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REALISMO, IMPRESIONISMO Y POSTIMPRESIONISMO.

Obras:
Preimpresionismo:
- Manet: O almorzo campestre
Impresionismo:
-Monet: Impresión, sol nacente. A serie da catedral de Rouen
Posimpresionismo:
-Cezanne: Natureza morta con tarteira. Os xogadores de cartas.
-Van Gogh: A noite estrelada
-Gauguin: Despois do sermón y O Mercado
Neoimpresionismo:
-Seurat: A tarde de domingo na Grande Jatte .

Ya desde épocas anteriores se apreciaba un cansancio de los valores románticos y el deseo de reflejar experiencias
más directas y objetivas en sus obras; también los academicistas neoclásicos se interesarán por una mayor
observación de la naturaleza y la realidad, si bien excluirán a los pintores realistas de las grandes muestras
oficiales.
El Realismo surge en Francia después de la revolución de 1848, cuando el arte se centra en temas sociales, a
partir de la industrialización, que determinó la desaparición del artesanado y la formación de una numerosa clase
obrera acumulada en los centros urbanos.Con ello, las condiciones de vida económica y social sufren una
alteración profundísima, que se refleja en las ideologías.Los artistas toman conciencia de los terribles problemas
sociales como el trabajo de niños y mujeres, los horarios excesivos, las viviendas insalubres y consideran que
deben denunciar estas lacras.Es un arte que denuncia la deshumanización y la hipocresía y los convencionalismos
burgueses; rechaza el subjetivismo y la evasión del arte romántico y desea transformar la realidad; es objetivo,
representa la vida cotidiana, sin convencionalismos, tal cual es y el mundo contemporáneo.Una parte de los
artistas, tienen una actitud más comprometida (Courbet) y su arte es más combativo, otros mantienen una postura
más moderada, dulcificando la visión de la realidad (Millet).
Parte de la observación de la realidad y se interesa por el paisaje y la pintura al aire libre (Corot), que tanto
desarrollo tendrá en el impresionismo.Se opone al Romanticismo al crear atmósferas tranquilas (frente a Turner o
Contable), pero evocadoras.No creen que haya temas banales, cualquiera puede ser objeto de interés pictórico.
El principal representante del realismo es Gustave Courbet, quien acuñó el término al dar nombre al pabellón que
hizo construir para una provocativa exposición de 1855, alternativa al Salón de París*, bajo el título "Realismo".
Allí expuso su obra El taller del pintor, considerada el manifiesto del estilo, que provocó un sonoro escándalo en
los medios artísticos por su anti-academicismo y su crudeza, que se calificaba de obscenidad. Posteriormente se
identificó con el movimiento especialmente a Honoré Daumier, Jean-François Millet y a Couture, maestro de
Manet.
Quienes mejor manifiestan este cambio son los paisajistas de la Escuela de Barbizon (aprox 1830-70), que a
través del paisaje transmitieron la conquista de la realidad. Al principio del siglo XIX, los criterios artísticos
giraban alrededor de la tradición neoclásica, siguiendo al pintor Jacques-Louis David.Al margen de este
academicismo, el Romanticismo formalizado por Géricault o Delacroix crecía.
En 1824, el Salón de París exhibió una exposición de John Constable. Sus escenas rurales influyeron sobre
algunos artistas jóvenes, haciendo que abandonaran el formalismo y academicismo para buscar su inspiración
directamente en laNaturaleza.Las escenas naturales fueron la temática más recurrente, como elemento
protagonista de su pintura y no como mero telón de fondo de hechos dramáticos o escenas mitológicas.
La escuela fue creada por Rousseau y la integraron un grupo de artistas que se propusieron construir un tipo de
pintura diferente, como Millet, o Corot.Realizaron un estudio objetivo y directo de la naturaleza plasmando los
sentimientos que ésta les despertaba. A ellos les debemos el inicio de la práctica de pintor al aire libre, pues
tomaban sus apuntes directamente de la naturaleza y luego ejecutaban sus obras definitivas en el estudio. El hecho
de que los pintores de Barbizon dejaran París para refugiarse en un pequeño pueblo es también una actitud de
abierta oposición al sistema vigente, no sólo en el ámbito plástico, sino también en el orden social.
Pero el gusto del público y las formas artísticas en Francia estaban marcadas totalmente por los valores de la
Academia de Bellas Artes y las exposiciones oficiales en el Salón de París , donde para ser expuestas, las obras
debían pasar por la selección de un jurado, que se decantaba por las más academicistas, tanto en temática ( temas

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solemnes, o relevantes, mitológicos, históricos), como técnica (claroscuro, perspectiva lineal, tratamiento habitual
del color).
*El Salón de París fue la exposición de arte oficial de la Academia de Bellas Artes de París (Francia), que se
celebró a partir de 1725. Los jurados, cada vez más conservadores y académicos, no se mostraban receptivos a los
pintores impresionistas, cuyas obras eran normalmente rechazadas, o si las aceptaban, las situaban en lugares
desfavorables. En 1863, el jurado del Salón rechazó un número inusualmente alto de obras. Como resultado hubo
protestas, en particular de los expositores individuales que habían sido rechazados. Para probar que los Salones
eran democráticos, Napoleón III instituyó el Salon des Refusés (Salón de los Rechazados), con las obras que el
Salón había rechazado ese año.Se inauguró el 17 de mayo de 1863, marcando el nacimiento de la vanguardia.

Jean François Millet (1841-1875), hijo de campesinos pobres, fue uno de los máximos representantes de la
Escuela de Barbizon. Se distinguió como paisajista, pero en sus paisajes no olvida nunca a los campesinos,
humildes, cabizbajos, pesimistas y redimidos por el trabajo. Es el mejor intérprete de la vida campesina y del
hambre y la miseria que éste trae consigo.Contempló de cerca la situación en la que vivía, pero no la denunció en
sus pinturas, sino que la representó tal y como era, plasmó la realidad. Sus obras más características son Los
Gavilladores, El Ángelus, Los canteros, La costurera, La colada y Las espigadoras.En esta última, muestra el
trabajo rural, pero haciendo hincapié en lo social. Tres campesinas ataviadas con la vestimenta típica normanda
recogen inclinadas los restos de la cosecha, el trabajo más duro y menos reconocido entre las tareas rurales. Sus
posturas reflejan la fatiga que provoca su labor. Los personajes se sitúan en primer plano elevándolos a la
categoría de héroes y la iluminación infiere dramatismo a toda la escena.
Las pinturas de Gustave Courbet (1819-1877) suscitaron enormes polémicas por su selección de temas vulgares
como Un entierro en Ornans (1849) y por sus ideas pragmáticas sobre el arte. Ornans es su pueblo natal. Este
entierro es una de las obras en las que más claramente aparece una manera nueva de ver la realidad. El tema se
podía haber tratado solemnemente, pero lo hace de forma peculiar, es un cuadro desolador. Se trata de un entierro
en un pueblo al que asisten los aldeanos y el clero y apenas hay diferencias entre ellos, en un intento de hacer
crítica. Al contrario que en los cuadros que representan entierros y en los que está presente lo religioso invocando
el más allá, aquí todo es deprimente, no se espera ni se cree nada.
Una de sus obras más significativas, que denotan el modo de ser del autor, es El Taller (1855). Aquel año, no
siendo admitido por el jurado en el Salón, inauguró una exposición particular paralela a la Exposición Universal y
allí exhibió su enorme lienzo. En el cuadro resume su mundo social. Courbet aparece en el centro dando los
últimos retoques a un paisaje de su tierra natal, un muchacho mira como pinta y detrás del artista está su musa, un
bello desnudo de mujer que personifica sus modelos vivientes. A la derecha, sus amigos, los artistas, y a la
izquierda, los miserables y quienes viven explotando su miseria.
Otras obras son Buenos días, señor Courbet (1854), Jóvenes a orillas del Sena (1856-57), La Siesta (1866), Mujer
en las olas (1866), Las Bañistas (1853). Cultivó el desnudo femenino con gran libertad e incluso a veces con total
impudor. Su trayectoria artística se mezcla con su actividad política, llegando a ser director de Bellas Artes
durante el periodo de La Commune de 1871. Al término de esta experiencia revolucionaria tuvo que exiliarse en
Suiza, donde falleció en 1877.
Si Millet se muestra conformista con la realidad que le toca vivir,Honoré Daumier (1808-1879) se muestra
crítico y satírico. Se fija en la sociedad y en determinados grupos sociales, poniéndose al lado de los
desfavorecidos. Algunos de sus temas evocan el mundo de la marginación como Los presos y Los mendigos.
En El vagón de tercera clase reivindica la dura vida de las clases populares en las grandes ciudades. La ternura
que despiertan los personajes en el espectador contrasta con la sofisticación industrial del tren.
En El baño de las muchachas, los personajes son mujeres que se bañan en el Sena, en plena ciudad. Es una imagen
patética. Aparece una muchacha que se moja los pies acompañada de una serie de personajes amorfos, casi sin
facciones ni rasgos que representan trabajadores. Sus vidas se limitan al trabajo, el esfuerzo los deforma y les roba
su identidad.
También fue un gran difusor de la caricatura, mediante la que hacía críticas mordaces a la sociedad y al gobierno
de Luis Felipe de Orleáns, lo que le costaría la cárcel.

RUPTURA CON LA TRADICIÓN: PREIMPRESIONISMO-IMPRESIONISMO.

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En el s XIX se produce una crisis en el modo tradicional de entender el arte, igual que en múltiples aspectos
de la realidad, por causa de las grandes transformaciones económicas (vertiginoso desarrollo capitalista,
avances tecnológicos), políticas (introducción de nuevas ideologías: liberalismo, socialismo, anarquismo),
sociales (desarrollo de la nueva y problemática sociedad de clases).En el inicio del periodo decimonónico se
vive una dialéctica entre razón y sentimiento, clasicismo y romanticismo, pero aún sigue presente la visión
tradicional del arte.Pero ya en el Realismo se encuentra el germen de la revolución artística: su consideración de
que cualquier tema, por banal que pareciera, puede ser objeto de expresión artística; su empleo del arte como
forma de denuncia social y política; el desinterés de sus representantes por integrarse en corrientes estéticas, el
afán de independencia del artista, lejos de mecenazgos y sujección a normas establecidas.Así, también las
Academias entran en crisis.La formación de los artistas ya no estará tan condicionada por su estudio en las aulas
ni será imprescindible el tradicional viaje a Italia, sino que ahora será muy importante una relación y estudio más
personal de los grandes (Velázquez, Goya), el contacto directo con la naturaleza y el intercambio de experiencias
entre artistas (Escuela de Barbizon, Escuela de Pont Aven).
Se va definiendo el concepto de vanguardia.Aparecen artistas que van en vanguardia, en cabeza, experimentando,
incomprendidos por ello, empezando por los impresionistas; muchos serán bohemios, de vida poco convencional,
con cierta dosis de “malditismo”(existencias desarraigadas y conflictivas, caso de Van Gogh).Nacerán a partir de
ellos una serie de movimientos artísticos que darán gran heterogeneidad a la historia del arte desde entonces: es la
época de los “–ismos” o “vanguardias”.

IMPRESIONISMO.

Se desarrolla en Francia en la segunda mitad del XIX.Con el Impresionismo culmina a finales del S. XIX el largo
camino que la pintura occidental había emprendido a comienzos del s. XV: la captación de la realidad; representa
el origen del arte del s XX: es al tiempo, final de un proceso y comienzo de un arte nuevo.Pretende plasmar la luz
y el instante y superar el academicismo y es clave en el desarrollo posterior del arte, en el posimpresionismo y las
vanguardias.
Aunque es fundamentalmente un movimiento pictórico, tuvo manifestaciones en otros campos de la actividad
artística: Debussy en la música, Rodin en la escultura y Zola o Blasco Ibáñez en la literatura.Todos los artistas
tienen en común con los pintores la preocupación por captar un instante de la realidad con su luz, su
ambientación, su atmósfera, como si fueran auténticos fotógrafos de esa realidad. En efecto, dos descubrimientos
serán fundamentales para este movimiento:
- La fotografía, que abrirá nuevos horizontes para los artistas y descubrirá a los pintores detalles naturales que se
les escapaban, revelándoles determinados parajes desde ángulos inéditos: descompone movimientos, ofrece
nuevas posibilidades de expresión, de perfeccionamiento en el estudio de los gestos, de captación de primeros
planos, de desarticulación del espacio, etc. De hecho, los pintores impresionistas encontraron en la fotografía un
estímulo para su nueva visión del mundo e intentaron captar al vuelo el instante que se evade.
- El establecimiento de las Leyes de color por Chevreul, basadas en los siete colores del espectro solar y sus
relaciones entre sí; los impresionistas aplicarán estas leyes siempre con entera libertad.Indagarán a su vez nuevos
descubrimientos que permitan expresar mejor su mundo de emociones personales y subjetivas.Y, precisamente, en
esta conjunción de ciencia y libertad radica la verdadera originalidad del impresionismo.También la
comercialización de los pigmentos de pinturas en tubos permitió a los artistas poder llevarlos cómodamente para
pintar al aire libre.

