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La poesía lírica

La poesía lírica ha sido definida tradicionalmente como la expresión de los sentimientos por
medio de la palabra, escrita u oralmente. Desde este punto de vista, este género literario se
caracteriza por la subjetividad, es decir, el poeta nos ofrece una parte de su pensamiento, de su
interior, de su visión de la realidad. Cualquier expresión de las emociones del autor ante la
contemplación del mundo o de la realidad puede ser considerada lírica: amor, pena, soledad,
miedo, fracaso, alegría, desamparo, nostalgia...

Esta expresión de los sentimientos se suele ver sometida a una gran depuración técnica y
estética.

La mayor parte de los poemas están escritos en verso, aunque esta no es una característica
exclusiva de la poesía. La expresión de la emotividad del poeta se puede llevar a cabo a través
de otros vehículos de expresión, como la prosa poética. En este tipo de escritos, el autor
prescinde del verso, aunque sigue manteniendo todos los rasgos propios de la poesía.

Hemos de diferenciar la poesía lírica de otro tipo de poesía que puede ser calificada como poesía
épica o poesía no lírica. En este tipo de poesía, el autor no expresa sus sentimientos ni muestra
al lector su interior a través de la palabra, sino que se limita a narrar (como lo podría hacer un
novelista) la historia de unos personajes determinados, aunque con la característica de que la
narración se realiza en verso, por lo que se incluye dentro del género narrativo. La poesía épica,
apenas cultivada hoy en día, tuvo en la Edad Media su momento álgido, con obras tan conocidas
como el Poema de Mío Cid o la amplia producción del mester de clerecía, con Gonzalo de Berceo
como figura más representativa.

Las características más importantes de este género literario son:

• El autor transmite un determinado estado de ánimo, es decir, la poesía lírica se suele


caracterizar por la introspección y la expresión de los sentimientos.
• En un poema el poeta expresa, de manera inmediata y directa, una emoción
determinada.
• La poesía lírica exige un esfuerzo de interpretación al lector, que debe estar, cuando
menos, algo habituado a esta forma de expresión literaria.
• Suele haber una gran acumulación de imágenes y elementos con valor simbólico.
• La mayoría de los poemas líricos se caracterizan por su brevedad: no es frecuente que
sobrepasen los cien versos.
• Los poemas suelen ajustarse a unas normas formales que los caracterizan: versos,
estrofas, ritmo, rima, englobadas todas ellas bajo la denominación de métrica. Además,
con el fin de lograr un discurso lo más bello posible, los autores se valen de los recursos
literarios o estilísticos.

Los principales subgéneros líricos son la oda, la elegía, la égloga, la sátira, el epitalamio, la letrilla,
la epístola y la canción.
El teatro

La dramática es el género literario que presenta uno o varios conflictos a través de varios
personajes que desarrollan el argumento sobre la escena utilizando fundamentalmente el
diálogo. Puede ser de transmisión oral o escrita, aunque su objetivo es para ser representada.
Presenta las siguientes características:

• Desarrolla una historia que se presenta a través de las palabras y de las acciones de los
personajes.
• La forma de comunicación verbal dominante es el diálogo.
• La modalidad del discurso puede ser tanto en prosa como verso.
• En la obra dramática aparecen indicaciones sobre cómo debe ser el escenario, los
gestos, movimientos y vestuario de los personajes. Estas orientaciones reciben el
nombre de acotaciones.
• En el teatro, al texto literario se suman los elementos escénicos necesarios para
conseguir un espectáculo completo.

