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EL SISTEMA DE CARGOS EN JURICA:


ENTRE LA FUERZA DE LA TRADICIÓN
Y EL PROCESO DE URBANIZACIÓN

Lorena Osorio Franco*

Resumen: El trabajo etnográfico se desarrolla en una comunidad que se ubica al norte de la capi-
tal del estado de Querétaro, México. Durante los años sesenta, la vida social y el ordenamiento
espacial de este poblado comenzaron a cambiar notablemente. La urbanización generó la sensa-
ción de que la comunidad se diluía para dar lugar a una colonia periférica más de la gran urbe.
Los cambios implicaron la integración física y funcional a la ciudad, lo que devino en el desvane-
cimiento de sus fronteras geográficas, y por otra parte, la inmigración provocó que en un mismo
espacio convivieran diferentes esquemas culturales, unos propios y otros compartidos. Pese a es-
tos cambios, los pobladores preservaron importantes tradiciones y una identidad local que se re-
fleja en su vida religiosa. A partir de este acercamiento la autora observa cómo se construye y se
reconstruye la identidad local entre la autoridad tradicional (sistema de cargos) y la autoridad
eclesiástica (sacerdotes).
Palabras clave: urbanización, sistema de cargos, identidad, religiosidad popular.

Abstract: This ethnographic research takes place in a community north of the capital of Quere-
taro, Mexico. In the 1960s the social life and spatial ordering of this town started to noticeably
change. Urbanization created the feeling that the community was being diluted, leading to an-
other peripheral colony in the big city. Changes implied the physical and functional integration of
the city, which caused the disappearance of its geographical borders. Furthermore, immigration
led to the rise of different cultural schemes that coexisted in the same space, some shared and
some of their own. Despite these changes, inhabitants preserved important traditions and a local
identity that is reflected in their religious life. From this point of view, the author notes how lo­
cal identity is constructed and reconstructed between traditional authority (cargo or office sys-
tem) and ecclesiastical authority (priests).
Keywords: urbanization, cost system, identity, popular religiosity.

J
urica es un pequeño pueblo que ponente obrero—, y donde la agricultura
se ubica al norte de la ciudad de era su principal actividad. En la me-
Querétaro —una zona que se dis- moria colectiva de los juriquenses tras-
tingue por su perfil industrial y su com­ cendió el reparto agrario y la venta de
la hacienda Jurica como los eventos
*Doctora en Antropología Social, Universi-
dad Autónoma de Querétaro. Línea principal de
más significativos que marcaron su
investigación: Cambios sociales, urbanización, devenir histórico, pero fue este último
identidades locales. Territorio y cultura en con- acontecimiento lo que en definitiva
textos urbanos. modificó profundamente el perfil ocu-

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pacional de la población local, ello au- elemento de diferenciación que dis­


nado al proceso de industrialización tingue el nosotros de los otros, a los ori-
que se gestaba en la ciudad. ginarios de los “fuereños” que han
Es un pueblo que pese a que du­ llegado a vivir al pueblo.
rante los años sesenta se integró a la El acercamiento a la vida religiosa
ciudad, preservó importantes tradicio- permite observar cómo se construye y
nes que, lejos de perder vigor y fuerza se reconstruye la identidad local, ya
—debido al proceso de urbanización—, que la religión, como sostiene Portal
tienden a fortalecerse como símbolos (1997: 130), “pese a que es un elemento
del arraigo a las costumbres de lo que importante de la identidad local, ésta
en buena medida se nutre la identidad no se reduce a la homogeneidad, equi-
local. La fiesta patronal es el momento librio o armonía absoluta”. La iden­
en que las desavenencias y problemas tidad es situacional y relacional, por
cotidianos quedan al margen. La fies­ eso la analizo, por un lado, en el trans-
ta convoca a la comunidad y en torno a curso de la vida cotidiana, donde la
ella se unen para hacer frente al com- identidad se construye a partir de la
promiso más importante del pueblo, ya distinción entre la autoridad tradicio-
que durante las celebraciones se con- nal (sistema de cargos) y la autoridad
vierten en anfitriones de peregrinos, eclesiástica (sacerdotes), relación que
familiares y visitantes. Desde esta implica una constante y permanen­
perspectiva, la fiesta refuerza la iden- te tensión, negociación y/o resistencia;
tidad local e integra a la comunidad. y por otro lado en el ciclo ceremonial,
En este marco, si bien la religión donde la identidad se construye a par-
tiende a integrar, no todo es armonía. tir de la integración que se logra a tra-
En Jurica existe un sistema de cargos vés de la realización de la fiesta. La
que se articula a partir de dos organi- vida cotidiana y el ritual son ámbitos
zaciones: la mayordomía (conformada compenetrados; la devoción al santo
por varones) y las tenanchas (confor- patrono, el sistema de cargos, las fies-
mada por mujeres), dos organizaciones tas, las creencias, se estructuran y re-
en que la gente ha depositado su con- producen desde el ámbito familiar y
fianza para dar cauce a la reproduc- encuentran eco en la comunidad por-
ción de su cultura y sus principales que comparten códigos identitarios que
tradiciones; pero desde 1980, cuando les son comunes.
se conformó la Parroquia del Señor de En este artículo analizo el siste­ma
la Piedad (santo patrono de Jurica) se de cargos como una institución a par-
ha dado una permanente pugna por el tir de la cual se puede dilucidar la for-
control de esta organización. Esta pug- ma de organización y la identidad
na se evidencia de manera más clara local, me interesaba saber ¿cómo en un
y con mayor intensidad durante la espacio que se urbaniza aceleradamen-
elección de las autoridades tradiciona- te se (re)construye la identidad local y
les; en ese momento, a diferencia de la para qué? En Jurica existen referentes
fiesta, la identidad se expresa como un identitarios que le permite distinguir-

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se de otros pueblos, la gente expresa escalafón, una jerarquía estricta en la


un sentimiento de pertenen­cia por el cual se ascienda y se adquieran po­
hecho de que todos se cono­cen, por­que siciones de creciente prestigio y poder,
ahí nacieron y porque comparten va­ donde prevalece una estructura ver­
lores y creencias. entre las que desta­ tical. La segunda se refiere a la sepa­
ca una profunda devoción a su santo ración entre las autoridades políticas
patrono. (constitucionales) y religiosas (tra­
El artículo se divide en cuatro par- dicionales), fenómeno contrario a los
tes, en la primera presento el marco estudios de los Altos de Chiapas y
teórico metodológico a partir del cual Guatemala, donde se establece la
construí el objeto de estudio; en la se- unión entre ambas jerarquías (idem).
gunda describo los cambios más im- En varias investigaciones realizadas
portantes que han marcado el devenir en pueblos originarios del Distrito Fe-
histórico del pueblo de Jurica, y el im- deral se encontraron es­t as diferen-
pacto que esto ha tenido en la vida reli- cias, de las que sus autores dan cuenta
giosa; en la tercera doy cuenta del en La memoria negada de la ciudad de
ámbito ceremonial y las principales México: sus pueblos originarios. Res-
celebraciones, y en la última cierro con pecto a la ausencia de escalafón, An-
la organización tradicional a partir del drés Medina (coordinador del libro)
sistema de cargos. señala: “lo que encontramos es un pe-
queño grupo dirigente y or­ganizador ar-
EL ENCUADRE TEÓRICO ticulado con un extenso número de
METODOLÓGICO agrupaciones; las mayordomías, con ta-
reas específicas en la mecánica ritual, es
A partir de la primera descripción an- decir, un asentamiento de la horizonta­
tropológica del sistema de cargos (rea- lidad” (Medina, 2007: 111).
lizada en 1937 por Sol Tax), el interés Por su parte, María Ana Portal (1997:
por el estudio de esta institución se ha 14) sostiene que el sistema de cargos no
incrementado notablemente: desde su es una institución que se pueda encon-
virtual inexistencia, antes de 1937, trar particularmente en los pueblos
hasta llegar a ser considerada como “la indios; también los pueblos campesi-
institución político-religiosa caracte- nos, aun cuando han abandonado su
rística en las comunidades indígenas identidad étnica india, han conservado
de Mesoamérica”, comparable con los el antiguo ciclo ceremonial y algunos
fenómenos del sistema de castas en la de sus rituales. Como es el caso de an-
India (Korsback, 1996: 31). tiguos pueblos y barrios que han sido
En la actualidad diversas investi- alcanzados por el proceso de urbaniza-
gaciones sobre esta institución permi- ción y hoy son parte de la ciudad. En
te observar importantes diferencias este contexto urbano los lugareños,
respecto del “típico sistema de cargos” como sostiene Medina, responden crea-
conocido de la etnografía mesoameri- tivamente a las presiones que amenazan
cana. Uno de ellas es la ausencia de un su existencia misma de muy diversas

