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Estado Libre Asociado de Puerto Rico

Tribunal de Primera Instancia


Sala de San Juan

CARMEN HITCHY QUIÑONEZ CONCEPCIÓN y otros

Demandantes

V.

ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO, DEPARTAMENTO DE LA


VIVIENDA, ADMINISTRACIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA, CARLOS G. LABOY DÍAZ,
ADMINISTRADOR HOUSING PROMOTERS, INC.

Demandados

CIVIL NUM. KPE 2006-4131


SALA 904

SOBRE:

ENTREDICHO PROVISIONAL,
INJUNCTION PRELIMINAR Y
PERMANENTE Y SENTENCIA
DECLARATORIA

SENTENCIA PARCIAL

Cuatro residentes del Residencial Manuel A. Pérez y el estudiante de artes plásticas


Edwin David Sepúlveda Cruz presentaron el 29 de septiembre de 2006 una demanda
de injunction y sentencia declaratoria contra el Estado Libre Asociado de Puerto Rico
(E.L.A.), el Departamento de la Vivienda, la Administración de Vivienda Pública (AVP) y
Housing Promoters, Inc., para impedir que se ocasionen daños graves o irreparables
por la destrucción, mutilación o eliminación de dos murales pintados sobre paredes o
muros de la referida comunidad.
La reclamación se presentó al amparo de la Constitución de Puerto Rico, Art. II Secs. 1
y 4, 1 L.P.R.A., la Ley de Derechos Civiles, 32 L.P.R.A. sec. 3524, la Regla 57 de
Procedimiento Civil y los Arts. 675 al 677 de la Ley de Recursos Extraordinarios[1], 32
L.P.R.A. secs. 3521 a 3523. Exponen que las paredes y muros de los residenciales
públicos son un foro público por designación y que los murales son una expresión
política, social, artística y cultural de los residentes. Además, que el derecho moral de
los coautores de los murales serían violados si éstos se destruyen o alteran por la AVP
o sus agentes.

El E.L.A. y la AVP se oponen al remedio solicitado. Argumentan que los residentes del
Residencial Manuel A. Pérez son sus arrendatarios. Como tales tienen el deber de
conservar y devolver la cosa en el estado en que la recibieron. Éstos no solicitaron
permiso para pintar los grafitis, por lo que sus actuaciones son ilegales. Negaron que
las paredes y muros del Residencial Manuel A. Pérez sean foros públicos tradicionales
o foros públicos por designación.

I
Las partes estipularon en el informe de conferencia con antelación al juicio los hechos
siguientes:

1.- El Residencial Manuel A. Pérez es propiedad de la AVP y del Estado Libre Asociado
de Puerto Rico.

2.- Housing Promoters(,) Inc. es el agente administrador del Residencial Manuel A.


Pérez.

En la vista del 10 de marzo de 2009 las partes estipularon que la Sra. Roxana de Soto
testificaría lo siguiente:

1.- La Sra. Roxana de Soto es la Directora Ejecutiva de la Alianza para un Puerto Rico
sin Drogas, organización sin fines de lucro.

2.- La Alianza para un Puerto Rico Sin Drogas preparó una campaña con Tito “El
Bambino” que consistió en la preparación de un video, un mural y publicidad por
diversos medios.

3.- El lema de la referida campaña fue: “Para alcanzar tus metas, con las drogas no te
metas.”
4.- Como parte de la campaña y para la filmación del video se preparó un mural en una
de las paredes del Residencial Monte Hatillo por varios artistas el lunes 2 de julio de
2007.

5.- El Exh. 1 refleja el mural en la parte de atrás y algunos participantes del video, en el
Residencial Monte Hatillo, el día de la filmación.

6.- El Exh. 2 refleja un anuncio de la campaña en el periódico El Nuevo Día.

7.- La Sra. Roxana de Soto estuvo presente el día de la preparación del video y del
mural en el Residencial Monte Hatillo y asevera que ninguna persona intervino o les
informó que no podían hacer el mural allí.

