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TRADUCCION HECHA

DE FANS Y PARA
FANS.
ANTES DE CAER, VOLAMOS.
BELIEVE IN ME.
WAIT FOR YOU 2.25
Traducido por Seli.
Si hubiera un manual –algo así como Confundiendo a las chicas con idiotas– podría editar esa
publicación en un segundo. Desde que tenía doce años, tuve problemas para conseguir a
amigos del sexo femenino.

Infiernos. Cuando muera, la gente leería sobre mi tumba algo como: aquí se encuentra Ryan
Oliver (Ollie). Sin duda aprovechó su vida amorosa.

Y no podía reclamar.

Mayores. Jóvenes. Morenas. De piel blanca y de otros tonos de piel. Talla grande y tan delgada
como una hoja de papel, no importaba. Amaba a las mujeres y ellas me amaban. Todas, a
excepción de una chica.

Brittany Simmons nunca había sido fan de mi camino feliz – y un poco agradable. Yo pude
haber pagado toda mi facultad de medicina si ganase dinero con cada vez que ella rodaba sus
ojos hacia mí, cuando le sugería que nos conociéramos mejor o cuando ella huía mientras
estaba en medio de decir algo extremadamente importante.

Como lo bien que estaríamos en mi cama. Eso no había salido como esperaba.

Cuando se lo dije en una fiesta, se veía como alguien que estaba a segundos de darme una
patada en las bolas. Y me gustaban donde mis bolas estaban, por lo que había caminado lejos,
alejándome de ella esa noche.

Y si recuerdo bien, había ido para arriba con esa bonita morena que quería hacer otras cosas
que no implicaban dolor en mis bolas.

Brit y yo teníamos este tipo de coqueteo antagónico durante mi último año. Ella era amiga de
la novia de mi compañero de piso, así que nos encontrábamos bastante dentro y fuera del
campus. Ninguna de las conversaciones implicaban temas pesados y terminaron generalmente
con algún insulto siendo tirado por mi lado.

Tal vez debería comprar una tortuga para ella. Eso parecía funcionar con Cam.

Pero creo que ella probablemente arrojaría la tortuga en mi cara y sería genial, se vería bonita
al hacerlo.

Brit... bueno, Brit era un tipo diferente de chica a cualquiera con la que hubiera pasado algo de
tiempo. Sexy como ninguna, con su pelo rubio ondulado a la altura de los hombros y los ojos
marrones. Y lo que había visto de sus caderas y sus piernas definidas era suficiente para
hacerme babear. Pero fue más que eso. La chica era inteligente y no parecía asustarse con
nada. Con sus respuestas rápidas y un nivel nuclear de resistencia cuando se trataba de mí, ella
siempre parecía ser del tipo que enfrentaría cualquier desafío.

Pero hace un mes atrás, la noche antes de salir para la especialización, algo había cambiado en
ella cuando nos reunimos en el estacionamiento del apartamento de Cam y Avery.

Llevaba pantalones de chándal y una camiseta, su pelo recogido en una coleta baja y sin una
pizca de maquillaje, ella conseguía estar más sexy que cualquiera.

Sonreí mientras ella se paraba entre las dos primeras hileras, esperando mientras la saludaba.

—¿Me estabas echando de menos?


Ella inclinó su cabeza hacia un lado y levantó una ceja.

—Te vas mañana, ¿cierto? ¿Para WVU?

—Sip.

—¿Medicina?

Cuando le dije que sí, ella se rió un poco.

—Vas a tener que parar con todas las fiestas.

—Bueno, soy multitareas.

Brit seguía mirándome, la piel alrededor de tus labios llenos—labios que tocaría con mis dedos
a su gusto y sentir— arrugada.

—No vas a celebrar como lo haces ahora cuando estés en la escuela de medicina.

Yo no lo haría. Eso sería tonto, pero ella no necesitaba saber eso.

— ¿Por qué no?

Ella rodó los ojos.

—Porque, por lo que he visto, la medicina es muy difícil.

—Lo creas o no...— me incline, tocando la punta de su nariz.—Yo soy más inteligente que la
gente piensa.

Ella torció su nariz mientras se alejaba.

—Se quién eres.—Esa afirmación me había tomado con la guardia baja y no dije nada mientras
una sonrisa aparecía en su rostro.—Esa es una de las cosas que me gusta de ti, Ollie. Eres muy
inteligente.

Eso me sacó de mi estupor.

—¿Es la única cosa que te gusta de mi?

—No es lo único,—dijo ella.—Tienes un buen culo.

Una risa se me escapó y su sonrisa se hizo más grande.

—Siempre supe que me estabas viendo todo este tiempo.

Brit se encogió de hombros mientras cambiaba su peso de un pie al otro.

—¿Y esperar hasta la última noche antes de ir a decirme? Esto está tan mal.

Ella se rió un poco, pero su sonrisa había desaparecido.

—¿Te vas a comportar?

Hasta ese día no tenía ni idea porque, no podía haber previsto el efecto en mí.

—Por supuesto.— dije. Y las palabras siguientes deben haber venido directamente de mi
culo.—Por ti.
Ella inhaló profundamente y si estira. Besó mi mejilla y mi corazón había saltado como un loco
en mi pecho. —Por favor, cuida de ti.— susurró, sus labios tocaron mi mejilla.

La vi volver a su lugar, una triste sonrisa en sus labios antes de asentir una vez y girarse, e ir al
complejo de apartamentos.

Joder, si no quería correr tras ella.

Eso fue hace casi dos meses y ese casto y dulce beso en mi mejilla había sido toda la emoción
que tuve.

Era como ser virgen para mí.

Pero estaba de vuelta en el pequeño pedazo de Panhandle para el fin de semana. Estaba
sentado en mi coche como uno de esos extraños hombres que se meten a escuelas en
furgonetas, recordando sus días de gloria.

Frotando mi mano en mi mandíbula, apagué el motor y miré la casa de tres pisos. Luz emanada
desde el garaje. El lugar no estaba tan abarrotado. Infiernos, no estaba incluso seguro por eso
vine aquí hoy. Está bien. Eso era una mentira. Planeaba visitar a mis amigos, pero yo no había
planeado asistir a la fiesta. Pero Cam iría. Asi como Avery.

Y algo me dijo que Brit iba a estar allí.

