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República Bolivariana de Venezuela.

Ministerio del Poder Popular Para la Educación Superior.

Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora.

Achaguas Estado Apure.

FACILITADOR: INTEGRANTES:

Dr. Wilmer Pérez Celis Franco Braulio.

Grau Rafael.

Hernández Alonso.

Hernández José A.

Mijares Vical.

Moreno José.

Villegas Jorge.

Achaguas, marzo del 2013

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INTRODUCCIÓN

Los Principios Generales de la prueba judicial, al igual que todo


principio, constituye el cimiento de todo procedimiento; si ellos no son bien
conocidos, la actividad desarrollada carecería de todo sustento y sería el resultado
de una mecánica basada en la práctica tribuna licia, sin conocimiento alguno de lo
que lleva a ese resultado, que si bien se encuentra plasmado en el derecho positivo
vigente, el mismo tiene sus fundamentos en éstos principios.
Los principios básicos para el procedimiento probatorio son: principios de
unidad, comunidad, contradicción, inmediación, oralidad, originalidad de la prueba,
principio de ineficacia de la prueba ilícita., todo esto considerado como esencial en
cuanto al ofrecimiento, admisibilidad conducencia y valoración de la eficacia de las
pruebas presentadas en juicio.
De manera general se puede decir que la prueba posee una gran
importancia, no solo en el desarrollo de cada uno de los principios, clasificaciones,
entre otras; sino también para la capacidad en cada uno de los aspectos y que debe
partir de lo que se quiere estudiar para aportar nuevos conocimientos a la
investigación realizada.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 establece
que el Tribunal Supremo de Justicia es el órgano rector del Poder Judicial y goza
de autonomía funcional, financiera y administrativa. En ese carácter y como máxima
representación, le corresponde su dirección, gobierno y administración, incluyendo
la elaboración y ejecución de su presupuesto; en conformidad con la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley Orgánica de Planificación y la Ley
Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia.

De esta manera, el Tribunal Supremo de Justicia, tiene la altísima


responsabilidad de encauzar y profundizar los procesos de cambio necesarios para
consolidar un Poder Judicial autónomo, independiente, racional, equitativo, eficiente
y transparente en la administración de sus recursos financieros.

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Le corresponde defender el orden establecido por la Constitución de
Venezuela, mantener el equilibrio entre los diversos poderes y órganos de gobierno,
y solucionar, de modo definitivo, asuntos judiciales de gran relevancia social, a
través de las resoluciones jurisdiccionales que dicta.

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CONTENIDO

Principios generales de la Prueba judicial.


A través de ellos, aplicables a los procesos civiles, penales, laborales, etc.,
se podrán aclarar dudas y resolver muchos de los problemas sobre la compleja
materia de la prueba.

• Principio de la necesidad de la prueba y de la prohibición de aplicar el


conocimiento privado del juez sobre los hechos.

Alude a la necesidad de que los hechos sobre los cuales debe fundarse la
sentencia se hallen acreditados con pruebas suministradas por cualquiera de los
litigantes o por el órgano jurisdiccional, sin que el magistrado pueda suplirlas con el
conocimiento personal privado que tenga sobre ellos.

• Principio de la eficacia jurídica y legal de la prueba.

Este principio significa que el juez, libre o vinculado por la norma, debe
considerar la prueba como el medio aceptado por el legislador, para llegar a una
conclusión sobre la existencia y modalidades de los hechos afirmados.

• Principio de la unidad de la prueba.

El conjunto probatorio del proceso forma una unidad y, como tal, debe ser
examinado por el tribunal, confrontando las diversas pruebas (documentos,
testimonios, etc.), señalando su concordancia y discordancia y concluir sobre el
convencimiento que de ellas se forme.

• Principio de la comunidad (o de la adquisición) de la prueba.

Es inadmisible pretender que la prueba sólo beneficie al que la allega al


proceso. Debe tenérsela en cuenta para determinar la existencia o inexistencia del
hecho sobre el cual versa, sea que resulte favorable a quien la propuso o al
adversario, que bien puede invocarla.

