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YACIMIENTOS DE OXIDACIÓN

Con este nombre de gossan, también llamados monteras de hierro, se denominan los
afloramientos de rocas, que originalmente contenían sulfuros y que han sido sometidas a un
proceso de alteración supergénica. La característica más llamativa de los gossan es su
aspecto de colores rojizos, como consecuencia de la transformación de los sulfuros
originales, principalmente los ricos en hierro, en compuestos oxidados. Los gossans son el
resultado de la alteración física y química de las rocas como consecuencia de la acción de
los agentes como la lluvia, el viento, la acción solar o las aguas subterráneas. Estos
procesos producen la alteración de los sulfuros, disolución y precipitación de otros
minerales y una lixiviación importante en las rocas.

Históricamente, los gossan debido al contraste de sus colores, han servido como guía de
exploración de diferentes mineralizaciones. En épocas romanas, el objetivo eran las
concentraciones de metales preciosos como oro y plata, en los niveles más profundos de las
zonas oxidadas. En la minería moderna, la presencia de los gossans ha sido la guía más
importante para el descubrimiento de concentraciones de sulfuros metálicos. En la
actualidad, una parte importante de los estudios sobre los gossans están encaminados a
prever las consecuencias para el medio ambiente de estos procesos físico-químicos, debido
al medio ácido que se origina por la alteración de las rocas. Estos procesos naturales son los
mismos que los que se producen como consecuencia de la acción humana de las
explotaciones mineras.

La formación de un gossan depende de distintos factores, como la paragénesis original de


sulfuros, clima, relieve, tipo de roca encajante, nivel freático, etc. Todos estos factores son
determinantes en la formación y características de cada gossan. No obstante, se puede
establecer un perfil más o menos común desde la superficie hasta las zonas profundas en las
que no hay alteración

 Zona de oxidación, comprendida entre la superficie y el nivel freático,


caracterizada por un importante enriquecimiento en minerales oxidados. Se puede
considerar subdividida en dos subzonas: La zona superficial o de gossan
propiamente dicho, en la que hay una lixiviación de la mayoría de los minerales,
quedando formada por una acumulación masiva de hidróxidos de hierro, junto a
sílice y minerales de la arcilla. La situada por debajo de la superficie, en la que
además de óxidos e hidróxidos de hierro podemos tener otros compuestos metálicos
oxidados, como sulfatos, cloruros, o carbonatos. En conjunto, se caracteriza por un
importante enriquecimiento en hidróxidos de hierro tipo goethita, lavado de Zn y
Cu, y concentración en las zonas profundas de oro y la plata, como elementos
nativos.

 Zona de cementación, que es la situada por debajo del nivel freático, en la que se
producen enriquecimientos en sulfuros de cobre de tipo calcosina – covellina. La
neoformación de sulfuros secundarios puede originar un fuerte enriquecimiento de
los contenidos medios de este metal y favorecer la viabilidad económica de un
yacimiento.

 Zona primaria, que corresponde a los sulfuros inalterados. Los procesos de


alteración disminuyen con la profundidad de la mineralización.

La formación de un gossan se puede explicar como una serie de reacciones de oxidación-


reducción (tabla 1) en las cuales se produce la destrucción de los sulfuros primarios, así
como la mayoría del resto de minerales presentes, para formar otra serie de compuestos,
que van desde óxidos, carbonatos o sulfatos de las zonas de oxidación, hasta elementos
nativos o los nuevos sulfuros que se forman en la zona de cementación.

TABLA 1___________________________________________________________

REACCIONES QUIMICAS QUE SE PRODUCEN EN LAS ZONAS DE ALTERACION


(1) 4FeS2 + 10H2O + 15O2 -> 4FeOOH + 16H+ + 8SO4-2
(2) 4FeS2 + 8H2O + 15O2 -> 2Fe2O3 + 16H+ + 8SO4-2
(3) 4CuFeS2 + 6H2O + 17O2 -> 4FeOOH + 4Cu2+ + 8H+ +8SO4-2
(4) PbS + CO2 + H2O + 2O2 -> PbCO3 + SO4-2 + 2H+
(5) 2PbS + 4Fe3+ +3O2 + 2H2O -> 2PbSO4 + 4Fe2+ + 4H+
(6) Ag2S + 2Fe3+ + 3SO4-2 +H2O + 1,5O2 -> 2Ag+ + 2Fe2+ + 2H+ + 4SO4-2
(7) 2ZnS + 4Fe3+ + 6SO4-2 +3O2 + 2H2O -> 2Zn2+ + 4Fe2+ + 4H+ + 8SO4-2
(8) Zn2+ + SO4-2 + CaCO3 + 2H2O - CaSO4 -> 2H2O + ZnCO3
(9) 5Zn2+ + 5CO3-2 + 3H2O -> 2ZnCO3·3Zn(OH)2 + 3CO2
(10) 2Cu2+ + 3OH- + HCO3- -> CuCO3·Cu(OH)2 + H2O
(11) 2Ag+ + 2Fe2+ -> 2Ag + 2Fe3+
(12) Ag+ + Cl- -> AgCl
(13) Cu2+ CuFeS -> Cu2S + Fe2+
(14) 2Cu2+ 2FeS2 + 2H2O + 3O2 -> 2CuS + 2Fe2+ + 2SO4-2 + 4H+
(15) Cu2+ + 2OH- -> CuO + H2O
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La formación de los diferentes minerales, depende de la mineralización primaria, ya que


