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V JORNADAS INTERANCIONALES DE PROBLEMAS

LATINOAMERICANOS: LOS MOVIENTOS SOCIALES FRENTE A LA


RESTAURACION NEOLIBERAL

SIMPOSIO Nº 39:

Titulo: “Juan Lazarte y Deodoro Roca, testigos y protagonistas de la


Reforma Universitaria”

Eduardo Gabriel Taleti


Escuela de Historia, Facultad de Humanidades y Artes
Universidad Nacional de Rosario
eduardotaleti@gmail.com

INTRODUCCIÓN
Próximo a cumplirse el centenario de la Reforma Universitaria, está continúa siendo
un acontecimiento de gran impacto tanto en nuestro país como en el resto del continente,
que mantiene aún vigente su propuesta. En consecuencia, es significativa la cantidad de
investigaciones, estudios y reseñas efectuados por diferentes autores en los distintos
períodos de la historia contemporánea, que tratan la realidad de las universidades y el
movimiento estudiantil en la Argentina y América Latina.
A partir de una revisión de los antecedentes sobre el tema, se observa que varios de
estos trabajos, más allá de la reseña de la mencionada Reforma Universitaria, se
resignifican desde la mirada del autor que aborda problemáticas relacionadas a su propio
tiempo. Tal es el caso del artículo de Adriana Pons (2010), en el cual no sólo reflexiona
sobre la trascendencia que tuvo la Reforma en general, sino que abordando el estudio de la
perspectiva de Juan Lazarte en 1935, plantea la necesidad de volver a este autor libertario
comprometido con su tiempo, en función a que la “universidad argentina no ha logrado

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revertir el curso confeccionado en los días del menemismo, atada a una Ley de Educación
Superior que orienta sus saberes y su formas más hacia reglas del mercado que a la
construcción de conocimientos conforme a las necesidades de la organizaciones sociales
populares” (Pons, 2010:44).
Por lo que esta ponencia hará un abordaje de la Reforma desde la perspectiva de
dos de sus protagonista e ideólogos, Juan Lazarte y Deodoro Roca que siguieron
reflexionado sobre los acontecimientos de 1918, en las décadas posteriores.

Juan Lazarte
Juan Lazarte nació en Rosario en 1891, falleció en San Genaro en 1963, estudio en el
Colegio Nacional de Rosario, se recibió de profesor de Ciencias Naturales en La Plata con
Florentino Ameghino y Ciencias Biológicas en el Instituto Nacional del Profesorado
Secundario, en Buenos Aires. En 1916 viajó a Nueva York para perfeccionarse en la
Universidad de Columbia con el biólogo Thomas Morgan, en septiembre de 1917, cuando
Estados Unidos ingresó en la Primera Guerra Mundial, volvió al país y fue a Córdoba, en
cuya Universidad se gradúa como médico.
Como militante anarquista estuvo influenciado por los pensadores socialistas
libertarios, entre ellos, Mijaíl Bakunin, Errico Malatesta, Élisée Reclus, Pedro Kropotkin,
Jose Ingenieros entre otros. Fue camarada de Diego Abad de Santillán famoso republicano
que formo parte del gobierno Catalán durante la 2º Republica y lucho en la Guerra Civil,
autor de “Por que perdimos la guerra” (1940).
Escribió más de cincuenta obras de variadas temática, editadas en Barcelona,
México y Argentina. Incluyen temas como la socialización de la medicina, siendo pionero
en este aspecto con sus libros “Socialización de la Medicina” y "La salud no es un capital
individual sino social" en los que reflexiona sobre su viaje a la Unión Soviética y elabora
propuestas para la puesta en práctica en el ámbito de la salud pública. Fue fundador y
miembro de la comisión directiva de la Federación Médica de Santa Fe desde 1933 a 1953,
fundador e integrante del consejo de la Confederación Médica de la República Argentina
(Comra) y director de su revista hasta de su muerte.

