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RAÚL ALFONSÍN

:
UN PRESIDENTE ENTRE LA
ESPADA Y LA PARED

14° Certamen de Historia
Euskal Etxeko Txapelketa XIV

Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

Dirigido a alumnos de Secundaria Básica y Superior

Cada Institución podrá presentar a 15 alumnos en cada
categoría
Un docente tutor será el encargado de preparar y
acompañar a los alumnos el día del certamen
Primer Premio
Un viaje para el alumno ganador
Un viaje para su profesor tutor
Viernes 30 de septiembre de 2016 – 8:30hs
Instituto Euskal-Echea – Sede Llavallol
Av. Antártida Argentina 1910
Llavallol (1836) – Buenos Aires
4239-3400 al 3451 (Nivel Secundario)

Web http://certamenhistoria.wix.com/euskal

certamenhistoria@gmail.com

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Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

ÍNDICE BIBLIOGRÁFICO1
1- JUAN SURIANO: “Introducción” en Dictadura y Democracia (1976-2001),
Nueva Historia Argentina, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2005, pp.
20-24.……………………………………………………………………………………P.5

2- CARLOS ALBERTO FLORIA Y CÉSAR A. GARCÍA BELSUNCE. Historia de
los argentinos, Buenos Aires, Larousse, 2001, pp. 463-485. ……..………..P.7

3- LUIS ALBERTO ROMERO. Breve historia contemporánea de la Argentina,
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2009, capítulo IX.…………P.20

4- HUGO QUIROGA: “La reconstrucción de la democracia argentina” en
Dictadura…, op. cit., capítulo II …………………………………………………..P.38

5- ALFREDO PUCCIARELLI. Los años de Alfonsín. ¿El poder de la
democracia o la democracia del poder?, Buenos Aires, Siglo XXI editores,
2006, introducción………………………………………………………………….P.51

6- MARCOS NOVARO. Historia de la Argentina contemporánea: de Perón a
Kirchner, Buenos Aires, Edhasa, 2006, capítulos VI y VII………………….P.61

7- MARCOS NOVARO Y VICENTE PALERMO. La Dictadura Militar 1976/1983,
Buenos Aires, Paidós, 2006, capítulo VII ……………………………………...P.76

8-EUGENIA ARUGUETE: “Lucha política y conflicto de clases en la
posdictadura. Límites a la constitución de alianzas policlasistas durante la
administración Alfonsín” en Los años de…, op. cit., pp. 413-
460………………………………………………………………………………………P.91

9- EZEQUIEL ADAMOVSKY. Historia de las clases populares en la Argentina.
Desde 1880 hasta 2003, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2012,
capítulos X y XI……………………………………………………………………P.105

10- DISCURSO DE ASUNCIÓN DEL DR. RAÚL ALFONSÍN COMO
PRESIDENTE DE LA NACIÓN ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA –
10/12/1983………………………………………………………………………….P.112

1
N. de la E.: todos los textos citados se encuentran seleccionados y/o adaptados en algunas de sus partes, para uso exclusivo del Certamen.
Asimismo, se aclara que las citas competas sólo figuraran en el índice del cuadernillo, marcándose, luego, solamente los autores y, si es
necesario porque se repiten historiadores, se pondrá parte del título del texto.
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PRESENTACIÓN

En la memoria colectiva se asocia a Raúl Alfonsín con la
palabra “democracia” y su imagen puede catalogarse, a nivel
general, como positiva. Entre otras cuestiones, su gobierno
representó el retorno de la libertad en la participación político-
social y en la expresión (en todas sus formas). La centralidad
del tema seleccionado es indudable por su relación con el
presente y, principalmente, para la valoración de la vida y
práctica democrática.
Tras ganar las elecciones (tan esperadas), le tocó tomar las
riendas gubernamentales que, en más de una ocasión, se
vieron jaqueadas por las fuerzas militares salientes y por la
“explosión” de la participación social. Por esa razón, se eligió el
título: “Entre la espada y la pared”. Asimismo, tuvo grandes
problemas económicos durante su gestión que, sumado a otros
conflictos, lo llevaron a finalizar su mandato antes de lo
previsto.
Como todos los años recordamos que el principal objetivo de
este Certamen es acercar a los jóvenes al estudio histórico y,
como tal, a la relación que hay entre nuestro pasado y nuestro
presente. Entendemos que reflexionando podemos proyectar
un futuro mejor. Agradecemos la participación de todos
ustedes.

Comité Organizador
(Graciela Ainadjian, Daniel Miniello, Emmanuel Brugaletta,
Valeria Pardo, Linda Cooper y Elina Carrasco)

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JUAN SURIANO

Hacia 1982 el régimen militar se hallaba debilitado en varios frentes. No sólo por el fracaso del
proyecto económico; tampoco había logrado imponer el disciplinamiento social y político que
pretendía, aunque le asestó una indudable y definitiva derrota a la guerrilla tanto urbana como
rural. Además, estaba sumido en sus propios enfrentamientos internos, que, a medida que la
economía mostraba más resquebrajamientos, se hacían más agudos. El desgaste internacional
como consecuencia de la acción de los grupos de derechos humanos, desde que el 30 de abril
de 1977 se realizó la primera marcha de las Madres en torno de la Plaza de Mayo, no fue
menor e insumió una notable y dilapidada energía a los militares para neutralizarla. En cierta
forma, la derrota de la guerra de Malvinas marcó el comienzo del fin de la última dictadura
militar, y su acelerado repliegue implicó el reordenamiento desordenado de la actividad política
y una breve, compleja y tumultuosa transición a la democracia.
La restitución de la democracia a partir de 1983 habría de producirse en un contexto complejo
pues los cambios, en el rumbo de la economía en los países centrales afectarían de manera
concreta al nuestro. En un mundo cada vez más globalizado y desde fines de los años ‘80
unipolar, la presión ejercida por las políticas neoliberales, que pregonaban la reforma del
Estado, la reducción del déficit fiscal, las privatizaciones, la reconversión industrial y una
excesiva libertad de mercado, marcaría los límites dentro de los cuales se realizaría la
transición democrática y condicionaría la consolidación de las instituciones. En realidad, la
transición política del autoritarismo a la democracia se llevó a cabo de manera simultánea con
el pasaje de una economía dirigida a una de mercado.
Y el resultado que hoy puede constatarse de ese doble proceso de transición es que tanto la
democracia como las transformaciones económicas parecen haberse consolidado. Sin
embargo, las consecuencias están lejos de ser alentadoras. En efecto, por un lado la
democracia cumplió dos décadas, el período más largo desde la sanción de la Ley Sáenz Peña
en 1912. Y, a pesar de sus evidentes defectos y debilidades, el sistema democrático se ha
asentado y una muestra en ese sentido es que pudo capear violentos temporales, como los
levantamientos militares de fines de los años ochenta o la reciente crisis de gobernabilidad de
fines de 2001. En este sentido, el rasgo saliente a lo largo de estas dos décadas de vigencia de
las instituciones democráticas, tal vez, es que la sociedad civil supo rechazar los ataques
autoritarios a la democracia y también evitó la tentación de dejarse arrastrar hacia experiencias
que podrían haber desembocado en proyectos autoritarios. Mirando retrospectivamente la
historia política argentina del siglo XX, esta actitud de la sociedad civil resulta un acontecimiento
auspicioso pues parece haber desaparecido el pretorianismo presente en la sociedad argentina
hasta hace pocos años. Es cierto que esto sucede en un contexto regional en el cual fueron
desapareciendo los regímenes militares y se han impuesto sistemas democráticos en buena
parte de América latina, aunque la mayoría de estas democracias funciona con enormes
dificultades jaqueadas por los efectos depredadores de las políticas neoliberales y por
importantes niveles de corrupción, que llevan al desinterés y a la apatía política a buena parte
de los ciudadanos. Con la excepción de Venezuela, no se han producido en los últimos años
intentos de golpes de Estado, y la retirada de los militares de la esfera política, más allá de las
peculiaridades de cada nación, es hoy un dato de la realidad política latinoamericana. Es en
este contexto donde deben entenderse la constitución de la democracia local y el rol
desempeñado por la ciudadanía y los partidos políticos.
Hugo Quiroga sostiene que la participación de la ciudadanía en el espacio público durante la
década que duró la transición democrática tuvo dos momentos bien diferenciados. En el
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primero, entre 1983 y 1987, tuvo lugar una activa e intensa participación ciudadana en la
discusión pública en torno a varios acontecimientos cruciales, como el juicio a las juntas
militares, la labor de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), el
Congreso Pedagógico Nacional, el tratado de paz con Chile, la aplicación del Plan Austral; el
punto culminante de este clima democrático lo constituyeron las formidables manifestaciones en
defensa de la democracia durante el levantamiento militar de Semana Santa de 1987. Fue en
estos años cuando se generalizó el consenso de los ciudadanos hacia la democracia así como
un clima optimista en el que parecía haberse conformado un espacio público verdaderamente
participativo.
Sin embargo, ese clima pronto habría de resentirse y daría lugar a un creciente desencanto
ciudadano. Una serie de factores contribuyó al declive de la democracia participativa, cuya
primera evidencia se manifestó con la derrota electoral de la Unión Cívica Radical en 1987. Si
bien fue una consecuencia directa de la frustrante resolución de la crisis de Semana Santa,
también obedeció al errático rumbo de la política económica, que se veía fuertemente
presionada a dos puntas, tanto por el poder financiero como por las demandas gremiales. En
este sentido, el gobierno de Alfonsín sufría el acoso implacable de las diversas corporaciones
(sindicalismo, Iglesia, Ejército, empresarios) sin saber muy bien cómo salir de la encrucijada.
Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final vinieron a sumarse a este panorama tan
complejo y terminaron por hundir aún más la credibilidad presidencial. La participación
ciudadana se fue retrayendo y comenzó a afectarse la confianza en el sistema político.
En realidad, la resolución del tema de la violación de los derechos humanos por parte de los
militares marcó con claridad los problemas que tenía el sistema democrático para condenar a
los responsables. Al momento de asumir, el gobierno de Alfonsín tomó algunos principios y
reclamos del movimiento de derechos humanos, que, más allá de las diferencias entre sus
diferentes grupos, exigía conocer la verdad y enjuiciar a los culpables. Derogó la ley de
autoamnistía dispuesta por el general Reynaldo Bignone, creó la CONADEP y enjuició a las
cúpulas militares. El informe de la CONADEP y el juicio a las juntas militares representan,
quizás, el punto más alto del compromiso alcanzado por el gobierno radical con las demandas
del movimiento de derechos humanos. Las conclusiones de la labor de la CONADEP, dadas a
conocer el 20 de septiembre de 1984, permitieron correr el velo tendido por los militares a las
brutales violaciones a los derechos humanos y que la sociedad argentina conociera la verdad al
respecto.
Si bien la CONADEP fue conformada por el gobierno en oposición a la postura de buena parte
del movimiento de derechos humanos, que impulsaba la creación de una comisión bicameral,
es indudable que el resultado de la investigación realizada por sus miembros fue un hecho
excepcional y notable ya que comprobó fehacientemente los crímenes del terrorismo de Estado,
consistentes en la violación sistemática de los derechos humanos. Esto es, la desaparición de
personas, la aplicación de torturas, el secuestro de bebés y la existencia de más de trescientos
centros clandestinos de detención. Todos estos datos tuvieron una gran difusión por parte de
los medios y sus principales resultados se publicaron en el libro Nunca más, que generó (y aún
genera) “un enorme impacto sobre la opinión pública”. Pero además, como dice Elizabeth Jelin,
“la actividad de la comisión dejó en el haber del movimiento la sistematización de una carga de
prueba que iría a tener peso decisivo para la etapa civil del juicio a las juntas”.
El juicio a las juntas militares, hecho inédito en la historia latinoamericana, fue iniciado por la
Cámara Federal en abril de 1985 y constituyó el punto culminante de la lucha por los derechos
humanos en la Argentina; y no sólo por conmover la identidad colectiva de la sociedad y por el
consecuente valor simbólico sino porque, por primera vez, los máximos responsables de tres
conducciones consecutivas de las Fuerzas Armadas se sentaban en el banquillo de los
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cuyas más claras manifestaciones fueron la derrota electoral de su partido. de la explicación única. en todo caso. máxime cuando se trata de historia “actual”. peleas y pendencias. a no ser muy débilmente. Las causas cruzadas ponen en cuestión las explicaciones armoniosamente construidas. Los constantes planteos y levantamientos militares lo desestabilizaron a la vez que desdibujaron sus políticas de derechos humanos al sancionar la Ley de Punto Final en 1986 y la de Obediencia Debida un año más tarde. que convirtieron “la cuestión de los derechos humanos” en “cuestión militar”. claudicó 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Análisis que procuró sortear. Nuestro intento no pretende ser la explicación. CARLOS ALBERTO FLORIA Y CÉSAR A. sin el genio analítico del seminal escritor francés. hasta donde nos fue posible. “de la llave que abre todas las cerraduras”. como hemos procurado en el curso de esta historia. que finalmente estableció diversas condenas. Pero además inauguró una crisis de gobernabilidad cuyo rasgo saliente sería una acelerada pérdida de legitimidad gubernamental. Crisis de legitimidad de la democracia incipiente que había logrado despegar entre 1912 y 1930. propuestas y comportamientos enderezados a la democratización de la república de los notables”. Aunque los organismos de derechos humanos se mostraron en desacuerdo con el fallo impuesto por los jueces. éste daba lugar a la posibilidad de nuevos procesamientos. Parece evidente que esta forma de resolver el conflicto con los militares significó un rudo golpe a la ya declinante credibilidad del presidente Alfonsín. los argentinos debemos guardar la memoria y las lecciones aprendidas de un pasado crítico. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared acusados y debían someterse a la justicia civil y aceptar el veredicto del tribunal. Alexis de Tocqueville afirma: “Estamos bastante alejados de la Revolución para no experimentar. que llevaría a una nueva derrota electoral del partido gubernamental en los comicios presidenciales de 1989 y a la entrega anticipada del poder a su ganador. A partir de este momento el gobierno comenzó a soportar fuertes planteos y presiones desde diversos sectores de las Fuerzas Armadas. terminamos de describir un pasado crítico que culminó más de medio siglo de discordias. Hay que desconfiar. en toda la obra y sobre todo en el período más difícil que los argentinos contemporáneos tienen presente —la Argentina de los años 70— explicar la realidad. sobre todo cuando se trata de sufrimientos y de tragedias. como decía André Siegfried. En nuestro caso. Breve memoria de un pasado crítico En el libro primero de su ensayo El Antiguo Régimen y la Revolución. la Unión Cívica Radical. Ese pasado contiene etapas fundacionales de una nueva nación. Escribía a más de medio siglo de la Revolución de 1789. las pasiones que turbaron la visión de los que la hicieron. en las ciencias humanas. Los factores que actúan son muchos. autoritarismos y edificaciones republicanas. Nuestro intento ha sido. de eclipses de humanidad. en medio del descontrol de las variables económicas y una ola de saqueos. Conviene. los condicionamientos que siempre asedian la tarea del historiador. el justicialista Carlos Saúl Menem. exponer los valores y motivos de la propia subjetividad. No se hace historia desde la impasibilidad deshumanizada. sencillamente porque ésta. y estamos también suficientemente próximos para comprender el espíritu que la animó”. como se ha demostrado posteriormente. no existe. 7 . de víctimas y culpables. GARCÍA BELSUNCE La Argentina en las turbulencias internacionales. y la consecuente y rápida recuperación del peronismo. Cuando comienza el nuevo milenio. en 1987. Pero también es verdad que la reunión de elementos explicativos y su organización racional —en la que la subjetividad de los autores tiene su parte— proponen una explicación al cabo menos incompleta que la anterior a la búsqueda.

