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UNIVERSIDAD CATÓLICA DE HONDURAS

“Nuestra Señora Reina de la Paz”


Campus San Pedro y San Pablo

DIAGNOSTICO COMUNITARIO

Psicología Preventiva y de la salud publica


Sección: 1901

Catedrática: Lic. Alba Zelaya

Diana Castro
Sihara Cardona
Ana Flores
Leticia Welchez

11 de abril del 2018


Índice
1. Efectos psicosociales de las condiciones de vivienda................................................ 2
2. Marco de referencia de la investigación .......................................................................... 2
2.1 Marco teórico contextual ................................................................................................... 2
2.2 Marco conceptual ........................................................................................................... 6
3. Diseño metodológico del diagnóstico ............................................................................ 29
3.1 Instrumentos y técnicas utilizadas ............................................................................... 29
3.2 Población y muestra ......................................................................................................... 30
3.3 Procesamiento de la información ................................................................................. 30
4. Análisis y discusión de resultados ................................................................................. 31
....................................................................................................................................................... 32
4.1. Diagnóstico de la situación actual............................................................................. 34
4.1.1. Antecedentes.............................................................................................................. 34
4.1.2. Características de la comunidad (Necesidades) .............................................. 34
4.1.3. Otros datos relevantes ............................................................................................ 35
4.1.4. Conclusiones del diagnostico ............................................................................... 35
4.2 Identificación de la intervención ................................................................................... 35
4.2.1 Definición de las intervenciones ............................................................................ 36
4.2.2 Beneficios..................................................................................................................... 43
4.2.3 Costos ........................................................................................................................... 44
Referencias .................................................................................................................................... 45
6. Anexos ........................................................................................................................................ 46

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1. Efectos psicosociales de las condiciones de vivienda

2. Marco de referencia de la investigación


Es importante conocer la manera en que las condiciones de vivienda, incluyendo
los recursos necesarios que esto involucra, afectan el área psicosocial o psicológica
de los individuos. Por lo tanto, se analizan las variables involucradas en este
fenómeno.

2.1 Marco teórico contextual


 La concentración de las tierras
Las inequidades en el acceso a la tierra han sido un problema histórico. La
tendencia ha sido hacia la concentración de la tierra en pocas manos. Los censos
agropecuarios que se han realizado a lo largo del siglo XX han mostrado la
persistencia de esta característica. En Honduras, se han realizado tres censos
agropecuarios. Uno en 1952, otro en 1974 y otro en 1992. Entre el primero y
segundo censo agropecuario, transcurrieron 22 años y entre el segundo y el tercero,
18. (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2011)
En 1974, el 63.9% de las propiedades tenían menos de 5 hectáreas y abarcaban el
9.1% del total de la superficie. En cambio, las propiedades de 50 hectáreas y más,
representaban el 4% del total de propiedades y disponían del 55.5% del total de la
tierra. Para el año de 1992, la concentración de la tierra no cambió sustantivamente.
Sin embargo, hubo una tendencia hacia una mayor fragmentación de las
propiedades menores de cinco hectáreas y una leve reducción en el porcentaje de
las propiedades mayores de 50 hectáreas.
Esta reducción es atribuible al proceso de reforma agraria que comenzó con la Ley
de Reforma Agraria de 1962 y continúo con la Ley de Reforma Agraria del 14 de
enero de 1975. Desde inicios de la década del 60 y finales de la década del 90, se
distribuyeron 485,456.7 hectáreas de tierra a grupos campesinos del sector
reformado (FOSDEH/COCOCH.) La Ley de Modernización y Desarrollo Agrícola del
mes de marzo de 1992 permitió la venta de tierras del sector reformado e hizo que
una parte importante de las mejores tierras del sector reformado, fueran vendidas a

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propietarios privados. Como se dejó consignado, “las zonas donde se efectuaron
las ventas son: Valle del Aguán, Valle de Leán, y el sector de El Progreso-Choloma.
Fueron 56 cooperativas las que vendieron 11,770 hectáreas, o sea el 4% del área
asignada por la Reforma Agraria a nivel nacional” (FOSDEH/COCOCH.) De esta
manera, una parte sustancial de las fértiles tierras que en otro tiempo explotaron las
compañías bananeras norteamericanas, que estuvieron durante décadas en manos
de campesinos del sector reformado, volvieron a la empresa privada.
El proceso de venta de tierras es un asunto complejo. No fue simplemente una
cuestión de aprovechar la oferta de compra de las tierras y la posibilidad de
distribuirse el dinero en iguales partes entre los cooperativistas. Fue también el
resultado de los problemas organizativos que enfrentaron durante años las
cooperativas y empresas asociativas del sector reformado. Esta es una
problemática, ahora de dimensiones históricas, que está pendiente de ser
investigada en profundidad. El empleo de métodos etnográficos ayudaría a dar voz
a los distintos tipos de actores sociales que participaron en estos procesos. A pesar
que todavía no se disponen de datos el Censo Agropecuario que está en proceso
de realización y que permitirá tener datos comparables, es posible acudir a los datos
de la Encuesta Agrícola realizada en 2008 para emitir algunos juicios sobre el grado
de la concentración de la tierra que virtualmente persiste en el país.
Al comparar los datos de 2008 con los de 1992, podemos llegar a las siguientes
conclusiones: a) hay un decremento de 1.2 puntos porcentuales en el número de
explotaciones o propiedades menores de cinco hectáreas y de 3 puntos
porcentuales en la superficie abarcada por ellas, y, b) hay un incremento de 1.1
puntos porcentuales en las explotaciones o propiedades de 50 hectáreas o más y
un incremento de 8.4 puntos porcentuales en la superficie de la tierra abarcadas por
las mismas. Esto evidencia que en el período 1992-2008 se dio un ligero incremento
en la concentración de toda la tierra.
El desafío de la fragmentación de las propiedades menores de 5 hectáreas y la
concentración de grandes porciones de tierra agrícola en pocas manos, persiste.
Esto significa que las condiciones que en el pasado dieron lugar a procesos de
redistribución de tierras, a través de procesos de reforma agraria, se mantienen.

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Situaciones de concentración de la tierra en entornos de aguda pobreza rural como
la existente en Honduras explican por qué, desde el año 2006, la FAO haya puesto
de nuevo en la agenda pública el tema de la reforma agraria (FAO, 2006) y que los
grupos campesinos locales demanden la derogación de la Ley de Modernización y
Desarrollo del Sector Agrícola y la emisión de una nueva ley de reforma agraria.
Todo esto, en un contexto, en que según estimaciones, hay unas 161 mil familias
sin tierra y unas 116 mil familias en parcelas de tierras menores de una hectárea
(COCOCH.)
La reforma agraria ha sido y continua siendo un tema altamente controvertido, sobre
todo en un país como Honduras, que ha experimentado un largo proceso de reforma
agraria que se inició desde la segunda mitad de la década del sesenta del siglo
recién pasado. Este hecho ha dejado impresiones encontradas y conflictivas en el
imaginario de los distintos actores que han participado directa o indirectamente en
el mismo. Por ello, se consultó a la población adulta hondureña sobre este respecto
en la ENPDH 2011.
La principal opción de política pública identificada por la población encuestada para
reducir las brechas de inequidad en la distribución de la tierra, es que el Estado
compre la tierra de los grandes propietarios y se las venda a los campesinos (58.0%).
En segundo lugar, los adultos hondureños están de acuerdo en que los propietarios
vendan la tierra a los campesinos con supervisión del Estado (21.4%). Juntas, estas
dos opciones que se basan en la compraventa de la tierra a los grandes propietarios
con la intermediación del Estado, suman el 79.4% de las respuestas dadas por los
encuestados. Solamente un 12% se pronunció por la expropiación de la tierra y un
6.8% por la ocupación de predios para obligar a los propietarios a vender parte de
sus tierras. El patrón de prioridades en cuanto a las acciones a realizar para lograr
una redistribución de la tierra se mantiene inalterado cuando se desagrega por
ámbito de residencia, sexo, etnicidad, nivel educativo y socio-económico.
Como puede verse, la gran mayoría de los encuestados están de acuerdo en que
para resolver las inequidades en la distribución de la tierra debería ensayarse un
tipo de reforma agraria parecida al modelo auspiciado por el Banco Mundial,
conocido como reforma agraria “asistida por el mercado”. Predomina en la población

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encuestada la visión de que hay que atender el problema de la inequitativa
distribución de la tierra pero evitando los niveles de conflictividad que han
acompañado los procesos de lucha de tierras que en los últimos tiempos se han
visto en la región del Bajo Aguán. En este contexto, iniciativas de compra y
distribución de tierras como PACTA deberían ser objeto de reflexión y análisis para
adaptar a los reclamos de los tiempos.
Para concluir esta sección, se rescatan las ganancias que los adultos hondureños
perciben tendría el país si se redujeran las inequidades en la distribución de la tierra.
A juicio de la población encuestada, las ganancias de la reducción de las
inequidades en la distribución de la tierra, se concentrarían en dos ámbitos
esenciales: a) la reducción de la pobreza (31.5%), y, b) el incremento de la oferta
de alimentos (30.1%). A considerable distancia de estos dos ámbitos que tienen
valores por encima del 30%, se encuentra el incremento en la inversión y el empleo
en el sector agrícola (18%), la disminución de las tensiones y conflictos sociales que
han asolado el agro en los últimos tiempos (8.3%), la reducción de las
desigualdades (7.6%) y el restablecimiento de los vínculos de confianza y
cooperación entre los hondureños y hondureñas entre sí (4.4%).
Hay algunos matices que vale la pena resaltar al desagregar estas opiniones por
nivel educativo y quintil socio-económico. Las personas que tienen educación
superior y pertenecen al quinto quintil socio-económico, tienen una valoración más
positiva, que los que no tienen escolaridad y están ubicados en el primer quintil
socio-económico, en torno a las siguientes ganancias: a) disminución de la tensión
y los conflictos sociales, y, b) reducción de las desigualdades en otros ámbitos y el
logro de una sociedad más justa. Esto significa que las personas de clase media en
sus distintos niveles, que son justamente los que tienen educación superior y se
ubican en el quinto quintil socio-económico, aprecian más un tipo de ganancias que
podrían denominarse post-materialistas, En cambio, la carestía cotidiana y el
escasez de bienes y servicios, que caracterizan a las personas del quintil socio-
económico bajo, inducen a ubicar en primer lugar las ganancias que suplen
necesidades básicas inmediatas.

