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Antonio Hidalgo Navarro

Aspeetos de la entonaei6n espaiiola:


viejos y nuevos enfoques

ARCO/L1BROS,S.L.
A quien encendi6 esta llama, Antonio Briz,
y a quienes la mantienen viva, mis estudiantes,
los de hoy, ayer y siempre ...
INDICE Pags.
INTRODuccròN 9

l. ENToNAcròN Y cOMuNrcAcròN 11

2. MECANrSMOS Y RESORTES DE LA ENTONACIÒN. Su RECONOCIMrENTO .. 15

3. DrVERSIDAD FUNcrONAL Y r\MBITOS DE ACTUACrÒN DE LA ENToNAcròN. 18


3.1. Entonaci6n lingùfstica 18
3.1.1. NiveI sintagmatico 19
3.1.2. NiveI paradigmatico 23
3.1.2.1. Entonaci6n enunciativa 24
3.1.2.2. Entonaci6n interrogativa 25
3.1.2.3. Entonaci6n volitiva 26
3.2. Entonaci6n «expresiva» 27
3.2.1. Fonoestilfstica 27
3.2.1.1. Variantes entonativas expresivas 29
3.2.1.2. Entonaci6n exclamativa 31
3.2.2. Fonopragmatica 34

4. ENTONACION Y PARAl.ENGUAJE. ENTONACION Y GESTO 35

5. ENToNAcròN YVARIACIÒN LINGuiSTICA 41


5.1. Variaci6n diat6pica 41
5.1.1. Dialectos de Espaila 42
5.1.2. Dialectos americanos 43
5.2. Variaci6n diafasica 45
5.3. Variaci6n diastratica 46

6. MODELOS DE ANr\LISIS ENTONATIVO Y su REPERcusròN EN LA DESCRIP-


CIÒN DE LA ENTONACIÒN ESPANOLA 49
6.1. Modelo de Analisis por Contìguraciones (AC) 49
6.2. Modelo de Analisis por Niveles (AN) 54
6.3. Modelo IPQ (Institute for Perception Research) 57
6.4. Modelo de Analisis Métrico y Autosegmental (lVIA) 60
6.5. Modelo de A.ix-en-Provence (AP) 63
6.6. Aproximaciones hispanicas. El enfoque funcional 66
6.6.1. Modelos de base fonol6gico-deductiva 66
6.6.2. Modelos de base fonético-inductiva 70
8 ASPECTOS DE LA ENTONACrON ESPANOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

7. Y DESPUÉS DE L\ ENTONACIÒN 2Qm'? 80


7.1. La interfaz entonaci6n y sintaxis SO
7.2. La interfaz entonaci6n y discurso 80
7.3. La entonaci6n y su ensenanza. Su importancia en la visi6n
del espanol como lengua extranjera 81
7.4. Aplicaciones del estudio entonativo a las tecnologfas de
habla 81

8. CONCLUSIONES 84

EjERCICIOS 85

BIBLIOGRAFIA 90
INTRODUCCION

El trabajo que a continuaci6n se ofrece allector responde a


cierta inquietud que me ha venido asaltando en los ùltimos tiem-
pos: es constatable, durante ese periodo, el creciente nùmero de
publicaciones especializadas en la entonaci6n del espanol, pero
también es comprobable la dispersi6n de los ambitos de estudio,
la pluralidad de los métodos y la heterogeneidad de los enfoques.
Sin duda, pluralidad de puntos de vista no presupone necesa-
riamente confusi6n, pero nuestra perspectiva ante esa diversidad
es la del estudioso que aspira a conocer los problemas desde su
conexi6n intima, independientemente de que, asumido su ori-
gen ùnico, las soluciones a los problemas puedan (o deban)
seguir caminos distintos, variados o, incluso, opuestos.
Este ~largo? preambulo me servira, en cualquier caso, para
justificar doblemente este cuaderno:

a) en primer lugar, observo que podra resultar titil para quie-


nes, sin ser especialistas, deseen adquirir una visi6n generaI del
problema de la entonaci6n espanola, es decir, los estudiantes de
fonética y fonologia suprasegmentales, en su mayoria de niveI
universitario
b) en segundo lugar, y a riesgo de parecer pretencioso, pienso
que el especialista, el estudioso de la entonaci6n espanola, agra-
decera una aproximaci6n plural al fen6meno, ya que la diversi-
dad de enfoques dificulta el acceso a un conocimiento profundo
de todas y cada una de las perspectivas; por supuesto, también en
este caso pensamos en los quehaceres docentes.

En cualquier caso, hemos de confesar que el estudio de la


entonaci6n, de lo entonativo, de los elementos suprasegmentales,
en suma, no ha gozado habitualmente de amplio seguimiento
entre nosotros (tampoco en otras tradiciones bibliograficas la
situaci6n ha sido mas positiva, si exceptuamos el caso de los pai-
ses de habla inglesa). Hemos crefdo oportuna, en consecuencia,
lO ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOL\: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

la publicacion de este trabajo, como contribucion a una descrip-


cion global del fenomeno entonativo en espanol. Se ha hecho
necesario, pues, un enorme esfuerzo de sintesis, de seleccion
informativa, de l'enuncia a inclusion de datos, en muchos casos, y
de olvido involuntario, en otras ocasiones.
Aun asi, hemos creido necesario asumir los riesgos potencia-
les si con ello conseguiamos mostrar la pluralidad de visiones que
la entonacion espanola es susceptible de recibir; desde la mera-
mente descriptiva (mas «tradicional»), hasta la mas «rabiosamen-
te» predictiva (mas formaI y, sin eluda, predominante entre las
investigaciones actuales).
De cualquier modo, a lo largo del trabajo hemos tratado de
quedar al margen de la discusion teolica, intentando presentar las
ideas de forma «aséptica», aunque sin l'enunciar al derecho a prio-
rizar ciertL'ls propuestas frente a otras. Todo ello con un proposito
ultimo: la divulgacion de un tema que, entre nosotros, venia estan-
do atrapado a lo largo de muchos anos (demasiados ya), en el res-
tlingido circulo de investigadores muy especializados.
A la coleccion Cuadernos de Lengua Espanola y a su director,
Leonardo Gomez Ton-ego, agradezco, pues, que hayan sabido
reconocer la necesidad de divulgar, siquiera a titulo introducto-
l'io, los amplios contenidos que el estudio de la entonacion espa-
noIa ha venido generando en los ultimos ali.os.
1. ENTONACIONY COMUNlCACION

Cuando hablamos no solo emitimos sonidos articulados, mor-


femas organizados en lexemas, sintagmas engarzados en enuncia-
dos, series de enunciados constitutivas de intervenciones en la
conversacion (o el monologo) ... Si todo cuanto hacemos al
hablar fuera esto, por extra1Ì.o que parezca, la mayoria de nues-
tras emisiones resultarian, en el mejor de los casos, ambiguas, y
en la mayoria de ocasiones, incomprensibles. Los denominados
elementos suprasegmentales no son, pues, meros «aderezos» de
los enunciados que emitimos: si ellos no estuvieran el oyente solo
percibiria se1Ì.ales acusticas sin valor comunicativo efectivo.
Efectivamente, una misma sucesion de sonidos, adecuada a
una situacion dada, puede admitir multiples interpretaciones
atendiendo, simplemente, a los mecanismos prosodicos. Asi, por
ejemplo, obsérvese la diferencia de valor y sentido del marcador
buenoen (1), (2) y (3):
(1)
A: Luis ha llegado tarde a la reuni6n con el vicerrector
B: jbueenooT! (Emisi6n realizada con entonaci6n reprobatoria, a
modo de previsi6n acerca de una situaci6n desfavorable para Luis,
a tenm de su impuntualidad; B, por ejemplo, podria haber conti-
nuado su intervenci6n diciendo «pues no sabe lo que le espera»)

(2)
A: Y sobre lo que comentaste ayer, creo que esta todo dicho
B: buenoJ-, pues cambiemos de temaJ- (Emisi6n con tonema descen-
dente, neutro; en este caso el marcador indica el inicio de una
nueva unidad tematica)

(3)
A: Estoy mas que harto de tanto deshonrado en el mundo de la polf-
tica...
B: bueno buenoJ- no te pongas tan dramatico (Emisi6n con tempo
elocutivo rapido y con un solo tonema descendente demarcativo;
su funci6n aquf es mas bien la de atenuar la carga semantica nega-
tiva de la emisi6n previa de A)
12 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA.: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

Pues bien, a estos efectos modales (en rigor, pragmaticos), liga-


dos a un contexto de uso especffico, podrian aùadirse otros
muchos, mas sutiles e incluso mas diffciles de justificar pros6dica-
mente, tales como la intencionalidad ironica, la expresi6n de la afecti-
vidad o el sentimiento (positivos o negativos) o la manifestaci6n mis-
ma de lo que genéricamente se ha dado en llamar cortesia; todo elIo
tiene que ver con factores tan diversos como el estado de animo
ocasional, el caracter personal o la educaci6n y formaci6n cultural
del individuo, aspectos que representan comportamientos deter-
minados por lo pros6dico, y no de una forma motivada o asistema-
tica, sino generalmente como opci6n lingiiistica convencional,
selectiva y, por tanto, «regular», perteneciente al c6digo.
Y es que la entonaci6n (la prosodia en un sentido mas amplio)
es determinante para la «construcci6n del sentido» de un acto
dado. Lo acabamos de comprobar con los ejemplos anteriores.
Pero no solo se trata de la selecci6n por parte de un emisor
de determinados patrones pros6dicos con una determinada
intenci6n semantica o comunicativa. En realidad, los mecanis-
mos pros6dicos permiten el avance discursivo en toda circuns-
tancia comunicativa, ya que ademas de derivar del emisor,
miran hacia el receptor, esto es, adquieren relevancia en la
medida en que este ve cumplidas en la actuaci6n del emisor sus
expectativas comunicativas. De hecho, si las expectativas del
receptor no se ven corroboradas, o si falla en algun caso el inter-
cambio, la comunicaci6n hablante-oyente acabara fracasando.
Esta situaci6n de construcci6n «en equipo» de la conversaci6n,
representa por otra parte una ventaja indudable respecto de la
inversi6n lingùistica aplicada por los interlocutores: a un mini-
mo esfuerzo de elaboraci6n, le corresponde habitualmente un
maximo de informaci6n obtenida.
En tal caso, la capacidad de anclaje de la prosodia se manifies-
ta de muchas formas. Unas veces el hablante va indicando al
oyente cual es la informaci6n importante (o l'elevante) de entre
el continuum discursivo; en este caso es fundamental el papel del
acento focal o de énfasis:

(4)
]: y- yy- y ~a qué hora corres? ~a estas horas?
G: ahora
L: jah! se va AHORA a correr
[AP80A1:37-39]
ENTONAcrON Y COMUNrCACrON 13

Otras veces, el hablante minimiza prosodicamente lo que no


l'esulta pertinente a la situacion discursiva en un punto dado de la
conversacion; asi, por ejemplo, se articulan parentéticamente, en
tono mas grave e intensidad mas baja, los segmentos finales de
una secuencia tematica, es decir, la parte final del periodo. En el
ejemplo (5) esto ocurre al final de la cuarta intervencion de A:
(5)
L: ~todos los dias?
A: SI
L: ~y qué horas son?
A: ~eeh? I de nueve y media aa- a las doce y mediai I I 00 las diezl I has-
ta la unal I o las once hasta las dosi I que hora de entrada tampo-
cool tienen (suena un timbre) I ~quieres que- [la quieres?]
J: [si esta abierto]
L: SI
]: iah! es el peque [ùol no no no-l- es el pequeùo = ]
A: [~quieres que vayamos ahora?]
L: jah!1 bien
J: = malvado§
A: § ~eh? porque yo voy a ir a cobrar los dlas que he traba-
jao l I y si la chica no tiene a nadie l I I I ~sl? ~quieres? °(pues
andai vamosr
L: ~de lunes a viernes? [AP80Al:79-94]

En otros casos el emisor actua por omision y no explicita lo


sobreentendido al hilo del propio discurso, sea porque pertenece
al bagaje de contenidos semanticos y pragmaticos compartidos
por los interlocutores, sea porque pertenece al conocimiento
enciclopédico generaI; obsérvese en este sentido el papel deter-
minante que juega la prosodia, por ejemplo, en la delimitacion
de enunciados suspendidos mediante tonemas de suspension, de
anticadencia, o de semianticadencia, como ocurre en la parte
final de la segunda intervencion de G de (6):
(6)
]: ahora es que tengo el gimnasio-l- yol I I yo tendrfa que correr
masl I O(de madruga)°
G: ~mas por la maùana?
J: yo es [que (( ))]
G: [yo podria correr] por la maùanal pero por no COlTer solo-7
[AP80Al:47-51]

A otros niveles, en fin, los recursos entonativos desarrollan un


papel destacable en la distribucion y sucesion de interlocutores
14 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOSYNUEVOS ENFOQUES

en la conversaci6n. La prosodia condiciona efectivamente la


regulaci6n de las transacciones, unas veces como marcador de la
finalizaci6n potencial de un turno (existencia de un tonema des-
cendente marcado al final de una intervenci6n), lo que a su vez
permite al oyente reconocer la posibilidad de iniciar una inter-
venci6n (lo que se denomina Lugar de Transici6n Pertinente, de
acuerdo con Hidalgo, 1998a), como en (7):
(7)
A: son dos o tres horasll te pagan veinticinco al mes
L: (todos los dfas?
A: sf
L: a qué horas son? [AP80A1:79-81]
Reciprocamente, el oyente, si no desea ocupar el turno que le
cede el hablante recurre al empleo de f6rmulas pros6dicas conti-
nuativas de caracter fatico; por ejemplo, mediante la articulaci6n
de un alargamiento consonantico nasal como marca de acepta-
ci6n de lo dicho por el emisor y de l'enuncia momentanea a ocu-
par el turno ofrecido por éste:
(8)
L: me han dicho que has dejado una casa
A: (que he dejao una casa?
L: mm (no? [AP80Al:57-59]
Por lo demas, la producci6n de anomalfas en la distribuci6n
de los turnos se ve también condicionada por los rasgos pros6di-
cos; se habla asi de solapamientos o superposiciones de habla, ya sean
interruptivos, ya sean no interruptivos (Hidalgo, 1998a; Gallardo,
1993). Asi, un mero alargamiento vocalico puede ser interpreta-
do por el oyente como una vacilaci6n discursiva, aprovechando
este resquicio para irrumpir y solaparse con el hablante:
(9)
A: pero que vamos queeee tampoco la alquilan i porque noo
[quieren-t]
L: [NO noo]1 del trab<0o
[AP80Al:72-73]
Cualquier analista convendra, pues, en aceptar que los ele-
mentos pros6dicos otorgan al hombre los instrumentos necesa-
rios para hacerse entender cabalmente por sus semejantes; dicho
en otras palabras, tales rasgos juegan un papel esencial en la orga-
nizaci6n de la sintaxis, delléxico y en la interpretaci6n semantica
y pragmatica de los enunciados.
2. MECANISMOS Y RESORTES DE LA ENTONACION.
SU RECONOCIMIENTO

En lfneas generales, la mayoria de expertos coincide en caracte-


rizar la prosodia como fenomeno fonico complejo derivado de la
participacion de recursos suprasegmentales diversos, esencialmen-
te la melodia, el acento, las pausasy el ritmo (Llisterri, 2004). En cierto
modo, pues, hablar de prosodia representa lo mismo que hablar de
«entonacion» ya que, efectivamente, la entonacion l'esulta de la
consideracion colectiva de la melodia y el acento, junto con dos
factores adicionales: la realizacion de tonemas (junturas), asociados
a una melodia, y el desarrollo de un ritmo espedfico vinculado al
mensaje, esto es, la repeticion dclica de ciertos patrones entonati-
vos (con sus respectivas junturas) en el curso de una emision lin-
gUistica. En cuanto a la pausa, hemos de entenderla como ausencia
de voz (pausa silenciosa o vada) o como prologacion de ciertos
sonidos vocalicos, consominticos, etc. (pausas oralizadas o llenas).
En cualquier caso, uno de los problemas teolicos que debemos
resolver a primi es el de la delimitacion de los conceptos «melodia»
y «entonacion». En realidad, el concepto que nos ataùe desde un
punto de vista linguistico es el de entonaci6n, ya que la nocion de
melodia corresponde a la mera sucesion de tonos a la largo de una
emision de voz, tanto si son elementos lingLlisticamente relevantes
como si no lo sono Asi pues, aunque asociadas ambas al parametro
acùstico de la FII generada por la vibracion de las cuerdas vocales, la
melodia agrupa cualquiera de las posibles variantes de un patron
entonativo, mientras que la entonaci6n corresponde ùnicamente a
aquellas variaciones de FII que cumplen una funcion linguistica
estricta a lo largo de la emision de voz (Cantero, 2002).
Se entiende la entonaci6n, asi pues, como efecto prosodico deliva-
do de la colaboracion simultanea de diversos componentes:

a) Tono
Nivel tonaI o altura musical de un sonido. Permite considerar la
estructura melodica del enunciado como sucesion de niveles tonales.
16 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOL~: VIE]OS Y NUEVOS ENFOQUES

b) Tonema
Inflexion melodica o direccion que sigue la curva entonativa a
partir de la ultima sflaba tonica del grupo fonico. Cuando un
tonema va seguido de pausa hablamos de juntura terminal, feno-
meno que los hablantes identifican como lugar potencial de pau-
sa, y que implica un retardamiento en la velocidad y un cambio
del tono musical en ese punto: ascenso o descenso brusco del
tono inmediatamente anterior a la pausa, o bien mantenimiento
de la direccion (l', J, -7).
c) Acento oracional
La consecuencia teorica de la naturaleza gradual del acento
(Cruttenden, 1990:15-32; Crystal, 1969:156-158) es la existencia,
para toda secuencia bien construida, de un acento principal foné-
ticamente muy fuerte (acento oracionalo acento de frase) que deter-
mina el limite (o el comienzo del limite) de dicha secuencia.
Ahora bien, los problemas relacionados con la localizacion del
acento de frase nos llevan a pensar que la cuestion de los grados
acentuales no debe asumirse solo desde una perspectiva sintacti-
co-gramatical, tal como tradicionalmente se ha venido haciendo;
tal problema debe asumirse también:

- desde una perspectiva informativa (integracion de los ele-


mentos que configuran el mensaje)
- desde una perspectiva pragmatica (desambiguacion del senti-
do real del mensaje)

d) Ritmo
A niveI discursivo, el rasgo de duraci6n (cantidad) se entiende
como ritmo o tempo de habla. Considerar este rasgo prosodico como
recurso organizativo de la estructura del discurso implica asumir
también la posibilidad de variaciones del tempo elocutivo segun el
registro de habla (Navarro Tomas, 1966:102-103 y 105-106). El pro-
blema es que en los registros informales las variaciones supraseg-
mentales cuantitativas son dificilmente sistematizables, maxime
cuando muchas veces obedecen a simples vacilaciones (este es el
caso, p.e., de muchos de los alargamientos vocalicos propios del
habla espont<inea).

En definitiva, un enunciado como (lO):


(lO)
Ayer me regalaron mi primer ordenador portatil
MECANISMOS Y RESORTES DE LA ENTONACION. SU RECONOCIMIENTO 17

emitido en una situacion neutra, no necesariamente informaI,


esto es, no marcada en cuanto af registro, y articulado a una velo-
cidad «norma!» (es decir, ni lento en exceso, ni demasiado rapi-
do) ofreceria una curva similar a esta:

In nn
A yer me regalaron mi primer ordenador por ta tii (.)

le): Primer acento: ascenso del tono a partir de la pri-


mera silaba tonica y mantenimiento del mismo sobre las
silabas tonicas subsiguientes
n:
II Ultimo acento (acento nuclear): inflexion melodica
del tono a partir de la ùltima silaba tonica, descendente, en
este caso, por tratarse de un enunciado aseverativo.
(.): Pausa silenciosa
3. DIVERSIDAD FUNCIONAL Y ÀMBITOS DE ACTUACION
DE LA ENTONACION

Antes de continuar debemos tratar de resolver si, efectivamen-


te, los procesos entonativos desarrollan un comportamiento pIe-
namente arbitrario y si, por tanto, son o pueden ser sistematiza-
bles siempre que se utilicen intencionalmente. Planteemos la
cuestion con un caso concreto: ~tiene el mismo valor «lingiiisti-
co» la presencia habitual de una inflexion melodica ascendente
al final de enunciados interrogativos absolutos como (11):

(11) ~Irenws manana al cine?

que una entonacion aguda mantenida a lo largo de un enunciado


exclamativo como (12)?

(12) JYIe ha tocado la loteria!

3.1. ENTONAcrON LINGuiSTICA

En (11) asistimos al empleo convencional de un tonema


ascendente (I) que representa, simbolicamente, el requerimien-
to de una respuesta por parte del oyente. Esta es sin duda una
entonacion «sistematica», ya que desarrolla un comportamiento
distintivo y opositivo: la interrogacion absoluta se opone en espa-
fiol generaI a la aseveracion completa neutra, que presenta un
tonema final descendente (t). Es decir, ambos gestos prosodicos
(ìJ) forman, en sentido estricto, sistema. Este representa, por
tanto, un uso lingiiistico de la entonacion.
Para Navarro Tomas (1944) esta entonacion constituye «el
movimiento espontaneo y emotivo de la voz, normalizado, siste-
matizado y puesto al servicio de la expresion voluntaria y cons-
ciente». Ello supone un proceso de abstraccion por el que se pres-
cinde progresivamente de las variantes no pertinentes, esto es, las
DIVERSIDAD FUNCIONAL Y AMBITOS DE ACTUACION DE U\ ENTONACJON 19

determinadas por factores variables como la regi6n, la edad, el


sexo, la procedencia social, la emotividad, etc., hasta llegar a la
construcci6n de los patrones entonativos. Sobre estos modelos
(cuya representaci6n mas caracteristica son las curvas entonativas
que suelen aparecer en los libros de texto) se desarrolla el estu-
dio de la entonaci6n de una lengua dada.
Estos usos «lingùisticos», representativos o simb61icos de la
entonaci6n, pueden articularse funcionalmente sobre la base de
dos ejes de analisis, el eje sintagmatico y el eje paradigrnatico.