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Comprometido con los avatares políticos nacionales e internacionales, sociales y
culturales de su época, en 1932, publica “La revolución sexual de nuestro tiempo:
psicología y crisis del matrimonio” sostiene que la prostitución es consecuencia del
matrimonio, que eliminando esa institución y permitiendo a hombres y mujeres la unión
libre, transitoria o permanente, se terminaría con la prostitución. En ese mismo año,
también escribe “La locura de la guerra en América Latina” a comienzos de la Guerra del
Chaco 1932-19351.
En 1935, con la colaboración de Laudelino Ruiz, un republicano español
impulsor de múltiples iniciativas culturales en Rosario 2 , publica su libro“La Reforma
Universitaria líneas y trayectoria”.
Siguiendo a Pons (2010), resulta de interés a los fines de este trabajo revisar el
posicionamiento que plantea Lazarte en su obra, en la que desarrolla un análisis de la
Reforma argumentando las razones de su éxito parcial en el contexto de la década del 30.
Lazarte enfoca su análisis e incluye movimientos que trascienden al contexto universitario,
tal como es el caso del movimiento obrero, al que considera imprescindible como factor de
cambio.
Es importante tener en cuenta que, el año de publicación del libro de Lazarte,
participa de la creación de la Federación Anarco Comunista Argentina (FACA) –con
marcada influencia sobre el movimiento estudiantil de la Universidad de la Plata- que se
presenta como una nueva estrategia frente al impacto que tuvo en el anarquismo argentino
el golpe del General Uriburu en 1930. En este contexto, la interpretación de Lazarte sobre
los hechos de 1918, esté atravesada por una perspectiva vinculada a las problemáticas de la
década del 303.
CONFORMACION DE LA REFORMA
Un acercamiento comprensivo a la Reforma solicita tener en cuenta el particular
momento en el cual se desarrolló. Halperin Donghi (2007), refiere que Julio V. González

1
En este libro sostiene que la “Revolución Técnica” conlleva a un aumento tanto de la producción como del
desempleo, lo que limita el mercado interno sumado a esto el Crack del 29, es entonces la guerra la única
salida que el establishment le encuentra a la crisis.
2
Laudelino Ruiz en 1931, funda en Rosario su propia librería y editorial la que publica varios títulos de
Lazarte, Moroí, Borras y de la experiencia de la Escuela Serena de Olga y Leticia Cossettini. Fueron muy
conocidas sus tertulias donde participaban tanto pintores, poetas, filósofos, médicos y educadores en general.
3
En los primeros años de esa década marcada por la crisis económica mundial, el surgimiento nazismo (el
fascismo diez años antes) en Europa que influía ideológicamente en nuestro país, el entusiasmo por la
Revolución Rusa había disminuido.

3
(1936), protagonista directo de los acontecimientos, plantea que la Gran Guerra, la
Revolución Rusa y el advenimiento del radicalismo al poder en Argentina, serían las tres
llaves que abrirían las puertas a la verdad. También se debe tener en cuenta la Revolución
Mexicana (1910) lo que nos ayudara a comprender que no solamente estamos ante un
tiempo mundial, sino también latinoamericano.
A los fines de desarrollar la visión de Lazarte sobre los acontecimientos de la
Reforma Universitaria, se abordarán los aspectos que la conformaron, señalando que el
autor lo titula como “Estructura y Anatomía de la Reforma”, lo que habla de una visión
biologista, propia de su formación disciplinar que se proyecta a lo largo de su trabajo.
Lazarte remarca desde un principio, el papel dominante de la Iglesia en la
Universidad de Córdoba al momento de la Reforma de las universidades, tanto en la férrea
disciplina, la designación de los profesores y autoridades, como en la confección de los
programas (se enseñaba derecho canónico). Córdoba era una universidad clerical al igual
que la ciudad – por ser la más antigua del Río de la Plata, también era la más conservadora
-, donde se juraba por los Santos Evangelios. A Buenos Aires se la podría considerar una
universidad marcada por el positivismo y, a la Universidad de La Plata se le podría ver con
un perfil más cientificista. En estas dos instituciones se observaban críticas internas y un
grado de participación de estudiantado. Retomando lo mencionado sobre la Universidad de
Córdoba, Lazarte plantea que el manifiesto de la Reforma tiene un claro carácter
anticlerical ya que comienza diciendo “hombres de una República libre, acabamos de
romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación
monárquica y monástica”4.
Con el propósito de argumentar que muchas prácticas no han cambiado en 17 años, el
autor menciona una nota de 1935, donde el rector invitaba a todos los profesores a oír misa.
Fiel a su ideología anarquista dice “la iglesia caerá cuando haya caído la burguesía”
(Lazarte, 1935 p. 14). Esto muestra claramente que para Lazarte uno de los enemigos a
combatir es la Iglesia. Lo que resulta ser algo paradójico ya que la mayoría de los grupos
liberales y burgueses de la época tenían una tradición anticlerical, que se remonta a fines

4
“Reforma Universitaria de 1918”. La Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres libres de Sudamérica,
Manifiesto de Córdoba.

