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Alumno: Luis Alberto Hernández Navarro

Materia: Psicodiagnóstico

Restitución internacional.

Nos encontramos en presencia de un caso de sustracción internacional de menores cuando


un menor es trasladado o retenido ilícitamente en un estado distinto al de su residencia
habitual.

Para remediar esta situación, los Estados han realizado grandes esfuerzos, tendientes a
proteger internacionalmente a los menores de los efectos perjudiciales de su sustracción o
retención ilícitas y a establecer procedimientos para su pronta restitución al Estado de su
residencia habitual.

Muchas veces, los padres que trasladan a sus hijos desde el lugar de su residencia habitual
lo hacen con el simple propósito de regresar a sus países de origen o buscando mejores
horizontes laborales, sociales o de otro tipo. Pero en numerosos casos, los
desplazamientos se producen específicamente con miras a establecer una
competencia judicial artificial, que el sustractor considera más favorable para su
pretensión de tenencia, buscando así legitimar la situación de hecho que él mismo creó.

Los niños, niñas y adolescentes víctimas de la sustracción enfrentan graves riesgos y


peligros, no solo emocionales sino también físicos, pues estos niños por lo general son
obligados a mantener una vida nómada, con identidades falsas y hasta con la privación de
la educación y atención médica necesarias.

Es trascendental que en estos casos el niño, niña o adolescente sea restituido lo más
rápidamente posible hacia el país donde tenía su residencia habitual, es decir, al lugar
donde tiene su familia, sus amigos, su escuela, su idioma, etc, para que sean los jueces de
ese país los que resuelvan lo relativo a la patria potestad, tenencia y visitas.

En los casos de restitución internacional los informes que indefectiblemente ordena el juez
y generalmente son pedidos por las partes consisten en la realización de informe
socioambiental en el domicilio donde actualmente reside el niño, niña o adolescente cuyo
retorno es peticionado, entrevistas psicológicas con el niño y sus progenitores y audiencia
con el menor de edad.
A través de ellos se intenta probar que regresar al estado requirente constituiría un grave
riesgo, exposición a un peligro grave físico o psíquico o que el menor de edad padecería
situaciones intolerables.

El juez debe tener presente y muy claro que las intervenciones de los profesionales en
forma interdisciplinaria deben dar respuesta a los siguientes interrogantes: “sobre qué debe
versar el informe”, “para qué se realiza”, “modo debe llevarse a cabo”.

El qué, el para qué y el cómo. Debe enfatizar que estos interrogantes se encuadran en un
proceso de restitución internacional, pues se busca un cambio de mentalidad en estos
operadores.

El primer síntoma que padece un niño, luego de ser sometido a una retención ilegal o
traslado, es la aparición de un síndrome general de adaptación, proceso más conocidocomo
estrés. Dado la magnitud del cambio vital que conlleva consecuencias desagradables, los
niños presentan dificultades para adaptarse a la nueva situación y se potencia el estrés
prolongándose en el tiempo.
Alumno: Luis Alberto Hernández Navarro
Materia: Psicodiagnóstico

Es por ello que el primer punto de la pericia consiste en que se determine si se detectan en
el niño, niña u adolescente indicadores generales de estrés y, en su caso, cuáles son.
Desde el punto de vista psicológico deberán ser considerados síntomas tales como tristeza,
llanto, ideación sobre inutilidad, apatía, desmotivación, insomnio, excesiva preocupación,
tensión, miedos, intranquilidad. Se deberá prestar especial atención a las alteraciones de
la conducta representadas por ira, agresividad comportamiento antisocial (especialmente
en adolescentes).

Lo segundo que se debe investigar y solicitar como punto de pericia es la presencia de un


trastorno por estrés postraumático(TEPT). Éste se define como aquel conjunto de signos
y síntomas que sobreviene después que un menor presencia o experimenta un
acontecimiento traumático extremo, o escucha sobre éste. El menor de edad reacciona
esta experiencia con miedo e indefensión, revive persistentemente el suceso e intenta evitar
recordarlo. Estos síntomas deben persistir un mes después del suceso o aparecer dentro
de los seis primeros y deben afectar significativamente áreas importantes de la vida
(escuela, familia, amistades).

Lo tercero es requerir del perito que evalúe la presencia de indicadores emocionales que
reflejan aquellos signos objetivos que no están relacionados con la edad y maduración del
niño, sino que evidencian sus ansiedades, preocupaciones y actitudes. El psicólogo, de
acuerdo a su experiencia, deberá conducir las entrevistas y aplicar las técnicas que
considere convenientes. Son importantes hallazgos de respuestas de evitación activa o
pasiva. En estos casos, el niño lleva a cabo una acción que evita o impide la aparición de
las situaciones que provocan las respuestas ansiosas, o interrumpe el curso de una
actividad, logrando de esta manera que el objeto o situación que provoca la respuesta
ansiosa no se presente.

También se debe tomar nota de las denominadas respuestas de escape que consisten en
el alejamiento de la situación u objeto temido, cuando ésta se presenta de forma inesperada
o por presión social. A la par, hay que estar atento a las respuestas motoras alteradas que
constituyen el conjunto de conductas o perturbaciones de conductas motoras verbales (voz
temblorosa, bloqueos, repeticiones) y no verbales (temblores, tics, muecas faciales) que se
observan cuando la situación obliga a que el niño permanezca ante el objeto o evento
temido.

Fuente:

- http://www.juscorrientes.gov.ar/wp-content/uploads/restitucion-
menores/pdf/2015/Art_Dra.Sosa_.pdf?iframe=true&width=95%&height=95% (fecha
de consulta: 09/04/2018)