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Galvanoplastia

Galvanoplastia de un metal con cobre en un baño de sulfato de cobre.

La galvanoplastia es la aplicación tecnológica de la deposición de metales mediante


electricidad, también llamada electrodeposición. El proceso se basa en el traslado
de iones metálicos desde un ánodo a un cátodo, donde se depositan, en un medio líquido
acuoso, compuesto principalmente por sales metálicas y ligeramente acidulado
(electrolito). Etimológicamente, proviene de galvano, proceso eléctrico, en honra a Galvani, y -
plastia, del epíteto griego πλαστός (plastós): ‘figura’, ‘tallado’, es decir, “dar una figura
mediante la electricidad”.
De forma genérica bajo el nombre de galvanoplastia se agrupa diversos procesos en los que
se emplea el principio físico anterior, la electrodeposición, de diferentes formas. Dependiendo
de autores y profundización de estudio se considera un único proceso o se desglosa en varios,
incluso en subprocesos. Algunas veces, procesos muy semejantes recibe un nombre distinto
por alguna diferencia tecnológica. Generalmente las diferencias se producen en la utilización
del sustrato.

 La aplicación original a gran escala de la galvanoplastia era reproducir por medios


electroquímicos objetos de detalles muy finos y en muy diversos metales. El primer
empleo práctico fueron las planchas de imprenta hacia el 1839. En este caso, el sustrato
se desprende. Como se describe en un tratado de 1890, la galvanoplastia produce "un
facsímil exacto de cualquier objeto que tiene una superficie irregular, ya se trate de un
grabado en acero o placas de cobre, un trozo de madera,...., que se utilizará para la
impresión, o una medalla, medallón, estatua, busto, o incluso un objeto natural, con fines
artísticos"1
 El electroformado (en inglés: electroforming) es un método para reproducir piezas de
metal mediante deposición eléctrica. Es un proceso muy parecido a la aplicación original.
La diferencia es su ámbito de utilización, centrándose más en la mecánica de precisión y
no en las artes plásticas. Se deposita una capa de metal sobre un sustrato que
posteriormente se hará desaparecer quedando sólo el metal depositado.
 El proceso más utilizado a partir de la década de 1970 es la electrodeposición, o chapado
electrolítico, de un metal sobre una superficie para mejorar las características de esta.
Inicialmente se utilizó por cuestiones estéticas, pero posteriormente se usó para conseguir
mejorar las propiedades mecánicas de los objetos tratados: su dureza, o su resistencia,
etc. Debe señalarse que existen métodos para conseguir el mismo recubrimiento sin
emplear electricidad, como en el caso del niquelado. En este caso, el sustrato se
mantiene, y lo que se intenta es mejorar alguna característica de la superficie. Pero existe
una variación de la galvanoplastia, empleada en escultura, en la que el metal se adhiere al
sustrato.

Índice
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 1Historia
 2Descripción técnica
 3Aplicación en impresión
 4Aplicación al arte
 5Véase también
 6Referencias
 7Enlaces externos
 8Para ampliar

Historia[editar]

Nickel plating.

Aunque solo son hipótesis, la batería parta puede haber sido el primer sistema utilizado para
la deposición eléctrica. Aunque también hay quien lo sitúa en el antiguo Egipto.2
La electroquímica moderna fue inventada por el químico italiano Luigi V. Brugnatelli en 1805.
Brugnatelli utilizó el invento que cinco años antes realizó su colega Alessandro Volta, la pila
voltaica, para realizar la primera electrodeposición. Las invenciones de Brugnatelli fueron
ignoradas por la Academia Francesa de Ciencias, y no se utilizaron en la industria durante los
treinta años siguientes.
En 1839, científicos de Gran Bretaña y Rusia, idearon de forma independiente procesos de
deposición de cobre electrolítico para las planchas de imprenta similares al método de
Brugnatelli.
En la actualidad, la mayoría de las fuentes acreditan a Moritz Hermann Jacobi con inventor de
la "galvanoplastia" o electrotipia en 1838. Jacobi era un científico prusiano que estaba
trabajando en San Petersburgo, Rusia.34 Durante el siglo XIX a menudo se atribuyó a Thomas
Spencer o C.J. Jordan la invención en Inglaterra, o a Joseph Alexander Adams en los Estados
Unidos. Heinrich hizo un relato detallado de las controversias en torno a la acreditación de la
invención, junto con una breve biografía de Jacobi, en un artículo en honor al centenario de la
galvanoplastía en 1938.3
Moritz Hermann Jacobi.