Y aquí estaba. Con un propósito que no implicaba emborracharse. Por lo menos, no


inmediatamente. Necesitaba mis neuronas trabajando porque necesitaba hablar con Brit.
necesitaba saber si todavía había algo entre nosotros después de casi un año de coqueteos y
cháchara. Joder, tenemos que resolver esto para que pudiera alegrar mi cabeza en algo. Si no
hubiese nada, al menos yo tendría una respuesta y seguiría adelante.

El propósito de esta noche fue volver a la normalidad, y no era normal para mí estar deseando
una chica en particular, especialmente una que apenas besó mi mejilla.

Tomando la goma de mi muñeca, recogí mi cabello y me fui hacia la garrafa...

Un golpe en la ventana me asustó y giré. Mi corazón saltó. Y no fue por sorpresa. Eso habría
sido mejor.

Brit estaba mirándome. Esos ojos grandes y marrones fueron delineados en negro. Una sonrisa
en sus labios y sus pestañas hacia abajo.

—¿Te asusté?

Por un momento no hice nada mas que mirarla como un idiota. Dios, habían pasado dos meses
desde que la había visto y juro que aún podía sentir aquellos labios en mi mejilla.

—¿Ollie?—Su sonrisa comenzó a caer.

Volviendo a la realidad, fui a la puerta y la abrí. Brit se movió hacia atrás, sus ojos siguiéndome
mientras me bajaba. Yo era un hombre alto, con más de 1,80m pero Brit no era pequeña. Sus
labios estaba a la altura de mi barbilla.

—¿Estabas esperando aquí por mi?—Le pregunté sonriendo mientras ella rodaba los ojos.—
Admítelo, lo estabas.
Usando uno de esos vestidos, era duro como la mierda mantener mis ojos lejos de sus lindas
piernas mientras ella cruzaba los brazos sobre su pecho.

—En realidad, acabo de llegar y vi en tu coche. Tenía la esperanza de que no estuvieras ya.

—Venga, tú me conoces mejor que nadie. Es generalmente justo al final de la noche cuando
paso hacia fuera en mi coche.

—Verdad.—Ella se rió mientras miraba la casa de fraternidad y volvió a su mirada a mí.—


Pareces estar... estás bien.

—Tú también.

Sus ojos se abrieron sólo un poco por el tono que mi voz había asumido.

—Infiernos, Brit, tu no estás bien,—Me corregí.—Tú estás sexy como el infierno.

Brit se miró a sí misma.

—¿Ya empezaste a beber?

—No he tomado nada además de agua.

Yo di un paso para adelante y ella mordió su labio inferior al darse cuenta de que estábamos lo
suficientemente cerca para compartir las mismas ráfagas de aire. Yo reprimí un gemido
mientras un rayo de placer pasaba por mí.

—Esta es una primera vez para ti.—Las sombras en sus mejillas habían aumentado, mientras
su mirada vagaba por mí de nuevo.—¿No tienes frío?

Invierno, verano o primavera. Yo siempre estaba usando mis zapatillas nike, pantalones cortos
y una camiseta.

—Nah, el tiempo está bien para mí.

Brit descruzó sus brazos.

—Entonces, ¿cómo está la WVU?

—Buena. Como se esperaba.—Hice una pausa, y las palabras más extrañas salieron de mi
boca.—Yo no fui a fiestas.—No era como si yo tuviera que darle una explicación a ella pero mis
labios seguían moviéndose.—Sólo yendo a clases y estudiando en mi apartamento.

—Yo no pensaba que fueras a andar en fiestas,—Dijo ella, apoyando su cadera en el lateral de
mi coche. Me gustaba como ella no estaba apurada por unirse a la fiesta. Así como yo.—Yo
nunca creí realmente que eras de esos idiotas que solo les gustan las fiestas. No importa
cuanto actuabas como uno.

Yo abrí mi boca para... Yo no sé. Sentí mi cara calentarse un poco, yo pasé mi mano por mi
barbilla.

—¿Cómo están tus clases?

—Como siempre. Nada realmente emocionante para compartir.

Ella se movió, agarrando mi camiseta vieja con el logo de la universidad.—Sabes, creo que esta
es la segunda vez en una vida que hablamos sin insultarnos.
Sus pequeños dedos todavía estaban sujetando el borde de mi camiseta, y mientras yo
inclinaba mi cuerpo en su dirección, su brazo se movió , pasando sobre mi cadera.

—¿Y eso es malo?—Mi corazón estaba brincando como un conejo mientras ella sacudía su
cabeza.

—No lo creo.—Ella inclinó su cabeza hacia atrás y sus ojos encontraron los míos.—Como que
me gusta.

—¿Cómo que?—Incliné mi cabeza y sus labios se separan mientras ella inhalaba. Sus ojos
estaban nublados, de un modo que me golpeó como un puñetazo. Era ahora o nunca para
arreglar esto y sacar todas las dudas de mí para que yo pudiera volver a la normalidad.—
Necesito preguntarte una cosa brit, ¿bien?

—Bien.

Me incliné mi cabeza hacia el lado y ella tembló cuando mi aliento bailó sobre su mejilla.

—¿Por qué nunca hubo algo entre nosotros?

Brit no respondió de inmediato, pero su mano seguía en mi camiseta en vez de terminar en mi


cara.

—Tal vez... Tal vez sea porque nunca lo pediste.

Los músculos en mi estomago se movieron mientras yo me inclinaba y ponía mi mano en el


capo del auto, detrás de su cabeza.

—Oh, estoy seguro de que lo pedí en cada conversación que tuvimos.

—Tú no preguntaste, ollie. Tú insinuaste un millón de actos sexuales diferentes durante


nuestras conversaciones, pero nunca me preguntaste si había algo entre nosotros.

Me reí mientras absorbía su observación.

—Estás en lo cierto. Yo nunca te pregunté, pero lo estoy haciendo ahora.

Ella soltó mi camiseta y puso su mano en el centro de mi pecho, su calor, pasando por el tejido
y marcando mi piel.

—Tú también nunca me invitaste a salir,—Ella siguió y la pequeño sonrisa que ella dio hizo mis
ojos brillar.—Tu ni siquiera me pediste ir a tu apartamento para cualquier tipo de
acción.Tampoco me pediste un beso.

—¿Un encuentro?—Yo me había perdido ahí.—Yo ni siquiera sabía como pedírtelo en medio
de tus amenazas de darme patadas en las bolas y huir de mí.

Brit se rió y ese sonido hizo una cosa extraña en mi pecho.

