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20 EL VOCERO / sábado, 11 de septiembre de 2010
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EL VOCERO / sábado, 11 de septiembre de 2010

opinion@vocero.com

/ sábado, 11 de septiembre de 2010 opinion@vocero.com L IC . J OEL E. S A

LIC. JOEL E.

11 de septiembre de 2010 opinion@vocero.com L IC . J OEL E. S A L G

SALGADO HERNÁNDEZ

Colaborador

La verdad detrás del estatus - Parte 2

E n la primera parte de este artículo (publicada ayer,

10 de septiembre) logramos probar que Puerto Rico

no cumple con los elementos para ser una colonia de

los Estados Unidos, ya que tiene un gobierno local que administra los bienes. También fundamentamos que nues- tra isla es un ‘territorio no incorporado’ (TNI) de Estados Unidos, lo que significa que no estamos destinados a ser estado. También probamos que este concepto de estatus discrimina en contra de los puertorriqueños frente a los 50

¿Qué vamos a hacer si los congresistas nunca nos conceden la estadidad porque no nos consideran dignos de ella? ¿Estaremos dispuestos a seguir siendo discriminados por 100 años más dentro del territorio? ¿Estaremos dispuestos a seguir como mer- cado cautivo estadounidense a cambio de mendigar fondos federales? ¿Será la “sobe- ranía” un estatus político al igual que la estadidad o el territorio? La superficie terrestre de Puerto Rico que mide 100 x 35 pertenece totalmente a los Esta- dos Unidos, pero eso no incluye a los habitan- tes sino sólo al terreno. Entonces, ¿qué son los habitantes del territorio? La palabra “nación” significa: “Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Para que un conjunto de personas sea una nación no hace falta ni siquiera un territorio, sola- mente una cultura común, orígenes e idioma. Definitivamente, los puertorriqueños somos una nación completa de más de 8 millones de habitantes alrededor del mundo ya que tene- mos tradiciones, idioma y orígenes comunes. No es necesario que seamos dueños de la superficie terrestre de Borinquén para que seamos nación. Por esa razón es que no importa en qué parte del mundo te encuen- tres los puertorriqueños nos reconocemos unos a otros. Somos una nación única. La palabra “soberanía” significa: “el poder absoluto y perpetuo de una república, quien puede tomar decisiones sin intervención de un país extranjero”. Ciertamente, la Isla no cumple con la definición de ser un país sobe- rano, ya que no somos dueños del territorio en el que vivimos y por eso tenemos la inter- vención directa de los Estados Unidos. ¿Qué necesita Puerto Rico para alcanzar soberanía? Que se nos entregue el territorio donde vivimos y que no dependamos econó- micamente de Estados Unidos. Eso se llama independencia. La “independencia” es “liber- tad, especialmente la de un país que no es tri- butario ni depende de otro”. Ciertamente la palabra “independencia” no tiene que ver con la política sino con la economía y el territorio. Para que un país sea independiente es necesa-

estados. En los reportes militares y científicos del 1902, que- dó manifiesto que los invasores americanos pensaban que los boricuas eran “razas inferiores a los negros estadouni- denses y que aunque por poco mejores a los indios ameri- canos, con todos sus vicios y ninguna de sus virtudes”. También logramos evidenciar que solamente hacen falta cuatro pasos para que Puerto Rico sea estado. Pero ya han pasado 112 años y nunca hemos visto un intento de los nor- teamericanos de convertirnos en sus iguales.