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2.2 Marco conceptual

 La pobreza multidimensional y su vínculo con la inequidad territorial


De acuerdo con (CONEVAL, 2009), “la pobreza, en su acepción más amplia, está
asociada a condiciones de vida que vulneran la dignidad de las personas, limitan
sus derechos y libertades fundamentales, impiden la satisfacción de sus
necesidades básicas e imposibilitan su plena integración social. Aun cuando existe
una gran variedad de aproximaciones teóricas para identificar qué hace pobre a un
individuo, existe un consenso cada vez más amplio sobre la naturaleza
multidimensional de este concepto, lo cual reconoce que los elementos que toda
persona necesita para decidir de manera libre, informada y con igualdad de
oportunidades sobre sus opciones vitales, no pueden ser reducidos a una sola de
las características o dimensiones de su existencia.”
En Honduras, el indicador de pobreza más conocido y utilizado, tanto por entes
oficiales como por el público en general, es el basado en una única dimensión del
ingreso. Para construir dicho indicador, se define una línea de pobreza que equivale
al mínimo ingreso que permite adquirir una canasta de alimentos, bienes y servicios,
considerados básicos para el bienestar de una persona. Esta línea es luego
comparada con el ingreso per cápita de los hogares para determinar cuáles son
pobres y cuáles no.
Esta tipología de medición de la pobreza, a pesar de ser útil, reconocida y aceptada
mundialmente, tiene sus limitaciones. La principal consiste en que la pobreza, es en
realidad, un fenómeno multidimensional que no puede ser entendido, única y
exclusivamente, por los bienes y servicios que pueden adquirirse en el mercado a
través del ingreso.
Tal como se señala en el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano del 2010, “las
dimensiones de la pobreza van mucho más allá de la falta de ingresos, ya que
también incluyen salud y nutrición inadecuadas, falta de educación y de
conocimientos especializados, medios de sustento inapropiados, malas condiciones
de vivienda, exclusión social y escasa participación. Los indicadores basados en el
dinero obviamente son importantes, pero también es necesario tener en cuenta las

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distintas privaciones y su superposición, en especial por la alta probabilidad de que
los hogares que enfrentan múltiples carencias se encuentren en una situación peor
de lo que sugieren las medidas de pobreza por ingresos” (PNUD, 2010b)
Las consideraciones anteriores han llevado a investigadores internacionales a
desarrollar un nuevo tipo de medición, a la que se le ha denominado Índice
Multidimensional de la Pobreza (IPM). Alkire y Santos, dos de las investigadoras
que más han contribuido en la construcción de este índice para 104 países del globo,
explican que el IPM evalúa la naturaleza y la intensidad de la pobreza a nivel
individual, identificando como pobres a aquellos que padecen múltiples carencias.
En consecuencia, la amplitud de su pobreza se mide por la amplitud de sus
carencias. En este sentido, el IPM presenta una fotografía más clara de las
condiciones de pobreza en que viven las personas.
Se trata de la primera medición internacional de su tipo y puede ser utilizada como
una herramienta analítica para identificar a los más vulnerables, mostrar las
dimensiones en los que padecen carencias y ayudar a revelar las interconexiones
entre las mismas. Esta medición es un valioso instrumento para que los tomadores
de decisión se orienten en la priorización de los recursos públicos y en el diseño de
políticas más eficientes (Alkire, & Santos, 2010a.), Alkire y Santos (Alkire & Santos,
2010b), señalan que el IPM es un índice de pobreza aguda que refleja carencias en
servicios rudimentarios y funcionamientos fundamentales para el ser humano.
A pesar que se encuentra limitado por falta de disponibilidad de datos en muchas
dimensiones de interés, el IPM devela un patrón diferente y complementario de
pobreza que el brindado por el indicador de pobreza por ingresos, ya que mide
directamente las carencias en un conjunto diferente de dimensiones. El IPM es el
producto de dos datos: 1) la incidencia de la pobreza (H), es decir, la proporción de
personas identificadas como pobres, y, 2)la intensidad de la pobreza (A), es decir,
el número promedio de carencias que experimentan los hogares catalogados como
pobres. Se trata de una medida fácil de calcular e interpretar. Es intuitiva y robusta.
Las dimensiones son las mismas que componen el IDH y se utilizan 10 indicadores
de carencias en total. Cada dimensión tiene el mismo peso en el Índice y todos los
indicadores de una misma dimensión tienen el mismo peso. El IPM revela la

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combinación de carencias que abaten a un hogar. Un hogar es catalogado como
pobre multidimensional, si y sólo si, la suma ponderada de sus carencias, sin
importar cuales sean estas, supera el 30% del total de indicadores considerados.
Para el presente Informe, el IPM se ha adaptado de acuerdo a la disponibilidad de
datos nacionales, pues se requiere todos los datos para construir indicadores de
carencias que provengan de una misma fuente o encuesta, para así poder evaluar
cuántas carencias en total padece un mismo hogar. Esto constituye una limitante al
momento de realizar el cálculo, pues es difícil encontrar una encuesta que recopile
información en todas las dimensiones propuestas. Para poder presentar aquí datos
del IPM recientes y desagregados a nivel territorial, se ha seleccionado la Encuesta
Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples de mayo del 2009, levantada por
el INE.
Como ha quedado indicado, esta es la última encuesta de este tipo que cuenta con
un tamaño de muestra de más de 20,000 hogares, el cual es apropiado para estimar
indicadores de carencia por departamentos con un grado de confiabilidad adecuado.
Encuestas de hogares de años más recientes también están disponibles, pero
lamentablemente la muestra se ha reducido a alrededor de 7,000 hogares. Este
tamaño es insuficiente para realizar estimaciones por departamentos que sean
confiables.
Desafortunadamente, las encuestas de hogares no recogen datos de salud, por lo
que los dos indicadores de esta dimensión no son tomados en cuenta a la hora de
calcular el IPM en este Informe. El resto de las dimensiones, los indicadores y la
metodología de cálculo, son muy similares a los utilizados internacionalmente, tal
como se definen a continuación:
1) Carencias evaluadas en la dimensión educativa
(Con una ponderación de 1/4 cada una)
 No tener primaria completa: Ningún miembro del hogar ha completado al
menos 6 años de escolaridad.
 No asistencia escolar: al menos un niño en edad escolar no asiste a la
escuela en los grados 1 al 9.

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2) Carencias evaluadas en la dimensión de nivel de vida (con una ponderación
de 1/12 cada una)
 Falta de electricidad: El hogar no cuenta con electricidad.
 Falta de agua potable: El hogar no tiene acceso a agua potable o tiene
acceso a agua potable a más de 100m del mismo.
 Falta de saneamiento mejorado: El hogar no cuenta con saneamiento
mejorado o lo tiene pero compartido con otro hogar.
 Piso de tierra: El piso de la vivienda es de tierra.
 Uso de combustible contaminante: En el hogar se cocina con leña, carbón o
estiércol.
 Falta de bienes: No tiene auto ni tampoco más de dos de entre bienes como
bicicleta, motocicleta, radio, refrigerador, teléfono o televisor.
Como se explica en PNUD (PNUD, 2010b), el IPM viene a sustituir al Índice de
Pobreza Humana (IPH) que se publicaba en los Informes sobre Desarrollo Humano
desde 1997. El IPH, expresaba las privaciones o carencias promedio de un país en
salud, educación y nivel de vida, pero no permitía identificar a los pobres a nivel de
individuos u hogares y a grupos más amplios.
El IPM responde a estas limitaciones, al medir la cantidad de personas afectadas
por carencias simultáneas y el número promedio de carencias que enfrentan. De
acuerdo a las estimaciones propias realizadas para este Informe basadas en el año
2009, el valor del IPM a nivel nacional resultó de 0.159. Esto es el resultado de que
el 27.4% de la población habita en hogares identificados como pobres
multidimensionales, es decir, que tienen 3 o más carencias básicas y que este grupo
de personas pobres carecen en promedio del 57.9% de los indicadores básicos
considerados en el cálculo.
Para entender mejor la magnitud del nivel de pobreza del país expresada por el
valor del IPM, es útil una comparación del mismo en un contexto mundial y regional.
De 103 países del mundo en desarrollo para los que se muestran datos del IPM en
el sitio oficial de los Reportes sobre Desarrollo Humano (HDRO), Honduras ocupa
la posición 47 en una clasificación del más al menos pobre. De entre los países de
América Latina y el Caribe, Honduras es el cuarto más pobre, después de Haití,

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Nicaragua y Bolivia, de un total de 18 países de la región para los que se pudo
calcular el Índice.
Al interior de Honduras, el departamento con mayor nivel de pobreza, es Lempira,
con un IPM de 0.394. Dicho valor resulta de multiplicar una incidencia de la pobreza
de 61.3% por una intensidad de la misma del 64.2%. El departamento con menor
IPM es Cortés (0.057), donde la pobreza multidimensional incide en el 10.7% de la
población, la cual se encuentra privada en promedio del 53.4% de los indicadores
básicos considerados. Los niveles de pobreza que presentan los departamentos
hondureños, medidos por medio del IPM, se encuentran fuertemente
correlacionados con su nivel de desarrollo humano, medido a través del IDH.
Desde el punto de vista de la política pública, este hallazgo es importante porque
permite inferir que de no combatirse la pobreza que abate en mayor medida a ciertos
territorios y grupos, se está condenando a los mismos a vivir rezagados,
perpetuando de esta manera las brechas de inequidad por generaciones. El IPM
ofrece algunas ventajas analíticas a la hora de diseñar estrategias de combate a la
pobreza, ya que además de poder desglosar el Índice por incidencia e intensidad,
también puede determinarse la contribución que tiene cada tipo de carencia a la
pobreza multidimensional total, lo que ayuda a los tomadores de decisiones a
establecer prioridades.

Ahora bien, a pesar que los pesos relativos de los indicadores son los mismos para
todos los departamentos, en Lempira y especialmente La Paz, la contribución de las
carencias en la dimensión educativa a la pobreza multidimensional se reduce a
42.9% y 35.7%, respectivamente. Esto demuestra una diferencia en la estructura de
la pobreza multidimensional, que se debe a que en estos dos últimos
departamentos, se presentan otro tipo de carencias en mayor proporción que en
Cortés, como ser la falta de electricidad y viviendas con piso de tierra.

Como la metodología de cálculo del IPM parte del nivel micro, es decir de hogares
e individuos, para efectos de análisis y diseño de política pública, también es posible
determinar las proporciones de población pobre y carente en cada uno de los

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indicadores básicos. Se recalca que, en este tipo de análisis no es conveniente
sesgar las proporciones con las carencias de aquellas personas que no fueron
identificadas como pobres, es decir, que padecen de solamente una o dos de ellas.