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del siglo XIX, época de debates sobre la enseñanza laica, que trajo aparejado la simpatía
entre el estudiantado y la población trabajadora, gran parte de ella anarquista.
Para Lazarte esta claro que hubo dos grupos bien diferenciados, uno conservador-
burgués-reaccionario, que buscaba controlar la Reforma y otro minoritario que eran los
estudiantes revolucionarios que estaban en las calles, en las bibliotecas populares y
contaban con el apoyo del proletariado. Marca de esta manera una clara diferenciación y
lucha de clases, culpando al primero de los mencionados grupos del poco cambio que se ha
registrado en la Universidad a lo largo de los 17 años transcurridos. Sostiene que fueron las
masas de obreros las que se solidarizaron con la clase media en su reclamo anticlerical,
participando de manifestaciones, destrucción de monumentos y apedreadas a iglesias, y que
paralizaron la economía de Córdoba en apoyo a los estudiantes. Remarca así la importancia
del apoyo obrero. “¿Cuántas huelgas triunfaron, cuantas reivindicaciones se consiguieron
en la Universidad, merced al esfuerzo proletario, al gesto del anónimo trabajador que creía
en la muchachada?” (Lazarte, 1935 p. 20). El autor sostiene que la fortaleza de dicho
proceso está en la confraternidad con el movimiento obrero que comienza en 1918, y se
extiende en la Semana Trágica de 1919, las huelgas rurales de los años veinte, el
surgimiento de los grupos insurrexit y su participación en Tucumán, Buenos Aires y el
Litoral en los años 1932, 1933, 1935.
En cuanto al carácter pedagógico de la Reforma, sostiene que el grupo reaccionario y
burgués realizó cambios de profesores y horarios, respondiendo a los intereses de los
gobiernos y del capitalismo, en igual dirección Halperin Donghi (2007) señala que
González, en 1923, argumenta la desviación del idealismos del movimiento estudiantil del
18 y 19 por ola política y la burocracia, ajena al pensamiento de los promotores. En este
sentido, persiste la idea en varios de sus protagonistas e ideólogos, que la Reforma fue
hábilmente manipulada por los políticos y en especial por el presidente Yrigoyen, quien la
utilizó en beneficio propio.
Lazarte hace especial mención a los miembros de la élite que participaron en las
diferentes universidades del país como De la Torre, Martínez Paz, Castex, Araya, Loyarte y
Anchorena, entre otros, definiéndolos como conservadorismo pre-fascista. A casi dos
décadas de la Revolución Rusa tan significativa para el autor, es posible que haya
construido una analogía entre los logros parciales (para algunos fracaso) de la Reforma y la

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no extensión de la revolución proletaria a otros países (limitada sólo a Rusia –URSS- en ese
momento).
En cuanto los logros parciales (o fracasos) en lo referido a las reformas pedagógicas,
expone que las influencias políticas cambiaron algunos criterios. Lazarte hace referencia al
caso de la Facultad de Medicina de Rosario, donde se improvisaron profesores nombrados
por la burguesía, lo que no benefició ni a las ciencias ni a los ideales reformistas.
Acerca del sentido de una clase sobre otra que predominó en la Universidad, se
plantea que el sector liberal no pudo escapar a la política tradicional, lo que terminó
corrompiendo la Reforma, que se había iniciado como incorruptible y depuradora.
Argumenta que la complicidad de algunos estudiantes burgueses facilitó que se desvirtúen
los centros estudiantiles, aquí hace una analogía con el fascismo de entre-guerras, en clara
alusión a ese momento histórico. Si bien hubo alguna mejora respecto a 1918, los
estudiantes en la década del 30 aún continuaban solicitando una enseñanza práctica y
objetiva.
En cuanto a la Representación Estudiantil para controlar la universidad, después de
17 años, Lazarte expresa que no se ha logrado, aunque en otras Universidades se registren
representantes en los Consejos Superiores y directivos, como por ejemplo la Facultad de
Medicina y Derecho de Buenos Aires, donde gracias a la participación estudiantil han
transcendido irregularidades de esas casas de estudios. Alerta también sobre el peligro de
que esas funciones las realicen sectores reaccionarios vinculados con la burguesía
capitalista, marcando nuevamente dos sujetos históricos en pugna.
En el análisis del texto referenciado en este trabajo, es evidente la intención de
Lazarte de establecer una comparación entre la Revolución Rusa y la Reforma, no sólo por
la proximidad en el tiempo, sino porque ambos acontecimientos movilizaron nuevos ideales
y esperanzas, tanto en Europa como en América, que si bien se hicieron presentes en otras
universidades del país, quedaron en cierto sentido acotados y sus logros fueron parciales.
La incompletud de la Reforma, vista desde la década del 30, como la Revolución Rusa en
su extensión a otros países, podría vincularse desde esta perspectiva.