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Este principio se vincula con el principio de lealtad y propiedad de la prueba,
que impide practicarla para luego aprovecharse de ella si resulta beneficiosa o
retirarla si perjudica.

• Principio del interés público de la función de la prueba.

El fin de la prueba es producir la certeza en la mente del juzgador para que


pueda decidir la litis conforme a justicia; de ahí que haya un interés público en la
función que desempeña en el proceso.

• Principio de la lealtad y probidad o veracidad de la prueba.

La prueba no debe utilizarse para deformar u ocultar la realidad. Aspectos


que rigen también para el proceso en general: conocidos más bien como el principio
de la buena fe y la lealtad procesal.

• Principio de la contradicción de la prueba.

La parte contra quien se opone una prueba debe gozar de oportunidad


procesal para conocerla y discutirla, incluyendo en esto el derecho de contraprobar.
Debe incorporarse al litigio con conocimiento y audiencia de todas las partes.

• Principio de igualdad de oportunidad para la prueba.

Este principio implica que los litigantes dispongan de idénticas oportunidades


para presentar o pedir la práctica de pruebas y para contradecir las propuestas por
el adversario.

• Principio de publicidad de la prueba.

Es un requisito fundamental que implica que debe permitirse a los litigantes


conocer las pruebas, participar en su producción, impugnarlas, discutirlas y con
posterioridad analizarlas en los respectivos alegatos para poner de relieve ante el
órgano jurisdiccional el mérito que le asignan.

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Las conclusiones del juez deben ser conocidas por las partes y estar a
disposición de cualquier interesado.

• Principio de la formalidad y legitimidad de la prueba.

La prueba debe estar revestida de requisitos extrínsecos: circunstancias de


tiempo, modo y lugar; e intrínsecos: ausencia de vicios (dolo, error, violencia), y de
inmoralidad en el medio mismo. La prueba debe provenir de quien se halle revestido
de legitimidad para ofrecerla.

• Principio de la preclusión de la prueba.

Es una formalidad de tiempo u oportunidad para su práctica. Persigue evitar


sorpresas a la contraparte con probanzas de último momento, que no pueda
controvertirlas o que sean cuestiones respecto de las cuales no pueda ejercer su
defensa.

• Principio de la inmediación y de la dirección del juez en la producción de la prueba.

Procura evitar que el debate se convierta en una lucha privada. Permite al


juez la apreciación de la prueba; debe estar provisto de facultades para intervenir
activamente en las propuestas por los litigantes.

• Principio de la imparcialidad del juez en la dirección y apreciación de la prueba.

La imparcialidad de los funcionarios judiciales es un principio fundamental del


derecho procesal.

• Principio de la originalidad de la prueba.

La prueba debe referirse directamente al hecho por probar, para que sea
prueba de éste. No se puede desvirtuar los hechos y llegar a conclusiones
equivocadas.

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• Principio de la concentración de la prueba.

La prueba, como regla, debe practicarse de una vez, en una misma etapa del
proceso, pues la practicada por partes o repetida pone en peligro el debido cotejo y
apreciación.

• Principio de la libertad de la prueba.

Las partes y el juez deben gozar de libertad para obtener todas las pruebas
que sean pertinentes, con la única limitación de aquellas que por razones de
moralidad se refieren a hechos que la ley prohíbe investigar, o que resulten
manifiestamente inútiles, impertinentes o inidóneas, o aparezcan ilícitas por otro
motivo.

• Principio de la pertinencia y conducencia o idoneidad de la prueba.

El tiempo y la labor de los funcionarios judiciales y de los litigantes, en esta


etapa de la causa, no debe perderse en recibir medios probatorios que por sí
mismos o por su contenido de ninguna forma sirvan para los fines propuestos y
resulten manifiestamente improcedentes o inidóneos. Se contribuye así a la
contracción y a la eficacia procesal de la prueba.

• Principio de la naturalidad y espontaneidad y licitud de la prueba y del respeto a


la persona humana.

