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SOCIEDAD CONYUGAL- Cada uno de los socios tiene libertad para

administrar y disponer libremente tanto de los bienes propios como de


los sociales que aporte y adquiera durante su vigencia.

TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL


SALA CIVIL – FAMILIA

Magistrado Ponente: LUIS HUMBERTO OTALORA MESA


Proyecto discutido y aprobado según Acta No. 3-004 C
Radicación No. 2006-133

Tunja, siete (7) de marzo de dos mil siete (2007).

Decide el Tribunal el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra


el auto de fecha siete (7) de diciembre de dos mil cinco (2005), proferido por el
Juzgado Tercero de Familia de Tunja dentro del proceso de LIQUIDACION DE
SOCIEDAD CONYUGAL adelantado por AURA MARITHZA SALAZAR DIAZ
contra YIMY RODRIGO MUÑOZ PEREZ.

ANTE CEDENTE S

El auto recurrido

Decidió declarar imprósperas las objeciones propuestas por la parte demandante a los
inventarios y avalúos; parcialmente probadas las formuladas por el demandado;
excluyó del mismo algunas partidas; aprobó el avalúo presentado por el auxiliar de la
justicia; con las salvedades anteriores le impartió aprobación al inventario y avalúo; y,
condenó en costas a la demandante.

Frente a la objeción de la demandante, tendiente a que se incluyeran las partidas que


fueron denunciadas en la diligencia de inventario y avalúos, el juez consideró que la
misma no cumplía con la exigencia del artículo 601 del C. de P.C., por lo que se
abstuvo de acogerlas con la advertencia de que los bienes que fueron enlistados en el
inventario y de los cuales no se solicitó su exclusión serían aprobados.
Respecto a las objeciones que propuso el demandado, las cuales estaban dirigidas a
que se excluyeran algunos bienes denunciados en el inventario y avalúos porque
consideró que estaban indebidamente incluidos, el A-quo luego de precisar que los
derechos de la sociedad conyugal sobre determinado patrimonio se originan en la
adquisición a título oneroso dentro del matrimonio por cualquiera de los cónyuges, tal
como lo previene el artículo 1º de la Ley 28 de 1932 y que el haber absoluto de la
sociedad conyugal, al tenor de lo dispuesto por el artículo 1781 del C.C. está
compuesto por todos los bienes que ingresan al patrimonio pura y simplemente y sin
contraprestación alguna social, en razón de adquisiciones logradas por los esposos a
título oneroso, de los salarios y emolumentos de todo género de empleos y oficios
devengados durante el matrimonio, así como de los productos de los bienes propios y
de los bienes sociales, concluyó que habiendo adquirido el demandado la camioneta
Ford de placas JAK-610 años antes de haber contraído matrimonio, se trata de un
bien propio; que el tractocamión de placas 498 T-800, por no encontrarse en cabeza
de alguno de los cónyuges desde el 16 de julio de 2002, como lo certifica la Oficina
de Tránsito y Transporte, no puede estar inventariado; que estando demostrado que la
sociedad José María Muñoz y Cía Ltda. se conformó en el año de 1973, las acciones
y derechos del demandado en la misma constituyen un bien propio y como en ningún
momento se está denunciando el rendimiento que pudieron haber tenido dichas
acciones durante la vigencia de la sociedad conyugal y que hayan sido objeto de
gananciales, se excluirá dicha partida del inventario; y, que como no se probó que
para el momento de la disolución de la sociedad conyugal existían por concepto de
arrendamiento de la bodega ubicada en la carrera 6 No. 9-75, de los fletes que se
obtuvieron de la camioneta y del cultivo de papa y zanahoria las sumas señaladas en
la diligencia de inventarios y avalúos, y, por el contrario, se estableció de lo
manifestado por la misma demandante que los gastos del hogar y la compra de
electrodomésticos y demás bienes denunciados en el inventario lo fue con dineros
precisamente que se obtenían de dichos producidos, y no se probó que la bodega
hubiese sido arrendada por el demandado, que la camioneta se hubiese utilizado para
el transporte de víveres u otros elementos, tales partidas no deben conformar el haber
social.

El recurso

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La inconformidad de la demandante con la decisión anterior radica en la exclusión
que se hizo de algunos bienes en los inventarios.