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Lazarte aclara que si bien en 1918, los gremios FORA y el partido Socialista
Internacional 5 apoyaron a los estudiantes en forma muy activa, esta convergencia de
movimiento universitario y obrero sorprendió a la Nación. A su vez, remarca que los
estudiantes no habían tenido, hasta la década del 30 gran repercusión en las masas.
En los primeros años de la Reforma, la mayoría de estudiantes es conservadora frente
a una minoría revolucionaria (los hijos de la revolución). Este grupo minoritario más cerca
de los sindicatos y las bibliotecas populares fracasa al no poder dirigir totalmente el
movimiento, cooptado por la burguesía y los políticos, que modificaron su sentido social
orientado hacia las masas populares. Sostiene “el gran movimiento revolucionario obrero
ya constituido en 1918 es el que infiltra la reforma e influye para que el movimiento no
devenga un acontecimiento pequeño burgués” (Lazarte, 1935 p. 23). Esto muestra la
necesidad de unión del proletariado, que en cierto modo queda respaldado en la creación de
FACA en 1935.
Si bien la Reforma no fue totalmente revolucionaria, tampoco se puede decir que
fuera totalmente conservadora, ya que el movimiento obrero con su participación logro que
fuera así. Lo que se buscaba es depurar la Reforma de la pequeña y gran burguesía fascista
que pretende conservar sus privilegios. Lazarte plantea que una nueva generación 6 en
contraposición con la anterior, que contara con el apoyo proletario debe continuar con los
ideales de la Reforma, “que quiere un nuevo sistema, no capitalista, sí un socialismo
integral totalitario, desde el punto de vista de la justicia distributiva y la gran Libertad”
(Lazarte, 1935 p. 24). En síntesis, el autor sostiene que una nueva ideología daría lugar a
una nueva Universidad. Esa ideología es el anarquismo unido a la izquierda, en
contraposición con el pasado capitalista y en contra de cualquier Autoridad.
IDEOLOGIA DE LA REFORMA
Como ya fue expuesto, al momento de iniciarse la Reforma hay un enfrentamiento
entre dos ideologías, la burguesía reaccionaria conformada por alumnos de la élite
vinculados a los profesores, que pretenderían defender su privilegios de clase, y el
minoritario grupo revolucionario con una visión de conjunto más social y con el apoyo
extra universitario de la masa trabajadora, fundamental para toda revolución.

5
El Partido Socialista Internacional fundado el 6 de septiembre de 1918 , que en el futuro seria el Partido
Comunista Argentino
6
En este punto aclara que la palabra generación tiene una acepción biológica.

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En un principio, los reformistas tomaron a la Universidad como algo aislado de la
sociedad, hasta que comenzaron los primeros mítines en la plaza Colón donde se tomó
contacto con el pueblo trabajador. Es allí que se habla de la Revolución Rusa con énfasis y
esperanza de transformación de de la sociedad. Entonces, los estudiantes comprenden que
la Universidad separada de la realidad, carece de significado. Por lo contrario, al poder
estudiar la realidad en su composición compleja y plantear el problema desde una visión
cultural popular e integral, el conocimiento deja de ser un problema aislado y la
Universidad se constituye en un centro de enseñanza de los proletarios expandiéndose a
toda la sociedad.
Así, con la creación del “Centro Estudiantes Revolucionarios” en Córdoba, Rosario y
Santa Fe, queda plasmada la lucha contra el capitalismo y la burguesía y sus
reivindicaciones no sólo son estatutarias o educacionales, sino que se expresan por las
causas económicas y sociales. El movimiento deja de ser estrictamente universitario para
convertirse en una lucha social con alcance universal. Los estudiantes se unen a los obreros
no sólo en la huelga estudiantil, sino también en la Huelga General.
La Federación Universitaria (FU) de Córdoba entre los años 1918/23 se solidariza
con los movimientos obreros locales, aparecen centros estudiantes revolucionarios en
Córdoba, Rosario (Centro Evoluciona), Buenos Aires (el grupo Estudiantil Insurrexit). “La
Gaceta Universal” se parece a un periódico de izquierda: en el “Manifiesto de la Federación
de Estudiantes Revolucionarios”, se habla de segunda revolución de Mayo, que el pueblo
cambio de amos pero que no es libre; a los hechos de “La Semana Trágica” responde con la
necesidad de una revolución comunista. Sin embargo, la FU no en todas las oportunidades
apoya al movimiento gremial.
Según Lazarte queda evidenciado que el movimiento estudiantil, toma un carácter
social ideológico, comprometido con el proletariado y su lucha contra el capitalismo y el
imperialismo. Observa también que en algunas ciudades como Santa Fe el movimiento
adquiere una esencia libertaria y trabaja en coordinación con la FORA. Destaca la
característica internacionalista de la Reforma, que es bien explicitada en su manifiesto
inicial de 1918 y que desde Córdoba se extendió al resto del continente dado que las
condiciones de los pueblos de Hispano América eran similares a las muestras. Ve al