A finales dos anos 60, unha serie de pintores que rechazaban el academicismo de los Salones y participaban de
inquietudes comunes se reunían en el café Guerbois, donde intercambiaban sus opinines.Desde 1871 dejaron de
exponer en círculos oficiales y en 1874 celebraron una exposición independiente y colectiva, en el estudio del
fotógrafo Nadar, en la que participaron Monet, Pissarro, Renoir, Sisley, Degas y Cézanne.El periodista Louis
Leroy usó despectivamente la palabra “impresionistas” para referirse a ellos y a su interés por captar la impresión
visual, a partir del título de un cuadro de Monet: “Impresión.Sol naciente”.A partir de ésta, celebrarán sus propias
«exposiciones impresionistas» en 1876, 1877, 1879, 1880, 1881, 1882 y 1886.En cuanto a Manet , considerado el
padre del movimiento, nunca expuso con los impresionistas, sino que siguió mostrándose en el Salón oficial.
El rechazo fue generalizado pero no unánime, al tiempo que la mayoría se burlaban de sus pinturas, empezó a
surgir un grupo de defensores que poco a poco conseguirán revalorizar al movimiento.La vida del nuevo
movimiento no fue muy larga, hacia 1879 comienzan las “deserciones” en el grupo que en poco tiempo se
disolverá siguiendo sus miembros trayectorias dispares. Sin embargo sus ecos se mantuvieron durante muchos

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años (posimpresionismo, neoimpresionismo...) y su valoración cultural y comercial no ha dejado de aumentar
hasta hoy.

No son un grupo homogéneo: los primeros impresionistas fueron Monet, Pissarro, Sisley, Renoir, Degas y Berthe
Morrisot.Otros artistas, partiendo del impresionismo, idearon otras técnicas, como Seurat y Signac
(neoimpresionismo), que intentaron unir arte y ciencia y emplearon el puntillismo o divisionismo.Los
postimpresionistas Cézanne, Van Gogh, Gauguin y Toulouse-Lautrec admiten las bases impresionistas, revisan
algunos de sus postulados e impulsan nuevas fórmulas creativas.
En general, el impresionismo supone el intento de plasmar el efecto de la luz, la “impresión visual” y el
instante, sin reparar en la identidad de aquello que la proyecta.Sus antecesores pintan la realidad, ellos el
momento de luz, más allá de las formas subyacentes.
-En cuanto a los temas, cultivan la pintura al aire libre: huyen de los talleres al campo, interesados por los
paisajes, con la lluvia, el humo, la niebla, el crepúsculo, los rayos del sol... Los temas son banales, sin
importancia, inspirados en la actualidad y con movimiento: escenas urbanas, bailes, regatas, bulevares de Paris,
carreras de caballos, bailarinas... No tienen carga política ni social, son artistas bohemios que viven en barrios
como Montmartre.El paisaje es la forma de pintura más importante.Es un género ya cultivado, pero ahora
eliminan el carácter sublime de los paisajes románticos.El agua y sus efectos cambiantes es un gran tema, sobre
todo en Monet; también paisajes urbanos, que les permiten reflejar el tiempo que viven; muy frecuente la
representación de ferrocarriles o estaciones, como signo de los tiempos modernos; escenas cotidianas, que ya
aparecían en la pintura flamenca, interiores, aunque no son típicamente impresionistas, de cafés, teatros, circos,
cabarets, a lo que se dedicaron sobre todo Degas y Renoir.
Para la representación de la naturaleza trabajan ante el motivo que van a representar y de forma rápida, pues la
naturaleza es cambiante y lo que les interesa es captar una impresión fugaz. el mar y sus horizontes movedizos, el
cielo y las nubes móviles, el sol y sus vibraciones, lo que llamaron “plein air”.Pintan lo pasajero y hasta ejecutan
series en las que siguen la transformación de un mismo paisaje o motivo según las horas del día, mostrando las
transformaciones según la luz (serie catedral de Rouen, Monet).Reflejan una visión optimista de la vida,
representada en sus aspectos más amables.A diferencia de la pintura académica no pintarán temas mitológicos ni
históricos.
-En cuanto a la técnica, usan unan pincelada suelta y rápida, aplicada con pinceles finos; a veces con mucha pasta,
otras muy diluída.Aplican los colores directamente sobre la tela, sin mezclar en la paleta, con pinceladas a base de
manchas yuxtapuestas, de forma que, a cierta distancia de la tela, es la retina la que mezcla los colores.Se usa el
tubo de pintura flexible, de estaño (patentado en 1841, impacto de la tecnología en el arte; Renoir dijo que sin él
no habría impresionismo); para pintar al aire libre el pintor lleva su equipo: lienzo, caballete y tubos de pintura.
Predomina la mancha de color: se abandona el dibujo y se pinta sin dibujo previo.No se pintan, como sus
antecesores, formas con identidad, sino el momento de luz y color.
Las composiciones son abiertas, espontáneas, con puntos de vista inusuales, fotográficos, en ángulos de visión
originales.
Prescinden de la perspectiva geométrica, evitan el claroscuro y sus contrastes violentos y eliminan los negros y
grises.La perspectiva se consigue con la variación, desde el primer plano hasta la línea del horizonte, de colores y
tonos.Las sombras de los objetos se pintan con colores, dejan de ser negras y se reducen a espacios coloreados con
tonalidades complementarias (luces amarillas, sombras violetas).
-En cuanto al color*-luz, fue uno de los ejes fundamentales de la pintura impresionista; su estudio y análisis
científico fue una de sus preocupaciones.Tendrán en cuenta los estudios del químico francés Michel Chevreul
(murió a los 103 años!) que escribe en 1839 “De la ley del contraste simultáneo de los colores”: codificó los
complementarios (primarios son amarillo, rojo, azul ): cada complementario (amarillo-violeta; rojo-verde, azul-
naranja lo es del primario que no está en su composición).Según la ley del contraste simultáneo los colores se
realzan, se intensifican más cuando se yuxtaponen que cuando se presentan separados, si ocupan una superficie lo
bastante grande (luego los impresionistas vieron que si las superficies son pequeñas, dos colores puestos juntos
tienden a unirse (pequeña pincelada amarilla junto a roja se verá naranja).Todo color tiende a llenar con su
complementario el espacio que lo rodea, de forma que un objeto rojo debe tener su sombra teñida de
verde.También, una superficie de luminosidad media aparece más oscura de lo que es sobre un fondo claro y más
clara de lo que es sobre un fondo oscuro.Todas estas teorías fueron muy tenidas en cuenta por los
impresionistas,que combinan los colores de manera muy diferente a como lo hacía la pintura
tradicional.Yuxtaponen los colores en los lienzos y no los mezclan en la paleta, es la retina del espectador la que

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lo hace.Se elimina el claroscuro y los tonos intermedios y se resuelven las relaciones de tonos con relaciones entre
colores en vez de gradaciones.
Contrastarán colores, generalmente fríos-cálidos.Emplean colores saturados, puros, indistintamente para luces y
sombras.Usarán una gama de color luminosa: blanco, rosa, rojo, violeta, azul, verde, amarillo, naranja.La pintura
que resulta es luminosa y las tonalidades y matices cambian en función de la luz.
Los objetos sólo se ven en la medida en que la luz incide sobre ellos y cambian minuto a minuto con la luz.
-En cuanto a las relaciones clientes-artistas, son novedosas.Aparece la figura del marchante (Vollard, Durand-
Ruel) o intermediario comercial entre artistas y clientes.Los artistas fueron tachados de bohemios, combativos,
anticonvencionales, convulsos en su vida privada muchas veces.Se caracterizan por su independencia y
manifiestan una relación-cooperación entre ellos mayor que en épocas pasadas (exposiciones conjuntas, creación
de una Sociedad Anónima de pintores que organiza la exposición de 1874 en el taller de Nadar, escuelas en
lugares concretos a los que se retiran varios para ejercer su arte).Se ayudan económicamente cuando lo necesitan
(Monet compra Olimpia a la viuda de Manet, luego lo donará al Louvre).En cuanto al espectador, es ahora más
participativo, pues muchas veces debe “rellenar”, completar las obras

*Desde Newton se sabía que un rayo de luz cuando traspasa un prisma se descompone en 7 colores fundamentales
(rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta).De ellos, 3 son primarios o puros (rojo, amarillo, azul) y tres
secundarios, mezcla de primarios (verde, violeta, naranja).
Precursores-precedentes del impresionismo.
Hubo artistas anteriores que propusieron una estética de concepción impresionista, porque modelaron las masas
por medio del color y la luz, emplearon la riqueza cromática y una factura de manchas, desdeñando el
dibujo.Goya es un claro precedente en este sentido.Pero en general, a diferencia de los impresionistas no
renunciaron a la perspectiva lineal, las sombras negras y a los tonos oscuros, ni adoptaron la fórmula del trabajo al
aire libre, no prescindieron de la perspectiva geométrica ni utilizaron la fragmentación de la pincelada.
La captación de la luz tiene sus antecedentes en la pintura veneciana del XVI (Tiziano) y en Velázquez, y el uso
contrastado del color en obras del Greco o Goya.Antecedentes más cercanos están en los paisajistas románticos
del XIX como Constable (refleja la luz, la brisa, la lluvia, impresiones fugaces del viento y la atmósfera, reflejos
luminosos.Turner influye con su gusto por la fugacidad, sus superficies borrosas y vaporosas, el difuminado y
mezcla de colores intensos (“Lluvia, vapor y velocidad” de 1844, que es la descripción de un momento visual y
que se podría considerar preimpresionista).También la pintura realista les influye: Corot se concentró en el
paisaje, con juegos de reflejos, difuminado de los contornos, atmósferas transparentes, Courbet se preocupa por la
luz y se inspira en la vida cotidiana (“Entierro en Ornans”).La plasmación personal de la naturaleza de la Escuela
de Barbizon es otro gran influjo.Además, dos nuevas técnicas: la fotografía (ángulos inéditos, primeros planos,
descomposición de los movimientos, instantáneas fugaces) y la estampa japonesa (líneas simplificadas, formas
esquematizadas, contornos vigorosos, tintas lisas, efectos de bruma de la atmósfera, colores planos, temas de la
vida cotidiana).
Pero la figura más influyente fue Manet (1832-83), sobre todo dos obras: Desayuno sobre la hierba (1863) y El
bar del Folies Bergère.Es una figura clave en el nacimiento de la pintura contemporánea, con las tres obras
expuestas en el Salón de los Rechazados en 1863: Música en las Tullerías, Desayuno campestre (sobre la hierba) y
Olimpia.Supusieron una revolución y fueron muy mal acogidos, salvo por algunos intelectuales como Zola,
Mallarmé o Baudelaire.
Estuvo influenciado por la escuela veneciana de pintura, por Velázquez, del que era un gran admirador (del que
dijo era el “pintor de los pintores”) y Goya, así como por la escuela de Barbizon.Le alejan del impresionismo:
prefiere el trabajo en el taller y no la pintura al aire libre, usa el negro, prefiere el dibujo,
Manet era hijo de una familia acomodada de París por lo que no tuvo nunca necesidad de vivir de la pintura.Está
considerado como el precursor del Impresionismo. Mantenía relaciones con el grupo de impresionistas, que le
admiraban por su forma de pintar y por mantener su propio estilo, a pesar del constante rechazo que tenían sus
obras en los salones oficiales.Su pintura era bastante antiacadémica tanto en los temas ( escandalosos ) como en
la manera de aplicar el color mediante grandes superficies, buscando a veces contrastes bruscos, y otras, armonías
de claros sobre claros.Desplazó el ángulo visual sobrealzando la línea del horizonte, lo que favorecía la
potenciación del propio plano pictórico y la sensación de que el espacio se comprimía. Eliminó de sus cuadros “el
acabado”, que consistía en dar por encima de la pintura una capa de barniz, lo que contribuyó a aumentar el
rechazo que ya tenía en los salones oficiales. A partir de Manet, ya todos los artistas dejarán sus cuadros sin ese
acabado quedando la pintura al aire.

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Su obra El Baño, luego Desayuno campestre fue considerada por los pintores que luego se llamarán
impresionistas una muestra de vanguardismo, animando a Manet a crear imágenes de esas características y
agrupándose en torno a él. El Baño se considera punto de ruptura con el arte académico y tradicional. El
título de Desayuno en la hierba sustituyó al original cuatro años después. Manet pareció inspirarse en una jornada
de baño en el Sena para realizar un desnudo en un paisaje, el sueño de todo pintor según el escritor Émile Zola.
Para ello empleó a su modelo favorita, Victorine Meurent, junto al escultor holandés Ferdinand Leenhoof -
hermano de Suzanne, su futura esposa - y a su propio hermano, Gustave. Los tres se sitúan entre los árboles,
apreciándose el Sena al fondo y a otra joven que sale del baño (Alexandrine Meley, luego esposa de Zola, otra
modelo habitual de Manet); la mujer desnuda ha colocado sus vestidos a su izquierda, junto a una cesta de fruta.
Por supuesto resulta chocante el contraste entre la desnudez de la joven y los dos hombres que la acompañan,
siendo ésta la gran novedad de la imagen.Escandalizó ver a una mujer desnuda junto a dos hombres vestidos. Y es
que Manet buscó su inspiración en las "fiestas galantes" del último Barroco francés - en las que también aparecían
mujeres desnudas junto a hombres vestidos - empleando como modelos el Concierto campestre de Tiziano -
atribuido por aquellas fechas a Giorgione - y un Juicio de París de Rafael, grabado por Raimondi. En estas fuentes
clásicas aparecen asimismo las figuras femeninas desnudas pero no habían supuesto ningún escándalo. ¿Y por qué
esta escena, aparentemente continuadora de la tradición clásica, sí motivó un fuerte escándalo en el Salón? Porque
suponía una muestra de la modernidad, al ser una joven burguesa cualquiera la que posaba desnuda ante dos
hombres.
Las figuras representadas son humanas, pero el autor trabaja el cuadro como si fuera una naturaleza muerta, un
bodegón: no hay conexión de unos personajes con otros, 3 van vestidos, otro está desnudo, las miradas no se
encuentran aunque haya un personaje hablando y la disposición en primer plano (cesta y comida), segundo (el
grupo) y tercero (es meramente compositiva).Influirá a los impresionistas en la desatención del modelo y la
narración.

