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CALENDARIO DE VACUNACIÓN EN AVES

Existen dos métodos por los que un animal puede inmunizarse o quedar protegido contra una
enfermedad infecciosa. Uno de ellos , llamado inmunización pasiva, es aquella que se obtiene
de las madres o por la administración de suero hiperinmune; produce una resistencia temporal,
al transferir anticuerpos de un animal resistente a uno susceptible, éstos dan una protección
inmediata pero se desvanece y el receptor vuelve a ser susceptible a la reinfección. De aquí se
desprende la necesidad de hacer una adecuada vacunación en las madres, para que las crías
logren una buena protección en las primeras etapas de su vida.

El segundo es el llamado inmunización activa, es la administración de antígenos a un animal


para que desarrolle una inmunidad más sólida que sea de tipo protector, no se logra una
protección inmediata pero es de larga duración y capaz de ser reestimulada, la que se logra a
través de la vacunación, se utilizan virus o bacterias modificadas ya sea vivos o muertos, para
producir los anticuerpos ( portección), pero no la enfermedad.

No es posible establecer un esquema exacto de vacunación en aves, así como en otras especies
animales, dependerá en mucho de la zona de explotación, condición zoosanitaria de la parvada,
asimismo del estado nutricional de los animales. A pesar de ello, se puede contar con una guía
para establecer un calendario de vacunación acorde a las necesidades de cada explotación.

A continuación ofrecemos la guía para lograr una sólida protección en las aves.
En algunos casos la vacuna es ineficaz por contener cepas de microrganismos o antígenos
diferentes del agente causal de la enfermedad, para evitar ésto, se deberá hacer una elección
de la vacuna que contenga las cepas de los agentes patógenos persistentes en la región.

En otros casos puede ocurrir que los antígenos contenidos sean insuficientes o que se hayan
destruido durante su almacenaje, transportación o aplicación. Es muy importante conservar la
cadena fría, esto es, mantener siempre la vacuna o la bacterina a una temperatura de entre 4 a
7 ° C. Incluso durante la aplicación, además de que deberá estar protegida de los rayos solares
directos.

Cuando no se aplican las vacunas o bacterinas por la vía y dosis recomendadas por el fabricante.

En muchos casos cuando las aves estan en el período de incubación de alguna enfermedad y no
se ha indentificado. Cualquier vacuna produce al momento de su aplicación un estado de estres,
y por consecuencia una inmunodrepresión, permite que el agente patógeno que se está
incubando, se desarrolle con mayor velocidad, probocando la enfermedad.

La respuesta inmune a la vacunación es diferente en cada individuo e incluso dependerá del


estado nutricional en que se encuentres los animales o de una carga elevada de parásitos.

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