En cuanto al 50% del valor del tractocamión de placas UQT 489, consideró que no
debe ser excluido por estar soportado probatoriamente que fue adquirido a través de
un contrato de leasing firmado por el demandado el 13 de febrero de 1998 y pagado
con capital de la sociedad conyugal por instalamentos hasta completar 35 cuotas de
$4’642.026, y aunque el demandado hizo uso de la opción de compra del vehículo
después de haberse decretado el divorcio, dicho bien debe ingresar al haber social al
tenor de lo previsto en el artículo 1793 del C.C., puesto que fue cancelado por uno de
los cónyuges durante la vigencia de la sociedad conyugal.

Respecto a los frutos y réditos que obtuvo el demandado como consecuencia de las
acciones y derechos que posee dentro de la sociedad José María Muñoz y Cía Ltda.,
los cánones de arriendo de la bodega ubicada en la carrera 6 Sur No. 9-75 de Tunja y
los fletes que produjo la camioneta de placas JAK-610, señaló que por haberse
percibo durante la vigencia de la sociedad conyugal deben hacer parte del haber
social al tenor de lo previsto en el numeral 2º del artículo 1781 del C.C., tal como se
demuestra con las pruebas allegadas, entre ellas la declaración del señor Adriano Díaz
Rodríguez quien afirmó que la bodega fue arrendada a un distribuidor de gaseosa
cuando estaba vigente la sociedad conyugal y en la camioneta le llevaban pedidos de
azúcar y harina y le pagaba el respectivo flete al demandado.

Y sobre los cultivos de papa y zanahoria dijo que conforme al interrogatorio de parte
que rindió ella solamente admitió haber recibido el 20% de la utilidad neta en la
cosecha de papa, mas no valor alguno del cultivo de zanahoria.

Rituada la instancia, se decide el recurso.

C O N S I D E R A C I O N E S:

Restringida la competencia de la Sala a lo desfavorable al apelante, ha de señalarse


que la misma comprende, en consonancia tanto con el auto recurrido como con el
escrito de sustentación (fs. 130 y 131, C.1) solamente lo referente a la exclusión de

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las partidas relativas al 50% del valor del automotor tractocamión distinguido con el
número de placas 489- T-800, modelo 1998; el vehículo Camioneta FORD JAK-610;
los frutos de las acciones a nombre de YIMMY RODRIGO MUÑOZ en la sociedad
JOSE MARÍA MUÑOZ Y COMPAÑÍA LTDA; los cánones de arrendamiento
producidos por la bodega ubicada en la Carrera 6 Sur No. 9-75 de Tunja; el valor de
los fletes producidos por el vehículo JAK 610; y las ganancias del cultivo de
zanahoria realizados durante los años 1999 y 2000.

La sociedad conyugal, única a título universal, que se origina entre los cónyuges a
partir de la unión en matrimonio, tiene una singular naturaleza ya que al contrario de
las sociedades civiles y comerciales, si bien nace al momento del matrimonio, durante
su existencia no actúa como tal, sino que cada uno de los socios tiene libertad para
administrar y disponer sin ninguna atadura tanto de los bienes propios como de los
bienes sociales que aporte y adquiera durante su vigencia a la vez que lo hace
responsable exclusivamente de las deudas que personalmente contraiga, con
excepción de las donaciones y los perjuicios que con dolo o culpa grave le llegue a
causar. Solamente, cuando termina por la concurrencia de alguna de las causas
previstas por la ley, es posible conocer su verdadero patrimonio a la vez que para los
cónyuges surge legitimación para reclamar sobre su verdadero contenido así como
para pedir e intervenir en la liquidación, proceso que tiene previstas oportunidades
para integrar sus inventarios, para contradecirlos y para que se distribuya el activo
líquido. No se trata, como se da a entender por la parte recurrente, que en la
liquidación se haga una rendición de cuentas detallada e histórica de todos los actos
celebrados por cada uno de los cónyuges durante la vigencia de la sociedad conyugal,
pues como ya se dijo hasta tanto tenga vigencia a cada uno le está dado ejercer la
libre administración y disposición de los bienes propios como sociales que figuren a
su nombre, sino, resaltémoslo, de determinar el activo y el pasivo existentes para el
momento en que pierde vigencia, es decir, cuando se disuelve por la concurrencia de
alguna de las causas legales. No interpretar la ley en tal sentido sería dar aceptación a
la hipótesis de que cada cónyuge está obligado a administrar con óptima diligencia
sus respectivos bienes y por consiguiente, el otro cónyuge estaría asistido de la
legitimación jurídica para reclamarle resultados en los términos que se hace para los
poseedores de mala fe. Solamente cuando se invoca su disolución o al momento de
liquidarla y dentro del ámbito de las compensaciones está dado reclamar entre los

