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Dr.

VIctor Pulido - UIGV ECOLOGIA

CAPITULO III
LA TEMPERATURA Y LOS SERES VIVOS

El clima es la interacción de una serie de factores como temperatura, humedad, presión atmosférica, vientos y
precipitaciones que se dan en determinado lugar. El clima es un sistema complejo por lo que su comportamiento es difícil
de predecir. En la superficie de la tierra los climas son muy variados. Los dos factores principales que tienen efectos
importantes en la variedad de climas son la latitud y la disposición de los continentes, los cuales son modificados, por
numerosos factores secundarios. Si se elige un solo factor, la latitud es el que más influye en la temperatura de los climas.
Los países con climas más cálidos se encuentran situados en el área más fuerte de influencia del ecuador. En cambio los
climas más fríos están alrededor de los polos; por lo que hay toda una variedad de climas en los diferentes países que
están situados entre los polos y el ecuador. La ubicación de los continentes es un factor importante en relación con la
sequedad o la humedad del clima. En general el clima es más seco al interior de los continentes que en la periferia, con
excepciones importantes en las que el régimen de vientos juega un papel determinante. En tal sentido se ha definido toda
una variedad de climas teniendo en cuenta la variación de la temperatura y la proporción de las precipitaciones durante el
año.
El clima así definido se aplica a una región bastante amplia. Desde esa perspectiva se tiene al macro clima o clima
regional, como es el caso del desierto costero, la puna o la selva baja. Ahora bien, en el interior de esas regiones, se
registran variaciones importantes, las cuales se deben especialmente al relieve. Estas son las características que definen el
meso clima o clima local; por ejemplo, a igual altitud, el clima es diferente en los flancos norte y sur de una montaña.
Aunque es mucho más difícil de estudiar es más importante conocer el micro- clima o eco clima que es el clima
presente a nivel de los organismos. Así tenemos, el microclima que existe bajo una piedra es muy diferente del que se
encuentra en el suelo desnudo a unos centímetros de distancia, y los organismos que allí habitan, obviamente, no serán
los mismos.
En conclusión, los principales factores climáticos que tienen una acción ecológica sobre los organismos son la
temperatura, la humedad y la luz. A excepción del viento, la acción de otros factores es muy poco conocida.

1. LA TEMPERATURA Y SU ACCIÓN SOBRE LOS ORGANISMOS VIVOS


Entre todos los factores climáticos la temperatura es el más importante. Es el factor cuya acción ecológica sobre los
seres vivos es necesario examinar, antes que todos los demás, con respecto a los otros factores climáticos.
Todos los organismos vivos están adaptados a vivir entre determinados rangos de temperatura. Ese rango de
temperaturas donde los organismos realizan sus funciones vitales y desarrollan su actividad de la manera más apropiada
se denomina temperatura óptima. Así que cada especie solo vive dentro de un cierto rango de temperaturas. Fuera de esos
rangos se tienen las temperaturas letales máxima y mínima, en las cuales los organismos mueren de calor o frío. En ese
sentido, el desarrollo de las actividades de los organismos es más difícil cuanto más se aproxima la temperatura del
ambiente a los valores letales. En este caso, las funciones vitales de los organismos son alteradas, y el organismo entra en
estado de vida aletargada o latente, sin llegar a la muerte.
Se han efectuado numerosos experimentos en los laboratorios, en cultivos donde la temperatura es constante y se
mantiene largo tiempo, para determinar las temperaturas letales y óptimas. Es así como trabajando en diversas especies
de escolítidos, que son insectos xilófagos, se pudo comprobar que podían vivir aproximadamente entre –15°C y + 50°C,
pero no eran realmente activos más que entre –5°C y + 40°C, situándose el óptimo entre +18°C y + 29°C, según la especie.
En la naturaleza, la temperatura es una magnitud esencialmente variable. Solamente permanece estable durante un cierto
tiempo, en el medio acuático, debido a que el agua posee un calor específico muy elevado comparado con el aire.
