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Significado de Trabajar en equipo

Qué es Trabajar en equipo:

El trabajo de equipo se origina en el seno de un grupo de personas, orientados


para el alcance de objetivos comunes. En virtud de ello, cada persona del
equipo debe de aportar o realizar una parte para resolver un conflicto o un trabajo
encomendado.
La denominación de trabajo en equipo surgió después de la Primera Guerra
Mundial y, hoy en día, es una herramienta muy utilizada para resolver conflictos
que surgen en el ámbito económico, político y, otros, bien sea en el lugar de
trabajo, en el hogar, entre otros.

Asimismo, cuando trabajamos en equipo, cada miembro es responsable, por


eso, independientemente de los resultados, la responsabilidad es de cada uno
que conforma el equipo.

Las características de un trabajo en equipo son:


El establecimiento de objetivos precisos y la definición de un proceso en el
transcurso del trabajo en equipo, el desarrollo y la cooperación entre los
miembros del equipo y, el desenvolvimiento de un proceso que ayude a tomar
una decisión debidamente fundamentada para la obtención de resultados
positivos.
También, es esencial en un trabajo de equipo la presencia de un líder que sepa
conducir el equipo, él mismo debe de mostrar confianza, trazar una
orientación para el futuro y, movilizar a las personas para concretizar los
objetivos.

De igual forma, trabajar en equipo presenta ventajas y desventajas.


Entre las ventajas se puede mencionar: promueve la creatividad, existe mayor
motivación en las metas, descentralización de las funciones entre los
miembros del equipo, posibilidad de intercambiar experiencias y
conocimientos, optimización del tiempo de cada persona, entre otras.
De igual manera, existen las desventajas de trabajar en equipo como:
distracción entre los miembros del equipo lo que resulta una pérdida de
tiempo, choque de personalidades, dificultad en las distribuciones
equitativas de las funciones y, puede existir la falta de productividad por
parte de alguno de los miembros dificultando el cumplimiento del objetivo
planteado.

En referencia a lo anterior, es de suma importancia que entre el equipo de trabajo


exista un buen nivel de coordinación, armonía, solidaridad, comprensión y
buenas relaciones entre los miembros para el correcto funcionamiento del
equipo y, de esta manera poder alcanzar el objetivo planteado.

Un buen ejemplo en donde se evidencia el trabajo en equipo es en el deporte,


donde cada jugador o atleta asume una función y, entre todos se ayudan para
conseguir puntos y lograr el objetivo común que es ganar el juego, también se
evidencia el trabajo en equipo en los animales, por ejemplo: las hormigas que se
dividen para tomar el alimento y trasladarlo hasta sus hogares.

ESTRATEGIAS POLÍTICAS
Una de las fortalezas que tiene la democracia es la renovación de los cargos
cada cierto tiempo; esto oxigena a la Institución Pública, para poder continuar en
el proceso de gobernabilidad y la gestión del Estado. Para ello, se realizan
procesos electorales, donde los Partidos, Movimientos y/u Organizaciones
Políticas, que se autodenominan representantes de la ciudadanía, son los
encargados de organizarse para participar en la campaña, convirtiéndolo en
fiestas democráticas este proceso electoral.

Existe una gran diferencia entre elecciones Nacionales y elecciones locales; las
primeras están relacionado al proceso electoral para elegir al Presidente de la
Republica y a los representantes al parlamento; mientras que lo segundo está
vinculado al proceso electoral para elegir a los Gobernantes Regionales
(Presidentes y Consejeros) y Locales (Alcaldes y Regidores, a nivel provincial y
Distrital).

La diferencia que se da, se sustenta en que los procesos electorales a nivel


subnacional, tienen mayor relevancia, existe mucho entusiasmo y participación
de la ciudadanía.

Cuatro interrogantes claves:


1.- ¿Cómo es el candidato?,

2.- ¿Cómo son sus adversarios?,

3.- ¿Cómo son los electores?,

4.- ¿Cuáles son las tendencias que predominan en la elección?

