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lecturas nueva serie

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1,2 | dg | fadu | uba

AMO LOS INICIOS

LOUIS KAHN
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[Este texto de Louis Kahn corresponde Amo los inicios

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a una versión posterior de la ponencia que
este gran arquitecto presentó el 19 de julio de Louis Kahn
1972 en el seminario internacional La ciudad
invisible celebrado en Aspen, Colorado, USA. 1.
La versión aquí presentada es la traducción
del texto al castellano (Madrid: Xarait, 1981) Amo lo inicios. Los inicios me llenan de
del libro Louis Kahn, Idea and image, escrito maravilla. Yo creo que el inicio es lo que ga-
por Christian Norberg-Schulz y J. D. Dige- rantiza la prosecución. Si esta no tiene lu-
rid, publicado por Rizzoli y Officina Edizioni gar, nada podría ni querría existir. Tengo
(Roma, 1980).] un gran respeto por la instrucción porque
es una inspiración fundamental. No es sólo
una cuestión de deber, es innata a nosotros.
La voluntad de aprender, el deseo de apren-
der, es una de las mayores inspiraciones. No
me emociona en igual medida la educación.
Aprender está bien; pero la educación es algo
que siempre está en discusión porque ningún
sistema consigue captar jamás el verdadero
significado de aprender.
En mi personal búsqueda de los inicios,
un pensamiento —generado por muchas in-
fluencias— se me hacía presente recurrente-
mente, en cuanto me daba cuenta de que la
materia es luz consumida. Emerger de la luz
me pareció comparable a la aparición de dos
hermanos, aún sabiendo muy bien que no
existen dos hermanos y ni tan siquiera Uno.
Pero vi que uno es la personificación del de-
seo ser-expresar, y uno (no se puede decir “el
otro”) equivale a ser-ser. El segundo es no
luminoso, mientras que el Uno (prevalente)
es luminoso, y esta fuente luminosa preva-
lente puede ser imaginada como una llama
que danza salvajemente y que poco a poco se
aplaca y se consume en la materia. La materia
—creo yo— es luz consumida. Las montañas,
la tierra, los ríos, el aire y nosotros mismos,
somos todos luz consumida. Éste es el centro
de nuestros deseos. El deseo de ser-expresar
es la auténtica motivación de la vida. No creo
que haya otras.
Empecé por trazar un esquema, llamando
al deseo ser-expresar silencio; al otro, luz. Y
el movimiento, del silencio a la luz, de la luz
al silencio, tiene muchos umbrales: muchos,
muchísimos umbrales; y cada umbral es efec-
tivamente una individualidad. Cada uno de
nosotros posee un umbral en el que se sitúa
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el encuentro entre luz y silencio. Y este um- de que una toccata e fuga permanece porque

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bral, este punto de encuentro, es el nivel (o ha mantenido las distancias desde lo mensu-
momento mágico) de las inspiraciones. La rable. Lo inconmensurable es lo único que ha
inspiración está allí donde el deseo ser-ex- fascinado a la mente; lo mensurable significa
presar encuentra lo posible. Es la creación de bien poco.
las presencias. Cuando hablamos de contaminación, lo
Aquí esta también el santuario del arte, el peor es ver un gracioso arroyuelo contami-
centro de las exigencias expresivas y de los nado: el sentido de maravilla suscitado por
medios de expresión. En un primer momen- el arroyuelo nos abandona. Si llegamos a un
to, había trazado el esquema para que se leye- arroyuelo cuya agua aún esta limpia, sen-
ra de izquierda a derecha; y helo aquí en una timos algo inquietante al estar junto a un
escritura especular (para confundir las ideas arroyo que pronto perderá todo su poder de
y evocar una fuente más grande que el esque- maravilla. Ésta nunca debe abandonar nues-
ma mismo), para no ponerles delante nada tra mente, ni podemos aceptar sucedáneos ni
que sea del todo verdaderamente legible; de nada que sea instrumental, salvo el problema
esta manera, ustedes pueden incluso esfor- en sí mismo, que debería ayudarnos a mirar
zarse en hallar algo que vaya mas allá de esta juntos y a seguir maravillándonos. Para que
realización. Una vez más sigo buscando una esta ponencia valga algo, debe ser constante y
fuente de inicio. Sé que es parte de mi carác- no limitarse a ser una noción más.