Generalmente, a causa de las propiedades del protoplasma de las células que componen el cuerpo de todo ser vivo, los
organismos pueden vivir entre 0°C y + 50°C. Gran parte de los lugares de la superficie de la tierra presentan una
temperatura que permanece comprendida en estos límites. No obstante, algunas especies especialmente adaptadas a
condiciones extremas pueden soportar temperaturas excepcionales permanentemente.
En las aguas termales vive toda una variedad de especies de flora y fauna que está adaptada a temperaturas muy
elevadas. Las bacterias y las algas cianofíceas llegan a poblar manantiales, cuya temperatura es superior a 85°C y ciertas
algas verdes soportan más de 60°C. En cambio los animales no son tan resistentes; se han encontrado algunos crustáceos
a 55°C; muchas larvas de dípteros pueden vivir en aguas cuya temperatura alcance los 50°C; un gasterópodo, vive a 46°C
en un manantial en Italia; un pez vive en California en aguas de 52°C y se encuentran renacuajos y peces a 40°C en los
manantiales del Parque Nacional Yellowstone, en los Estados Unidos de Norte América.
En el otro extremo se ha sometido a bajas temperaturas, alcanzando la del aire líquido (–192°C), a ciertos organismos
sin matarlos, con tal de que adopten una forma especial de resistencia en estados de vida latente, sobre todo en
invertebrados como rotíferos, tardígrados, nematodos y también en esporas de bacterias. Es obvio que en estado de
actividad no pueden soportar temperaturas tan bajas, pero en alta montaña, los tisanuros, colémbolos y ácaros viven a
una temperatura nocturna que puede bajar a –10°C.
En el antártico hay ácaros que soportan temperaturas nocturnas muy bajas, y que recuperan su actividad durante el
día. En las aguas polares próximas a los 0°C vive una fauna importante y variada, alimentada por algas microscópicas.
Mamíferos como los renos, los bueyes almizclados, los osos polares, vicuña, guanaco, algunas focas, aves como los

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pingüinos, el suri o ñandú de altura, viven y se reproducen a temperaturas muy bajas. Estos vertebrados homotermos se
caracterizan porque conservan la temperatura constante, debido a que tienen un metabolismo muy elevado, y un
aislamiento térmico muy eficaz a través de una piel o plumaje muy espeso y una capa de grasa subcutánea.
Además de estos organismos adaptados específicamente a dichas condiciones ambientales, la mayoría de los
animales y plantas viven en medios donde las temperaturas no son tan extremas; sin embargo, sus límites de tolerancia
no son tan amplios. Así tenemos a las especies euritermas que son aquellas capaces de soportar grandes variaciones de
temperatura. Entre los vegetales, los líquenes pueden vivir a temperaturas muy diferentes, por lo que algunas especies de
líquenes sobrepasan los 6,000 metros de altura en el Himalaya. Entre los animales, los vertebrados homotermos son,
evidentemente, los más euritermos: el tigre soporta tanto el clima de Siberia como el de la India; el puma que vive en el
Perú, tiene un rango de distribución que abarca todo el continente americano, desde la región fría boreal a la austral,
pasando por el ecuador.
Las especies estenotermas son aquellas que viven entre límites de temperaturas, más o menos estrechos. Algunas son
estenotermas calientes, porque habitan en lugares que presentan temperaturas elevadas. Muchas plantas de las selvas
tropicales del Perú como las orquídeas se encuentran en este grupo. En el caso de los animales, los primates de los
bosques tropicales de la Amazonía, así como animales marinos plantónicos de gran tamaño como los sifonóforos, las
medusas, etc., son estenotermos calientes porque viven en aguas mediterráneas o tropicales.
Los estenotermos fríos son organismos que frecuentemente habitan en las grutas, las grandes profundidades marinas,
la alta montaña. Las especies abisales son aquellos organismos que viven en los mares y océanos a profundidades mayores
de 1,000 metros donde no llega la luz solar y que viven en el medio más constante que existe en la corteza terrestre, donde
la temperatura se aproxima a los 0°C. Muchas plantas como el ichu y animales de alta montaña como la vizcacha, que
viven en los Andes son estenotermos fríos.
