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Alimentación del adulto mayor

La alimentación de los adultos mayores es un factor importante


para conservar la salud. Debe ser equilibrada, variada y
culturalmente aceptada.
Particularidades de de este período de la vida
Principales cambios físicos y metabólicos:

 Pérdida de la talla
 Disminución de la masa ósea y muscular (peso)
 Aumento del porcentaje de grasa
 Pérdida de los dientes
 Cambios en el sistema digestivo
 Incremento en la vulnerabilidad ante diversas enfermedades
 Alteraciones óseas y osteoporosis
 Disminución en el consumo de energía
 Disminución del metabolismo basal
 Disminución del porcentaje de agua corporal
 Cambios a nivel cardiovascular, respiratorio y músculo esquelético
 Reducción de la capacidad contráctil del músculo cardiaco
 Reducción de la capacidad de esfuerzo físico y al estrés
 Descoordinación motora: cambios en la postura, forma de caminar,
capacidad visual y auditiva
 Afectación de los tres tipos de memoria (de corto, mediano y largo plazo)
 Alteraciones del sueño
 Menor tolerancia al frío (por menor regulación de la circulación periférica y
alteraciones de la tiroides)
 Intolerancia a los niveles de glucosa
 Menor actividad física
Factores que aceleran el envejecimiento:
Existen varios factores físicos que pueden acelerar el proceso del
envejecimiento. Entre ellos está la alimentación excesiva, el estrés,
la hipertensión, el tabaquismo y alcoholismo y la obesidad.,Pero
también existen otros factores como el sedentarismo que resulta en
poca participación social y laboral del adulto mayor y así en soledad.
Factores que retardan el envejecimiento:
Entre los factores que retardan el envejecimiento, ósea que pueden
ayudar al adulto mayor a gozar de una buena salud hasta una edad
muy avanzada es el sueño tranquilo, actividad física continua, una
adecuada nutrición y alimentación y la participación socio laboral.
Consecuencias de la alimentación en esta edad
La comida en este período de la vida debe tener las siguientes
características:
- Fácil de preparar
- Higiénica
- Estimulante para el apetito
- Bien presentada
- Apetecible
- De fácil masticación
- De fácil digestión
Ante todo, la comida debe ser fácil de asimilar por la persona. Esto
significa que sus piezas dentarias o prótesis deben estar en buen
estado. Hay que considerar que alimentos duros o muy secos no son
los apropiados. Por lo tanto, una buena opción es la dieta semisólida
o blanda (Ejemplo: carne molida, verduras y frutas ralladas o
cocidas.)
Una alimentación deficiente puede conllevar problemas médicos
como osteoporosis, anemia, desnutrición, alteraciones neurológicas.
Así que, al planificar la alimentación del adulto mayor se debe tomar
en cuenta la pirámide nutricional, con las características de
preparación ya descritas.
Hábitos alimentarios
Se recomienda tomarse el tiempo necesario para la comida, comer
lento y masticar bien, para permitir una buena asimilación de los
alimentos. El adulto mayor debe ingerir cuatro comidas al día. Es
importante cuidar las piezas dentarias o prótesis.
Entre unos bueno hábitos para la eliminación intestinal son:
-No esperar el último momento para ir al baño
-Evitar el uso de laxantes
-Consumir alimentos ricos en fibras, como frutas y legumbres y
tomar dos litros de agua diarios
-Realizar actividad física periódica y regular
Requerimientos nutricionales del adulto mayor
1gr de proteína por cada kilo de peso al día

Necesidades de alimentos
A continuación un cuadro que resume las necesidades de alimentos
en el adulto mayor:

www.senama.cl

Otras recomendaciones nutricionales:

 Reemplazar las carnes rojas por pollo (sin piel) y pescado


 Ingerir huevos, uno a dos por semana
 Aumentar el consumo de fibra
 Disminuir el consumo de té y café
 Reducir el consumo de sal
 Moderar el consumo de azúcar
 Beber entre 6 a 8 vasos de agua en el día (dos litros)
Ejemplos de menus

Temas relacionados
Alimentación en los adultos

Los adultos jóvenes pueden consumir


cantidades proporcionales de proteínas,
glúcidos y lípidos. Si practican deportes
es recomendable aumentar
adecuadamente dichas cantidades. En
cambio el adulto mayor de cuarenta años
debe disminuir elconsumo de azúcares y
grasas para evitar enfermedades
cardiovasculares y diabetes.

El gasto de energía en los adultos suele


reducirse con la edad, por cambios en el
peso corporal, por una reducción de la
actividad física o por un aumento de la
incidencia de enfermedades o condiciones
de invalidez. Por ello, las necesidades de
energía son menores que en los niños y
adultos jóvenes.
Los ancianos cuya actividad muscular va disminuyendo, requieren menos calorías. Sin embargo,
deben consumir alimentos de los tres grupos en cantidades menores que el adulto, además,
conviene en esta edad disminuir la cantidad de refrescos y dulces y aumentar el consumo de calcio,
porque este mineral suele perderse fácilmente en esta etapa del ciclo vital causando una
enfermedad llamada osteosporosis, la cual tiene que ver con el desgaste de los huesos
Consumo de alimentos y enfermedades.
Resulta irónico comprobar que en todos los países, incluso en los más desarrollados, las
enfermedades relacionadas con los hábitos alimenticios de las personas son cada día más
abundantes. Algunos malos hábitos alimenticios pueden llevar a la desnutrición y la obesidad, así
como problemas cardiovasculares, hipertensión, diabetes y otras enfermedades causadas por
factores de distinta naturaleza, algunos relacionados con la carencia o consumo excesivo de cierto
tipo de nutrientes, otros relacionados con problemas propios del organismo y un tercer factor,
eleconómico, que impide la adquisición de los alimentos básicos para una buena alimentación.

Desnutrición y obesidad

Para que una persona goce de un buen


estado de salud, debe, entre otras cosas,
mantener un peso adecuado, y para ello es
necesario que consuma una cantidad
suficiente de alimentos. De no ser así,
puede ocurrir un déficit de nutrientes,
que provocaría desnutrición, o un exceso
de nutrientes, que originaría obesidad.
Estas dos situaciones producen
desequilibrios orgánicos que pueden llegar
a transformarse en enfermedades.

Coloca el cursor sobre cada uno de los niños para que


leas el mensaje

La desnutrición es un estado patológico que resulta


del bajo consumo y la utilización inadecuada de los
nutrientes durante un período prolongado de tiempo. Se
manifiesta en la persona por medio de una talla y peso
muy inferiores a los que debería tener según su edad.
Este estado puede afectar el crecimiento y el desarrollo
mental, y, como consecuencia, influir de manera negativa
en la actividad física y el rendimiento escolar. Un niño
desnutrido se vuelve perezoso e inapetente. Además, la
desnutrición puede acarrear problemas intelectuales lo
cual impide la participación del individuo en la sociedad
de una manera productiva.
La obesidad, a diferencia de la
desnutrición, se origina por el consumo
excesivo de azúcares,grasas y harinas,
que progresivamente hacen aumentar el
peso; si no se controla a tiempo, puede
generar enfermedades
cardiovasculares,diabetes, exceso de
colesterol o hipertensiónarterial. En los
países desarrollados es cada vez mayor el
número de niños cuyo peso es superior al
que se considera normal. La obesidad a
menudo está relacionada con el consumo
de alimentos indebidos y con la falta de
ejercicios.

¿Qué hacer para evitar la obesidad?

 Reducir la ingesta de grasas.


 Aumentar el consumo de fibras.
 Reducir el consumo de sal.
 Reducir el consumo de azúcares y harinas.
 Practicar ejercicios físicos.
 Ingerir sólo las calorías necesarias de acuerdo con la edad, tamaño y peso.

Enfermedad cardiovascular

En Venezuela, las enfermedades cardiovasculares


ocupan la primera causa de muerte después de los
accidentes de tránsito. Estas enfermedades constituyen
un problema muy grave y ocurren, especialmente, por un
consumo excesivo de alimentos ricos en grasas,
colesterol y proteínas de origen animal. Cuando esto
sucede, las arterias aumentan su grosor y acumulan gran
cantidad de grasa, provocando diversas enfermedades
del corazón y, algunas veces, hasta infartos y muerte.
Además de los problemas de alimentación, hay otros
factores que contribuyen a que se produzcan este tipo
de enfermedades, como son el fumar, la falta de
actividad física y la tensión nerviosa.

La hipertensión Es una enfermedad


que se caracteriza por el aumento de la
presión sanguínea en las arterias y, por
consiguiente, al corazón, riñones y
cerebro, causando ataques cardíacos,
falla renal y accidentes cerebro-
vasculares conocidos como derrames
cerebrales. Una de las principales causas
de la hipertensión es el consumo de
alimentos muy condimentados,
principalmente por la sal. La sal siempre
está presente en la dieta de muchos
venezolanos, pero su consumo excesivo
puede tener efectos muy graves en la
salud del organismo.

Diabetes Es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de azúcar en la sangre debido a
la insuficiencia de insulina, sustancia secretada por el páncreas. Si la insulina falta, el organismo no
puede transformar y utilizar el azúcar proveniente de la ingestión de hidratos de carbono, debido
a esto, el azúcar permanece en la sangre y abandona el cuerpo por la orina, sin haber podido ser
utilizada por los tejidos y órganos que la necesitaban.

Si la diabetes no es demasiado grave se puede controlar adecuando el régimen alimenticio del


paciente, de lo contrario, se debe inyectar insulina al enfermo. No obstante, la diabetes sin un
tratamiento médico adecuado puede acarrear la muerte repentina.

Los factores más importantes relacionados con las causas de diabetes son el exceso de peso y la
herencia. Es una enfermedad que puede afectar a niños, jóvenes, adultos y ancianos. Para evitarla,
se recomienda controlar la obesidad, especialmente el consumo excesivo de alimentos que
contengan azúcares, a fin de mantener el peso dentro de lo normal. Es importante adoptar buenos
hábitos alimenticios y de vida para prevenir esta enfermedad.
Otras enfermedades

 Si existe déficit en la ingestión de algunas vitaminas se produce la avitaminosis que origina


ciertos cuadros patológicos, como por ejemplo, la pérdida de la vista por carencia de
vitamina A y la predisposición a infecciones por carencia de las vitaminas A, C y E.
Generalmente, la avitaminosis se puede presentar por la carencia de varias vitaminas a la
vez (poliavitaminosis), producida por una alimentación deficiente o por la presencia de
trastornos digestivos.
 La carencia de minerales también contribuye a la presencia de enfermedades como
anemias, por la carencia de hierro o el bocio por la falta de consumo de yodo. Todas estas
deficiencias pueden retardar el crecimiento y el desarrollo mental del niño.
 Igualmente, el consumo exagerado de alimentos proteínicos puede producir enfermedades
del riñón porque, si se recarga su funcionamiento, no se utilizan debidamente las proteínas
y se altera su función excretora.

La alimentación
en el adulto mayor

El adulto mayor constituye un segmento poblacional en crecimiento, con reconocido


protagonismo en el seno familiar y en el ámbito socio-comunitario. Algunos autores lo
circunscriben a las edades comprendidas por encima de los sesenta años, si bien es cierto que
estas clasificaciones son relativas y devienen productos de construcción social, en
dependencia de la cultura y de los criterios científicos predominantes.

Todo este proceso se encuentra contextualizado en un entorno donde las proyecciones


demográficas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indican que en el 2000 las
personas de 60 años y más aumentaron a 590 millones, y para el 2025 pueden ser
1 100 millones, lo que significará un aumento de 224% con respecto a 1975. Cuba tiene
y tendrá un envejecimiento notable de su población: al iniciar el siglo xxi casi 14,1% de la
población cubana tenía sesenta años o más y en el 2025 uno de cada cuatro cubanos tendrá
más de 60 años.

El comportamiento alimentario del adulto mayor puede determinar su calidad de vida, por lo
que el abordaje de este tema alcanza un significado especial en la última década.
Si bien es cierto que la longevidad está determinada por factores genéticos, se reconoce que
los factores ambientales, entre ellos la alimentación, intervienen en el proceso de
envejecimiento y la duración de la vida. Para la valoración de los hábitos alimentarios en
el adulto mayor es importante destacar que no sólo intervienen los factores biológicos, sino que
el comportamiento alimentario se nutre de factores culturales, sociales, económicos, religiosos,
históricos y muchas otras influencias que se inician desde las edades tempranas.

De este modo, el componente nutricional en este ciclo de la vida adquiere particular relevancia
por la vulnerabilidad del adulto mayor, expresada en los cambios metabólicos
y orgánicos que se producen durante el proceso de envejecimiento y también por la aparición
de factores de riesgo asociados a la malnutrición que, además de físicos, pueden ser
psicológicos y socioculturales.
Las necesidades de energía durante esta etapa disminuyen con el descenso de la masa
corporal magra, del índice metabólico y de la actividad física. Con relación a la ingesta de
proteínas, vitaminas, minerales, fibra dietética y líquidos, varios autores sugieren que debe
incrementarse su consumo en esta etapa de la vida. De igual forma, se produce una pérdida
del sentido del gusto y el olfato, la disminución de los movimientos peristálticos del intestino y
deficiencias en la masticación por el mal estado de la dentadura. Los cambios psicosociales y
la monotonía de la dieta, junto a las afecciones patológicas, asociadas a diversos tratamientos
farmacológicos, determinan la necesidad de adecuar
la alimentación de las personas mayores a esta nueva situación.

Por tal motivo los especialistas en nutrición recomiendan confeccionar dietas que, con un
menor aporte calórico, proporcionen una adecuada densidad de nutrientes. El consumo
de líquidos se comporta por encima de las necesidades de otros grupos etarios, por lo que se
recomienda que los adultos mayores estén atentos a la hidratación de su organismo. Los
requerimientos energéticos se comportan en el orden de las 1 600-2 000 kilocalorías, en
dependencia de las fuentes (National Research Council, FAO, especialistas de experiencia en
geriatría, entre otras).

En resumen, si bien las necesidades en calorías disminuyen, los requerimientos en elementos


nutritivos de base parecen ser más o menos constantes. La distribución de nutrientes debe ser
rica en proteínas, moderada en carbohidratos, pobre en grasas y abundante en fibra vegetal o
dietética.

De gran trascendencia resultan la soledad y el aislamiento que pueden incidir muy


desfavorablemente en la forma de alimentación del adulto mayor, ya que la falta de afectividad,
así como la carencia de proyectos de vida y de relaciones sociales, pueden derivar hacia un
consumo desequilibrado, expresado en varias manifestaciones (anorexia, obesidad, depresión
emocional, creencias dietéticas erróneas, etcétera). Es por ello que se insiste en la necesidad
de garantizar que las prácticas alimentarias del adulto mayor se realicen en un contexto
agradable donde haya socialización. Se ha determinado que
el aislamiento influye de forma muy desfavorable en el estilo de comer de este grupo, sin
descuidar el enfoque de género, donde las mujeres conceden más importancia a los aspectos
de servicio y sociabilidad, y en el caso de los hombres se proyectan un poco más por la
satisfacción de su apetito.

El tema de la cultura alimentaria en este grupo resulta vital, y mucho puede contribuir al logro
de una perspectiva más favorable en la formación de hábitos alimentarios adecuados para sí y
el resto de las personas. Por ello la educación permanente en materia de alimentación
representa una alternativa loable para mejorar las actitudes alimentarias de este grupo etario,
lo que propicia la elevación de su calidad de vida. La cultura alimentaria es de gran significado
para el tratamiento de esta temática y representa un conjunto de valores, sintetizados en
múltiples manifestaciones asociadas a los modos y estilos del comer, que constituyen reflejos
del proceso histórico local y mundial en que se desarrollan, con una aspiración futura de
perfeccionamiento, y donde la educación constituye su herramienta transformadora.

En tal sentido, vale recalcar que muchos investigadores en Cuba y el mundo trabajan con las
personas comprendidas en las edades tempranas donde se forman las conductas alimentarias.
Sin embargo, expertos señalan que el adulto mayor presenta una especial sensibilidad al
cambio de sus patrones alimentarios, si ello pone en riesgo su salud. También son
prácticamente los responsables de la formación de hábitos alimentarios en la familia.

Específicamente, el tema de la educación alimentaria y nutricional en el adulto mayor ha sido


asumido por las Cátedras Universitarias del Adulto Mayor, desde su fundación en el 2000, y
constituyen un escenario propicio donde se imparten clases de cultura alimentaria, con gran
aceptación de los cursantes. En este contexto el adulto mayor se considera un sujeto en
desarrollo, por lo que la adquisición de informaciones y nuevos conocimientos relacionados con
la alimentación, puede ejercer un efecto favorable en su comportamiento alimentario.

En realidad la vejez por sí sola no justifica un régimen alimentario estricto (excepto cuando se
presentan enfermedades crónico-degenerativas), si se tiene en cuenta que los preceptos de
alimentación equilibrada deben cumplirse durante toda la vida. Aun así se debe seguir pautas y
procurar corregir las prácticas alimentarias erróneas, que en esta etapa de la vida adquieren un
significado más comprometedor. Por lo general se presentan cuadros de malnutrición en este
ciclo, tanto por comer demasiado, como por subalimentación.

Vale destacar que resulta un verdadero desafío el tratamiento nutricional y alimentario de este
grupo, por la multifactorialidad de este proceso y la falta de contrastabilidad en esta materia,
para lo que se sugieren las recomendaciones siguientes:
• Reducir al máximo las grasas de origen animal y priorizar el consumo de aceites vegetales,
ricos en ácidos grasos insaturados, como el aceite de soja, girasol, maíz, maní, sésamo y oliva.
• Limitar el consumo de azúcares de rápida absorción.
• Aumentar la ingesta de líquidos.
• Consumir vegetales y frutas, en cantidades de cinco raciones diarias, siempre que sea
posible.
• Aumentar el consumo de pescados y aves.
• Reducir la sal común.
• Preparar los alimentos de forma agradable y sencilla.
• Emplear las plantas aromáticas para saborizar las comidas (ajo, cebolla, perejil, apio,
albahaca, etcétera).
• Adecuar la preparación de alimentos a las limitaciones físicas del adulto mayor, asociadas a
enfermedades o procesos físicos degenerativos.
• Tener en cuenta los gustos y preferencias alimentarias del adulto mayor, sin violentar los
principios de una dieta sana.
• Estimular su capacidad para asumir nuevos gustos y alimentos novedosos y sanos.

