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Capítulo 2: El síndrome de la

adolescencia
Normalidad y patología en la adolescencia
Debe estudiarse la adolescencia como un fenómeno específico dentro de toda la
historia del desarrollo del ser humano y, por otra parte, estudiar su expresión
circunstancial de tipo geográfico y temporal histórico-social. Es decir, detrás de toda
expresión sociocultural existe un basamento psicobiológico que le da características
universales.
La adolescencia está caracterizada fundamentalmente por ser un período de
transición entre la pubertad y el estadio adulto del desarrollo (variable en las
diferentes sociedades). Lo básico es que se trata de una situación en la cual el
individuo se ve obligado a reformularse los conceptos que tiene acerca de sí
mismo y debe abandonar su autoimagen infantil y proyectarse sobre el mundo
de la adultez.
DEFINICIÓN:

“es la etapa de la vida...

Durante la cual el individuo busca establecer su identidad adulta,

Apoyándose en las primeras relaciones objétales-parentales internalizadas...


Y verificando la realidad que el medio social le ofrece,

Mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y


que a su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital,

Lo que sólo se hace posible si se hace el duelo por la identidad


infantil”.(p. 40)

CONCEPTO DE NORMALIDAD: adaptación al medio (no es sometimiento al medio:


es capacidad de utilizar los dispositivos existentes para el logro de las satisfacciones
básicas del individuo en una interacción permanente que busca modificar lo displacentero
o lo inútil a través del logro de sustituciones para el individuo o la comunidad.

El adolescente se ubica entre las llamadas personalidades “marginales”. Es muy


difícil señalar el límite entre lo normal y lo patológico (A. Freud). Toda la conmoción
(actuaciones de características defensivas) en este período es normal. Por lo cual se
puede hablar de una “patología normal” del adolescente que debe admitirse y
comprenderse para ubicar sus desviaciones en el contexto de las realidad humana que
nos rodea. La mayor o menor anormalidad de este síndrome normal se deberá, en
gran parte, a los procesos de identificación y de duelo que haya podido realizar el
adolescente.

El síndrome normal de la adolescencia


¿Por qué “Síndrome”?: desde el mundo de los adultos, parece una configuración
semipatológica, pero desde el punto de vista de la psicología evolutiva y la psicopatología,
aparece como algo coherente, lógico y normal). Desarrollamos aquí 10 características o
“síntomas” que definen este “síndrome”.

1) Búsqueda de sí mismo y de la identidad


El poder llegar a utilizar la genitalidad en la procreación es un hecho
biopsicosomático que determina una modificación esencial en el proceso del logro de la
identidad adulta y que caracteriza la turbulencia e inestabilidad de la identidad
adolescente.
La maduración genital se suma a la reactivación de las etapas previas de la
evolución libidinal y a procesos psicológicos básicos de disociación, introyección e
identificación para establecer la personalidad más o menos definida
(individuación,Erickson = entidad yoica; Nixon = autocognición: conocimiento del sí
mismo o self, el cuerpo y el esquema corporal).

En la pubertad ocurren cambios físicos en 3 niveles: 1) hormonal (gonadotrofina),


para la modificación sexual; 2) producción de óvulos y espermatozoides maduros; 3)
desarrollo de las características sexuales primarias y secundarias, sumadas a
modificaciones fisiológicas del crecimiento en general. Se produce entonces un duelo del
cuerpo infantil perdido, que obliga a una modificación del esquema corporal y
delconocimiento físico de sí mismo. Y se establece una búsqueda de un nuevo
sentimiento de continuidad y mismidad.
En el plano sexual, se atraviesa por lo que Erikson llama “moratoria psicosexual”:
no se requieren roles específicos y se experimenta con lo que la sociedad tiene para
ofrecer. El adolescente recurre a lo que encuentra más favorable en el momento: p. ej.
Launiformidad (brinda seguridad y estima personal): todos se identifican con cada uno.
También identificaciones “negativas” (es mejor tener una identidad “negativa”,
perversa, que ninguna), pseudoidentidad que oculta la identidad latente o
verdadera,identificación con el agresor, etc. Por todo ello, el adolescente puede verse
llevado aadoptar distintas identidades, transitorias (“bebé”, “demasiado serio, adulto”,
“histeroide” Lolita, etc.); ocasionales (frente a situaciones
nuevas); circunstanciales(identificaciones parciales). Todas ellas, adoptadas sucesiva o
simultáneamente, aspectos de la identidad adolescente.