Ahora bien, cualquiera que sea el intervalo de temperatura dentro del cual un organismo vive, se ajusta a lo señalado
en la ley de la termodinámica que expresa que la velocidad de una reacción crece con la temperatura. Como se sabe, los
animales homotermos, son aquellos cuya temperatura es constante. Pero los poiquilotermos, tal como los vegetales y la de
los animales como los peces, anfibios y reptiles entre los vertebrados y los invertebrados, tienen la temperatura variable,
que se diferencian poco de la del medio que los rodea. Por lo tanto, su metabolismo y frecuentemente su actividad,
aumentará con la temperatura. Este es un fenómeno fisiológico, pero que tiene consecuencias ecológicas importantes. El
organismo funciona más a prisa, hay mayores necesidades de energía por unidad de tiempo, consume más, respira más y
si se encuentra en estado de crecimiento, este será más rápido y alcanzará rápidamente el estado adulto.
La temperatura es un factor ecológico determinante que actúa sobre la distribución geográfica de las especies. En la
mayor parte de los ambientes terrestres, e incluso en buena parte de los medios acuáticos, la temperatura varía mucho. El
diagrama que expresa la temperatura en función del tiempo es muy irregular y refleja las variaciones de la meteorología
local.
En este escenario se presentan dos clases de periodos:
 Un periodo diario o nictémero de 24 horas de duración y en el cual las noches, en general son más frías que el día.
 Un periodo anual, de 365 días de duración y que comprende las cuatro estaciones del año, cuya importancia es mayor
cuanto más pronunciadas son las estaciones.
En las regiones intertropicales, la variación térmica anual es menos importante que la variación diaria, debido a que
la temperatura no es muy variable porque las estaciones no son marcadas. En las regiones templadas y frías, por el
contrario, hay una gran diferencia de temperatura entre el verano y el invierno, superior incluso a la variación diaria, y
por ello las plantas y los animales se han adaptado a la existencia de una estación fría desfavorable donde la vida activa es
imposible. Esta adaptación, poco marcada en las regiones tropicales, condiciona toda la vida en las regiones más frías y ha
modelado gran parte de la fisiología de las especies que las habitan.
De tal modo que muchos seres vivos, se encuentran en ciertos periodos de su existencia frente a condiciones térmicas
desfavorables. Por lo tanto, en ausencia de adaptaciones especiales que les permitan resistirlas, serán eliminados y es
evidente que es la temperatura la que limita, en muchos casos, la distribución geográfica de las especies.
Todos los organismos son sensibles a las diferentes variaciones de temperatura. Tal es el caso de una especie, muy
estenoterma que teme mucho a las temperaturas extremas y por esta razón, no puede poblar regiones de inviernos muy
fríos o de veranos demasiado cálidos. Muchos estenotermos calientes que habitan en las regiones ecuatoriales mueren por
efecto de las bajas temperaturas, ya que no pueden alcanzar las regiones templadas cuando se presenta un invierno
riguroso. Los estenotermos fríos, que se encuentran en las regiones polares o en los Andes, se resguardan durante el día,
debido a que no pueden soportar las temperaturas diurnas cuando brilla el sol. En estas circunstancias el factor limitante
es una temperatura baja o una temperatura elevada.
En otras circunstancias, es la media de las temperaturas anuales la que tiene importancia, como el caso de los
arrecifes de coral, que se encuentran en mares donde la temperatura del agua varía poco a lo largo del año. Otro caso
interesante es el de la mosca tsé-tsé, que habita en las regiones tropicales de África donde la temperatura media anual no
sobrepasa los 20°C. En la costa mediterránea, el límite septentrional del olivo coincide casi exactamente con la isoterma
media anual de 12°C.
Pero más frecuentemente aún, como factor limitante, es la media de la temperatura, solamente de ciertos meses,
durante los años que resultan, los más importantes para el ciclo de la especie. Este hecho se manifiesta especialmente
para organismos que pasan la estación desfavorable en estado de vida aletargada, y permanecen durante ese tiempo
sometidos a la acción de las temperaturas desfavorables. Por ejemplo, la vegetación solo puede tomar la forma de un
bosque cuando la temperatura media es superior a 10°C durante al menos cuatro meses al año. A veces solo entran en
juego las temperaturas máximas o la media de estas temperaturas. Se pueden mencionar muchos ejemplos para

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demostrar que los verdaderos factores limitantes están ligados a la variable temperatura.
