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PROYECTO FINAL DE INGENIERÍA CIVIL I

Ingeniero:

Javier Eduardo Arrieta

Alumna:

Kenny Meredith Primo Melgarejo

Sección:

091289>09N01

Ciclo Académico:

2018 –I
Caro, C. (2010, Septiembre)

Fuente: Artículo de revista online. Bit.

Recuperado de http://biblioteca.cchc.cl/datafiles/22443.pdf

ESTRUCTURAS TSUNAMI-RESISTENTES A PRUEBA DE OLAS

A pesar de los esfuerzos que se han realizado en aplacar los efectos de los fenómenos

geológicos, poco o nada se ha podido lograr. Como se pudo observar en el sismo de 8.8° que

afectó la zona centro- sur de Chile el 27 de Febrero del 2010 producido por la subducción de

la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana.

Como consecuencia, el sismo generó una alteración en el fondo marino lo que produjo a su

vez que las costas de Chile fueran impactadas por olas de gran altura, haciendo que las

viviendas y construcciones ubicadas cerca de la costa fueran fácilmente removidas y

arrastradas, siendo las de madera destruidas en su totalidad (salvo palafitos). Debido a que

existen dos fuerzas hidrodinámicas que afectan a la estructura: la primera por la propia acción

del impacto de las olas con el borde costero y la segunda debida a las fuerzas erosivas por la

elevación y descenso del nivel del agua. “Los efectos secundarios sobre las estructuras son

causados principalmente por las fuerzas erosivas del agua al interactuar con el medio.

Ejemplos son la pérdida del soporte del suelo producto de la erosión del terreno o cuando las

fuerzas de elevación crean momentos de giro, donde una estructura puede ser levantada de

sus cimientos o una embarcación soltada de sus amarras. En esta situación, las estructuras son

transportadas en la dirección de las corrientes y el daño es causado por despojos flotantes de

embarcaciones, autos y construcciones, entre otros” Winckler, Reyes y Contreras (como se

citó en Caro, 2010).

Este problema se pudo observar en las cabañas de madera asentadas sobre pequeños pilotes

en las cuales las fuerzas de socavación fueron fatales, e incluso si estas no actuaban, de igual
forma fueron arrasadas debido a que dichas construcciones poseen sus uniones armadas con

clavos, siendo afectado por la erosión del agua y posteriormente arrastradas por el flujo.

Las estructuras parcialmente afectadas fueron las de albañilería y adobe, aunque esta última

disminuye sus propiedades mecánicas al contacto con la humedad generando problemas de

habitabilidad, sin embargo algunas construcciones de concreto armado o albañilería reforzada

no fueron devastadas y las de palafito que resistieron de buena forma el paso del tsunami.

Por lo que se elaboraron varias tipologías de viviendas tsunami-resistentes guiándose de

palafitos, pero no tradicionales. En los que el primer piso sólo está habilitado para actividades

que no comprometen la vida de las personas, es decir, que podría ser arrastrado pero sin

afectar la resistencia de la construcción ni la vida de estas, ya que las personas se

encontrarían en el segundo nivel donde se ubicará la parte superior de la casa.

Para planificar la reconstrucción de la costa se debe evaluar el peligro sísmico para cada zona

así como definir medidas de mitigación del daño que tienen como objetivo disminuir el

número de pérdidas humanas y el daño en las construcciones. La primera medida sería

permitir que el borde costero sea de uso para actividades turísticas y gastronómicas ya que

podrían ser dañadas sin tener graves consecuencias, a diferencia de que fuesen permitidas

para actividades de primera necesidad como educación, salud, bomberos, policías y

supermercados. Como segunda medida está la construcción de parques de mitigación, los

cuales piensan reducir hasta en un 40% la fuerza de impacto de las olas. Para ello es

necesario el uso de especies de buena adaptación al clima local, con raíces profundas y

vegetación frondosa. Una tercera sería el uso de muros de protección o rompeolas para

proteger las zonas costeras.

Por lo que es evidente que se debe construir tomando en cuenta estas catástrofes, evitando

muertes y daños graves en infraestructura. Hay que construir a prueba de olas.


Mas, E. (2009)

Fuente: Tesis online. Universidad Nacional de Ingeniería Facultad de Ingeniería Civil.

Recuperado de: http://cybertesis.uni.edu.pe/bitstream/uni/826/3/mas_se.pdf

"ESTRUCTURAS DE CONCRETO ARMADO TSUNAMISISMORRESISTENTES

BASADAS EN EXPERIENCIAS DE LOS SUTNAMIS EN EL OCEANO INDICO (2004)

Y CAMANA (2001)"

Actualmente existen más edificaciones con diseños sismoresistentes a diferencia de las

resistentes a los tsunamis, a pesar de que ambos fenómenos geológicos aquejan las

construcciones a nivel mundial. Esto puede deberse a que aún no se establece ninguna norma

que oriente y guíe al ingeniero con el diseño tsunami-resistente. Los daños causados por los

tsunamis son innumerables y esto se debe a que, como no se puede prever con exactitud en

qué dirección vendrá la ola, los muros de las edificaciones tiendan a bloquear el paso de la

ola lo que provoca que la presión sobre él se incremente causando mayor destrucción. Por

otro lado tenemos a la fuerza de succión, que a su vez ataca a la estructura junto con los

escombros arrastrados por las olas que funcionan como proyectiles. Estos aspectos, entre

otros, son parte del comportamiento de los tsunamis en la costa y sus efectos en las

edificaciones.

