Está en la página 1de 11

UNIDAD IV: CLASIFICACIÓN DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO.

INTRODUCCIÓN

En esta unidad se encuentra la clasificación de los títulos de crédito, es de mencionarse su esfera de aplicación,
según la persona que emite el Título de Crédito, la Ley que lo regula, según el derecho incorporado, la forma de
creación, la sustantividad del documento, la eficiencia procesal y la función económica.

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

1.- Previa lectura del tema IV señale la clasificación de los títulos de crédito.

2.- Explique las diferencias entre títulos públicos y privados., Títulos nominados e innominados, títulos personales
o corporativos, títulos obligaciones, títulos reales.

3.- Señale cada una de las siguientes características de los títulos de crédito. La forma de creación, la
sustantividad del documento, la eficacia procesal, los efectos de la causa, sobre la vida del título y por la
función económica del título.

4.- Determine las diferencias entre títulos propios e impropios.

5.- Señale por su ley de circulación como son los títulos de crédito.

OBJETIVOS PARTICULARES

Conocer todas y cada una de las clasificaciones de los títulos de crédito, a fin de que obtenga un mayor
entendimiento de los mismos y logre comprenderlos con un mejor aprovechamiento

CONTENIDO

4.1. Por la personalidad del emitente.

1
4.1.2. Títulos Públicos.

4.1.3. Títulos privados.

4.2. Por la ley que los rige.

4.2.1. Títulos Nominados.

4.2.2. Títulos Innominados.

4.3. Por el derecho incorporado en el Título.

4.3.1. Títulos personales o corporativos.

4.3.2. Títulos Obligacionales.

4.3.3. Títulos reales o de tradición.

4.3.3.1. Estudio de los artículos 19 y 20 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.

4.4. Por la forma de creación.

4.4.1. Títulos singulares.

4.4.2. Títulos seriales o masivos.

4.5. Por la sustantividad del documento.

4.5.1. Títulos
principales. 4.5.2.
Títulos accesorios.

4.6. Por su eficacia procesal.

4.6.1. Títulos de eficacia procesal plena o completos.

4.6.2. Títulos de ineficacia procesal limitada o incompletos.

4.7. Por efectos de la causa, sobre la vida del título.

4.7.1. Títulos casuales o concretos.

4.7.2. Títulos abstractos.

4.8. Por la función económica del título.

2
4.8.1. Títulos de especulación.

4.8.2. Títulos de Inversión.

4.8.2.1. Características de los títulos de inversión.

4.9. Diferencia entre los títulos propios e impropios.

4.10. Por su ley de circulación.

4.10.1. Títulos nominativos.

4.10.2. Títulos a la orden.

4.10.3. Títulos al portador.

4.10.3.1. Prohibiciones fiscales, por la emisión de los cheques al portador.

4.2. Por la ley que los rige.


4.3. Por el derecho incorporado en el título.
4.4. Por la forma de creación.
4.5. Por la sustantividad del documento.
4.6. Por su eficacia procesal.
4.7. Por los efectos de la causa, sobre la vida del título.
4.8. Por la función económica del título.

[…] 9. Debemos advertir que la generalidad de los autores distingue a los títulos creados por el Estado (a
los que suelen llamar públicos) de los creados por particulares (a los que denominan privados). En
realidad, no hay base para un criterio de clasificación, porque los títulos tienen la misma naturaleza,
cualquiera que sea su creador.

Lo único que se diferenciaría en caso de ser el Estado obligado, sería el procedimiento, porque contra el
Estado no podría despacharse ejecución; pero sí procedería ésta, si el título estuviere escrito por otra persona (por
ejemplo: un banco oficial) y en contra de esa persona se enderezase la acción correspondiente […]

TÍTULOS NOMINADOS Y TÍTULOS INNOMINADOS.-


Atendiendo a la ley que los rige, pueden ser títulos nominados o innominados.