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cónyuges por las erogaciones que hayan efectuado a título gratuito en favor de
terceros y los perjuicios que dolosamente o con culpa grave le causen a la sociedad,
además de la sanción de pérdida de su parte cuando distrae dolosamente bienes de la
sociedad (arts. 1803 , 1804 y 1824 del Código Civil).

La Corte en fallo del 1° de agosto de 1979 al referirse a la administración de la


sociedad conyugal en la Ley 28 de 1932 señaló:

“Dicha ley facultó a cada cónyuge para administrar y enajenar libremente los bienes
que adquiera durante el matrimonio, e hizo responsable a cada uno de los consortes
de las deudas que personalmente contraiga, salvo las concernientes a satisfacer las
ordinarias necesidades domésticas o de crianza, educación y establecimiento de los
hijos comunes, respecto de los cuales los cónyuges responden solidariamente ante
terceros, y proporcionalmente entre sí. Pero advirtió que a la disolución del
matrimonio o en cualquier otro evento en que conforme al Código Civil deba
liquidarse la sociedad conyugal, se considerará está existente desde la celebración
del matrimonio y se procederá, en consecuencia, a su liquidación Es entonces
cuando, según el artículo 4° de la citada Ley 28, se deducirá de la masa social o de
lo que cada cónyuge administre separadamente el pasivo respectivo. Los activos
líquidos restantes se sumarán y se dividirán conforme al Código Civil, previas las
compensaciones y deducciones de que habla el mismo código.
“Si esto es así, si cada cónyuge administra y dispone libremente de los bienes que
adquiera durante el matrimonio y si solo cuando se disuelva la sociedad conyugal se
considerará que ésta ha existido desde la celebración de aquél, síguese que, por
regla general, mientras no se disuelva dicha sociedad, ninguno de los cónyuges
puede atacar los actos celebrados por el otro, pues si le fuera permitido hacerlo
antes, esto conduciría en el fondo, a anular la facultad que la misma ley le concede a
cada uno de ellos para disponer libremente de los bienes que adquiera durante la
unión matrimonial” (G.J. CLIC, pág. 257).

Ahora, si como complemento el artículo 1821 del Código Civil señala que disuelta la
sociedad conyugal se procederá inmediatamente a la celebración del inventario y
tasación de los bienes que cada uno usufructuaba o de que era responsable, debe

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entenderse que el fundamento que debía regir era el de la existencia para la fecha de
la disolución de la sociedad.

Se dirá acaso, que durante la vigencia de la sociedad conyugal y dada esa libertad de
administración y disposición pudo existir una actitud dolosa para sacar y ocultar
bienes o sus valores, pero en tal evento, como se anunció antes, la parte podía,
invocando judicialmente tal situación pedir la disolución y la práctica de medidas
cautelares; o, si no lo hizo en oportunidad plantearlos judicialmente para obtener su
ineficacia, las indemnizaciones por los daños padecidos y aún la pérdida del derecho
del socio infractor a favor del otro cónyuge. Por consiguiente, en principio y mientras
esos actos de disposición anteriores a la disolución no sean cuestionados y decididos
judicialmente, los inventarios deberán estar integrados tanto por los activos como los
pasivos que cada cónyuge tuviera para la fecha de la disolución, con la advertencia
que la liquidación primero opera para el activo y pasivo individual y solamente
realizado el mismo se procederá a la suma de los activos líquidos para conformar el
haber definitivo que debe distribuirse.

Recapitulando, para la conformación del inventario de la sociedad conyugal en


materia de inclusión de bienes la regla primera a aplicar es la de la existencia de tales
bienes en cabeza de uno de los dos cónyuges; y si, para entonces, ya no aparecen en
cabeza de uno de ellos porque dispuso dolosamente en desmedro del interés social, el
cónyuge afectado estará legitimado para ejercer las acciones pertinentes para obtener
su reintegro y aún para pedir que se le condene a restituirlo doblado y a perder su
participación en el mismo como lo señala el artículo 1824 del Código Civil.