Los elementos del teatro son los siguientes:

• La acción: Es el argumento que se desarrolla en la obra. Este argumento suele estar


dividido en actos y escenas. La acción se divide en actos o jornadas y estos a su vez en
escenas.
• Los personajes: Son quienes llevan a cabo la acción dramática a través del diálogo. Sus
acciones pertenecientes al lenguaje no verbal vienen escritas en las acotaciones
normalmente.
• La tensión dramática: Es la reacción que se produce en el espectador ante los
acontecimientos que están ocurriendo en la obra. Para captar la atención del público,
por lo general, se incluyen elementos culminantes al final de cada acto.
• El tiempo: Hemos de distinguir tiempo de la representación (duración de la obra teatral),
tiempo de la acción (desarrollo de la acción) y tiempo aludido (los personajes hacen
referencia al tiempo que pasa en caso de saltos temporales entre actos).
• El diálogo: Las conversaciones que los personajes mantienen entre sí hacen que la acción
avance. Estas conversaciones se pueden producir entre dos o más personajes. Un
personaje puede hacer un comentario en voz alta, dirigido al público, pero que no es
oído por el resto de los personajes. Este recurso se denomina aparte. Por otro lado, uno
de los recursos más utilizados en el teatro es el monólogo, en el que un personaje
pronuncia para sí mismo un discurso a modo de reflexión o pensamiento.
• Las acotaciones: Se trata de aclaraciones u orientaciones que el autor de la obra teatral
realiza sobre cómo debe ser el decorado, sobre los gestos, movimientos, vestimenta de
los personajes… Estas indicaciones no pueden ser pronunciadas durante la
representación.
• Elementos caracterizadores: contribuyan al espectáculo: un vestuario acorde con la
época en la que se sitúa la obra, música de fondo, iluminación adecuada…

Los principales subgéneros teatrales son el auto sacramental, el sainete, el entremés, la farsa y
el melodrama.
La novela

La novela es un subgénero narrativo de larga extensión generalmente, en la que se cuenta una


historia a través de un narrador y en donde participan unos personajes en un tiempo y espacio
determinado. Presenta las siguientes características:

• La acción: Historia que se desarrolla dentro de la novela. El conjunto de las acciones


primarias y secundarias forman el argumento. La acción se estructura en planteamiento,
nudo y desenlace, aunque a veces se altera: in media res (nudo – planteamiento –
desenlace), estructura inversa (desenlace – nudo – planteamiento) y final abierto
(planteamiento - nudo).
• El narrador: Voz que cuenta la historia. Puede participar en la obra (narrador interno)
siendo protagonista o testigo, o no (narrador externo) siendo omnisciente y objetivo.
También hay diferentes niveles narrativos como:
o Narración enmarcada: un personaje de una novela cuenta otra historia a su vez.
o Narrador editor: el narrador finge que no ha creado la historia, sino que la ha
encontrado y que se limita sólo a editarla o traducirla, (como en El Quijote).
• Los personajes: Se clasifican según:
o Su presencia: Pueden ser protagonistas (al / a los que recae la acción principal)
o secundarios (acompañan al protagonista).
o Según su caracterización: Se dividen en redondos (descrito tanto física y
psicológicamente) o planos (con pocos rasgos, no cambian psicológicamente).
o Según sus acciones en la obra: Se distingue entre aliados (ayudan al
protagonista) o adversarios (dificultan a los protagonistas la consecución de sus
objetivos).
o El espacio: Lugar donde se desarrolla la acción y se encuentran los personajes.
Lo conocemos por las descripciones intercaladas del narrador o de los
personajes. Es fundamental para crear ambientes, contextualizar a los
personajes, dar credibilidad a la historia, etcétera.
• El tiempo narrativo: Hemos de distinguir entre el tiempo de la historia, es decir, lo que
duran realmente los hechos, y el tiempo del discurso, que es el tiempo que se dedica a
contarlos. El tiempo de la historia puede tener una duración diferente al tiempo del
discurso. En relación con el tiempo del discurso, se distinguen cuatro movimientos
narrativos:
o Elipsis. Se omiten partes de la historia. El tiempo del discurso es cero.
o Resumen. Se sintetizan los acontecimientos de la historia. El tiempo del discurso
es menor que el tiempo de la historia.
o Escena. El tiempo del discurso es igual al tiempo de la historia. Tenemos escenas
en el diálogo.
o Pausa: El tiempo de la historia se detiene y, en el discurso, se realiza una
descripción o comentario pausa descriptiva o digresiva-. El tiempo de la historia
es cero. En el discurso, el orden temporal o cronológico puede verse alterado
por dos tipos de distorsiones: la analepsis o retrospección, que es un salto hacia
atrás en el tiempo de la historia; y la prolepsis o anticipación, en el que el autor
adelanta acciones que aún no se han producido en el relato, es decir, se produce
un salto hacia delante.
Los principales subgéneros periodísticos (información, opinión y mixtos)

