
mo lo hace en el Preludio del tercer Acto, en que toma pres- II, los que se vieron obligados a emigrar con Alfonso XII,
tado el tema a un polo de! cantante Manuel García. Lo hará con Alfonso XIII y Primo de Rivera y, finalmente, los que
más veces, con desigual fortuna, no tomando más temas pres- huyeron de Franco (lo que no comprendo, o dice poco en
tados, sino inventándolos con garra, como en la Seguidilla, favor de nuestro talento de conquistadores, pese a la leyen-
banal en la Aragonesa o fatal por el tópico y el chin-pum da, o de colonizadores, es cómo Francia no llegó a conver-
en el famoso Toreador, orquestado además a base de bom- tirse en una colonia española). Pero no nos vayamos por las
bo y platillo. ¿Cómo es posible que un músico capaz de or- ramas. Hablábamos de música. No, no hubo un gran movi-

82 Scherzo
Bizet

miento hacia el exotismo de lo español si exceptuamos a Car- como lo serán algunas obras de Glinka o de Rimski en la mú-
mea y algunas otras obras sinfónicas, pero si lo hubo literario. sica rusa.
Víctor Hugo y Mérimée no fueron excepciones. Para llegar
a una verdadera influencia española en la música francesa
habrá que esperar la llegada de Albéniz, y después Falla, a Carmen y sus orígenes
París y al nacimiento de ese francés de cultura pero español
de corazón y ascendencia que fue Maurice Ravel. Carmen,
de Bizet, es casi un islote españolisia en la música francesa,
Y sin embargo, una parte importante del éxito de la ópe-
ra de Bizet residió en ese exotismo. Como decíamos
antes, la oirá pane, y no la menor, en las cualidades
Desalíe del carlel del estreno de Carmen en la Opera Cómica de Pa- de la música de Bizet. Pero resultaría francamente difícil pe-
sar una y otra y me temo que, sobre todo fuera de nuestro
rís 0-3-1875).
país, ganara entre el gran público la primera tendencia.
Desde el punto de vista de construcción musical, en Car-
I * ' men se notan mucho sus orígenes, la llamemos ópera cómi-
ca, zarzuela o singspiel. Pese a los recitativos de Giraud (no
muy famosos) para convertirla en ópera, la obra de Bizet era
ya un producto anticuado en su época (Boris se estrenó el
mismo año, El anillo se terminó en 1876, Los ¡royanos en
el año 63, Tristón en el 65, el Mefistófeles de Boito y Los
maestros cantores en el 68). Pero también hay que recono-
cer que Bizet no era el único músico, en Francia y fuera de
eila, que no se había enterado o no quería enterarse de que
en el teatro musical se había operado .un giro de 180 grados.
Faltaban poco más de veinticinco años para que llegara
Peileas.
No tengo nada contra e! singspiel o la zarzuela, género del
que difícilmente se puede hablar como menor después de La
flauta mágica; o conira el tipo de ópera heredado de la ita-
liana clásica, en la que pueden citarse docenas de obras maes-
tras y capaz de revivir en cierto modo a finales de siglo en
una de las obras más geniales del género, del teatro musical:
Falstaff. Pero ahí está la diferencia: cuando Verdi escribe
Falstaff — ¡qué gran libreto, Señor!— no sólo mira hacia
atrás, hacia la sólida tradición de su país, sino sobre todo
hacia adelante, hacia la nueva ópera que está naciendo, y mol-
dea la forma como diciendo: «¿Veis? La Ópera no puede mo-
rir, sólo necesita un poco de genio para seguir siendo el
espectáculo maravilloso en el que la magia del teatro y de
la música —de toda la música, incluida la áspera disciplina
del contrapunto— se unen para nuestra felicidad».
Por eso reprocho un poco a Bizet, como músico de talen-
to, el que fuera incapaz, primero, de rechazar un libreto de-
leznable impuesto por la camarilla de los prebostes del teatro
parisino, o, en caso de no rechazarlo, no haber luchado más
para salvar [oda la buena música que puso en ella, ahogada
en gran parte por las necedades de Halévy y Meilhac.
Para disfrutar de verdad con Carmen, proponemos a los
lectores una curiosa forma de escucharla antes de entregar-
nos a ella por completo: inientar dejar que nuestros oídos
releguen el canto a un segundo plano y escuchar atentamen-
te todo el rico tejido instrumental que sostiene a ésle. En-
tonces encontraremos esa casi cita del final de la Novena de
Beethoven, que acompaña por dos veces las intervenciones
de Micaela; el sencillo y maravilloso preludio al acto prime-
ro, al que los clarinetes, los fagotes y las violas dan ese color
fatídico; los dibujos de los violoncellos que acompañan el
aria de Micaela en el tercer acto, el segundo tema de la can-
ción Bohemia y tantas otras bellezas que no siempre los aman-
tes de la ópera valoran quizá lo suficiente, cegados por el
encanto de la voz. Esla forma de escuchar será una agrada-
ble sorpresa que nos permitirá perdonar a Bizet el haberse
metido en esta pobre aventura de navaja, pasión exótica y
celos, fundados, eso sí, pero que desde luego no nos llevan
hasta Ótelo.

Eduardo Rincón

Scherzo 83
e dosier

Discografía de Carmen
L
a amplilud de catálogo que presenta Carmen, en su por timbre de moderado color y equiparable disposición musi-
edición integral, se ofrece inventariado al final de esta cal. Blanc y Micheau completan el cuarteto protagonista, sin lí-
ñola, en una relación lo más extensa posible, pero mites vocales y con rigor estilístico. Esta Carmen, en su conjunto,
en la que es fácil que se detecten ausencias en la oferta nos parece la más lograda del catálogo discográfico.
del apañado Uve. Entrar en pormenores sobre las ca-
lidades de cada una de estas grabaciones excedería los límiles
de esta reseña y resultaría incluso una larea innecesaria, puesto La sobria interpretación de Consuelo Rubio
que muchas de ellas son de difícil, por no decir imposible, ad-