El tiempo de la transición hacia una democracia constitucional. Illia—. abierta en los inicios de la sociedad civil. de la república conservadora restringida en la sociedad política. El 6 de diciembre se dio a conocer el acta de disolución de la junta militar delegando a un último presidente del Proceso sus facultades para el paso del mando al nuevo presidente constitucional. Cuando volvemos hacia esa historia. 8 . Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared entonces para insinuarse un retorno luego de la Segunda Guerra —experiencia de una democracia al cabo tendiente a formas de autoritarismo—. Conviene hacer referencia. y al cabo de la guerra no sólo interna. de la militarización del lenguaje y de los comportamientos. al contexto internacional y regional. diáspora y retorno. Después hubo gobiernos con fraude. ¿Existió. sino internacional. el 10 de diciembre. una Argentina democrática? Sucedió. La incapacidad para establecer consolidado un régimen político democrático fue una de las manifestaciones incontestables de la declinación argentina. del terrorismo guerrillero y del terrorismo de Estado. Fue el fin formalizado del Proceso de Reorganización Nacional. Ese fue el clima interior de la instauración democrática de 1983. y pretendidos regímenes militares que no fueron tales. El 30 de octubre de 1983 triunfó la Unión Cívica Radical y perdió el peronismo en elecciones libres abiertas por vez primera desde su creación. sino sucesión de gobiernos sin capacidad de constituirse en regímenes. de la subversión y de la dictadura. la existencia de una Argentina democrática se nos antoja como una experiencia nueva. “entremeses” constitucionales —Frondizi. donde comenzó a instalarse la democracia como idea nueva que los integrismos desde la derecha y la izquierda habían combatido o ignorado. luego la sucesión de gobiernos con legalidad constitucional pero sin legitimidad suficiente y de gobiernos de fuerza sin eficacia de ejercicio. en la crisis del 30. lo que hemos llamado la “democratización” de la república de los notables. la crisis del 55. democratizaciones tendientes a una forma de democracia autoritaria. Comprobación que es en sí misma polémica. queda como hipótesis de discusiones probables. no como un retorno a un pasado interrumpido. entre 1912 y 1930. la polarización peronismo/antiperonismo. consolidada. Pero claudicó luego de su despegue. primero. hegemonía. La secuencia de una Argentina alterada e inestable culminó en la cultura de la violencia. al clima exterior. proscripción. con la derrota catártica de Malvinas. Raúl Alfonsín. Si se mira bien. La crisis de legitimidad de la intentada Argentina democrática fue la constante. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. entre 1930 y 1983 los argentinos no habían llegado a conocer la plenitud de la ciudadanía democrática.

a través de Gorbachov —fracasado en el intento de democratizar el imperio sin perderlo—. en un eje temporal situado entre 1989 y 1991. La comunicación de hechos. 9 . el comunismo y el nazismo. junto a progresos en las condiciones de vida de millones de seres humanos. ideas y personas jugó un papel relevante en la unificación del mundo. En los años 70 y 80 la confianza pública en la eficacia del llamado socialismo real se había deteriorado profundamente entre los soviéticos y las sociedades europeas situadas en su zona de influencia. El intento iraquí fue detenido por una fuerza internacional encabezada por la fuerza y tecnología norteamericanas. no obstante. Con su fin terminó una época y con la caída de uno de los polos de la Guerra Fría habría de comenzar lo que Carrére d’Encausse (1991) llamó con propiedad la “gloria de las naciones” hasta entonces sometidas al imperialismo ruso. venían describiendo la degradación del partido Comunista en su papel dirigente y del comunismo como algo más que ideología de justificación del poder de una oligarquía reconocida como la “nomenklatura”. entre los conocedores profundos del imperio. Progresos y regresiones que contienen. luchas étnicas. Yeltsin —político complejo y hábil— y su heredero Putin. En esos tres rasgos las desigualdades y marginaciones reclaman un examen de conjunto respetando la centralidad del hombre. El primero es la difusión de la democracia reconocida como el régimen político que mejor guarda la dignidad humana. provocada por el afán expansionista de Irak y las ambiciones de su líder Sadam Hussein. cuanto fundamentalismos religiosos. En ese contexto sucedieron la caída del muro de Berlín. se registrará lo terrible. y creciente conciencia de la dignidad y centralidad del hombre. Si se quiere resumir con equilibrio la experiencia del siglo. Un documento notable que expresa la interpelación precedente es la encíclica Centesimus Annus del papa Juan Pablo II. El tercero la expresada conciencia de los derechos humanos. se desmoronó. comenzó con la invasión a Kuwait. su primado de hecatombes y exterminios. la preocupación por los derechos de categorías marginadas. Hélene Carrére d’Encausse (1978) y Jean-Yves Calvez. la imprevista desintegración del imperio soviético y la guerra del Golfo. El segundo la economía libre y la influencia del capitalismo como forma de organización de la economía. permaneció en el poder. practicados con barbarie e irracionalidad científica. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared La búsqueda de un “nuevo orden” internacional La década de los años 80 resume las aventuras e ilusiones del hombre y de las sociedades durante el breve siglo XX según la propuesta de Eric Hobsbawn que lo condensa entre 1914 — primera guerra mundial. La guerra del Golfo. o primera “guerra civil europea” y 1989. literalmente. tres rasgos que no nos pueden resultar indiferentes. cuyo interés trasciende el de los fieles católicos. Análisis complejos sugieren que la represión no fue más allá porque la inestabilidad que hubiera seguido a una posible victoria en esa región 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. cuya anexión es un propósito iraquí de vieja data. en fin. Proceso fundamental para analizar el incierto “nuevo orden” internacional. el pueblo padeció las consecuencias de la respuesta armada y Hussein. sin por eso desaparecer. El imperio. al mismo tiempo que el reconocimiento creciente de los derechos humanos y del principio de los derechos de la conciencia humana. El Estado llega a cubrir por entero la vida de hombres y sociedades y al cabo se repliega por la globalización. exhibe en estos tiempos arrestos de nostalgia imperial contenidos por la más razonable —y propia— pretensión de Rusia de ser reconocida como un actor responsable y significativo en el escenario mundial. La historia contemporánea contiene tanto la emergencia de perversos regímenes totalitarios justificados por ideologías como el fascismo. La implosión del imperio soviético sorprendió por las características de un proceso que se produjo por la erosión interior y no por una guerra internacional como se creía propio de la claudicación de los regímenes totalitarios. cuando sucede la caída del muro de Berlín y el proceso que lleva a la no prevista implosión del imperio soviético.

así como se globalizan las finanzas y la política procura la gobernabilidad del proceso mundial. Fue escenario de movimientos expansivos por la emancipación de estructuras tradicionales. de libertad individual y. militares en un debate no terminado que oscurecen no sólo esa “otra Europa” sino Timor. la posición relativa de las naciones depende de la posesión de todos. pero también nuevas maneras de hacer la guerra mediante tecnologías sofisticadas.. en la dimensión internacional de los procesos políticos. Combinación de pasiones humanas —étnicas. sistemas financieros. El sistema de estados soberanos tiembla por abajo en cuanto los atributos de la soberanía del sistema de Westfalia son recortados. El siglo XX deja. buena parte de África. lecciones para pensar. La guerra del Golfo puso en juego todos esos elementos de las reglas internacionalmente dominantes. “limpiezas étnicas”. a expensas de millones de vidas de seres concretos.. de la ex Unión Soviética y de Asia. Dos revoluciones. Si la guerra del Golfo fue una experiencia dramática que cambió estrategias y tácticas militares. El siglo XX también produjo un esfuerzo de síntesis —expresada en la democracia social y en el “estado providencia”— de valores sociales y liberales. sin bajas entre atacantes que no ocupaban el terreno de lucha cediendo la capacidad de maniobra táctica a las fuerzas serbias del dictador Milosevic. si no de igualdad. Una expresión política en su momento nueva y revolucionaria: el estado totalitario. Tensiones étnicas reprimidas explotan en nuevos conflictos o revelan viejos conflictos en condiciones nuevas. no anticipa en rigor factores relevantes en el mundo por venir. Interdependencia. y la revolución normativa de los derechos humanos. políticas. de varios o de ninguno de esos recursos fundamentales. de hábitos y costumbres. dos saltos cualitativos suceden mientras tanto: la revolución empírica y cultural de la globalización y la interdependencia. politización de religiones. Guerra de orígenes y consecuencias polémicas: intervención de la OTAN sorteando la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en cuanto se invocó el derecho de ingerencia derivado de graves acciones contra los derechos humanos del pueblo kosovar. el siglo terminaría con el escenario de una última guerra europea. tecnología y fuerza militar. la tragedia de la ex Yugoeslavia. 10 . prioridad de la cooperación sobre el conflicto. pseudo religiosas—. que pone en juego lealtades religiosas. y acciones que habrían de contener todos los factores de conflicto conjeturables para los tiempos actuales: nacionalismos. zonas de América Latina. a otra cuestión: la de si ese tipo de conflictos. Cierto realismo político lleva a reconocer que este nuevo orden es dominado por los países que controlan mercados. poder aéreo inalcanzable para los atacados. desigualdades objetivas y la necesidad de globalizar la ética. Patrimonio de pocos. de las legislaciones regionales que procuran mediar entre el estado nacional y la globalización o mundialización. sin por eso desaparecer del todo. Tema todavía abierto a consideraciones éticas. de la limitación de los armamentos nucleares. Dio nuevo relieve. ideológicas. Aún paga el mundo los costos de la Guerra Fría. pero no se suscitó por una cuestión moral sino por intereses políticos y económicos presentes en casi todo conflicto militar. luchas estatales por el poder con tecnologías con gran capacidad de destrucción. así como la emancipación de la mujer y la lucha contra la discriminación racial y por los derechos humanos como fenómeno universal. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Dicha guerra —como al filo del siglo la de Kosovo— fue en ese sentido un “hecho cultural”. en fin. culminación de aspiraciones mesiánicas para un “hombre nuevo” que nunca se forjó. por sus características la primera guerra del siglo XXI: la guerra de Kosovo. de situaciones coloniales. la búsqueda de una justicia criminal internacional. erosionados. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared crítica del mundo aparecía como un costo peligroso para los triunfadores para el incierto orden internacional en cambio permanente. al menos de bienestar.

