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General Campos, 23 de Julio de 2013

SU EXCELENCIA SRA. PRESIDENTA DE TODOS LOS ARGENTINOS

Dra. CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER

Balcarce 50-Su Despacho

Después de saludarla con el respeto y consideración que su investidura


merece, le pido disculpas por el atrevimiento de hacerle llegar un pedido
muy especial, junto a los vecinos de mi pueblo, y en la memoria de mi hijo
Sebastián, asesinado a los 20 años y víctima de uno de los tantos flagelos
que matan en mi localidad y que, a pesar de los reiterados casos y los
horrores de sus consecuencias, el Estado local y provincial permanecen
desbordados, incrédulos o, tal vez, incapaces de encontrar una solución o
de pedir ayuda, como lo hacemos nosotros, a los que la droga, la
inseguridad, las violaciones y la falta de justicia, diezmaron nuestras
familias y nuestra sociedad. Y, lo que es peor, nos está dejando sin jóvenes
y sin futuro.

Mi hijo Sebastián tenía 20 años –como le dije- estudiaba y trabajaba. Un


chico sano, pero que a pesar de luchar por un futuro, lo mataron otros de
la misma edad, que pertenecen al entorno del Poder del pueblo y la
provincia. Adictos sin tratamiento y que nuestros dirigentes usan con más
adicciones y protección.

General Campos, Entre Ríos, es un pueblo del departamento San


Salvador, de algo más de 3.500 habitantes, muy cerca de Concordia, que el
8 de Junio cumplió 100 años. Supo ser tranquilo y alejado de los vicios de
las grandes ciudades, aunque hace mucho sin fuentes laborales genuinas,
sin salud, sin educación calificada y sin Justicia. Y lo peor, hace una
década aproximadamente unos malnacidos, protegidos por los dirigentes
políticos, ingresaron la droga, y con ella violaciones, abusos de menores,
asesinatos, muertes violentas, mucha inseguridad y situación de caos y
miedo. Mucho miedo.
Sinceramente, recurrimos a Ud. porque no tenemos interlocutores ni en el
ámbito local y ni en el provincial. Nos retiran la policía que con escasos
recursos nos protege como puede, o lo que es peor, con uniformados
traídos de afuera para armar causas injustas y al poco tiempo los licencian
con partes médicos, aunque anden por las calles como cualquier persona
sana. Desde el municipio solo están interesados en cargos políticos y hasta
en el desarrollo un plan canje “sexo por un cargo” o una vivienda digna,
tan inalcanzable en la zona. Y, en eso están incluídos el Intendente, el
vice-intendente, sus funcionarios más cercanos y, naturalmente,
personajes de estrecho vínculo con el gobernador que, curiosamente, fue
jefe comunal del pueblo y su familia nacida y criada en General Campos.

Señora Presidenta: ESTAMOS DESESPERADOS. Usted que siempre hace


referencia a los años nefastos de la Dictadura, le podemos asegurar que
acá, en General Campos, las desapariciones y muertes como en esa oscura
época nunca fueron desterradas, más bien, perfeccionadas. Somos un
pueblo pensante y activo, movilizado, pero con las manos atadas por la
falta de seguridad, de Justicia, de Armonía y de voz. Le pedimos
encarecidamente que nos ayude para que General Campos no
desaparezca, que nuestros muertos puedan descansar en paz y los que
todavía vivimos o no caímos en las garras de la droga y de los
distribuidores de muertes, sean protegidos desde el Estado, porque solos
no podemos.

Señora Presidenta: no somos un partido político ni oficialista ni oposición,


somos víctimas y queremos mirar hacia adelante, pero solo no podemos,
por eso recurrimos a usted, la Presidenta de todos los argentinos.

Sin más, esperando sepa comprender nuestro reclamo y desesperación, la


saludamos con afecto que se merece, y gracias de corazón por lo que
pueda hacer por nuestro pueblo.