Este principio se opone a todo procedimiento ilícito para la obtención de la


prueba y lleva a la conclusión de que toda prueba que lo infrinja debe ser
considerada ilícita y, por ende, sin valor jurídico.

• Principio de la obtención coactiva de los medios materiales de prueba.

Este principio no debe confundirse con el precedente. En virtud de él, los


documentos, las cosas y, a veces la persona física, cuando es objeto de prueba
(para exámenes médicos, por ejemplo) debe ponerse a disposición del órgano
jurisdiccional cuando se vinculan con los hechos del litigio.

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Es consecuencia de los principios ya enunciados sobre la comunidad de la
prueba, la lealtad y probidad de las partes y el interés público que en ella existe.
Existe, pues, un deber de prestarle colaboración a la justicia, en materia de pruebas,
y esa colaboración es un límite necesario a la libertad individual, impuesto por
motivos de interés público, tanto a los terceros como a las partes.

• Principio de la apreciación de la prueba.

La prueba debe ser objeto de valoración en cuanto a su mérito para llevar al


órgano jurisdiccional el convencimiento acerca de los hechos que interesan al
proceso. No se concibe un proceso moderno, sin que el magistrado tenga libertad
para evaluar las pruebas allegadas conforme a las reglas de la sana crítica y
facultades inquisitivas para obtenerlas.

• Principio de la carga de la prueba y de la autorresponsabilidad de las partes por


su inactividad.

Este principio significa que la necesidad de aportar la prueba de ciertos


hechos recae sobre una de las partes, sea porque los invoca a su favor o porque de
ellos se infiere lo que solicita, o porque el opuesto goza de presunción o de
notoriedad o es una negación indefinida.

De esto resulta el principio de la carga de la prueba, que contiene una regla


de conducta para el órgano jurisdiccional, en virtud de la cual, cuando falta la prueba
del hecho que sirve de presupuesto a la norma jurídica que una parte invoca a su
favor, debe dictar sentencia en contra de esa parte.

Implica autorresponsabilidad de las partes por su conducta en el proceso, al


disponer que si no aparece en este la prueba de los hechos que las benefician y la
contraprueba de los que, comprobados a su vez por el adversario, pueden
perjudicarlas, recibirán una resolución desfavorable.

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• Principio de la oralidad y de la escritura.

El sistema oral, incuestionablemente, favorece la inmediación, la


contradicción y la mayor eficiencia de la prueba, por lo que debe aplicarse para
recepción, en audiencia, de las pruebas personales.

• Principio inquisitivo en la ordenación y práctica de las pruebas.

Se trata de uno de los fundamentos del proceso en general. Es un deber del


juez ejercitarlo cuando sea necesario o conveniente para comprobar la realidad de
los hechos

Limitaciones del principio de la libertad de prueba.-

Pérez (2003), indica que los límites a la libertad de prueba en el sistema


acusatorio penal son:

a.- La licitud de la obtención de la fuente de prueba: Pérez (2003), explica


que el principio de la licitud de la prueba, es un requisito intrínseco de la actividad
probatoria y consiste en que sólo son admisibles como medios de prueba aquellos
cuya obtención se haya producido conforme a las reglas de la legislación procesal
y de los convenios internacionales en materia de derechos humanos. Sobre este
particular, no debe olvidarse que el proceso penal presenta fundamentalmente la
actuación legal del estado contra determinados ciudadanos (los imputados) y que
muchas veces, la presión de la opinión pública, los intereses políticos y las
tendencias autoritarias, reclaman la necesidad de que aparezcan culpables, en
quienes justificar la función protectora que el Estado realiza con respecto a los
intereses sociales.

El principio de licitud de la prueba, es una barrera que rige en las sociedades


democráticas contra aquellas desviaciones del Poder Punitivo del Estado, dicho
principio, es una exigencia básicamente para los funcionarios públicos encargados
de la persecución penal.