Todo lo expuesto indica que muchos organismos, sobre todo terrestres, viven en ambientes cuya temperatura no
siempre es favorable y están expuestos en determinados momentos, o en ciertas épocas, a temperaturas molestas o
incluso mortales. Los medios que emplean para adaptarse a estas situaciones son muy diversos.
Muy a menudo, sobre todo en ambientes terrestres, el clima regional es modificado por la diversidad del paisaje,
dando lugar a meso climas y microclimas. En estas situaciones, los vegetales incapaces de desplazarse son eliminados
pronto de los microclimas desfavorables, donde con frecuencia los granos no llegan a germinar y solo se mantienen en los
microclimas favorables. En estas circunstancias los animales están más favorecidos; porque son capaces de desplazarse y
buscar activamente un microclima más apropiado. Los órganos sensoriales de los animales responden a mecanismos de
orientación llamados tactismos que los guían hacia destinos más favorables. Estos mecanismos son estudiados
experimentalmente en el laboratorio, por ejemplo, criando langostas migratorias en una caja alargada donde la tempera
tura varíe regularmente de un extremo a otro. Las langostas no se reparten al azar en la caja, sino que se amontonan
alrededor del lugar cuya temperatura se aproxima a un cierto valor llamado preferencia térmica. Esta preferencia es
variable según el estado de desarrollo. Para los adultos jóvenes es de 39°C, pero el momento de la puesta de los huevos,
baja a 29°C aproximadamente, probablemente a causa de un cambio en el metabolismo. Es de notar, que en algunas
especies la preferencia térmica no es siempre la temperatura más favorable al animal.
Los homotermos, conformados por los mamíferos y las aves, son capaces de mantener su temperatura interna
constante, y se encuentran en relación con otros organismos en situación ventajosa en la explotación de los recursos del
ambiente. La mayoría de los animales son poiquilotermos, e incluyen a los reptiles, anfibios, peces e invertebrados, cuya
temperatura es muy próxima a la del ambiente. Algunos animales mejoran su condición térmica, colocándose al sol, de tal
forma que exponen la mayor superficie posible, ante los rayos solares. Este es el caso de los saltamontes, reptiles,
lagartijas y serpientes, los cuales utilizan este procedimiento en las regiones templadas. Algunos insectos, como las
mariposas, elevan su temperatura interna en proporciones considerables haciendo vibrar algún tiempo sus alas antes de
echarse a volar, y las abejas calientan su colmena por el mismo procedimiento, favoreciendo el desarrollo de las cresas.

2. ADAPTACIONES MORFOLÓGICAS
Las condiciones ambientales donde residen los microorganismos, plantas, animales y hongos, cambian
permanentemente, lo cual trae como consecuencia que dichos organismos se adapten a las nuevas condiciones de vida. A
través de este proceso llamado adaptación los organismos mejoran sus características, lo que les permite aumentar sus
probabilidades de supervivencia.
La adaptación es una característica especial que posee un organismo y que le permite hacer uso de determinados
espacios o responder a determinados factores ambientales. Uno de los casos más estudiados, es el que se refiere al pico de
los loros el cual es fuerte y ganchudo por lo tanto está adaptado a extraer granos o comer frutas. Las palomas en cambio,
tienen picos más largos pero más débiles y están adaptadas a coger granos del suelo, pero no los extraen de la mazorca.
Generalmente existen adaptaciones para cada uno de los factores abióticos y bióticos a los que tiene que hacer frente
un organismo. Un ejemplo representativo de los Andes de América del Sur es el del color de la fibra de las vicuñas que se
confunde con el pajonal de puna que es el hábitat típico de este camélido sudamericano y que se convierte en una
adaptación, de tal manera que los depredadores tienen dificultades para identificarla.