8.- Que la campaña de la Alianza para un Puerto Rico sin Drogas cuyo lema “Para
alcanzar tus metas, con las drogas no te metas”, que incluía la filmación de un video y
la colocación de un mural en una de las paredes del Residencial Monte Hatillo fue
autorizada previamente por la Administración de Vivienda Pública.

A
Considerada la evidencia presentada y lo observado en la inspección ocular el tribunal
llega a las determinaciones de hechos siguientes.

La codemandante Sra. Carmen Hitchy Quiñónez Concepción, reside en la comunidad


Residencial Manuel A. Pérez hace 43 años. Es ama de casa y líder comunitaria desde
el 2004. Como líder y miembro del Consejo de Residentes ayuda a los residentes,
organiza actividades y habla con la compañía administradora del complejo de
viviendas. Para la fecha en que se presentó la demanda, el 29 de septiembre de 2006,
era la Presidenta del Consejo de Residentes de la comunidad Manuel A. Pérez.

El codemandante Edwin Olivero Rodríguez reside en el Edificio B-2 del Residencial


Manuel A. Pérez. Es parte de esta comunidad desde el 18 de octubre de 1954.

En la demanda se alega que el codemandante Edwin David Sepúlveda Cruz es el autor


del mural dedicado al Sr. Ramón Medina y un coautor del mural dedicado al Sr.
Filiberto Ojeda Ríos. Esta alegación no fue admitida por la parte demandada. Tampoco
la parte demandante presentó evidencia para establecer como un hecho su alegación.

El codemandado Sr. Carlos G. Laboy Díaz fue el Administrador de la AVP desde el


2001 hasta el 31 de diciembre de 2008. Este fue demandado en su carácter oficial.
El Residencial Manuel A. Pérez es una propiedad pública. Este complejo de viviendas
es administrado por la AVP. Pertenece a la AVP y al E.L.A.

El Consejo de Titulares del Residencial Manuel A. Pérez es el representante exclusivo


de los residentes de esa comunidad ante la AVP y sus agentes.

Housing Promoters, Inc. era la compañía privada contratada por la AVP para la
administración del Residencial Manuel A. Pérez para la fecha de los hechos.

El 18 de octubre de 2005 el codemandante Sr. José “Tito” Román, un líder comunitario


del Residencial Manuel A. Pérez, le entregó a la Presidenta del Consejo de Residentes,
la Sra. Quiñónez Concepción, una carta de igual fecha. (Exh. 8 parte demandante). En
esta comunicación el Sr. Román le notifica a la Sra. Quiñónez Concepción que varios
jóvenes del Residencial Manuel A. Pérez llevarían a cabo una actividad artística el 21
de octubre de 2005. Retomarían una vieja tradición de los caseríos, la de expresarse a
través de murales artísticos. Se pintaría un mural en pintura de agua y aerosol en el
Edificio A-1. En el futuro se crearían otros murales en el área del parque Don Luis Olmo
Villanueva.

La señora Quiñónez Concepción llevó la comunicación del señor Román a una reunión
del Consejo de Residentes. Allí se discutió y se dio el visto bueno. No hubo una
votación formal ni se preparó un acta. Después de esto, la señora Quiñónez
Concepción fue con el señor Román a la oficina de Housing Promoters, Inc. en el
Residencial Manuel A. Pérez.

En esta visita el señor Román le entregó a la representante de Housing Promoters,


Inc., la Sra. Gricell Tirado, otra carta similar a la entregada a la Sra. Quiñónez
Concepción. Le expresa que el 21 de septiembre de 2005[2] llevarían a cabo una
actividad artística y que se pintaría un mural en pintura de agua y aerosol en una de las
paredes del bloque A. Solicitó el apoyo de los empleados de Housing Promoters a la
actividad. Además, le notificó que se proponían pintar otros murales en el área del
parque Don Luis Olmo Villanueva.