—Tal vez si hubieras intentando hacer eso, yo no habría amenazado con hacer nada con tus
pelotas y yo no habría huido.

—¿Así que harías cosas lindas con mis bolas?

—No seas asque...


Me moví y la besé. Sí, yo no pedí, pero algo en su discurso sobre nuestros encuentros y mis
bolas me hizo simplemente dejar de pensar. Entonces la besé, y en el momento en que mis
labios tocaron los de ella, yo fui invadido por la adrenalina. Como marcar un gol en el final del
juego o estar cerca de una explosión, mi cuerpo entero se puso tenso y se endureció.

Sus labios eran suaves como el mejor satén y absolutamente perfectos. Mi mente estaba en
piloto automático mientras yo pasaba mi lengua sobre tus labios. Cuando ella los abrió, un
sonido profundo salió de mi pecho. Yo sentí un ligero sabor de fresas en su lengua.

Ella hizo un leve sonido femenino mientras se inclinaba hacia mí. Deseo aumentó mientras el
beso se profundizaba y puse mis manos en su cara, inclinando su cabeza hacia atrás. La
presioné contra el coche y no había manera de que no sintiera lo que ella hizo conmigo. Mi
mano temblaba ligeramente mientras yo la deslizaba por su cuello, pasando mis dedos por su
cabello rubio.

Mi corazón estaba acelerado al máximo, pero era más que sólo una reacción física. Había algo
en ese beso que me hizo sentir como si fuera el primero y, con certeza, no fue mi primero,
pero era verdad de un modo que me hizo querer alejarme de ella lo más rápido posible y, al
mismo tiempo, estar más cerca.

Sus manos se deslizaron sobre mi pecho, sus dedos sujetando mi hombro mientras ella me
besaba de vuelta. La chica era tan buena como parecía. Pero eso no me sorprendió. Siempre
imaginé que Brit sería así. Una hermosa y pequeña incendiaria.

Una risa lejano apareció en mi conciencia. Yo detuve el beso, mordisqueando su labio mientras
me alejaba antes de que yo hiciera alguna locura. Cómo levantar su falda y enterrarme en ella
allí, en medio de la calle.

—No lo pediste.—Ella susurró, su respiración pesada.

—No.—Besé un lado de sus labios, luego el otro, sin saber el porque.—¿Puedo besarte?

Ella se rió, haciendo que varias partes de mi cuerpo se endurecieran al punto del dolor.

—Tú me acabas de besar, ollie.

—Pero yo quiero besarte de nuevo.—Yo pasé mi dedo sobre su mejilla, sorprendido por la
verdad en esas palabras.—Yo nunca fui fan de besos, Brit. ¿Cuál es el punto en ellos? Pero
contigo, podría besarte toda la noche. Y durante todo el día de mañana también.—Para probar
el punto, yo agaché mi cabeza y tomé sus labios.—Yo podría besarte todo el fin de semana.

En la luz débil, sus ojos buscaron los míos mientras ellos se llenaban con entendimiento.

—¿Y a cuántas chicas les has dicho eso?

Puse mi frente contra la de ella.

—Ninguna. Lo juro por Dios, nunca he dicho esto a ninguna otra mujer.

Su mano bajó por mi pecho y se detuvo. Yo esperaba que ella me presionara, pero ella no lo
hizo.

—¿Por qué yo?—Ella preguntó.—¿Por qué ahora?


Mierda, esa era una buena pregunta. Cerré mis ojos y por un momento, yo sólo tomé la
sensación de ella estando tan cercana a mí, nuestros labios a centímetros el uno del otro.
Cuando abrí mis ojos, levanté mi cabeza.

—Yo te extrañé.—Carajo, yo simplemente balbuceé eso. Sus ojos se abrieron. Yo podría


simplemente continuar.—Te extrañé mas que a Cam y Jase. Y yo ni siquiera sé por qué. Pero
yo echaba de menos tu boca inteligente. Extrañé como nunca cedes ante mí. Ansiaba verte. Y
cuando me haya ido el domingo, sé que te voy a extrañar más que antes, ahora que sé como
es besarte y sentirte. ##

El pecho de Brit se levantó contra mi mientras ella me estudiaba. Ella no respondió de


inmediato, y yo podía sentir el calor subiendo para mis mejillas. Tal vez yo haya dicho
demasiado porque, de repente, me sentí como si debiera estar leyendo poesías,
encontrándome con mi lado sensible.

—Eres un romántico nato, ollie. Yo nunca habría adivinado eso,—Dijo ella finalmente, y mi
cerebro se agitó.—Yo siempre supe que eras más inteligente de lo que aparentabas.—Sus
pestañas bajaron mientras ella pasaba sus manos sobre mi estómago.—Yo siempre supe que
había algo más que fiestas y sexo.

Eso hacía de Brit, probablemente, la única persona viva, además de mis padres, que lo sabía.

—Y yo no estoy diciendo que las fiestas y las bromas son una interpretación. Yo sé que no lo
son.—Ella dijo, levantando su mirada.—Tú eres sólo un tipo tranquilo que quiere divertirse.
Siempre me gustó eso de ti, pero yo...

Mi corazón estaba palpitando como si estuviera corriendo una maratón.

—¿Pero qué?

—Pero me gusta más este lado.—Ella susurró, sus ojos buscando los míos de nuevo.—Yo sólo
me gustaría haberlo visto antes.

—A mi también,—Admití, mi voz extrañamente más gruesa mientras yo ponía un mechón de


pelo detrás de la oreja.—¿Es demasiado tarde?

Yo no sabía lo que Brit estaba pensando en el momento en que me miró en silencio, pero mi
pecho explotó con sus próximas palabras.

—Tenemos esta noche, ¿la tenemos?

Tenemos esta noche.

Eso sólo podía significar una cosa - una cosa con la que yo estaba totalmente a favor.

Finalmente eso iba a pasar.

Era como un niño de quince años viendo tetas por primera vez. Infierno, querer algo tanto, era
como ser un niño en la víspera de navidad.

Entonces yo estaba agitado.


Y eso no era común.

Brit entró para saludar a sus amigos y yo hice lo mismo, yo la vi abrazar a Avery y la hermana
menor de Cam.

—Ver a tu hermana mayor en una fiesta de fraternidad me hace sentir viejo.—Le dije a su
hermano. Cam bufó mientras bebía de su botella.