La tendencia es, en general, hacia una mayor carencia en los indicadores de nivel
de vida: falta de bienes en el hogar como televisor, radio, refrigerador, etc.; el uso
de leña, carbón o estiércol como combustible en la cocción de alimentos; falta de
electricidad, etc. Sin embargo, la magnitud de las carencias es muy distinta para
diferentes departamentos. Para el caso, en Cortés no hay más del 10% de la
población que sea pobre y carente en ninguno de los indicadores, entre tanto que,
en Lempira, alrededor del 60% de la población es pobre, vive en hogares con
escasez de bienes y utiliza combustible contaminante.

También vale la pena resaltar la diferencia que se da en los patrones de la pobreza


multidimensional, a pesar que la magnitud de la misma sea muy similar. Tal es el
caso de los departamentos de Santa Bárbara y La Paz. Ambos tienen un IPM de
0.24, pero en términos de carencias son bastante diferentes. Mientras que en La
Paz, el 17.3% de la población es pobre y no tiene primaria completa, en Santa
Bárbara este porcentaje sube al 26.8%. En La Paz, hay más población pobre,
carente de electricidad (31.9%) que en Santa Bárbara (24.4%).

Otro aspecto de interés es la evolución de la pobreza multidimensional en el tiempo.


Para poder realizar este análisis, se estimó un Índice de Pobreza Multidimensional
para el año 2002.Los porcentajes de incidencia e intensidad de la pobreza
multidimensional del 2002 y el 2009 fueron comparados para determinar que hubo
una reducción en el período. En todos los departamentos incluidos en el análisis, se
produjo una reducción en la incidencia e intensidad de la pobreza multidimensional.
A nivel nacional, esta reducción fue para ambas medias, de alrededor de 7 puntos
porcentuales entre los años de 2002-2009. La incidencia de la pobreza en el 2002
era de 34.6% y para el 2009 fue de 27.4%. Esto implica que entre ambos años, la

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incidencia de la pobreza se redujo a una tasa de alrededor un punto porcentual por
año.

Al desagregar la reducción de la incidencia e intensidad de la pobreza por


departamento en el período 2002-2009, se puede sostener que muchos de los
logros en el combate a la pobreza multidimensional se han obtenido en
departamentos como Lempira, Choluteca, La Paz y Valle, donde la incidencia de la
misma se redujo en más de 12 puntos porcentuales. Sin embargo, la intensidad de
la pobreza en estos departamentos, no logró reducirse en la misma magnitud.
Hay departamentos en que la intensidad de la pobreza se redujo más que la
incidencia. En el departamento de Ocotepeque, por ejemplo, la reducción de la
incidencia de pobreza fue de tan sólo 0.3 puntos porcentuales. Sin embargo, la
intensidad de la misma logró reducirse en casi 6 puntos. Esto quiere decir que
aunque prácticamente exista la misma cantidad relativa de pobres en el
departamento, la agudeza de su pobreza disminuyó, pues a principios de la década
carecían en promedio del 64% de los indicadores básicos y para el 2009 esa
proporción se redujo al 56%. Otros departamentos que redujeron mucho más la
intensidad que la incidencia de su pobreza fueron Intibucá y Cortés.

Esta proporción aumenta al máximo cuando se trata de departamentos como


Lempira, Intibucá y Ocotepeque, que son los que tienen los mayores niveles de
pobreza del país. Además de permitir la distinción en magnitud de pobreza, el
cálculo del IPM también permite distinguir las diferencias en patrones de pobreza
para diferentes departamentos. En general, en la mayoría de los departamentos, la
dimensión educativa es la que más contribuye al IPM total. Sin embargo,
especialmente en departamentos con elevada pobreza multidimensional, se
observó que las carencias en la dimensión de nivel de vida cobran mayor peso en
la estructura del IPM, especialmente la carencia de electricidad, agua y un piso
adecuado en las viviendas.

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Finalmente, se evidenció que la pobreza es el gran causante de inequidades a nivel
del desarrollo humano departamental ya que existe un vínculo muy claro entre
ambos: a mayor pobreza, menor desarrollo humano. En consecuencia, para
alcanzar mayores niveles de desarrollo humano a nivel departamental es necesario
reducir la pobreza que abruma a determinados territorios o grupos generando
inequidades territoriales que debían ser combatidas. Las evidencias muestran que
tanto la incidencia como la intensidad de la pobreza multidimensional se redujeron
en el período 2002-2009, lo cual es muy positivo, a pesar que el ritmo de reducción
no fue muy alto. En este sentido, las ventajas analíticas que ofrece un indicador
como el IPM, pueden ser utilizadas directamente como instrumento para afinar la
política pública orientada a combatir la pobreza y las inequidades territoriales.

Condiciones de vivienda
El informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), elaborado en
septiembre del 2003, denominado “Perfil de déficit y políticas de vivienda de interés
social en la década de los noventa”; revela que Honduras posee el déficit
habitacional más alto de Latinoamérica con unas 730 mil viviendas
aproximadamente. La Cámara Hondureña de la Construcción (CHICO), señaló que
esto se debe a que el gobierno no le ha puesto atención a esta problemática. En
realidad el Estado no ha analizado las consecuencias de los problemas que motivan
el déficit habitacional y las razones que dan lugar a que la mayoría de los
hondureños no cuenten con una vivienda propia. Según información proporcionada
por el ingeniero Ángelo Botazzi (ex presidente de la Cámara Hondureña de la
Construcción y actual Gerente General de la ENEE): "Esto se debe a una falta de
política general del Estado en cuanto a vivienda se refiere y por otro lado las
instituciones como el Banco Hondureño de la Producción y Vivienda (BANHPROVI)
ponen en el mercado dinero a intereses mayores que los ingresos de la familia
hondureña". Continúa agregando el ingeniero Botazzi, “se conoce de situaciones en
donde intereses están arriba del 18% y en situaciones muy especiales el 16%, lo
que es una clara muestra de este problema”. Es por esto, que los intereses altos
prácticamente limitan las oportunidades de la familia hondureña para tener acceso

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a una casa propia. Por esta razón, el alquiler en Honduras ha cobrado bastante
auge y aceptación entre los hondureños, ya que no tienen la posibilidad de hacerle
frente a las cuotas balanceadas que la banca privada le ofrece. BANHPROVI cuenta
con suficientes fondos, pero el problema radica en el hecho que estos dineros se
tienen que canalizar a través de la banca privada y con garantías similares a las de
un préstamo particular. Según fuentes obtenidas de la Cámara Hondureña de la
Construcción, las situaciones económicas de cada país son completamente
diferentes, a tal punto que El Salvador ya dolarizó su economía y Guatemala tiene
la economía más grande de Centroamérica; en El Salvador y Guatemala se
manejan intereses para la vivienda que oscilan entre el 9 y 13% respectivamente.
Lo que es un buen marco de referencia para que Honduras pueda operar bajo esos
mismos términos, es decir, que las instituciones financieras reduzcan su “spread
bancario”, que no es más que el diferencial entre la tasa activa y la tasa pasiva que
tiene dichas instituciones; para el beneficio de proyectos habitacionales de carácter
social. Bajo esos intereses, entonces, la familia hondureña sí podrá tener la visión
de poder participar en inversiones para obtener su vivienda. (Avilés)
El Gobierno de Honduras dispone de fondos para este tipo de proyectos mediante
la emisión de Bonos del Estado, los cuales son respaldados con la cartera
hipotecaria de BANHPROVI; estos esfuerzos son pequeños ante la magnitud de la
problemática del sector vivienda de la población. Asimismo, las dos cementeras del
país, Cementos Bijao e Incehsa, recientemente se comprometieron a otorgar un
bono por cada vivienda de L.1,200.00 para las casas que tienen un valor de
L.163,000.00 (soluciones habitacionales), como respuesta a la gestión que presentó
la CHICO. Ese bono se suma al que otorga el Estado (L.32,500.00) para las
viviendas de esa misma categoría. Es así como en la actualidad existe un sector
que aún se encuentra casi detenido, debido a la falta de este aliciente, y es el sector
vivienda, pues datos recientes revelan que el programa "Vivienda para la Gente"
que impulsa la actual administración gubernamental, todavía no avanza conforme a
la meta anual de 12,500 viviendas terminadas y entregadas a cada uno de los
beneficiarios de dicho programa, lo que ha provocado una gran decepción en la
empresa privada. La renuencia de los bancos para financiar los proyectos

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habitacionales ha sido uno de los mayores obstáculos, afirmó el presidente de la
Asociación de Urbanizadores y Promotores de Viviendas de Honduras
(ASUPROVIH), Ricardo Gallopp. Según el Sr. Gallopp, esto se debe a que la tasa
de intermediación es muy baja, la cual es del 3%, teniendo los bancos mayores
ganancias con un menor riesgo en préstamos bancarios a sus clientes y a plazos
menores que el necesario para financiar proyectos habitacionales que ayuden a
reducir el déficit del sector vivienda. Con el programa vivienda para la gente, se
esperaba reactivar en la medida de lo posible, la economía nacional a través de la
generación de empleos, ya que se crearían cinco puestos de trabajo por cada casa
construida. A raíz de este inesperado impacto, el Consejo Hondureño de la Empresa
Privada (COHEP) presentó al Banco Hondureño de la Producción y Vivienda
(BANHPROVI), una lista que contiene las 300 compañías más sólidas y grandes del
país que servirían de intermediarias para la edificación y asignación de viviendas a
nivel nacional. Pero no solamente es el hecho de recalcar que existe el problema
de la vivienda en el país o que los esfuerzos del gobierno son muy pocos en
comparación con el déficit presentado por la CEPAL, o los bonos que puedan
otorgar empresas que se encuentran relacionadas con este rubro; existen también
otros factores igualmente importantes para poder “iniciar” a solucionar este
problema a nivel nacional. Éste radica que en el país existe un pequeño número de
compañías constructoras que se dedican a explotar este rubro de la infraestructura
nacional. Es sumamente alarmante que no se tenga un documento el cual pueda
demostrar que en estos tiempos el área de la construcción en serie de viviendas
sea o no económicamente rentable. Se sabe que si no se tiene el capital necesario
para implantar un negocio de esta envergadura es muy difícil, por no decir imposible,
comenzar o iniciar este tipo de aventura. Finalmente, otro aspecto importante en
este tipo de proyectos es la generación de empleo a un gran número de personas,
lo que contribuirá al origen de una mayor circulación de dinero en la economía,
mejorando de esta manera la situación económica de los empleados. (Avilés)
Servicios públicos
a. Agua

