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Modalidades de la Antropología de la Educación

Las diversas teorías antropológicas de la educación, aunque presentan los principales


temas en común, se diferencian en el interés que conceden a algunos aspectos de estas
temáticas dentro del gran marco que supone el fenómeno y proceso educativo. Sin
embargo, se puede decir que los saberes antropológico-educativos coinciden en el
objeto definido como: qué es y cómo es el ser humano educable y el qué y cómo de la
educación. En función del método, positivo o filosófico, podemos diferenciar dos tipos de
Antropología de la Educación. La Antropología -positiva- de la Educación se localiza
geográfica y culturalmente en el ámbito anglosajón, mientras que en su faceta
filosófica, es el contexto germánico el protagonista.

La Antropología Pedagógica (Pädagogische Anthropologie) alemana hunde sus raíces en


la filosofía germana desde el siglo XVIII18. En el siglo XX, con la fenomenología y los
planteamientos del existencialismo se da un fuerte empuje a lo que se puede considerar
una Antropología -filosófica- de la Educación. La pregunta de la Antropología -filosófica-
de la Educación gira en torno a la esencia del ser humano educable y a la esencia de la
educación.

La Antropología Pedagógica alemana se desarrolla con varios planteamientos: una


reflexión filosófica directa sobre uno de los aspectos más importantes del objeto de esta
nueva disciplina como es la cultura19; una reflexión filosófica sobre el ser humano como
educable y sobre la educación; una síntesis globalizadora del aporte de las ciencias
empíricas que versan sobre lo humano y en concreto sobre lo humano educativo
(psicología, sociología, psicoanálisis, biología, etc.) y que se considera una Antropología
empírica de la educación. En la Antropología pedagógica, como objeto de conocimiento,
prevalece lo humano de lo que se deriva una serie de conclusiones acerca de lo
educativo. Por otro lado, y también en Alemania, se describe la Pedagogía
antropológica. La Pedagogía -que en la tradición académica germana incluye temas
tanto prácticos, metodológicos como teóricos y filosóficos- expone qué es el hombre
desde el proceso educativo para dirigir la acción educativa; se trata de un
planteamiento científico normativo de la Pedagogía antropológica.

En EEUU, Canadá, Reino Unido, Australia predomina el enfoque de una Antropología -


positiva y sobre todo socio-cultural- de la Educación. Tiene su arranque en la segunda
década del siglo XX. También nos encontramos algún autor alemán que sobresale desde
el principio en esta línea. En EEUU, la Antropología cultural domina el panorama
académico. Su foco de atención está compuesto de elementos culturales y a través de
ella se investiga cómo se transmite la cultura, cuestión que se asimila al proceso
educativo. El foco se amplía progresivamente hasta iluminar el asunto de cómo la
cultura incide en la formación de la persona. Sin embargo, en el Reino Unido se elabora
una Antropología social que gravita sobre el tema de la organización social20. En el
apartado siguiente lo examinamos con mayor detenimiento ya que se trata del enfoque
de mayor influjo. En otra ocasión podremos estudiar la historia de la Antropología de la
educación de corte filosófico.

La antropología de la educación: es un campo de la antropología y frecuentemente


asociada con el trabajo pionero de George Spindler. Como el propio nombre indica, el foco
de la Antropología de la Educación es la educación, aunque una aproximación
antropológica de la educación tiende a focalizarse en los aspectos culturales de la
educación, tanto de sus aspectos formales como informales.

Antropología de la educación

La antropología de la educación se pregunta sobre cómo se educan los seres humanos en


una cultura concreta, es decir, cómo la civilización se transfiere de unas generaciones a
otras. También se describe el proceso de aculturación con rasgos universales, es decir,
cómo se educa el ser humano y por qué.
Resulta imposible pretender analizar el proceso educativo o de aprendizaje sin
involucrarse con una concepción del hombre, de la sociedad y de la interacción entre
ambos, puesto que existe una estrecha relación entre el hombre y la sociedad que lo
acoge.