L
quisición para el interesado. Por ello, nos centraremos en aqué- a segunda importante edición de la década es la prota-
llas que gozan de superior difusión, sin desatender la referencia gonizada por Consuelo Rubio, una Carmen de medios
a las otras cuando su interés lo justifique. opulentos, de anchos y carnosos graves y luminosos agu-
El registro de 1928, reeditado en microsurco, cuenta con la dos. Intérprete, además, exacta, dentro de una sobriedad de pro-
presencia de un Don José de excepción, cual es Georges Thill, pósitos. Simoneau es un José de corte muy lírico que canta ma-
tanto vocal como dramáticamente. Es difícil igualar su fraseo gistralmente (en particular ei dúo con Micaela). Esta versión se
inmaculado, la homogeneidad del canto, la sobriedad puntual empequeñece por la pálida dirección de Le Comte y el pésimo
de acentos. Thill es con Fleta, de diverso pathos expresivo (es E searaillo de Heinz Rehfuss.
lástima que falle un documento completo), el intérprete soñado En los años sesenta, tres versiones despiertan la alención. La
del rol. Del resto del equipo, es justo destacar sólo la Micaela de Schippers para Decca se beneficia de su vibrante e impetuosa
de Marthe Nespoulous. dirección, con un cuarteto interpretativo falto de cohesión esti-
La versión en italiano de 1933 se distingue por Aureliano Per- lística. Regina Resnilc no logra poner en práctica sus buenas in-
tile, artista inmenso, pero que abusa de elementos extramusica- tenciones, con una voz apreciablc, mas restringida. Del Monaco
les (sollozos, suspiros), recargando innecesariamente al personaje. canta a la italiana con su habitual torpeza. Sulherland compone
Aurora Buades, con medios abundantes de auténtica mezzoso- una agradable Micaela en el plano musical, aunque la compren-
prano, se muestra más cómoda y efusiva en los dos últimos ac- sión del texto es, como de costumbre, difícil. Krause, un deco-
tos, aunque no cala en la psicología de Carmen. En su época, roso Escantillo.
Gabriela Besanzoni creaba una gitana de mayor vuelo, en mu- La grabación RCA de 1963 si ofrece aquella cohesión de ele-
chos aspectos también demasiado meridional. mentos de la que la anterior carecía. Cuatro voces importantes,
Rise Stevens, en estudio como en vivo, hace una Carmen pre- bien ensambladas en un todo unitario, que gobierna con mano
cisa, medida, de voz generosa, que cuenta en los dos testimo- férrea un Karajan por aquel entonces notablemente inspirado.
nios que ha dejado con el valioso sostén de sendas batutas Quizás la versión suene poco francesa; es probable también que
considerables: Reiner y Mitropoulos. Sin embargo, sus oponen- la lentitud de algunos lempi pueda resultar excesiva, incomo-
tes masculinos dejan mucho que desear: ni Peerce (entusiasmo dando al cantante. Pero, después del registro Beecham, esta edi-
mermado siempre por el ingrato timbre y estilo heterodoxo), ni ción es la que consigue mejor resultado global. Price hace una
del Monaco (viril, pero grosero) están a su altura. Merrill y Al- Carmen intensa, sensual, imponente (con algunos borrones en
banese aventajan a Guarrera y Amara. la dicción), frente al José de Corelli, de una bravura excitante.
Dos ediciones de final de los cincuenta merecen especial esti- La Micaela de Mirella Freni es, sin parangón, la mejor que pue-
ma. En primer lugar, la de Beecham. Nada escapa a la atención de haberse escuchado. En fin, Merrill saca adelante Escamillo,
del director inglés: brillantez, claridad, colorido, profundidad, pese a tratarse de una tesitura que no le conviene.
equilibrio. Un prodigio de concepción y resultados. Si en la parte
vocal los solistas no poseen el instrumento idóneo, es el intér-
prete quien suple las carencias, con el apoyo minucioso de la Fascinante Callas
batuta. Victoria de los Angeles da una lección de canto, parale-
la a su apasionada y estudiada interpretación, donde cada reco-
do del carácter de Carmen sale a la luz: vitalidad, coquetería,
chispa, crueldad. A su lado, la réplica de Gedda es la oportuna, L a Carmen de PrStre con Callas lleva la impronta de la
personalidad de la soprano. La intérprete, siempre fas-
cinante, nos hace olvidar su declinante estado vocal. Su

María Callas, Victoria de los Angeles y Teresa Berganza. ¡res Cármenes para la historia.

84 Scherzo
Georges Bizet

GRABACIONES
DE CARMEN

— Dcstinn, Jórn, Nasi, Bachmann. Orquesta y coro (en alemán).