Al conjunto de características que constituyen las adaptaciones se le llama forma de vida. Un organismo tiene una
estructura básica que ha heredado de sus ancestros, a la cual se denomina el patrón de construcción. Además existen una
serie de características que se han desarrollado en respuesta a restricciones específicas del ambiente a las que se llama
adaptaciones. Una preocupación que existe desde hace mucho tiempo es la de medir la adaptación o adaptabilidad de los
organismos que es la capacidad de estar adaptado. En un contenido estrictamente genético y evolutivo lo que le interesa
fundamentalmente a un organismo es pasar sus propios genes a las generaciones futuras, de tal forma que la mejor
manera de medir la adaptación es a través del número de hijos que un individuo tiene.
En el contexto ecológico, queda claro que tener más hijos es una manera de pasar la mayor cantidad de genes a las
generaciones futuras; otra manera de hacer lo mismo es tener pocos hijos pero cuidarlos mucho, de modo que su
supervivencia quede asegurada.
La existencia de un invierno riguroso en gran parte de la superficie del planeta ha generado adaptaciones en muchas
especies, que pueden ser morfológicas o fisiológicas. Los vegetales tienen un determinado número de tipos morfológicos,
y cada especie resuelve de acuerdo a las circunstancias el problema de la estación desfavorable.
Basado en estas consideraciones, Raunkiaer en 1934, propone una clasificación, teniendo en cuenta el
comportamiento de las especies durante la estación desfavorable, que consiste en el desarrollo de mecanismos que
permiten la supervivencia de un año a otro. La clasificación de Raunkiaer es una categorización de las formas de
desarrollo de las plantas que se basa en la posición de los brotes con relación al suelo y en la protección que reciben
durante la estación favorable. Así tenemos a:
 Las epífitas son plantas que crecen sobre otras plantas y no tienen raíces en el suelo. Las epífitas no parasitan
sino que crecen de manera independiente y obtienen apoyo físico de la otra planta; como es el caso de los
musgos, líquenes, orquídeas, helechos, bromeliáceas como las tillandsias, etc.
 Los fanerófitos incluyen todas las plantas leñosas o herbáceas como los árboles, arbustos, lianas, cuyas yemas
de reemplazo se encuentran en vástagos sobre el nivel del suelo. En condiciones climáticas extremas, estas
plantas sobresalen en invierno por encima de la nieve y sus brotes están protegidos por escamas aislantes.
 Los caméfitos comprenden las plantas leñosas o herbáceas cuyas yemas de reemplazo se encuentran en
vástagos por encima del nivel del suelo, subsisten gracias a tallos rastreros o poco elevados, sus brotes son

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cubiertos en invierno por la nieve, que les aísla del frío, al menos parcialmente.
 Los hemicriptófitos son plantas herbáceas bianuales, cuyas yemas de reemplazo subsisten a ras del suelo de
diferentes formas. En medio de la vegetación seca del año precedente, guardan algunos brotes justo en la
superficie del suelo; son protegidos por las hojas muertas y por la nieve.
 Los criptófitos, llamados todavía geófitos, se retraen durante las temporadas desfavorables, pierden todo su
aparato vegetativo visible y protegen sus brotes en tubérculos, bulbos o rizomas enterrados. Son plantas capaces
de soportar fases prolongadas de sequía y se desarrolla en todas las regiones áridas, como es el caso de
Hymenocalis amancae “amancae” en las lomas costeras.
 Los pterófitos son las plantas anuales, que mueren al principio de la estación desfavorable. Sus tallos y raíces
mueren totalmente al completar su ciclo con la producción de semillas. Sus semillas o sus esporas, subsisten y
germinan cuando las condiciones vuelven a ser favorables.
 Los hidrofitos comprenden todas las plantas acuáticas que forman una categoría muy homogénea y cuyos
órganos asimiladores están sumergidos completamente o son flotantes.
Las especies vegetales se distribuyen entre diferentes tipos, llamada espectro biológico, de acuerdo con las
características del clima. Por ejemplo, las regiones más frías están desprovistas de fanerofitos y de epífitos que se helarían
durante el invierno, por el contrario, estos son muy importantes, en los bosques tropicales y ecuatoriales, situados en
América del Sur.