La administradora Sra. Gricell Tirado, les expresó a la Sra. Quiñónez Concepción y al


Sr. Román “que no había problema”. Ésta no remitió la carta del señor Román a la AVP
ni le notificó a la agencia de lo acontecido en la reunión con el señor Román y la señora
Quiñónez Concepción.

Un mural dedicado al Sr. Filiberto Ojeda Ríos se pintó en noviembre de 2005 por varios
artistas en una pared del Edificio A-1. Los codemandantes Sra. Quiñónez Concepción y
Sr. Edwin Olivero Rodríguez participaron en la organización de la actividad. La creación
del mural tomó dos fines de semana. Se utilizó pintura en aerosol. Durante el
transcurso de la actividad no intervino con ellos la AVP ni la compañía Housing
Promoters. Tampoco recibieron una notificación de la AVP ni de Housing Promoters
sobre su insatisfacción, objeción, irregularidad o ilegalidad del mural. La actividad
artística no solo consistió de la creación del mural dedicado al Sr. Filiberto Ojeda Ríos.
También hubo una feria de libros, charlas sobre el Sr. Filiberto Ojeda Ríos y una fiesta
de pueblo.

Previo a la creación del mural se preguntó a todos los ocupantes del Edificio A-1 si
tenían objeción a que se pintara el mural. Nadie se opuso.

Para pintar el mural del Edificio A-1 hubo que instalar unos andamios. Estos estuvieron
instalados en el lugar toda la semana y a la vista de todo el que transitara o caminara
por la calle colindante con el Edificio A-1.

La pared en la que se pintó el mural dedicado al Sr. Filiberto Ojeda Ríos es visible
desde una de las calles principales del Residencial Manuel A. Pérez. En la misma calle
y a poca distancia está la oficina del administrador de la comunidad.

La compañía administradora Housing Promoters, Inc. tenía conocimiento de la creación


del mural desde su inicio.

En la inspección ocular observamos que la pared en la que se pintó el mural dedicado


al Sr. Filiberto Ojeda Ríos no es parte de un parque, plaza, calle o acera. Frente al
mural existe un área verde desprovista de bancos, luego la verja de rejas del
residencial y al otro lado la acera y la calle.

El mural del Edificio A-1 reproduce artísticamente el rostro del Sr. Filiberto Ojeda Ríos,
y sus dos manos en alto. Además, incluye una cita que se le atribuye al Sr. Ojeda
Ríos:

"Esto es típico de los opresores. Nunca se supone que los opresores piensan (sic) y
actuan (sic) de acuerdo con nuestra propia naturaleza humana, porque para ellos, ¡no
somos seres humanos! Y mucho menos deberíamos tener, de acuerdo con su
mentalidad... la audacia para impedir sus abusos, sus ataques y sus asesinatos".

También contiene el mural, entre otras escenas, la bandera de Puerto Rico, policías
con armas largas y macana en mano, unas cámaras de vigilancia, civiles con armas
largas con la palabra “no”, una niña en un salón de clases, una persona con vestimenta
a prueba de gases tóxicos, dos siluetas de hombres manifestándose simbólicamente
mediante el uso de sus manos y unos rostros con gestos grotescos, los que también
parecen expresar inconformidad o protesta.

Según el pintor y perito en artes plásticas de la parte demandante, Sr. Rafael Trilles
Sosa, el mural dedicado a Filiberto Ojeda Ríos tienen un tamaño de 30’ X 30’ y está
pintado en aerosol. Es una obra de notable valor artístico. Esta pieza de arte está
influenciada por el muralismo mejicano y tiene contenido social. La intención de los
artistas de este movimiento es realizar pinturas en lugares públicos para compartir
ideas.

Luego del perito observar el mural el 9 de marzo de 2009, concluyó que los artistas que
participaron en la creación de éste conocen los fundamentos de las artes plásticas y las
utilizaron bien. Es su opinión que esta obra se acerca más al mural clásico que al
grafiti.

Considerado el testimonio del perito de la parte demandante y lo observado en la


inspección ocular, concluimos que el mural dedicado al Sr. Filiberto Ojeda Ríos no
puede clasificarse como “vandalismo” según sugerido por la AVP.