A partir de los 60 años las personas somos consideradas adultos mayores


y como en todas las etapas de la vida, la correcta nutrición es fundamental.
En ese sentido debemos considerar no sólo comidas nutritivas, sino formas
de comida adecuadas a la condición de salud de la persona quien
además, por el mismo proceso de envejecimiento, tiene funciones en su
cuerpo disminuidas que pueden comprometer su nutrición.
En el adulto mayor la función del esfínter esofágico y del estómago está
disminuida, la motilidad intestinal es menor lo que conduce con frecuencia a la
constipación. Esto amerita que los alimentos contengan un aporte de fibra
suficiente (que pueda masticar: compota de ciruelas, guindones,
betarraga) y que los alimentos en general no demanden un arduo trabajo
digestivo (evitar frituras, preparaciones con mucha mezcla de ingredientes, sí
incluir carnes de textura blanda como pescado o carne molida, purés, soufflés de
verdura etc.).
Es muy frecuente la aparición de intolerancia a la lactosa que es un tipo de
azúcar presente en la leche, en ese caso puede consumir leche sin lactosa.
También intolerancia al gluten, en ese caso habría que eliminar toda fuente
de trigo, avena, cebada, centeno.
El nivel de absorción de nutrientes disminuye por lo que hay vitaminas y
minerales que pudieran estar en riesgo de deficiencia entre ellos,
hierro (bazo, sangrecita), zinc (mariscos, carnes, huevo),calcio (leche,
soya, ajonjolí, almendras), vitamina B12 (vísceras y huevo), ácido
fólico (vísceras, frutas y verduras) y vitamina D (sardinas, salmón, yema de
huevo, leche, champiñones). Esta última de especial atención ya que además
de la menor absorción, hay una menor síntesis a través de la piel por
menor exposición al sol y disminución de la función renal.
Es necesario que tenga sus 3 comidas principales y 2 meriendas, pensando
en incluir siempre carnes y pescado, cereales integrales, verduras y frutas
blandas, grasa vegetal no sometida a cocción (palta, aceitunas, aceite etc.).
Se le debe recordar la toma de líquidos ya que el estímulo de la sed en ellos
va disminuyendo. Evitar desayuno y cena abundantes ya que la digestión
es lenta y puede desplazar el almuerzo o generar dificultad para dormir.
Por: Licenciada Sara Abu Sabbah – nutricionista

Importante
introducción

Las personas mayores forman un grupo de población bastante heterogéneo, existiendo además una gran
discrepancia a la hora de establecer el momento preciso de inicio de esta etapa. La gran mayoría de
autores considera que la vejez comienza con la jubilación -a partir de los 65 años-, más por razones
socioeconómicas que fisiológicas. Dentro de esta etapa pueden diferenciarse entre ancianos jóvenes (de
65 a 74 años), ancianos mayores (de 75 a 85 años) y ancianos viejos (mayores de 85 años).
El envejecimiento forma parte de los procesos fisiológicos a los que están sometidos los seres vivos
desde que nacen. Actualmente, se considera el envejecimiento como una etapa más de la vida y no una
patologiá . La forma de presentarse y la velocidad del envejecimiento es distinta en cada persona. Existen
diferentes factores que tienen gran influencia en el proceso del envejecimiento, como los genéticos,
ambientales, la alimentación y por supuesto la actividad física. En el anõ 2001, la OMS acuño el concepto
de “envejecimiento activo”, que hace referencia al proceso de optimización de las oportunidades de salud,
participación y seguridad, con el objeto de mejorar la calidad de vida a medida que las personas
envejecen, siendo necesario para ello mejorar los hábitos de vida, haciendo especial hincapié en la
alimentación, actividad fiś ica y la adopción de un estilo de vida saludable, libre de tóxicos como el tabaco.

Importancia de la nutrición en mayores Tanto en España como en los demás países desarrollados, el
número de personas mayores -tercera edad-, está aumentando paulatinamente. Se espera que en el año
2050 el porcentaje de personas con más de 65 años alcance el 33,2% de la población total, posicionando
a España como el segundo paiś con más personas mayores del mundo tras Japón. El envejecimiento de
la población puede considerarse como un éxito de la política sanitaria y de desarrollo sociocultural. Pero
por otra parte, también representa un desafío para toda la sociedad, la cual debe adaptarse a este
cambio. Esto implica potenciar el envejecimiento activo, con el fin de mejorar al máximo la salud de este
colectivo, su capacidad funcional, así como la participación social y su seguridad. El aumento de la
población de personas mayores se debe a un incremento en la esperanza de vida, influenciado por los
avances de la ciencia, pero debe ir acompañado de un estado de salud en el que este colectivo pueda
desarrollar una vida activa e independiente. Por esta razón, la nutrición tiene especial relevancia para
alcanzar un estado de salud satisfactorio y en la prevención de la enfermedad.
La OMS, en la Conferencia Internacional de la Nutrición en 1992, describe a la población de edad
avanzada como uno de los colectivos más vulnerables desde el punto de vista nutricional, debido a
diferentes factores de riesgo, entre ellos la disminución de la ingesta. Durante el envejecimiento, se
producen una serie de cambios fisiológicos dando lugar a una pérdida de masa muscular, una menor tasa
metabólica y simultáneamente, se reduce la actividad física, por lo que sus requerimientos nutricionales
varían. Además de los cambios fisiológicos, también influye en las carencias nutricionales la falta de
información en el ámbito de la nutrición, las discapacidades, la falta de autonomía, los escasos medios
económicos, el desinterés por la alimentación, la soledad, el aislamiento social o el deterioro cognitivo. Un
estado nutricional inadecuado repercute en el funcionamiento del organismo y podría favorecer el
desarrollo de enfermedades y, en consecuencia convertirse en sujeto dependientes. Las residencias de
ancianos deben hacer especial énfasis para que no se produzcan estados de malnutrición, pues estos
ancianos no pueden elegir con libertad los alimentos que se ajustan a los requerimientos nutricionales
particulares y por tanto, es un colectivo todavía más sensible. Por ello, debe ser la sociedad en general y
las instituciones competentes en particular, las que deben responsabilizarse para que se cubran las
necesidades nutricionales específicas de esta población tan vulnerable.

Cambios fisiológicos asociados al envejecimiento El comité de expertos de la OMS define el


envejecimiento como “un proceso biológico, inevitable, en el que tienen lugar una serie de cambios
fisiológicos, característicos de cada especie, que van a ocasionar una limitación de la capacidad de
adaptación del organismo al ambiente. Se inicia con el nacimiento y tiene como resultado final la muerte
del organismo”. Durante esta etapa se producen una serie de cambios que se describen a continuación.
1. Cambios metabólicos
Todas las reacciones que forman parte del metabolismo, se enlentecen poco a poco conforme aumentan
los años de vida y disminuye por tanto el consumo de oxígeno. La capacidad de síntesis, degradación y
excreción de grasas disminuye y por tanto, tienden a acumularse tanto en la sangre como en los tejidos.
Además, se reduce el anabolismo y catabolismo de las proteínas. Disminuye la tolerancia a la glucosa, de
forma que podría aumentar la glucemia, una disminución en la liberación de la insulina o una menor
respuesta en los tejidos a dicha hormona. La tasa del metabolismo basal desciende debido a que se
reduce la masa muscular, que es la más activa desde un punto de vista metabólico.
2. Composición corporal
En las personas mayores se produce un aumento del tejido adiposo y una pérdida de tejido óseo y
muscular. Se deposita más grasa en el tronco y alrededor de las vísceras y aumenta también la grasa
subcutánea. La columna vertebral se reduce de forma que se pierde 1 cm de altura por década. Además,
hay una pérdida de agua intracelular. También pueden verse afectadas las capacidades de la función
osteoarticular y se acentúa el desarrollo de la osteoporosis, que se presenta con mayor severidad en la
mujer. Si estas patologías son muy graves, puede llevar a la inmovilidad y a la dependencia.
3. Sistema digestivo
Los cambios que se producen durante el envejecimiento van a afectar al apetito, la masticación, la
digestión y la absorción de nutrientes. Se reducen los receptores del gusto y del olfato, lo que puede influir
negativamente en el interés por los alimentos.
Por otra parte, la pérdida de dentición - propia de esta edad-, afectaría a la alimentación, de forma que la
ingestión de alimentos se puede convertir en una actividad molesta, dolorosa y que desencadene la falta
de apetito. Además, se reduce la producción de saliva, haciendo que disminuya la capacidad para
masticar y tragar los alimentos. Este hecho se ve agravado por el consumo de algunos medicamentos
hipertensivos que producen sequedad en la boca. Por esta razón se aconseja sustituir los alimentos más
difíciles de masticar por otros de textura más blanda.
Se produce una disminución en al cantidad y calidad enzimática de las secreciones digestivas. Los
efectos de la disminución de la secreción del ácido clorhídrico por las células parietales del estómago son
los siguientes:
1. - Disminución de la absorción de calcio y hierro no hemo.
2. - Aumento del crecimiento bacteriano, que podrían atrapar nutrientes como la vitamina B12, producir
una mal-absorción de las grasas y la aparición de diarrea.
3. - Disminución en la capacidad de digestión de las proteínas.
También se reduce la mucosa intestinal, que afecta negativamente a la absorción de vitaminas y
minerales. La motilidad del intestino delgado, intestino grueso y colón se reduce y por tanto, se favorece
la aparición de estreñimiento. En este sentido, como criterio preventivo se recomienda un alto consumo
de fibra y realizar actividad fiś ica de forma regular.
4. Sistema renal Durante esta etapa el peso de los riñones disminuye paulatinamente y con ello, la
función renal. Entre los 40 y 70 años el número de nefronas se reduce a la mitad afectando a la filtración
del glomérulo, a la capacidad de excreción y a la concentración de la orina y mantenimiento del sodio.
Como consecuencia, se dificulta el mantenimiento del equilibrio ácido-base y la eliminación de productos
resultantes del catabolismo de las proteínas.
5. Tejido hepático Aunque con la edad disminuye el número de hepatocitos, simultáneamente aumenta
el tamano ̃ de las mitocondrias, de forma que se compensa la pérdida de estas células. Por tanto, la
función hepática no se ve especialmente afectada.
6. Sistema cardiovascular
Entre los 25 y 65 años de vida, el gasto cardiaco disminuye entre un 30% y un 40%, reduciéndose
también la perfusión sanguínea de los órganos. Se produce una variación en la composición estructural
del corazón, de forma que aumenta la masa del tejido conjuntivo y disminuye la muscular. También
aparece arteriosclerosis, que da lugar a una disminución del riego sanguin ́ eo al miocardio.
El corazón compensa la menor eficacia para bombear sangre, por ello el cerebro, las coronarias y el
músculo esquelético reciben en proporción más cantidad de sangre que el aparato digestivo, los riñones y
́ ado. Los vasos sanguin
el hig ́ eos también pierden elasticidad de forma que aumenta la resistencia
periférica y se favorece el aumento de la presión arterial.
7. Sistema inmune
En la vejez, disminuye también la capacidad de respuesta del sistema inmune, afectando a la respuesta
celular y humoral, reduciendo la capacidad del organismo para combatir las infecciones, SINDO por ello
este colectivo más vulnerable a enfermedades infecciosas. Una dieta desequilibrada, pobre en proteínas y
la carencia de cinc, vitaminas E, C y B6, y selenio, pueden reducir todavía más el funcionamiento correcto
del sistema inmune, por lo que es importante prestar especial atención a la alimentación, asegurándose
de que ésta sea óptima.
8. Sistema reproductor
Se producen cambios hormonales y morfologías relevantes del sistema reproductor:
 - Mujer: En general, a partir de los 50 años aparece la menopausia, donde el cese de la ovulación –
hemorragias-, marca el final de la función reproductora y se producen cambios en los niveles de
hormonas sexuales.
 - Hombre: Alrededor de los 55-60 años se hipertrofia la próstata debido a una proliferación de
naturaleza benigna de las glándulas parauretrales, las cuales al comprimir las vías urinarias producen
molestias en la micción.
Independientemente de estos cambios fisiológicos, no consta que se produzca un cese en la actividad
sexual en ambos sexos.
9. Sistema respiratorio En la vejez se reduce la capacidad funcional pulmonar debido a que disminuye la
superficie donde se realiza el intercambio gaseoso, al reducirse el número de capilares en los pulmones y
de fibras elásticas.
10. Sistema nervioso central
En las personas mayores hay una reducción del flujo sanguin ́ eo que riega el sistema nervioso central, se
produce una atrofia y muerte de las neuronas, afectando principalmente a la corteza cerebral. Este
fenómeno está condicionado por el “deficiente” funcionamiento del sistema cardiovascular.
11. Órganos de los sentidos
Además del gusto y olfato, se ven afectados otros órganos como el oid́ o, tacto y vista, a consecuencia de
la pérdida de neuronas y el envejecimiento del sistema nervioso central. Este deterioro afecta a los
umbrales para percibir estim ́ ulos externos.

Requirimientos y recomendaciones nutricionales


Como se ha comentado anteriormente, durante el proceso del envejecimiento, se producen una serie de
cambios funcionales y de composición corporal en el individuo. Esto requiere unos cambios adaptativos
en cuanto a los requerimientos energía y nutrientes, por lo que para mantener un buen estado de salud se
necesitan unas pautas alimentarias con algunas particularidades. La reducción del gasto energético se
debe principalmente a la disminución de la actividad física y de la actividad metabólica de la masa
muscular. A continuación se detallan los aspectos nutricionales más importantes relacionados con esta
etapa de la vida:
a) Energía
En el envejecimiento, el metabolismo basal disminuye al igual que la actividad física y por ello, los
requerimientos energéticos son menores. Esto implica que se debe prestar especial atención en la
elección de los alimentos en la dieta y a la densidad nutricional de los mismos, para que de esta manera
queden cubiertas todas las necesidades nutricionales y así se puedan evitar los déficits de nutrientes. Los
requerimientos energéticos que se establecen para varones mayores de 60 años se aproximan a 2400
kcal y en mujeres a 2000 kcal. A partir de los 60 años de edad, estos requerimientos tienen una reducción
del 10% cada decenio. Se debe considerar el tipo de actividad física y la intensidad de la misma a la hora
de calcular los requerimientos calóricos. Cabe resaltar que las ingestas calóricas menores de 1500
́ pueden no cubrir los requerimientos nutricionales en micronutrientes, por lo que es importante
kcal/dia
tenerlo en cuenta a la hora de establecer una dieta.
En la Tabla 1 se representan las recomendaciones de la ingesta energética según las guías alimentarias:

Tabla1. Necesidades de ingesta energética en función del género a partir de los 60 anõ s de edad. Fuente:
Muñoz C. y colaboradores, 2004.
El reparto calórico de macronutrientes para la población adulta se establece -en función de las
recomendaciones de la EFSA-, como sigue:
1. ́ s totales.
- Los hidratos de carbono deben suponer entre 45-60 % de las caloria
2. ́ s totales.
- Las proteínas deben suponer entre el 10 y el 15 % de las caloria
3. - Las grasas deben suponer entre 20-35 % de las caloria ́ s totales.
b) Proteínas
Aunque el gasto energético se encuentra disminuido, los requerimientos de proteínas -de 0,8 a 1g /kg/dia ́ -
, se corresponden con los de la población adulta. Se aconseja que estas proteínas sean de alto valor
biológico y que el 60 % de ellas sean de origen animal -carnes y pescados, la leche, los huevos- y el
restante 40% sea de origen vegetal -legumbres o los frutos secos-. No obstante, la sarcopenia o pérdida
de masa muscular es algo frecuente en ancianos, bien por la reducción de la actividad fiś ica, la ingesta
insuficiente de proteínas o el descenso de las proteínas en el músculo. Dicha pérdida de masa muscular
implica el deterioro funcional y la pérdida de autonomía en el individuo. Además, las infecciones o las
enfermedades pueden generar estrés y esto implica un aumento en la ingesta de 1,2 a 1,5g/ kg/día de
proteiń as.
c) Grasas
En personas mayores es frecuente el incremento del compartimento graso de organismo, a consecuencia
de un alto consumo de alimentos ricos en calorías y la menor actividad física que se realiza a partir de
cierta edad. Entre los 75 y 80 años de edad, se produce un cambio en la distribución de la grasa y la
proporción de esta empieza a disminuir. Es entonces cuando la grasa se acumula en el tronco y envuelve
a las vísceras, se produce una disminución de grasa en el tejido subcutáneo y en las extremidades. Por
ello, se debe fomentar el consumo de grasas saludables para prevenir enfermedades crónicas y el
porcentaje no debe ser superior al 30 o 35 % del valor calórico de la dieta. Las grasas deben ser
preferentemente insaturadas para evitar el déficit de ácidos grasos poliinsaturados, especialmente los
omega-3.
d) Hidratos de Carbono
Las dietas bajas en carbohidratos son desaconsejables en personas mayores, ya que pueden originar
trastornos metabólicos considerables. Por ello, la ingesta de hidratos de carbono debe cubrir por lo menos
el 45% de las caloria ́ s totales de la dieta. Es aconsejable el consumo de hidratos de carbono complejos y
la reducción de los azúcares simples. Respecto a la fibra, es importante el consumo diario de alimentos
ricos en fibra para que las funciones gastrointestinales funcionen correctamente y se eviten problemas
como el estreñimiento.
e) Vitaminas y minerales
Las personas mayores son más vulnerables a las deficiencias vitamínicas, bien por la ingesta insuficiente,
por la disminución de los depósitos corporales o por el hecho de padecer alguna enfermedad que limite su
absorción. Además, el consumo habitual de determinados fármacos puede acrecentar este déficit
vitamínico. Los déficits más frecuentes de vitaminas que se han detectado hacen referencia a la vitamina
C y las del grupo B, a causa de problemas digestivos que limitan su absorción o por la interacción de
algunos fármacos. Los requerimientos de vitaminas son los mismos que para la población adulta, aunque
puede ser necesario un incremento de vitamina D, vitamina B 12, B6 ácido fólico, etc.
Respecto a los minerales, las recomendaciones son también semejantes a las de la población adulta,
aunque hay que prestar especial atención a algunos minerales como el calcio y el hierro, por las posibles
carencias en este grupo de población. En el caso del hierro, no suele existir déficit, pero sí una
disminución en su absorción. Por ello, se recomienda un aporte de 10 mg/día en las personas mayores de
60 ano ̃ s de edad. Habitualmente, este grupo de edad presenta carencias de calcio y se aconseja un
aporte de 1200 a 1400 mg/día para reducir el riesgo de osteoporosis. También es importante que la
ingesta de sodio sea menor de 5g/dia ́ , para evitar que aumenten los valores de tensión arterial.
f) Agua
El envejecimiento conlleva una pérdida del agua corporal total, debido esencialmente a una disminución
del componente de líquido extracelular y a la pérdida de músculo. Además, se le suman los cambios
fisiológicos de los mecanismos que regulan la sed, la disfuncionalidad del riñón y una cierta
predisposición al estreñimiento, por lo que las personas mayores son más susceptibles a sufrir
deshidratación. A continuación se describen algunas pautas para evitar y mejorar el estado de
hidratación:
 - Es importante asegurar una adecuada ingesta de agua en las personas mayores, por lo que se
debe ingerir agua de manera regular para mantener el estado de hidratación.
 - Los requerimientos hídricos son los mismos que para la población adulta, entre 2 y 2,5 L de liq
́ uidos
́ , en condiciones ambientales normales.
al dia
 - Además del agua, también se pueden tomar infusiones, sopas, caldos, gazpacho, leche y otros
alimentos que contengan un elevado contenido en agua.
 -Además, se pueden producir retenciones hídricas causadas principalmente por disfunciones renales
y/o cardiovasculares. Es aconsejable disminuir la ingesta de sal, con la finalidad de evitar esta
retención de líquido y prevenir la hipertensión.