y de la presencia provocativa de “proletariados externos” —en términos de Arnold Toynbee— que interpelan al mundo desarrollado. 11 . Un mundo más unido y al mismo tiempo escenario de la crisis y — sin embargo— multiplicación de estados nacionales. Pero al mismo tiempo es un mundo de desigualdades crecientes. la edad de las rivalidades étnicas. También. La Argentina debía remontar una fama oscura. complejidad e incertidumbres. (Camillión. con una nueva sociedad “informacional’. con una nueva tecnología de la información. La década entera de los 70 en la Argentina es incomprensible sin tener en cuenta el escenario de la Guerra Fría en el contexto mayor y de la revolución cubana y sus resonancias en los conflictos ideológicos. hubo diferencias dentro de la gestión de un mismo gobierno. Los gobiernos militares del Proceso de Reorganización Nacional eran el antecedente crítico que habría de conducir a revisión y nuevos planteos desde el principio de la instauración democrática. Debernos tener en cuenta desde dónde se venía para entender mejor la necesidad que tenía la Argentina de situarse en el mundo a partir de la nueva legitimidad democrática. 1999. Ciertas constantes de la política exterior que señalamos en su momento venían de antiguo. tribales o interestatales para otros. con modificaciones culturales profundas en medio del multiculturalismo en el interior de sociedades nacionales y en sus periferias. 1998): la de la globalización para algunos. según percepciones internas y externas no desdeñables. Las relaciones críticas con Chile y la guerra de las Malvinas fueron el resultado de comportamientos que hemos juzgado y que convirtieron a la Argentina en un país impredecible y. Y esto en un doble movimiento: hacia la mayor integración y hacia la multiplicación de fragmentaciones. constituyentes del medio internacional de referencia y al que estaba retornando. con cambios sustanciales en las formas de producción de bienes. Escudé. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared La primera consecuencia perceptible es la de un mundo que contiene a la vez originalidades. si se investiga el período con algún detalle. Un mundo con “edades’ diferentes (Stanley Hoffmann. 1984). de marginados y excluidos. 1989. Y un mundo en el que se debate la crítica cuestión de la gobernabilidad mundial. lo que hace interesante y complejo el análisis que procuramos resumir en sus líneas fundamentales. En esa clave vivimos una era revolucionaria de nuevo cuño. La política exterior de los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem exhibe rupturas y continuidades. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. de consecuencias no queridas en función de la centralidad del hombre. Russell (1998) señala que los cambios introducidos en la política exterior de Galtieri durante la guerra de las Malvinas es una referencia necesaria porque permite comprobar los contrastes con los gobiernos constitucionales. imagen y sucedáneo de realidades que la habían marginado de la consideración de la mayor parte de las naciones democráticas. Tulchin. militares y militantes en la subregión latinoamericana. con un nuevo sistema financiero mundial. peligroso en una situación internacional ganada por incertidumbres. Política exterior (1983-1999) La política exterior de la Argentina democrática tiene un desarrollo significativo que merece tratamiento específico. con desafíos políticos frente a los nuevos contenidos de la ciudadanía. La dimensión internacional de los procesos forma parte de las historias particulares —como procuramos demostrar a lo largo de toda la obra—. Así también la influencia decisiva de una guerra internacional perdida —la guerra de las Malvinas— que condujo a la claudicación del Proceso militar en el plano interno y a la revelación del gobierno de la ley desde el principio de legitimidad de la democracia constitucional como apetencia colectiva de la sociedad civil en la Argentina del año crucial de 1983.

Una prueba del estilo y contenido de la política exterior argentina fue representada por ciertas medidas y decisiones importantes. particularmente después de la renuncia de su primer ministro de Economía Bernardo Grinspun. máxime cuando en ésta había discontinuidad profunda entre la dictadura y la democracia constitucional. El Proceso había intervenido. Esos ejemplos y otros situados en la misma línea demuestran la importancia y complejidad de la relación entre la dimensión internacional y la política interna. versiones geopolíticas y una posición anticomunista que demostró ser extrema y explosiva. En contraste con la “feudalización” del poder durante el 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. En el año siguiente se hace notorio el sinceramiento de las relaciones con el Brasil. aún cuando la discontinuidad era necesaria y bienvenida. El presidente Menem terminó otorgando. Las políticas exteriores conducidas por los militares gobernantes hacia América Latina fueron orientadas por una mezcla de realpolitik —desde un mal realismo. incluso. Desconocieron el principio de no intervención y proyectaron hacia la región. Las relaciones con los Estados Unidos y la Unión Europea. La gestión del presidente Menem mantuvo las líneas fundamentales de la política exterior de Alfonsín. la sensación de que la política exterior argentina era impulsada por un grupo de “militares peligrosos” era una impresión difundida. prioridad al Mercosur. Durante la presidencia de Alfonsín se firmó el Tratado de Paz y Amistad con Chile (noviembre de 1984). Con ese telón de fondo llegaron al escenario internacional los gobiernos constitucionales. la Argentina aparecía objetivamente más inestable que sus vecinos latinoamericanos como Chile y Brasil. Ese precedente habría de contrastar con la política de paz y de confianza mutua que alentó incluso las políticas de defensa favorables a la consolidación de las democracias y a la integración regional. en temas extrapartidarios y en asuntos en los cuales la diplomacia debía actuar en función de valores básicos y objetivos de largo plazo ajenos a toda aventura. en los preparativos de un golpe de estado en Bolivia. cuyo clima estaba enrarecido por la violencia. contradictorios respecto de otros sectores de esa misma administración inclinados a la política de no intervención y a la coordinación regional consecuente. Hubo acuerdo para la inspección mutua en temas nucleares. pese a ciertos altibajos y declaraciones impresionistas. Suscribió con el Brasil en Foz de Iguazú (noviembre de 1990) una nueva declaración relativa a la política nuclear. Estas líneas de política exterior fueron compartidas. Este había intervenido con ayuda militar al ejército de El Salvador y a la insurrección antisandinista en una vasta operación coordinada con sectores de la administración Reagan con designios afines -compartidos en esto por el gobierno de Pinochet-. exhiben más continuidades que rupturas entre las administraciones democráticas. En ese sentido. el apoyo argentino al grupo Contadora y la participación en reuniones cooperativas con los procesos de paz rompieron la línea de la política exterior del Proceso. En octubre de 1996 los ejércitos de ambos países compartieron maniobras en territorio argentino en manifestación elocuente del cambio de percepciones y de relaciones en áreas otrora críticas. aún dentro de diferencias relativas. 12 . por las gestiones de Alfonsín y de Menem. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared El presidente Alfonsín introdujo cambios en la cuestión de la deuda externa. ambos países se manifestaron corresponsables de la empresa favorable a la creación de una zona de paz y cooperación en el Atlántico Sur modificando gradualmente las hipótesis de conflicto tradicionales concebidas desde una permanente estrategia de guerras potenciales. luego de ambigüedades iniciales. Los derechos humanos y la disputa de la soberanía en Malvinas fueron aspectos salientes de “políticas de Estado”. Sostuvo la importancia de la integración regional en el contexto del Mercosur. La formación del Consenso de Cartagena. Cuando la guerra abortada a último momento con Chile llegó a las cancillerías. sin embargo—. la violencia propia.

El gobierno de la ley El triunfo de la Unión Cívica Radical La guerra de las Malvinas. fue para los argentinos tiempo de euforia y tristeza. bajo la presidencia de Alfonsín y su ministro Dante Caputo debió evitar interpretaciones y traducciones que tenían cierta afinidad con mentalidades de ese y otros pasados. dando énfasis quizás excesivo a una diplomacia de prestigio. Los temas de la campaña electoral abierta por el régimen en retirada estaban definidos por la biografía violenta de los años 70. que la Argentina abandonó. Uno de los lemas de campaña del candidato 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. y tomando distancia —en una primera etapa— con la administración Reagan aduciendo “diferencias metodológicas” respecto de la deuda externa y de la crisis en América Central. Cuando se conoció la derrota. rompiendo relaciones diplomáticas con Sudáfrica. y en la cancelación del proyecto Cóndor II. se diferenció en las relaciones con los No Alineados. en la defensa activa de la democracia en Haití. El segundo tramo. con Menem en el gobierno. Alfonsín y Menem jugaron su papel con efectos en la política internacional. encubierta hasta el último instante por una extrema manipulación informativa desde el gobierno del Proceso y la complicidad o la subordinación de la mayoría de los medios. gravitantes en su percepción del país y del mundo sobre todo en sistemas presidencialistas. Para éste la política era “realpolitik” animada por un anticomunismo extremo (código operacional). Dejó a la sociedad militar y sus aliados en un estado de crispación que tendría graves efectos sobre el desarrollo de la transición democrática y la forma de inserción de las fuerzas armadas cuya relación natural debía ser la subordinación al gobierno constitucional. cuando llegaron las elecciones nacionales de 1983. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Proceso y la delectación de éste por dudosas diplomacias paralelas. asesores civiles y ciertos preceptores intelectuales. la memoria colectiva tenía identificados a los responsables del pasado crítico. ajustando su propio código de creencias respecto de las relaciones Este/Oeste y de las relaciones Norte/Sur. dentro de una guerra global entre dos civilizaciones antagonistas (creencia contextual) y que la Argentina —según la interpretación de los gobernantes militares y sus seguidores— era una expresión impecable del “mundo occidental y cristiano” que habían concebido. Abordaje que influyó en la política del gobierno de Alfonsín dando perfil alto a su gestión exterior en América Central y en el Movimiento de los No Alineados. por el recuerdo ominoso del gobierno de Isabel Perón dominado por el siniestro favorito López Rega y sus seguidores. según fue explicado. De tal modo. la sociedad fue tomando conciencia de que la guerra había ocurrido a partir de una pésima apreciación de la situación internacional por militares profesionales. Russell destaca que las administraciones democráticas tienen “códigos operacionales” muy distintos de los del Proceso. la política exterior de la democracia aparece consistente con la legitimidad del régimen político establecido. con la ratificación del Tratado de Tlatelolco. Es preciso tener en cuenta el estilo y el sistema de creencias personales de los presidentes. La derrota significó la claudicación definitiva del Proceso iniciado en 1976. en el desarrollo de lo que el canciller Guido Di Tella —en pintoresca expresión digna de seminarios recoletos— llamó alguna vez “relaciones carnales” con los Estados Unidos. con la decisión de intervenir en la guerra del Golfo. 13 . el poder sindical y sectores significativos del poder económico. El primer gobierno de la transición democrática. y por la responsabilidad de las alianzas objetivas que habían protagonizado desde los años 60 los miembros plenos de la Argentina corporativa: el poder militar.

por otra parte. El peronismo había dominado casi 40 años el escenario político. El tercer cambio se dio en el mundo intelectual. proscripciones. El principio de legitimidad democrático se impuso sin alternativas atrayentes. evocaban un régimen político que no fuera alguna forma de dictadura. que el territorio electoral era preferentemente habitado por tendencias de voto no-peronista. y ésta era. sobre todo en la izquierda del espectro ideológico. en la derecha liberal y en la que los italianos suelen llamar “liberista” (sólo atenta a la dimensión económica y desaprensiva hacia la calidad del régimen político) había maltratado o marginado la validez de la democracia a partir de la crítica a la democracia “formal”. Ni los militares ni la guerrilla. sobre todo entre las mujeres y la juventud. una verdadera alternativa de gobierno. Invicto en elecciones libres y abiertas sólo había sido sometido mediante la proscripción y el golpe de estado. Otro hecho. El segundo cambio tenía que ver con la solidez de la coalición social de base del peronismo histórico. una fuerza política capaz de vencer al peronismo en comicios sin fraudes. fue la apetencia de la sociedad civil por el gobierno de la ley y la paz institucional que resumía la democratización. la Unión Cívica Radical. 14 .. en términos breves pero elocuentes. en décadas. partido nacional entonces casi centenario. En 1983 la mayor parte del mundo intelectual relevante había aceptado la lección de las consecuencias. que la construcción de la ciudadanía democrática era una empresa nueva. La mayoría de la gente se dispuso a reivindicar un objetivo civilizado más inmediato: el gobierno de la ley. maquinaciones electorales o inhabilitación de candidatos. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. no vacilaba en sus segmentos fundamentales y persistía sin deserciones? En 1983 esa coalición social demostró ser vulnerable y fue perforada por una convergencia electoral alternativa. decisivo. su más sólida justificación. consultados los sondeos y manifestaciones de entonces. Raúl Alfonsín-Víctor Martínez. reflejaron los sentimientos prevalecientes en la población. Durante lustros la mayoría de los intelectuales. La fuerza política que por su historia y estilo tenía los mejores pergaminos para acreditarse frente a esas motivaciones de voto era. No había surgido. La historia que los argentinos contemporáneos habían vivido los llevó a la sospecha.C.R. si se recrea el clima de la época. Puede añadirse. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared radical Raúl Alfonsín fue la denuncia de lo que llamó con oportunidad el pacto militar-sindical. ¿En qué medida esa coalición social permanecía fiel. o a la convicción. la constitución y la paz ideológica. unos por politización corporativa y otros por ausencia de teoría política que remitiese al tipo de régimen cuya propuesta se desconocía. La democracia era reconocida como aquél sistema político mejor dotado para guardar la dignidad de la persona humana. Ese fue el contexto y el clima de la victoria de la fórmula de la U. Lema y consenso. El primer cambio perceptible hacia 1983 era que podía esperarse una contienda electoral en la que el peronismo no fuera seguramente victorioso.