En la clasificación de Raunkiaer, se ha señalado que las adaptaciones morfológicas finalmente se complementan con
una adaptación fisiológica. Las plantas en cada estación desfavorable adoptan un periodo de vegetación aletargada. En
este caso las semillas, pasan por un estado de latencia, y ello de manera análoga se aplica a los órganos subterráneos de
los geófitos y a los brotes de las demás plantas. El inicio y el fin de la disminución del metabolismo comprenden un
mecanismo complejo y variable en el que intervienen a menudo las variaciones de temperatura.
Los animales adquieren adaptaciones morfológicas en defensa de las temperaturas muy desfavorables. Se destacan
los caracteres adaptativos de un animal que afronta muy bajas o muy altas temperaturas, que por lo general no es difícil
encontrarlos. Por ello, se hace especial mención de las reglas ecológicas estadísticas que han sido enunciadas para los
vertebrados homotermos, las cuales tratan de relaciones frecuentes, pero no absolutas, entre la temperatura y las
adaptaciones morfológicas de animales bastante próximos sistemáticamente como para ser comparables. Sin embargo,
hay que tener en consideración que estas reglas ecológicas térmicas admiten numerosas excepciones.
a) Regla de Bergmann
Fue enunciada por Carl Bergmann en 1847, un biólogo que trabajó con aves y mamíferos y que establece la
relación entre la temperatura ambiental con la morfología del organismo. Esta regla dice que dentro de una especie o
de un grupo bastante homogéneo de especies próximas, las subespecies o razas geográficas que presenta la mayor
talla se encuentra en las regiones más frías. Esta es una generalización que relaciona la temperatura ambiental con la
morfología. Postula que el cuerpo de un animal de sangre caliente tiene un mayor tamaño en climas más fríos como
en los polos, que en climas más calientes como en el ecuador. Se justifica por una consideración termodinámica muy
sencilla: la superficie animal es proporcional al cuadrado de su talla, mientras que su volumen es proporcional al
cubo de su talla. La pérdida de calor es proporcional a la superficie; por consiguiente, será tanto más elevada cuanto
mayor sea la relación superficie con el volumen, es decir, cuanto más pequeño sea el animal. Cuanto más corpulento
sea un animal y su forma tenga mayor masa, menos dificultades tendrá para mantener constante su temperatura
interna; mientras que cuanto más pequeño sea el animal, más elevado será su metabolismo de base. Por ejemplo el
pingüino emperador que vive en el hemisferio austral es más grande que el pingüino de Galápagos que vive en el
Ecuador.
b) Regla de Allen
Joel Asaph Allen (1838 – 1921) fue un biólogo dedicado al estudio de las aves y mamíferos así como a la relación
entre el clima y la variación morfológica de los animales. Estudió las poblaciones cuya amplia distribución estaba
sujeta a las condiciones ambientales a través de toda su distribución geográfica. Estas adaptaciones de los animales
incluyen gradientes en cuanto a su estructura y función. Esta regla es un caso particular de la regla de Bergmann, la
cual señala que los apéndices como las orejas, colas y patas, son tanto más cortos, el aspecto general del cuerpo es
tanto más compacto, cuanto más frío es el clima. Por ejemplo, en el Perú, el zorro andino tiene los apéndices más
pequeños que el zorro costeño.
c) Regla de la piel
En los mamíferos de climas fríos, la piel es más espesa que en los climas calientes y su espesor aumenta con la
talla del animal. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que existe un espesor límite de la piel, más allá del cual los
movimientos no serían posibles. La misma adaptación se registra en los mamíferos de los países muy secos cuya piel
espesa disminuye la pérdida de agua por transpiración. Los mamíferos de las regiones tropicales, en cambio, no
muestran ninguna correlación entre su tamaño, el espesor de la piel y su capacidad aislante. Hasta ahora se conocen
dos excepciones que las encontramos en el bosque tropical húmedo: los perezosos que viven habitualmente en la
copa de los árboles y donde el día es caliente y las noches son frías así como los primates nocturnos del género Aotus,
también conocidos como “musmuqui”, que habitan en el mismo bosque.

