Está en la página 1de 14

Universidad de Chile

Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas

Proyecto Final de Investigación


Importancia de la Sedimentación Oceánica y su
Modelación

GF3004 - Sistemas Climáticos

Alumnos: Tomas Carrasco


Enzo Jarpa
Profesor: Maisa Rojas
Auxiliar: Juan Morales
Fecha de Entrega: 18 de Diciembre de 2015
Resumen
En este trabajo se estudia el concepto de sedimentación, en particular el de sedimentación
oceánica, se describe la importancia que tiene este proceso como registro histórico de eventos que
pudieron alterar el clima en tiempos pasados, enfatizándose el rol que cumplen los sedimentos
oceánicos dentro del ciclo del carbono. Así mismo se estudia un modelo de sistema climático que
incorpora un módulo de sedimento oceánico y se analiza la importancia que esto tiene en el estudio
y simulación del clima. El modelo de sistema climático elegido es el DCESS (Shaffer, Olsen, Pedersen,
2008). Resultados entregados por el modelo DCESS muestran que una inyección de 5 000 GtC CO2 a
la atmósfera genera en 40 000 años cambios en el tamaño de los reservorios de sedimento oceánico
comparables en magnitud a los cambios en el reservorio atmosférico. Esto es muestra tanto del
error que se estaría cometiendo en omitir una correcta modelación de la sedimentación oceánica,
así como de su importancia en el contexto de modelos de sistema climático.

Abstract
In this paper the concept of sedimentation is studied, particularly the oceanic sedimentation, the
importance of this process as a historical record of events that could alter the climate in the past,
emphasizing the role that ocean sediments on the cycle carbon. Also a model of climate system that
incorporates a module of oceanic sediment is analyzed and the importance that this has on the
study of climate and climate simulation is studied too. The chosen climate system model is the
model DCESS (Shaffer, Olsen, Pedersen, 2008). DCESS results show that an injection of 5000 GtC as
CO2 into the atmosphere generates, at a time of 40 000 years, comparable changes in terms of size
of carbon reservoirs between the ocean sediments and the atmospheric reservoirs. This remarks
both the errors that could be committed by omiting a correct modeling of ocean sediment, and its
importance in the context of climate system models.
Introducción
El proceso de sedimentación corresponde a la acumulación de materiales sólidos o sedimentos en las
tierras bajas y depresiones continentales, como consecuencia del transporte por medio de diversos
procesos y fenómenos que afectan a la atmósfera, hidrósfera y biósfera, es decir; vientos, lluvias,
variaciones climáticas, arrastre de aguas, acción de agentes químicos entre otros.

Los productos de la meteorización mecánica y química constituyen la materia prima de los sedimentos
ya que “los restos meteorizados son barridos constantemente desde el lecho de roca, transportados
y por fin depositados en los lagos, los valles de los ríos, los mares y un sinfín de otros lugares. Los
granos de dunas de arena del desierto, el del fondo de un pantano, la grava del lecho de un río e
incluso el polvo de las casas son un ejemplo de este proceso interminable” (Ciencias de la Tierra,
Edward Tarbuck, Frederick Lutgens, 8va Edición, 2005).

El estudio de los continuos fenómenos que se presentan en la corteza terrestre tiene como objetivo
el análisis de las posibles causas de éstos, para descubrir acontecimientos que ocurrieron en otras
épocas y que pudieron haber causado grandes transformaciones en el planeta.

Este trabajo tiene por objetivo introducir conceptos básicos sobre sedimentación oceánica, los
distintos factores que influyen en ésta, el rol que juega en el estudio del paleo-clima y la
importancia de incorporarla dentro de la modelación del sistema climático.
Sedimentación Oceánica
Los sedimentos son restos de materia inorgánica y orgánica que se depositaron sobre la corteza de
la tierra, tanto en los continentes como en el fondo del océano, y constituyen un registro de las
condiciones del medio ambiente y de los organismos que han existido a través de la historia del
planeta. De esta manera, cada capa de sedimento entrega una información específica de las
condiciones y organismos que habitaron en una época determinada.

El estudio que se realiza en este informe se centra en las capas que forman la sedimentación de
corteza oceánica. Esta corteza está formada por rocas ígneas, las cuales pasaron por el estado de
lava líquida, y por sedimentos que se han depositado por largos periodos de tiempo.

La naturaleza de los materiales que contienen los sedimentos puede variar desde depósitos muy
blandos, como el aluvión de los ríos, hasta materiales muy duros, como las rocas formadas por la
acumulación continua de las conchas de organismos que habitan el océano.

