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UNIVERSIDAD PARTICULAR DE

CHICLAYO

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

“EL PROCEDIMIENTO CONCURSAL PERUANO”

1. INTEGRANTES :

 Núñez Izaguirre V. Hugo.

 Roiser García Roy

 Sandoval Flores José

2. DOCENTE : Victor Villegas Calero

3. ASIGNATURA: Derecho Concursal

4. CICLO : XII (B)

Chiclayo, martes, 17 de abril del 2018.


INDICE

1. Introducción

Los procedimientos concursales, antes denominados procedimientos de


reestructuración patrimonial, están regulados por la Ley N° 27809 – Ley General del
Sistema Concursal. El Sistema Concursal previsto por la Ley N° 27809 se aplica a las
situaciones en las que se presenta un concurso de acreedores frente a un solo deudor,
de forma tal que, si dichos acreedores ejercieran las acciones legales que tienen
disponibles para obtener el cobro de sus créditos colocarían al deudor en una
situación inmanejable y que le impediría cumplir con todos los acreedores.

Contrariamente a lo que se suele pensar, los procedimientos concursales no son una


herramienta para que el deudor incumpla sus obligaciones o se libere de
responsabilidad por ellas. El Sistema Concursal busca establecer una serie de reglas
para que los acreedores puedan cobrar sus créditos en una forma ordenada y que, de
ser posible, le permitan al deudor reestructurarse financieramente para seguir
operando o, de no ser posible la reestructuración, que se liquide en función a
disposiciones que cautelen los intereses de todos los acreedores. En el presente
informe desarrollaremos las principales disposiciones que se aplican a los
procedimientos concursales en nuestro país.

2. Marco legal

Los procedimientos concursales se encuentran regulados en la Ley N° 27809 – Ley


General del Sistema Concursal.

3. Finalidad del Sistema Concursal

De manera general, podemos señalar que el Sistema Concursal tiene por finalidad
ordenar la concurrencia de una pluralidad de acreedores frente a un deudor. Los
procedimientos concursales buscan evitar que el deudor incurra en una situación de
insolvencia o que encontrándose en ella, se le den alternativas de reflotamiento, a
través de una reprogramación de los pagos, condonación de intereses y otras
opciones que se aprueben en el Plan de reestructuración o en el Convenio Global de
Refinanciamiento. Aunque pueda parecer poco conveniente para los acreedores,
finalmente el procedimiento concursal tiene como efecto que la mayor cantidad de
acreedores puedan cobrar la mayor parte de sus créditos.
4. Aplicación y entidad competente.

El procedimiento concursal es aplicable a toda persona natural o jurídica que se


encuentre en el país. Se excluyen a los organismos públicos y demás entes de
derecho público; las AFPs, las empresas que forman parte del sistema financiero o del
sistema de seguros. Tampoco se encuentran comprendidos en la Ley los patrimonios
autónomos, salvo las sociedades conyugales y sucesiones indivisas. La entidad
competente ante la cual se tramitan los procedimientos concursales es la Comisión de
Procedimientos Concursales del Indecopi

5. Patrimonio comprendido en el concurso

Cuando un deudor es sometido a un procedimiento concursal, ya sea a pedido del


propio deudor o de los acreedores, se determinan cuáles son los créditos por los
cuales debe responder y también cuál es su patrimonio, con el cual debe cubrir dichos
créditos. Para tal efecto, el patrimonio comprendido en el procedimiento concursal es
la totalidad de bienes, derechos y obligaciones del deudor, con excepción de sus
bienes inembargables y aquellos expresamente excluidos por leyes especiales.

6. Créditos que pueden presentarse al concurso

Como hemos señalado, la finalidad del procedimiento concursal es procurar que el


deudor pueda cumplir con todas sus obligaciones o, de no ser ello posible, que se
haga una liquidación ordenada de su patrimonio para cubrir sus deudas en la mejor
medida.

Por lo tanto, un punto primordial del procedimiento concursal es determinar cuáles son
los créditos que quedan sometidos al concurso, pues de lo contrario, podría ocurrir que
algunos acreedores queden sin posibilidad de cobrar o que acreedores que deben
estar comprendidos en el concurso se liberen de él. Los derechos de crédito que
pueden ser exigidos en el procedimiento concursal son todos aquellos generados
hasta antes de la publicación del aviso de sometimiento del deudor al procedimiento.