Alimentación y hábitos saludables


Una adecuada alimentación junto a la práctica regular de actividad física, son algunas de las
consideraciones más importantes para este grupo de población. La alimentación debe ser variada,
equilibrada, en cantidad suficiente, agradable y adaptada a las necesidades específicas de cada
individuo. En la Figura 1 se representa la pirámide alimentaria para adultos mayores elaborada por la
Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).
Figura 1. Guía de alimentación saludable en la edad avanzada. Fuente: SENC 2004
Las recomendaciones alimentarias no difieren mucho de las que se plantean para la población adulta. Es
recomendable que la comida se distribuya en 5 o 6 tomas durante todo el día, fundamentalmente en las
personas mayores que muestran cierta inapetencia. De esta manera, se evita la sensación de saciedad y
la última toma del diá -tras la cena-, ayuda a que la persona no permanezca tanto tiempo en ayunas.
Para mantener un buen estado de hidratación, se debe tomar agua y los líquidos como se ha descrito
anteriormente (ver apartado f), aunque se puede observar de forma más representativa en la pirámide
nutricional (ver Figura 1). Los alimentos como el pan, la pasta o el arroz deben constituir la base de la
alimentación y se recomienda un consumo de entre 4 a 6 raciones al día. Es preferible el consumo de
cereales integrales por el aporte de fibra y vitaminas. Se deben consumir al menos 2 raciones al día
de verduras y hortalizas, una de ellas en forma de verdura cruda y la otra cocida o en puré. Se deben
consumir diariamente 3 raciones de fruta natural, en zumo, macedonia, asadas, etc. Los aceites y las
grasas deben ser controlados, intentando evitar el consumo excesivo de fritos. El aceite de oliva es mejor
tomarlo crudo y es preferible que sea virgen extra. Se aconseja que no se superen los 60 g/dia ́ .
Para el grupo de carnes, aves, pescados, frutos secos y huevos, se aconseja un consumo de 2
raciones al diá . Es preferible que la ingesta de pescado sea superior a la de carne y que incluya pescados
azules (ricos en omega-3). Las mejores carnes son las magras con poca grasa. Se debe reducir también
el consumo de embutidos con gran cantidad de grasa.
Se aconseja un consumo de 3 raciones diarias de lácteos, leche o queso bajo en grasa. Se pueden
tomar leches enriquecidas en calcio para aumentar el aporte de este mineral.
La actividad física se relaciona con la mejora de la funcionalidad mecánica del organismo, la conservación
de la masa ósea, la prevención de la pérdida de masa muscular y de enfermedades en general. Algunos
de los beneficios de la actividad fiś ica se describen a continuación:
1. - La composición corporal se conserva mejor y por tanto, se mantiene un mejor estado de salud.
2. - Mejora de la capacidad funcional del aparato circulatorio y respiratorio.
3. - Mejora de las funciones óseo-musculares, especialmente en el estado de osteoporosis senil.
4. - Reduce el riesgo de padecer deficiencias de vitaminas y minerales, ya que al realizar actividad
fiś ica aumentan los requerimientos de energía y es probable que se incremente la cantidad y
variedad de alimentos.
5. - La actividad física moderada y -de manera regular-, reduce el riesgo de mortalidad y la aparición de
discapacidades. También mejorara la agilidad y se reduce el riesgo de caídas. Se recomienda
mantener una actividad física activa durante 30 minutos al día, en consonancia con la capacidad de
la persona.
6. - Ayuda como método de distracción para mantener la mente ocupada durante el tiempo libre.

¿Sabías qué?

Bibliografía
- Barrio E, Abellán A. Indicadores demográficos. Las personas mayores en España. Datos Estadísticos
Estatales y por Comunidades Autónomas. Informe 2008, Tomo I. Madrid: Instituto de Mayores y Servicios
Sociales (IMSERSO). 2009; p. 31-66. Disponible en: http://www.imsersomayores.csic.es/estadisticas/-
Dapcich V, Salvador Castell G, Ribas Barba L, Pérez Rodrigo C. Aranceta Bartrina J, Serra Majem L. Guía
de alimentación saludable. Madrid: Sociedad Española de Nutrición Comunitaria; 2004.
- EFSA. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre. EFSA Journal
2010; 8(3):1462.
- EFSA. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for fats, including saturated fatty acids,
polyunsaturated fatty acids, monounsaturated fatty acids, trans fatty acids, and cholesterol. EFSA Journal
2010; 8(3):1461.
- EFSA.Scientific Opinion on Dietary Reference Values for protein. EFSA Journal 2012;10(2):2557.
- Feldman EB. Nutrition in the later years. En: Berdanier CD editores. Handbook of Nutrition and Food.
Florida: CRC Press, 2002; 319-336.
- Gómez Candela C, Reuss Fernandez JM, Novartis Consumer Health S.A. Manual de recomendaciones
en pacientes geriátricos. Madrid: Editores Médicos, S.A; 2004
- Macintosh C, Morley JE, Chapman IM. The anorexia of aging.Nutrition 2000; 16: 983- 995.
- Mataix Verdú J., Nutrición para Educadores. Ed. Díez Santos. 2005.
- Moreiras O, Beltrán B, Cuadrado C. Guías dietéticas en la vejez. En: Sociedad Española de Nutrición
- http://www.naos.aesan.msssi.gob.es/csym/alimentacion/categorias/categoria00011.html

La importancia de alimentación en el
adulto mayor
En el mundo la dinámica demográfica ha cambiado y contribuido a que la esperanza
de vida se incremente. Este importante alargamiento de la supervivencia ha
propiciado un paulatino proceso de envejecimiento en la población, el cual se
agudizará en años venideros.
Cuando el cuerpo alcanza la madurez fisiológica, la velocidad de los cambios
degenerativos llega a ser mayor que la velocidad de regeneración celular. Un estudio
divulgado el año pasado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL) menciona que las personas de edad en la región suman alrededor de 57
millones, 10% de la población total. Las proyecciones del Consejo Nacional de Población
(CONAPO), por su parte, indican que para el 2050 uno de cada cuatro mexicanos será
mayor de 60 años.
Un adulto mayor que no tiene una buena nutrición hace que su calidad de vida esté
deteriorada, tan solo recordemos que en nuestro país las principales causas de muerte en
individuos mayores de 65 años son la diabetes mellitus, los padecimientos
cardiovasculares, pulmonares y el cáncer, enfermedades que tienen estrecha relación
precisamente con factores dietéticos.
“El mejoramiento nutricional es un factor que participa en el aumento de la esperanza de
vida, por ende, la alimentación en el adulto mayor es tan importante como en las demás
etapas de la vida”, comenta Alicia Velásquez Garibay, Directora General de Recorrido por
la Salud”.

El envejecimiento se caracteriza por una pérdida de masa corporal


magra y cambios en la mayoría de los sistemas corporales. Pero también hay deficiencias
frecuentes de vitaminas y nutrimentos inorgánicos, entre los que se encuentran el ácido
fólico, el hierro, el zinc, las vitaminas C, D y E.
“Una alimentación variada que incluya el consumo de aceites vegetales presentes en
nueces, almendras, cacahuates, pistaches, entre otros, proporcionará vitamina E, los
cítricos y las verduras de hoja verde ayudarán a la absorción de hierro además de aportar
vitamina C, las leguminosas (lentejas, garbanzos, frijoles, habas, etc.) y carnes magras
(sin grasa) aportarán zinc y hierro. Sin embargo, un complemento puede ser útil en ciertos
casos específicos”, indica Alicia Velásquez.
Los adultos mayores reducen su ingesta de alimentos y de actividad física de manera
considerable, situación que los predispone a padecer desnutrición, anemia y otras
deficiencias de micro nutrimentos. En este sentido, es importante conocer los
determinantes de la alimentación en el adulto mayor para de esta manera, incidir en la
mejora de su calidad de vida.
“La composición corporal cambia con la edad. La masa grasa aumenta, mientras que el
músculo (masa magra) disminuye, este hecho determina la movilidad del adulto, la
propensión a caídas y los cambios en el metabolismo. La actividad física regular tiene un
efecto positivo en el mantenimiento de la masa magra y en el funcionamiento de órganos y
sistemas. Las caminatas diarias de 30 minutos son ideales para el adulto mayor siempre y
cuando no estén contraindicadas por el médico”, explica Diana Villafán, Nutrióloga y
Coordinadora de Medios Científicos de Recorrido por la Salud®.
Otras de las pérdidas que sufre el adulto mayor son las sensoriales del gusto, olfato y
sensibilidad, las cuales determinarán el apetito y la selección de sus alimentos. Esto
origina a que prefieran los alimentos dulces, además de agregar más sal y grasa a sus
preparaciones.
“Se debe moderar el consumo de alimentos dulces, ya que el exceso de azúcar eleva el
riesgo de una pronta saciedad y favorece el desarrollo de diabetes tipo 2, el consumo de
sal no deberá sobrepasar los 5g (1/2 cda) por día para mantener una presión arterial fuera
de riesgo”, explica la nutrióloga.
El estreñimiento es de los padecimientos más frecuentes, resultado de una escasa ingesta
de fibra, inactividad física el insuficiente consumo de líquidos. Diana Villafán comenta que
la fibra, además de tratar el estreñimiento, reduce el colesterol y la glucosa sanguínea, el
consumo recomendado es de 20–25g por día, proveniente de cereales integrales
leguminosas, frutas y verduras.
“El pobre consumo de líquidos se debe a que la percepción de la sed disminuye, por lo que
una buena forma de aportar los requerimientos mínimos de 1.25 L por día es,
proporcionando alimentos líquidos ej.: sopas, caldos, licuados, cremas, puré y atoles.
Recorrido por la Salud es un proyecto de la empresa VELAGO, S.A. de C.V., que se ha
encargado de llevar estilos de vida saludable mediante brigadas de salud gratuitas en
diferentes entidades del país, en conjunto con la Secretaría de Salud Federal y el apoyo de
la iniciativa privada. Las empresas alidadas a los diversos Recorridos por la Salud
son: Bimbo, Ricolino, Barcel, Marinela, Aladino, Júmex, La Costeña, Infra Médica, Cardio
Check, Glucolab, Laboratorio Sandoz, Sanofi Aventis y Holcim Apasco.

Para esponrr

NUTRICIÓN Y ALIMENTACIÓN DE LAS PERSONAS DE EDAD AVANZADA

Índice
Bibliografía
Introducción Cambios biológicos Factores de riesgo Energía y nutrientes Guía alimentaria
Enlaces

Introducción

La ancianidad, tercera edad o edad avanzada es el sector de población de mayor crecimiento en el


mundo desarrollado. En el último siglo, la mejora de las condiciones socioeconómicas en la mayor parte
de los países europeos ha contribuido a una mejor calidad de vida y, por ello, a un incremento de la
esperanza de vida de su población. En la actualidad, en España el 14% de la población supera los 65
años, estimándose que este porcentaje alcanzará el 16% en el año 2020.

A lo largo de la vida la nutrición juega un papel fundamental en el crecimiento y el desarrollo, en la


prevención de las enfermedades y en la recuperación de la salud. Los hábitos alimentarios del adulto de
edad avanzada, adquiridos durante las etapas iniciales de su vida, así como sus costumbres actuales,
influyen en gran medida sobre su estado de salud y pueden afectar a las actividades de la vida diaria y
a la calidad de vida.

La vejez es una etapa del ciclo vital humano que se inicia en la fase final del período de madurez en la
edad adulta, admitiéndose en general un período de presenescencia que va de los 60 a los 75 años,
una fase de vejez activa de los 75 a los 85 años y una etapa de senilidad a partir de esta edad. A lo
largo de estas etapas, tienen lugar alteraciones estructurales y funcionales que conducen a una
disminución de la capacidad del individuo ante situaciones adversas del medio externo o interno.

El correcto mantenimiento del estado nutricional es importante en las personas de edad avanzada,
puesto que un deficiente estado de nutrición aumenta la susceptibilidad a las agresiones y disminuye
su capacidad de respuesta y de recuperación. Una buena nutrición durante toda la vida constituye un
factor determinante en la calidad de vida que podría esperar una persona en sus últimos años,
teniendo en cuenta que se ha calculado la presencia de algún grado de malnutrición en el 59% de los
ancianos que viven en residencias, en el 65% de los pacientes geriátricos hospitalizados y en el 22%
de los pacientes ambulatorios mayores de 70 años (Williams, 1993).

Cambios biológicos que aparecen con la edad

Como parte del proceso normal de envejecimiento se producen cambios en el cuerpo humano, que
unidos a factores individuales y generales, pueden influir negativamente sobre la ingestión, la
absorción y la utilización de los nutrientes, modificando las necesidades de los mismos.

1. Cambios en la composición corporal

Uno de los cambios más importantes en la composición corporal es la disminución en la masa magra
metabólicamente activa, por pérdida de masa muscular y de células de diferentes órganos y tejidos.
Aumenta el porcentaje de grasa que envuelve los órganos y disminuye la grasa subcutánea. Estos
cambios también se ven influenciados por un estilo de vida más sedentario en esta etapa.

La masa ósea disminuye, especialmente en las mujeres a partir de la menopausia. La consecuencia


más directa con implicaciones sobre la salud, es la aparición de osteoporosis, aumentando la fragilidad
ósea y la frecuencia de fracturas.

Esta pérdida de masa celular activa influye en la disminución del gasto metabólico basal. Por lo que las
implicaciones nutricionales relacionadas con la modificación de la composición corporal en las personas
de edad avanzada son:

 El control del ingreso energético debido a la disminución del gasto energético total, por el menor
gasto metabólico basal y la reducción de la actividad física, que podrían conducir a situaciones
de sobrepeso y obesidad.
 La necesidad de asegurar un aporte adecuado de calcio, así como una actividad física regular
como medida de prevención de la pérdida de masa ósea y muscular.

Hay una disminución del agua corporal total, a expensas fundamentalmente del compartimento
intracelular, con dificultades para mantener el equilibrio hídrico, lo que hace a las personas de edad
avanzada más susceptibles a la deshidratación y a la sobrehidratación. En la tabla 1 aparecen los
cambios en la composición corporal que tienen lugar a consecuencia del envejecimiento.

2. Cambios funcionales

En el proceso de envejecimiento coinciden una serie de factores sensoriales y digestivos que modifican
la apetencia por los alimentos y la función digestiva y absortiva, alterando el binomio alimentación-
nutrición.

Modificaciones en los órganos de los sentidos. Con la edad, el gusto, el olfato, el oído, la vista y el
tacto disminuyen en grados diferentes de forma individual.

El descenso de papilas gustativas disminuye la sensibilidad a los sabores, afectando a la cantidad y la


calidad del alimento que se ingiere. También se aprecia una mayor apetencia por los sabores dulces o
salados, con relación a edades más jóvenes. Así mismo, las personas de edad avanzada pueden ser
incapaces de detectar si los alimentos están muy fríos o muy calientes, aumentando el riesgo de sufrir
lesiones en la mucosa oral.

La pérdida de visión dificulta la capacidad del adulto de edad avanzada para la selección de alimentos y
la lectura de normas de elaboración, pudiendo hacer peligrosa la preparación de los mismos.

Las alteraciones del olfato se concretan en una disminución de la sensibilidad olfativa y de la capacidad
para identificar los olores agradables, lo cual puede influir en una menor apreciación organoléptica de
los alimentos que puede hacer perder interés por la comida. Esta afectación del olfato también hace
difícil la detección de alimentos en mal estado.

La disminución de la capacidad auditiva comporta un riesgo añadido en este grupo de edad, ya que
muchos utensilios de cocina utilizan alguna señal acústica durante su funcionamiento.

Todas estas modificaciones pueden interferir en la palatabilidad de los alimentos, facilitar la aparición
de un estado de inapetencia y modificar el comportamiento alimentario del anciano, lo que conlleva a
una disminución del ingreso de alimentos.

Disminución de la sensación de sed. El envejecimiento se acompaña de una disminución de la


sensación de sed. Mientras en una persona joven el desarrollo de una determinada actividad física
incrementa el deseo de beber, en las personas de mayor edad es menos frecuente que la misma
actividad física envíe señales de sed. El anciano no parece tener sed incluso en situaciones de obvia
necesidad fisiológica de agua. La sed, en respuesta al estrés por calor y deshidratación térmica,
también se ve reducida en el anciano.

Alteraciones gastrointestinales. Con la edad se observan una serie de cambios en el sistema


gastrointestinal que tienden a dificultar la digestión y modificar la absorción de nutrientes.

Por alteración funcional de las glándulas salivares, hay un descenso de la secreción salival, que da
lugar a sequedad de boca, dificultando tanto la apetencia como la masticación y la elaboración del bolo
alimenticio y, por tanto, la deglución.

Los dientes se hacen más frágiles, aumentan las infecciones periodontales, la caries dental y la pérdida
total o casi total de dientes. Las dentaduras se ajustan mal por los cambios en la estructura de las
encías. La masticación se hace dolorosa y difícil por lo que los ancianos tienden a evitar la ingestión de
determinados alimentos, como las carnes, el pan y las frutas, y las verduras crudas, observándose una
mayor tendencia a tomar comidas blandas de menor valor nutricional, deficientes en vitaminas A, C,
folato y fibra.

Se produce un descenso de las secreciones digestivas, que puede traducirse en una mayor dificultad
para la digestión y la absorción de nutrientes como las grasas y las proteínas. También es frecuente la
malabsorción de calcio, hierro, folato y vitamina B 12. Por otra parte, la disminución del peristaltismo
intestinal, la atrofia de la musculatura propulsora, la insuficiente cantidad de fibra en la dieta, la
inadecuada ingestión de líquidos y la falta de ejercicio físico regular, contribuyen a la frecuente
aparición de estreñimiento.

Alteraciones metabólicas. Se observa un descenso en la tolerancia a la glucosa, en personas que no


han sido diabéticas. A partir de los 30 – 40 años los niveles de glucemia en ayunas aumentan cada
década 2 mg/dL y los de glucemia pospandrial 8 - 15 mg/dL. Esta alteración la atribuyen muchos
autores a un aumento de la resistencia periférica a la insulina o a una menor secreción de la misma por
parte del páncreas en respuesta a la presencia de glucosa.

Sistema cardiovascular. Con la edad desciende la capacidad cardíaca y aumentan las resistencias
periféricas, favoreciendo la elevación de la presión arterial. También es frecuente la elevación del
colesterol sérico.

Sistema renal. A partir de los 50 años disminuye el filtrado glomerular, la capacidad para concentrar
la orina, para conservar el sodio y para excretar grandes cantidades de agua. A los 70 años, la
capacidad de los riñones de filtrar y eliminar sustancias de desecho es aproximadamente la mitad que a
los 30 años.

Función inmunológica. Con los años se produce una disminución de la función inmunológica global,
alterándose la capacidad de defensa natural. Las personas en edad geriátrica presentan una
susceptibilidad mayor a las infecciones y a ciertos cánceres.

Factores de riesgo nutricional en las personas


de edad avanzada

Existen varios factores de naturaleza no fisiológica que afectan a los ancianos a la hora de satisfacer
sus necesidades nutricionales. El adulto de edad avanzada se enfrenta a problemas psicosociales y de
salud que pueden afectar profundamente a su estado nutricional.

Factores psicosociales. La soledad, el aislamiento, la pobreza y la dependencia, entre otros, son


factores que se encuentran con más frecuencia en las personas de edad geriátrica. La pérdida del
cónyuge, de compañeros y de amigos que sufren muchos ancianos, las dificultades económicas, los
cambios en su entorno, pueden ser factores que dificulten la realización de una alimentación saludable.
Frecuentemente compran alimentos poco nutritivos, elaboran dietas monótonas, omiten comidas
concediendo a la alimentación una mínima atención o consumen comidas preparadas con alto
contenido en sal y en grasa. Incluso en el caso de que el anciano viva con familiares, puede sentirse
desmotivado para comer cuando se queda solo en casa. La falta de estímulos y de apoyos necesarios a
las características de cada individuo, así como la sensación de soledad y de la pérdida de productividad,
les hace perder el interés por la comida, con el consiguiente riesgo nutricional.

Presencia de enfermedades. En las personas de edad avanzada son más frecuentes la depresión, el
insomnio, la demencia, la anorexia, el alcoholismo, la ceguera y la sordera, las enfermedades
gastrointestinales, neurológicas, cardiovasculares y/o del aparato locomotor, que contribuyen a
aumentar el riesgo nutricional.