En relación con el mural consistente en la representación artística del rostro del líder
deportivo Sr. Ramón Medina que ubica en una pared del parque de pelota expresó el
perito que es más sencillo que el dedicado al señor Ojeda Ríos. Este contiene un
retrato bien realizado. El artista domina los fundamentos del arte y le dio a la obra un
contenido psicológico. Esta obra no tiene ni el poder ni el valor del mural dedicado al
Sr. Ojeda Ríos.

El mural dedicado al Sr. Ramón Medina se creó unos días antes que el dedicado al Sr.
Filiberto Ojeda Ríos.

El mural dedicado al Sr. Ramón Medina está ubicado en una pared contigua a las
gradas del parque de pelota y a una acera. Está en un área accesible a los visitantes
del parque.

Por el valor artístico del antes mencionado mural, resolvemos que éste no es
vandalismo.

La AVP no recibió una solicitud de autorización para pintar los murales dedicados al Sr.
Filiberto Ojeda Ríos y al Sr. Ramón Medina. Tampoco autorizó que se pintaran estos
murales sobre propiedad de la AVP. Ni la AVP ni Housing Promoters le notificaron a los
residentes, a los artistas o al Consejo de Resientes su objeción, insatisfacción o
ilegalidad de los murales del Residencial Manuel A. Pérez.

El contrato de arrendamiento de los apartamentos del Residencial Manuel A. Pérez


establece que los arrendatarios cumplirán con la reglamentación y que no ocasionarán
daños al residencial.

El 19 de septiembre de 2006, después de la creación de los dos murales objeto de esta


controversia, el Administrador de la AVP emitió la Carta Circular 2006-48-A. En este
documento se adoptan unas guías para las solicitudes de aprobación de murales en los
residenciales públicos. Esta carta circular establece que se tiene que obtener un
permiso de la AVP previo a la creación de murales en propiedad de la agencia. Esta
carta circular no se radicó en el Departamento de Estado.

El 18 de diciembre de 2007 el Secretario del Departamento de la Vivienda adoptó el


Reglamento para someter propuestas y obtener autorización para instalar murales en
los residenciales públicos, Reglamento Núm. 7443. Éste fue radicado en el
Departamento de Estado el 21 de diciembre de 2007.

El Administrador de la AVP se enteró de la existencia del mural dedicado a Filiberto


Ojeda Ríos después de un incidente con un mural dedicado a “Coquito” en el
Residencial Torres de Sabana. Esto fue después del diligenciamiento del
emplazamiento del pleito que nos ocupa, lo que ocurrió el 2 de octubre de 2006. Por
razón del incidente con el mural de Torres de Sabana, el Administrador de la AVP dio la
directriz a las compañías administradoras de los residenciales de eliminar todos los
murales y grafitis no autorizados por la AVP.

Algunos murales de los residenciales públicos fueron eliminados por las compañías
administradoras cumpliendo con las instrucciones del Administrador de la AVP.

Para octubre y noviembre de 2006 existían murales en los residenciales Felipe


Sánchez Osorio, Catañito Gardens, Dorado, Monte Hatillo, Roberto Clemente y San
Fernando. Para el 2006 en el residencial Felipe Sánchez Osorio de Carolina había siete
murales con más de 25 años. Los murales de Dorado fueron aprobados por la AVP.
Éstos últimos según el perito de la parte demandante están pintados con brocha.
Fueron pintados durante la década del ’70. Están influenciados por el modernismo. Hay
figuras humanas y alusión a lo taíno y a tradiciones folclóricas.

Los residenciales de la AVP pasaron todas las inspecciones realizadas por el Real
Estates Assessment Center(REAC) del Departamento de la Vivienda de los EE.UU.A.
desde el 2001 hasta el 2007. No se presentó evidencia de que se haya realizado una
inspección por el REAC después del 2007.