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maneras; reelaboran su historia o la juegos pirotécnicos y las explosiones de


representan en sus ceremonias, pero los cohetes a lo largo de la mayor parte
todo ello responde a una lógica que tie- de los días del año, o bien embotella-
ne sus referentes generales en una vi- mientos de tráfico provocados por lar-
sión del mundo nutrida de la tradición gas procesiones; todo ello revela una
religiosa mesoamericana (Medina, presencia que no encaja en las nocio-
2007: 120). nes ortodoxas sobre las sociedades ur-
El estudio del sistema de cargos es banas modernas (Medina, 2007: 108).
un tema que ha ganado un importante La fiesta sirve para expresar la iden-
espacio dentro de la antropología urba- tidad de un grupo, al tiempo que in­tegra
na mexicana. Desde los años ochenta a los grupos definidos por su partici­
los antropólogos reavivaron su interés pación festiva y ceremonial, pero la
por el estudio de los espacios locales, identidad también comprende la di­
los pueblos, los barrios y los vecinda- ferenciación, los elementos para identifi-
rios. De estos lugares tan diversos de car a los otros. El ritual festivo identifica
la ciudad les interesaba no sólo su his- y distingue, expresa las tensiones intra
toria, sino entender cómo la gente pre- e inter comunitarias, apoya la recompo-
serva sus formas de organización sición de lealtades, de alianzas entre
tradicional, las cuales contribuyen a la grupos, pero también expresa conflictos
construcción de su identidad local. (Collin, 1994).
Ante los avances de la urbanización, A partir del concepto de identidad
los habitantes de estos lugares comen- es posible esclarecer cómo se entrete-
zaron a (re)construir fronteras físicas jen las relaciones sociales en Jurica.
y/o simbólicas (Silva, 2000), así como a Durante la fiesta, el sentido de perte-
reavivar viejas tradiciones —sobre todo nencia, de arraigo al pueblo, prevalece
fiestas y rituales— como referentes independientemente de ser o no ori­
identitarios (Portal, 1997), acciones que ginario, dando a esta cualidad una po-
de alguna manera servían para conte- sición subordinada a la de “ser del
ner tanto su espacio como su forma de pueblo”, frente a los que son de fuera,
vida. los peregrinos que vienen de visita. En
Lo que hoy en día identifica a los este caso la pertenencia a un grupo
pueblos en la ciudad son justamente que constituye o refuerza la identidad
sus celebraciones, donde la fiesta pa- se construye por comparación, y en
tronal ocupa un lugar central (Medina, oposición, a otros grupos; es decir, la
2007; Portal, 1997; Safa, 2001, y Rome- identidad es relacional, pero cuando se
ro Tovar, 2009). Al respecto, Medina trata del sistema de cargos —entendi-
señala que en la mancha urbana no es da como una organización que repre-
fácil identificar la presencia de los senta la autoridad tradicional— la
pueblos, sobreviven uno que otro. Sin situación es distinta, principalmente
embargo, una mirada atenta a la vida cuando se trata de la elección de estas
que bulle en los intersticios de la gran autoridades, en ese momento la identi-
masa de cemento permite observar los dad se concibe no desde la integración,

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sino desde la diferencia. En ese mo- das (localidad, región, nación), los
mento la identidad se reconstruye a grupos de edad y género. La pertenen-
propósito de una necesidad, es decir, cia social implica compartir, aunque
como una estrategia (Dubet, 1989). sea parcialmente, los modelos cultura-
Una primera aproximación al con- les (de tipo simbólico-expresivo) de los
cepto de identidad tiene que ver con la grupos o colectivos en cuestión  (ibi-
idea que tenemos acerca de quiénes dem: 63). La identidad no sólo se cons-
somos y quiénes son los otros. El con- truye a partir de lo que identifica al
cepto de identidad se popularizó en fe- sujeto con un grupo, lo que socialmente
chas recientes, principalmente por la los une y comparten (un territorio, una
dialéctica entre globalización y neo-lo- cultura, una religión), sino también
calismos, por la transnacionalización se construye en referencia a “otros”
de las franjas fronterizas y por los flu- que lo reconocen como “distinto”.
jos migratorios. En este orden, lejos de El reconocimiento es la operación
lo que se hubiera esperado a partir del fundamental de la constitución de las
planteamiento de la modernización y identidades. Este proceso no es estáti-
la “aldea global”, el paradigma de la co, sino dinámico y cambiante. En este
identidad no se ha visto desplazado, sentido, como sostiene Melucci (2002),
sino que en este contexto parece haber la construcción de la identidad es un
contribuido a reforzar su pertinencia y proceso, no es algo dado, inmutable y
operatividad como instrumento de para siempre.2 Desde esta perspectiva,
análisis teórico y empírico (Giménez, la identidad manifiesta una doble di-
2007: 61).1 mensión: por un lado, la identificación
La identidad de los individuos se de- —capacidad del actor de afirmar la pro-
fine principalmente por el conjunto de pia continuidad y permanencia y de ha-
sus pertenencias sociales (ibidem: 62). cerlas reconocer por otros—, y por otro
Las categorías o grupos de pertenencia la afirmación de la diferencia, la capaci-
más importantes —aunque no los úni- dad de distinguirse de otros y lograr el
cos—, en tanto alimentan la identidad reconocimiento de esta diferencia.
personal, son la clase social, la etnici-
dad, las colectividades territorializa- 2
En este sentido, Melucci (2002: 116) plan-
tea que las sociedades contemporáneas deben
1
Giménez señala que a pesar de que llega establecerse y renovar continuamente los pac-
tardíamente este concepto a las ciencias socia- tos que las mantienen unidas y orientan su ac-
les (años ochenta), ya se utilizaba desde mucho ción —este análisis es aplicable tanto al sistema
antes pero con otra terminología: conciencia de en su conjunto como a la experiencia de los indi-
clase (Marx), conciencia colectiva (Durkheim), viduos y los grupos— dado que la identidad in-
acción dotada de sentido y conciencia de co­ dividual y social se enfrenta continuamente con
munidad (Weber). Subraya que el concepto de la incertidumbre generada por el flujo perma-
identidad es inseparable de la idea de cultura, nente de información, con el hecho de que los
debido a que las identidades sólo pueden for- individuos pertenecen de forma simultánea a
marse a partir de las diferentes culturas y sub- una pluralidad de sistemas y con la prolifera-
culturas a las que se pertenece o en las que se ción de distintos marcos de referentes espacia-
participa. les y temporales.

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Para poder conocer y acceder a los venta de la hacienda y la consecuente


procesos y las formas en que la gente lotificación de los “bordos”; el proceso de
construye su identidad requería de la et- urbanización arrancó justamente con
nografía, ya que de esta manera podía esta acción y fue cuando se dio el cambio
observar los contextos espaciales y tem- de uso de suelo más intensivo del que la
porales constitutivos de la acción y la inte- gente tenga memoria.
racción. Además me permitió establecer La urbanización generó la sen­
nexos y una relación más cercana —cara sación de que el pueblo se diluía —me-
a cara— con los entrevistados.3 tafóricamente hablando— para dar
Las personas de la tercera edad lugar a una colonia periférica más de la
fueron personajes clave en el proceso gran urbe, un lugar que a la vista de
de indagación, la cercanía con este cualquier observador externo podría
grupo me permitió aprender mucho de fácilmente pasar por un asentamiento
la cultura local, no sólo a través de las irregular, con viviendas de autocons-
pláticas y charlas informales, sino trucción, producto de la migración ru-
también a partir de sus acciones (va­ ral a la ciudad y no de un pueblo con
lores, jerarquías, ritos). La memoria una historia añeja.4
colectiva y la tradición oral que tras- A partir de los testimonios de los
ciende a las nuevas generaciones me entrevistados se puede decir que la
permitieron dar cuenta del devenir historia del pueblo está marcada por
histórico y develar los procesos econó- acontecimientos tanto de orden inter-
micos, políticos, sociales, culturales y no como de orden externo. En cuanto
simbólicos que hoy explican por qué el al primero, los cambios más importan-
pueblo y sus lugareños son lo que son y tes se vinculan con el reparto agrario
qué los distingue respecto a otros. sucedido a finales de los años treinta y
la desestructuración de la hacienda de
BREVE DESCRIPCIÓN SOBRE Jurica, ocurrida por su venta en los
LA CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA
DEL PUEBLO La historia de Jurica se remonta al siglo
4

xvi, endiversos documentos históricos existen


A partir de los años sesenta la vida so- referencias a este lugar como estancia de gana-
do menor, propiedad de un cacique otomí quien
cial y el ordenamiento espacial en el después la vendió a un español. A pesar de la
pueblo comenzaron a cambiar notable- referencia de población indígena, Jurica es un
mente. La gente señaló que los cambios pueblo mestizo que no recupera ese pasado re-
más importantes se dieron a partir de la moto. Para el siglo xviii la referencia a Jurica es
en torno a la hacienda del mismo nombre, una
de las más importantes dentro del distrito de
3
La etnografía implica realizar investiga- Querétaro; se habla también del caserío conti-
cion in situ, a través de la observacion, el regis- guo en donde vivían los trabajadores de la mis-
tro y el análisis. Desde la perspectiva de Geertz ma hacienda. El orden socioeconómico y
(1989: 30), la etnografía se puede entender como espacial poco cambió durante el transcurso de
un esfuerzo intelectual: una especulación elabo- esos siglos, los trabajadores eran los peones de
rada en términos de desarrollar una “descrip- la hacienda y en esa situación permanecieron
ción densa”. hasta 1939, cuando se realizó el reparto agrario.

