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LAS AVENTURAS DE ULISES

Prólogo: Helena abandona al rey de Esparta, Melenao, para irse con Paris a Troya.
Melenao pidió ayuda a Agamenón, rey de los griegos cuyo objetivo era derrotara los
troyanos, y a Ulises, rey de Ítaca.

1. El saqueador de ciudades
Ulises partió hacia su hogar, y se encuentra con la costa de Tracia, a la que
saquearon menos la casa de Marón. Ulises y sus hombres decidieron quedarse
aquella noche. Los habitantes avisaron a las granjas cercanas, que al amanecer
fueron a luchar. Ulises, al ver la derrota, huyó dejando bastantes hombres
muertos. Zeus, disgustado de lo ocurrido hizo que sus vientos los perdieran por
nueve días. Encontraron una isla, y tres de sus hombres fueron a, explorarla.
Cuando éstos no volvían Ulises descubrió que habían comido el fruto del Loto,
que hacía que perdieran la memoria. Entonces zarparon de allí.

2. Los cíclopes
Ulises llegó a dos pequeñas islas, exploraron y descubrieron una gran cueva con
ovejas, cabras, queso, leche y suero. Fueron a cargar algunas de estas cosas,
pero decidieron esperar al pastor. Cuando vino descubrieron que era un cíclope
enfadado. Éste tapó la entrada con una piedra gigante, por lo que los dejó
atrapados, devoró a dos hombres y al día siguiente hizo lo mismo. Cuando se
durmió, Ulises fue a matarlo, pero pensó que no sería buena idea. A la noche
siguiente, fabricó una lanza y le dio bastante vino. Al dormirse, se la clavó en el
ojo y esperó a que abriera la puerta, pero éste se puso en medio sin dejar pasar.
Ulises ató a los carneros de tres en tres cada uno con un hombre y salieron,
subieron al barco y zarparon.

3. El señor de los vientos.


Llegaron a Eolia, isla del Señor Eolo Hipótada y se establecieron un mes en su
casa bien viviendo. Cuando se iban a marchar, les dio víveres y un odre que sólo
podían abrir al llegar a Ítaca. Cuando estaban llegando Ulises se durmió y la
curiosidad de sus hombres desató una tormenta que les hizo vagar hasta la isla
de Eolo, que no los recibieron bien y siguieron navegando hasta que encontraron
tierra. Ulises mandó explorar la isla. Tres hombres se encontraron con la joven
hija del rey que les guio hasta su padre. El rey, al verlos, mando a sus hombres
perseguirles y Ulises huyó.

4. La Hechicera Circe
Se encontraron con otra isla. Ulises mandó a sus hombres y Eurícolo, que fueron
hasta una casa donde les recibió una maga, quien los convirtió en cerdos a todos
menos a Eurícolo, que logró huir para decírselo a Ulises. Fue a salvarlos y pidió
ayuda a Hermes, éste le ayudó a derrotar a la maga, cuando llegó consiguió
hacerla jurar que no haría más daño ni a él ni a sus compañeros. Entonces, ella
los volvió a convertirlos en humanos.

5. El reino de los muertos


Pasaron un largo tiempo en el palacio de Circe, pero decidieron volver a Ítaca.
Ulises fue a hablar con Circe, que le aconsejo que fuera al reino de los muertos
si quería volver a casa vivo. Se pusieron en marcha y al llegar echaron la sangre
oscura de unos cuantos animales, consiguieron hablar con Tiresias quien les dijo
cómo llegar a Ítaca de la mejor manera. Al salir de esos oscuros lugares volvieron
a la isla de Circe.

6. Peligros del mar


Ulises abandonó la isla de Circe. A lo lejos oyeron el canto de unas mujeres y
rápidamente Ulises repartió unos tapones, y se ató al mástil y ordenó a sus
hombres que no lo desataran. Al alejarse de los cantos le desataron. Llegaron a
unas altas rocas donde se encontraban diferentes peligros. Querían tomar
rumbo a la isla de las vacas del sol, allí quedaron atrapados por una tormenta.
Al no tener provisiones tuvieron que sacrificar a unas cuantas vacas tiempo.
Terminó la tormenta y zarparon. Pero otra tormenta hizo que Ulises llegara solo
a la isla de la ninfa Calipso.
7. Telémaco busca a su padre
Ulises que se encontraba solo y atrapado en la isla de Calipso. Mientras que los
pretendientes de su mujer seguían insistiendo y ella y su hijo, seguían doloridos
por la pérdida de su padre. La diosa Atenea decide animar a Telémaco para que
buscara a su padre, entonces Telémaco decide zarpar para buscarle. Llegó a
Pilos, donde Néstor no tenía ni idea y por eso Pisístrato decidió acompañarle al
palacio de Menéalo quien le daría mucha información sobre su padre.