El índice de acumulación sedimentaria en los océanos es muy variable, ya que está determinado por
una serie de factores que lo pueden acelerar o retardar, por ejemplo, cerca de los márgenes
continentales es muy rápido, sobre todo en los grandes ríos con desembocadura en el mar, como el
río Mississippi, el cual descarga hasta un kilómetro cúbico de sedimento anualmente (Comparación
de sedimentos descargados en el Delta del Río Mississippi durante el año 2006, utilizando imágenes
del sensor MODIS, Aitza L. Pérez, María Torres, Yamira Adorno, Denisse M. Ocassio Universidad de
Puerto Rico en Mayagüez, Geol 4048/Sec. 040 Diciembre 6, 2006,
http://gers.uprm.edu/geol4048/pdfs/geofisicas06.pdf). Estos sedimentos se depositan cerca de los
continentes de donde provienen. Sin embargo, producto de las corrientes y las avalanchas marinas,
pueden ir a parar a miles de kilómetros de su lugar de fuente.

En algunas regiones del océano profundo, un centímetro de espesor de sedimentos puede


representar la acumulación lograda en hasta un millón de años. En otras, el estudio se centra en el
registro de la concentración de un solo año, sobre todo cuando la sedimentación se acumula cerca
de un continente, en el lugar donde se descarga un río, y se forman principalmente por fango y
arena.

Para la mayor parte del fondo oceánico, el índice medio de acumulación de sedimentos se encuentra
entre los dos extremos expuestos, por lo que un centímetro puede significar entre 1000 y 10000
años de acumulación.

El estudio de la historia geológica de los fondos marinos juega un papel importante debido a que el
sedimento formado describe las condiciones climáticas y los organismos vivos, plantas y animales
que vivieron, viven y murieron en él. La concentración de estos factores es difícil de determinar ya
que continuamente cambia debido a la circulación constante de las masas oceánicas.

Las fuentes de donde proceden los sedimentos que van a parar al océano son los continentes, el
propio océano y también la atmósfera. La mayor parte de ellos son producto de la erosión de la
tierra continental, es decir, de la meteorización de rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias, las
que finalmente son transportadas hasta el mar por los ríos. Los sedimentos de origen oceánico se
constituyen por restos de organismos que viven en él, así como por las partes que se desprenden
de los volcanes submarinos a causa de las corrientes y de la desintegración por acción química
(Ciencias de la Tierra, Edward Tarbuck, Frederick Lutgens, 8va Edición, 2005). Los que provienen de
la atmósfera proceden de gases como el dióxido de carbono que contribuye a estructurar calizas
marinas, las cuales forman a su vez, acumulaciones calcáreas en los fondos marinos.

Dos importantes gases que participan en el proceso de sedimentación oceánica, de diversas


maneras, son el Oxígeno y el Carbono. Los principales reservorios que existen en el planeta de
carbono son la Atmósfera, la vegetación, los suelos, los sedimentos y rocas, y el océano. Entre estos
reservorios existen diversos procesos a través de los cuales el carbono pasa de un reservorio a otro.

El estudio de la concentración de carbono en los sedimentos oceánicos funciona como una


herramienta de datación útil para construir y valida modelos geo-cronológicos que permitan
estudiar la evolución océano-climática de distintas zonas.

Los sedimentos de ambientes acuáticos que contienen carbono, constituyen una importante
evidencia de eventos naturales y antropológicos que han ocurrido en diferentes épocas y áreas
geográficas. El estudio de estas partículas en testigos de sedimento provee importante información
paleo-ambiental, mientras que estudiadas en sedimentos superficiales (con una perspectiva de
distribución espacial) entregan información sobre actividades industriales que eventualmente
pueden estar afectando las condiciones naturales del entorno (Partículas de carbón en sedimentos
marinos de la bahía Mejillones del Sur (23ºS). Implicancias ambientales en un contexto histórico,
Jorge Valdés, Abdel Sifeddine, Chester Mariano & Luc Ortlieb, Instituto de Investigaciones
Oceanológicas, Facultad de Recursos del Mar, Universidad de Antofagasta, Casilla 170, Antofagasta,
Chile, http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-71782004000100008&script=sci_arttext).

En el océano vive una gran cantidad de organismos que realizan la fotosíntesis ante la presencia de
energía solar y de nutrientes, transformando el CO2 en materia orgánica. Aun cuando gran parte del
CO2 removido biológicamente del agua marina es reconvertido en CO2 rápidamente, una pequeña
porción del material de desecho se hunde a grandes profundidades aportando al fondo marino con
carbono. Este proceso mueve el carbono de la superficie hacia grandes profundidades y almacena
el carbono.