Asistidos de los comentarios anteriores, la controversia planteada en instancia se


deberá resolver determinando si ciertamente los bienes que se señalan como sociales
existían para la fecha en que se disolvió la sociedad conyugal, pues de ser así deberán
hacer parte de los inventarios, en caso contrario, hasta tanto no se cuestionen y dejen
sin efectos los actos dispositivos, no podrán ser incluidos.

Los vehículos. Siendo bienes muebles, en consonancia con el artículo 1781-4 del
Código Civil, siempre ingresan al haber de la sociedad conyugal. Solo que si el aporte
se hace al momento del matrimonio o se adquiere durante él a título gratuito, la

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sociedad al liquidarse debe compensarle al aportante el valor que tenía para la fecha
del aporte o de la adquisición respectivamente. Dice el texto:

“Art. El haber de la sociedad conyugal se compone...


“4. De las cosas fungibles y especies muebles que cualquiera de los cónyuges aporte
al matrimonio, o durante el adquiere (sic); quedando obligada la sociedad a restituir
su valor según el que tuvieron al tiempo del aporte o de la adquisición”.

Versando la controversia en torno a los vehículos camioneta Ford con placas JAK 610
y tractocamión distinguido con la placa UQX 489 T800, en consonancia con lo
dicho es pertinente señalar:

En cuanto al primero, que era de propiedad del cónyuge JIMY RODRIGO MUÑOZ
PEREZ para la fecha del matrimonio, el mismo es bien social porque tenía la
naturaleza de bien mueble, pero la sociedad asume la carga de compensarle el valor
que tenía para la misma. El remedio en este caso, es incluyendo dicha compensación
a través de inventarios adicionales para que pueda ser controvertido dicho valor.
Entonces, como la providencia recurrida lo excluyó, tal determinación debe ser
revocada.

Ahora en torno al tractocamión, según el certificado de tradición expedido por la


Secretaría de Tránsito de Tunja, oficina ante la cual aparece inscrito, el demandado
fue titular de la mitad del derecho de dominio desde el 31 de octubre de 2001 hasta el
16 de julio de 2002, luego habiéndolo adquirido luego de haberse decretado mediante
sentencia de fecha 23 de octubre de 2001 la disolución de la sociedad conyugal, ese
acto de adquisición ocurrió cuando la sociedad había terminado, por lo que no puede
entenderse que sea bien social. Distinto es que para el momento en que se disolvió la
sociedad conyugal pudiera existir un crédito emanado del contrato de LEASING que
pudiera considerarse dentro del haber social, pero como tal asunto no fue objeto de
inventario ni de decisión en el auto recurrido, la Sala carece de competencia para su
análisis y decisión. Reiteremos en el punto, distinto es incluir en los inventarios el
derecho de dominio sobre un automotor como social a un crédito personal surgido de
un contrato, por lo que no es dable identificarlos y darles igual tratamiento; y siendo
solamente el tema de decisión el derecho de dominio, en cuanto el mismo no tenía

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existencia para la fecha de la disolución, estuvo viene negada su inclusión en los
inventarios.

Las Cosechas. Como se indica en la providencia recurrida, si bien la parte recurrente


cuestiona que se debe incluir una cantidad correspondiente al valor de unos frutos que
fueron percibidos por el cónyuge durante la vigencia de la sociedad conyugal, en
cuanto éste se ha opuesto, era a la recurrente a la que le correspondía probar que para
la fecha del matrimonio existía el valor de esos frutos en el patrimonio del otro
cónyuge, más como las pruebas traídas con el fin de satisfacer dicha carga si bien da
razón de haberse plantado un cultivo, en cuanto el mismo ya había sido recolectado y
dispuesto, por esa sola circunstancia no puede arribarse a la conclusión de existir su
valor como bien social para la fecha de la disolución, por lo que estuvo bien su
exclusión.