Los cambios físicos pueden ser vividos, en un primer momento, como


muyperturbadores. Sentimientos de extrañeza e insatisfacción, que contribuye
alsentimiento de “despersonalización”. La integración del yo se produce por
laelaboración del duelo por partes de sí mismo y por sus objetos, y un buen mundo
interno (que surge de la relación satisfactoria con los padres internalizados) posibilita una
buena conexión interior, una buena huida defensiva que facilita el reajuste emocional y el
establecimiento de la identidad adolescente.

Esta identidad adolescente se caracteriza por un cambio de relación con los padres
(reales e internalizados). Los elementos biológicos introducen una modificación
irreversible: ahora, la separación ya no sólo es posible sino necesaria. Las figuras
parentales están incorporadas a la personalidad del sujeto y este puede iniciar el proceso
de individuación. Si todo se dio correctamente en los períodos anteriores, el
adolescente contará así con un yo enriquecido, dotado de mecanismos defensivos útiles,
y un Superyo que lo ayudará a encauzar la vida sexual que empieza a poder
exteriorizarse en la satisfacción genital, ahora biológicamente posible.

2) La tendencia grupal.
De la búsqueda de uniformidad surge el espíritu de grupo: un proceso de
sobreidentificación masiva, en donde todos se identifican con cada uno. El adolescente,
frecuentemente, pertenece más al grupo que al núcleo familiar. También representa
laoposición a las figuras parentales y una manera activa de determinar una identidad
distinta. Se transfiere al grupo gran parte de la dependencia que antes se tenía
respecto de la familia y los padres. Constituye así una transición necesaria en el mundo
externo para lograr la individuación adulta.

El adolescente recurre al grupo para reforzar su identidad, ante la dificultad de


asumir obligaciones para las cuales todavía no está preparado. También para lograr su
independencia de los padres, para lo cual busca un líder al cual someterse o se erige él
mismo en líder para ejercer el poder de la madre o el padre. Pero todo ello, sin que se
sienta demasiado responsable de lo que ocurre a su alrededor: su propia personalidad
suele quedar afuera del proceso.

El grupo facilita la conducta psicopática normal. Se trata de un acting


out motor(por descontrol provocado por la pérdida del cuerpo infantil)
y afectivo (producto del descontrol del rol infantil que está
perdiendo): desafecto, crueldad, indiferencia. (En el adolescente normal, esta conducta
es transitoria y rectificable, a diferencia del psicópata). En este último, el conflicto de
identidad se procesa mediante la crueldad y la desafección, como mecanismos de
defensa frente a la culpa y el duelo de la infancia perdida, que no puede ser elaborada
debido a la eliminación del pensamiento.

3) Necesidad de intelectualizar y fantasear


Una de las formas típicas del pensamiento del adolescente es el intelectualizar y
fantasear despierto. Como mecanismo defensivo: a través del pensamiento, compensa
las pérdidas que ocurren dentro de sí mismo y no puede evitar.
Se trata de un refugio interior contra la angustia. Una especie de autismo
positivoque tiene por objeto el reajuste emocional, y que se expresa en teorizaciones
éticas, filosóficas, sociales, a través del pensamiento y la producción literaria, artística,
etc. Una vez más, hay que señalar que sólo teniendo una relación adecuada con objetos
internos buenos y también con experiencias externas no demasiado negativas, podrá el
adolescente llegara cristalizar una personalidad satisfactoria.

4) Las crisis religiosas

El adolescente puede manifestarse como un ateo o un místico, a veces el mismo


individuo pasa por todo tipo de períodos mutuamente contradictorios. Las frecuentes crisis
religiosas son intentos de solución de la angustia que vive el yo en su búsqueda de
identificaciones positivas y del enfrentamiento con la muerte definitiva de parte de
su yo corporal, así como de su separación de los padres. Las figuras de divinidades
pueden representar para él idealizaciones que le aseguren la continuidad de la
existencia de sí mismo y de los padres infantiles. Del mismo modo, una actitud nihilista
puede ser también defensiva. En ambos casos, se trata de un desplazamiento a lo
intelectual religioso de cambios concretos que ocurren en el nivel corporal y en el plano de
la actuación familiar social.

5) La desubicación temporal

El adolescente vive con una cierta desubicación temporal; convierte el tiempo en


presente y activo como un intento de manejarlo (tipo proceso primario...) De ahí las
postergaciones y urgencias inexplicables que sorprenden al adulto en el comportamiento
adolescente.