El carbono inorgánico se disuelve en el océano, proveniente principalmente de la interacción con la


atmósfera, y reacciona con el agua para formar varios iones. Esta disociación permite al océano
almacenar grandes cantidades de carbono. El agua fría puede diluir más CO2 que el agua caliente,
así que las aguas que se están enfriando (las aguas que se mueven hacia los polos) tienden a tomar
carbono atmosférico, mientras que las aguas que surgen hacia la superficie y las que se están
calentando (zonas tropicales) tienden a liberar carbono.

Organismos marinos emplean parte del CO2 del agua para formar caparazones o arrecifes ricos en
carbonato cálcico (CaCO3). Al morir, estos residuos quedan depositados en el fondo oceánico
formando rocas sedimentarias en las que el carbono queda ajeno al ciclo durante miles de años.
Este carbono vuelve al ciclo cuando las rocas quedan expuestas por movimientos geológicos (como
erupciones volcánicas, etc.).

Sin embargo, de la totalidad de carbono que pasa hacia las grandes profundidades del océano a
través de los distintos ciclos, una parte se remineraliza debido a la existencia de una capa de
bioturbación en la superficie de la corteza marina. Ésta capa de bioturbación fuerza la re-
mineralización de la materia orgánica y la disolución de los depósitos de CaCO3 en el agua. La
investigación de este fenómeno es de vital importancia para poder evaluar la tasa real de carbono
que se deposita en el fondo oceánico, para de esta forma analizar de manera más precisa la
composición de la corteza oceánica y su posterior interpretación.
Caso de estudio: Modelo DCESS

Con el objetivo de comprender de mejor forma las facultades que entrega contar con un módulo de
sedimentación oceánica dentro de un modelo de sistema climático, en esta sección se estudia un
modelo concreto que cuenta con tales características. El estudio se realiza de forma simplificada
con respecto al nivel de detalle del modelo. El énfasis está puesto en cómo se trata la sedimentación
oceánica, en qué tipo de resultados pueden obtenerse, gracias a la incorporación de este elemento
dentro de un modelo, y en cómo esto permite tener un mejor conocimiento de la forma en que
funciona el sistema climático. El modelo que se estudia en esta sección es el modelo de sistema
terrestre DCESS (Shaffer, Olsen, Pedersen, 2008).

El modelo DCESS es un modelo de sistema terrestre que cuenta con cinco módulos, a saber, módulos
de atmósfera, océano, sedimento oceánico, biósfera terrestre y litósfera. En cada uno de ellos se
modela el correspondiente componente del sistema climático. La descripción detallada de cada
módulo es muy extensa y no contribuye mayormente al objetivo de este estudio. A muy grandes
rasgos el módulo atmosférico considera balances radiativos e intercambio de gases con el océano;
el módulo oceánico contempla la circulación oceánica y fenómenos biogeoquímicos; el módulo de
biósfera terrestre considera reservorios de carbono en forma de hojas, madera, lecho y suelo, y su
interacción con la atmósfera; el módulo de litósfera considera la desgasificación asociada al carbono
y distintos tipos de meteorización química. Finalmente está el módulo de sedimento oceánico que
es el que se estudia.

En términos geométricos, el modelo consta de un sólo hemisferio, dividido en un sector de latitud


baja-media y un sector de latitud alta, donde la línea divisoria se encuentra en la latitud 52º. La
configuración del modelo es la siguiente:

Figura 1: División del modelo según latitud.


El océano es modelado con un ancho de 270º y se extiende desde el ecuador hasta 70º de latitud.
Para los fines prácticos de ésta sección, es importante señalar cómo se modela el océano en el
modelo DCESS. En cada sector (latitudes bajas-medias, y latitudes altas) el océano se divide en 55
capas de 100 m de profundidad cada una, hasta llegar a una profundidad de 5500 m (el ancho de
cada capa está determinado por observaciones en las distribuciones del océano profundo). Cada
capa oceánica tiene asociada a su vez un segmento de sedimentación oceánica, tal como se muestra
en la siguiente figura.

Figura 2: Modelación oceánica del modelo.

En el modelo DCEES el sedimento oceánico está formado por materia en forma de carbono orgánico,
CaCO3 en forma de calcita, y minerales distintos a la calcita. Cada segmento de sedimento oceánico
está caracterizado por una capa de bioturbación, de un grosor de 100 cm, seguida del resto del
segmento de sedimento oceánico. Se llama bioturbación a las alteraciones producidas en el
sedimento por la actividad de seres vivos. Las principales consecuencias a mencionar de la
bioturbación consisten en la remineralización del carbono orgánico y en la creación de sedimento
poroso con líquido instersticial dentro donde se disuelve parte de la calcita.