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partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (A.P.R.A.) del Perú como una
concreción de los ideales antiimperialistas de la reforma.
Deodoro Roca
Deodoro Roca nace en Córdoba el 2 de julio de 1890 y fallece el 7 de junio de 1942,
al momento de la Reforma ya se habia recibido de Doctor en Leyes y Jurisprudencia con su
tesis Monroe-Drago A.B.C., en la Universidad de Córdoba. Ejerció como profesor titular
de Filosofía General, actuó como consejero de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
En 1917 es designado director del Museo Provincial, al que convierte en un importante
centro cultural y de investigación, siendo este su único cargo público, en 1931 acepto ser
candidato a intendente de Córdoba por la coalición Demócrata progresista-Socialista
(Alianza Civil).
Funda y dirige el periódico “Flecha”, la revista “Las comunas”, donde escribirá
artículos periodísticos, manifiestos y ensayos, los que seria recopilados después de su
muerte, como “El difícil tiempo Nuevo” (1956), “El drama social de la Universidad” (1968)
entre otros. Participo de la Unión Latinoamericana, del Comité Pro Presos y Exiliados de
América, el comité Pro Paz y Libertas de América, de la Sociedad de Escritores y la Liga
Argentina por los Derechos del Hombres.
Hombre de amistad sincera, generosa y desinteresada como lo demostró a lo largo de
su vida en hechos y en palabras, “Sirvo para la amistad sin sombras y sin réditos, para
desdeñar la vana apariencia y falso valor, para preferir a los que llegan, a los que son, para
darme unas pocas cosas simples, humildes e inútiles” (Rocas, 1956, p. 353). En cuanto a su
trayectoria en su autobiografía, la sintetiza así:
“No he actuado en la vida pública de mi país desde la angostura de
programas y partidos políticos. Pero he hecho, al margen de ellos, y
desinteresadamente, una intensa y riesgosa vida pública. La haré
hasta que muera, porque me interesa hasta la pasión el destino de la
patria y sobre todo el destino del hombre.” (Roca, 1956, p. 351)
Si bien al momento de la Reforma, Roca hacia tres años que se habia recibido, su
colaboración con el movimiento estudiantil es muy importante, tanto en la redacción del
Manifestó liminar de junio de 1918 y como su discurso de cierre del primer Congreso
Nacional de Estudiantes Universitarios 30 de julio de 1918. Teniendo en cuenta que estos

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documentos en cierta manera marcaron, o al menos intentaron marcar el rumbo de la
Reforma y del movimiento universitario argentino y latinoamericano.

El Manifiesto Liminar
Para poder hacer una correcta aproximación al Manifiesto liminar, es precio
comprender cual era el espíritu de época, que lugar ocupaba la juventud y cuales eran los
referentes literarios e ideológicos. Con el comienzo del siglo XX, entra en crisis el modelo
cultural, situación que se agravara con el comienzo de la Primera Guerra Mundial. En ese
contexto el inconformismo de la juventud se manifiesta atreves de la bohemia, que
enfrentaba la sociedad “las mentiras la inmoralidad, la mala administración de la política, la
hipocresía, la pucibundez, el clericalismo, y también hacerse portavoz de las reclamaciones
de los obreros” (Biagini p. 29). Estos jóvenes se sienten identificados con Zola y su clásico
amor por la libertad, su rechazo contra la fuerza de los poderosos y las injusticias, su
defensa de los oprimidos y olvidados. Con el arielismo de José Enrique Rodo, “según la
cual los jóvenes se deben hacerse cargo de los conflictos sociales y ejercer un cambio de
estructura que conduzca al establecimiento de relaciones Humanitarias” (Biagini p. 42).
Estos eran el ideario con el que se identificaba muchos de los estudiantes y en particular
Deodoro Roca, lo que se ve reflejado en sus escritos.
Es el proceso de emergencia juvenil y de renovación de la élites se
articulaba con el movimiento político e intelectual, en la corriente
con el socialismo, el liberalismo democrático, el movimiento de la
escuela nueva, el modernismo, abandonan un escenario de debate
de ideas que impactaría sobre la vida universitaria y sus fronteras
siempre abiertas con la sociedad, el mundo del trabajo, el campo
cultural y la cultura política. (Carli p.37)
Según Del Mazo (1941), menciona que Deodoro Roca en 1938, para describir el
impulso de rebeldía propio del ideal romántico modernista, decía que, durante 1918, “la
burguesía liberal estaba encendida de anticlericalismo, con vagos entusiasmos, confuso
americanismo y demasiada pasión”.
Luego de la fallida Asamblea Universitaria del 15 de junio en la que se debía elegir
un nuevo rector. Después de dos votaciones en la que ninguno de los candidatos obtiene