Los créditos generados con posterioridad a la publicación del aviso, no entran al


procedimiento concursal y deben ser pagados según sus propias condiciones. La
excepción a la regla aplicable a los créditos posconcursales, es decir, originados luego
de la fecha de publicación del sometimiento al concurso, es cuando se decide la
disolución y liquidación del deudor. En tal caso, todos los créditos, incluyendo los
posconcursales, son incorporados al procedimiento concursal y deben ser
considerados dentro de la liquidación.

7. Sobre la suspensión de la exigibilidad


Una vez que se da inicio al procedimiento concursal, se aplica una suspensión en la
exigibilidad de los créditos que son materia del concurso. Esto implica la imposibilidad
de ejecutar medidas cautelares contra los bienes del deudor. La suspensión se
mantiene hasta el momento en que se apruebe el Plan de Reestructuración, el
Convenio Global de Refinanciamiento o el Convenio de Liquidación, según sea el
caso.

La inexigibilidad de las obligaciones del deudor no afecta que los acreedores puedan
dirigirse contra el patrimonio de los terceros que hubieran constituido garantías reales
o personales a su favor, los que se subrogarán de pleno derecho en la posición del
acreedor original. En el caso de concurso de una sucursal la inexigibilidad de sus
obligaciones no afecta la posibilidad de que los acreedores puedan dirigirse por las
vías legales pertinentes contra el patrimonio de la principal situada en territorio
extranjero.

La suspensión de la exigibilidad de las obligaciones va de la mano con la protección


del patrimonio del deudor, que implica que a partir de la fecha de la publicación del
sometimiento al concurso, las autoridades que conocen de los procedimientos
judiciales, arbitrales, coactivos o de venta extrajudicial seguidos contra el deudor, no
ordenarán, bajo su responsabilidad, cualquier medida cautelar que afecte el patrimonio
del deudor y si ya están ordenadas tales medidas, se deberán abstener de trabarlas.

Si las referidas medidas cautelares han sido trabadas se deberá ordenar su


levantamiento y la devolución de los bienes involucrados en la medida cautelar a quien
ejerza la administración del patrimonio del deudor. En el mismo sentido, el patrimonio
del deudor sometido a concurso no puede ser objeto de ejecución forzosa en ningún
supuesto, salvo para los créditos posconcursales. Tampoco procederá la ejecución
judicial o extrajudicial de los bienes del deudor afectados por garantías, salvo que las
garantías estuvieran destinadas a cubrir obligaciones de terceros.

Como se puede apreciar, esta suspensión no constituye un beneficio o derecho para


que el deudor se libere de la responsabilidad de pagar sus deudas, sino que se aplica
con la finalidad de ordenar el pago de sus obligaciones y evitar que cada acreedor, en
forma independiente, pueda ejercer acciones de cobro que perjudiquen el
procedimiento concursal.

8. Sobre la ineficacia de los actos de disposición

Para evitar el desmedro del patrimonio del deudor y procurar que los acreedores
recuperen sus créditos, se declararán ineficaces e inoponibles frente a los acreedores
los gravámenes, transferencias, contratos y demás actos jurídicos, sean a título
gratuito u oneroso, que no se refieran al desarrollo normal de la actividad del deudor,
que perjudiquen su patrimonio y que hayan sido realizados o celebrados por éste
dentro del año anterior a la fecha en que es sometido al procedimiento concursal.

De la misma manera, se declararán ineficaces e inoponibles frente a los acreedores,


los actos jurídicos que se detallan a continuación, celebrados entre la fecha en que el
deudor presentó su solicitud para acogerse a alguno de los procedimientos
concursales, fue notificado de la resolución de emplazamiento o fue notificado del
inicio de la disolución y liquidación hasta el momento en que la Junta de Acreedores
nombre o ratifique a la administración del deudor o se apruebe y suscriba el respectivo
Convenio de Liquidación, según sea el caso:

a) Todo pago anticipado por obligaciones no vencidas, cualquiera sea la forma en que
se realice;