ter querer descubrir los inicios. Amo la histo- Examinemos la inspiración a aprender.
ria inglesa; tengo muchos libros que tratan de Parémonos a pensar en las otras inspiracio-
ella pero nunca leo más que el primer volu- nes; por ejemplo, he dicho que todos los ur-
men, y de éste sólo los tres o cuatro primeros banistas deben participar de las inspiraciones
capítulos. Y, naturalmente, mi única y autén- a encontrarse. Pero luego, si pensamos en la
tica finalidad sería leer el volumen 0 (cero), escuela, también ella es parte de la inspira-
¿comprenden?, el que aún no ha sido escrito. ción a encontrarse. Hay otra inspiración que,
Debe ser una mente bastante rara la que im- en cierto modo, está en discusión —prefiero
pulsa a uno a buscar cosas semejantes. Diría decirlo así— y es la inspiración al bienestar.
que una imagen semejante sugiere el surgir Y el bienestar comprende cosas como la eco-
de una mente. Nuestra primera impresión es logía. Y sin embargo no debe considerarse un
de Belleza; no lo bello, no lo bellísimo: sólo la tema análogo a la ecología o a cualquier otro.
belleza en sí. Es el momento —podría decir el Se debe ver como algo catastrófico que co-
momento mágico— de la perfecta armonía. Y rrompe nuestro sentido de maravilla, nuestro
de este aura de belleza, inmediatamente, vie- instinto a encontrarnos, a aprender. Pode-
ne la maravilla. El sentido de la maravilla es mos ver por qué las inspiraciones originarias
tan importante para nosotros porque precede que rodeaban la arquitectura, apenas ésta se
al conocimiento. Precede a la cultura. Cuan- convirtió en algo visible, eran inclasificables,
do los astronautas iban por el espacio y la tie- salvo como una especie de momento inspira-
rra parecía una bolita de cristal azul y rosa, do que luego adoptó un nombre. Pero el ini-
comprendí que nada era menos importante cio no tenía nombre.
que el conocimiento. Acaso la cultura aún era Tenía solo una irrefutable urgencia de ser
importante pero la instrucción no, de veras. Y llevado a la vida. Y hasta ese momento —y yo
sin embargo —y que raro resulta decirlo— Pa- creo que siempre será así— no había Arqui-
rís, Roma, las espléndidas obras del hombre, tectura: había su espíritu, pero ninguna pre-
que vinieron todas de circunstancias contin- sencia. Lo que tiene presencia es una obra de
gentes, de algún modo reducen la importan- arquitectura, que, todo lo más, debe ser con-
cia de la mente, comparadas con el sentido siderada como una ofrenda a la Arquitectura
de maravilla que parece haber prevalecido en misma, aunque sólo fuera por la maravilla de
aquel tiempo. Sin embargo, estoy convencido su inicio. Por tanto, cuando la gente habla de
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la arquitectura como si estuviera en un com- que introduce lo mensurable en nuestra obra.

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partimento, y del urbanismo como si estuviera Hasta que no entra en acción, todo es esencial
en otro, mientras la planificación ‘urbana’ se y coherentemente inconmensurable. Además,
halla en un tercero y la proyectación ambien- cualquier cosa que se deja posee ambas cua-
tal en otro más, éstas para mi son divisiones lidades. Una vez pintado un cuadro, y sólo en
puramente mercantiles. Y me parece desas- ese momento, podemos decir: “no me gusta el
troso que alguien declare, en el membrete de rojo”, o bien, “prefiero los lienzos pequeños”.
de su papel de correspondencia, que se dedica Sólo entonces la existencia revela ser lo que el
a todas estas cosas. En el mercado esto cons- pensamiento “querría ser” o podría darnos. Y
tituye una notable ventaja. Pero un hombre el pensamiento, a su vez, revela poseer exis-
que sienta la Arquitectura como espíritu no tencia pero no presencia.
puede atribuirse títulos semejantes, porque
lo consideraría pura disipación de sus pro-
pias y originales inspiraciones. Un arquitecto 2.
puede construir una casa y puede construir
una ciudad al mismo tiempo sólo si considera El proyectar exige que se comprenda el
a ambas como partes de una esfera maravi- orden. Cuando tenemos que vérnosla con los
llosa, expresiva e inspirada. De las primeras ladrillos o proyectamos con ellos, debemos
impresiones o de la primera percepción de la preguntar al ladrillo qué quiere o qué puede
belleza, y de la maravilla que se deriva de ello, hacer. Y si preguntamos al ladrillo qué quie-
viene la comprensión. La comprensión nace re, responderá: “…Bueno, querría un arco…”.