Según las funciones del periodismo, podemos dividir los textos periodísticos en tres grupos:

 Subgéneros informativos: Se caracterizan por una información objetiva sobre los


acontecimientos de la realidad donde predomina la narración y la descripción con una
estructura de pirámide invertida. La estructura va de lo más interesante a lo menos
interesante: titular (información esencial con una tipografía especial), entrada (párrafo
que responde a las preguntas qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué) y cuerpo
(párrafos independientes de interés decreciente). Existen dos tipos:
o Noticia: Se expone información objetiva sobre un hecho marcado por la
actualidad, novedad y el interés. Debe ser breve, claro, conciso, objetivo e
impersonal.
o Reportaje: Desarrolla la noticia de forma objetiva: aparecen citas textuales,
entrevistas, etc. Además, aparece firmado; el emisor es testigo de los hechos.
o Entrevista: Se emplea el diálogo en estilo directo a modo de expresión. El
periodista realiza preguntas que son respondidas por el entrevistado. Estas
pueden ser biográficas o informativas.
 Subgéneros de opinión: Tienen una disposición estructural libre. Se organizan en
párrafos y el texto se divide en tres partes: introducción (parte expositiva: noticias,
hechos de la actualidad, etc.), desarrollo (argumentos, juicios de valor, opiniones, etc.)
y conclusión (cierre del artículo de opinión). Emplea la exposición y la argumentación.
Pretenden persuadir al lector (función apelativa). Se divide en cinco tipos:
o Editorial: Reflexión sobre un tema de la actualidad del cual se ofrecen distintas
soluciones. No aparece firmado.
o Artículo: Un periodista expone su opinión sobre un tema de la actualidad. Tiene
una cierta extensión.
o Columna: Artículo de opinión cuyo nombre se debe al formato del texto.
o Crítica: Reseña valorativa de una obra literaria o artística, de una
representación, de un espectáculo, etc. Informa sobre dichos eventos y emite
juicios sobre estos.
o Carta al director: Escrito de opinión sobre cualquier tema de actualidad. Es la
única posibilidad de interacción entre receptores y el periódico. Va firmado
siempre.
 Subgéneros híbridos: Son aquellos que mezclan los elementos informativos con la
valoración personal. Distinguimos dos tipos:
o Crónica: Valoración sobre los hechos actuales realizada por una persona
cercana al acontecimiento. Tiene una intención valorativa y emplea la
objetividad en el reportaje. Aparece firmada y es frecuente la valoración
personal (voluntad de estilo).
o Noticia – comentario: Muy usado en la prensa actual. Selecciona e interpreta un
determinado hecho. Suele aparecer firmado. Se diferencia de la crónica por la
fuente de información sobre los hechos pues es indirecta.
El lenguaje periodístico. Características principales

Los textos periodísticos responden a la demanda de información del hombre mediante los
medios de comunicación. Sus funciones principales son:

 Informar: La información debe ser una información fiable, de primera mano,


contrastada suficientemente y expuesta directa y objetivamente.
 Formar: El periódico enjuicia la realidad y crea un estado de opinión en sus lectores
aportando, junto a las informaciones contrastadas, elementos ideológicos o valorativos,
reflexiones y argumentos
 Entretener: El entretenimiento ocupa un lugar secundario en la prensa escrita, sólo
representada en los pasatiempos y en los suplementos normalmente dominicales.

Los textos periodísticos se caracterizan por: un emisor propio de la empresa periodística, un


receptor anónimo, múltiple y heterogéneo, el empleo de códigos distintos (lingüísticos,
tipográficos e icónicos) a distintos niveles (coloquial, culto, literario, etc.), el mensaje puede
tener distintas finalidades (información, persuasión, etc.) y el contexto el cual lo forman las
circunstancias relacionadas con el tema (lugar, tiempo, afectados, importancia, impacto, etc.).