II
En el pleito que nos ocupa la parte demandante plantea que por el Gobierno utilizar por
años las paredes de los residenciales para la expresión artística, las convirtió en foros
públicos para la realización de múltiples manifestaciones artísticas de toda índole:
política, cultural y social. Véase Moción de sentencia sumaria parcial de 23 de abril de
2008, pág. 24; Informe preliminar sobre conferencia entre abogados de 2 de noviembre
de 2007, pág. 18.

Por otra parte, el E.L.A. y la AVP argumentan que los residenciales no son foros
públicos tradicionales ni foros públicos por designación. Exponen que los residenciales
son un foro no público.

El Art. II, Sec. 4 de la Constitución de Puerto Rico, consagra el derecho a la libre


expresión. Éste es uno de los pilares de la democracia y de la dignidad del ser humano.
Protege a todo individuo que interese expresar sus opiniones según su conciencia.
Coss y U.P.R. v. C.E.E., 137 D.P.R. 877, 886 (1995). Sin embargo, no es absoluto.
Velázquez Pagán v. A.M.A., 131 D.P.R. 568, 576, (1992).

En Velázquez Pagán v. A.M.A., supra, págs. 575 a 576 se expresó:

....“Este derecho es parte integral del ejercicio pleno de la libertad de conciencia, de


pensamiento y “las actividades propias para ejercitar a plenitud dentro de las más
dilatada libertad la totalidad de estos derechos”.Diario de Sesiones, pág. 2569 (1982).
Este derecho fue concebido no solamente como una expresión política, sino también
para facilitar el desarrollo pleno del individuo y estimular el libre intercambio y la
diversidad de ideas, elementos vitales del proceso democrático. (Citas omitidas).

La libertad de expresión representa el derecho constitucional de todo ciudadano de


expresar libremente sus ideas en una sociedad pluralista sin restricción gubernamental
en cuanto al contenido, forma y manera en que ésta se manifiesta. “Por supuesto este
valor superior no supone una irrestricción absoluta, de forma que no pueda
subordinarse a otros intereses cuando la necesidad y conveniencia públic[a] lo
requieran.”

El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha establecido que “el alcance de la protección


constitucional a la libre expresión,... depende en gran medida del lugar o foro en el que
se desea ejercer ese derecho.” Emp. Pur. Des., Inc. v.H.I.E.Tel., 150 D.P.R. 924, 950
(2000). En Pacheco Fraticelli v. Cintrón Antonsanti, 122 D.P.R. 229 (1988) se adoptó
por nuestro más alto tribunal la doctrina de los foros desarrollada por la jurisprudencia
federal.

El Tribunal Supremo de los EE.UU.A. en Perry Ed. Assn. v. Perry Local Educators’
Assn., 460 U.S. 37 (1983), reconoció la existencia de tres tipos de foros en los cuales el
derecho a la libertad de expresión disfruta de unas protecciones distintas. Coss y
U.P.R. v. C.E.E., 137 D.P.R. 877, 887 (1995). Estos son: (1) el foro público tradicional;
(2) el foro público por designación; y (3) el foro no tradicional o no público.

El foro público tradicional “radica en los lugares que el Estado haya reconocido
históricamente como idóneos para el debate público y la reunión pacífica, tales como
las calles, las aceras y los parques.” Coss y U.P.R. v. C.E.E., supra, pág. 887. En estos
lugares el Estado no puede prohibir absolutamente el derecho a la libre expresión, pero
puede reglamentar el tiempo, lugar y modo de expresión. Perry Ed. Assn. v. Perry Local
Educators’ Assn., supra. La reglamentación que adopte relacionada con tiempo, lugar y
modo debe ser neutral al contenido de la expresión y debe promover un interés público
importante (“a significant government interest”), limitando su intervención a la mínima
necesaria para alcanzar su objetivo y dejar alternativas para la expresión. Ibíd.

En este foro si el Gobierno establece una clasificación o limitación por razón del
contenido del mensaje se activa el escrutinio estricto. Ibíd. Para que la reglamentación
sobrepase este escrutinio debe responder a un interés gubernamental apremiante y
limitar su interferencia a la mínima necesaria para alcanzar su propósito. Ibíd.

