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ANÁLISIS JURÍDICO

La familia es la institución social, permanente y natural compuesta por un grupo de


personas ligadas por vínculos jurídicos emergentes de las relaciones intersexuales, del
matrimonio, de la filiación, adopción y convivencia.

Los elementos de la familia basándonos en la concepción jurídica son: sujeción (de los
integrantes de la familia a uno de los miembros), la convivencia (los miembros de la familia
viven bajo el mismo techo, en la misma dirección, con los mismos recursos económicos)y
la filiación (conjunto de personas que están unidas por la filiación matrimonial o
extramatrimonial).

Placido Vilcachagua Alex Fernando establece que: “La familia como un “instituto natural”,
resulta de la propia esencia del hombre; la familia no fue creada por la voluntad del
hombre, ella viene ya exigida desde sus orígenes”.

La Sociología define a la familia como una unidad social de base comunitaria, constituida
por los lazos naturales originarios y espontáneos creados entre sus miembros.

En la Sentencia del Tribunal Constitucional contenida en el EXP. N° 01821- 2013-


PHC/TC, en su fundamento número once establece que la familia: “A nivel de la
legislación interna, encuentra sustento implícito en el principio- derecho dignidad de la
persona humana y en los derechos de la vida, a la identidad, a la integridad personal, al
libre desarrollo de la personalidad y al bienestar reconocidos en los artículos 1°y 2°, inciso
1), de la Constitución Política…”

Entonces podemos establecer que la familia no es nacida del libre albedrío y disposición del
hombre sino que es en sí misma una institución organizada, que contiene elementos que la
describen y especifican volviéndola necesaria y adaptable a los cambios suscitados dentro
de las relaciones interpersonales del hombre en la sociedad y más aún si nos ubicamos
dentro de una sociedad como es el Perú denominada “archipiélago cultural” por la
pluralidad étnica, social, económica, lingüística y cultural, por lo que resulta difícil
establecer con una misma connotación a la familia, así también lo señala Enrique Bernales:
“en el fondo, esto es irresoluble desde el punto de vista teórico, porque el problema de
“quien es familiar y quien no”, tiene tantas variantes personales y subjetivas que es
prácticamente imposible, por no decir ilegítimo, pretender legislarlo igual para todos. En
estos casos, el juez y el jurista, deberán recurrir a una norma que iguale todos los casos,
evaluando prudentemente las circunstancias” así también los establece Josserand “la
familia se extiende en sentidos diferentes, más o menos comprensivos, que podrían
representarse en círculos concéntricos de extensión variable…” así mismo y aunque falte
una definición única para la familia, nuestra normativa en los artículos precitados regula y
protege a la familia dándole un sustento y reconocimiento jurídico dentro de nuestra
legislación vigente.

Ahora bien, se ha considerado que el derecho de Familia, nace del Derecho Civil, sin
embargo, ya que este último tiene su base en la persona individual, las relaciones de la
familia no pueden quedar regidas solo por criterios de interés individual y la autonomía de
la voluntad, actualmente gran parte de la doctrina considera que es una rama autónoma del
derecho.

El Código Civil en su Libro III “DERECHO DE FAMILIA” artículo 233.- La regulación


jurídica de la familia tiene por finalidad contribuir a su consolidación y fortalecimiento, en
armonía con los principios y normas proclamados en la Constitución Política del Perú.
Trata de regular a la familia de una manera general y concisa valiéndose del apoyo de la
Ley de Leyes del Perú.

Sin embargo, el derecho de familia es considerado como el conjunto de normas e


instrucciones jurídicas que intentan regular las relaciones personales y patrimoniales de los
integrantes de una familia, entre sí y respecto de terceros. Tales relaciones se originan a
partir del matrimonio y del parentesco.

Dentro del Derecho de Familia se encuentra el matrimonio regulado expresamente en el


artículo 234.- “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada por un varón y una
mujer legalmente aptos para ella y formalizada con sujeción a las disposiciones de este
Código, a fin de hacer vida común. El marido y la mujer tiene en el hogar autoridad,
consideraciones, derechos, deberes y responsabilidades iguales.”, así también se encuentra
regulada expresamente en la Constitución Política en su artículo 4, en tanto que la
convivencia se encuentra regulada en el artículo 326° del Código en análisis, donde entre
otras afirmaciones establece que la unión convivencial entre un hombre y una mujer libre
de impedimentos para contraer matrimonio, forman una sociedad de bienes que se sujeta al
régimen de sociedad de gananciales…

Cunado un varón y una mujer deciden contraer matrimonio obedeciendo a los mandatos del
artículo 248° del Código Civil, hacer vida en común y así constituir una familia se someten
a obedecer los lineamientos propios de esta, a adquirir derechos, obligaciones y deberes.
Además al contraer matrimonio los esponsales se convertirán en conyugues y pasaran a
formar un régimen económico que puede regularse a través de los regímenes de “sociedad
de gananciales” o régimen de “separación de patrimonios”. Antes de la celebración del
matrimonio, los futuros cónyuges pueden optar libremente por el régimen de sociedad de
gananciales o por el de separación de patrimonios, el cual comenzara a regir al celebrarse el
casamiento.