Los Medios de Comunicación de Masas han supuesto un enorme avance en la difusión de la


cultura y de la información, así como en la posibilidad de participación en la vida pública; sin
embargo, en su propia concepción lleva algunos aspectos negativos:

 La deformación de sus contenidos normalmente simplificándolos- para adaptarlos a un


tipo medio de público.
 El olvido de que los receptores no suponen una masa homogénea, sino que presentan
peculiaridades culturales que los individualizan.
 Su carácter conservador y su falta de espíritu crítico como consecuencia de limitarse a
transmitir hechos culturales ya experimentados en otros niveles superiores.
 Su sometimiento a los principios de la sociedad de consumo.
 El extraordinario poder (El cuarto poder se les ha llamado) que tienen como instrumento
para la imposición de una ideología.
 El carácter pasivo de la recepción, la imposibilidad de diálogo al tratarse de una
comunicación unilateral y filtrada.
El ensayo

El género ensayístico consiste en una reflexión personal acerca de un tema (científico,


humanístico, …) de forma libre y con voluntad de estilo.

El género ensayístico presenta las siguientes características:

 Son escritos de extensión variable.


 Textos fundamentalmente argumentativos.
 Pueden ser ensayos específicos de una materia o divulgativos (dirigidos a un público
amplio).
 Temática variada y sin necesidad de una demostración científica.
 Empleo frecuente de los recursos literarios.
 Tienen una intención didáctica.
 Se transmite comúnmente mediante el lenguaje escrito.

La estructura del ensayo es la siguiente:

 Introducción: Se plantea el tema y se indica el propósito del ensayo para captar


receptores.
 Desarrollo: Contiene la exposición y el análisis del tema. Se aportan argumentos, datos
y fuentes necesarias.
 Conclusiones: Se sintetizan las ideas del autor y se proponen soluciones alternativas.
 Bibliografía: Se indica las fuentes donde se haya consultado la información.

Los principales subgéneros ensayísticos son los siguientes:

 Artículo periodístico: Escrito breve de carácter divulgativo publicado en revistas o


periódicos.
 Epístola: Texto con forma de carta personal que expresa ideas filosóficas, religiosas o
científicas.
 Discurso: Texto de transmisión oral cuyo propósito es mostrar un pensamiento o idea.
 Sermón: Variante del discurso, pero de carácter filosófico y moral.
 Tratados monográficos (tesinas y tesis): Textos con temas muy definidos, de extensión
extensa pero variable y carácter científico.
 Estudios críticos y comentarios: Textos acerca de temas tratados en obras o creaciones
anteriores.
La lírica desde principios del siglo XX hasta 1939

La poesía española del siglo XX hasta el estallido de la guerra puede dividirse en dos grandes
etapas. La primera de ellas abarcaría a los movimientos modernista y noventayochista, y la
segunda a las vanguardias y la Generación del 27.

El modernismo en literatura es una tendencia de finales del siglo XIX y principios del siglo XX que
se ofrecía como alternativa a la literatura burguesa anterior. Sus poetas:

• Buscaban belleza ornamental. Destacan recursos como la sinestesia y la metáfora pura.


• Exaltaban la sensualidad y el erotismo. Aparece habitualmente el tema de la mujer fatal,
que conduce al hombre a la perdición.
• Quieren evadirse de la realidad. Para ello recreaban escenarios paganos o aristocráticos
(con castillos, princesas, palacios) y buscan inspiración en civilizaciones orientales (India
o Japón).
• Priman lo irracional frente a lo racional. En esta época hay una crisis de fe y los autores
buscan inspiración en religiones o creencias antiguas.

Los autores modernistas más destacados son Rubén Darío (Azul), Manuel Machado (Alma) y
Juan Ramón Jiménez (Arias tristes).

La poesía de la Generación del 98 se caracteriza por la preocupación por España, la importancia


del paisaje y cierto pesimismo. Su principal autor es Antonio Machado (Soledades, galerías y
otros poemas).

