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Caso

*Análisis
1) Resumen del caso:

Se interpone demanda de amparo por parte de don Elgo Rios Nuñez en la cual solicita la
restitución a su cargo de responsable de tesorería. El demandante sostiene que ingresa bajo
modalidad de contrato a plazo de fijo en fecha 15 de Noviembre de 2006 y que nunca tuvo
ningún tipo de problema laboral. En fecha posterior 6 de Marzo de 2009 mediante una primera
resolución directoral se le sanciona con 06 meses de suspensión y luego en una segunda
resolución directoral se le suspende por 03 meses; esto a causa de suspuestas faltas realizadas
en el 2008 por lo cual el demandante señala que se ha transgredido el principio de inmediatez.

El demandante sostiene que estas sanciones se deben a que el se afilio a un sindicato, desde
entonces empezaron los actos de hostilidad por parte de su empleador como además recibió
amenazas de ser despedido sino renunciaba al sindicato. Menciona además que este
ultimátum se concretaría en diciembre de 2009, fecha en la cual se daría por vencidas las
suspensiones de las que fue objeto y también coincide con el vencimiento del plazo de
duración de su contrato de trabajo para servicio especifico, lo que configuraría un despido
fraudulento.

Cabe mencionar que según el demandante su contrato a plazo fijo se habría desnaturalizado
por lo que en el desempeño de su cargo realizo labores de carácter permanente y por lo cual
en aplicación al principio de primacia de la realidad era un trabajador a plazo indeterminado.

Siendo de tal manera todo lo expuesto anteriormente entonces se estaría vulnerando sus
derechos del trabajador, su tutela procesal efectiva, su igualdad, su libertad sindical, su honor
y la rectificación de información, como también el principio de inmediatez.

El empleador propone las excepciones de litispendencia, falta de agotamiento de la vía


administrativa y de prescripción; y contesta la demanda en la que señala que no existió
despido, sino la suspensión perfecta de las labores del actor por habérsele impuesto una
sanción disciplinaria, por lo que su vínculo laboral permanecía vigente. Refiere que las
sanciones impuestas al actor fueron resultado de un proceso de investigación que se llevo a
cabo bajo las debidas formalidades ante la ley.

El Juzgado Civil Transitorio de La Merced, con fecha 17 de enero de 2012, declara infundadas
las excepciones propuestas; y con fecha 12 de setiembre de 2012, declara infundada la
demanda, por considerar que los procedimientos investigatorios y las sanciones impuestas al
actor se efectuaron conforme al Manual de Procesos Investigatorios de la Sede Central de
Proyectos Especiales y Programas de Inversión del INADE, porque no se ha comprobado que
las sanciones impuestas sean consecuencia de su afiliación sindical, y porque el supuesto
despido fraudulento no puede ser ventilado en el proceso de amparo, por existir hechos
controvertidos que requieren contar con una etapa probatoria. Posteriormente la sala revisora
revoca la apelación declarando improcedente la demanda por estimar que el cuestionamiento
de las resoluciones administrativas que sancionaron al actor debe ser dilucidado en la vida del
proceso contencioso administrativo ya que se dispuso la suspensión del trabajador mas no su
despido con una precisión sobre que las sanciones impuestas no tenían relación con las
actividades sindicales del demandante.

2) Puntos controversiales:

*Vulneraciòn al derecho del trabajo:

El demandante manifiesta que se le vulnera este derecho motivo a que las sanciones que se le
imponen tenìan como finalidad la de lograr su despido de forma fraudulenta ya que
justamente cuando acababa dichas sanciones también se termina su contratación de trabajo
para servicios específicos. El empleador manifiesta que actuo debidamente según el articulo
11 del Decreto Supremo N° 003-97-TR, el cual manifiesta que “Se suspende el contrato de
trabajo cuando cesa temporalmente la obligación del trabajador de prestar el servicio y la del
empleador de pagar la remuneración respectiva, sin que desaparezca el vínculo laboral. Se
suspende, también, de modo imperfecto, cuando el empleador debe abonar remuneración sin
contraprestación efectiva de labores.”

El demandante entonces alega que habría sido despedido como consecuencia del accionar
engañoso de su empleador, hecho que vulnera su derecho constitucional al trabajo. Es decir
estaríamos frente al denominado despido fraudulento.

Respecto al derecho al trabajo nuestra constitución en el articulo 22 establece que: "El trabajo
es un deber y un derecho. Es base del bienestar social y medio de realización de una persona".
Por ende se debe precisar que el derecho al trabajo implica dos aspectos: El de acceder a un
puesto de trabajo, por una parte; y, de otra, el derecho a conservar el empleo. En el primer
caso, el derecho al trabajo hace referencia que el Estado debe tener una política que oriente a
los ciudadanos a que puedan acceder a un puesto de trabajo; si bien hay que precisar que la
satisfacción de este aspecto implica un desarrollo progresivo y según las posibilidades
económicas del Estado. El segundo aspecto trata del derecho al trabajo, entendido como
proscripción de ser despedido, salvo por causa justa.