El foro público por designación abarca la propiedad pública, que el Estado ha abierto
intencionalmente, no por inacción, para el ejercicio del derecho a la libre expresión por
el público en general. Ibíd, pág. 888; U.N.T.S. v. Srio. de Salud, 133 D.P.R. 153, 163
(1993); ARK. Educ. Television Comm’n v. Forbes, 523 U.S. 666, 677 (1998). Estas
propiedades no son las que se utilizan tradicionalmente por los ciudadanos para la
celebración de reuniones e intercambios de ideas.

En Coss y U.P.R. v. C.E.E. supra, pág. 888, se estableció en relación con estos foros:

.....La identificación de estos lugares dependerá de la intención del Estado al destinar la


propiedad para determinados fines. Estos foros gozan de la misma protección que los
públicos tradicionales. Se abren para propósitos específicos. . . [y para beneficio de]
ciertos grupos o sobre ciertos temas. . . . [E]l derecho a expresarse se ext[iende] sólo a
otros grupos de carácter similar o a otros puntos de vista sobre el mismo tema”. (cita
omitida). En estos foros la reglamentación del estado debe ser razonable.

En Perry Ed. Assn. v. Perry Local Educators’ Assn., supra, se establece que los
estados pueden reglamentar el tiempo, lugar y modo de la expresión en los foros
públicos por designación siempre que ésta sea razonable y promueva un interés
gubernamental importante y limite su intervención a la mínima necesaria para alcanzar
su objetivo.

Si la reglamentación del Estado establece una clasificación o limitación por razón del
contenido del mensaje, ésta debe sobrepasar el escrutinio estricto antes discutido.

El Tribunal Supremo federal estableció que el gobierno no tiene que mantener abierto
indefinidamente un foro público por designación. Perry Ed. Ass. v. Perry Local
Educators’ Ass., supra, pág. 46; Make the Road By Walking, Inc. v. Turner, 378 F.3d
133 (2do Cir. 2004).

El último de los 3 foros es el no tradicional o no público. Esta categoría comprende


aquellas propiedades públicas que no son ni foros públicos tradicionales ni foros
públicos por designación. U.N.T.S. v. Srio. de Salud, supra.

En el foro no tradicional la protección que ofrece a los individuos la garantía


constitucional a la libertad de expresión es menor. Ibíd. En estas propiedades públicas:

[e]l Gobierno puede limitar la actividad expresiva a aquella que sea compatible con el
objetivo para el cual fue creada esta propiedad pública. La reglamentación de la
expresión debe ser válida siempre que sea razonable, aunque no tiene que ser la única
ni la más razonable. U.N.T.S. v. Srio. de Salud, supra, pág. 164.

Luego de haber delineado los contornos de la doctrina de los foros públicos pasamos a
aplicarla a los hechos que nos ocupan. Seguiremos el mismo orden que utilizamos para
la presentación de los 3 tipos de foros.

¿Bajo cuál de las 3 categorías de foros están las paredes o muros del Residencial
Manuel A. Pérez?

La parte demandante no ha alegado que las paredes o muros de los edificios de


vivienda y de las áreas deportivas de los residenciales públicos sean un foro público
tradicional. Tampoco presentó evidencia que establezca que las paredes y muros de
los residenciales públicos se han usado desde tiempo inmemorial como foros idóneos
para el debate público. Se limitó a expresar que el Estado las ha utilizado para la
expresión artística, lo que es distinto a reconocerlas como un foro idóneo para el
debate público. Además no se abre un foro al público por el Gobierno utilizar una
propiedad pública para transmitir un mensaje. Make the Road Bywwalking, Inc. v.
Turner, supra, pág. 147. Por lo que resolvemos que las paredes en las que se crearon
los murales dedicados al Sr. Filiberto Ojeda Ríos y el Sr. Ramón Medina no son foros
públicos tradicionales.