—Tu y yo.—Él se endureció mientras seguía mi mirada hacia donde las chicas estaban juntas y,
entonces, me lanzó una mirada que hizo temblar mis bolas.—No vayas a tener ideas con ella.

Me reí mientras cruzaba mis brazos.

—Tu hermana es sexy, pero no es ella a quien estoy mirando.

Su cara mostró comprensión y un poco de alivio.

—Ah, ¿Brit?

Yo no le respondí, lo que era raro porque yo nunca tuve problema en hablar sobre los objetos
de mi atención antes. No era porque yo estuviera avergonzado de ella o algo por el estilo.
Todo con Brit era diferente. Yo no me sentía como si estuviera insultándola si hablara con Cam
sobre todas las cosas que yo planeaba hacer.

—¿Quieres una cerveza?—Él preguntó, apuntando hacia el refrigerador en la esquina del


garage en el que estaba cerveza.

—Nah.

Parecía que le había dicho a Cam que yo estaba pensando en comenzar el celibato y una rara
sonrisa apareció en sus labios.

—Yo no voy a estar por aquí esta noche.—Él miró de vuelta a donde Brit estaba con su novia y
su hermana, riendo.—Y yo apuesto a que ni siquiera Brit?

La parte de atrás de mi cuello hormigueo de un modo extraño.

—Nop.

—Entiendo.—Él respondió, dando un gran sorbo a su cerveza mientras tomaba una pelota de
ping-Pong.

—¿Dónde está Jase?—Le pregunté, cambiando de tema.

Cam se encogió de hombros.

—No tengo ni idea. Estaba por aquí. Steph estaba buscándolo, entonces, yo apuesto a que ella
lo encontró en algún lugar.

Yo estaba esperando abordar Brit pronto. Esperando unos minutos más, me dijo que iba a
pasar en su casa mañana en la mañana. Cuando yo me gradué y salí para la especialización,
junto con todo el espíritu fiestero, yo estaba listo para salir de aquí. Caminando por la cochera,
yo me uní a Brit.

—Avery y señorita Teresa, ¿cómo están esta noche?


Teresa se rió y, mirándola a ella más cerca, sus ojos tenían esa nube de felicidad. Yo me
preguntaba si Cam se dió cuenta de que su hermana estaba cerca de estar completamente
borracha.

—Estamos bien.

—Genial.—Yo tomé la pequeña cola de caballo de Brit.—Te voy a tomar prestada por un
segundo, ¿sí?

Los ojos de Brit se quedaron nublados, pero sus mejillas se enrojecieron.

—Ya vuelvo.Señor jodido, no me puede querer por mucho tiempo.

—Tardará un poco.—Corregí y enrojeció hasta su cuello.

Agarrando su mano, yo la guié hacia fuera de la cochera.

—Ellos nos están viendo, ¿lo están?—Ella preguntó. Miré sobre mi hombro.

—Sip. Ellos están sonriendo y susurrando.

—Genial.—Ella gimió.

Paramos en medio de la acera y yo la miraba a ella.

—¿Tú no quieres que sepan que nosotros estamos... Infiernos, lo que sea que estemos a punto
de hacer? Si has cambiado de idea sobre eso—POR FAVOR DIOS, dime que ella no ha
cambiado de idea.—nosotros no tenemos que hacer eso. Nosotros podemos quedarnos y
relajarnos.Eso va a ser bueno también.

—No. Yo no cambié de idea.—Ella tomó mi mano mientras volvía a caminar por la acera, yo
estaba punto de tirarme de rodillas y empezar a rezar a Jesús.—Y yo no me avergüenzo de ser
vista contigo. Es sólo que...—Ella miró a lo lejos, a la calle frente a nosotros.

—¿Es sólo qué?—Yo probablemente debería haber dejado eso pasar, pero tenía curiosidad.—
Se que tengo una reputación, Brit. Y tu nunca me pareciste alguien que tiene vergüenza de
hablar de lo que piensa.

Ella sonrió mirando sobre su hombro.

—Bien. Yo sé que no estamos en una relación ni nada y yo no quiero que ellas lleguen a hacer
conclusiones.

—¿Qué tipo de conclusiones?

—Oh, yo no sé. Que esta noche va a desencadenar un romance épico.—Ella se volvió hacia mí,
caminando de espaldas.—Se que no es ese el motivo. Y yo estoy bien con eso, quiero decir, yo
estaría bien con...—Ella arrugó su nariz de un modo lindo como si estuviera a punto de decir
algo que no quería.—de todos modos, yo estoy bien con eso. Yo quiero saber si tienes alguna
razón para estar tan confiado.—Ella preguntó, provocando.

Oh, yo tenía un motivo, pero que quería saber por que ella creía que a mi no me gustaban las
relaciones. Lo que era estúpido debido mi historial.
Mostraba el por qué. No me importaba que ella no estaba esperando nada más que sexo, pero
medio que quería. Paramos en mi coche y ella soltó su mano.

—Podemos regresar a mi dormitorio. Mi compañera de cuarto está pasando el fin de semana


fuera.

—Por mí está bien.

Ella me lanzó una sonrisa.

—Te muestro el camino.

Mientras ella comenzaba a alejarse, me sentí más como si estuviera con cualquier chica que yo
había encontrado en una fiesta o en un bar, y eso no me golpeó. Brit era diferente, y esta era
nuestra primera y, probablemente, la última vez.

Yo la tiré de vuelta hacia mí. Tomándola con la guardia baja, ella puso su mano libre en mi
pecho para equilibrarse. Su barbilla se levantó y sus labios se abrieron, pero yo tomé lo que
sea que ella fuera a decir con mi boca mientras yo sostenía su cuello con mi otra mano. La
besé profundamente, algo que yo nunca había hecho con una aventura, porque infiernos,
atribuyéndolas eran como transacciones de negocio.

Brit se endureció por un segundo antes de relajarse, se derritió contra mí mientras su lengua
pasaba sobre la mia. Cuando su mano agarró la frente de mi camiseta, levanté mi cabeza y
sonreí para ella.

—Voy a estar justo detrás de ti.

—Está bien.—Con sus mejillas sonrojadas, ella se alejó, parpadeando varias veces.—Haz eso.

Me reí mientras ella andaba, pero me sorprendí una vez que entré en mi coche, detrás de ella,
haciendo el corto camino por el campus. Joder, yo estaba nervioso.