b) Todo pago por obligaciones vencidas que no se realice de acuerdo a la forma


pactada o establecida en el contrato o en el título respectivo;

c) Los actos y contratos a título oneroso, realizados o celebrados por el insolvente que
no se refieran al desarrollo normal de su actividad;

d) Las compensaciones efectuadas entre obligaciones recíprocas entre el deudor y


sus acreedores;

e) Los gravámenes constituidos y las transferencias realizadas por el deudor con


cargo a bienes de su propiedad, sea a título oneroso o a título gratuito;

f) Las garantías constituidas sobre bienes del deudor, dentro del plazo referido, para
asegurar el pago de obligaciones contraídas con fecha anterior a éste;

g) Las ejecuciones judiciales o extrajudiciales de su patrimonio, desde la difusión del


concurso; y h) Las fusiones, absorciones o escisiones que impliquen un detrimento
patrimonial.

EL PROCEDIMIENTO CONCURSAL EN EL PERU.

1. El Procedimiento Concursal Ordinario.

En este procedimiento se busca revertir una situación de insuficiencia patrimonial o


cesación de pagos evidente del deudor. Se caracteriza por ser un procedimiento
administrativo. Tiene un carácter reparador y no preventivo, presentándose
alternativamente: la restructuración del patrimonio o la disolución y liquidación de la
empresa

Los acreedores asumen la dirección del negocio y la quiebra judicial se presenta como
un proceso excepcional.

El procedimiento concursal ordinario se inicia a solicitud del deudor cuando más de un


tercio de sus obligaciones se encuentren vencidas o impagas por un período mayor a
30 días calendarios; ó que tenga pérdidas acumuladas, deducidas las reservas, cuyo
importe sea mayor al tercio del capital social pagado.

Se inicia igualmente a solicitud de los acreedores impagos, cuyos créditos exigibles se


encuentran vencidos, no hayan sido pagados dentro de los 30 días siguientes a su
vencimiento y que, en conjunto, superen el equivalente a 50 UIT vigentes a la fecha de
presentación. Se puede iniciar igualmente el procedimiento como una tercera forma,
cuando al expedirse sentencia en primera instancia, el ejecutante desconoce la
existencia de bienes de propiedad del deudor, por lo que solicitando el requerimiento
para que el deudor señale bienes libres de gravamen, éste no lo hace.

Una vez que se ha verificado la existencia de los créditos invocados, la Comisión


requerirá al emplazado para que dentro de los 20 días de notificado, se apersone al
procedimiento optando por cualquiera de las siguientes alternativas: pagar el íntegro
de los créditos objeto del emplazamiento, en cuyo caso la obligación se extinguirá;
ofrecer pagar el íntegro de los créditos objeto del emplazamiento, debiendo el 32
acreedor en el plazo de 10 días dar su conformidad; oponerse a la existencia,
titularidad, exigibilidad o cuantía de los créditos objeto del emplazamiento, lo que
permitirá resolver a la Comisión, previo traslado al acreedor; y, allanarse a la solicitud.

Seguidamente, la Comisión declarará la situación de concurso, bajo los siguientes


supuestos: cuando el acreedor rechace el ofrecimiento de pago formulado por el
emplazado; cuando la oposición presentada por el deudor resulte infundada o
improcedente; cuando el emplazado reconoce el monto de los créditos y se allana a la
solicitud presentada; y, cuando el emplazado no se pronuncia sobre ninguna de estas
alternativas, dentro de los 20 días de notificado su emplazamiento como deudor.

En el procedimiento se constituye la Junta de Acreedores, como un órgano que


representa al deudor insolvente encargándose de la toma de decisiones en el proceso
concursal. Participan en la referida Junta: los acreedores que obtuvieron el
reconocimiento de sus créditos; los acreedores con créditos declarados contingentes;
el representante de la autoridad concursal; y, el deudor, quien tiene derecho de asistir
a las reuniones de la Junta en forma personal o representado, pudiendo sólo
manifestar su posición respecto del procedimiento. Las Juntas de Acreedores
constituyen el máximo órgano del deudor concursado; son de carácter deliberante y
decisorio; y, es un mecanismo por el cual los 33 acreedores intervienen en el concurso
manifestando su voluntad mediante la adopción de acuerdos.