3.1.1. El nivel SINTAGMATICO se interesa por el analisis de las


unidades entonativas en secuencia y desarrolla lo que podriamos
llamar la funcian gramatical-sintactica de la entonaci6n (comporta-
miento de la curva mel6dica en orden a conformar un mensaje
lingùistico coherente). En este ambito, se reconocen aquellas
actuaciones de la entonaci6n que permiten articular, segmentar o
integrar las unidades lingùisticas; en nuestra opini6n destacan en
este sentido al menos dos funciones subsidiarias y complementa-
rias entre si: la fancian integradora, que permite la organizaci6n
estructural de las secuencias y remite a la estructura informativa
(1èma-Rema, Tapico-Comentario, etc.) y la funcian dernarcativa.
Habitualmente, el hablante presenta la informaci6n dosificada-
mente, en lugar de hacerlo «masivamente». Las porciones de infor-
maci6n lingiiistica aparecen convenientemente embaladas en unida-
des entonativas (lo que llamaremos para ser mas precisos, grupos de
entonacian). Esta funci6n de la entonaci6n es crucial, pues de no exis-
tir, la cadena sonora resultalia ininterrumpida e ininteligible para el
oyente. La entonaci6n, en este sentido, cumple un papel claramente
organizativo: proporciona al hablante recursos para hacerse enten-
der por el oyente, y permite al oyente reconocer los bloques de infor-
maci6n de acuerdo con el prop6sito de su interlocutOl~
Podemos decir, pues, que la integraci6n de elementos para con-
figurar unidades sintactico-entonativas tiene mucho que ver con
la estructura informativa. Concretamente para Quilis (1981:384-
386) la entonaci6n actua integrando las dos partes tematicas del
enunciado (Tema-Rema) segun dos reglas basicas:

- el comentario o prop6sito aparece al final de la expresi6n


- el centro entonativo (prominencia tonaI entendida como
complejo de elementos de intensidad, cantidad y entona-
ci6n) esta localizada sobre el comentario.
20 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

En cuanto a la estructura tipica del espai'iol, siempre es el


nucleo el que conlleva la informacion mas importante de la frase
(Canellada y Kuhlmann, 1987:132). Este nucleo suele presentarse
como verbo de la oracion principal y se situa inmediatamente
después de un ascenso tonaI o punto de anticadencia, lo que pue-
de interpretarse como llamada de atencion para lo que venga a
continuacion (la parte mas importante de la frase). ASI pues, la
estructura fundamental de la frase corresponde al siguiente
esquema de elementos sucesivos: 1) informacion extraida de un
contexto, 2) nucleo informativo, 3) partes que complementan o
acompai'ian. En generalI) corresponde al tema; el rema es lo
que sigue al tema. En la posicion de 1) suelen colocarse las subor-
dinadas adverbiales, adverbios, sujeto, y todo aquello que puede
localizar en el tiempo, espacio, o circunstancialmente al verbo
principal. El verbo o SV se situa en 2), y en 3) el resto de informa-
cion nueva: consecuencias, comparaciones, etc. A veces, sin
embargo, el verbo no aparece en el sitio esperable, lo que puede
explicarse por diversos motivos:

- esta elfptico
- se encuentra dislocado para dar relieve a la descripcion de
acontecimientos o de estados de cosas, o para presentar otro
elemento como nucleo informativo
- el verbo principal se halla en primel' término dejando en su
lugar un gerundio, como en (13):

(13) Luis se perdi6 en el bosquel / / buscando a sus arnigos.

Por lo demas, las funciones integradora y demarcativa son recur-


sos que permiten la combinacion de las unidades melodicas en
construcciones superiores o enunciados. Tales unidades, jerarqui-
camente superiores al grupo fonico, pueden estar constituidas
por dos o mas gl'upos fonicos. En este sentido la funcion demarca-
tiva es responsable de la segmentacion del discurso en unidades
menores relacionadas con una estructura gramatical (o comuni-
cativa) subyacente.
La demarcacion de unidades entonativas permite asi la interpre-
tacion precisa de las secuencias de habla, lo que se hace especialmen-
te evidente si esa entonacion demarcativa va asociada a la presencia
de pausa generando lo que se llama <~untura», como se observa en
los siguientes ejemplos, tomados de Cantero (2002: 83-84):
DIVERSIDAD FllNCrONAL YÀMBITOS DE ACTllACrON DE LA ENToNAcroN 21

(14)
Vamos a cmner jJollos

(15)
Vamos, a comel~ jJollos

(16)
Vamos, a coml!r jJollos

(17)
Vamos a comer, jJollos

De este modo, la estructura prosodica caracteristica de las ora-


ciones enunciativas compuestas por dos o mas grupos fonicos
suele constar de dos partes: una rama tensiva (o protasis) y una
rama distensiva (o apodosis). La primera estimula y reclama la
atencion, la segunda completa el pensamiento respondiendo al
interés suscitado. Si la estructura enunciativa se complica por
resultar muy extensa y hacer necesarias una o mas escisiones inte-
riores, la entonacion actua entonces como mecanismo delimitati-
vo inmediato. Esto ocurre, por ejemplo, en las series enumerati-
vas. Quilis (1993) establece al respecto varios subtipos:

l. Enumeracion cuyo ultimo grupo fonico va precedido de la


cOl~uncion y:

(18) El jJerro, el gato y los nÌ1ìos

La linea tonaI del penultimo grupo fonico asciende (antica-


dencia t o semianticadencia/); la del ultimo grupo fonico termi-
na en cadencia (t). Los demas terminan en semicadencia (\).

2. Enumeracion cuyo ultimo grupo fonico no va precedido


por la conjuncion y:

(19) Los caballos negros, Juertes, nelìJiosos

Todos los grupos fonicos terminan en semicadencia (\) salvo


el ultimo, en cadencia (t).

3. La serie de grupos fonicos enumerativos preceden al verbo:


22 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOU\: \1EJOS Y NUEVOS ENFOQUES

(20) Los manzanos, los jJerales, y los ciruelos, estan en flor

El penùltimo grupo termina en anticaclencia o semianticaclen-


cia, vaya o no prececliclo cle conjunci6n; el ùltimo en caclencia.
Los clemas en semicaclencia.

4. El segunclo grupo f6nico es un componente suborclinaclo: com-


plemento circunstancial, oraci6n vocativa, oraci6n explicativa, etc.

(21) El emjxradorji-ancés, muyernocionado, besaba su bandera

El primer grupo f6nico termina en suspensi6n (--7), el segun-


clo en anticaclencia o semianticaclencia, y el ùltimo en caclencia.

5. El primero o los clos primeros grupos f6nicos son complemen-


tos circunstanciales (estructura equivalente, pros6clicamente, a 4.):

(22) En las noches con luna, j)or las rnajadas delotero, carnina el ganado

Estas son, sin embargo, estructuras icleales no siempre efectivas.


Como ya aclvirtiera Gili Gaya (1978: 62), no pueclen formularse
reglas que cleterminen a priori por cl6ncle se clivicliran las oracio-
nes, si su extensi6n exige que se repartan en clos o mas uniclacles.
Una cosa es la clivisi6n posible y otra la que efectivamente se
procluce, que clepencle cle la extensi6n clel elemento sintactico
separaclo, cle su posici6n en el c01~unto oracional y cle mùltiples
factores 16gicos y estéticos que lleven a subrayar su importancia
entre los clemas componentes cle la oraci6n. Por otra laclo, los
grupos f6nicos suelen ser mas cortos en la conversaci6n orclinaria
que en el cliscurso o la composici6n escritos.
Otra situaci6n con similar explicaci6n serfa, por ejemplo, la
clel realce pros6clico cle ciertos elementos clel enunciaclo (focali-
zaciones acentuales, topicalizaciones a la izquiercla o a la clerecha,
etc.), fen6menos toclos ellos clerivaclos cle la intenci6n clel hablan-
te en una situaci6n clacla, y no necesariamente previstos por la
gramatica entonativa.
En cualquier caso, el analisis cle este tipo cle comportamientos
cle la entonaci6n a niveI sintagmatico escapa a una sistematiza-
ci6n objetivable tan clirecta como los usos simb61icos anterior-
mente mencionaclos (aclscritos a las funciones dernarcativa e inte-
gradora). Deberfamos tomarlos en concleraci6n, sin clucla, pero
orVERSIDAD FUNCIONAL Y AMBITOS DE ACTUACION DE LA ENTONACION 23

no en el ambito de la Entonaci6n Lingùfstica, sino en el campo


de la Entonaci6n Expresiva, como se vera en §3.2.

3.1.2. En elIanto al niveI de analisis PARADIGMATICO, es decir,


en cuanto al analisis opositivo de las unidades entonativas, por
ausencia de una respecto de otra u otras (una entonaci6n aseve-
rativa frente a otra interrogativa, o imperativa, por ejemplo),
debemos diferenciar dos actuaciones. Una atribuida a la funci6n
distintiva de la entonaci6n, en cuyo caso esta actua restringida-
mente: afecta a unidades enunciativas mfnimas, es decir, a «ora-
ciones» aisladas. En este ambito, los estudios tradicionales opo-
nen unos enunciados a otros por su significado objetivo. En
nuestra opini6n esta funci6n distintiva se entiende mejor como
Funci6n Modal Primaria, aglutinadora de las funciones comunicati-
vas basicas del contorno mel6dico. Permite, pues, la distinci6n de
sus valores entonativo-modales objetivos y estables (sistematiza-
bles) , a saber, los de la aseveraci6n, interrogaci6n y volici6n.
Hay ademas en este niveI paradigmatico una funci6n expresiva
asociada a la emotividad del hablante. La entonaci6n afecta tam-
bién en este caso a unidades enunciativas mfnimas: opone unos
enunciados a otros de acuerdo con su valor expresivo-emotivo,
por lo que puede hablarse de una Funci6n Modal Secundaria.
Incluimos entre sus valores:

a) la entonaci6n que altera expTesivamente ciertos contornos


mel6dicos basicos: interrogaci6n de cortesia, mandato atenuado, etc.
b) la entonaci6n exclamativa, con sus multiples matices: ale-
grfa, c6lera, sorpresa, tIisteza, etc.
c) actuaciones pros6dicas vinculadas a situaciones comunicativas
especfficas, interpretables desde esas mismas situaciones comunica-
tivas y con distintos grados de convencionalizaci6n seglin el tipo de
actuaci6n (por ejemplo, parece «mas convencional» la entonaci6n
tfpica de los enunciados suspendidos que la entonaci6n «ir6nica»).
En estos casos proponemos hablar de una Junci6n desambiguadora o
especfficamente «pragmatica» de la entonaci6n.

Resulta bastante razonable admitir, pues, que estas actuacio-


nes pros6dicas vinculadas a la Funci6n Modal Secundaria (sea
expresiva, sea pragmatica) no se prestan a un nivel de objetiviza-
ci6n tan inmediato como la Funci6n Modal Primaria. No resulta
facil, por ejemplo, establecer sus variantes formales o funcionales.
24 ASPECTOS DE LA ENTONACrON ESPANOLA: VJE.1OS Y NUEVOS ENFOQUES

Seria conveniente, pues, afrontar su descripciém en un campo


diferente del que hemos asignado a la Entonaci6n linguistica; nos
referimos a la Fonoestilistica (véase § 3.2.)

3.1.2.1. Entonaci6n enunciativa

Hablamos de afirmaci6n para designar las curvas mel6dicas con


descenso final de la voz; cuanto mas categ6rica es la afirmaci6n mas
pronunciado es e1 descenso, que se inicia en la ultima sflaba acen-
tuada. Hay tendencia a destacar la palabra mas importante, y existe
cierta elevaci6n del tono de su sflaba t6nica sobre las demas.
Para Navarro Tomas (1944) el valor fono16gico de las unida-
des de la oraci6n afirmativa depende siempre de la modulaci6n
final (tonema); la parte inicial y mediaI de la unidad son secunda-
rias. En cualquier caso, la entonaci6n enunciativa es la mas neu-
tra, ya que con-esponde siempre a oraciones disociadas de
momentos expresivos o apelativos especiales.
En generaI, la idea de asegurar lo que decimos en la enumera-
ci6n se une al descenso tonal fina1. Si la linea tonal no b<ya hasta e1
nive1 esperable, se plantea una duda, insinuaci6n, etc. y nos situamos
entonces ante una variante «expresiva» o contextual de la asevera-
ci6n. De cualquier forma, en los grupos f6nicos o frases enunciativas
extensos, ya que la enunciaci6n no tiene expresiones afectivas ni
otras complicaciones, la linea tonaI tiende a transcurrir uniforme-
mente, con un desnive1 inicial ascendente y ot:.ro descendente fina1.
La expresi6n enunciativa (aseverativa), en suma, expresa un
hecho, unjuicio, etc. mediante:

a) un solo grupo f6nico: el tonema desciende (cadencia)


independientemente del numero de sflabas (generalmente a par-
tir de las ocho sflabas se suele realizar una pausa resultando
entonces dos grupos f6nicos):

(23)
Llego Maria entoncesJ-

b) dos grupos f6nicos: el primero termina en anticadencia; el


segundo, en cadencia

(24)
Ouando arrancabarnosI Uego MadaJ-
DIVERSIDAD FUNCIONAL Y AMBITOS DE ACTUACION DE LA ENTONACION 25

c) mas de dos grupos f6nicos; es el caso de las series enumera-


tivas (véanse en § 3.1.1. las diversas estructuras posibles en la enu-
meraci6n)

3.1.2.2. Entonaci6n interrogativa

En generaI, la unidad mel6dica interrogativa se divide en tres


zonas:

- inicial, con movimiento ascendente, con un punto de partida


de la altura tonaI superior al de la entonaci6n enunciativa
- cuerpo, que presenta generalmente un descenso
- final, que puede ser ascendente, descendente o circunfleja.

En la interrogaci6n la primera silaba acentuada desarrolla


una elevaci6n de la altura media unos semitonos por encima de
la enunciaci6n normal. La altura es tanto mayor cuanto mayor
interés hay en la pregunta; por su parte, las silabas siguientes
desarrollan generalmente descensos mel6dicos. En cuanto a las
variantes interrogativas, se distinguen habitualmente dos formas
principales: la interrogativa absoluta y la interrogativa pronominal.
La pregunta absoluta exige una respuesta afirmativa o negativa.
Su raz6n de ser radica en el deseo de saber por parte de la perso-
na que la formula que alcanza a la totalidad de la frase (Canella-
da y Kuhlmann, 1987). Su estructura tipica presenta el siguiente
esquema:

- la primera silaba t6nica presenta +3/+4 semitonos de elevaci6n


- en las silabas siguientes se produce un descenso a -7/-8 semi-
tonos, hasta la ultima silaba fuerte o la precedente inmediata
- el final es ascendente (+5/+6 semitonos)

(25) Esquerna tipico de la entonaci6n interrogativa absoluta

(Has escrito la carta a 10s Reyes Magos?

La entonaci6n de la pregunta pronorninalse usa cuando desconoce-


mos alglin dato concreto sobre el que interrogamos: la elevaci6n de
26 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

la voz al principio de la frase es menor que en la interrogacion abso-


Iuta (+2/+3 semitonos, desde la primera silaba tonica por encima de
la linea enunciativa). A continuacion se mantiene el nivel uniforme o
se produce un ligero descenso de -1/-2 semitonos en el cuerpo del
grupo, presentando una inflexion circunfleja la Ultima sflaba tonica,
con una elevacion de +4 o +5 semitonos sobre el cuerpo de la misma
frase y un descenso posterior a un tono normal o semigrave.
La pregunta pronominal suele presentar como primera pala-
bra tonica un pronombre o adverbio interrogativo que soporta el
tono mas alto de la frase:

(26) Esquerna tijJico de la entonaci6n intenogativa pronorninal

2Qué les has dicho a tus padres esta ma ila na?

A estos tipos basicos se aì1ade uno mas, el de la interrogativa


disyuntiva, caracterizada por la existencia de dos miembros uni-
dos por la conjuncion o:

(27) Esquema tipico de la entonaci6n interrogativa dùyuntiva

2Vie nes o te quedas?

3.1.2.3. Entonacion volitiva

Se utiliza para expresar orden o mandato. Puede estar consti-


tuida por un solo grupo fonico o por varios, si se le aì1aden ciertas
frases de cortesia como haga el favar; haz el favor, porfavor, etc. En
este caso, los tonemas descienden, el penultimo en semicadencia,
el ultimo en cadencia:

(28) E'squerna tipico de la entonaci6n volitiva de cortesia

~
Dame el libro /
~
por favor
DlVERSIDAD FUNCIONAL y A.MBITOS DE ACTUACION DE LA ENTONACION 27

Cuando la lfnea melodica expresa un deseo, refuerza los ele-


mentos morfologico-modales (imperativo, subjuntivo) de que dis-
pone la lengua. Esta lfnea melodica volitiva es lmis imprecisa que
la enunciativa o la interrogativa, pues suelen intervenir en gran
medida elementos subjetivos; oscila entre el mandato y la suplica
(con grados intermedios de invitacion, recomendacion, peticion,
ruego ... ). En generaI, la entonacion de mandato manifiesta un
mayor esfuerzo articulatorio que la suplica.
Por lo demas, existen dos tipos fundamentales de entonacion
volitiva, la de mandato y la de ruego, cada una de ellas con matices
entonativos especfficos (Navarro Tomas, 1980). Asi, la entona-
cion de mandato tiende a coincidir con la forma exclamativa, es
decir, presenta:

- tono grave si la primera sflaba es atona


- elevacion sobre la sflaba tonica de la palabra realzada
- final descendente.

Por lo demas, la palabra sobre la que se apoya el mandato se


caracteriza por el hecho de que su sflaba tonica alcanza una altu-
ra superior a las demas. Hay ademas una ondulacion muy marca-
da entre sflabas fuertes y débiles.
En la entonacion de ruego, a su vez, la voz se eleva sobre la ulti-
ma sflaba tonica igual que en la entonacion imperativa o de man-
dato. Después, a partir de esa misma sflaba (considerablemente
prolongada en su duracion) se produce un marcado descenso,
semejante al de la entonacion enunciativa. El acento de intensi-
dad que corresponde a la sflaba de la palabra realzada es menos
enfatico que en el mandato.

3.2. ENToNAcroN «EXPREsrVA»

3.2.1. Fonoestilistica

Si volvemos ahora nuestra atencion sobre el ejemplo (12) iMe ha


tocado la loterfa!, nos situaremos ante un estado animico de excita-
cion, alegria intensa, euforia. Fisiologicamente esta situacion se tra-
duce en una expansion de la actividad muscular, amplios movimien-
tos de brazo, variedad y cambio constante en los rasgos faciales, etc.
El hablante se deja llevar, inconscientemente, por un estado psiqui-
28 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

co que, obviamente, afecta a su comportamiento fisio16gico-articula-


torio en el momento de hablar; su actuaci6n pros6dica no es, pues,
completamente arbitraria, sino mas bien motivada (al menos par-
cialmente). Estarfamos ante lo que se ha dado en llamar «entona-
ci6n expresiva», y su descripci6n se vincula a la llamada Fonoestilistica
(Lésm, 1971; Uldall, 1960; Magdics, 1964; etc.).
Esta no es una entonaci6n «linguIstica» en el sentido de siste-
ma, esto es, en el sentido de configurar un numero limitado de
elementos discretos relacionados entre sI, de oposiciones distinti-
vas. Es decir, la prosodia actua aqui mas bien como vehfculo de
transmisi6n del contenido emotivo del habla, tal como Lieber-
man y Michaels (1962) han tratado de demostrar, llegando a con-
clusiones importantes respecto de la contribuci6n de la Fo Y la
amplitud en la transmisi6n de dicho contenido emotivo:

a) la amplitud desempeùa una pequeùa pero significativa parte


en el reconocimiento de las emociones
b) no hay un unico correlato acustico para la expresi6n de
emociones: el contenido fonético, los cambios destacados de Fo'
la estructura de la Fo Y el ambito de amplitud del habla, en este
orden, todos ellos contribuyen a su transmisi6n
c) los diferentes modos emotivos no dependen en el mismo
grado de los mismos parametros acusticos; diferentes hablantes
pueden aplicar parametros acusticos también diferentes para
transmitir un mismo contenido emotivo
d) el grado de perturbaci6n de la Fo parece ser un correlato
acustico fundamental de los valores emotivos, porque si las pertur-
baciones se difuminan aumenta la confusi6n entre contenidos.

Algunos autores, no obstante, no renuncian al estudio siste-


matico de la prosodia expresiva. Asl, Léon (1971: 97) ha estable-
cido la existencia de correlatos acusticos objetivables en el ambito
pros6dico:

- el registro del patr6n me16dico tiene un valor simb6lico


directo: el registro alto representa sentimientos de timidez,
ligereza, etc.; el registro bajo favorece los sentimientos de
tristeza, gravedad, etc.
- el desvio mayor o menor entre los puntos extremos del
patr6n mel6dico manifiesta el grado del sentimiento expre-
sado
DIVERSlDAD FUNCIONAL YAMBITOS DE ACTUACION DE LA ENTONACION 29

- el contorno mismo del patr6n me16dico permite reconocer


en ocasiones el sentimiento expresado; asimismo, la econo-
mia de la funci6n expresiva hace que una misma curva pue-
da desarrollar varias funciones
- la intensidad f6nica del patr6n me16dico evoca directamen-
te la intensidad del sentimiento expresado.