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Según este autor, la licitud de la prueba, abarca dos aspectos fundamentales
como son:

a.- El aspecto formal o directo, el cual consiste en el cumplimiento de las


formalidades específicas establecidas por la ley procesal o por leyes especiales
para la obtención de la evidencia o fuente de prueba; estos requerimientos están
referidos a la necesidad de orden judicial para realizar registros, allanamientos,
interceptación de correspondencia, comunicaciones telefónicas o grabaciones
directas de personas o a la presencia de testigos instrumentales imparciales o del
imputado y su defensor, allí donde sea posible.

b.- El aspecto indirecto o material del principio de licitud de la prueba, que


exige que la prueba no haya sido obtenida mediante engaño, coacción, tortura física
o psicológica, ni por medios hipnóticos, ni tampoco por efectos de fármacos,
estupefacientes o brebajes enervantes de la voluntad de la persona.

Pérez, hace referencia a la “teoría del árbol envenenado”, o doctrina


norteamericana de la ilegalidad indirecta de la prueba. De acuerdo con esta
doctrina, una evidencia o prueba obtenida de manera ilegal es un procedimiento
contra un ciudadano determinado no podrá emplearse contra otro ciudadano, ni
contra el primero, aún cuando la información aportada por la prueba ilegal pudiera
ser certificada por un medio legal, y que, en ambos casos, se trataría de un uso
indirecto de la prueba ilegalmente obtenida.

La cadena de custodia de la evidencia, es uno de los medios fundamentales


para certificar la legalidad de la prueba, en lo que se refiere a los medios materiales
de la misma. Ésta no es más que la trayectoria vigilada y controlada que deben
seguir las evidencias materiales que se adquieran en el proceso de investigación,
fundamentalmente en la inspección del lugar del hecho, las cuales deben ser
cuidadosamente preservadas, para que no sean alteradas ni manipuladas, ni a favor
ni en contra de personas alguna. La cadena de custodia comienza desde la
ocupación del objeto, mediante la reseña detallada de su hallazgo, con todas las

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características posibles, su rápido sometimiento a las experticias, reconocimiento o
comprobaciones necesarias para la orientación de la investigación o los descartes
a que haya lugar, y finalmente su conservación.

b.- la idoneidad y pertenencia de los medios de prueba: Es la relación que


existe entre un medio probatorio admisible y los hechos del proceso. De tal manera
una prueba será pertinente si está dirigida a confirmar hechos que tienen relevancia
para un proceso concreto, en tanto que será impertinente aquella prueba que se
refiere a hechos que no tiene ninguna relevancia para el proceso; el momento de
admisión de las pruebas es la oportunidad para que el sujeto admisor de la prueba
se pronuncie a cerca de la idoneidad, conducencia o pertenencia de la prueba y tal
pronunciamiento, cuando fuere negativo, debe ser sin dudas fundado o motivado, a
los efectos de la salvaguarda de los derechos del proponente o promovente de la
prueba, bien sea por las vías de los remedios procesales compositivos.

Los sujetos que deben pronunciarse sobre la admisión u ordenación de una


prueba, abarca no sólo a los jueces, admisores y ordenadores de prueba por
excelencia, sino también a otros sujetos tales como fiscales instructores o
sumariadores policiales, que tienen la facultad de pronunciarse sobre la admisión u
ordenamiento de diligencias probatorias en la fase preparatoria, en algunos
ordenamientos procesales.

c.- La utilidad de la prueba: Es la capacidad de satisfacción de la necesidad


de prueba, por tanto si no existe necesidad de prueba respecto a ciertos hechos en
un proceso concreto, o lo que es lo mismo, si existen hechos del proceso que no
son objeto de prueba, entonces toda prueba respecto de tales hechos es inútil,
cuando se habla de este tipo de hechos, se refiere a aquellos que, o bien son
notorios y no necesitan ser demostrados, o se tratan de hechos absolutamente
impertinentes, cuya prueba no aportaría ningún dato útil al proceso.