Parecería que al romperse el equilibrio de la latencia, según Bleger y Bion, por


momentos predomina la parte psicótica de la personalidad. Así la adolescencia se
caracterizaría por la irrupción de partes indiscriminadas, fusionadas, de la personalidad:
las modificaciones corporales, incontrolables, son vividas como un fenómeno psicótico y
psicotizante en el cuerpo. Lo cual es aumentado por la posibilidad real de llevar a cabo
fantasías edípicas de procreación con el progenitor del sexo opuesto.

Es durante la adolescencia que el tiempo va adquiriendo lentamente características


discriminativas. Mientras tanto, existe la dificultad para distinguir pasado-presente-futuro.
Como defensa (contra la angustia generada por la pérdida de la niñez: muerte de partes
del yo y de sus objetos), el adolescente espacializa el tiempo para poder manejarlo
relacionándose con él como con un objeto. Este “tiempo-espacio-objeto” da lugar
alsentimiento de soledad y al aislamiento del chico en el cuarto. En esos períodos, el
tiempo queda “afuera”, convertidos el pasado, presente y futuro en objetos manejables.
Mientras tanto, el adolescente se rige por el tiempo corporal o rítmico (comer,
defecar, jugar, dormir, estudiar, etc.). Tiempo vivencial o experiencial. Luego vendrá
la conceptualización del tiempo, con la discriminación de pasado-presente-futuro y la
aceptación de la muerte de los padres y la propia. Sin embargo, en determinados
momentos puede haber regresiones,
“La percepción y la discriminación de lo temporal sería una de las tareas más
importantes de la adolescencia, vinculada con la elaboración de los duelos típicos de esa
edad. Esto es lo que permite salir de la modalidad de relación narcisista del adolescente y
de la ambigüedad que caracterizan su conducta. Cuando éste puede reconocer un
pasado y formular proyectos de futuro, con capacidad de espera y elaboración en el
presente, supera gran parte de la problemática de la adolescencia”.

6) La evolución sexual desde el autoerotismo hasta la heterosexualidad


Hay en el adolescente un oscilar permanente entre la actividad masturbatoria y
los comienzos del ejercicio genital.
Al ir aceptando su genitalidad, comienza la búsqueda de la pareja, aparece
elenamoramiento apasionado (el primero, de gran intensidad, a veces ignorado por la
“pareja”, que frecuentemente es una figura idealizada sustituto parental al que el
adolescente vincula con fantasías edípicas). Luego la relación genital completa, más
bien de carácter exploratorio y en la adolescencia tardía.

Según Freud, son los cambios biológicos de la pubertad los que imponen la madurez
sexual: rol de la procreación y definición sexual correspondiente.
Aquí se reagudiza la fantasía y la experiencia pasada hasta entonces, repitiendo el
camino de la fase genital previa (en la masturbación), la actividad lúdica de
aprendizaje (toqueteo, bailes, juegos, etc.). También en esta etapa se da la curiosidad
sexual, exhibicionismo, voyeurismo, etc.
Se reactiva el conflicto edípico con toda intensidad, debido a la posibilidad física de
su consumación. Si esto sucediera, el individuo se vería sujeto a una relación genital
temprana, sin poder definirse sexualmente de un modo real. Una relación simbiótica que
según Aberastury estaría en la base de la homosexualidad tanto masculina como
femenina.
Al ir elaborando el complejo de Edipo, el varón idealiza al padre, se identifica con sus
aspectos positivos, supera el temor a la castración por medio de realizaciones y logros
diversos que le muestran que también él tiene potencia y capacidad creativa. También la
niña acepta la belleza de sus atributos femeninos, reconociendo que su cuerpo no ha sido
destruido ni vaciado, y logrará identificarse con los aspectos positivos de la madre.
En la adolescencia se da también cierto mantenimiento de la bisexualidad, sobre
todo a través de la actividad masturbatoria. Algunas manifestaciones o períodos de
homosexualidad pueden ser la expresión de la bisexualidad perdida y anhelada, en otro
individuo del mismo sexo. No deben preocupar. El problema se da cuando falta la
imagen paterna, con lo cual el varón buscará eternamente el pene que da potencia y
masculinidad, y la niña quedará fijada en un relación oral con la madre, reprimiendo y
negando la posibilidad de contacto con un pene por la inexistencia del mismo en sus
tempranas relaciones objetales.
Con respecto a la actividad masturbatoria, en la primera infancia tenía una finalidad
exploratoria y preparatoria. Así va configurando en el esquema corporal la imagen del
aparato genital. El bebé llega al juicio de realidad de que tiene uno solo de los órganos, el
otro lo reconstruye con una parte de su propio cuerpo. Al llegar a la bipedestación, se
amplían las relaciones con el mundo y las fuentes de satisfacción, y disminuye la actividad
masturbatoria en favor de la lúdica. A lo largo de los distintos períodos, la masturbación se
mantendrá con las características de negación maníaca.