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años sesenta. Con el reparto agrario no campestre como empleadas domésti-


todos los jefes de familia en Jurica fue- cas, jardineros, mozos, etc.
ron beneficiados, los que se quedaron El segundo orden (el externo) se re-
sin tierra siguieron trabajando en la laciona con el proceso de industrializa-
hacienda, mientras los nuevos ejidata- ción ocurrido a mediados de los años
rios comenzaron a trabajar sus parce- sesenta. La cercanía de Querétaro con
las. El caso de Jurica fue peculiar el Distrito Federal posibilitó la descen-
porque en un mismo espacio estaban tralización de la industria manufactu-
presentes dos formas de producción rera que se había concentrado en la
que en primera instancia eran antagó- ciudad de México. El arribo de la in-
nicas: la hacienda y el ejido. Lo que su- dustria implicó cambios importantes
cedió fue que a pesar de la resolución en el espacio local, que sirvió como so-
presidencial sobre la dotación de tie- porte material para dicho crecimiento.
rras en Jurica fechada en 1939, el ha- La llegada de importantes trasnacio-
cendado Carlos Urquiza no entregó nales requería espacio no sólo para la
más de 400 hectáreas que se suponía industria sino también para la vivien-
eran para el ejido. El litigio fue largo, da; de esta manera comenzó a atender-
todavía a mediados de los años sesenta se la demanda creciente de diferentes
había quejas por incumplimiento y los estratos de trabajadores (en el caso del
ejidatarios seguían solicitando que se fraccionamiento Jurica Campestre se
les restituyera la superficie ejidal total pensó en residencias para los man­
o se hiciera una ampliación, pero no dos medios y gerenciales). Con los
sucedió ni una ni otra cosa.5 En 1960 cambios señalados comenzó una im-
Carlos Urquiza vendió la hacienda y portante oleada de inmigrantes hacia
con esto prácticamente se “diluyó” el con­ Jurica, que en poco tiempo se extendió
flicto. La hacienda se convirtió en y llegó hasta el pueblo, el cual se con-
hotel y las hectáreas que habían sido virtió en receptáculo de parte de las
sembradíos, llamadas por los lugare- corrientes migratorias que llegaban a
ños “los bordos” (reclamadas por los la ciudad, en buena medida por los cos-
ejidatarios) se lotificaron rápidamente tos más bajos del suelo y la vivienda, y
para convertirse en un fraccionamien- por la cercanía con los lugares de tra-
to campestre. La desestructuración de bajo: el hotel y zona industrial, princi-
la hacienda llevó a varias personas a palmente. La expansión urbana sobre
emigrar a la ciudad u otros lugares en esta zona de la ciudad originó una cre-
busca de trabajo, otras se emplearon ciente demanda de suelo urbanizable,
en el hotel como jardineros, botones, por lo que se comenzaron a vender
recamaristas. Y en el fraccionamiento también las parcelas del ejido, de esta
manera, poco a poco el pueblo fue per-
diendo el control de buena parte de su
5
Las cajas 165, 563, 564 y 565 corresponden
a la dotación, ampliación y expropiación del eji-
territorio. Con estos cambios Jurica
do de Jurica, Archivo del Registro Agrario Na- dejó de ser considerada como localidad
cional (ran), delegación Querétaro. (rural) en 1990, para ser reconocida

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como un asentamiento (un barrio) que lo referente a la vida religiosa. El ha-


forma parte de la ciudad. Otro acon­ cendado nombraba entre su gente de
tecimiento que influyó en este orden confianza al sacristán, que era la per-
fue el sismo de 1985, que intensificó la sona designada para auxiliar al sacer-
llegada de nuevos residentes prove- dote y estaba a cargo de la Escapilla6
nientes de la ciudad de México. (así se le conoce a la iglesia que estaba
Los cambios señalados implicaron, dentro de la hacienda). En ese lugar se
por una parte, la integración física y oficiaba la homilía cada ocho días, el
funcional a la ciudad, lo que devino en sacerdote venía de San Sebastián,
el desvanecimiento de sus fronteras parroquia a la que pertenecía Juri­ca.
geográficas y, por otra parte, la in­ Cuando la hacienda se vendió, no había
migración provocó que en un mismo otro lugar disponible para la homi­
espacio convivieran diferentes formas lía que la pequeña capilla del pueblo
de ser, diferentes esquemas culturales, (data del siglo xvi), pero el espacio era
unos propios y otros compartidos. Pese reducido para la cantidad de gente que
a estos cambios, se ha preservado una asistía, por lo que el padre sugirió la
memoria colectiva y una forma de or- ampliación y/o construcción de otra
ganización que se articula a partir del edificación más grande. Pero el proble-
sistema de cargos. En Jurica esta ins­ ma central en realidad no era ése, sino
titución funciona porque se articula a que el sacristán se quedó sin un espa-
través de las relaciones cercanas, la fa- cio en el cual ejercer su función y auto-
milia en primer lugar, pero también ridad, pensó que iba a poder ocupar la
porque obedece a una forma de organi- capilla pero no fue así, porque no se
zación tradicional que privilegia las puede ocupar un lugar que no está va-
relaciones cara a cara y la confianza. cío, era un lugar que contaba con una
Es una institución sólida donde el pue- autoridad muy añeja, una autoridad
blo resguarda su tradición, aun cuando encabezada por el primer mayordomo
mantener esta forma de organización nombrado por el pueblo y para el ser­
comunitaria no ha sido fácil. La venta vicio del pueblo, a diferencia del sacris-
de la hacienda Jurica en los años se- tán que era nombrado por el “patrón”
senta, a la que el pueblo ha estado liga- para el servicio del sacerdote. Esta
do desde tiempos inmemoriales, trajo diferencia ha sido sustancial para en-
aparejadas implicaciones no sólo de tender cómo se han gestado las relacio-
orden económico, político y social sino nes intracomunitarias y el porqué de
también cultural, que transformaron las diferencias y la división. El siguien-
la vida y la organización tradicional. te testimonio ofrece claridad sobre ese
aspecto:
La venta de la hacienda y sus
implicaciones en la vida religiosa 6
Probablemente el nombre obedece a una
trasformación que se fue dando con el tiempo,
debe haberse originado por la referencia a la ex-
En la hacienda se tenía una estructura capilla, lugar en donde anterior a la venta de la
paralela a la del pueblo para atender hacienda, la gente acudía para escuchar misa.

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Figura 1. Localización de los espacios religiosos en Jurica

Parroquia y
Casa parroquial

Escapilla
(Hotel Jurica)

Capilla
(Siglo xvi)

Templo nuevo
(anexo a la Capilla)

Fuente: Elaboración propia con base en Google Earth.

Cuando nos sacaron de la hacienda y edificó también la casa parroquial7 (en


que andaba todo eso de la división del la figura 1 se muestra la localización
pueblo, yo era el mayordomo y Pauli- de los espacios religiosos en Jurica a
no [sacristán] vino y me dijo: “Quiero
que me des las llaves”, había un ba- 7
A la fecha los sacerdotes que han estado en
randalito que es donde se ponía la
Jurica son: Gonzalo Zarazúa Ledesma (1980),
lana pero nada más el puro mayordo- Manuel Malagón Castañón (1991), Guillermo
mo las traía y le dije “No, tú vienes Landeros Ayala (1993) Arturo Pérez Navarrete
mandado por el señor cura y él es el (2000), Gregorio Martínez Cárdenas (2002) y
Saúl Ragoitia Vega (2006 a la fecha). De acuerdo
que te da órdenes y a mí me dio las
con la información del párroco Saúl Ragoitia, el
órdenes el pueblo, mano, así que yo territorio de la parroquia comprende el pueblo y
tengo que cuidar lo que me encargó el fraccionamiento de Jurica (dividido en cinco
pueblo y yo tengo que cuidar la capi- sectores: La Campana, Gobernantes, La Crucita
—de Dalias a Paseo del Mesón—, Centro y la
lla” (J. Dolores Mateo Balderas Sán-
Capilla), El Nabo y el fraccionamiento Portones.
chez, 75 años, 3 de marzo de 2010). Comprende una extensión territorial de 9 km
lineales. Actualmente, 450 personas presentan
En 1980 se inauguró la nueva iglesia, un servicio directo a la parroquia, a través de
las 52 agrupaciones que se estructuran en seis
se construyó junto a la plaza y es la grandes áreas o pastorales —entendidas como
sede de la Parroquia del Señor de la las acciones que la iglesia realiza en la comuni-
Piedad, y junto a la nueva parroquia se dad (18 de noviembre de 2009).

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que hago referencia). Este cambio no unir al pueblo, pero sucedió todo lo
sólo implicó que los sacerdotes llega- contrario. Una explicación posible es
ron a vivir de manera permanente al que en momentos de crisis o cambios
pueblo, sino que a través de sus accio- sociales, es cuando la identidad del
nes comenzaran a evidenciarse dife- grupo se exacerba y se reconstruye
rencias que por años se habían logrado como estrategia (Dubet, 1989), y eso
sobrellevar, sin fracturar del todo las fue justamente lo que sucedió en Juri-
relaciones intracomunitarias. ca. Algunos entrevistados que viven en
En la memoria colectiva de los juri- la zona aledaña a la capilla comenta-
quenses hubo un hecho en torno al Se- ron que la parroquia originalmente se
ñor de la Piedad a partir del cual el llamaba Santa María de Guadalupe y
pueblo se dividió. En realidad la divi- que con tal de llevarse al Señor de la
sión ya existía desde tiempo atrás, en- Piedad para allá, le cambiaron el nom-
tre los originarios y los “fuereños” —los bre. Los siguientes testimonios expre-
que han llegado a vivir al pueblo—, san la posición de cada uno de los
este hecho vino a poner en close up los grupos:
conflictos del mundo social. En este
sentido, como sostiene DaMatta, la ma­ La división empezó porque el padre
teria prima del mundo ritual es la mis- hacía misas acá [en la parroquia],
ma que la de la vida cotidiana y que aunque estuvieran sólo los cimientos
entre ellas las diferencias son sólo de y se ponían celosos [los de la capilla].
grado y no de cualidad (DaMatta, El templo se hizo precisamente en ho-
2002: 94). El hecho al que me refiero nor del Señor de la Piedad, acá debe-
fue el siguiente: ría de estar pero lamentablemente es
Cuando la construcción de la nueva el único lugar donde el patrono no
parroquia concluyó, el sacerdote en vive en su casa, vive en su casa chica.
turno, quiso llevarse al santo patrono a (Benito Martínez Guerrero, 43 años,
su nueva morada.8 La intención del 17 de junio de 2010).
padre, según gente de la parroquia, era Más antes el pueblo andaba divi-
dido porque el padre Gonzalo se que-
ría llevar al Señor y duró más de 15
8
El pretexto para llevarse al santo era por-
años sin hacerle una misa. Pasaban
que debía estar en un lugar más “digno” (gran-
de). No pasó mucho tiempo para que los sus fiestas y él como si nada. Nos tru-
mayordomos tomaran cartas en el asunto y co- jo más de 15 años divididos, y entra-
menzaron a movilizarse para solicitar donacio- ban unos y otros mayordomos y no se
nes a fin de construir un nuevo templo, más
arreglaba nada, hasta entre familia-
grande y que facilitara la entrada y salida de
peregrinos, que por cientos lo visitan durante res andaban divididos. Me acuerdo
esos días. Durante los rituales (Semana Santa y que un año que ya se llegaba el cam-
Navidad), los mayordomos trasladan al Señor de bio de mayordomo y le dije “Padre, si
la Piedad al templo nuevo (anexo a la Capilla) y
quiere elegir un mayordomo de allá
ahí permanece los días de la fiesta. Una vez que
terminan, lo regresan a su altar en la antigua [de la parroquia], elíjalo”, me dijo
Capilla, lugar donde permanece durante el año. “¿De veras?”, “Sí, si nos gana pues ya