Las Juntas igualmente pueden constituir su Comité de Acreedores, como un órgano de


apoyo de la Junta, a la que se puede delegar, en todo o en parte, las atribuciones que
la ley le confiere a la Junta. Entre las funciones del Comité de la Junta de Acreedores
se pueden señalar: Informar a la Junta los acuerdos que se adopten y las acciones
que se realice; el monitoreo de la marcha de la empresa; y, dar cumplimiento a los
acuerdos de la Junta. El Comité debe representar los intereses variados que
conforman la masa concursal. Estará integrado por 4 miembros: un Presidente (Que
también será presidente de la Junta), mientras que los otros 3 deberán ser acreedores
reconocidos, de distinto origen.

1.2 Características de Inicio del procedimiento

La solicitud de acogimiento al procedimiento concursal ordinario procede cuando el


deudor se encuentre en alguna de las siguientes situaciones: - Que más de un tercio
del total de sus obligaciones se encuentren vencidas e impagas por un período mayor
a treinta días calendario; - Que tenga pérdidas acumuladas, deducidas las reservas,
cuyo importe sea mayor al tercio del capital social pagado. La solicitud efectuada por
el propio deudor debe señalar su pedido de acceder a una reestructuración o una
liquidación. Para acceder a la reestructuración, el deudor debe presentar un informe
suscrito por su representante legal y por contador público colegiado, que sus pérdidas
acumuladas, deducidas las reservas, no superan al total de su capital social pagado.
El deudor también especificará los mecanismos y requerimientos necesarios para
hacer viable su reflotamiento, y presentará una proyección preliminar de sus
resultados y flujo de caja por un período de dos años.

El sometimiento del deudor a solicitud de los acreedores requiere de una solicitud


presentada por uno o varios acreedores, cuyos créditos se encuentren vencidos por
más de treinta días y siempre que representen al menos cincuenta UITs.

No procederá la solicitud con respecto a créditos que se encuentren garantizados con


bienes del deudor o de terceros, salvo cuando la ejecución de las garantías sea
infructuosa. Tampoco procede la solicitud con respecto a deudores que se encuentren
tramitando su disolución y liquidación de conformidad con la Ley General de
Sociedades. Una vez que se admite la solicitud, se le notifica al deudor para que éste
la responda, procediendo al pago de los créditos, ofreciendo pagar los créditos o
cuestionando los créditos contenidos en la solicitud. Si no se produce al pago de los
créditos y la oposición del deudor es desestimada, se declara abierto el concurso y se
procede a publicar el inicio del procedimiento. Una vez hecha la publicación, los
acreedores deben solicitar, dentro de los treinta días siguientes, el reconocimiento de
sus créditos para participar en el proceso

2. El reconocimiento de créditos.

El crédito es el derecho del acreedor a obtener una prestación asumida por el deudor
como consecuencia de una relación jurídica obligatoria, siendo créditos susceptibles
de reconocimiento los que se sustenten por concepto de capital, intereses y gastos
que se hayan devengado hasta la fecha de publicación del aviso de la situación de
concurso, así como los créditos devengados con posterioridad de la citada fecha en
caso de que el deudor ingrese a un procedimiento de disolución y liquidación.

El procedimiento de reconocimiento de créditos se tramita a través de la Secretaría


Técnica de la Comisión de Procedimientos Concursales. Dicho procedimiento se
desarrolla desde que culminada la etapa del apersonamiento de los acreedores, la
Comisión cita al deudor a fin de que se pronuncie sobre las solicitudes de
reconocimiento, resolviendo posteriormente respecto a los pedidos, pudiendo los
acreedores o terceros legitimados ejercitar su derecho a la oposición.

El pago de los créditos tiene diferentes prelaciones o preferencias. Así, como créditos
de primer orden, se refieren a las deudas provenientes de remuneración o beneficios
sociales, pagos previsionales, entre otros aspectos. El segundo orden lo constituyen
los aportes impagos a la seguridad social, incluyendo intereses, costas y recargos que
ellos generen. Los créditos constituidos con hipoteca, prenda, anticresis, warrant,
derecho de retención o medidas cautelares, entre otras obligaciones, constituyen la
tercera orden; los de origen tributario corresponden al cuarto orden; teniendo el quinto
el que refiere a todos los demás créditos impagos del deudor, que no hayan sido
comprendidos en los órdenes anteriores.