Los supuestos de idoneidad de la prueba por impertinencia o inconducencia,


también acarrean, en última instancia, la inutilidad de la prueba, por cuanto ésta

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puede darse en varios supuestos; unos relativos a la naturaleza misma del medio
probatorio, y otros relativos al tipo de hechos que deseen probar. En este sentido,
un medio de prueba inconducente o impertinente es inútil a fin de cuentas, porque
no sirve para demostrar lo que se pretende.

d.- Las reglas legales de prueba obligatoria y las prohibiciones de prueba: con
respecto a este último aspecto, Pérez, señala que los límites a la libertad de prueba
antes expuestos, se refieren a situaciones concretas dentro de los procesos
determinados, pues los supuestos de legalidad, en la obtención de la fuente de
prueba, o de idoneidad, pertinencia o utilidad de la prueba deben ser apreciados
siempre en relación con situaciones concretas. En el plano abstracto prejudicial o
apriorístico, en el proceso penal acusatorio están únicamente limitadas por aquellas
situaciones en las que la ley sólo admite determinadas formas de prueba o prohíbe
ciertas formas de la actividad probatoria..

Resulta obvio que allí donde una ley especial exige una prueba específica
para los hechos que son propios de la esfera de la vida social que dicha ley regula,
esa exigencia constituye una limitación para la libertad de prueba en el proceso
penal, cuando tales hechos son debatidos dentro de la jurisdicción punitiva. De tal
manera, la prueba de ciertos hechos en el proceso penal depende de la naturaleza
de dichos hechos y de que éstos tomados independientemente o fuera del contexto
del proceso penal, estén o no sujetos a regulaciones especiales de prueba en la
legislación particular.

La apreciación definitiva de si una regla puede o no ser límite efectivo a la


libertad de prueba en el proceso penal acusatorio, tiene que ponerse de manifiesto
más en la valoración de la prueba que en la admisión y la ordenación de la prueba.

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Sujeto, Órganos y Objeto de la Prueba.

Sujeto, de la Órganos de la Prueba. Objeto de la Prueba.


Prueba.
Pérez (2003), hace Para Delgado Delgado (2004), concibe
referencia al sujeto, (2004), define al órgano de el objeto de la prueba,
como aquel al que prueba, como toda como aquello que debe
corresponde realizar una persona portadora o ser probado, o sea, como
forma determinada de la creadora de la información el Thema Probandum,
actividad probatoria, ya que sirve para establecer otros como la materia,
sea promover las la veracidad o falsedad de sustancia, cuerpo,
pruebas, practicarlas, los hechos del proceso: el persona o cosa, sobre la
valorarlas, entre otras, testigo, el experto, el que se practica una
en tal caso, para el autor imputado, el juez, le fiscal prueba. Desde el punto
no existen un concepto o policía (en la inspección), de vista procesal, es
general de sujeto de el que suscribió o autorizó aquello sobre lo cual
prueba, sino diversos el documento; es el sujeto verse el medio
tipos de sujetos de que trae un elemento de probatorio, es decir el
prueba de acuerdo con prueba y lo transmite al hecho que se comprueba
las distintas formas de la proceso y se convierte en a través del mismo.
actividad probatoria un intermediario entre la
existente. prueba y el juez, aunque el Peláez (2001), lo define
Por su parte Peláez juez puede ser a la vez como todo hecho que
(2001) precisa que el órgano de prueba en la precisa demostración en
sujeto de prueba, es la inspección y además el el proceso por constituir
persona que introduce que evalúa. presupuesto de la
en el proceso el De acuerdo a lo decisión, este objeto
elemento o medio planteado por Palacios puede ser principal o
probatorio que sirve de (2004), al referirse a los secundario, es decir, que
la prueba se dirija a

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manera o forma órganos de prueba, le da convencer sobre el
demostrativa. dos acepciones: hecho objeto principal del
Pueden ser el juez o 1.- corresponde proceso, o sobre
las partes, ya que todos entender, por tales a las cuestiones que sin hacer
ellos están facultados personas físicas que parte principal de la
por la ley al efecto, es suministran el decisión, influyen o
decir para proponer conocimiento de los pueden influir en ésta,
pruebas, y carece de hechos sobre que versa el tales como las
importancia, en cuanto a objeto de la prueba. circunstancias de
la valoración de la 2.- Constituyen un agravación o atenuación.
misma, por quién haya elemento intermediario
sido introducida, pues entre dicho objeto y el juez,
siendo legalmente y el dato que aportan al
producida, cuanto proceso pueden haberlos
interesa es qué puede conocido accidentalmente,
demostrar y en qué según ocurre con los
grado. testigos, o por encargo
judicial, como acontece
con los peritos.