La depresión es frecuente en este grupo poblacional y especialmente en los mayores de 65 años que
viven institucionalizados, donde la comida o el ambiente les resulta desagradable. El traslado desde el
entorno familiar a uno que no lo es generalmente resulta dramático y puede provocar depresión,
pudiendo dar lugar a su vez a una sobrealimentación o, más frecuentemente, a una falta de interés por
la comida, que se manifiesta con la negación del alimento o con apetencias selectivas que ocasionan
una disminución de la ingestión de alimentos, provocando deficiencias nutricionales que precisan de
una atención y seguimiento pormenorizados.

En la edad geriátrica son frecuentes la disminución de las facultades mentales y el deterioro cognitivo,
afectándoles en su capacidad para planificar las comidas adecuadas, realizar la compra y preparar y
consumir alimentos. Las alteraciones neurológicas degenerativas como la enfermedad de Parkinson, los
déficits motores o sensoriales secundarios a accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Alzheimer
o cualquier otro tipo de demencia tienen consecuencias negativas sobre la alimentación, que pueden ir
desde la simple manía o "rareza", hasta los trastornos que incapacitan a la persona para comer por sí
sola y para ingerir todo tipo de alimentos.

Los cuadros psicopatológicos y las lesiones osteoarticulares disminuyen la autonomía del anciano para
su cuidado personal e incluso para poder adquirir y transportar los alimentos o realizar preparaciones
culinarias que estimulen el apetito.

El alcoholismo también puede contribuir a la reducción de la ingestión alimentaria en las personas en


edad geriátrica. El alto valor energético del alcohol tiende a saciar el apetito, reducir la ingestión de
alimentos y conducir a una deficiencia de algunos nutrientes.

Consumo de medicamentos. En las personas de edad avanzada existe una mayor incidencia de
enfermedades, muchas de ellas de larga duración, que precisan del uso continuado de fármacos. Por
ello, se puede afectar la ingestión de alimentos y alterar la absorción, metabolismo o excreción de
algunos nutrientes.

Necesidades de energía y nutrientes

Existe una gran variabilidad en las recomendaciones nutricionales en la edad avanzada pues cuanto
mayor es la persona, más complejo es determinar sus necesidades y mayores son las dificultades para
cubrirlas, dado que los cambios en la capacidad de ingerir, digerir, absorber y utilizar los nutrientes
aumenta progresivamente con el transcurso de los años. Sin embargo, cuando las personas alcanzan
una determinada edad, en perfectas condiciones físicas, psíquicas y sociales, no parece necesario
plantearse cambios significativos en la alimentación llevada a cabo hasta ese momento. Es por lo que,
la mayoría de los autores están de acuerdo en que las necesidades nutricionales de las personas de
edad avanzada con buen nivel de salud se modifican poco en relación con las de los adultos más
jóvenes.

Necesidades energéticas

En las personas de edad avanzada las necesidades energéticas totales disminuyen entre un 5 - 10%
por década a partir de los 65 años. Esto se debe, por una parte al descenso del gasto metabólico basal
por disminución de la masa celular activa, que sucede con el transcurso de los años, y, por otra, a la
reducción de la actividad física que suele ocurrir conforme avanza la edad. Las Recommended Dietary
Allowances (RDA) del National Research Council para la población norteamericana, aconsejan un aporte
energético después de los 51 años de edad de 25 - 30 Kcal /Kg /día, estableciendo una disminución de
las raciones promedio de energía de 600 Kcal /día en varones y 300 Kcal en mujeres. Hay que tener en
cuenta que el ejercicio físico mantenido en las personas en edad geriátrica, al aumentar el gasto
energético y evitar, en parte, la disminución de la masa muscular y con ello la del metabolismo basal,
permite aumentar el aporte energético, que debe estar en consonancia con el grado de actividad física
y, en todo caso, debe ayudar al mantenimiento del peso corporal.

Necesidades de proteínas

Las recomendaciones son, al igual que para el adulto, de 0,8g /Kg /día y un mínimo del 12% del total
calórico, aunque algunos estudios indican para personas mayores de setenta años, ingestas de 1g /Kg
/día, para evitar un balance negativo de nitrógeno.

Las necesidades de aminoácidos esenciales parece que son, al igual que en adultos más jóvenes, del
19% de las necesidades proteicas, por lo que las personas de edad avanzada pueden combinar
proteínas de elevada calidad (leche, huevos, pescado y carne) con otras menos ricas en aminoácidos
esenciales (de origen vegetal) para cubrir dichas necesidades.

Necesidades de hidratos de carbono

Se recomienda como en otros grupos de edad que los carbohidratos aporten entre el 55-60% de la
energía total consumida, con predominio de polisacáridos, presentes en cereales, legumbres y en
algunas verduras y hortalizas. Los diferentes tipos de fruta proporcionarían azúcares mono y
disacáridos, además de vitaminas y minerales. Como las personas de edad son más susceptibles de
padecer estreñimiento, su alimentación debe contener una cantidad de fibra de unos 20 - 25 g /día o
10 g /1000 Kcal, a partes iguales entre fibra soluble (leguminosas, algunas frutas y verduras y frutos
secos….) e insoluble (cereales integrales, pan, piel de las frutas y algunas verduras) para asegurar una
motilidad intestinal normal. Un aporte superior puede ocasionar molestias digestivas y disminuir la
absorción de algunos minerales.

En cuanto al azúcar y sus derivados se recomienda ser flexibles y, sobre todo, razonables, ya que estos
hidratos de carbono pueden ser una fuente de energía muy útil en personas con poco apetito, al ser un
alimento de fácil aceptación en este grupo de edad.

Necesidades de lípidos

Aunque, en general, las recomendaciones de lípidos en las personas de edad avanzada son similares a
las de los adultos más jóvenes, 30 - 35% del total energético, es aconsejable una cierta flexibilidad en
ellos. A partir de los 65 años se discute la eficacia de las dietas muy restrictivas en grasa para prevenir
el riesgo cardiovascular y, por otra parte, los alimentos ricos en lípidos son de una gran palatabilidad,
así como una fuente concentrada de energía, características ambas muy necesarias en personas con
poco apetito y que rechazan comidas abundantes. En la tabla 2 están recogidas las recomendaciones
nutricionales de los macronutrientes.

Necesidades de vitaminas y de minerales

En la edad avanzada la biodisponibilidad de micronutrientes puede estar alterada por los cambios
fisiológicos, la presencia de enfermedades, el consumo de medicamentos, etc. y, aunque las
necesidades de micronutrientes no difieren significativamente de las de los adultos jóvenes, al hacer las
recomendaciones hay que tener consideraciones especiales en algunos de ellos.

Vitamina D. Parece ser que está disminuida la síntesis a través de la piel hasta un 25% respecto a la
que sintetizan las personas más jóvenes y, junto con la falta de exposición al sol de muchas personas
mayores, la inmovilidad, la enfermedad, etc., la menor ingestión y la disminución de la capacidad renal
para activarla, determinan la deficiencia de esta vitamina en personas de la tercera edad. Las
recomendaciones se han aumentado a partir de los 70 años hasta 15 mg /día ó 600 UI, por lo que es
necesario el consumo de suplementos de vitamina D si no hay suficiente exposición al sol.

Vitamina B12. La deficiencia de esta vitamina aparece con más frecuencia en las personas de edad
avanzada como consecuencia de la menor secreción de factor intrínseco y de ácido, debidos a la atrofia
gástrica relacionada con la edad, siendo recomendable en estos casos, el consumo de alimentos
fortificados en este nutriente o incluso, suplementos orales o parenterales del mismo.

Ácido fólico. La deficiencia en esta vitamina puede ser consecuencia de una menor absorción por la
hipoclorhidia gástrica o del consumo de fármacos.

Calcio. Está justificado aumentar la ingestión de este elemento por encima de las recomendaciones
para adultos jóvenes (800 mg) hasta 1200 mg /día, para compensar la pérdida ósea y la menor
absorción que se puede producir con la edad. En la mujer postmenopáusica podrían ser necesarios
hasta 1.500 mg /día para evitar un balance de calcio negativo. Los estudios epidemiológicos parecen
demostrar que aumentando la ingestión de calcio disminuye la pérdida de masa ósea. La mejor forma
de conseguir este aporte de calcio es aumentar el consuno de leche o derivados lácteos a tres o cuatro
raciones diarias.

Hierro. En la vejez es frecuente la deficiencia de hierro, aunque parece debido fundamentalmente a


pérdidas sanguíneas, sobre todo intestinales, más que a un aumento de las necesidades reales.

Sodio. Las recomendaciones para el sodio son iguales que para el resto de la población, es decir, la
menor cantidad posible, teniendo en cuenta que en este grupo de edad es frecuente la hipertensión
arterial.

Necesidades de agua

El agua es una sustancia imprescindible para el mantenimiento de la vida, considerándose como un


verdadero nutriente que debe ser aportado diariamente, especialmente en las personas de edad
avanzada, mucho más vulnerables a la deshidratación que, en muchas ocasiones, puede pasar
desapercibida.

El agua es necesaria para evitar estados de deshidratación, mantener la filtración glomerular y


compensar mediante una mayor dilución, la disminución de la función renal que aparece con la edad.

La homeostasis del agua depende fundamentalmente del mantenimiento del balance entre ingestión y
eliminación, a través de la sed, la hormona antidiurética y la función renal, alterándose dicha
homeostasis en los ancianos por varios factores. La mayoría presenta una disminución de la función
renal con la edad. La sensación de sed disminuye en las personas de edad avanzada. Algunos
restringen deliberadamente la ingestión de agua por miedo a la incontinencia o para evitar la urgencia
de tener que ir al baño cuando están fuera de casa. Otros, debido a su situación clínica, son incapaces
de beber sin ayuda. Además, interviene en el control del estreñimiento. Por todas estas razones, las
personas de edad avanzada tienen un riesgo elevado de deshidratación cuando concurren situaciones
que predisponen a la pérdida de agua, como un ambiente caluroso, el abuso de laxantes o diuréticos, o
algunas enfermedades.

El estado de deshidratación puede tener consecuencias importantes, como disminución de la conciencia


o confusión mental, irritación, aumento de la toxicidad de medicamentos, aumento de la temperatura
corporal y cefaleas. La intoxicación acuosa también puede suceder en estas personas y tener serias
consecuencias.

Las necesidades de agua serían la cantidad necesaria para equilibrar las pérdidas, muy variables de
unas personas a otras y difíciles de evaluar, y mantener una carga de solutos tolerable por los riñones.
De forma general, se calculan sobre la base de 30 - 35 mL /Kg de peso corporal y día, es decir, de 1.5
a 2 litros de agua diarios o al menos 8 vasos, además de la contenida en los alimentos, como establece
gráficamente Russel y col. (1999) en su pirámide de alimentos modificada para personas mayores
de 70 años. Se puede recomendar en la forma pura o utilizar otras bebidas más atractivas o aceptables
como sopas, zumos, infusiones, refrescos y leche. El té y el café pueden beberse con moderación, y el
alcohol, en pequeña cantidad y en bebidas de poca graduación. Es aconsejable recomendar a este
grupo de personas la necesidad de ingerir bebidas, incluso aunque no tengan sed, a intervalos
regulares de tiempo.

En las tablas 3.a y 3.b se recogen las ingestas recomendadas de energía y nutrientes para la población
española mayor de 60 años (Varela, 1998) y en la tabla 4 los valores de las Ingestas Dietéticas de
Referencia (DRI), 1997 – 2001, para la población norteamericana.

Guía alimentaria para asegurar el


cumplimiento de estas recomendaciones

Una guía alimentaria es un conjunto de indicaciones y pautas cuya finalidad es promocionar el


bienestar nutricional mediante una alimentación variada y saludable, que se puede conseguir
consumiendo cada día alimentos de los siguientes grupos, en las cantidades indicadas.

I. Alimentos con función plástica

 CARNE, PESCADO, POLLO, HUEVOS Y LEGUMBRES (2 raciones diarias)

La carne, el pollo y el pescado proporcionan proteínas de alto valor biológico, hierro,


tiamina, riboflavina y niacina. Al menos una ración diaria.

Los huevos son una buena fuente de proteínas de alto valor biológico, hierro, vitamina A,
tiamina, riboflavina y vitamina D. Si no está restringido el aporte de colesterol se pueden
consumir 3 ó 4 a la semana. En caso de hiperlipemia se limitarán los huevos a 2 a la
semana.
Las legumbres aumentan su valor proteico si se combinan con cereales. Aportan vitaminas B a
excepción de B12. Se deben ingerir 2 ó 3 veces por semana.

 LECHE Y PRODUCTOS LÁCTEOS (2 ó más vasos al día)

Principal fuente de calcio, de riboflavina y de vitamina A. Buena fuente de proteínas.

Puede tomarse como tal en cualquiera de sus formas: entera, semidesnatada,


desnatada, evaporada, en polvo, o como derivados lácteos, yogur y queso.

II. Alimentos con función energética

 PAN Y CEREALES (4 ó 5 raciones diarias)

Proporcionan cantidades significativas de hierro, tiamina, riboflavina y niacina.

Incluye el pan, las pastas (fideos, macarrones, tallarines....), arroz, harina de cereales y
los cereales expandidos.

 AZÚCAR Y DULCES (se deben consumir con moderación)

Azúcar, mermelada, jarabes, melazas, bollos, pasteles.

 GRASAS Y ACEITES

Todas las grasas y aceites son ricos en calorías y deben tomarse con moderación si
existe sobrepeso u obesidad.

Limitar el consumo de mantequilla, de nata y de alimentos elaborados con grasa animal


y/o vegetal saturada (alimentos manufacturados).

Se puede consumir con moderación aceites de semillas (maíz, girasol, soja) y


preferentemente aceite de oliva.

III. Alimentos con función reguladora

 VEGETALES Y FRUTAS (al menos 4 raciones diarias)

Debe incluir al menos una ración diaria de frutas ricas en vitamina C (cítrico) y al menos
3 ó 4 raciones por semana de vegetales ricos en ß-caroteno y folato.

La fruta particularmente rica en vitamina C es la naranja. Otros vegetales ricos en vitamina C son
kiwis, fresas, cerezas, melón, chirimoya, limón, pomelo, tomate, brécol, acelgas, espinacas, lombarda,
coliflor, pimiento verde.

Los vegetales ricos en ß-caroteno (vegetales de color verde oscuro o amarillo intenso) también
proporcionan algo de riboflavina, hierro, calcio y ácido fólico. Zanahorias, espinacas, calabacín,
calabaza, batata, pimientos verdes, brécol.

Las patatas proporcionan varios minerales y vitaminas. Pueden comerse todos los días.

Otros vegetales y frutas: deberán tomarse todos los días hasta un total de 4 raciones
entre frutas y vegetales.
Guía alimentaria
GRUPO DE ALIMENTOS RACIONES PESO MEDIO POR RACIÓN (gramos)
200 mL leche = 2 yogures = 25
Lácteos 4 raciones al día g queso maduro = 50 g queso
fresco
Carnes y aves 4/5 raciones a la semana 90 – 120 g.
Pescados 6/8 raciones a la semana 100 – 150 g. limpios
Huevos 3/4 unidades a la semana -
Verduras y hortalizas 2 raciones al día Un plato hondo sin colmar
Pan 40 /60 g al día -
Cereales 30 g al día -
Arroz, pasta y legumbres 4/5 raciones a la semana 60 – 80 g crudo
Fruta 3/4 piezas al día -

Recomendaciones

 Las dietas serán sencillas y de fácil preparación. Los alimentos elegidos se deben cocinar de tal
manera que sean fáciles de masticar, deglutir y digerir, evitando la utilización de condimentos
fuertes.
 Comer con moderación. Es aconsejable fraccionar la dieta en cinco ó seis comidas diarias
(desayuno, media mañana, comida, merienda y cena). La última comida debe ser ligera.
 Evitar las dietas monótonas, diversificando los alimentos para asegurar la presencia de todos los
nutrientes. Todos los días se debe tomar leche o derivados de ella, carne o pescado o huevos, y
cereales, vegetales y frutas, evitando aquéllos alimentos que básicamente sólo proporcionan
calorías vacías (dulces, salsas...). El menú se debe presentar de forma vistosa y agradable para
que estimule el apetito.
 Limitar las grasas y el azúcar porque pueden reducir el aporte de nutrientes esenciales. Moderar
la utilización de la sal pero sin menoscabar la "palatabilidad" de los alimentos.
 Estimular la ingestión de agua u otro líquido alternativo hasta completar, al menos, 1500 - 2000
mL/día.
 Moderar el consumo de café y de bebidas excitantes y evitar los refrescos edulcorados o con
gas. Las bebidas alcohólicas de menor graduación se pueden tomar con moderación (2 vasos de
vino al día) evitando los licores y bebidas de mayor graduación.

Una alimentación saludable debe procurar el mantenimiento del peso corporal con una dieta alta en
carbohidratos, relativamente baja en grasas y con niveles equilibrados de proteínas de buena calidad.
También son recomendables alimentos ricos en fibra, en minerales y en vitaminas. Y, aunque no tenga
carácter alimentario, es aconsejable, que las personas de edad avanzada, mantengan una actividad
física regular, adaptada a su situación.

Por otra parte, no hay que olvidar, que el momento de la comida es ante todo un acto de convivencia y
relación social. La orientación acerca de la selección de alimentos a las personas de edad avanzada
debe hacerse atendiendo a la situación y las necesidades personales de cada individuo, e irá dirigida
tanto al propio sujeto como a la persona encargada de su cuidado, con el fin de procurar que los
alimentos sean vehículo de salud y que su degustación se realice dentro de un ambiente relajado y
distendido, en recintos adecuados y compartiendo en lo posible este momento con otras personas.

Bibliografía
 Arbonés G, Carbajal A, Gonzalvo B, y cols. Nutrición y recomendaciones dietéticas para
personas mayores. Nutr. Hosp, 2003; XVIII (3): 109-37.
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editores. Nutrición y Salud Pública. Métodos, bases científicas y aplicaciones. Barcelona:
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 Burke MM, Walsh MB. Enfermería Gerontológica. 2ª ed. Madrid: Harcourt Brace; 1998. 387-421.
 Carbajal Azcona A. Ingestas recomendadas en personas de edad avanzada. Alim. Nutri. Salud,
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 García Hernández M, Torres Egea MP, Ballesteros Pérez E. Enfermería Geriátrica. Barcelona:
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 Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes: Applications in Dietary Assessment. National
Academy Press, Washington DC, 2001.
 Kathleen Mahan L y Escott-Stump S, editores. Nutrición y Dietoterapia de Krause. 10ª ed
México: McGraw-Hill. Interamericana; 2001.
 Martin Salinas C, Martínez Montero P. Alimentación en la edad avanzada. En: Martín Salinas C,
Díaz Gómez J, Motilla Valeriano T, Martínez Montero P. Nutrición y Dietética. Enfermería S21.
Madrid: Ediciones DAE; 2000.

