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Reseña individual

Lectura: Poder y participación: Una unión inseparable (Cap. 2). En Ferullo


de Parajón, A. (2006). El triángulo de las tres “P”. Psicología, participación y
poder.

Jacqueline Ingrid Pérez Suasnabar


Abril 2018.

Pontificia Universidad Católica del Perú.


Escuela de Posgrado – Maestría en Psicología Comunitaria.
Fundamentos y ética en la psicología comunitaria.
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Hablar del poder dentro de la psicología comunitaria es importante y complejo pero,

qué entendemos por poder, en la lectura indica que existe una falta de acuerdo al respecto,

además de una gran amplitud dada al termino poder. En ese sentido nos enmarca el poder

considerando la visión de la psicología.

Podemos clasificar los enfoques desde un punto de vista teórico que nos ayude a

comprender sobre lo que el poder es, nos daremos cuenta en el proceso de esta reseña que

estas características del poder se van a ir relacionando entre sí:

Desde el punto de vista del alcance que se le atribuye, tenemos:

a. Sentido restringido: Entendido desde la fuerza ejercida sobre los otros, obligar

a otros a seguir una acción determinada, incluso con uso de la violencia. Ello

implicaría el enfrentamiento de las partes. (Vander Zanden, 1986).

b. Sentido amplio: Tener fuerza, tener la facultad o medio de hacer una cosa. La

fuerza como energía, vigor, potencia. Platón decía que los seres no son otra cosa

que potencia, por ello se diría que el poder es inherente al ser, está siempre

presente y se impregna en todo lo humano.

En ese sentido una significación conveniente del poder es la de Ponsati (1993)

que dice que, es la potencia de una o más voluntades para que actúen en un

determinado sentido y de una cierta manera. A esto añade la autora una

modificación “para que se actúe” poniendo de relieve también el poder sobre

uno mismo.
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Desde el punto de vista del tipo de enfoque:

a. Aproximación Individualista: El poder como un objeto, una característica,

atributo personal, relacionado más con la fuerza, siendo una mirada más estática

y rígida.

b. Aproximación Relacional: Postura más dinámica, el poder como un proceso.

Subraya que el poder no se ejerce en el vacío, es necesario un referente, en otras

palabras otro. Es así que Hawley (1963) señala que todo acto social es un

ejercicio de poder.

Foucault defiende fuertemente el carácter relacional del poder, que luego estas

relaciones e interacciones sociales constituyen la formación de subjetividades

en los individuos. Detrás de las cosas existen relaciones de poder que las han

posibilitado. Así mismo propone el oponerse al pensamiento de lo mismo,

buscando abrir más posibilidades para reflexionar sobre lo que ha sido excluido

por el pensamiento hegemónico, dominante, rescatando la microfísica del

poder, que en resumen sería lograr pequeñas transformaciones desde el nivel

individual y el espacio más cercano que nos rodea, aspirando a reivindicaciones

acotadas y precisas como describe la autora.

El poder no solo es represivo, también puede ser productivo y positivo. Es así que

nos invita a enfocarnos en la forma en cómo se ejerce el poder.

Señala también que donde hay poder habrá resistencia, siendo parte constitutiva del

poder, y de igual forma está distribuida de manera irregular, es múltiple e integrable.


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Presenta a la contradicción como motor de vida del ser humano siempre presente

que se va a expresar en los conflictos, ello enfatiza aún más la visión relacional del poder,

ya que señala que el poder como potencia solo puede desplegarse a través de los otros.

Finalmente nos presenta la participación como ejercicio de poder y la importancia

de ello desde la psicología, remarcando su carácter desde el poder hacer como proceso

activo donde los individuos asumen responsabilidades y contribuyen al desarrollo de su

comunidad. De otro lado desde el poder ser, siendo la participación, un derecho y condición

para la autorrealización y la libertad.

Toda participación supone la afectación del sujeto a la vez que se van dando

procesos de identificación.

Análisis personal y conclusiones:

El poder se ejerce de forma desigual en un entramado de múltiples y complejas

relaciones sociales donde surgen resistencias que también son inherentes al poder y está

motorizado por las contradicciones expresadas en los conflictos.

Pensar que toda participación es ejercer poder, me conlleva a atribuirme más

responsabilidad sobre mis formas de actuar y redundando, sobre mis formas de participar

siempre en relación a los otros, ya que esto supone también, que tendrá efectos o

afectaciones sobre mí existencia ya que el poder o potencia es inherente al ser y esto

construye y deconstruye constantemente subjetividades e identidades. En conclusión la

participación ligada al cómo se ejerce el poder puede derivar en transformaciones

individuales y colectivas de diverso índole y carácter.