15
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 80% de todas las
enfermedades en el mundo en desarrollo, son causadas por la falta de agua limpia
y saneamiento adecuado, siendo ésta una de las causas principales de
enfermedades y muertes sobre todo en los niños. Según el Informe de Objetivos de
Desarrollo del Milenios 2010 (ODM), 884 millones de personas en el mundo todavía
utilizan fuentes de agua no mejoradas para beber, cocinar, bañarse y otras tareas
domésticas. De ellas, un 84% (746 millones de personas) vive en zonas rurales”.
Por tal razón contar con acceso a agua y saneamiento de calidad es una muestra
de desarrollo en un hogar que años antes no gozaba de estos beneficios tanto en
área rural como en área urbana. El acceso a una fuente mejorada de agua y
saneamiento en un hogar es indispensable, además es uno de los indicadores
básicos para medir niveles de pobreza en un país. Por su importancia es necesario
entender cómo estos servicios están llegando a los hogares y cómo estos influyen
en el desarrollo humano y la pobreza del país.
En Honduras existe una buena cantidad de hogares sin acceso a estas fuentes de
agua y saneamiento, por lo que en algunas comunidades optan por establecer
juntas de agua, algunas con apoyo técnico del SANAA y otros sin ningún tipo de
apoyo. Surge la pregunta de que si el acceso a estos servicios mejorados está
determinado por factores económicos, sociales o políticos, tales como: nivel
educativo, ingresos, dominio. Es decir, que con el simple hecho de tener un nivel
educativo más alto, niveles altos de ingresos o vivir en el área urbana, proporciona
una mayor probabilidad de acceder a un buen servicio de agua y saneamiento.
Este estudio busca, entonces, determinar los principales factores y condiciones que
afectan el acceso a fuentes de agua y sistemas de saneamiento “mejorados”, con
el objetivo principal de estimar elasticidades para informar el modelo de equilibrio
general MAMS. Además se espera aumentar el entendimiento de las fuentes de
datos y sus debilitaciones para el investigador y los tomadores de decisiones. Esta
nota técnica se ha estructurado alrededor de cuatro secciones. Primero se presenta
las características del sector de agua y saneamiento en Honduras. En segundo
lugar se presenta el contexto económico y social en el país. Luego se analizan los
determinantes del acceso a fuentes de agua y saneamiento mejorados. Finalmente

16
se cierra con una sección en la que se identifican las lecciones aprendidas a partir
de la evidencia empírica, incluyendo sugerencias para facilitar ese tipo de análisis.
Como resultados de los esfuerzos mancomunados ejecutados entre el Gobierno de
Honduras, la banca de desarrollo y diversas ONG desde hace más de 40 años,
Honduras ha aumentado bastante el número de viviendas que cuentan con acceso
a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua y con servicios de saneamiento
mejorados. Los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares publicadas por
el Instituto Nacional de Estadística revelan que la proporción de viviendas con
acceso a fuentes mejoradas de agua ha aumentado de 76.9% en 1990 a 87.2% en
2012. En el mismo periodo, la proporción de viviendas con acceso a servicios de
saneamiento mejorado ha aumentado de 51.9% a 86.9%. Claramente, Honduras
está recuperando progresivamente el rezago que tenía en relación a los otros países
de América Latina y el Caribe en esta materia.
No obstante ese avance aún queda para Honduras muchos desafíos para mejorar
la calidad de los servicios provistos a las viviendas ya que la población excluida de
esos servicios básicos continúa siendo muy elevada. “Aproximadamente, un millón
de hondureños carecen de acceso a servicio de agua y 2.2 millones sin acceso a
saneamiento mejorado. La exclusión es mayor en las localidades rurales de menos
de 250 habitantes y en la población periurbana”. Una estimación de los costos
requeridos para alcanzar las ODM en saneamiento en Honduras producida en 2005
por el ente regulador del sector, CONASA, estimó que la inversión necesaria seria
de US$263 millones, sin considerar el tratamiento de depuración de agua residual.
De esta cifra, un 12.1% sería invertido en saneamiento rural mediante el empleo de
letrinas (equivale a US$ 32 millones); y el 87.9% corresponde a saneamiento urbano
(equivale a US$231 millones). Esta inversión es exclusiva en saneamiento. La
inversión correspondiente en abastecimiento de agua para el mismo periodo es de
54.7 millones de US$ para el área rural y de 567.3 millones de US$ para el área
urbana (LaFleur, 2014).
b. Energía eléctrica
La energía eléctrica se ha posicionado durante el último siglo como la reina de las
energías, no solo por su versatilidad, sino también por su facilidad de uso. Sus

17
ventajas son diversas: no contamina, es de fácil transporte a través del cableado y
permite su accesibilidad hasta los lugares más alejados.
El desarrollo de la energía eléctrica ha permitido un elevamiento en los niveles de
vida de la población mundial. Y cuando realizamos una comparación entre
beneficios y perjuicios ocasionados por la energía eléctrica en nuestras sociedades,
debemos tener en cuenta el desarrollo económico y social, la asistencia técnica, los
medios de comunicación, el alfabetismo, el acceso al agua potable y la expectativa
de vida están condicionados por ella.
Cabe decir que dichos indicadores aumentan con el consumo de energía por
habitante. Una cifra que nos permite ilustrarlo es que cerca de dos mil millones de
personas carecen de acceso a la energía eléctrica en el planeta. Para la ONU y
otros organismos internacionales, la reducción de estos indicadores se ha
convertido en un objetivo que lleva consigo la producción de energía eléctrica
accesible a toda la población, condición básica para superar el subdesarrollo y la
pobreza.
La relación entre acceso a la energía eléctrica y medio ambiente es innegable. La
ausencia de ésta se convierte en un impedimento para la salud y la prevención de
enfermedades. Para la ONU la contaminación del aire en espacios cerrados debido
a la quema de combustibles tradicionales es uno de los principales factores que
causa enfermedades en las vías respiratorias. Anualmente mueren cerca de dos
millones de niños menores de cinco años por carencia de los mínimos aceptables,
todos relacionados con la carencia de la electricidad. Además, en muchas zonas
del planeta, el uso de biomasa o la madera ha causado la deforestación irreversible
de enormes extensiones y de territorios comparables con algunos países europeos.
El cambio climático y los daños a nuestro entorno natural ha hecho necesario que
el proceso de generación de la energía eléctrica deba examinarse cuidadosamente
por los Estados y la empresa privada, realizando un estudio serio sobre las fuentes
energéticas, un manejo más claro de los residuos que genera y alternativas viables
que permitan minimizar el impacto que algunas fuentes energéticas producen sobre
el medio ambiente.

18
Hacinamiento
La mayoría de los hondureños desde que nacen comienzan a vivir en hacinamiento,
y a medida crece la familia con ello aumenta la pobreza y disminuyen las
oportunidades de concluir estudios a nivel básico y superior para lograr un trabajo
que permitiría mejor calidad de vida.
Esta calidad de vida, alejada del hacinamiento familiar, comienza a vivirse hasta
pasados los 40 años, según registros de encuestadores del Instituto Nacional de
Estadísticas (INE), en donde se concluye que la edad en que la población
hondureña vive con mayor hacinamiento es entre los 26 a los 40 años.
Lo anterior, significa que más de tres personas comparten una vivienda en un
espacio en donde podría solo caber una persona o un adulto y un niño, ya que no
se toma en cuenta el espacio de los baños y pasillos que puedan existir en cada
casa.
El hacinamiento se refiere a la relación entre el número de personas en una vivienda
y el espacio o número de cuartos disponibles. Es así que el hacinamiento se define
como la existencia de más de tres personas por pieza en una vivienda.
Existen en el país un millón 972 mil 520 viviendas, habitadas por un millón 992 mil
974 hogares, que tiene en promedio 3.7 piezas y de estas 1.9 son piezas para dormir,
es decir que como resultado una relación de 1.5 personas por habitación, según el
censo poblacional del INE hasta junio de 2016.
Es en la etapa adulto mayor que la vida en hacinamiento disminuye, un factor clave
es la independización de los hijos o muerte de otros familiares por lo que en cifras
el INE indica que según rangos de edad del jefe del hogar (quien provee dinero
alimentación y mantiene a otros) se observa que en las edades entre 26 a 30 años
existe un mayor índice de hacinamiento (11.5%) e igual comportamiento en las
edades comprendidas de 31 a 40 años (11.5%), siendo el más bajo de 50 años y
más (4.7%). (Baró)
La densidad poblacional ha sido considerada siempre como uno de los factores
críticos de los procesos sociales y su crecimiento como una condición precipitante
de los grandes cambios históricos, ya sea desencadenando movimientos
migratorios, ya sea originando guerras en disputa por recursos escasos o

19
revoluciones reclamando una drástica redistribución de los recursos disponibles.
Pero su misma importancia como elemento constitutivo de la realidad social ha
hecho que la densidad poblacional haya sido ideologizada en beneficio de una u
otra concepción del mundo, y utilizada como argumento para avanzar los intereses
de las clases dominantes en cada situación. Esta ideologización del problema
poblacional se ha dado tanto en el ámbito macrosocial como en el ámbito
microsocial. Que existe un grave problema poblacional a nivel macrosocial es un
hecho que a nadie escapa: el crecimiento exponencialmente acelerado de la
población mundial pone en cuestión la posibilidad misma de proveer a todos los
seres humanos con un mínimo suficiente para su subsistencia y desarrollo en un
plazo de tiempo relativamente corto. Sin embargo, con frecuencia el problema ha
sido invertido ideológicamente, como si el subdesarrollo de los países del Tercer
Mundo fuera consecuencia de su crecimiento poblacional incontrolado, y no más
bien el crecimiento consecuencia del subdesarrollo, o uno y otra consecuencia de
procesos históricos de dominación y colonialismo internacional. (Baró)

