Está en la página 1de 13

Considerando la manera en que ocurre la deformación con respecto a los ejes de la

deformación, podemos clasificarla en deformación coaxial o irrotacional y deformación no


coaxial o rotacional, más comúnmente denominadas en Geología Estructural como Cizalla
Pura y Cizalla Simple (esta última es en realidad un tipo especial de deformación
rotacional), respectivamente. Cualquier deformación homogénea (recuérdese que son
deformaciones sin cambio de volumen) podemos descomponerla en una Cizalla Pura y una
Cizalla Simple. Pasemos a definir las características de estos tipos de deformación.
En la Cizalla Pura las líneas materiales paralelas a los ejes principales de la
deformación no rotarán, solamente serán elongadas; por ello esas líneas materiales
permanecerán paralelas a los ejes principales de la deformación conforme esta; por esta
característica se denomina “coaxial” a este tipo de deformación. Todas las demás líneas
materiales, es decir aquellas que no coinciden con los ejes principales serán rotadas
y elongadasen distintos grados, dependiendo de su posición en el cuerpo deformado. El
campo de deformación en una Cizalla Pura es simétrico con respecto a los ejes principales
de la deformación (simetría ortorrómbica), por lo que si sumamos todas las rotaciones que
ocurren al interior del cuerpo el resultado será cero; es decir las rotaciones se anularán dada
la simetría del sistema y así el cuerpo en su conjunto no experimentará rotación; de ahí su
denominación de deformación “irrotacional”.

***********************************
Deducción Cizalla Pura:

Figura Ii
De acuerdo con la figura Ii, considerando la arista horizontal superior del cuadrado
que se deforma a rectángulo, la elongación (S) de esa arista está dada por la razón
Def_x / Undef_x = S, que de acuerdo con las definiciones ya vistas también es igual a
S = (1 + e), donde la extensión está dada por
e = (def_x - Undef_x) / Undef_x.
De aquí se desprende, de acuerdo con la figura que la ecuación de transformación de x es
x’= (e+1) x + 0y.
Ahora obtengamos la ecuación de transformación para y. Para ello consideremos
que la cizalla pura es una deformación donde se mantiene constante el volumen, por lo
tanto Acuad = Arect. El área del rectángulo es (Def_x)(Def_y) y será también igual al área
del cuadrado, por lo que podemos escribir
(Def_x)(Def_y) = (Undef_x)(Undef_y), y entonces
(Def_x) / (Undef_x) = (Undef_y) / (Def_y), y de acuerdo con lo definido arriba para la
elongación también podemos escribir
(e+1)-1 = (Def_y) / (Undef_y)
La coordenada en y después de la deformación para el punto analizado es proporcional a la
elongación e independiente de la coordenada x, por lo que podemos escribir
y’ = 0x + [ 1 / (e+1)] y .
De las ecuaciones de transformación deducidas podemos obtener la matriz de
transformación para la cizalla pura a partir de

, la cual será:

***********************************

En la Cizalla Simple, las líneas materiales rotan pasando a través de los ejes
principales de la deformación. Las únicas líneas materiales que no rotan son aquellas líneas
materiales paralelas a la dirección de la cizalla. El campo de deformación producido por la
cizalla simple tiene una simetría menor que el producido por la Cizalla Pura. Considérese el
dibujo de la Figura Ij , donde los planos con simetría especular obtenida para la
deformación por Cizalla Pura se han perdido y se sólo se conserva el eje de simetría con
rotación de 180° perpendicular al plano del sistema de coordenadas. Obsérvese también que
todas las rotaciones de las líneas materiales son consistentes con el sentido (horario
o antihorario) de la cizalla. Sólo las líneas materiales paralelas a la cizalla permanecen
sin elongarse y todas las demás experimentarán alargamiento o acortamiento según so
posición entro del cuerpo. En la Cizalla simple, aunque los ejes principales de la
deformación permanezcan con la misma orientación durante la deformación, durante cada
etapa instantánea serán líneas materiales diferentes las que serán paralelas a dichos ejes
principales.
Una deformación producida pro Cizalla Simple se puede obtener si aplicamos una
cizalla simple y sobre ella una rotación de cuerpo rígido adecuadas. Este concepto resulta
útil para fines prácticos en el estudio de los cuerpos de roca, ya que en escalas determinadas
es posible definir aquellos cuerpos que se comportaron como rígidos durante una
deformación y de esa manera podemos separar aquellas rotaciones que fueron producidas
durante la deformación por cizalla simple de un cuerpo, acomodada por mecanismos de
deformación que ocurren al interior del cuerpo deformado, y la rotación del cuerpo como
un todo.