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EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA.

Estructura y Funcionamiento.

Artículo 262 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela.

El Tribunal Supremo de Justicia funcionará en Sala Plena y en las Salas


Constitucional, Político Administrativa, Electoral, de Casación Civil, de Casación
Penal y de Casación Social, cuyas integraciones y competencias serán
determinadas por su ley orgánica.

La Sala Social comprenderá lo referente a la casación agraria, laboral y de


menores.

Misión

El Tribunal Supremo de Justicia, es parte del Sistema de Justicia y órgano


rector del Poder Judicial, en consecuencia es su máxima autoridad jurisdiccional y
ejerce su dirección, gobierno y administración, con la finalidad de asegurar al
justiciable la protección y tutela de sus derechos y garantías constitucionales.
Visión

Garantizar el estado democrático y social de derecho y de justicia eficaz, que


consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a través de una
administración de justicia imparcial, transparente, racional, equitativa, expedita,
autónoma, eficaz, integral y accesible al justiciable.
Valores Compartidos

 Racionalidad
 Equidad
 Ética
 Responsabilidad
 Honestidad

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 Imparcialidad
 Lealtad
 Corresponsabilidad
 Solidaridad
 Prudencia

De las Salas y del Juzgado de Sustanciación

Las Salas que estructuran al Máximo Tribunal de la República son siete (7).
Cada una de ellas está integrada por cinco (5) Magistrados o Magistradas, a
excepción de la Sala Constitucional que la conforman siete (7) Magistrados o
Magistradas. El Tribunal Supremo de Justicia en Pleno está constituido por los
treinta y dos (32) Magistrados o Magistrados de las seis (6) Salas.

Sala Constitucional.
Sala Político -
Administrativa.
Sala Plena
Sala Electoral.
Sala de Casación Civil.
Sala de Casación Social.
Sala de Casación Penal.

Cada Sala cuenta con los Suplentes y Conjueces; con un Secretario y un


Alguacil; y, un Juzgado de Sustanciación, cuya función es desempeñada por el
Presidente y el Secretario de la Sala. Sin embargo, la Sala Político-Administrativa
tiene un Juzgado de Sustanciación Autónomo, el cual está constituido por personas
distintas al Presidente y al Secretario de la Sala, en virtud de la asunción a plenitud
de las atribuciones constitucionales los juicios que en dicha Sala se ventilan.

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La Sala Plena podrá crear e instalar Salas Especiales para las Salas que
componen el Tribunal, cuando la Sala respectiva lo solicite, y cuando se acumulen
por materia cien (100) causas para ser decididas. Las Salas Especiales funcionarán
hasta que la última de las causas sea decidida. Estarán conformadas por una
Magistrada o Magistrado de la Sala respectiva y por dos (2) Magistradas o
Magistrados Accidentales, que serán designados por la Sala Plena, con el voto
conforme de sus dos terceras (2/3) partes. Las Magistradas o Magistrados
Accidentales deberán reunir los mismos requisitos que se exigen para los titulares.

El quórum, requerido para deliberar en Sala Plena y en cada una de las otras
Salas, es mayoría simple de las Magistradas o Magistrados que respectivamente la
componen.

Para que sean validas las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia en
Sala Plena o en cualquiera de sus Salas, se requiere el voto favorable de la mayoría
simple de sus miembros.

De los Funcionarios

El Tribunal en Pleno tendrá un Presidente y un Primero y Segundo


Vicepresidentes, quienes presidirán, respectivamente, las Salas de que forman
parte. En ningún caso, el Presidente, el Primer Vicepresidente y el Segundo
Vicepresidente, podrán ser miembros de una misma Sala. Duran dos (2) años en
sus funciones y pueden ser reelegidos.