La primera funci6n expresiva de la entonaci6n es, pues, la de


seùalar la actitud del hablante hacia el mensaje que enuncia. En este
sentido, como se ha advertido anteliormente, algunos valores ento-
nativos adscritos a la funci6n Modal Primaria desarrollan matices
subjetivos o contextuales determinados bien por la intenci6n especf-
fica del hablante, bien por la propia situaci6n comunicativa. Por
ejemplo, un enunciado aseverativo como Mariana sabré los resultados
de la analitica deberia ser asumido, funcionalmente hablando, desde
una perspectiva objetiva si efectivamente representa una mera COllS-
tataci6n por parte del hablante; sin embargo, si interviene de algùn
modo la actitud de este (por ejemplo, si este esta esperanzado en
que los resultados no sean negativos y, en consecuencia, no deba
someterse a una operaci6n de higado, o si, por el contrario, se mues-
tra pesimista en relaci6n a la bonanza de los mismos y practicamente
se resigna de antemano a pasar por el quir6fano), las entonaciones
peculiares con que seria articulado el enunciado previo deberan ser
adscritas, en cada caso, a una perspectiva subjetiva que identificamos
con la funci6n Modal Secunda:ria, alternativa funcional que desarrolla
contornos especfficos capaces de constituir sistema.
Se trata, pues, de indentificar este sistema modal-secundario
para que sus contornos puedan ser incluidos en el niveI o compo-
nente léxico de la gramatica y se confirmen asi las funciones sin-
tacticas de dernarcaci6n e integraci6n también a nivel subjetivo. Des-
graciadamente, si el asunto es harto complicado en el plano de la
Funci6n Modal Primaria, los problemas se agudizan exponencial-
mente desde una perspectiva fonoestilfstica. Desde luego, esta es,
hoy por hoy, una tarea pendiente en los estudios entonativos
sobre el espaùol, si bien existe alguna referencia a sus variantes
fonoestilfsticas o expresivas. Comentemos algunas de ellas.

3.2.1.1. Variantes entonativas expresivas

Navarro Tomas (1944) incluia entre las variantes expresivas de


la ENTONACION ENUNCIATIVA,la aseveraci6n categorica (delimitada
30 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

por un tonema descendente muy marcado, de ultracadencia) , la


dubitativa (rematada por un tonema de cadencia-sernicadencia) o la
insinuativa (que suele acabar con una breve inflexion ascendente
en sernianticadencia).
Por lo que respecta a las variantes expresivas en la ENToNAcroN
INTER1WGATNA, Navarro Tomas describe varios casos: en realidad,
este es el patron que mas variedad presenta en espanol.
Asi, en la pTegunta TestTictiva la intencion interrogativa recae
principalmente sobre alguno de los elementos que componen la
frase. Existe una inflexion circunfleja sobre el vocablo objeto de
la interrogacion, y un movimiento descendente del cuerpo del
grupo que arranca desde un punto de partida alto.
Existe también una pTegunta aseverativa, en cuyo caso la inte-
rrogacion se inclina hacia una aseveracion; se produce entonces
un descenso de la voz en la terminacion de la frase, y el cuerpo
melodico presenta en generaI una altura inicial superior al nivel
normal de la entonacion aseverativa. La parte final acaba en semi-
cadencia o cadencia.
Otras veces el hablante insiste sobre lo que se acaba de 011' o
de decir. En este caso estamos ante la pTegunta Teiterativa. En ella
se mantiene la entonacion en un nivel mas alto de lo normal,
sobre todo en lo que atane a la altura de las sflabas acentuadas. El
movimiento de la voz termina con inflexion aguda. Las sflabas
acentuadas por su parte muestran cierta progresion ascendente.
Por lo demas, el cuerpo del grupo en la pregunta reiterativa no
desciende, sino que se mantiene en un niveI relativamente alto.
Por su parte, la llamada pTegunta exclarnativa, manifiesta diver-
sas formas melodicas, segun el cadcter y proporcion de los ele-
mentos de orden logico y emocional combinados. La falta de cer-
tidumbre respecto del hecho de que se habla distingue la
pTegunta exclarnativa de la mera exclarnaci6n. En generaI, en estas
variantes se amplifican notablemente las proporciones habituales
de las formas interrogativas no marcadas; aSI, son mas agudos o
mas graves los tonos e intervalos que normalmente corresponden
a los diversos tipos de interrogativas (absoluta, relativa, restrictiva,
aseverativa, pronominal, reiterativa). La pregunta exclamativa
hace descender el niveI de su linea melodica y refuerza la tension
articulatoria de los sonidos, retardando la pronunciacion cuando
la exclamacion corresponde a una emocion honda y refrenada.
En ocasiones, en fin, se articula elllamado paTéntesis interrogati-
vo: una pregunta dentro de una oracion enunciativa. El paréntè-
DIVERSIDAD FUNCIONAL y AMBITOS DE ACTUACION DE LA ENTONACION 31

sis interrogativo se produce con un tono relativamente alto y la


linea musical resulta mas elevada que la del constituyente melodi-
co principal.

Por lo que respecta a los esquemas entonativos que alteran


expresiva o intencionalmente los patrones basicos de la ENTONA-
CION VOLITIVA (es decir, el de mandato y el de rIlego), también aqui
es posible destacar algunas variantes.
Asi, ademas del mandato regular podemos hablar de un mandato
refrenado, con elevacion de la tension articulatoria de los sonidos,
que se apoya enla pronunciacion de las consonantes. Las caracterfs-
ticas de su curva son las de una entonacion elevada y sostenida
sobre el niveI medio desde la ptimera sflaba tonica; sobre la ùltima
sflaba hay una nueva elevacion que alcanza hasta +7 semitonos
sobre elnivel normal. Después, sobre la ùltima sflaba tonica, si es la
final, o sobre la inacentuada siguiente, baja el tono a unnivel grave.
Navarro Tomas (1944) habla también de un imperativo inverso,
esto es, un mandato sin energia dinamica. El valor literal de lo que
se dice expresa lo contrario de lo que se desea. El tono se eleva
sobre el nivel normal en la primera sflaba tonica y desciende gra-
dualmente hasta el final de la frase (una octava aproximadamente) .
En el caso de la recomendacion se produce la elevacion del tono
+2/ +3 semitonos sobre el niveI normal, con retardamiento de la
velocidad elocutiva. Se refuerza la claridad articulatoria y aumen-
ta el nùmero y duracion de las pausas. El tono sube sobre la ùlti-
ma sflaba tonica para descender inmediatamente después.
Si se trata de una recomendacion reforzada de tono con giros
entonativos amplios y reposados, estamos ante una nueva variante,
la exhortacion. Su inicio presenta un tono grave y existe una eleva-
cion graduaI posterior. El final presenta modulacion circunfleja.
Los rasgos de la suplica son semejantes a los del ruego, aunque
hay una diferencia en el tono subjetivo de humildad y sumision.
Al final de cada grupo aumenta la duracion de la ùltima sflaba
acentuada y se alarga la sflaba atona posterior a la tonica. En la
peticion, en fin, se acorta el descenso de la cadencia final y se ele-
van las sflabas tonicas de las primeras sflabas.

3.2.1.2. Entonacion exclamativa

A ptiori, un enunciado exclamativo no posee exigencias grama-


ticales especfficas que lo distingan de otros: cualquier oracion pue-
32 ASPECTOS DE LA ENToNACrON ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

de ser exclamativa. Ahora bien, la oraci6n exclamativa presenta con


frecuencia pronombres o adverbios exclamativos al inicio de la ora-
ci6n, articulados con fuerte acento de intensidad. En este sentido,
todas las expresiones exclamativas tienen en comùn el hecho de
que implican la expresi6n de un grado elevado, sea del orden de la
cualidad, sea del orden de la cantidad. Asi, entre los tipos principa-
les de exclamativas destacan, segùn Gonzalez Calvo (1986-87):

- estructuras exclarnativas introducidas por elernentos exclarnativos:


carecen de indicadores de grado superlativo (rnuy, rnuchisirno) ,
pero poseen indicadores sintacticos que aparecen también en
contextos no exclamativos: qué, cuanto, c6rno, etc.

- estructuras exclarnativas sin proposici6n subordinada: en los perf-


odos comparativos y en los consecutivos de intensidad, la diusula
comparativa o consecutiva puede omitirse, permaneciendo la
principal con el elemento correlativo intensivo (rnas, rnenos, tan,
tanto, tal, cada, un, de), l'esultando de elIo una curva de entona-
ci6n especial; se trata, pues, de una estructura exclamativa confi-
gurada por el contexto y la entonaci6n:

(29) jTe he echado tanto de menos... !

Si falta el elemento intensivo es menos frecuente la formaci6n


de exclamativas «truncadas». Si se trata de frases hechas el pro-
blema es menor:

(30) jHoy las ciencias adelantan. .. !

- estructuras exclarnativas sin constituyente pnncipal; un elemento


oracional puede quedar ponderado superlativamente por el con-
texto y la entonaci6n, y no se necesita el resto de la frase. Esto
ocurre por ejemplo en las oraciones exclamativas reflejas, donde
la oraci6n se apoya en las palabras oidas, como un eco:

(31) A: Me han tomdo dos mil euros en las quinielas


B: jDos mil euros! jEnhombuena!

También se observa esta estructura entonativa en algunas


locuciones enfaticas e interjecciones como caray, oh, ah, hay que
ver, no veas, desde luego, rnadre rnia, bendito sea Dios, etc., que pueden
funcionar independientemente con valor de oraciones exclamati-
DIVERSIDAD FUNCrONAL Y ÀMBITOS DE ACTUACrON DE LA ENTONACrON 33

vas; una palabra, incluso, o una forma simple pueden igualmente


funcionar como oraciones exclamativas.

- estructuras exclamativas indirectas; suelen confundirse con las


interrogativas indirectas. Las exclamativas indirectas no expresan
incertidumbre, sino que son estructuras factivas. Tienen necesaria-
mente un valor extremo, positivo o negativo. Su interpretaci6n como
interrogativas o exclamativas depende del contexto en que ocurran:

(32) iNo sé quién ha sido el estùpido que ha llamado por teléfono!

- preguntas retoricas can irnplicatura exclamativa; no requieren


respuesta, porque la actitud del hablante no es la de pedir infor-
maci6n. Son formalmente preguntas, pero no hay en ellas inten-
ci6n de preguntar:

(33) ~Has visto qué tirados de precio estan los zajJatos en esa tienda?

Por lo demas, la configuraci6n mel6dica de la exclamaci6n


responde a tres esquemas fundamentales (Navarro Tomas, 1944):

- EXcLAMAcroN DESCENDENTE, con dos diferentes grados de


amplitud:

a) exclamaci6n menar, que sirve para expresar conmiseraci6n,


compasi6n, decepci6n, disgusto, reproche, admiraci6n o sorpresa
moderadas, etc.; entonativamente suele desarrollarse un descenso
de una octava desde el primer acento hasta el fin de la frase.
b) los estados emocionales intensos, se manifiestan con una
notable amplitud en los movimientos de la exclamaci6n: tono
mas agudo al principio de la expresi6n y mas grave al final; es el
caso de la expresi6n de amenaza, ponderaci6n, admiraci6n, etc.

- EXCLAMACrON ASCENDENTE, que se utiliza para indicar extra-


iieza o sorpresa; por ejemplo, con intenci6n de réplica, o como
rectificaci6n (o protesta) hacia una intervenci6n ajena. Se obser-
va en ella una elevaci6n de la voz suave y graduaI partiendo del
tono semigrave sobre la silaba inicial, hasta un niveI semiagudo
en el ultimo acento. La ultima silaba t6nica presenta un breve
descenso y a continuaci6n se produce una nueva elevaci6n sobre
la misma silaba o la siguiente. También se da esta estructura pro-
s6dica en oraciones exclamativas de sentido ponderativo con for-
34 ASPECTOS DE LA ENTONACIÒN ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

ma gramatical incompleta. La terminacion de la frase es simple-


mente ascendente, sin movimiento de descenso-ascenso.
- EXCLAMACIÒN ONDULADA. Se produce en situaciones de esta-
dos de animo fuertemente mediatizados por la alegria o el dolo l',
el entusiasmo, la desesperacion, la admiracion, la devocion, etc.
En generaI su tempo es lento.

3.2.2. Fonopmgmatica

Los problemas de base en la identificacion de los ambitos de


estudio de la prosodia expresiva no se agotan con lo comentado
hasta aquf. Asi, en una frase como

(34) Si te quieres veniry eso~

(como cabe interpretar su entonacion final suspendida, es decir,


su caracter formaI incompleto?
En realidad, (34) representa una sugerencia, expresada a través
de un esquema prosodico apocopado; el hablante no ha recurrido
a una forma melodica interrogativa como "(quieres venir?», sino
que (34) constituye mas bien una forma «cortés», menos exigente
con la reaccion del oyente, que podra responder directamente si o
no, o bien dar una respuesta evasiva, indirecta, sugeridora, etc. El
valor de atenuacion de la construccion prosodica l'esulta aqui bas-
tante claro, y dicho valor esta fuertemente andado en el contexto
linguistico y extralingLiistico (es decil~ la situacion comunicativa).
Estamos ante una funcion daramente «desambiguadora» de la
entonacion: usarla asi y en ese contexto ofrece al hablante la via
mas l'elevante para llegar a su meta pragmatica, seI' solidmio con el
oyente, o en un sentido mas generaI, manifestar cortesia.
Algunos investigadores han propuesto desarrollar una disci-
plina especializada en la descripcion de las funciones entonativas
relacionadas con este tipo de valores, visibles también en otros
ambitos del componente fonico de las lenguas (el segmental y el
paralinguistico, al menos); esta disciplina ha recibido la denomi-
nacion «provisional» de fonopmgmatica (Rittaud-Huttinet, 1995);
no obstante, en el ambito hispanico es una incognita la capacidad
de esta disciplina para desarrollar estudios ad hoc. Seria, pues,
conveniente avanzar en su desarrollo (véase en todo caso el inte-
resante trab~o de AIvarez y Blondet, 2003).
4. ENTONACION Y PARALENGUAJE.
ENTONACION Y GESTO

Alguna cuestion mas relativa a los problemas de ubicacion de


los fenomenos prosodicos: ~como debe entenderse por ejemplo el
empIeo de un silbido ascendente-descendente para indicar admira-
cion (hacia una mlBer hermosa, pongamos por caso)? ~Es algo que
tenga que ver con la prosodia (ascenso tonal/ descenso tonaI) o
no? ~Donde debemos situar este tipo de fenomenos «fonicos»?
Antes de responder a estas cuestiones debemos reconocer que
la comprension de un mensaje oral no solo se deriva de rasgos
lingu~sticos verbales (segmentales o suprasegmentales) codifica-
doso Unicamente alcanzamos a entender el sentido completo de
una emision si tenemos en cuenta tanto los elementos pamling;iiis-
ticos, es decir, sonidos que se manifiestan en el mensaje, pero que
no obedecen a codigos verbales establecidos, como el componen-
te hinésico, constituido por todos los gestos que el hablante
emplea en la comunicacion con valor intencional.
Para seI' mas exactos, los msgos pamling;idsticos constituyen varia-
ciones fonicas no segmentales distintas de las que producen el
tono, la intensidad o la velocidad de habla; su produccion se sirve
de mecanismos fisiologicos en las cavidades oral, nasal y faringea.
Son rasgos discontinuos y poco frecuentes en el habla y no mues-
tran contrastes funcionales y formales tan nftidos como los rasgos
prosodicos. A este ùltimo grupo de rasgos correspondelia, precisa-
mente, el silbido ascendente-descendente que lanzabamos lfneas
mas arriba a nuestra hipotética «mlBer hermosa». Detengamonos,
pues, en el comentario de los fenomenos del paralenguéUe.
Como se ha indicado, los elementbs usados en el paralenguaje
comprenden tanto sonidos linguisticos como no lingùisticos, y
ambos pueden subdividirse en recursos segmentales y suprasegmen-
tales. Manifestaciones linguisticas sonoras del paralenguaje serian
p.e., la nasalizacion, la palatalizacion, la laligalizacion, la faringaliza-
cion, la labializacion, etc., producidas todas ellas aislada o colabora-
tivamente a fin de suscitar efectos comunicativos especificos.
36 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIE]OS Y NUEVOS ENFOQUES

Por su parte, los sonidos segmentales no linguisticos tienen


que ver con cualidades de la voz superpuestas a los actos de habla.
Pero no existen demasiadas descripciones fonéticas precisas
sobre tales fenomenos, lo que contribuye a aumentar las dificulta-
des para deslindar lo linguistico-suprasegmental y lo linguistico-
paralinguistico (Lyons, 1980:61).
Mas precisos y completos resultan los trabajos de Cristal y
Quirk (1964), Cristal (1969) o Cruttenden (1990). El interés de
tales propuestas radica en su proposito sistematizador respecto
del paralenguaje.
Cristal y Quirk (1964) comentan criticamente ciertos defectos
metodologicos de algunos trabajos tradicionales (como los de
Russell, 1931; Pike, 1945; Trager, 1949; Catfard, 1964; etc.):

a) el grado de detalle en sus procedimientos analiticos es muy


escaso y no admiten una base estadistica razonable para alcanzar
afirmaciones descriptivas.
b) la transcripcion estrecha que emplean es, tipograficamente
hablando, demasiado compleja para leerla y analizarla, ya que
aiiade muchos datos irrelevantes.
c) hay escaso orden expositivo e insuficiente ejemplificacion
en la presentacion de los fenomenos observados.
d) el material usado no proporciona una base solida para la
generalizacion linguistica, parque refleja por lo comun una situa-
cion comunicativa muy concreta (p.e., la relacion doctor-paciente).
e) hay muchas diferencias en el método y la terminologia.
f) la terminologia de la descripcion no se fundamenta sufi-
cientemente en datos objetivos, acusticos o articulatorios.

La propuesta de Cristal y Quirk (1964) es ampliada y precisa-


da por Crystal (1969), trabajo en el que la organizacion de los ras-
gos prosodicos y paralinguisticos obedece a una linea graduaI
continua: en el extremo mas linguistico se situan los rasgos proso-
dicos del enunciado, describibles en funcion de sistemas cerrados
de contrastes, integrados parcialmente con otros aspectos de la
estructura linguistica (como la gramatica) y muy frecuentes en el
habla, como es el caso del acento, la entonacion, etc. (Crystal,
1969: 129).
En el otro extremo, el menos linguistico, se situarian los ras-
gos paralinguisticos, menos integrables con la estructura lingUisti-
ca y menos frecuentes; configuran caracteristicas articulatorias
ENTONACION Y PARALENGUAJE. ENTONACION Y GESTO 37

menos comunes, y se confunden frecuentemente con otros ras-


gos no segmentales.
Cruttenden (1990), en fin, l'esalta el hecho de que tanto lo pro-
sodico como lo paralingiifstico hacen referencia a efectos vocales
que conlIevan significado. Sin embargo, ciertos efectos paralingiifs-
ticos, a diferencia de los prosodicos, interrumpen la cadena. Con-
figuran las denominadas vocalizaciones, que pueden constar de
un unico fonema o de una secuencia [S] (= calIate), o en fr. [bz]
(= «irritacion,,); o secuencias que incluyen elementos fonéticamen-
te marginales como [p0] «desprecio", [pst] (para lIamar la aten-
cion), etc. Asimismo, en muchas lenguas africanas existen los lIama-
dos ideofonos, proximos a las vocalizaciones, pero que no son mas
que onomatopeyas. También debemos incluir aquf los modismos
entonativos, vocalizaciones que cuentan con movimiento tonaI. En
unos casos se asocian a elementos léxicos, y en otros a secuencias de
sonidos no léxicos (silbidos, tos ... ). Las funciones de tales elemen-
tos suelen depender en gran medida de la situacion de uso.
Para la lengua espaùola se ha defendido también la participa-
cion efectiva de determinados rasgos paralingùfsticos, si bien no des-
de una linea de investigacion autoctona, sino a partir de la tTadicion
norteamericana (Trager, 1949). En este sentido, debemos l'esaltar el
trabajo de Stockwell et al. (1956) donde se distingue entre las califi-
caciones vocales (que forman parejas opositivas del tipo sobrefuerza-
sobresuavidad; sobrealto-sobrebajo, etc.), los diferenciadores vocales (que
no forman parejas opositivas, p.e. el grito, la nasalidad, etc.) y los
identificadores vocales (p.e., la seùal de pregunta que a menudo apare-
ce después de algunas afirmaciones parece pertenecer seglin estos
autol'es a esta clase de fenomenos paralingiifsticos: i, eh? [é f] ).
En cualquier caso, no se puede decir que, tradicionalmente,
estos fenomenos hayan sido investigados en el ambito hispanico.
No obstante esto, existe en los ultimos aùos la inquietud generali-
zada de proceder con urgencia a su estudio. Muestra de esta
inquietud creciente son estudios tan solidos como el de Alonso-
Cortés Fradejas (2000) y, especialmente, el de Poyatos (1994),
donde se incluye ya una exhaustiva descripcion de los fenomenos
paralingiifsticos en espaùoI. Este autor, pues, estructura los feno-
menos paralingiifsticos en tres grandes grupos:

a) cualidades prima'rias de la voz; esto es, caracterfsticas vocales


que nos diferencian como individuos: timbre, resonancia, intensi-
dad, tempo, duracion silabica y ritmo.
38 ASPECTOS DE U\ ENTONACION ESP;u'\JOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

b) calificadores O tipos de voz. Estan sometidos a diversos con-


troladores de orden fisio16gico-muscular: control respiratorio,
larlngeo, esofagico, faringeo, velofarlngeo, lingual, labial, mandi-
bular, articulatorio, de tensi6n articulatoria y control objetual
(alimentos, masticatorios, etc.). Cada uno de estos controladores
ocasiona diversos tipos de voz.
c) diferenciadores vocales o reacciones fisio16gico-emotivas, don-
de se integran efectos vocales tan diversos como la risa, elllan.to,
el grito, el suspiro, el jadeo, el bostezo, la tos, el carraspeo, la
acci6n de escupir, el eructo, el hipo, el estornudo.