Todo esto se pudo observar en los daños causados el 23 de Junio del 2001 en Camaná, Perú;

el 26 de Diciembre del 2004 en Sumatra, Indonesia y el 15 de Agosto del 2007 en Pisco,

Perú. Siendo la segunda la más afectada en cantidad de víctimas y en estructuras. Pero de las

que se pueden resumir las siguientes características:

- Gran parte de las estructuras que sufrieron daños leves se encontraron ubicadas detrás

de otras, sirviendo éstas de protección, además de la presencia de vegetación que

contribuyó a disminuir la energía del impacto del tsunami.


- La construcción con espacios libres en el primer nivel ayudó a que el impacto

disminuyera permitiendo el flujo libre de las aguas.

- Las estructuras de concreto armado mostraron un mejor comportamiento, a pesar de

que no fueron construidas para tal fin.

- La mayoría de las construcciones que resistieron fueron turísticas, mezquitas y

hoteles.

Por lo que se deben considerar diversos criterios para favorecer el comportamiento de las

estructuras frente al tsunami. Primero, en el planeamiento urbano se tendrá en cuenta: la

ubicación respecto a otras edificaciones, la presencia de vegetación y colchones verdes

que reduzcan el impacto, construcción de estructuras sobre el nivel de inundación y la

distribución de uso respecto a la distancia al litoral.

Segundo, para el proyecto arquitectónico se tendrá presente: el diseño con espacios libres

y aberturas en niveles inferiores, la orientación de estos en forma paralela al flujo e

impacto de las olas y la orientación de elementos no estructurales perpendicular al flujo.

Tercero, en cuanto a los criterios en la ingeniería se debe poner atención especial a los

elementos estructurales que soportan las fuerzas de impacto, así como en la cimentación

que sufre procesos de licuación y erosión, y finalmente la calidad de materiales y proceso

constructivo.

Por todo lo descrito, es necesario implementar los planes de mitigación en las estructuras

fortaleciendo los códigos y normas de edificación nacional así como las exigencias

municipales, teniendo como fin salvaguardar vidas y reducir el efecto de los tsunamis en

las estructuras sin causar daños significantes, para su posterior uso. Se debe construir

pensando en el futuro, y este es la construcción tsunami-resistente.


Vidaud. E. (s.f.)

Fuente: Artículo online. Revista Cyt.

Recuperado de: http://www.revistacyt.com.mx/pdf/septiembre2014/ingenieria.pdf

MUROS ROMPEOLAS DE CONCRETO EN JAPÓN, PROTECCIÓN FRENTE A

TSUNAMIS

Cada vez la fuerza de la naturaleza propone desafíos más grandes para el hombre, tal es el

caso de los japoneses los cuales sufrieron el terremoto más potente en toda su historia el

11 de Marzo del 2011. Con una duración de 6 minutos y alrededor de 1235 réplicas el

cataclismo dejó innumerables víctimas y daños estructurales a su paso. Bien es sabido que

ellos siempre están a la vanguardia en la tecnología sismo y tsunami-resistente aun así

fueron sorprendidos por un terremoto de magnitud 9 que generó un tsunami donde las

olas llegaron a medir 40 metros.

A través de los siglos los japoneses han optado por varias medidas de protección contra

los tsunamis como: la planta de bosques costeros usados como barreras para disminuir el

impacto de las olas, programas de capacitación y simulacros de evacuaciones, programas

de promoción y desarrollos de construcciones sismo-resistentes y la construcción de

diques y rompeolas a lo largo de la costa, sin embargo habían previsto un tsunami de

magnitud 8, lo que es habitual en Japón, pero no el que sufrieron en el 2011, lo que les

llevó a replantear toda la tecnología creada y el dinero invertido para sus construcciones.

Por lo que debió de establecer medidas más certeras para prevenir tan desastrosas

consecuencias. Como primera medida está la construcción de grandes muros rompeolas

de medidas nunca antes vistas, por lo general de concreto armado ya que se comporta

muy bien frente a un tsunami, alrededor de las ciudades costeras de Japón. La cual estaría

compuesta por una red de grandes diques de casi 17 metros en algunas zonas, y en otras
más vulnerables alcanzarían los 30 metros. Sin embargo, existen debates en el rango de

protección que puede brindar la estructura, ya que se usaron antes pero en menor tamaño

ofreciendo a la población una falsa sensación de seguridad contribuyendo así en el

elevado número de víctimas. Además, otros piensan que su construcción resulta

demasiado cara y que afecta el paisaje de las playas considerándolo deprimente. A pesar

de esto, el gobierno ha optado por invertir en el sistema ya que lo considera necesario.

Como segunda medida se encuentran los bosques costeros, aunque algunos piensen que

hace más mal que bien ya que dos tercios de ellos fueron arrasados durante el terremoto

sucedido, el gobierno japonés decidió invertir en su replantación. Los defensores de esta

idea sostienen que los árboles además de ayudar a protegerlos contra el viento que detiene

la arena levantada también sirven para disminuir el impacto de las de los tsunamis.

Y como tercera medida se optó por la clasificación de zonas en cuanto a vulnerabilidad,

prohibiendo así la construcción de residencias, hospitales u otras estructuras vitales en las

denominadas “zonas rojas” en las que es probable llegar a profundidades de 4 metros,

pudiendo ser usadas para la construcción de industrias ya que la evacuación del personal

es mucho más factible. En cambio, en donde sí se pueden construir residencias, sólo si

estas se hacen sobre pilotes o de concreto armado, son las zonas amarillas en las que el

agua puede llegar a niveles de entre 2 y 4 metros.

Por lo que se espera que al aplicar todas las medidas ya mencionadas reducir la

mortalidad frente a estos fenómenos y daños estructurales en las edificaciones. Aunque se

sabe que con la fuerza de la naturaleza nada es predecible en su totalidad, el gobierno

japonés seguirá invirtiendo en medidas de mitigación ya que es el país que más lo

necesita, además de apoyar económicamente centros de investigación.

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