Las vanguardias revolucionaron el panorama literario en Europa. Se trata de una poesía


rupturista que rechaza las tendencias anteriores. Buscaban creatividad, originalidad total y
provocación para diferenciarse de los demás. La vanguardia más destacada en literatura fue el
surrealismo (mundo del subconsciente, referencias oníricas, etc.).

En España, las vanguardias fueron introducidas gracias a Ramón Gómez de la Serna, donde
destacamos sus famosas Greguerías, frases breves en las que el autor reinterpreta la realidad
buscando asociación de imágenes con metáforas ingeniosas.

La Generación del 27 son el conjunto de escritores que se reunieron en este año en el Ateneo
de Sevilla para conmemorar la muerte del poeta Góngora. Se les ha venido considerando una
generación por compartir todos ellos la formación literaria, tener relaciones de amistad,
participar en las mismas revistas literarias, por fechas de nacimiento cercanas y por sus gustos
estéticos comunes. Esta generación se caracterizaba por la renovación poética, el gusto por lo
popular, el empleo de la ciudad, la naturaleza y el amor como temas, y la influencia surrealista.
Los poetas más importantes son: Pedro Salinas (La voz a ti debida), Federico García Lorca (Poeta
en Nueva York), Rafael Alberti (Marinero en tierra), Vicente Aleixandre (Espadas como labios),
Luis Cernuda (Los placeres prohibidos), Dámaso Alonso (Hijos de la ira), Jorge Guillén (Cántico) y
Gerardo Diego (El romancero de la novia).
La narrativa desde principios del siglo XX hasta 1939

En las primeras décadas del siglo XX destaca el subgénero de la novela, centrada en las
emociones personales e íntimas de los personajes (novela lírica). Se caracteriza por la pérdida
del relieve de la historia, la fragmentación de la historia en estampas de las percepciones del
protagonista, la invitación a la interpretación de la novela, la importancia de la voz y presencia
de los personajes antes que el narrador y el empleo de un protagonista inadaptado y
antiburgués.

La novela en la generación del 98 tiene un carácter pesimista derivado del filósofo


Schopenhauer. Los temas empleados son referentes a España: as causas de su decadencia, la
historia, los pueblos, las gentes, sus tradiciones… además de la reflexión sobre el hombre y su
destino. Por último, el paisaje tiene un papel importante. Será el reflejo de un estado de ánimo
determinado según el argumento, la mente y el mundo interior del protagonista, o incluso de la
misma España. Entre los autores de la generación del 98 destacan: Miguel de Unamuno (Niebla),
José Martínez Ruíz <<Azorín>> (La voluntad), Pío Baroja (El árbol de la ciencia) y Ramón María
del Valle – Inclán, autor del esperpento (deformación grotesca de la realidad y los personajes) y
obras como Sonatas.

Los novelistas del novecentismo plantean el tema de España, pero de forma más intelectual. Su
deseo es que España se modernice y adopte los avances científicos o filosóficos de Europa para
impulsar un cambio real y efectivo en este país. Además, desvinculan el arte de la vida y lo
convierten en un arte “deshumanizado”, con una gran perfección formal en su manera de
narrar. Como autores destacan Ramón Pérez de Ayala (con su obra más perfecta y acabada
según él, Tigre Juan y Belarmino y Apolonio) y Gabriel Miró (El obispo leproso).

Al igual que las vanguardias, las novelas vanguardistas se caracterizan por el culto al progreso,
el desarrollo de historias en ambientes modernos y cosmopolitas, los conflictos eróticos y las
frecuentes digresiones de los narradores.