-ALMUERZO EN LA HIERBA. Autor: Edouard Manet Cronología: 1863 ESTILO: Pintura


francesa precedente del Impresionismo.Preimpresionismo. Material-Técnica : Óleo sobre
lienzo.Localización: Museo d’Orsay, París.

Contemporánea de su Olímpia, el cuadro desagradó a los sectores bien pensantes de la época, por la desfachatez
que suponía representar a modelos reales como Victorine Meurent, Ferdinand Leenhoff y Gustave, el cuñado de
Monet en una escena semejante. El cuadro es sin duda un homenaje a la pintura veneciana y se inspira en el
Concierto campestre de Giorgione, lo mismo que La Olimpia lo hace de la Venus de Urbino de Tiziano. Además
de los calificativos de "indecente" se le reprochó a Manet el tratamiento formal a base de grandes manchas de
colores planos, la violencia de los colores yuxtapuestos y la sensación de boceto, características todas ellas
frecuentes en la pintura veneciana, lo mismo que en El Greco, Velázquez o Goya a los que Manet conocía por los
cuadros de la Galería Española de París y por sus viajes por España.
El cuadro fue rechazado por el jurado del Salón Oficial de 1863 y fue expuesto en el "Salón de los Rechazados"
con gran polémica. Hoy está considerado como la partida de nacimiento del impresionismo. En cuanto al género:
se trata de una mezcla de paisaje con figuras y bodegón, sin que haya un tema claro, sino una mezcla.
El impresionismo es el primero de varios movimientos estéticos dentro de la época de los ismos o vanguardias,
nacidas en Francia, nuevo centro del arte en sustitución de Italia.Como corriente sólo duró una década, pero
significó un cambio radical.Sus antecedentes están en Velázquez, Goya, los paisajistas ingleses
(Constable,Turner), la Escuela de Barbizon (Corot), la estampa japonesa (formas simplificadas, contornos
vigorosos, tintas planas, ausencia de sombras) y la fotografía, que capta lo inmediato y puntos de vista hasta
entonces inéditos.Sus principales rasgos (no todos presentes en Manet) son: pintura al aire libres, interés por la luz
y sus efectos y por la ciencia del color, desaparición de la línea de contorno y la perspectiva, pincelada suelta en
manchas yuxtapuestas.Hay que transmitir la impresión visual; la luz , la atmósfera del momento cambiarán las
cosas, que non son iguales a sí mismas en ningún momento.

La obra escandalizó por su claro contenido erótico: colocar a mujeres desnudas junto a hombres vestidos, en
actitudes y posturas muy cercanas. Se trataba además de un desnudo no idealizado, sino realista, lejano de la

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perfección.El público estaba acostumbrado a desnudos alegóricos y mitológicos, pero en esta tela están
representados sin la coartada de la belleza ideal, lo que se consideró vulgar e indecente. Manet critica aquí la
hipocresía social de la época.Se burla haciendo referencia a los grandes maestros, a los que admira, pero a los que
utiliza de forma simplificada y nueva. Monet y Picasso versionarán posteriormente la obra.
También usa un gran formato de forma “inadecuada”, pues estaba reservado para temas históricos.

Iconográficamente, es un tema que ya pinta Giorgione en su "El concierto campestre", pero aquí con gentes de
ciudad, burgueses no idealizados, o Courbet en su cuadro "Señoritas al borde del Sena". En un bosque aparecen
los cuatro personajes parisinos mencionados, que han ido a almorzar a orillas del Sena. Dos hombres jóvenes,
vestidos de forma elegante a la moda de la época (uno con sombrero y bastón), tumbados en la hierba, charlan con
una mujer desnuda que mira descaradamente al espectador. Al fondo una bañista inclinada, con camisa, sale del
río. En primer plano vemos una naturaleza muerta espléndida, de gran virtuosismo: cesta con frutas, sombrero y
ropas, quizá las de la modelo.
El cuadro chocó tanto por su tema, como por el modo de pintarlo.Manet rompe con la perspectiva tradicional: la
mujer del fondo parece suspendida en el aire, a la altura de las cabezas de primer plano; su tamaño, teniendo en
cuenta la distancia a la que está, es incorrecto.Los personajes aparecen recortados, casi sin relieve, planos, aunque
aparecen en escorzo, colocados ante el paisaje, con un punto de vista muy alto, que está utilizado como un simple
decorado. Quizá sea por influencia del arte japonés. Sólo en la naturaleza muerta el pintor se atiene a la
perspectiva tradicional, ya que hay profundidad, ligero modelado, quizá para demostrar que es buen pintor y
cuando quiere sigue las normas académicas.Realmente la profundidad se logra con las pantallas laterales de
arbolado, que presentan la escena como entre bambalinas.
La composición está organizada en varios triángulos: dos tienen por vértice las cabezas masculinas, repitiéndose
más pequeñitos en las piernas de la modelo y del hombre a la derecha; otro triángulo mayor tiene su vértice en la
joven del fondo; aún hay otro que engloba las cuatro figuras y cuyo vértice es el pájaro de brillantes colores que
aparece en la parte central y superior.
El uso de la luz no responde al claroscuro tradicional.El foco de luz está al fondo, en la apertura de la vegetación,
y la claridad se va filtrando a través de la hierba, el follaje, pero la mujer desnuda está totalmente iluminada por
otra luz frontal, siendo el centro de la obra.Manet usó una luz cruda, fotográfica, que elimina los tonos
intermedios.Hay fuertes contrastes fuertes de luces y sombras, en las cuales no se usa el color negro, sino
diversos matices de verde.
En cuanto a los tonos empleados, resulta sorprendente el contraste entre los negros trajes masculinos y la clara
desnudez de la modelo, que elimina las tonalidades intermedias para marcar aún más ese contraste. El empleo del
negro puro no era muy académico, por lo que las obras de Manet siempre eran censuradas por críticos y jurados
oficiales.El color está aplicado con grandes manchas de colores planos, yuxtapuestas las zonas claras (desnudo,
camisa blanca, pantalones grises) con las oscuras (zapatos, gorro, chaquetas) de forma violenta, sin gradaciones.
Es el color quién sugiere los volúmenes. Bellos azules, amarillos y rojos en la naturaleza muerta del primer plano,
con manifiesta influencia de Tiziano. Hay una gran variedad de verdes en el paisaje.
Respecto al dibujo, los cuerpos presentan formas recortadas, como figuras de una baraja. Los fondos del follaje y
los reflejos en el agua están sólo esbozados, insinuados con pinceladas flojas: al fondo recurre al abocetado que
caracteriza sus primeras escenas, quizá para marcar la sensación de profundidad y de aire, como hizo Velázquez,
uno de sus pintores favoritos.No obstante, el dibujo es excelente, aprendido en el taller de Couture y en las largas
sesiones del Louvre copiando a los clásicos, que sirvieron siempre de referencia al pintor.

En suma, Manet ha creado un estilo muy original en esta tela, al subvertir algunos principios fundamentales de la
pintura tradicional; es una obra de ruptura por la suma de géneros (mezcla de figuras, paisaje, bodegón), presencia
de un desnudo sin motivo, pero sobre todo por la forma de pintar: grandes superficies de colores planos, bruscas
transiciones de luz a sombra,formas bosquejadas en las que se ven las pinceladas, ignorancia de la perspectiva,
ausencia de profundidad, figuras recortadas violentamente sobre el fondo, etc. Rasgos inconfundibles de la pintura
de Manet, nueva por su tratamiento del color, modelado, perspectiva y tema. Es una revolución estética que atrae
a los jóvenes pintores impresionistas, que lo admiran. Manet contribuyó a liberar la pintura de las limitaciones
académicas.
El público y la crítica lo consideraron vulgar y feo.No se entendía este modo de liberarse de las limitaciones
académicas.El impresionismo querrá, en esa línea, usar un nuevo lenguaje para captar la realidad, representándola,
no como es, sino como la vemos.

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CLAUDE MONET:Representante por excelencia del impresionismo, al que da nombre su obra “Impresión:
sol naciente (o amanecer).Es el que con más entusiasmo practica la pintura al aire libre.Centra su interés
en la luz y los fenómenos atmosféricos, y los cambios que producen en los objetos (más que en ellos en
concreto).Es el pintor de la luz y el instante.Cultiva sobre todo el paisaje y los efectos de la luz sobre el
agua.Autor de famosas series, en las que repetía un objeto o motivo en diferentes condiciones atmosféricas
y de luz.Su obra es abocetada, de pinceladas rápidas e imprecisión de formas, sugiere espontaneidad.
Claude Monet nació en 1840 en París y pasó su infancia en El Havre donde realizó sus primeras caricaturas entre
1856 y 1858. En 1859 va a Paris donde asiste al centro privado Academia Suiza (en vez de a la Escuela oficial de
Bellas Artes como quería su padre) donde hizo amistad con Pissarro. En 1862/63, en el taller de Charles Gleyre,
conoció a Bazille, Renoir y Sisley. Con su pintura, Claude Monet experimenta los deferentes efectos de la luz y la
naturaleza, lo que lo destacó en el Salón de 1865/66. Se casó con Camille Doncieux (con quien ya tenía un hijo y
que era su modelo) en 1870, marchando después acompañados de Pisarro, a Londres cuando explotó la guerra
entre Francia y Alemania en 1870, para evitar ser reclutado. Terminada la guerra, regresa a Francia y se instala en
Argenteuil, en los alrededores de París y gracias a la herencia que le deja su padre disfruta por primera vez de una
cierta estabilidad financiera.En 1873 Claude Monet conoce en Argenteuil a Gustave Caillebotte, con el que
acuerda realizar exposiciones conjuntas.Para este propósito es fundada en diciembre la Sociéte Anonyme
Coopérative d' Artistes-Peintres, -Sculpteurs, -Graveurs, a la que se unieron los artistas que más tarde formarían el
núcleo del impresionismo.
En 1874, participa a la primera exposición de Impresionistas en París.Su obra dará nombre al movimiento.
En 1883, en una situación algo más desahogada, se instala en una casa espaciosa en Giverny (Normandía), que
comprará en 1890, donde mandó hacer un jardín japonés, famoso por ser el objeto de muchos de sus cuadros.Las
pinturas de este jardín tuvieron igualmente mucho éxito.Desde 1908 tendrá problemas de visión y llegará a estar
prácticamente ciego, aunque una operación de cataratas en 1923 le permitirá recuperar la vista.Se verá afectado
por la depresión en sus últimos años.Morirá en 1926.
Su pintura es de plein air, como todo el impresionismo, cuya principal preocupación es la luz y sus efectos:
brillos, reflejos, fenómenos atmosféricos... son los objetos de atención de Monet que los plasma con una pincelada
ligera y suelta, con una factura abocetada que deja al ojo del espectador la tarea de completar el cuadro en su
retina.De esta manera, llegará a representar las formas a base de manchas incompletas, libres de líneas y de
contornos haciéndose más dinámicas.Esta nueva percepción de la naturaleza demuestra que la visión está
condicionada por el nivel cultural del espectador que “rellena “ la obra pictórica con elementos o experiencias que
conoce.
El método de análisis que plantea Monet descompone totalmente los objetos y le conducirá paulatinamente hacia
la abstracción que alcanzará en su última serie Los Nenúfares, Ninfeas en francés, pintada a partir de la compra de
de la casa de Giverny, en su jardín japonés, donde había construído un puente sobre un estanque en que flotaban
los nenúfares.Elaboró una extensa serie, llegando a una completa desintegración de las formas y transformando
los nenúfares en simples manchas de color bañadas por luces, sin embargo, no está claro hasta que punto el límite
de abstracción que alcanzó Monet fue debido a un proceso de razonamiento intelectual (como poco después haría
Kandinsky) o a sus insuficiencias físicas (ceguera) que lo condujeron por necesidad a la abstracción.