En la determinación de si una propiedad pública es o no un foro público por


designación es esencial probar que el Estado afirmativamente y no por inacción o
tolerancia, la designó para tal fin. Hazelwood School District v.Kuhlmeier, 484 U.S. 260
(1988), analizado en Coss y U.P.R. v. C.E.E., supra, pág. 889-890.

La parte demandante sostiene que las paredes de los residenciales públicos son un
foro público por designación. Alega que este foro se abrió por el Administrador de la
AVP al adoptar el 19 de septiembre de 2006 la Carta Circular 2006-48-A que estableció
guías para las solicitudes de aprobación de murales en los residenciales públicos.
Actuación que fue reiterada por el Secretario de la Vivienda al adoptar el 18 de
diciembre de 2007 el Reglamento para someter propuestas y obtener autorización para
instalar murales en los residenciales públicos, Reglamento Núm. 7443. No tiene razón.

Los murales dedicados al Sr. Filiberto Ojeda Ríos y al Sr. Ramón Medina fueron
realizados en el 2005 y la Carta Circular 2006-48-A y el Reglamento Núm. 7443 fueron
adoptados en el 2006 y 2007, respectivamente. Por lo que para la fecha en que se
realizaron los murales, el Estado no había designado las paredes de los residenciales
como un foro para la libre expresión, asumiendo sin resolver que éstos lo hacen.
Además, de un examen tanto de la Carta Circular 2006-48-A como del Reglamento
Núm. 7443 surge que el Estado no tuvo la intención de abrir todas las paredes y muros
de los residenciales públicos como un foro. En ninguna de las dos reglamentaciones
antes citadas se identifican ni describen las paredes o muros en las que se pueden
pintar murales. La determinación sobre la ubicación de un mural la tomará el
Administrador de la AVP, considerando los alrededores, iluminación y acceso del
público al muro o pared, entre otros factores.

No habiendo quedado establecido por la parte demandante que el Estado designó las
paredes del Edificio A-1 y del parque de pelota del Residencial Manuel A. Pérez como
un foro público previo a la realización de los dos murales objeto de esta controversia,
éstas no son un foro público por designación.
Aclaramos que no hemos resuelto que los parques de los residenciales no son un foro
público tradicional ni un foro público por designación, lo que hemos aquí resuelto es
que las paredes de esos parques no son estos dos tipos de foros. Una cosa es reunirse
en una calle, plaza o parque para realizar una reunión pacífica y otra cosa es escribir o
pintar en las paredes.

La tercera categoría de propiedades públicas son los foros no tradicionales o foros no


públicos. Por estar compuesta por aquellas propiedades públicas que no son ni foros
públicos tradicionales ni foros públicos por designación, comprende las paredes y
muros del Residencial Manuel A. Pérez. Ya hemos discutido que las paredes y muros
del residencial no están comprendidos en las primeras dos categorías de foros.

Arguye el E.L.A. y la AVP que por los residenciales públicos ser foros no tradicionales o
foros no públicos, la reglamentación que adopte en cuanto a tiempo, lugar y modo será
válida si constituye un medio razonable para lograr el fin que persigue.

El tribunal debe resolver si el Administrador de la AVP infringió el derecho a la libre


expresión de los demandantes al emitir una directriz para que se eliminen los dos
murales pintados en el Residencial Manuel A. Pérez sin autorización de la agencia
previo a la adopción de reglamentación.

En el juicio quedó establecido que antes de la creación de los murales objeto de este
pleito existían murales en otros residenciales públicos pintados por o a petición de los
residentes. Unos fueron aprobados por la AVP, otros no.

Para el 2005, año en que se crearon los dos murales objeto de esta controversia, el
Gobierno no había adoptado reglamentación estableciendo unas guías para las
solicitudes de aprobación de murales. Aunque no había reglamentación, el Consejo de
Residentes de Manuel A. Pérez entendió que tenía que realizar alguna gestión en la
oficina de la compañía administradora. La que realizó obteniendo como respuesta “que
no había problema”.