Luego de los comicios de 1983 la empresa política que se imponía a la U.C. Los carapintadas produjeron los levantamientos citados. El sindicalismo luchó por sus privilegios apelando abusivamente a la huelga general. La cuestión peronista era teóricamente ajena al gobierno radical. la principal de las cuales se identificaba como la de los “carapintadas” aludiendo a comandos en ropa de fajina con las caras pintadas como camuflaje de guerra. en expresión calificada de Edgardo Catterberg. fue por representación proporcional de diputados nacionales. La experiencia indica que esa empresa política no fue lograda durante la gestión del presidente Alfonsín. que se situaba muy por debajo del desempeño que la llevó al triunfo de aquel año. En los 30 años anteriores a 1983 sólo sucedieron cuatro elecciones nacionales separadas entre sí por una década o menos: en 1957. 15 . El resto se dividió entre diez pequeños partidos el mayor de los cuales. el partido Intransigente. El sistema electoral. dictada el 26 de agosto de 1982 durante el Proceso— que excluía expresamente a los partidos “antisistema”. La cuestión sindical era una empresa compleja aunque necesaria. Sobrecarga para la democracia incipiente. la cuestión sindical. como enseñaba el examen comparado de las transiciones democráticas.R. La cuestión militar se constituyó en un serio factor de perturbación y zozobra para el gobierno y la sociedad. como partido era transformar la convergencia electoral en coalición social de base. Sin embargo el Presidente fue tentado por la articulación de lo que en algún momento se llamó el tercer movimiento histórico. En Semana Santa (abril de 1987). electores de presidente y vicepresidente de la nación y electores de senadores por la Capital Federal. Ni el movimientismo ni la hegemonía armonizan. en 1963 y dos en 1973. con la lógica interior de una democracia constitucional abierta. Era el “gobierno de la democracia en tiempos difíciles”. Diez años después el voto expresó cambios sustanciales en el país político.627. que consolidase una nueva meseta electoral por encima de su promedio histórico. la cuestión económica.C. La U.4% de los votos. por lo que se sabe. Las fuerzas armadas eran cruzadas por facciones que procedían del desarrollo y final del Proceso. en Monte Caseros (enero de 1988) y en Villa Martelli (diciembre de 1988) hubo alzamientos militares que hicieron temer por la estabilidad institucional. el partido Justicialista —Italo Luder-Deolindo Bittel— el 40. Eran objetivos difícilmente conciliables con la consolidación de una democracia competitiva. mirando hacia la izquierda y la derecha constitucionales del panorama ideológico. Esos objetivos habrían de consumir muchas energías que el gobierno radical necesitaba para reorganizar un Estado que reclamaba reformas profundas. Se había votado a partir de una ley orgánica de los partidos políticos —22. porque suponía desarmar o neutralizar uno de los factores de lo que hemos llamado la “Argentina corporativa”. Fuertemente centrista. En esa contienda el gobierno alfonsinista entró en desventaja en una situación económica y social todavía anclada a la tradición precedente que se había fraguado a partir de los años 40.74% de los sufragios.838 de 1983. más bien que la expresión de una coalición social persistente como quedaría demostrado por desplazamientos posteriores del voto ciudadano. como solía suceder en las transiciones democráticas en su primera etapa. la cuestión internacional. El gobierno carecía de una estrategia estructural para vencer coaliciones de intereses que alguna vez Mancur Olson describió entre las causas de la decadencia de las naciones. obtuvo el 51.R.15%. El trámite de esa empresa fue acosado por las cuestiones que el ciclo político descripto en los capítulos precedentes había dejado pendientes: la cuestión peronista. Muy grave fue la comprobación de que las 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. obtuvo el 2. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Fue una convergencia electoral. intención que suponía la fractura definitiva del peronismo. a todas abordó Alfonsín en forma prácticamente simultánea. según la ley 22. la absorción estable de muchos de sus fieles y la conformación de una fuerza política predominante.

Raymond Aron solía escribir que la política y el examen de su mundo exhiben a menudo “combates dudosos”. puede aplicarse al caso en cuestión. no tenía en claro cómo enfrentar la situación militar ni disponía de una política adecuada para resolver la cuestión. Un cambio cualitativo se había producido en uno de los flancos tradicionalmente vulnerables del sistema político. en el sentido de que las facciones que producían las crisis se reclamaban no golpistas pero pretendían el dominio total de las fuerzas armadas sin subordinarse al gobierno constitucional. Esta. La cuestión militar mantuvo en vilo a la sociedad porque junto a la bandera de la protección de los derechos humanos y su reivindicación respecto del pasado. El poder militar. La cuestión militar revelaría posiciones variadas que la lectura de la historia registra. proceso judicial a los integrantes de las tres primeras juntas militares que gobernaron el país desde 1976. si existente. El proceso legal fue una mezcla inextricable y polémica —siempre difícil de evitar máxime en ese caso inédito— de justicia y política. de tradición antimilitarista aunque antiguos dirigentes actuaron tolerando intervenciones en tramos de ese pasado crítico. mezclada con el reclamo por la recuperación de la “dignidad” militar. Los militares se sintieron perseguidos por una campaña de difamación y en la sociedad política el Presidente encontró aliados expresivos en los momentos culminantes de las crisis —incluyendo dirigentes relevantes del peronismo— pero no respecto de su política militar donde encontró pocos aliados. habría de distanciar a la sociedad militar respecto del Alfonsinismo. quizás por vez primera en la historia contemporánea de los argentinos. El partido Radical. los hechos demostraban que tal política no se expresaba en partido alguno y que ni siquiera los militares sabían qué hacer con ellos mismos. debió admitir que no contaba con aliados objetivos en la sociedad política y en la sociedad civil o que quienes lo eran no se manifestaban o carecían de relevancia. voluntad franca de acción contra los grupos rebeldes. no impide comprobar que por primera vez en la historia nacional —raro. que en el pasado se había mostrado dócil o resignada cuando no complaciente respecto de los levantamientos militares y los golpes de estado. Sería inútil que el Presidente procurase detener los castigos en el nivel de las cúpulas militares mediante recursos como las leyes de “punto final” y de “obediencia debida”. Un golpismo de facto aparecía encubierto por una retórica constitucionalista mal disimulada. En rigor. el 22 de abril de 1985. tironeada por sentimientos contrapuestos por la gravitación de su propio pasado. muchos críticos y demasiados observadores no comprometidos que tomaban distancia. ¿Por qué no a protagonistas anteriores responsables de la cultura de la violencia? Asunto polémico. Transcurrió el tiempo entero del primer gobierno democrático para que surgiera una revisión propiamente militar de esa crítica dentro de la gestión del presidente Menem. El presidente Alfonsín enfrentó grupos “semileales”. La gente salió a la calle pero no para vivar a las tropas sino para reclamar que volvieran a los cuarteles. 16 . en la experiencia comparada— un gobierno democrático decidió juzgar a quienes acusaba de graves violaciones a los derechos humanos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared fuerzas leales al gobierno constitucional no demostraron capacidad represiva ni. sobre todo. Comportamiento pionero. Comprobación frecuente. se movilizó aislando los golpistas o semileales. En la sociedad política y en el campo intelectual se manifiestan posiciones mayoritarias 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. En la sociedad militar —sobre todo entre los oficiales activos y retirados muy comprometidos con las tácticas y estrategias de represión durante el Proceso— y aliados civiles. hubo críticas a veces sin matices contra lo que consideraron una operación “justiciera” que negaba el peligro y actividad de la guerrilla. Pero ese cambio no había penetrado del todo a la sociedad militar. tema éste de muy lenta y vacilante evolución. el gobierno de Alfonsín inició. Preciso es decir que esa retórica no penetró las convicciones de la sociedad civil.

Los comicios de ese año tradujeron esa confianza en votos y la sensación fue que se podía lograr un compromiso perdurable con la estabilidad. sociales y políticos. audiencia que en los primeros tramos de la transición. Garzón Valdés). que sucede cuando el gobierno se transforma en agente del terror indiscriminado o difuso. Por la necesidad de consolidar el gobierno de la ley y por la exigencia de hacerlo en medio de políticas “de ajuste”. Contribuyeron factores técnicos. La política económica inicial cubrió el primer tramo de ocho meses con resultados desalentadores. aceptadas por la mayoría de la sociedad que tuvo entonces conocimiento cabal de la tragedia vivida. Ese fue el propósito del llamado Plan Austral. pero se fue consumiendo sin traducir la consolidación de sus objetivos fundamentales resumidos en principio en la estabilidad en sí misma. los gobiernos de los primeros tramos de las transiciones actuaban asediados por el “estado de naturaleza” político y económico. (Garzón Valdés. elaborado por el ministro Juan V. salvo —relativamente— el proceso chileno. signo a su vez de la instalación de una “constitución económica” que e correspondiese con la “constitución política” vigente. por cuanto describen con elocuencia el clima y los hechos que configuraron tanto las acciones terroristas “privadas” como el terrorismo de Estado. El gobierno consumió recursos políticos importantes que procedían de su condición de fiador institucional de la transición. Jordán. Esos tramos están signados por la economía corno cuestión política. El gobierno de Alfonsín no adjuntó a su nuevo plan la preocupación por formar una coalición estabilizadora con apoyo en el Congreso. La sociedad confió. El cambio de moneda -del peso argentino al austral (junio de 1985)- quiso simbolizar la recuperación de la moneda. Era preciso un corte drástico que dejase atrás la memoria del pasado inflacionario en dirección a la estabilidad. pues. (Andersen. Como casi todos los gobiernos de la región. Era una respuesta simétrica pero imprudente a las experiencias de los regímenes militares caracterizados por una mala política que creía tener una buena economía —la de los “liberistas” según expresión que empleamos en su momento—. Los históricos fallos de la Cámara Federal y de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Fallos:309) merecen lectura atenta. Decisiones rechazadas por los jefes militares comprometidos. Ese dilema acompañó la presidencia de Alfonsín. 1993. 17 . La cuestión económica fue al cabo crucial para el primer gobierno de la construcción democrática. cómo éste comenzó con un diagnóstico insuficiente a la par de un triunfo electoral sorprendente. Su gestión puede dividirse en tres tiempos: hasta 1985. un intento de buena fe para soldar una sociedad en tensión. El Plan Austral fue inicialmente exitoso. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared situadas entre la comprensión hacia la política de Alfonsín y la crítica desilusionada por lo que se consideraban concesiones inaceptables hacia los militares. La polémica persiste en sectores significativos de la sociedad acerca de “si las medidas adoptadas por la administración Alfonsín estuvieron éticamente justificadas o fueron excusables dada la situación política entonces imperante”. entre esa fecha y las elecciones intermedias de 1987 y entre estos comicios y la resignación del cargo presidencial en 1989. y habían terminado demostrando que cada política tiene su economía y cada economía su política. fracasando en ambas dimensiones. Gerchunoff y Cetrángolo (1991) explican con el valor de un testimonio especializado desde dentro de la gestión del gobierno de Alfonsín. posiciones maximalistas extremas con posturas moderadas. La carencia de esa capacidad de coalición permitió el 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Sourrouille y un equipo técnico propio con aportes de especialistas que compartían las líneas fundamentales de acción. 2000) y por otros. 2000). polémica que existe aunque tenga hoy menos. La estabilidad era un bien que los líderes políticos recién comenzaban a valorar. Coexistían. sin embargo. 1998. Se había confiado demasiado en que una buena política podía perseverar sin atender al mismo tiempo lo que se entiende como una buena economía. consideradas por críticos civiles como “la ilusión de la justicia a medias” (Garzón Valdés.