En el ámbito microsocial, la densidad poblacional sólo recientemente ha sido vista


como un problema, primero por los sociólogos y más tarde por los psicólogos. Sin
embargo, una notoria confusión reina en este campo, ya que con frecuencia se usan
indistintamente términos que, a pesar de su relación, pueden tener significados muy
distintos; por ejemplo, se mezcla el problema demográfico de la “densidad
poblacional” con el sociológico de la “densidad residencial” con el etológico de la
“territorialidad” con el antropológico del “espacio personal” y con el psicosocial del
“hacinamiento”. Y, así como el subdesarrollo ha sido atribuido a su crecimiento
poblacional, el hacinamiento habitacional ha sido considerado parte de esa “cultura
de la pobreza” que explicaría el deterioro psíquico de los sectores pobres y culparía
a sus actitudes de indolencia y pasividad por la falta de progreso social, haciendo a
la víctima responsable de su propia opresión.
Con la excepción de los fenómenos sobre el comportamiento de los grupos masivos
(Freud, 1921/1972, 1920) que sólo indirectamente tocaban el problema de la
densidad humana como una situación transitoria, la psicología no había dedicado

20
mucha atención al problema. Sin embargo, la preocupación contemporánea por la
explosión demográfica y el equilibrio ecológico; así como el interés despertado por
los resultados alarmantes de ciertos experimentos con animales, desencadenaron
una avalancha de estudios psicológicos sobre los efectos de la densidad y el
hacinamiento, sobre todo en la década de los setenta. Se pueden distinguir al
menos seis modelos psicológicos que tratan de analizar el fenómeno del
hacinamiento: (a) el modelo de la territorialidad; (b) el modelo de la sobreestimación;
(c) el modelo de la intensificación; (d) el modelo ecológico; (e) el modelo del control;
y (f) el modelo experiencial. El modelo de la territorialidad ha sido propuesto por
John B. Calhoun quien, a partir de un estudio con una población de ratas, hipotetiza
que la disponibilidad de espacio determina la cantidad máxima de interacción
saludable; una vez superado escóptimo, todo contacto se vuelve disfuncional y
puede precipitar un “derrumbamiento conductual”. (Baró)
Una variable de este modelo espacial lo constituye el estudio de la “proxémica”, que
analiza “el uso humano del espacio como una forma de elaboración cultural”. Quizá
la formulación más rica de este modelo haya sido hecha por Irwin Altman, según el
cual el hacinamiento es una experiencia interpersonal que se produce “cuando los
mecanismos de privacidad no funcionan adecuadamente y conducen a que una
persona o un grupo tengan con los demás más interacción de la deseada”. El
hacinamiento sería, por tanto, una vivencia de stress precipitada por una serie de
factores situacionales (alta densidad, tiempo prolongado, escasez de recursos),
cuando el individuo no logra mantener aquel grado de privacidad que considera
mínimo. Una sorprendente consecuencia del modelo de Altman es que, aún cuando
la densidad constituya uno de los factores situacionales que precipitan la
experiencia de hacinamiento, no es un condición suficiente y ni siquiera necesaria,
de tal manera que alguien podría experimentar hacinamiento, es decir, lograr menos
privacidad de la deseada, incluso en condiciones de baja densidad objetiva. (b) El
modelo del sobre-estimulación es similar al modelo sociológico. Uno de sus
primeros exponentes fue Stanley Milgram, quien mantiene que el exceso de
estimulación lleva al individuo a seleccionar aquellos aspectos del medio a los que
presta atención y a establecer una serie de filtros de todo tipo para controlar la

21
interacción social. Como señala Paulus, “la sobre estimulación puede deberse a la
presencia de demasiada gente, a un exceso de interacciones, a una excesiva
proximidad con otros y a espacios demasiado pequeños". En todo caso, la defensa
frente a la sobre-estimulación social puede conducir a la “apatía" frente a las
necesidades de los demás o a ciertas formas de enajenación social. (c) El modelo
de la intensificación ha sido propuesto por Jonathan L., quien retoma la idea básica
del fenómeno de la “facilitación social" en los términos de Roben Zajonc: la densidad
simplemente fortalece la respuesta típica o dominante de un individuo a una
situación. Por tanto, el que el hacinamiento (que Freedman identifica con densidad
espacial) tenga o no efectos negativos en los seres humanos dependerá de otros
factores circunstanciales (Baró). (d) El modelo ecológico constituye una aplicación
al problema del hacinamiento de la concepción de Roger Barker sobre la relación
entre personal y “marco conductual": cada marco reclama un determinado número
de personas que ejecuten sus funciones esenciales y, si el personal es escaso
(“undermanning”), tendrá que involucrarse más y asumir más tareas. Alian W.
Wicker ha postulado que una situación de hacinamiento es aquella en que un marco
conductual se encuentra saturado de personal (“overmanned"), lo que genera una
condición inestable que llevaría a sus participantes a desentenderse e incluso a
retirarse psíquica y aun físicamente. El modelo de Wicker tiene la ventaja de centrar
su atención en las condiciones concretas de espacio, tiempo y significado social en
que se produce el hacinamiento; sin embargo, plantea la densidad en términos
sistémicos (relación de personal y funciones necesarias al sistema), lo que lleva a
la posibilidad de que se produzca hacinamiento en condiciones de baja densidad
objetiva. (e) El modelo del control plantea el carácter psicológico de la experiencia
de hacinamiento en contraposición a la simple situación objetiva de densidad. La
hipótesis central es que la densidad produce la vivencia de hacinamiento cuando la
presencia de otras personas en un espacio y frente a unos recursos restringe u
obstaculiza la libertad de elección del individuo, es decir, su capacidad para
mantener control sobre la propia actividad y sus objetivos. Para Barón y Rodin, el
hacinamiento es el proceso por el cual un individuo enfrenta una situación de stress
y paga las consecuencias de ese esfuerzo: “se producen los efectos del

22
hacinamiento cuando una alta densidad espacial o social produce una pérdida de
control personal sobre (1) la selección de acciones u objetivos de mucha
importancia para la persona, (2) los medios por los que se alcanzan, y (3) el logro
efectivo de esas opciones apreciadas”. (f) El modelo experiencial de Daniel Stokols
se basa en la distinción entre el fenómeno objetivo de la densidad y la experiencia
subjetiva del hacinamiento. Mientras la densidad es una medida física que expresa
la relación de personas por unidad de espacio, el hacinamiento es una experiencia
psíquica, que presupone la densidad como antecedente, pero que tiene una
dimensión subjetiva no reductible al dato físico de la densidad. Stokols define el
hacinamiento como “un estado motivacional que busca aliviar la restricción o
violación percibida del propio espacio aumentando su cantidad o adaptando las
variables sociales y personales para minimizar las molestias ocasionadas por la
limitación espacial" (Baró).
El modelo de Stokols no sólo distingue entre alta densidad y hacinamiento, sino que
mantiene que las consecuencias del hacinamiento dependen del ambiente en que
ocurre y de la interferencia que ocasione la falta de espacio (en cuanto percibida).
No es lo mismo el hacinamiento que ocurre en un ambiente primario, donde el
individuo pasa mucho tiempo, se relaciona en forma personal y sus actividades
suelen tener gran importancia, que el hacinamiento que ocurre en un ambiente
secundario, donde las relaciones son transitorias, anónimas y sin mayor impacto
personal. Tampoco es lo mismo una vivencia de hacinamiento que hace al individuo
sentirse sin suficiente control sobre su actividad, que aquella que la persona siente
que puede manejar. Son muchos los estudios empíricos realizados durante la
década del setenta acerca del hacinamiento, tanto en el laboratorio como en
diversos medios (Baró) llega a la conclusión de que dos hipótesis sobre el
hacinamiento tienen bastante confirmación empírica: (a) que la alta densidad, tanto
espacial como social, pueden producir hacinamiento y malestar; y (b) que hay una
relación entre alta densidad y patología. Sin embargo, ni siquiera estas dos hipótesis
tan elementales han sido plenamente confirmadas, ya que algunos estudios llegan
a resultados diferentes. Paulus es más optimista y considera que los estudios
prueban que el hacinamiento “produce reacciones relacionadas con el stress y, en

23
condiciones extremas, pueden llevar a la enfermedad y aun a la muerte". Sin
embargo, reconoce que “hacen falta más investigaciones para determinar con
mayor precisión los efectos de los diferentes niveles y tipos de hacinamiento en una
gran variedad de ambientes vitales”.

Enfermedades mentales
Las enfermedades mentales afectan a millones de personas en el mundo y muchas
veces pasan desapercibidas y su evolución posterior puede o no complicar la
situación de una persona por no identificarse tempranamente.
La etiología de las enfermedades mentales es multifactorial, se habla de factores
genéticos como psicosociales. Entre los factores ambientales estresantes se
mencionan la aglomeración urbana, la pobreza perenne o las condiciones de trabajo
inadecuadas, pueden ser causa de ansiedad, depresión o stress crónico. Entre
enfermedades más frecuentes del área de salud mental, se encuentran la ansiedad,
la depresión, el consumo de alcohol y drogas, suicidio, entre otras.
La depresión es la cuarta enfermedad discapacitante a nivel mundial. Se estima que
para el año 2020 será la segunda, y significará entre 12 y 20% de años de vida
perdidos por discapacidad (AVAD); la depresión representa 36.5% del total, y el
alcoholismo, el 11.3%.
En Honduras, en el estudio “Prevalencia de Trastornos Mentales en la Comunidad
de Villa Nueva, Región Metropolitana”, se encontró ansiedad con un 20.5%, una
prevalencia puntual para depresión de 13.2%. La mujer en la familia es la más
afectada, colocando a cada uno de sus miembros dependientes en situación
riesgosa, y para alcoholismo una prevalencia de 6.2%.
Es importante abordar el problema de salud mental en el país ya que por la situación
de stress que vive la población, la violencia, la crisis económica, la pobreza vuelve
a la población hondureña vulnerable, aunada a ello, no se cuenta con una respuesta
institucional eficiente, las formas crecientes de estrés, más frecuentes en varones,
pueden trascender los cuadros ansioso-depresivos habituales y dar lugar a una
clínica psiquiátrica más severa con riesgo para la propia vida.