1908.
— Merentié, Affre, Vallandri, Albers. Opéra-Comique, Ruhl-
mann. 1912.
— Anitúa, Bous, Ferraris, Formichi. Orquesta y coro (en ita-
liano). 1920.
— Visconti, Thill, Nespoulous, Guenot. Opera Comique, Cohen-
Gaubert. 1928.
— Perelli, De Trevi, Brothier, Musy. O pera-Comique, Coppo-
la. 1930.
— Besanzoni, Pauli, Carbone, E. Besan/oni. Scala, Sabajno (en
Plácida Domingo, tres italiano), 1931.
veces Don José en el disco — Buades, Pertile, Alfani-Tellini, Franci. Scala, Molajoli (en
italiano). 1933.
— Ponselle. Maison, Burke, Pinza. Metropolitan, Hasselmans.
Carmen es tétrica, dominante, casi masculina. Asfixia con su 1936.
poderlo dramático al resto del elenco (Gedda con Callas pierde — Ponselle, Rayner, Bodanya, Huehn. Metropolitan, Papi.
entidad), pero la audición de este registro es una experiencia de 1937.
un magnetismo inolvidable. — Stignani, Gigli, R. Gigli, Bechi. Opera Roma, Bellezza (en
Siete entregas incrementaron la lista de Carmen en la década italiano). 1949.
de ¡os setenta. Se inicia con la rutinaria y elemental que dirige — Michel, Jobin, Angelici, Dens. O pera-Comique, Cluylens.
Frühbeck con la única aportación rescatable de la Freni, que re- 1950.
pite Micaela. Grace Bumbry sólo apuesta en la exhibición de su — Juyol, De Luca, Micheau, Giovannetti. Opera-Comí que.
espléndida voz, quedándose en la periferia de Carmen. Vickers, Wolff. L950.
— Sievens, Peerce, Albanese, Merrill. RCA, Reiner. 1951.
que fue un excelente Don José en la escena, está aquí fuera de — Borisenko, Nelepp, Sumskaya, Ivanov. Bolshoi, Nebolsin (en
lugar y Paskalis no tiene relieve. ruso). 1952.
La versión aparecida en 1971 con una desigual dirección de — Simionalo, Gedda, Güden, Roux. Opera Viena. Karajan.
Maazel, falla, en su base, por no contar con una protagonista 1954.
titular apta (Anna Moffo). Ni los valientes esfuerzos de Corelli, — Simionato, Di Siefano, Carteri, Roux. Scala. Karajan. 1955.
sumados al buen hacer de Helen Donath o al profesionalismo — Madeira, Filacuridi, Vivalda, Rouv Conservatorio París, Der-
vaux. 1956.
de Cappuccilli, salvan del naufragio un registro que es saluda- — Sievens, Del Monaco. Amara, Guarrera. Metropolitan, Mi-
ble olvidar. tropoulos. 1957.
La edición Deutsche Grammophon de 1972 deriva de una re- — Madeira, M. Ferraro, Broggini, Taddei. Buenos Aires, Bee-
presentación del Metropolitan de Nueva York. Poco positivo hay cham. 1958.
para destacar. Bernstein da una personal y caprichosa lectura, — Sjostedt, Niekert, Draksler, Krause. Volksoper, Quadri (en
que apenas favorece a una Home excedida y lineal. De McCrac- alemán). 1958.
ken es mejor no acordarse. Krause no está mejor que con Schip- — Angeles, Gedda, Micheau, Blanc. RTV francesa, Beecham.
1958-59.
pers y Maliponte canta con desahogo. — Simionato, Del Monaco. Tucci, Colombo. Scala, Verchi.
La grabación realizada por Crespin en 1974 llegó en un mo- 1959.
mento tardío para su voz, lo cual no impide a la intérprete con- — Rubio, Simoneau, Alaire. Rehfuss. Conservatorio Paris, Le
seguir matices de altura, gracias al estudiado fraseo. El resto del Comte. 1959.
equipo, con l.ombard al frente, para un modesto cartel de tea- — Archipova, Del Monaco, Maslennikova, Lisitsian. Bolshoi,
tro provinciano. Melik-Pashayev (en italiano y ruso). 1959.
— Miltcheva, Nikolov, Vassileva, Ghiuselev. Opera rumana, Ma-
La versión Solii para Decca en 1975 es un tanto decepcionan- rinov. 1959.
te. No sólo por la labor desigual de los intérpretes, sino por la — Ccrvena, Apreck, Croonen, Lauhófer. Radio Leipzig, Kegel
impersonal lectura de la batuta. Todo está cuidado, en realidad, (en alemán). 1960.
el ritmo, los timbres, el clima, pero el conjunto no funciona. — I.udwig, Schock, Muszely, Prey. Sinfónica Berlín, Stein <en
Troyanos tiene una atractiva y cálida voz, pero le falta energía. alemán). 1961.
Domingo, asimismo, pone en juego exclusivamente la belleza — Resnik, Del Monaco, Sutherland, Krause. Suisse Romande,
y sonoridad de un timbre envidiable en un José bastante monó- Schippeis. 1962.
tono. De frialdad y distante elegancia la Micaela de Kiri Te Ka- — Price, Corelli, Freni, Merrill. Filarmónica Viena, Karajan.
nawa. El Escantillo de Van Dam repite el servido con Lombard. 1963.
— Callas, Gedda, Guiol, Massard. Opera París, Prétre. 1964.
La última Carmen de la década logra mejores resultados. So- — Bumbry, Vickers, Freni, Paskalis. Opera París, Frühbeck.
bretodo por la inteligente dirección de Claudio Abbado. Abba- 1970.
do no pretende la exuberancia de Karajan o el colorido — Moffo, Corelli, Donath, Cappuccilli. Opera Berlín, Maazel.
contrastado de Bcecham, presenta una alternativa intimista del 1971.
drama bizetiano, Aqui la brillantez está atenuada, lo espectacu- — Horne, McCraken, Maliponle, Krause. Metropolitan, Bern-
lar controlado, lo que se potencia es el conflicto interior de los itein. 1972.
personajes. ¥ desde esa óptica puede cautivarnos una sensible — Fassbaender, Spiess, Rothenberger, Anheisser. Opera Dres-
de, F. Patané (en alemán). 1973.
Teresa Berganza en los dos actos iniciales y hacernos olvidar en — Crespin, Py, Pilou, Van Dam. Filarmónica Estrasburgo, Lom-
los restantes la escasez de su instrumento. Incluso Domingo, con bard. 1974.
Abbado, hace gala de mayor variedad de registros. Cotrubas, — Troyanos, Domingo, Te Kanawa, Van Dam. Filarmónica
después de Freni, es la más grande Micaela del disco. El punto Londres, Solli. 1975.
flaco es el desentonado Escamillo de Milnes. — Berganza, Domingo, Cotrubas, Milnes. Sinfónica Londres,
Abbado. 1977.
Por último, en los ochenta, dos versiones más. La cinemato- — Migenes-Johnson. Domingo, Esham, Raimondi. Nacional
gráfica de Maazel con Migenes-Johnson, Domingo (su tercera, Francia, Maazel. 1982.
de momento), Raimondi y Esham, que adquiere un cierto valor — Baldani, Carreras, Ferrarini, Día;. Sinfónica Madrid, Gar-
no separada de su contexto fílmico. Y la de 1983. segunda ver- cía Navarro. 1982.
sión de Karajan, que no aporta otro interés que la temperamen- — Baltsa, Carreras, Ricciarelli. Van Dam. Filarmónica Berlín,
tal gitana de Agnes Baila. Karajan. I9S3.
Parece ser, se anuncia, que Jessye Norman será la próxima
Carmen para el disco. Esperemos... NOTA:En todas las grabaciones el orden de los personajes es:
Carmen, Don José, Micaela, Escamillo.
Fernando Fraga

Scherzo 85
dosier

Bizet el articulista
Artículo de Georges Bizet aparecido
en la «Revue Nationale et Étrangére»
Nada más oportuno que ceder la palabra al propio Bizet para tener una idea más
clara de sus opiniones. El autor de Carmen habla aquí especialmente de la crítica
musical, una función que estaba dispuesto a desarrollar —según su expresión—
partiendo de su «inexperiencia y buena voluntad». El editor de la revista no pare-
ció valorar la ingenuidad del compositor, pues este texto, aparecido en La Revue
Nationale et Etrangére el 3 de agosto de 1867, fue el único articulo publicado de
Bizet. No hay que insistir demasiado en el interés histórico del escrito, en el que
se expresan ideas de sorprendente vigencia, como el peligro de la supremacía de
la técnica sobre el arte. Hasta donde hemos podido averiguar, se trata de la pri-
mera vez que este artículo de Georges Bizet aparece en castellano.

