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límites

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ENSAYO

Marx sin mito es una selección de escritos


de Maximilien Rubel en la que se recoge su
aportación fundamental a una lectura de
Marx hoy, liberada de la mistificación
marxista. Así, gracias al ingente trabajo de
Rubel podemos leer a Marx crítico del Estado,
y crítico de un modo de producción y de vida
aún hoy vigentes.

Maximilien Rubel (1905-1996), nace en


Czernowitz, ciudad austro-húngara, rumana
a partir de 1919, y hoy ucraniana. Llega a
París en 1931, es movilizado en 1939, milita
en diversos núcleos de la izquierda
consejista, y se consagra durante más de
cincuenta años al estudio de la obra de Marx.
Fruto de este trabajo es su edición de los
escritos de Marx en la Pléiade, y la revista
Études de marxologie que inicia en 1959.
Muere en París en 1996.

OCTAEDRO

Distribuido por:
Editori al Juventud, S.A. de C.V.
Tel. (55) 5203-9749 México, D.F.
www.ed itorialjuventvd.com .mx

límites
E N S A Y O
MARX SIN MITO
Maximilien Rubel

MARX
SIN MITO

OCTAEDRO
Límites, núm. r r

Autor: Maximilien Rubel


Selección de textos: Margaret Manale, Joaquim Sirera
Traducción: Joaquim Sirera

NOTA PRELIMINAR

Por ]oaquim Sirera

Maximilien Rubel es poco conocido en España -apenas hay


traducido algún trabajo suyo- , y su interpretación de Marx, de
su obra teórica y de su actividad revolucionaria - inseparables
en el caso de Marx el postulado ético y el análisis científico- ,
choca frontalmente con toda la divulgación que se ha hecho
aquí del marxismo. Partidos, escuelas, reclaman o denostan un
pensamiento que atribuyen a Marx cuando éste es su crítico
más radical. El pensamiento fragmentario de un hombre que
dedicó toda su vida a entender y criticar el capital y el Estado se
Primera edición: febrero de 2003
ha convertido en sistema de pensamiento, en escuela y dogma
© Maximilien Ru be! al servicio de la reproducción del capital y del fortalecimiento
del Estado. Marxismo, marxista, no son más que términos de
© Derechos exclusivos de esta edición
una completa mistificación semántica.
Ediciones OCTAEDRO, S.L.
Bailen, 5 - o8or o Barcelona El lector obsesivo - «no creas que estoy loco por los libros;
Tel.932464002 Fax9323rr868 soy una máquina condenada a devorar libros y arrojarlos, de
www.octaedro.com forma cambiada, al estercolero de la historia» escribía Marx a su
ISBN: 84-8063-563-o
hija Laura Lafargue, después de la publicación del primer libro
Déposito legal: B. 3.425-2003 de El Capital, en 1867- , escritor por tanto de una obra inaca-
bada por esencia, fue convertido en jefe de escuela.
Impreso en Hurope, s.l. Una obra apenas iniciada -su plan de conjunto como crí-
Impreso en España
tica de la «EconomÍa» contenía seis capítulos de los que sólo
Printed in Spain llegó a escribir uno, y aún inacabado: El Capital- se convirtió,

\ Distribuido por: Editorial Juventud \ 9


; TEL. (55) 5203-9749 - México DF: www.editonal¡uventud com.mx
1 - juventud @_editona.!.ll!Y~ntud . com. f]J.I\ . -- - -·
en manos de sus discípulos, en el invento mistificador de un sis- sintéticamente su aportación a una lectura de Marx, aportación
tema de pensamiento acabado. El que quiso dejar claro de una gracias a la cual podemos todavía leer a Marx, rescatado ya del
vez por todas que él no era marxista -«de una cosa estoy segu- canon y de la mistificación marxistas.
ro, es que yo no soy marxista>>- fue convertido en el fundador Desde 1965 hasta 1994, Rubel realizó una edición crítica de
de un canon y de una escuela. las obras de Marx, en la Bibliotheque de la Pléiade (ediciones
El que criticaba al Estado -«La existencia del Estado y de Gallimard). Cuatro volúmenes: Karl Marx. Oeuvres. Écono-
la esclavitud son inseparables>> escribía en 1844 en Vorwarts!-, mie, I, 1965 (que en la presente edición siempre se cita como
fue convertido en el aval y patrocinador del mayor Estado, la «Économie» I); Karl Marx. Oeuvres. Économie II, 1968 ( que
Rusia llamada soviética. El crítico del despotismo, en cualquie- se cita como «Économie>> II); Karl Marx. Oeuvres. III. Philo-
ra de sus formas (bonapartismo en Francia, prusianismo en sophie, 1982 (que se cita como «Philosophie>>); Karl Marx.
Alemania, zarismo en Rusia), convertido en ideólogo de regí- Oeuvres. IV. Politique, I, 1994. La muerte sorprendió a Maxi-
menes totalitarios. milien Rubel el 28 de febrero de 1996, trabajando en el segun-
El crítico de la economía, del capital, del trabajo asalariado, do volumen de Politique.
convertido en adalid de la explotación de masas enormes de
proletarios en la URSS y en mistificador de un régimen oligár-
quico. El que hablara del fin del capitalismo, del comunismo,
como del fin del Estado, del capital y de las clases, incluido el
proletariado, convertido en jefe de partido e ideólogo de un
movimiento obrero basado en la perduración del proletariado y
no en su destrucción. Las revoluciones hechas en su nombre
han llevado a su forma superior al capital y al Estado y han per-
petuado la existencia de una clase trabajadora al servicio de una
minoría dirigente. La teoría de la emancipación social converti-
da en doctrina de la servidumbre económica y política.
Ver esta transformación, comprender este gran malenten-
dido del siglo xx, es una de las tareas que debemos a Rubel y es
precisamente lo que en la selección de estos artículos suyos
queremos subrayar. Rubel ha continuado, con la ayuda de
Marx, la crítica de nuestra sociedad, la crítica de aquellos aspec-
tos para él más pertinentes: la paranoia político-militar de nues-
tros dirigentes; la crítica de lo nuclear y de la ideología del equi-
librio por el terror, de nuestros intelectuales; las consideracio-
nes acerca del dilema actual de nuestra sociedad ante su
apocalipsis, etc. Pero aquí, en este libro, recogemos sólo muy

I 1
IO
EL PROYECTO INTELECTUAL
· DE MARX
LA LEYENDA DE MARX
O ENGELS FUNDADOR
(1972)

Texto escrito originalmente en alemán y aparecido en francés en


<< Études de marxologie», Cahiers de !'!SEA, serie S, no 1 5, diciembre 1972.

21
Al llegar a Wuppertal, tuve la sorpresa de ser recibido
por los responsables de la Conferencia que me explicaron
sus apuros: mis colegas soviéticos y de Alemania del Este,
sintiéndose ofendidos personalmente con mis Puntos de
vista, amenazaban con dejar la Conferencia si mi contribu-
ción no era retirada de los debates. Después de largas nego-
ciaciones, llegamos a un acuerdo a partir de una fórmula
que aparentemente era susceptible de calmar la irritación
de los representantes «científicos» de los países «socialistas»:
los textos no se leerían en la tribuna, sólo serían comenta-
Advertencia dos y discutidos. Cedería a la tentación de narrar minucio-
samente el debate al que dieron lugar los Puntos de vista si
n ocasión del I 50 aniversario del nacimiento de Frie-
E drich Engels, la ciudad de Wuppertal organizó, en ma-
yo de 1970, una conferencia científica internacional; reuni-
las objeciones formuladas merecieran el calificativo de
«científicas» y si el comportamiento de algunos participan-
tes no hubiera expresado el rechazo de entablar una discu-
dos por tal ocasión, cerca de cincuenta especialistas de más sión que corría el peligro de poner en cuestión el conjunto
de diez países europeos así como de Israel y de los Estados de las posiciones ideológicas del «marxismo-leninismo». Al
Unidos, se esforzaron por situar las investigaciones moder- mismo tiempo, este obstinado rechazo insultante bastaría
nas sobre el pensamiento de aquel que universalmente para confirmar, a la vista de un observador imparcial, la
pasa por ser, junto a su amigo Karl Marx, uno de los fun- crítica fundamental que puede hacerse contra el mismo em-
dadores del. .. «marxismo». Invitado a participar en esta pleo del concepto de «marxismo», empleo del que mis Pun-
conferencia, presenté para la discusión una serie de tesis tos de vista denunciaban precisamente la aberración.'
críticas sobre la responsabilidad de Engels en la génesis de El epílogo de esta Conferencia subrayaba de nuevo lo
la ideología dominante del siglo xx, el «marxismo». En el bien fundado de una denuncia que, en la forma de una
marco de una manifestación más «científica» que conme- simple reflexión semántica, representaba de hecho una de-
morativa, me pareció normal y urgente compartir mis fensa de la teoría social de Marx como opuesta a la mitolo-
reservas críticas con una asamblea informada de los pro- gía marxista. En efecto, los organizadores no han tenido
blemas que plantea la evolución de las ideas en relación a ningún apuro por faltar a las reglas elementales del código
los acontecimientos y las transformaciones que han marca- de la edición respetado generalmente en «democracia»
do la historia del siglo xx. Así, hice llegar a los organiza- burguesa: el texto incriminado, comunicado a petición de
dores un documento de ocho puntos, redactado en alemán, los responsables, no figura en el volumen que recoge las
que había titulado: Gesichtspunkte zum Thema «Engels contribuciones enviadas con anterioridad a Wuppertal. 2
als Begründer». Habent sua fata libelli ...

22 23
Damos a continuación la traducción francesa del texto
rechazado por la Conferencia de Wuppertal, enriquecién-
dola con algunos comentarios.

Puntos de vista
a propósito del tema « Engels fundador»

Para el triunfo final de los principios establecidos en el Ma-


nifiesto comunista, Marx apostaba única y exclusivamente por
el desarrollo intelectual de la clase obrera como resultado nece-
sario de la discusión y de la acción solidaria.
(F. ENGELS: Prólogo a la cuarta edición del
Manifiesto comunista, I 0 de mayo de r89o.)