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ni modo, así lo querrá el Señor, pero tados, andaban “mendingando” en los


con tal de que se acabe esto, y sí llego a pueblos vecinos para ver quién cele-
ganar pues ya le celebra su misa” y me braba la misa del día 24 en honor a su
dijo “Pues orales”. Y se llegó el tiempo santo patrono, el Señor de la Piedad.
y se juntó un gentío, pero gentío y la Al principio el párroco de Santa Rosa
gente de por aquí, que estaba a favor Jáuregui (pueblo vecino) la hacía, pero
de la capilla, me decía “Nomás nos ga- después ya tampoco quiso. Los mayor-
nan y te vas a joder”. La gente estaba domos señalaron que fue una estrate-
muy molesta conmigo y yo le dije al gia para presionarlos.
Señor “Ayúdame, porque si no, se me El cambio de morada del santo no sólo
va a poner a mi bien duro”, y bendito implica el manejo de las limosnas, que por
sea Dios, el padre sacó 250 votos y no- sí mismo es todo un tema (que más
sotros 630 votos (José Ibarra Gómez, adelante abordo). En un princi­pio me
66 años, 20 de septiembre de 2009). preguntaba ¿por qué significa­ba tan­
to para ellos?, pero a partir de los testi-
El primer testimonio expresa cla­ monios lo que se exaltaba era la pérdi­da
ramente la posición que mantiene la de un referente identitario de primer
gente de la parroquia, o los de “arriba”, orden. No sólo es importante para el ri-
como los identifican, mientras el se- tual y los días de fiesta. El Señor de la
gundo testimonio es del primer mayor- Piedad simboliza en la vida cotidiana
domo, o gente de la capilla. El primer al padre celestial, conservar su imagen
mayordomo me comentó que a pesar significa preservar las tradiciones y cos-
de haber ganado la elección, el padre tumbres a partir de las cuales la vida coti-
desconoció el acuerdo y no celebró las diana se articula y tiene razón de ser. El
misas. La importancia de la misa es siguiente testimonio refleja un sentir co-
central porque, como sostiene Grimes, lectivo que se expresó a lo largo de diver-
legítima religiosamente y da funda- sas entrevistas:
mento a todo cuanto se hace. La teolo-
gía católica sostiene que la misa Son muchas cosas que han sucedido
constituye su centro ritual, ningún cre- por los padres, pero no nos hemos de-
yente podría imaginar una fiesta o las jado. Aquí llegó un padre que nos divi-
procesiones-novenario sin la misa dió y no le hacía sus misas al Señor.
(Grimes, 1981: 64). Enfatiza que los ri- Ese padre quiso agarrar la mayordo-
tuales no existen en el vacío, sino en mía y eso no está aceptado. En eso si
sistemas, y el centro del sistema católi- todos apoyamos y en cualquier cosa
co está en la misa (ibidem: 65). que se quieren meter los padres a mo-
La gente criticó severamente esta dificar o quitar un día de fiesta, no, no
decisión del padre, es uno de los re- nos dejamos. Son cosas que se han ve-
cuerdos más amargos y tristes que tie- nido defendiendo, estamos conscien-
nen de esa época, porque siendo un tes que no somos quiénes para
pueblo creyente, con una fiesta tan im- cambiar no, no somos nadie. Nosotros
portante, como señalaron los entrevis- estamos siguiendo la tradición que

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nos dejaron nuestros antepasados Malagón, junto con la del padre Guiller-
[…] Cuando el padre Gonzalo pensa- mo Landeros, sirvió para apa­ciguar los
ba llevarse al Señor, tan duro estaba ánimos. Los siguientes testimonios re-
la cosa, que vinieron como diez patru- flejan muy bien la orientación de las ac-
llas y no me lo crea, pero yo estaba ciones y las estrategias de las que los
armado aquí [atrás de la puerta de su sacerdotes echaron mano:
casa, vive frente a la capilla] y los de
“arriba” dijeron “O nos traemos al Se- El padre Malagón me echó bien
ñor para acá o[…]” y yo dije “Al primero har­t o la mano, cuando llegó le dije
que se atreva a sacarlo[…]” Yo esta­ “Écheme la mano de controlar al pue-
ba dispuesto a que sobre mi cadáver. blo porque da tristeza” y me dijo “Yo
Yo digo ¿por qué se lo van a llevar si él te voy a celebrar las misa cada ocho
siempre ha estado aquí? Cuando los de días”, y sí. Una vez nos agarró un
Carrillo se lo quisieron llevar, el Señor aguacerazo debajo del mezquite y le
creció de sus bracitos y no pudieron dije “Sabe qué padre, voy a hacer un
sacarlo y tuvieron que volverlo a subir templo”, “¿A poco te arriesgas hijo?”.
a su altar y por eso ésta es su casa [la “Sí, a ver cómo le hago”, le dije. Fue
capilla]. Definitivamente se tomó un cuando empecé a hacer el templo
acuerdo y pues el Señor no va a salir grande. Lo acompañé a la mitra por-
de aquí y que no lo intenten. Ojalá y que me ayudó para lo de la misa, y
nunca llegara a ver una cosa así; no, pri- allá tenían un decreto que el padre
mero me matan (Juan Guerrero Sán- Gonzalo nos había metido, decía que la
chez, 70 años, 16 de febrero de 2010). capilla estaba por caerse, que estaba
en malas condiciones y que por eso no
Del anterior testimonio destacan dos celebraba misa. Cuando entró este
elementos: la capilla, como el es­pa­ señor obispo [Mario de Gasperín],
cio sagrado, la morada original y úni­ca mandó a unos padres pa’que vinieran
del santo patrono y la fuerza de la tra- a ver dónde estaba el mal, si estaba
dición que se exalta cuando el entre- en la capilla o en la parroquia, y des-
vistado señala que ellos defienden las pués donde encontraron el mal fue
cosas que sus antepasados les han he- allá y fue cuando ya me dieron el lado
redado, generación tras generación, a mí. Me resolvieron lo tocante a las
tradiciones que hoy los padres quieren misas y la gente se empezó a contro-
quitarles (recortar días y gastos de lar [tranquilizar] (José Ibarra Gómez,
fiestas, así como el cambio de morada 66 años, 5 de febrero de 2010).
del santo patrono) y, lo más importan-
te, la intención de la iglesia de tomar Aunque ciertamente la tensión dismi-
bajo su control la organización comu- nuyó, no desapareció, sigue presente
nitaria más importante que tienen: la aunque de manera latente. La puga
mayordomía. La estrategia confortati- entre los de “arriba” y los de “abajo” o
va del padre Gonzalo no dio buen resul- los de la “capilla” y los de la “parro-
tado. Su cambio por el padre Manuel quia” está mediada invariablemente

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por el sacerdote. Hasta aquí refiero a del Señor de la Piedad: Navidad (se ce-
grandes rasgos los elementos que die- lebra su nacimiento) y Semana Santa
ron origen al conflicto y la división que (se conmemora su muerte). Aunque las
existe en Jurica. autoridades eclesiásticas han tratado
de impulsar otras celebraciones, como
CEREMONIAL Y PRINCIPALES la de la Virgen de Guadalupe, la fiesta
CELEBRACIONES no tiene el arraigo y la fuerza que tie-
nen las celebraciones relacionadas con
El ciclo religioso festivo inicia con el el santo patrono. Otras celebraciones
año laico, en enero. Desde un punto de como las que se vinculaban con las ac-
vista metodológico me interesaba el tividades y el ciclo agrícola (San Isidro
estudio de los rituales donde se expre- Labrador, las procesiones por el buen
sa la identidad local, pues contribuyen temporal), han perdido toda su relevan-
a renovar el pacto que la comunidad cia en términos simbólicos y prácticos,
establece con su santo, la figura mítica por lo que han dejado de realizarse, la
que “asegura la unidad del grupo y su venta de las parcelas y, en general, el
permanencia en el tiempo” (Portal, proceso de urbanización que alcanzó a
1997: 27). Por ello retomé los rituales Jurica originó su desuso.

Cuadro 1. Ciclo ceremonial anual


Celebraciones Fecha
Santos Reyes 6 de enero
Ceremonia de entregamiento 7 de enero
Cambio de mayordomía en Ecatepec enero (movible)
La Candelaria (o Santa Cecilia) 2 de febrero
El Enciendo* s.f. (antes de semana santa)
Miércoles de ceniza febrero (movible)
Semana Santa abril (movible)
Santa Cruz 3 de mayo
San Isidro Labrador* 15 de mayo
La Ascensión* mayo (movible)
Corpus Christi junio (movible)
Buen temporal* septiembre (movible)
Día de muertos 1 y 2 de noviembre
San Andrés* noviembre (movible)
Procesión de las ánimas los 4 viernes de noviembre (movible)
Elección de la mayordomía 8 de diciembre
Virgen de Guadalupe 12 de diciembre
Navidad (Fiesta patronal) 24 al 27 de diciembre
Año Nuevo 31 de diciembre
Fuente: Elaboración propia. *Son las fiestas que ya no se realizan.