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mayoría, en la última el sector moderado representado por Alejandro Centeno cede sus
votos a Antonio Cores de origen tradicional católico, en perjuicio de Enrique Martínez Paz
el candidato de la Federación Universitaria de Córdoba. A raíz de esta maniobra el
estudiantado interviene violentamente impidiendo la proclamación del nuevo recto, se
constituyen en asamblea y se declara la huelga general, extendiéndose el conflicto a la
ciudad de Córdoba excediendo el ámbito estrictamente universitario “el corazón anduvo
libre por plazas y calles” (Roca, 2008, p. 27). El 21 de junio la “Gaceta Universitaria”
publica el Manifiesto Liminar, firmando por los principales dirigentes universitarios y
redactado por Deodoro Roca, este documento se plasma los ideales y reclamos de los
estudiantes.
El Manifiesto Liminar refleja la realidad política de su momento, hace una fuerte
crítica a la Universidad en su conjunto y a la de Córdoba en particular y marca el
surgimiento de una nueva voz la del “Movimiento Estudiantil” como renovadora de la
Universidad. Según Arturo Roig este Manifestó, “se vincularía con el genero menor de los
manifiestos juveniles y con la literatura juvenilista, que tenia una serie de obras conocidas y
que se caracteriza como una literatura propagandística y de ideas” (Carli, 2008, p. 37). Es
inevitable hacer referencia al Manifestó Comunista (1848), por el carácter de proclama que
los dos documentos tienen y por la influencia que ambos ejercen en los procesos históricos
posteriores.
A través de este documento se cuestionan las cátedras vitalicias, la concentración del
poder oligárquico y religioso en la Universidad, el estudiante asume un papel protagónico
en el conflicto, y se convierte en un sujeto político e intelectual, que no solo denuncia el
anacronismo de la institución, sino que ese siente capaz de modificar el cuerpo de
profesores, por lo que reclama su derecho de participar el gobierno universitario.
El titulo mismo del Manifiesto Limar muestra la influencia del arielismo de Rodó y
su carácter americanista y el papel de la juventud que se debe hacer cargo de los conflictos
sociales, modificando las estructura que permitan relaciones humanitarias: “la juventud
argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica”. Esta proclama supera los
límites de la provincia y del país, como quedara demostrado por su influencia en toda
América Latina: “estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora
americana” (Manifiesto Liminar, 1918, p. 1). Es la Revolución Rusa lo que esta presente en

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esta frase, hay una expectativa de cambio desde América Latina. La violencia juvenil
justificada por una sociedad y una Universidad decadente de enseñanza mediocre, carente
de ciencia, con profesores vitalicios, “la rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque
aquí los tiranos se habían ensoberbecidos y era necesario borrar… el recuerdo de los
contrarrevolucionarios de Mayo” (Manifiesto Liminar, 1918, p.1).
En el Manifiesto se identifican claramente los personajes del Ariel (Rodo, 1900) , “la
juventud vive siempre en trance de heroísmo, es desinteresada, es pura, no ha tenido tiempo
de contaminarse, no se equivoca en la elección de su propios maestros” (Manifiesto
Liminar, 1918, p. 2) esta frase nos remite a la caracterización de Ariel, “es el imperio de la
razón y el sentimiento sobre los bajos estímulos de la irracionalidad: es el entusiasmo
generoso … la espiritualidad de la cultura, la vivacidad y la gracia de la inteligencia” (Rodo,
1900 p. 1). Cuando se refiere a los profesorado ideal, esta pensando en Prospero “en
adelante, sólo podrán ser maestros en la república universitaria los verdaderos
constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien” (Manifiesto Liminar,
1918, p. 2). Calibán son las autoridades de la Universidad “el que se titula rector titular de
la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: prefiero antes de renunciar que
quede el tendal de cadáveres de los estudiantes, palabras llenas de piedad y amor”
(Manifiesto Liminar, 1918, p. 3).
El centro del reclamo es el gobierno democrático de la Universidad, por que eso
menciona a la Republica libre, en contraposición con la dominación monárquica y
monástica, “reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos
universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en
los estudiantes” (Manifiesto Liminar, 1918, p. 1). El manifestó tiene un carácter critico de
la relación alumnos profesores y pedagógico a la vez, “si no existe una vinculación
espiritual entre el que eseñar y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente
infecunda, toda educación es una larga obra de amor a los que aprenden” (Manifiesto
Liminar, 1918, p. 1). Se cuestiona la rígida autoridad que se impone no acorde a las
universidades modernas, “el chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los
inocentes o de los cobardes” (Manifiesto Liminar, 1918, p. 1). En el tramo final del
manifestó los estudiante toman una actitud firme y decida, “la juventud ya no pide, exige