En el adolescente, tiene que ver con fantasías edípicas de la escena primaria,


aceptando la condición de tercero excluido. También es un intento maníaco de negar la
pérdida de la bisexualidad, parte del proceso de duelo. A poseer ya los instrumentos
efectores de la genitalidad pero no poder usarlos (por restricciones socioculturales), se
incrementan las fantasías incestuosas y la frustración. Por eso, la masturbación es vivida
más destructivamente y con culpa que en la infancia. Pero también tendrá una función
exploratoria y preparatoria.

7) Actitud social reivindicatoria


Muchos padres se angustian y atemorizan ante al crecimiento de sus hijos, reviviendo
sus propios conflictos edípicos. Stone y Church señalan que así como los hijos
presentan una situación ambivalente al separarse de los padres, lo mismo sucede con
éstos, y llaman a esto “ambivalencia dual”. Por otra parte, es toda la sociedad la
que interviene en la situación conflictiva del adolescente. El medio en que vive,
además, determina nuevas posibilidades de identificación e incorporación de pautas
socioculturales y económicas. Es preciso reconocer uncondicionamiento entre
individuo y medio en la constitución y aceptación de la identidad.
La adolescencia es recibida predominantemente en forma hostil por el mundo de
los adultos en virtud de las situaciones conflictivas edípicas. Se crean “estereotipos” con
los que se trata de definir y caracterizar, aunque en realidad lo que se hace es aislarlos
fóbicamente, o se crea un malestar de tipo paranoide en el mundo adulto que entonces
los desplaza reactivamente.
Este sentido tienen los ritos de iniciación presentes en todas las culturas: expresar
la rivalidad que los padres del mismo sexo sienten al tener que aceptar a sus hijos como
sus iguales (y posteriormente incluso admitir las posibilidad de ser reemplazados por
ellos).
La actitud social reivindicatoria del adolescente es prácticamente
imprescindible. Por otra parte, gran parte de la frustración que significa hacer el duelo
por la pérdida de los padres de la infancia se proyecta en el mundo externo: los
padres y la sociedad pasan a ser los que se niegan a seguir funcionando como padres
infantiles con actitudes de cuidado y protección ilimitados. Así, el adolescente desarrolla
contra ellos actitudes destructivas. Sólo si logra elaborar bien los duelos correspondientes
y reconocer la sensación de fracaso, podrá introducirse en el mundo de los adultos con
ideas reconstructivas.

8) Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta


El adolescente no puede mantener una línea de conducta rígida, permanente y
absoluta, aunque muchas veces la intenta y la busca. Es una personalidad permeable,
en la cual los procesos de introyección y proyección son frecuentes, intensos y
variables. Esto hace que no pueda haber una línea de conducta determinada, que ya
indicaría una alteración de la personalidad. Por eso hablamos de “normal anormalidad”.
Sólo el adolescente mentalmente enfermo mostrará una conducta rígida. La labilidad de
su organización defensiva es, en al adolescente, un signo de normalidad.

9) Separación progresiva de los padres

La aparición de la capacidad efectora de la genitalidad impone la separación de los


padres y reactiva lo aspectos genitales que se había iniciado en la fase genital previa. La
forma en que se haya realizado y elaborado esa fase determina la intensidad y
calidad de la angustia con que maneja la relación con los padres y la separación de
éstos.

Todo esto también es percibido por los padres e incide grandemente en ellos.
Reiteramos el concepto de ambivalencia dual, como un factor muy importante en la
forma en que se logre realizar la separación. La presencia internalizada de buenas
imágenes parentales, con roles bien definidos, y una escena primaria amorosa y
creativa, permitirá una buena separación de los padres, un desprendimiento útil, y
facilitará al adolescente el pasaje a la madurez, para el ejercicio de la genitalidad en
un plano adulto.