Tablas
1 2 3.a. 3.b. 4
Modificaciones en la Recomendaciones de Ingestas recomendadas de Ingestas recomendadas de Ingestas Dietéticas de
composición corporal macronutrientes energía y nutrientes para energía y nutrientes para Referencia para la
la población española. la población Española. población norteamericana
Departamento de Departamento de
Nutrición. UCM Nutrición. UCM

Tabla 2. Recomendaciones de macronutrientes


Energía 25-30 Kcal /Kg /día
Proteínas 0,8-1 g /Kg /día (12-15% del valor calórico total)
50-60% del valor calórico total
Carbohidratos Preferiblemente, polisacáridos
Restricción moderada de azúcares
Fibra 25 g /día
30-35% del valor calórico total
Saturada <10%
Lípidos
Monoinsaturada 10-15%
Poliinsaturada <10%
Colesterol 300–500 mg /día

1. Las necesidades energéticas están calculadas para una actividad moderada. Para una actividad ligera reducir en un 10% las
necesidades de energía y para actividad alta aumentarlas en un 20%. Las necesidades individuales de energía se estiman a
partir de la tasa metabólica basal (TMB) empleando las ecuaciones propuestas por la OMS (1985).
2. No se señalan ingestas recomendadas de grasa, pero se aconseja que el aporte de energía total no sobrepase el 30-35%. El
ácido linoleico debe suministrar entre el 2-6% de la energía.
3. Las ingestas recomendadas de proteína se calculan para la calidad media de la proteína de la dieta española: NPU = 70. (NPU
Net Protein Use - Utilización Neta Proteica).

Tabla 3.b. Ingestas recomendadas de energía y nutrientes para la población.española


Departamento de Nutrición. Universidad Complutense de Madrid. (1998)
Tiamina Riboflavina Eq Niacina Vit B6 Ac. Fólico Vit B12 Eq Retinol Vit D Vit E
Edad (años) 4 4 4-5 6 7-8 9

mg Mg mg mg g g g g mg
Hombres
60 - 69 1,0 1,4 16 1,8 400 2,0 1.000 15 12
70 + 0,8 1,3 14 1,8 400 2,0 1.000 15 12
Mujeres
60 - 69 0,8 1,1 12 1,6 400 2,0 800 15 12
70 + 0,7 1,0 11 1,6 400 2,0 800 15 12
4. Calculadas en función de la ingesta energética recomendada en estas tablas según los siguientes coeficientes: tiamina 0,4 mg,
riboflavina 0,6 mg y equivalentes de niacina 6,6 mg por 1.000 Kcal.
5. 1 equivalente de niacina = 1 mg de niacina ó 60 mg de triptófano dietético.
6. 1 equivalente de retinol = 1 g de retinol ó 6 g de ß-caroteno.
7. Expresada como colecalciferol.
8. Para las personas de edad con baja exposición al sol se recomiendan 15 mg /día.
9. Expresada como alfa-tocoferol.
Tabla 4. Ingestas Dietéticas
de Referencia para la
HOMBRES MUJERES
población norteamericana
(DRI).
Edad (años) 51 - 70 > 70 51 - 70 > 70
Vitamina A (g ER)a 900 900 700 700

Vitamina D (g)b 10 /400 15 /600 10 /400 15 /600


Vitamina E (mg ET)c 15 /34,9 15 /34,9 15 /34,9 15 /34,9
Vitamina K (g) 120 120 90 90
Vitamina C (mg) 90 90 75 75
Tiamina (mg) 1,2 1,2 1,1 1,1
Riboflavina (mg) 1,3 1,3 1,1 1,2
Niacina (mg EN)d 16 16 14 14
Vitamina B6 (mg) 1,7 1,7 1,5 1,5
Folato (g)e 400 400 400 400

Vitamina B12 (g) 2,4 2,4 2,4 2,4


Calcio (mg) 1200 1200 1200 1200
Fósforo (mg) 700 700 700 700
Magnesio (mg) 420 420 320 320
Hierro (mg) 8 8 8 8
Cinc (mg) 11 11 8 8
Yodo (g) 150 150 150 150

Molibdeno (g) 45 45 45 45

Selenio (g) 55 55 55 55

a. Equivalentes de retinol (ER) (1 ER = 1mg de retinol ó 6 mg de ß-caroteno).


b. Como colecalciferol (10 g de colecalciferol = 400 UI de vitamina D).
c. Equivalentes de alfa-tocoferol (1 mg de alfa-tocoferol = 1 alfa-ET).
d. Equivalente de niacina (EN) (1 EN = 1mg de niacina ó 60 mg de triptófano de la dieta).
e. Equivalentes Dietéticos de Folato (1 g de EDF = 1 g de folato proveniente de alimentos = 0,5 g de ácido fólico consumido
con el estómago vacío = 0,6 g de ácido fólico ingerido junto con las comidas)

× De Institute of Medicine, 1997 - 2001 ×

Tabla 1. Modificaciones de la composición corporal en el envejecimiento


Disminución de la masa celular activa desde 60 hasta 50 Kg. en varones y desde 40 hasta 35 Kg. en mujeres.
Disminución de la masa muscular desde 450 g/Kg. a 300 g/Kg.
Disminución de la densidad corporal de 1,072 a 1,041 en varones y de 1,040 a 1,016 en mujeres.
Aumento de la grasa corporal desde el 20% hasta el 30% del peso corporal en varones y desde el 27% hasta el 40% en mujeres.
Pérdida de altura y de masa del esqueleto.
Disminución del agua intracelular. El agua total desciende en un 18%. Permanece igual el volumen plasmático y el agua
extracelular.
Desciende el peso del hígado desde 25 a 20 g/kg de peso corporal.
Disminuye el número de glomérulos renales en un 44%.
El número de fibras nerviosas desciende en un 37%
El peso del cerebro disminuye en un 44%.
El número de papilas gustativas baja en un 64%.
Se reduce un 11% el peso del pulmón, un 9% el de los riñones y un 37% el del bazo.
La masa total del organismo no varía significativamente
» Modificado de Simal A., 1997 «
Tabla 3.a. Ingestas recomendadas de energía y nutrientes para la población española.
Departamento de Nutrición. Universidad Complutense de Madrid. (1998).
Energía Proteína Calcio Hierro Iodo Zinc Magnesio Vita. C

Edad (años) 1 2 3 4 4

Kcal KJ g mg mg µg mg mg Mg

Hombres

60 – 69 2.400 10.042 54 800 10 140 15 350 60

70+ 2.100 8.786 54 800 10 125 15 350 60

Mujeres

60 – 69 1.875 7.845 41 800 10 110 15 300 60

70 + 1.700 7.113 41 800 10 95 15 300 60

Envejecimiento

Envejecimiento y nutrición
Dr. Julián Barrera Sotolongo y Dra. Sarah Osorio León

RESUMEN

Se realizó una revisión acerca del estudio de la nutrición en los ancianos. El aumento
vertiginoso de las personas mayores de 60 años en las últimas décadas ha provocado que esto
cobre mayor importancia en los momentos actuales. En cualquier etapa del crecimiento y
desarrollo humano, la vida ha estado condicionada por la nutrición y la salud. Al igual que las
enfermedades, una nutrición inadecuada acelera el envejecimiento. Es discutido el papel que
desempeña la nutrición en el proceso de envejecimiento, así como el efecto de la edad en la
alimentación de los individuos. El hecho es que la población anciana mayor de 60 años está en
alto riesgo de desarrollar enfermedades nutricionales debido a que el proceso de
envejecimiento se acompaña de una variedad de cambios fisiológicos, bioquímicos, biológicos
y psicológicos, que alteran no solo la actividad física del individuo sino también sus hábitos,
conductas alimentarias y las relaciones sociales.

Palabras clave: Envejecimiento, nutrición, salud, cambios fisiológicos, bioquímicos, biológicos y


psicológicos, conductas alimentarias.

La esperanza de vida en las sociedades industrializadas ha aumentado en los últimos años,


debido a una mejora de las condiciones sanitarias, sociales y económicas. Todo esto ha
llevado a un envejecimiento de la población y como consecuencia de esto, la Medicina se tiene
que enfrentar a nuevos retos a los que ha de dar una respuesta adecuada. 1

El interés por la alimentación, va ligado a la propia decisión por la vida. Hombres y animales
emprenden cada día, desde los comienzos de la humanidad, la aventura más insoslayable de
buscar el sustento. Trabajosamente, han ido descubriendo y seleccionando los alimentos. Todo
el arsenal alimentario, con el que se cuenta hoy, es producto de millones de años de
evolución.2

La Ciencia de la Nutrición, tiene apenas 203 años de existencia. El desarrollo de la Química, la


Biología, la Genética, y la Epidemiología, han hecho posible el estudio de sus bases
científicas.2,3

El envejecimiento demográfico es el símbolo de una de las más antiguas aspiraciones de la


humanidad. “Vivir sino para siempre, por lo menos cuanto más” pero hasta el presente, está
asociada a un deterioro biológico progresivo y a un aumento de las enfermedades, que afectan
a la población con un alto grado de heterogeneidad.4

Varios trabajos han demostrado que la dieta tiene efectos sobre la salud, tanto a corto como a
largo plazo, de forma tal que la alimentación es considerada como uno de los factores
principales en la prevención de enfermedades crónicas.5 Algunas investigaciones han puesto
de manifiesto en los ancianos una asociación entre una capacidad funcional disminuida
ydéficits energéticos o proteicos, o ambos.6

Se acepta en general que los procesos metabólicos, fisiológicos y bioquímicos cambian en la


medida en que avanza la edad del individuo y estos cambios tienden a tener un efecto adverso
sobre el estado nutricional del anciano. El descenso en la agudeza del gusto, el olfato, la visión
y el oído puede interferir con el acto de la deglución y el disfrute de los alimentos. La pérdida de
piezas dentarias y la dentadura protésica mal ajustada interfieren aún más con la deglución. La
digestión y absorción de nutrientes se ven afectadas por un descenso en la función
gastrointestinal. La masa renal y el número de nefronas funcionantes disminuye con la edad, lo
que en muchos individuos produce menor capacidad de eliminar los productos de desecho
metabólico. Así mismo, también disminuye el tamaño del hígado con una pérdida de la
capacidad funcional hepática.

También cambia con la edad la composición del organismo. La masa corporal magra, el
contenido de agua total del organismo y la masa ósea disminuyen, mientras que el tejido
adiposo y el volumen plasmático suelen incrementarse. Un menor índice metabólico y un
descenso en la tolerancia de los glúcidos hacen al anciano más vulnerable a la obesidad y la
diabetes.7,8

Por otro lado, existen factores socioeconómicos y psicológicos que influyen en la nutrición del
anciano. El aislamiento social, los recursos financieros limitados, la escasa educación sobre
nutrición, la falta de apoyo familiar, la pérdida de seres queridos o de personas encargadas de
su cuidado y la menor movilidad debido a limitaciones físicas o aislamiento social pueden,
todos ellos, disminuir la disponibilidad de diversos alimentos. 9,10

Los ancianos con mayor riesgo dependen, en la mayoría de los casos de otras personas, y
esto puede originar determinadas acciones indeseables, consistentes en la no-administración
de alimentos o la administración de alimentos de forma inadecuada o inaceptable. La
adquisición inadecuada de alimentos puede deberse a la compra de artículos contenidos en
grandes envases o a etiquetas difíciles de leer e interpretar. También son los ancianos
susceptibles a la publicidad engañosa, con la posibilidad de que consuman de forma
innecesaria suplementos nutricionales y sustancias terapéuticas adquiridas sin prescripción,
que pueden tener un costo elevado y producir efectos adversos múltiples. 11

Entre los factores psicológicos que pueden afectar el estado nutricional se incluyen la
depresión, el duelo y la demencia. La disminución del apetito es uno de los síntomas más
frecuentes de depresión. Este puede deberse a una menor actividad, mayor aislamiento, a la
pérdida del simbolismo de amor y participación propia del acto de comer, y al uso del alimento
como arma (negativa a alimentarse como deseo subconsciente de muerte). Se ha
documentado en la depresión una alteración de los niveles de algunos neurotransmisores
como la noradrenalina, y este fenómeno puede afectar al apetito. Los pacientes con demencia
pueden no verse interesados por el alimento, con frecuencia no recuerdan si han comido ya, y
pueden no reconocer la necesidad de alimentarse. Para aquellos ingresados en diversas
instituciones, el tiempo empleado por el personal en ayudarles durante la alimentación,
generalmente, es inferior al dedicado por los miembros de la familia a individuos de
características similares que viven en su domicilio.12

La existencia de enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión,


la neumopatía obstructiva crónica, las cardiopatías o la artritis, junto con el tratamiento
farmacológico o dietético asociado, incrementan aún más las posibilidades de nutrición
inadecuada en el anciano. También el consumo de alcohol puede ser otro factor coadyuvante
en la mala nutrición del anciano, al afectar la absorción de nutrimentos y eliminar alimentos
ricos en nutrientes de la dieta. Los ancianos son especialmente susceptibles a los efectos del
consumo excesivo de alcohol. Aún se están analizando las consecuencias negativas del
consumo de alcohol en forma moderada.13,14

Muchos de los fármacos empleados, con frecuencia pueden interferir con la digestión,
absorción, uso o excreción de nutrientes esenciales. Los fármacos pueden también tener
ciertos efectos sobre el apetito, el gusto y el olfato. 15-18

La elección adecuada de fármacos, el ajuste correcto de la dosis y la educación exhaustiva del


paciente y su familia u otro personal encargado de su cuidado pueden mejorar con frecuencia
el estado clínico del paciente. Sin embargo, es posible que se hayan pasado por alto posibles
interacciones negativas entre estos suplementos y los fármacos recetados. 14

A través de investigaciones se ha reconocido que el apoyo nutricional es un factor importante


en el mejoramiento de la longevidad y calidad de vida del adulto mayor, en ciertas condiciones
como alcoholismo, problemas mentales, insuficiencia renal, problemas gastrointestinales,
polifarmacia e intolerancia de alimentos.

La valoración del estado nutricional es un hecho importante en el anciano, al tener en cuenta


todos los factores que influyen y condicionan que estos pacientes sean vulnerables a la mala
nutrición por defecto.19 Para 2000 se estima que la población de 60 años y más será de 1 545
600 habitantes, lo que representará 13,4 % del total, y para 2015 la población de 60 años y
más alcanzará 18,4 %, y será mayor en términos absolutos y relativos a la de 0-14 años, que
no alcanzará 17 % del total. La esperanza de vida de los adultos mayores es aproximadamente
de 20 años para los 2 sexos.15

La importancia de la mala nutrición radica en su valor pronóstico, porque interfiere en la


evolución satisfactoria de los pacientes, al producir deterioro inmunológico, prolongación del
tiempo de cicatrización de las heridas, anemia, prolongación del tiempo de coagulación,
osteoporosis, deterioro de las funciones enzimáticas, y aceleración del proceso de
envejecimiento, entre otras.16

Como consecuencia del envejecimiento de la población cubana en este milenio y el interés que
ha suscitado, la información precedente de trabajos de investigación en nutrición y
envejecimiento en los últimos años, han sido las principales razones de la revisión de este
tema.20-26
NUTRICIÓN Y ENVEJECIMIENTO

Se considera que la nutrición interactúa con el proceso de envejecimiento de varias formas:

1. A lo largo de la vida adulta las funciones corporales declinan progresivamente.


2. Incrementa la frecuencia de las enfermedades crónicas degenerativas con la edad.
3. En la edad avanzada, la mayoría de las personas comen menos y como consecuencia, las
ingestas de nutrientes pueden resultar más bajas que las recomendadas.

El desafío de las Ciencias Médicas es fijar las condiciones de dieta que mejor preserven tejidos
y funciones y minimicen enfermedades. La pregunta es cómo la nutrición y formas de estilos de
vida contribuyen a empeorar o mejorar la pérdida de tejidos y funciones ligadas a la edad.
Existe clara evidencia de factores dietéticos implicados en la etiología de estas enfermedades
que, a su vez, pueden beneficiarse de una intervención nutricional. Una importante cuestión es
si las personas de edad tienen el adecuado suministro de energía y nutrientes para mantener y
aun mejorar su salud.

Los principales indicadores de un mal estado nutricional en las personas de edad avanzada
son:

1. Pérdida de peso.
2. Bajo o alto peso en relación con la talla.
3. Significativa reducción de la circunferencia del brazo.
4. Incremento o disminución de los pliegues cutáneos.
5. Obesidad.
6. Significativa reducción de los niveles de albúmina sérica.
7. Significativo cambio en el restado funcional.
8. Sostenida ingestión inapropiada de alimentos.
9. Niveles inadecuados de vitaminas, minerales o lípidos en sangre y otras alteraciones
relacionadas con la nutrición.

INGESTA DIETÉTICA

La adecuación nutricional de la dieta de las personas de edad es el resultado de la acción de


una serie de factores de índole muy diverso que determina:

1. La ingesta.
2. La utilización de energía y nutrientes.
3. Las necesidades de energía y nutrientes.

Todos estos factores son consecuencia de aspectos biológicos, ambientales, sociales, y


psíquicos (tabla) y su repercusión, en una población tan heterogénea como la de las personas
de edad, también lo es.

Ingesta Utilización de nutrientes Necesidades de Nutrientes

FISIOLÓGICOS
Masticación Salivación disminuida Menor actividad física
Debilidad física Acidez gástrica Uso elevado de fármacos
Incapacidad física Punción gástrica Eficacia digestiva y metabólica disminuida
Inmovilidad - parálisis Función renal

Mala visión Actividad enzimática

Falta de coordinación neuromuscular Menor peristaltismo

Molestias por ingestión de algunos alimentos Enfermedades crónicas

Perdida del sentido, del gusto y olfato

Anorexia

Régimen por enfermedad

SOCIALES
Aislamiento Modelos dietéticos de Tiamina, más elevadas en alcohólicos
baja bioutilización
Soledad

Pobreza

Ignorancia

Preferencias por alimentos inadecuados

Hábitos alimentarios muy rígidos

PSÍQUICOS
Alcoholismo

Demencia

Depresión y Ansiedad

Creencias, tabúes, manías

Tabla. Factores que afectan al estado nutritivo de las personas de edad avanzada

De entre los muchos factores socioeconómicos que pueden modificar la dieta y por tanto, el
estado de salud, cabe destacar:

1. El abandono de la actividad laboral.


2. El bajo poder adquisitivo y las pensiones recibidas.
3. La falta de conocimientos mínimos sobre las normas básicas para la alimentación sana.
4. Hábitos alimentarios muy rígidos.
5. Incapacidad para adaptarse a nuevos alimentos y estrategias de mercado o simplemente la
pobreza.

El aislamiento y la soledad conducen, entre los que viven solos, al consumo de comidas fáciles
o ya preparadas, por falta de motivación en las mujeres o de habilidad culinaria en los hombres
y, al mismo tiempo, el número de comidas omitidas va siendo mayor. Parece indudable que
gozar de apoyo social y comer en compañía mejora el apetito, la cantidad de alimento ingerido
y, por tanto, repercute en el estado nutritivo.

Por otra parte, las personas que viven en instituciones están en régimen de internado y realizan
en ellas todas sus comidas y no se suele seguir un criterio dietético especial para este grupo de
edad, excepto el que se aplique a una patología dada; la consecuencia puede ser que,
conjuntamente, todos los individuos de una institución hagan comidas inadecuadas por su
composición, monotomas y, lo que es peor, preparada con gran anticipación antes del
momento de ser consumida, con la pérdida de nutrientes, especialmente vitaminas, por
mantener las comidas calientes de manera prolongada o su recalentamiento.

La hospitalización es un alto riesgo, en particular en los viejos. Aun en las mejores


circunstancias, las comidas del hospital no son las habituales y las dietas terapéuticas no
suelen ser atractivas. También aquí el tiempo transcurrido desde que se prepara la comida
hasta la llegada a la habitación del paciente, recalentada, repercute negativamente en su valor
nutritivo.

ACTIVIDAD FÍSICA

La disminución de la actividad física es uno de los factores que más afecta al estado nutricional
de las personas. Una menor actividad provoca la disminución del consumo de energía y una
baja cantidad de energía no es suficiente, a no ser con dietas formuladas especialmente para
ello, para vehiculizar la cantidad necesaria de nutriente. El ejercicio físico realizado con
regularidad, puede retrasar la aparición de los síntomas que acompañan a algunas
enfermedades degenerativas, manteniendo la capacidad funcional, paliando los cambios en la
composición corporal y, de esta manera, contribuyendo a la autonomía del individuo.