El marxismo no vino al mundo como un producto autén-


tico de la forma de pensar de Karl Marx, sino como un
fruto legítimo del espíritu de Friedrich Engels. Si el tér-
mino «marxismo» recubre un concepto racional, la res-
ponsabilidad incumbe a Engels, no a Marx. Y si, hoy co-
mo ayer, la disputa de Marx está al orden del día, se debe
principalmente a problemas de los que Engels no se preo-
cupó en absoluto o que no encontraron en él más que una
solución parcial. Estos problemas, en tanto que puedan
ser resueltos, no podrían serlo sin la ayuda del propio
Marx. Esto no quiere decir en absoluto que Engels deba
ser descartado de las discusiones actuales, pero sí que es III
legítimo preguntarse en qué medida podría él intervenir
en cualquier confrontación que concierna los escritos de Cualquier investigación sobre las relaciones entre Marx y
Marx que, habiendo escapado a su atención, no por ello Engels está abocada al fracaso si no se desembaraza de la
dejan de estar en el centro del debate. En términos más leyenda de la «fundación» y no toma como punto de par-
generales se podría formular esta cuestión de la siguiente tida metodológico la aporía del concepto de marxismo.
manera: ¿Cuáles son los límites de la competencia de En- Fue mérito de Karl Korsch, entonces en el umbral de una
gels como ejecutor incontestable del legado intelectual de radical revisión de sus posiciones intelectuales, haber in-
Marx, legado al cual todavía se recurre para elucidar los tentado, hace veinte años, una crítica del marxismo que
problemas materiales y morales de nuestro tiempo? equivalía a una declaración de guerra. Korsch, sin embar-
go, no llegaría a dar el último paso: desembarazar el con-
cepto de marxismo de sus residuos mitológicos. En lugar
II de esto se limitó, no sin apuros, a superar la dificultad
mediante el uso de artificios lingüísticos destinados a con-
Esta interrogación obliga a examinar un problema central, servar y a salvar «elementos importantes de la doctrina
el de la relación intelectual entre Marx y Engels, «funda- marxista» de cara a la «reconstrucción de una teoría y de
dores» de un conjunto de concepciones ideológicas y po- una práctica revolucionarias». En sus Diez tesis a propósi-
líticas agrupadas artificialmente con el nombre de «mar- to del marxismo hoy, tan pronto se trata de la «enseñanza
xismo». El solo hecho de tener que plantear esta cuestión de Marx y de Engels» como de la «doctrina marxista», de
revela un fenómeno muy característico de nuestra época la «doctrina de Marx» o del «marxismo», etc.5 En la 5a
que estaríamos tentados por designar, desde ahora, como tesis, cuando se habla de los precursores, fundadores y
el «mito del siglo xx». Por lo demás, recordemos que los continuadores del movimiento socialista, Korsh llegará a
mismos «fundadores» invocaron a veces la interpretación olvidar el nombre de Engels, ¡el alter ego de Marx! Sin
mitológica para subrayar el carácter particular de su amis- embargo no estaba lejos de la verdad al afirmar:
tad y de su colaboración intelectual: ¿N o invocaba Marx
irónicamente el ejemplo de los antiguos «Dioscuro» o el «Todos los intentos para restablecer la enseñanza
de Orestes y de Pílades, al tiempo que Engels bromeaba marxista como un todo y en primer lugar como teoría de
con el rumor según el cual «Ahrimá-Marx» habría desvia- la revolución social de la clase obrera son hoy utopías
do del camino de la virtud a «Ürmuz-Engels» ?3 De igual reaccionarias» (2a tesis).
modo se constata la tendencia inversa, los esfuerzos cada
vez más frecuentes de oponer Marx a Engels: el primero Para acercarse a la verdad, en lugar de «utopías reac-
sería el «verdadero» fundador, quedando el segundo reba- cionarias» Korsch hubiera podido hablar de «aberrante
jado al rango de «pseudodialéctico». 4 mitología».
IV V

Vista la imposibilidad de definir racionalmente el sentido Puede seguirse la génesis del mito marxista a través de los
del concepto de marxismo, parece lógico abandonar al conflictos en el seno de la Internacional; la necesidad de
olvido la palabra misma, aunque sea tan corriente y uni- injuriar al adversario y a sus partidarios volvía a los «anti-
versalmente empleada. Este vocablo, degradado hasta el autoritarios», y a su cabeza Bakunin, lo suficientemente
punto de no ser más que un eslogan mixtificador, lleva inventivos como para crear vocablos tales como «marxis-
desde su origen el estigma del oscurantismo. Marx se tas», «marxismo», etc. Poco a poco, los discípulos de
esforzó realmente en deshacerse de él cuando, en los últi- Marx en Francia tomaron la costumbre de aceptar una
mos años de su vida, una vez su reputación había roto el dominación que ellos no habían creado y que, destinada
muro de silencio que rodeaba su obra, hizo esta perento- desde el principio a distinguirlos de otras fracciones socia-
ria declaración: «Todo lo que sé, es que yo no soy marxis- listas, se transformó finalmente en una etiqueta política e
ta».6 El hecho de que Engels haya legado a la posteridad ideológica. Desde entonces, sólo faltaba la autoridad de
esta advertencia, tan reveladora, no le quita la responsabi- Engels para sancionar un uso cuya ambigüedad no fue
lidad de haber cedido a la tentación de acordar a este tér- inmediatamente discernida por los que la utilizaban. Al
mino injustificable la sanción de su autoridad. Cargado principio, Engels fue enérgicamente hostil al empleo de tal
con la responsabilidad de ser el guardián y el continuador terminología; mejor que nadie, conocía el riesgo de
de una teoría en cuya elaboración confesaba no haber corromper la significación profunda de una enseñanza
contribuido más que en una modesta parte/ y persuadido que se consideraba como la expresión teórica de un movi-
de que al glorificar un nombre reparaba un daño, Engels miento social y, de ninguna manera, una doctrina inventa-
corrió el riesgo de favorecer la génesis de una superstición da por un individuo en beneficio de una elite intelectual.
de la que no podía medir sus nefastas consecuencias. Hoy, Su resistencia no se debilitó más que en I 889, cuando las
después de setenta y cinco años de su muerte, estos efec- disputas entre, por una parte, los «posibilistas», «blan-
tos son perfectamente perceptibles. Cuando Engels se quistas», «brousistas» y, por otra, los «colectivistas»,
decidió a tomar de boca de sus adversarios fórmulas como «guesdistas» amenazaron con llevar al movimiento obre-
«marxista» y «marxismo» para convertir una nominación ro en Francia a una ruptura definitiva, al decidir cada frac -
hostil en un título de gloria, no se imaginaba que, median- ción organizar «SU» Congreso obrero internacional. La
te este gesto provocativo - ¿o de resignación?- , se con- perplejidad de Engels es manifiesta: intenta conjurar el
vertía en el padrino de una mitología llamada a dominar el peligro de la confusión y de la corrupción verbal e ideo-
siglo xx. lógica empleando, ya sea las comillas para referirse a los
«marxistas» y al «marxismo», ya sea refiriéndose a los «así
llamados marxistas». Cuando Paul Lafargue expresa su
aprehensión al ver a su grupo pasar como una «fracción»
entre otras del movimiento obrero, Engels le responde: dudoso mérito y el título, todavía más dudoso, de «fun-
«N o os hemos llamado nunca más que "the so-called mar- dador del marxismo».
xists" y no sabría como llamaros de otra manera. Si tenéis
otro nombre, igualmente breve, decidlo y con mucho gus-
to y debidamente os lo aplicaremos». 8 VII

En la historia del marxismo como culto de Marx, Engels


VI
ocupa el primer plano. Es suficientemente conocido el
aspecto humano y casi religioso de esta amistad para no
Si Nietzsche publicó Ecce hamo por temor a ser un día necesitar un particular análisis. Por el contrario, lo que sí
canonizado por discípulos que no deseaba, tal precaución requiere un profundo análisis es el efecto de este compor-
no se imponía en el caso de Marx, aunque éste no pudiera tamiento, tanto sobre Marx, como sobre sus epígonos y
redactar y publicar más que un fragmento de su proyecta- sus discípulos lejanos. Siempre dispuesto a ser el pionero
da obra. De todas formas, los materiales impresos e inédi- de las teorías de Marx, Engels expresó muchas ideas que
tos que legó a la posteridad equivalen a una prohibición Marx no podía ciertamente aceptar sin crítica; el silencio
formal y rigurosa de ligar su nombre a la causa por la que de Marx se explica, sin embargo, por su deseo de respetar
luchó y a la enseñanza para la cual se creyó con el manda- escrupulosamente la solidaridad que lo unía a su amigo.
to de la masa anónima del proletariado moderno. Si Q ue se identificase con todo lo que Engels dijo o escribió,
Engels hubiese respetado esta prohibición y si, como eje- al menos en cuanto a las cuestiones esenciales, no podría-
cutor testamentario de Marx, hubiera vetado este término mos afirmarlo, y este problema es menor si tenemos en
abusivo, el «marxismo», este escándalo universal, no cuenta su probada admiración por los dones intelectuales
hubiera visto el día. Por tanto Engels cometió la falta im- de su amigo: llegó incluso a considerarse su discípulo. 10
perdonable de respaldar este abuso, adquiriendo así la Lo que Marx no se permitió, es hoy un estricto deber
dudosa gloria de ser el primer «marxista». Creyéndose cuando se trata de romper el hechizo de su leyenda y de
heredero se hizo en verdad fundador, cierto que in- determinar el lugar de la obra de Engels en el desarrollo
voluntariamente, pero estamos tentados a decir que esto del patrimonio intelectual del socialismo en relación al
fue el castigo del destino. La «ironía de la historia», tan destino del movimiento obrero.
alabada por Engels, le jugó una mala pasada: se convirtió
así en profeta a pesar suyo cuando, en ocasión de su seten-
ta aniversario, pronunció estas palabras llenas de pesar: VIII
«Mi destino quiere que recoja la gloria y el honor sem-
brados por alguien mayor que yo, Karl Marx».9 En su Solamente si se entiende que Engels poseía la disposición
ciento cincuenta aniversario, hemos de reconocerle el de fundador comprenderemos la razón por la que desem-