del modo en que hemos sido hechos porque, Y entonces diremos: “Pero los arcos son di-
para existir, debemos recurrir a todas las le- fíciles de hacer. Son más costosos. Creo que
yes del universo. el cemento iría igualmente bien por encima
Nosotros conservamos dentro de noso- de tu apertura”. Pero el ladrillo repica: “…Ya
tros el recuerdo de las decisiones que nos sé, ya sé que tienes razón, pero si me pregun-
han hecho esencialmente seres humanos. Es tas qué prefiero, yo quiero un arco…”. Y uno
el recuerdo psíquico y es el recuerdo físico, dice: “Pero bueno, ¿por qué eres tan terco?”
junto con las opciones que hemos llevado a Y el arco dice: “Puedo hacer una pequeña
cabo para satisfacer este deseo de ser, que, a observación?” “No os dais cuenta que estais
su vez, se ha dirigido hacia lo que ahora so- hablando de un ser, y que un ser de ladrillo
mos. Yo creo que este inicio está presente en es un arco?…”. Esto significa comprender el
la hoja y en el microbio. Toda cosa viviente. orden. Significa saber qué puede hacer. Y res-
La conciencia, en mi opinión, existe en todas petarlo profundamente. Si trabajamos con
las cosas vivientes. ladrillo, no lo usemos como una opción de se-
Una vez entendido el proceso de com- gunda mano o por que cuesta poco. No, debe-
prensión, de aquí procede la forma. La forma mos alzarlo en toda su gloria, y esta es la úni-
no es la conformación visual. La conforma- ca interpretación que merece. Si trabajamos
ción es una cuestión de diseño, mientras que con cemento, debemos conocer la naturaleza
la forma es la comprensión de componen- del cemento, qué trata de ser realmente el
tes inseparables. El diseño da ser a lo que la cemento. En realidad, el cemento quiere ser
comprensión —la forma— sugiere. También granito, pero no lo consigue. Los hierros de
se podría decir que la forma se revela como refuerzo son la intervención de un prodigioso
la naturaleza de algo y que el diseño, en un elemento secreto que hace milagrosamente
determinado punto, se esfuerza por recurrir eficiente a esta llamada piedra fundida: un
a las leyes de la naturaleza para hacerlas ser, producto de la mente. El acero quiere decir-
haciendo entrar en acción a la luz. Este recu- nos que se puede tener la fuerza de un insec-
rrir a la materia, que es el hacer, el hacer ser, to, y el puente de piedra que fue construido
esta creación de presencias, es el elemento como un elefante; pero nosotros conocemos
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la belleza de ambos, la armonía derivada de aire, del agua y de la tierra. Y así, le dimos

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haber aprovechado al máximo las posibilida- el título de los “recursos naturales”, o sea, el
des del material. Si nos limitamos a revestir edificio de las fuentes naturales. Aquí estaba
de piedra un muro, tenemos la sensación de el “foro de los servicios sociales”, unido por
estar haciendo algo mezquino, si bien esa crí- una gran calle a un canal y a otros medios de
tica pueda hacerse a los mejores de entre no- transporte.
sotros. Ver las cosas correctamente y actuar A lo largo de la calle se abrían una espe-
en consecuencia, sin compromisos, puede cie de ensanches, que diseñaré rapidamente.
costarnos el aislamiento, sin embargo, es im- Servían para alinear a lo largo de la calle, los
portantísimo dar un paso adelante; hay que servicios centrales: un auditorio y varios lu-
darlo con cautela y en plena conciencia. gares resultantes del encuentro, por así decir-
lo, de luz y silencio. Las funciones por sí mis-
mas jugaban un papel secundario en cuanto
3. que la efectiva participación se concentraba
en la oferta de los servicios sociales a lo largo
Para colaborar en la conmemoración del de la calle. La tesis era invitar a toda la gen-
bicentenario de Filadelfia, se eligió un grupo te que está aprendiendo (y esto no se agota
de arquitectos. Aunque hoy parezca impro- con nuestro trabajo colegial). La oferta se di-
bable que el proyecto se realice, sin embar- rigía a cualquiera que se interesara en ella, y
go, quiero hablarles de él. Fue bastante difícil en particular, se dirigía a aquellos que no te-
hacer trabajar al unísono a estas llamadas nían idea de lo que es un servicio social. Los
primeras figuras, ya saben lo que pasa. Pero indios, los pakistaníes —y yo diría que hasta
gracias al hecho que yo me he acostumbra- los chinos—, los habitantes de muchos países
do a pensar en términos de silencio y luz, africanos, en efecto, la mayor parte del mun-
me fue posible proponer el esquema que, al do en gran medida no disfruta de modo direc-
final, todos eligieron, porque representa- to de servicios sociales. Los servicios sociales
ba bien lo que intentábamos hacer. La idea estaban allí para satisfacer las exigencias o
original, antes que viéramos el contexto am- tendencias expresivas.