En la capa superficial del océano, donde llega la luz del sol, se produce materia orgánica y conchas
compuestas de CaCO3 que caen al fondo oceánico hasta llegar a la superficie del sedimento. A su vez
también caen minerales distintos a la calcita. De estos tres materiales, el único que no ve afectado
su entierro por la presencia de la capa de bioturbación son los materiales distintos a la calcita. Parte
del carbono en forma de materia orgánica es consumida por los seres vivos que habitan en la capa
de bioturbación y es retornada en forma de carbono inorgánico al océano. A su vez, parte de la
calcita que compone el sedimento se disuelve dentro de la capa de bioturbación y los iones de calcio
y carbonato son devueltos al océano.

La existencia de porosidad en la capa de bioturbación hace que el material orgánico y la calcita


puedan aumentar o disminuir a lo largo de esta capa. Esto se mide en términos de la fracción de
peso seco en cada caso. Así, la tasa de entierro total de carbono orgánico depende del flujo que cae
a la superficie del sedimento, del cambio en su fracción de peso seco en la capa de bioturbación y
de su tasa de remineralización. Así mismo la tasa de entierro de la calcita depende del flujo que cae
a la superficie del sedimento, del cambio en su fracción de peso seco, y de la tasa de disolución de
ésta. En cambio, la tasa de entierro de los minerales distintos a la calcita es igual a la que cae en la
superficie del sedimento. En estado estacionario las fracciones de peso seco no aumentan ni
disminuyen su valor. La siguiente figura resume lo anterior.

Figura 3: Tasa de entierro de minerales con bioturbación.

A continuación se presenta un caso de uso de este modelo en el área de investigación sobre el


cambio climático, con énfasis en la utilización del módulo de sedimentos antes descrito. A un plazo
de 100 000 años, se analiza el cambio climático producido por una inyección de 5 000 Gt de carbono
en forma de CO2 atmosférico al sistema. El carbono es inyectado durante los primeros 5 000 años
de simulación, aproximadamente, luego de los cuales el sistema cuenta con los 5 000 Gt de carbono
en forma de CO2 mencionados. Los resultados de esta simulación se presentan en la siguiente figura.
Para los fines propios de este trabajo sólo se analizará parte de la información contenida en estos
resultados.
Figura 4: Variación climática al inyectar carbono a la atmósfera.

En la parte (a) de la figura, la línea sólida gris representa la inyección de CO2 a la atmósfera, mientras
que la línea sólida negra representa la variación en la presión atmosférica de CO2. En la parte (b) de
la figura, la línea sólida negra (distinta al eje horizontal) representa el flujo de carbono en forma de
ion de carbonato CO3-2, desde el sedimento oceánico hacia el océano, por efecto de la disolución de
calcita en la capa de bioturbación. En la parte (c) de la figura, se representan los cambios de GtC que
se producen para distintos reservorios de carbono: atmósfera en línea sólida (distinta al eje
horizontal); océano en línea a rayas; capa de bioturbación en línea a puntos y rayas; y biósfera en
línea a puntos. La información contenida en la parte (d) de la figura se omite.

Estos resultados muestran que al término de los 100 000 años, la presión atmosférica de CO2
aumenta levemente respecto a la condición incial. La mayor parte del carbono inyectado al sistema
pasa a formar parte del reservorio oceánico, mientras que el resto de los reservorios no capta mayor
aumento neto de carbono. Aquí se evidencia una disminución en el tamaño del reservorio asociado
a la capa de bioturbación durante los primeros 40 000 años aproximadamente. Esta disminución se
asocia, mediante la parte (b) de la figura, con un incremento en el flujo neto de iones de carbonato
desde la capa de bioturbación hacia el océano, tal como habría de esperarse (el fenómeno que
ocurre después, asociado a un flujo “negativo” de disolución de calcita, es más complejo y puede
omitirse sin afectar los objetivos de este trabajo).