Se puede visualizar además que el demandante pretende dejar sin efecto el supuesto despido
del que fue objeto como consecuencia de las resoluciones que lo suspendieron de sus labores
durante 9 meses y que al finalizar este plazo de dichas suspensiones coincidia con la
terminación de su contrato de trabajo para servicio especifico. Es entonces que el TC considera
que las resoluciones directorales de parte del demandado no pueden ser consideradas como
los instrumentos mediante los cuales se despidió al demandante. Es más, a lo largo del
desarrollo del presente proceso, el actor no ha acreditado la existencia del acto lesivo de su
derecho constitucional al trabajo. Es asì que el TC declara infundada la demanda en el extremo
que se alega la vulneración del derecho al trabajo, por no haberse acreditado en autos el
despido arbitrario alegado por el demandante.

*Derecho a la libertad sindical

El demandante sostiene que desde que se afilió al Sindicato Único de Trabajadores del
Proyecto Especial Pichis Palcazú en enero de 2009, la parte demandada inicio en su contra
actos de hostilidad que afectaban a su derecho constitucional de la libertad sindical y además
se le amenazo con que sería despedido mediante la imputación de una falta grave si es que no
se desafiliaba. El empleador refiere que no ha vulnerado el derecho a la libertad sindical,
puesto que las sanciones que le fueron impuestas al demandante estaban debidamente
justificadas, ya que se comprobó que demandante cometio faltas.

El TC menciona El derecho a la libertad sindical está reconocido en el artículo 28, inciso 1) de la


Constitución. Este derecho tiene un doble contenido: un aspecto orgánico y un 1 aspecto
funcional. El primero consiste en la facultad de toda persona de constituir organizaciones con
el propósito de defender sus intereses gremiales. El segundo se encuentra dirigido a la facultad
de afiliarse o no a este tipo de organizaciones. Igualmente el derecho a la libertad sindical
tiene como contenido el poder del trabajador para que por razones de su afiliación o actividad
sindical no sufra ningún menoscabo en sus derechos fundamentales. El TC considera que no se
ha demostrado en autos que el empleador haya realizado actos en contra del demandante que
tengan relación con su afiliación al Sindicato Único de Trabajadores del Proyecto Especial
Pichis Palcazú (SITRAPEPP), o con su actividad sindical, toda vez que los documentos
presentados solo acreditan diversas solicitudes, reclamos y denuncias presentadas por el
referido sindicato, los cuales no están relacionados con actos realizados por la entidad
demandada en contra del accionante, como consecuencia de su condición de trabajador
sindicalizado. Tampoco el recurrente ha presentado documento alguno para acreditar que su
empleador amenazó con despedirlo, mediante la imputación de una falta grave, si es que no se
desafiliaba. Es asì que el TC resuelve que al no haberse acreditado la vulneración del derecho a
la libertad sindical alegada por el demandante, la demanda debe ser desestimada en dicho
extremo.

*Derecho al debido proceso y al principio de inmediatez

El demandante que con las Resoluciones Directorales N01104-2009-AG-PEPPCD/DE y 149-


2009-AG-PEPP-CD/DE se ha vulnerado su derecho al debido proceso y el principio de
inmediatez, por cuanto considera que los hechos que dieron origen a las sanciones impuestas
en su contra datan del año 2008, mientras que las sanciones de suspensión de sus labores por
un periodo de seis y tres meses fueron dispuestas en el año 2009. La parte demandada
manifiesta que el demandante fue sancionado luego de seguírsele un debido procedimiento
investigatorio.

El TC resuelve que según el fundamente 33 de esta sentencia, las pretensiones de orden


laboral del accionante deben ser tramitadas con las reglas procesales establecidas por la Ley
Procesal del Trabajo N° 26636. Es asì entonces que se determina que al momento de la
interposición de la demanda (esto es, al 22 de julio de 2009), existía un proceso distinto al
proceso constitucional de amparo con una estructura idónea para la tutela del derecho
invocado, pues la impugnación de las sanciones disciplinarias impuestas por el empleador
durante la relación laboral se tramitaban por la vía del proceso regulado en los artículos 70 y
siguientes de la ley 26636, que resultaba sumarísimo. En dicho proceso se podía igualmente
obtener una adecuada tutela del derecho afectado mediante un pronunciamiento judicial que
declarara la nulidad de los actos administrativos cuestionados, los cuales consisten en
sanciones impuestas al recurrente, que ya se estaban ejecutando al momento de la
interposición de la demanda. Finalmente, el demandante no ha acreditado en autos la
necesidad de una tutela de urgencia vinculada al derecho supuestamente afectado, ni la
gravedad del daño que se ocasionaría al transitar su pretensión en la vía laboral. Entonces el
TC, considera que la pretensión del demandante podía ser resuelta en la vía del proceso
sumarísimo laboral, por constituir una vía "igualmente satisfactoria", motivo por el cual este
extremo de la demanda resulta aplicable lo dispuesto en el artículo 5, inciso 2 del Código
Procesal Constitucional.