biental, era hacer una calle (cosa con la que
estoy perfectamente de acuerdo y que fui el
primero en alentar). Una calle, en realidad, 4.
es una estancia comunitaria. Posee ya un ca-
rácter terriblemente vinculante y ofrece un Lo cual nos lleva al urbanismo. Yo creo en
inmediato punto de partida en lugar de obli- escuelas especiales para el desarrollo de las
garle a uno a pensar en una lista de objetos dotes naturales; yo creo que, si un muchacho,
para ser vistos, como los objetos exhibidos en no importa de qué edad, muestra disposición
una exposición. Diseñamos someramente un para la danza, se le debe mandar, ante todo, a
edificio; tiene un aire bastante amenazador, una escuela de danza. A continuación, él bus-
pero es un edificio. Se trataba de una serie de cará ávidamente otros tipos de escuela, pero
tres edificios, de este tipo, su forma exacta no el centro de su interés debería localizarse en
tiene importancia. Este edificio era el palacio cualquier cosa que le salga bien de modo na-
de la expresión y debía ser programado por tural. Uno no aprende nunca nada que no sea
los grandes representante de la expresión (los parte de sí mismo, parte de ése “Uno”. Cual-
que se dedican al cine, a la prensa, a la pintu- quier otra cosa que se aprenda apenas queda
ra, a la escultura, a la arquitectura, a todas las pegada o prendida con alfileres, a menos que
exigencias expresivas). encuentre en nosotros una sustancia real. Yo
Otro edificio debía ser programado por los creo que si uno sigue sus inclinaciones natu-
grandes científicos, que habían sido capaces rales, posiblemente aprenderá hasta las mate-
de expresar las manifestaciones de la luz, del rias más difíciles, simplemente porque habrá
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tenido la libertad necesaria ofrecida directa- 5.

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mente. Y la escuela, más que cualquier otro
lugar, debería ser el centro de la libertad. No Y ya que estamos metidos en el tema de las
debería haber juicios ni comparaciones entre “naturalezas”… estoy construyendo un teatro
una persona y otra. Yo creo que, si tenemos en Fort Wayne, Indiana, y por tanto, habien-
una clase de treinta alumnos en la que reine do estudiado los teatros, llegué a la conclusión
la libertad, acabaremos teniendo treinta ense- de que el auditorio y el escenario deben con-
ñantes. Imaginemos una escuela sin pasillos; siderarse como un violín, como un sensible
en lugar de un tránsito —un pasillo no es más instrumento, en el que uno pueda oír hasta un
que eso— tenemos una sala orientada hacia susurro sin necesidad de amplificación. Los
un jardín, una sala que, por su importancia, foyers y los demás espacios añadidos pueden
compite con la biblioteca. Dos chimeneas compararse con el estuche del violín. El vio-
marcan los extremos de la sala y los huecos de lín y su estuche son totalmente distintos. Pero
las ventanas permiten disponer de lugares en luego, metiéndome entre bastidores, en mu-
los uno puede refugiarse en medio de ese lu- chos teatros no encontré más que el interior de
gar de encuentros, que es un aula escolar he- un cesto de papeles. Cuando el actor emerge
cha de este modo (y liberada de la obligación de esa papelera parece perfectamente calmo,
de asistir a ella). No hallarán nada semejante como si no hubiera pasado nada, pero entre
en un programa normal. Debería ser algo que bastidores tropieza con las escobas. Es un ver-
el arquitecto, en su primera reacción al verse dadero infierno. Así pues, decidí concebir todo
ofrecer la oportunidad de expresar un campo esto como la casa del actor, y diseñar su casa
espacial adecuado al estudio, debe recrear a media milla lejos del teatro, considerando la
partir de cero. Ignorando el programa que se “estancia verde” (sala de espera de los actos),
le ha encargado, debe redescubrir la natura- como un salón con chimenea, los locales para
leza de estancias en las que sea bello apren- los ensayos, los camerinos y todo como fun-
der. Nunca presentará una serie de estancias, ciones de aquella casa…También puse en ella
denominadas como aulas para seminarios (1, una pequeña capilla, en la que uno pudiera
2, 3, 4, 5, 6, etc) sino que considerará un aula reflexionar en soledad sobre su papel sin que
de seminario como un redescubrimiento en nadie le metiera prisa. En el exterior de la casa
sí mismo. construí un mirador que da a la calle; luego le
Tales estancias no tendrán, probablemen- di la vuelta a este proscenio y presenté el mira-
te, un nombre indicativo que conste en el pla- dor de la casa como un fondo, visible cuando
no. En cambio, ofrecerán posibles orientacio- se alza el telón.