30
JI
peñó la tarea de editor y de continuador de los manuscri- de Marx para denunciar en su nombre y a su gloria el
tos de Marx de una manera que, hoy más que nunca, pre- marxismo establecido como una escuela de equívocos y
senta el blanco a la crítica." Los escritos de Marx descui- de confusión para nuestra edad de hierro.
dados por Engels (entre otros, los trabajos preparatorios
para la tesis de doctorado, el manuscrito antihegeliano de
Kreuznach, los borradores económico-filosóficos de NOTAS
París y de Bruselas, la primera redacción de la Economía
r. Para un resumen de los debates de Wuppertal, ver Henryk
de los años r 8 57- r 8 58, los numerosos cuadernos de lectu- Skrzypczar, «lntrnationale wissenschaftliche Engels-Konferenz in Wup-
ra y la correspondencia con terceros) no sólo colocan al pertal», en Internationale Wissenschaftliche Korrespondenz zur Geschich-
investigador y al especialista ante problemas de interpre- te der Deutschen Arbeiterbewegung (I.W.K.), Berlín, n° ro, junio 1970,
tación completamente nuevos sino que suscitan nuevas p. 62 sig. Ver ibid., p. 8r sig., un resumen de los Puntos de vista.
2. Friedrich Engels I820- I970. Referate-Diskussionen-Dokumente.
categorías y nuevas generaciones de lectores que no pue- l nternationale wissenschaft!iche Konferenz in Wuppertal vom 2. -29.
den ni quieren contentarse con la fraseología estereotipa- Mayo 1970, Hannover, Verlag für Literatur und Zeitgeschehen, 1970.
da de los marxistas de profesión, y esto más aún cuando Mi «posición» es comentada p. 2 55 sig., en los siguientes términos:
se trata de comprender un mundo y de vivir y actuar en <<Para poder cumplir con el programa de la última jornada, el conse-
jo de la Conferencia decidió renunciar, después de la VI" sesión, a la dis-
un tiempo donde la ideología, la mecanización y la mani- cusión y empezar después de la VII• con el debate general. En primer
pulación de las conciencias se alían con la violencia pura lugar, Maximilien Rubel tenía que continuar (?) desarrollando su concep-
para convertir el mundo en un valle de lágrimas. ción. Había transmitido a la Conferencia un texto de fórmulas polémicas,
dirigido contra Engels, sin exponerlo a continuación ante la asamblea (¡y
con motivo!). Sus ocho tesis que debían, conforme al plan inicial, provo-
car un debate sobre la significación actual del marxismo, pueden resumir-
IX se así: después de la muerte de Marx, Engels se dedicó enérgicamente a ele-
var el término <<marxismo», acuñado por los adversarios de Marx, al ran-
Las tesis aquí expuestas constituyen la introducción a un go de un concepto inteligible y definible. Con esto, Engels se convirtió en
el fundador de un sistema de pensamiento híbrido, extraño a las intencio-
debate cuya tesis esencial debería ser el problema del mar- nes del propio Marx. Después de la muerte de Engels, los gérmenes ideo-
xismo en tanto que mitología de nuestra era. La cuestión lógicos de este sistema se transformaron en una metodología conceptual
de saber en qué medida Engels pueda ser responsable de sometida necesariamente a las condiciones de clase.»
la génesis de esta superstición universal es secundaria en la El informe sigue relatando una polémica que me había opuesto, en
una sesión anterior, a un marxista de la Alemania del Este, Erich Hahn, a
medida que puede afirmarse - respetando la lección propósito del concepto de <<misión histórica>>, polémica <<en la cual Engels
«materialista» de Marx- que las ideologías, entre las cua- sólo jugaba un papel indirecto>> (ibid., p. 2 55 sig.).
les ponemos el marxismo con todas sus variantes, no caen Habría mucho que decir sobre este <<resumen>> de mis tesis y de la
<<polémica>> que suscitó. Lejos de estar <<dirigido contra Engels>>, mi texto
del cielo; están esencialmente ligadas a los intereses de el a-
se dirigía, a través de la crítica de un gesto históricamente negativo, del más
se que, al mismo tiempo, son intereses de poder. Basta con estrecho y más activo colaborador de Marx, a cierta escuela marxista cuya
reconocer en Engels al legítimo heredero del pensamiento misma existencia constituye la negación de todo lo que Marx y Engels

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hicieron para el pensamiento socialista y para el movimiento obrero. Per- Rusia. El informe que dirigió a un miembro de la Noradnafa Voliia con-
sisto en creer que mi contribución respondía, más que cualquier otra, al 1iene el siguiente pasaje: <<Un día os dije, os acordaréis, que Marx nunca
verdadero espíritu de esta conferencia: ¿no se proponía honrar «científi- fue marxista>>. Engels cuenta que durante la lucha de Brousse, Malon &
camente» la memoria del que inventó la noción de «socialismo científico>>, C., Marx había dicho un día, riendo: <<Sólo os puedo decir una cosa y es
pero que de igual modo sabía que tal noción se identificaba a la de «socia- que no soy marxista> >Cf. el extracto de una carta de Lopatine a M. N .
lismo crítico>>? La conferencia sólo podía rendir un verdadero homenaje Ochanina, 20 sept. r883, en Marx-Engels, Werke, XXI, 1962, p. 489 (trad.
al hombre que quería celebrar si adoptaba como hilo conductor y princi- del ruso). Sin embargo, no fue con este tono de broma como Marx, duran-
pio de sus debates las siguientes palabras del homenajeado: <<El movi- te un viaje a Francia, comunicó a su amigo su impresión sobre las dispu-
miento obrero reposa sobre la más rigurosa crítica de la sociedad existen- l:ls socialistas en los congresos simultaneos de Saint-Etienne (<<posibilis-
te. La crítica es su vital elemento. ¿Cómo podría sustraerse él mismo a la las>>) y de Roanne (<<guesdistas>>), en el otoño de 1882. <<Los "marxistas" y
crítica, prohibir el debate? >> (Engels a Gerson Trier, r8 diciembre r889). los "ami-marxistas", escribía, estas dos especies, han hecho lo posible para
3. Cf. Marx a Engels, 20 de enero de r 864; 24 de abril de r 867. Engels ·stropearme mi estancia en Francia>> (a Engels, 30, sept.1882). Sobre su
a E. Berstein, 23 de abril de r 883. Se llegó a hablar de los dos amigos como desacuerdo con los <<marxistas>> rusos, cf. Marx a Vera Zassoulitch, r881,
si se tratara de una sola persona: <<Marx y Engels dijo> >, cf. La carta del pri- a propósito del porvenir de la comuna rural en Rusia (<<Economie>>, II, p.
mero al segundo, r de agosto de 1856. 1 56 r. Karl Marx, <<Üeuvres>>. Pléiade). Sobre la relación de Marx y Engels

4· Ver, por ejemplo, la oposición que Iring Fetscher establece eritre la con sus discípulos rusos, cf. Marx-Engels, Die russische Kommune. Kritik
<<filosofía del proletariado>> de Marx y la de Engels. Sobre sus distintas cines Mythos. Editado por M. Rubel, München, Hanser 1972.
maneras de contemplar la <<negación de la filosofía>> y la relación de la his- 7· A este respecto, las declaraciones formales de Engels son demasia-
toria humana con la naturaleza; sobre la concepción, para Marx inacepta- do numerosas para ser mencionadas aquí. Digamos simplemente que no
ble, de una dialéctica <<objetiva>> de la naturaleza y de un pensamiento- dejan la menor duda en cuanto a la paternidad de los grandes descubri-
reflejo de la realidad, etc., cf. I. Fetscher, Karl Marx und der Marxismus. mientos científicos, atribuidos todos sin excepción sólo a Marx. De entre
Von der Philosophie des Proletariats zur proletarischen Weltanschauung, estas declaraciones la más significativa es tal vez la nota inserida por
München, 1967, p. 132 sig. Cf. igualmente Donald C. Hodges, <<Engels Engels en un escrito que debía demostrar la continuidad de la filosofía ale-
Contribution to Marxism>>, The Socialist Register, 1965, p. 297-3 ro; Vla- mana elevando a su más digno heredero, Karl Marx, al rango de fundador
dimir Hosky, <<Der neue Mensch in theologischer und marxistischer de sistema. Cf. F. Engels, Ludwig Feuerbach et l'aboutissement de la phi-
Anthropologie>>, Marxismusstudien, VII, 1972, p. 58-86. lusophie classique allemande, r888 (edición original en Werke, XXI,
5. Cf. Karl Korsch, <<Dix theses sur le marxisme aujourd'hui >>, Argu- p. 259-307; la nota, ibid., p. 291 sig.). Fue en este trabajo que Engels hizo
ments, III, no 16, 1969, p. 26 sig. Texto multicopiado con la indicación. el gesto de bautizar la teoría con el nombre de Marx: <<De la disolución de
<<Zurich, 4 de septiembre de 1950>> la escuela hegeliana se desprendía otra tendencia, la única que ha dado fru-
6. Engels precisa que esta declaración la hizo Marx a propósito del tos, y esta tendencia se vincula esencialmente al nombre de Marx>> (p. 291)
<< marxismo>> que prevalecía hacia r879-r88o <<entre algunos franceses>>, Y este gesto lo repite Engels en la nota al precisar: <<Lo que Marx ha rea-
pero que este vituperio se aplicaba igualmente a un grupo de intelectuales lizado yo no lo hubiera podido hacer[ ... ]. Marx era un genio, nosotros no
y de estudiantes en el seno del Partido alemán; ellos y toda la prensa de la somos más que talentos. Es pues justo que lleve su nombre>> (p. 292). A
<<oposición>> pregonaban un << marxismo compulsivamente desfigurado>> partir de aquí, la conclusión de este escrito no puede sorprender: <<El
(cf. Carta de Engels a la redacción de Sozialdemokrat, 7 de septiembre de movimiento obrero alemán es el heredero de la filosofía clásica alemana>>
1890, publicada en este periódico el r 3 de septiembre de r 890 ). La <<humo- (p. 307). Así, Engels rizaba el rizo.
rada >> -¡cuán llena de presentimiento!- de Marx fue referida por Engels 8. Engels a Lafargue, 11 mayo 1889. Una vez iniciada esta pendiente
cada vez que se presentaba la ocasión: ver sus cartas a Berstein (3, nov. de la concesión verbal, Engels ya no podía hecharse atrás, y tuvo que dar
r882), a C. Schmidt (15, agosto 189o), a Paul Lafargue (27, agosto 189o). el último paso. Se decidió a ello cuando creyó que estaba asegurado el
El revolucionario ruso G. A. Lopatine tuvo un encuentro con Engels en triunfo de los <<colectivistas>> dirigidos por Guesde y Lafargue: <<Pero la
septiembre de r883 para hablar sobre las perspectivas revolucionarias en ventaja adquirida sobre los anarquistas después de 1873 ha sido puesta en

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cuestión por sus sucesores, y por tanto yo no tenía opción. Ahora que
somos victoriosos, hemos probado al mundo que casi todos los socialistas
de Europa son <<marxistas». Se morderán las uñas por habernos dado este
nombre y permanecerán olvidados con Hyndman para consolarlos»
(Engels a Laura Lafargue, rr junio r889). Ironía de la historia, es precisa-
mente al mismo H yndman que Marx había desaconsejado referirse a su
nombre en el programa del nuevo partido inglés: <<En los programas de
partido, hay que evitar cualquier cosa que deje entender una dependencia
directa respecto a tal autor o a tal libro>>(carta a H., 2 julio r88r).
9· Carta a la redacción de Berliner Volksblatt, 5 dic. r89o.
ro. <<Sabes, primo, que todas las cosas me llegan tardíamente y,
secundo, que sigo siempre tras tus huellas» (Marx a Engels, 4 julio r864).
r r. Cf. M. Rubel, Introducción al tomo II de la <<Économie», 1968,
p. CXXI sig. Ver también p. CXXVIII sig. la lista de los <<descubrimien-
tos» que Marx reconoció como suyos. Marx no se atribuyó ni la «funda-
ción» del << materialismo histórico» ni el descubrimiento de la <<plusvalía».
Esta atribución, gesto de Engels, fue sin embargo tácitamente aprobada
por Marx. Cf. por ejemplo los comentarios de Engels en Das Volk, 1859,
y el artículo biográfico de él mismo en Volkskalender, r 887.
MARX,
/

TEORICO DEL ANARQUISMO


(I 97 3)

Aparecido en <<L'Europe en formation», n° 163-164, octubre-no-


viembre I 973 .