A elIo se aiiaden otros tantos efectos paralinguisticos de Indo-


le segmental que Poyatos (1994: 143-184) denomina alternantes;
su funci6n oscila entre la expresi6n de emociones y sentimientos
voluntaria o involuntariamente (p.e., exhalaci6n nasal de impa-
ciencia), la expresi6n de ideas que podrfan expresarse linguIstica-
mente (glu-glu-glu= gorgoteo), la referencia a cualidades perso-
nales (sonido fuertemente glotalizado con labios cerrados para
denotar valor o voluntad férrea), la referencia a actividades
(jFfffp!= rapidez), etc.
Otro aspecto, en fin, que debemos considerar vinculado a los
fen6menos pros6dicos es el componente gestual dellenguaje, ya
que como dice Bloomfield (1933: 114):

we use 1'eatures 01' pitch very largely in the manner 01' gestures, as
when we talk harshly, sneeringly, petulantIy, caressingly, cheerfully,
ancl so ono In English ... pitch is the acoustic 1'eature where gesture-
like variations, non-distinctive but socially effective, border most do-
sely upon genuine linguistic distinctions.

En todo caso, cabe distinguir dos tipos de gestos: los externos y


los internos (determinados por las cuerdas vocales). Los primeros
son ejercitados por diversas partes del cuerpo. Los segundos nos
permiten hablar de la entonaci6n como gesto articulatorio y dedu-
cir que el movimiento me16dico de la frase representa un signo
linguIstico motivado (Léon y Martin, 1970: 73).
ASI pues, las fluctuaciones tonales parecen relacionarse con
los movimientos corporales, concurrentes con nuestros estados
emotivos y sentimientos. Del mismo modo que la entonaci6n es
determinante en el establecimiento de ciertas distinciones grama-
ticales, algo parecido ocurre con el gesto: un cambio de postura
ENTONAcrON Y PARALENGUAJE. ENTONACrON Y GESTO 39

puede funcionar como seùal de cambio de topico, o incluso


como signo eYÌdente de que el discurso ha terminado.
Bolinger (1983a: 157) defiende, en este sentido, que la corriente
de habla o del gesto estan coordinados. Analogamente, en OtTO tra-
bajo (Bolinger, 1983b: 104), como ejemplo de esta conexion ento-
nativo-gestual, aduce que, en ocasiones, la sonrisa puede explicarse
como efecto evolutivo del tono alto, a modo de signo de «incapaci-
dad»: el tono alto se relaciona con el tamaùo pequeùo de los niùos y
la indefension de los animales, que utilizarian tal recurso para solici-
tar proteccion. Efectivamente, el efecto acustico de la sonrisa YÌene
dado por un ascenso del segundo formante de los sonidos pronun-
ciados, particularmente de las vocales, de modo que el hablante
sonriente imitaria el registro alto de la voz del niùo mostrando asi
una actitud no agresiva (Bolinger, 1983b: 104). O'Hala (1983) rela-
ciona esta misma idea con un codigo de frecuencia generaI de com-
portamiento de los animales, segun el cual las vocalizaciones que
constan de frecuencias altas implican la pequeùez aparente del que
habla y por extension, su actitud no amenazante, sumisa, mientras
que las vocalizaciones de baja frecuencia expresan gran tamaùo apa-
rente y amenaza, dominacion, autoconfianza.
También para Cruttenden (1990: 169-170) las relaciones entre
entonacion y gesto son estrechas. Los tonos se relacionan en
muchos casos con los gestos, p.e., el moYÌmiento de cabeza: exige
mucha practica ser capaz de articular melodias ascendentes con
la cabeza hacia abajo o a la inversa. Otras correlaciones gestuales
de melodias ascendentes: cejas levantadas, cabeza inclinada hacia
adelante, levantamiento de hombros, contacto YÌsual prolongado,
elevacion de mano y/o palmas, etc. Anteriormente Heese (1957)
habia observado una correlacion estrecha entre la entonacion
interrogativa y el gesto de la mano elevada, e inversamente, entre
el descenso entonativo y el descenso de la mano. El énfasis se
marca igualmente mediante un gesto amplio, la afirmacion brus-
ca mediante un gesto brusco, la irritacion y la colera mediante
gestos desordenados: melodia, acento y gesto configurarian,
pues, un cOl~unto entremezclado comunicativamente relevante.
Todos estos datos son, sin embargo, excesivamente generales y
no demuestran irrefutablemente que entonacion y gesto fisico se
relacionen de forma regular. Si parece demostrado, en cambio,
que nuestros sentimientos y actitudes comparten ciertos moYÌmien-
tos de nuestro cuerpo, incluidos los de la laringe, que se desenvuel-
ven de modo que pueden afectar a la onda sonora resultante.
40 ASPECTOS DE LA. ENTONACrON ESPANOLA: V1EJOS Y NUEVOS ENFOQUES

De manera especifica, el efecto de la interacci6n entre proso-


dia y gestos se ha estudiado escasamente en el ambito hispanico.
No obstante, pueden apuntarse algunas notas interesantes: se sue-
le considerar que hay correspondencias entre el movimiento de
la mano y de la entonaci6n; la mano del hablante traza en el aire
la linea me16dica del enunciado; en la expresi6n de la forma inte-
rrogativa, la mano se eleva, mientras que en la afirmativa descien-
de (Quilis, 1981:403-405). De forma mas particular, Torrego
(1974), establece ciertas coincidencias entre el contorno tonaI y
el gesto; a lo largo del enunciado el hablante realiza gestos que
forman una «secuencia gestua!», caracterizada por la progresi6n
en cada uno de los gestos integrantes, de modo que «ni se produ-
ce movimiento de retorno detras de cada gesto, ni aparecen alte-
raciones en la postura mantenida por el hablante en el curso de
su ejecuci6n». El final de un enunciado viene marcado simultane-
amente por el suprasegmento de entonaci6n y por el final de la
secuencia gestual. Del mismo modo, los titubeos en el habla van
acompaiiados por gestos de semejantes caracteristicas.
5. ENTONACIONYVARIACION LINGUISTICA

El uso diferenciado de la entonaci6n permite establecer dis-


tinciones de indole variacionista, proporcionando informaci6n
relacionada con el individuo (edad, sexo, temperamento, carac-
ter, etc.), informaci6n sociolingiiistica (grupo al que pertenece el
hablante, medio social, etc.) y/o informaci6n de caracter diat6pi-
co (origen geografico). Ahora bien, aunque la existencia de la
variaci6n entonativa parece un hecho inequivoco, es patente la
escasez de informaci6n en torno a las variedades entonativas esti-
listicas o de registro, de clase social o de sexo (Cruttenden, 1990:
125 y ss.).

5.1. VARIACION DIATOPICA

La mayoria de enton6logos coincide en admitir la existencia


de variaciones mel6dicas en funci6n de la geografia. Representan
un hecho evidente en cualquier lengua, desde el arabe popular a
las lenguas eslavas, pasando por las lenguas indigenas amerindias
o el chino. Puesto que nuestro trabajo afecta fundamentalmente
a la lengua espaiiola hemos creido conveniente incluir una
pequeiia reseiia alusiva al estado actual de los estudios entonati-
vos hispanicos y su interés por la variaci6n diat6pica.
Del mismo modo que podemos hablar de una dialectologia
basada en los niveles fonético-segmental, morfosintactico o léxi-
co-semantico, es posible mostrar una diferenciaci6n dialectal vin-
cuIada al comportamiento de los rasgos suprasegmentales. En
este sentido Quilis (1985) habla de una entonaci6n dialectal hispani-
ca, terreno en el que se nos ofrece un aspecto de la entonaci6n
no distintivo ni demarcativo, pero si arraigado en la tradici6n de
cada zona dentro de una misma area lingiiistica.
A ese conjunto de elementos de orden musical no utilizados con
fines distintivos se le ha venido llamando tradicionalmente «tonillo
o acento de cada comarca» (Alarcos, 1964: 160-161). Sin embargo,
42 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

tales diferencias entonativas, que algunos denominan «tonadas»


(Nvarez Buylla, 1948-49) no se deben en ningùn caso a una estruc-
tura diferente del aparato fonador, sino que son consecuencia de
una tradici6n pros6dica, a través de siglos en muchos casos.
En generaI, la bibliografia alude a la notable diversidad dialec-
tal del espaùol en el orden pros6dico (Kvavic, 1976); pero abun-
dan las afirmaciones impresionistas sobre, por ejemplo, la cuali-
dad grave del castellano comparada con la cualidad aguda de los
dialectos hispanoamericanos. En todo caso, la visi6n que se ha
venido dando sobre estos asuntos es mas bien superficial y subjeti-
va, si bien debemos destacar la existencia de alguna honrosa
excepci6n como el trabajo de Revert (2001), donde se apuntan
con bastante claridad d6nde deberian residir las bases de la des-
cripci6n de la entonaci6n dialectal hispanica:

La comparaci6n intedialectal puede mostrarse, creemos, como una


fuente importante de caracterizaci6n entonativa de las variantes del
espaùol (y de otras lenguas) en tanto que obliga (... ) a una formula-
ci6n previa (y una constante reformulaci6n) de sus principios ento-
nativos generales (... ) Sin embargo, en dicha comparaci6n hay que
tener en cuenta siempre qué es lo que se va a comparar. Es decir, si
pensamos que cada dialecto puede conformar un sistema con subsis-
temas correspondientes a los distintos niveles socioculturales existen-
tes dentro de la misma regi6n (... ), el analisis comparativo del habla
de un lugar determinado (... ), entendida como el conjunto de todos
los niveles de esa regi6n, debe realizarse comparando cada niveI par-
ticular de habla con el nivel correspondiente de otra variedad, y no el
mismo conjunto de niveles de otro lugar (Revert, 2001:38).

Por lo demas, en la colectividad hispanohablante los factores


comunes por lo que respecta a los elementos suprasegmentales
son mucho mas numerosos que las diferencias reales, teniendo
en cuenta que la influencia de las lenguas indigenas de sustrato
parece haber sido «demostrablemente nula» (Sosa, 1999: 256).

5.1.1. Dialectos de EsjJaiia

Podemos incluir en este apartado todos los trabajos de Navarro


Tomas, relacionados con la prosodia, no etiquetados por su autor
como especfficamente dialectales, pero integrables en un marco dia-
lectal, puesto que la variedad estudiada es la de Castilla, la regi6n cen-
traI de la Peninsula Ibélica. Al margen de la densa obra de Navarro
ENTONACIONYVARIACION LINGÙiSTICA 43

Tomas, en relaci6n con esta zona dialectal merecen seI' mencionados


tTabajos corno los de A. Alonso y Henriquez Ureìì.a (1938) o Quilis
(1975). Otras valiedades peninsulares de la entonaci6n espaìì.ola son:

a) la entonaci6n extremeìì.a, desclita en el trabajo de Canellada


(1941); en su estuclio la autora opone los moldes entonativos estan-
dar propios del castellano centraI (oraci6n enunciativa, interrogati-
va absoluta, interrogativa relativa, interrogativa reiterativa, etc.) a los
del extremeìì.o, dialecto cuya caracteristica fundamental es la interro-
gaci6n adrnimtiva, pronunciada con un aire de extraii.eza.
b) el habla de HeIlin (Albacete), trabajo realizado por L6pez
Jiménez (1977), para quien la caracteristica fundamental en esta
zona, por lo que ataìì.e a la entonaci6n, es el alargamiento de la
silaba final del grupo f6nico, principalmente en posici6n final
absoluta, en las frases interrogativas.
c) un trabajo m;:is reciente de Quilis, publicado en 1989, sobre
la entonaci6n de Gran Canaria, se basa en el analisis de la ento-
naci6n en conversaciones entre estudiantes grancanarios; esta
misma zona geografica ha sido estudiada también por Dorta
(e.p.) y Dorta y Hernandez (e.p.).
d) asimismo Sosa (1999: 209-216) describe algunas diferencias
en la entonaci6n interrogativa absoluta entre hablantes de Sevi-
Ila, Barcelona, Pamplona y Madrid.
e) mas recientemente, y desde una perspectiva comunicativa,
Monroy Casas (2002) ha descrito el sistema entonativo del mur-
ciano hablado.

5.1.2. Dialectos arnericanos

Los dialectos hispanoamericanos que tradicionalmente han


recibido mayor atenci6n por lo que a la entonaci6n se refiere han
sido, sin duda, los de México, Argentina y Chile; al margen de
eIlos existen investigaciones referidas a paises de América CentraI
como Honduras (Herranz, 1990), Nicaragua (Lacayo, 1962) o
Panama (Graell Stanziola, 1973), y se han realizado también estu-
dios mas recientes en torno a la entonaci6n en paises caribeìì.os
como Cuba, Republica Dominicana (Bosch, 1984; Jiménez Saba-
ter, 1984), Santo Domingo (Henriquez Ureìì.a, 1940) y Puerto
Rico; otros trabajos en fin se dirigen a paises como Venezuela
(Obreg6n Muìì.oz, 1975, 1981a y 1981b; Sosa, 1991 y 1999; Chela-
Flores y Sosa, 1999 o Mora, 1998), Colombia (Montes, 1996) y
44 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPAl"JOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

otras naciones de la zona andina como Ecuador (Cordova, 1996),


Peni (Caravedo, 1983 y 1996) YBolivia (Coello, 1996).
Sobre la entonacion en Argentina, varios subdialectos han sido
estudiados individualmente y comparados entre si.
En cualquier caso, de los diversos trabajos relativos a la ento-
nacion argentina destacan sobremanera dos amilisis que repre-
sentan cierta sofisticacion metodologica: nos referimos a los estu-
dios de Fontanella de Weinberg (1966) y (1971). En el primero
compara la entonacion del espanol de Buenos Aires y Tucuman
usando un mismo esquema descriptivo; su analisis, no obstante,
puede calificarse de meramente auditivo. En su trabajo de 1971
analiza, en cambio, la entonacion de Cordoba (Argentina) par-
tiendo del mismo marco teorico que en 1966, aunque esta vez
postula cuatro niveles tonales contrastivos (/1/ bajo, /2/ medio,
/3/ alto y /4/ extra-alto [énfasis]) en lugar de tres.
Como se ha indicado, otro dialecto que ha recibido atencion
prioritaria por lo que respecta al estudio de su curva melodica ha
sido el rnexicano. De entre los diveros estudios realizados, es preci-
samente el de Kvavic (1975) el que ahonda de forma mas originaI
en las peculiaridades de la curva melodica mexicana. Estudia las
terminaciones interiores y finales de frase en el estilo conversacio-
nal, y representa un intento por hacer avanzar los estudios estan-
cados en la entonacion leida, fUados desde el Manual de Navarro
Tomas. Kvavic plantea asi la percepcion prosodica segiin una escala
de intervalos rnusicales; y obtiene, a su parecer, un medio mas facil
para categorizar las formas, si bien los términos musicales aplica-
dos a las configuraciones melodicas (intervalos de tercera, cuarta,
quinta... ) deben interpretarse como «aproximaciones» a interva-
los musicales, y no como impresiones «literales» del sonido.
El espanol de Chile también ha sido descrito entonativamente
con cierto detalle. No hace demasiado tiempo Urrutia Cardenas
(1988) ha presentado los esquemas entonativos chilenos mas
usuales, valorando sus funciones distintiva, dernarcativa y expresiva.
Entre sus conclusiones cabe resaltar que:

a) la oposicion configurativa basica afecta a la oracion enun-


ciativa y a la interrogativa, como manifestacion de la funcion dis-
tintiva, mediante las junturas descendente y ascendente.
b) hay variadas infiexiones que presentan reiteradamente seg-
mentos de entonacion circunfleja, con contrastes marcados entre
los minimos y maximos de frecuencia fundamental.
ENTONACION Y VARIACION LINGUiSTICA 45

c) el empleo del tempo varia en funci6n de las actitudes del


hablante y la necesidad de delimitar el discurso.
d) no hay correspondencia objetiva entre los niveles tonales y
las variaciones de la curva de entonaci6n.

El resto de dialectos hispanoamericanos cuenta con trabajos


dispersos y parciales, si exceptuamos los que describen las ento-
naciones puertorriqueiia y cubana.
Por lo que ataiie al espaiiol de PueTto Rico, el primer estudio
destacable corrresponde a Navarro Tomas (1948), para quien en
esta zona el tono medio de la elocuci6n se desarrolla sobre una
linea media algo mas elevada que la que sirve de base al castella-
no ordinario. El descenso final de las oraciones declarativas no
suele producir cadencias demasiado pronunciadas. Mas preciso
en su descripci6n es Kvavic (1978), quien aiiade algunas matiza-
ciones a las impresiones de Navarro Tomas: un semiascenso
seguido de pausa seiiala el topico de la oraci6n, la entonacion C01n-
pleja comunica grados de énfasìs, etc.
En cuanto al espaiiol de Cuba, Garda River6n (1985) ha estu-
diado el espaiiol de La Habana, donde seiiala tres niveles tonales
que originan patrones diversos. Garda River6n muestra desacuer-
dos con las apreciaciones generales de Navarro Tomas (l 948) :
para ella no se observan en la variante cubana ni una abrupta ele-
vaci6n del tono al comienzo de la frase interrogativa ni un mesu-
rado descenso en el tono generaI del cuerpo de la frase. En cual-
quier caso, uno de los mayores méritos de la obra de Garda
River6n es ofrecer un sistema funcional notablemente desarrolla-
do respecto de la variante entonativa dialectal cubana,justificado
situacional y pragmaticamente, lo que representa, sin duda un
avance metodo16gico en la entonologia hispana (Garcfa River6n,
1996a, 1996b y 1998). Sobre ello volveremos en § 6.6.2.
El trabajo de Revert (2001), en fin, nos permitira acceder a
mayores detalles sobre la entonaci6n dialectal hispanoamel'icana.

5.2. VARIACION DIAFASICA

En relaci6n a la variaci6n diafasica, debemos l'etomal' algunas


ideas apuntadas previamente al estudial' el potencial estilistico de
la entonaci6n (§ 3.2.1.).
Asi, en generaI, los tonos de los gl'upos no finales de frase con
46 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

ascenso-bajo O descenso-ascenso son propios de un estilo formaI,


mientras que en los estilos informales predomina el ascenso-alto.
El tono sostenido-medio aparece con frecuencia en los discursos
de los politicos; la conversaci6n, prototipo de estilo informaI, uti-
liza por su parte los tonos informales no finales. Del mismo
modo, en esta modalidad oral parece ser mas corriente que en la
lectura la presencia del foco contrastivo en cabecera de grupo
(Cruttenden, 1990: 125 y ss.).
De cualquier manera, las marcas pros6dicas que puedan
determinar el reconocimiento de un registro como +/- formaI
constituyen todavia un asunto pendiente de estudio en el marco
de la entonologia hispanica.

5.3. VAIUACION DlASTAATICA

Tampoco las relaciones entre lengua y estrato social han sido


excesivamente tratadas en lo que ataiie a la entonaci6n, y no solo
en relaci6n al espaiiol, sino tampoco en relaci6n a otras lenguas.
Asi, en el caso del inglés Mc Gregor (1980) ha observado el fre-
cuente uso del ascenso-alto en la variante del inglés australiano,
especialmente entre los adolescentes. ~Es acaso un cambio ento-
nativo surgido entre los j6venes?
Es cierto, sin embargo, que en generaI se observan diferencias
debidas al sexo: las mlBeres suelen hacer uso de una entonaci6n mas
expresiva; la diferencia de Fo entre hombres y mtBeres l'esulta a menu-
do mas pronunciada de lo que cabria suponer solo a partir de condi-
cionamientos fisio16gicos. Por lo demas, parece observarse que los
trab~os referidos a este ambito (relaciones entre entonaci6n y varia-
ble «sexo») han incidido, bien en diferencias de sexo motivadas socio-
culturalmente, bien en diferencias determinadas fisio-bio16gicarnente.
Desde el punto de vista de la variaci6n pros6dica en funci6n
del sexo determinada por factores socioculturales, debemos l'esal-
tar el trabajo de McConnell-Ginet (1983). Sin llegar a conclusio-
nes determinantes, revisa algunas de las opiniones mas extendi-
das en torno a la cuesti6n, e incluso introduce un avance de
principios para fundamentar su particular perspectiva te6rica
sobre las diferencias sexuales en la entonaci6n:

a) las comunidades de habla asocian explicitamente determi-


nados patrones entonativos con la voz de las mujeres. Estos patro-
ENTONACION YVARIACION LlNGlrisTICA 47
nes funcionan como estereotipos culturales y pueden seI' usados
para la imitaci6n burlesca de mlueres u hombres. Pero los patro-
nes femeninos pueden ser también usados por los hombres para
expresar su rechazo a canones socialmente impuestos de conductas
sexuales apropiadas.
b) ademas de los estereotipos abiertos hay ciertas caracterfsti-
cas generales de la entonaci6n que se correlacionan con el sexo
del hablante. Para presentarse a si mismo como femenino o mas-
culino, un individuo puede modificar el registro de su curva
mel6dica hacia extremos arquetipicos identificados con el habla
de una mujer o de un hombre.
c) el habito de mantener el tono y alterar la fuerza (amplitud)
puede servir a la mujer para atraer o mantener la atenci6n del
oyente. Las mujeres suelen optar por este recurso mas que los
hombres debido en unos casos a su relativa falta de poder, y en
otros a su frecuente contacto con niùos pequeùos no socializados
todavfa que atienden solo a seùales verbales inmediatas.
d) dado que la funci6n linguistica principal de la entonaci6n
es adecuar los enunciados al discurso, las mujeres y los hombres
pueden usar patrones diferentes para situaciones equivalentes
porque sus estrategias comunicativas son diferentes.