3
Son títulos nominados o típicos los que se encuentran reglamentados en forma expresa en la Ley, como la
letra de cambio, el pagaré, el cheque, etc., y son innominados aquellos que sin tener una reglamentación legal
expresa han sido consagrados por los usos mercantiles. En Derecho Mexicano se ha discutido si puede admitirse
la existencia de títulos innominados, ya que el artículo 14 dice que los títulos de crédito sólo producirán efecto de
tales “cuando contengan las menciones y llenen los requisitos señalados por la Ley y que ésta no presuma
expresamente”. Creemos que la disposición legal se refiere a los títulos típicos o nominados; pero creemos posible
que el uso consagre, como ya ha sucedido en la práctica mexicana, documentos que por sus especiales
características, adquieran la naturaleza de títulos de crédito. Esto sucederá cuando los títulos nuevos llenen los
requisitos mínimos que para los títulos de crédito en general establece la Ley.

Así lo ha entendido la Comisión Redactora del Código de Comercio, que ha propuesto en su proyecto de
nuevo Código una modificación al artículo 14 de la Ley, señalado los requisitos generales que deberán llenar los
1
títulos de crédito, “tanto los reglamentados por la Ley como los consagrados por el uso”.

2. Un segundo criterio de clasificación lo tenemos en el objeto del documento; esto es, en el derecho
incorporado en el título de crédito. Según este criterio, podemos clasificar los títulos en la siguiente forma:

a) Títulos personales, llamados también corporativos, que son aquellos cuyo objeto principal no es
un derecho de crédito, sino la facultad de atribuir a su tenedor una calidad personal de miembro de una
corporación. El título típico de esta clase es la acción de la sociedad anónima, cuya función principal consiste en
atribuir a su titularla calidad de socio o miembro de la entidad jurídica colectiva. De tal calidad derivan derechos
de diversas clases: políticos (derecho de asistir a las asambleas, de votar, etc.); de contenido económico (derecho
al dividendo y a la parte proporcional de capital en la época de liquidación); pero tales derechos son accesorios o
2
inherentes a la calidad personal de socio, atribuida por el título.

b) Títulos obligacionales, o títulos de crédito propiamente dichos, que son aquellos cuyo objeto
principal es un derecho de crédito y, en consecuencia, atribuyen a su titular acción para exigir el pago de las
obligaciones a cargo de los suscriptores. El título clásico obligacional es la letra de cambio.

c) Títulos reales, de tradición o representantivos, que son aquellos cuyo objeto principal no consiste
en un derecho de
crédito, sino en un derecho real sobre la mercancía amparada por el título. Por esto se dice que representan
mercancías.

1
El artículo 445 del Proyecto del Código de Comercio dice lo siguiente: “Sin perjuicio de lo dispuesto para las diversas clases de títulos de
crédito, tanto los reglamentados por la Ley, como los consagrados por el uso, deberán tener los requisitos siguientes: I. El nombre del título
de que se trate; II. La fecha y el lugar de expedición; III. Las prestaciones y derechos que el título consigne; IV. El lugar de cumplimiento o
ejercicio de los mismos, y V. La firma de quien lo expide. Si no se mencionare el lugar de expedición, se tendrá como tal el que figure en el
título como domicilio de quien expida el título, y si éste tuviere varios domicilios, las prestaciones y derechos serán exigibles en cualquiera de
ellos, a elección del tenedor. Si en el título se consignan varios lugares varios lugares para el cumplimiento o ejercicio de las prestaciones y
derechos, se entenderá que el tenedor podrá exigirlo en cualquiera de los señalados”.
2
Conf. GARRIGUES. Curso de Derecho Mercantil, Tomo I, págs. 498 y sigo.

4
Las características de los títulos representativos, han sido resumidas magistralmente por Messineo, en la
3
siguiente forma:

I. “En cuanto a su contenido, dan derecho no a una prestación en dinero, sino a una cantidad determinada
de mercancías que se encuentran depositadas en poder del expedidor del documento”.

II. “El poseedor del título representativo está en posesión de las mercancías por medio de un
representante, o sea el depositario, el cual a su vez posee las mercancías nomine alieno”.