93
siglo. Pero, a su vez, podemos medir el alcance de la tesis
sostenida por Marx según la cual no son ni las ideas revo-
lucionarias ni los principios morales los que provocan la
mutación de las sociedades y las transformaciones socia-
les, sino las fuerzas humanas y materiales; ideas e ideolo-
gías sólo sirven, casi siempre, para travestir los intereses
de la clase en cuyo provecho se han realizado las transfor-
maciones. El marxismo político no puede, al mismo tiem-
po, reclamar la ciencia de Marx y sustraerse al análisis crí-
tico empleado para desenmascarar las ideologías afines al
poder y a la explotación.
Ideología dominante de una clase de amos, el marxis-

P erjudicado por discípulos que no consiguieron hacer


el balance, ni trazar los límites de su teoría, ni definir
las normas y el campo de su aplicación, Marx ha acabado
mo ha logrado vaciar de su contenido original los concep-
tos de socialismo y de comunismo, tal como Marx y sus
precursores los entendían, y substituidos por la imagen de
por convertirse en un gigante mitológico, símbolo de la una realidad que es su más completa negación. Aunque
omnisciencia y de la omnipotencia del hamo faber forja- ligado estrechamente a los otros dos, un tercer concepto
dor de su destino. parece, sin embargo, que ha escapado a este destino: el
La historia de la Escuela está por hacer, aunque cono- anarquismo. Pues si es sabido que Marx tuvo pocas sim-
cemos su génesis: codificación de un pensamiento mal patías para con algunos anarquistas, se ignora general-
conocido y peor interpretado, el marxismo nació y se de- mente que compartió con ellos el ideal y el objetivo: la
sarrolló cuando la obra de Marx no era aún accesible en su desaparición del Estado. Conviene pues recordar que al
totalidad y cuando importantes partes estaban todavía abrazar la causa de la emancipación obrera, Marx se situa-
inéditas. Así, el triunfo del marxismo como doctrina de ba de golpe en la tradición del anarquismo más que en la
Estado y como ideología de partido, ha precedido en del socialismo o del comunismo. Y cuando al fin eligió lla-
varias décadas la divulgación de los escritos en los que marse comunista, este nombre no designaba, para él, una
Marx ha expuesto, de la forma más clara y más completa, de las corrientes ya existentes del comunismo, sino un
los fundamentos científicos y las intenciones éticas de su movimiento de pensamiento y un modo de acción a cons-
teoría social. Que con la invocación de un pensamiento, truir juntando todos los elementos revolucionarios here-
cuyos principios esenciales han sido ignorados por los deros de las doctrinas existentes y de las experiencias de
protagonistas del drama histórico, se hayan producido lucha del pasado.
profundas transformaciones bastaría para demostrar que En las siguientes reflexiones intentaremos demostrar
el marxismo es el mayor, si no el más trágico, equívoco del que, con el nombre de comunismo, Marx ha desarrollado

94 95
una teoría de la anarquía; mejor aún, él fue en realidad el razón, de la razón humana» (Rheinische Zeitung, 10-7-
primero en poner las bases racionales de la utopía anar- 1842 ). Pero la censura prusiana tardó poco en reducir al
quista y el primero en definir el proyecto de su realiza- silencio al filósofo-periodista que no tardará en interro-
ción. Debido a las dimensiones limitadas del presente garse, en la soledad de un retiro de estudios, sobre la ver-
ensayo, presentamos estas tesis como temas de discusión. dadera naturaleza del Estado y sobre la dimensión racio-
El recurso a la prueba literal por medio de citas se ha nal y ética de la filosofía política de Hegel. Conocemos el
reducido al mínimo para destacar mejor el argumento fruto de esta meditación enriquecida por el estudio de la
central: Marx, teórico del anarquismo . historia de las revoluciones burguesas en Francia, en Gran
Bretaña y en los Estados U nidos de América: aparte del
trabajo inacabado e inédito, la Crítica de la filosofía hege-
1 liana del Estado ( 184 3), dos ensayos polémicos, Introduc-
ción a la crítica de la filosofía hegeliana del derecho y So-
Cuando en febrero de 184 5, en vísperas de su partida bre la cuestión judía (París, 1 844). Estos dos escritos cons-
hacia el exilio de Bruselas, Marx firmó en París un contra- tituyen un único manifiesto en el que Marx designa de una
to con un editor alemán, se comprometía a proporcio- vez por todas, y condena sin restricción, las dos institu-
narle, en pocos meses, una obra en dos volúmenes (más de ciones sociales que para él son la causa de los males y de
mil páginas) con el título «Crítica de la política y de la las taras que padece la sociedad moderna y que padecerá
economía política». Poco podía pensar que se imponía hasta que una revolución social no las suprima: el Estado
una tarea que iba a ocupar toda su vida y de la que no y el Dinero. Simultáneamente, Marx exalta la fuerza que,
podría ejecutar más que un fragmento. después de haber sido la principal víctima de estas dos ins-
La elección del tema no tenía nada de fortuito. Per- tituciones, pondrá fin a su reinado igual que a cualquier
dida cualquier esperanza en una carrera universitaria, otra forma de dominación de clase, política o económica:
Marx había transpuesto en el periodismo político los re- el proletariado moderno. La autoemancipación de este
sultados de sus estudios filosóficos. Sus artículos en la proletariado es la emancipación universal del hombre, es,
Rheinische Zeitung de Colonia combaten por la libertad después de la pérdida total del hombre, la conquista com-
de prensa en Prusia, en nombre de una libertad que él pleta de lo humano.
concibe como la esencia del hombre y como el aderezo de La negación del Estado y del Dinero, igual que la afir-
la naturaleza humana, pero también en nombre de un Es- mación del proletariado como clase libertadora, son, en el
tado entendido como realización de la libertad racional, desarrollo intelectual de Marx, anteriores a sus estudios de
como «el gran organismo donde las libertades jurídica, economía política; preceden, igualmente, su descubri-
moral y política deben encontrar su realización y donde el miento del «hilo conductor» que le guiará en sus poste-
ciudadano individual, obedeciendo las leyes del Estado, riores investigaciones históricas, a saber, la concepción
no hace más que obedecer las leyes naturales de su propia materialista de la historia. La ruptura con la filosofía jurí-

97
dica y política de Hegel por una parte, y el estudio crítico doble crítica de la economía y de la política. Marx empezó
de la historia de las revoluciones burguesas por otra, le su obra con el análisis crítico del modo de producción
permitieron fijar definitivamente los postulados éticos de capitalista, pero esperaba concluir no sólo la primera tría-
su futura teoría social, cuyas bases científicas le brindará da de rúbricas sino también la segunda que debía inaugu-
la crítica de la economía política. Habiendo captado el rar el Libro sobre el Estado. La teoría del anarquismo en-
papel revolucionario de la democracia y del poder legisla- contraría así en Marx su primer reconocido promotor, sin
tivo en la génesis del Estado burgués y de su poder guber- necesidad de aportar la prueba indirecta. El equívoco del
namental, Marx aprovecha los análisis de Alexis de Toc- siglo que es el marxismo, ideología de Estado, nació de es-
queville y de Thomas Hamilton, uno y otro perspicaces ta laguna; ella es la que ha permitido a los amos de un apa-
observadores de las virtualidades revolucionarias de la de- rato de Estado bautizado socialista colocar a Marx entre
mocracia americana, para poner los fundamentos raciona- los adeptos de un socialismo o un comunismo de Estado,
les de una utopía anarquista como finalidad consciente del e incluso de un socialismo «autoritario».
movimiento revolucionario de la clase que su maestro Ciertamente, como cualquier enseñanza revoluciona-
Saint-Simón había llamado «la más numerosa y la más po- ria, la de Marx no está exenta de ambigüedades. Manipu-
bre». Una vez que la crítica del Estado lo había llevado a lándolas con habilidad e invocando algunas actitudes per-
contemplar la posibilidad de una sociedad liberada de sonales del maestro, discípulos poco escrupulosos han
cualquier autoridad política, necesitaba emprender la crí- logrado poner la obra de Marx al servicio de doctrinas y de
tica del sistema económico que sostenía los fundamentos acciones que representan su más completa negación, tanto
materiales del Estado. En cuanto a la negación ética del por lo que se refiere a su verdad fundamental como a su
dinero, implicaba igualmente el análisis de la economía finalidad abiertamente proclamada. En una época en que
política, la ciencia del enriquecimiento de unos y de la todo - teorías y valores, sistemas y proyectos- es puesto
miseria de otros. Más tarde, calificará la investigación que en cuestión por varias décadas de regresión en lo que se
iba a comenzar como «Anatomía de la sociedad burgue- refiere a las relaciones humanas, es importante recoger la
sa» y, entregándose a este trabajo de anatomista sociólo- herencia espiritual de un autor que, consciente de los lími-
go, forjará su instrumento metodológico; después, el re- tes de su investigación, hizo de los postulados de la auto-
descubrimiento de la dialéctica hegeliana le ayudará a es- educación crítica y de la autoemancipación revolucionaria
tablecer el plan de la «EconomÍa» en seis «rúbricas» o «Li- el principio permanente del movimiento obrero. N o es
bros»: Capital, Propiedad de la tierra, Trabajo asalariado; una posteridad cargada de abrumadoras responsabilidades
Estado, Comercio exterior, Mercado mundial (cf. Intro- la que ha de juzgar a un desaparecido que no puede ya
ducción a la Crítica de la economía política, 18 59). De defender su propia causa; por el contrario, nos incumbe a
hecho, esta doble «tríada» de los temas de investigación nosotros asumir una enseñanza dirigida hacia un futuro
corresponde a los dos problemas que se había propuesto que, ciertamente, ha llegado a ser nuestro catastrófico pre-
tratar catorce años antes en la obra que contendría la sente, pero que, en su mejor parte, está aún por crear.