En cuanto a los condicionantes fisio-biol6gicos y su incidencia


en la diversidad entonativa entre sexos, Bolinger (1989: 21-25)
observa que los tonos altos estan asociados con 6rganos produc-
tores de sonido pequeùos; este es el caso de niùos y mujeres. Los
hombres presentan en cambio un tono global mas bajo.
Ahora bien, las diferencias biol6gicas son desarrolladas por
ambos sexos mediante la exageraci6n de rasgos. Las mlueres real-
zan la cualidad femenina de su voz mediante el empIeo de regis-
tros mas elevados, aunque algunas pueden actuar de forma
opuesta para l'esultar mas autoritarias. Los hombres en muchas
sociedades adoptan un estilo masculino empleando por exceso el
rango mas bajo de sus tonos.
De cualquier forma, parece ser que la mayor variabilidad en la
entonaci6n femenina se deliva de la noci6n generaI de dinamismo
(Brend, 1975: 2 L1): la entonaci6n femenina tiende a seI' mas
amplia en rango, a usar una mayor variedad de patrones, y a
incluir un mayor nùmero de cambios en un tiempo dado, que la
entonaci6n masculina. En este sentido, F6nagy (1969: 23) par-
tiendo de la entonaci6n hùngara, ha observado que las preguntas
48 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

pronominales con un ascenso final son mas frecuentes en la pro-


nunciacion de las mujeres; el ascenso final da a la oracion un
matiz femenino y la melodia descendente se siente como mas
masculina.
Esta area de estudio constituye, en todo caso, un umbral que
debe ser superado en el estado actual de los estudios prosodicos y,
por supuesto, el ambito hispanico no constituye la excepcion
(véanse sin embargo los trabajos de Quilis, 1989; Moreno, 1998 o
Hidalgo, 2002).
6. MODELOS DE ANAusrs ENTONATlVO
Y SU REPERCUSrON EN LA DESCRIPCrON
DE LA ENTONACrON ESPANOLA

Una vez establecidos los fundamentos de la entonaci6n lin-


gùfstica stricto sensu, y delimitada su area de estudio o, cuando
menos, configurados los perfiles de su ambito de acci6n, serfa
conveniente presentar, siguiera a tftulo introductorio, los mode-
los descriptivos a gue la entonaci6n espaiiola ha estado vinculada
desde gue se inici6 su descripci6n a principios del siglo xx.

6.1. MODELO DE ANALISIS POR CONFIGURACIONES (AC)

Constituye un modelo de analisis genuinamente britanico, ya


gue ahonda sus rafces en la tradici6n fonética inglesa, escuela
donde se cuentan figuras tan relevantes como Jones (1918), Pal-
mer (1922), Amstrong y Ward (1926), Schubiger (1958), O'Con-
nor y Arnold (1961), Cristal (1969) o Halliday (1970).
Como principio fundamental este método sostiene gue el con-
torno global de un grupo de entonaci6n posee una funci6n
semantica especffica. En este sentido, el significado depende fun-
damentalmente de la elecci6n del tono principal del grupo, cuya
interpretaci6n resulta finalmente matizada por otros elementos
del grupo de entonaci6n. El grupo de entonaci6n consta de los
siguientes elementos: nucleo, cola, cabeza, precabeza.
El nucleo es el unico componente esencial del grupo de ento-
naci6n y coincide con el ultimo acento, el denominado acento
nuclear. Sobre este acento tiene lugar el tono nuclear, es decir, el
tratamiento entonativo gue el hablante aplica al nucleo del gru-
po: se realiza a partir de la ultima sflaba acentuada y puede
extenderse a las sflabas atonas siguientes (si las hay). Los tonos
nucleares pueden ser simples o complejos. Los primeros son unidi-
reccionales, el movimiento de la entonaci6n no cambia (descen-
so, ascenso, suspensi6n):
50 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA.: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

FIGURA l

DESCENSO ASCENSO SUSPENSION

Los tonos complejos pueden ser bidireccionales, es decir, pue-


de haber un cambio de direccion de la entonacion: descenso-
ascenso yascenso-descenso (algunos autores aùaden el ascenso-
descenso-ascenso y el descenso-ascenso-descenso):

FIGURA 2

Descenso-Ascenso Ascenso-Descenso

Descenso-Ascenso-
N
Ascenso-Descenso-
Descenso Ascenso

La cola coincide con las suabas atonas que, en su caso, aparecen a


continuacion de la suaba nuclear. Normalmente, en el transcurso de
la cola se mantiene el movimiento tonaI iniciado en el nucleo, a no
ser que se trate de un tono complejo (vid. supra). Asi, en el caso de
los tonos descendentes el ascenso puede desarrollar el movimiento
sobre la suaba nuclear misma o a lo largo de las suabas que constitu-
yen la cola, permaneciendo entonces estatica la suaba nuclear en el
punto de arranque del ascenso. En el caso de los clescensos tonales,
la bajada puede producirse sobre la suaba nuclear o en forma cle
desnivel desde esta suaba hasta las suabas constitutivas de la cola.
La cabeza se extiende desde la primera silaba tonica hasta la
silaba que precede inmediatamente al nucleo. Los acentos pre-
sentes en la cabeza del grupo se denominan en el modelo acentos
ìVlODELOS DE ANALISIS ENTONATIVO Y SU REPERCUSION 51

jJrenucleares. En generaI, la mayorfa de seguidores de este modelo


admiten la posibilidad de que el primel' acento pl'enucleal' inicie
un movimiento entonativo que se extienda hasta la sflaba nu-
clear; dicho tono puede sel' alto, bajo, estatico o dinamico:
FIGURA 3

• •

••
Cabeza estatica alta Cabeza estatica baja

FIGURA 4

Cabeza dinamica Cabeza dinamica


Descendente Ascendente

Asimismo, se contempla la posibilidad de que las configul'a-


ciones de cabeza puedan l'epetil'se en un mismo gl'upo (cabezas
complejas); en este caso es necesal'ia la pl'esencia de, al menos,
otl'o acento pl'enucleal':
FIGURA 5

Cabeza compleja Cabeza compleja


Descendente Ascendente

FIGURA 6

•• •
• •

Cabeza compleja Cabeza compleja


Descendente Estatica Mixta
52 ASPECTOS DE LA ENToNACrON ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

La precabeza, en fin, se situa delante de la cabeza y esta consti-


tuida por el conjunto de las posibles sflabas atonas precedentes.
De este modo podemos encontrar grupos formados por precabe-
za+cabeza+nucleo, como en (35):

(35) Los [nmos estudian con pa] ciencia

o grupos formados por precabeza+nucleo, como en (36):

(36) [Se descui] do

En realidad, el modelo AC no ha tenido una aplicacion exacta


al espaiiol, si bien el sistema propuesto por Navarro Tomas guar-
da muchas coincidencias y, en lfneas generales, podria asimilarse
a dicho modelo.
Asi, en la propuesta de Navarro Tomas las partes constitutivas
de la unidad mel6dica son la inflexi6n inicial (precabeza), el cuerpo
rnel6dico (cabeza) y la inflexi6n final (nucleo+cola). Hay que recono-
cer, sin embargo, que para Navarro Tomas no existe en espaiiol un
elemento especffico final o cola, ya que la inflexion final incluirfa
el ultimo acento y las sflabas atonas que eventualmente le sigan.
Por lo demas, de acuerdo con la correlaci6n que el modelo
AC establece entre entonaci6n y significado, la equivalencia con los
tonemas propuestos por Navarro Tomas no siempre es exacta: la
cadencia es comparable con el descenso bajo, la anticadencia se equi-
para con el ascenso alto y la suspensi6n con el nivel rnedio. Para Nava-
rro Tomas la cadencia es el tonema con que concluyen las decla-
rativas en los grupos entonativos finales absolutos, la anticadencia
representa en generaI continuidad, informacion incompleta, de
modo que suele preceder a un grupo entonativo acabado en
cadencia. La suspensi6n se empIea entre grupos estrechamente
relacionados, por ejemplo, cuando un grupo antecede a una apo-
sici6n o vocativo:

(37) El soldado, fusil en rnano, no dejaba de observar a su alrededor

Los dos tonemas restantes propuestos por Navarro Tomas son


la sernicadencia, que suele aparecer en las series enumerativas y, en
otro sentido, en algunas interrogativas, y la sernianticadencia, que
separa grupos con menor diferenciacion entre si que los separa-
dos por anticadencia.
MODELOS DE ANÀLrsrs ENTONATIVO Y SU REPERCUSrON 53

Una de las diferencias mas destacables entre los modelos AC y


la propuesta de Navarro Tomas es que para los primeros lo
importante para determinar el valor de la entonacion es no solo
el tono nuclear (final) sino también la configuracion prenuclear
asociada. Para el autor espaiiol, en cambio, la inflexion final es en
si misma importante, y hasta suficiente.
Por lo demas, los modelos britanicos han sido bastante critica-
dos por su excesivo detallismo en el plano semantico, esto es, por
su desmesurado fonetismo descriptivo que, paradojicamente, no va
asociado a datos acusticos verificables; hay que advertir, sin embar-
go, que el periodo de desarrollo del modelo AC, coincide con una
época de escaso avance en las técnicas de analisis acustico, en la
medida en que resultaba sumamente complicada la observacion y,
por tanto, el analisis cuantitativo preciso de la frecuencia funda-
mental (F o)' Por otro lado, muchos de los analisis intuitivos de este
modelo han resultado sumamente afinados en sus conclusiones.
Aspecto especialmente problematico del modelo AC es su pre-
tension de validez fonologica, es decir, su aspiracion a llegar a
establecer los tonos nucleares posibles de las diversas lenguas. En
realidad, no todos los analisis resultan coincidentes, de modo que
algunos criticos con el modelo han puesto en duda ese pretendi-
do caracter fonologico. En este sentido, p.e. unos autores propo-
nen unicamente dos tipos de tono nuclear complejo (vid. supra),
mientras que otros incluirfan hasta tres o cuatro.
Otra divergencia metodologica, en fin, viene dada por el crite-
rio de diferenciacion: Palmer p.e. clasifica los tonos nucleares
atendiendo a la direcci6n de su movimiento (ascendente, descen-
dente, etc.) y otros como Kingdon, O'Connor y Arnold o Schubi-
ger los diferencian teniendo en cuenta el punto de partida o el pun-
to final del movimiento entonativo.
Otro aspecto igualmente criticado es el tratamiento semanti-
co-pragmatico de la entonacion. Asi, el minucioso trabajo des-
criptivo de O'Connor y Arnold ha sido desautorizado al incluir
entre los valores actitudinales o pragmaticos de la entonacion
algunos matices que parecen corresponderse mejor con el com-
ponente léxico o se vinculan a factores extralingùisticos o contex-
tuales. Por lo demas, el excesivo celo descriptivo de estos autores
obstaculiza en ocasiones el acceso a una etapa de abstraccion y sis-
tematizacion de los valores semantico-pragmaticos, cuya explica-
cion queda, en la practica, a merced del uso particular en cada
enunciado espedfico.
54 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

6.2. MODELO DE ANALISIS POR NIVELES (AN)

El modelo de amilisis por niveles hunde sus rafces en la tradici6n


estructuralista norteamericana de base bloomfieldiana. Efectiva-
mente, Bloomfield estableci6 una primera distinci6n entre sonidos
y modificaciones, en la idea de que los sonidos articulados son sus-
ceptibles de experimentar cambios vinculados «al espacio de tiem-
po a través del cual se continua un sonido; la fuerza con la que se
produce; el tono musical de la voz durante su producci6n» (Bloom-
field, § 7.1.), con lo que se establecia c1aramente la diferenciaci6n
entre segrnentos y suprasegrnentos.
ASI pues, el modelo AN c1asico, inspirado en Bloomfield, y
desarrollado en profundidad por Trager y Smith (1951) establece
una serie de fonemas tonales: los niveles tonales, las junturas y el
acento.
En generaI se distinguen cuatro niveles tonales, desde el nivel l
(el mas grave) al niveI 4 (el mas agudo); tales niveles no tienen
un valor absoluto sino relativo. También son fonemas tonales las
(~unturas» (junctures) y el acento (stress, con CLlatro niveles: prima-
rio, secundario, terciario y débil:).
Con respecto a las junturas Trager y Smith distinguen dos
tipos: la juntura terminal (descenso, ascenso o suspensi6n) que
marca el final de una expresi6n y la direcci6n de la infiexi6n
mel6dica final, y que a veces se manifiesta como pausa, y la juntu-
ra interna o juntura interna abierta (que en algunas lenguas como
el inglés marca los lfmites entre palabras).
Sus primeras aplicaciones al espaii.ol vienen dadas por los tra-
bajos de Stockwell, Bowen y Silva-Fuenzalida (1956) y Silva-Fuen-
zalida (1956-57). Un aspecto que tratan detalladamente es la exis-
tencia de la juntura interna abierta en espaii.ol (o plus juncture)
que consideran presente en los a16fonos de ciertos dialectos del
espaii.ol en posici6n final de palabra o en ciertos prefJjos (como
p.e. en deshielo). Sin entrar en detalles hay que advertir que, en
generaI, esta postura ha sido bastante discutida entre los especia-
listas (véase al respecto el artfculo de Quilis, 1964). Menor discu-
si6n plantea la postura de estos autores respecto de la exigencia de
juntura terminaI en espaii.ol; tales junturas desarrollan en generaI
algun tipo de pausa al final de la emisi6n: la juntura descendente
implica una ralentizaci6n en el tempo elocutivo, un descenso en
el tono de la sflaba anterior y un cese graduaI en la fonaci6n; la
juntura ascendente implica el mismo retardamiento elocutivo, un
MODELOS DE ANAusrs ENTONATIVO Y SU REPERCUSrON 55

ascenso del tono de la sllaba anterior y el mismo cese brusco en la


fonacion; la juntura suspensiva no representa ningun cambio en el
tono de la sllaba anterior y comparte las otras dos caracteristicas
mencionadas con las junturas descendente y ascendente, siempre
que sea evidente la presencia de pausa.
Entre los niveles de altura tonal Stockwell, Bowen y Silva-Fuenza-
lida (1956) distinguen tres con valor fonologico, el nivel 1 o tono
bajo, el nivel 2 o tono medio y el niveI 3 o tono alto, cada uno de
los cuales presenta alofonos diversos que se hallan en distribu-
cion complementaria: los alofonos de altura media suelen situar-
se en el medio de la frase, mientras que los de menor altura se
anteponen al descenso terminaI y los de mayor altura se ubican
inmediatamente antes de lajuntura de elevacion terminaI. Los
signos +1- representan el grado inferior o superior de estos alofo-
nos; en cualquier caso, los unicos componentes con valor fonolo-
gico son los niveles 1, 2 y 3.
En cuanto al acento, se proponen tres tipos, el fuerte F I, el
medio l'I yel débil, que no recibe ninguna representacion simboli-
ca. Sobre su ubicaciol1 respectiva estos autores no parecen excesiva-
mente explkitos. En todo caso, el acento medio parece situarse en la
tercera sllaba, a partir del acento Juerte, de cualquier expresion que
posea como minimo cuatro sllabas y que esté constituida al menos
por dos palabras (si se trata de una sola palabra con mas de tres slla-
bas, el acento medio se situa siempre sobre la plimera sllaba):

4 3 2 l
105 ca ta la ne5

En cualquier caso, lo mas destacable de esta propuesta es la


naturaleza fonologica de sus componentes, esto es, su capacidad
para formar un sistema de oposiciones. Asi, las diversas combina-
ciones de Jonemas tonales (niveles de altura tonal,juntura terminaI y
acentos) configuran los llamados mOlfemas tonales que establecen,
en fin, contrastes de caracter semantico (por ejemplo, para oponer
expresiones ase-uerativas e interrogativas absolutas). Pues bien, tales
morfemas tonales constituyen la base de los patrones entonaciona-
les de las diversas lenguas, y por tanto, también del espaùol.
Frente a la aplicacion estricta del modelo AN c1asico, las pro-
puestas de Quilis (1981) y (1993) introducen un cambio de pers-
pectiva interesante, ya que para élla asignacion de niveles no vie-
56 ASPECTOS DE L'\ ENTONACrON ESPANOU: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

ne dada fonologicamente (a priori), sino que se establece a par-


tir de las curvas melodicas «reales». Su modelo, pues, viene a
combinar los modelos de Navarro Tomas (equiparable al sistema
AC) y el modelo estructuralista AN. Ahora bien, lo que Quilis
entiende por configuraci6n no es exactamente lo que opina el
modelo AC, donde se distinguen tres representaciones posibles
para cada curva:

- la acustica concreta, derivada del estudio empirico espedfico


de dicha curva.
- la tonal interlineal (donde se indica entre dos lfneas horizonta-
les paralelas el campo de entonacion, quedando marcados entre
dichas lfneas en puntos gruesos las prominencias o acentos fuertes,
en puntos pequeiios las sflabas no prominentes y en trazos ascen-
dentes, descendentes o suspensivos los movimientos finales).
- representacion abstracta, que constituye una representacion
ancha y constituye «un cierto niveI de analisis fonologico de los
esquemas tonales» (Cruttenden, 1986: XI).

El modelo de Quilis responde mas bien al primer tipo de


representacion (acustica concreta). En cualquier caso, a pesar de
sus posibIes elementos de critica, hay que apreciar en su justa
medida la propuesta de Quilis en lo que supone de desarrollo
descriptivo de las funciones entonativas del espaiiol, gracias a lo
cual estudios posteriores han podido precisar mejor su ambito de
analisis (es decir, los niveles funcionales de la entonacion: linguis-
tico, expresivo y sociolinguistico).
Las aportaciones mas relevantes del modelo AN, al menos por
lo que respecta a su aplicacion al espaiiol, son detalladas, en fin,
en un interesante trabajo de Martlnez Celdran (2003: 94):

- las junturas terminales son relevantes y van asociadas a un


retardamiento en el tempo elocutivo de la ultima sflaba anterior a
la pausa; en cambio, lajuntura interna abierta no desempeiia
ningun papel destacable desde el punto de vista entonativo (se
trata mas bien de una cuestion de silabeo).
- los tres niveles tonales propuestos por el modelo c1asico son
asumibles, entendiendo que los niveles l y 2 se aplican a entona-
ciones neutras y el nivel 3 se considera para elementos enfaticos.
- el punto de anc1aje de los niveles tonales corresponde a la
sflaba mas prominente, a partir de la cual se asignan dichos nive-
MODELOS DE ANALrsrs ENTONATNO Y SU REPERCUSrON 57

les a otras posiciones, si bien la teorIa deberia implementarse con


la consideraci6n de curvas reales (niveI fonético) que sirvan para
establecer los patrones entonativos. En este sentido, el modelo
AN c1asico partia de consideraciones apriorIsticas no del todo
aceptables (p.e. la afirmaci6n de que toda sflaba t6nica posea un
tono alto y las atonas presenten un tono bajo, no siempre es evi-
dente).

En definitiva, al modelo AN cabe el mérito de haber propues-


to por primera vez una explicaci6n fono16gica rigurosa de la
entonaci6n, prop6sito que ya no dejara de estar presente en suce-
sivos modelos explicativos.

6.3. MODELO IPO (IN571TUTE FOR PERCE'PTION RE5EARCH) :


LA ESCUELA HOLANDESA

A las escuelas britanica y norteamericana se aiiaden otros


modelos originales igualmente aptos para el analisis entonativo.
Debemos resaltar en este caso la Escuela Holandesa, representa-
da principalmente por 't Hart, Collier y Cohen (véase al respecto
't Hart, Collier y Cohen, 1990).
A priori el modelo podria asociarse a la linea de analisis foné-
tico caracteristica del modelo AC, si bien la perspectiva del mode-
lo IPO es perceptiva, es decir, importa sobre todo la capacidad
del oyente para reconocer la realizaci6n de determinadas curvas
de manera sistematica. Su objetivo, pues, es la definici6n de un
modelo predictivo de la forma de las curvas mel6dicas a partir de
sus constituyentes basicos, los patrones mel6dicos.
De manera mas especffica, la propuesta se fundamenta en la
capacidad de combinaci6n de diversos patrones mel6dicos de
ambito reducido (varias sflabas), los movimientos y las configuraciones,
superpuestos a un patr6n mel6dico de ambito mayor, la linea de
declinaci6n (o grupo entonativo).
Concretando mas su descripci6n, los movimientos me16dicos
se superponen a las lineas de declinaci6n a modo de lineas rectas,
conformando aSI las curvas mel6dicas (véanse al respecto las
Figuras 6 y 7). Cada lengua pose e un numero especffico de
movimientos mel6dicos, los cuales presentan varios rasgos dis-
tintivos (Figuras 5 y 7):
58 ASPECTOS DE L'\ ENTONACION ESPANOU: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

FIGURA 5

III 121 131 141 151 IAI IBI ICI IDI lEI
[Ascendente] + + + + + - - - - -
[Anticipado] + - - - + - + - - +
[Retardado] - + - + - - - + + -
[Extendido] - - - + - - - - + -
[Completo] + + + + - + + + + -
Movimientos mel6dicos (en neerlandés) y su camctelizaci6n en rasgos distintivos:
Direcci6n (+1 -ascendente), Punto final del movimiento (+1- anticipado si tenni-
na cerca del inicio de la parte sonora de la silaba; +1- retardado si termina
cerca del final de la parte sonora de la silaba), Nttrnero de silabas (+ extendi-
do, dos o mas silabas; - extendido, l silaba), Rango tonal (+1- completo), de
aeuerdo con Garrido (2003: l 04).

