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Alumno: Gonzalez Juan Manuel

Profesor: Osvaldo Beker


Comisión: 1

Mi nombre es Gonzalez Juan Manuel, nací el día 27 del mes de mayo del año 1997, en el
municipio de Morón, provincia de Buenos aires. Hijo menor de 4 hermanos, dos mujeres y dos
hombres. Viví toda mi vida en Morón, más específicamente, en la localidad de Castelar.
A la edad de 3 años inicié el jardín en la escuela Crear y Ser. Creo que los inicios siempre me
han sido un poco dificultosos, ya que mi mama hasta el día de hoy me cuenta que siempre hacia
berrinches e insultaba a todo el mundo antes de entrar al jardín. Si, lo sé, era una dulzura de niño.
No importa; no obstante, era un niño de carácter tímido y algo aislado y callado; ¿penoso no?
En esta misma institución, el Crear y Ser, que vale aclarar, era un colegio privado, realice gran
parte de mi primaria, donde fui cambiando, fui abriéndome más a mis compañeros de salón, que
eran los mismos compañeros que había cursado en el jardín. En los recreos jugábamos todos
juntos, Augusto, Julián, pedro, Lautaro y Luciano. Me acuerdo que gran parte del tiempo
jugábamos al Beyblade, que básicamente es un tipo de trompo pero hecho por japoneses. El
juego consistía en una competencia de dos jugadores (aunque también suelen participar en
grupos). Cada uno lanza su Beyblade sobre un plato de forma cóncava, y el objetivo para ganar el
juego es derribar el Beyblade del rival fuera de éste espacio en el que se compite.
Durante esa época mi Mama era docente en el crear y ser, en el colegio al que íbamos mis
hermanos y yo, pero al mismo tiempo mis padres trabajaban en la feria artesanal de Morón, los
fines de semana, donde tenían un puesto de ropa. Por esta razón mis hermanos y yo pasábamos
sábados y domingos en dicha feria. No tengo más que buenos recuerdos de esos momentos,
éramos niños simples, con una pelota de futbol (en el mejor de los casos, ya que la mayoría de las
veces jugábamos con una botella de plástico) y un día soleado, la pasábamos bien, no
necesitábamos nada más.
Mi último año de primaria lo hice en el Manuel Dorrego de Morón, una escuela pública, ya que por
problemas que tuvo mi madre con los directivos del Crear y Ser, mis padres decidieron cambiar a
mis hermanos y a mí, de colegio. Me acuerdo que mi primer día en el nuevo colegio no fue muy
agradable. Ni bien llegue, en el primer día, unos chicos comenzaron a cargarme con mi altura.
Debo admitir que dicha cargada tenía sustento, ya que en ese momento era un niño de baja
estatura, de hecho, me acuerdo que hasta ya entrada la adolescencia era siempre el primero en la
fila. No fue hasta el segundo/tercer año de secundaria, gracias a varios años de básquet, que
“pegue el estirón” y llegue a una estatura promedio, que no fuera producto de cargadas.
Volviendo a mi último año de primaria, no paso mucho más que eso, lo más difícil fue superar el
primer mes, ya después, pude hacerme muchos amigos, algunos que me acompañarían después
en la secundaria, y algunos que me acompañan hasta el día de hoy, y son de mis amigos más
cercanos.
Ya en la secundaria, más específicamente en el tercer/cuarto año de dicha etapa, fue cuando mi
personalidad dio un giro de 360 grados, y es obvio, a los 14/15 años es la cumbre de la
adoledencia, es cuando te empieza a preocupar más tu apariencia que las notas del colegio,
cuando lo que piensan los demás de vos puede afectar drásticamente tu autoestima. Todo esto
acompañado con el “boom” de Facebook y otras redes sociales, en las que era muy importante
recibir cierta cantidad de likes en tu foto de perfil o en tus publicaciones, y si no llegaba esa
cantidad de likes deseados, era el fin del mundo. Lo sé, los milenianos somos una generación
rara.
Pero sacando los problemas generados por la tan querida etapa de la adolescencia, puedo decir,
sin dudar, que estos años de secundaria fueron los mejores años de mi vida, donde no tenía
preocupaciones, donde hice muy buenas amistades, y mantuve las que tenía desde la primaria.
También fue una etapa muy importante para mi crecimiento como persona, fue la etapa en la que
deje de pensar como un niño y empecé a ver el mundo de otro modo. En definitiva, fue el
momento en el que empecé a ver el bosque detrás del árbol. Entendí que el mundo era más
profundo de lo que pensaba, empecé a cuestionar mí alrededor, me empezó a interesar la política,
la economía, cosas que, para un joven de 16/17 años son consideradas poco atractivas, cosa que
no me importaba, a mí me encantaba discutirle a mis profesores sobre política, me encantaba que
mis amigos digan “¿otra vez Juan hablando de política?”, simplemente, me encantaba.
Y finalmente llegamos a la última etapa de mi vida, la universitaria. Inicie mis estudios
universitarios en 2015, en la UBA, estudiando Ingeniería en informática, ya que desde chico me
gusto todo lo que tenía que ver con la computación. Pero rápidamente me di cuenta que no era lo
mío, no porque no me gustara, sino porque que tuve muy mala base en matemática y Física en la
secundaria, materias, obviamente fundamentales para estudiar dicha carrera. Por ese motivo es
que las materias como análisis matemático, algebra y física del CBC, me pegaron muy de
sorpresa, no estaba preparado académicamente. Quizás, me asuste demasiado rápido, quizás
tendría que haber intentado con profesores particulares, pero el hecho es que deje la carrera de
Ingeniería en informática y me cambie la que estoy cursando hoy en día: Comunicación social.
Lo sé, cambio fuerte. Esta carrera me llamo la atención por la alta cantidad de contenido sobre
historia, filosofía y economía que contiene, temas que realmente me interesan.
¿Qué espero lograr a partir de esta carrera se preguntaran? Supongo que estoy en la universidad
persiguiendo una meta que es la de ser una excelente periodista. Y aunque me ha costado llegar
a donde estoy sé que si me esfuerzo, ese esfuerzo me generara grandes frutos, el periodismo es
un campo activo y abierto que me permite elegir, es una profesión que se mueve en el mundo de
los negocios, maneja información y que permite tomar decisiones.
Quiero en un futuro, conseguir un buen empleo con buena remuneración, también espero contar
con un amplio abanico de opciones para trabajar en el sector que más me atraiga, tal vez ser mi
propio jefe para así poder trabajar a mi propio ritmo. O tal vez trabajar en una gran empresa de
comunicación donde pueda destacarme y así poder mostrar mis conocimientos, elegir estar en
constante movimiento y conocer diferentes empresas, viajar y trabajar en otros países ya que el
periodismo es una disciplina global.
¿Parece que pido demasiado no? Pero bueno, no tiene nada de malo soñar, quien sabe que me
deparara el futuro.