Y yo no estuve tan nervioso ni cuando perdí mi virginidad, y en esa época yo solo estaba
demasiado excitado para estar ansioso. Oh, pero yo estaba sudando ahora. Ridículo.

Brit encontró una lugar libre cerca de su dormitorio lo que me dio un poco más de tiempo para
recuperarme. Ella esperó por mí en la entrada y yo pasé mi brazo sobre sus hombros,
diciéndome a mí mismo estar tranquilo.

Yo no tenía que ser un idiota ahora.

Su cuarto era pequeño - dos camas individuales contra las paredes opuestas. Había una mesa y
un televisor en la esquina. Y era obvio cual lado era el de ella.

Una de las camas estaba cubierta de ropa.

—¿Tuyas?—Le pregunté, señalando con la cabeza a la cama. Brit se sonrojó mientras corría a
la cama.

—¿Cómo adivinaste?

—Ah, nunca me pareciste del tipo que sería sumamente ordenada.

—¿Y eso es malo?—Ella abrazó sus ropas y fue en dirección al pequeño armario.
—No para mí.—Me quité mis zapatillas.—Eso va contigo.

—Va conmigo.—Ella repitió por lo bajo mientras usaba su cadera para abrir la puerta del
armario. Le sonreí mientras ella soltaba la ropa de él.—¿quieres algo para beber? Tengo
algunas cosas en el refrigerador abajo de la mesa.

—Estoy bien.—Me moví para ayudarla, pero ella tomó el resto de sus ropas antes de que
pudiera interferir.—¿dónde está tu compañera?

—Con su novio durante el fin de semana.—Soltando su pelo, ella se volvió hacia mí mientras
pasaba sus dedos por él, soltando los nudos.

—Puedo encender la tv.—Ella se volvió y comenzó a ir en dirección a la mesa.—o algo de


música. Podemos...

Tomé su mano, obligando a ella a parar.—Estás nerviosa.

Ella abrió su boca y la cerró.

—Sí. Un poco.

Mi corazón dio un salto extraño.

—Yo también.

Su ceja se levantó.

—¿Tú?

Me reí por su pregunta.

—¿Por qué es eso tan sorprendente?

—Bueno, tú eres... Tú tienes mucha experiencia en eso.—Ella jugó con el borde de su vestido
con su mano libre.—No es que yo no la tenga, pero tú eres siempre tan seguro.

—Así como tú.—Apunté, pero estaba aliviado de que no era el único sintiendo así.

Ella sonrió.

—Eso es diferente.

Nuestras miradas se encontraron y la sostuve.

—Así es.

Ella inhaló profundamente, mordiendo su labio mientras soltaba su mano. Yo la vi ir a la mesa,


se inclinó. La parte de atrás de tu vestido se levantó, revelara sus muslos definidos. Ella abrió el
portátil y, después de unos segundos, una música baja llenó la habitación.

Yo no tenía idea de que música era porque yo estaba centrado demasiado en las curvas de su
espalda y el modo gracioso en que ella se enderezaba y se giraba para mí. Ella se apoyó en su
escritorio, su cabeza inclinada hacia el lado.

Y yo ya estaba duro. Por un momento yo no podía moverme. Ese dicho idiota flotaba por mis
pensamientos. Cuidado con lo que deseas. Yo la tenía delante de mi y no estaba seguro de qué
hacer con ella. Bueno, yo tenía varias ideas, pero ninguna parecía lo suficientemente buena.
De repente, yo deseaba haber abordado esto de manera diferente. Tal vez haberla llevado a
cenar primero porque ni siquiera era tan tarde así. O al cine. O podríamos haber quedado en la
fiesta. Juntos.

Pero aquí estaba ella, así como yo. Sus ojos encontraron los míos, y me moví, agarrando mi
camiseta y levantándola sobre mi cabeza, dejando el material caer donde quiera que
aterrizara.

Orgullo y anticipación crecieron en mí mientras su mirada fue a mi y se movía lentamente


sobre mi pecho y hacia donde mis pantalones cortos estaban colgando de mis caderas. No era
la primera vez que ella me había visto sin camisa, pero era la primera vez que eso sucedía en
su habitación, al lado de su cama.

Yo deseaba que fuera la primera de muchas.

Ese pensamiento vino de la nada, y como yo estaba molesto con el, lo empujé lejos mientras
caminaba en su dirección. Brit se levantó aún más, alejándose de la mesa. Dos puntos rosa
aparecieron en sus mejillas y su barbilla estaba levantado mientras me paraba en frente a ella.

Colocando mis manos alrededor de sus delgadas muñecas, las deslicé por sus brazos,
deseando que fuera piel la que estuviera bajo mis dedos, apretando suavemente la parte de
arriba de sus brazos. Yo la levanté, poniendo sus pies descalzos sobre los míos.

Ella se rió mientras metía las manos a mi lado. Yo perdí el aliento cuando sentí sus dedos
moviéndose contra mi piel.

—¿Vamos a bailar?

—Algo así,—Susurré, llevando una mano hacia su cintura, hasta la parte baja de la espalda.—
¿Fuiste a tu fiesta de graduación de la secundaria?

Otra risa escapó de ella mientras sus dedos flexionaba y se movían para mis hombros.
Inclinando su cabeza para un lado, ella me sonrió.

—Fui. Fui parte de la corte real.

—¿La reina?

Ella sacudió su cabeza.

—Nop. Fui princesa.

—Te robaron.—Yo empecé a moverme en el pequeño espacio mientras la apretaba contra mi


pecho.—Tú deberías haber sido reina.

—Pero tu no conoces a la reina. Ella era la chica más sexy...

—No me importa.—Puse un beso en la frente.—Ella no podía ser más sexy que tú. Y yo creo
que deberíamos volver a tu escuela y exigir un reconteo, porque eso debe haber sido una
broma.

Brit se rió.—Vamos a hacer eso.

Besé su frente.

—Tú eres tan hermosa como cualquier reina.


—Encantador.—Ella susurró, sus dedos apretando más mientras yo dejaba un camino de besos
por su mandíbula. Cuando yo llegué en la esquina de su boca, ella apartó la cabeza de mí. Ella
lamió los labios y gemí.

—Yo no estaba tratando de encantarte,—Le dije, moviendo mis manos hacia abajo. Yo le
toqué el culo y la levanté hasta la punta de los pies, para que ella estuviera presionada contra
mí.

Ella exhaló.