FIGURA 6

Ejernplo de oscilogmma y curva de ji-ecuencia. Lineas discontinuas: declinaci6n;


lineas continuas: rnovimientos mel6dù;os (apud Garrido, 2003: 103).

FIGURA 7

El rnismo oscilograrna y CUTVa de Fecuencia que ajJarecen en la P'igura 6: a los


nwvirnientos mel6dicos se les han mìadido losrasgos distintivos (Figura 5, Garrido,
2003:105)

Las configuraciones a su vez son formas recurrentes compuestas


por uno o mas movimientos. Una o mas configuraciones combi-
nadas constituyen el contorno final; en el caso del neerlandés pue-
den ser de tres tipos: configuraciones preJijo (al principio del con-
torno), configuraciones raiz (posici6n interior del contorno) y
conjiguraciones sufijo (posici6n final de contorno).
MODELOS DE ANÀLrsrs ENTONATrVO y SU REPERCUSrON 59

Asimismo, este modelo establece que la forma global de las


curvas melodicas se somete al fenomeno de la declinaci6n, tenden-
cia de las Cllrvas melodicas a ir rebajando su niveI a medida que
avanza el tiempo. Esta declinacion se manifiesta a través de las
lineas de declinaci6n (baja, intermedia y alta) en las que se inscri-
ben los contornos melodicos:

FIGURA 8

Ejernplo de oscilograma y C'U11Ja de frecaencia. Lineas discontinuas: declinaci6n


(baja, intermedia y alta) (apud Garrido, 2003:101)

Las unidades relevantes del modelo son, por lo demas, aque-


llas que actuan como ambito de los patrones; asi, el grupo entonati-
VO, unidad basica del modelo, constituye el ambito de aplicacion
del fenomeno de declinaci6n. Se introduce ademas una vision nove-
dosa al reconocer la existencia del parrafo como unidad entonativa
maxima, donde actùa el fenomeno de la supradeclinaci6n. Metodo-
logicamente hablando, se aplican una serie de pautas:

a) estilizacion de las curvas melodicas.


b) definicion de los movimientos relevantes (estandarizaci6n).
c) definicion de las configuraciones posibles y de su combinato-
na.
d) relacion entre los patrones y la informaci6n linguistica que
transmiten.

La curva estilizada representa simplificadamente los puntos


de inflexion que marcan las variaciones significativas de Fo; per-
ceptivamente, la curva estilizada es equivalente a la originaI, pero
sin los elementos borrosos habituales de una curva «en bruto».
En esencia, pues, este método de analisis. instrumental pretende
obtener los movimientos tonales esenciales de la curva, eliminan-
do posteriormente las variaciones micromelodicas (debidas a rui-
dos, silencios propios de sonidos oclusivos, etc.) y permitiendo
acceder aSI a una verdadera entonacion «estilizada» donde solo
permanece lo esencial y se pierde lo accesorio. Esta curva estiliza-
60 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

da se sintetiza y se comprueba mas tarde mediante tests de per-


cepci6n gue resulta egui~alente a la curva ori?in~l. ,
Garrido (2001) constltuye una de las aphcaclOnes mas nota-
bles del modelo IPO a la lengua espaiiola.
En sintesis, y sin entrar en mayores detalles, destacariamos
gue el modelo IPO representa un método experimental exhausti-
vo y solidamente fundamentado en hechos prosodicos; permite,
ademas, un estudio cuantitativo y cualitativo suficientemente
amplio como para acceder a regularidades de aplicacion generali-
zada (en diferentes lenguas). Entre sus posibles inconvenientes
esta, en cambio, la necesidad de ocupar mucho tiempo en el ana-
lisis y de obtener una ingente cantidad de material fonético para
alcanzar resultados razonables.

6.4. MODELO DE ANÀLISIS MÉTRICO Y AUTOSEGMENTAL (MA)

El modelo de analisis métrico y autosegmental de la entona-


cion hunde sus raices en el analisis de la entonacion del inglés
que hace Pierrehumbert en 1980, si bien sus antecedentes pue-
den remontarse a los origenes mismos de la Fonologia Generati-
va, cuando Chomsky y Halle (1968), partiendo del modelo AN
c1asico centran la atencion en el papel del acento y en la depen-
dencia sintactica de la forma entonativa. Se entiende, pues, que la
estructura profunda de la frase condiciona y genera la curva
entonativa. Derivaci6n natural de esta linea de estudio es la Fono-
logia Métrica, desarrollada por Liberman y Prince (1977), para
quienes el acento no viene dado por los parametros acusticos del
habla sino por la estructura ritmica de la frase; siendo asi, el acen-
to se constituye como fenomeno esencialmente ritmico y a él
debe supeditarse el analisis de la entonacion. Es precisamente
Pierrehumbert quien propone una teoria de la entonaci6n pIena-
mente métrica, donde las reglas de generacion del acento (deri-
vadas de la gramatica) incluyen igualmente las reglas de genera-
cion de la melodia.
El modelo posee, en otro sentido, una doble vertiente teorica:

- se trata de una teoria fonologica autosegmental: la melodia o


modulacion tonaI de los enunciados constituye un nivel separado
(e independiente en cierta medida) de los demas rasgos fonologi-
cos; se postula la independencia del nivel suprasegmental respec-
rvrODELOS DE ANALrSrS ENTONATIVO Y SU REPERCUSrON 61

to del segmental. En este sentido los tonos (acentos tonales y tonos


de frontera) del enunciado son autosegmentos y se asocian al niveI
segmental por medio de reglas universales (validas para todas las
lenguas) y reglas especificas (propias de cada lengua). Tales ele-
mentos tonales son, ademas, unidades paradigmaticamente con-
trastivas (tono alto-H y tono bajo-L) cuya combinacion origina los
diversos contornos melodicos
- se trata de una teoria fonol6gica métrica, esto es, determina la
asociacion de la melodia con un texto o enunciado: existe una pro-
minencia f~a, ya que cada silaba tiene un tono léxicamente especi-
ficado y una prominencia relativa; los tonos se asocian, en fin, de
manera distintiva a funciones semantico-pragmaticas especificas.

En esta situacion el contorno entonativo del enunciado resul-


ta de la interpolacion fonética entre eventos tonales especificados
y asociados a determinadas silabas. Asi, en inglés (o en espaiiol),
los tonos (H o L) se asocian con:

a) silabas t6nicas (acentos tonales o de silabas con prominencia


tonat)o
b) la parte fina l de ciertas frases prosodicas (tonos de frontera).

Otras consideraciones importantes del modelo por lo que res-


pecta al comportamiento de las silabas tonicas son las siguientes:

a) Las silabas tonicas no van asociadas necesariamente a tonos


altos; constituyen mas bien puntos de anclaje que permiten la
presencia de prominencia sobre otras silabas. En cualquier caso
el contorno tonaI depende del tipo de enunciado y de la posicion
y relevancia pragmatica de la palabra. En consecuencia, la melo-
dia con que se pronuncie una silaba tonica puede variar y al
hacerlo se altera su valor pragmatico, pero no su valor léxico. Lo
mismo ocurre en el nivel discursivo; obsérvese al respecto la
diversa interpretacion de los tres enunciados de (38):

(38)
Luis no se habla con Maria
LUIS no se habla con Maria
Luis no se habla CON MARiA

b) Puede producirse, asimismo, una subida del tono en el


transcurso de una silaba tonica, dando lugar a lo que se denomi-
62 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

na secuencia bitonal L*+H: al comienzo de la silaba tonica se situa


el «valle» y el pico se situa sobre la silaba postonica. Este contorno
es muy frecuente en espaùol sobre palabras no finales de frase, en
las aseverativas neutras:

(39)
Mi hermano viene de Alemania
L*+H L*+H L+H*L%

A la inversa, una silaba tonica puede contener también un


descenso del tono a partir de un punto tonaI alto sobre la silaba
pretonica (secuencia bitonal H+L*):

(40)
Llegaran maiiana
L*+H H+L*L%

c) El numero total de acentos tonales (rnonotonales y bitonales)


puede variar en las distintas lenguas. Para el espaùol se vienen
proponiendo habitualmente 3 o 4 tipos de acentos bitonales
(Hualde, 2003: 164).
d) Otro concepto importante es el de escalonarniento tonal: en
condiciones normales (enunciados neutros) se asume que existe
este fenomeno, esto es, que los picos tonales se suceden de tal
modo que los picos sucesivos van siendo mas bajos que los picos
precedentes (entiéndase que esta idea guarda muchas afinidades
con el principio de declinaci6n tonal propuesto en el seno del mode-
lo IPO). El proceso, pues, es predecible y automatico en condicio-
nes normales; en el caso de que se produzca alguna alteracion en
el escalonamiento (ascendente o descendente) se hace necesario
introducir una interpretacion pragmatica del fenomeno (énfasis,
distincion entre informacion nueva y conocida, etc.). Este seria,
por ejemplo, el caso de las preguntas con entonacion circunfleja
en espaùol (en lugar de ascendente, de acuerdo con Beckman y
otros, 2002). Ahora bien, la capacidad predictiva del modelo con
este tipo de variantes «pragmaticas» debe ser probada todavia.

En cuanto al comportamiento de los denominados tonos de


frontera, el analisis de la entonacion del inglés refleja la existencia
de dos tipos de frases prosodicas: frases entonativas y frases interrne-
dias, al final de las cuales existe un tono de frontera: L%, H%
MODELOS DE ANAuSIS ENTONATIVO Y SU REPERCUSION 63

para la frase entonativa y L-, H- para la frase intermedia. Sosa


(1999), en un estudio detallado de estos elementos aplicados al
espa1Ì.ol, desestima, sin embargo, la unidad frase intermedia, ya que
para él es suficiente con los tonos de frontera H% o L% (que
siguen al ùltimo acento tonaI de la frase) y con la combinacion de
acentos bitonales, para dar cuenta de todos los contornos tonales
posibles del espa1Ì.ol.
Otra aportacion l'elevante en este modelo es su nivel de repre-
sentaci6n, es decir, la forma de transcribir la entonacion de un
enunciado. El primer paso en este sentido radica en localizar las
silabas acentuables y compro bar si tienen o no prominencia
tonaI; hay que determinar asimismo si hay acentos tonales sobre
las silabas atonas. Seguidamente, se trata de determinar los tipos
especfficos de acento tonal y tonos de frontera sobre la base de un
analisis previo de los contrastes entonativos de la lengua dada. El
analisis instrumental puede ayudar en este proceso, pero no es
imprescindible. Y aqui reside, posiblemente, uno de los aspectos
criticables del modelo, ya que no centra necesariamente las afir-
maciones analiticas ni la forma prosodica de los enunciados en la
observacion minuciosa de la curva real. Hay que reconocer, no
obstante, que el sistema MA no pretende una descripcion fonéti-
ca, si bien, paradojicamente, como hemos venido indicando, si
reconoce la variacion de las funciones entonativas de acuerdo
con su uso pragmatico. Sorprende en este sentido su desvincula-
cion del analisis instrumental.
De cualquier forma, hay que reconocer que el modelo MA o
su version mas desarrollada en la actualidad, que se conoce como
modelo ToBI (Tones and Break Indices), surgido como via de per-
feccionamiento del sistema de notacion métrico autosegmental,
ha logrado un amplio consenso entre los investigadores a la hora
de proceder a la transcripcion entonativa de muchas lenguas
(Beckman y Hirschberg, 1994). De cualquier forma, es un mode-
lo en expansion, y en continua revision teorica por lo que en los
proximos a1Ì.os, sin duda, se le iran introduciendo y matizando
nuevos y diversos componentes.

6.5. MODELO DE ArX-EN PROVENCE (AP)

Sus representantes mas destacados son D. J. Hirst, A. Di Cristo


y R. Espesser. Para todos ellos la prosodia es una parte fundamen-
64 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

tal del componente fonologico de la lengua, que interviene cuan-


do la estructura sintactica y semantica ya estan programadas. En
todo caso, el componente fonologico es un modulo independien-
te del sentido.
Su objetivo es obtener una modelizacion fonologica del siste-
ma prosodico de las distintas lenguas a partir de las caracteristicas
prosodicas esenciales de cada una de ellas. Su perspectiva es uni-
versalista y contrastiva (frente al foneticismo del modelo IPO).
Por lo demas, en el modelo AP la prosodia no se reduce a la evo-
lucion de la curva melodica en la lfnea temporal; se propone mas
bien una estructura pluriparamétrica que se manifiesta mediante
variaciones en la Fo' duracion e intensidad.
El supuesto de partida del modelo es la existencia de distintas
formas prosodicas que codifican idénticas funciones prosodicas
en las diferentes lenguas. El modo en que se estructuren tales
funciones de una lengua a otra puede variar, de manera que en
lugar de dos unicos niveles de analisis (uno abstracto, fonologico,
y otro concreto, fonético), se establecen hasta cuatro niveles, cada
uno de los cuales se interpreta de acuerdo con los niveles prece-
dente y/ o siguiente:

I: Nivel fisico: curva melodica «en bruto», caracteristicas acusti-


cas o fisiologicas del enunciado
II: Nivel fonético: entonacion entendida como superposicion de
dos componentes, el micropros6dico (donde se incluyen las posi-
bles variaciones prosodicas de indole fonética causadas por ele-
mentos segmentales) y el macropros6dico (seleccion del patron
entonativo por parte del hablante, la melodia del enunciado). La
extraccion de la informacion macroprosodica relevante se desa-
rrolla en dos fases:

~ Estilizaci6n o modelizaci6n: seleccion de la informacion rele-


vante.
~ Codificaci6n simb6lica: representacion de la curva estilizada
mediante un alfabeto de simbolos.

Para desarrollar ambas fases el modelo AP ha desarrollado un


programa informatico (MES: Motif Environement for Speech) que
incluye un modulo de estilizacion automatica (MOMEL: MOde-
lling MELody) y otro de anotacion (INTSINT: Internacional Trans-
ciption System for INTonation)
MODELOS DE ANALISIS ENTONATIVO Y SU REPERCUSION 65

III: Nivel fonologico superficial: niveI de generalizacion donde


se pueden describir los patrones entonativos de las distintas len-
guas. En esta fase se aplica el sistema de anotacion INTSINT y se
procede a la descripcion del patron o patrones entonativos, apli-
cando la distincion entre tonos absolutos, derivados del rango fre-
cuencial dellocutor (T: altura tonaI maxima del hablante; B:
altura tonaI minima del hablante; M: valor medio dellocutor) y
los tonos relativos, definidos localmente de acuerdo con la rela-
cion entre puntos de inflexion anterior y posterior. Los tonos
relativos pueden ser a su vez iterativos (puntos de inflexion inter-
medios en secuencias ascendentes o descendentes) o no iterativos
(puntos de inflexion que no corresponden a tonos absolutos ni
representan etapa intermedia alguna en secuencias ascendentes
ni descendentes).
IV: Nivel fonologico profundo (subyacente): representaciones
funcionales que permiten codificar la informacion necesaria para
la interpretacion semantica y sintactica del enunciado y reglas
que determinan el patron entonativo de cada enunciado, a saber:

a) division del enunciado en unidades entonativas.


b) division de las unidades entonativas en unidades tonales.
c) asignacion de los patrones entonativos a las unidades entonativas.
d) asignacion de los patrones entonativos a las unidades tonales.
e) aplicacion de la regla de reajuste del escalonamiento descende17te
segun la cual se baja un tono alto (H) cuando viene prece-
dido por un tono alto seguido de un tono bajo (HL), lo
que da lugar a un descenso progresivo de la altura de los
picos tonales.
f) aplicacion de otras reglas de reajuste.

Ademas de su fundamentacion fonologica, el modelo AP com-


parte con el modelo MA la defensa de la organizacion de la melo-
dia de los enunciados no en co17tor17os e17tonativos, sino mediante
segmentos to17ales, lo que implica la consideracion de la entonacion
como un conjunto de elementos discretos yuxtapuestos a lo largo
del enunciado. A esta idea se aiiade que se trata de un modelo de
naturaleza jerarquica, esto es, las secue17ciàs tonales se organizan
jerarquicamente en tres tipos de unidades:

a) Unidad erttonativa (DE): unidad comprendida entre dos


pausas.
66 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

b) Unidad tonal (UT): agrupacion de una sflaba tonica y las


atonas que hay a su alrededor.
c) Unidad ritmica: unidad intermedia entre UE y UT; contiene
un unico acento léxico y una o mas UT.

En cualquier caso, no estamos ante un modelo pIenamente


desarrollado capaz de establecer generalizaciones definitivas
sobre la realidad prosodica de las lenguas; faltan todavia estudios
prosodicos exhaustivos que permitan la extraccion de patrones
fonologicos oportunos y la formulacion de principios metodolo-
gicos generales. Presenta, asimismo, limitaciones en el Nivel fono-
logico superficial para emisiones superiores en extension al enun-
ciado: no han sido suficientemente estudiados aspectos tan
importantes como el de la declinacion entonativa (tendencia uni-
versaI de la Fo a declinar a lo largo de un enunciado y a lo largo
de diversos enunciados consecutivos), el de los reajustes frecuencia-
les (recuperacion de la curva de F o en una unidad entonativa
sucesiva que comienza en un punto frecuencial mas alto que el
punto final de la unidad precedente) o el papel de las pausas en
dicho reajuste (mayor o menor duracion de las pausas entre dis-
tintas unidades entonativas). Algunas de sus aplicaciones al espa-
ì10l son las de Mora (1996), Alcoba, Le Besnerais y Murillo (1993)
o Alcoba y Murillo (1998).

6.6. Al margen de los modelos anteriores hay que reseì1ar


otras aproximaciones originales en el ambito hispanico, que des-
tacan por su enfoque funciona1. En unos casos la perspectiva es
basicamente de naturaleza fonologica y aspira al establecimiento
de los patrones entonativos relevantes del espaì1ol, como en el
caso de Cantero (2002).
Otros trabajos se inclinan mas hacia la descripcion fonética, lo
que permite el acceso a conjuntos amplios de datos y la propuesta
de afirmaciones demostrables empiricamente; en estos casos inte-
resa principalmente la realidad del comportamiento prosodico
del hablante, es decir, el uso pragmatico que este hace de su capa-
cidad entonativa. Son de destacar en este camino los estudios de
Escandell Vidal (1998), Garda Riveron (1996a, 1996b, 1998,
2002), Monroy Casas (2002) o Hidalgo (1997, 1998b, 2001).