Destacan Ramón Gómez de la Serna, que además de sus Greguerías, es autor de novelas como
La viuda blanca y negra y La mujer de ámbar y Benjamín Jarnés, con su obra El profesor inútil.
También destaca Enrique Jardiel Poncela con novelas humorísticas como Amor se escribe sin
hache.
La lírica desde 1940 a los años 70

El poeta pastoril Miguel Hernández sirve como puente entre los años anteriores y posteriores a
la guerra. Entre sus obras destaca Romancero de ausencias. La poesía de posguerra la dividimos
en tres etapas:

 Los años cuarenta: Se encuadran en torno a cuatro revistas literarias. En Garcilaso,


emplean la estrofa clásica y tienen rasgos característicos de Garcilaso de la Vega
(soneto, perfección formal, poesía arraigada, etc.). Sus temas fundamentales son el
amor, el paisaje y la religión. En Espadaña, se recoge una poesía desarraigada y
existencial (preocupación del hombre por el tiempo y la muerte). Cántico es la revista
de la poesía pura. En ella se halla el intimismo y el refinamiento de Luis Cernuda (amor
prohibido será el tema fundamental). La revista Postismo, reivindicará el vanguardismo,
la libertad creativa. A finales de la década surge la poesía social en donde los autores
sienten “indignación, asco y vergüenza” por la realidad en la que viven. Estos rechazan
el esteticismo y toman partido ante la situación que están viviendo. Se pretende crear
una poesía de mayorías. Sus principales autores son: Blas de Otero (Pido la paz y la
palabra) y José Hierro (Cuaderno de Nueva York).
 La generación de los cincuenta: Se trata de un grupo de autores preocupados por el
hombre (intimismo). La poesía es inconformista y escéptica, y surge como una reacción
en contra de la poesía social. Los autores más destacables son: Claudio Rodríguez (Don
de la ebriedad), Ángel González (Áspero mundo) y Jaime Gil de Biedma (Las personas del
verbo).
 La generación del 68 – Los novísimos: Surge con la publicación de José María Castellet
de Nueve novísimos poetas españoles. El grupo se compone de Pere Gimferrer,
Leopoldo María Panero, José María Álvarez, Guillermo Carnero, Manuel Vázquez
Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix y Ana María
Moix. Son influenciados por la sociedad de consumo. Se caracterizan por: el
culturalismo, cuidado de la forma, lenguaje vanguardista, elementos decadentistas y
modernistas, variedad temática (existencialismo, cinismo, sarcasmo), empleo de la
metapoesía y poesía críptica. Hay dos corrientes: una de influencia pop (Vázquez
Montalbán con A la sombra de las muchachas sin flor) y otra de influencia decadentista
(Guillermo Carnero con Dibujo de la muerte y Antonio Colinas con Sepulcro en
Tarquinia).
El teatro desde 1940 hasta nuestros días

La dura situación del momento provoca una férrea censura y la escasez de producción teatral.
Por otra parte, el público y los empresarios no están dispuestos a la innovación, lo que hace que
el teatro quede reducido a un mero espectáculo para la diversión. Además, en esta época
aparece un competidor feroz: el cine.

Hay tres tipos de teatro:

 El teatro triunfante: Propone continuar con el teatro anterior a la guerra. Concibe el


teatro a la forma de Jacinto Benavente. La alta comedia benaventina es contraria a la
vanguardia. Presenta un diálogo agudo y brillante. A veces, se hace un teatro que
glorifica el pasado Imperio español. Además de la alta comedia, el panorama dramático
de la posguerra muestra una clara tendencia al teatro de humor. Dos son los
representantes más destacados son: Enrique Jardiel Poncela (Un marido de ida y vuelta)
y Miguel Mihura (Tres sombreros de copas).
 Teatro social: Teatro rupturista con lo anterior, comprometido con los problemas del
ser humano. Comienza con la publicación de Historia de una escalera de Antonio Buero
Vallejo. Rompe con la línea anterior. Hay una polémica entre habla posibilismo (Antonio
Buero Vallejo) e imposibilismo (Alfonso Sastre). Se hace un teatro moderadamente
crítico que pueda estrenarse y llegar al público. Otros piensan que se debe escribir lo
que uno piensa y siente, aunque esto cueste la censura. Otro dramaturgo que destaca
es Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte).
 La generación realista: Inicia en los años cincuenta. Tratan las injusticias sociales
(explotación del hombre por el hombre, la vida proletaria, la hipocresía, la marginación,
la contemporánea esclavitud, etc.). Se emplea un lenguaje directo, desafiante, sin
eufemismos. Es un teatro frecuentemente censurado. Sus mayores representantes son:
Laura Olmo (La camisa) y José Martín Recuerda (El teatrito de don Ramón).