—Bueno, para no estar tratando tú estás haciendo un gran trabajo.

—Oh, y yo no he empezado a intentarlo. Probé sus labios, animado cuando una mano subió,
yendo a mi cabello. Cuando ella dio un pequeño jalón en él, yo solo podía gemir.

El beso empezó suave, pero rápidamente se convirtió en algo que convirtió en lujuria la
necesidad, cosas que estaban acumuladas por mucho tiempo. Nuestras lenguas se
encontraron y bailaron y cuando yo la levanté de nuevo, ella saltó y envolvió mis caderas con
sus piernas, trabando su talón detrás de mi espalda.

Sentirla a ella... Maldita sea, sentirla a ella presionada contra mí fue lo suficiente como para
casi me correrme allí, incluso antes de que yo hubiera sacado mis pantalones. ¿Cuán extraño
era eso?

—Yo te deseo.—Dijo contra mi boca, entre nuestros besos. Sus muslos se contraían alrededor
de mí.—Yo te he deseado por un tiempo.

—Es como si estuvieras leyendo mis pensamientos.—Yo nos llevé a su cama, mi corazón
latiendo de un modo loco.—Lástima que esperamos tanto tiempo.

—Tú deberías haberlo pedido.— Ella sonrió, mientras yo gemía.—Por favor dime que trajiste
protección.

—La tengo.

—Gracias a Dios por el látex.—dijo ella.

Me reí mientras la ponía en sus pies al lado de la cama. Sus ojos color de whisky estaban fuera
foco, soñadores. Pasé mis manos en su lado, alcanzando el borde de su vestido.

—¿Puedo?

Ella accedió y dijo. —Sí.

Vacilando sólo por un momento, levanté su vestido, revelando su cuerpo y maldita sea, eso fue
como abrir el mejor regalo del mundo. Sin su vestido, uniéndose mi camiseta en algún lugar
del piso, ella estaba de pie, delante de mí, en una tanga de encaje negro y un sostén rojo.

—Dios.—dije, dando un paso atrás. Sus tetas eran grandes, casi saltando sobre la copa de su
sostén. Su curvilíneo cuerpo era como una carretera de una montaña. Sus caderas saltaban
suavemente, su vientre cóncava y yo ya sabía cómo era sentir esas hermosas piernas alrededor
de mí.

Su cuerpo se sonrojó mientras ella cruzaba sus brazos alrededor de su ombligo.


—¿Qué?

—Eres hermosa.—le dije, trayendo mi mirada de vuelta a sus ojos.—Eres increíblemente


hermosa, Brit.

Sus labios formaron una pequeña sonrisa.

—Ya nos vamos a acostar, Ollie. No me tienes que elogiar. Yo ya estoy medio desnuda y lista.

—No estoy tratando de elogiarte, pero es bueno escuchar que eso selló el acuerdo.—Me reí
cuando ella volteó los ojos. Sosteniendo sus brazos, yo los moví para los lados.—Tú nunca te
debes ocultarte. No de mí. Podría mirarte toda la noche.

Ella cerró sus dedos.

—Espero que no vayas a hacer solo eso.

El pulso contra mis pantalones cortos también esperaba que no fuera la única cosa que yo
fuera hacer toda la noche. Y no lo era.

Recogiendo los tirantes delicados de su sujetador con mis dedos, lis deslicé despacio sobre sus
brazos. Ella tembló mientras mis dedos seguían su piel. Moví mi mano, encontrando el cierre.
Brit tomó su labio inferior entre sus dientes mientras el sostén caía en el suelo.

Dios, ella era... Ella era perfecta, exactamente así, con sus picos rosados endureciendo con mi
mirada.

Ella inhaló un poco mientras su pecho se levantaba.

—Yo... Yo estoy sorprendida.

Fue un milagro poder levantar mi mirada.

—¿Por qué?

—Yo pensé que serías más del tipo directo al grano.—Sus mejillas se tiñeron, poniéndose rojas,
cuando levanté una ceja.—Quiero decir, no es que sea malo. Yo sé que sería genial...

—Esto va a ser totalmente increíble..

—Bien. Va a ser totalmente increíble, pero estoy sorprendida de que estés yendo despacio.

Así como yo. Era un cambio de ritmo para mí. Yo nunca había hecho esto despacio antes.

—Yo quiero hacer esto durar.—Y esa era la verdad. Puse mis manos sobre sus hombros.—No
quiero perderme ninguna parte de ti.

Ella abrió su boca, pero todo lo que salió fue un leve gemido cuando me palpé sus pechos.

—¿Esto es bueno para ti?—Le pregunté, besando sus labios hinchados.

—Sí. Oh, sí.

Rió mientras inicio un camino de besos por su cuello, sobre su hombro, antes de probar la piel
suave de sus senos. Ella inhaló profundamente mientras la ligera barba que crecía en mi
mandíbula pasaba sobre su piel.
Pasando mi pulgar sobre su punta, yo temblé al oír el leve gemido. Mi boca salivó mientras yo
bajaba mi cabeza, levanto una de sus extremidades para mi boca. Su gemido en respuesta
envió un rayo por mi columna. Me moví para el otro, amándola a ella de una manera que
siempre quise hacer.

Me tomé mi tiempo, lamiendo y succionando mi camino hacia abajo mientras me arrodillaba


en frente de ella. El pequeño tejido de encaje negro en su cuerpo, probablemente, era la cosa
más sexy que había visto.

Cerrando mis ojos, yo besé el material, justo donde yo quería estar, donde yo quería pasar la
noche.

Brit, sus dedos enredados en mi pelo. Le sonreí mientras pasaba mis dedos sobre la línea de su
ropa interior. Me incliné hacia atrás, sin querer perderme nada, la deslicé hacia abajo.

Oh mierda.

Cuando la vi por primera vez completamente desnuda, algo se volvió en mi estómago. Puta
mierda, ¿será que eran las tan habladas mariposas? Yo nunca había creído en ellas, pero era
algo que parecía que iba a salir volando de mi estómago.

Pasado un momento, mientras yo la ayudaba a salir de ella, que yo no sabía qué hacer. Mis
dedos temblaban mientras yo tiraba la tanga a un lado, mi corazón girando un martillo contra
mi pecho, tratando de abrir su camino hacia fuera. Yo nunca, nunca sentí eso antes.

Eso me asustó - ella me asustó.

Y ella me dio este regalo, porque eso era un regalo.