99
11 tiembre de 1864, sus enfrentamientos polémicos en el
seno de esta organización, y los acontecimientos políticos,
Digámoslo de nuevo: el «Libro» sobre el Estado, previsto en particular la rivalidad hegemónica entre Francia y Pru-
en el plan de la Economía y que quedó sin escribir, no sia, de una parte, y Rusia y Austria, de otra, lo tuvieron
podría contener más que la teoría de la sociedad liberada constantemente en vilo. La Europa de los tratados de
del Estado, la sociedad anarquista. Sin estar directamente Viena sólo era una ficción, mientras que habían aparecido
destinados a esta obra, los materiales y los trabajos prepa- en la escena histórica dos grandes fenómenos sociales: los
rados o publicados por Marx en el curso de su actividad movimientos de liberación nacional y el movimiento
literaria permiten, a la vez, avanzar esta hipótesis concer- obrero. Difíciles de conciliar desde un punto de vista pu-
niendo la sustancia de la proyectada obra, y determinar su ramente conceptual, el combate de las naciones y la lucha
estructura general. Si la primera tríada de rúbricas se con- de clases debían plantear a Marx y a Engels problemas de
fundía con la crítica de la economía política, la segunda decisión teórica cuya solución los ponía en contradicción
tríada tenía que exponer, en lo esencial, la crítica de la con sus propios principios revolucionarios. Engels era un
política. A continuación de la crítica del capital, la crítica especialista en diferenciar los pueblos y las Naciones se-
del Estado debía establecer el determinismo de la evolu- gún pudieran, o no, reivindicar, a sus ojos, el derecho his-
ción política de la sociedad moderna, de la misma forma tórico a la existencia nacional. Su sentido de las realidades
que el Capital (seguido de los Libros sobre la «Propiedad históricas impedía a los dos amigos seguir a Proudhon en
de la tierra» y sobre el «Trabajo asalariado») tenía que su perspectiva federalista que, en la situación de la época,
«revelar la ley económica del movimiento de la sociedad les parecería, a la vez, una pura abstracción y una utopía
moderna» (cf. Prefacio de El Capital, 1867). Y así como impura; pero quedaba el riesgo de caer en un nacionalis-
en los escritos publicados e inéditos anteriores a la Crítica mo poco compatible con el supuesto universalismo del
de la economía política (1859) se encuentran los principios proletariado moderno.
y los postulados que inspiraron a Marx para fundar la crí- Si por sus aspiraciones federalistas Proudhon parece
tica del capital, también podemos sacar de estos escritos estar más cerca que Marx de una posición anarquista, la
las tesis y las normas que lo habrían guiado para desarro- cosa cambia cuando se considera su concepción global de
llar la crítica del Estado. No obstante, sería erróneo supo- las reformas que han de conducir a la abolición del capital
ner que el pensamiento de Marx sobre la política estuvie- y del Estado. El elogio del que Proudhon es objeto en La
ra ya fijado, no autorizando ninguna modificación en el Sagrada Familia ( 184 5), no debe llevarnos a engaño: en
detalle, o cerrado a cualquier enriquecimiento teórico. Al este momento, las divergencias teóricas entre los dos pen-
contrario, si el problema del Estado nunca cesó de obse- sadores eran ya profundas, por tanto, este elogio concedi-
sionado, no fue sólo porque se sintiera moralmente obli- do al socialista francés cabrá interpretarlo con una reser-
gado a terminar su obra maestra, sino porque su partici- va: la crítica proudhoniana de la propiedad es inmanente
pación en la Internacional obrera, desde el mes de sep- al sistema económico burgués; por válida que sea, no pone

100 101
fundamentalmente en cuestión las relaciones sociales de y a la sociedad devenir humana. Será el fin de la prehisto-
producción del sistema criticado. Al contrario, en la doc- ria de la humanidad y el comienzo de la vida individual, la
trina proudhoniana, las categorías económicas, expresio- aparición del hombre totalmente desarrollado, con sus
nes teóricas de las instituciones del capital, son sistemáti- facultades universales, el advenimiento del hombre total o
camente conservadas. El mérito de Proudhon es haber polimorfo (vielseitig). A la moral realista de Proudhon,
desvelado las contradicciones inherentes a la ciencia eco- que intenta salvar el «lado bueno» de las instituciones
nómica y haber demostrado la inmoralidad de la moral y burguesas, Marx opone la ética de una utopía cuyas exi-
del derecho burgués; su debilidad, es haber aceptado las gencias están a la altura de las posibilidades ofrecidas por
categorías y las instituciones de la economía capitalista y una ciencia y una técnica suficientemente desarrolladas
haber respetado, en su programa de remedios y de refor- para poder colmar las necesidades de la especie. A un
mas, todos los instrumentos de dominio de la clase bur- anarquismo tan respetuoso con la pluralidad de clases
guesa y de su poder político: salario, crédito, banca, inter- como favorable a la división del trabajo, y hostil al asocia-
cambio, precio, valor, beneficio, interés, impuesto, com- cionismo, propiciado por los utopistas, Marx opone un
petencia, monopolio. Habiendo sabido aplicar la dialécti- anarquismo negador de las clases sociales y de la división
ca de la negación al análisis de la evolución del derecho y del trabajo, un comunismo que vuelve a su favor todo
de los sistemas jurídicos, se quedó a medio camino al no aquello que, en el socialismo utópico, pueda ser realizado
extender su método crítico de la negación a la economía por un proletariado consciente de su papel emancipador,
capitalista. Proudhon ha hecho posible esta crítica, pero es y dueño de las fuerzas productivas. Y sin embargo, a des-
Marx quien intentará hacer de este nuevo método crítico pecho de sus puntos de vista divergentes - en particular,
un instrumento de combate en la lucha del trabajo contra como veremos, de una distinta apreciación de los medios
el capital y su Estado. políticos- los dos tipos de anarquismo se orientan hacia
Proudhon hizo la crítica de la economía y del derecho una finalidad común, aquella que el Manifiesto comunista
burgués en nombre de la moral burguesa; Marx hará la definió en estos términos:
crítica del modo de producción capitalista en nombre de
la ética proletaria, cuyos criterios proceden de una visión La vieja sociedad burguesa con sus clases y sus antagonismos de
clase deja sitio a una asociación en la que el libre desarrollo
totalmente distinta de la sociedad humana. Para esto basta
de cada uno es la condición del libre desarrollo de todos.
con seguir en todo su rigor lógico y hasta sus últimas con-
secuencias el principio proudhoniano- o mejor, hegelia-
no- de la negación: la Justicia con la que sueña Proudhon
111
no se realizará más que por la negación de la justicia, de la
misma forma que la filosofía sólo podrá ser realizada por
la negación de la filosofía, es decir, por una revolución Marx rehusó inventar recetas para las marmitas del futuro,
social que permitirá, al fin, a la humanidad devenir social pero hizo algo mejor que esto - o peor-: quiso demostrar

102 103
que una necesidad histórica, como una ciega fatalidad, pleado por Marx para desvelar la ley económica del movi-
arrastraba a la humanidad hacia una situación de crisis en la miento de la sociedad moderna. Podríamos apoyar esta
que sería preciso encarar un dilema decisivo: ser destruida idea abstracta con referencias textuales que pueden es-
por sus propias invenciones técnicas, o sobrevivir gracias a pigarse de muchos escritos de Marx, de diversas épocas.
un súbito despertar de conciencia que la vuelva capaz de N o es menos cierto que la hipótesis más frecuente que nos
romper con todas las formas de alienación y de servidum- ofrece Marx en sus trabajos políticos es la de una revolu-
bre que han marcado las fases de su historia. Sólo este dile- ción proletaria en los países con un largo período de civi-
ma es fatal, la elección queda en manos de la clase social lización burguesa y de economía capitalista; ésta debe
que tiene todas las razones para rechazar el orden existen- marcar el inicio de un proceso de desarrollo englobando,
te, y para realizar un modo de vida profundamente distin- poco a poco, al resto del mundo, asegurando la acelera-
to del antiguo. Virtualmente, el proletariado moderno es la ción del progreso histórico mediante una ósmosis revolu-
fuerza material y moral apta para asumir esta tarea reden- cionaria. Cualquiera que sea la hipótesis contemplada, un
tora de alcance universal. Sin embargo, esta fuerza virtual hecho es cierto: no hay lugar, en la teoría social de Marx,
sólo llegará a ser real cuando el tiempo de la burguesía haya para una tercera vía revolucionaria, la de países que, pri-
cumplido, pues también ella cumple una misión histórica; vados de la experiencia histórica del capitalismo desa-
si no siempre es consciente de ello, sus ideólogos se encar- rrollado y de la democracia burguesa, mostrarían a los
gan de recordarle su papel civilizador. Creando el mundo a países de extenso pasado capitalista y burgués el camino
su imagen, la burguesía de los países industrialmente des- de la revolución proletaria.
arrollados aburguesa y proletariza a las sociedades que Hace falta recordar estas verdades elementales de
caen progresivamente bajo su empresa política y económi- la concepción llamada materialista de la historia porque la
ca. Vistos desde el ángulo de los intereses proletarios, sus mitología marxista, nacida con la revolución rusa de 1917,
instrumentos de conquista, el capital y el Estado, son ha logrado imponer a los espíritus poco informados -y
medios de servidumbre y de opresión. Cuando las relacio- son legión- una imagen totalmente distinta de este pro-
nes de producción capitalistas, y por lo tanto de los Esta- ceso revolucionario: la humanidad estaría repartida entre
dos capitalistas, se establezcan a escala mundial, las contra- dos sistemas de economía y de política, el mundo capita-
dicciones internas del mercado mundial revelarán los lími- lista dominado por los países industrialmente desarro-
tes de la acumulación capitalista, y provocarán un estado llados y el mundo socialista cuyo modelo, la URSS, ha ac-
de crisis permanente que pondrá en peligro los mismos cedido al rango de segunda potencia mundial, a conse-
puntos de apoyo de las sociedades esclavizadas, amenazan- cuencia de una revolución «proletaria». En realidad la in-
do la supervivencia pura y simple de la especie humana. La dustrialización del país se debe a la creación y a la explo-
hora de la revolución proletaria habrá sonado ... tación de un inmenso proletariado y no al triunfo y a la
N os ha bastado una extrapolación algo audaz para abolición de éste. La ficción de una «dictadura del prole-
sacar la última consecuencia del método dialéctico em- tariado» forma parte del arsenal de ideas impuestas por