En una vertiente mucho más rompedora desde el punto de vista formal, nos hallamos con
autores como Fernando Arrabal (Pic-Nic) creador del teatro pánico: conciliar lo absurdo con lo
cruel e irónico, identificar el arte con el acto vivido y la adopción de la ceremonia como forma
de expresión. Este recibe influencias hispánicas: Quevedo, Valle – Inclán, …, y vanguardistas.

También asistimos al florecimiento de diversos grupos teatrales que representan lo más


innovador de la escena española: Els Joglars, Els Comediants, La cubana, La cuadra, …
La narrativa desde los años 70 hasta nuestros días

Los novelistas del 68 (mayo francés), 66 (Ley de Prensa) o 75 (fin de la dictadura) fueron influidos
por la novela estructural de los sesenta. Está basada en la investigación de la estructura y el
lenguaje. Se abordan los problemas del hombre desde su individualidad y aislamiento. Además,
se realiza una reflexión sobre el arte de la novela lo que los lleva a recuperar los elementos
tradicionales de la novela. Destacan las siguientes novelas: La saga / fuga de J.B de Gonzalo
Torrente Ballester, La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, Mortal y rosa de
Francisco Umbral y Campo de Agramante de Caballero Bonald.

Desde 1975 a la actualidad, el panorama de la novela española se hace más complejo: se


publican obras censuradas y textos íntegros anteriormente mutilados, se recupera la narrativa
de los exiliados como Ramón J. Sender y se hacen traducciones de obras extranjeras antes
prohibidas. Los primeros años de la democracia traen la novela política (Jorge Semprún:
Autobiografía de Federico Sánchez), aunque la coexistencia de las generaciones del 36 (Camilo
José Cela, Miguel Delibes, …), 50 (Juan Goytisolo, Juan Marsé), 68 (Manuel Vázquez Montalbán,
Eduardo Mendoza, …) y 80 (Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, …) hace que la novela
española presente una enorme variedad de temas y una gran calidad formal. Las tendencias
principales son:

 Metanovela: La propia narración se incluye como centro de atención del relato. El texto
ofrece el resultado final y el camino para llegar a él (novela especular). Destaca Fabián
de Vaz de Soto.
 Novela poemática: Texto creativo y autónomo, de tono subjetivo y tendente a la
concentración máxima. Abundan los elementos oníricos y referencias míticas. Se
emplea un lenguaje sugerente. Tenemos novelas como Los santos inocentes de Miguel
Delibes.
 Novela histórica: Se recuperan hechos históricos en forma de fábula, proyectando el
pasado sobre el presente y aprovechando la historia para indagaciones intelectuales y
ejercicios de estilo. Una novela histórica sería Beatus ille de Antonio Muñoz Molina.
 Novela de intriga y novela negra: Escenas policíacas. Destacan El nombre de la rosa de
Umberto Eco y Los amigos del crimen perfecto de Andrés Trapiello.
 La generación afterpop o Nocilla: Se caracteriza por la fragmentación, la
interdisciplinaridad y la exaltación del pop. Es frecuente los collages, las apropiaciones
y las estructuras abiertas. Autores de esta generación son Javier Calvo, Jorge Carrión, …
 El cuento actual: Actualmente en auge. Destacan Manuel Rivas con El lápiz del
carpintero.

Entre los principales novelistas de la actualidad tenemos: Felipe Benítez Reyes (La propiedad del
paraíso), Antonio Muñoz Molina (El jinete polaco), Javier Marías (Los enamoramientos), Carlos
Ruíz Zafón (La sombra del viento), Almudena Grandes (Las edades de Lulú) y Gabriel García
Márquez (Los girasoles ciegos).
La novela y el cuento hispanoamericanos en la segunda mitad del S. XX