24
Salud mental
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como «un estado
de bienestar en el que el individuo desarrolla sus capacidades, afronta las tensiones
normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de
contribuir a su comunidad.
Los trastornos mentales y del comportamiento son un conjunto de cuadros clínicos
agrupados en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y
Problemas Relacionados con la Salud, Décima Revisión (CIE-10), en el Capítulo V;
La OMS define a estas entidades como ―una perturbación de la actividad
intelectual, el estado de ánimo o el comportamiento que no se ajusta a las creencias
y las normas culturales.
Los trastornos mentales más frecuentes son: El episodio depresivo mayor y los
trastornos ansiosos, seguido de dependencia alcohólica. (Espinoza Dagoberto,
2017, 2018).
Clasificación (CIF)
a. Las depresiones se definen como un grupo heterogéneo de trastornos
afectivos que se caracterizan por un estado de ánimo deprimido, disminución
del disfrute, apatía y pérdida de interés en el trabajo, sentimientos de
minusvalía, insomnio, anorexia e ideación suicida.
Según el CIE 10 de “Trastornos mentales y del comportamiento” divide a los
episodios depresivos típicos en leve (F32.0), moderada (F32.1) o grave (F32.2 y
F32.3).Para el diagnóstico de episodios depresivos habitualmente se requiere una
duración de al menos dos semanas, aunque períodos más cortos pueden ser
aceptados si los síntomas son excepcionalmente graves o de comienzo brusco.
 Depresión leve: el ánimo depresivo, la pérdida de interés, la capacidad de
disfrutar y el aumento de la fatigabilidad suelen considerarse como los
síntomas más típicos de la depresión y al menos dos de estos tres deben
estar presentes para hacer un diagnóstico definitivo. El episodio depresivo
debe durar al menos dos semanas.
 Depresión moderada: deben estar presentes al menos dos de los tres
síntomas más típicos descritos para episodio depresivo leve así como al

25
menos tres (y preferiblemente cuatro) de los demás síntomas. El episodio
depresivo debe durar al menos dos semanas.
 Depresión grave: deben estar presentes los tres síntomas típicos del
episodio depresivo leve y moderado, además por lo menos cuatro de los
demás síntomas, los cuales deben ser de intensidad grave. Es probable que
el enfermo no sea capaz de continuar con su actividad laboral, social o
doméstica más allá de un grado muy limitado. El episodio depresivo debe
durar al menos dos semanas.

b. Trastornos de Ansiedad: Se definen como la ansiedad persistente y


preocupaciones desmesuradas respeto a acontecimientos o circunstancias
reales.
Los TA se cuentan entre los más prevalentes, invalidantes y crónicos de los
trastornos psiquiátricos. El sub-diagnóstico y el tratamiento inadecuado o
postergado de los mismos implican grandes costos personales y económicos. La
ansiedad por otra parte, pertenece siempre al ámbito de las relaciones
interpersonales y puede en ocasiones, combinarse el miedo y la ansiedad por
periodos breves o prologados.
Entre los TA más prevalentes se encuentran:
1. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
2. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
3. Trastorno de pánico (TDP) y agorafobia
4. Trastorno de ansiedad social (TAS)
5. Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
c. Consumo de alcohol: Los trastornos relacionados con el alcohol,
pertenecen a un grupo de problemas relacionados con el uso de
sustancias (DSM-IV), principalmente si se presentan con dependencia
física a la sustancia o no. Tal como se indica allí no se debe clasificar a las
personas sino a los trastornos; por lo tanto se evita decir ―alcohólico
y se prefiere utilizar la expresión ―individuo con trastorno por
dependencia al alcohol.

26
Se presentan dos grupos de problemáticas con relación al alcohol:
1. Los trastornos por consumo, Abuso y Dependencia al alcohol.
2. Los trastornos inducidos por alcohol, que van desde la
intoxicación hasta los problemas por abstinencia o consecuencia del abuso
como delirium, trastornos del humor, amnesia, psicosis y otros.
La dependencia se define como ―un patrón desadaptativo de consumo de
la sustancia (alcohol) que conlleva a un deterioro o malestar
clínicamente significativos, expresado por la presencia de tres (o más) de estos
problemas en algún momento, de un período continuado de 12 meses: Tolerancia,
abstinencia, uso de alcohol con frecuencia y en cantidades mayores o durante
un período más largo de lo que inicialmente se pretendía, deseo persistente o
esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo, empleo de mucho
tiempo en actividades relacionadas con la obtención, consumo o recuperación de
los efectos, reducción de importantes actividades sociales, laborales o
recreativas debido al consumo, continuidad del consumo a pesar de tener
conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que
parecen causados o exacerbados por el consumo.
El abuso de alcohol por el contrario, se define en forma similar a la dependencia
pero con la presencia de uno o más de los siguiente síntomas: Consumo recurrente
que da lugar al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa,
consumo recurrente en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso,
presentar problemas legales repetidos relacionados con su consumo, consumo
continuado a pesar de tener problemas sociales continuos o recurrentes o
problemas interpersonales causados o exacerbados por los efectos del alcohol. No
debe comprendérsela dependencia entre los síntomas de abuso.
Datos estadísticos
En Honduras, en el estudio Prevalencia de Trastornos Mentales en la Comunidad
de Villa Nueva, Región Metropolitana se encontró ansiedad con un 20.5%, una
prevalencia puntual para depresión de 13.2%. La mujer en la familia es la más
afectada, colocando a cada uno de sus miembros dependientes en situación
riesgosa; para alcoholismo se encontró una prevalencia de 6.2%. En un estudio

27
sobre La prevalencia de trastornos mentales en 33 comunidades rurales en
Honduras se encontró un 35%. Del total de mujeres entrevistadas, los trastornos
más frecuentes fueron: Episodio Depresivo Mayor (24%), Agorafobia (9.3%) y Fobia
social (6%); En los 923 varones encuestados encontramos: Dependencia a Alcohol
(16.1%), Episodio Depresivo Mayor (13.2%) y Fobia social (6%), Trastornos de
Ansiedad encontramos: Fobia social (6%) y Trastorno de Ansiedad Generalizada
5%.
Causas de las enfermedades de salud mental
Las causas por las que se desarrollan los trastornos mentales no son del todo bien
conocidas, pero se ha reconocido que la etiología es multifactorial y así se tienen
referentes para corroborar un diagnóstico de ansiedad o depresión con factores
biológicos y psicosociales.
Entre los factores ambientales estresantes se mencionan la aglomeración urbana,
la pobreza perenne o las condiciones de trabajo inadecuadas, pueden ser causa de
ansiedad, depresión o stress crónico.
Una vulnerabilidad biológica primaria condicionada genéticamente se ha
encontrado en la mayoría de los trastornos de ansiedad pero con mayor
contundencia en el trastorno por pánico, trastorno obsesivo compulsivo y fobia
social.
Los parientes en primer grado de los pacientes con trastorno por pánico tienen entre
cuatro a siete veces más probabilidades de presentar el trastorno. La tasa de
concordancia del trastorno obsesivo compulsivo es superior en los gemelos
homocigotos que los dicigotos. Los parientes de primer grado de pacientes con fobia
social tienen más probabilidades de padecer el trastorno (DSM; IV) En la ansiedad
se acepta que en su origen participan factores biológicos, psicodinámicos, sociales,
traumáticos y de aprendizaje. Muchos de los trastornos tienen su origen en
anormalidades neuroquímicas influenciadas genéticamente; otras están asociadas
a conflictos intrapsíquicos o se pueden explicar mejor por el efecto de estresores o
conductas aprendidas; sin embargo, es la combinación de estos factores lo que más
cercanamente se encuentra en su etiología. (Espinoza Dagoberto, 2017, 2018)

28
3. Diseño metodológico del diagnóstico
Se realizó una investigación cualitativa que nos permite obtener información más
detallada. Dentro de los tipos de investigaciones cualitativas obtamos por una
Investigación Participativa: cuyo objetivo principal es buscar cambios que mejoren
la calidad de vida de la población.
Las variables a medir fueron:
Condiciones de vivienda
 Hacinamiento
 Tipos de vivienda
 Servicios públicos.
Efectos psicosociales
 Problemas sociales
 Estados anímicos
 Pobreza

3.1 Instrumentos y técnicas utilizadas

 Cuestionario
Un cuestionario es un instrumento de investigación que consiste en una serie
de preguntas y otras indicaciones con el propósito de obtener información de los
consultados.
El cuestionario es un documento formado por un conjunto de preguntas que deben
estar redactadas de forma coherente, y organizadas, secuenciadas y estructuradas
de acuerdo con una determinada planificación, con el fin de que sus respuestas nos
puedan ofrecer toda la información.
Por lo tanto, para la recolección de datos, se utilizó como instrumento una encuesta
constituida por trece ítems, dividido en dos categorías: “Condiciones de vivienda” y
“Efectos psicológicos”; además de 6 ítems adicionales que conformaban los datos
personales.
Los tipos de pregunta utilizadas fueron:
 Cerrada: elección única, dicotómica

Sólo puede ser elegida una opción de entre las opciones planteadas en la
pregunta. Son preguntas excluyentes entre sí.

29
Son preguntas que se responden con un Sí o con un No, o en su defecto No
sabe, No contesta o No responde.

 Cerrada: elección múltiple

Se utiliza cuando las opciones de respuesta no son excluyentes entre sí.

 Cerrada: escala nominal

Se utiliza para evaluar el grado de intensidad o sentimiento de una


característica o variable que se está midiendo. En vez de números, estos son
sustituidos por palabras o frases.

3.2 Población y muestra


Se realizaron encuestas a 120 personas en edades de 16 a 89 años de edad,
residentes en la Colonia Brisas del Bosque, ubicada en la Carretera hacia Aldea el
Carmen, frente a Residencial Paseo Las fuentes.

3.3 Procesamiento de la información


El procesamiento de los datos se realizó a través del programa Excel, el cual es una
aplicación utilizada en tareas financieras y contables, con fórmulas, gráficos y un
lenguaje de programación que forma parte de la suite de oficina Microsoft Office.
Excel se distingue de los demás programas porque nos permite trabajar con datos
numéricos, es decir, podemos realizar cálculos, crear tablas o gráficos y también
podemos analizar los datos con herramientas tan avanzadas como las tablas
dinámicas.
Excel permite a los usuarios elaborar tablas y formatos que incluyan cálculos
matemáticos mediante fórmulas; las cuales pueden usar “operadores matemáticos”
como son: + (suma), - (resta), * (multiplicación), / (división) y ^ (potenciación);

30
además de poder utilizar elementos denominados “funciones” (especie de fórmulas,
pre-configuradas) como por ejemplo: Suma, Promedio, Buscar, etc.
Excel es utilizado en diversas disciplinas donde se necesiten datos tabulares. La
gran cantidad de celdas, que forman cada una de las hojas de un libro de Excel, nos
facilitan el organizar los datos de manera tabular.
Por esta razón Excel nos ofrece una buena cantidad de herramientas para dar
formato a nuestros datos. Ya sea que necesitamos darles un formato de Excel, o
que apliquemos un formato condicional o simplemente apliquemos algún estilo de
celda.
Excel es una herramienta ampliamente utilizada para trabajar con datos tabulares
ya que podremos ordenarlos, filtrarlos, hacer una búsqueda sobre ellos, o utilizar
herramientas avanzadas para analizar dicha información.