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Figura 2. Procesión del 25 de diciembre, es la única ocasión


durante el año que el santo patrono sale de la Capilla, lo
trasladan a la parroquia en donde se oficia la misa para
después regresarlo a su morada.

Tanto la fiesta patronal (figura 2) es una tradición que se preserva por


como la Semana Santa (figura 3) son manda, promesa o herencia. Dar de
consideradas como parte medular de comer implica cumplir una promesa que
las tradiciones, están íntimamente rela- se hizo con los padres biológicos y con el
cionadas porque significan la vida y la Padre celestial. Los mitos que hay en
muerte de Dios-hijo (Jesús). El espa­ torno a esta costumbre han jugado un
cio original en donde se celebran ha papel muy importante en la preserva-
sido desde siempre la capilla, es el espa- ción de esta tradición (a la gente que se
cio donde reside la fuerza del lugar, el le pedía y no daba de buena voluntad, se
origen primigenio del pueblo porque es le reventaban las ollas con la comida, los
la morada del Señor de la Piedad, el pa- tamales no se cocían bien, etcétera), en
dre celestial de la comunidad. este sentido, los mitos sirven para regu-
Para los juriquenses la fiesta es y lar las prácticas sociales y, por ende, tie-
debe ser lo que se espera de ella, es de- nen un uso social. Al respecto se cita el
cir, la pervivencia clara y actualizada siguiente testimonio:
de su tradición. El que la fiesta se haga
como “siempre se ha hecho” es lo que Una vez, aquí mismo en la casa, le
da certidumbre a la gente, en el senti- pasó a mi señora. Yo era mayordomo
do de que alimenta su pertenencia y su y le dije “Fíjate que nos tocó dar la
propia reproducción cultural. cena en la capilla” y como tenía mu-
Dentro de la celebración, la comida cho trabajo en ese tiempo porque ha-
ha sido un símbolo identitario de primer bía mucha familia empezó a decir que
orden. El “alimento”, como los juriquen- no: “Huevones, nomás vienen a quitar
ses lo llaman, o la comida comunitaria el tiempo” y total que cuando llevó la

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Figura 3. Tendido del Señor o Velación durante la Semana


Santa.

cena a la capilla, cuando iba a poner mente los de la capilla, son quienes
los trastes en el suelo, se le cayeron abiertamente manifestaron estar en
de la mano y ahí quedó en la tierra la desacuerdo de que se pretenda recortar
comida. Después se arrepintió y me la celebración. Esto es algo que simple-
dijo que después ella lo iba a hacer mente no conciben como posible y me-
so­la porque renegó, porque la comida nos como deseable: “La fiesta siempre
no la había dado de voluntad y se per- ha sido del 24 hasta el 27, es la costum-
dió. Y cosas que da uno en contra, el bre y así lo asiste” (Nicolás Moreno Villa-
Señor no lo quiere, no lo recibe, tiene nueva, 70 años, 16 de marzo de 2010).9
que ser de buena gana. (Guadalupe La mayordomía tiene un precepto
Luna Camacho, 89 años, 5 de noviem- fundamental a partir del cual defiende
bre de 2009). la fiesta como un elemento importan­
te de la tradición. El primer mayordomo
Existen puntos medulares que se vin-
culan directamente con la realización 9
Las sospechas de la gente se alimenta por-
de la fiesta (la duración, los gastos, que en 2009 el sacerdote recortó la celebración
quienes participan, etcétera) y son ob- de la Virgen de Guadalupe. Era un triduo: 11, 12
y 13 de diciembre, y se acortó a un solo día (el
jeto de disputas, los cuales no siempre 12), aunque hubo inconformidad, finalmente la
se resuelven a través de la negociación, gente de la parroquia (que es donde se realiza
más bien están presentes de manera esta celebración) acató la decisión. El temor de
permanente aunque durante la cele- la gente es que se pretenda hacer lo mismo en la
Capilla con la fiesta patronal. El sacerdote
bración se distienden. Uno de ellos se anunció, además, que se va a cancelar la cele-
refiere a la duración de la fiesta patro- bración del 12 de diciembre, será una fiesta es-
nal, los vecinos del centro, y principal- piritual, sin castillos ni baile.

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comentó que él no puede tomar deci- tualmente porque sabemos que todos
siones sobre la fiesta porque “el que somos católicos, pero ahora más com-
paga manda”; es decir, es una fiesta del prometidos. En la economía ¿qué ga-
pueblo para el pueblo. La fortaleza de naste? si compraste un castillo de 300
la fiesta, su capacidad cohesionadora mil pesos y pagaste una banda de
—que se observa en la participación de otros 300 mil pesos ¿dónde está el di-
la gente, con las limosnas, las aporta- nero para la iglesia? (Benito Martínez
ciones voluntarias para la banda, el Guerrero, 43 años, 17 de junio de 2010).
“alimento”— y todo lo que confluye en
torno a su realización se cristaliza por- La última frase del testimonio es con-
que, efectivamente, la fiesta es del pue- tundente cuando se expresa: ¿dónde
blo y para el pueblo. La mayordomía está el dinero para la iglesia? La frase
funciona como un vehículo a través del no deja lugar a duda respecto a la vi-
cual se cumplen los compromisos, y sión que cada grupo tiene respecto a la
uno de ellos es que se preserve como fiesta. Estas quejas han estado presen-
desde antaño porque la celebración de tes a lo largo de la historia de los pue-
la fiesta sirve para recrear el sentido blos, Gibson escribe que desde antaño
de pertenencia y de permanencia, que los ministros se quejaban de que los
no se pierde con el paso de los años. Al dineros del pueblo eran gastados en
mismo tiempo representa el vínculo bebidas y en festivales y que no queda-
con el santo patrono, pero además sig- ban fondos para la iglesia (Gibson, 2000:
nifica dar continuidad a la promesa 119). El problema más importante en
que se hace a los padres. Jurica es que si la mayordomía pierde
La razón fundamental por la que se el control del dinero, posiblemente de-
quiere reducir la fiesta es por la eroga- rivará en el debilitamiento de la fies­
ción que representa, lo cual es el se- ta —la posición de la iglesia ha sido
gundo punto de tensión al que me clara y abierta en cuanto a que los gas-
refería anteriormente. Este argumen- tos de las fiestas son excesivos, por ello
to lo utilizan comúnmente tanto los se pude asumir que esos gastos se re-
sacerdotes como el Consejo Parroquial cortarían—. En cambio, teniendo la
(órgano conformado por buena parte mayordomía el control de esos recur-
de la gente que es más cercana a la pa- sos, pueden disponer de ellos y em-
rroquia, o “los de arriba” como se les plearlos para lo que son: la celebración
conoce). Al respecto el presidente del de la fiesta.
Consejo Parroquial manifestó lo si- En la opinión de los juriquenses,
guiente: la fiesta patronal es tan importante
que de ello depende en buena medi­
¿Sabe cuánto se gasta en las fiestas? da que una persona gane o no la elec-
Estamos hablando de 900 mil pesos. ción para mayordomo. Durante la fiesta,
Yo les pregunté a los mayordomos: la mayordomía se sabe observada y en
¿qué ganancias tenemos?, ¿cuántos permanente escrutinio por parte del
convertidos tuviste?, hablando espiri- pueblo y los visitantes. Los rituales se

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El sistema de cargos en Jurica: entre la fuerza de la tradición y el proceso de urbanización 217

comparan, critican y evalúan de acuer- tivos del sistema, así como algunas
do con tiempos y formas establecidas. formas de financiamiento, particu­
Al respecto, Portal señala que las acti- larmente aquellas que derivan sus in­
vidades de las mayordomías están gresos no sólo de las contribuciones
marcadas por itinerarios minuciosos, directas, sino del trabajo en tierras
por roles prefijados y claras jerarquías, agrícolas (Portal, 1997: 151). La mayo-
legitimadas por el concepto de “tradi- ría de estos elementos perviven hoy en
ción”. La evaluación de su papel no muchas de las mayordomías, y Jurica no
sólo se hace por parte de la comunidad, es la excepción.
el santo mismo los juzga (Portal, 1997: En ocasiones los mayordomos de
160). En Jurica esto se expresa clara- las iglesias fungían como dirigentes
mente cuando la gente señala: “El Se- de las cofradías, y quizá de ahí los indios
ñor es inteligente, le gusta el trabajo retomaron esa modalidad, según afir-
que se le está entregando, valentía, va- ma Portal. Cada una de sus cofradías
lor. El Señor ve quién lo sirve y quién era administrada por un mayordomo
no, y él mismo escoge a su gente que le indígena que se encargaba de las fi-
puede servir, a los mayordomos, los va- nanzas y de las celebraciones de los
sallos y los servidores” (Porfirio Cruz santos. Las cofradías de indios se ex-
Benítez, 85 años, 22 de mayo de 2010). tendieron poco a poco, al grado que su
número y carácter independiente llegó
EL SISTEMA DE CARGOS a preocupar a las autoridades españo-
las, las cuales veían con desagrado las
Gibson sostiene que a finales del siglo fiestas que revivían tradiciones “paga-
xvii las cofradías se extendieron de ma- nas”. Esto sucedía con mayor frecuen-
nera importante porque ofrecían a sus cia, desde luego, en los pueblos de
miembros una seguridad espiritual y “visita” que no tenían sacerdote fijo
un sentido de identidad colectiva que (ibidem: 148).
faltaba en la vida indígena del siglo Estas condiciones influyeron para
xvi, en una población seriamente redu- que las cofradías, lejos de consolidarse
cida en número y que sufría dificulta- como espacios hegemónicos de control
des de diversa índole (Gibson, 2000: sobre los indios, se convirtieran en ám-
130). De la organización social de las bitos de reapropiación de significados
cofradías durante la Colonia se preser- indígenas. Durante las guerras de In­
van algunos elementos de su estructu- dependencia y de la Reforma se pro­
ra, como son la figura del mayordomo, fundizó esta separación, y la práctica
la elección anual, el control financiero tradicional al interior de las comunida-
sobre sus miembros (en este caso del des (sustentada en el sistema de cargos)
conjunto del pueblo), una normatividad se constituyó en el eje de la práctica reli-
ética y social sobre los participantes, giosa popular (ibidem: 150).
mecanismos de inclusión y exclusión Un elemento que predomina tanto
de sus miembros, jerarquías distingui- en Jurica como en otros pueblos y ba-
bles y prestigio para los miembros ac- rrios de la ciudad es una fuerte religio-

