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Pasajes importantes primer capítulo 1 Tesis

1.1 Refutación de las tesis anteriores

20e-21a

“Soc: Examinemos, entonces, y juzguemos tanto la vida del placer como la de la sabiduría,
observándolas por separado.

Pro: ¿Cómo dijiste?

Soc: Que la sabiduría no está en la [vida] de placer, ni el placer en la de la sabiduría. Pues si uno
de ellos es el bien, ya no debe precisar en modo alguno nada. Pero si pareciera que lo precisara,
no es posible que eso sea ya el bien real para nosotros”

En este pasaje Sócrates considera que ni el placer ni la sabiduría ni cosas a fines a ella es el bien,
como defendió en el inicialmente (11c-d). Posteriormente en 21a-23c Sócrates crítica ambas
posiciones, que parecen ser excluyentes al inicio del diálogo. Al placer lo rechaza porque
considera que sin inteligencia no se puede saber si un acto es placentero; por otro lado, en el
caso de la inteligencia la refutación no queda clara, pero Sócrates señala que ninguna de estas
dos vidas opuestas sería elegible. En tal caso, es necesario que haya un tercer tipo de vida: la
vida mixta

1.2 Inclusión de los placeres en la vida: los placeres verdaderos como parte de la vida mixta

36c

“Soc: ¿Es que acaso vamos a argumentar que tanto estos dolores como estos placeres son
verdaderos o falsos, o que unos son verdaderos y otros no?

[…]

“¿Y cómo podrían, Protarco, ser verdaderos o falsos los temores, o ser verdaderas o falsas las
expectativas, o ser verdaderas o falsas las opiniones?

El pasaje parece difícil de interpretar por sí mismo. Probablemente lo que más llama la atención
de este es sobre adherirle falsedad o verdad a un placer ¿qué entiende Platón por verdad y
falsedad de los placeres? Autores como Frede entienden este pasaje en virtud de una verdad o
falsedad en sentido proposicional.

Para aclarar sobre la posibilidad Sócrates realiza una analogía con la opinión: Un sujeto puede
opinar sobre algo y lo opinado si sobre la opinión recae la rectitud esta sería verdadera, lo mismo
sucede con el placer, en caso de lo que genera el placer es recto entonces es verdadero, caso
contrario, como en la opinión, este es falso. Esta analogía cobra sentido en 38b-c en tanto a lo
que acompaña al placer verdadero es una recta opinión y lo que le sigue al dolor una opinión
falsa.

46b-c

“Soc: Pues bien, hay mezclas corpóreas que se dan en los cuerpos mismo, en tanto que las del
alma misma se dan en el alma. Y descubriremos dolores del alma y del cuerpo que están
mezclados con placeres, y ambos a veces se llaman ‘placeres’ y a veces ‘dolores’.”

Esta cita resume claramente las tesis sobre los placeres verdaderos y los falsos a lo largo del
Filebo.
En primer lugar, se analiza qué es lo que sucede cuando los placeres del cuerpo superan al alma
en 43c-46a. Sócrates inicia criticando la postura de que no existen los placeres como tal, sino
que estos mismos son un escape del dolor. Sirviéndose de esta tesis, Sócrates habla del exceso
de complacer placeres, por ejemplo, una persona puede tomar grandes cantidades al tomar sed
en medida de que este puede llegar a saciar su sed, pero si no existe mesura entonces el cuerpo
es más grande que la necesidad misma.

Por otro lado, se encuentran los placeres que generan un placer al cuerpo y un dolor al alma
(46a-50e). Un ejemplo claro con el que Sócrates logra ilustrar este segundo tipo de placer es con
la envidia. Sócrates considera que los estados como la envidia se relacionan con la ignorancia
misma y la ignorancia es una forma de dolor del alma. No obstante, el plantea que quienes son
envidiosos sienten cierto placer corporal.

Ya por último el último análisis pertenece a los placeres verdaderos, aquellos que se identifican
cuando el alma es superior al cuerpo (50e-55c). Sócrates entiende que el hambre del
conocimiento no es un dolor ni tampoco el olvido de este. Posterior a eso relaciona al placer con
el devenir y hace la distinción clásica entre lo que es y lo que deviene. Sócrates sostiene que el
placer “devendrá por necesidad en vista de un cierto ser” (54c). Con esta premisa logramos a
entrar a la refutación más fuerte del hedonismo que defiende Protarco al inicio: dado que la
naturaleza del placer es distinta a la del bien este no puede ser el bien mismo. Sin embargo, la
noción del placer del alma de conocimiento no ha quedado refutada y por lo tanto esta es la
única aceptada en este análisis.