La hiperinflación es al principio degradación financiera. constituían una suerte de segunda naturaleza para los argentinos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared bloqueo político de la oposición peronista y sus aliados. El 3 de julio los radicales consagraron la fórmula Eduardo Angeloz-Juan M. sindicalista del peronismo como ministro de Trabajo. el bloquismo. Había surgido una corriente llamada de los “renovadores”. fueron incorporadas sin aparente convicción o fueron desalojadas. reestructuración del Estado y apertura de la economía. pero la hiperinflación era una experiencia inédita. es imposible el cálculo racional. Sucedieron los comicios de 1987 en ese contexto. que pudieron ser capitalizadas dentro de una estrategia general de mayor aliento. un indicador de que la ciudadanía era un objetivo demandado por la sociedad civil. la consecuencia se resumía en ingobernabilidad. en cuanto las cosas sucedieron “respondiendo” a la lógica interior del gobierno de la ley. Entre el gobierno y la sociedad se abrió una enorme brecha de desconfianza. el partido radical en 2 (Córdoba y Río Negro). al cabo es degradación social y moral. El partido Justicialista venció en elecciones legislativas en 17 provincias. en San Juan triunfó un partido local. La alta inflación. Habrían de comprobar que comienza con la degradación de la moneda. situación difícil de remontar sin cambios sustantivos que impidiesen la claudicación no ya de un gobierno. Pero entre ambas la más significativa fue la ocurrida en el seno del peronismo histórico. sindicalistas y sectores empresarios. Fue. La inclusión en el gobierno de representantes corporativos (caso Alderete. En términos políticos. sino del entero sistema democrático. Movilizaron millones de votantes exhibiendo la aspiración participativa de la ciudadanía. En trámite complejo. Una decisión amarga pero responsable. La desconfianza restó autoridad al gobierno y la sociedad se vio ante una experiencia dramática: el “estado de naturaleza” económico de la hiperinflación. por fin. con marchas y contramarchas explicables. Sacudido desde siempre por el síndrome de la sucesión. el Plan Austral estaba políticamente agotado. incluso megainflaciones. en Neuquén un partido provincial de tradición neoperonista. fue adoptada por el presidente Alfonsín cuando resignó el cargo meses antes de cumplirse el mandato constitucional transfiriendo la presidencia al candidato electo: Carlos Menem. Los casos son raros y suelen confundirse con inflaciones “altas” o megainflaciones. y la sociedad comienza a ser ganada por el lado más oscuro de los comportamientos. y expresaron una fuerte sanción al gobierno radical. el Movimiento Popular Neuquino y en Corrientes el Pacto Autonomista Liberal. por ejemplo) dio pie a un juego de dobles lealtades que terminó erosionando la confianza inicial en el Plan. muerto Perón debía resolverla en su interior para no trastornar el sistema político entero. “muere el dinero” como decían alemanes y húngaros en crisis memorables con consecuencias siniestras. Ambas experiencias eran auspiciosas. Más allá de los incidentes 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. La década del peronismo menemista Volvamos a la inflexión de 1987: el mapa político del país se modificó profundamente. Fue una prueba difícil para la transición democrática y fue un gesto responsable del mandatario perdidoso y del ganador. en medio de un estado colectivo tentado por la irracionalidad. Las ideas apropiadas del liberalismo económico. en realidad. La experiencia comparada de las hiperinflaciones contiene lecciones fundamentales. En 1988 los grandes partidos realizaron elecciones internas. 18 . Cuando Alfonsín y su gobierno comenzaban a expresar una nueva visión de la política económica a través de privatizaciones —bloqueadas cuando era posible por la oposición peronista—. la sociedad sería testigo de un cambio de mando turbulento. Casella y el 9 de julio los justicialistas la fórmula Carlos Menem-Eduardo Duhalde.

la posibilidad de ser un partido en competencia con adversarios reconocidos como tales. Cuando se aproximaban los comicios presidenciales de 1989 se discutía con preocupación la posibilidad de que la elección del Presidente. En todo relato histórico es importante recrear el clima de cada momento decisivo. las conjeturas de entonces habrían de ser útiles para la comprensión de alineamientos posteriores así como de modificaciones aparentemente sorprendentes. Si respecto de éstas los mejores pergaminos habían sido los presentados por la Unión Cívica Radical. en el plano nacional. sectores del “menemismo” en la primera percepción de entonces. sumó poco más de un punto a lo obtenido seis años antes. a protagonistas del partido de los Alsogaray —la Unión del Centro Democrático (UCD)— y a partidos conservadores y provinciales. en efecto.05%.C. dando por superadas las ansiedades del 83. al menos en una ocasión crítica como la que entonces vivía el antiguo “movimiento”. Así fue que los segmentos sociales de la coalición del peronismo histórico que Raúl Alfonsín y el partido Radical habían logrado capturar en la convergencia electoral de 1983 retornaron al partido Justicialista en las elecciones de 1989. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared internos y de la circulación conflictiva de los candidatos. una formación política que reivindicó. con esfuerzo. El peronismo había levantado casi 9 puntos respecto de 1983. Eduardo Angeloz y Casella o Cristina Guzmán -según las alianzas que se presentaron como alternativa. La preocupación existía. No hubo. conflicto ni crisis. 19 . 1998). evoca lo que Hobbes llamaba el “estado de naturaleza” político. sino la degradación sufrida por el gobierno de Alfonsín con su dramático final señalado por la hiperinflación. dos grandes alianzas objetivas. Carlos Saúl Menem y Eduardo Duhalde ganaron con holgura los comicios con el 49. de 0.42% a más del 7%. la cuestión del 89 no era un dilema de pergaminos. sino por la aspiración mayoritaria a favor de las banderas históricas de la justicia social y el progreso económico.el 37. la guerra civil larvada o de superficie. en el 89 el mejor plantado era el partido Justicialista. pero las especulaciones previas a los comicios demostraron la existencia de ciertas alianzas “objetivas” probables que los comportamientos de los protagonistas insinuaban. aproximaba el grueso del alfonsinismo radical a la “renovación” peronista citada —línea interna encabezada por Cafiero en cuya fundación había participado Menem—. La experiencia posterior demostró que esos alineamientos no carecían de sentido y que las conjeturas de un conflicto aventado por los resultados electorales serían sugerentes para la interpretación del proceso político por venir. La izquierda. las formaciones de izquierda el 4. reunía o vinculaba al sector radical de Eduardo Angeloz.18% de los votos. que podía calificarse de “centro-izquierda”. la hiperinflación significaba mucho más que la degradación de la moneda —con ser esto un símbolo de crisis profunda—: significaba el ya descripto “estado de naturaleza” económico.D el 7. al cabo. El radicalismo perdió más de 13 puntos. es decir veinte veces su caudal anterior. Podían componerse. Si la guerra interna. pudiese derivar en un grave conflicto por el bloqueo consiguiente a la ausencia de una mayoría absoluta de electores. en fin. Una. La U. La derecha liberal conservadora había pasado. En todo caso. aunque el examen de los antecedentes de la historia constitucional argentina demostraban que los bloqueos críticos fueron siempre superados por decisiones de los electores favorables al partido o tendencia relativamente mayoritaria.22%. y al cabo moral (Llach. y asimismo sectores de la izquierda política e intelectual. Otra. de “centro-derecha”. El clima electoral de 1989 no fue dominado por la ansiedad de paz interior política e institucional. dependiente de juntas electorales que mediaban entre el voto ciudadano y la consagración presidencial según las disposiciones vigentes de la Constitución Nacional. la Renovación logró democratizar.19%. Persistía el bipartidismo y se temía la polarización. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág.

modernizado con la aceptación del neoliberalismo económico moderado por el socialismo democrático. combinó su principismo de raigambre yrigoyenista con una vocación ideológica que intentó dar al partido Radical —partido no doctrinario según la tradición de los grandes partidos populares argentinos— un sesgo socialdemócrata en el sentido europeo de la expresión. asumió el 10 de diciembre de 1983 y convocó a una concentración en la Plaza de Mayo. Dos períodos. la multitud que se volcó a las calles sentía que la civilidad había 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. que Menem habría de conquistar. en la España de la transición posfranquista. habría acertado con el “modelo” para el mundo cambiante y globalizado. El liderazgo de Alfonsín Raúl Alfonsín exhibió un estilo de liderazgo institucional. 1983-1989 La ilusión democrática El nuevo presidente. Cuando las pasiones callen se reconocerá al primer presidente de la transición democrática su esfuerzo por la recuperación del gobierno de la ley y se opacarán ciertos raptos debidos más a su temperamento que a su intención. hecho sin paralelos comprobables en la política comparada sino las medidas tendientes a sortear el acoso “carapintada”—. que permitió la reelección. Felipe González. Hombre de partido. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Comenzó enseguida de las elecciones lo que pocos o ninguno sospechaba: una década de gobierno con la titularidad de Carlos Menem. los argentinos habrían de considerar como propio de la naturaleza de las cosas la libertad política y el sistema democrático cuando el pasado sugería la necesidad de cultivar una cultura política apropiada a la vigencia de esos valores tanto entre los dirigidos como entre los dirigentes políticos y sociales. Los críticos dicen que eligió al “primer Mitterand” como modelo. 20 . desechó los “históricos balcones” de la Casa Rosada y eligió los del Cabildo. y más allá de las polémicas suscitadas por sus decisiones respecto de la “Argentina militar” —no ya los juicios a las juntas. LUIS ALBERTO ROMERO El impulso y su freno. La cuestión abierta permanece respecto al tipo de socialdemocracia evocado por Alfonsín y sus animadores intelectuales. reforma constitucional mediante en 1994. para marcar las continuidades y las rupturas con la tradición política anterior. Como en 1916. Raúl Alfonsín. más bien que al segundo. En todo caso.

Sus viejas solidaridades estaban rotas y faltaba un centro político que articulara sus voces. grande y escaso. que subsumía los intereses específicos de sus integrantes. que avanzó con fuerza en el manejo del partido y del gobierno. y tenía mayoría en la Cámara de Diputados. más allá de sus opciones políticas con la propuesta de construir un Estado de derecho. Mucho más aún que los gobernantes la civilidad vivió la euforia y la ilusión de la 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. y aun con una fuerte limitación en su capacidad para dirigir la crisis. 21 . Fuerte en la escena política. la UCR constituía una fuerza no demasiado homogénea. Pero éstos subsistían. al cual esos poderes corporativos debían someterse. y un Estado carente de recursos. el radicalismo no tenía en cambio —más allá de las adhesiones que inicialmente cosecha todo triunfador muchos apoyos consistentes en el ámbito de los poderes corporativos un territorio donde sus adversarios peronistas se movían en cambio con toda fluidez. deuda externa multiplicada y con fuertes vencimientos inmediatos. y se encontraban a la defensiva. y sobre todo los económicos. vivía una fuerte crisis interna. sino la dificultad para satisfacer el conjunto de demandas de todo tipo que la sociedad había venido acumulando y que esperaba ver resueltas de inmediato. de modo que debieron mantenerse a la expectativa. donde se discutieron y hasta se obstaculizaron muchas de las iniciativas del presidente quien prefirió rodearse de un grupo de intelectuales y técnicos recientemente acercados a la vida política y de un grupo radical juvenil. El radicalismo había alcanzado una proporción de votos sólo comparable con los grandes triunfos plebiscitarios de Yrigoyen o Perón. la primera derrota electoral. la economía se encontraba desde 1981 en estado de desgobierno y casi de caos: inflación desatada. desde la educación o la salud a los salariales de sus mismos empleados. latente desde antes de la elección pero agudizada luego de lo que fue. en muchos casos representados precisamente por aquellas corporaciones. la Coordinadora. El adversario político principal del radicalismo gobernante. o salpicados por su derrumbe. atacándolo desde la derecha o la izquierda o desde ambos lados a la vez. Pero casi todos ellos habían quedado comprometidos con el régimen caído. aunque en la campaña electoral se habló poco de ellos. Esa incertidumbre acerca de la capacidad del gobierno democrático se extendía a los otros campos. cuya capacidad era aún una incógnita: la civilidad. como lo hacía el senador Saadi. pero que en el entusiasmo de la recuperación democrática quedaban postergados. en toda su historia. pero había perdido en el interior tradicional y no controlaba la mayoría del Senado. transparente y equitativa era poco y muchísimo: se trataba de una identidad política fundada en valores éticos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared alcanzado el poder. el peronismo. quizá porque a la clásica imagen del Estado providente se sumaba la convicción —alimentada por el candidato triunfante— de que el retomo a la democracia suponía la solución de todos los problemas. El Estado que debía librar sus combates contra esos poderes y al que el gobierno no controlaba totalmente carecía de eficiencia y aun de credibilidad para la sociedad. y consolidar un conjunto de reglas. Más allá de sus problemas de fondo. a la vez. Mientras el sindicalismo peronista se separaba de la conducción partidaria y ensayaba su propia estrategia para enfrentar los embates del gobierno. identificada toda ella. el peronismo político buscaba sin éxito definir su perfil. Pronto se puso de relieve no sólo la capacidad de resistencia de los enemigos juzgados vencidos. los sindicatos— habían demostrado tener una enorme fuerza. Si el liderazgo de Alfonsín en su partido era fuerte. El poder que administraba el presidente Alfonsín era. sumándose al coro de alabanzas a la democracia restaurada y rindiendo homenaje al nuevo poder democrático. sin posibilidad de atender a los variados reclamos de la sociedad. donde los poderes corporativos —los militares. capaces de zanjar los conflictos de una manera pacífica ordenada. Pero cuando asumió el gobierno el presidente Alfonsín tenía detrás de sí una enorme fuerza. la Iglesia.

