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ARTICULO DE OPINION

LA CUOTA DE PANTALLA Y EL CINE PERUANO


El pasado lunes 15, la columna editorial El comercio afirmaba esto: “[El éxito del ¡Asu Mare!],
supone una lección para quienes sostienen que hay que obligar a los cines a reservar un
porcentaje de sus funciones para proyectar películas peruanas, bajo el argumento de que, de
lo contrario, no apostaran por productos nacionales. El espectador peruano sí reconoce el
cine nacional siempre que coincida con sus preferencias.
En pocas palabras, hagamos cine para el gusto de la gente y que sea el mercado el que
decida. La nota-que implícitamente aboga por que el Estado se abstenga de proteger el cine
nacional-finalizaba de esta manera: “Hay también una razón de principio para estar en
contra de las denominadas cuotas de pantalla. La única manera legítima de triunfar es
esforzándose por lograr el producto que los consumidores prefieren”. El cine peruano está
creciendo, necesita de más películas ganadoras de festivales y también éxitos en taquilla,
esta comparación para mí no es válida. ¡Necesitamos arriesgar y que el cine peruano tenga
diversidad!”, escribió en su cuenta de Facebook Miguel Valladares.
“El editorial de El Comercio tiene el objetivo político de cuestionar cualquier tipo de ayuda o
participación del Estado en la economía”, opina Christian Wiener, presidente de la Unión de
Cineastas del Perú. “El mercado del cine es desigual porque esta denominado por la oferta
de un solo país, Estados Unidos. Eso distorsiona la libre competencia. Por esa razón, en gran
parte del mundo existen incentivos para promover el cine como industria cultural”.
“La cuota de pantalla es reservar un determinado número de días o de horas de proyección
para las películas”, explica el crítico Ricardo Redoya.”Eso se da cuando hay una producción
sólida, permanente. Sin embargo, el Perú consideró la cuota de pantalla en el Tratado de
Libre Comercio con Estados Unidos.
La cuota de pantalla parte de la siguiente: el cine es un elemento importante en la formación
de la Identidad cultural, y no una mercancía. Esto, claro está, en la teoría. En nuestro país la
cuota de pantalla no existe.
La gente decide movilizarse hasta el cine, sobre todo por diversión. En el Perú, es altamente
probable que el espectador llegue al multicine y se encuentre con que las películas, recién
salidas de las refrigeradoras de “Gringolandia”, son todas iguales pero con distinto título.
Con los años, se ha acostumbrado a ver una sola clase de cine. “Hay público para muchas
cosas, pero falta trabajar la promoción”, dice Gastón Vizcarra, quien en 2011 estrenó El
guachimán.