Conocido como diagnóstico socio-político (DSP), este punto de partida sirve


como base para elaborar una estrategia de campaña. Sin él no es posible diseñar
una hoja de ruta por la que el candidato debe transitar. Y sin él, la campaña será
llevada a ciegas.
De la misma forma, la estrategia de campaña debe contar con los siguientes
elementos: el mensaje para los grupos objetivos a los cuales se dirige el
candidato, los medios de difusión a utilizar y un manejo específico de los
tiempos para el procesamiento de los contenidos.
Entrando al papel del candidato durante la campaña, siempre se recomienda que
su mensaje sea único: el eslogan de la campaña y la imagen del candidato
deben estar inequívocamente amalgamados.
Que el mensaje sea único no significa que se repitan exactamente las mismas
expresiones.
Un mismo mensaje puede ser expresado de distintas maneras.
Incluso los gestos, que son parte de la comunicación no verbal, deben
guardar sintonía como mensaje.
El mensaje debe ser comunicado a los electores, pero no a todos al mismo
tiempo ni de la misma forma.
En ese sentido, es importante segmentar y saber dirigirse a cada segmento
'traduciendo' el mensaje en cada escenario y para cada grupo específico.
El candidato no debe cambiar de mensaje. Cabe señalar que el mensaje es el
producto de un trabajo previo. Además, el mensaje debe estar acorde con la
imagen que el elector ya tiene del candidato. Una campaña sólida y consistente
es aquella que logra mantener el mensaje desde el principio hasta el fin, logrando
que el mensaje cale profundamente en la gente.
Los mítines, especialmente si se cuenta con grandes concentraciones
televisadas, sirven para mostrar el respaldo ganado por el candidato. Entre mitin
y mitin el candidato puede aprovechar para ofrecer declaraciones por radio y
televisión. Ahí es donde él se puede presentar y explicar propuestas que sean
de interés de los ciudadanos, especialmente para los oyentes y televidentes
locales. A través de esto, el candidato consolida la emisión del mensaje en una
zona determinada, y esto deberá repetirse en todas las localidades adonde vaya
a hacer campaña.
Por otro lado, otro tema de suma importancia es contar con un plan de medios
en el que se programe y dosifique las apariciones del candidato, a través de
entrevistas amplias donde este pueda explicar su programa.
Se debe contar con una primera plataforma de medios de gran difusión local
como la televisión y programas radiales de amplia cobertura y teleaudiencia. A
partir de allí vienen los medios impresos y digitales de cobertura local. Además,
y en cada visita a una ciudad del interior del distrito, el candidato debe acceder
a entrevistas de medios locales o regionales donde debe concretarse un
miniplan de medios.
Aquí cabe resaltar un aspecto mediático que ha cobrado enorme relevancia: la
presencia del candidato en las redes sociales. Es preciso contar con un equipo
que desarrolle una estrategia específica en este campo.
En cuanto al manejo de los tiempos, este quizá es el aspecto en el que se debe
hilar más fino. El equipo de asesores del candidato debe saber definir en qué
momento y cómo debe comenzar la campaña o precampaña. Debe manejar las
técnicas de inicio, de sostén y de cierre de una campaña electoral. Es
preciso definir una agenda en las que se dosifiquen debidamente exposiciones,
mítines, entrevistas y debates en los que participará el candidato.
También deben establecer cuáles serán los grupos objetivos a los que se debe
dirigir el mensaje en cada escenario -y en qué momento-, a fin de ganar su
preferencia.
Finalmente, el candidato debe priorizar la profundización de su mensaje en
positivo, mediante la explicación de sus propuestas programáticas.
El candidato debe evitar atacar o responder a los ataques que se presentarán.
Los ataques tienen como objetivo evitar que el candidato exponga ampliamente
sus propuestas, haciendo que dedique tiempo en responder a sus adversarios.
Y no debe caer en ese juego.
Las campañas electorales, se dan en las grandes ciudades, como también en
ciudades metrópolis, o en ciudades pequeñas; del mismo modo, se dan en zonas
urbanas como en rurales; en territorios con crecimientos económicos y en
territorios de extrema pobreza. Motivos por el cual, los encargados de
manejar la campaña de un determinado candidato, hacen uso de
estrategias electorales para poder atraer la simpatía y votos de
los ciudadanos, en favor del candidato a quién apoya.

Considero que toda estrategia electoral, se centra en tres etapas bien definido.
La primera, tiene que ver con el proceso de organización e inscripción del
candidato; la segunda, está vinculado a la campaña electoral; y la tercera
etapa, está relacionado al proceso de escrutinio, o también denominado sufragio,
donde la población acude masivamente a depositar su voto por un determinado
candidato.
Toda campaña electoral, tiene como finalidad
promocionar y vender un producto que es la imagen del
candidato y de sus propuestas; de esa manera, tiene que atraer el
interés y la curiosidad de los ciudadanos que acuden a las presentaciones de los
candidatos y a los mítines; donde participan su plancha y también difunden sus
propuestas o plan de gobierno.