Estas instituciones. que completaba el proyecto de modernización de las relaciones familiares. La ley sobre divorcio fue sancionada a principios de 1987. cuya marginación había comenzado en 1966. simbólica real. como asesores o funcionarios técnicos. determinaría qué educación quería la sociedad. en las formas y en los temas. resultó moderno. y su discurso. se atacaron los mecanismos represivos que anidaban en el sistema escolar y se abrieron los canales para discutir contenidos y formas —a veces puestas en práctica con una alta dosis de utopismo voluntarismo—. que Alfonsín sacaba —decían muchos observadores. En el diagnóstico de la crisis. poderosa y “boba” a la vez. y la política se intelectualizó. Coincidiendo con los deseos de la sociedad de participación y de ejercicio de la libertad e expresión y de opinión. No obstante. lo que implicaba postergar los problemas que requerían definiciones claras. Los sectores más tradicionales de la Iglesia católica intentaron oponerse. se reconstruyeron sobre la base de la excelencia académica y el pluralismo. no sólo con los mecanismos habituales de presión sino hasta con manifestaciones —la Virgen de Luján fue 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. No fue el único —su más notorio compañero en ese camino fue el peronista Antonio Cafiero— y la discusión política adquirió brillo y. como el de cien años atrás. Su presencia fue habitual en los medios de comunicación. las prácticas y las conciencias. En el campo de la cultura y de los medios de comunicación manejados por el Estado. en menor medida. para algunos irritante. permitió un desarrollo plural de la opinión y un cierto “destape”. El punto culminante de esta modernización cultural fue la aprobación de la ley que autorizaba el divorcio vincular -un tema tabú. los intelectuales se incorporaron la política. a la política cultural y educativa. Alfonsín recurrió a ellos. los acuerdos con los poderes establecidos. Aunque en muchas universidades los cambios no fueron significativos. profundidad. campo en el que la Argentina estaba sensiblemente atrasada respecto de las tendencias mundiales. complejo y profundo. que debieron resolver el problema planteado por un masivo deseo de los jóvenes de ingresar a ellas. alcanzando en algunos casos niveles de calidad similares a los de su época dorada a principios de la década de 1960. buscando caminos alternativos y presentando ante cada contraste nuevas propuestas. las consignas generales fueron la modernización cultural. pero debió aceptar la segunda cuando algunos fuertes golpes demostraron los límites de su poder. hubo profundas transformaciones. lo que debía culminar en un Congreso Pedagógico que. o privilegiar las soluciones consensuadas. ampliamente ejercida.como de la galera de un mago. representado en la difundida imagen del “enano fascista”. que traducía en clave política lo que los académicos elaboraban. En la Universidad y en el sistema científico del Estado volvieron los mejores intelectuales y científicos. Además de volver a la vida académica. 22 . tensando al máximo el polo de la civilidad. hasta 1987 el gobierno mantuvo la iniciativa. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared democracia. como la de Buenos Aires. los problemas económicos parecían por entonces menos significativos que los políticos: lo fundamental era eliminar autoritarismo y encontrar los modos auténticos de representación (de la voluntad ciudadana. destinada en el largo plazo a remover el autoritarismo que anidaba en las instituciones. en cierto sentido fuertes y en otros débiles. El gobierno atribuyó una gran importancia. en otras. el presidente debía elegir entre gobernar activamente. la libertad de expresión. largamente postergada. En este terreno se avanzó inicialmente con facilidad: se desarrolló un programa de alfabetización masiva. luego de una breve pero intensa discusión.y posteriormente la referida a la patria potestad compartida. a tono con lo que en el mundo se esperaba de un estadista. lo que implicaba confrontar con intereses establecidos y aun introducir fisuras en su frente de apoyo. El gobierno eligió en general la primera línea. la participación amplia y sobre todo el pluralismo y el rechazo de todo dogmatismo. Con estos respaldos.

la expectativa de que ello sirviera para convencerlo de la conveniencia de iniciar una negociación que incluyera de alguna manera el tema de la soberanía resultó totalmente defraudada. el pluralismo y la libertad de conciencia.resultaba ser el compendio de los males del siglo: la droga. instando a las partes a la negociación. los derechos humanos. asumido por los obispos locales más conservadores. la sanción de la ley de divorcio y el tono en general laico del discurso cultural que circulaba por las instituciones y medios del Estado. todavía precarias. incluyeron a las principales potencias occidentales y aislaron al gobierno británico. por el alto grado de consenso existente alrededor de la nueva norma. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared sacada a la calle— que fracasaron. que los militares habían considerado inaceptable pero sin atreverse a rechazarlo. la Iglesia se movilizó con éxito alrededor del Congreso Pedagógico —cuestión que le interesaba directa y profundamente. el laudo papal. también se recuperó terreno: las votaciones en las Naciones Unidas. Brasil. que en 1981 se bahía definido por la democracia -aunque sin hacer la crítica de su íntima relación con el gobierno militar. les permitió empezar a reconstruir su arco de solidaridades con otros integrismos deseosos de volver. preocupados quizá por las consecuencias familiares de una práctica ya habitual en sus propios círculos. En el caso de las Malvinas. el terrorismo. que además era vicario castrense-. estos sectores de la Iglesia. Pronto. pero lo decisivo fue la orientación general impresa a la Iglesia por el papa Juan Pablo II. incluso entre sectores católicos. En cambio. En el primer caso. la oveja negra se convirtió en el hijo pródigo. con un discurso de combate en el que la democracia – decían. centrado en los valores de la democracia. los éxitos en este terreno. con Chile por el Beagle y con Gran Bretaña por las Malvinas. y sobre todo en la cuestión de Nicaragua. Con esos criterios se encararon las principales cuestiones pendientes. El discurso ético. la Argentina se propuso mediar en el conflicto en Centroamérica. expresados en la gran popularidad alcanzada por el presidente en distintos lugares del mundo.fue evolucionando hacia una creciente hostilidad al gobierno radical y a un cuestionamiento del régimen democrático mismo. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Sin embargo. Aun así. fueron cada vez más favorables. que necesitaba refirmar los valores de la paz y eliminar una situación de conflicto que podía mantener vivo el militarismo. el aborto o la pornografía. donde la torpeza militar había llevado a la pérdida de lo largamente ganado en la opinión pública internacional y en las negociaciones bilaterales. Fue determinante un cambio en el equilibrio interno del episcopado local. la solidaridad internacional y la independencia de los estados. Perú-. que recientemente había censurado y hasta aislado al régimen militar. fue asumido como la única solución posible por el gobierno democrático. Le irritaba lo que juzgaba su poca injerencia en el área clave de la enseñanza privada. fueron utilizados para afianzar y fortalecer las instituciones democráticas locales. la aprobación por el Senado —donde el peronismo tenía la mayoría— se logró por el mínimo margen de un voto. por su fuerte participación en la educación privada— defendiendo paradójicamente. La Iglesia. Se trataba de aplicar los principios éticos y políticos generales. Asociada con otros países que acababan de retornar a la democracia -Uruguay. Enfrentados de manera creciente con el gobierno radical -el presidente respondió enérgicamente en un templo a las opiniones políticas de un obispo. fue puesto al servicio de una reinserción del país en la comunidad internacional. Ese combate. y también de evitar los riesgos internos que podía acarrear uno de los episodios finales de la Guerra Fría. la paz. 23 . Para doblegar las resistencias internas a su aprobación —nutridas en el tradicional nacionalismo y en un reluctante belicismo— se convocó a un referéndum popular no vinculante que corroboró el amplio consenso existente para esa solución pacífica e inmediata. que paulatinamente empezaban a dominar en ella. decidido a dar una batalla por la comunidad católica que tenía precisamente su centro en lo cultural. asumieron el papel de censor social. contra un supuesto avance estatal.

dialogando con los países no alineados. y a lo sumo estaban dispuestos a admitir “excesos” propios de una “guerra sucia”. pero el camino se hizo más empinado cuando afrontó los problemas de las dos grandes corporaciones cuyo pacto había denunciado en la campaña electoral: la militar y la sindical. Se trataba de concentrar el castigo en las cúpulas y en las más notorias bêtes noires y aplicar al resto el criterio de la obediencia debida. Como se repetía por entonces. puestas en evidencia por un alud de denuncias judiciales. La derrota en la guerra de Malvinas. Sin duda compartía los reclamos generalizados de justicia. o simplemente de haber torturado a inocentes? Pero la inmensa mayoría los repudió masivamente. Sobre todo. aun para quienes querían justificar a los militares. en los años del Proceso. por el cuidadoso informe realizado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). cortando cualquier vinculación con militares nostálgicos. En la sociedad se manifestaron algunas confusiones y ambigüedades: ¿eran culpables de haber hecho la guerra de Malvinas. Para ello proponía algunas distinciones. los propios cuestionamientos internos. 24 . Pronto. en la Argentina no había habido una toma de la Bastilla. que había empezado condenando a los militares por su fracaso en la guerra. El presidente Alfonsín había estado. quizás un Nuremberg. incluso de los políticos luego sumados al coro de los detractores. las divisiones entre las fuerzas. constituida por el gobierno y presidida por el escritor Ernesto Sabato. que respaldó con firmeza las instituciones democráticas. constituir un “club (le deudores” para negociar la deuda externa— el gobierno mantuvo una buena relación con el norteamericano. de una vez para siempre. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Discrepando con Estados Unidos. se enteró de manera abrumadora de aquello que hasta entonces había preferido ignorar: las atrocidades de la represión. ¿eran culpables de haber torturado. que era y seguiría siendo parte del Estado. recordaron que su acción contó con la complacencia generalizada. el gobierno confiaba en que las propias Fuerzas Armadas se comprometieran con esta 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el rotundo fracaso político. y poner límite a aquel juicio. todo ello debilitaba la institución militar. resultó absolutamente incontrovertible. Rechazaron la condena de la sociedad. En ambos terrenos pronto quedó claro que el poder del gobierno era insuficiente para forzar a ambas a aceptar sus reglas. por los medios de comunicación y. en la que también fustigó duramente a la corporación militar. cometiendo delitos aberrantes. la solidaridad corporativa de los militares se reconstituyó en torno de lo que reivindicaban como su éxito: la victoria en la “guerra contra la subversión”. se movilizó y exigió justicia. Actuando con independencia. reivindicando los principios pero absteniéndose de los enfrentamientos más duros —por ejemplo. El grueso de la sociedad. cuyo texto. o simplemente de haberla perdido?. y apoyó luego los diversos intentos de estabilización de la economía. deslindando responsabilidades y distinguiendo entre quienes dieron las órdenes que condujeron al genocidio. pero se preocupaba también de encontrar la manera de subordinar las Fuerzas Armadas al poder civil. logró que finalmente se alcanzara una solución relativamente equitativa. pero aprovechando su buena voluntad hacia las democracias restauradas. sobre todo. difundido masivamente con el título de Nunca más. lógicas pero difíciles de ser admitidas por la sociedad movilizada: separar el juicio a los culpables del juzgamiento a la institución. y había hecho de ellos una bandera durante la campaña. quienes se limitaron a cumplirlas y quienes se excedieron. que sin embargo no había sido expulsada del poder. entre los más enérgicos defensores de los derechos humanos. amplia y exhaustiva. que afectaban la organización jerárquica. La corporación militar y la sindical En el terreno cultural y en el de las relaciones exteriores el gobierno radical pudo avanzar con relativa facilidad.