N
o cabe la menor duda de que a veces ustedes se han vola me interrumpe y grita: «¿Entonces, qué nos ofrece usted,
encontrado con gente muy inteligente e incluso ilus- embustero?» Yo le ofrezco, señor, no los talentos de los maes-
trada, que de una manera seria ha mantenido la si- tros que acabo de mencionar, sino dos de las más esenciales cua-
guiente y algo paradójica opinión: «Para verdade- lidades con las que espero que usted quede satisfecho: I. 1 : un
ramente valorar una obra de arte el primer requisi- profundo estudio del arte de la música y de todo lo que abarca,
to que hay que cumplir es el de no ser artista». De ahí se deduce 2. a : una buena fe que ni mis enemigos ni mis amigos podrán
para confirmar este extraño aforismo una serie de razones es- debilitar. Contaré la verdad, nada más que la verdad, y dentro
peciosas que se pueden resumir someramente de la siguiente for- de todo lo posible toda la verdad. No pertenezco a ninguna ca-
ma: «El eclecticismo, del cual surge la imparcialidad, es la marilla y no tengo cantaradas; sólo tengo amigos, y dejarán de
suprema virtud critica: un anista con una fuerte personalidad ser mis amigos el día que no respeten mi libertad de juicio y com-
no puede ser ecléctico; por lo tanto la crítica de arte sólo la de- pleta independencia. Limitándome al examen de materias pura-
berían ejercer los diplomáticos, médicos, financieros, escritores mente artísticas, juzgaré las obras por sí mismas, sin preocuparme
—en definitiva todo honrado ciudadano que pueda leer o escri- de las etiquetas que llevan encima. Respeto y justicia para io-
bir, con tal de que no sea ni pintor, ni escultor, ni arquitecto, dos, ésa es mi consigna. Ni incienso ni insultos, ésa es mi linea
ni músico». Este ingenioso sistema, por supuesto, está limitado de conducta.
al reino del arte: sus más fervientes adeptos lo considerarían ri-
dículo si ustedes sugiriesen que un escultor cuidase de la salud
de sus hijos o que un compositor se ocupase de sus negocios.
Estoy de acuerdo en que todo hombre de sentimiento, culto c
ilustrado tiene la capacidad, y por lo tanto el derecho, a elogiar Tecnología en vez d« arte
o criticar la producción artística que sea; pero que al artista crea-
dor, continuamente dedicado tanto a sus elevadas ideas como
a las especialidades de su arte, no se le permita juzgar el trabajo ras hacer una profesión de fe, proseguiré y me meteré de
de sus colegas ni siquiera por razones de idoneidad ni compañe-
rismo, me parece completamente ilógico y totamente injusto.
Manteniendo esta convicción y siguiendo el ejemplo de Berlio?
y Rcyer, he aceptado, aunque yo mismo sea compositor, el puesto
T cabeza en mi tema. Durante algunos años el culto al siste-
ma ha hecho perturbadores progresos en el arte
y en la crítica. De ahí nace esa estéril lucha, esas áridas discu-
siones, que desconciertan, erosionan y consumen a los movimien-
de crítico musical en la Revue Nationale que me ha sido confia- tos más audaces, poderosos y fértiles. De ahí surgen también
do amablemente por mi inexperiencia y buena voluntad. divisiones, subdivisiones, clasificaciones, definiciones, a veces
ambiguas y a menudo absolutamente equivocadas, pero siem-
Siendo un muy modesto aficionado en todo lo que concierne pre sin valor y peligrosas. Las riñas ocupan el lugar del progre-
a la literatura, hasta ahora nunca he cogido la pluma excepto so, las pendencias suplantan a la creación. Hay cada vez menos
para cartearme con mis amigos. Esta es mi primera redacción, compositores, a la vez que los partidos y las sectas se multipli-
mi debut periodístico. Una tímida y ruborizada colegiala en su can sin límite. El arte queda reducido a una abyecta pobreza
puesta de largo está menos nerviosa al bailar su primer vals de mientras que florece en abundancia la tecnología. Juzguen por
lo que me siento ahora pensando que me veré reflejado en la si mismos: tenemos música francesa, alemana, italiana y por aña-
letra impresa. Así pues, quiero pedirle valientemente al público didura música rusa, húngara, polaca y, sin contar con la músi-
su indulgencia —a ese público que es a la vez terrible y genero- ca árabe, la japonesa y la tunecina, estas tres muy de moda desde
so, que trata con tanta severidad la chirriante voz del Señor X la inauguración de la Exposición Universal. Tenemos también
y con tanta indulgencia la voz ronca de la Señorita Z. De modo la música del futuro, la música del presente y la música del pa-
que se darán ustedes cuenta, mis queridos lectores, de que nc sado; luego viene la música filosófica y la ideológica, reciente-
encontrarán en mi columna ni e! poderoso lenguaje figurado de mente descubierta por un periodista de mucho talento, al cual,
Paul de Saint-Victor, ni el chispeante ingenio de Néstor Roque- de paso, me congratulo en expresar mi alta estima y cálida sim-
plan, ni el estilo fascíname de Théophile Gautier, ni la elegan- patía. También tenemos música melódica, música armónica y
cia formal y precisión de B. Jouvin, ni el característico ardor música aprendida (la más peligrosa de todas) y finalmente un
de Gasperini, ni la rápida sensibilidad de Xavier Aubryer, ni el tipo de música de canon patentada por el estado. Para mí sólo
vigor cáustico de Ernst Reyer, ni... pero alguna persona malé- hay dos clases de música: buena y mala. Béranger definía el ar-

86 Scherzo
Georges BIzet

te asi: «El arte es el arte, y nada más». Para quienes tienen oídos prejuicios es un arma cruel, terrible, mortal. Yo era discípulo
para oír estas pocas palabras contienen una lección mucho más y amigo de Halévy; más de una ve* me hizo confidencias sobre
útil de los más pesados tomos de estética. ¿Debemos criticar a este tema. Ni su elevada posición, ni su incontestable reputa-
Moliere para amar a Shakespeare? ¿No es el genio de todos los ción le podían consolar por los injustos y odiosos ataques de
países y de todos los tiempos? ¿No son las tragedias de Esquilo que fue victima. No quiero dudar de la buena fe del Señor X.
más del futuro que las de Racine? La belleza nunca envejece. Creo que estaba ciego y fue llevado por el camino errado por
La verdad no muere. Un poeta, pinlor o músico dedica lo me- la pasión y los prejuicios, pero nunca olvidaré el gran dolor que
jor de su cerebro y de su alma a la concepción y ejecución de cansó al famoso y reverenciado maestro cuya memoria venero.
una obra; piensa, duda, se entusiasma, se desespera, se alegra Si el crítico más agrio quiere aprender el arte de ser al mismo
y sufre a la vez; y cuando, más ansioso y temeroso que un delin- tiempo severo y amable, amistoso y sincero, hagamos que estu-
cuente se nos acerca y dice «mira y juzga», en vez de dejar que die los artículos de los señores Tarbé des Sablons y Gastón de
nos conmueva le pedimos su pasaporte, le preguntamos por sus Saint-Valry. Recomiendo esos modelos de cortesía y de buen gus-
opiniones, sus relaciones y sus antecedentes artísticos. Esa no to; esos caballeros conocen al menos e! respeio que los críticos de-
ber, a los trabajadores conscientes y sinceros. Pero
me temo que no van a hacer caso a mi consejo.