Y es que, se debe entender que entre el 60 y 70% del electorado, hasta antes
de ir a sufragar es una población de indeciso y no toma una decisión; estas
las toman faltando pocos días u horas para ir a sufragar; por lo que, la militancia
es un porcentaje ínfimo en comparación a los indecisos. Por lo tanto, la estrategia
electoral está dirigido a cómo ganar a este sector mayoritario.

Por su nivel político y educativo, podemos encontrar electores, como:


1) militantes, los que se identifican y participan en las diferentes movilizaciones
y acciones que realiza el candidato, son personas que se encuentran inscritos
en el movimiento político;
2) Simpatizantes, aquellos que se sienten identificados con un determinado
candidato, por amistad, familiaridad o parentesco;
3) indecisos, aquellos que no se sienten identificado con ningún determinado
candidato y solamente buscan saber o escuchan a los candidatos para tomar
decisión;
4) oportunistas, aquellos que participan en la campaña a cambio de algún tipo
de apoyo económico, trabajo, polos, o víveres.
Del mismo modo, podemos decir que existen diversos tipos de electores, que
toman decisión tomando en cuenta algunas características, como:

1) Aquellos ciudadanos que votan por un determinado candidato a cambio


de un obsequio o regalo;

2) Ciudadanos que votan por un candidato porque se identifican, tienen


algún tipo de parentesco, o relación amical con un miembro de la plancha;

3) Personas que votan por un determinado candidato porque se sienten


identificado con sus propuesta o plan de gobierno;

4) Aquellos que votan por que el candidato tiene buen discurso o una
buena oratoria;

5) Votan por aquellos candidatos que tienen dotes de liderazgo;

6) Sufragan por aquellos postulantes que se han identificado desde


siempre con el pueblo liderando obras y acciones sociales.

Muy pocos, son los que votan por la trayectoria política o cargo dirigencial político
del candidato.

También en una estrategia electoral, se considera algunas características a


tomar en cuenta, como:

1) Elaboración de paneles, gigantografias, volantes y afiches;

2) Reuniones con la militancia, simpatizantes y organizaciones sociales,


con la finalidad de escuchar sus necesidades y plantearles las alternativas
de solución;

3) movilización, caminatas por las calles;

4) Difusión de spots radiales, televisivos, mensajes publicitarios;

5) utilización de las redes, como internet, Facebook, twitter, etc.;

6) mítines de presentación del candidato y cierre de campaña;

7) tocar puertas, visitar casa por casa para que se haga o lo conozcan al
candidato;

8) participación en entrevistas y debates electorales.


Del mismo modo, existen candidatos que en sus presentaciones algunos traen
grupos musicales o solistas; otros se encargan de obsequiar víveres, como
también hacen bingos o rifas; de esa manera atraer a la ciudadanía para que
escuchen el mensaje del candidato.

En otros casos, se combina los obsequios con las presentaciones musicales.

En esta etapa, podemos notar que las estrategias que utilizan los asesores o
candidatos al sillón municipal; pueden ser comunes y tener pequeñas diferencias
entre los propios candidatos. Como en otros casos, existe innovación,
creatividad e imaginación, para poder mejorar una campaña y llamar la atención
a los ciudadanos; de esa manera, atraer el voto de los indecisos que son
mayoritario. Todo está en el manejo de una buena estrategia electoral, para
poder ganar unas elecciones municipales.

Por lo tanto, un proceso electoral, lo importante es hacer una buena campaña


electoral, que permita atraer los votos de los indecisos; para de esa
manera, poder ganar las elecciones de un determinado gobierno local.

OTRAS ESTRATEGIAS:
Planificar una campaña política electoral se asemeja mucho a trazar un guion a
desarrollar, tal como hacen los cineastas antes de empezar a rodar su película.
Tal cual, cuando se inicia la batalla por ganar unas elecciones, los pasos, los
tiempos, los mensajes, el programa y, desde luego, las estrategias generales
tienen y deben estar trazadas. No es, sin embargo, un guion de hierro. Muy por
el contrario, debe ser flexible y ser corregido sobre la marcha, ya que en la misma
intervienen los otros candidatos, que aspiran, igualmente, a ganarlas.

EL CANDIDATO.
La primera clave es el candidato.
Su liderazgo, debe ser real, auténtico, tanto en el entorno de su propio partido,
como hacia el exterior.
Eso se puede mejorar, pero crearlo es difícil.
El ser líder y saber transmitirlo con eficiencia no es un tema fácil, se tiene esa
cualidad o no.