3) Comentario u opinión respecto al fallo respecto del aspecto laboral:

a) El TC declara “INFUNDADA la demanda respecto a la supuesta vulneración de los derechos


al trabajo y a la libertad de sindicación” a lo cual mi opinión es que el TC resolvió de manera
correcta ya que como se puede apreciar en toda la sentencia como en el proceso que se llevo a
cabo podemos encontrar que el demandante no ha podido dar fundamentos con una base
solida de tal manera que demuestre que sufrio un despido fraudulento por parte de su
empleador como tampoco pudo demostrar la vulneración del derecho a la libertad sindical.

b) El TC declara “IMPROCEDENTE la demanda respecto a que se deje sin efecto la Resolución


Directoral N° 104-2009-AG-PEPP-CD/DE y la Resolución Directoral N° 149-2009-AG-PEPP-
CD/DE.”, a lo cual opino que se actuó debidamente ya que el demandante al no poder probar
que vulneraron sus derechos hizo dar cuenta que su empleador actuó conforme a ley y estas
sanciones impuestas al demandante fueron resultado de un proceso investigatorio llevado a
cabo conforme a ley, además el empleador pudo demostrar que las sanciones impuestas no
implicaban la ruptura del vínculo laboral, sino la suspensión perfecta de labores, conforme al
artículo 11° del Decreto Supremo N° 003-97-TR.
Respecto a tal afirmación en primer lugar cabe mencionar que la existencia de un contrato de
trabajo se verifica por la presencia de sus elementos esenciales, como lo son: prestación
personal de servicios, subordinación y remuneración. En la práctica, sin embargo, se ha visto
que se celebran contratos que contienen los elementos mencionados, pero a los que se les da
la denominación de algún contrato civil (locación de servicios o contrato de obra,
mayormente) pretendiéndose encubrir la naturaleza laboral de la relación. La finalidad de ello
es no tener que asumir los costos laborales por el pago de los derechos que legalmente
corresponden a los trabajadores y que no surgen si el vínculo contractual es meramente civil
ya que en este no se presenta la subordinación.
En segundo lugar la libertad de contratar se establece en el artículo 62 de la Constitución que
expresa: “La libertad de contratar garantiza que las partes puedan pactar según las normas
vigentes al momento del contrato y que los términos contractuales no pueden ser modificados
por leyes u otras disposiciones de cualquier clase”, respecto a este artículo en una sentencia
del TC del expediente N.° 2670-2002-AA/TC, de fecha 30 de enero 2004, se afirma que dicha
disposición necesariamente debe interpretarse en concordancia con el artículo 2°, inciso 14 de
la carta magna, que reconoce el derecho a la contratación con fines lícitos, siempre que no se
contravengan leyes de orden público. Por consiguiente se considera que el derecho a la
contratación no es ilimitado, sino que se encuentra evidentemente condicionado en sus
alcances, incluso, no sólo por límites explícitos, sino también implícitos; los límites explícitos a
la contratación, conforme a la norma pertinente, son la licitud como objetivo de todo contrato
y el respeto a las normas de orden público, mientras que los límites implícitos, en cambio,
serían las restricciones del derecho de contratación frente a lo que pueda suponer el alcance
de otros derechos fundamentales y la correlativa exigencia de no poder pactarse contra ellos.
En este caso al incorporar modalidades sustitutorias (típicos contratos de naturaleza civil) en
las que no quedan explícitas las condiciones en las que los trabajadores van a prestar sus
servicios, ni mucho menos la garantía de que todos sus derechos van a ser reconocidos; el
contrato se transformaría en un mecanismo que distorsiona derechos laborales o no permite
garantizarlos del modo más adecuado, entonces no cabría la menor duda de que el objetivo
de licitud predicado por la norma fundamental se ve vulnerado, a lo que se suma el hecho de
facilitar que derechos que se consideran constitucionalmente adquiridos e irrenunciables,
puedan verse vaciados de contenido.
En síntesis y considero que si existe una limitación a la libertad de contratar, por cuanto se
afecta la licitud del contrato al pactarse prácticamente la renuncia de derechos laborales, lo
cual sería atentar con el principio de la irrenunciablidad de estos derechos, por cuanto al
hacerse un contrato de naturaleza civil siendo este meramente laboral, los derechos con los
que debería contar el trabajador se ven inexistentes o no garantizados del modo adecuado.