Si los futuros cónyuges optan por el régimen de separación de patrimonios, deben otorgar
escritura pública, bajo sanción de nulidad.

Para que surta efecto debe inscribirse en el registro personal.

A falta de escritura pública se presume que los interesados han optado por el régimen de
sociedad de gananciales, así lo establece el artículo 295° del Código Civil.

El Régimen de Sociedad de Gananciales, de modo general, proviene del termino societas,


que es la asociación de personas que cumplen un fin mediante la cooperación, y de
ganancial o gananciales, sinónimo de provecho, utilidad o de lucro nupciales. Mediante esta
sociedad se tornan comunes para el marido y la mujer los beneficios o ganancias obtenidos
indistintamente por cualquiera de ellos, los que les serán atribuidos por mitad- a ellos o a
sus herederos- al disolverse aquella, según lo manifiesta Díez-Picazo Y Guillón, aunque
uno haya aportado más dinero o bienes económicos que el otro.

En este régimen hay dos tipos de bienes: los bienes propios (artículo 302) y los bienes
comunes o bienes de la sociedad, adquiridos por uno u otro durante el matrimonio. El
Código Civil Peruano enumera los bienes propios en su artículo 302° de la forma más
competa posible, estableciendo que todos lo demás son bienes sociales(artículo 310), con-
lo que subsana automáticamente cualquier omisión (CORNEJO) y, asimismo, establece la
presunción iuris tantum de que todos los bienes se reputan sociales.

Asimismo en el artículo 303° del Código en mención reputa que cada cónyuge tiene la libre
administración de sus bienes propios, pudiendo gravarlos o disponer de ellos, en tanto que
respecto de los bienes sociales o comunes, su administración corresponde a ambos
conyugues, sin perjuicio de la representación que uno otorgue al otro para ello(artículo
313°)o del poder especial que se requiere para disponer de ellos o gravarlos, dejando a la
libre disposición de los bienes sociales a cualquiera de los dos conyugues indistintamente
en cuanto se traten de bienes muebles (artículo 315°).

Según Emilia Bustamante los bienes sociales no serán afectados por deudas personales de
alguno de los conyugues, pues se busca preservar la intangibilidad de los bienes
gananciales enfrentando los bienes y derechos de la sociedad conyugal contra los de los
acreedores.

El fundamento económico de la protección de Sociedad de Gananciales es que esta tiene


como fin último la formación de un bien común para los conyugues y en la formación de la
familia como fin supremo de la sociedad. Estos bienes son utilizados para ese fin y para
futuros acuerdos que incrementan el capital de la sociedad conyugal y familiar.

En opinión de Barassi, patrimonio familiar “tiende a asegurar el bienestar de la familia,


impidiendo la enajenación de aquellos bienes inmuebles o títulos de crédito (…) que uno o
ambos cónyuges (antes o después de celebrado el matrimonio), o un tercero constituyan en
patrimonio familiar por escritura pública, a fin de utilizar sus frutos en provecho de la
familia”

Con respecto a las deudas personales contraídas por los cónyuges, en general los bienes
propios de cada cónyuge responden por sus deudas personales, y así las deudas que este
contrajo antes dela vigilancia del régimen de gananciales, no tienen por qué afectar los
bienes propios del otro, ni tampoco los bienes sociales.
En la Casación N° 2008-2000/Cajamarca, se establece: los artículos 307° y 308° del
Código Civil regula como se cubren las obligaciones contraídas por los cónyuges antes de
la vigencia de la sociedad de gananciales. Siendo así, no corresponde discutir los bienes
propios de uno de los cónyuges o los bienes de la sociedad conyugal responderán por las
deudas contraídas o los bienes de la sociedad conyugal responderán por las deudas
contraídas por el otro cónyuge. Lo que corresponde determinar es si la obligación se
contrajo en beneficio del futuro hogar o en provecho de la familia.

Por lo tanto al no estar acreditado este extremo no es procedente que los bienes propios de
uno de los cónyuges o los bienes de la sociedad respondan por las obligaciones personales
del otro cónyuge.

Otro supuesto está referido a la deuda a título personal contraída por uno de los cónyuges
estando vigente el régimen de sociedad de gananciales, deuda personal y que por lo tanto
debe ser honrada con sus bienes propios, no teniendo por qué afectar los bienes propios del
otro.

No obstante, existe una sentencia Cas. N° 938-99 de Lima, expedida por la Sala Civil
Transitoria de la Corte Suprema, que determina que los acreedores de una deuda personal
de uno de los cónyuges pueden dirigirse contra los bienes sociales, determinándose que
está de acuerdo a derecho solicitar el embargo sobre tales bienes, basándose en el derecho
de persecución del acreedor; sin embargo, deja en suspenso la efectividad del embargo
hasta cuando se produzca la liquidación de la sociedad de gananciales, la misma que solo
podrá fenecer por las causales enumeradas en el artículo 318° del CC.