3. El Procedimiento de Restructuración Patrimonial.

Se trata de una modalidad de procedimiento concursal que busca la conservación del


deudor como agente económico en el mercado. Es el procedimiento concursal
destinado a revertir una crisis económica manifiesta 35 del deudor a través de la
ejecución de diversos mecanismos orientados a maximizar el valor del negocio en
crisis, entre los que se puede citar la restructuración operativa o financiera de la
empresa; su reorganización operativa; la refinanciación de sus obligaciones, aporte de
capital de trabajo, capitalización o condonación de deudas, etc.

Este procedimiento puede ser solicitado por las empresas que no tengan pérdidas
acumuladas y que superen la totalidad de su capital social pagado; por personas
naturales, sociedades conyugales o sucesiones indivisas que cumplan las condiciones
previstas en la Ley del Sistema Concursal.

En este procedimiento, la Junta de Acreedores podrá disponer de los siguientes


regímenes: la continuación del mismo régimen de administración; la administración del
deudor por un administrado inscrito ante la Comisión de Procedimientos Concursales
del INDECOPI. También puede organizarse un sistema de administración mixta que
sostenga la administración del deudor, pero en el que también se involucre la
participación de personas naturales o jurídicas designadas por la Junta. Cabe indicar
que para aprobar el régimen de administración que se aplicará al deudor, se requiere
mayoría simple de más del 50% de los créditos reconocidos, en primera convocatoria,
y de igual porcentaje de créditos asistentes en segunda convocatoria. 36

A ese respecto, es igualmente importante señalar que en los casos precedentes, debe
aprobarse un Plan de Restructuración Patrimonial, como un marco en el que el
Administrador y los acreedores negocian las fórmulas y acciones necesarias para la
continuación de las actividades de la Empresa, así como las condiciones en que los
acreedores podrán recuperar sus créditos correspondientes. Dicho Plan de
Restructuración Patrimonial debe contener además del cronograma de pagos,
condiciones y plazos:

- El Balance General a la fecha de elaboración del Plan. - Las acciones que se


propone ejecutar la administración. - Relación de obligaciones.

- Propuestas para el financiamiento de la inversión requerida para la restructuración


del deudor. - El régimen de intereses.

- La política laboral a adoptarse.

- El presupuesto que contenga los gastos y honorarios de la Administración.

- El estado de los flujos proyectados.


- Las provisiones para los créditos contingentes, los no reconocidos o los materia de
impugnación.

La ley vigente establece que existe un plazo de 60 días para aprobar el Plan de
Restructuración, contados desde la aprobación del acuerdo de restructuración. En el
caso de que no se apruebe el Plan, la autoridad concursal deberá disponer la
disolución y liquidación del deudor.

4. Procedimiento de Disolución y Liquidación.

Tiene como propósito la realización de los activos del deudor concursado, el pago de
los pasivos y, de darse el caso, la entrega del remanente del patrimonio entre los
titulares de la Empresa, ante la imposibilidad del deudor de superar sus problemas
económicos financieros.

El procedimiento concursal de Disolución y Liquidación tiene dos causales:

- Cuando el deudor tiene pérdidas acumuladas, deducidas sus reservas, que superen
la totalidad del capital social pagado.

- Por ejecución del apercibimiento dictado por el Juez.

Los créditos materia del Procedimiento de Disolución y Liquidación, refieren a todos,


cualquiera sea la oportunidad en que se devengaron, debiéndose también incluir a los
titulares de créditos generados con posterioridad a la publicación del aviso de difusión
del procedimiento, quienes tendrán que presentar sus respectivas solicitudes de
reconocimiento de créditos con el propósito de participar en la Junta de Acreedores y
lograr el pago de sus créditos.