III. “Por lo que respecta al derecho que incorporan, no atribuyen sólo un futuro derecho de crédito,
sino que en consecuencia y como derivación de la posesión de las mercancías, atribuyen un derecho actual de
disposición sobre las mismas. El titular tiene la posibilidad de investir a otro del derecho de posesión cediendo la
investidura del derecho de posesión sobre el título”. Quiere esto decir, que quien posee el título posee la
mercancía amparada por él, y que la razón de poseer la mercancía es la posesión del título.

De lo anterior se deriva que los títulos representativos proporcionan un medio de circulación de las
mercancías; en el sentido de que con la circulación material del título la mercancía amparada por él circula
directamente, de tal manera que al enajenar el título se enajena la mercancía, y al constituirse un gravamen sobre
el título se constituye un gravamen sobre la mercancía. Habrá que concluir, consecuentemente, que se establece
tan íntima vinculación entre mercancías y títulos, que aquéllas no pueden transferirse o gravarse, si no es
trasmitiendo o gravando el título mismo (art. 19).

4
El título representativo, ha dicho Donadio contiene dos tipos de derechos: a) “un derecho de crédito, para
exigir la entrega de las mercancías consignadas en el título”, y b) “un derecho real sobre estas mercancías”. Este
derecho, aclara el autor citado, es claro y determinado frente a todos aquellos que tengan relaciones contractuales
no contenidas literalmente en el título; esto es: todos aquellos que hagan valer pretendidas relaciones
extracartulares existentes entre ellos y el obligado en el título, se encontrarán con el derecho real sobre las
mercancías, que tiene que radicar en el titular del título representativo.

La función representativa, o sea la incorporación del derecho real al documento, estará supeditada a la
existencia de las mercancías en poder del creador de título. Si las mercancías perecen o se sustraen del poder del
suscriptor del título, desaparecerá la función representativa y el titular tendrá sólo el derecho de perseguir las
mercancías para hacerlas volver a poder del creador título, o el derecho de crédito para cobrar a éste el valor de
los bienes amparados por el título. […]

[…] 3. Por la forma de creación, podemos clasificar a los títulos en singulares y seriales o de masa. Títulos
singulares son aquellos que son creados uno sólo en cada acto de creación, como la letra de cambio, el cheque,
etc., y títulos seriales los que se crean en serie, como las acciones y las obligaciones de las sociedades anónimas.

3
FRANCESCO Messineo. I Titoli di Credito. Padova, 1953, 1a.
edición, Vol. I, página 87 y sigs. 4 GIUSEPPE DONADIO. I Titoli
representativi delle merci. Millán, 1936.

5
4. La sustantividad del documento nos da un cuarto criterio de clasificación. Hay títulos de crédito
principales y títulos accesorios. Por ejemplo: la acción de la sociedad anónima es un título principal, que lleva
anexo un cupón que se usa para el cobro de dividendos y que tiene el carácter de título accesorio de la acción. […]

[…] 6. Un sexto criterio de clasificación de los títulos de crédito lo encontramos en la eficacia procesal de los
mismos. Hay títulos de crédito a los que se pueden llamar de eficacia procesal plena o completos, como la letra de
cambio y cheque, porque no necesitan hacer referencias a otro documento o a ningún acto externo, para tener
plena eficacia procesal. El cheque y la letra de cambio son títulos de esta categoría; basta exhibirlos para que se
consideren por sí mismos suficientes para el ejercicio de la acción en ellos consignada; pero hay otros títulos de
crédito cuyos elementos cartulares no funcionan con eficacia plena, como el cupón adherido a una acción de
sociedad anónima. Cuando se trata de ejercitar los derechos de crédito relativos al cobro de dividendos, habrá
que exhibir el cupón y el acta de la asamblea que aprobó el pago de los dividendos. Por eso se dice que el cupón
es un título de eficacia procesal limitada o incompleto, y para tener eficacia en juicio, necesita ser complementado
con elementos extraños, extracarturales.

7. Un séptimo criterio a considerar, es el que nos proporciona los efectos de la causa del título sobre la vida
del título mismo. Todo título de crédito es creado o emitido por alguna causa; pero en tanto que en algunos
títulos la causa se vincula a ellos y puede producir efectos sobre su vida jurídica, en otros títulos la causa se
desvincula de ellos en el momento mismo de su creación, y ya no tiene ninguna relevancia posterior sobre la vida
de los títulos. Los primeros son títulos causales y los segundos títulos abstractos.

