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Historia crítica de la
Inquisición en España
E. Miret Magdalena

-"'''día estamos planteando con ma- J uan Antonio Llorente


yor objetividad el tema de la Inqui-
sición española. Ante la escalada Historia crítica
WI!o¡mj~ía que experimenta el mundo ac- de la Inquisici6n en España
tuIiIl, tendemos a juzgar de ese injusto Tri-
'bwuzl siguiendo los estudios que sobre la
1Iiolencía humana se han publicado en el
campo de la psicología y de la sociología.
l'. :;;¡~~r;; siempre quedará sin posible justifi-
r es el problema ético de fondo de toda
:;~~:~y particularmente de la carencia
.¡ evangélico que ha existido en
_tipo de Tribunales .

FIIIN torno a lo .sagrado» quemadas como brujas; y tico que es beligerante oon-
L!I frecuentemen te surgió. ocurrieron todo género de tra lo religioso, se equivoca.
a través de la historia, la vio- crueldades practicadas en Un profundo pensador cris-
len c ia como a lgo unido a toda clase de gente en nom- ruano , como Denis de Rou·
e ll o; y pa rtic ularm ente ocu- bre de la religión». Y refi- gemonl, años desp u és de
rrió esto así en el cristia- riéndose a nuestra época Russe ll , dijo a lgo m u y pare-
ni s m o de Occidente. contemporánea , afirma : . La cido en relación con las revo-
primera guerra mundial fue luciones vio lentas. Para él,
Bertran d Russe 11, con su de- completamente cristiana en . Ia idea de revolución es
senfadado le n guaje, dice : su origen ». Y basa su punto coextensiva al mundo in-
.Cu a n to más in tensa ha sido de vista critico en que . Ios Ouenciado por el cristia-
la r eli gió n de cua lq ui er pe- tres emperadores eran devo- n ismo», como se deduce d e
ríodo, Y más profun da la tos, e igua lmente lo eran los su obra • L a aventura occI-
cree nc ia dogmá ti ca, mayor ministros más belicosos del denta l de l hombre» ,según e l
ha sido la crueldad y peores gabinete inglés » en aquel teólogo católico Leonardo
las circu ns t ancias. En las tiempo . Boff.
ll a m adas edades de la fe. E l gran antropólogo R. Gi-
cuando los hombres real- Si a lguno cree que este plan- rard publ icó en 1972 un es·
m e nte creía n e n la re li ~ión teamiento es producto de tu d io decisivo sobre e l tema.
crist ia na e n toda su integri · una mentalidad enemiga de Su obra expresivamente la
dad , existió la Inq uisición la religión, y en particular titu lo . • La violencia y lo sa-
con su s torturas; hubo mu- contraria al cristianismo por grado ». Para él, el sacrificio
ch as desdichadas mujeres veni r de un declarado agnós- y la vio lencia tienen una re-
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lación directa de causa a plantación a las costumbres Es esta voluminosa obra un
efecto; y lo «sagrado. --que de la época. Si todo tribunal centón de datos y comenta-
va siempre unidoa lo sacrifi- - dicen- empleaba enton- rios pertinentes, que imere-
dal- tiene en su centro una ces la tortura y el castigo fí- sarán profundamente al lec-
carga de violencia que sico, ¿por qué no iba a ha- tor de la historia, a pesar de
«constituye su alma_, como cerlo también la Iglesia? Y contener algunas exagera-
asegura también el teólogo todavía se justifica más si su ciones, como en cuanto al
espa ñol con temporáneo Luis dura actitud -añaden- es- número de víctimas morta-
Maldonado. Por eso los etnó- taba fundamentada en la ob- les que, según los actuales
logos ven en lo «sagrado. la tención de consecuencias so- especialistas en la materia,
unión de dos actitudes que ciales positivas, como era la no podrían ser las 31.912 que
usualmente nos parecen pretendida unidad religiosa dice Llorente. Se ha dicho de
contrarias, como son la paz y y política de la nación, según esta obra que es «un libro de
la guerra. r.leseaban conseguir los Re- consulta, a veces dificil de