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sidad popular anclada en el territorio trata de un sistema donde existe una


(como espacio sagrado) y se organiza a clara separación entre la jerarquía reli-
partir del sistema de cargos (articu­ giosa y la jerarquía político civil. Por un
lado fuertemente por las relaciones lado desempeñan sus funciones los ma-
de parentesco). Hasta antes de que yordomos y, por otro, el subdelegado y el
Ju­rica se constituyera como sede pa- comisariado ejidal.
rroquial (1980), la organización comu- Ambas organizaciones funcionan a
nitaria, a través de su sistema de partir de círculos restringidos (princi-
cargos, era la encargada de todo lo re- palmente de parentesco), marcan una
lativo a las fiestas y la vida ceremonial clara membresía de pertenencia, tra-
en el pueblo. bajan de forma colectiva —las deci­
La ausencia de un sacerdote de siones las toma el grupo y no una
planta, como sostiene Portal (idem), persona, aunque se trate del primer
contribuyó para que en ocasiones el mayordomo—, mantienen una rela-
mayordomo se constituyera en una au- ción “cara a cara”, rinden cuentas me-
toridad que sustituía al sacerdote. diante un informe anual y representan
Esto fue lo que sucedió en Jurica ya una forma de autoridad tradicional
que algunas de las celebraciones que que se elige a través del voto abierto y
se realizan, se llevan a cabo sin la pre- directo. El primer mayordomo y la pri-
sencia de un clérigo, sobre todo lo que mera tenancha10 se pueden reelegir
tiene que ver directamente con la ma- tantas veces como la gente vote por
yordomía (la elección, el cambio de ellos, cada uno elige a su equipo de tra-
mayordomía y el informe). Esta situa- bajo, para lo cual invitan a gente de su
ción se ha tratado de normar a través confianza. En el caso de los mayor­
de la participación más abierta y direc- domos, el primer círculo de apoyo se
ta del sacerdote, ya que a su juicio a conforma por gente mayor de edad, con
estas organizaciones no se les dio se- experiencia previa en la mayordomía y
guimiento, y en el camino se fue per-
diendo o desviando su espiritualidad.
En Jurica el sistema de cargos se 10
Análogamente es como el primer mayor-
estructuró a partir de la mayordomía y domo. Es la responsable de que las funciones y
tareas que desempeñan las tenanchas se cum-
las tenanchas. En la primera organi­ plan, cuando alguien del equipo falla (por la
zación recae la responsabilidad de la causa que sea) en ella recae la responsabilidad y
recaudación de limosnas, la adminis- debe asumirla. Las funciones y tareas de las te-
tración y celebración de las fiestas; en nanchas se dividen básicamente en: 1) activida-
des rituales, 2) aseo y limpieza y 3) vendimia de
la segunda, su responsabilidad directa comida para recaudar fondos (la kermese). Por
es la del servicio —todo lo relacionado ejemplo, existe un rol que se establece al princi-
al mantenimiento, orden, y limpieza del pio del año en donde, de acuerdo al número de
espacio, los objetos simbólicos y las imá- tenanchas, se dividen el aseo de la capilla. El
aseo se hace los 365 días del año, entre las 7:00 y
genes rituales—. Es un sistema de car- las 8:00 de la mañana, si la encargada de ese día
gos que carece de escalafón y donde no llegó, la primera tenancha tiene la obligación
prevalece la horizontalidad. Además, se de hacer el aseo.

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El sistema de cargos en Jurica: entre la fuerza de la tradición y el proceso de urbanización 219

Cuadro 2. Estructura del sistema de cargos de Jurica


Voluntarios (colaboran con
Pueblo trabajo y/o especie)
en
general Carguistas o Vasallos (aportan
económicamente una cuota anual)

Primer mayordomo
Primer tenancha

Segundo mayordomo (tesorero)


Segunda tenancha

Tercer mayordomo
3° y 4° 5° y 6° 7° y 8°
tenanchas tenanchas tenanchas
Número variable de mayordomos
(floreros) (cirios) (sahumerio y
(cuarto en adelante)
palangana)

Número variable de tenanchas


(novena en adelante)

Nota: El “carguista” es un término social que emplean los juriquenses. Se distingue del voluntario en que el
primero asume la cooperación económica como una obligación moral y social para con el santo patrono,
mientras el segundo puede realizar alguna actividad como “colectar”, ayudar el día de la fiesta, etc., es decir,
sin aportación económica.

que tenga disponibilidad de tiempo. que los “apunten” y de esta manera se


En el caso de las mujeres, el primer hace un listado que se da a conocer al
círcu­lo de apoyo es el de la familia (hi- sacerdote y a partir del cual se organi-
jas y hermanas). Cabe señalar que las za el trabajo a lo largo del año.11
familias que viven en torno a la capilla
suelen estar emparentadas y han sido
las que han estado por más largo tiem-
po al cuidado de la imagen y el espacio 11
El servicio voluntario se hace para cum-
del santo patrono. plir alguna manda, por el deseo de colaborar
(porque así lo han hecho sus antepasados) o
A estas organizaciones se suman como algunos entrevistados señalaron “para co-
voluntarios, quienes no tienen la mis- nocer y saber ¿qué y cómo le hacen?”. Los requi-
ma obligación moral de quien hace el sitos para participar no son una regla escrita,
juramento (primer y segundo mayor- pero los que participan son originarios de Juri-
ca, la mayoría vive en el barrio de la Capilla o
domo, así como primera y segunda te- sus antepasados vivieron ahí. La participación
nancha). Los voluntarios son gente del en ambas organizaciones contribuye a reafir-
pueblo que solicitan participar, piden mar la membresía a la comunidad.

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220 Lorena Osorio Franco

Forma de organización, autoridad pueblo. Una potestad que tienen las


y poder personas que ganan —primer mayor-
domo y primera tenancha— es la de
En diversos estudios realizados sobre poder elegir a su equipo de trabajo, ne-
sistemas de cargos resulta que los pue- cesitan gente que los respalde y en
blos son ejemplos de rendición de quien confiar. Al respecto el primer
cuentas y transparencia, las decisiones mayordomo lo expresa de la siguiente
se toman colectivamente, acciones que manera:
distan mucho de las que realiza la au-
toridad eclesiástica o civil. En Jurica el Para esta fiesta ya ellos se anduvie-
sistema de cargos funciona porque se ron encargando, metiendo escritos y
articula a través de las relaciones cer- otros haciendo los contratos (con la
canas, la familia en primer lugar, pero música y el castillero), yo les digo
también porque obedece a una forma cómo le hagan para que se vayan en-
de organización tradicional que privi- señando. Pero toda la responsabilidad
legia las relaciones cara a cara y la cae en mí, si no se acabala el pago, yo
confianza. Sin embargo, en fechas re- soy el que saco la cara y hasta el bote
cientes los cambios que la iglesia está voy a dar […] Uno hace como el Presi-
llevando a cabo, por un lado, intentan dente de la República, que tiene uno
la unión de los grupos —a través de la su gabinete, es decir, yo tengo mi ga-
participación de la gente de la parro- binete que son los mayordomos, y si
quia en la mayordomía—, pero por otro, mi gabinete no me apoya, no puedo
representan un serio peligro porque hacer nada, porque el gabinete es el
atentan contra las formas tradicio­ que trabaja, es el que me ayuda a
nales de organización social, de las que sacar las cosas adelante, cómo decir­
en buena medida se nutre la identidad le […] son los que van con las alcan-
local. En seguida describo dos hechos cías y si no salen ellos, ¿de dónde
que ilustran claramente cómo la orga- agarra uno dinero para pagar todo?,
nización tradicional difiere de los pre- la fiesta siempre se hace por el gabi-
ceptos que dicta la iglesia. El primero nete que tengo (José Ibarra Gómez,
se refiere a la elección y el cambio de 66 años, 5 de febrero de 2010).
mayordomía y el segundo a la horizon-
talidad del sistema de cargos. Ésta es una de las características de la
La elección y el cambio de mayordo- organización tradicional. Sin embargo,
mía, así como el informe que presen- en 2009 el padre Saúl (párroco actual)
tan mayordomos y tenanchas, son tres introdujo un cambio que en ese mo-
eventos que en realidad son parte de mento pasó un tanto “inadvertido” y no
un mismo proceso de renovación y ren- despertó inconformidad. Lo que suce-
dición de cuentas, son eventos a partir dió fue que al final de la votación el sa-
de los cuales se adquiere legitimidad a cerdote señaló que el ganador sería
ojos de la comunidad porque son elec- quien obtuviera la mayoría de votos,
tos por el pueblo y para el servicio del pero el segundo mayordomo sería