Para distinguir si un título es abstracto o causal, hay que atender no a la emisión del título, que es siempre
17
un negocio jurídico abstracto, sino al momento de su creación. Será por tanto abstracto un título que una vez
creado, su causa o relación subyacente se desvincule de él y no tenga ya ninguna influencia ni sobre la validez del
título ni sobre su eficacia. Un ejemplo típico de título abstracto es la letra de cambio.

Un título es causal o concreto, cuando su causa siga vinculada al título, de tal manera que puede influir
sobre su validez y su eficacia. Son ejemplos de títulos causales las acciones de las sociedades anónimas y las
obligaciones de las mismas. […]

[…] 8. Un criterio más de clasificación nos da la función económica del título. Existen títulos de especulación
y títulos de inversión. Quien va a exponer su dinero con objeto de obtener una ganancia, podrá exponerlo
jugando, especulando o invirtiendo. Se juega comprando un billete de lotería o un billete de las carreras de
caballos; pero estos documentos no tienen la categoría de títulos de crédito. Se especula con los títulos de crédito
cuyo producto no es seguro, sino fluctuante, como en el caso de las acciones de las sociedades anónimas. Se
invierte cuando se trata de tener una renta asegurada y con apropiada garantía, como cuando se compran cédulas
hipotecarias.

6
En el juego el riesgo y la ganancia es desproporcionada; en la especulación el riesgo es menor y la ganancia
tiene más posibilidades, aunque también es menor que en el juego; en la inversión propiamente dicha el riesgo es
mínimo y la ganancia segura y estable, aunque inferior en monto a las ganancias que suelen obtenerse en el juego
y en la especulación.

Siguiendo a Chamberlain y Edwards, anotamos que los títulos de inversión, de los cuales son típico ejemplo
los bonos, las cédulas hipotecarias y las obligaciones de las sociedades anónimas, tienen las siguientes
18
características:

En primer lugar, la seguridad. Debe el título ofrecer seguridad respecto de su valor, representativo de la
cantidad que se invierte; en el sentido de que dicho valor se conservará inalterable, y se reintegrará en
numerario, en tiempo oportuno. La seguridad implica también la estabilidad de las rentas, porque al
inversionista le interesa que se le pague una renta estable, prefijada, y que se pague puntual y
seguramente. […]

4.9. Diferencia entre los títulos propios e impropios.

44. ¿TITULOS DE CREDITO CIVILES?

Debido a que los C Civ (arts 1873 a 1881) organiza formas integrales de títulos de crédito civiles a la orden
y la portador que no concuerden con las reglas de la LGTOC, se han suscitado controversias en torno a la posible
existencias de títulos de crédito, los cuales, por tener esa naturaleza, deberán estar sometidos al régimen civil de
las casa. Esto da motivo a pesar que en el derecho mexicano aparentemente coexisten dos tipos de títulos de
crédito, los civiles y los mercantiles; de ser así surgirá la pregunta: ¿a qué derecho estaría sometido cada tipo de
título, al civil o al mercantil, respectivamente, o ambos?

En efecto, estimamos que los títulos de crédito, tal cual se contemplan en los artículos 5º, 6º 14 y 16 LGTOC,
sólo pueden ser mercantiles. Y los títulos que representen créditos o actos organizados de manera típica o
innominada por el C Civ (ART 1873) son documentos que constituirán prueba: (i) si cumplen con la forma
prescrita por ese Código; (ii) si el suscriptor reconoce su firma de a manera más idónea (art 327 C PRO C), o (iii) si
son sancionados de esa forma por tres alternativas son aplicables a cualquier título civil o mercantil y
precisamente no lo son a los títulos de crédito mercantiles, por ser innecesario.

Ya vimos (nùm 35) que los títulos de crédito son institucionalmente mercantiles, pero además, para sustituir
como tales, deben reunir una formalidad núm 37). En tales condiciones, si alguno de los títulos regulados por el C
Civ, que se pretende sea de crédito reúne las menciones y los requisitos señalados por la LGTOC, entonces su
texto lo sustraerá de ámbito civil (convertido en imposible la aplicación del derecho civil en su uso), para
introducirlo al sistema y la régimen general del derecho mercantil de crédito, pues no trataría de un título civil
sino de alguno de los tipificados por éste.