Ciertamente podemos concluir que Puerto Rico no cumple con los elementos para ser una colonia de los Estados Unidos. La superfi- cie terrestre de Puerto Rico es un territorio no incorporado de los Estados Unidos, el cual no está destinado a ser estado debido a que la población no ha cumplido con las exigencias raciales, culturales y económicas de los esta- dounidenses. Para traer la estadidad para Puerto Rico los norteamericanos tendrían que perder poder en el Congreso para otorgárselo a los habitantes de Puerto Rico. Los estadou- nidenses -al día de hoy- no han demostrado tener la madurez política para compartir voluntariamente ese poder con los hispanos de Borinquén. Tenemos dos pasos a seguir para que cambie el estatus. El primero es luchar todos unidos por la estadidad para alcanzar la igualdad ante los 50 estados y eliminar el dis- crimen hacia Puerto Rico. Si el Congreso nos niega la estadidad, entonces unidos luchare- mos por la independencia con una Libre Asociación, lo cual constituye exigirle al Con- greso el traspaso del territorio a manos bori- cuas. Así podremos dejar de depender económicamente de los Estados Unidos al tener la soberanía de aprobar tratados de libre comercio con los 198 países del mundo. Estados Unidos se podría convertir en nues- tro mejor socio. No existe otro estatus políti- co que la estadidad, la independencia o el territorio. Las demás opciones son un enga- ño como la estadidad criolla con el idioma español, la soberanía con la ciudadanía ame- ricana, o cualquier otro nombre que se inventen los partidos políticos para ganar votos. Yo sueño con el día en que alcancemos la igualdad bajo la bandera americana con el “Puerto Rico State” de Luis A. Ferré. De lo contrario, que se sume una nación más a las Naciones Unidas con la República Democrá- tica de Puerto Rico que tanto añoraban Albi- zu Campos y Hostos. Ésa será la primera vez en la historia que la nación de Puerto Rico alcanzaría la dignidad y el crecimiento eco- nómico que se merece.

la dignidad y el crecimiento eco- nómico que se merece. Comentarios a: abogadosalgado@gmail.com rio que se

Comentarios a: abogadosalgado@gmail.com

rio que se sostenga económicamente por sí mismo y sea dueño de su propio territorio. Sería igual a un hijo que se independiza de sus padres, tiene que tener un trabajo suficiente para mantenerse por sí solo y vivir en su pro- pia casa. De lo contrario, siempre que el hijo viva bajo el techo de los padres ellos tendrán poder sobre el hijo. Ninguna nación puede alcanzar soberanía si el territorio en el que vive pertenece a otro país -ése es el caso de Puerto Rico. No podemos alcanzar soberanía hasta que este territorio de 100 x 35 pase a manos nuestras. Hoy en día ya no existen casi países inde- pendientes, sino que con la globalización los países se han convertido en interdependientes unos de otros. La interdependencia es la “dependencia recíproca” que tienen los países económica y militarmente. Significa que un país puede ser interdependiente y soberano a la vez. La soberanía se adquiere por no depen- der de nadie y es lo que te da el poder absoluto como país de decidir si te asocias con otros países o si prefieres ser totalmente autónomo. La soberanía no es un estatus político sino una característica de un país independiente. Cuan- do decides asociarte con otro país soberano, ambos pierden independencia y por lo tanto pierden soberanía -ya que uno depende del otro. Es lo mismo que si usted vive en su casa solo y usted paga todas las cuentas; ciertamen- te usted puede tomar las decisiones que se le vengan en gana porque no depende de nadie. Pero, ¿qué sucedería si un amigo suyo compar- te los gastos de la casa con usted? Entonces ya usted no tiene tanta independencia, pues tie- ne que sacrificar un poco de la soberanía que tenía para darle parte a su amigo en las deci- siones de la casa. Pero su amigo como socio le puede beneficiar para agrandar la casa y ponerla más bonita. La interdependencia es así de sencilla. El ejemplo ideal de la mayor interdependencia entre países sin perder total- mente la soberanía es la Unión Europea. Para que Puerto Rico pueda tener la “soberanía” de la que hablan los soberanistas es totalmente necesario no depender económicamente de Estados Unidos y eso solamente se logra con la transferencia del territorio a manos boricuas.

depender económicamente de Estados Unidos y eso solamente se logra con la transferencia del territorio a