3. ADAPTACIONES FISIOLOGICAS
Las adaptaciones fisiológicas de los animales para luchar contra las temperaturas desfavorables son a simple vista
menos evidentes, pero tienen un papel más importante en la vida de los organismos. La forma más simple como se

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expresa una adaptación es la aclimatación. La aclimatación es el conjunto de fenómenos fisiológicos que permiten al
organismo enfrentar con mayor éxito las temperaturas desfavorables. En la lucha contra las temperaturas bajas los
organismos se van progresivamente aclimatando, durante la estación fría teniendo en consideración que todos los
líquidos del cuerpo se congelan.
Es una característica particular de los seres vivos modificar su funcionamiento para adaptarlo a las circunstancias.
Los organismos, en especial los homotermos, luchan contra el calor aumentando la transpiración. Además, los
homotermos presentan una variación del metabolismo que actúa también recíprocamente contra el frío. En cambio en los
poiquilotermos la lucha contra el frío adopta otros mecanismos. Así tenemos que los insectos tienden a una
deshidratación parcial o acumulan en su hemolinfa sustancias que bajan su punto de congelación. Este comportamiento
es aprovechado por los agricultores, quienes especialmente cuentan con los inviernos fríos para la disminución de los
insectos nocivos de los cultivos. La experiencia muestra que las sucesiones de tiempos suaves y fríos ocasionan más
mortalidad que un frío continuo al que los insectos se aclimatan. Esta adaptación se llama somación. Totalmente diferente
en su principio es la formación de razas fisiológicas, alopátricas, adaptadas por selección natural a diferentes medias de
temperatura.
Cuando la aclimatación es insuficiente los animales para defenderse contra las temperaturas extremas de la estación
desfavorable adoptan procedimientos más radicales. El más simple de todos es abandonar los lugares inhóspitos para
dirigirse a otros más favorables. Entre los animales terrestres las aves tienen una enorme capacidad de desplazamiento, lo
que le permite trasladarse a grandes distancias. Las migraciones de las aves constituyen uno de los procesos biológicos más
fascinantes y maravillosos que se producen en la naturaleza. Algunos mamíferos que durante el verano viven en la alta
montaña, tal es el caso de algunos carnívoros, como el puma y los gatos silvestres, descienden en el invierno a regiones de
menor altura, donde las temperaturas no son tan bajas, para protegerse del intenso frío y obtener alimento.
La hibernación es otra de las formas de resistencia al frío que adoptan los homotermos. Muchos mamíferos de
regiones frías tienen la capacidad de disminuir considerablemente su metabolismo, llegando a convertirse prácticamente
en poiquilotermos. En este caso, su temperatura desciende hasta casi los 0°C, se quedan inmóviles, adormecidos y gastan
muy lentamente sus reservas, tal como frecuentemente realizan, los roedores como las marmotas, carnívoros como el oso
pardo, etc.
La mayoría de los animales terrestres tienen en las regiones templadas un ciclo de desarrollo adaptado a la presencia
de inviernos fríos; durante los inviernos viven en estado inactivo, aletargado.
Los insectos, que forman la mayor parte de la fauna de los continentes, sufren en invierno un descenso en su
desarrollo hasta una forma inmóvil, con frecuencia pobre en agua. A esto se le conoce como el fenómeno de diapausia, que
puede tener lugar en estados diferentes según las especies: huevo, larva, ninfa o incluso adulto. Muchos invertebrados
tienen forma de resistencia análoga; incluso peces y batracios pueden pasar el invierno inmóvil sumergido en el lodo.
Una serie de fenómenos análogos suceden en los climas tropicales, donde los animales pueden pasar en estado de
vida aletargada la estación más calurosa, que en general es la más seca y desfavorable. Este mecanismo llamado estivación
es muy conocido en insectos y peces, algunos de los cuales a menudo son atrapados por la desecación de su medio natural.

Bibliografía:
PULIDO, Víctor. Ecología. Edit. Universidad Inca Garcilaso de la Vega Lima, Perú. Año 2013.