peronista y liberal. en general. ponía un límite temporal de dos meses a las citaciones judiciales. incluyendo al peronismo renovador. los sectores progresistas. que en lugar de aligerar el problema lo agudizaron. Se trataba de transitar un difícil camino entre dos intransigencias. la Justicia siguió activa. El gobierno. sancionada a fines de 1985. encabezado por el teniente coronel Aldo Rico. pues sólo se logró un alud de citaciones judiciales y enjuiciamientos. inició un largo y desgastante intento de acotar y poner límites a la acción judicial. Estos fueron altos. y entonces las causas judiciales fueron pasadas por el Ejecutivo a los tribunales civiles. citándolos y encausándolos. estableciendo una primera instancia castrense y otra civil. alimentado por una solidaridad horizontal que desbordaba la estructura jerárquica. Para ello. La convulsión interna de las Fuerzas Armadas. El primer contratiempo sobrevino cuando se hizo evidente que los militares se negaban a revisar su acción y a juzgar a sus jefes: a fin del año 1984. terminó de revelar las atrocidades de la represión. en un clima mucho más agitado aún. oficiales de menor graduación. que no se consideraban los responsables sino los ejecutores de lo imputado. pues los oficiales amotinados no cuestionaban el orden constitucional sino que le pedían al gobierno que solucionara el problema 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. De ahí en más. pasado el cual ya no habría otras nuevas. Nadie acompañó al gobierno en la sanción de esta ley: la derecha. cuando se sentían los primeros remezones en los cuarteles. comenzó el juicio público de los ex comandantes. por ser partidarios de una amnistía completa. A fin de 1985. y dispuso continuar la acción penal contra los demás responsables de las operaciones. En ese contexto se llegó al episodio de Semana Santa de 1987. La primera. tuvo un nuevo eje: ya no se trataba tanto de la reivindicación global como de la situación de los citados por los jueces. La justicia había certificado la aberrante conducta de los jefes del Proceso. a su juicio injustamente condenado. por no cargar con sus costos políticos. mientras las organizaciones defensoras de los derechos humanos hacían oír una voz cada vez más dura e intransigente. que asumieran la crítica de su propia acción y procedieran a su depuración. No se trataba de los típicos levantamientos de los anteriores cincuenta o sesenta años. hasta entonces prudentemente silenciadas. se acuarteló en Campo de Mayo. había descalificado cualquier justificación y los militares habían quedado sometidos a la ley civil — circunstancia absolutamente excepcional— y en ese sentido fue un fallo ejemplar. poco después de que el gobierno ganara las elecciones legislativas. Pero no clausuraba el problema pendiente entre la sociedad y la institución militar. que defendieron la acción de los militares y reclamaron su amnistía. negó que hubiera habido guerra alguna que justificara su acción. a la que se sumó la cúpula de las organizaciones armadas ERP (de hecho extinguida) y Montoneros. y muy especialmente del Ejército. sino que lo mantenía abierto. Un grupo de oficiales. para así contener ese clima de fronda que fermentaba en cuarteles. exigiendo una solución política a la cuestión de las citaciones y. se procedió a reformar el Código de Justicia Militar. distinguió entre las responsabilidades de cada uno de ellos. Se trataba de una decisión política. materializada sucesivamente en las leyes llamadas de Punto Final y de Obediencia Debida. se conoció el fallo. una reconsideración de la conducta del Ejército. castigando a los máximos culpables. basada en un cálculo de fuerzas que demostró ser bastante ajustado. pero mostró una cierta pérdida de militancia de la civilidad. Comenzaron a escucharse otras voces. que condenó a los ex comandantes. que duró hasta fin de año. y sus resultados terminaron siendo contraproducentes. intermedia entre las demandas de la civilidad y la postura dominante entre los militares. ni ética ni jurídica. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared propuesta. El juicio. en abril de 1985. los tribunales castrenses proclamaron la corrección de lo actuado por las Juntas. 25 . por su parte. y se dispuso el enjuiciamiento de las tres primeras Juntas Militares. dando curso a las múltiples denuncias contra oficiales de distinta graduación.

Alcanzó para parar un ataque directo a la institucionalidad. Pero pesó mucho más el desencanto. 26 . el respaldo de sectores de la sociedad Civil. La reacción masiva e instantánea permitió evitar deserciones o ambigüedades. y cortó toda posibilidad de apoyo civil a los amotinados. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared de un grupo de oficiales. firmaron un Acta de Compromiso Democrático —que incluía desde las organizaciones empresarias a los dirigentes de izquierda— y rodearon al gobierno. Pero para todos apareció como una claudicación. La tensión del polo civil — que en el fondo era el gran respaldo del gobierno— fue máxima. Aunque el motín suscitó pocas adhesiones explícitas entre los militares. La civilidad se movilizó. así como formas de acción verdaderamente subversivas del orden militar. Muchos de ellos estaban dispuestos a marchar sobre Campo de Mayo. a los oficiales de baja graduación— y proclamándose como la conducción del auténtico Ejército nacional. llenó las plazas del país y se mantuvo en vigilia durante los cuatro días que duró el episodio. culturales. Durante las cuatro tensas jornadas hubo muchas negociaciones. civiles de todo tipo— manifestaron activamente su apoyo al orden institucional. Tampoco tuvieron. El gobierno sostuvo que haría lo que ya había decidido hacer —lo que sería la ley de Obediencia Debida. y que además eran responsables de la derrota en Malvinas y de la “entrega” del país a los intereses extranjeros. la evidencia del fin de la ilusión: la civilidad era incapaz de doblegar 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Frente a ellos. en el fondo todos acordaban con sus camaradas “carapintadas”: ninguno de ellos estuvo dispuesto a disparar un tiro para obligarlos a deponer su actitud. que normalmente eran los motores de los golpes. la propia conducción del Ejército: los generales que descargaban sus responsabilidades en los subordinados. Cuestionaban en cambio. Se llegó a un extraño acuerdo. pero éstas no se concretaron hasta que Alfonsín quien presidía la gran concentración cívica de la Plaza de Mayo— no se entrevistó con los amotinados en Campo de Mayo. pues los amotinados asumieron las consignas del nacionalismo fascistizante. sindicales. que exculpaba masivamente a los subordinados— y los amotinados no impusieron ninguna condición y aceptaron la responsabilidad de su acción. la reacción de la sociedad civil fue unánime y masiva. que no quiso asumir ninguna responsabilidad en el acuerdo. movilizando a las bases —es decir. peto no fue suficiente para que los militares se doblegaran ante la sociedad. Todos los partidos políticos y todas las organizaciones de la sociedad —patronales. a diferencia de todos aquellos levantamientos anteriores. en parte porque así lo presentaron tanto los “carapintadas” amotinados como la oposición política. y con vehemencia.

a lo que debía sumarse la profunda división existente entre los dirigentes. para abrir las puertas a un espectro más amplio de corrientes. la Iglesia y los grupos de izquierda. y el comienzo de un largo y desgastante calvario. la presión de la CGT fue intensa. El poder de los sindicalistas. El impulso civil y democrático había experimentado un temprano y fuerte contraste ante el poder sindical reconstituido. por un único pero decisivo voto. convalidado en la excelente elección de noviembre. que tuvo resultados similares. Saúl Ubaldini. en lo esencial las viejas direcciones resultaron confirmadas. Se apoyó en las indudables tensiones sociales generadas por la inflación —que llevaba a una permanente lucha por mantener el salario real— y los comienzos del ajuste del sector estatal. La CGT no rehusó participar en las instancias de concertación que abrió el gobierno. su situación era institucionalmente precaria: buena parte de la legislación que normaba la acción gremial había sido barrida por el régimen militar. conversar y abandonar la negociación con un “portazo”. el combate con la corporación sindical. Se trataba de un desafío frontal. A mediados de 1985 se habían normalizado los cuerpos directivos de los sindicatos. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. ante el cual se unificaron todas las corrientes del peronismo gremial y político: en marzo de 1984 la ley fue aprobada en la Cámara de Diputados pero el Senado la rechazó. De inmediato el gobierno arrió banderas. Para el gobierno. Los reclamos fueron poco coherentes —incluían desde las aspiraciones más liberales del establishment económico hasta pedidos de ruptura con el Fondo Monetario— pero se unificaban en un común ataque contra el gobierno. El ministro Mucci —un veterano sindicalista de origen socialista— proyectó una ley de normalización institucional de los sindicatos que incluía el voto secreto. pero su carácter fue dominantemente político. que en otros aspectos presentaban profundas diferencias. muchos sindicatos estaban intervenidos. la CGT organizó trece paros generales contra el gobierno constitucional. como los jubilados. cifra que contrastaba con la escasa movilización en tiempos del anterior gobierno militar. y en otros los dirigentes sólo tenían títulos provisionales o mandatos prorrogados desde 1975. que movilizó particularmente a los empleados públicos. El gobierno se propuso aprovechar esa debilidad relativa. la limitación de la reelección. cuando el gobierno obtuvo un respaldo importante de la sociedad para su plan económico. la representación de las minorías. pero lo hizo con el estilo que había desplegado exitosamente entre 1955 y 1973: negociar y golpear. se hallaba debilitado por la derrota electoral del peronismo —en cuya conducción los dirigentes sindicales tenían un peso importante y en general por el repudio de la sociedad a las viejas prácticas de la corporación que habían aflorado durante la campaña. directo y obligatorio. e integrar a sectores no sindicalizados. 27 . el fracaso de su intento de resolver de manera digna el enfrentamiento del Ejército con la sociedad. Para la sociedad. restaurado en parte al final del gobierno militar. Comparativamente. de modo que la normalización electoral debía ser inmediata. cuando decidió concentrar su atención en la campaña electoral. según juzgaban. y aunque las listas de oposición habían ganado algunos lugares. pero también hicieron alianzas con los empresarios. fue mucho menos heroico. Entre 1984 y 1988. y sobre todo la fiscalización de los comicios por el Estado. que apoyándose en las crecientes dificultades económicas se enfrentó sistemáticamente con el gobierno. cuya voluntad participativa se manifestaba claramente. era el fin de la ilusión de la democracia. lo cual permitió unir y galvanizar las fuerzas propias. Salvo el breve período posterior a junio de 1985. que incluyó en algún momento de exaltación el reclamo de que “se vayan”. y se lanzó a democratizar los sindicatos. puso a funcionarios más flexibles al frente de la negociación con los gremialistas y acordó con ellos nuevas normas electorales. Los sindicalistas lograron expresar de manera unificada el descontento social. así como el respaldo de la civilidad que. Por otra parte. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared a los militares. debía incluir sectores no desdeñables de trabajadores.

que a través del Estado absorbían recursos de toda la sociedad. Con la nueva legislación. que en rigor nunca se concretó. que incluían a los más importantes de la actividad privada y de las empresas del Estado— y nombrar a uno de sus dirigentes en el cargo de ministro de Trabajo. que se prolongaba en una economía estancada desde principios de la década. En verdad. El acuerdo era transparente y casi grosero. y el Estado. esta cuestión era extremadamente grave. pero sólo cuando se contaba con la buena voluntad del Fondo Monetario Internacional. no sólo por su peculiar estilo. Luego de la victoria del peronismo en la elección de septiembre de 1987. al punto de que al fin de la década duplicaría con exceso los valores de 1981. El gobierno. fue la figura característica de esta etapa. desdeñando la posibilidad de concertar con él soluciones a la crisis económica. La inflación. La apertura de distintos frentes de oposición. el poder de la corporación sindical quedaba plenamente reconstituido y la ilusión de la civilidad democrática de someterlos a sus reglas se desvanecía. de convenciones colectivas. el gobierno —que sacrificaba principios enunciados largamente— obtenía poco: una relativa tregua social. e incluía la sanción del conjunto de leyes que organizaba la actividad sindical —de asociaciones profesionales. estaba institucionalizada. que a cambio exigía la adopción de políticas orientadas principalmente a aumentar la capacidad inmediata de pago de los servicios.en la magnitud del aparato de servicios sociales crecido en épocas de mayor bonanza. que en 1982 había asumido la deuda de los particulares. pues la oposición sindical quedó profundamente dividida. Quizá también. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared dirigente de un pequeño sindicato y secretario general de la CGT. desatada desde mediados de 1982. cargaba con el pago de unos servicios que insumían buena parte de sus ingresos corrientes. y un eventual apoyo político. aunque al principio pareció mucho urgente que los problemas políticos. Ciertamente. la deuda externa seguía creciendo por la acumulación de intereses. que abrió permanentemente los espacios para el diálogo y la concertación. de obras sociales. esas obligaciones se refinanciaban con frecuencia. a su vez. 28 . El Estado. cerrada e ineficiente y fuertemente vulnerable en lo externo. y muy particularmente el militar. y todos los actores habían incorporado a sus prácticas el supuesto de la incertidumbre y la especulación. impulsaron al gobierno a una maniobra audaz: concertar con un grupo importante de sindicatos —los “15”. A cambio de esas importantes concesiones. incluso para defender modestos ingresos. adecuado para sellar el arco de alianzas del mundo del trabajo y la pobreza. que no debía darse por descontado. pero sobre todo en la más reciente caída 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Junto con el déficit fiscal y la deuda externa. constituían la parte más visible del problema. Pese a que el flujo de capitales se había cortado desde 1981. que seguía creciendo. pese a los inconvenientes que significaba para la estabilización económica. pero sin discutir los lineamientos de la política económica pudo resistir bien el fuerte embate sindical. en tanto contó con el apoyo consistente de la civilidad y la escasa presión de otras fuerzas corporativas. habían alcanzado la posibilidad de bloquear los intentos que desde el poder público se hicieran para modificar su situación. pero mantuvo los compromisos. controladas por los sindicatos— en términos similares a los de 1975. cuyo origen lejano quizá podía ubicarse -como afirmaban sus críticos liberales. sino sobre todo porque su escasa fuerza propia lo convertía en punto de equilibrio entre las distintas corrientes en que se dividía el sindicalismo. un respaldo frente al embate de la corporación militar. afrontaba un déficit creciente. El Plan Austral En la estrategia seguida ante el poder sindical se había optado inicialmente por el enfrentamiento. el gobierno prescindió de su ministro—sindicalista. en la que escaseaban los empresarios dispuestos a arriesgar y apostar al crecimiento y donde los grupos económicos más concentrados.