Para estos pensadores de lo yes Católicos al implantarla . leer por el estilo en que está
religioso, el factor sagrado Pero, además, fue implan- escrito, y porque han pasado
resulta ambiguo. Puede su tada a destiempo, cuando en los años:o . Yo, sin embargo,
energía orientarse de una Europa había desaparecido no lo creo así: precisamente
manera inocua; o desviarse ya este _santo» Tribunal. y por ser un libro de consulta
hacia una violencia destruc- cada vez se justificaban me- se lee con agrado, ya que sus
tiva. Este es el peligro que nos sus procedimientos por variadas y heterogéneas par-
lleva en sí misma la religión, las cost umbres de la época tes se asimilan gustosa-
y al mismo tiempo su ven- moderna. mente si no tomamos su lec-
taja si es que está bien orien- Es un tema de actualidad la tura como la de un relatohis-
tada, porque entonces se publicación de la primera tórico novelado,a los que tan
produce la reabsorción de la obra critica y documentada acostumbrados estamos en-
agresividad que acumula el que valientemente escribió y tre nosotros para desgracia
ser humano, dirigiéndola publicó en nuestro país, a de la seriedad histórica. Lo
proyectivamente sobre algo principios del siglo XIX , un que quizá sí hub iese sido útil
cuya destrucción resulta buen conocedor de la Inqui- es complementar la obra con
inocua, porque no produce sición y se editó cuando ésta una introducción a la actual
ninguna consecuencia cruel daba ya las últimas coletadas publicación que transcri-
ni injusta para otros hom- políticas, porque el catoli- biese el discurso que pro-
bres. Lo peligroso está en las cismo reaccionario todavía nunció para su ingreso en la
religiones potentes --como quería seguir manteniendo Academia de la Historia, por
el crist:anismo- en las que , este antievangélico Tribu- indicación de Floridablanca,
si esa fuerza agresiva no se nal. La «Historia critica de el cánónigo Llorente, y que
sustituye «sacrificialmente » la Inquisición en España. se titulaba _Memoria Histó-
de modo inocuo, se producen fue redactada por el antiguo rica» (1).
resultados violentos, como Secretario General de este Espigando en la .Historia
vemos, por ejemplo, en la Tribunal del Santo Oficio, el Crítica», de Llorente, se en-
historia de Occidente. clérigo Juan Antonio Llore n- cuentran multitud de curio-
La Inquisición fue uno de es- te, quien arrostró las fuertes sos e interesantes datos, es-
tus casos de violencia no ab- iras de los todavía numero- maltados de pertinentes ob-
sorbida inocua mente, por- sos defensores católicos de la servaciones del discutido ex
que desvió su fuerza sacrifi- violencia,y de la coacción re- secretario de la Inquisición.
dal hacia otros hombres: ligiosa en nuestro país . Es Por supuesto, que, como se
como eran losjudíosconver- una obra muy completa, y trata de una crítica, sola-
sos, los moriscos o como casi se podría calificar de mente aporta los datos nega-
-más tarde- lo fueron los exhaustiva, porque en cua- tivos; y , quizá, resulta oon-
herejes. Resultó ser una tro tomos ha reoogido el ac- veniente completar el lector
fuerza negativa porque fue tual editor el texto que se la selección negativa que
destructiva, ya que su es- publicó en España en 1822 hace el autor con algún co-
tructura misma de «TrIbu- -tras la edición de 1817 he- mentario contrario -aun-
nal de la Fe. era dificil que cha en Francia- , con expre- que sean éstos más apasio-
llevara hacia algo positivo. sivas lá minas de la época sa- nados quizá que los del pro-
Algunos han q uerido Justifi- cadas de las varias ediciones
(/) Uorente, Lalnqublclón y 1011_·
car la Inquisión sociológi- que se hicieron después (en pañola, Ed. Ciencia Nueva, Madrid,
camente, al atribuir su im- 1868 y 1870 en España) . /967.