-IMPRESIÓN: SOL NACIENTE. Autor: Claude Monet Cronología: 1872 Estilo: Impresionismo Material-
Técnica: Óleo sobre lienzo. Localización: Museo Marmotan, París.
Es un paisaje tomado del natural, es el puerto de Le Havre en el Canal de la Mancha.Se pretende captar la luz y el
color en un momento concreto.
El cuadro dio nombre al movimiento, pretendía reflejar lo cambiante de un mundo carente de estabilidad por estar
inmerso en una atmósfera sometida a perpetuo cambio.La marina aparece iluminada por una luz naranja que se
filtra a través de las nubes difuminando los perfiles de las cosas, y se refleja en las aguas de la bahía.No se aprecia
la línea del horizonte, se funden agua y cielo. Barcos y grúas apenas se distinguen ya que lo importante no son los
objetos sino la luz y la armonía cromática de naranjas, rosas, grises y azules.El cuadro deja de ser la "ventana
abierta a la realidad" que pretendían los renacentistas y se convierte en un ente autónomo en el que la naturaleza

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es sólo un pretexto con el que pretende captar los efectos ópticos creados por la luz natural sobre un paisaje o una
panorámica urbana, sin consagrarse a los detalles casuales sino procurando captar la escena con rapidez, para lo
cual se valía de pinceladas visibles y poco definidas.
Los colores se aplican con pincelada gruesa y rápida, por lo que se acusaba a los impresionistas de derramar el
tubo por el cuadro.
La obra refleja el influjo de los paisajistas románticos ingleses, Turner y Constable.

Comentario de Polos vieiros...


La luz del amanecer se refleja sobre la agua del puerto donde vemos unos botes de remo.Al fondo, entre brumas,
la ciudad y su actividad industrial: las grúas del puerto y las chimeneas de las fábricas con sus penachos de humo.
En lo alto, el sol, que se levanta en un cielo que se vuelve rojo al se desvanecer la neblina.
Pero el objetivo no es plasmar la realidad de la naturaleza sino estudiar cómo esta cambia según la incidencia de
la luz.Especial interés tienen los reflejos de esa luz sobre el agua, tema recurrente de Monet, que en definitiva
busca captar la imagen resultante de los fenómenos atmosféricos.En realidad no hay tema, no hay argumento, por
eso repitió a veces un mismo tema en series, pues el interés es captare un instante irrepetible (Catedral de Rouen o
Nenúfares).
Responde a todos los presupuestos que caracterizan el impresionismo: pintura al aire libre, técnica rápida, amplias
pinceladas cargadas de materia pictórica que se combinan con otras más cortas, en direcciones diferentes, colores
brillantes, puros o mezclados en el propio lienzo, no en la paleta, aplicados sin modulación tonal, desaparición del
dibujo, las líneas de contorno no existen y éstos quedan desaparecidos, los claroscuros se resuelven por la
xustaposición de los colores.
El punto de atención está en el centro, en la barca con dos figuras que se destaca sobre el brazo de mar que
penetra en el muelle, un mar calmo sin reflejos.Compositivamente destaca el equilibrio con un eje vertical
constituido por el sol y sus reflejos en el agua y una marcada diagonal reforzada por las tres barcas.
El espacio no se define por medio de la perspectiva academicista, la línea de horizonte casi no se ve de modo que
se confunden el mar y el cielo, pero son las formas que están por encima del horizonte las que se se reflejan en el
mar.
En ese marco los elementos objetuales, barcas o grúas, quedan reducidos a manchas de color, simplemente
esbozados, sugeridos por la pincelada.
Las grúas y las chimeneas tienen gran protagonismo, son un tema que volverá a tomar a menudo para presentar la
era industrial y la velocidad que imponen.La luz genera sombras pero no sombras negras, sino que se tiñen con el
color que las produce y ni siquiera son uniformes porque la misma refracción de la luz sobre los objetos
circundantes introduce modificaciones.Sigue la teoría de los colores formulada por Chevreul, según la que los
colores (originados a partir de los tres primarios) actúan entre sí al estar próximos, se influyen en función de unas
reglas fijas.Los impresionistas descubrieron que se contemplamos la naturaleza al aire libre, no vemos objetos
particulares, cada uno con su propio color, sino más bien una mezcla de tonos que se combinan en nuestros ojos.
En este caso emplea los tres colores primarios (rojo, azul y amarillo) junto con sus complementarias (naranja,
verde y violeta). Desaparecen los blancos, el negro puro y los ocres. El sol anaranjado destaca por su color cálido
al estar rodeado de colores azules fríos.
Es la pincelada a que aporta el color, la luz y las texturas, así diferenciará la amplitud de las manchas del cielo
frente a las cortas y densas, muy definidas y en distintas direcciones, del mar para indicar movimiento y los
reflejos del sol en ella.Pinta casi con la misma luminosidad el cielo y el sol, lo que sugiere humedad y bruma que
atenúa la luz. Aquí estriba la finalidad que plantea al pintar el puerto: pintar el aire, el instante luminoso y efímero
del amanecer y los destellantes reflejos del sol rojo sobre el agua.

-SERIE. LA CATEDRAL DE ROUEN. Autor: Claude Monet Cronología: 1892 en adelante Estilo:
Impresionismo Material-Técnica: Óleo sobre lienzo. Localización: Museo Marmotan, París.
El concepto de "serie” es decir un grupo de cuadros en los que se representa lo mismo, con ligeras variantes, fue
elaborado por Monet como un modo de experimentar sobre la naturaleza cambiante de la realidad. En 1877 pinta
la serie de la Estación de San Lázaro y en 1892 inicia una serie sistemática sobre la Catedral de Rouen.Sentado
ante ella, Monet inicia una nueva tela cada vez que cambia la luz y así recoge las transformaciones que sufre el
monumento por efecto de la luz, con un concepto de "instantánea" tomado de la fotografía En una ocasión, el
escritor Guy de Maupassant coincidió con Monet en la costa de Etretat y se refirió después a la obsesión del pintor
por captar los efectos de las diversas intensidades lumínicas. Según Maupassant, Monet no parecía un pintor sino

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un cazador. Cuenta el escritor que Monet partía con varios lienzos y pintaba uno detrás de otro, dejando a un lado
el primero para ocuparse del siguiente en la medida en que variaba el celaje.
Como sus contemporáneos, Monet trabajaba directamente con la naturaleza, y su sensibilidad para percibir los
cambios y transformaciones de la luz queda reflejada en muchas de sus obras.En esta obra examinó el mismo
tema expuesto a distintas condiciones meteorológicas, en diferentes horas del día o atendiendo a los efectos del
cambio de estación. Para llevarla a cabo, alquiló una habitación en una posada enfrente de la catedral, de esa
manera, podía captar la luz sobre la fachada a las diferentes horas del día; si bien la catedral se mantenía
invariable, Monet reveló en sus pinturas, que la luz la transformaba constantemente.
La serie de la catedral de Rouen está compuesta por veinte telas, y es quizás una de las más bellas y la más
completa de todas sus series. A diferencia de otras, la serie de la catedral es mucho más radical en sus
planteamientos y de algún modo enigmática.Los cuadros obedecen al principio impresionista del encuadre casual.
Revela fragmentos de la fachada, pero no como si se tratara de un monumento arquitectónico.Los detalles más
bien se diluyen en una impresión cromática general, en una armonía de luces y sombras aunadas por delicadas
sensaciones ópticas.La obra no revela el objeto sino que lo convierte en algo misterioso, casi mágico,
particularidad que intensifica el influjo medieval que de la catedral se desprende.La síntesis artística que subyace
al trabajo de este artista se halla en consonancia con la tesis, según la cual no son las cosas sino los colores u otros
fenómenos que llamamos sensaciones los auténticos elementos del mundo. En atención a esto, la serie de Monet
revela que la catedral de Rouen no tiene un color irrefutable sino que se manifiesta en colores variables, siempre
distintos y correspondientes todos en igual medida a la realidad.

EL POSTIMPRESIONISMO: CEZANNE, VAN GOGH, GAUGUIN, SEURAT.

Suele denominarse "postimpresionistas" a un grupo de artistas que, partiendo de las premisas del impresionismo,
derivaron hacia una pintura más personal que anuncia algunos de los movimientos pictóricos más importantes del
siglo XX.El término lo acuñó el crítico británico Roger Fry con motivo de una exposición de de Paul
Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh que se celebró en 1910 y engloba diversos estilos personales
planteándolos como una extensión del impresionismo y a la vez como un rechazo a las limitaciones de éste. Los
postimpresionistas continuaron utilizando colores vivos y basando su obra en el color mantienen, una aplicación
compacta de la pintura, pinceladas distinguibles y temas de la vida real, pero intentaron llevar más emoción y
expresión a su pintura, representando la expresividad de personas y cosas y no sólo la luz. Sus exponentes
reaccionaron contra el deseo de reflejar fielmente la naturaleza y presentaron una visión más subjetiva del mundo,
intentando también la recuperación de la forma y el dibujo.Rechazaron el culto a lo fugaz, proponiendo el análisis
de lo perenne.Usaron el color con un carácter más expresivo que los impresionistas y manifestaron mayor libertad
formal.
Son posimpresionistas Cézanne, Gauguin, Van Gogh y Toulouse-Lautrec.También comparten un cierto sentido
trágico en sus vidas que se concreta en el aislamiento (Cézanne), el suicidio (Van Gogh), la deformidad (T-
Lautrec) o la huída (Gauguin), sentido que será fundamental en su obra.

PAUL CÉZANNE.Pintor del espacio y el volumen.Empieza en el impresionismo, pero lo supera y llega a


una protoabstracción o precubismo.No le interesan las apariencias, pretende captar lo estable de la
naturaleza.Toda la naturaleza se puede reducir a volúmenes geométricos, la pintura es una construcción a
base de cuerpos geométricos.Geometriza las formas, construye masas y volúmenes mediante el
color.Intenta destacar el relieve de las figuras, modelando, no con claroscuros, sino con color, con contrastes
de tonos cálidos-fríos.Abandona la perspectiva lineal y crea diferentes perspectivas, con distintos puntos de
vista, sentando así las bases del cubismo.Desea, partiendo del impresionismo, alcanzar la forma a través del
color.
Pinta paisajes (Montaña S Victoire, en que la forma se descompone en muchos cuadrados de color, que
hacen parecer al cuadro un mosaico), bodegones (Naturaleza muerta...) en que introduce formas
geométricas y cambios en el punto de vista de los objetos, serie de jugadores de cartas (caracterizada por la
quietud, la inmovilidad y de nuevo los volúmenes geométricos, bañistas (progresiva abstracción),

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retratos.Su pincelada evoluciona desde una factura de cargados empastes de aspecto grumoso a otra menos
espesa.
Cézanne procede de una familia adinerada, su padre, de origen italiano, poseía un establecimiento bancario en
Aix-en-Provence.Allí nació el pintor en 1839.Recibió una esmerada educación y conocimientos humanísticos en
el colegio de Bourbon, donde conoció a Emile Zola, uno de sus amigos más íntimos.Empezó los estudios de
derecho para complacer a su padre, pero más tarde decidirá dedicarse a la pintura. Con el apoyo materno se
traslada a París en 1861 para comenzar su carrera como pintor.Asiste a la Academia Suiza para ejercitarse en el
dibujo; allí conoce a Pisarro.También visitará el Louvre para estudiar las obras de los grandes pintores del
pasado.Nunca se acomodó a París, siempre se sintió como un forastero.
Era un hombre de aspecto tosco, de carácter huraño y desconfiado, a quien sus amigos consideraban extraño.Hasta
sus últimos años, alternó las estancias en la capital con largas temporadas en la casa de campo de su familia, cerca
de Aix y otros lugares del sur de Francia como L´Estanque.
Tras unos primeros lienzos de concepción romántica, el trato con Pisarro condicionó su pintura.Le ayudó a aclarar
su paleta, a interesarse por el bodegón y el paisaje.Le enseñó a pintar como un impresionista.En esta época,
Cézanne ya apuntaba hacia la exaltación de los volúmenes, rasgo que lo diferencia de los demás impresionistas.
Su presencia en la primera exposición de los impresionistas (1874) con su Olimpia moderna y La casa del
ahorcado, provocó rechazos, ya que ni los miembros del grupo acababan de entender su obra.Lo volvió a intentar
en la tercera muestra (1877) repitiéndose las críticas.No se aceptó su estilo de pintura, por lo que abandonó el
grupo y se trasladó a Aix.El Impresionismo fue para Cézanne una práctica, una técnica, que tratará de acomodar a
sus intenciones, donde la pincelada pierde espesor y el colorido gana pureza.
En 1878 supera definitivamente la pintura impresionista.Para él el Impresionismo se fundaba demasiado en la
sensación y en la superficialidad.Retirado en Aix-en-Provence, aislado de la sociedad, tras romper con la profunda
amistad que lo unía a Emile Zola, al encontrarse representado por el personaje de un pintor fracasado en una de
sus novelas, empieza a plantearse un modo de pintar que responda a la esencia de la realidad, a la esencia propia
de los objetos, pero a través de su propia experiencia.Prescinde de la emotividad y del sentimiento para
reflexionar sobre el lenguaje pictórico, meditando sobre las relaciones entre la forma y el color.Intuye la
limitación que supone ceñirse sólo a la captación de la luz, por lo que emprende una serie de búsquedas espaciales
que más tarde darán lugar al cubismo.
Se concentrará en el bodegón esforzándose por encontrar el color exacto, ya que cuanto más se ajuste el color, con
más precisión aparecerá la forma.No aplicó el sistema de claroscuro tradicional y tampoco recurrió al modelado ni
al dibujo.Cezanne aprendió la técnica impresionista con Pisarro pero su pintura va más allá del impresionismo,
creando después de muchos años de lenta evolución, recuperar el volumen, gracias a la geometría, el dibujo y la
definición de las formas, mediante pinceladas que han sido llamadas “constructivas”; todo ello sin renunciar al
color cuya intensidad prima mediante los contrastes y las sombras coloreadas.Su fase de mayor interés es la
llamada constructiva, en que simplifica las formas reemplazando el modelado por el estudio de los tonos y
modulando los tonos de un mismo color, desde los más oscuros hasta los más claros.En sus cuadros se potencia el
primer plano resultando comprimidos los demás y se realizan pequeñas distorsiones, fruto de la utilización de más
de un punto de vista.
Cezanne da un paso fundamental que abrirá el camino al arte del siglo XX al considerar que las formas de los
objetos se ven modificadas por las de los objetos adyacentes, lo cual supone la superación de la geometría
euclidiana.