nes de las que uno podrá elegir el ambiente Trataba de descubrir la “naturaleza” sobre
en el que sea bello discurrir de lo que se este la que fuera posible plantear el proyecto. En el
discurriendo de acuerdo con el número de los fondo, la operación es análoga a la que se lleva
presentes. Y así con las clases y con las biblio- acabo cuando nos imaginamos el dormitorio
tecas, que hoy llevan el desagradable título de como si estuviera en un campo, sin tejado,
“centro de informaciones”. Es increíble lo le- para poder ver las estrellas. Las ventanas pue-
jos que queda de su inspiración originaria. El den ser bastante reducidas porque la verda-
lugar se ha convertido en “operativo”, como dera ventana la tenemos encima de nosotros.
si la información fuera tan importante. Un Luego nos damos cuenta de que la habitación
libro es enormemente importante. Nadie ha ya no es una habitación para dormir sino que
pagado jamás el precio de un libro; se paga se ha transformado en la habitación de un en-
sólo su impresión. Pero un libro, en realidad, fermo, y si necesitamos una taza de té, busca-
es una ofrenda y así se lo debe considerar. Si mos desesperadamente la cocina. Poco a poco,
rendimos homenaje al hombre que lo escribe, furtivamente, el dormitorio se desliza hacia la
incentivaremos aún más los poderes expresi- cocina, a lo mejor pidiendo disculpas. El salón
vos de la literatura. hace lo mismo, a pesar de su libertad, lo mis-
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mo que la cocina. Pero la casa se recompone marginado o en su cuartito. O bien, suponga-

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de modo afectuoso, de modo comprensivo. En mos una escalera que vaya de un nivel a otro
cierto modo, adquiere fuerza considerando las como si estuviera, en cierto sentido, “medida”
cosas no como son ahora sino como podrían por la agilidad de un muchacho con todas sus
ser. También la ciudad debe considerarse a la facultades de coordinación, que quiere subir
luz de cómo podría ser y no con la intención de las cuatro rampas a la carrera. En un caso así,
corregir cuanto ya existe. Yo creo que el pun- cuando un arquitecto diseña un proyecto que
to más rico de inspiración, del que podríamos contemple una escalera, nunca será lo bastan-
partir para intentar comprender la arquitec- te cuidadoso. Mientras puede diseñar las pa-
tura, es la estancia, la simple estancia, vista redes un poco al desgaire, las escaleras deben
como el principio de la arquitectura. Cuando ser diseñadas como si se estableciera una ley o
entramos en nuestro cuarto, sabemos que lo una unidad de medida. Tal es la sensación de
conocemos como nadie. Tal vez, lo más mara- importancia que hay que sentir.
villoso de la estancia sean las ventanas. El poe- Y las escaleras deben tener un rellano, una
ta norteamericano Wallace Stevens dijo algo cantidad de rellanos. Y el rellano debe querer
a los arquitectos (él quería serlo). Preguntó: ser una auténtica estancia. El rellano es una
“¿Qué porción de sol entra en tu habitación?”. cosa maravillosa porque la escalera, la misma
Es como decir que el sol no supo lo grande escalera, es usada por un niño, por un joven
que era hasta que chocó contra el flanco de un y por un viejo. Y cuando el viejo sube las es-
edificio. ¿Podemos meter una cosa así en una caleras con el niño y llega al rellano, allí debe
computadora univac? haber una ventana, a ser posible una ventana
Yo creo que un proyecto es una sociedad con asientos y, mejor aún, un estante con li-
de estancias. Un verdadero proyecto es aquel bros. Así mientras sube, dice al niño: “¿Sabes?