8. Adiós a Calipso
Los Dioses dan permiso a Hermes para ordenar a Calipso que dejara en libertad
y ayudara a Ulises. Calipso, obligada, le dio herramientas y buenas maderas,
con las que construyó una balsa y se puso en camino. Estuvo navegando
bastantes días, hasta que fue visto por Poseidón e inició una tormenta que
destrozó su barco. Entonces Ino, corrió a socorrerle. Dándole un pañuelo para
que se lo atara en la cintura, le dijo que nadara hacia la orilla. Nadando fue hasta
la orilla donde, cansado, se arrastró hasta el suelo donde se durmió.

9. La hija del rey


Al despertarse, Ulises oyó unas voces de unas doncellas. Entonces fue para
pedirles ayuda. La líder del grupo era la princesa de la isla Feacia quien la ofreció
ayuda. Ella le quería como esposo, por eso le mandó ir con sus doncellas a un
templo de Atenea. En el momento adecuado partió a la ciudad y pregunto por
Palacio. Entonces Atenea, disfrazada, le guio hasta Palacio. El rey y la Reina le
recibieron gustosamente y le ofrecieron a su hija para que se casase. Pero el
solo quería volver a casa.

10. Los juegos feacios


Al día siguiente, el rey celebró unos juegos atléticos, donde invitaron a Ulises a
participar. Éste se negó y Euríalo, ofendido, hizo varios comentarios ofensivos.
Entones Ulises decidió jugar, cosa que no les gustó nada porque él consiguió
ganar a casi todo. Entonces llegó el momento en que Ulises partió, no sin antes
decir quién era. El rey y la reina le dieron regalos de oro, así como los capitanes
y Euríalo, quien le entregó una maravillosa espada.

11. El regreso a Ítaca


Dormido, Ulises se despertó y pensó que los reacios le habían traicionado. Vio
a un pastor al que le preguntó dónde se encontraba, se enteró que estaba en
Ítaca. El pastor era Atenea, quien decidió mostrarse. Vestido de mendigo, Ulises
se dirigió a la granja del porquero, quien aún le era fiel. Mientras Atenea iba en
busca de Telémaco, él era bien recibido. Atenea mintió a Telémaco para que
volviera y entonces, fuera a la granja. Al encuentro de estos, se dispusieron a
hacer un plan.

12. El mendigo del rincón


Ulises convencía a Eumeo para que fueran a Palacio. Entonces, vestido de
mendigo se pusieron en camino. Al llegar, el Ulises se enfrentó a los
pretendientes. Cuando los candidatos se fueron, Ulises y Telémaco recogieron
las armas colgadas en el salón y las escondieron. Después Ulises volvió al salón,
donde habló con la reina y mandó a Euriclea limpiar los pies de éste. Pronto se
dio cuenta que él era Ulises, pero no dijo nada.

13. El concurso de tiro con arco


Para elegir pretendiente, Penélope se dispuso a celebrar un juego de tiro con
arco. Entonces Filetio cerró la puerta del patio y cuando el concurso se estaba
celebrando, Ulises disfrazado de mendigo se dispuso a tomar el arco que Eumeo
le traía. Entonces hubo gran bulla y quejas de los pretendientes, quienes,
asombrados, observaron la destreza del mendigo.

14. La matanza de los pretendientes


Ulises decidió matar a uno de los primeros pretendientes, los demás se
enfrentaron contra él. Pero con ayuda de sus hijos los pudo mantener lejos.
Después de una larga y costosa lucha, Ulises mandó limpiar el salón. Entonces
la criada, fue a los aposentos de Penélope para darla la noticia. Pero ella no selo
creía. Al encontrarse con Ulises, se mantuvo distante hasta que le hizo una
pregunta y descubrió quien era realmente.

15. Paz en las islas


Ulises decidió ir a visitar a su padre, Laertes, que se encontraba en las colinas.
Mientras los demás le preparaban un festín. Entonces, vio a su padre, que no
creía que él era Ulises. Tuvo que demostrarlo contestando a una pregunta que
sólo él sabía, era una pregunta de cuando Ulises era pequeño, y este acertó.
Entonces, Laertes, llorando, le dio la bienvenida. Fueron a la casa próxima al
huerto donde ya estaban comiendo. La noticia de Ulises y su extraordinaria
llegada, llegó hasta los familiares de los pretendientes, quienes fueron a
vengarse. Y allí mismo, frente a la casa, se dispusieron a luchar. Cuando de
repente Ateneas no permitió que se derramara otra gota de sangre.