4. Análisis y discusión de resultados

31
De acuerdo, con los resultados obtenidos la mayoría de las personas ha
experimentados problemas para dormir, estrés y enojo y consumo de alcohol.
Variables que según diversas investigaciones están muy relacionadas. Un número
significativo de personas manifestó nunca haber experimentado nada.

32
A nivel psicosocial se observan problemas como la pobreza que se ve influida en
gran medida por el desempleo y puede ser causa de otras situaciones como madres
solteras, delincuencia, niños que trabajan y desnutrición. Se puede observar altos
índices de alcoholismo y drogadicción que se relacionan con depresión y violencia
intrafamiliar

Entre las causas a estos problemas se encuentran los problemas económicos


anudados a la falta de recursos, condiciones de vivienda insatisfactorias y
problemas familiares.

33
4.1. Diagnóstico de la situación actual
La mayoría de las personas cuentan con viviendas construidas de madera y bloque,
sin embargo, el número de habitaciones con las que cuentan es de 1 a 2
habitaciones para 3 a 6 personas; esto indica que hay casos de hacinamiento en
las casas que combinado con la falta de servicios públicos como el agua potable
fomentan la propagación de enfermedades físicas y mentales.

4.1.1. Antecedentes
Al ser una invasión de tierra sobre la cual se construyó la comunidad, es más común
encontrarnos con personas de bajos recursos que no lograron finalizar sus estudios
lo que les da una mayor desventaja en el ámbito laboral. Una cantidad significativa
de personas no sabe leer ni escribir. Estas personas se dedican a ocupaciones poco
estables que les impiden contar con un sueldo consolidado y un seguro médico.

4.1.2. Características de la comunidad (Necesidades)

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4.1.3. Otros datos relevantes

Hay una ambivalencia en los datos obtenidos, la mayoría respondieron que no hay
unión de parte de los vecinos para solventar los problemas psicosociales de la
comunidad. Un número similar asegura que si hay unión, y una minoría indica que
en ocasiones ocurre esta participación.

4.1.4. Conclusiones del diagnostico


En la muestra, se reflejan altos índices de enojo e insomnio, generados por los
problemas económicos, que debido a ello, causa una falta de servicios públicos. Por
ende, se da la situación en la cual hay un nivel elevado de madres solteras y niños
que trabajan. La mayoría de la comunidad está de acuerdo en que no se ha
intentado resolver estas causas psicosociales ni se han organizado para formar una
red de apoyo.

4.2 Identificación de la intervención


Para una intervención psicológica comunitaria adecuada, se debe tomar en cuenta
los resultados de la investigación, en la cual la comunidad se enfrenta ante una falta
de recursos necesarios para una condición de vivienda adecuada ocasionada por
los problemas económicos que cada familia presenta.

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Debido a ello, los efectos psicológicos más prominentes son problemas de insomnio
y el manejo de las emociones, como la ira. Por lo tanto, presentamos las
intervenciones comunitarias enfocadas a solventar esta situación.

4.2.1 Definición de las intervenciones


Herramientas para desarrollar la inteligencia emocional
Dinámica #1 Expresa tus emociones en metáforas
1. Selecciona un ámbito de tu vida sobre el cual te gustaría reflexionar: trabajo,
salud, amigos, ocio, familia, hijos, padres, pareja, etc.
2. Recuerda anécdotas de ese ámbito y busca las emociones que sueles sentir.
Por ejemplo: La vida es una lucha
3. Luego fíjate en la imagen que tienes sobre ti mismo ¿Cómo eres y cómo
creen los demás que eres? Explícalo con un adjetivo o una imagen. Por
ejemplo: “Yo soy un tipo duro” o “En la empresa nos tratan como ganado”.
4. ¿Cuál es su opinión sobre el cambio? Relaciónalo con el trabajo, la casa, la
pareja, etc. Por ejemplo: Cambiar es arriesgarse
5. Ahora presta atención a tu idea del amor, del dinero, del futuro. Por ejemplo:
Amar es dar, El dinero es sucio. El futuro es una lotería.
6. Intenta sacar conclusiones de todas tus frases…. o ¿Cómo son tus
emociones en cada ámbito de tu vida? o ¿Cómo atraviesa cada ámbito de tu
vida la imagen de ti, el cambio, el amor, el dinero y el futuro?

Dinámica #2 Elabora un mapa mental

Realiza este cuestionario a un compañero.


 ¿Cuál de estas emociones displacenteras sueles sentir?
Miedo, enojo o tristeza.
 Busca un ejemplo: el más reciente, el más intenso, el que mejor lo explica,
etc.
 En general,.. ¿Cuándo se te dispara esta emoción (externamente)?
Cuando ves que…

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Cuando escuchas que…
Cuando sientes que…
 ¿Cómo la vivencias internamente?
Te IMAGINAS que...
SENSACIONES físicas que tienes....
PALABRAS o frases que te dices...
 ¿Cómo sueles reaccionar ante esa emoción?
Lo que haces....
Lo que no haces...
Lo que dices...
Lo que no dices...

Dinámica #3 Brújula de las emociones

 Objetivo: distinguir las distintas emociones que sentimos en determinados


momentos.
 Tiempo necesario: alrededor de media hora.
 Tamaño del grupo: puede hacerse en grupo de tamaño mediano o bien, de
manera individual.
 Lugar: sala o aula amplia en la que cada persona tenga espacio para trabajar de
manera individual.
 Materiales necesarios: folio en el que esté pintada la rosa de los vientos, algo
para escribir.
 Pasos a seguir:

1. Pintamos la alegría al norte y reflexionamos sobre la pregunta: ¿Qué he


logrado?
2. Al sur, reflejamos la respuesta y responderemos ¿Qué he perdido?
3. Entre ambas emociones, situaremos el logro que hemos conseguido, o
bien el fracaso. Es importante hacer una lectura positiva.

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4. En el este, pondremos el enfado. Pensaremos qué me ataca o me hace
sentir en una situación de riesgo.
5. En el lado oeste, situamos el miedo. En este punto, reflexionaremos
cuáles son nuestros miedos.
6. Unimos al enfado y al miedo a través de la amenazada y reparamos en
identificar las amenazas que tenemos presentes.
7. En el resto de puntos, podemos situar otras emociones que estén
presentes.

 Discusión: si la actividad se realiza en grupo y existe confianza suficiente, las


personas que lo deseen puede compartir sus emociones con sus compañeros.
Dinámica #4 Situaciones

 Objetivo:

1. Comprobar cómo el grupo actuaría ante determinadas situaciones.


2. Propiciar los sentimientos de empatía.

 Tiempo necesario: 45 minutos, aproximadamente.


 Tamaño del grupo: mediano, unas 20 personas. Si es menor, requerirá menos
tiempo.
 Lugar: sala o aula amplia en la que cada persona tenga espacio para trabajar de
manera individual.
 Materiales necesarios: fichas con imágenes o noticias (en función de la edad y
el nivel del grupo).
 Pasos a seguir:

1. El dinamizador del grupo explicará que presentarán al grupo una serie de


situaciones y que cada uno, de manera individual, debe recapacitar sobre
cada una de ellas. Se puede adjuntar una lista de preguntas, como las
siguientes: qué sentimientos experimentan las personas que aparecen,

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cómo crees que se sienten, cómo te sentirías tú en su lugar, qué harías si
fueras ellos, etc.
2. Se les deja un tiempo para que lo contesten de manera individual y, a
continuación, se procede a un debate en grupo.

 Otros: es importante enfocar esta actividad de manera cuidadosa en función del


grupo al que vaya encaminada. También, se pueden elegir las situaciones
dependiendo del tema que se quiere abordar de manera determinada.

Psicoeducación

La psicoeducación hace referencia a la educación o información que se ofrece a las


personas que sufren de un trastorno psicológico, aunque este tipo de intervenciones
psicológicas también incluyen el apoyo emocional, la resolución de problemas y
otras técnicas.

Así mismo, incluye cursos de entrenamiento para el paciente dentro del contexto
del tratamiento de su presente problema. También están incluidos los miembros de
la familia. La meta es que el paciente entienda y sea capaz de manejar la
enfermedad o el problema que presenta. De igual manera, se refuerzan las
fortalezas, los recursos y las habilidades propias del paciente para hacerle frente a
su enfermedad o dificultad, para así evitar una recaída y contribuir con su propia
salud y bienestar, con un fundamento a largo plazo. La teoría es, cuanto mejor
conozca el paciente su propia situación, mejor puede vivir con su condición.

La psicoeducación puede ocurrir en discusiones de uno a uno o en grupos y son


llevadas a cabo por especialmente por educadores sociales, aunque también puede
ser llevada a cabo en alguna medida por psicólogos, médicos, profesionales de
enfermería o cualquier miembro del equipo de Salud; aunque también existen
psicoeducaciones por pares o en grupos de autoayuda. En los grupos, se informa a
varios pacientes sobre su condición al mismo tiempo. También, los intercambios de

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experiencias entre los pacientes en cuestión y el apoyo mutuo, juegan un papel en
el proceso de sanidad.

Taller de psicoeducación sobre las emociones

El enojo, la tristeza y el miedo no son emociones negativas en si, y no se sienten


negativas cuando se les permite su expresión natural. Sucede que estamos
habituados a reprimirlas, porque nos resultan desagradables. Una vez que hemos
podido extraer información de esa emoción, le permitimos fluir. Es el bloqueo de la
energía que tiene la emoción la que resulta negativa.

Mirándolo con el pensamiento reversible, cada emoción contiene una dualidad: La


característica doble proviene de buscar el talento que corresponde a cada emoción.

 el ENOJO implica VALOR


 el MIEDO implica PRECAUCIÓN
 la TRISTEZA implica ACEPTACIÓN
 la ALEGRÍA implica DESPREOCUPACIÓN

El enojo, el miedo y la tristeza son considerados negativos en la vida social.


Solamente la alegría, que es una emoción valorada socialmente, está acompañada
de su defecto. Ya te imaginas que toda esta descripción depende de cómo mires tú
el mundo que te rodea.... Lo que en tu mapa sea completar, perder, defendible etc.
La idea es que puedas descubrir:

 ¿Qué es lo que A TI te alegra, enoja, etc.?


 ¿Cómo INTERPRETAS TÚ lo que otro hace o dice, de modo que te produzca
estas emociones?
 ¿Qué INTENTAS COMUNICARME TÚ cuando respondes a las acciones de
otro?
 ¿Y qué logras con tu estrategia?