Por la necesidad de negar las fantasías genitales y la posibilidad de realización


edípica, los mecanismos esquizoparanoides pueden ser muy intensos, lo cual es normal y
natural. Los padres pueden ser vividos disociadamente, como muy buenos o muy
malos. Las identificaciones se hacen entonces con sustitutos parentales en los cuales
pueden proyectarse cargas libidinales (maestros, héroes reales o imaginarios,
compañeros mayores).

10) Constantes fluctuaciones del humor y del estado de ánimo


Un sentimiento básico de ansiedad y depresión acompañarán permanentemente
como sustrato a la adolescencia.
El yo intenta conectarse con el mundo placenteramente, y al no lograrlo siempre, la
sensación de fracaso puede ser muy intensa y obligar al individuo a refugiarse en sí
mismo (“repliegue autista”, aburrimiento, desaliento). A diferencia del psicópata (que
actúa directamente por lo penoso que se le hace enfrentar las situaciones de su
mundo interno), el adolescente normal elabora y reconsidera constantemente sus
vivencias y sus fracasos.
Los cambios de humor son típicos de la adolescencia y es preciso entenderlos
sobre la base de los mecanismos de proyección y de duelo por la pérdida de los objetos;
al fallar estos intentos de elaboración, tales cambios de humor pueden aparecer como
microcrisis maníaco depresivas.

Capítulo 3: Adolescencia y
Psicopatía.Duelo por el cuerpo, la
identidad y los padres infantiles
Tanto las modificaciones corporales incontrolables como los imperativos del mundo
externo, que exigen del adolescente nuevas pautas e convivencia, son vividos al principio
como una invasión. Como defensa, va a retener muchos de su logros infantiles o a
refugiarse en el mundo interno. Todo esto implica una búsqueda de una nueva
identidad que se va construyendo en un plano consciente e inconsciente. Para ello,
contará con el mundo interno construido por las imagos paternas, a través del cual elegirá
y recibirá los estímulos para la nueva identidad.
Como vimos, el duelo por el cuerpo supone elaborar una doble pérdida: la de su
cuerpo de niño (caracteres sexuales secundarios) y la de la bisexualidad (menstruación y
semen, definiéndose en la pareja y la procreación).
Es en esta búsqueda de identidad cuando aparecen patologías que pueden llevar a
confundir habitualmente una crisis con un cuadro psicopático (o también psicótico o
neurótico, según), en especial cuando surgen determinadas defensas como ser la mala
fe, la impostura, las identificaciones proyectivas masivas, la doble personalidad y la crisis
de despersonalización. Todo esto se supera al elaborar los duelos, elaboración que
incluye diversos procesos:
a) algunas técnicas defensivas como la desvalorización de los objetos para eludir el dolor
de la pérdida;
b) la búsqueda de figuras sustitutivas de los padres, a fin de ir elaborando el retiro de
cargas. Se fragmentan las figuras parentales y se disocia la actitud respecto a los padres
y a los sustitutos (y allí surgen fluctuaciones de personalidad).
c) La planificación y verbalización tanto de lo más genérico (ej. la ubicación del hombre
en el mundo ) como de lo mas cotidiano, como método defensivo ante la acción que
siente imposible desde dentro o desde fuera (sea en el plano genital como en otras
capacidades que todavía no puede poner en práctica). Es que la comunicación verbal
tiene el significado de una preparación para la acción. El hablar equivale casi a la acción
misma (susceptibilidad cuando no se lo escucha). La palabra y el pensamiento ocupan en
el adolescente la misma función que el juego en el niño: permitir la elaboración de la
realidad y adaptación a ella.
El psicópata no puede elaborar sus duelos y mantiene estos síntomas inmodificados.
No puede asumir la existencia de un solo sexo en su cuerpo, ni de fusionar la imagen de
los padres adquiriendo una nueva forma de relación con ellos (el adolescente tiene que
dejar de ser a través de los padres para llegar a ser él mismo).

Algunos puntos de comparación entre psicopatía y adolescencia normal


Adolescencia normal psicopatía

Necesita estar solo y relegarse en el mundo necesita estar con gente


interno.

No comprende mucho lo que pasa a su Tiene un insight defensivo sobre lo que el otro
alrededor: está más ocupado consigo mismo. necesita y lo utiliza para su manejo.