104 105
servarse de la corrupción política e ideológica con la que
los nuevos amos en su propio interés: varias décadas de
las otras dos escuelas de pensamiento han sido golpeadas.
barbarie nacionalista y militar a escala mundial nos permi-
Procedente de sueños y de nostalgias, lo mismo que de
ten comprender el desarraigo mental de una inteligencia
rechazo y de rebelión, se ha constituido como la crítica
universal víctima del mito llamado «Octubre socialista».
más radical del principio de autoridad con todas sus desfi-
N o pudiendo profundizar aquí este debate, limitémo-
guraciones, y, como tal ha sido absorbido por la teoría
nos a precisar nuestro propósito en forma de una alterna-
materialista de la historia. Éste es, esencialmente, un pen-
tiva: o bien la teoría materialista del desarrollo social es
samiento sobre la evolución histórica de la humanidad que
rigurosamente científica - de lo cual Marx mismo estaba
' pasa por etapas progresivas, de un permanente estado de
naturalmente, persuadido- y en tal caso la existencia de
antagonismos sociales a un modo de vida de armonía so-
un mundo «socialista» es un mito; o bien el mundo socia-
cial y de desarrollo individual. Por tanto, igual que la crí-
lista existe realmente y es la completa y definitiva refuta-
tica social trasmitida por la utopía anarquista, la finalidad
ción de esta teoría. En la primera hipótesis, el mito del
común de las doctrinas radicales y revolucionarias anterio-
mundo socialista puede explicarse perfectamente: se trata-
res a Marx, han llegado a ser parte integrante del comunis-
ría del producto de una campaña ideológica hábilmente
mo anarquista de este último. Con Marx, el anarquismo
llevada por el «primer Estado obrero» para disimular su
utópico se enriquece con una nueva dimensión, la de la
naturaleza; en la segunda, la teoría materialista del deve-
comprensión dialéctica del movimiento obrero visto como
nir-socialista-del-mundo sería desmentida, pero las exi-
autoliberación ética que engloba a toda la humanidad. Era
gencias éticas y utópicas de la enseñanza de Marx serían
inevitable que la tensión intelectual provocada por el ele-
realizadas; dicho de otra manera, refutado por la historia
mento dialéctico en una teoría con pretensiones científicas,
como hombre de ciencia, Marx habría triunfado como
y naturalistas, estuviera en el origen de una ambigüedad
revolucionario.
fundamental con la que la enseñanza y la actividad
El mito del «socialismo realizado» ha sido fabricado
de Marx han estado indeleblemente marcadas. Hombre de
para justificar moralmente uno de los más poderosos mo-
partido tanto como hombre de ciencia, Marx ha tratado
delos de sociedad de dominio y de explotación que la his-
siempre, en su actividad política, de armonizar los fines y
toria haya conocido. El problema de la naturaleza de esta
los medios del comunismo anarquista. Pero aunque haya
sociedad ha logrado desorientar completamente a los espí-
errado como militante, Marx no deja de ser el teórico del
ritus más advertidos por las teorías, doctrinas y nociones
anarquismo. Tenemos, pues, todo el derecho de aplicar a
que forman en su conjunto el patrimonio intelectual del
su teoría la tesis ética que él formuló a propósito del mate-
socialismo, del comunismo y del anarquismo; pero de es-
rialismo de Feuerbach ( r 84 5):
tas tres escuelas de ideas que contemplan una profunda
mutación de la sociedad humana, el anarquismo es la que
Saber si el pensamiento humano puede pretender llegar a una
menos ha padecido esta perversión: al no haber creado una
verdad objetiva no es una cuestión que procede de la teoría sino
verdadera teoría de la praxis revolucionaria ha podido pre-

107
106
que es una cuestión práctica. Es en la práctica que el hombre tico es la esfera del egoísmo, de la guerra de todos contra
debe probar la verdad, es decir, la realidad y la fuerza, el lado de todos, de la separación del hombre con el hombre. Al ase-
acá de su pensamiento. gurar al hombre la libertad religiosa, la democracia políti-
ca no lo ha liberado de la religión; igual que no lo libera
de la propiedad al garantizarle el derecho de propiedad; de
IV igual forma mantiene la esclavitud y el egoísmo del traba-
jo al acordar a todos la libertad del trabajo. Ya que la so-
La negac10n del Estado y del capitalismo por la clase ciedad burguesa es el mundo del tráfico y del lucro, el rei-
social más numerosa y más pobre aparece en Marx como no del dinero, poder universal que ha dominado la políti-
un imperativo ético antes de ser demostrada dialéctica- ca y por tanto el Estado.
mente como una necesidad histórica. Su primer arranque, Ésta es, presentada sumariamente, la tesis inicial de
a partir de una evaluación crítica de los resultados de la Marx: crítica del Estado y del capital, procede de un pen-
Revolución francesa, equivale a una elección decisiva, samiento anarquista más que de un cualquier socialismo o
la del objetivo que, según él, cualquier hombre debería comunismo. Aún no tiene nada de rigurosamente científi-
esforzarse en alcanzar; y este objetivo es precisamente la co, pero reclama y se nutre implícitamente de una con-
emancipación humana como culminación de la emancipa- cepción ética del destino humano al poner la exigencia de
ción política. El Estado político más libre - del cual sólo una realización en el orden del tiempo histórico. Por eso,
los EE.UU. nos dan un ejemplo- hace al hombre escla- sin limitarse a la crítica de la emancipación política - que
vo, ya que se interpone como mediador entre el hombre y reduce al hombre al estado de mónada egoísta y de ciuda-
su libertad, tal como el hombre religioso carga a Cristo dano abstracto- , define el fin que conviene alcanzar y el
con su propia divinidad. Políticamente emancipado, el medio para realizarlo:
hombre no deja de participar de una soberanía imaginaria;
ser soberano disfrutando de los derechos del hombre, Sólo cuando el hombre individual, ser real, haya recuperado al
lleva una doble existencia, la de ciudadano, miembro de la ciudadano abstracto y se haya convertido como individuo en
un ser social en su vida empírica, en su actividad individual,
comunidad política, y la de particular, miembro de la so-
en sus relaciones individuales; sólo cuando el hombre haya
ciedad civil; la de un ser celeste y la de un ser profano.
reconocido y organizado sus «propias fuerzas» como fuerzas
Ciudadano, es libre y soberano en los cielos de la política,
sociales y que, por este hecho, no separará ya más de él mismo
este reino universal de la igualdad; individuo, es rebajado el poder social en la forma de poder político, sólo entonces se
y se degrada él mismo en la vida real, la vida burguesa, al conseguirá la emancipación humana. (La Cuestión judía, 1844.)
rango de medio para su prójimo; entonces deviene el
juguete de fuerzas extranjeras, materiales y morales, como Partiendo del Contrato social de Rousseau, teórico
las instituciones de la propiedad privada, de la cultura, de del ciudadano abstracto y precursor de Hegel, Marx en-
la religión, etc. La sociedad civil separada del estado polí- contró su propio camino. Habiendo rechazado un aspec-

I08 109
to de la alineación política preconizada por los dos pensa- despertar entonces la atención de Marx, que no podía ni
dores, llegó a la visión de una emancipación humana y quería limitarse a la pura exigencia ética de una regenera-
social que restablecería al individuo en la integridad de sus ción de los hombres y de las sociedades: la ciencia de la
facultades y en la totalidad de su ser. Rechazo parcial, producción de los medios de existencia según la ley del
pues al ser un dato histórico, esta etapa no puede desapa- capital.
recer o ser abolida mediante un acto de voluntad. La El estudio de la economía política fue para Marx un
emancipación política es un «gran progreso», es incluso la medio de luchar por la causa a la que consagrará toda su
última forma de la emancipación humana en el interior del existencia de «burgués» desclasado. Lo que hasta entonces
orden establecido, y como tal puede servir de medio para sólo había sido una intuición visionaria y una elección
cambiar este orden e inaugurar la etapa de la verdadera ética, se convertirá, a partir de ahora, en teoría del desa-
emancipación humana. Dialécticamente antinómicos, los rrollo económico y en investigación de los determinismos
fines y los medios se acuerdan éticamente en la conciencia sociales. Pero será también participación activa en el mo-
del proletariado moderno que, de esta forma, se convierte vimiento social llamado a poner en práctica los imperati-
en portador y en sujeto histórico de la revolución. Clase vos y las normas que se desprenden de las condiciones
que concentra todas las taras de la sociedad y de la cual existenciales del proletariado industrial. La teoría de una
encarna el crimen notorio, el proletariado posee un carác- sociedad sin Estado, sin clases, sin intercambios moneta-
ter universal como consecuencia de su miseria universal. rios, sin terrores religiosos e intelectuales, implica una
No puede emanciparse sin emancipar todas las esferas de concepción crítica del modo de producción capitalista, de
la sociedad, y es realizando los postulados de esta ética la misma manera que el análisis revelador del proceso evo-
emancipadora como el proletariado rechaza su propio lutivo debe conducir por etapas sucesivas a la sociedad
estatuto de proletario. comunista y anarquista. Marx escribirá más tarde:
Allí donde Marx invoca la filosofía como «cabeza» y
arma intelectual de la emancipación humana, de la que el Aun cuando una sociedad ha llegado a descubrir la pista de la
proletariado sería el «corazón», nosotros preferimos ha- ley natural que preside su movimiento [ .. .] no puede sobrepa-
blar de ética, significando con esto que no se trata de una sar de un salto ni abolir por decreto las fases de su natural desa-
especulación metafísica, sino de un problema existencial: rrollo; pero puede abreviar el período de gestación y aliviar los
importa cambiar el mundo y restituirle su rostro humano dolores del parto. (El Capital, l, prefacio, 1867.)
original, y no interpretar la caricatura. Ninguna filosofía
especulativa ofrece al hombre la solución a sus problemas En suma, Marx se aplicará a demostrar científicamen-
existenciales, sólo elevando la revolución al rango de te aquello de lo que estaba ya persuadido intuitivamente y
imperativo categórico, Marx razona en función de una que le parecía éticamente necesario. Ya desde el primer
ética normativa y no por referencia a una filosofía de la esbozo de una crítica de la economía política Marx abor-
historia o a una teoría sociológica. Sólo una ciencia debía dará el análisis del capital desde un punto de vista socio-