***********************************
Deducción de la matriz de transformación para la cizalla simple:
Considérese la Figura Ij, de donde se obtiene que ; y como se definió
con anterioridad que , podemos escribir .

Figura. Ij

Usando un sistema de coordenadas con el eje x paralelo a la dirección de la cizalla el


cambio de posición de un punto cualquiera debido a la cizalla simple estará definido como

,
de donde obtenemos la matriz de transformación para la cizalla simple
.
***********************************

A manera de síntesis considérense las clasificaciones siguientes como una guía para
identificar las componentes de la deformación observada en los cuerpos de roca.
Clasificación (a)
(a) Traslación
(b) Vorticidad o Rotación:
Espín (rotación de cuerpo rígido)
RID (Rotación inducida por distorsión)
(c) Elongación

Clasificación (b)
Componentes de cuerpo rígido:
a) Traslación.
b) Espín
Componentes de cuerpo deformado
a) Elongación
RID (Rotación inducida por distorsión)

Fallas, zonas de falla y zonas de cizalla: definiendo conceptos fundamentales

Existen tres conceptos fundamentales relacionados entre si: falla, zona de falla y
zona de cizalla (e.g., McClay, 1987; Davis y Reynolds, 1996), utilizados a veces
de manera indistinta y de manera incorrecta. Una falla es por definición una
fractura frágil a lo largo de la cual ha ocurrido un desplazamiento visible, en
general paralelo a la superficie de la misma. Por su parte una zona de falla se
encuentra compuesta por innumerables superficies de falla frágiles, subparalelas
e interconectadas, estrechamente espaciadas conteniendo zonas de brecha o fault
gouge. La zona de cizalla (Fig. 3) corresponde a una ancha zona de deformación
generada bajo condiciones dúctiles a dúctiles-frágiles. Digamos además que una
zona de cizalla grada hacia arriba hacia una zona de falla. Las rocas son
deformadas frágilmente en los niveles superiores de la corteza terrestre y
dúctilmente en lo inferiores. La profundidad a la que la deformación pasa de
frágil a dúctil es conocida como la transición dúctil-frágil y generalmente se
encuentra a unos 10-15 km bajo la superficie (e.g., Sibson, 1990) (Fig. 3). En
dicha transición se desarrollan ambos tipos de deformación, mientras que por
encima o por debajo la importancia relativa de una de estas disminuye
progresivamente. De cualquier manera los 10-15 km antes mencionados deben
ser solamente considerados como un referente general solamente, ya que zonas
deformación dúctil pueden desarrollarse a profundidades menores bajo
condiciones de un gradiente geotérmico anómalemente alto (e.g., magmatismo
activo, actividad hidrotermal de alta temperatura generalizada, etc), y también
pueden darse deformaciones frágiles en profundidad como respuesta a
movimientos sísmicos bruscos. Como veremos más adelante existen dos series de
rocas de deformación en relación con las zonas frágil y dúctil, que representan
tipos extremos dentro de una serie intermedia muy amplia: la serie cataclástica y
la serie milonítica respectivamente (Fig. 3,4).

Fig. 3: Esquema de una gran zona de cizalla y rocas asociadas. Transición


dúctil-frágil en líneas verticales. Simplificada de Sibson (1977).

Fig. 4: Clasificación de las rocas de fallas en función de las tasas de


deformación y recuperación. Simplificada de Wise et al. (1984).
La textura de las rocas deformadas es principalmente el resultado de la relación
dinámica entre la deformación y la recuperación/recristalización del material
sometido a esfuerzos (Wise et al., 1984). El balance entre la tasa de deformación
y la tasa de recuperación/recristalización determina la textura de la roca de falla.
A su vez, ambas tasas son función de variables tales como la composición de la
roca, el tamaño de grano, la temperatura, la velocidad, la presencia/ausencia de
fluidos y el campo de esfuerzos.