Mi mano se deslizó sobre sus piernas suaves, hasta la curva de tu cadera, y mi boca se volvió
un misil teledirigido. La besé ahí, me encantaba como ella se contraía y sus manos apretaron
más. Yo la probé y ella era la mejor cosa que yo había probado. Podría pasar toda la vida de
rodillas ante ella y eso no sería suficiente.

Yo la guié hacia abajo, para que ella estuviera sentada en el borde de la cama y no pasó mucho
tiempo hasta que caí hacia abajo, su cadera se movía a un ritmo lento que me iba a enloquecer
antes de que esa noche terminara.

Todo esto era para que deje de pensar en ella, pero en el fondo, yo sabía que estaría jodido si
creía que esto iba a funcionar, porque conociendo su gusto, su olor y sus gemidos, eran cosas
que estarían para siempre en mi sistema, grabados con la etiqueta de “Míos”

Ella tiró su cabeza hacia atrás, mi nombre mezclado con un gemido en sus labios mientras ella
se venía, y yo me quedé ahí, entre sus piernas, mi cabeza descansando en su muslo, mis ojos
cerrados.

Yo estaba frito.

Y yo estaba listo. Mi cuerpo vibraba y me dolía, y inhalé profundamente, pero no ayudó.

Traté de pensar en cosas asquerosas - tortugas cogiendo, porque en serio, no había nada sexy
en eso, pero yo todavía estaba al borde y yo ni siquiera había sacado mis pantalones cortos.

—¿Ollie?—Ella susurró.
Abriendo mis ojos, inhalé de nuevo. Yo necesitaba controlarme. Yo también necesitaba
levantarme y dejar de usar sus muslos como una maldita almohada, porque eso podría ser
extraño para ella. Me levanté, rodillas estirados y nuestras miradas se encontraron.

—Joder, Brit...

Ella mordió su labio, viéndome por entre sus gruesas pestañas. ¿Acostada así delante de mí...?

—Yo podría acostumbrarme a verte así,—dije antes de que pudiera detenerme. Sus mejillas se
tiñeron.

—¿En serio?—El ligero tono más alto en su voz, la nube de incredulidad que pasó sobre su
expresión, eso hizo algo en mi pecho.

—Sí, en serio.

Ella se apoyó en sus codos y, por primera vez en mi vida, yo no tuve ningún problema en
mantener mis ojos en su cara.

—Eso no suena como tú.

Yo no soy yo mismo cuando estoy contigo.—Si, eso tenía total sentido.—Quiero decir, tal vez
sea yo mismo cuando estoy contigo.

Una sonrisa apareció en sus labios.

—Oliver Ryan,—dijo ella, y puta mierda, casi me burlé de ella al escucharla decir mi nombre
completo.—Yo creo que puede que te guste.

—Me gustas.

Su cara se llenó de sorpresa. Un momento pasó.

—Me gustas también,—Ella susurró.—me gustas mucho.

Había un bulto extraño en mi pecho. Mientras yo miraba esos ojos cálidos, yo sabía que esto
no era solo un reto. Nada de estar con ella era simple como sólo disfrutar. No podía sacarla a
ella de dentro de mí. No era eso. Mi corazón se aceleró a un nivel cardiaco. ¿Sería que yo
estaba teniendo un ataque? Yo no tenía idea de qué hacer con ese sentimiento.

Me congelé la sensación extraña en mi pecho.

—Ollie,—Ella dijo, inclinando su cabeza hacia el lado.—¿todavía estás conmigo?

—Sí—mi voz estaba ronca, pesada.

Brit se sentó, su mirada viajando para mi estómago. Mis músculos se contrajeron en su mirada.
Ella alcanzó el botón de mis shorts, y lo abrió con una confianza que yo siempre había
admirado. Ella estaba concentrada en la tarea, bajando la cremallera.

Sus ojos viajaron a los míos.

—¿Estás en modo comando?

Sonreí porque estaba más allá de poder hablar en ese momento. Ella se rió mientras sostenía
el borde de mis pantalones cortos.
—Debería haber adivinado.Tú sabes,—Ella bajó mis pantalones cortos y yo salía de ellos.
Mientras ella me miraba, su boca se abría un poco, ella parecía perder su línea de
pensamiento.—Wow.

Orgullo masculino pasó por mí. Sus ojos se volvieron a los míos.

—Tú sabes,—Ella repitió pasando sus manos en mi base. El tacto hizo que mis manos se
cerraran.—esta no tiene que ser nuestra única vez.—Sus mejillas se tiñeron, un rosa
profundo.—quiero decir, si quieres, podemos quedar de nuevo. Yo podría ir a visitarte o...

Mis bolas apretaron como si algo las hubiera involucrando a ellas. La liberación bajó y no había
manera de evitarlo. Mi cabeza cayó hacia atrás mientras que el más poderoso orgasmo me
sacaba del suelo, latiendo por mí.

Congelado, yo di un paso atrás, vagamente consciente de que su mano estaba todavía


alrededor de mí. No había sido su tacto que me había hecho correrme. Al carajo, no habían
sido sus palabras, ella quiere verme de nuevo.

¿Pero que demonios?

Brit me miró con los ojos abiertos. Su mano estaba cubierta, así como mi estómago.

Puta mierda, acabo de correrme.

Esa era la primera vez que algo así sucedía ¿y eso había sucedido con ella?

—Puta madre,—gemí, caminando hacia atrás, soltando su mano de mí.—yo no sé...

Sus mejillas llenaron de color mientras ella lamía sus labios.

—Uh, no es nada.

La enfrenté. Eso era una gran cosa. Normalmente eso era un negocio grande y largo, que
duraba, como no sé, durante el periodo normal del sexo, pero ahora era algo simplemente
triste.

—En serio,—dijo ella, se estaba levantando. Por un momento me quedé atrapado en el


balancear de su culo mientras ella andaba hasta la cómoda y tomaba una toalla, limpiando su
mano. Ella me entregó.—lo digo en serio.

Me reí, el sonido extraño en mis orejas, mientras yo tomaba la toalla y me limpiaba.

—Sí, tú estás siendo demasiado dulce.

—No lo creo.—Ella se sentó en la cama, completamente cómodo con su desnudez.—Debe


haber pasado un buen tiempo para ti.

—Lo fue.—Pasé mis manos por mi pelo.—Yo no he estado con nadie desde que salí para la
facultad.

Sus ojos se abrieron.