-NATURALEZA MUERTA CON FRUTERO Still Life with Compotier Autor: Paul Cézanne Cronología:
1879-1882 Estilo: Postimpresionismo. Material-Técnica: Óleo sobre lienzo. Localización: Collection Mr. and
Mrs. Rene Lecomte, París

Como indica el título, el cuadro es un bodegón o naturaleza muerta en la que se presentan distintos objetos y
frutas, uvas y manzanas, dispuestos sobre una mesa, o bien sobre un arca ( como parece que se deduce por el
cierre de la parte inferior), al lado de una pared empapelada de flores.Pertenece a la etapa denominada construtiva.
Estilísticamente Cézanne pertenece al post-impresionismo, pero entendiendo que este grupo de pintores no
constituyeron una corriente homogénea, sólo los unió su ruptura con el Impresionismo y la búsqueda de un nuevo
lenguaje expresivo de modo que el arte no fuera sólo una mera copia de la realidad sino algo construído a partir de
la actividad intelectual del pintor.Cézanne huye de las evanescentes pinturas impresionistas para recuperar lo
estable de la realidad mediante el valor de las formas y de los volúmenes en bien definidos contornos, lo que

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consideraba que daba solidez y perdurabilidad a la pintura.Su obra recibió durísimas críticas, incluso insultantes,
lo que provocó un retraimiento personal que se concretó en su reclusión en la Provenza.
En esta etapa Cézanne abandona y supera los planteamientos del Impresionismo. Para Cézanne el Impresionismo
se fundaba demasiado en la sensación y en la superficialidad: "He querido hacer del Impresionismo algo que fuese
sólido y durable como el arte de los museos".
Se instala en Aix-en-Provence y se aventura en una experiencia de amplios vuelos.Empieza a plantearse un
modo de pintar que responda a la esencia de la realidad. "Quisiera asombrar a París con una manzana". Esta frase
nos indica la admiración que sentía hacia las naturalezas muertas, uno de sus laboratorios favoritos para conseguir
sus objetivos: "No existe ninguna línea, no existe ningún modelado, sólo existen los contrastes. Cuando el color
alcanza su mayor riqueza entonces la forma alcanza su plenitud".
Cada vez es más exigente con la esencia propia de los objetos.Se plantea una elaboración mental a partir de la
sensación. La mente del creador da coherencia a las sensaciones.Lleva a cabo un análisis constructivo de los
objetos. Descompone la realidad a través de su propia experiencia. Su lema: "Hay que volver a ser clásico a través
de la naturaleza, es decir, a través de la sensación"; el volver a ser clásico a partir de la experiencia personal.
"Pintar al natural no supone copiar el objetivo, sino materializar las sensaciones propias".
Esta labor es muy complicada porque la experiencia de la naturaleza no se convierte en formas, sino que hay
que buscar equivalencias a la sensación.Su modo de aprender es a partir de la experiencia visual efímera y fugaz.
Intentó eliminar de la pintura cualquier componente que no fuera visual.Su objetivo: prescindir de la emotividad y
sentimiento para reflexionar sobre el lenguaje pictórico.
En esta obra podemos apreciar las teorías de Cézanne plasmadas en el lienzo.En efecto, las líneas y el
modelado desaparecen para interesarse por el color, creando zonas de contraste para alcanzar la forma.Las
pinceladas con las que aplica las diferentes tonalidades sirven para configurar los volúmenes.Las frutas reciben un
potente foco de luz que proyecta sombras coloreadas, en sintonía con el impresionismo del que parte, pero él no se
interesa por resaltar los cambios provocados por la luz en los objetos sino que gracias a ella resalta los volúmenes
de cada pieza al tiempo que fija las relaciones entre las formas esféricas que conforman la composición. En su
proceso por resaltar las formas y los volúmenes de cada uno de los elementos, emplea una iluminación derivada
de los impresionistas, siendo la luz la encargada de fijar las relaciones entre los formas cóncavas y convexas de las
manzanas o el frutero.Lo esférico viene resaltado por la presencia de las manzanas o el frutero mientras que las
líneas rectas están presentes en el cuchillo.El color es aplicado a conciencia, fluídamente, resaltando el volumen
de cada uno de los elementos así como la autonomía de las diferentes piezas de fruta, avanzando así en su proceso
de geometrización de la naturaleza.
La obra se estructura a través de cortos trazos diagonales que se distribuyen por todo el espacio, siendo el color
el protagonista del conjunto.La modulación cromática también es la responsable de las gradaciones de luz y
sombra. Algunos objetos están distorsionados para establecer una relación más estrecha entre ellos, un camino que
conducirá al cubismo.
Hizo suyo un género que hasta entonces había estado desprestigiado: el bodegón, le obliga a grandes sesiones
porque tiene la necesidad de aprender el objeto en su entidad.Utilizará la naturaleza muerta como campo de
investigación en su evolución pictórica.Observa que las frutas varían con el paso del tiempo, y también los
pliegues de los manteles.Es meticuloso, se esfuerza por encontrar el color exacto; es consciente de que cuanto más
ajustable sea el color, con más entidad aparecería la forma.Su retina cada vez es más hábil para percibir matices de
color.No quiso aplicar el sistema de claroscuro tradicional, tampoco recurrir al modelado ni al dibujo.El color
incorpora la luz y reconstruye la forma.
Cézanne elimina el espacio euclidiano, porque lo considera un convencionalismo.Busca el ángulo más
evidente del objeto, ensambla objetos desde posiciones diferentes y consigue con ello la arquitectura del cuadro.
Cézanne consideraba que el ojo humano podía captar al mismo tiempo la visión de un objeto desde un punto de
vista alzado y otro frontal.Esa es la razón por la que emplea esta dualidad de perspectivas, que más tarde utilizarán
Braque y Picasso como punto de partida para alcanzar el cubismo. En esta ocasión (como en numerosos ejemplos
de esta serie) las frutas sobre la mesa, y especialmente el frutero, se muestran desde arriba mientras que la pared
presenta una visión frontal. El espacio es convencional, fracturado y autónomo.
Fue muy admirado por Matisse y Picasso.

VINCENT VAN GOGH. Pintor holandés.1853-90. Es junto con Cézanne, el más influyente en la pintura
posterior: el 1º anticipa el cubismo, el 2º los expresionismos y la pintura no figurativa.La calidad de su
pintura sólo fue reconocida tras su muerte, siendo hoy considerado uno de los grandes pintores de todos los

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tiempos, a pesar de que en vida no logró apenas vender sus obras. Su producción artística evoluciona desde
un estilo sombrío, de perfiles realistas e ingratos, hasta creaciones vibrantes, hechas por medio de la
exaltación de los colores y por uno vigoroso toque pictórico de gran potencia expresiva.
Vincent Van Gogh era el mayor de los seis hijos de un pastor protestante, y mantuvo con su hermano Theo,
cuatro años menor que él,marchante de arte en París, que le prestó de forma constante su apoyo moral y finaciero,
en una relación que sería determinante en su existencia y su trayectoria artística.La correspondencia que ambos
intercambiaron a lo largo de toda la vida es el testimonio de la intensidad de esta relación.De temperamento fuerte
y vida desordenada, con dificultades para adaptarse a un funcionamiento social convencional; hipersensible y
muy vulnerable, su equilibrio mental era inestable.Su obra no se comprende sin considerar su personalidad
atormentada.Tuvo múltiples trabajos, llevado siempre de un entusiasmo exagerado por querer hacerlo todo lo
mejor posible: fue así maestro de escuela, empleado de una librería, estudiante de teología, y junto a su
inseparable hermano Theo, empleado de un negocio de compra-venta de obras de arte.Pero en todas sus
actividades ese mismo entusiasmo, casi enfermizo, le hacía chocar continuamente con una realidad muy distante
siempre de sus ideales y objetivos, lo que le llevaba a la frustración y la derrota.
Estudió en un internado privado y con 16 años entró como aprendiz en la filial de La Haya de la galería de arte
parisina Goupil & Cie., de la que su tío Vincent era socio y donde también trabajó su hermano; allí conoció las
obras de la Escuela de Barbizon.
Se interesó por la religión y en 1879, a la edad de 26 años, se marchó como misionero a una región minera
de Bélgica, donde comenzó a dibujar a la gente de la comunidad local.Su actividad como misionero evangelista es
una buena prueba de su temperamento.Trabajó entre los mineros belgas de Borinage, a los que trató de ayudar
ardientemente compartiendo todas sus miserias, llevado por su sincero sentido de la justicia social, y siempre
animado por ese apasionamiento febril que ponía en todo cuanto hacía. Pero tanta sinceridad religiosa no fue bien
vista por los ministros protestantes, que al final forzaron su expulsión de la agrupación.
Fue entonces, hacia 1880, cuando empezó a dibujar, actividad que también se tomó desde el principio con su
particular entusiasmo. Prueba de ello es que en apenas diez años fue capaz de realizar 879 lienzos, 1756 dibujos, y
que sólo en los dos últimos meses de su vida llega a hacer 70 cuadros, 35 dibujos y un aguafuerte.
Gracias a su hermano Theo pudo conocer el trabajo de los impresionistas e incluso trabar relación personal con
algunos de ellos como Toulouse-Lautrec, Pisarro, Degas, Seurat y Gauguin.De todos ellos éste último fue el único
que atendió a su llamada de llevar a cabo una idea un poco excéntrica de crear en el pueblecito de Arlés una
Sociedad de Artistas.Con la pretensión de crear el grupo de los «impresionistas del sur», Van Gogh alquiló una
casa donde invitó a los artistas con quienes compartía intereses y en la que Gauguin pasaría dos meses.
-En su primera etapa pinta la vida de los campesinos y los pobres de las ciudades.Predomina una gama de
tonalidades oscuras y sombrías puestas en anchas pinceladas con mucha pasta. Aborda el problema social, como
en su primera gran obra, de 1885, Los comedores de patatas.En ese momento su paleta se componía
principalmente de tonos sombríos y terrosos.
-La luz y la preferencia por los colores vivos por la que es conocido surgió posteriormente, cuando se trasladó al
sur de Francia, consiguiendo su plenitud durante su estancia en Arlés en 1888, interesado por el color y la
captación de la naturaleza Allí, su paleta se tornó definitivamente colorista y su visión menos tradicional, y su
obra fue progresivamente expresando con mayor claridad sus sentimientos sobre lo representado y su propio
estado mental; aclara la paleta y practica la pincelada en forma de coma para crear la luz. En esta época y ya algo
antes, Van Gogh ya había dado muestras en varias ocasiones de un desequilibrio psíquico y de una
hipersensibilidad exagerada, que transformaban alternativamente sus estados de ánimo en momentos de exultante
alegría en otros de irritabilidad o de profunda depresión.La convivencia con Gauguin fue absolutamente
imposible, por lo que también él terminó por abandonarle. Ello aún aumentó más su decepción y su desequilibrio,
ya bastante acrecentados por su fracaso como pintor.
Su 1ª crisis mental, en la que se cortó parte de la oreja izquierda, tuvo lugar en la Navidad del mismo año 1888,
después de una disputa con Gauguin, que le abandonó.
Los últimos años de Van Gogh estuvieron marcados por sus permanentes problemas psiquiátricos, que lo llevaron
a ser recluido en sanatorios mentales como el de de Saint Paul-de-Mausole en Saint-Rémy-de-Provence, donde
ingresó el 8 de mayo de 1889. En esta época su pintura se caracteriza por la presencia de remolinos, en pinceladas
llameantes, como se puede observar en una de sus pinturas más conocidas, La noche estrellada.
Sin conseguir superar el estado de melancolía y soledad en que se encontraba, en mayo de 1890 se trasladó a
París para visitar a su hermano Theo.Por consejo de éste, viajó a Auvers-sur-Oise, donde fue sometido a un
tratamiento homeopático por el doctor, y pintor aficionado, Paul-Ferdinand Gachet (al que hará un retrato:
“Doctor Gachet con pipa”) En este pequeño pueblo retrató el paisaje y sus habitantes, intentando captar su