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que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio e n los cuerpos
universitarios por medio de su presentantes” (Manifiesto Liminar, 1918, p. 4).
La Reforma Universitaria de 1918 y su Manifiesto Liminar sentaron las bases de
reivindicaciones estudiantiles como, el cogobierno estudiantil, la autonomía universitaria,
concursos públicos de docentes, fijación de mandatos, libertad de cátedra, implantación
de cátedras libres y la oportunidad de impartir cursos paralelos al del profesor catedrático,
libre asistencia a las clases. Rasgos que han conformado a la universidad cono una
república, característica tradicional de las universidades y del movimiento estudiantil
argentino.
La proyección de la Reforma que tuvo sobre gran parte de América Lantina es de
destacar, el prestigioso intelectual peruano José Carlos Mariátegui describe con precisión el
clima en que surge la Reforma.
"Las esperanzas mesiánicas, los sentimientos revolucionarios, las
pasiones místicas propias de la posguerra repercutían
particularmente en la juventud universitaria de Latinoamérica. El
concepto difuso y urgente de que el mundo entraba en un ciclo
nuevo, heroico y de realizar una obra histórica". (Chilorue, 2000, p.
385).

En Perú la reforma universitaria comienza en 1919, de la mano de Víctor Haya de


la Torre quien más tarde la convierte en partido político el APRA. En México se integra al
proceso revolucionario. En chile el movimiento universitario se aglutina en torno del
presidente Arturo Alessandri, en el caso cubano en la figura de Antonio Mella. En los
movientes estudiantiles de América Latina los principios de la Reforma estuvieron
presentes, hasta la actualidad.

LA NUEVA GENERACIÓN AMÉRICANA


En el mes de julio y en la misma Córdoba se realizó el Primer Congreso Nacional de
Estudiantes Universitario, en que se sentarían las bases para los nuevos estatutos
universitarios. También aquí estará presente la pluma de Deodoro Roca en el discurso de
cierre, titulado “La Nueva Generación Americana” dándole nombre por primera vez a este
nuevo sujeto que seria el movimiento estudiantil.

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El discurso comienza agradeciendo a los estudiantes el honor de ser considerado una
camarada, deja en claro su postura filosófica nombrándolo a Enrique Bergson, por su
concepción idealista en contraposición al positivismo tan arraigado entre los intelectuales
argentinos de fines de siglo XIX y principios del XX. Colocándose en el recambio
generacional de Elites, cuando se identifica una vez mas con el estudiantado “pertenecemos
a esta misma generación que podríamos llamar la de 1914, y cuya pavorosa responsabilidad
alumbra el incendio de Europa” (Roca, 2006, p. 32). Seguidamente se diferencia de la
generación anterior, a la que describe de la siguiente forma en clara alusión a los personajes
del Ariel de Rodó:

“se adoctrino en el ansia poco escrupulosa de la riqueza, en la


codicia miope, en la superficialidad cargada de hombros, en la
vulgaridad plebeya, en el desdén por la obra desinteresada, en las
direcciones del agropecuarismo cerrado o de la burocracia apacible
y mediocrezante. Fugábase la espiritualidad; hasta el viejo esprit de
los criollos –gala de la fuerza nativa, resplandor de los
campamentos lejanos en donde se afianzo nuestra nacionalidad- iba
diluyéndose en estas grisácea uniformidad de la conducta, y
enredándose en las oscuras practica de Calibán.” (Roca, 2006, p.33).

Roca identifica con el Calibán a la élite agropecuaria que en su afán desmedido de


lucro, ha dejado de lado nuestras tradiciones nacionales perdiéndose la esencia criolla de
nuestro país. Que prefiere cualquier libro llegado del exterior, como formula universal, sin
importarle su origen ni calidad. Esta generación esta cargada de retorica grandilocuente
inútil en lo literario, en lo político solo gesticulación, únicamente rito en lo religioso, en el
campo docente simulación y pedantería, en lo comercial fraude, en lo social ostentación y
vanidad.

Rescata la figura de Ricardo Rojas, como una voz que reclamo “para dar un
contenido americano y para infundirle carácter, espíritu interior y propia alma nacional;
para darnos conciencia orgánica de pueblo” (Roca, 2006, p.33). También se lamenta que
los festejos del Centenario de Mayo, no fueran una fiesta del pueblo, sino un evento
cosmopolita opaco y violento, responsabilizando un Estado rastrero. Marca la necesidad de
volver a la nuestra propia tierra y hermanos “adéntranos en nosotros mismos y encontrar
los hilos que nos atan a nuestro universo en las fuerzas que nos circundan” (Roca, 2006,
p.34).