Contra los tecnicismos

na palabra más. Tengo horror a la pedante-

Ui ría y falsa erudición. Ciertos críiicos de ter-


cera y cuarta categoría usan y abusan de una
jerga llamada técnica que es ininteligible
tanto para ellos como para el público. Procuraré evi-
tar ese absurdo error. Aquí no encontraréis infor-
mación acerca de octavas, quintas, trítonos, falsas
quintas, disonancias, consonancias, preparaciones,
resoluciones, suspensiones, inversiones, cadencias
rotas, interrumpidas o eludidas, cánones con movi-
miento de cangrejo u otros refinamientos. Remitiré
a los que aman este lenguaje a los doctos artículos
del señor L., donde aprenderán, entre otras cosas
de increíble interés, que Nicolo escribió Les Rentíez-
vous Bourgeois en contrapunto no invertible; que
debemos escuchar la partitura de Mendelssohn con
la mas escrupulosa atención porque el compositor
de El sueño de una noche de verano trató la parte
del segundo fagot tan melódicamente como el pri-
mer violín. También descubrirán ahí una admira-
ble disertación sobre el celebrado unisono de
Meyerbeer, incluyendo un paralelo de lo más curioso
entre la ronda de Les Porcherons y la introducción
a! quinto acto de L 'AJricaine; la décima menor es
tratada aquí como una décima mayor con encanta-
dora confianza y adorable candor. Ansioso por com-
partir esa ilustración no sólo con el público sino
Caricatura de fflzet aparecida en la portada de «Díogéne» el 28 de septiembre también con los compositores (mostrando así de pa-
de ¡863. so un carácter muy recto), el Sr. L. se muestra pró-
digo en consejos tan nuevos como ingeniosos sobre
es la tarea de la crítica; es un trabajo policiaco. El artista no el empleo de los instrumentos de metal y de los trombones en
tiene nombre ni nacionalidad. Está inspirado o no lo está; tiene particular. No me atrevo a citar de memoria, porque tengo mie-
genio o talento o ninguna de las dos cosas. Si las tiene debemos do de estropear ciertas ocurrencias de estilo, pero animo con ga-
acogerle, venerarle, aclamarle; si no lo tiene debemos respetar- nas a los lectores para que se conviertan en asiduos seguidores
le, condolernos y olvidarle. Mencionemos a Rossini, Auber, Gou- de los cursos del Sr. L. Son edificantes, instructivos, divertidos.
nod, Wagner, Berlioz, Felicíen David, Pitanchu, tos que queráis. Los programas musicales, tan lentos en los tiempos corrien-
Hacedme reír o llorar; mostradme amor, odio, fanatismo, cri- tes, han llegado a un completo atasco por esa hada millonaria
men; hechizadme, deslumhradme, arrebatadme; nunca comete- que se llama la Exposición Universal. Los cajeros de nuestros
ré la estúpida injusticia de clasificaros y poneros etiquetas como teatros líricos piden ayuda: ¡Compositores sin obras, por favor!,
insectos en una vitrina. Seamos sencillos y sinceros, no pidamos fíjense: Don Carlos y L 'AJricaine en la Opera; Mignott y L 'Eloile
a un gran artista las cualidades de que carece, sino que apren- du Nord en la Opéra-Comique; Romeo et Juliette y Faust en
damos a apreciar las que posee. Cuando una personalidad apa- el Théáire-Lyrique; L 'Oca del Caira en el Fantaisies-Parisiennes;
sionada, violenta, incluso brutal como la de Verdi enriquece Le Grande Duchesse de Géroístein en el Varietés —tal es el ba-
nuestro arte con una obra que es vigorosamente viva y está com- lance musical general en el momento presente. Meyerbeer, Mo-
puesta de oro, barro, sangre y hiél, no nos acerquemos a él y zart, Gounod, Ambroise Thomas, Verdi, Offenbach: dos de ellos
le digamos fríamente: «Pero, señor mío, esto es de mal gusto, muertos, dos franceses y dos extranjeros —estos son los afortu-
no es cortés». ¡Cortesía! ¿Son corteses Michelangelo, Danie, Ho- nados actuales. Considerando todas estas cosas la selección es
rnero, Shakespeare, Beethoven, Cervantes y Rabelais? ¿Debe el excelente y el arte musical está dignamente representado. De-
genio ser edulcorado? ¿Sería mejor ordenar a nuestros zuavos mos nuestra aprobación y aplauso.
que eniren en combale con corbatas blancas y pantalones de se-
da? Perdonen mi irritación. ¡Pero si ustedes supieran lo que he Georges Bizel
tenido que leer en los últimos cinco o seis años, toda la pena Traducción: Javier Alfaya
y la miseria que he tenido que padecer! Créanme, la crítica con Bárbara MeShane

Scherzo 87
LA OPERA DEI. SIGLO XX

no de los motivos de esta especie de pa-

Pelléas et Mélisande radoja es el propósito de esta breve


nota.
Desde luego, la diferencia más llama-
tiva radica en el tratamiento vocal: la

de Claude Debussy obsesión fundamental de Debussy era


la inteligibilidad de la palabra. Ello le
ha llevado a diseñar una interválica y
una rítmica que se pliegan con perfec-
ción maniaca a la sonoridad del fran-
cés hablado, a la prosodia de un texto
sin versificación: el propósito general
es de una humildad extrema, en la que
la música surge de la fonética, lo que
lleva aparejado la desaparición de to-
da simetría, y con ello, de todo atisbo
de construcción melódica convencio-
nalmente regular. En efecto, y con la
cualificadísima excepción del comien-
zo del Acto 111, ni una sola melodía
propiamente dicha puede encontrarse
en la totalidad de la obra. La excepción
señalada, por otra parte, cobra su jus-
tificación funcional por el hecho de ha-
llarnos frente al modelo normativo
Mélisande, creyéndose sola, canta una
canción. Y es, efectivamente, eso lo que
escuchamos: una delicadísima canción
en estilo popular seudomodal simétri-
camente estructurada, ofreciendo su
acusado contraste con el resto de la pro-
sa musical que constituye la totalidad
del texto. La inclusión de la canción
opera así una suerte de efecto semánti-
co de reencuadre, dentro de una textu-
ra general dominada por la apariencia
de írracionalismo métrico.
Por su parte, esa especie de recitati-
vo (que jamás llega ni siquiera al cuasi-
arioso que podemos encontrar en cier-
tos trabajos admirables como Penélo-
pe de Fauré o Arianne de Dukas, bien
cercanos a Pel/éas en tantas otras co-
sas) recibe un tratamiento empecinada-
mente silábico carente del menor
melisma (ni siquiera en la canción pre-
citada). Sin simetría, sin figuras de
pregnancia o de reconocibilidad, el pro-
blema de la unidad de lo vocal se ha re-
suelto merced a una utilización muy
hábil de ciertos elementos interválicos
en los que dominan las 4.a5 y las 3.",
Claude Debussy, pintado por Manche. y en la que el recurso a las oposiciones
primarías inherentes a la escala tempe-
rada (ascendente/descendente, cromá-
os ingredientes de la única curso dramático en continuidad, caren- tico/diatónico, mayor/menor, modal/