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espíritu. Su estilo evolucionó formalmente hacia una pintura más expresiva y lírica, de formas imprecisas y
colores más brillantes.
-En general, tras superar el impresionismo, se centra en el color violento y de gran potencia emotiva, y en captar
la exaltación de la intensidad luminosa, como en Noche estrellada (1889) y Los girasoles (1889). Otra de sus
obras más conocidas es La habitación de Vincent en Arles (1889). Forma y deforma el mundo segundo su visión
interior, reflejando su estado de ánimo depresivo y atormentado, de manera que los cipreses se tuercen, el sol se
agita... Su pincelada se llena de pasta, se ondula o se divide en comas o manchas, lo que le otorga una sensación
de vida.
Pese a que el doctor Gachet consideró que se encontraba plenamente curado, su estado de ánimo no mejoró
debido a los sentimientos de culpa provocados por la dependencia de su hermano Theo y por su fracaso
profesional.Seguía teniendo alucinaciones, ataques de terror y angustia; sumido en ella, el 27 de julio de 1890,
cuando paseaba por el campo, Van Gogh se disparó un disparo en el pecho que le tuvo 3 días agonizante, lo que le
hizo decir: “Hasta esto lo hago mal”.Teo murió 6 meses después.
El caso de Van Gogh es un ejemplo dramático, pero no sólo como pintor, sino como hombre. Él queda al
margen de aquella sociedad pragmática e insolidaria, donde sus ideales altruistas no tenían cabida.Por eso se pone
del lado de los desheredados y la víctimas, y lo paga con la inadaptación, la marginación, el manicomio y
finalmente el suicidio.Una personalidad así dará lugar a un arte muy especial también. De hecho, aunque su
fundamento pictórico es el color heredado de los impresionistas, a Van Gogh no le interesan las ilusiones ópticas,
lo que le interesa de verdad es reflejar su mundo interior. Un mundo interior siempre apasionado, en continua
lucha entre querer y poder, a veces ilusionado y a veces defraudado, pero siempre atormentado.
Por eso la pintura, es decir el lenguaje de las formas y los colores, debe reflejar ese mundo de atracciones,
repulsiones y tensiones.El arte no está para reflejar la vida, sino para apresarla, para darle un sentido, para
desahogar en el lienzo todo lo que somos interiormente. Pintar así se convierte en una ética personal. Por ello, en
los cuadros de Van Gogh, la imagen tiende a lacerarse, a retorcerse, a deformarse; los colores resultan estridentes
y el ritmo de las pinceladas, irregular, agitado y convulso, lo que todo en conjunto crea una atmósfera febril,
agitada y casi exasperante.Sus paisajes, interiores, retratos, autorretratos, escenas de campo y cotidianas y
arquitecturas casi fantásticas están dotadas de vitalidad física y espiritual. Evoca emociones de su mundo interior,
lo que prefigura el origen del expresionismo.De esta manera consigue Van Gogh que el cuadro tenga vida por sí
mismo. Es el cuadro el que vibra, el que se agita y convulsiona, el que clama las dolencias de su autor, pero el
cuadro de forma autónoma no por lo que representa. En una palabra, la pintura a partir de Van Gogh no
representa, es.
Y esa es la gran aportación de Van Gogh: frente a este mundo racional y mecánico que se había hecho además
injusto, sólo nos queda el arte, porque el arte al reflejar nuestro yo interior que es nuestra única verdad, se
convierte en lo único verdadero que nos queda en este mundo. Lo único en lo que podemos creer.
Su pintura se centra en el color aplicado con pinceladas muy características: sinuosa, cursiva y espesa; los colores
son a veces agresivos en contrastes poco frecuentes (amarillo sobre naranja...), anticipando aspectos del
fauvismo. El uso de colores estridentes, que se relacionan y contrastan, y la fragmentación de los contornos llegan
a deformar la imagen.Los contornos que rodean los objetos son oscuros y cierran un interior repleto de espesas
capas de color uniforme.La pintura está aplicada en pinceladas llenas de pasta y de forma rápida. Emplea colores
puros con pinceladas curvas y sinuosas que reflejan la influencia de la estampa japonesa.
Su admiración por el grabado japonés se muestra en la sencillez del dibujo, en los espacios planos de color, en las
exageradas perspectivas y en la ausencia de sombras.
Influyó grandemente en el arte del siglo XX, especialmente entre los expresionistas alemanes y los
fauvistas como Derain, Vlaminck y Kees Van Dongen.
Por medio de numerosas reproducciones muchas de sus obras son muy conocidas y se encuentran profundamente
enraizadas en la consciencia artística general.

-NOCHE ESTRELLADA.Autor:Vincent Van Gogh.Cronología: junio de 1889.Estilo:


Posimpresionismo.Técnica: óleo sobre lienzo.Localización: Museo de Arte Moderno de N York.

Van Gogh había decidido en mayo de 1889 recluirse en Saint Rémy; allí había obtenido, gracias a la intervención
de su hermano, dos estancias, una de las cuales le servirá de estudio. Además consigue permiso para salir a pintar
en el exterior acompañado de un vigilante.Los momentos que vive, angustiado por su enfermedad que le deja
inutilizado de tiempo en tiempo, se traslucen en suNoche estrellada. El vértigo de las estrellas parece devorar la

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oscuridad, dando a la obra un resplandor fosforescente, como si su parpadeo quisiera ser la última tabla de
salvación a la que se asiera el hombre, hundido en su desesperación. Los ritmos ferozmente destacados con haces
de pinceladas paralelas se convulsionan y retuercen sobre sí ismos para lanzarse nuevamente al vacío.
El cuadro incorpora, además, otro de los asuntos favoritos del artista en ese momento: los cipreses. En esta obra
aparecen dos, uno grande y uno pequeño, compuestos de forma que ambos dan sensación de apoyo y de unidad.
Su dinamismo vertical es el contrapunto a la vorágine horizontal de las estrellas y, gracias a estos cipreses, el cielo
alcanza su profundidad y su verdadera dimensión.
La obra se divide en dos planos diferenciados, separados por la línea de las montañas. Más de la mitad del cuadro
lo ocupa el cielo estrellado siendo el auténtico protagonista del cuadro.En la mitad inferior del cuadro se observa
el pueblo, cuyas casas aparecen representadas con trazos rectos y del que sobresale el campanario puntiagudo,
elemento vertical que rompe la horizontalidad de la composición.En un primer plano aparecen unos cipreses,
tema presente en los cuadro realizados en este periodo, que adquieren formas ondulantes que les asemejan a
llamas, elevándose y uniendo ambos planos. Las líneas de las montañas del horizonte se ondulan a semejanza del
cielo en una dirección ascendente de izquierda a derecha.
En el cielo observamos como dos espirales se envuelven mientras once estrellas parecen iluminar la noche como
si de lámparas de gas se tratasen. A nuestra derecha, un astro de mayor tamaño de color naranja, quizás la luna,
parece confundirse con el sol.La técnica usada por el pintor es el óleo, aplicado en abundancia, técnica del
empaste, con pinceladas vigorosas y cortas que contribuyen a la fuerza expresiva de la obra . La gama cromática
usada por Van Gogh es fría con predominio de azules, celestes, verdes y grises, aunque también como contrapunto
cromático usa el naranja y amarillo de las estrellas, colores complementarios al azul dominante en la obra. Se
observa como el color, la mancha aplicada con el pincel en pequeñas pinceladas, alargadas y rectas unas veces,
cortas y onduladas otras, sustituye al dibujo de manera que tan sólo algunas líneas oscuras sirven para dar forma
precisamente a los elementos más físicos y materiales del cuadro, como las casas del pueblo, las montañas o los
cipreses.
Esta obra de Van Gogh nos sitúa en un momento cumbre de su producción y de su pasión por la vida.En el año
anterior, en Arles, había tenido una tremenda pelea con Gauguin por sus diferencias sobre el arte. Muy deprimido,
se había cortado una oreja. Posteriormente se volvieron a repetir sus depresiones, por lo que es internado, a
petición de los propios ciudadanos en el hospital de Arles. En ese tiempo realiza varias pinturas nocturnas, como
el Café Nocturno y La noche estrellada sobre el Ródano; para ello se vale de candelas prendidas en el ala del
sombrero y de otras sujetas alrededor del cuadro.Esto le permite afrontar del natural temas que nunca antes se
habían realizado en directo. Es la vocación de consulta viva de la naturaleza, heredada de los impresionistas.
Pero lo verdaderamente importante es el hecho de sentirse subyugado por lo nocturno.En un tiempo en el que la
iluminación artificial era muy pobre (luz de gas) no cabía esperar del natural los espectaculares efectos de las
iluminaciones actuales; por otra parte, en el cuadro que comentamos la luz artificial es casi nula y se refiere sólo a
la que pueda encontrarse en las casas del pueblo, abajo y en el centro del cuadro. Se trata, pues, de un nocturno
auténticamente puro y cabría preguntarse qué ocurriría en la atormentada alma del artista para que sintiera la
necesidad de refugiarse en la infinita negrura de la noche.Aunque represente un paisaje, su significado habría que
buscarlo más allá de este reflejo más o menos fiel de una visión: estamos quizá ante la expresión del sentimiento
místico del artista hacia la naturaleza y de su propia angustia, que se materializa en el uso de la deformación como
recurso expresivo.

O:

Van Gogh se encuentra recluído en el manicomio de Saint-Rémy desde el mes de mayo de 1889 y muestra en sus
imágenes lo que contempla desde su ventana. Es de destacar el tratamiento de la luz de las estrellas como puntas
de luz envueltas en un halo luminoso a su alrededor, obtenido con una de las pinceladas más personales de la
historia de la pintura: un trazo a base de espirales que dominan el cielo y los cipreses de primer plano, tomando
como inspiración a Seurat y la estampa japonesa. Al fondo se aprecia la silueta de un pueblo con la larga aguja de
la torre de la iglesia presidiendo el conjunto. Las líneas del contorno de los edificios están marcadas con gruesos
trazos de tonos oscuros, igual que las montañas que recuerdan la técnica del cloisonnismo* empleada
por Gauguin y Bernard. Los tonos que Van Gogh utiliza son comunes a todas las obras de esta primavera del 89:
malvas, morados y amarillos que muestran el estado de ánimo eufórico del artista, aunque da la impresión de que
predicen la grave recaída que tendrá en julio.
Van Gogh aborda nuevamente el tema de los cuadros nocturnos de las épocas de Arles y París. Se trata de uno de
las pocas pinturas donde el pintor renuncia a la observación directa de la naturaleza para crear formas y colores y

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se entrega para ello a las consignas de su fantasía, estableciendo de este modo una atmósfera de notoria
originalidad.
En el cielo se despliega un acontecimiento cósmico de imponente dramatismo. Dos enormes espirales nebulosas
se envuelven una con otra, mientras once estrellas sobre-dimensionadas atraviesan la noche con sus halos de luz.
La luna, pintada de color naranja en la parte superior derecha del lienzo, hace pensar en un sol radiante, y un
ancho sendero luminoso se extiende sobre la línea del horizonte. El artista ha aplicado en este cuadro su
característica, enérgica y rotunda pincelada. Sin embargo, el vigor de la técnica se encuentra atemperado por el
ritmo de las curvas voluptuosas que dominan el cielo íntegramente y proporcionan, a la vez, una poderosa acción
dinámica al cuadro. El ciprés -un elemento cargado de simbolismo que el artista había comenzado a utilizar en sus
últimas representaciones-ocupa el primer plano, es la figura más oscura de la composición, y adopta una
morfología flamígera acorde con el fondo. Junto con la torre de la iglesia del pueblo, el árbol determina una
relación de repetición de formas que, en su carácter geométrico, aportan el elemento de estabilidad y firmeza que
sostiene la composición. El pueblo, cuya serenidad contrasta con la virulencia del cielo, está representado con
trazos rectos y breves, con lo cual se acentúa la oposición con las curvas que dominan la parte superior del cuadro.
De la misma manera, las pequeñas luces de las casas son, al contrario que los astros, cuadradas y poco brillantes.
La luz no se manifiesta sino en las formas de la luna y las estrellas como sólidas irradiaciones.
De este modo, Van Gogh deja claro que el tema que supedita la obra está representado en el cielo y no en la tierra.
Este predominio ha sido representado por el artista también en la elección y distribución de colores -azul, morado
y amarillo, frecuentes en las obras realizadas por el artista durante la temporada estival de 1889-, aplicando los
más vivos en el cielo y utilizando tonos sombríos en el poblado. Las características de esta singular pintura
influenciaron notablemente a los artistas que más tarde se manifestarían dentro del movimiento expresionista. El
óleo es, por su precio, uno de los más valiosos en la historia de la pintura.
* El cloisonismo (del francés cloissoné) o sintetismo es una técnica desarrollada en la segunda mitad del siglo
XIX por Émile Bernard, uno de los primeros integrantes de la Escuela de Pont Aven y por Gauguin.El término fue
acuñado por el crítico Edouard Dujardin con ocasión del Salón de los Independientes, en marzo de 1888. Los
artistas Émile Bernard, Louis Anquetin, Paul Gauguin, Paul Sérusier y otros, comenzaron a pintar en este estilo a
finales de la década de 1880.También Van Gogh y Toulouse Lautrec lo usaron.Su influencia procedía
principalmente del japonismo y de Louis Anquetin.Es un estilo de pintura postimpresionista donde se utilizan
colores planos, en contornos oscuros silueteados perfectamente delimitados.Se caracteriza por su efecto
decorativo, su calidad formal y porque sus pinturas no tienen profundidad ni sombras. En El Cristo
amarillo (1889), citada a menudo como la obra cloisonista por excelencia, Gauguin redujo la imagen a zonas de
un solo color, separadas por grandes contornos negros .
Su nombre viene dado por su similitud con el esmalte cloisonné, donde los alambres o láminas están soldados al
cuerpo de la pieza formando alvéolos o compartimentos (cloisons), depositando allí la masa vitrificable (polvo de
vidrio) y posteriormente calentándolo.