El Tribunal en Pleno y las Salas de Casación Civil, de Casación Penal y


Político - Administrativa, tendrán sus respectivos Secretarios y Alguaciles.

La Sala Político - Administrativa y la Sala de Casación Penal nombran a


un Defensor y dos Suplentes.

El Tribunal tendrá además, los funcionarios y empleados subalternos que


necesite y podrá contratar, como Auxiliares, a profesionales y técnicos.

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Lista Protocolar del Tribunal Supremo de Justicia

Magistrados de la Junta Directiva

Doctora Gladys María Gutiérrez Alvarado Presidenta


Doctor Fernando Ramón Vegas Torrealba Primer Vice-Presidente
Doctora Deyanira Nieves Bastidas Segunda Vice-Presidenta

Magistrados
Dr. Emiro Antonio García Rosas
Dra. Yris Armenia Peña Espinoza
Dr. Luis Eduardo Franceschi Gutiérrez
Dr. Francisco Antonio Carrasquero López
Dr. Malaquias Gil Rodríguez
Dr. Héctor Manuel Coronado Flores
Dr. Evelyn Margarita Marrero Ortiz
Dra. Isbelia Josefina Pérez Velásquez
Dra. Carmen Elvigia Porras de Roa
Dra. Luisa Estella Morales Lamuño
Dr. Marcos Tulio Dugarte Padrón
Dra. Carmen Zuleta de Merchán
Dr. Arcadio Delgado Rosales
Dr. Juan José Mendoza Jover
Dra. Trina Omaira Zurita
Dra. Mónica Misticchio Tortorella
Dr. Emilio Antonio Ramos González
Dr. Juan José Núñez Calderón
Dra. Jhanett María Madriz Sotillo
Dr. Oscar Jesús León Uzcátegui
Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández

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Dra. Yraima de Jesús Zapata Lara
Dra. Aurides Mercedes Mora
Dr. Paúl José Aponte Rueda
Dra. Yanina Beatriz Karabín de Díaz
Dra. Úrsula María Mujica Colmenarez
Dr. Octavio Sisco Ricciardi
Dra. Sonia Coromoto Aria Palacios
Dra. Carmen Esther Gómez Cabrera

Secretaria del Tribunal Supremo de Justicia en Pleno


Doctora Olga Dos Santos
Secretario Sala Constitucional
Doctor José Leonardo Requena
Secretaria Sala Político – Administrativa
Doctora Sofia Yamile Guzmán
Secretaria Sala Electoral
Doctora Patricia Cornet
Secretaria Sala de Casación Penal
Doctora Gladys Hernández
Secretaria de la Sala de Casación Civil
Doctor Carlos Wilfredo Fuentes
Secretaria de la Sala de Casación Social
Doctor Marcos Enrique Peredes
Juez de Sustanciación de la Sala Político – Administrativa
Doctora Rose Fátima Viloria Ortega
Del Quorum y las Decisiones

El quorum requerido Quórum para las sesiones de la Sala Plena es la


asistencia de la mayoría absoluta de los Magistrados o Magistradas que la
conforman

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Las decisiones de la Sala Plena se adoptarán por la mayoría simple de los
Magistrados y Magistradas presentes, salvo en los casos que disponga la Ley
Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, que requieran del voto favorable de la
mayoría absoluta de los Magistrados y Magistradas presentes.

Las decisiones que dicte el Tribunal en los juicios de que conozca se


denominan autos o sentencias; y las que tome en otros
asuntos, acuerdos o resoluciones.

Las decisiones del Tribunal en Pleno y de sus Salas deberán ser suscritas
por todos sus integrantes. Los Magistrados que disientan de ellas deberán salvar
su voto en escrito razonado. El voto salvado deberá ser firmado igualmente por
todos los Magistrados. El Magistrado que no firme la decisión o no razone su voto
salvado, se presume que está conforme con el voto de la mayoría.

La decisión podrá publicarse aunque no haya sido suscrita por todos los
Magistrados y Magistradas de la Sala Plena, si quienes suscriben constituyen por
lo menos la mayoría de miembros de la misma, y si entre los firmantes se encuentra
la mayoría que esté conforme con la decisión.