Es necesario recalcar que el consentimiento de ambos cónyuges es suficiente para justificar


que los acreedores puedan agredir los patrimonio afectos en responsabilidad, no obstante
que la deuda pueda calificada ulteriormente como una de carácter común o privativo, solo
será relevante para determinar, a posteriori, los reembolsos entre los patrimonios afectados
a que hubiera lugar.
PLENO JURISDICCIONAL

PLENO JURISDICCIONAL 1998:

ACUERDO N° 6: ACTOS DE DISPOSICIÓN UNILATERAL DE BIENES DE

LA SOCIEDAD DE GANANCIALES

6.1. ¿Qué consecuencias tiene la disposición unilateral de bienes en la sociedad conyugal?

CONSIDERANDO:

Que, de conformidad con el artículo trescientos quince del Código Civil, para disponer
bienes sociales o gravarlos, se requiere la intervención del marido y la mujer, salvo que uno
de ellos dé poder al otro para ese efecto, por lo que están prohibidos los actos de
disposición unilateral de bienes inmuebles o los bienes muebles registrables in intervención
de ambos cónyuges.

Que, si contraviniendo dicha norma se practicaran actos de disposición de bienes sociales


por uno solo de los cónyuges, se incurriría en la causal de nulidad de acto jurídico prevista
en el artículo doscientos diecinueve inciso uno del Código Civil; pvr. falta de manifestación
de voluntad de los titulares de dominio del bien y por ser contrario a las leyes que interesan
al orden público, según artículo V del Título Preliminar del Código Civil.

Que, asimismo, ninguno de los cónyuges puede disponer unilateralmente de todo o parte de
sus derechos y acciones considerados como cuota ideal, por cuanto el régimen de la
sociedad de gananciales es un régimen patrimonial de naturaleza autónoma que goza de
garantía institucional, y que por tanto no puede equipararse a una copropiedad o
condominio.

EL PLENO: POR UNANIMIDAD ACUERDA:

Que, los actos de disposición unilateral de los bienes sociales, inmuebles o muebles
registrables o de derechos y acciones, que pueda hacer uno de los cónyuges sin la
intervención del otro, es un acto jurídico nulo.
Exp. N° 67592, Gaceta Jurídica N° 44, p. 27C: "Para disponer de los bienes de la sociedad
conyugal o gravarlos se requiere la intervención del marido y de la mujer, empero
cualquiera de ellos puede ejercitar la facultad si tiene poder especial del otro".

Res. del Octavo Juzgado Civil de Lima, Diálogo con la Jurisprudencia N° 3, p. 56: "Para la
disposición de los bienes comunes se requiere necesariamente la participación de ambos
cónyuges, por consiguiente, el acto jurídico de compraventa celebrado sin uno de ellos,
adolece de nulidad".
El reconocido jurista Alex Plácido Vilcachagua versa sobre un supuesto no previsto por
nuestra legislación de la siguiente manera: “nuestro sistema requiere que ambos cónyuges
puedan y quieran actuar de común acuerdo, situación normal en el matrimonio. Por ello,
este sistema requiere que ambos cónyuges puedan y quieran actuar de común acuerdo,
situación normal en el matrimonio. Siendo así, ofrece el inconveniente de la imposibilidad
o negativa de uno de los cónyuges para prestar su necesario consentimiento.
Consecuentemente, debe preverse legislativamente un mecanismo de solución a estas
situaciones. Nuestro Código Civil establece la regla de que corresponde, sobre los bienes
sociales, a ambos cónyuges practicar los actos de disposición que excedan de la potestad
doméstica. Sin embargo, no contempla expresamente una solución legislativa a los
supuestos en que uno de los cónyuges no pueda o no quiera intervenir. Estimamos que ella
debe encontrarse en el principio rector de la gestión de los bienes, cualquiera que sea el
régimen patrimonial en rigor: el interés familiar, el cual está implícito en nuestros
ordenamientos por el precepto constitucional de protección de la familia. A partir de ello,
puede recurrirse al órgano jurisdiccional para que autorice supletoriamente la realización
del acto.
Cas. Nº 189598, El Código Civil a través de la Jurisprudencia Casatoria, p.152: "Los bienes
sociales son de propiedad de la sociedad de gananciales, constituyendo un patrimonio
autónomo distinto del patrimonio de cada cónyuge, y por lo tanto no están sujetos a un
régimen de copropiedad, es decir, los cónyuges no son propietarios de alícuotas respecto a
los bienes sociales; por el/o es que, cuando se ejercita un acto de administración o de
disposición de un bien social, quien lo ejercita es la sociedad de gananciales e igualmente,
cuando acontece la liquidación de la sociedad de gananciales, quien transfiere las
gananciales a cada cónyuge es dicha sociedad y no se trata de una mutua transferencia de
derechos entre cónyuges".
Cas. Nº 229998, El Código Civil a través de la Jurisprudencia Casatoria, p. 153: "El tercero
que de buena fe adquiere un derecho real de hipoteca de quien aparece en el registro como
soltero, mantiene su adquisición, aunque después se acredite que éste se encontraba casado
y que el bien era de propiedad de la sociedad conyugal".