Esta relación establece un vínculo de bidireccionalidad que implica que se recibe de la


sociedad todo lo que es necesario para la realización y logro de los fines del hombre y que
a su vez éste responderá a la ella por lo que ha recibido. Aristóteles dejaba en evidencia
esta situación al plantear que el denominado zoon politikon se vincula con la sociedad
porque sólo en ella logra su fin último, es decir, la felicidad.

Este enfoque, centrado en el hecho que, el hombre establece naturalmente esta relación
bidireccional con su entorno social, es lo que permite señalar que nos encontramos frente
a un acto moral.

Tomando en consideración las palabras de Inmanuel Kant, la educación adquiere un rol


protagónico al momento de querer estudiar la vinculación existente entre el hombre y la
sociedad.

Especialmente, si se entiende el concepto de la educabilidad como la capacidad de cada


persona de ir adquiriendo nuevos conocimientos integrados en el orden social, se puede
comprender que esto le permitirá un mejor desenvolvimiento con su entorno.

Esto trae como condición necesaria que, al haber un mejor desenvolvimiento, habrá
también una mejora tanto en ámbitos individuales como colectivos, ya que al
desenvolverse mejor en el ambiente, se beneficia también a la sociedad.

Es necesario considerar que la sociedad no es la simple suma de todos sus miembros sino
que ésta se compone como un todo que se desarrolla armónicamente. Por ende, la mejora
cualitativa cada uno de sus miembros redunda necesariamente en la mejoría para la
sociedad. Nuevamente, queda en evidencia que estamos frente a un acto moral.

Al profundizar en esta perspectiva, se puede observar que la educación permite dotar al


educando de las herramientas, habilidades, competencias y valores que son
indispensables para su desempeño social.

En este sentido, es importante considerar que el proceso de aprendizaje es constante y


permanente, porque las habilidades que se necesitan en cada una de las etapas del
desarrollo vital individual, son diferentes y por lo tanto, es necesario adquirir nuevos
conocimientos de manera tan imperiosa como se requiere posteriormente su actualización.

Sin la adecuada actualización, se encontrará el ser humano carente de las habilidades y


herramientas necesarias para su óptimo desempeño social, el cual va aparejado de logros
y satisfacciones individuales.

Es por esto que la educación se convierte en una necesidad permanente del ser humano,
ya que cada día requiere de nuevas herramientas y eso queda en evidencia ante la
tendencia a la capacitación permanente para que cuente con las armas necesarias para su
desempeño laboral, profesional y por ende, su realización personal.

Es preciso que se comprenda que la capacidad de un individuo de adquirir nuevas


conductas a lo largo de su existencia, como se puede comprender al hecho de educar,
pasa por comprender el rol que cumple el ser humano en la sociedad.

No es un ser aislado, es un ser integrado a una comunidad y a su vez es integrador de


nuevas experiencias de crecimiento social, es decir, construye y a la vez es construido.
Es un proceso complejo porque la educación es un continuo, con entradas y salidas en un
sistema que funciona con una serie de interrelaciones entre todos los miembros de la
comunidad educativa. Una intervención en cualquier nivel del sistema, implica el
reacomodo de las restantes piezas del sistema. Así como el hombre no puede ser
autárquico, la educación no puede carecer de una visión de hombre y de la sociedad.

Esta relación queda en evidencia cuando observamos que cada periodo de la historia
social, la educación ha sido un reflejo de la sociedad imperante.

La educación ha ido dotando a los educando de las herramientas necesarias para


desenvolverse en la comunidad y como esta es permeable, la educación se ha ido
permeabilizando también, pero asimismo ha debido asumir la responsabilidad de mantener
la integridad en la formación de las personas, ya que no basta con capacitarla con
herramientas, sino que es preciso que conozca su rol social y asuma el compromiso de
vivir en comunidad para que contribuya al desarrollo armónico de la sociedad.

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