I IO III
lógico, como poder de mando sobre el trabajo y sus pro- guesa con su competencia universal, sus ensañados intere-
ductos, teniendo este poder el capitalista, no en virtud de ses privados, su individualismo enajenado. Y, al compren-
sus cualidades personales o humanas, sino por el hecho de der perfectamente la naturaleza del Estado moderno y de
ser propietario del capital. El salariado es una esclavitud, la sociedad burguesa, Napoleón consideró el Estado
y todo aumento autoritario del salario no será más que como un fin en sí, y la vida burguesa como un instrumen-
una mejor remuneración de los esclavos. to de sus ambiciones políticas. Para satisfacer el egoísmo
de la nación francesa, instituyó la guerra permanente en
La misma igualdad del salario, tal como Proudhon la reclama, lugar de la revolución permanente. Su derrota consagró la
no hace más que generalizar la relación del obrero de hoy con victoria de la burguesía liberal que acabó de realizar en
su trabajo, relacionando a todos los hombres con el trabajo. Así 1830 sus sueños de 1789: hizo del Estado representativo
la sociedad es concebida como un capitalista abstracto. (Intro- constitucional la expresión oficial de su poder exclusivo y
ducción ... , 1844, «ÉconomÍe», II, p. 68 .) de sus intereses particulares.
El problema del bonapartismo fue la obsesión per-
Esclavitud económica y servidumbre política van jun- manente de Marx, observador atento de la sociedad fran-
tos. La emancipación política, el reconocimiento de los cesa en su evolución política y en su desarrollo económi-
derechos del hombre por el Estado moderno, tienen el co. La Revolución francesa constituía para él el periodo
mismo significado que el reconocimiento de la esclavitud clásico del espíritu político, y la tradición bonapartista
por el Estado antiguo (La Sagrada Familia, I 84 5). Esclavo una constante de la política interior y exterior de Francia.
de un trabajo asalariado, el obrero lo es también de su Así, llegó a esbozar una teoría del cesarismo moderno
propia necesidad egoísta y de su necesidad exterior. La que, si parece contradecir en parte los principios meto-
condición humana no escapa más a la servidumbre políti- dológicos de su teoría del Estado, no modifica su inicial
ca en el Estado democrático representativo que en la mo- visión anarquista. Y fue en el mismo momento en que se
narquía constitucional. «En el mundo moderno, cada uno preparaba para poner los fundamentos de su interpreta-
es al mismo tiempo miembro de la esclavitud y de la co- ción materialista de la historia, que formuló esta concep-
munidad» aunque aparentemente la servidumbre de la so- ción del Estado que lo clasifica entre los defensores del
ciedad burguesa sea el máximo de libertad. Considerados anarquismo más radical.
generalmente como garantes de la libertad individual,
propiedad, industria y religión son, de hecho, institucio- La existencia del Estado y la existencia de la esclavitud son inse-
nes que consagran este estado de servidumbre. Robes- parables.[ ... ] Cuanto más poderoso es un Estado, más político
pierre, Saint-Just y sus partidarios sucumbieron porque es un país, menos dispuesto está en buscar la razón de sus males
confundieron la antigua sociedad fundada sobre la escla- sociales en el principio del Estado, en la organización social de
vitud real con el Estado representativo moderno que la sociedad de la que el Estado es, él mismo, la expresión activa,
reposa sobre la esclavitud emancipada, la sociedad bur- consciente y oficial. (Vorwarts, 1844.)

II2 113
El ejemplo de la Revolución francesa le pareció, en- dual procedente de las relaciones entre los grupos sociales fue
tonces, lo suficientemente probatorio para poder anunciar separado de la misma sociedad; vuelto independiente en forma
una tesis que sólo parcialmente corresponde a la sociolo- de interés de Estado cuya defensa es confiada a sacerdotes del
gía política esbozada en la 1deología alemana y en sus Estado que cumplen funciones jerárquicas determinadas.
(Carta sobre la Comuna, borrador, r87r.)
reflexiones sobre el segundo Imperio y sobre la Comuna
de 1871:
Esta apasionada denuncia del poder del Estado resu-
me, de alguna manera, todo el esfuerzo de estudio y de
Lejos de ver en el principio del Estado la fuente de los males so-
reflexión crítica realizado por Marx en este campo, a par-
ciales, los héroes de la Revolución francesa percibieron, al con-
trario, en las taras sociales la fuente de los males políticos. De tir del enfrentamiento con la filosofía moral y política de
esta manera Robespierre no ve en la gran pobreza y en la gran Hegel, pasando por el periodo de elaboración de la teoría
riqueza más que un obstáculo a la democracia pura, y desea materialista de la historia, y los quince años de periodis-
establecer pues una espartana frugalidad general. El principio mo libre y profesional, sin olvidar la intensa actividad en
de la política es la voluntad. (!bid.) el seno de la Internacional obrera. La Comuna fue para
Marx la ocasión de ofrecer su último pensamiento sobre el
Cuando veintisiete años más tarde, Marx vuelve, a problema al que había reservado uno de sus seis libros de
propósito de la Comuna de París, sobre los orígenes su «Economía», y de trazar aunque sólo fueran los con-
históricos del absolutismo político representado por el tornos de esta libre asociación de hombres libres cuyo
Estado bonapartista, verá en la obra centralizadora de la nacimiento había anunciado el Manifiesto comunista.
Revolución francesa la continuación de las tradiciones
monárquicas: La Comuna no fue una revolución contra una forma cualquie-
ra de poder de Estado, legitimista, constitucional, republicano
o imperial. Fue una revolución contra el Estado como tal, con-
El aparato de Estado centralizado que, como una boa constric-
tra este monstruoso aborto de la sociedad; fue la resurrección
tor, estruja con sus órganos militares, burocráticos, eclesiásticos
de la auténtica vida social del pueblo, realizada por el pueblo.
y judiciales, omnipresentes y complicados, el cuerpo viviente
de la sociedad burguesa, fue forjado durante la monarquía (!bid.)
absoluta como arma de la sociedad que nacía en su lucha eman-
cipadora contra el feudalismo. [ ... ] La primera Revolución
V
francesa, cuya tarea era construir la unidad nacional [... ] se vio
obligada a desarrollar la obra comenzada por la monarquía
absoluta, a saber, la centralización y la organización del poder Al comparar el modo de emancipación de los siervos en el
del Estado, extender la esfera y los atributos, multiplicar los feudalismo con el de los trabajadores modernos, Marx
instrumentos, aumentar la independencia y la empresa sobrena- notaba que, a diferencia de los proletarios, los siervos de-
tural sobre la sociedad real[ ... J. El más pequeño interés indivi- bían desarrollar libremente las condiciones de vida ofreci-

114 115
das, no pudiendo, por eso mismo, más que llegar al «tra- del futuro se parecería a las revoluciones del pasado, tal
bajo libre»; por el contrario, los proletarios no podían como un cataclismo natural que tritura hombres, cosas y
afirmarse individualmente sin abolir su propia condición conciencias. Con el advenimiento del obrero moderno, la
de vida; siendo ésta idéntica a la del conjunto de la socie- especie humana empezaba el ciclo de su verdadera histo-
dad, sólo bastaba con suprimir el trabajo asalariado. Y ria; entraba en la vía de la razón y llegaba a ser capaz de
añadía esta frase que le servirá en lo sucesivo de leitmotiv realizar sus sueños, y de darse un destino a la medida de
tanto en su actividad literaria como en su acción de mili- sus facultades creadoras. Las conquistas de la ciencia y de
tante comunista: la tecnología hacían posible tal salida, pero el proletariado
debía intervenir para que la burguesía y su capital no abis-
Los proletarios se encuentran pues en oposición directa a la maran esta evolución en curso.
forma en la que los individuos de la sociedad han podido, hasta
ahora, darse una expresión de conjunto, a saber el Estado: Los triunfos de la ciencia parecen logrados al precio del envile-
deben destruir el Estado para realizar su personalidad. (1deo lo- cimiento moral. A medida que la humanidad domina la natura-
gía alemana, r846.) leza, el hombre parece convertirse en la víctima de su prójimo
y de su propia infamia. (Discurso ante los cartistas, r 8 56.)
Esta fórmula, más próxima del anarquismo de Baku-
nin que del de Proudhon, no es fruto de un momento de La revolución proletaria no tendrá pues nada de aven-
irreflexión pasional ni un gesto de político arengando una tura política; será una empresa universal llevada a cabo por
asamblea obrera. Es la conclusión lógica, en forma de pos- la inmensa mayoría de los miembros de la sociedad que
tulado revolucionario, de todo un desarrollo teórico que han tomado conciencia de la necesidad y de la posibilidad
tiende a demostrar la «necesidad histórica» de la comuna de una regeneración total de la humanidad. Al ser la histo-
anarquista. Es decir, que el advenimiento de «la sociedad ria ya mundial, la amenaza de esclavitud por parte del capi-
humana» se inscribe, según la teoría marxiana, en un largo tal y su mercado alcanza toda la tierra; de rechazo, deben
proceso histórico. Finalmente, surge una clase social que aparecer una conciencia y una voluntad de masas, que
constituye la inmensa mayoría de la población de las tiendan hacia un cambio profundo y universal de las rela-
sociedades industriales y que, como tal, puede asumir una ciones humanas y de las instituciones sociales. Cuando el
tarea revolucionaria creadora. Y para demostrar la lógica peligro de una barbarie de dimensiones planetarias amena-
de este desarrollo, Marx intentó establecer una relación de za la supervivencia de los hombres, los sueños y las utopías
causalidad entre los progresos científicos - sobre todo los comunistas y anarquistas representan la fuente espiritual
de las ciencias naturales- y las instituciones políticas y de los proyectos racionales y de las reformas prácticas,
jurídicas, por una parte, y el comportamiento de las clases susceptibles de devolver a la especie humana el gusto de la
sociales antagónicas, por otra. Contrariamente a Engels, vida según las normas de una razón y de una imaginación
Marx nunca pensó que la transformación revolucionaria vueltas igualmente hacia la primavera del destino humano.