CAMBIOS EN LA COMPOSICIÓN CORPORAL

EL paso del tiempo da lugar a una progresiva disminución de agua y de la masa celular activa
o tejido muscular y a un incremento de la grasa, así como cambios en su distribución. A estos
cambios, en parte fisiológicos, no es ajena, como se ha dicho, la progresiva disminución de la
actividad física, cuyos efectos negativos aparecen en la figura.

Fig. Interrelación actividad física e ingesta de energía.

El tejido óseo sufre pérdidas sustanciales durante el envejecimiento. La densidad ósea


disminuye a partir de los 40 años y se acentúa a partir de esa edad, especialmente en las
mujeres y es el resultado de ambos: baja actividad e ingesta, especialmente de calcio. A esta
desmineralización se atribuye la pérdida de estatura consecuente con la edad.

OTROS FACTORES

Factores físicos, fisiológicos y psíquicos que también afectan al estado nutritivo junto con los
anteriores:

1. La disminución y modificación de los sentidos del gusto y olfato.


2. Los frecuentes problemas de masticación e insalivación, que disminuyen o modifican el
modelo de consumo de alimentos.
3. La menor eficacia digestiva y metabólica.
4. Las afecciones musculares y óseas.
5. Los fallos en la visión y capacidad auditiva.
6. Enfermedades cardíacas, del aparato urinario, mentales, depresión, ansiedad, y otros.

Estos otros factores pueden dificultar las actividades de la vida cotidiana impidiendo la
adaptación al medio y dando lugar a una deficiente nutrición.

Igualmente, el uso crónico de algunos fármacos e incluso el consumo de alcohol y tabaco,


disminuye la utilización de nutrientes por malabsorción y cambios en
su biodisponibilidad(algunos de ellos).

Masticación

Cuanto más vive la gente, mayor es la posibilidad de perder piezas dentarias y menor la de
reemplazarlas con prótesis de forma satisfactoria. Estas pérdidas son debidas, generalmente, a
enfermedades periodontales cuya causa, a su vez, puede ser la baja relación calcio/fósforo y la
baja ingesta de vitamina D, asociada con osteoporosis. La incapacidad para una masticación
adecuada conduce a muchas modificaciones de los modelos dietéticos, pues se tiende a
sustituir algunos alimentos.

Disminución de los sentidos del gusto y olfato

Con la disminución o modificación del sentido del gusto, o ambas, disminuye el placer de
comer y se pierde el interés por los alimentos, dando lugar a menor ingesta o a una elección
alterada. Con la edad tiene lugar una progresiva pérdida de papilas gustativas que afecta,
sobre todo, a la parte anterior de la lengua en la cual están situadas las que detectan
preferentemente los sabores dulces y salados. La hipogeusia parece ser debida a la deficiencia
en vitaminas A, B6 y ácido fólico pero, sobre todo, está asociada a la de zinc; niveles séricos
bajos comunes al envejecimiento se relacionan con desórdenes en el sentido del gusto y la
consecuente disminución del apetito.

Interacciones nutrientes y fármacos

La utilización crónica de medicamentos puede dar lugar a implicaciones nutricionales cuyos


mecanismos pueden ser:

1. Supresión o estímulo del apetito.


2. Lesión de las células de la mucosa absortiva.
3. Disminución de la utilización de nutrientes.
4. Incremento de la excreción urinaria.
5. Competición directa o antagonismo.
6. Interferencia o aumento de la biosíntesis de una enzima.
7. Coenzima o transportador de proteínas.
8. Alteraciones endocrinas.
9. Efectos indirectos debido a los componentes de algunos medicamentos, entre otros.

Algunas de las acciones resultantes de estas interacciones son las siguientes:

 Laxantes: la absorción de nutrientes y electrólitos disminuida.


 Digoxina: apetito disminuido.
 Diuréticos: excreción de potasio incrementada.
 Colestiramina: absorción de ácido fólico disminuida.
 Tetraciclinas: absorción de calcio disminuida.
 Cefalosporina, gentamicina, clorafenicol: metabolismo proteico y vitaminas D y K alterados.
 Salicilatos: valores de ácido fólico más bajos.
 Anticonvulsivantes: (fenobarbital, fenitoína, metotrexato) Absorción y metabolismo de ácido
fólico alterado.

Por consiguiente, las personas que están siguiendo tratamientos prolongados pueden necesitar
complementos de los nutrientes que resulten afectados.

Por causa de los efectos de los factores antes comentados, en este grupo vulnerable que
lo constituyen las personas de edad avanzada, se han fijado grupos de mayor riesgo con
respecto a su estado nutricional:

1. Muy ancianos.
2. Enfermos.
3. Los que viven solos.
4. Los de ingresos bajos.
5. Con incapacidad física.
6. Con problemas dentales graves.
7. Consumidores de dietas bajas de energía.
8. Los depresivos con problemas mentales.
9. Fumadores.
10. Alcohólicos.
11. Los que tienen bajo nivel de instrucción.
12. Los vegetarianos.
13. Los intolerantes a la lactosa.
14. Los consumidores crónicos de fármacos.

FACTORES DE RIESGO DE MALNUTRICIÓN EN EL ANCIANO

1. Edad avanzada
2. Pluripatología
3. Polifarmacia
4. Aislamiento social
5. Problemas económicos
6. Incapacidad física
7. Problemas de la cavidad oral
8. Tabaquismo
9. Alcoholismo
10. Hospitalización reciente

Estas características asociadas a la malnutrición pueden ayudar a su diagnóstico.

Edad avanzada: a mayor edad la persona tiene más riesgo de sufrir problemas nutricionales,
entre otras razones por la mayor probabilidad de padecer enfermedades que puedan influir en
el estado nutricional.

Pluripatología: la multitud de patologías, tanto crónicas como agudas, pueden influir en el


estado nutricional. Cuanto mayor es el número de enfermedades que padece la persona,
mayor es la probabilidad de padecer alteraciones nutricionales, tanto por la enfermedad en sí
como por los tratamientos requeridos.

Polifarmacia: los ancianos son el grupo de edad que más fármacos consumen,
aproximadamente 50 % del total del gasto farmacéutico. Existen multitud de fármacos que
pueden influir tanto en la absorción, metabolismo y excreción de nutrientes, como en la
sensación de apetito.

Aislamiento social: una de las primeras áreas que descuidan los ancianos que viven solos o los
que tienen un pobre soporte social, es la nutrición. Puede ser por pérdida de la motivación para
comer o por desconocimiento para preparar adecuadamente los alimentos. Un buen ejemplo es
el llamado “escorbuto del viudo”, descrito en Inglaterra en los años cuarenta en aquellos
ancianos que habían enviudado recién, y por desconocimiento en la preparación de los
alimentos consumían solo alimentos enlatados, por lo que tenían una baja ingesta de vitamina
C.

Problemas económicos: con frecuencia los ancianos con dificultades económicas que les
impide comprar la comida necesaria, lo primero que se evitan son los alimentos caros, que
suelen ser los que aportan la mayor cantidad de proteínas, como las carnes y los pescados.

Incapacidad física: esta puede ser a la vez causa y consecuencia de desnutrición en los
ancianos.

Problemas en la cavidad bucal: hoy día es indudable que una mala salud de la cavidad bucal
es un factor de riesgo de malnutrición, pérdida de peso e incapacidad física en los ancianos.
Básicamente, cualquier alteración en la estructura anatómica o en las funciones fisiológicas de
la cavidad bucal, que afecte la masticación, deglución, pueden hacer que el anciano no siga
una dieta adecuada. Así las enfermedades dentales pueden favorecer la aparición de
desnutrición.

Tabaquismo: de los varones mayores de 65 años, 20 % son fumadores activos, mientras que
solo 1 % de las ancianas fuman habitualmente, aunque esta proporción está aumentada en los
últimos años. El tabaco puede provocar desnutrición, sobre todo, al disminuir el apetito, pero
también al aumentar las necesidades de determinados nutrientes, como por ejemplo vitamina
C. Así se plantea que los fumadores tienen necesidades de vitamina 60 veces más que los no
fumadores. Al abandonar el tabaco los niveles plasmáticos de esta vitamina aumentan rápido.

Alcoholismo: la prevalencia del consumo de alcohol en el anciano se sitúa alrededor de 45 %.


Es más común entre aquellos con bajo nivel cultural, bajos ingresos económicos e historia
pasada o presente de depresión u otras enfermedades psiquiátricas. Si la ingesta excede 20 %
del total de calorías, puede producirse un déficit de vitaminas, minerales, y proteínas.

Hospitalización reciente: para los ancianos el ingreso en un hospital es un factor de riesgo claro
para desarrollar desnutrición. A pesar de esto con no mucha frecuencia se diagnostica y se
trata adecuadamente. Por el contrario, existen multitud de trabajos que demuestran cómo los
ancianos hospitalizados son mantenidos durante varios días con una ingesta baja de
nutrientes.

Es necesario disponer de datos confiables sobre las necesidades nutricionales de los ancianos
sanos con buena nutrición, que deben ser considerados para la evaluación nutricional del
anciano y pueden ser adaptados a las condiciones del medio en el cual se traten. Estos
incluyen:
1. Pérdida de peso significativo en un período determinado.
2. Cambio del estado funcional.
3. Baja ingesta energética.
4. Albúmina sérica.
5. Mediciones antropométricas.
6. Obesidad.

Aging and nutrition


SUMMARY

A review of the study of nutrition in the elderly was made. The rapid increase of the individuals
over 60 in the last decades has given more importance to this topic at present. In any stage of
the human growth and development, life has been conditioned by nutrition and health. An
inadequate nutrition accelerates aging in the same way the diseases do. The role played by
nutrition in the aging process, as well as the effect of age on the individuals’ nutrition,
are discussed. The population over 60 is at a high risk for developing nutritional diseases due to
the fact that the aging process is accompanied with a variety of physiological, biochemical,
biological and psychological changes that alter not only the physical activity of fhe individual, but
also his habits, food conducts and social relations.

Key words: Aging, nutrition, health, physiological, biochemical, biological and psychological
changes, food conducts.

1. Barbany M, Carrillo M, Foz M. La obesidad en el anciano en España Estudio SEEDO.


Rev Esp Geriartr Gerontol 2000;35(4):55-62.
2. Sastre G. La aventura científica de la nutrición. Alim Nutri Salud 2000;l7(4):111-7.
3. González de Pablo A. Alimento, cultura materia y ciencia. En: Tratado
de Nutricion. Madrid; 1999. p.4-12.
4. O. Moreiras. Alimentación, Nutricion y Salud. Rev Esp Gerontol 1995;30(1):37-48.
5. LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS EN EL ADULTO
MAYOR Y SU RELACIÓN CON LOS PROCESOS
PROTECTORES Y DETERIORANTES EN SALUD
6.
7. INTRODUCCIÓN
8. Teniendo en cuenta el concepto definido por la Organización Panamericana
de la Salud - (OPS), y basados en la esperanza de vida para la ciudad de
Medellín- Colombia, se entiende como adulto mayor a toda persona de 65
años o más, la cual se encuentra en una etapa con presencia de deficiencias
funcionales, como resultado de cambios biológicos, psicológicos y sociales,
condicionados por aspectos genéticos, estilos de vida y factores ambientales.
Envejecer se constituye en un proceso cambiante tanto a nivel fisiológico
como social. En un sentido más amplio, se puede asumir que el
envejecimiento resulta de la suma de todos los cambios que ocurren a través
del tiempo en todos los organismos desde su concepción hasta su muerte
(1).
9. Dichos cambios que el adulto mayor experimenta, pueden ser modificados
por los patrones de alimentación y el estado nutricional. Se ha conocido
como los hábitos alimentarios inadecuados se convierten en un factor de
riesgo importante de morbilidad y mortalidad, contribuyendo a una mayor
predisposición a infecciones y a enfermedades crónicas asociadas con el
envejecimiento lo que disminuye la calidad de vida de éste colectivo humano
(2). Algunos cambios del envejecimiento que inciden en la alimentación y en
el estado nutricional del adulto mayor son (3,4,5):
10. • Factores físicos como problemas de masticación, salivación y deglución,
discapacidad y minusvalía, deterioro sensorial, hipofunción digestiva.
11. • Factores fisiológicos como disminución del metabolismo basal, trastornos
del metabolismo de hidratos de carbono de absorción rápida, cambios en la
composición corporal, interacciones fármacos - nutrientes, menor actividad
física, soledad, depresión, aislamiento y anorexia.
• Factores psicosociales: pobreza, limitación de recursos, inadecuados
hábitos alimentarios.
Estos aspectos contribuyen a la fragilización del individuo, entendida esta
como una condición que se encuentra con frecuencia y genera una
morbilidad y mortalidad importante. La alimentación, el estado nutricional y
la actividad física que realiza cada individuo influyen en la evolución de la
fragilización, la malnutrición por lo tanto puede ser el origen o la
consecuencia de la misma (6). Los marcadores predictivos de fragilidad son
los criterios médicos, funcionales y sociodemográficos (7).
12. Para unos, el término de fragilidad lo marca la coexistencia de determinados
procesos clínicos, para otros la dependencia en las actividades de la vida
diaria y para otros la necesidad de cuidados institucionales, el concepto de
fragilidad entendido de modo independiente a la incapacidad es un concepto
multifactorial (8). El anciano frágil tiene aumentado el riesgo de incapacidad
y muerte ante mínimos factores estresantes externos, deteriorantes del
estado de salud.
13. El estado de salud física y mental de las personas mayores depende en gran
parte de la forma de alimentarse en la infancia y la edad adulta. En la calidad
de vida y longevidad influyen los hábitos de alimentación y otros factores de
tipo psico-social que determinan la seguridad alimentaria y nutricional de
este grupo de población como la soledad, la falta de recursos económicos, la
baja disponibilidad de alimentos, la anorexia, las enfermedades crónicas
entre otras, las cuales determinan el consumo de alimentos y el estado
nutricional (9).
14. Además de los cambios físicos, la persona que envejece se enfrenta a
cambios sociales que de manera directa o indirecta contribuyen al proceso de
fragilización. Anteriormente la sociedad veía el adulto mayor con respeto,
actualmente se han creado una serie de mitos alrededor de la vejez que la
asocian con enfermedad, inutilidad y debilidad. Este punto de vista moderno
hace que el adulto mayor asuma este esteriotipo legitimado por la sociedad.
Si bien la vejez genera limitaciones a los sujetos, también genera potenciales
únicos y distintivos como la serenidad de juicio, experiencia, madurez vital,
perspectiva de la historia personal y social (10).
15. Con el propósito de aportar a la comprensión de los aspectos mencionados
anteriormente y de identificar procesos protectores y deteriorantes en salud,
en este estudio se indagaron diferentes aspectos relacionados con la
alimentación de este grupo de población.

Alimentación en el anciano
El envejecimiento de la población del mundo desarrollado, y la gran incidencia de
problemas nutricionales en el anciano da lugar a un interés creciente en la sociedad por el
conocimiento de las necesidades nutricionales de este colectivo.
Las medidas dietéticas no son capaces de detener el proceso natural del envejecimiento,
pero sí de modularlo para alcanzar una excelente calidad de vida en los ancianos.

Las necesidades nutricionales de las personas de edad avanzada con un óptimo estado de
salud no parecen diferir de las personas adultas. Una dieta variada, equilibrada y saludable
es capaz de satisfacer todos los requerimientos energéticos.

Sin embargo, la ignorancia en la utilización de los principios elementales de la alimentación


puede ser responsable (por parte de los individuos y algunos colectivos) de muchas
deficiencias nutricionales: utilización de dietas muy restrictivas por la presencia de
enfermedades añadidas, la realización de una alimentación monótona o poco apetitosa en
instituciones, uso de dietas "milagrosas" con la idea de rejuvenecer, etc.

Causas que alteran el estado nutricional de los ancianos

Varias son las causas que pueden alterar el estado nutricional de los ancianos:

 Alteración de la estructura de la boca.

 Disminución de las papilas gustativas y de la capacidad olfativa.

 Disminución de las secreciones salivares, dificultad en la deglución.

 Tránsito esofágico más lento.

 Menor secreción ácida en el estómago y frecuente atrofia de su mucosa.

 Disminución del flujo sanguíneo, y de la actividad y metabolismo hepáticos.

 Frecuente Intolerancia a la lactosa.

 Presencia de patología asociada y medicación.


 Aislamiento social y problemas económicos.

 Incapacidad física para la selección y preparación de los alimentos.

Necesidades nutricionales de los ancianos

a) Necesidades energéticas

Las manifestaciones del envejecimiento son atribuidas a una pérdida celular y reducción de
su metabolismo, lo que se traduce en una pérdida de vigor y de estado de salud.

El metabolismo basal de las personas desciende un 3% cada año entre los 20 y los 80%.
Junto a ello, y como norma general, las personas ancianas disminuyen la intensidad de la
actividad física. Todo ello se traduce en una disminución en general del gasto energético
diario. Las necesidades energéticas deben ser calculadas teniendo en cuenta las fórmulas
adecuadas para la misma:

Fórmulas de Harris-Benedict:

Varones: GEB = 66.5 + (13.74 x P) + (5.03 x T) - (6.75 x E)

Mujeres: GEB = 655.1 + (9.56 x P) + (1.85 x T) - (4.68 x E)

Fórmulas de la OMS:

Varones > 60 años: GEB = 487 + (13.5 x P)

Mujeres > 60 años: GEB = 596 + (10.5 x P)

b) Necesidades de proteínas

La masa muscular disminuye a medida que aumenta la edad, acompañándose de un


aumento de la grasa corporal.
Aunque se supondría que la reducción la masa muscular daría lugar a una disminución
proporcional del recambio de las proteínas, se ha demostrado que la renovación de
proteínas corporales de un anciano no difiere significativamente de la del adulto sano,
estableciéndose en 0.75 g/Kg de peso/día.

c) Necesidades de grasas

El interés de las grasas en la alimentación radica en la prevención del proceso de


aterosclerosis y los beneficios del mantenimiento de unos niveles de colesterol (y sus
fracciones LDL y HDL) adecuados.

Los niveles de colesterol se elevan en el momento del nacimiento, alcanzando un máximo a


la edad de 50-60 años, para ir descendiendo progresivamente con la edad.

En individuos ancianos es conveniente reducir el consumo de grasas saturadas, al igual que


en la población general, pero estableciendo unos objetivos no demasiado restrictivos que
limiten y reduzcan su calidad de vida. Así se debe asegurar una ingesta de grasas en torno a
30-35% del consumo calórico diario, manteniendo un aporte correcto de grasas
polinsaturadas alrededor del 10%, para asegurar la ingesta de ácidos grasos esenciales con
la dieta y de vitaminas liposolubles.

d) Necesidades de carbohidratos

La dieta de las personas ancianas debe contener un 45-50% de carbohidratos. Debe ser rica
en fibra para asegurar una motilidad intestinal correcta.

Excepto en casos de contraindicación médica (diabetes), no es necesario reducir el consumo


de azúcar en las personas de edad avanzada, ya que puede ser una fuente útil y muy
palatable de energía.

e) Vitaminas y minerales

Los requerimientos de vitaminas y minerales no cambian en las personas de edad avanzada


con respecto de los adultos. Sin embargo, calcio, hierro y zinc merecen una consideración
aparte.