PAUL GAUGUIN (París, 1848 - Atuona, Polinesia francesa, 1903): Pintor y escultor francés.Como Van
Gogh, sólo será reconocido después de su fallecimiento. El uso experimental del color y su estilo sintetista,
fueron elementos claves para su evolución respecto al impresionismo.Influyó mucho en los vanguardistas
franceses y muchos otros artistas modernos como Pablo Picasso y Henri Matisse, en el expresionismo
alemán y el fauvismo.El arte de Gauguin se volvió popular después de su muerte, parcialmente debido a los
esfuerzos del comerciante de arte Ambroise Vollard, quien organizó exhibiciones de su obra casi al término
de su carrera y póstumas en París.
Gauguin fue una figura importante del simbolismo, participando como pintor, escritor y escultor de
grabados y cerámica.Su experimentación audaz con el color fue lo que colocó los cimientos para el estilo
sintetista del arte moderno, mientras que su expresión del significado inherente de los temas en sus
pinturas, bajo la influencia del cloisonismo, fue lo que abrió el camino al primitivismo y el regreso al estilo
pastoral (captura de la naturaleza, paisajes).Se centró en la representación a base de superficies planas y
decorativas y la utilización de numerosos significados simbólicos. Fue jefe de filas de la Escuela de Pont-
Aven e inspirador de los Nabis (grupo de pintores franceses entre los que destaca Serusier, interesados
sobre todo por el color, lo exótico y la expresión del mundo interior del artista; el nombre significa profeta,
inspirado, en hebreo y árabe respectivamente). Desarrolló la parte más distintiva de su producción en
el Caribe (Martinica) y en Oceanía (Polinesia Francesa), volcándose mayormente en paisajes y desnudos

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muy audaces para la época por su rusticidad y colorido rotundo, opuestos a la pintura burguesa y
esteticista predominante en su tiempo en la cultura occidental.Su obra está considerada entre las más
importantes de los pintores franceses del siglo XIX, contribuyendo decisivamente al arte moderno del siglo
XX.

Rechazaba la sociedad moderna de su tiempo, la Europa industrial y la gente corrompida por el progreso.
Buscaba la autenticidad y la ingenuidad en la naturaleza, en la gente y en el arte primitivos , las extrañas
tradiciones ancestrales, el origen de la vida, el significado profundo del amor y de la muerte.
Sus cuadros buscan la realidad profunda de su propio ser y los motivos y orígenes de sus propias
sensaciones. Se entrega al primitivismo. Para él, el arte primitivo procede del espíritu y utiliza la
naturaleza.La fuerza y el primitivismo de sus formas influyeron en el movimiento expresionista posterior.
Su obra muestra dibujos de sólidos rasgos, un cromatismo de colores violentos e intensos, falta de modelado
y relieve, simplificación de volúmenes y ausencia de profundidad y perspectiva. La luz cede el protagonismo
al color, fuerte y exuberante, con un violento y atrevido tratamiento que anuncia el fauvismo.
Entre sus obras se pode destacar La visión después del sermón (1888), El Cristo amarillo (1889), Mujeres
tahitianas sentadas en un banco (1892), De donde venimos? Que somos? A donde vamos? (1897).

Hijo de un periodista y con sangre peruana por parte de madre, tras el golpe de Estado de Napoleón III (1851),
huyó con sus padres a Lima. Cuando no era todavía más que un adolescente, Paul Gauguin se hizo a la mar; en
1871 regresó a París y entró a trabajar en una empresa financiera de la capital como agente de bolsa.En esta época
Paul Gauguin empezó a desarrollar un fuerte interés por el arte que le condujo a tomar clases de pintura y a reunir
una impresionante colección de obras impresionistas que comprendía trabajos de Manet, Cézanne, Monet y
Pissarro. En 1875 trabó conocimiento personal con este último y empezó a trabajar con él; resultado de tan
fecunda colaboración fue la invitación a participar en la quinta Exhibición Impresionista de 1880, que sería
reiterada en los dos años siguientes. En 1883, su creciente interés por la pintura se unió al desplome de la Bolsa
parisina para conducirle a tomar la decisión de dedicarse íntegramente a la actividad artística. Al año siguiente se
trasladó a Copenhague, residencia familiar del padre de su esposa Mette, en busca de apoyo económico, pero su
empeño fracasó rotundamente y poco después abandonaría a esposa e hijos. A partir de ese momento Gauguin
vivió en la penuria, rechazado por una sociedad que con anterioridad le había abierto los brazos y que en breve iba
a aborrecer.
En 1886 se trasladó a Pont Aven, pueblo de Bretaña en el que vivía una colonia de pintores, caracterizados por el
sintetismo y el simbolismo (en pintura es una reacción contra el materialismo de la sociedad industrial y se
emplean imágenes procedentes de los sueños, irreales).
Entre 1886 y 1888 su obra experimentó un giro radical, cuyo origen cabe buscar en dos experiencias vitales de
gran importancia: su encuentro con Van Gogh y su primer viaje a la Martinica. Gauguin conoció al pintor
holandés en París y quedó fuertemente impresionado por el modo en que éste conseguía plasmar sus inquietudes
vitales en unos lienzos rebosantes de expresividad. En 1888 incluso se desplazó a Arles con la intención de
trabajar conjuntamente, pero las incompatibilidades de carácter dieron espectacularmente al traste con el proyecto
al cabo sólo de pocas semanas. Poco antes, Gauguin se había trasladado durante un tiempo a la colonia francesa
de la Martinica, donde entró en contacto con un paisaje repleto de sensual colorido y una sociedad, la indígena, en
estrecha convivencia con la naturaleza. Ambos factores se unieron para despertar en el artista una aguda nostalgia
por lo primitivo, cauce en el que iba a encontrar una vía idónea para expresar una emotividad no contaminada por
el naturalismo propio del arte refinado.
Tras su desastrosa experiencia en Arles, Gauguin regresó a París, donde su interés por las formas del arte popular
se acrecentó por vía de su amistad con el joven artista Émile Bernard. De resultas de sus propias experiencias en
la Martinica y del aporte teórico de Bernard iba a surgir el sintetismo, estilo personal caracterizado por la
representación no imitativa y la separación de la imagen pictórica en zonas de color fuertemente contrastadas y a
menudo delineadas en negro. Entre 1891 y 1903 Paul Gauguin efectuó largas estancias en Tahití y las islas
Marquesas, donde su primitivismo fue atemperándose. La enfermedad y los conflictos personales (particularmente
sus enfrentamientos con las autoridades locales en defensa de las comunidades indígenas) marcaron los últimos
años de su vida.
Tiene dos repertorios temáticos preferentes: el mundo exótico e ingenuo de Tahití y el “primitivismo” de
Bretaña.Su obra es precedente inmediato del simbolismo y de la pintura de los nabis; su sentido del color influirá
mucho en los fauvistas y los expresionistas.

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-LA VISIÓN TRAS EL SERMÓN. (Jacob luchando con el ángel). Autor: Paul Gauguin .Cronología: 1888
Estilo: Postimpresionismo Material-Técnica: Óleo sobre lienzo.Localización: Galería nacional de Escocia,
Edimburgo.
“Visión después del sermón” es el cuadro que marca la ruptura definitiva de Gauguin con sus inicios impresionista
y supone además la superación de la visión realista del mundo. Para alejarse de París y de lo que él creía el mundo
agotado del arte aburguesado, se trasladó a Bretaña, una de las zonas entonces más aisladas de Francia, en la que
mantenían tradiciones y formas de vida ancestrales, que en otras partes habían sido sustituidas por el modo de
vida urbano. El lienzo lo pinta en el verano de 1888. La búsqueda de nuevas formas artísticas que conectaran su
pintura con lo primitivo, con la natural del hombre, lleva a Gauguin a inspirarse en las estampas japonesas (al
igual que estaba haciendo Van Gogh) con colores aplicados en grandes manchas de tintas planas. También siente
curiosidad por el arte de pueblos africanos, por las toscas tallas de las zonas rurales o las ingenuas imágenes de la
devoción popular que encuentra en Bretaña. Esta búsqueda de lo primitivo, de lo que el hombre a perdido al
“civilizarse” es lo que le llevará a instalar en Taití. Gauguin se definía a sí mismo como un salvaje. Su espíritu, su
libertad y su imaginación le ayudaban a desarrollar sus obras a través del color y la forma.El comienzo del
primitivismo de Gauguin se puso de manifiesto en Bretaña, donde encontraba según él lo salvaje, lo primitivo. La
figura que encontró en Bretaña para representar este halo de primitivismo fue el campesino rural incorrupto, en
concreto la mujer, porque se consideraba el símbolo de la vida natural.
En este caso, Gauguin hace su versión completamente personal de un cuadro religioso, la escena se desarrolla en
las puertas de la iglesia, donde un grupo de mujeres bretonas, ataviadas con sus vestidos tradicionales, impactadas
aun por las palabras del sermón dominical, contemplan en un prado cercano una escena bíblica, la lucha de Jacob
y el ángel. Jacob había engañado a su padre, Isaac, para lograr la primogenitura frente a su hermano Esaú, por lo
que fue condenado a vivir temporalmente lejos de su madre, Rebeca, hasta que se reconcilió con Dios y con su
familia En esta escena Jacob lucha con el ángel de Dios que le va a revelar su nuevo nombre, Israel, ya no Jacob,
que será el patriarca del pueblo judío. Aunque se trata de una escena religiosa, Gauguin la traslada al paisaje rural
de la Bretaña, intentó incluso donarlo a la parroquia, aunque el cura del pueblo lo rechazó por considerarlo poco
piadoso. Conocemos algunos datos sobre el cuadro y como lo concibió Gauguin gracias a una carta dirigida a Van
Gogh en la que lo describe: “Acabo de terminar un cuadro religioso muy mal realizado pero que me ha interesado
mucho y que me gusta. Quería donarlo a la iglesia de Pont-Aven. Naturalmente no les ha interesado en absoluto.
En él se ven dos grupos de mujeres bretonas rezando, vestidas con ropas intensamente blancas y con tocados
blancos-amarillentos muy luminosos. Un manzano cruza el lienzo, de color violeta oscuro; las hojas, pintadas en
grandes grupos, como nubes, son verde esmeralda; los espacios situados entre ellas están coloreados por la luz de
sol de amarillo verdoso. La tierra es bermellón puro. En la iglesia el tono se rebaja y queda marrón rojizo. El
ángel está vestido de color azul ultramar fuerte y Jacob de verde botella. Las alas del ángel son amarillo cromo
puro; su cabello es de un color amarillo cromo diferente; los pies anaranjados. Siento que en estas figuras he
conseguido una simplicidad enormemente rústica. La vaca que hay debajo del árbol es pequeña en comparación
con su verdadero tamaño. A mi juicio, en este cuadro el paisaje y la lucha solo existen en la imaginación de
quienes están rezando como consecuencia del sermón y por ello hay tal contraste entre ellas y la lucha que se
desarrolla en el paisaje, que no es realista y está desproporcionada”.
El cuadro no quiere expresar la devoción de Gauguin, sino el triunfo de la imaginación sobre el naturalismo.
La acción tiene lugar sobre un fondo irreal, ficticio, de color bermellón puro.Además, existe una desproporción de
escala entre las cabezas de primer término y la escena de lucha (escenas separadas por el árbol en diagonal); esto
indica, según Gauguin, la oposición simbólica entre la realidad aquí y la visión allá, entre lo natural y lo
sobrenatural.Las bretonas del primer término están modeladas como cuerpos tangibles, mientras que la aparición
es plana.Miran la escena como si fuera un cuadro colgado en la pared.
Gauguin, para transmitir la sensación de aparición, presenta a los grupos en escala desproporcionada: la vaca
es demasiado pequeña y las campesinas bretonas con sus gorras blancas demasiado grandes. El manzano divide
diagonalmente la superficie de la composición, como en un grabado japonés, y la ausencia de sombra y las formas
planas, llenas de color y definidas claramente, ilustran sus nuevas ideas de estructura.
Utiliza, como en obras anteriores, la influencia de la estampa japonesa ya que rehúsa manejar la perspectiva
tradicional, por lo que consigue un efecto de figuras planas. Comenzó desdeñando las sombras porque las
consideraba ilusorias.Los colores son planos, intensos y vibrantes.Se distribuyen de forma yuxtapuesta
contrastándose violentamente sin sombras ni luces. Destaca en concreto el predominante rojo bermellón, aunque
también se ha de destacar el amarillo de las alas del ángel y el blanco de las cofias. Están extendidos en amplias
áreas, encerradas en contornos simplificados. Los colores son colores puros, sin mezclar, que reafirman el efecto

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de la planitud.El contorno de las figuras empieza a estar muy delimitado, siguiendo un estilo típico de estos
momentos llamado "cloisonnisme”.