Zonas de cizalla

Una zona de cizalla (e.g., Davis y Reynolds, 1996) (Fig. 3) es una estructura
ancha formada bajo condiciones dúctiles a dúctiles-frágiles compuesta por rocas
de la serie milonítica. La intensidad de la deformación dentro de una zona de
zona de cizalla es muy grande. Por ejemplo, granitos afectados por una zona de
cizalla pueden dar el aspecto, y ser erróneamente cartografiados, como
ortogneisses, metariolitas o esquistos o pizarras de origen metasedimentario. En
este último caso, la presencia de estructuras S-C (zona dúctil) da el aspecto de los
típicos clivajes de crenulación indicativos de una foliación S2 superpuesta a una
inicial S1. Ejemplos en Chile de grandes zonas de cizalla incluyen los de la falla
de Atacama (Fig. 13) y la de Liquiñe-Ofqui (Fig. 14). Las zonas de cizalla
pueden tener desde centenares de kilómetros de largo, kilómetros de ancho (y
cortar a escala cortical) hasta solo algunos centímetros de largo por un milímetro
de ancho. Las grandes zonas de cizalla pueden mostrar desplazamientos relativos
de los bloques de decenas a centenares de kilómetros. Muchas veces las zonas de
cizalla son en realidad sets de múltiples subzonas de mayor o menos grado de la
deformación, subparalelas a oblicuas entre si, resultando en una morfología
anastomosada. Una zona de cizalla dúctil evoluciona hacia zonas más
superficiales hacia una zona de cizalla más estrecha en régimen dúctil-frágil,
dando lugar en las zonas más someras a una compleja zona de falla frágil. Por lo
tanto una zona de falla (Fig. 15) es a menudo la prolongación en superficie de
una ancha zona de cizalla dúctil en profundidad (Fig. 3). Las zonas de falla
consisten en conjuntos de fallas relacionadas cuya envolvente o límite externo
está marcado por un paso más o menos discreto hacia rocas no fracturadas. Las
fallas internas suelen envolver a su vez a rocas con una fracturación más o menos
intensa. Las zonas de falla pueden desarrollarse a todas las escalas, con potencias
desde unos pocos centímetros a un kilómetro o más. Cabe destacar sin embargo,
que este termino se aplica principalmente a los conjuntos potentes observados en
la zona de deformación frágil. Otra característica de las zonas de falla es la
potencia variable que presentan, mostrando adelgazamientos y engrosamientos.

Fig. 13: Un segmento de la zona de cizalla de Atacama (norte de Chile).


Nótese la relación espacial con mineralizaciones de hierro. Thiele y
Pincheira (1984).

ZONAS DE FALLA: BIBLIOGRAFIA GENERAL


Berthé, D., Choukroune, P., y Jegouzo, P., 1979, Orthogneiss, mylonite, and non-
coaxial deformation of granites: The example of the South-Armorican shear
zone: J. Struct. Geol., v. 1, p. 31-42.

Davis, G.H., y Reynolds, S.J., 1996, Structural geolgy of rocks and regions.
Wiley, N.Y., 776 p.
Doblas, M., 1990, Estudio de las deformaciones tardihercínicas de los granitoides
de un sector del Sistema Central español (zona central de Gredos y áreas
adyacentes). tesis Doctoral Universidad Complutense, Madrid, 465 p.

Doblas, M., Mahecha, V., Hoyos, M., y López-Ruíz, J., 1997a, Slickenside and
fault surface kinematic indicators on active normal faults of the Alpine Betic
Cordilleras, Granada, southern Spain: J. Struct. Geol., v. 19, p. 159-170.

Doblas, M., Faulkner, D., Mahecha, V., Aparicio, A., López-Ruíz, J., y Hoyos,
M., 1997b, Morphologically-ductile criteria for the sense of movement on
slickensides from an extensional detachment fault in southern Spain: J. Struct.
Geol., v. 19, p. 1045-1054.

Gapais, D., 1987, Les orthogneiss: Structure, mécanismes de déformation, et


analyse cynématique. Tesis Doctoral Universidad de Rennes I, Francia, 364 p.

Hancock, P.L., 1985, Brittle microtectonics: Principles and practices: J. Struct.


Geol., v. 7, p. 431-457.

Hanmer, S., y Passchier, C., 1991, Shear-sense indicators: A review. Geological


Survey of Canada, Paper 90-17, 72 p.