7
No es aconsejable hablar de títulos de crédito civiles toda vez que no existen. Los títulos sólo son
mercantiles y lo serán, cualquiera que sea la ley que los contemple, si en su texto contienen las menciones y los
requisitos que determina la LGTOC. En consecuencia, resulta aconsejable modificar el Código Civil en alguno de
dos sentidos: (i) suprimiendo los términos de título de crédito nominativo o al portador, para que los documentos
por él contemplados puedan localizarse sin dificultad procesal en la ordenación civilistica, o (ii) eliminando los
artículos del 1873 al 1881 de dicho Código, porque, esencialmente, en la práctica, la LGTOC será aplicada en
todos los documentos con forma de mercantiles, es decir, dichos arts son texto inútil, ya que sólo hay un tipo de
título de crédito, el mercantil (art 1º LGTOC).[...]

4.10. Por su ley de circulación.

[…] 5. Un quinto criterio de clasificación lo encontramos en la forma de circulación del título. La ley,
refiriéndose a la forma de circulación, establece una clasificación bipartita: títulos nominativos y títulos al portador.
Pero siguiendo la construcción legal, encontramos que la ley no es lógica consigo misma, ya que acepta, como
veremos en su oportunidad, la clasificación tripartita establecida por la doctrina, y que divide los títulos en títulos
nominativos, títulos a la orden y títulos al portador.

a) Títulos nominativos. Son títulos nominativos, llamados también directos, aquellos que tienen una
circulación restringida, porque designan a una persona como titular, y que para ser trasmitidos, necesitan el
endoso del titular y la cooperación del obligado en el título, el que deberá llevar un registro de los títulos
emitidos; y el emitente sólo reconocerá como titular a quien aparezca a la vez como tal, en el título mismo y en el
registro que el emisor lleve.
El simple negocio de trasmisión sólo surte efectos entre las partes, pero no produce efectos cambiarios,
porque no funciona la autonomía. El emitente podrá oponerse a registrar la trasmisión, si para ello tuviere justa
causa; pero una vez realizada a la inscripción, la autonomía funcionará plenamente, y al tenedor adquiriente no
podrán oponerse las excepciones personales que hubieran podido oponerse a tenedores anteriores.

b) Títulos a la orden. Son títulos a la orden aquellos que, estando expedidos a favor de determinada
persona, se trasmiten por medio del endoso y de la entrega misma del documento. El endoso en sí mismo no
tiene eficacia traslativa; se necesita la tradición para completar el negocio de trasmisión. Puede ser siendo el título
a la orden por su naturaleza, algún tenedor desee que el título ya no sea transmitido por endoso y entonces podrá
inscribir en el documento las cláusulas: “no a la orden”, “no negociable” u otra equivalente (artículo 25). Tales
cláusulas surtirán efecto desde la época de su inscripción, y desde entonces el título en que aparezcan sólo podrá
ser trasmitido en la forma y con los efectos de una cesión ordinaria.

c) Títulos al portador. Son aquellos que se trasmiten cambiariamente por la sola tradición, y cuya
simple tenencia produce el efecto de legitimar al poseedor.

La ley los define, en forma no muy correcta, como “aquellos que no están expedidos a favor de
determinada persona”.

8
GUÍA DE AUTOEVALUACIÓN

Instrucciones: Contesta brevemente lo que se te pide a continuación.

I. PREGUNTAS ABIERTAS

1. Por la persona que los emite los títulos de crédito pueden ser.
2. Diga la clasificación de los títulos de crédito.
3. ¿Cómo se dividen los títulos de crédito, de acuerdo a su sustantividad?
4. ¿Mencione cuándo los títulos de crédito tienen eficacia procesal?
5. ¿de acuerdo a la función económica, como pueden ser los títulos de crédito y señale sus características?