La obra es clave para entender las premisas de la pintura de Gauguin: el encuadre, con los rostros de las mujeres
en primer plano, es insólito y denota la influencia de la fotografía. Los colores son planos, sin tonos ni matices y
se utilizan arbitrariamente, libres de toda relación con la realidad (el prado es rojo) crean un paisaje autónomo y
fantástico precursor del fauvismo. El cuadro ya no es una representación sino una creación, la expresión del
mundo intimo del pintor, de sus vivencias y sentimientos. El camino hacia el arte contemporáneo estaba ya
abierto.

Considerada como una de las primeras obras del estilo simbolista en el que empieza a trabajar el artista desde ese
momento.
Obra característica de la Escuela de Pont Aven, la pintó el autor durante una segunda estancia en Pont-Aven
(Bretaña); pretende representar, según él mismo señala la «simplicidad rústica y supersticiosa».
en primer plano vemos una serie de figuras de mujeres bretonas con sus características cofias, orando, mientras al
fondo vemos la supuesta visión que tienen las devotas tras el sermón, donde aparece Jacob luchando con el
ángel.Gauguin rehúsa manejar la perspectiva tradicional, por lo que consigue un efecto de figuras planas. Los
colores también han experimentado un cambio importante, son colores puros, sin mezclar, que reafirman el efecto
de la planitud. El contorno de las figuras empieza a estar muy delimitado, siguiendo un estilo típico de estos
momentos llamado Cloisonnisme, inspirado en la realización de esmaltes y de vidrieras, rellenando esos
contornos con colores muy vivos.El artista quería dar una forma al sentimiento de la gente, que creía ver la lucha
de Jacob con el ángel a la salida de la iglesia. Un grupo de campesinas «ve» la escena de la lucha, que Paul
Gauguin traza de un dibujo del gran maestro japonés grabador Hokusai, adaptando a un luchador de sumo a la
iconografía occidental del ángel. La influencia de la estampa japonesa se evidencia asimismo en la rama
del manzano. Este árbol, situado en diagonal separa simbólicamente la esfera de la realidad de aquella de la
imaginación.

NEOIMPRESIONISMO, PUNTILLISMO, DIVISIONISMO.Surge en torno a 1886 como una variante del


impresionismo, aparece en el ambiente impresionista en su momento de descomposición.También se conoce este
movimiento como divisionismo o puntillismo por una cuestión técnica: la yuxtaposición de la pincelada es
sustituída por puntos.Sus principales representantes son Seurat y Signac.
Con el impresionismo comparte la pintura al aire libre, la temática : de ocio, la vida moderna, el circo, el ballet, la
ópera, los espectáculos… y todos los aspectos relacionados con el interés por la luz y el tratamiento del color.Pero
hay cuestiones que diferencian a los dos movimientos, relacionados con la técnica y el proceso de ejecución de las
obras:
-los puntillistas inician la obra al aire libre pero la finalizan en el taller y también elaboran bocetos, algo que en el
impresionismo no ocurría.
-Además, aumenta la preocupación por el volumen, la estructura, la composición de las obras.Son obras muy
rígidas, pues buscan más la estabilidad y la composición, pinturas más construídas que las impresionistas, con un
laborioso trabajo de composición, huyen de la espontaneidad.La pintura neoimpresionista es totalmente científica.
Cada uno de los puntos que componen el cuadro está perfectamente estudiado.Se trabajan las obras en el estudio,
partiendo de anotaciones del exterior: es una pintura intelectual, donde se estudia cada color. la pincelada se
realiza a base de puntos, frente a la pincelada suelta del impresionismo.Subraya la necesidad de relacionar arte y
ciencia, camino que ya había emprendido en general el impresionismo (impresionismo científico: parte de teorías
científicas en torno al color: Michael Cheureul y Charles Blanc).Se indaga en las relaciones físicas entre los
colores que permiten alcanzar la armonía cromática. Cada punto de color que se aplica en el lienzo está en
relación con los puntos que le rodean para alcanzar esa armonía cromática .Por este carácter científico, Gauguin
los llamaba “los jovencitos químicos que acumulan puntitos”.Georges Seurat (1859-91) es considerado el
fundador del movimiento.Nace en una familia acomodada y en 1878 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de París
con un profesor que había sido discípulo de Ingres (Henri Lelimann). Los cuadros de Seurat transmitirán
estatismo por esta formación clasicista. A comienzos de los 80, Seurat se vinculará al impresionismo.

El término puntillismo (que Seurat no aceptaba) fue acuñado por Fénéon, cofundador de la "Revue Indépendante"
y entusiasta defensor de las teorías de Seurat, impulsor de las relaciones entre el arte y la ciencia.Fénéon

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comprendió el paso decisivo que se había dado desde el deseo de captar los elementos fugitivos a la propuesta de
los neoimpresionistas de sintetizar los paisajes "en un aspecto definido que perpetúe la sensación implícita en
ellos". Signac lo matizaría después en su importante texto-manifiesto "De Eugéne Delacroix au Néo-
impressionnisme”.La diferencia es de procedimientos ya que los fines seguían siendo los mismos que los de los
impresionistas:luz y color.La técnica impresionista es instintiva e instantánea, la de los neoimpresionistas es
deliberada y constante.
Todos se sintieron algo desazonados ante Una tarde de domingo en la Grande Jatte, que se había presentado al
público en la 8ª exposición impresionista por dos veces en 1886.La inquietud no la producía un tema al que los
seguidores de los impresionistas estaban muy acostumbrados, sino el hecho de que algo que estaba sucediendo en
plein air, al mismo tiempo producía una impresión de imperturbabilidad.La impotencia le hace decir al crítico
Octave Mirabeau que se trataba de una pintura "inmensa y detestable, una fantasía egipcia".Su autor era un
arrogante joven que se había empeñado en encontrar un arte que fuera enteramente suyo, que trascendiera el
impresionismo y que, además, reconciliara la ciencia y la estética. A ello iba a consagrar toda su vida.
Fue estudioso infatigable de los escritos de Chevreul sobre la ley del contraste simultáneo de colores, de Rood y
de Charles Blanc quien en su "Grammaire des arts du dessin" (1867) había declarado que el color estaba
controlado por leyes fijas que se pueden enseñar como la música.Su estudio era un auténtico laboratorio en el que
se dedicaba a un cuidadoso trabajo, la separación metódica de los elementos: color local, luz, sombra, interacción
de los colores y de sus complementarios.La proporción y el equilibrio a la hora de volver a aplicarlos
completarían su método.Se trataba de dibujar primero en blanco y negro y lograr el máximo equilibrio entre
masas claras y oscuras.Su obsesión por el contraste y la gradación le llevó a confeccionarse un disco en el que
reúne todos los matices del arco iris unidos unos a otros mediante los colores intermedios.Como también
mezclaba los colores primarios con blanco, la cantidad de tonos con los que podía trabajar era importante. En el
centro del disco se hallaban los matices puros que iban desembocando hacia el blanco que se encontraba uniforme
y puro en el anillo periférico. Así podía encontrar fácilmente los complementarios de colores y tonos. Si se quería
reproducir los colores de una superficie bajo una luz determinada, éstos no se podían mezclar en la paleta, se
mezclarían en la mente sin perder nada de su intensidad ni de su luminosidad.
Seurat modifica la pincelada: partículas diminutas, puntitos que permitían una mayor existencia de colores en una
superficie menor.La mezcla óptica de esta multitud de pequeños puntos haría que la luminosidad de color fuera
mucho mayor. Iba a la naturaleza, tomaba apuntes en tablitas de madera -éstos sí, rápidos, espontáneos, pero
precisos toques de color- e iba configurando pequeñas paletas de colores puros y equilibrados que llevaba a su
estudio, donde le esperaba un cuadro de enormes proporciones al que las incorporaba. Y allí ya no improvisa,
compone rigurosamente.Finalmente dejó las escenas al aire libre y comenzó a trabajar en interiores con luz
artificial.

-TARDE DE DOMINGO EN LA GRANDE JATTE. Autor: Georges Seurat.Cronología: 1884-86.Estilo:


neoimpresionismo, puntillismo o divisionismo.Material-técnica: óleo sobre lienzo.Localización: Instituto de
Arte de Chicago.
Esta obra es el manifiesto pictórico del puntillismo, fundado por Seurat.Fue ejecutada en dos largos periodos
separados, entre 1884 y 1886, después de muchas visitas a la isla.Es un lienzo de grandes dimensiones, de 2 x 3
metros.Tiene muchas figuras, sobre 40, estáticas, sin comunicación, como en el friso de las Panateneas, con la
misma solemnidad (en palabras de Seurat).
Fue presentada en 1886 en la 8ª y última exposición de los impresionistas y causó sensación.El puntillismo se
centra en cómo se perciben los colores; considera que, en vez de mezclarse en la paleta del pintor, deben hacerlo
en la retina del espectador; el trabajo del pintor es aplicar puntos de color puro en la medida exacta para que el ojo
los mezcle y capte los diferentes matices y tonalidades.Esta idea se pone a prueba en el estudio del pintor con
sucesivos experimentos.
El tema es una escena de ocio, un domingo en la isla de la Grande Jatte (también parque a orillas del Sena), en el
Sena, un lugar bastante elitista, de modo que las personas representadas pertenecen a una clase social media-alta,
es el caso de la mujer con sombrilla, aunque también aparecen personajes pescando, identificados con prostitutas,
que usaban esa actividad como pretexto para sus contactos.
Seurat acudía al lugar a tomar notas para luego acabar la obra en su estudio, cosa que le supuso unos dos años de
trabajo; esto lo diferencia de los pintores impresionistas,que hacían sus cuadros en plena naturaleza lo más rápido
posible, para recoger la inmediatez de la escena.
Las figuras, son muy rígidas, como soldaditos de plomo; son grandes cilindros verticales que producen una gran
sensación de solidez, como sucede con los árboles.Están inmóviles, no son nada naturales, dominando la

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disposición de perfil o de frente sin figuras en escorzo.Parecen psicológicamente aisladas, como en un friso del
Antiguo Egipto; como dijo un crítico, parece haber una especie de egipcio en él.Están reducidas a cuerpos
geométricos, sencillos, esquemáticos, lo que lo convierte en un precursor del cubismo.
Compositivamente el cuadro está muy estructurado, con claro predominio de las líneas verticales figuras
humanas, troncos de árboles).
Una gran sombra domina la parte inferior, dando sensación de estabilidad y dirigiendo la atención más hacia la
zona superior, bañada en luz.Dos figuras verticales conectan la zona inferior con la zona de follaje de los árboles
en la zona superior.Igual que con la compensación de las formas, también se produce el mismo efecto con los
colores fríos y cálidos, que se encuentran en perfecto balance, compensadas.Nada se deja al azar y Seurat hace
nada menos que 62 estudios preliminares.
Seurat se interesó por los trabajos sobre estética de las formas de Charles Henry, quien las direcciones espaciales
que expresan el placer, dolor o inhibición.Llegó a la conclusión de que el placer está relacionado con una
dirección ascendente y con el movimiento de izquierda a derecha, y el dolor con el movimiento descendente y de
derecha a izquierda.También descubrió que los colores cálidos son agradables o dinamógenos y los fríos son
inhibidores. Este valor simbólico de las direcciones lineales y de los colores apasionó a Seurat y lo aplicó en su
obra.Los puntitos permitían una mayor cantidad de colores en una superficie menor, y su unificación óptica por la
retina proporcionaba gran luminosidad.Aquí dentro de los colores destaca el rojo, que está repartido por todo el
cuadro y que hace que nuestra vista se vaya desplazando por todo él, creando muchos recorridos visuales que nos
mueven de izquierda a derecha, a distintos niveles de profundidad.También destaca el uso del amarillo (luces ) y
violeta (sombras), colores complementarios que dan más intensidad a la luz.Es el espectador el que mezcla los
puntos para conseguir el color: el violeta se consigue mezclando muy juntos puntos de color azul y rojo.No hay
líneas, pero la sensación de las siluetas de las figuras se consigue delimitando las superficies de color con
contrastes.
A nivel espacial, nos encontramos con el uso de la perspectiva lineal, cuyo punto de fuga está al lado de las
cabezas de las dos enormes figuras de pie a la derecha del cuadro.Pero paradójicamente, nos encontramos con
figuras que obstaculizan nuestra vista, dificultando nuestro acceso a ese punto de fuga.
También el marco forma parte de la obra, al delimitarla.Seurat lo trabaja mediante una trama de puntos pintados.
El divisionismo interesó a los impresionistas, pero pocos lo practicaron porque requería gran disciplina.
El puntillismo tuvo gran influencia posterior.Artistas como Van Gogh y Gauguin utilizaron las técnicas
divisionistas, en especial durante sus primeras épocas.El puntillismo sirvió de base al fauvismo.Valtat, Matisse y
Derain se dejaron influir por el puntillismo durante el ano pasado en Collioure; Vlaminck. Duty, Marquet,
Manguin, Van Dongen y Braque, así como los futuristas italianos Balla y Severini, tuvieron una época
divisionista.

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