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ADORACIÓN DE LA CRUZ

Salmo 139
Tú has creado mis entrañas,
Señor, tú me sondeas y me conoces. me has tejido en el seno materno.
Me conoces cuando me siento o me Te doy gracias porque me has plasmado
levanto, portentosamente,
de lejos penetras mis pensamientos; porque son admirables tus obras:
distingues mi camino y mi descanso, mi alma lo reconoce agradecida,
todas mis sendas te son familiares. no desconocías mis huesos.

No ha llegado la palabra a mi lengua, Cuando, en lo oculto, me iba formando,


y ya, Señor, te la sabes toda. y entretejiendo en lo profundo de la
Me estrechas detrás y delante, tierra,
me cubres con tu palma. tus ojos veían mi ser aún informe,
Tanto saber me sobrepasa, todos mis días estaban escritos en tu
es sublime, y no lo abarco. libro,
estaban calculados antes que llegase el
¿Adónde iré lejos de tu aliento, primero.
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú; ¡Qué incomparables encuentro tus
si me acuesto en el abismo, allí te designios,
encuentro; Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
si vuelo hasta el margen de la aurora, Si me pongo a contarlos, son más que
si emigro hasta el confín del mar, arena;
allí me alcanzará tu izquierda, si los doy por terminados, aún me
quedas tú.
me agarrará tu derecha.

Sondéame, oh Dios, y conoce mi


Si digo: «Que al menos la tiniebla me
corazón,
encubra,
ponme a prueba y conoce mis
que la luz se haga noche en torno a mí»,
sentimientos,
ni la tiniebla es oscura para ti,
mira si mi camino se desvía,
la noche es clara como el día,
guíame por el camino eterno.
la tiniebla es como luz para ti.
Del Evangelio de San Juan 4, 5-15
Llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob
a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí
sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. lega una mujer de Samaría a sacar
agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a
comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de
beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los
samaritanos). Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te
dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». La mujer le dice:
«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres
tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus
hijos y sus ganados?». Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener
sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que
yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida
eterna». La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré
que venir aquí a sacarla».

Canto
Tengo sed de ti, Oh fuente del amor. Tengo sed de ti. Tu AMOR es LIBERTAD.

Reflexión
San Bernardo. Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia
[Sermón 61, 3-5: Opera omnia, edic. cisterciense, 2, 1958, 150-151. Opera omnia, Edit Ci]
¿Dónde podrá hallar nuestra debilidad un descanso seguro y tranquilo, sino en las
llagas del Salvador? En ellas habito con seguridad, sabiendo que él puede
salvarme. Grita el mundo, me oprime el cuerpo, el diablo me pone asechanzas,
pero yo no caigo, porque estoy cimentado sobre piedra firme. Si cometo un gran
pecado, me remorderá mi conciencia, pero no perderé la paz, porque me acordaré
de las llagas del Señor. El, en efecto, fue traspasado por nuestras rebeliones. ¿Qué
hay tan mortífero que no haya sido destruido por la muerte de Cristo? Por esto, si
me acuerdo que tengo a mano un remedio tan poderoso y eficaz, ya no me
atemoriza ninguna dolencia, por maligna que sea.
Por esto, no tenía razón aquel que dijo: Mi culpa es demasiado grande para
soportarla. Yo tomo de las entrañas del Señor lo que me falta, pues sus entrañas
rebosan misericordia. Agujerearon sus manos y pies y atravesaron su costado con
una lanza, y, a través de estas hendiduras, puedo gustar y ver qué bueno es el
Señor.
Las heridas que su cuerpo recibió nos dejan ver los secretos de su corazón; nos
dejan ver el gran misterio de piedad, nos dejan ver la entrañable misericordia de
nuestro Dios, por la que nos ha visitado el sol que nace de lo alto. ¿Qué dificultad
hay en admitir que tus llagas nos dejan ver tus entrañas? No podría hallarse otro
medio más claro que estas tus llagas para comprender que tú, Señor, eres bueno
y clemente, y rico en misericordia. Nadie tiene una misericordia más grande que
el que da su vida por los sentenciados a muerte y a la condenación.
Luego mi único mérito es la misericordia del Señor. No seré pobre en méritos,
mientras él no lo sea en misericordia. Y, porque la misericordia del Señor es mucha,
muchos son también mis méritos. Y, aunque tengo conciencia de mis muchos
pecados, si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y, si la misericordia
del Señor dura siempre, yo también cantaré eternamente las misericordias del
Señor. ¿Cantaré acaso mi propia justicia? Señor, narraré tu justicia, tuya entera.
Sin embargo, ella es también mía, pues tú has sido constituido mi justicia de parte
de Dios.

Canto
Tengo sed de ti, Oh fuente del amor. Tengo sed de ti. Tu AMOR es LIBERTAD.

Silencio y adoración de la Cruz


CANTO 1_ Velaré contigo Señor, mientras yo viva, mientras yo viva.
CANTO 2_ Dejarme hacer, dejarme hacer, dejarme hacer, es cuanto pides de mí.
Dejarme hacer de nuevo por Ti. Dejarme hacer en tus manos, Señor.
CANTO 3_ Entra en mi noche, Señor. Entra en mi noche, Señor, y lléname de tu
claridad, de tu claridad. Guía mis pasos hacia Ti.
CANTO 4_ En nuestra oscuridad, enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor,
Señor. En nuestra oscuridad, enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor,
Señor
CANTO 5_ De noche iremos, de noche, que, para encontrar la fuente, sólo la sed
nos alumbra, sólo la sed nos alumbra.
CANTO 6_ Cristo Jesús, oh fuego que abrasa, que las tinieblas en mí no tengan voz.
Cristo Jesús, disipa mis sombras. Y que en mí sólo hable tu amor.
CANTO 7_ Nada te turbe, nada te espante; quien a Dios tiene nada le falta. Nada
te turbe, nada te espante, sólo Dios basta.
CANTO 8_ Tú nos amaste, fuente de vida
Oración de intercesión
• Cristo, tú que nos ofreces una curación, haznos vivir de tu vida.
• Cristo, tú que renuevas en nosotros la esperanza, haznos vivir de tu
vida.
• Cristo, tú que te sientas a la mesa de los pecadores, haznos vivir de tu
vida.
• Cristo, tú que ofreces el agua viva, haznos vivir de tu vida.
• Cristo, tú que resucitas a Lázaro, tu amigo, haznos vivir de tu vida.
• Cristo, tú que perdonas la negación de Pedro y le llamas a seguirte,
haznos vivir de tu vida.
• Cristo, en ti nuestra resurrección ya ha comenzado, haznos vivir de tu
vida.

Padrenuestro

Oración
Dios vivo, a veces somos como extranjeros en la tierra, desconcertados por
las violencias, la dureza de las oposiciones. Como una brisa ligera, tú soplas
sobre nosotros el Espíritu de paz. Transfigura los desiertos de nuestras dudas
para prepararnos a ser portadores de reconciliación allí donde tú nos has
puesto, hasta que despunte una esperanza de paz entre los seres humanos.