Respecto de los arriendos, si como se ha afirmado el bien no venía siendo


usufructuado por los cónyuges sino por una tercera persona, cual era ANA ELISA
PEREZ DE MUÑOZ, tampoco puede afirmarse de la existencia de tales frutos
civiles, por lo que igualmente no procede su inclusión en los inventarios. Reiteremos
que lo que importa para el caso es la existencia del bien o valor para la fecha
enunciada, no que en el pasado uno de los cónyuges los hubiere percibido.
Agreguemos, con sustento en lo dicho al inicio, que lo que importa es demostrar que
ciertamente el cónyuge percibió esos frutos y que los mismos tenían existencia en el
activo patrimonial del cónyuge del que se reclaman, situación que no se ha probado
en este proceso.

Frutos producidos por el vehículo camioneta Ford JAK-610. Siendo este vehículo de
carácter particular en principio mal podía ser explotado en actividades de servicio
público. Ahora si ciertamente, no obstante el impedimento anterior, el cónyuge lo
explotó en acarreos, para que éstos pudieran ser atendidos como activo era necesario
que para la fecha de la disolución de la sociedad conyugal tuviera el monto dentro de
su patrimonio. No tratándose de un proceso de rendición de cuentas sino de
inventarios de activos y pasivos, lo que no existe mal puede pretender incluirse dentro
de los primeros, por lo que no estando demostrada tal situación de manera cierta, la
exclusión que se hizo tiene respaldo legal.

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Frutos de las acciones en la sociedad JOSÉ MARIA MUÑOZ Y CIA. LTDA.
Igualmente y con el mismo criterio de los anteriores, en torno a los rendimientos de
las acciones, era necesario no solamente probar la existencia de la sociedad, la
participación del cónyuge como socio, sino los rendimientos correspondientes y la
vigencia para el momento en que se extinguió la sociedad conyugal, lo que era
posible lograrlo acudiendo a las constancias y balances de la sociedad. Mientras de
manera cierta no se establezca tanto los rendimientos como su equivalente
económico, mal podría ser incluidos como un activo cierto y concreto que debe ser
atendido para integrar el haber de la sociedad conyugal.

Agreguemos a lo anterior que para los inventarios de la sociedad conyugal, si bien se


debe observar la ritualidad señalada para los procesos de sucesión, igualmente deben
atenderse y aplicarse las normas específicas sobre liquidación de la sociedad
conyugal. Y como éstas, según se dejó expuesto, imponen primero un inventario
individual tanto de activos como pasivos para cada uno de los cónyuges orientados
por los bienes sociales y las deudas personales, para concluido determinar si el
resultado es positivo o negativo, lo primero que debe en este caso cumplirse es con tal
ritualidad, que en verdad es lo que no ha ocurrido. Solamente procediendo en
consecuencia es pertinente determinar si el balance definitivo de las operaciones
económicas efectuadas por cada uno de los cónyuges durante la vigencia de la
sociedad conyugal conduce a una activo líquido que deba ser agregado al positivo del
otro cónyuge, porque si realizadas estas liquidaciones individuales no resulta activo
que aportar porque los pasivos eran mayores o el activo y el pasivo eran cero, nada
habrá finalmente que repartir.

Recapitulando, no obstante que la etapa de inventarios no se ha ajustado con rigor a


las reglas que la regulan, en cuanto respecto de los bienes denunciados y no acogidos
no se probó su existencia, la providencia que así lo dispuso se mantendrá en esta
instancia.

Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Tunja, en Sala Civil –
Familia de Decisión,

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R E S U E L V E:

PRIMERO.- REVOCAR el auto apelado de fecha siete (7) de diciembre de dos mil
cinco (2005), proferido por el Juzgado Tercero de Familia de Tunja dentro del
presente proceso, en cuanto excluyó de los inventarios y avalúos el vehículo
Camioneta FORD JAK-610.

SEGUNDO.- INCLUIR dentro de los inventarios del haber social el vehículo


Camioneta FORD JAK-610.

TERCERO.- CONFIRMAR el auto apelado, respecto de la exclusión que hizo de los


demás bienes.

NOTIFIQUESE y OPORTUNAMENTE DEVUELVASE EL EXPEDIENTE AL


JUZGADO DE ORIGEN.

LUIS HUMBERTO OTALORA MESA LILIA CORREA PEREZ


Magistrado Magistrada

LUZMILA CHAVES DE VARGAS


Magistrada

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