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pie Uorente- como el de clsmo del arzobispo de Tole- arte sin que produjeran es-
Menéndez Pelayo que hizo do, fray Bartolomé de Ca- cándalo en nadie.
ayer, y los de hoy del jesuita rranza; y las populares obras ¿Es extraño, entonces, que
padre Bernardino Llorea o del severo fray Luis de Gra- -a pesar de los buenos pro-
del más equilibrado de to- nada, "De la oración y medl- pósitos del apologista de la
dos, el agustino padre De la tac:lón» y la .Guía de Peca- Inquisición, que fue Menén-
Pinta Llorente (2). dores», en las que se quería dez Pelayo-- debamos con-
Los Papas -a pesar de lo que ver un cierto iluminismo fesar que nuestra decadencia
al gunos creen- fueron bas- místico; del mismo modo intelectual proviene en gran
tante opuestos a la implan- que lo fueron las .Obras del medida de la represión cul·
tación y al funcionamiento CristJano», del superior ge- tural existente en las épocas
posterior de la Inquisición neral de los jesuitas. San sometidas a la Inquisición
española. En cuestión de Li· Francisco de Borja. Tan de- española? Así lo asegura el
bros Prohibidos, por ejem- sacertada fue esta cascada nada sospechoso padre De la
plo, y a pesar de lo que dice de condenaciones , y tan ina- Pinta Llorente cuando dice:
Menéndez Pelayo, el rigol' de decuada aun para aquellos «Estudiado concienzuda-
algunos tiempos inquisito- tiempos, que la propia Santa mente el problema español,
riales fue insoportable , de tal Teresa se atrevió a confesar: para nosotros radican esen-
modo que el propio Papa San «Cuando se quitaron mu- cialmente las causas de
Pío V -no obstante su dure- chos libros de romance que nuestra decadencia intelec-
za- tuvo que publicar un no se leyesen , lo sentí mucho, tual en un aspecto: funda-
breve pontificio moderando porque algunos me daba re- mentalmente en el dogma-
las prohibiciones de nuestro creación leerlos». tismo de las escuelas (teoló-
Indice inquisitorial, del que Los abusos y responsabili- gicas) ... (donde) se momifi-
brotaban excomuniones a dad de los censores fueron caban los ingenios, y la de-
mansalva, porque nosotros, tan drásticos en épocas pos- fección valía la nota de here-
los españoles, hemos sido teriores , que el severo mora- jía y descrédito, la impopu-
más papistas que el Papa a lista padre Concina delató a laridad y la Inquisición». Y
partir del siglo XVI, y no las autoridades el fraude está de acuerdo, este investi-
permitimos la publicación cometido, oontra la cultura y gador contemporáneo de su
en nuestro suelo de este la justicia más elementales, historia, en subrayar con
Edicto papel que era más to- por los jesuitas con el apoyo Campomanes que «el abuso
lerante. Había llegado in- del Rey Fernando VI. En este de las prohibiciones de li-
cluso el Inquisidor General siglo XVIII tuvo 'q ue inter- bros, ordenadas por el Santo
Valdés a poner entre las venir nuevamente el Papa Oficio, es una de las mayores
obras prohibidas «algunas Benedicto XIV en sentido to- fuentes de ignorancia en
obras reputadas no sólo lerante, aunque no le hicie- gran parte de la nadón».