6.6.1. Un problema inherente al estudio entonativo desde la


optica de Cantero (2002) es la naturaleza misma de la entonacion,
MODELOS DE ANALISrS ENTONATNO Y SU REPERCUSrON 67

de acuerdo con el tipo de unidades lingiiisticas sobre las que inci-


de. Efectivamente, el fonema es una unidad fonologica paradig-
matica: si bien no es la unidad minima (son los rasgos distintivos),
no constituye un sintagma de rasgos. Frente al rasgo distintivo y al
fonema, la silaba, la palabra fonica y el grupo fonico son unidades
sintagmaticas. Las unidades sintagmaticas estan nucleadas en tor-
no a una unidad segmental (la silaba en torno a una vocal; la pala-
bra fonica en torno a una vocal tonica, y el grupo fonico en torno
a una vocal tonica con inflexion final). En suma, las unidades foni-
cas sintagmaticas no son unidades fonologicas inventaliables por-
que no estan constituidas por selies determinadas de fonemas, se
crean y existen solo en la enunciacion concreta: no tienen ni un
significado ni un significante definidos. ~Como asumir ante estas
premisas el estudio fonologico de la entonacion?
Pues bien, como hablantes y como oyentes de un idioma
determinado, no consideramos iguales todos los fenomenos ento-
nativos y sabemos discriminar entre lo que es linguisticamente
relevante y lo que no; luego puede entenderse que la entonacion
sea un signo linguistico propio, una serie de significantes unidos
sistematicamente a unos contenidos determinados. Para Cantero,
pues, el significante entonativo es el contorno entonativo, la melo-
dia contenida en un grupo fonico.
Ahora bien, el contorno entonativo no es un mero sintagma
de los esquemas tonales de las palabras que lo componen, sino
que constituye una unidad diferente, con unos margenes de dis-
persion tales que permiten variaciones melodicas linguisticamen-
te no relevantes, y con un significado fonologico determinado y
constante que hemos de determinar.
Es necesario, pues, identificar los distintos niveles de significa-
cion linguistica y, a partir de ellos, precisar el nivel de significa-
cion entonativa. Pues bien, los niveles centrales de significacion
son: el significado de la palabra (concepto léxico), el significado de la
frase (concepto complejo) y el significado del morfema (concepto
gramatical). Existen asimismo niveles de significacion de mayor
complejidad, como el significado discursivo (el tema del texto o
contenido textual) yel contenido pragnuitico. A estos niveles de sig-
nificado se suma, pues, el significado fonol6gico, que consiste en las
relaciones de oposicion que se establecen entre las unidades
fonologicas, y se define paradigmaticamente.
De lo dicho hasta aqui hay que retener una idea fundamental:
las unidades fonologicas (y por tanto la entonacion) no tienen
68 ASPECTOS DE LA ENTONACrON ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

contenido conceptual propio. El tipo de significado que pueda


aportar la entonacion linguistica por si misma debe ceiiirse, pues,
a un niveI de significaci6n fonol6gica, de caracter no conceptuaI.
Siin embargo, tradicionalmente la entonacion ha sido relaciona-
da con el nivel oracional, como rasgo formaI externo. Asi, p.e.
hemos visto que Navarro Tomas establecfa una tipologia de ento-
naciones basada en los distintos tipos de oraciones segun su
modalidad. En esta tipologia, y en generaI en la de otros autores
del ambito hispanico, los niveles de significacion no estan discri-
minados; unas veces se siguen criterios semanticos (intensificativa,
calificativa, descriptiva, valorativa, ponderativa, restrictiva, aseve-
rativa, hipotética, etc.), otras veces forrnales (completa, incomple-
ta, interior, distributiva directa, distributiva inversa, alternaiva,
etc.) y otras pragmaticos (insinuativa, recomendacion, exhorta-
cion, invitacion, ruego, suplica, peticion, etc.).
AllOra bien, el significado dependiente del contexto no pue-
de ser el propio de una entonacion linguistica, ya que no permi-
te determinar un signo linguistico propio. La descripcion prag-
matica de los usos entonativos no seria, pues, suficiente por si
misma, sino que exigiria una determinacion previa de signos
linguisticos entonativos como unidades linguisticas relevantes:
el -emico modo de salvaguardar la existencia de un nivel de fun-
cionamiento linguistico independiente de la entonacion es
reconocer su caracter fonologico y el caracter fonologico de su
significado.
Pues bien, para Cantero el caracter fonologico de las formas
entonativas se aprecia en el contorno entonativo, unidad formaI
contenida en el grupo fonico y definida unicamente por rasgos
fonicos formales; no hay ninglin condicionante léxico-gramatical,
discursivo o pragmatico que determine su constitucion. En defi-
nitiva, cada significante entonativo lo es de un signo cuyo signifi-
cado es la relacion (paradigmatica) que mantiene con los demas
significantes del mismo niveI. El significado de la entonacion con-
siste en la aliedad entre unidades entonativas. Todos los casos con
diferentes significados contextuales suscitados por determinados
patrones entonativos, obedecen, pues, a un cambio de entona-
cion, pero dicho significado no es propio de la entonacion sino
del niveI de significacion en que se encuentre la unidad diferen-
ciada entonativamente: palabra o enunciado.
Asi pues, los contornos entonativos fonologicamente significa-
tivos (tonemas), son signos linguisticos cuyos significantes son sus
MODELOS DE ANAusrs ENTONATNO Y SU REPERGUSrON 69

variantes mel6dicas tipicas (alocontornos) descritas mediante ras-


gos fonéticos, y cuyo signijicado sera la c1asificaci6n misma por ras-
gos fono16gicos (la aliedad). Cantero (2002) distingue asi tres ras-
gos fono16gicos para caracterizar los distintos tonemas del
castellano: / ±interrogaci6n/, / ±énfasis/ y / ±suspensi6n/:

/ ±rNTERROGACroN/
El final ascendente del enunciado constituye una entonaci6n
marcada, frente al final descendente, entonaci6n no marcada. Esto
permite diferenciar la entonaci6n no marcada /-interrogativa/
de un enunciado dec1arativo, de la marcada / +interrogativa/ de
un enunciado interrogativo.
No debe entenderse / +interrogaci6n/ como entonaci6n de
pregunta, ya que elIo corresponde mas bien a los niveles semanti-
co y pragmatico, pero no al nivel fono16gico. Asi, un contorno
/+interrogativo/ puede servir para enunciados no interrogativos,
como los de amenaza, cortesia, etc.

/±ÉNFAsrs/
Se refiere al caracter marcado del contorno, frente a los con-
tornos tipicos / +interrogativo/ y / -interrogativo/. Es l'elevante el
énfasis en si, y no el tipo de énfasis. La inflexi6n final no es la uni-
ca caracteristica fonética l'elevante para marcar el énfasis, sino
toda la estructura me16dica del contorno, asociada a la estructura
acentual. En definitiva, el contorno /+enfatico/ puede alterar
sensiblemente el modelo generaI de los contornos / +interrogati-
voi y l-interrogativ%~~

/ ±SusPENsroN/
Cuando no acabamos una frase y la interrumpimos estamos
produciendo el rasgo fono16gico / +suspensi6n/. Asi, p.e. en el
dialogo el rasgo / -suspensi6n/ sirve para marcar la finalizaci6n
del contorno y por tanto de la emisi6n, mientras que el rasgo
/ +suspensi6n/ indica que aun no se concede el turno al interlo-
cutor. Inicialmente, cualquier contorno /±interrogativo/ y
/±enfatico/ que esté interrumpido es un contorno /+suspendi-
do/. Ahora bien, existen en posici6n final contornos / +suspendi-
dosi caracteristicos de cada tipo de contorno: /±interrogativo/ y
/±enfatico/.

Los rasgos fono16gicos mencionados admiten ademas combi-


70 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

naciones entre sI. El rasgo I ±énfasisl opera sobre los contornos


I±interrogativol dando lugar a cuatro tipos de contornos:

l +interrogativo l l +enfatico l
l +interrogativo l l -enfatico l
l -interrogativo l l +enfatico l
l -interrogativo l l -enfatico l

Sobre estos cuatro contornos opera a su vez el rasgo de I±sus-


pensioni, lo que origina otros tipos que podemos expresar fono-
logicamente por sus rasgos pertinentes:

I+interrogativol I+enfaticol I+sllspendido/: i~"'!?


I+interrogativol l-enfatico I I-sllspendido/: i~ ?!
I+interrogativol I+enfaticol I+sllspendido/: ~ ... ?
l +interrogativo l l -enfatico l l -sllspendido I: ~ ?
I-interrogativol l +enfaticol l +sllspendido/: i···!
I-interrogativol l-enfatico I I-sllspendido/: i !
l-interrogativo I I+enfaticol I+sllspendido/: ...
I-interrogativol I-enfaticol I-sllspendido/: .

6.6.2. Otras descripciones manifiestan interés por las caracte-


risticas fonéticas del componente prosodico y atienden a realiza-
ciones orales reales. No se trata de estudios referenciados en el
analisis de oraciones «de laboratorio» fuera de contexto, sino de
descripciones entonativas interesadas en la delimitacion de las
funciones entonativas de facto. Algunos de estos trabajos plantean
una metodologia aplicable al estudio generalizado de las funcio-
nes pragmaticas de la entonacion (es el caso de Garda Riveron, a
partir del espaùol hablado en Cuba o Monroy Casas para el espa-
ùol hablado en Murcia), otros proponen un marco pragmatico
que acoge la supuesta diversidad funcional de la entonacion
(aportaciones de Hidalgo Navarro) y otros, como Escandell
Vidal, describen funcional y formalmente un tipo espedfico de
estructuras entonativas (en su caso, las interrogativas). Revisemos
a continuacion tales propuestas.
Diversos trabajos han tratado de profundizar en el estudio de las
caracteristicas prosodicas de la conversacion, partiendo de una
vision diversificada de sus funciones. Al respecto, Hidalgo (1997),
(l998b) Y (2001) introduce una serie de variantes entonativas con-
dicionadas por el contexto de uso, pragmaticas, en consecuencia.
MODELOS DE ANALISIS ENTONATlVO Y SU REPERCUsrON 71

En primer término, la funcion Modal Primaria se manifiesta en


registros formales (lectura de textos escritos, discursos o confe-
rencias, y en generaI cualquier manifestacion orai donde la rela-
cion entre ei habiante y ei oyente sea de caracter formaI). Este
comportamiento tonaI, que hemos venido estudiando sobre todo
a partir de la parte finai del contorno (tonema), configura vaIo-
res recurrentes en la inflexion melodica. Operativamente, distin-
guimos tres niveles tonales demarcativos, representativos de otros
tantos tipos de valores modaIes:

a) Nivel 1: NiveI tonaI finai propio de enunciados aseverativos.


Constituye un niveI tonaI bajo, generalmente inferior al rango
tonaI (esto es, al promedio entonativo) del habiante.
b) Nivel +1: NiveI tonaI finai propio de enunciados interrogativos
absolutos. Constituye un niveI tonaI alto, inmediatamente por
encima del rango tonaI del habiante.
c) Nivel-l: NiveI tonaI finai propio de enunciados interrogativos
parciales y pronorninales, e imperativos. Constituye un niveI tonaI
bajo de grado inferior al caracteristico de Ios enunciados asevera-
tivos.

Frente a estos esquemas, en la conversacion diaria son muy


frecuentes Ios patrones entonativos desviantes: la expresividad y
la subjetividad de Ios interlocutores actuan Iibremente aflorando
entonces la funcion Modal Secundaria, causante de modificaciones
en Ios patrones entonativos neutros. En realidad, ei factor desen-
cadenante de tales usos «pragmaticos» es la confluencia de dife-
rentes funciones entonativas en un mismo contexto; habiamos
por elIo de «interferencias funcionaIes» que permiten la actuaIi-
zacion de la junci6n pragmatica o desambiguadora de la entonacion.
Hemos diferenciado aSI diversos valores (Hidalgo, 1998b y 2001):

ENUNCIADOS ASEVERATIVOS (l)

a) Enunciados aseverativos completos delimitados por tonema descen-


dente de Nivel+l
Recurso al empIeo de elementos expresivos: deslizamiento de la
entonaci6n final hacia el Nivel +1 y, en consecuencia, una entonaci6n
elevada, por encima del rango tonaI, al final del enunciado aseverativo.
72 ASPECTOS DE Li\ ENTONACION ESPANOLr\; VIE.JOS Y NUEVOS ENFOQUES

Interferenda de la funci6n demarcativa y la funcion expresiva:


Énjasis (Mirmaci6n Enfatica, Énfasis con valor de ironia, Énfasis
expresivo, Negaci6n enfatica, Reforzamiento de una afirmaci6n ante-
rior, Refuerzo enfatico, Refutaci6n enfatica), Exclamacion (Desagra-
do, Apoyo de una afirmaci6n anterior, Intenci6n humorlstica), Final
Interpersonal, Valor ImjJerativo (Mandato enfatico, Mandato de insisten-
cia), lvIantenimiento del turno de habla.

Interferenda de la Funcion Demarcativa y la funcion Praglmitica:


Refuerzo del YO, Sentido exjJresivo-hummistico.

b) Enunciados aseverativos completos delimitados por tonema descen-


dente de Nivel-l
Valores extremos bajos en la entonaci6n final (Nivei-l), debidos
a interferencias funcionales entre los componentes pros6dicos.

Interferencia de la Funcion Demarcativa y la Funcion Expresiva:


Exclamacion

Interferencia de la Funcion Demarcativa y la Funcion Pragmatica:


Mandato atenuado, Contradiccion atenuada de un enunciado anterioT.

c) Enunciados aseverativos completos delimitados por tonema no des-


cendente

d) Construcciones suspendidas y sincojJadas

e) Enunciados aseverativos discontinuos

ENUNCIADOS INTERROGATIVOS (2)

a) Enunciadosinterrogativos absolutos

NIVEL-l

Interferencia de la Funcion Demarcativa y de la Funcion Pragma-


tica: A tenuacion-cortesia.

Interferencia de la Funcion Demarcativa y de la Funcion Fatica:


Interrogacion que continua o comjJleta un enunciado anteTioT.
rvrODELOS DE ANÀUSIS ENTONATIVO Y SU REPERCUSION 73

NIVEL++1
Interferel1cÌa de la FuncÌon Demarcativa y la FuncÌol1 Expresiva:
fnterrogaci6n enfatica, Interrogaci6n adrnimtiva.

b) Enunciados lnterrogativos Parciales (NlVEL +1 Y ++1)

Il1terferel1cÌa de la FuncÌol1 Demarcativa y la FUl1cÌon Expresiva:


Interrogaci6n de extmiìeza, Interrogaci6n con rnatiz hurnoristico-ir6nico, Inte-
rrogaci6n exclarnativa.

InterferencÌa de la FuncÌol1 Demarcativa y de la FUl1ciol1 Interacti-


va: Interrogaci6n exclamativa demarcativa de cambio de t6pico, Interrogaci6n
coincidente con la lucha por el turno.

c) Contornos entonativos asociados a una intenci6n pragmcitica especifi-


ca: Interrogaci6n absoluta con tonema descendente (Interrogativa como
solicitud de confirmacion, Interrogativa de asombro-estupor-sorpre-
sa), Interrogaci6n parcial con tonema ascendente (Interrogacion de extra-
iieza-incredulidad, Pregunta-eco, Peticion implicita de respuesta
inmediata), Interrogaci6n disyuntiva expresiva (Interrogacion disyuntiva
truncada, Interrogacion disyuntiva eliptica), Interrogaci6n ret6rica, Ana-
coluto supmsegmental.

Desde otra perspectiva, las aportaciones de Garda Riveron al


estudio de la entonacion espal10la exponen con detalle los tipos
fundamentales de patrones entonativos (entonemas) del espal10l
cubano de La Habana, introduciendo una perspectiva innovadora,
ya que se considera prioritario el papel comunicativo de la entona-
cion (y se evita asi el habla «de laboratOlio»). La autora, pues, pro-
pone un sistema de entonemas y variantes de entonemas (hasta 18)
que desarrollan los diversos valores comunicativos de acuerdo con
las diferencias modales, afectivas, sociales, geogrificas o estilisticas
(Garda Riveron, 1996a, 1996b, 1998 Y 2002). Tales entonemas se
oponen entre si de acuerdo con una serie de rasgos distintivos basa-
dos en indicadores tales como la forma del contorno entonativo, la
figura del movimiento melodico en el centro de entonacion y en el
segmento postonico, el nùmero de cumbres (picos) tonales, el tiem-
po vocalico relativo y el tiempo vodJico maximo, la intensidad
maxima, la velocidad del tono fundamental, el registro o nivel del
tono en posiciones significativas (niveI inicial, nivel final, nivel de F()
mmma y nivel de F() minima) y la curva melodica en su conjunto.
74 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

Veamos algunos ejemplos de esos entonemas y de sus variantes


pragmaticas:

1. ENTONEMAS
a) Entonema 1 (El)
Enunciacion neutral vs. Interrogacion neutral. Se halla en las
respuestas y en los segmentos de conclusion. Se observa aquf un
ascenso graduaI del tono a partir de la primera sflaba acentuada
hasta +3/+4 semitonos, a continuacion se produce un moderado
y progresivo descenso e inflexion final descendente. La direccion
negativa del movimiento final se incrementa a partir de la ultima
sflaba tonica hasta la ultima atona (-4/-7 semitonos).
b) Entonema 2 (E2)
Enunciacion neutral vs. Interrogacion neutral, con un grado
de desconocimiento alto, donde son igualmente aceptables todos
los elementos desconocidos: aparece un pronombre o un adver-
bio interrogativo. Si hay un segmento atono anterior a la palabra
interrogativa, la Fo de la primera sflaba de este entonema se man-
tiene en un mismo nivel, comenzando a ascender a partir de la
palabra interrogativa; seguidamente se mantiene el ascenso
(+6/+10 semitonos) hasta la penultima sflaba no acentuada,
momento a partir del cual se precipita en descenso la curva hasta
la ultima sflaba tonica, donde vuelve a ascender (pudiendo alcan-
zar +9 semitonos).

II. VARIANTES DE ENTONEiVV\S


Variante A de El (VE-la)
Enunciado de advertencia que se produce en oposiciones del
tipo Enunciacion neutral vs. Enunciacion de advertencia. La Fo
desciende al principio de la curva y en el cuerpo hasta -2/-6 semi-
tonos. Este descenso debe interpretarse de acuerdo con la carga
comunicativo-funcional del contorno:

(41)
A: Yvamos a ver si le estls dando el pechol Yo te voy a demostrar lo
que el niiio va a aumentar

B: Sin en ga ùar mel Vamos a darle el pecho nada mas


MODELOS DE ANAusrs ENTONATIVO Y SU REPERCUSrON 75

Variante B de El (VE-l b)
La enunciacion adquiere con ella un matiz de evidencia o
aclaracion. Arranca de la oposicion Enunciacion neutral vs.
Enunciacion de evidencia:

(42)
A: Me dieron esa pequeùa ventajal que me enseùaron un poquito de
idiomal de vocabulario para tratar a esos turistas
B: ~Qué idioma te enseùaron?

-_/~
A: El in ter na cio nal I el in glés

El tono de la ultima vocal acentuada se mantiene aquf, produ-


ciéndose a continuacion un ascenso brusco de hasta +3/+4 semi-
tonos, siendo horizontalla zona pretonematica.

Variante C de El (VE-le)
Peticion cargada de un fuerte sentimiento de ruego. Esta
variante esta marcada sociolingiifsticamente, ya que se da con
mas frecuencia entre las mujeres (incluso a veces la utilizan algu-
nos hombres afeminados). En el segmento pretonico la Fo experi-
menta un ascenso que puede oscilar entre +2 y +13 semitonos; se
produce después un descenso sobre la ultima sflaba tonica del
primer grupo fonico, manteniéndose ese movimiento en el voca-
tivo hasta -2/-7 semitonos. En el vocativo la F o se mantiene y
asciende de manera brusca en la ultima sflaba del enunciado:

(43)
A: Tengo miedo
B: Noi si no es a ti I es a Rafa

c:
~Tienes Jìebre? (con gesto negativo) I ~y a qué tU le tienes miedo I Lazarito?

Variante A de E2 (VE-2a)
Contextos interrogativos con matiz categorico o enfatico, y
movimiento entonativo con final descendente (elevacion progre-
siva de la Fo seguida de un descenso inmediatamente posterior):
76 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

(44)
A: Mira / yo siempre he pensado que él es un miserable/

A: (cont.) ~ Y qué pa sa?

Por su parte, el estudio de Monroy Casas (2002) representa


una interesante aportaci6n a la especificaci6n de las funciones de
la entonaci6n, si bien su analisis se realiza recurriendo casi exc1u-
sivamente al enfoque auditivo. En todo caso, sin entrar a valorar
la bondad o no del modelo, lo que nos parece importante es la
especificaci6n de numerosas funciones entonativas, c1asificadas
de acuel'do con la funci6n linguIstica prevalente en cada caso.
De los textos analizados por este autor se pueden extraer dos
conc1usiones: una, de caracter generaI, se refiere a la complejidad
del hecho entonativo, que hace que el predominio de una determi-
nada funci6n no anule la presencia de otras. En este sentido, una
emisi6n aparentemente referencial puede il' tei1ida de una ento-
naci6n propia de valor expresivo, o una fatica puede tener un
alto componente expresivo, real o fingido (la misma causa, la
existencia de interferencias funcionales se observa en Hidalgo,
1998b). La segunda de las conc1usiones trata de exponer con
detalle las distintas Junciones analizadas:

- las muestras atribuidas a la funci6n referencial se caracterizan por


un predominio de nuc1eos descendentes bajos y, sobre todo, suspen-
sivos.
- la Junci6n actitudinal, presenta una gama entonativa mas
amplia que la funci6n referencial, puesto que inc1uye tonos alto-
bajos (cadencia) aSI como medio-bajos (semicadencia) yalgun
tono compuesto (ascendente+descendente). No hay presencia de
nuc1eos ascendente-descendentes (inflexi6n circunfleja), excepto
en los saludos, que pueden tomarse también como ejemplo de
funci6n actitudinal.
- la Junci6n conativa se caracteriza por un quiebro tonaI des-
cendente bajo y suspensivo, excepto en el caso de orden tajante
donde aparece el tono descendente alto.
-la Junci6n inquisitiva se caracteriza, en cambio, por el recurso
al tono bajo suspensivo, en alternancia con el tono descendente
MODELOS DE ANÀLISIS ENTONATIVO Y SU REPERCUSION 77

medio como especfficos de la modalidad indagativa. El uso de


tonos suspensivos medios o bajos aparece como una caracterlstica
de la modalidad conativa.
- las muestras correspondientes a la funci6n fatica revelan, en
fin, una tendencia al empleo de tonos ascendente-descendentes
para el saludo con implicaci6n afectiva, lo que contrasta con el
uso de los tonos bajos descendentes y los tonos suspensivos pro-
pios de las despedidas.

En términos generales, pues, Monroy observa que el mur-


ciano presenta, entonativamente hablando, una franja tonaI
estrecha (con escasas concesiones a la modulaci6n mel6dica
del enunciado, a diferencia de otros dialectos peninsulares) y
un rango tonaI medio donde los tonos nucleares mas usados
son los tonos medios, siendo el suspensivo el tono basico del
sistema.
El trabajo de Escandell (1998), en fin, constituye una propues-
ta pIenamente pragmatica para explicar el funcionamiento de la
entonaci6n en el lenguaje. Como dice la autora (p. 1944): "la
entonaci6n sirve (... ) no solo para definir una modalidad grama-
tical frente a otra, sino también para orientar de manera decisiva
la interpretaci6n de los enunciados».
Efectivamente, en este estudio se demuestra que la entona-
ci6n es una mas entre las marcas formales que restringen la inter-
pretaci6n de un enunciado dado, equiparable en este sentido a
otras marcas como las léxicas, las sint<icticas, etc. Todas ellas per-
miten contextualizar los enunciados, orientando sus posibles
interpretaciones y, sobre todo, l1aciendo visible la intenci6n
comunicativa del emisor. Aplicando esta idea, Escandell propone
una c1asificaci6n para las expresiones interrogativas en espaùol
que pasa por las siguientes distinciones:

I. Interrogativas neutras
No conllevan ningun marcador formaI especial que determine su
interpretaci6n. Se distinguen aquf:
Preguntas
Petici6n de informaci6n
Interrogaci6n epistémica (conlleva necesaliamente una inter-
pretaci6n vinculada al contexto de uso): preguntas reales,
preguntas de examen, interrogaciones problematicas, inte-
rrogaciones deliberativas
78 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPAt'\JOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

Peticiones y ofrecimientos
Interrogativas directivas
Ofrecimientos
Peticion de instruccion/permiso
Preguntas encabezadas con «~Por qué ... ?»: Causales, Pregun-
tas que conllevan una interpretacion de critica, Preguntas
que conllevan una interpretacion de tipo directivo, Suge-
rencias, Interrogacion problematica.