La presencia del módulo de sedimento oceánico permite obtener una información más detallada de
lo que sucede con el ciclo del carbono. La inyección de CO2 en la atmósfera aumenta el intercambio
de CO2 con el océano. Por procesos geoquímicos, una mayor concentración de CO2 en el océano
aumenta la disolución de calcita, lo que incrementa aún más el tamaño del reservorio de carbono
oceánico. El decremento del reservorio asociado al sedimento oceánico es comparable con el
aumento en el reservorio atmosférico, a escalas de 40 000 años aproximadamente. Esto indica que
se puede perder información comparable con la entregada por un módulo atmosférico, si no se
considerara el sedimento oceánico como parte del sistema climático a modelar.
Conclusión
Luego de realizada la investigación se concluye que el estudio de la historia geológica de los
fondos marinos funciona como una herramienta de datación y validación de los modelos que
describen tanto las condiciones climáticas, como los organismos vivos que habitaron en un tiempo
dado. Este estudio cobra vital importancia para el entendimiento de los cambios climáticos que
actualmente se están experimentado. El clima a través de los años ha tenido variados cambios,
ciclos de calentamiento, y épocas glaciares, y el estudio de éstos permite entender y predecir los
cambios que se pueden presentan en el clima, para de esta manera, tomar conciencia de las
acciones humanas y su influencia en la variación de las concentraciones de gases que puede ser
determinantes para la vida en el planeta. También se concluye la importancia de contar con
adecuados modelos de sedimentación oceánica debido a que el rol que este factor juega sobre el
clima en decenas de miles de años puede ser comparable incluso al rol de la atmosfera.

El curso nos dio un acercamiento actual respecto a los temas de cambio climático. El énfasis que se
puso en esto no es generalizado en el resto de los cursos que se imparten en la facultad, por lo que
este hecho se destaca y se valora. Además, permite formarse una visión crítica respecto del
comportamiento propio y la pasividad con que uno enfrenta estos temas en su vida cotidiana.

Para el ámbito de la ingeniería civil, el concepto de cambio climático no es tomado en cuenta, ya


que las normas de construcción fueron hechas hace años y nos han sido modificadas. Sin embargo,
el concepto de “Edificio Sustentable” representa una visión moderna, que contempla un cuidado
de los recursos utilizados y de los materiales utilizados que cada vez está más de moda, y que
crece con la conciencia de la gente de la importancia de cuidar el entorno en el que vivimos, y los
recursos, optando por fuentes de energía que disminuyen las emisiones de gases invernaderos, y
provocan menos impacto ambiental. A pesar de esto, aún queda mucho por avanzar, y aunque los
desafíos son ambiciosos, el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones hace vislumbrar un
futuro mejor.

El ámbito de ingeniería civil en computación y los temas de calentamiento global y cambio


climático tiene dos puntos de encuentro. Uno de ellos consiste en la búsqueda de tecnologías cada
vez más y más eficientes en el uso de energía. Esta eficiencia energética conduce investigaciones a
niveles de hardware, que son las más conocidas, pero también a niveles de eficiencia en el propio
uso del hardware por parte de los sistemas operativos, de eficiencia en el pre-procesamiento del
lenguaje de máquina respecto del orden de las instrucciones a ejecutar. Esta búsqueda ha visto
florecer recientemente el desarrollo de software para distintas plataformas que tienen por
objetivo aprovechar de mejor forma y/o reducir el consumo de energía en notebooks,
smartphones y tablets. El segundo punto de encuentro consiste en el aporte que puede ejercer el
ámbito de la computación científica sobre el modelamiento del sistema climático. La modelación
de la geometría espacial de una zona a través de mallas geométricas es un punto fuerte en
investigación. También el manejo de la eficiencia de recursos computacionales en términos de
tiempos de procesamiento y tamaño de los datos, y la paralelización de procesos son parte de este
mismo punto de encuentro. En este sentido considero que la computación está haciendo una
contribución completa respecto de disminuir el calentamiento global. En especial si se piensa que
las dos corrientes principales de esta disciplina, el desarrollo de software y la ciencia de la
computación como tal, están ambas encontrándose con este desafío que nos concierne a todos.
Creemos que el ramo tuvo, en nuestro caso, una exigencia mayor a las 10 UD debido a la falta
conocimiento del idioma inglés, a la jerga científica utilizada distinta a la que conocemos desde
nuestras respectivas carreras, y a que los laboratorios, creemos, no estaban bien diseñados en su
tiempo como para realizarlos y además entregar un informe en 1h y 30 min.
Referencias

Shaffler, G., Olsen S. y Pedersen J.: Presentation, calibration and validation of the low-order, DCESS
Earth System Model (Version 1), (2008).

Edward Tarbuck y Frederick Lutgens, Ciencias de la Tierra, 8va Edición, Madrid, (2005).

Jorge Valdés, Abdel Sifeddine, Chester Mariano y Luc Ortlieb, Instituto de Investigaciones
Oceanológicas, Facultad de Recursos del Mar, Universidad de Antofagasta, Casilla 170, Antofagasta.

Aitza L. Pérez, María Torres, Yamira Adorno y Denisse M. Ocassio, Universidad de Puerto Rico en
Mayagüez, Comparación de sedimentos descargados en el Delta del Río Mississippi durante el año
2006, utilizando imágenes del sensor MODIS, (2006).