en el que las estancias conversan entre sí. Di- Siempre deseé leer este libro”.
cho de otro modo: el proyecto podría definirse El tejado, en entablamento, el techo, son
como una “estructura de espacios en su luz”. en realidad elementos y merecen, natural-
Siempre que se considere que la estructura es mente, ser tratados como tales. Pero hay una
la creadora de la luz, porque la estructura libe- gran tendencia a recurrir, claro está, a Gra-
ra los espacios contenidos en ella, y esto crea phic Standards, donde encontrarán todo lo
la luz. Podría tratarse de una puerta o de una que quieran saber. Les dirá todo. Les dirá qué
ventana, o también de una pequeña construc- tipo de escalera puede ir bien, pero no les dirá
ción con ventanas porque los intervalos entre nunca cómo deben sentirlo ustedes, en calidad
las columnas están tan llenos de recursos que de arquitectos. La sensibilidad queda perfec-
no podemos competir con la generosidad de tamente ejemplificada en Gertrude Jekill, que
semejante construcción usando el cemento era una famosa arquitecta paisajista y que hizo
(que posee tanta fuerza y exige tan poco ma- muchos jardines para Lutyens, en Inglaterra.
terial). La disciplina de la columna ofrece un Para explicar la sensibilidad en la creación sus
estudio sin fin. Sus elementos consisten, como jardines, contaba que, una mañana subía una
hemos dicho antes, en el sentido de forma que escalera en uno de ellos. Un niño que conocía
un edificio posee. La forma de una escuela po- estaba bajando la escalera a la carrera mien-
dría tener algo que ver con la conversación en- tras ella subía, y Jekill le dijo: “Johnny, ¡que
tre las distintas estancias —que es su natura- pronto te has levantado!”. Pero él le contestó:
leza— y con la manera en que ellas se comple- “Oh, señora Jekill, yo creía que era invisible”.
tan recíprocamente y enriquecen el ambiente
circundante, comunicando la impresión de un
“buen sitio para aprender”. Consideremos los 6.
elementos de una casa, por ejemplo, cuyo sa-
lón contenga un bay window donde se pueda A propósito de los “órdenes”: el orden del
sentar un niño castigado y sentir que se halla movimiento, el orden de la luz, el orden del
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viento, del agua, de todo lo que nos rodea…

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Recibí un encargo que no podía cumplirse:
construir una ciudad que pudiera alojar even-
tualmente a 500.000 habitantes; era la capi-
tal del estado de Gujerat, en la india, y debía
llamarse Ghandi Nagar. El río Sevamarti, sal-
vo en la época de los monzones, cuando los
torrentes barren su lecho hasta el mar, está
seco. Había ideado unos puentes que salva-
ban el lecho del río; su función principal era
pasar de una orilla a otra, pero al mismo tiem-
po podían recoger y conservar el agua que cae
en la temporada de los monzones; pura agua
de lluvia que se desperdiciaba. De allí parti-
rían los acueductos, que habrían llegado a los
distintos puntos de la futura ciudad, como la
central de bomberos, las comisarías de poli-
cía, el centro de mantenimiento, la central de
aire acondicionado y, naturalmente, los de-
pósitos de agua. Los árboles de mango, que
son sagrados, se quedarían allí donde esta-
ban, constituyendo un punto de partida para
los barrios residenciales.
Las calles estaban orientadas en la direc-
ción del viento. Las restantes instalaciones de
utilidad pública seguían las líneas del agua.
Así las características “naturales”, en particu-
lar las instalaciones hidráulicas (el agua signi-
fica muchísimo para una ciudad india) resul-
taban ser la base del proyecto. Aguas arriba,
no había otra teoría de carácter físico sino los
“órdenes”, que serían los puntos de partida.
Sin embargo, yo buscaba también la manera
de introducir lo que considero un punto de
partida bastante más importante, es decir, los
servicios sociales. Los inconmensurables ser-
vicios sociales, que deben ser coherente con
la urgencia en nosotros del ser-expresar.