II. Interrogaciones marcadas


Contienen al menos un indicador de orientacion interpretativa,
pudiendo aparecer dos o mas de ellos combinados entre si (ento-
nacion, marcas gramaticales, etc.):
Interrogaciones atribuidas
Repetitivas o interrogaciones de eco: Recapitulativas, Especifi-
cativas, Explicativas, De copia.
Anticipativas: Hipotéticas o exploratorias, Interpretativas,
Exclamativas.
Interrogaciones ret6ricas
Confirmativas
Con términos de polaridad negativa
Con la particula acaso

Debemos concluir este apartado constatando el importante


avance que han experimentado los estudios entonativos en los
liltimos aiios, como demuestra la publicacion de trabajos avanza-
dos de divulgacion teorica entre los que destaca Prieto (2003),
vision panoramica y exhaustiva de los modelos de analisis entona-
tivo desde las primeras contribuciones hasta la actualidad. Este
trabajo, precisamente, y queremos subrayar este hecho, incide en
la necesidad de vincular los estudios fonologicos y los trabajos
fonéticos sobre la entonacion o la prosodia en generaI.
En tal sentido, como seiialan en su importante articulo Gil y
Llisterri (2003), en los liltimos aiios se ha ido progresando hacia
enfoques novedosos, particularmente en lo que ataiie a la aplica-
cion de nuevos modelos teoricos; Alcoba y Murillo (1998) se
basan asi en el mode lo de Aix-en-Provence y Garrido (1996),
(2001) Y (2003) aplica al espaiiol, con éxito, las aportaciones del
modelo IPO.
Persisten, no obstante, antiguos problemas como el de la deli-
mitacion de las unidades entonativas, que por lo generaI se han
MODELOS DE ANÀLrsrs ENTONATIVO Y SU REPERCUSrON 79

seguido estudiando desde perspectivas mas «tradicionales» como


las basadas en el modelo AC o el modelo AN, como ocurre en el
caso de Cantero (2002) o Martfnez Celdran (2003). Las nuevas
metodologfas, sin embargo, han llevado a plantear nuevos hori-
zontes en la investigacion prosodica; por ejemplo, en lo que res-
pecta a las relaciones entre prosodia y discurso son destacables las
aportaciones de Garrido y otros (1993) sobre la supmdeclinaci6n,
recurso capaz de explicar la disposicion jerarquica de las unida-
des entonativas, que quedan agrupadas en consecuencia en el
parmfo oml (pamtono, en la terminologfa propuesta por Hidalgo,
1997) .
El estudio de la entonacion, pues, como indican Gil y Llisterri
(2003) «parece ejercer una atraccion sobre los fonologos y/ o
fonetistas muy superior a la que despiertan otros fenomenos foni-
cos tradicionalmente mas estudiados». Ya elIo ha contribuido, sin
duda, su notable grado de aplicabilidad a otras disciplinas, tanto
lingufsticas como extralingufsticas.
7. Y DESPUÉS DE LA ENTONACrON ~QUÉ?

No quisiera acabar sin dejarme llevar por cierto pragmatismo inte-


lectual: ~para qué sirve el estudio y desClipcion de la entonacion?
~cu31es son sus aplicaciones?
En este sentido, el estudio de la entonacion aventaja, a mi
entender, al de otras disciplinas linguisticas. Y es que la entona-
cion, como veremos de inmediato, proyecta sus sombras (y sus
luces) sobre numerosas areas, que van desde la linguistica teorica
hasta la aplicacion docente, pasando por campos diversos que
nos llevan incluso hasta la investigacion tecnologica avanzada.
Veamos brevemente alguna de esas extensiones.

7.1. LA INTERFAZ ENTONACION Y SINTAXIS

En los ultimos aiios no han escaseado las publicaciones que tra-


tan de estudiar las relaciones estrechas entre la entonacion y estruc-
tura sintactica. Destacan trabajos de indole expelimental como el
de Garda Lecumberri (1997), donde se establecen las bases de la
segmentacion informativa en espaiiol e inglés, o el de De la Mota
(1995), destacable por su notable componente empirico y por el
aporte de conclusiones importantes en torno a las relaciones entre
la prosodia y la presentacion de informacion lingiiistica. Otros tra-
bajos interesados en esta interfaz son mas concretos y tratan de fun-
damentar las caracteristicas espedficas de construcciones sintacticas
puntuales, tales como la oraci6n compuesta, las oraciones interrogativas,
las coordinadas, las condicionales, etc. (para una detallada bibliografia
sobre estos estudios véase Gil y Llisteni, 2003).

7.2. LA INTERFAZ ENTONACION Y DISCURSO

También las relaciones entre entonacion y discurso oral, sobre


la base del enfoque pragmatico, han venido ocupando el interés
Y DESPUÉS DE U\ ENTONACrON 2QUÉ? 81

de los investigadores. De ello se han beneficiado areas especificas,


como la de los marcadores discursivos. Sobre estos elementos, y
cada vez con mayor frecuencia, se vienen dando aportaciones que
apuntan a la especializaci6n funcional de tales unidades de acuer-
do con su realizaci6n pros6dica particular (Briz e Hidalgo, 1998;
Dorta y Domfnguez, 2003; Romera y Elordieta, 2002). Deben
mencionarse aquf las aportaciones de Hidalgo (1997) fundadas,
precisamente, en el criterio pros6dico como punto de referencia
para la estructuraci6n de la conversaci6n coloquial en unidades
organizadas jerarquicamente; sobre ello es obligado recordar la
distinci6n de unidades conversacionales propuesta por el Grupo
Val.Es.Co. (Briz y otros, 2003).

7.3. LA ENTONAcrON Y su ENSENANZA. Su IMPORTANCIA EN LA VIsrON


DEL ESPANOL COMO LENGUA EXTRANJERA

La importancia del fen6meno entonativo justifica sobrada-


mente, segun entendemos, la necesidad de desarrollar técnicas
adecuadas para su didactica en el terreno de las lenguas extranje-
raso La lengua que ahora nos preocupa, el espaiiol, la segunda
mas hablada del mundo, y la vitalidad econ6mica asociada a la
actividad docente, justifican el desarrollo de investigaciones que
tengan como foco de interés el estudio de la entonaci6n espaiio-
la, comenzando por su modalidad estandar, pero desarrollando
también en lo posible técnicas para la enseiianza de sus varieda-
des diat6picas, diastraticas y diafasicas. Este terreno, sin embargo,
esta practicamente sediento de estudios (podrfamos destacar, en
cualquier caso, algunos trabajos como los de Vazquez L6pez,
2002; Carb6 y otros, 2003; o Llisterri, 2003).

7.4. ArLICAcroNEs DEL ESTUDIO ENTONATIVO A LAS TECNOLOGlAS


DE HABLA

J. Llisterri viene desempeiiando desde hace algunos aiios una


tarea sumamente importante en el desarrollo de las relaciones
entre la fonética como disciplina instrumental y otras disciplinas
practicas, ya sean de caracter tecno16gico, médico o terapéutico.
Uno de los terrenos en que el desarrollo del estudio pros6di-
co puede ser mas necesario en el estado actual de las investigacio-
82 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

nes es, precisamente, el de los sistemas de conversi6n de texto en


habla, lo que, vulgarizando mucho la cuesti6n, supone la posibili-
dad de que una maquina (un ordenador, un robot, etc.) interac-
tue linguisticamente con un ser humano. Todo esto, que podria
parecer asunto futurista o de ciencia-ficci6n es algo de lo que
continuamente participamos en nuestra vida cotidiana. Un caso
especffico es el de los servicios telef6nicos, gran parte de los cua-
les estan ya automatizados y asistidos por sistemas informaticos
inteligentes capaces de decodificar la seiial acustica del cliente
(que pide o pregunta algo ); el sistema reconvierte la seiial acusti-
ca en informaci6n analizable, interpretable y comprensible para,
finalmente, dar una respuesta a dicho cliente.
Pues bien, y sin ahondar en exceso en la cuesti6n, uno de los
elementos clave de la informaci6n acustica que recibe la maquina
es el componente pros6dico, lo que comporta necesariamente la
10calizaci6n de las pausas, la asignaci6n de acento y la determina-
ci6n de las unidades mel6dicas. Y no solo esto: es conveniente
que la voz sintetizada de la maquina resulte lo mas «humana»
posible si se pretende rendir a satisfacci6n ante el cliente. Y la
prosodia es, obviamente, uno de los factores que mas positiva-
mente puede contribuir a ese «rendimiento satisfactorio».
La investigaci6n de todos estos procesos se halla en marcha.
Hay avances importantes que, por ejemplo, permiten mejoras en
los sistemas de conversi6n de texto en habla, mejoras en la asig-
naci6n de pausas, en el fraseo y en la prosodia, e incluso algunos
investigadores aspiran a incorporar las emociones en la voz (y
hasta en el comportamiento) de los robots.
Es necesario, en cualquier caso, establecer algun tipo de pro-
tocolo generaI capaz de agrupar los rasgos pros6dicos verdadera-
mente «rentables» que permita su estilizaci6n, hasta el punto de
que alcancen el grado de abstracci6n necesario para una aplica-
ci6n global. El conocimiento preciso de los mecanismos pros6di-
cos resulta, en consecuencia, fundamental, porque mediante
estos el hablante (maquina o Immano) indica al oyente (maquina
o humano): cual es la informaci6n mas relevante del enunciado,
qué momentos requieren mayor grado de atenci6n, qué partes
del discurso no son importantes, cuando se introduce un cambio
de t6pico, el final del turno de habla, la renuncia al turno de
habIa, etc.
Muchas son, pues, Ias informaciones pros6dicas relevantes en
la comunicaci6n hombre-maquina (y a la inversa), de modo que
YDESPUÉS DE LA ENTONACrON 2QUÉ? 83

si el modulo prosodico es bueno el sistema de reconocimiento de


habla y conversion texto-voz sera también adecuado. En este caso,
un modulo prosodico capaz de reconocer grupos de entonacion
y de asignarles papel estructural en el discurso, es decir, capaz de
reconocer la relacion informativa, semantica y pragmatica entre
dichos grupos de entonacion en orden a constituir enunciados (o
actos, en términos de Briz y otros, 2003), seria el mas idoneo.
8. CONCLUSIONES

Y hasta aquI hemos llegado. Con estas 1fneas, en fin, hemos pre-
tendido tan solo insistir en la importancia de la entonaci6n como
recurso lingUIstico, y en la necesidad de profundizar en su descrip-
ci6n, no solo para conocer mejor el sistema lingUIstico y comunica-
tivo, sino también para refiexionar sobre sus multiples aplicaciones.
Los estudios entonativos actuales, por lo demas, demuestran
un notable interés por dar a sus descripciones caracter aplicado,
pero debemos reconocer que, pese a todo, la dispersi6n sigue
siendo la nota predominante. Esto explica, por ejemplo, que
todavfa no se hayan superado descripciones «antiguas», como las
de Navarro Tomas (1944) o Quilis (1980-81) sobre el sistema
entonativo del espaùol; ello, en cualquier caso, no deberfa ser un
impedimento, sino mas bien al contrario, una motivaci6n aùadi-
da, para proseguir en la investigaci6n del hecho pros6dico.
Hemos comprobado la riqueza de contenidos y <imbitos de estu-
dio abarcados por la entonaci6n; indudablemente su diversidad fun-
cional, y por tanto su complejidad intrinseca, obliga a una diversidad
paralela en los enfoques de su estudio, unos decididamente inducti-
vos, que reconocen en los principios fonéticos sus bases metodo16gi-
cas; y otros de caracter deductivo. Sin embargo, las nuevas aproxima-
ciones a la descripci6n pragmatica de la entonaci6n (que debemos
necesariamente asumir) imponen la exigencia de basar cualquier
afirmaci6n en datos empIricos: es imprescindible valerse de un cor-
pus extenso de datos orales, lo que, por supuesto, exige una ingente
labor de campo. Muy probablemente esa fase de corpus habra de
hacerse en equipo y no individualmente; también esta necesidad
deberfa suponer, en nuestra opini6n, un impulso decidido para futu-
ras investigaciones lingUIsticas especializadas en la entonaci6n espa-
ùola, y para la colaboraci6n de estas con otras disciplinas mas técni-
cas o tecno16gicas (informatica, ingenierfa y telecomunicaciones,
logopedia, foniatria, etc.). En este sentido, si la lectura de este traba-
jo consigue siquiera remover de sus asientos a los lectores e inclinar
su interés hacia un tema, confesémoslo, raramente conocido por la
mayorfa, habrfa valido la pena el «pequeùo» esfuerzo de redactarlo.
E]ERCrCros

1. De la curva a la denominaci6n del contorno. Trate de identificar los


siguientes contornos mel6dicos entre los tipos de patrones entonativos habi-
tuales establecidos para el espanol estandar. Justifique su respuesta:

Contorno l

Infiexi6n inicial... Cuerpo me!6dico... Infiexi6n fina!

Infiexi6n inicial... Cuerpo mel6dico... Infiexi6n fina!

Contonlo 2

Infiexi6n inicial Cuerpo mel6dico Infiexi6n final

Contorno 3

Infiexi6n inicial Cuerpo mel6dico Infiexi6n fina!


86 ASPECTOS DE LA ENTONACION ESPANOLA: VIEJOS YNUEVOS ENFOQUES

Contonlo 4

Infiexi6n inicial Cuerpo mel6dico Infiexi6n final

Contorno 5

Infiexi6n inicial Cuerpo me16dico Infiexi6n final

2. Dados los siguientes enunciados, contextualizados tal como se indica


en el paréntesis, indique qué tipo de entonaci6n corresponderfa a cada
situaci6n. Justifique su respuesta y represente esquematicamente el movi-
miento me16dico resultante:

L Es posible que este ano nos visiten tus primos (el hablante manifiesta
serias dudas acerca de la veracidad de lo que esta diciendo; no esta
seguro).
II. ~ Vienes al cine? (el hablante no solicita una respuesta si/no; sencilla-
mente busca la constataci6n en el oyente de algo que da ya por
hecho).
III. ~ Quéfalta me hacen a mi tus excusas? (el hablante, sumamente enfadado,
rechaza enérgicamente las excusas que alguien acaba de ofrecerle).
IV. No me abandones, por el amor de Dios (el hablante pide al oyente, humi-
llandose ante este, que no le deje por nada del mundo).
V. jNo entiendo quién ha sido tan tonto como pam invitarte a la fiesta! (el
hablante se muestra contrariado ante la asistencia a la fiesta de
alguien a quien no deseaba ver en ella).

3. De acuerdo con la propuesta fono16gica de Cantero (2002), asigne a


los tipos entonativos reconocidos en 2. los rasgos distintivos que este autor
considerarla en cada caso.

4. ~A qué forma de variaci6n deberlamos asignar las siguientes realiza-


ciones entonativas? Justifique su respuesta.

- entonaci6n aseverativa de un enunciado articulado en lengua vasca.


- entonaci6n aseverativa de un enunciado articulado por un gallego
que habla espanol como lengua habitual.
EjERCICIOS 87

- J Qué has hecho las tareas del colegio? Pregunta formulada por una madre
catalana con inflexion final en ascenso (anticadencia); la informante
tiene el catalan como lengua materna y habitualmente habla a su hijo
en espanol o en catalan indistintamente.

Soluciones a los ejercicios


1)
Contorno 1: Esta curva es la de una entonacion enunciativa con dos grupos
fonicos; el primer grupo esta delimitado por un tonema ascendente de
anticadencia, el segundo por un tonema descendente de cadencia.
Contorno 2: Se trata de la curva correspondiente a una entonacion interroga-
tiva absoluta, ya que se produce una fuerte subida del tono sobre la pri-
mera si1aba tonica, a partir de la cual se deriva un descenso brusco a lo
largo del cuerpo melodico, hasta la ultima si1aba tonica, a partir de don-
de se manifiesta nuevamente un brusco ascenso de la inflexion final en
anticadencia.
Contorno 3: Nos situamos en este caso ante una entonacion imperativa, sin
apéndice de cortesia, ya que el comienzo se produce a partir de un tono
elevado (mandato con cierta energia). En este caso la palabra realzada
con carga imperativa se halla al comienzo de la expresion, ya que es en
ese punto donde se manifiesta el nivel tonal mas agudo del enunciado.
El descenso final (cadencia) es algo mas marcado que en la entonacion
aseverativa.
Contorno 4: Corresponde a una entonacion enunciativa con un solo grupo
fonico; el tono se eleva a partir de la primera si1aba tonica, manteniendo
ese nivel medio hasta la ultima si1aba tonica de la emision, desde donde
se produce un descenso del tono a un nivel grave (inflexion final de
cadencia)
Contorno 5: El comienzo presenta una elevacion tonaI notable, por encima
de la lfnea enunciativa media, a continuacion se produce un ligero des-
censo melodico en el cuerpo del grupo hasta la ultima sflaba tonica,
punto en el que se produce una elevacion brusca seguida inmediata-
mente de un descenso del tono a un niveI grave que se extiende hasta el
final de la emision. Estamos, por tanto, ante la entonacion interrogativa
pronominal.

2)
1- Puesto que el emisor no muestra seguridad acerca de lo dicho, este
enunciado podria articularse como aseveraci6n insinuativa, con movimiento
descendente en el cuerpo melodico, pero con una breve inflexion final en
ascenso (semianticadencia):

Es jJosible que este aiìo nos visiten tus primos


88 ASPECTOS DE LA ENTONACrON ESPANOLA: VIEJOS Y NUEVOS ENFOQUES

II- En este caso la interrogaci6n se orienta hacia una afirmaci6n; la infle-


xi6n final deberfa mostrar un descenso (cadencia), si bien el cuerpo mel6-
dico deberfa mostrar un promedio de niveI tonaI superior al habitual en la
entonaci6n aseverativa. Se trata de la llamada jJregunta aseverativa:

~ Vie nes al ci ne?

III- Podria tratarse de una pregunta exdarnativa, ya que existe cierta incerti-
dumbre acerca del asunto sobre el que se interroga; sin embargo, es una falsa
pregunta: en realidad, lo que importa al hablante es mostrar su enojo ante la
situaci6n planteada. Predominan, pues, los elementos expresivos sobre los
16gicos. Su contorno amplifica notablemente las proporciones propias de las
expresiones interrogativas a ambos extremos de la lfnea tonaI (agudos y gra-
ves). La inflexi6n mel6dica final desciende ostensiblemente y se marcan con
alto grado de tensi6n articulatoria los sonidos de la emisi6n, originando una
ralentizacion evidente en la evolucion de la curva entonativa:

~ Qllé falla rne hacen a rni tllS excllsas?

IV- El apéndice «por el amor de Dios" aiiade un grado de subordinacion


del hablante hacia el oyente. No se trata simplemente de una peticion (ento-
nacion imperativa), sino que el oyente esta en clara situacion de superiori-
dad sobre el hablante. En consecuencia, este se «humilia". Se trata, pues, de
una suplica: al final de cada grupo (en este caso hay dos) se prolonga la
duracion de la silaba tonica y de la postonica como recurso para marcar la
inferioridad del oyente respecto del oyente. Es posible que la intensidad glo-
baI del enunciado (amplitud) sea también notablemente mas baja que en el
enunciado imperativo habitual:

"""'-----------~----
No rne aban do nes, por el arnor de Dios

v- Se trata de una exclarnaci6n indirecta: no existe incertidumbre acerca


de algo sobre lo que se interroga, sino que se manifiesta un sentimiento de
enojo ante una situacion dada. No es, pues, una interrogativa. Lo que
importa aqui es la expresion de emociones (enfado, contrariedad, etc.). En
funcion del grado del sentimiento expresado, la entonacion exclamativa
puede desarrollar formas de contraste mas o menos marcadas; podria llegar-
EJERcrcros 89

se incluso a la llamada exclamacion «ondulada», apropiada para la expre-


sion de emociones «fuertes»:

i1YO enzzenao qll1en na szao lan LOn LO corno para znvuane a lapesla!

3)
- Aseveracion insinuativa: [/-interrogativo/ / +enfatico/ / +suspen-
sion/]
- Pregun1:<1. aseverativa: [/-interrogativo/ /+enfatico/ /-suspension/
- Pregunta exclamativa: [/+interrogativo/ /+enfatico/ /-suspendido/]
- Suplica: [/-interrogativo/ / +enfatico/ / +suspendido/]
- Exclamacion indirecta: [/-interrogativo/ /+enfatico/ /-suspendido]

4)
a) entonacion aseverativa de un enunciado articulado en lengua vasca:
esta situacion no corresponde a ningun tipo de variacion entonativa del
espaùol; se trata, simplemente de una lengua diferente
b) entonacion aseverativa de un enunciado articulado por un gallego
que habla espaùol como lengua habitual: variacion diatopica.
c) i Qué has hecho las tareas del colegio? En principio, podria entenderse
como un caso de variacion entonativa diatopica; si apreciamos que con la for-
ma melodica ascendente final «<extraùa» en el espaùol estandar con estruc-
turas encabezadas por «qué»), se obtiene un efecto pragmatico-expresivo
sobre el enunciado (por ejemplo, cierto efecto de persuasion de la madre
sobre su hijo) podriamos aceptar también la presenda de un fenomeno atri-
buible a la variacion diafasica (registro coloquial).
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