—¿En serio?
—Si.—Yo podía ser todo tierno y bobo ya que yo había terminado en su mano. Que se joda.—
Nadie.

—¿Por qué?

Esa era la pregunta del millón. La parte difícil era que yo sabía la respuesta.

—Por ti.

Tus cejas delicadas fueron a parar en el techo.

—¿Por mi?

Yo asentí mientras las palabras simplemente volaban de mi boca.

—¿La noche antes de irme? ¿Cuando besaste mi mejilla y me pediste que me comportara?
Bueno, yo... Yo no sé. Yo sólo no me interesé por nadie porque tú te quedaste clavada en mi
piel y pensé - a la mierda, yo no sé lo que pensé.

Los ojos de Brit estaban tan grandes que me imaginé que esto podría estar siendo doloroso
para ella.

—Pensé que viniendo aquí, ser rechazado por ti o quedando contigo, iba a aclarar las cosas
para mí pero eso no es lo que va a pasar y yo lo sé. Y yo quería que eso fuera bueno para ti.

—Espera,—dijo ella.—realmente te gusto.

La miré.

—Y eso ha sido genial para mí hasta ahora.

Ella puso un mechón de su cabello detrás de su oreja.

—Así que sólo vamos a aclarar eso, volviendo a la otra parte. Te gusto.

—Me gustas.

Ella sacudió su cabeza.

—Yo no entiendo el porque.

—¿Estás loca? Espera. No respondas eso. Estás un poco loca, y eso me gusta. Eres muy lista.
Eres graciosa a carcajadas.Tú no te ofendes con nada, sobre todo conmigo. Tú eres
inteligente,—Yo exhale.—tú eres absolutamente hermoso para mí y tú siempre viste en mí
más que cualquiera. Entonces, sí, me gustas. Realmente me gustas. Y cuando dijiste que
querías verme de nuevo, que tú no querías que esto fuera sólo esta noche, bueno, tú sabes
que eso me afectó. Terminé sobre tu mano.

Brit parpadeó y me di cuenta de que realmente necesitaba encontrar mis pantalones cortos y
salir de aquí porque yo acababa de derramar todo sobre ella como un adolescente enamorado.
Eso era muy extraño.

—Tienes razón,—Ella dijo me parándose.— yo soy increíble.

Mis labios se curvaron.

—Y tú también eres increíble. Yo siempre supe que eras más que un pollo drogado,—Ella dijo,
mirándome entre sus pestañas oscuras mientras reía.—Siempre he creído en ti, Ollie.
Mi corazón creció unas cinco veces su tamaño y yo me pregunté, si yo estaría entregando
regalos de navidad a extraños este año.

De pie, desnudo, en frente de ella, todo lo que pude hacer fue mirarla. Pensamientos vagaban
por mi cabeza y yo estaba pensando cosas locas.

Estar aquí con ella, ambos desnudos, de repente no era más sobre el sexo. Infiernos, esto
nunca fue sobre el sexo y yo solo estaba consciente de eso ahora. Esto era una primera vez
para mí, totalmente nuevo. Yo no salía. Yo no tenía relaciones.

Pero Brit... Ella era diferente, siempre diferente, y yo quería que esto fuera diferente con ella.
Yo tenía que hacer eso, ser diferente.

—Bien. Mierda.

Sentándome en su cama, a su lado, yo la subí a mi regazo. Su peso me despertó de nuevo, pero


eso no era importante. Yo sostuve su rostro, esperando que mis manos no fueran empezar a
temblar de nuevo.

—Me gustas, Brit, y eso... Esto es algo nuevo para mí, así que probablemente voy a sonar bien
estúpido.

Ella pasó sus manos en mis muñecas.

—No creo que lo hagas.

Yo esperaba que no.

—Yo quiero... Quiero hacer cosas contigo. Yo quiero esto.—Gemí cuando ella se movió,
apretando su culo hacia abajo.—Yo realmente quiero esto contigo, pero yo quiero que sea
diferente. Yo quiero salir contigo - llevarte en citas, cine, cena - cualquier cosa. Yo no quiero
que empecemos esto con una cogida.

—¿Y qué es esto?—Ella preguntó, sus dedos pasando por la parte de interna de mi muñeca.

—No lo sé,—Yo puse mi frente contra la de ella.—¿una relación? Sí, eso suena bien para mí.
Tú. Yo. Siendo...

—¿Novio y novia?

—Sí, esa cosa.

Mi rostro se había calentado, y yo quería correr.

—¡Estás enrojeciendo!

—Gracias por señalarlo.—Le dije secamente.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, alcanzando sus ojos.

—Está es realmente tu primera vez.—La sorpresa en su voz me hizo sentirme estúpido, pero
entonces, ella cerró la distancia entre nosotros, me besaba.—me gusta esa idea, Ollie. Mucho.

Sorpresa me golpeó.

—¿Te gusta?

—Sí,—Ella susurró, Besándome de nuevo.—me gusta.


—La puta que lo parió,— susurré, tomando su boca y llevando el beso a un nivel diferente que
nos dejó sin aire.

Yo la traje más cerca, pasando mis brazos alrededor de ella. Era medio gracioso que
estuviéramos desnudos y abrazados, sexo gritando en el fondo de mi cabeza, pero todo lo que
quería hacer era abrazarla.

Una sonrisa estaba permanentemente pegada en mi cara y yo sabía que era el mismo tipo de
sonrisa que Cam usaba siempre que Avery estaba cerca.

Finalmente entendía lo que significaba eso. Esta noche había tenido varias primeras veces
para, pero esto - lo que yo estaba sintiendo - era la cosa más importante.

—¿Pero sabes que?—Brit dijo, moviéndose entre nosotros y me sostuvo con su mano. Yo
parpadee, latiendo.—este es el siglo 21., podemos hacer esto ahora y cena después. Cierto.

Mi sonrisa aumentó mientras me inclinaba hacia atrás, dándole espacio para hacer lo que
quisiera. Yo me endurecí y Brit estaba en lo cierto, este era el siglo 21, entonces...

—Dios, tú eres perfecta.

Ella sonrió.

—Ya lo sé.

Mi risa terminó en un gemido profundo y el último pensamiento que tuve antes de jugar con
su culo en la cama fue que esa era mi primera vez, un comienzo, un nuevo comienzo - y yo no
podía esperar para ello.

Y comprar para ella una maldita tortuga.

Fin.

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