como ca tólicas, sino como ron caso algunos de los cen- Es cierto que no todos los
pías y útiles». y las de lacio-' sores inquisitoriales. Fue la dndices de libros prohibi-
nes ca lumniosas estaban al San ta Sede la que varias ve- dos_ publicados por la In-
día, de modo que no escapa- ces tuvo que intervenir tam· quisición española, exten-
ron a ellas ni siquiera el fa- bién más tarde , con motivo dieron sus censwas a los li-
moso arzobispo de Granada, de la condenación de los es- bros intelectuales -que sin
fray Hernando de Talavera, critos del venerable padre duda escapaban por su con-
puesto aHí después de la Palafox, que fue arzobiSpo de tenido al corto olfato de la
conquista a los moros de esa México, y que el Vaticano menguada cultura de sus di-
ciudad, por los mismísimos vindicó y autorizó sus libros rigentes-. Señala por eso
Reyes Católicos. Condenada a pesar de nuestros inquisi- Menéndez Pelayo que no es-
fue también la primera edi- dores. taban prohibidos en España
ción del famoso libro de en- Son también curiosas las los nombres de Marsilio Fi-
señanza espiritual, del santo alusiones que hace Llorente cino, Campanella, Giordano
español Juan de Avila, titu- a la persecución inquisito· Bruno, Galileo, Descartes,
Tial de aquellas personas y Spinoza y otros, que pusie-
lado «Audl F1lla»; así como
el discutido -pero profun- casas que tenían desnudos ron, no obstante, en guardia
damente cristiano- Cate- artísticos en sus familias , a al propio Santo Oficio ro-
pesar de que en templos, y mano, y fueron ¡nel ujdos
(2) La flbtort. de los helerodoxos
tk Menández Pelayo; y los trabajos so:
bre la Inquisici6n de los religiosos ci.
sob re todo en el Va ti cano. se
exhibían desnudos artístico-
más o menos severamente
entre Jos libros prohibidos
tados. religiosos y esculturas de por el lndice de Roma . Los
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temas espirituales eran en- plantado y frenado por el mente de cualquier ordena-
tre nosotros más alérgicos reaccionarismo poUtico - re- ción ciudadana los bienes
que los intelectuales. ligioso imperante en la ma- materiales del clero. Como
Respecto a la violencia física yoría del clero de comienzos dice descarnada mente Llo-
y el sometimiento tiránico a del siglo XIX: se permitía rente: «La nueva Inquisición
la autoridad eclesiástica, la ahora claramente propug- comienza condenando la
Inquisición nunca prohibió nar el regicidio, vindicar el doctrina de que los súbditos
estas actitudes que tan cla- poder de los Papas para des- no son esclavos, ni rebaño de
ramente iban contra la paz o tronar a los reyes, se conde- bestias que se compran».
contra la independencia de ·naba toda independencia le- En cuanto a las penas y tor-
que Jesús dio muestras res- gítima del poder civil res- turas que imponía la Inqui-
pecto a los poderes profanos. pecto al eclesiástico al que sición, Llorente observa, con
Lo que nuestros grandes teó- debía estar plenamente so- toda razón, que «son contra-
logos clás icos del siglo XVI metido, y se declaraban abu- rias al espíritu de dulzura,
defendieron, fue luego su- sivamente exentos total- tolerancia y bondad que el
divino Fundador ha querido
imprimir a su Iglesia». Y
alega multitud de razones,
extraídas del Evangelio con-
tra toda crueldad de proce-
dimientos: observa, por
ejemplo, que San Marcos
dice que cuando habla Jesús
a «las ovejas perdidas de la
casa de Israel, no manda a
los Apóstoles castigarlas».
Que de la parábola del trigo
y la cizaña se~deduce que «la
voluntad de Jesús no era que
se castigase a los herejes du~
rante su vida». Y de San Ma-
teosaca la conclusión de que
«Jesús sólo aprueba, para la
conversión de las ovejas des-
carriadas, los medios de
~uavidad inspirados por el
amor y la bondad», Tam-
poco quería Jesús «q1,,1e se
ejerciese ningún rigor contra
los cismáticos» , según se si-
gue de su actitud con los sa-
maritanos separados total-
mente del judaísmo oficial
en tiempo de Cristo, y que
e ran m al mirados por todo
judío ortodoxo .
Sin duda estamos en presen-
cia de un libro necesario en
los estantes de quien esté in-
teresado por el problema de
la Inquisición, el cual tanto
ha afectado a nuestra histo-
ria en sus aspectos conser-
vadores y reaccionarios, y
sin la que no podemos com-
prender muchas cosas que
Porteda da la primara edIción d. la ~Hretorle d. le Inquialclón eapañol •• , d. Juan
han ocurrido en nuestra
Antonio Uorenle. Edad Moderna . • E. M. M.
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