L labor operística concluida


por Claude Debussy parecie-
ran colocar esta originalísi-
ma pieza dentro del más
puro territorio romántico: fascinación
por el medievalismo, bosques som-
bríos, noche, castillo en país remoto,
te de esos núcleos de acumulación lírica
que se llaman arias, dúos y concertan-
tes. Llegados a este punto, y releyendo
el sucinto inventario recién delineado,
sorprende la enorme cantidad de simi-
litudes que Peiléas présenla con 7>IJ-
lán (obra, como se sabe, profunda-
tonal, intervalo justo/intervalo altera-
do...) se manipulan con sencillez y na-
turalidad. Tales recursos van, por
supuesto, más allá de la mera melodi-
zación de cada frase, constituyéndose
en verdaderos anclajes de sentido que
permiten el trazado musical de los per-
pasiones prohibidas y destino inexora- mente admirada por Debussy). Sin em- sonajes, con lo que su penetración en
ble. Todo ello servido por una disposi- bargo, y tras la visión de la ópera (na- la textura musical propiamente dicha es
ción vocal próxima al recitativo, da usual, por cierto, entre nosotros) lo mucho más profunda de lo que a sim-
apoyada en una textura sinfónica cu- que llama la atención es la enorme des- ple vista cabe imaginar. Así, Golaud es
yo curso viene dado por la transforma- viación, casi antagónica, que el (raba- el personaje más cromático, pero tam-
ción de cienos moiivos temáticos que jo debussyano ofrece en confrontación bién el único que provoca algunas de
es la verdadera responsable de un dis- con su aparente modelo. Indagar algu- las escasísimas cadencias perfectas ofre-

Scherzo
LA OPERA DEL SIGLO XX

cidas por la obra, con lo que su miste- do que, y dentro del curso de cada una especie de papel simbólico que le
rio resulta más lineal, más aparente que escena, se manipula un total de notas es propio, y de donde procede quizá el
el de Mélisande (o el de Pelléas) cuyas más o menos limitado para cada per- mayor potencial de fascinación que la
armonías sustentantes suelen resultar sonaje, y en donde determinados dise- obra ofrece. Al hacer planear los per-
mucho más etéreas y menos reconoci- ños se invierten o se retrogradan parcial sonajes (su canto: pero un personaje de
bles, pero cuya configuración melódi- o totalmente para provocar la aparición ópera no es otra cosa sino la música que
ca se mueve deniro de un mayor diato- de células diferentes y emparentadas. emite) sobre un discurso articulado que
nismo. Un personaje como el de Esa meticulosa disposición se quiebra los acompaña pero no los interfiere,
Yniold, el hijo del primer matrimonio en contadísimas y deliberadas ocasio- que constantemente se transforma, que
de Golaud, dispone de más arpegios nes: la más significativa de ellas puede guía y subtiende la estructura armóni-
perfectos mayores que ningún otro de encontrarse en la escena 2." del Acto ca en la que las voces se apoyan, que
la partitura, lo que condice con su ca- 11, cuando Mélisande finge ante Colaud colorea su entorno y lo acota tímbrica-
rácter inocente. Por su parte, Arkel, el haber perdido el anillo que arrojara a mente a despecho de esos fantasmas
anciano sabio y sereno, se encuentra la fuente en la escena anterior, repitien- aparenciales que pueblan la escena, la
más cercano que nadie a una suerte de do un tono más alto un diseño de me- orquesta es, en Pelléas y solamente
declamación próxima al tono recto que dio compás idéntico a otro entonado aquí, una materialización de algo que,
lo sitúa en una especie de grado cero por Pelléas en su primer encuentro (en forzando levemente el sentido, podría-
de lo vocal. Asi, las diferencias tipifi- presencia de Geneviéve) en la escena 3. * mos designar como el inconsciente de
cad oras entre los personajes se confían del Acto I. de modo que la música des- la representación, su discurso oculto e
a matices tenues, de exquisita sutileza, miente a la palabra, en una especie de impenetrable para el sujeto actuante y
que ignoran cualquier énfasis contrás- recreación sonora del acto fallido. Y es obvio, en cambio, para el espectador
tame. Por otra parte, ni existen casi que el tratamiento de las recurrencias externo. Lacan ha insistido en que el in-
nunca saltos superiores a la sexta, ni la es uno de los puntos nodales de Pelléas consciente se estructura como un len-
tesitura de los can tan les excede de un el Mélisande, y el verdadero plano de guaje y ése es, exactamente, el papel
registro de duodécima perfectamente articulación del sentido que recorre de que la orquesta juega en esta obra sin-
centrado dentro de la tópica vocal de comienzo a fin la integridad del texto. gular: porque, frente al perpetuo ana-
cada cuerda. Se ha afirmado al comienzo que Pe- coluto planteado por la enunciación
lléas es obra estructurada mediante leit- vocal en su recitativo, la orquesta res-
motiv, mediante motivos conductores tituye una totalidad de desarrollo que
Invención continua reminiscentes según el principio wagne- enlaza los temas a través de una estruc-
riano. Pero, y del mismo modo que las tura sintagmática de completa fluidez.

I nventar segmentos, núcleos meló-


dicos, que, una vez utilizados, de-
saparezcan casi sin dejar rastro,
que posean el suficiente interés instan-
táneo y que sean sin cesar reemplaza-
restricciones impuestas al recitativo vo-
cal lo aparta por entero del modelo-
vtagner hasta hacerlo irreconocible (ba-
sándose, empero, en análogo plantea-
miento), el tratamiento de las figuras
Ni antes, ni después de Pelléas esta se-
paración entre el plano vocal y el ins-
trumental ha sido llevada tan lejos: el
juego argumental inherente a la pala-
bra escénica se prolonga así literalmente
dos por otros nuevos conservando temáticas recurrentes supone otro des- por debajo de su propio plano susten-
férreamente las espartanas limitaciones plazamiento de no menor envergadu- tador sin inmiscuirse jamás en él. So-
antedichas, implica un trabajo de difi- ra. Porque, en el caso de Pelléas. hablar námbulos del Destino, los personajes
cultad abrumadora, que explicaría muy de los leitmotiv es hacerlo acerca de la de Pelléas et Mélisande desenvuelven
bien los siete u ocho frenéticos años orquesta. Exclusivamente. una trama vocal a la que únicamente
que, según parece, dedicara Debussy a En efecto, solamente en el ámbito la totalidad orquestal que los dilata do-
su notabilísima factura; más asombrosa instrumental podemos hablar de figu- tará de sentido.
aún si nos detenemos a reflexionar en ras reminiscentes, de temas que sin ce-
la engañosa sensación que la línea vo- sar se modifican y reaparecen. La
cal provoca de cosa fresca y espontá- orquesta, sobre, bajo, en torno a las vo- Riqueza temática
nea que en momento alguno resulta ces, suministrando un material temáti-
forzada ni artificiosa. La huida de las
recurrencias se hace compatible con el
problema de la unidad mediante el em-
pleo de modelos combinatorios, de mo-
co propio de gran riqueza que, sin
embargo, jamás penetra en el tejido vo-
cal. Esa separación absoluta de niveles
confiere así al conjunto instrumental
E n el plano puramente temático,
la riqueza de Pelléas es inigua-
lable. Pero estos temas se en-
cuentran también nítidamente articula-

r, . y * «=*-,•«»....,.. .

• *»BlfJrtm)lt - HUIll i r •IIIHIM - I M i u i l -

Fragmento de la partitura original: II cuadro - La coiére de Golaud.