Hervé, M., 1984, Rejuvenecimeinto de edades radiométricas en la zona de falla


Liquiñe-Ofqui, en Aysen: Comunicaciones, no. 34, p. 107-115.

Hodgson, C.J., 1989, The structure of shear-related, vein-type gold deposits: a


review: Ore Geology Reviews, v. 4, p. 231-273.

Lister, G.S., y Snoke, A.W., 1984, SC mylonites: J. Struct. Geol., v. 6, p. 617-


638.

Lowell, J.D., 1968, Geology of the Kalamazoo orebody, San Manuel district,
Arizona: Economic Geology, v. 63, p. 645-654.

Lowell, J.D., y Guilbert, J.M., 1970, Lateral and vertical alteration-mineralization


zoning in porphyry ore deposits: Economic Geology, v. 65, p. 373-408.

McClay, K., 1987, The mapping of geological structures. Geological Society of


London, Handbook Series, 161 p.

McKinstry, H.E., 1948, Mining geolgy. Prentice-Hall Geology Series, 680 p.


Oyarzun, R., Castiñeiras, P., López, I., Blanco, I., and Herrera, R., 2000,
Proposal of an exploration model for the Red Lake mine based on integration of
structural and metamorphic data: defining a high-grade deep seated target.
Internal Report, Goldcorop Inc., 23 pp.

Passchier, C.W., y Simpson, C., 1986, Porphyroclast systems as kinematic


indicators: J. Struct. Geol., v. 8, p. 831-843.

Passchier, C.W., y Trouw, R.A.J., 1996, Microtectonics. Springer, Berlin, 289 p.

Petit, J.P., Proust, F., y Tapponnier, P., 1983, Critères des senses de mouvement
sur les miroirs des failles en roches non-calcaires: Bull. Geol. Soc. France, v.7, p.
589-608.

Platt, J.P., y Vissers, R.L.M., 1980, Extensional structures in anisotropic rocks: J.


Struct. Geol., v. 2., p. 397-410.

Ramsay, J.G., y Huber, M.I., 1987, The techniques of modern structural geology,
Volume 2: Folds and fractures, Academic Press, London, 700 p.

Sibson, R.H., 1977, Fault rocks and fault mechanisms: J. Geological Soc.
London, v. 133, p. 191-213.

Sibson, R.H., 1990, Faulting and fluid flow, in Nesbitt, B.E., ed., Short course on
fluids in tectonically active regimes of the continental crust: Mineralogical
Association of Canada, p. 93-132.

Simpson, C., y Schmid, S.M., 1983, An evaluation of criteria to deduce the sense
of movement in sheared rocks: Geol. Soc. Am. Bull., v. 94, p. 1281-1288.

Sugden, T., 1987, Kinematic indicators: structures that record the sense of
movement in mountain chains: Geology Today, May-June, p. 93-99.

Spray, J.G., 1998, Pseudotachylite type area: the vredefort structure, South
Africa. In: Snoke et al. (Eds.), Fault Related Rocks: a Photographic Atlas,
Princeton University Press, New Jersey, p. 76-79.

Thiele, R., y Pincheira, M., 1984, Las megafallas Los Colorados-Portezuelo


Tatara y la Sosita-Huantemé, en la extensión sur de la zona de falla de Atacama,
al noroeste de Vallenar: Comunicaciones, no. 34, 67-70.
Vialon, P., Ruhland, M., and Grolier, J., 1976, Elements de téctonique
analytique, Masson Ed., 118 p.

Wernicke, B., 1985, Uniform-sense normal simple shear of the continental


lithosphere. Canadian J, Earth Sci., v. 22, p. 108-125.

Wise, D.U., Dunn, D.E., Engelder, J.T., Geiser, P.A., Hatcher, R.D., Kish, S.A.,
Odom, A.L., y Schamel, S., 1984, Fault-related rocks: suggestions for
terminology: Geology, v. 12, p. 391-394.

Woodcock, N.H., y Fischer, M., 1986, Strike-slip duplexes: J. Structural


Geology, v. 25, p. 725-735.

Fig. 14: La zona de cizalla de Liquiñe-Ofqui (sur de Chile). Hervé (1984).


Fig. 15: Ancha zona de deformación frágil con presencia de fault gouges de
llamativos colores. Zona de falla en Almería (SE de España).