Piensa y habla mucho más de lo que actúa, La acción es su forma de comunicación. Tiene
confía en la comunicación verbal y sólo compulsión a actuar y dificultad para pensar.
cuando se siente frustrado en ésta actúa La acción no le sirve para adquirir experiencia.
compulsivamente.

La aceptación de la vida y de la muerte lo lleva Niega los sentimientos de pérdida, descuida


a una mayor capacidad de amor y de goce y a así el objeto y a sí mismo, niega el afecto y
una mayor estabilidad en los logros. disminuye capacidad de goce.

Elabora los duelos del cuerpo y la No elabora los duelos y no alcanza la


bisexualidad, y accede a la pareja y la verdadera identidad e ideología que le
creatividad, identidad e independencia, permitan un nivel de adaptación creativa.
integrándose en el mundo adulto.

Capítulo 4: Adolescencia y
Psicopatía.Con especial referencia a las
defensas
Las defensas en la psicopatía son técnicas para eludir la depresión, la culpa y la
criminalidad. Por medio de ellas, el psicópata logra un aparente equilibrio. El mismo
objetivo tienen las defensas en el adolescente normal, sólo que ese aparente equilibrio
sólo se logra transitoria y parcialmente, y en determinadas ocasiones.
El psicópata ha perdido el valor del lenguaje como medio de
comunicación,sustituyéndolo por la acción. Se da una compulsión a actuar que
puede invadir el campo del trabajo y el aprendizaje, a fin de dominar la angustia de
la espera.
En el psicópata, a diferencia del adolescente, el aprendizaje no se logra a través de
la acción porque ésta es utilizada como defensa. Mecanismos de proyección,
negación y represión condicionan trastornos en la memoria y en la relación con los
objetos: una verdadera locura de la percepción. Es que al negar la culpa, se niega
también el vínculo con el objeto. Con lo cual, no se puede rehacer el objeto en la
memoria, lo que trae un déficit en la acumulación de experiencias. Al borrarse la
experiencia se niega también toda responsabilidad por el acto y este no puede
vincularse con hechos nuevos. Por lo tanto, el psicópata no puede prever.

Al estar las defensas ocupadas en la búsqueda de un aparente equilibrio (muy


relacionado con la impostura, la mentira y la mala fe, modalidades del fracaso de la
consecución de la identidad), fracasan en su función de dominar la ansiedad. Por eso
el psicópata es incapaz de tolerar las tensiones.

Como el pensamiento impone una demora y el yo del psicópata es incapaz de


esperar, ignora los límites de la acción y sus consecuencias y se produce un trastorno en
el pasaje del pensamiento a la acción. (Para el adolescente normal, en cambio, el
pensamiento es una preparación para el actuar. Cada acción le deja como residuo
unaexperiencia que enriquece el aprendizaje y de la que se siente responsable).

¿Cuál es el origen de esta configuración psicopática? Melanie Klein dice que el


pensamiento es el hijo espiritual tenido con los padres en el comienzo de la situación
edípica. El psicópata tiene una fijación en la imagen de los padres en coito y
unadificultad para alcanzar la identidad sexual, con lo cual el inicio del Edipo y del
pensamiento están ya condicionados desde un principio. Es decir, se da un déficit ya en el
primer año de vida, respecto del duelo por el pecho y pasó al padre.
El psicópata no ha elaborado el duelo por el otro sexo. Por eso la escena primaria
sigue teniendo tanta importancia. Al llegar la pubertad, se da una negación defensiva de
la diferenciación. La defensa contra la intimidad sexual lleva a comportamientos
deevitación fóbica, y esto tanto en psicópatas como en normales (que, a diferencia de
los primeros, van a ir logrando elaborar el duelo por la bisexualidad perdida y manejando
ese distanciamiento del otro sexo). En el adolescente normal, eso puede darse también a
través de la “omnipotencia de las ideas”, la compulsión a devorar novelas o películas
(aprendiendo a través de los personajes lo que no logra realizar en la vida real), el estudio
como defensa, etc.