Habiendo el Estado adoptado reglamentación, con posterioridad a la creación de los


murales dedicados al Sr. Filiberto Ojeda Ríos y al Sr. Ramón Medina, que permite la
creación de murales en paredes o muros de los residenciales públicos, la directriz del
Administrador de la AVP para la eliminación de los dos murales pintados previo a la
adopción del reglamento y sin autorización, por considerarlos vandalismo, es ilegal.

Al Estado establecer unos límites para la actividad expresiva a través del medio de
murales en los residenciales públicos y no cerrar el foro a nuevos murales, no puede
obviarlos en este caso por el valor artístico de los dos murales objeto de este pleito. No
se trata de vandalismo, es arte.

En cuanto al planteamiento del E.L.A. y la AVP sobre el deber de los arrendatarios de


conservar y devolver la cosa arrendada en el estado en que la recibieron, resolvemos
que los codemandantes no han incumplido con el deber que les impone el Art. 1451 del
Código Civil, 31 L.P.R.A. sec. 4058. La propiedad pública está en buen estado, no ha
sido dañada ni destruida por los codemandantes. Véase Manresa, Comentarios al
Código Civil Español, 6ta. Ed., Madrid, Reus, S.A., 1969, t.x, vol. II, pág. 197.

No puede el Estado dejar de aplicar los requisitos de contenido de las obras adoptados
en el Reglamento Núm. 7443 a los dos murales, bajo el pretexto de que todo mural sin
autorización es vandalismo. En el caso de estos dos murales, el Estado no puede
eliminarlos sin evaluar si éstos sobrepasan los criterios establecidos en el Reglamento
Núm. 7443. En este procedimiento tienen que tener participación los residentes, el
Consejo de Residentes y el Comité Evaluador.

Si los murales cumplen con los requisitos reglamentarios, ejercicio que aún no ha
realizado la AVP por entender que los murales no autorizados son vandalismo, no
puede violarse el derecho a la libre expresión de los demandantes mediante la
eliminación de éstos. Por el Estado no poder prohibir las expresiones que cumplen con
los requisitos reglamentarios, si los dos murales los sobrepasan no puede coartarse el
derecho a la libre expresión de los demandantes.

Por lo antes expuesto, el tribunal declara la demanda con lugar. Se emite un injunction
permanente ordenándole a la parte demandada abstenerse de destruir los murales del
Residencial Manuel A. Pérez dedicados al Sr. Filiberto Ojeda Ríos y al Sr. Ramón
Medina.

La parte demandada podrá iniciar un procedimiento administrativo para evaluar si los


dos murales objeto de este pleito cumplen con los requisitos de contenido del
Reglamento Núm. 7443. En este procedimiento deben tener participación el Comité
Evaluador creado por el Reglamento Núm. 7443, el Consejo de Residentes y los
residentes.

En caso de determinarse que los murales no cumplen con los requisitos de contenido
del Reglamento Núm. 7443, la parte demandada podrá eliminarlos una vez la decisión
advenga final y firme.

A la reclamación de violación de derechos de autor del codemandante Edwin


Sepúlveda Cruz, sin lugar. No quedó establecido que él fue autor o coautor de los
murales.

Tenga la parte demandante 10 días para mostrar causas por las cuales no debamos
desestimar la reclamación de daños por nos urgir de la demanda que los
codemandantes han sufrido daños.

El tribunal determina que no existe razón para posponer dictar sentencia sobre estos
asuntos hasta la resolución total del pleito.

Regístrese y notifíquese.

En San Juan, Puerto Rico a 19 de junio de 2009.

Carlos S. Dávila Vélez


Juez Superior

[1] La Regla 72 de las de Procedimiento Civil dispone que los Arts. 675 a 678, 686, 687
y 690 a 695 del Código de Enjuiciamiento Civil se conocerán como Ley de Recursos
Extraordinarios.

[2] En la carta erróneamente se expone que la realización del mural comenzaría el 21


de septiembre de 2005. Un mes antes de la fecha de la carta, 18 de octubre de 2005

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