LA ORGANIZACIÓN.
Antes de entrar en la oferta principal que es el Programa Electoral, que se
convertirá en el de Gobierno al ganar las elecciones, debemos pasar por el
indispensable paso de la organización el equipo electoral. Todos los
manuales al uso recomiendan dos: la horizontal y/o la vertical. La primera
asegura decisiones colectivas, al menos las más importantes, tiene en su
contra la menor rapidez al tener que ser consensuadas por más personas. Como
ventaja el aporte de los distintos puntos de vista y las experiencias anteriores de
quienes han participado en campañas.
La vertical carece de ese amplio consenso, pero es más operativa, ofrece mayor
distribución de las tareas a partir del núcleo duro.

EL PROGRAMA.
En la base de esta etapa, que debe estar lista antes de comenzar la campaña,
se sitúa lo que ofrece el candidato como signo original y distintivo de sus
oponentes. Un programa electoral, que se convertirá en el programa de gobierno,
al ganar la contienda electoral, es la guía, la oferta y la promesa de un candidato
que aspira a gobernar con acierto. Por tanto, debe contener las líneas maestras
de su actuación.

Aquí hay que valorar y tener en cuenta las percepciones que tenga el electorado
de determinadas situaciones. (Martin Salgado. 2002, 211). “(…) son las
percepciones y no la realidad lo que cuenta”.
Los fracasos de un gobierno al que se quiere sustituir, y
que son evidentes tienen una fuerza positiva para el
nuevo candidato, pero no se puede caer en promesas
inciertas.
El programa debe ser claro y preciso en cuanto al diagnóstico y sus soluciones.
El programa es la guía para desarrollar la estrategia y los mensajes a desarrollar.

LA ESTRATEGIA.
Los consultores políticos y especialistas en campañas electorales coinciden en
que el mensaje es la base para el triunfo o derrota del oponente. “Un mensaje
eficaz responde a tres preguntas básicas”:

1) ¿Por qué quiere el candidato que lo elijan?


2) ¿Por qué representa una opción mejor que la de sus adversarios?
3) ¿Qué políticas va a llevar a cabo?

Eso ya debe estar claramente esbozado en su programa electoral.


Y de aquí se construirán los mensajes principales.
Y saldrán las respuestas en los debates y a la prensa.
El mensaje constituye el eje de la estrategia electoral.
El mensaje como fiel de la estrategia de la campaña debe ser capaz de transmitir
al electorado, no sólo que se conoce los problemas y cómo solucionarlos
de manera eficaz, sino que esos votantes sean persuadidos, se lo crean y
actúen en favor del candidato el día de las elecciones depositando su voto
por él.

Las reglas de la propaganda política enseñan que un


mensaje debe ser claro, fácil de entender y que hay que
repetirlo sin descanso.
Como estrategia general, tener un solo y fuerte tema de
campaña es lo recomendable.
Este tema central está supeditado a otros factores colaterales.
Éstos son determinados por la perspectiva que va dando la realidad misma de
los asuntos y del desarrollo de la propia campaña.
Asimismo, el seguimiento de los medios de comunicación, que dan pistas, sin
olvidar los sondeos como guía de los acontecimientos.
La estrategia se va construyendo a partir de una columna vertebral, que debe
estar bien definida de antemano.
Sus ajustes forman parte del desarrollo mismo de la campaña que es un ente
vivo. “(…) no digas a tu candidato en qué tiene que creer, dile cómo decirlo”.

En el trazado de la estrategia de la campaña electoral juega un factor de


principal importancia: el manejo de los tiempos.
El candidato y su equipo deben marcar sus tiempos en todo momento.
Quien marca los tiempos siempre va por delante.
Esos tiempos se marcan y definen a través de los mensajes, en las apariciones
públicas, en los debates, en la transmisión por los medios de comunicación.
Sin caer en la tentación de responder siempre a los ataques de los opositores.
Marcando el camino propio.
Esa es una clave fundamental en el camino de una campaña hacia el triunfo
electoral.

La estética de la campaña, que incluye al candidato es otro de los puntos


cruciales de una contienda electoral.

En un mundo dominado por la imagen sería suicida no prestar atención a la


misma en su sentido más amplio.
Desde la figura del candidato/a hasta la paleta de colores a usar en la
propaganda o los detalles visuales en las Redes Sociales, anuncios de TV o la
voz de las cuñas de radio.
Un diseño atractivo, transmite tanto como las palabras que lo acompañan, se
ayudan y fortalecen.
El director o jefe de campaña debe cuidar que los diseñadores
respondan a los requisitos de una transmisión de imágenes
adecuadas a la estrategia general y en apoyo a los mensajes en
particular.