En este procedimiento debe establecerse el Convenio de Liquidación, es decir, el


documento mediante el cual el Liquidador y todos los acreedores dejan establecido el
resultado de la negociación, así como las 38 condiciones especiales para el pago de
las obligaciones que componen la denominada masa concursal. Dicho Convenio debe
contener:

- La identificación del liquidador, del deudor y del Presidente de la Junta de


Acreedores, la fecha de aprobación y las condiciones bajo los cuales se realizarán los
pagos de los créditos.

- La proyección de gastos estimada por el liquidador.

- Los honorarios del liquidador, así como la forma y oportunidad de pagos.


- Los mecanismos en virtud de los cuales el liquidador cumplirá los requerimientos de
información periódica. - La modalidad y condiciones de realización de los bienes del
deudor.

- El régimen de intereses, aplicándose a los créditos tributarios a la tasa de interés


compensatorio que corresponda a la mayoría de los acreedores incluidos en el orden
de preferencia.

Cabe indicar asimismo que el Convenio de Liquidación debe ser aprobado en la Junta
de Acreedores en el momento que se acuerde el ingreso del deudor a un proceso de
disolución o liquidación, o dentro de los treinta días siguientes a la adopción de dicho
acuerdo. En el caso de que la Junta no tomase ese acuerdo, la autoridad concursal
deberá disponer la disolución y liquidación del deudor.

La aprobación del Convenio de Liquidación tiene como efectos, el cese definitivo del
negocio del deudor, la indivisibilidad entre el deudor y sus acreedores, el
desapoderamiento mediante el cual el deudor pierde el poder de gestión y disposición
de su patrimonio, así como la exigibilidad de los pagos del deudor aunque no se
encuentren vencidas, descontándose los intereses correspondientes al plazo que falte
para el vencimiento.

5. Quiebra.

Refiere a una situación fáctica cuando el patrimonio del deudor se extingue quedando
acreedores pendientes de ser pagados, lo cual debe ser declarado judicialmente.

Verificada dicha situación, el liquidador deberá solicitar la declaración judicial de


quiebra del deudor en un plazo no mayor de 30 días, siendo competente para dicho
pronunciamiento, el Juez Especializado en lo Civil.

Conforme lo establece la disposición legal, dentro de los 30 días posteriores a la


presentación de la demanda, el Juez previa verificación de la extinción del patrimonio,
sin más trámite, declarará la quiebra y la incobrabilidad de la deuda, debiendo dicha
resolución ser publicada en el Diario Oficial El Peruano, por dos días consecutivos.

Cuando se declare consentida o ejecutoriada dicha resolución, concluirá el proceso y


el Juez ordenará su archivamiento y la inscripción de la extinción del patrimonio del
deudor, debiendo emitirse también los certificados de incobrabilidad para todos los
acreedores impagos.
La declaración de quiebra conlleva diversos efectos, particularmente para el quebrado,
sea una persona natural o jurídica, debiendo perdurar dicha situación mientras se
encuentre en ese estado.

Dentro de tales efectos, se puede indicar:

- Está impedido de constituir sociedades o personas jurídicas o formar parte de otras


ya constituidas.

- No podrá ejercer el cargo de director, gerente, apoderado o representante de


sociedades o personas jurídicas.

- No podrá ser tutor o curador o representante legal de personas naturales.

- No podrá ser administrador o liquidador de deudores en los procedimientos


regulados en la ley.

No obstante, lo indicado, debe precisarse que la condición de quebrado, no impide al


deudor o a sus representantes, el pleno goce de sus derechos civiles; lo cual significa
–contra lo que algunos sostienen que el quebrado no es incapaz, pudiendo además
ser rehabilitado luego de cinco años desde la fecha del auto de expedición de quiebra,
excepto haya sido condenando por los delitos previstos en los Arts. 209. 211, 212, y/o
213 del Código Penal.

6. Procedimiento Concursal Preventivo.

A diferencia del procedimiento antes indicado, el Procedimiento Concursal Preventivo


se encuentra dirigido a la solución de dificultades financieras de empresas en riesgo
de crisis. Esto significa que este procedimiento se propone evitar la crisis patrimonial
del deudor, esto es, funciona como un mecanismo de restructuración de obligaciones.

El procedimiento Concursal Preventivo puede ser solicitado por cualquier deudor,


siempre que no estuviera incurso en una situación de insuficiencia patrimonial ni de
cesación de pagos.