Describiremos a continuación las características internas de las zonas de cizalla


dúctiles y las zonas de falla frágiles. Existen determinados tipos de rocas y
fracturas que podemos esperar en una zona de falla frágil. Entre las primeras se
encuentran las brechas, fault gouges y seudotaquilitas (Wise et al., 1984). Existen
tres sets de fracturas que pueden desarrollarse en una zona de falla frágil. Estas
son los denominados planos de Riedel (R) 1 y 2 (R1 y R2; tambien denominados
R y R') y los planos P (Fig. 16). Los planos sintéticos R1 se forman a un ángulo
agudo (~ 15 con la envolvente general de la zona de falla. Su arreglo
geométrico es en échelon (escalonadas), es decir, paralelas entre ellas dentro de
la zona de cizalla. Las fracturas antitéticas R2 son conjugadas con respecto a R1 y
forman un ángulo de unos 75 con respecto a la envolvente de la zona de falla.
Debido a la evolución dinámica de la zona de falla se producen ciertos
fenómenos que llevan a la rotación de los sets R1 y R2. Los primeros se disponen
progresivamente a ángulos inferiores (< 15 ) con respecto a la envolvente y los
segundos evolucionan hacia un ángulo mas grande (> 75 ). Por otra parte,
durante esta evolución aparece un tercer set de fracturas, esto es, los planos P,
formando un ángulo agudo con la envolvente. Otras estructuras que se pueden
formar en esta zona son pliegues y grietas de tensión en échelon, aunque estas
últimas suelen ser más representativas de transición dúctil-frágil. Las grietas de
tensión tienen sus puntas orientadas de forma paralela a 1y suelen rellenarse de
minerales fibrosos que crecen en la dirección de 3.
Fig. 16: Fracturas de Riedel (1 y 2) y planos P. Tomada de McClay (1987).

Una zona de cizalla dúctil está caracterizada por la presencia de rocas de la serie
de la milonitas (proto a ultramilonitas; Wise et al., 1984). Como podemos
imaginar esta zona dúctil se caracteriza por una altísima deformación, que ha
generado importantes niveles de recristalización dinámica en las rocas afectadas.
Las estructuras más notables en la zona dúctil son las denominadas S-C (del
francés: schistosité-cisaillement) que corresponden a planos de foliación (S) y de
cizallamiento (C). Los planos C son fácilmente reconocibles (superficies
discretas), siendo paralelos a la dirección de cizallamiento. Los planos S son
sigmoidales y oblicuos a la dirección de cizallamiento (oblicuos con respecto a
C) y perpendiculares a la dirección de compresión (planos de aplastamiento,
perpendiculares a 1). Como veremos más adelante, esto permite determinar el
sentido de movimiento en una milonita.
En la práctica muchas zonas de cizalla presentan en realidad un caracter
dúctil-frágil, ya que han operado mecanismos propios de ambos tipos de
deformación (e.g., Davis y Reynolds, 1996). Gran parte de los yacimientos de
oro asociados a zonas de cizalla en Canada y otras regiones del mundo se
han originado justamente en este ambiente. Alternativamente, las zonas de
cizalla pueden presentar una evolución en el tiempo, de dúctil a frágil o de frágil
a dúctil si el sector en concreto ha sufrido un alzamiento o hundimiento tectónico
progresivo mientras funcionaba el sistema.

CIZALLA: Es el efecto de corte (a la manera del exhibido por las hojas de una
tijera) que hace que las dos partes separadas por el esfuerzo se deslicen una
respecto a la otra, en dirección paralela al plano que las separa. En geología, su
efecto es la generación de fallas.

CIZALLAS DE RIEDEL: Corresponden a planos de corte (R1 y R2) que se


generan por cizalla simple. Dichos planos forman respectivamente ángulos
aproximados de 80º y 15º respecto a los planos que definen una zona de falla. Las
cizallas de Riedel pueden ser interpretadas como planos de cizalla simple
generados subsecuentemente por σ1 (sigma

1) en la zona de falla. Ver además: esfuerzo.

CIZALLA PURA: Aquella cizalla que es producto de esfuerzos coaxiales


opuestos.

CIZALLA SIMPLE: Cizalla producida por un par de fuerzas que actúa


presionando oblicuamente en un bloque geológico limitado por dos fallas
paralelas o subparalelas de movimiento opuesto (zona de falla). Ver además:
cizallas de Riedel y estructuras S-C.