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El sistema de cargos en Jurica: entre la fuerza de la tradición y el proceso de urbanización 221

quien obtuviera más votos después del funcionado desde antaño, una forma
ganador, y así sucesivamente. Se pre- de trabajo que se basa fundamental-
tendía orientar la organización hacia mente en las relaciones de confianza y
lo que en otros lugares se conoce como en la interacción cotidiana. A lo largo
Comisión de festejos o Mesa directiva, de 2010 las quejas y las inconformida-
integrada por un presidente, un teso- des fueron creciendo porque Marcelino
rero y un secretario. Lo relevante es iba cada ocho días sólo a recibir las al-
que en segundo lugar —como tesorero, cancías y a contar las limosnas, mis-
con la nueva forma de organización— mas que se quedan bajo llave en la
quedó una persona cercana al sacerdo- sacristía de la capilla. El problema,
te. La mayordomía asumió esta nueva como la gente señala, es que las res-
forma de “organización” como una im- ponsabilidades del segundo mayordo-
posición, sin embargo no pasó a mayo- mo van más allá de informar al padre
res; por lo menos durante ese año y el cuánto se recolecta. La situación no
siguiente. podía durar mucho tiempo y en la elec-
A lo largo de 2010 el padre estuvo ción de 2011 explotó.13 El procedi­mien­
invitando a la gente de la parroquia to volvió a ser el de siempre, sólo hubo
para que propusiera candidatos o se dos candidatos: don José y Marcelino,
auto-propusiera, hizo varios llamados pero a diferencia de las dos ocasiones
durante las misas para que la gente anteriores, este año la afluencia de
que no acostumbra ir a votar, lo hicie- votantes fue mucho mayor, había dos
ra. El resultado fue que volvió a ganar contingentes claramente divididos:
don José, el primer mayordomo, y el los de “abajo” (los de la Capilla) y los de
“candidato del padre”, como veían a “arriba” (los de la parroquia). Además,
Marcelino —un vecino de la parro- unos días antes de la elección, el padre
quia—, quedó en segundo lugar por el solicitó a los contendientes interesados
número de votos. En la elección de las en participar que le hicieran llegar sus
tenanchas volvió a ganar la señora planillas.
Came (Carmela) y el segundo lugar La elección trascurrió en tensa cal-
quedó la señora Chepa (Josefa).12 Lo ma, no faltaron votantes que en el mo-
curioso es que en el caso de ellas sí se mento de emitir su voto expresaran su
respeta la forma de organización tradi- simpatía por alguno de los conten­
cional, donde la que queda como prime- dientes, una mujer gritó: “¡Voto por el
ra tenancha tiene la libertad de elegir candidato de Cristo!” —en favor de
y/o invitar a su equipo de trabajo. Marcelino—. Una vez que todos ha-
En el caso de los mayordomos, el bían pasado, se procedió al conteo de
cambio introducido rompe con una for- votos: 260 para don José y 200 para
ma de organización tradicional que ha
13
Cabe señalar que aunque mi estancia en
Jurica fue por un año, he regresado cada 8 de
12
Los votos para mayordomos fueron: 68 y diciembre (día de la elección) ya que considero
30, mientras las tenanchas recibieron 51 y 27 que es el momento en donde de manera más cla-
votos, respectivamente. ra se exaltan las diferencias intracomunitarias.

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Marcelino. La gente que apoyó a don le gritaban que respetara. Minutos an-
José explotó en júbilo, comenzaron a tes el mismo sacerdote dio disculpas
gritar: “sí se pudo, sí se pudo”, “¡Don a los niños por el show que los adultos
José!, ¡Don José!”. El padre felicitó a les estaban dando. En el punto más ál-
los contendientes y comentó: “recuer- gido de la situación, el sacerdote le
den que don José queda como primero pasó el micrófono a don José, esperan-
y el que queda en segundo lugar, queda do que calmara los ánimos, pero cuál
como segundo”, pero no había termina- sería su sorpresa, que éste, en lugar de
do de decir eso cuando la gente comen- decir “Sí, voy a platicar con el padre”,
zó a gritar: “¡NO!, “¡NO!,“¡NO!” “¡para lo que dijo fue: “Padre, discúlpeme pero
eso nos pidió una planilla!”, “¡para eso yo tengo que obedecer al pueblo porque
venimos a votar!”, “¡que se respete la él fue el que votó por mí”. Con estas pa-
tradición!“. labras la gente se volcó sobre él y más
El padre, para calmar los ánimos, se avivaron los ánimos. La cara del pa-
comentó que iba a platicar con don dre no dejó lugar a duda de su disgus-
José, que ése había sido un acuerdo to. Para cambiar el tema, preguntó si
que desde hace tres años los mayordo- se procedía con la elección de las te-
mos habían aceptado. Pero la gente nanchas, a lo que la gente respondió
seguía increpando al padre. La situa- que no, que primero se arreglara lo de
ción se puso muy ríspida, junto a mí, la mayordomía. Ante esta situación,
Jorge —un varón de 33 años al que decidió suspender la elección de las te-
había entrevistado en una ocasión— nanchas.
gritaba que estaban hartos de su impo- El padre Tereso tomó el micrófono y
sición y que respetara la tradición. El comentó que es peligroso cuando la
padre Tereso (uno de los dos vicarios gente le da más poder a una persona
de la parroquia) a lo lejos hacía señales que a sus sacerdotes porque ellos vie-
de silencio. La gente que apoyó a Mar- nen por mandato de Dios. Entre el tu-
celino también gritaba: “¡respeten!”, multo se oyó el chiflido de una
“¡le están faltando el respeto al pa- mentada después de esa acotación.
dre!”, “discúlpelas padre”. Las que co- Ambos sacerdotes se marcharon su-
menzaron a gritar fueron justamente mamente molestos. La gente comenzó
las mujeres, sólo algunas voces mascu- a dispersarse lentamente, pero tam-
linas, como la de Jorge, expresaron su bién iba molesta. Las implicaciones de
desacuerdo. Entre los gritos, un grupo estos conflictos pueden llegar a ser
decía “¡que se respeten las tradiciones profundas y fracturar instituciones
del pueblo!”, y en contraposición las tan sólidas como la familia.
señoras del otro grupo contestaron Lo anterior lo señalo porque des-
“¡pero nosotros también somos del pués de este acontecimiento pude pla-
pueblo!”. ticar con varios de los mayordomos y
El padre hizo una moción al orden una tenancha. Ella señaló que sus her-
porque incluso los niños le estaban fal- manas ya no le hablan, que el padre
tando al respeto, le jalaban la sotana y le mandó decir que estaba en pecado

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mortal porque ella no debía meterse en oyen y dicen ‘mamá, ya llegó el de la li-
la mayordomía y menos estar hacién- mosna del Señor de la Piedad’ y ya sa-
doles los oficios. Uno de los mayordo- len y me dan la limosnita. Es cansado
mos me comentó que sus primos se porque hay que recorrer el pueblo con
fueron muy molestos con él. Otro no fue las alcancías y luego llegar a la capillita
a votar, sólo fue a dejar las flores a la a un trabajo pendiente […] Es mucho
capilla y se fue, para evitar la confron- trabajo pero muy lindo” (Piedad Ibarra
tación con su familia. Otro me dijo que Velázquez, 41 años, 14 de enero de 2010).
días antes había hablado con los ma- Empiezan sus recorridos a las 7:00
yordomos, les dijo que estaba con ellos u 8:00 de la mañana y cuando termi-
pero que se iba a abstener porque el pa­ nan, entre las 10:00 y las 11:00 horas,
dre lo traía bien “cortito” y no quería llevan las alcancías a la sacristía, don-
tener problemas con él, así que no se de el segundo mayordomo (tesorero) se
presentó a votar. encarga de hacer las cuentas y res-
Este hecho resulta relevante por guardar el dinero bajo llave. Esta labor
varias cuestiones, pero sobre todo por el es muy importante, pues de lo contra-
manejo de las limosnas, pues el se­ rio, como señaló el primer mayordomo:
gundo mayordomo o tesorero es el res- “si no salen las alcancías a recolectar
ponsable directo del dinero que entra a limosna, ¿de dónde me muevo?”. Esta
la capilla —sabe cuánto entra y en qué labor de recolección es una tarea que
se gasta—. La mayor parte del dinero en el pueblo se valora y se les reconoce.
que entra a la capilla implica realizar Algunos entrevistados señalaron que,
un trabajo colectivo que requiere vo- a diferencia de la parroquia, donde uno
luntad, tiempo y disposición para ha- va y deja su limosna, los mayordomos
cerlo, esta actividad trajo aparejadas de la capilla andan caminando y pasan
otras implicaciones que resultaron ser a pedir de casa en casa. Pareciera que
muy reveladoras y sumamente impor- es lo mismo, pero no es así.
tantes para la interacción social y la La interacción que la mayordomía
vida cotidiana en el pueblo. Para la re- tiene con el pueblo es una relación cara
colección de limosnas con las alcancías a cara, opuesta a la que tienen con el
la mayordomía dividió al pueblo en sacerdote o la gente de la parroquia.
cuatro tramos, cada domingo, uno o Estas formas de relación chocan por-
dos mayordomos recorren a pie su tra- que implican dos lógicas distintas: la
mo, la gente los reconoce porque por- segunda es anónima y no implica ren-
tan una alcancía con la imagen del dición de cuentas, no se sabe cuánto
Señor de la Piedad, pero además los entra ni quién aporta. En cambio, en la
conocen porque tienen muchos años primera lo que se valora son las for-
haciendo ese mismo recorrido, y uno de mas tradicionales de interacción so-
los mayordomos señaló: “Me agarré un cial, como uno de los rasgos de la
tramo y cada ocho días se hace ese tra- identidad local. En ese sentido el papel
yecto de recorrer. Les digo ‘la limosnita de los mayordomos es justamente ésa,
del Señor de la Piedad’, luego los niños “darles la cara”.