Calcio
Las necesidades de calcio de las personas ancianas tienen interés debido al problema de la
osteoporosis (1 de cada 3 personas mayores de 65 años padece osteoporosis en nuestra
sociedad). En la osteoporosis factores hormonales, genéticos y la ingesta de calcio son
fundamentales.

Se ha de tener en cuenta que las necesidades de calcio están determinadas por el contenido
de fósforo y proteínas de la dieta. El aumento de proteínas de la dieta tiende a incrementar
las pérdidas urinarias de calcio.

El contenido inadecuado de calcio puede ser resultado de una ingesta deficiente, de una
pérdida de absorción del calcio por deficientes niveles de vitamina D (exposición a la luz e
ingesta), o por exagerada eliminación producida por un aumento de las proteínas de la
dieta y facilitada por el consumo de alcohol y cafeína.

Las recomendaciones diarias de consumo de calcio sugieren una ingesta de 1200 mg al día
en el varón mayor de 50 años y de 1500 mg en la mujer posmenopáusica, y siempre
acompañadas de un aporte de vitamina D. No se recomiendan dosis de más de 2500 mg al
día en ningún caso, por la posibilidad de producción de cálculos renales.

En la dieta, la leche y productos lácteos son las mejores fuentes de calcio.

Hierro

En las personas de edad avanzada no es infrecuente la aparición de anemia; sin embargo la


deficiencia de hierro no es siempre la causa, y muchas veces son debidas a alteraciones
digestivas, sobre todo por alteración en la absorción de vitamina B12. Por eso, antes de
utilizar suplementos de hierro es necesario investigar las posibles causas subyacentes.

En general, las necesidades de hierro en los ancianos son las mismas que en los adultos más
jóvenes.

Zinc

Aunque la absorción de zinc disminuye con la edad, la deficiencia de este mineral no es


frecuente en las personas con una alimentación saludable y equilibrada. Las
recomendaciones dietéticas n el colectivo de personas mayores asciende a 15 mg/ día.

Vitaminas

En las sociedades industrializadas, el colectivo de mayor riesgo de deficiencias vitamínicas


es el de los ancianos. La ingesta inadecuada puede producir alteración funcional, orgánica y
clínica.
Las recomendaciones de vitaminas están siendo revisadas, ya que se observa una gran
proporción de personal mayores con niveles límite de vitaminas. El uso de megadosis de
vitaminas no está indicado como profilaxis, ya que en las personas mayores la probabilidad
de sobredosis es mayor.

Una dieta variada y equilibrada cubre las necesidades de minerales y de vitaminas de la


mayoría de ancianos.

f) Agua

El porcentaje de agua corporal es mayor en los varones que en las mujeres, y tiende a
disminuir con la edad. Un varón de 70 a 80 años tiene menos de un 60% de agua, y una
mujer de la misma edad una cantidad inferior al 50%.

En algunas personas mayores la causa más importante de reducción en el peso es debido a


la reducción del porcentaje de agua, debido a los cambios en la composición corporal
(disminución de la masa muscular e incremento de la masa grasa) que provocan cambios en
la regulación de la temperatura corporal con aumento de la tendencia a la deshidratación.
Cualquier alteración en el balance hídrico (relación entre la ingesta y pérdida de líquidos)
puede poner en peligro la vida del individuo.

Es fundamental dar prioridad al seguimiento del balance hídrico de los ancianos, por el
peligro de deshidratación. En un adulto, la pérdida de un 105 del agua del organismo
determina trastornos evidentes, y la de un 205 puede causar la muerte. Durante el
envejecimiento existen varios factores que favorecen el desequilibrio del agua:

 Disminución de la ingesta de agua causada por:

1. Disminución de la sensación de sed provocada por el envejecimiento.

2. Disminución de la apetencia y la tolerancia a determinados alimentos ricos en


agua como la leche.

3. Disminución del acceso al agua, por pérdida de la autonomía física y psíquica.

4. Temor a beber y consumir alimentos ricos en agua por miedo a incrementar el


riesgo de incontinencia urinaria, sobre todo por las noches.

5. Dificultades en la deglución, alteración de la cavidad oral, sequedad de la boca.


6. Dificultad en la manipulación de alimentos ricos en agua (por ejemplo sopas)
por patologías como artrosis, hemiplejia, Parkinson.

 Aumento de la eliminación por el propio envejecimiento del riñón, o debida a


medicación, o enfermedades como diabetes e insuficiencia respiratoria entre otras.

En los ancianos debe recomendarse y procurar su consumo, como si de un medicamento se


tratase. Debe recomendarse la ingesta de más de 8 vasos de agua al día (al menos 2 litros de
líquido).

Es preferible que su consumo se realice entre comidas para evitar la dilución del jugo
gástrico y la saciedad temprana, aunque se debe beber agua en las comidas pero no de
forma excesiva; hay que evitar las aguas azucaradas y limitar las bebidas alcohólicas y las
ricas en cafeína y cola. Cuando la ingesta de líquido es dificultosa, se puede proporcionar
mediante el uso de agua gelificada.

Nutrición en el adulto mayor es muy importante

Nutrición en el adulto mayor es muy importante

La composición corporal cambia con la edad. La masa grasa aumenta, mientras que el
músculo disminuye, este hecho determina la movilidad del adulto, la propensión a caídas y los
cambios en el metabolismo, indican voceros de Recorrido por la Salud®. La actividad física
regular tiene un efecto positivo en el mantenimiento de la masa magra y en el funcionamiento
de órganos y sistemas. Las caminatas diarias de 30 minutos son ideales para el adulto mayor
siempre y cuando no estén contraindicadas por el médico

En el mundo la dinámica demográfica ha cambiado y contribuido a que la esperanza de vida se


incremente. Este importante alargamiento de la supervivencia ha propiciado un paulatino
proceso de envejecimiento en la población, el cual se agudizará en años venideros.

Cuando el cuerpo alcanza la madurez fisiológica, la velocidad de los cambios degenerativos


llega a ser mayor que la velocidad de regeneración celular. Unestudio divulgado el año pasado
por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) menciona que las
personas de edad en la región suman alrededor de 57 millones, 10% de la población total. Las
proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), por su parte, indican que para el
2050 uno de cada cuatro mexicanos será mayor de 60 años.
Un adulto mayor que no tiene una buena nutrición hace que su calidad de vida esté
deteriorada, tan solo recordemos que en nuestro país las principales causas de muerte en
individuos mayores de 65 años son la diabetes mellitus, los padecimientos cardiovasculares,
pulmonares y el cáncer, enfermedades que tienen estrecha relación precisamente con factores
dietéticos.

“El mejoramiento nutricional es un factor que participa en el aumento de la esperanza de vida,


por ende, la alimentación en el adulto mayor es tan importante como en las demás etapas de la
vida”, comenta Alicia Velásquez Garibay, Directora General de Recorrido por la Salud®”.

Cambios en el adulto mayor y Recomendaciones C L A V E

El envejecimiento se caracteriza por una pérdida de masa corporal magra y cambios en la


mayoría de los sistemas corporales. Pero también hay deficiencias frecuentes de vitaminas y
nutrimentos inorgánicos, entre los que se encuentran el ácido fólico, el hierro, el zinc, las
vitaminas C, D y E.

“Una alimentación variada que incluya el consumo de aceites vegetales presentes en nueces,
almendras, cacahuates, pistaches, entre otros, proporcionará vitamina E, los cítricos y las
verduras de hoja verde ayudarán a la absorción de hierro además de aportar vitamina C, las
leguminosas (lentejas, garbanzos, frijoles, habas, etc.) y carnes magras (sin grasa) aportarán
zinc y hierro. Sin embargo, un complemento puede ser útil en ciertos casos específicos”, indica
Alicia Velásquez.

El envejecimiento se caracteriza por una pérdida de masa corporal magra y cambios en la


mayoría de los sistemas corporales. Pero también hay deficiencias frecuentes de vitaminas y
nutrimentos inorgánicos, entre los que se encuentran el ácido fólico, el hierro, el zinc, las
vitaminas C, D y E.

“Una alimentación variada que incluya el consumo de aceites vegetales presentes en nueces,
almendras, cacahuates, pistaches, entre otros, proporcionará vitamina E, los cítricos y las
verduras de hoja verde ayudarán a la absorción de hierro además de aportar vitamina C, las
leguminosas (lentejas, garbanzos, frijoles, habas, etc.) y carnes magras (sin grasa) aportarán
zinc y hierro. Sin embargo, un complemento puede ser útil en ciertos casos específicos”, indica
Alicia Velásquez.

Los adultos mayores reducen su ingesta de alimentos y de actividad física de manera


considerable, situación que los predispone a padecer desnutrición, anemia y otras deficiencias
de micro nutrimentos. En este sentido, es importante conocer los determinantes de la
alimentación en el adulto mayor para de esta manera, incidir en la mejora de su calidad de
vida.

“La composición corporal cambia con la edad. La masa grasa aumenta, mientras que el
músculo (masa magra) disminuye, este hecho determina la movilidad del adulto, la propensión
a caídas y los cambios en el metabolismo. La actividad física regular tiene un efecto positivo en
el mantenimiento de la masa magra y en el funcionamiento de órganos y sistemas. Las
caminatas diarias de 30 minutos son ideales para el adulto mayor siempre y cuando no estén
contraindicadas por el médico”, explica Diana Villafán, Nutrióloga y Coordinadora de Medios
Científicos de Recorrido por la Salud®.
Otras de las pérdidas que sufre el adulto mayor son las sensoriales del gusto, olfato y
sensibilidad, las cuales determinarán el apetito y la selección de sus alimentos. Esto origina a
que prefieran los alimentos dulces, además de agregar más sal y grasa a sus preparaciones.

“Se debe moderar el consumo de alimentos dulces, ya que el exceso de azúcar eleva el riesgo
de una pronta saciedad y favorece el desarrollo de diabetes tipo 2, el consumo de sal no
deberá sobrepasar los 5g (1/2 cda) por día para mantener una presión arterial fuera de riesgo”,
explica la nutrióloga.

El estreñimiento es de los padecimientos más frecuentes, resultado de una escasa ingesta de


fibra, inactividad física el insuficiente consumo de líquidos. Diana Villafán comenta que la fibra,
además de tratar el estreñimiento, reduce el colesterol y la glucosa sanguínea, el consumo
recomendado es de 20–25g por día, proveniente de cereales integrales leguminosas, frutas y
verduras.

“El pobre consumo de líquidos se debe a que la percepción de la sed disminuye, por lo que una
buena forma de aportar los requerimientos mínimos de 1.25 L por día es, proporcionando
alimentos líquidos ej.: sopas, caldos, licuados, cremas, puré y atoles.

Es fundamental tomar en cuenta que entre las deficiencias más frecuentes de vitaminas y
nutrimentos inorgánicos que tienen los adultos mayores, se encuentran el ácido fólico, el hierro,
el zinc, las vitaminas C, D y E.

Recorrido por la Salud® es un proyecto de la empresa VELAGO, S.A. de C.V., que se ha


encargado de llevar estilos de vida saludable mediante brigadas de salud gratuitas en
diferentes entidades del país, en conjunto con la Secretaría de Salud Federal y el apoyo de la
iniciativa privada. Las empresas alidadas a los diversos Recorridos por la Salud son: Bimbo,
Ricolino, Barcel, Marinela, Aladino, Júmex, La Costeña, Infra Médica, Cardio Check, Glucolab,
Laboratorio Sandoz, Sanofi Aventis y Holcim Apasco
¿Cómo ser un adulto mayor sano y feliz?

Según cifras del Minsa que datan del 2005, en el Perú la población adulta mayor para el 2025
representará el 13,27%. Para los países en desarrollo, una persona es considerada adulto
mayor a partir de los 60 años y en los desarrollados, a partir de los 65 años.

En el Perú la esperanza de vida al nacer para ambos sexos, según el INEI, es de 71,2 años y
la proyección para el 2015 es de 72,5 años. Comparado con el año 90, que era 64,3 años, este
aumento en la longevidad, si bien es cierto nos alegra, nos hace preguntarnos ¿cuántos años
serán con calidad de vida o con vida saludable?

La cuestión no solo es vivir más, sino mejor, con esa independencia y autonomía que
deseamos. De ahí que, para lograr esta famosa calidad de vida y para evitar la dependencia, la
OPS recomienda impulsar el envejecimiento saludable en todo el mundo.
¿Y cómo se está trabajando para un envejecimiento saludable? Haciendo promoción de la
salud en todas las etapas de la vida (desde antes de la gestación), en la prevención y control
de enfermedades crónicas no transmisibles como cardiopatías, arteriosclerosis, diabetes,
obesidad, hipertensión arterial, salud mental y en el impulso de políticas favorables al
envejecimiento activo y saludable.

Las afecciones crónicas más frecuentes en los adultos mayores en todo el mundo son las
cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la osteoartrosis, las pulmonares y los desórdenes
mentales como la depresión y la demencia (enfermedad de Alzheimer).

En los países en desarrollo, todas las enfermedades agudas y crónicas de los adultos mayores
están exacerbadas por la pobreza persistente y la falta de servicios apropiados y las afecciones
que generalmente son la limitantes en el adulto mayor son la demencia, los accidentes cerebro
vasculares (o derrames) y la fractura del cuello del fémur (cadera).

Fragilidad y dependencia vs. Envejecimiento saludable


Mientras más tarde aparecen las enfermedades crónicas que se pueden prevenir -como la
enfermedad cardiovascular-, aumenta la incidencia de enfermedades crónicas no prevenibles
como las demenciales o aquellas que causan deterioro sensorial, que en consecuencia son las
que originan mayor dependencia.
La fragilidad del adulto mayor depende de su salud física, su situación social y su estado
mental. Y se va formando a lo largo de los años (incluso decenios). La fragilidad también es la
dependencia en otros niveles, como el económico (amplia y autoestimulada), la afectiva e
incluso la física, cuando se compromete el desempeño en cosas elementales de la vida diaria.

El deterioro de la capacidad funcional que lleva a la dependencia conducen a un deterioro de la


calidad de vida. Por eso se debe brindar el apoyo, buscando siempre la recuperación o el
mantenimiento del nivel funcional.

Si al llegar a ser adultos mayores logramos mantener nuestra vitalidad física e intelectual,
seguiremos aportando a la familia y a la sociedad, y lo más enriquecedor: brindar la experiencia
a los niños.

Niño saludable, adulto mayor saludable


Estudios han concluido que para lograr un envejecimiento saludable se debe considerar la
dieta(entiéndase dieta como la alimentación general que recibimos), el ejercicio y las formas
cómo nos enfrentamos a las adversidades.
Los investigadores de la Universidad de Harvard llevaron a cabo un estudio a lo largo de 60
años, identificando siete factores que parecían predecir un envejecimiento saludable y feliz:

1. El consumo moderado de bebidas alcohólicas


2. No fumar
3. Un matrimonio estable
4. El ejercicio
5. El peso adecuado,
6. Los mecanismos positivos para lidiar con las dificultades y
7. La ausencia de depresión.
Ellos concluyen que "una ancianidad activa y feliz bien puede que no sea cuestión de los astros
ni de la suerte, sino de nuestros genes y de nosotros mismos".

Rico y saludable
No solo de pan vive el hombre también, del amor. Por eso que Sano bocado no solo
representa la comida, el alimento del cuerpo, sino también del espíritu y al comprender lo que
significa ser adulto mayor, identificaremos también que el alimento no tiene por qué ser
“diferente, feo, solo de color blanco o amarillito, tipo puré” porque el “abuelito (a)” no puede
comer su tamalito verde.
¿Qué es alimentación saludable?
Significa comer frutas y verduras diariamente, tomar leche o yogur con poca grasa, preferir el
pescado, pavo o pollo, cuy, alpaca a las carnes rojas, comer legumbres (que en seco las
conocemos como leguminosas o menestras) y granos enteros, y por supuesto tomar agua (
hay recordar que el adulto mayor no controla bien su “chip de la sed”, por lo tanto debe
consumir agua siempre para no deshidratarse).
El cuidado de los dientes
La historia que los adultos mayores deben llegar sin dientes es solo una leyenda urbana. Ellos
no pierden los dientes por “falta de calcio”, los pierden por mala higiene. Por lo tanto la visita al
odontólogo es fundamental para conservar el aparato masticatorio y así preservar la buena
alimentación y puedan comer de todo, no solo purés.
Adultos mayores activos y saludables: Las reglas de oro, según el Minsa.
1. Alimentación sana y natural
2. Suprimir el tabaco y evitar el alcohol
3. Realizar al menos 30 minutos diarios de ejercicios
4. Vivir cada día sin prisa, pero sin pausa
5. Pasar los 60 minutos de cada hora ocupado pero no preocupado
6. Leer, escribir, cultivar la mente, aprendiendo cada día algo nuevo y repasando lo aprendido
7. Mantener una vida social activa, cultivar la familia y amigos: trabajar en y por la comunidad
8. Ser independiente sin permitir que te limiten
9. Tener proyecto de vida para ser activos, productivos y exitosos
10. Vivir cada día a plenitud

Aprendiendo a envejecer

El Programa Interdisciplinario de Estudios Gerontológicos de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos, ofreció


por tercer año consecutivo charlas gratuitas para la tercera edad durante el mes de agosto.

Durante la reunión, diversos académicos del plantel se refirieron a temas de interés para el adulto mayor, como
cuidado del cerebro, actividad física, alimentación y nutrición, fármacos, salud dental, emociones, derechos y
obligaciones legales y sexualidad.

Según indican las cifras, Chile tiene en la actualidad más de 1 millón de personas cuyas edades superan
los 60 años, y con una expectativa de vida que bordea los 78. Se estima que el 2025 esta cantidad se triplicará,
por lo que es necesario crear espacios y lugaresde encuentro que mejoren la calidad de vida de este grupo
etáreo.

La nutricionista de la Facultad de Medicina Lucía Cariaga explicó, sobre las conductas alimentarias para
los mayores de 60 años, que "un adulto mayor necesita menos calorías pero los mismos nutrientes esenciales
que las que consume un adulto joven", por lo que recomienda una alimentación variada, ojalá fraccionada en 4 ó
5 veces por día, y esperar al menos 2 horas antes de ir a acostarse. Debería moderarse el consumo de pan,
arroz, fideos y papas, y aumentar el de verduras, frutas y legumbres. También es recomendable aumentar el
consumo de leche de bajo contenido graso, no descuidar la ingesta de carne, especialmente pescado, pollo y
pavo, y evitar la mantequilla, crema, mayonesa, paté y quesos. Otro punto importante es reducir la sal y el
azúcar.

Por su parte, el profesor de Educación Física de la Facultad de Medicina Antonio Mondaca, subrayó que el
envejecimiento hay que entenderlo como un proceso continuo que conduce a la incapacidad funcional. "Cuando
llega la vejez disminuye la talla, bajan los índices metabólicos basales, se reducen las funciones psíquicas y en
cambio aumenta la somnolencia, la debilidad motora, el sueño nocturno perturbado, el vértigo, la depresión, el
cansancio y la anquilosis articular. "Por eso debemos evitar el deterioro de nuestros sistemas con actividad
física", resaltó. Según Mondaca, lo esencial es consultar con un médico que autorice al adulto mayor a hacer
cierto tipo de ejercicios y que lo tenga bajo control permanente. "Hay que usar implementos livianos y evitar la
posición de pie prolongada en el mismo lugar, los rebotes o saltos, las extensiones o elongaciones forzadas, el
llegar al umbral de la fatiga y cualquier actividad brusca". Se recomienda practicar el trote lento, nado,
ciclismo de paseo, gimnasia de mantención, marcha o caminata, Yoga, Tai-chi, baile y jardinería.