Scherzo 89
LA OPERA DEL SIGLO XX

dos atendiendo a objetivos precisos. ficcional alguna. Los comentaristas lo dario, explorando el conflicto inherente
Asi, exisien unos temas que recorren de han definido como «el tema de! Desti- a las métricas de dos y tres partes y a
punta a cabo la totalidad de la obra y no» o «del retorno del pasado». No es la naturaleza más inestable que ofrecen
oiros que pertenecen tan sólo a una (y que estas denominaciones (como vere- frente a los compases de subdivisión
solamente a una) de las 13 escenas en mos) se encuentren carentes de funda- ternaria. De este modo, veremos luego
que se presenta el drama, sirviendo co- mento, pero lo que resulta evidente es cómo la figura de tresillo retorna co-
mo material de decoración o ambien- que la ausencia de denotación caracte- mo idea de acompañamiento en forma
tación, a través de cuyo cañamazo los rística de lo musical imposibilita hallar de ostinatos:
primeros se desplazan. Lo característi- rúbrica alguna (ni las ya dichas ni otras) (Timbales, A c l o I I I . e.venH I. B >
co de estos segundos (no menos de tres bajo la cual cobijarlo. Se trata, en de-
por cuadro, cubriendo el espectro finitiva, de un motivo musical y nada
melódico-rítmico-armónico) es que se más. Lo importante, por tanto, no es
consumen en su propia presentación es- lo que puede o no representar, sino su
cénica sin volver jamás a reaparecer, tal peculiar comportamiento. En efecto, y
y como sucede con los propios decora- si tratamos de seguir su pista, lo vere- { T r o m p a s , A r l o I I I . escena 2.M
dos, ya que la obra nunca retorna al mos aparecer casi conlinuamente, afee-
mismo emplazamiento fíccional. Una lado de algún tipo de modificación, 3
sola excepción: la fuente del Acto II, generalmente por apócope o por deri-
teatro asimismo de la escena de amor vación fragmentaria.
del Acto IV. Pero ahora es de noche,
y ese accidenie justifica una envoltura (Oboes. Aeio III, escena i.")
musical de situación por entero diferen-
te. Por otra parte, el alígero tracto de
semicorcheas asociado al fluir del agua
será casi el único elemento temático es-
UTffUUf
cenográfico que comparezca también
en la escena sucesiva, cuando Mélisan- Naturalmente, suponer a estos tres
de afirme ante Golaud haber perdido últimos ejemplos un origen por fuerza
el anillo en la caverna de la escena 3. 3 . basado en el motivo inicial no deja de
La fuga? reaparición de la figura (muy resultar un tanto excesivo. El lector ha-
acortada) nos comenta semejante brá reconocido en ellos su vinculación
mentira. con El Mar, la otra obra de gran en-
Por su parte, el oiro grupo temáti- vergadura sucesiva a Pelléas, y en ge-
co, más restringido, comprende lo que, neral pertenecen a modelos sumamente
más o menos convención al mente, po- abundantes en las texturas debussya-
demos designar como lemas represen- nas. Ahora bien, lo que sucede aquí es
tativos de los personajes principales, (Clarineles) que, habiéndose fijado en nuestra me-
Mélisande, Golaud, Arkel y Pelléas moria la figura inicial, es casi inevita-
(por este orden) presentados en corres- Todas estas variantes pueden hallarse ble recordarla de forma alusiva en
pondencia con sus primeras aparicio- tan sólo en el curso de las 3 primeras presencia de los ostinatos señalados: el
nes sobre la escena. Toda vez que estos escenas de la obra. La idea consiste en pasado sonoro se instaura sobre el pre-
temas jamás pasan, según se dijo, al ir dotando de papel preponderante a la sente colmándolo de significado, como
plano vocal, su potencial identificati- célula con puntillo, reservando paula- sucede con las apariciones cada vez más
vo (a manera de «tarjeta de visita», se- tinamente el tresillo a un papel secun- sintéticas de la célula de cabeza, cada
gún la maligna expresión debussyana a vez más imperiosas y decisivas.
propósito del Anillo') con respecto a di- IViol. 2.°, Acia IV, esceaa 1.')
chos personajes resulta, cuando menos,
un tanto problemática. La realidad es
que se comportan como verdaderos
motivos sinfónicos, autosuficientes, cu-
yo curso y constante transformación hasta manifestar toda su potencia en el
(que, frecuentemente, los hace apare- dramático interludio que precede a la
cer como derivados los unos de los escena amorosa:
otros) teje una interminable elabora-
ción melódica hecha de pérdidas y re-
cuperaciones variadas, como si esas * • •

mismas entidades escénicas nos ofrecie-


ran sucesivamente las muchas caras de
su evanescente y compleja identidad.
Ahora bien: existe otro motivo, pre- El interés de esta manipulación temá-
sentado por las maderas apenas comen- tica reside en que las diversas deriva-
zada la obra (Cp. 5) ciones de la idea inicial que se van
presentando (y de las que los ejemplos
ofrecidos constituyen tan sólo una mí-
nima parte) se hallan, en casi todas las
ocasiones, subsumidas en el interior de
la trama orquestal hasta el extremo de
que tan sólo una escucha muy atenta
que resulta por entero enigmático, y al Mary Carden fMélisande) y Jean Periér <Pe- por parte de un oído conocedor de la
que es imposible adscribir significación lléas), cantantes del estreno. obra —o un examen detenido de la

90 Scherzo
LA OPERA DEL SIGLO XX

Don Currará (Arket) y Anne Marte (Mélisande) en la escena II del 4. "Acto. Producción del Festival de Glyndebourne.
En la foto de la derecha, Maurice Maeterlinck.