De los Ponentes

En todo asunto sometido al conocimiento del Tribunal Supremo se


designará Ponente, salvo lo que establezcan disposiciones especiales o el propio
Tribunal. Las ponencias serán asignadas por el Presidente. El Presidente actuará
como Ponente en los asuntos que él mismo se reserve o en los que ya le hayan
sido asignados.
En las Salas Accidentales, la ponencia corresponderá al Suplente o Conjuez que
haya aceptado la suplencia, a menos que el Presidente se la reserve o asigne a otro
Magistrado.

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Cada ponencia deberá ser distribuida entre todos los Magistrados que
constituyen la respectiva Sala y será considerada y discutida en la oportunidad que
ésta señale.

Del Modo de Suplir a los Magistrados y demás Funcionarios


Para llenar las faltas absolutas de los Magistrados, se convocará a
los Suplentes en el orden de su elección.

Si se excusaren todos los Suplentes o no hubiese a quien convocar por


haberse agotado las listas de los mismos, mientras la Asamblea Nacional provea lo
conducente para llenar una falta absoluta, podrá continuarse con la sustanciación
de los asuntos en curso, siempre y cuando el número de Magistrados que falten no
exceda de la quinta parte de la totalidad de los miembros del Tribunal o Sala
respectiva.

Las faltas temporales de los Magistrados serán llenadas por los Suplentes,
en el orden de su elección, y a falta de los Suplentes, serán convocados
los Conjueces, por turno.

Los Suplentes y Conjueces de cada Sala llenarán alternativamente y por


turno, las faltas accidentales que ocurran en ellas. Cuando se produzca falta
accidental en el tribunal en Pleno, se convocará en primer lugar a los Suplentes y a
falta de éstos, se convocará por turno a los Conjueces.

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CONCLUSIÓN

Las más importantes instituciones procesales es la que se refiere a la materia


de pruebas por ser éstas el núcleo de todo proceso, destacando dentro de ésta, la
facultad que tiene el juzgador de intervenir activamente en la indagación probatoria,
generando ello una disputa entre el garantismo constitucional y el activismo judicial,
pues es a través del material probatorio que las partes pueden traer al juez la
convicción de las pretensiones que le son propias, para en definitiva desembocar
en una sentencia imparcial apegada lo más posible a la verdad y equidad como
fines últimos de la justicia.
Para un sector de la doctrina, el proceso civil tutela los intereses particulares
y privados de las partes en conflicto, en el cual los litigantes y sus apoderados tienen
la carga de presentar sus pretensiones y defensas, aportar sus pruebas y en general
hacer uso de todos los medios y recursos que le provee la ley a través de la
jurisdicción dirimir sus controversias.

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El Tribunal Supremo de Justicia, es parte del Sistema de Justicia y órgano
rector del Poder Judicial, en consecuencia, es su máxima autoridad jurisdiccional y
ejerce su dirección, gobierno y administración, con la finalidad de asegurar al
justiciable la protección y tutela de sus derechos y garantías constitucionales.

Cabe señalar que los magistrados son elegidos por la Asamblea Nacional, la
ley determina el proceso de elección, también pueden ser removidos por ella
mediante una mayoría calificada de las dos terceras partes de sus integrantes,
previa audiencia al interesado, en caso de faltas graves ya calificadas por el Poder
Ciudadano.

Existen otros aspectos de importancia dentro de los que se mencionan;


autonomía del Poder Judicial, atribuciones, objetivos, estructura organizativa,
normativa legal, requisitos para ser magistrados, competencias de cada sala, entre
otros.

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BLIOGRAFIA

Peláez , G . (2001). Manual de Pruebas Penales. Medellín: Seña Editora.

Pérez, E. (2003). La Prueba en el Proceso Penal acusatorio. 2º edición.


Venezuela: Vadell Hermanos editores.

Palacio, L. (2004). La Prueba en el Proceso Penal. Buenos Aires:Abeledo-Perrot

http//www,tsj.go.ve/tribunalesregionales/penal

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