II6 I 17
N o se salta del reino de la necesidad al reino de la sus propias instituciones, y constituirse así en clase domi-
libertad, como pensaba Engels, y no puede haber un pasa- nante de la sociedad. Comparado con los siglos de violen-
je directo del capitalismo al anarquismo. La barbarie eco- cia y de corrupción que ha necesitado el capitalismo para
nómica y social que ha instaurado el modo de producción dominar el universo, la duración del proceso de transición
capitalista no podrá desaparecer como resultado de una que ha de llevar a la sociedad anarquista sería otro tanto
revolución política preparada, organizada y dirigida por más corta, y conocería otra tanta menos violencia, que la
una elite de revolucionarios profesionales pretendiendo acumulación del capital y la concentración del poder esta-
actuar y pensar en nombre y en provecho de la mayoría tal opondrían un proletariado de masa a una burguesía
de explotados y alienados. Constituido en clase y en par- numéricamente débil.
tido en las condiciones de la democracia burguesa, el pro-
letariado se libera él mismo al luchar por conquistar esta
Para transformar la propiedad privada y parcelada, objeto del
democracia: convierte el sufragio universal, todavía ayer
trabajo individual, en propiedad capitalista se habrá necesitado
«instrumento de engaño», en un medio de emancipación.
más tiempo, más penas y esfuerzos que el que exigirá la meta-
Una clase que constituye la inmensa mayoría de una morfosis de la propiedad capitalista en propiedad social, ya que
sociedad moderna, no se aliena políticamente más que aquella ya reposa sobre un modo de producción colectivo. Allí
para triunfar sobre la política, y no conquista el poder del se trataba de la expropiación de la masa por algunos usurpado-
Estado más que para utilizarlo contra la minoría antes res; aquí se trata de la expropiación de algunos usurpadores por
dominante. La conquista del poder político es por natura- la masa. (El Capital, I, «Économie>>, I, p. 1240.)
leza un acto «burgués»; sólo se convierte en acción prole-
taria por la finalidad revolucionaria que le confieren los Marx no elaboró en todos sus detalles una teoría de la
autores de este cambio. Tal es el sentido de este periodo transición, y podemos constatar notables diferencias entre
histórico que Marx no dudó llamar «dictadura del prole- los distintos esbozos teóricos y prácticos diseminados en
tariado», precisamente para subrayar la diferencia con la su obra. De todas formas, a través de estas afirmaciones, a
dictadura ejercida por una elite, la dictadura en el sentido veces contradictorias, un principio básico permanece
jacobino del término. Ciertamente, al atribuirse el mérito intacto y constante, hasta el punto de permitir la recons-
de haber descubierto el secreto del desarrollo histórico de trucción coherente de tal teoría. Y es quizá sobre este pun-
los modos de producción y de dominio, Marx no podía to que el mito de la fundación del «marxismo» por Marx y
imaginar que su enseñanza sería usurpada, en el siglo xx, Engels revela su nocividad. Mientras que Marx hacía del
por revolucionarios profesionales que se arrogarían el postulado de la autopraxis proletaria el criterio de cual-
derecho de personificar la dictadura del proletariado. De quier acción de clase y de cualquier conquista política ver-
hecho, Marx sólo contempló esta forma de transición daderas, Engels acabó, sobre todo después de la muerte de
social para aquellos países cuyo proletariado había sabido su amigo, por desunir los dos elementos que forman el
aprovechar el periodo de democracia burguesa para crear movimiento obrero, la acción de clase -la Selbsttatig-

II8 119
keit- del proletariado, de una parte, y la política de parti- por una asociación que excluirá las clases y su antagonismo, y
do, de otra. Marx pensaba que, más que cualquier acto ya no habrá más poder político propiamente dicho, ya que el
político aislado, la autoeducación comunista y anarquista poder político es precisamente el resumen oficial del antagonis-
mo en la sociedad civil. Mientras, el antagonismo entre el prole-
era parte integrante de la actividad revolucionaria de los
tariado y la burguesía es una lucha de clase a clase, lucha que
obreros: a ellos incumbía ser capaces de conquistar y ejer-
llevada a su más alta expresión es una revolución total. [ ... ]No
cer el poder político como medio de resistir a las tentativas digáis que el movimiento social excluye el movimiento político.
de la burguesía de reconquistar y recuperar su poder. El No hay ningún movimiento político que no sea a la vez social.
proletariado debe constituirse temporal y conscientemen- Solamente en un determinado orden de cosas, donde no habrá
te en fuerza material para defender su derecho y su pro- más clases y antagonismo de clases, las evoluciones sociales deja-
yecto de transformar la sociedad, realizando progresiva- rán de ser revoluciones políticas. (Anti-Proudhon, r 847.)
mente la comunidad humana. Al luchar por afirmarse
como fuerza de abolición y de creación, la clase obrera - El enunciado de Marx es de un realismo fuera de cual-
que «de todos los instrumentos de producción es el mayor quier interpretación «idealista». Este discurso de futuro
poder productivo»- asume el proyecto dialéctico de una debe entenderse como el anuncio de un proyecto norma-
negación creadora; se arriesga con la alienación política en tivo comprometiendo a los trabajadores a conducirse en
vistas de volver superflua la política. Semejante proyecto revolucionarios, al mismo tiempo que luchan política-
nada tiene en común ni con la pasión destructiva de mente. «La clase obrera o es revolucionaria o no es nada»
Bakunin, ni con el apocalipsis anarquista de Coeurderoy. (carta a J. B. Schweitzer, 1865). Es el lenguaje de un pensa-
El esteticismo revolucionario no cabía en este proyecto dor cuya rigurosa dialéctica le impide, contrariamente a la
político concebido para hacer triunfar la supremacía vir- de Proudhon o de Stirner, deslumbrar con el empleo sis-
tual de las masas oprimidas y explotadas. La Internacional temático de la paradoja gratuita y de la violencia verbal. Y
obrera podía, a los ojos de Marx, convertirse en esta orga- si no queda ni puede quedar todo resuelto en esta dialéc-
nización de combate combinando el poder del número y el tica demostrativa de los fines y de los medios, no es menor
espíritu revolucionario que el anarquismo proudhoniano su mérito de incitar a las víctimas del trabajo alienado a
concebía de manera bien distinta. Afiliándose a la AIT, comprenderse y a educarse ellas mismas para, conjunta-
Marx no abandonó su posición contra Proudhon en 1847, mente, emprender una enorme obra de creación colectiva.
cuando se trataba de definir un anarquismo antipolítico En este sentido, el llamamiento de Marx continúa siendo
realizable por un movimiento político: actual a pesar del marxismo triunfante, e incluso a causa
de este triunfo.'
¿Quiere esto decir que después de la caída de la vieja sociedad Vemos pues con este resumen que la teoría social de
habrá una nueva dominación de clase que se res4mirá en un Marx se presenta expresamente como una tentativa de
nuevo poder político? ¡No! [.. .] En el transcurso' dé su desarro- análisis objetivo de un movimiento histórico, y no como
1
llo, la clase trabajadora substituirá a la antigua sociedad civil un código moral o político de una praxis revolucionaria

120 121
que tiende a realizar un ideal de vida social; como estudio explotadora, desaparece, y las funciones gubernamentales se
científico de un proceso de desarrollo que engloba hechos transforman en simples funciones administrativas. (Las Preten-
e individuos, y no como una colección de normas al uso didas escisiones en la Internacional, Ginebra, 1 872.)
para partidos y elites aspirantes al poder. Sin embargo,
esto no es más que el aspecto externo y manifiesto de esta
teoría que sigue una doble trayectoria conceptual, una que NOTAS

posee una orientación rigurosamente determinista, y la


r. El marco limitado de este ensayo no nos permite ampliar nuestra
otra que se dirige libremente hacia el objetivo imaginario demostración; nos limitamos pues a citar tres textos que destruyen la
de una sociedad anarquista. leyenda -bakuninista y leninista- de un Marx <<adorador del Estado» y
<<apóstol del comunismo de Estado», o que identifica la dictadura del pro-
letariado con la dictadura de un partido, y aun de un hombre.
N o es en el pasado sino únicamente en el futuro donde la Re- a) <<Notas al libro de Bakunin Estatismo y anarquía>>(Ginebra,1873,
volución social del siglo XIX podrá encontrar la fuente de su en ruso). Temas principales: dictadura del proletariado y mantenimiento
poesía. No podrá empezar por ella misma antes de haberse libe- de la pequeña propiedad agrícola; condiciones económicas y revolución
rado de cualquier creencia supersticiosa en el pasado. (Diecio- social; desaparición del Estado y transformación de las funciones políticas
cho Brumario, 18p.) en funciones administrativas de las comunas cooperativas autoges-
tionadas.
b) Crítica del programa del partido obrero alemán (Programa de
El pasado es la insoslayable necesidad, y el observa- Gotha), 1875. Temas principales: las dos fases de la evolución de la socie-
dad comunista fundada sobre el modo de producción cooperativa; la bur-
dor armado con todos los instrumentos de análisis es ca-
guesía, clase revolucionaria; acción internacional de las clases obreras; crí-
paz de explicar el encadenamiento de los fenómenos aper- tica de la <<ley de bronce del salario>>; papel revolucionario de las coopera-
cibidos. Pero, si vano es esperar el cumplimiento de todos tivas obreras de producción; enseñanza primaria liberada de la influencia
los sueños que la humanidad, a través de sus profetas y sus de la religión y del Estado; dictadura revolucionaria del proletariado con-
siderada como transición política hacia una transformación de las funcio-
visionarios, ha podido alimentar, al menos el futuro po-
nes estatales en funciones sociales.
dría ofrecer a los hombres el fin de las instituciones que e) Comuna agraria y perspectivas revolucionarias en Rusia (respues-
han reducido su vida a un permanente estado de servi- ta a Véra Zassoulitch), 188 r. Temas principales: la comuna rural, elemen-
dumbre en todos los campos sociales. Tal es, expuesta to de regeneración de la sociedad rusa; ambivalencia de la comuna e
influencia del medio histórico; desarrollo de la comuna y crisis del capita-
rápidamente, la relación entre la teoría y la utopía en la
lismo; emancipación campesina y exacciones fiscales; influencias negativas
enseñanza de Marx, que se proclamaba formalmente y riesgos de desaparición de la comuna; amenazada por el Estado y por el
«anarquista» cuando escribía: capital la comuna rusa sólo puede ser salvada por la revolución rusa.
Estos tres documentos constituyen en cierta medida la quintaesencia
del libro que Marx pensaba escribir sobre el Estado. Convendría recordar
Todos los socialistas entienden por anarquía esto: el objetivo
aquí varios escritos de Engels sobre el tema del Estado, relacionándose
del movimiento proletario, la abolición de las clases; una vez directa o indirectamente a la teoría de Marx, sin que no obstante hubiera
alcanzado, el poder del Estado, que sirve para mantener a la coincidencia absoluta entre las dos posiciones.
gran mayoría productora bajo el yugo de una pequeña minoría

122
123
,
INDICE

Nota preliminar. Por ]oaquim Sirera 9

Prefacio. Claves para una lectura de Rubel.


Por Margaret Manale I 3

EL PROYECTO INTELECTUAL DE MARX I9


La leyenda de Marx o Engels fundador (1972) 2I
Plan y método de la «Economía» (1973) 37
Marx, teórico del anarquismo (1973) 93

LA OBRA DE CRÍTICA I25


El crecimiento del capital en la URSS ( 19 57) I 27
La sociedad humana y su prehistoria (1994) I 59

MARX Y EL MOVIMIENTO OBRERO 191


Marx y la democracia (1962) 193
El partido proletario en Marx ( 1961) 2 I 3
Tesis sobre Marx hoy ( 1984) 2 31

OBRAS DE MAXIMILIEN RUBEL 2 53