partitura— puede al cabo rescatarlas. ofrece, y su paulatino asentamiento so- guración esencialmente melódica, de un
Debussy ha ocuhado su presencia de bre la figura con puntillo, de carácter distendido e incesante melos que rara
manera deliberada pero, pese a todo, mucho más decidido. Pero ese proce- vez superpone sus motivos temáticos
están ahí, pertenecen al texto y no de- so de desvelamiento y definición del te- —con excepción de aquéllos que deno-
jan de hacer sentir su huella emotiva ma hasta adquirir el perfil rotundo del minábamos de situación, que están ya
más allá de su identificación conscien- último ejemplo (previo ya a la escena concebidos de semejante modo, y tan
te. Asi, y cuando la reaparición se efec- del asesinato) es, precisamente, el pro- sólo así resultarían funcionales— paia
túa, por así decir, en primer plano pio proceso dramático correspondien- darnos cuenta de la inmensa reivindi-
<como en el último ejemplo consigna- te al texto literario, ya que ni Pelléas cación del melodismo a ultranza, de la
do), su perlenencia a la serie descrita ni Mélisande serán conscientes de su monodia acompañada, del melo-
no es cuestionada por el espectador en amor hasta ese instante postrero que dramma en suma, que la totalidad de
momento alguno. El Deslino es el De- linda con su muerte. Realmente, en to- Pelléas representa. Con el cambio del
seo inconsciente, enunció Sigmund da ta historia del teatro lírico resulta di- siglo XVI al XVII surgirá esa recitación
Freud. El tratamiento de este tema en fícil encontrar un ejemplo de tan que engendrará la ópera: son precisos
la trama orquestal de Pelléas semeja- productiva interrelación entre el itine- tres siglos exactos (Pelléas se estrena en
ría una ilustración de tal principio. Lo rario dramático y el musical. De este 1902, como es sabido; Daphnis, de Gia-
subyugante, con iodo, es la forma en modo, y aunque el punto teórico de como Peri, ve la luz en 1602 exactamen-
que el motivo, que se diria aletargado partida sea obtener la música a partir te) para que el círculo gire sobre sí
o dormido a lo largo de escenas ente- de la palabra, la sensación última es que mismo y retorne a su posición inicial:
ras, efectúa su arrolladora e impetuo- es ésta la generada por aquélla, como hegemonía de la palabra, búsqueda de
sa aparición cuando ya es demasiado en una suerte de cristalización denota- la expresión de los ajetti, abandono de
tarde para conjurarlo, cuando el texto tiva final de otro discurso inexpresable iodo conato polifónico en privilegio de
orquestal nos ha impuesto previamen- que la precede y, a la postre, la dota la verticalidad armónica como anclaje
te su identidad casi por sorpresa, ha- de historia, de memoria y de significa- de un discurso cuyo sentido se estable-
ciendo gravitar todo el peso preexis- ción. En escasas ocasiones habrá alcan- ce, tan sólo, en lo lineal, en ese arabes-
tente de la partitura sobre sus aparicio- zado la dialéctica entre música y co melódico que se dilata, se trans-
nes últimas. La tensión en primer gra- palabra un tan alto grado de compleji- forma y, paulatinamente, se construye
do resulta asi enteramente rehuida dad y sutileza como el que aquí se de- ante —y a despecho de— nuestra mi-
como motor del discurso, que procede senvuelve. rada, y nos re-construye también a no-
por una especie de enmascaramiento de sotros, espectadores otra vez de aquella
su propio material, dificultando su re- Monteverdi al fondo misma magia que el teatro dispensa.
conocibilidad inmediata y abriendo, Tal vez toda la historia del género
merced a tal operación, un importante
campo connotativo cuya significación
metafórica acaba siendo acaparada por
una disposición sonora que, en princi-
pio, resultaba enteramente ajena, plan-
H ablando de ese negativo, en
suma, de Tristón que es Pe-
lléas el Mélisande, aquél gran
intuitivo que se llamara Ernest Anser-
mei parangonaba su ideación con la
operístico pudiera analizarse como la
de la laboriosa construcción, destruc-
ción, pérdida y final reencuentro del re-
citativo primordial, el de la mitológica
tragedia clásica entrevista en las febri-
teando asi una muy pertinente reflexión del stile rappresenlativo monteverdia- les noches de la camerata de Giovanni
sobre el siempre equivoco problema del no. Basta pensar en el recitativo al que Bardi, conde de Vernio. Si ello es así,
significado en la música, y haciéndo- se ha reducido lo vocal-prosódico y en no cabe duda de que a la solitaria apor-
lo, únicamente, a partir de su exclusi- esa especie de multiforme e irisada am- tación debussyana en semejante terre-
va materialidad formal. Por otra parte, plificación del continuo tímbrico que la no le corresponde, por derecho propio,
el proceso antedicho se corresponde en orquesta suministra, para darnos cuen- un papel primordial dentro de ese
absoluto con la inicial sensación de in- ta de hasta qué punto el ilustre direc- debate.
certidumbre que el trazado voluntaria- tor de orquesta se hallaba, una vez más,
mente indeciso del motivo germinal nos en lo cierto. Basta atender a la confi- José Luis Téliez

Scherzo 91
N.0-. V . E . D . A.D.E.S
harmonía
tnundi LA CHAPELLE ROYALE/PHILIPPE HERREWECHE
IBÉRICA J.S. BACH J.S. BACH
Johonnes Passion. Pasión se- Mottháus Passion. Pasión se-
gún Soot Juan. Coilegium Vo- gún San Moleo. La Chapelle
cole, Gent. Lo Chapelle Roya- Royale, París. Collegium Vo-
le, París. Howard Croot, coíe. Geni. Howord Crook,
Peler Lilia, Bárbaro Schlick, Ulnk Cold, Barbara Schlick,
Cotherine Patrias;, Williom Rene Jacobs, Hans-Peler Bloc-
Kendall, Peter Kooy. hwítz, Peler Kooy.
Directton. Direction:
PHILIPPE HERREWEGHE PHILIPPE HERREWEGHE
HMC CD 901264-65. HMC CD 901155.57.
HMC LP 1264.65. HMCLP 1155.57.
HMC MC 401264.65. HMC MC 401155.57.

MONTEVERDI JOSQUIN DESPREZ JEAN-BAPTISTE SCHUTZ


Vespro della Beala Vergine. Slobat Moler, Motel i. LULLY Musikalische Fxequien.
Lo Chapelle Royóle. Colle- Lo Chapelle Royale. Grarids Moléis. Solistas, coros Lo Criapelle Royale.
gium Vocole. Les Soquebou- PHILIPPE HEKREWEGHE. y orquesto de Lo ChopeJIe Ro- PHILIPPE HERREWEGHE.
Hers de Toulouse. HMC CD 901243. yale. HMC CD 901261.
PHILIPPE HERREWEGHE. HMCLP 1243. PHILIPPE HERREWEGHE. HMCLP 1261.
HMC CD 901247.48. HMC MC 401243. HMC CD 901167. HMC MC 401361.
HMCLP 1247.48. HMC LP 1167.
HMC MC 4012*7.48. HMC MC 401167.

f~*i * 11 Una nue va propuesta fonográfica en el mercado español paro los amantes más exigentes
• —. 1 T Y 1 í^ I I déla música. Discos que deseará oír una y otra vez.

JOSQUIN VICTORIA RÉQUIEM


Missxi Ponge lingua. Missa Lo Alonso Lobo:
sol fa re mi. Versa est in luctum.
Plaincrion1¡ Ponge I i ngua. THE TALLIS SCHOLARS.
THETALLISSCHOLAÍS. Director Peler Phillips.
Director Peter Phillips. CDGIM012.
CDG1M009. LPGIM 1585-12.
LPGIM 1585-09. MCGIM1585T-12.
MC GIM 1585T-09.

CARLOGÍSTALDO
RnpmHitvi luf HiM' SpIud
TttKTALI L S M I I ' H A »

THOMAS TALLIS CLEMENS N O N PALESTRINA CARLO GESUALDO


Spem m Alium. Gaude Glo- PAPA MASSES Responsorios de T