El dejarse morir como deseo de una parte del yo puede llevar al psicópata, que no se
detiene en el pensamiento sino que actúa, al suicidio real. Puede darse incluso la
búsqueda de la identidad a través del suicidio, “ser” un suicida.
En lo que hace a la adquisición de ideologías, que se configuran plenamente recién
al alcanzar la identidad adulta, el adolescente puede adelantar su adquisición en forma
defensiva, hasta que va elaborando los duelos y disminuyendo la intensidad de las
defensas... En el psicópata, el fracaso de la elaboración del duelo de la infancia le impide
el logro de identidad e ideología, lo que le impide incluirse en el mundo y actuar en él
adecuadamente.
Capítulo 5: El pensamiento en el
adolescente y en el adolescente
psicopático
Veremos cómo los duelos de la adolescencia repercuten en la esfera del
pensamiento.
Duelo por el cuerpo infantil
El individuo asiste pasivamente a la mutación de su cuerpo. La rebeldía ante esto
que no puede manejar la desplaza hacia la esfera del pensamiento: tendencia al
manejo omnipotente de las ideas frente al fracaso en e manejo de la realidad externa.
Con un cuerpo que se va haciendo adulto, mantiene su mente en el cuerpo infantil. Se da
así una despersonalización en el pensamiento, típica de la edad: el manejo de
símbolos intelectualizados de omnipotencia, reformas sociales y políticas, filosofía,
religiosidad, en las cuales él no está directamente comprometido como persona física sino
como entidad pensante.

Por exageración en su intensidad o por fijación evolutiva, esto puede adquirir


características observadas en la psicopatía: la simbolización fracasa, el símbolo y lo
simbolizado se confunden y las ideas tienden a realizarse en “acción en
cortocircuito”,actuación motora.
Duelo por la identidad y por el rol infantil
Al no poder mantener la personalidad infantil y no lograr aún la adulta, el adolescente
vive un fracaso en la personificación, y entonces delega en el grupo gran parte de sus
atributos y en los padres sus obligaciones y responsabilidades (mecanismo esquizoide:
su personalidad queda afuera, típica irresponsabilidad adolescente, los otros se hacen
cargo del principio de realidad).

El continuo comprobar y experimentar con objetos del mundo real y de la


fantasía que se confunden, apoyado en el pensamiento grupal (que permite mayor
estabilidad protegiendo a su vez de la responsabilidad personal), despersonaliza a los
seres humanos y desresponsabiliza al sujeto, que usará a las personas la satisfacción de
sus necesidades (lo cual explica que sus relaciones objetales sean lábiles y fugaces,
inestabilidad adolescente).
En el psicópata, las conductas de crueldad y desafecto, el manejo de las personas
como objetos, se dan sin culpa y sin capacidad de rectificación. Al faltar el paso por el
pensamiento, la culpa no se puede elaborar y el yo se empobrece en su situación ficticia
de irresponsabilidad infantil con aparente independencia. Finalmente, lo que en el
adolescente normal es conflicto de identidad, en el psicópata es mala fe consciente que
lleva a expresiones de pensamiento cruel, ridiculizante de los demás, desafectivo, como
mecanismo d e defensa ante la culpa y el duelo por la infancia perdida.
Duelo por los padres de la infancia
Los cambios operan también sobre la imagen de los padres y de su rol, y también
sobre los padres reales (interacción de un doble duelo). Se dan así las contradicciones
de una demanda de suministro continuo (dependencia) para lograr aparentemente
laindependencia (seudoindependencia). Estas contradicciones desubican tanto las
imágenes internalizadas como a los padres reales, y surgen las figuras sustituivas y a
laintroversión que facilita el contacto con las imágenes internas, que terminan
enriqueciendo el yo.
El psicópata no tolera la pérdida del suministro continuo, vivenciando la
frustración como una amenaza de muerte y respondiendo en cortocircuito (percepción
distorsionada que desencadena un efecto avasallador). Percepción-acción, sin proceso
de pensamiento. Evita la soledad que le permitiría la elaboración de la pérdida de los
padres. Percibe el mundo externo como amenazador y frustrante, y en su respuesta
apresurada y angustiosa utiliza su caudal intelectual para prescindir de la confrontación
crítica y emplea una racionalización más o menos coherente parta explicar su conducta
desaprensiva y cruel: está permanentemente en la actitud de recibir el suministro continuo
que el adolescente normal sólo desea momentánea y periódicamente.
Temporalidad en el psicópata: la atemporalidad se establece rígidamente en su
pensamiento: posterga y exige sin discriminación frente a la realidad, y actúa sin esta
noción limitante, que permite la ubicación del individuo en el mundo.
Sexo en el psicópata: permanece en una bisexualidad fantaseada que tiene para
él todo el significado de la realidad psíquica y que le impide relaciones amorosas de
objeto y el logro de la pareja.

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