cada elemento tiene un comportamiento geoquímico distinto. Las reacciones 1 a 6 muestran
la destrucción de sulfuros con la consiguiente formación de iones sulfatos y H+, que
implican una acidificación del medio, estos procesos son los que originan las aguas ácidas,
características de las áreas mineras, estas aguas pueden contener además cationes pesados
con gran poder contaminante, por lo que el estudio de estos procesos es de gran interés para
el medio ambiente. El comportamiento de los cationes liberados en la destrucción de
sulfuros es distinto según sean sus características geoquímicas; el plomo elemento muy
poco soluble, reacciona en los mismos lugares de la alteración y forma inmediatamente
minerales secundarios como anglesita o cerusita (reacciones 4 y 5). El Fe2+ se oxida a Fe3+
y forma goethita y/o hematites, que se depositan en la zona de oxidación (reacciones 1 y 2).
El zinc y cobre son elementos más solubles, que pasan a estar en disolución con la
alteración de sulfuros, pero su comportamiento no obstante es distinto, el Zn es muy
soluble, no forma sulfuros secundarios y es fuertemente lixiviado, no forma minerales
oxidados secundarios, excepto si se dan unas condiciones especiales como pueden ser la
presencia de carbonatos en el medio, entonces se pueden encontrar minerales como
smithsonita o hidrocincita. El cobre es también un elemento soluble, pero durante los
procesos de alteración se infiltra hacia la zona de cementación; en condiciones reductoras
se producen las reacciones que dan lugar a la formación de sulfuros secundarios de cobre,
calcosina y covellina por sustitución de hierro de calcopirita o pirita (reacciones 13 y 14),
también se pueden formar óxidos de cobre si el medio es muy alcalino (reacción 15) o
cobre nativo. Otros elementos como Ag y Au liberados en la destrucción de sulfuros se
concentran como elementos nativos en las áreas más profundas de las zonas oxidadas,
también se pueden formar otros minerales como jarosita o cerargirita, dependiendo de las
condiciones físico-químicas. Otros elementos como el arsénico, presente en minerales
como la arsenopirita, tienen gran importancia en la contaminación de acuíferos, ya que es
un elemento especialmente nocivo. Los minerales de la ganga que acompañan a los sulfuros
también son importantes en el control de las condiciones físico químicas del medio, así
mientras la presencia de carbonatos implica un descenso de la acidificación de los medios,
las rocas silicatadas tienen menor influencia.

Procesos de formación

En las regiones afectadas por la glaciación del pleistoceno o aquellas en las que hay
bosques húmedos las zonas de oxidación, no tienen gran desarrollo, por ejemplo en Canadá,
Rusia o el norte de Europa. En otras extensas áreas de la corteza, si se han generado las
zonas de oxidación de los yacimientos de sulfuros. La identificación de estos gossan ha
sido una técnica en exploración mineral a lo largo del tiempo.

En la época romana, los gossan eran el principal criterio para el reconocimiento de


mineralizaciones de interés económico, además de ser explotados para la obtención de
metales preciosos. Desde principios de siglo, el estudio macroscópico de las áreas oxidadas
ha sido un criterio para interpretar las mineralizaciones presentes en profundidad.
Blanchard, a lo largo de una serie de trabajos recopilados en su libro “Interpretation of
Leached Outcrops” estableció los criterios para reconocer las características de los
yacimientos primarios en función de las texturas observadas en las zonas oxidadas.

Blanchard llegó a la conclusión de que cada mineral, en su alteración, dejaba unas texturas
(boxworks) diferentes, con lo que del estudio de estas texturas se podía deducir la
mineralización primaria. A mediados de los años 70, los programas de exploración en
mineralizaciones de cobre-níquel australianos desarrollaron los estudios de gossan como
herramienta para la evaluación de los yacimientos, incluyendo los criterios texturales a
escala microscópica junto con la geoquímica. El estudio a escala microscópica puede ser
importante para diferenciar los gossan procedentes de sulfuros de otros “ironstones” que no
proceden de sulfuros. El estudio textural permite reconocer en muchos casos los procesos
de alteración de diferentes sulfuros primarios, así como los minerales secundarios que se
han formado en las zonas oxidadas. Sin embargo estas texturas réplica pueden estar
ausentes, bien por las características de la mineralización primaria (por ejemplo si los
minerales son de grano fino) bien porque los procesos de lixiviación estén muy avanzados.
La geoquímica es el arma importante en los estudios de los gossan; ya hemos visto que las
características de cada elemento implican un comportamiento distinto en los procesos de
alteración. El gran desarrollo de las técnicas de análisis permite en la actualidad hacer
muestreos sistemáticos y estadísticos de los contenidos y correlaciones de los elementos
químicos. Estos estudios geoquímicos permiten discriminar los diferentes tipos de
“irosntones” y diferenciar los gossan de los falsos gossan.