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CUANDO AVANZAR NO AVANZA

De civilización, drogas, padres adolescentes y muertes


prematuras.
General Campos avanza. “Avanza hacia el centenario”.
Avanza hacia la civilización. Los de “ta’ y tantos años”
nos sorprende el paso agigantado de la ‘barbarie’
pueblerina, al vaivén del crecimiento de las grandes
urbes. Todo es lógico, pero todo necesita de un proceso
de adecuación y de adultos preparados para decodificar
y transmitir a las nuevas generaciones aquello que a
nosotros nos imponían bajo el mote de “saber
diferenciar entre el bien y el mal”.
Todo, indefectiblemente ha llegado, porque el mundo ha
avanzado: la TV por cable, Internet, las comunicaciones
de larga distancia y, también, las adicciones a las
drogas y el alcohol; y el exceso. Más allá de si hubo un
“iniciador” o un “incitador” malnacido. Decía que todo
progreso necesita de una adecuación, porque hasta es
posible que los medios de comunicación nacionales
alberguen un grado de compromiso por haber
infoxicado (intoxicado con información) con un conflicto
típico de las grandes capitales. Y, si los padres no
pueden, sí debe la Escuela, ergo el Estado.
Sé, porque es consecuencia del efecto, que se suele
buscar al responsable o al culpable. En Campos hubo
de todo lo enunciado en el subtítulo. Y, también,
muertes tempranas, tal vez por contaminación; y otras,
desgraciadamente por efecto del exceso de
estupefacientes y de alcohol. Lo más terrible ya está
entre nosotros. En nuestro pueblo que supo de buenos
vecinos, de gente sana, de la palabra comprometida y
de la seguridad a toda prueba, cualquiera sean las
causas y las consecuencias, se nos están muriendo
nuestros jóvenes, se están diezmando familias y
“desapareciendo” generaciones y proyectos. Se me
ocurre que no deberíamos detenernos tanto en
preguntarnos “por qué”, sino en cómo cambiar o
transformar esta penosísima realidad.
Que los muertos en paz descansen; que los enfermos se
curen (porque los adictos también son enfermos); que la
justicia haga lo suyo; pero que el “ocuparnos”
reemplace al “preocuparnos”, porque lo contrario no
sirve para nada.
Entonces, ¿adónde apuntar?. ¿Señalar con el dedo al
“drogadicto”, a “la puta” (porque tuvo un hijo del viento,
como se decía), al violento, al ladrón?. No. Apuntar y
reclamar que nos ayuden a decodificar esta realidad
quienes por su liderazgo deberían hacerlo. Pensar muy
bien al momento de emitir un voto, porque el
representante del Estado, nuestro empleado, es el
principal responsable (para no hablar de culpables) de
todo lo que nos pasa y nos deja de pasar. El elegido y
sus elegidos a dedo, como colaboradores. Porque no
hace cumplir las leyes (por error u omisión, o lo que es
peor, por desconocimiento). Exigirle cumplir con el
mandato constitucional que le dan las elecciones. Pero,
mal que nos pese, no es el único. El docente, el maestro
de escuela (del nivel que fuere) tiene la obligación de
capacitarse y pedir los elementos para enseñar/nos. Los
medios de comunicación (que son educadores con un
arma poderosa y cargada de la munición más letal: la
palabra. Con micrófonos, cámaras, computadoras, etc.).
La policía, que se supone que está como auxiliar de la
Justicia y para protegernos. Y, obviamente, los líderes
religiosos, que no deben permanecer como meros
espectadores y “señaladores” desde un púlpito
“infundiendo el temor de la culpa”, mientras
“permanecemos clavados en una realidad que nos
lastima”. Y nosotros, los simples e imprescindibles
ciudadanos, dejar el mandato judeo-cristiano de la
culpa y la crítica ‘señaladora y destructiva’, porque
“cuando los clavos resaltan, hay que martillarlos para
ponerlos en el mismo lugar”. No nos avergoncemos, ni
avergoncemos a nadie. Mirémonos, porque todos
llevamos una cruz. Y, todos, juntos, podremos salir de
este atolladero. “Hay que dejar de pelear para
gestionar”, diría un político que siempre está en la
vereda de enfrente. Pues bien, manos a la obra…el
futuro es ahora, mañana, en seguida…honremos a los
que nos precedieron y volvamos a ser un pueblo
virtuoso, sano, comprensible, seguro y libre de
prejuicios. Pasa y pasó en todas las civilizaciones. ¿Qué
nos impide “hacer el gran pueblo argentino” de General
Campos? No mires para otro lado, VOS debés cumplir
tu parte y podés hacer cumplir la parte que le compete
a los otros (tu prójimo). Pensalo, no me importa si gusta
o disgusta mi modo de ver esta realidad. Es mí visión y
punto. Releelo y lee entre líneas lo que te quiero decir,
como un pedido desesperado. Que el árbol te deje ver el
bosque. De vos depende.