Boris Jacobi en Rusia no sólo redescubrió la electrodeposición, sino que desarrolló la


galvanoplastia y la escultura galvanoplástica. La galvanoplastia se puso rápidamente de moda
en Rusia, atrayendo a personalidades como el inventor Peter Bagrationi, el científico Heinrich
Lenz y el autor de ciencia ficción, Vladímir Odóyevski. Todos ellos contribuyeron a un mayor
desarrollo de esta tecnología. Entre los casos más destacados del empleo de galvanoplastia
de mediados del siglo XIX en Rusia, se pueden citar las gigantescas esculturas
galvanoplásticas de la Catedral de San Isaac en San Petersburgo y el oro de la cúpula de
la Catedral de Cristo Salvador en Moscú, la iglesia ortodoxa más alta del mundo.5

Escultura galvanoplastica en la Catedral de San Isaac en San Petersburgo.

Poco después, John Wright de Birmingham, Inglaterra, descubrió que el cianuro de potasio es
un electrolito adecuado para la galvanoplastia del oro y de la plata. A los socios de Wright,
George Elkington y Henry Elkington, se les otorgaron las primeras patentes para la
galvanoplastia en 1840. Ambos fundaron posteriormente una industria de galvanoplastia en
Birmingham, desde donde se extendió por todo el mundo.
La Norddeutsche Affinerie en Hamburgo fue, en 1876, la primera planta moderna de
galvanoplastia en entrar en producción en Alemania.6
A medida que la ciencia de la electroquímica se desarrolló, el proceso de electrodeposición
llegó a conocerse en profundidad, y se desarrollaron otros procesos de electrodeposición de
metales no decorativos. La galvanoplastia comercial de níquel, latón, estaño y zinc se
desarrolló sobre la década de 1850. Baños galvánicos y equipos basados en las patentes de
los Elkington se ampliaron para dar cabida a las planchas de numerosos objetos a gran
escala, para la fabricación de piezas específicas y para aplicaciones de ingeniería.
Varias importantes esculturas de "bronce" creadas en el siglo XIX son en realidad de cobre
electrolítico y no de bronce.7 Se siguieron realizando esculturas mediante galvanoplastia por lo
menos hasta la década de 1930.4
En la impresión, la electrotipia se había convertido en el método estándar para la producción
de planchas de impresión tipográfica hacia finales del siglo XIX. Se complementa con la
tecnología más antigua de los estereotipos, que requiere de la fundición de metales.8 En 1901,
en varios países se habían formado sindicatos de estereotipistas y galvanotipistas.91011 Los
sindicatos perduraron hasta la década de 1970, pero a partir de entonces, después de más de
un siglo de uso generalizado para la preparación de las placas, las dos tecnologías habían
quedado obsoletas por la aparición de la impresión ófset y de nuevas técnicas para la
preparación de planchas de impresión.1213
La industria de la galvanoplastia y del electrorrevestimiento estuvo limitada durante décadas
por la debilidad de las fuentes de corriente eléctrica disponibles para activar la deposición de
películas de metal. La tasa de crecimiento de la película es proporcional a la magnitud de esta
corriente. Inicialmente, se empleó la pila Daniell para proporcionar estas corrientes. La célula
de Daniell se complementó, y en cierta medida, fue sustituida, por la célula Smee (zinc y plata
en ácido sulfúrico), después de la invención de este último sistema por Alfred Smee en 1840.
Ambas células son precursoras de baterías eléctricas contemporáneas. En la década de 1870,
empezaron a utilizarse generadores mecánicos, dado que las corrientes más grandes
aportadas por estos generadores permitieron incrementos sustanciales de la tasa de
deposición del metal.8
La industria de los revestimientos también recibió un gran impulso con el advenimiento del
desarrollo de generadores eléctricos. Con intensidades de corriente más elevadas, se podían
procesar a escala industrial componentes metálicos para maquinaria, piezas de ferretería y,
comenzado el siglo XX, piezas de automóvil que requieren protección contra la corrosión y
mejores propiedades frente al desgaste, junto con una mejor apariencia.
Hacia 1930 uno de los principales empleos de la galvanoplastia, la creación de esculturas,
cayó en desuso.
Las dos guerras mundiales y el auge creciente de la industria de la aviación, dieron un nuevo
impulso a sucesivos avances y mejoras, incluyendo procesos tales como el cromado duro,
bronce, chapa de aleación, niquelado sulfamato... junto con numerosos otros procesos de
deposición. Los equipos de revestimiento fueron evolucionando desde procesos manuales
mediante moldes de madera forrados de alquitrán en tanques electrolíticos, hasta llegar a los
equipos automáticos, capaces de procesar miles de kilogramos de piezas por hora.
Uno de los primeros proyectos del físico estadounidense Richard Feynman fue el desarrollo de
la tecnología para la galvanoplastia de metal sobre plástico.14
En la década de 1980, el otro gran campo de la galvanoplastia, la impresión, también fue
abandonado debido a nuevos avances tecnológicos.