II. SUBRAYE LA RESPUESTA CORRECTA.

1. La eficacia procesal se refiere a:


a) A los actos externos para ejercitar el derecho.
b) A la exhibición, para ejercitar la acción.
c) Una demanda.

2. La función económica del título de crédito se refiere:


a) A una causa típica
b) Especulación e inversión del título.
c) A que no están expedidos a favor de otra persona.
3. La relación subyacente de un título de crédito deriva de:
a) una acción penal
b) una tradición civilista.
c) Un régimen fiscal.
4. Los títulos nominativos tiene una circulación:
a) Amplia
b) Restringida.
c) Ilimitada.
5. La expedición de un título a la orden es:
a) A favor de una persona.
b) no señal persona.
c) Es anónima.

III. SEÑALE SI LA ORACIÓN ES FALSA O VERDADERA.

1. Los títulos privados los emite, los organismos públicos de derecho.


a) Cierto b) Falso
2. Los títulos innominados son típicos.
a) Cierto b) Falso
3. El derecho real sobre una mercancía es característica de los títulos personales. a) Cierto b)
Falso
4. Las acciones de una sociedad, son principales de un título de crédito.
a) Cierto b) Falso

9
5. Los Títulos a la orden, no señalan la persona, por la cual fueron expedidos. a) Cierto b)
Falso
BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

ACOSTA, ROMERO, Miguel, Derecho Bancario, Porrúa, México,1986

BARRERA GRAF, Jorge Tratado de Derecho Mercantil, Porrúa, México,1957

GÓMEZ GORDOA, José, Títulos de crédito, Porrúa, México, 1988

MANTILLA MOLINA, Derecho mercantil, Porrúa, México, 1970

RODRÍGUEZ Y RODRÍGUEZ, J, Curso de derecho mercantil, 9° ed, ts I y II, Porrúa, México, 1971.

En el libro de Acosta Romero el alumno entenderá en forma detallada las instituciones de crédito desde el
aspecto doctrinal, práctico e histórico con especial mención a las modificaciones que a tenido la Banca en México.
Por su parte la obra de Jorge Barrera Graf esta diseñada y dirigida por la UNAM a la enseñanza de la disciplina, los
alumnos pueden ampliar sus conocimientos, así como profundizar sobre las instituciones de derecho mercantil,
como lo referente a los títulos y operaciones de crédito.

En los textos de Gómez Gordoa, se encontrarán doctrinas Italianas y normas jurídicas mercantiles, ya que el
autor tiene amplia experiencia y conocimientos del Derecho Mercantil y sus Instituciones Italianas. Como
consecuencia de esta amplia experiencia las retoma para realizar un estudio en la legislación mexicana, por
ejemplo los contratos mercantiles, esta encuentra dividida en una parte teórica general y una parte realita a los
título de crédito y comparto el comentario de autor, para la juventud estudiosa acogerá con interés y simpatía los
conceptos que guardan el libro en mención.

Mantilla Molina, dirige en forma comparativa de septiembre de 1984 las reformas a leyes mercantiles
siendo lo más significativo lo referente al cambio en la ley de circulación de los títulos emitidos por la Sociedad
Anónima y la nueva legislación sobre Sociedades Nacionales de Crédito. Finalmente Rodríguez y Rodríguez J.
divide en dos partes medulares su contenido, en la primera nos lleva por la parte doctrinal de las sociedades hasta
la mercancía y en la segunda parte nos enseña sobre los contratos en Bancos y los Títulos Valor, los dos tomos
son eruditos en su forma de introducir a los alumnos en la materia.

10
Documento Ficha

4. A. CERVANTES, Ahumada Raúl,

TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO,

14ª edición, México, Herrero S.A., 1994,

Págs. 16 - 33

4. B. DÁVALOS Mejía Carlos Felipe

TÍTULOS Y CONTRATOS DE CRÉDITO, QUIEBRAS.

TOMO I TÍTULOS DE CRÉDITO,

2ª edición, México, Harla, 1992,

págs. 76 - 79

4. C. CERVANTES, Ahumada Raúl,

TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO,

14ª edición, México, Herrero S.A., 1994,

Págs. 19- 29, 16-33

11

También podría gustarte