1. Que es envejecer

Envejecer es vivir. Comenzamos a envejecer desde el mismo momento de nacer. Unas células mueren antes
que otras, y la vida es un continuo nacer y morir. Es raro morir por ser viejo; de hecho durante la vida se van
acumulando agresiones externas que causan enfermedades, y al final, de una de ellas se muere.

Como decía ya hace muchos años Virchow: No todos los tejidos del cuerpo nacen al mismo instante ni mueren
todos al mismo tiempo; se encuentran tejidos juveniles en la extrema vejez y tejidos ya en senescencia en el
feto".
Se podría decir que el envejecimiento debe verse como un proceso inevitable deinvolución que
puede conllevarse con un buen grado de serenidad y conformidad.

El hombre necesita 20 años para crecer y vive cinco veces 20 años, es decir 100. El camello crece durante ocho
años y vive el quíntuple de ocho, es decir 40 años. El caballo crece durante cinco años y vive el
quíntuplo de cinco, es decir 25 años. Esta ley sólo se aplica a los mamíferos.

En los Estados Unidos de América el porcentaje de niños de O a 9 años y el de ancianosde 70 a 79 es el


mismo: un 9%. El año 2020 habrá países con más del 20% de personasmayores de 60 años. Las
consecuencias de estos hechos serán de tal magnitud que es muy posible que muchas de las conquistas
logradas con el Estado de Bienestar se verán muy comprometidas. También los parques y viviendas sufrirán
modificaciones.

2. Es decir: ¿Toda la vida es un proceso de envejecimiento?

Sí. Teóricamente toda la vida es un proceso de envejecimiento, pero obviamente existen etapas en la
vida del hombre que se diferencian mucho entre sí. Durante los primeros 20 años, aproximadamente, el
crecimiento y desarrollo domina la escena; más tarde el período entre los 20 y 60 años corresponde al proceso
reproductivo y a partir deentonces comienza la involución, que por cierto en el ser humano, es un proceso largo.
Casi todos los animales mueren después del período reproductivo, menos el hombre que prolonga su vida
muchos más años. No sabemos por qué.

3. ¿Se han logrado avances en el conocimiento del proceso senil?

Los avances han sido extraordinarios en el control de enfermedades infecciosas, y en el área de las
enfermedades cardio-vasculares y en grado menor, pero también significativos, en el control del cáncer y los
trastornos mentales. La calidad de vida de los ancianos es hoy mucho mejor que hace 30 ó 40 años.

También se conoce mejor el proceso senil, ya que años atrás se concebía el deterioro físico y mental como un
proceso inevitable y progresivo. Hoy sabemos que muchos signosde deterioro en los ancianos se pueden evitar
y con frecuencia hacerlos reversibles. Tal es el caso de la pérdida de la masa magra (músculos) que puede ser
frenada y hasta recuperar las pérdidas.

Muchos ancianos mantienen una vida activa de trabajo después de los 65 años. En América Latina el trabajo
agrícola sigue siendo dominante en los ancianos. En Argentina el 15,7% de la población mayor de 65 años
trabaja, en Costa Rica, el 30,5% y en México el 54,4%.

Hoy sabemos cuántos ancianos hay en cada país, sabemos también de qué mueren, pero paradójicamente no
sabemos dónde viven, qué comen, cuántos viven solos, si alguien atiende sus quejas, si disponen de algún
recurso económico, si añoran por algún familiar, es decir, se puede afirmar que en una gran parte de países los
ancianos constituyen el grupo humano más abandonado por las autoridades y la sociedad entera. La solidaridad
social no se mueve al mismo ritmo que los avances científicos.

4. ¿A que edad se muere por el proceso de envejecimiento?

En realidad es raro morirse por ser anciano. Por lo general se muere por una enfermedad: infarto de las
coronarias, embolias cerebrales, diabetes, cáncer, etc. De estas enfermedades se puede morir a cualquier
edad, pero durante la vejez el riesgo es muchomayor, no porque el anciano sea más susceptible a la
enfermedad, sino porque a travésde los años se han acumulado y potenciado las agresiones externas: mala
alimentación, cigarrillo, alcohol, infecciones, sedentarismo, otros factores desconocidos que causan el cáncer,
etc. Los ancianos han estado más tiempo sujetos a las vicisitudes del entorno.

En USA por ejemplo, las enfermedades cardíacas provocan la muerte de 1 de cada cuarenta personas entre los
65 y 69 años de edad, una de cada veintisiete entre los 70 y 74 años; una de cada diecisiete entre 75 y 79;
una de cada once entre 80-84; y una decada 7 de más de 85 años.

Se puede decir, pues, que el envejecimiento es un deterioro progresivo y generalizado que se traduce en una
probabilidad de muerte cada vez mayor por una enfermedad intercurrente.

En cierto modo se podría decir que, salvo en edades muy avanzadas se muere por lo general en la vejez, pero
no directamente por la vejez.

5. ¿Qué cambios externos se observan en la vejez?

Ya en plena juventud pueden aparecer signos de envejecimiento: las patillas plateadas, las arrugas
amenazantes, la disminución de la velocidad al correr, el abdomen prominente, etc. Son signos de que los años
están cayendo sobre la vida. Pero son simplemente signos, y por supuesto nadie se muere por ello.

En cuanto al peso corporal, los cambios que se producen obedecen a una pérdida demasa celular que
puede llegar hasta 30% en el curso del proceso de envejecimiento, comprometido principalmente el tejido
muscular esquelético. Sin embargo, tanto en el hombre como en la mujer en edades medias, hay una tendencia
positiva al incremento delpeso que se estabiliza alrededor de los 65 años, después de los cuales el peso
tiende a disminuir. El aumento de peso, en las mujeres, es generalmente mayor que en los hombres y en ellas,
se estabiliza 10 años más tarde. La reducción del agua corporal se ha descrito como una causa
importante de disminución de peso después de los 65 años.

Otros estudios indican que el sobrepeso moderado en el adulto mayor está asociado con una baja mortalidad y
que por el contrario, en el grupo de ancianos mayores de 80 años, el adelgazamiento y la pérdida de masa
magra constituyen un problema más importante que el sobrepeso. En general, se considera que tanto la pérdida
como la ganancia de peso son el mejor productor de mortalidad en este grupo.

La grasa corporal (como porcentaje del peso) se incrementa alrededor de 20 al 30% en los hombres y de 27 a
40% en las mujeres y la masa magra declina de los 60 a los 50 Kg. en los hombres y desde los 40 a los 35 kg.
en las mujeres. Gran parte de la pérdida muscular en el envejecimiento es prevenible e incluso puede ser
reversible.

Durante el envejecimiento hay, además, una pérdida de la talla y de la masa esquelética. La estatura se reduce
alrededor de 3 cm en el hombre y 4 cm en la mujer, lo que obedece principalmente a una disminución de la
altura de los discos intervertebrales, a una pérdidadel tono muscular y a otros cambios que se producen en la
columna vertebral.

6. ¿Todos envejecemos al mismo tiempo?

No, cada uno tiene su ritmo de envejecimiento, dependiendo de varios factores. Se estima que la herencia
familiar o genética puede incidir en un tercio del problema; algo más deotro tercio o más se debería al
estilo de vida que la persona ha tenido y algo menos deotro tercio, se debería al azar. Pero, debemos fijarnos
que casi en el 40% del proceso deenvejecimiento podemos influir según el estilo de vida que llevemos.

El envejecimiento está por tanto programado apenas 1/3 del proceso.

7. ¿Por que hay más ancianas que ancianos?

Es un fenómeno universal. La mujer vive varios años más que el hombre, a pesar de que la mujer corre mucho
riesgo biológico. El hombre, sin embargo, pasa por mayores peligros ambientales y se expone a más riesgos
que la mujer, por sus hábitos de vida (accidentes en el trabajo, alcohol, tabaco, etc).

Pero todo eso no explica completamente la significativa diferencia entre la esperanza devida de la mujer y el
hombre.

En Europa occidental, América del Norte y Australia, la diferencia en la longevidad, según el sexo, es de 6 a 8
años; en América Latina, de 3 a 5 años. En la India no parecen existir diferencias.

También en muchos animales se observan tales diferencias.

Los autores que han estudiado el tema sugieren que la diferencia es genética (en funciónde los cromosomas
que distinguen los sexos (XX en la mujer Y en el hombre)).

No parece ser cierto que los hombres y mujeres que no han tenido hijos viven más que los que los han tenido.

8. ¿El hombre vive más que los animales?

Hay animales, como la tortuga gigante que puede vivir 150 años; el elefante 80 años; el perro 20 y el gato 28.
Una gaviota puede vivir más de 40 años. El hombre, teóricamente es un animal de 100 años aunque pocos
pueden llegar a vivir tanto tiempo. El récord parece que lo tiene una francesa: la señora Jeanne Louise Calmet
que vivió 122 años y 5 meses (1875 - 1997).

9. ¿Es triste tener que envejecer?

No, nada de triste. Es la grandeza y el drama del ser humano que es la única especie animal que sobrevive
muchos años después de haber cumplido la etapa reproductiva. Eso pasa porque el ser humano seguramente,
además de reproducirse, necesita transmitir a las generaciones jóvenes su experiencia y
mensaje de esperanza. Por eso es tan importante conservar la palabra, signo vital de nuestra condición
humana.
10. ¿Es verdad que cada vez son mas frecuentes los casos de rotura de la cadera (el cuello del fémur) en
los ancianos?

Es lógico que así sea, ya que cada vez hay más gente en edades avanzadas. Ello sedebe a que en los
ancianos hay una pérdida de la masa ósea, principalmente por eldescenso en la actividad física. En USA un
tercio de las mujeres mayores de 65 años tienen problemas en las vértebras debido a la osteoporosis
(fragilidad de los huesos) y a los 90 años, una de cada tres mujeres y uno de cada seis hombres habrá tenido
una fractura de cadera. En Venezuela las cifras parece que son menores.

Si se mantiene un adecuado consumo de calcio desde edades tempranas de la vida (leche, yoghurt, queso,
etc.) junto a ejercicios físicos disciplinados, las probabilidades decontraer la osteoporosis son mucho menores.

11. ¿Por qué son tan frecuentes las caídas en las personas mayores?

Las caídas son uno de los dramas de los ancianos. Cualquier pequeño tropezón que en un joven se resuelve
con un ligero salto, en un anciano es un grave riesgo de caerse y no poderse levantar, a veces con una
fractura de cadera. En edades avanzadas pasear acompañado puede ser recomendable. No hay que olvidar
que el reumatismo crónico y la artritis, tan frecuentes en los ancianos, contribuyen también a perder flexibilidad
en los movimientos. El bastón, con frecuencia, puede ser también una buena compañía. Lograr mantener a toda
costa una movilidad corporal, sean paseos o suaves caminatas, es un consejo de sabios. Una buena motivación
es necesaria para mantener una vida activa.

12. ¿Pierde memoria el anciano?

Sí, es una queja muy frecuente. Se recuerdan bien épocas pasadas, que por lo general se quedan muy
grabadas porque los recuerdos van dejando huellas en la memoria. El anciano repite mucho sus historias
pasadas (los nietos se ríen), sus viajes, sus aventuras y todo ello, cada vez que se cuenta deja una huella. En
cambio, la memoria de cosas inmediatas se va deteriorando con el tiempo.

En cierto modo hay cosas que conviene olvidar. "Sería horrible recordar todos los detallesde nuestra vida", dice
un autor y agrega "olvidamos porque debemos hacerlo y no porque queremos hacerlo".

13. ¿Por qué esta aumentando la enfermedad de Alzheimer?

De hecho, lo que ha aumentado es la esperanza de vida. A los 65 años de edad 1 de cada 100 padece algún
tipo de demencia; a los 85 años la proporción es 1 cada 6, y entre estasdemencias la de Alzheimer es la
principal. En todo caso es un drama familiar al que se le está prestando mucha atención.

Hace años los ancianos padecían de demencia senil, y al tema no se le prestaba mucha atención porque se
consideraba un proceso natural de la vejez. Cuando se logra identificar como enfermedad específica surge la
esperanza de su curación. Y ya no es un proceso fatal sin esperanza.

14. ¿Es frecuente la ceguera en el anciano?

No, la ceguera total no es frecuente. Lo que sí aqueja al anciano son problemas decataratas, el glaucoma
(aumento de la presión del globo ocular) y las lesionesdegenerativas de la mácula (zona central de la retina); las
dos primeras curables y depeor pronóstico la tercera.

En todo caso es uno de los órganos del cuerpo humano que requiere revisión frecuente por el médico
especialista

La diabetes es una de las causas de ceguera o dificultad de la visión en el anciano.

Entre un 16 y 18% pueden padecer diabetes a los 65 años de edad. La mitad de los enfermos no sabe que
padece de diabetes. La enfermedad puede presentarse insidiosa, sin que el enfermo aprecie ningún signo
alarmante. El examen de sangre que deben hacerse los ancianos periódicamente es el mejor
método de descubrir la enfermedad.

La importancia de la diabetes en los ancianos está en la gran cantidad de complicaciones que puede acarrear.

El control del azúcar en la sangre, el control del peso, el examen médico periódico y una dieta adecuada, son
medidas aconsejables.

15. ¿Por qué el cáncer es tan frecuente?


Sencillamente porque vivimos más. Hasta los 90 años de edad la frecuencia del cáncer va aumentando, pero a
partir de esa edad la frecuencia se estabiliza e incluso, tiende a disminuir.

Muchos de los cánceres, como los de pulmón, colon, mama y próstata son más frecuentes en personas de edad
avanzada. La mortalidad por cáncer aumenta con la edad hasta los 90 años. Después se estabiliza. La
explicación que dan los investigadores es que el cáncer es una enfermedad agresiva y gran
consumidora de energía.

No todos los cánceres tienen relación con la edad. La leucemia puede aparecer a cualquier edad.

Aunque existen diferencias en la frecuencia de ciertos cánceres según la alimentación y el estilo de vida
(tabaco, etc.), y por otro lado existen también factores de carácter familiar, no cabe duda que el azar es todavía
el dueño del cáncer.

Hoy conocemos mucho más que hace 50 años acerca del cáncer y las investigaciones se multiplican en todos
los países. Los avances en el tratamiento son considerables, pero todavía desconocemos su entraña íntima.

16. Por lo general ¿El anciano se muere principalmente del corazón?

Así es, el corazón es muy sensible a los efectos de los años. En USA, por ejemplo, las enfermedades cardíacas
causan la muerte de una de cada 40 personas a edades comprendidas entre 65 y 69 años; uno de cada 27
entre 70 y 74 años; una de cada 17 entre los 75 y 79 años, una de cada once entre los 80 y 84 años y
una de cada siete en los ancianos de más de 85 años.

El endurecimiento de las paredes de las arterias principales da lugar a un aumento progresivo de la presión
sanguínea lo cual obliga al corazón a trabajar más. Esta compensación tiene un costo. En cada latido el
corazón debe esforzarse más y utilizar más energía.

Por eso el cuidado de los niveles de colesterol y otras grasas de la sangre es tan importante. Una alimentación
saludable, pobre en grasas de origen animal, es, junto al ejercicio físico, medidas aconsejables.

La ateroesclerosis se inicia sorprendentemente pronto y se desarrolla al cabo de los años. La ateroesclerosis


consiste en la formación de lesiones en las paredes de las arterias que se convierten en
focos de formación de coágulos. En cualquier momento se puede desprender un coágulo y obstruir la
circulación de la sangre de una arteria más o menos importante. Así se producen los infartos del corazón,
causa de muerte tan frecuente en los ancianos.

También fallas en las vías respiratorias son causa de muchos problemas en los ancianos. El cuidado de las
infecciones del aparato respiratorio es esencial. Hoy gracias a las vacunas y a los antibióticos, los problemas
son menores, pero todavía la neumonía y el enfisema pulmonar son causa de muerte en muchos ancianos.

17. ¿Le gusta comer bien al anciano?

Por supuesto. Hay ancianos con un apetito envidiable y muy selectivos en las comidas. Sin embargo son
frecuentes los problemas del aparato digestivo. Puede haber una pérdidade la capacidad de producir el ácido
gástrico, indispensable para la digestión. Puede haber dificultad de absorción de la vitamina B12, por ejemplo.

También con la edad disminuye la secreción salival, la cual disminuye la capacidad demasticar y deglutir los
alimentos. También puede haber alteraciones en el intestino (divertículos) que causan molestias.

Por todo ello, es importante atender estos problemas en la elaboración de la comida, que por lo general no se
diferencia mucho de la que la familia consume regularmente.

18. ¿Todos los ancianos se parecen entre si?

Todo lo contrario. A medida que avanza la edad las diferencias se hacen cada vezmayores entre los ancianos.
Las personas de 30 años de edad son más parecidas entre sí que las personas de 70 a 80 años. El
estilo de vida y sobre todo el tipo de alimentación hace la diferencia entre los ancianos. A un autor español se le
ocurrió clasificar los ancianos en tres grupos: el tipo de viejo sacerdote, flaco, arrugado e irónico; el tipo deviejo
tabernero, pletórico, bonachón y bromista y el tipo de viejo general, de cejas pobladas y elevadas, andarín,
mandón y un tanto quisquilloso. Seguramente que también entre las ancianas podría diferenciarse varios
grupos.

19. ¿Son los ancianos muy susceptibles a las infecciones?

En muchos ancianos es frecuente la desnutrición, lo cual crea un mayor riesgo decontraer infecciones.
Las defensas están disminuidas y la capacidad de resistencia es menor a medida que avanza la edad. Las
gripes, la tuberculosis, la neumonía y la bronconeumonía, son, con frecuencia, causas de muerte en el anciano.
Los cuidados en el anciano en caso de una enfermedad infecciosa son necesariamente mayores que en
eladulto joven. La vacuna antigripal en los ancianos es obligatoria en muchos países. La tolerancia al frío está
disminuida en los ancianos.

20. ¿Cómo viven los ancianos pobres?

Hoy en el mundo hay millones de ancianos pobres que comen una vez al día, no porque son ancianos sino
porque son pobres.

Terminar la vida en plena pobreza es agravar los sinsabores inevitables delenvejecimiento.

A pesar de que hay en todo el mundo un voluntariado social que colabora y acompaña la vida de ancianos
pobres, voluntariado que necesita ser promovido en América Latina, es necesario recordar que es
responsabilidad de los ayuntamientos, atender el problema social de la vejez, como actividad prioritaria
municipal.

En todo caso, es muy difícil mejorar la situación del anciano pobre, sin contar con un sistema de Seguridad
Social, ajustado a las condiciones socioeconómicas del país, que garantice un ingreso digno del anciano

21. ¿Los ancianos del mañana vivirán mejor que los de hoy?

Sí, sin duda, si atendemos y cumplimos los siguientes consejos:

 Alimentación adecuada, rica en vegetales y frutas. Nada de tabaco y alcohol con moderación.

 Ejercicio físico moderado, pero disciplinado.

 Control médico periódico y control de peso.

 Ignorar la propaganda de productos mágicos.

 Mantener un grado adecuado de socialización, es decir, de comunicación con los familiares y amigos. Huir de la
soledad.

 Tomar medidas de previsión durante la juventud, que garanticen una cierta seguridad económica en la vejez.

 A partir de la jubilación, buscar algún quehacer y si fuera posible ofrecerse a un voluntariado social. Huir de una
vejez pasiva.

 Aceptar el envejecimiento como un hecho normal de nuestra vida.

 Esperar la muerte en paz, preferiblemente en casa, junto a la familia