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224 Lorena Osorio Franco

En diversos estudios se ha consta­ como el Consejo presionan constan­


tado que los sistemas de cargos son temente para que haya una repre­
ejemplos de rendición de cuentas y sentación de estas autoridades en sus
transparencia, ya que se obligan a dar reuniones.
informes —incluso varias veces al Los mayordomos expresaron que
año— sobre lo que recaudan y en lo que las decisiones se toman en colectivo, y si
se gasta, a diferencia de otras autorida- bien existe un primer mayordomo él no
des e instituciones (la iglesia o las ad- decide solo, decide el grupo. Sus reunio-
ministraciones gubernamentales de la nes las realizan en la sacristía de la ca-
ciudad, por ejemplo) donde nadie da pilla, no hay una formalidad en cuanto
la cara, no se dice en qué se gastó ni a días y horarios de reunión, cuando es
cuán­to.14 Por ello la elección y el cambio necesario tomar alguna decisión don
de mayordomía, así como el informe, José les manda llamar o les avisa el do-
son acciones que los legitiman como au- mingo —el día que los ve, después de la
toridades tradicionales, pero además recolección de las limosnas.
representan un claro ejemplo de la for- La obligatoriedad de participar en el
ma en que se construye la ciudadanía. Consejo parroquial puede contribuir
En cuanto a la horizontalidad del seriamente a debilitar la organización
sistema de cargos se puede decir que tradicional, ya que de esta manera la
choca con la estructura vertical a la toma de decisión se lleva a otro lugar
que se le quiere incorporar a través de que además involucra a otros actores
su participación en el Consejo parro- —los distintos grupos que conforman la
quial. Esto se debe a que el sacerdote pastoral—, dejando fuera a la base de
estableció —desde hace cuatro años ambas organizaciones, ya que las deci-
que llegó a Jurica— que el primer ma- siones las toman de manera colectiva y
yordomo y la primera tenancha electos no pueden asistir todos a la reunión del
serían miembros del Consejo parro- Consejo parroquial porque sería muy
quial; lo cierto es que no asisten a las difícil poder concretar y decidir con un
reuniones y la “obligatoriedad” que se grupo numeroso. De esta manera se
impuso ha dado resultado, porque obliga, en cierta forma, a que la decisión
para ellos es algo que les resulta ajeno la tomen a título individual y después
y no obedece a sus formas de organiza- sólo informar; si esto sucede, se puede
ción.15 Sin embargo, tanto el sacerdote esperar que la organización decaiga,
que pierda la credibilidad y la autori-
dad que hasta la fecha tienen.
14
A diferencia de otros lugares en donde ac-
ceder a la información financiera de estas orga-
nizaciones no siempre es fácil, en Jurica la CONSIDERACIONES FINALES
mayordomía me dio total acceso a sus informes,
sin restricción alguna, algo que les agradezco Frente a situaciones críticas que hoy
profundamente.
15
La mayordomía es parte de una de las seis
se vive en las ciudades y las dinámicas
pastorales de la iglesia, específicamente de la pas­ desestructuradoras que estimulan la
toral litúrgica. fragmentación, la privatización (Borja,

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2003: 72), la inseguridad pública y los hace diferentes de otros espacios. La he-
proyectos enfrentados de ciudad (Ra- terogeneidad de esos lugares contribuye
mírez y Safa, 2009), existen otras ten- a la construcción de la ciudad, son los
dencias y fuerzas que actúan en que hacen manifiestas las distintas for-
sentido opuesto. Al respecto, Borja mas de habitar y significar un espacio
plantea que los movimientos ciudada- que todos compartimos, dado que la ciu-
nos de los últimos 30 años han hecho dad, como sostiene Tamayo y Wildner
importantes contribuciones a la ges- (2005: 28), es producto de la intención
tión de las ciudades y al urbanismo, y humana, resultado de la acción social,
distingue por lo menos tres: 1) la reva- escenario de conflictos sociales y deriva-
lorización del lugar, del espacio público, ción de manifestaciones culturales.
del ambiente urbano, de la calidad de Los espacios urbanos en la ciudad se
vida de la dialéctica barrio-ciudad, del (re)construyen a partir de distintos re-
policentrismo de la ciudad moderna; ferentes de identidad, como su memoria
2) la exigencia de democracia ciudada- histórica (se conservan los lugares don-
na, de concertación y participación en de tuvieron lugar acontecimientos en el
los planes y proyectos urbanos y, 3) pasado), su patrimonio arquitectónico
como consecuencia de lo anterior, o tal (edificaciones y monumentos, así como
vez como premisa, la recreación del calles), sus fiestas y tradiciones, el am-
concepto de ciudadano como sujeto de biente (referido a las formas de vida so-
la política urbana, quien se hace ciu- cial), la relación con el entorno natural
dadano al intervenir en la construc- (el territorio-signo), la cosmovisión. Y
ción y gestión de la ciudad (Ramírez y tantos otros más como los habitantes de
Safa, 2009). esos lugares construyan para preser-
Al amparo del debate ciudad-ciuda- varse a sí mismos, para conservar su
danía, Patricia Safa (2009) señala que espacio, sus instituciones y su identi-
no se puede negar el aumento acelera- dad. En la mayor parte de los pueblos,
do de las organizaciones de todo tipo: el culto a los santos, conforma una de
sociales, culturales, religiosas, de ayuda sus tradiciones más arraigadas que
mutua, entre otras. En el caso de las involucra creencias y prácticas que tras­
organizaciones vecinales, la llamada cienden generacionalmente a través de
crisis de la ciudad explica su revitaliza- la memoria colectiva.
ción (Safa, 2009: 256). Los habitantes de Para el caso de Jurica, el concepto
antiguos pueblos conurbados hoy a la que ayudó a identificar la forma en que
ciudad, de los barrios y vecindarios, no ese sentido se construye fue el de iden-
se mantienen al margen ni se resignan tidad y como ésta se despliega en la
ante los procesos de trasformación y vida social a partir de la vida cotidiana
degradación de su entorno. y la organización comunitaria. Las
Los pueblos en la ciudad son espa- fiestas más importantes (entendidas
cios que se han construido a partir de como un evento ceremonial de carácter
su propia historicidad, y en eso reside su público) tienen lugar en la capilla, es
particularidad y su fuerza, lo que los un espacio consagrado —porque el

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226 Lorena Osorio Franco

santo lo eligió como su morada— y por A través del sistema de cargos no


tanto con fuerte simbolismo. Durante sólo se distingue el nosotros de los
los días de fiesta, la Capilla vuelve a otros, que en este caso ha servido para
ser el centro y el origen del pueblo, la diferenciar a la gente de la Capilla, o
zona más antigua y donde se asenta- los de “abajo” y los de la parroquia, o los
ron las familias originarías. de “arriba”, como entre ellos mismos se
La fiesta es y debe ser lo que se es- identifican; sino también las distintas
pera de ella, es decir, la pervivencia lógicas y formas de organización a par-
clara y actualizada de su tradición. El tir de las cuales funcionan las institu-
que la fiesta se haga como “siempre se ciones más importantes que sustentan
ha hecho” es lo que da certidumbre a la la vida religiosa en Jurica: la mayordo-
gente, en el sentido de que alimenta su mía y la iglesia.
pertenencia y su propia reproducción En Jurica los cambios que la iglesia
cultural.16 Por ello, el sistema de cargos está llevando a cabo en fechas recien-
juega un papel trascendental en el tes, por un lado, intentan la unión de
pueblo, es una institución heredada, los grupos, pero por otro, representa
considerada como depositaria de la un serio peligro porque quebranta las
tradición, en donde la gente que parti- formas tradicionales de organización
cipa sabe qué hacer y cómo hacerlo. social de las que en buena medida se
En Jurica se trata de un sistema de nutre la identidad local. La gente per-
cargos que carece de escalafón y donde cibe que les quieren quitar algunas de
prevalece la horizontalidad ya que las sus tradiciones, pero más importan­
decisiones se toman colectivamente te aún, es la pretensión de la iglesia
(en reuniones o juntas). La participa- de tomar bajo su control la organización
ción en ambas organizaciones (mayor- comunitaria más importante que hoy
domía y tenanchas) contribuye a existe en el pueblo: la mayordomía.
reafirmar la membresía a la comuni- La pervivencia del sistema de car-
dad, es un mecanismo a través del cual gos ha sido a partir de la herencia del
se construye el sentido de pertenencia. cargo, el servicio y el poder que le con-
fiere la comunidad. Los mayordomos
tienen muy claro de dónde emana la
16
Aguado y Portal plantean que el ritual,
que por definición es repetitivo y formalizado,
fuerza cuando expresan: “a mí me dio
reproduce la cultura incorporando los nuevos las órdenes el pueblo”. Es una organi-
elementos que en ella se gestan (no sólo repro- zación con un poder conferido por el
duce). La reproducción de identidades sociales pueblo, ha sido una organización que
no es un proceso cerrado y autocontenido. La
cultura se transforma en el tiempo y esta trans-
reconoce la jerarquía eclesiástica pero
formación se socializa y se recrea mediante la no está subordinada a ella. Los mayor-
incorporación de lo nuevo a las estructuras sig- domos y tenanchas no están dispues-
nificativas, en este caso a los rituales (Aguado y tos a negociar ni ceder en lo que a su
Portal, 1992: 81). Los autores difieren de las co-
rrientes que consideran la reproducción cultu-
autoridad compete, no lo hacen porque
ral como un mero proceso repetitivo, dejando de no está en sus manos hacerlo, ellos
lado el problema del cambio social. simplemente resguardan las tradicio-

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El sistema de cargos en Jurica: entre la fuerza de la tradición y el proceso de urbanización 227

nes, y porque lo han hecho el pueblo Korsback, Leif (1996), Introducción al sis-
confía en ellos; el no hacerlo podría po- tema de cargos (antología), México,
ner en riesgo a la propia institución, ya uaem.
que lo que está en juego es su capaci- Medina, Andrés (2007), La memoria nega-
dad para actuar con cierta autonomía, da de la ciudad de México: sus pueblos
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