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Las emociones son saludables. Cuando dejan de ser breves e intensas, al llevarlas
al extremo, dejan de ser saludables. La tristeza se convierte en depresión, el enojo
en resentimiento y venganza, el miedo en fobia y la alegría en manía y negación.

Técnicas de relajación

 Entrenamiento en relajación autógena


El entrenamiento en Relajación Autógena, desarrollado por el neurólogo Johannes
Schultz en 1931, en el descubrimiento de que la mayoría de las personas son
capaces de alcanzar un estado de relajación profunda a través de representaciones
mentales de las sensaciones físicas. Es muy utilizada en pacientes con ansiedad,
estrés, insomnio, cefaleas, problemas psicosomáticos, etc.
Este proceso es autogenerado, es decir el propio practicante induce el estado
autógeno; las tareas del terapeuta consisten en la enseñanza, supervisión y
facilitación de dicho proceso. El entrenamiento presenta diferencias en función de
las características de cada paciente: grado de motivación, capacidad de
autosugestión, niveles autonómicos basales y variables de personalidad. La
práctica debe ser persistente y consistente al menos 3 veces al día durante 3 o 5
minutos.
Este procedimiento se basa en 3 principios:
a) La repetición mental durante breves periodos de tiempo de fórmulas verbales que
describen las distintas respuestas fisiológicas.
b) La concentración pasiva del paciente.
c) La reducción de la estimulación exteroceptiva y propioceptiva.
Condiciones del lugar de práctica:
a) Ambiente tranquilo, sin demasiados ruidos y lejos de posibles estímulos
exteriores perturbadores.
b) Temperatura moderada (ni alta ni baja) para facilitar la relajación.
c) Luz moderada, una habitación con luz tenue.

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Posición para la relajación:
 Tendido sobre una cama o diván, con los brazos y las piernas ligeramente en
ángulo y apartados del cuerpo.
 Un sillón cómodo y con brazos: en este caso es conveniente usar apoyo para la
nuca y los pies.
 Sentados en un taburete o silla sin respaldo: en lo que Schultz llamaba ¨posición
de cochero¨. Se caracteriza por el hecho de descansar la persona sentada, el
peso en la mitad superior del cuerpo.
Los ejercicios consisten en concentrar la mente en formulas cortas y repetitivas, y
al mismo tiempo, imaginar de forma intensa lo que sugieren.

 Entrenamiento de inoculación contra el estrés


La inoculación contra el estrés nos enseña cómo afrontar y relajarnos ante una
amplia variedad de experiencias estresantes. El entrenamiento incluye aprender a
relajarse utilizando la respiración profunda y la relajación muscular diferencial y
rápida, de tal forma que cada vez que se experimente ansiedad, dónde y cuando
sea, uno pueda relajar la tensión. El primer paso es elaborar una lista personal de
situaciones estresantes para nosotros y ordenarla desde los ítems menos
estresantes hasta los más estresantes. Una vez elaborada aprenderemos a evocar
cada una de estas situaciones en la imaginación y a relajar la tensión mientras se
visualiza claramente la situación estresora.
El procedimiento consta de tres fases: educativa, entrenamiento o adquisición de
habilidades y aplicación.
1) Fase educativa. Se trata de proporcionar información sobre la génesis y
mantenimiento de los fenómenos emocionales problemáticos. El objetivo no es
eliminar el estrés, sino considerar las situaciones estresantes como problemas que
se pueden resolver. En este sentido se ha de proponer un modelo comprensible que
permita a la persona reconocer sus elementos en la situación problema, así como
interpretar de forma adecuada las relaciones entre ellos.

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Es importante que la persona comprenda la naturaleza transaccional de sus
reacciones de estrés. La explicación del modelo debe dejar clara la naturaleza
interactiva de los elementos incluidos. Una vez que la persona ha comprendido el
modelo, es necesario recoger toda la información posible sobre la morfología y
relaciones funcionales entre los elementos del entorno y la respuesta.
2) Fase de entrenamiento o adquisición de habilidades. La persona debe ser
capaz de distinguir claramente entre las situaciones modificables de aquellas que
no los son. En las primeras (modificables) los esfuerzos de la persona irán
encaminados al control de las situaciones (técnicas instrumentales), mientras en las
segundas (no modificables), los esfuerzos estarán centrados en la emoción que se
experimenta (técnicas paliativas). Se trata de adquirir las habilidades y destrezas
necesarias para el manejo de las respuestas fisiológicas y cognitivas problemáticas,
así como de asegurarse de que la persona es capaz de ponerlas en práctica. Estos
dos objetivos dan lugar a las fases de adquisición y ensayo.
3) Fase de aplicación o puesta en práctica y seguimiento. Durante esta fase la
persona debe poner en práctica lo aprendido en situaciones reales. Para
conseguirlo se le somete a niveles moderados y controlables de estrés (inoculación)
a modo de “vacunas” conductuales. Con este procedimiento se pretende activar las
estrategias aprendidas, así como comprobar hasta qué punto son eficaces y si
existen problemas en su puesta en práctica.

4.2.2 Beneficios
 La psicoeducación de emociones permite a la persona ser más consciente
de sus emociones.
 Lograr un mejor afrontamiento a los problemas.
 Inducción del cuerpo a un estado de relajación que permita canalizar
emociones y sentimientos.
 Permitirse descansar de pensamientos estresantes.
 Relajación del cuerpo que lo haga sentir más descansado y facilite el concilio
del sueño.

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4.2.3 Costos
Las presentes técnicas y actividades grupales no cuentan con ningún costo o
recurso necesario. Al menos que sea impartida por un profesional de la salud
privado, los costos dependerán de la decisión del profesional.

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Referencias
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Alkire, S., & Santos, E. (2010b). Acute Multidimensional Poverty: A New Index for Developing
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2018

Baró, I. M. (s.f.). El Hacimiento Residencial: Ideologización y verdad de un problema real. San


Salvador, El Salvador . Recuperado el 05 de Abril de 2018

COCOCH. (s.f.). Reforma Agraria, Agricultura y Medio Rural en Honduras. La Agenda Pendiente del
Sector Campesino.

CONEVAL. (2009). Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México.

Espinoza Dagoberto, S. C. (2017, 2018). PREVALENCIA DE DEDEPRESIÓN, ANSIEDAD, CONSUMO DE


ALCOHOL Y FACTORES ASOCIADOS EN PERSONAS ≥ 18 AÑOS EN LAS ZONAS DE
INFLUENCIA ATENDIDAS POR LOS MEDICOS EN SERVICIO SOCIAL. Tegucigalpa, Honduras.
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FOSDEH/COCOCH. (s.f.). Coalición internacional para el acceso a tierra, agricultura y reforma


agraria. Tegucigalpa, Honduras: Ediciones Guardabarranco.

Freud, M. (1921/1972, 1920). Comportamiento de grupos masivos.

HDRO. (s.f.). International Human Development Indicators.

LaFleur, M. T. (2014). Determinantes del acceso a fuentes de agua y saneamientos mejorados y los
objetivos de desarrollo del milenio en Honduras .

PNUD. (2010b). La verdadera riqueza de las naciones: caminos al desarrollo humano .

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). ( 2011). Informe sobre Desarrollo
Humano Honduras 2011.

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Anexos

Examen Preliminar

I) Características de la comunidad
1. Ubicación geográfica:
La Colonia Brisas del Bosque, está ubicada en la Carretera Aldea El
Carmen frente a Residencial Paseo las Fuentes, en San Pedro Sula.

2. Datos sociodemográficos
Población de muestra: 120 personas

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Composición del hogar y la familia

Grupo étnico: mestizos y una minoría garífunas.

Clase social: En su mayoría la población pertenece al estrato social bajo.

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Desempleo: Hay un alto índice de desempleo, que se manifiesta especialmente en
las ocupaciones que no son fijas como la albañilería, etc. Además de la falta de
calificaciones escolares.

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Migración:

Marginalidad:
Esta población se encuentra excluida como parte de las colonias de San Pedro
Sula, debido a la invasión de tierras y la falta de documentos legales que acrediten
a estas personas como dueñas de las tierras.

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Tipos de vivienda:

3. Características socioculturales
Organización de la comunidad:
La comunidad cuenta con una Directiva de la comunidad, que se encarga de
recaudar el dinero para la vigilancia, luz y gastos legales requeridos para obtener
la titulación de las tierras.

Valores y creencias:
No se logró determinar valores a nivel de comunidad.

Actitudes y conductas:
La población es individualista, tiene una actitud desconfiada ante las personas que
levantan encuestas debido a experiencias pasadas con Vida Mejor.

4. Datos sobre salud y enfermedad


Mortalidad:
No hay datos exactos sobre el índice de mortalidad en la comunidad hasta el
momento.

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Morbilidad:
Hay una mayor propensión a padecer enfermedades debido a la falta de servicios
públicos. La mayoría de las personas cuenta con agua de bomba.

Características de salud:
La mayoría de las personas no está afiliada al seguro social por la falta de un
trabajo estable. Por lo que en su mayoría recurren a Hospitales Publicos.

5. Organización política
Características —líderes e instituciones: Los líderes son personas que se mueven
dentro de la comunidad, para poder mantener informada a la comunidad.

II) RECURSOS DE LA COMUNIDAD


1. Del sector salud, oficiales —centros de salud —dispensarios —clínicas —
hospitales generales y psiquiátricos.
No se cuenta con ninguno de estos recursos, las personas hacen uso de
Hospitales públicos como el Mario Catarino Rivas y los que logran obtener
un trabajo estable cuenta con el Seguro Social.

2. Del sector salud, no oficiales —curanderos —espiritistas —grupos de ayuda


mutua (ej. alcohólicos anónimos).
La comunidad no ha logrado desarrollar un espíritu comunitario que les
permita apoyarse entre sí. Únicamente se cuenta con personas que soban
fracturas y hacen purgas para empacho.

3. Extrasectoriales, oficiales —asistencia social —establecimientos educativos


Cuentan con un Kinder y una Escuela, habilitada para los niños. Sin
embargo estos centros aún son muy deficientes por la falta de apoyo
económico del Gobierno, los maestros son voluntarios.

4. Extrasectoriales, no oficiales —establecimientos recreativos —de fomento


—vecinales.
Se cuenta con dos espacios abiertos donde los jóvenes y adultos pueden
practicar deportes.

5. Líderes formales e informales:


6. Se cuenta una directiva establecida democráticamente por la comunidad y
una directiva impuesta políticamente.

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