Según Roca en América faltan hombre y hombres americanos, ya que durante el


coloniaje tanto la iglesia como la corona, no solo exploto al hombre para extraer el mayor
económico, sino que también se sacrifico tanto a los pueblos como a las culturas
autóctonas, “por consiguiente erramos nuestras cosas, sin la libertad y sin el desinterés y sin
el amor de amar que nos permite compréndelas, andamos entonces, por la tierra América

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sin vivir en ella” (Roca, 2006, p.34). Aclara que no se debe rechazar el aporte cultural
externo, pero que hay que comprender lo nuestro, lo americano.

Destaca el lugar fundamental que debe tener el pueblo en una verdadera democracia,
y no ser solo una masa amorfa de ciudadanos, que se debe garantizar la igualad de derechos
para todos los hombres. Sostiene que el mal ha calado hondo en la sociedad y son muchos
los intereses alrededor de la mediocridad, por lo que plantea la necesidad de hacer una
revolución desde arriba.

“En la Universidad está el secreto de la futura transformación. Ir a


nuestras universidades a vivir, no a pasa por ellas; ir a formar allí el
alma que irradie sobre la nacionalidad; esperar que de la acción
recíproca entre la Universidad y el pueblo surja nuestra real
grandeza” (Roca, 2006, p.35).

Para Roca la revolución que cambiara la realidad del país y de América se gestara en
la Universidad con la participación de la plebe. En este sentido también coincide con lo que
expresa Del Mazo sobre Roca, quien sostenía en 1936, que el universitario si se aislaba
podía convertirse en una monstruosidad, reivindicando en su discurso al universitario como
hombre que vive insertado en su sociedad haciéndose cargo de lo humano.

CONCLUSIÓN
En suma tanto Lazarte como Roca fueron dos intelectuales comprometidos con la
época que les toco vivir. A pesar de tener marcos teóricos e ideológicos distintos, tuvieron
las mismas preocupaciones, escribieron a lo largos de sus vidas sobres los mismo temas, la
Reforma, Lisandro de la Torre, La Guerra del Chaco Boreal, la Guerra Civil, por citar solo
algunos. Cabe destacar que ambos tuvieron un rol protagónico en los sucesos de 1918 y que
formaban parte esa minoría dentro del movimiento estudiantil que era el grupo
“Revolucionario”, no solo buscaba cambiar la Universidad, sino también la sociedad.
Lazarte busca en la Reforma y sus logros parciales, respuestas y soluciones a la
situación que atraviesa el Anarquismo y los movimientos obreros en la década del treinta.
Realiza un análisis de los grupos e ideologías que participaron en la Reforma, sus errores y
aciertos viendo como fundamental e indispensable la unión del movimiento revolucionario
estudiantil con el obrero, como trayecto necesario hacia la Revolución tan deseada y
esperada. Observa que, al ser sólo un grupo minoritario dentro de la Reforma, no es posible
un éxito total de las reivindicaciones. Esta convergencia de los estudiantes con lo social es,

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según Lazarte, necesaria para el éxito de la Revolución proletaria: “años más tarde en el
panorama internacional de las luchas estudiantiles universitarias, engrandecida y fecundada
por los grandes episodios de las luchas que hicieran estudiantes junto a obreros” (Lazarte,
1935: 38).
Roca primero a través del Manifiesto Liminar y luego su discurso de clausura del
Primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios, sienta las bases de los
movimientos estudiantiles de Argentina y América Latina. Entiende que la transformación
de la sociedad esta en la Universidad, “ir a las universidades a vivir, no a pasar por ellas; y
desde allí formar el alma de la nacionalidad, esperar que de la acción recíproca en
Universidad y el Pueblo surja la real grandeza” (Roca, 2008, p. 30).
Ambos protagonistas de la Reforma coinciden en la necesidad de una articulación
del estudiantado con la sociedad en su conjunto, aunque para Lazarte (fiel a sus principios)
el secreto del triunfo o fracaso de la Reforma está en la integración con el movimiento
obrero y según Roca con el pueblo. También los dos identifican a la elite como la
responsable la situación universitaria y nacional, en tanto Roca no duda en identificar a este
sector de la sociedad con el Calibán y al movimiento estudiantil con el Ariel de Rodó.
Un siglo después Ariel se vuelve a enfrentar a un Calibán distinto mucho más
ambicioso y egoísta que el Rodó escribió en 1900, y que desde hace varias décadas se
llama Neoliberalismo

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