En este procedimiento distinguimos dos etapas marcadamente diferenciadas:

- Una etapa pre concursal, que se inicia con la solicitud de acogimiento al


procedimiento.

Es admitida por la Comisión, en tanto se hayan cumplido con los requisitos de


admisibilidad, disponiéndose la publicación del aviso correspondiente
- Otra etapa concursal, que se inicia con la publicación del aviso, continúa con la
presentación de las solicitudes de reconocimiento de créditos de los acreedores y
culmina con el Acuerdo Global de Refinanciación.

El Acuerdo Global de Refinanciación es un compromiso de pago formulado por el


deudor con el objeto de reprogramar sus deudas. En este acuerdo el deudor propone
a sus acreedores formas de pago diferentes de las pactadas anteriormente. Se
aprueba con el voto de acreedores que representan créditos por un importe superior al
66.6% del monto total de créditos reconocidos, en primera convocatoria. En segunda
convocatoria, basta con el voto favorable de acreedores representantes de un importe
superior al 66.6% del total de créditos asistentes.

El Acuerdo Global debe contener el: - Cronograma de pagos,

- La tasa de interés aplicable; y,

- Las garantías ofrecidas, de ser el caso.

Nuestra legislación igualmente establece que la Junta de Acreedores puede prorrogar


la aprobación del Acuerdo por única vez hasta por un plazo máximo de 15 días
posteriores a su instalación. Si la Junta de Acreedores desaprueba el Acuerdo
concluirá el procedimiento concursal preventivo.

7. Impugnación del acuerdo de la Junta de Acreedores.

Los acuerdos de Junta de Acreedores pueden ser impugnados por el deudor o los
acreedores que en conjunto representen créditos no menores al 10% del monto total
de los créditos reconocidos, dentro de los 10 días siguientes de adoptado el acuerdo.
Dicha impugnación se puede plantear, siempre que se haya incurrido en las siguientes
causales:

- Los acuerdos que incumplan las formalidades legales.

- No observen las disposiciones contenidas en el ordenamiento jurídico.

- Manifiesten el ejercicio abusivo de un derecho o lesiones, en beneficio de uno o


varios acreedores, los intereses de la masa concursal.

También nuestra legislación permite que en cualquiera de estos supuestos, la


Comisión, actuando de oficio, puede declarar la nulidad del acuerdo adoptado en la
Junta en un plazo de 30 días.

La propia norma establece igualmente que la impugnación debe ser presentada por el
deudor o los acreedores que estuvieron presentes en la Junta, siempre que éstos
hayan dejado constancia en el acta de su oposición al acuerdo y su intención de
impugnarlo.

Si no hubieran estado presentes, el plazo se computará desde que tomaron


conocimiento del mismo, siempre que acrediten imposibilidad de conocer la
convocatoria. No obstante, en cualquier caso, el derecho a impugnar un acuerdo
caduco a los 15 días de adoptado.

Posteriormente, la Comisión comunica la impugnación deducida al Presidente de la


Junta de Acreedores y al representante del deudor, a efectos de su absolución,
traslado que debe efectuarse dentro de los 5 días de su interposición.

Con la absolución del traslado o sin ella, la Comisión deberá resolver la impugnación
formulada, publicando luego un extracto de dicha resolución en el Diario Oficial El
Peruano a excepción de que el número de acreedores fuese reducido, caso en el que
se notificará la resolución al deudor, al administradores o liquidador y a cada uno de
los acreedores.

Conforme lo dispone igualmente la ley pertinente, en ese caso, debe tenerse


presente, la denominada “prueba de resistencia”, por tratarse de una precedente de
observancia obligatoria. Dicha prueba consiste en que, si al analizar el vicio o defecto
impugnado se llega a la conclusión que no afectará la validez del acto impugnado, la
impugnación debe ser declarada infundada. Solo en caso de afectación de la validez
del mismo, la Comisión emitirá pronunciamiento sobre éste.

Finalmente resulta pertinente también indicar que no es posible acudir a la vía judicial
para impugnar un acuerdo de la Junta de Acreedores ya que la Ley Concursal
establece procedimiento y vías propias para tramitar los acuerdos de impugnación de
acuerdos.