Durante el primer año del gobierno radical. La política incluía el control estatal del crédito. no sólo se apuntaba a mejorar la situación de los sectores medios y populares. que esgrimieron las consignas del liberalismo contra lo que denominaban populismo e intervencionismo estatal. y se los amenazó con la constitución de un “club de deudores” latinoamericano. agudizada por la fuerte inflación. que repudiara la deuda en conjunto. en el peso de los pagos al exterior y en la magnitud de las subvenciones de todo tipo que recibían los sectores empresarios ligados a él en forma parasitaria. sobre todo si alguno de los rumbos elegidos chocaba con tradiciones sólidamente arraigadas acerca de los deberes y funciones del Estado. Esa masa de gastos debía afrontarse con recaudaciones en baja. la conflictividad social se agudizaba y los acreedores externos hacían sentir enérgicamente su disconformidad. un técnico recientemente acercado al radicalismo. el ministro necesitó casi cuatro meses. que habían sido banderas en la campaña electoral. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared espectacular de sus recaudaciones. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. y evitar al conjunto de la población los costos de una reforma profunda. comidas por la inflación y la indisciplina de los contribuyentes. pero también la resistencia de la CGT. sin crédito externo ni interno -todo el mundo transformaba sus ahorros en dólares. que reflejaban ambos el espíritu del impulso democrático de la hora pero resultaron igualmente inconducentes. cuya necesidad. Todo ponía de manifiesto la insuficiencia de una política que no tomaba en cuenta la radical transformación de las condiciones de la economía luego de 1975. Este debió afrontar a la vez un juego de pinzas de los dos grandes actores corporativos — unidos para el ataque— y una puja desatada por la distribución del ingreso. lo que hizo fracasar los intentos de concertación que eran parte de la estrategia del gobierno. cuando la inflación amenazaba desbordar en una hiperinflación. El nuevo gobierno y muchos de quienes lo acompañaron consideraron prioritario no crear divisiones en el campo de la civilidad. sino a satisfacer las demandas de justicia y equidad social. en el momento pareció necesario subordinarlas a las necesidades de la reconstrucción de un sistema democrático todavía débil y de un Estado más débil aún. el deterioro del aparato productivo y su incapacidad para reaccionar eficientemente ante los estímulos de la demanda. como el Programa Alimentario Nacional. si esas reformas habrían de tener un sentido democrático. que en sus rasgos generales el radicalismo compartía con el peronismo histórico. como en otros tiempos lo habían sido los excedentes del comercio exterior o los de las cajas de jubilaciones. que constituía su gran apoyo. que proveyó a las necesidades mínimas de los sectores más pobres. equitativo y justo. en este caso de raíz definidamente política. Para formular su plan de acción. Con todo ello. La mejora de las remuneraciones de los trabajadores. 29 . Se trató de lograr la buena voluntad de los acreedores. que lo acompañó casi hasta el final de su gobierno. Si a la distancia la necesidad de encarar soluciones de fondo puede resultar evidente. sirvió para la reactivación del mercado interno y la movilización de la capacidad ociosa del aparato productivo. la magnitud del déficit fiscal y de la deuda externa. que en lo inmediato repercutía en una inflación permanente que distorsionaba las condiciones de la economía. con el argumento de que las jóvenes democracias debían ser protegidas. el mercado de cambios y los precios. A principios de 1985. por otra parte. se ajustó a las fórmulas dirigistas y redistributivas clásicas. la política económica. Tal política concitó la activa oposición de distintos sectores empresarios. Con ésta se osciló entre dos caminos.y sin grandes bolsas de recursos acumulados de donde tomarlos. similares a las aplicadas entre 1963 y 1966. no parecía evidente. el presidente Alfonsín reemplazó a su ministro de Economía por Juan Sourrouille. Por otra parte. orientada por el ministro Grinspun. y se completaba con importantes medidas de acción social. junto con créditos ágiles a los empresarios medios. afectaba finalmente la propia capacidad del Estado para gobernar efectivamente la economía y la sociedad misma. sólo serían viables con un poder estatal fuerte y sólidamente respaldado. El problema.

con solidaridad y sin dolor podían solucionarse los problemas más complejos. sumado a algunos impuestos excepcionales. las cuestiones económicas habían pasado al primer plano. recibió el anuncio del inicio de una “economía de guerra”. e impulsar a los actores económicos hacia acciones orientadas a la inversión productiva y el crecimiento. debido al derrumbe de los precios mundiales de los cereales como consecuencia de decisiones políticas de Estados Unidos. Rápidamente logró frenar la inflación. la civilidad. pero no hubo drásticas reducciones en los gastos del Estado. en que en la preocupación general. A fines de abril. particularmente Alsogaray y el ex presidente Frondizi. y así se ganó ese apoyo general. pues al descontrol de la economía se sumaba la movilización de la CGT con su plan de lucha. sin embargo. aun aquellos que implicaban choques de intereses más profundos. se suprimió la emisión monetaria para equilibrar el déficit fiscal —lo que suponía asumir una rígida disciplina en gastos e ingresos—. y en su capacidad para suscitar apoyo en la sociedad. cuyos contratos fueron en general respetados. que afectó tanto los ingresos del Estado como de los productores rurales. Los acreedores externos se sentían tranquilos tanto por la manifiesta intención del gobierno de cumplir los compromisos como por la augurada mejora de las finanzas estatales. para lo cual fue decisivo que el plan no afectara específicamente a ningún sector de la sociedad. que el gobierno debió reconocer en abril de 1986 con un “sinceramiento” y ajuste parcial. de modo que en lo sucesivo. la de los distintos sectores empresarios y sus voceros políticos. quizá la más pura de las realizaciones de la ilusión democrática: entre todos. convocada a la Plaza de Mayo para defender al gobierno y desbaratar un posible golpe de Estado. La placidez duró poco. Ya desde fines de 1985 se advirtió la vuelta incipiente de la inflación. de incierto valor. Influyeron en parte las dificultades crecientes en el sector externo. El 14 de mayo de 1985. y sobre todo por el firme apoyo que el plan recibió tanto del gobierno norteamericano como de las principales instituciones económicas internacionales. El ajuste fiscal fue sensible pero no dramático: los salarios de los empleados estatales fueron congelados más estrictamente que los del sector privado. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared que fueron terriblemente duros para el gobierno. la recaudación mejoró sobre todo como consecuencia de la reducción fuerte de la inflación. No hubo caída de la actividad ni desocupación. se anunció el nuevo plan económico. Pero lo urgente era detener la inflación. y se eliminaron los mecanismos de indexación desarrollados durante la anterior etapa de alta inflación y responsables de su mantenimiento inercial. que tradicionalmente eran la clave de los planes de estabilización. Se congelaron simultáneamente precios. Aunque éstas no estaban enunciadas. se cambiaba la moneda y el peso era reemplazado por el austral. El gobierno obtuvo su premio en las elecciones parciales de noviembre de 1985: apenas seis meses después de estar el país al borde del caos. pero no hubo despidos. de modo de crear las condiciones para poder proyectar transformaciones más profundas. en vísperas del inicio del juicio a las Juntas. finalmente. pero tampoco se afectó a los sectores empresariales. 30 . y sobre todo la agitación militar. el plan se sustentaba exclusivamente en el respaldo del gobierno. de reforma o de crecimiento. se regularon los cambios y tasas de interés. Su objetivo era superar la coyuntura adversa y estabilizar la economía en el corto plazo. Se sumó el 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. sin duda incluían desalentar las conductas especulativas. estimuladas por la inflación. que anuló los últimos intentos de concertación. bautizado como Plan Austral. La novedad estaba. éxitos y fracasos se medirían por ellas. Se trataba del “plan de todos”. incluyendo a los que medraban con el Estado. logró un claro éxito electoral que significaba el apoyo general de la civilidad a la política económica. Símbolo del inicio de una nueva etapa. Elaborado por un equipo técnico de excelente nivel pero ajeno tanto al partido gobernante como a cualquiera de los grandes grupos de interés. salarios y tarifas de servicios públicos.

o intentaba hacerlo con ajustes que no supusieran ni dolores ni conflictos. nada había cambiado demasiado. no preveía cambiar las condiciones de fondo. o gravar al grueso de la sociedad con los costos de la reforma. El peronismo. sobre todo. En julio de 1987 el gobierno encaró un nuevo plan de reformas. apuntando con nuevo optimismo a las elecciones presidenciales de 1989. y volvían a dominar los intereses particulares de los distintos sectores de la sociedad. 31 . La reaparición tan rápida de los viejos problemas indicaba que. De ese modo. el gobierno decidió recostarse en los grandes grupos corporativos a los que en un principio había acusado y combatido. un grupo de funcionarios de las grandes empresas ligadas a los contratos estatales fue convocado para dirigir las empresas públicas y un político radical de militancia en las asociaciones rurales era nombrado secretario de Agricultura. ambos coincidían en un reclamo común contra el Estado. que contó con el aval de los principales organismos externos —particularmente el Banco Mundial. se negó a respaldar reformas cuyo costo social era evidente. sensible a cualquier intento de modificar los precios relativos. que afectaba sobre todo a los empleados estatales. En cierto sentido. propuesto por un conjunto de los más importantes sindicatos. Renacieron las pujas corporativas. Pero. cuando en abril de 1987 los militares desafiaron el poder civil. sobre todo cuando estos lograron la sanción de la legislación gremial que acababa con las expectativas de flexibilizar las relaciones salariales. Pero este intento nació sin la fuerza política capaz de sustentarlo. a costa de la posibilidad de una reforma de la economía encarada democráticamente. Se renunciaba al sueño de controlar las corporaciones. Sobre todo. Empresarios y sindicalistas dejaron de estar de acuerdo. la institucionalidad democrática estaba salvada. de donde surgieron bloqueos a estas iniciativas. por otra parte. Todo ello chocaba con ideas y convicciones muy firmes en la sociedad. eficaz para la estabilización rápida. Quizá por eso a principios de 1987. A medida que se hacía más clara la necesidad de encarar soluciones de fondo. los de los más poderosos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared aflojamiento de la disciplina social que requería el plan. En noviembre. y entre ellos. enfrentarse con alguno de los fuertes intereses constituidos. en el fondo. se hacía cargo del Ministerio de Trabajo. y los empresarios. para proponer una línea común de acción. que se movilizaron contra el congelamiento de precios. cuando se volvía a agudizar la conflictividad social. Curiosamente. el gobierno radical descubría que sus bases de apoyo eran más tenues. que realimentaron la inflación: la CGT. capital de las grandes empresas petroleras—. los gremialistas se alejaron del gabinete. divididos en sectores de intereses contrapuestos. En momentos en que un sindicalista. Una reforma impositiva más dura y profunda debía acompañarse de una política de privatización de empresas estatales y de una drástica reducción de sus gastos. que supuso un fuerte deterioro de la imagen del gobierno radical ante la civilidad. embanderada contra e congelamiento salarial. El plan. sobre todo luego de la derrota electoral de septiembre de 1987. se cerraba la etapa de la ilusión del predominio del interés público. liderados por los productores rurales.y que procuró conciliar la necesidad del ajuste del Estado con los intereses de los grandes empresarios. naturalmente. especialmente en el área petrolera —el presidente Alfonsín anunció este plan en Houston. y también se esbozaron planes de reforma fiscal más profunda. arraigadas tanto en el peronismo como en el propio partido gobernante. a diferencia del Plan Austral. no rindió tampoco los frutos esperados en el 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. privatización de empresas estatales y desregulación de la economía. cuya política empezó a distanciarse de la del FMI. Ventajas e inconvenientes de la nueva política se balancearon: la tregua social lograda tuvo como contrapartida el bloqueo que las distintas corporaciones imponían a políticas que las pudieran afectar. cualquiera de estos rumbos hubiera significado. la proyectada reconciliación con las corporaciones. Se intentó reactivar la inversión extranjera. A los conflictos entre sindicalistas y empresarios se sumó la dificultad de éstos. por primera vez desde 1930 no encontraron ningún apoyo en la sociedad.

32 . particularmente en el Congreso: la mayoría que tuvieron los radicales en la Cámara de Diputados hasta 1987 se contrapesaba con la mayoría relativa de los peronistas en el Senado. que nadie dudaba en calificar como transicional. el candidato peronista hubiera satisfecho mucho más cabalmente a las Fuerzas Armadas y a la Iglesia—. donde un grupo de representantes de partidos provinciales desempeñaban el beneficioso papel de árbitros inconstantes. fue más difícil aún llegar a ellos cuando cada partido procuraba desempeñar con eficacia sus respectivos papeles de oficialismo y oposición. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared terreno económico. de modo que debía respaldarse en su poder institucional. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. donde la inestabilidad y la sensación de falta de gobernabilidad fueron crecientes. La apelación a la civilidad Inicialmente el gobierno radical sólo había sido tolerado por las grandes corporaciones —en rigor. los dos grandes partidos tenían en el Congreso —que era el corazón del sistema democrático— la posibilidad de vetarse recíprocamente. Pero allí también su apoyo era limitado. y como no había habido acuerdos previos sobre cómo se conduciría el proceso político. Así.

todavía frágil. por las peculiares circunstancias de la crisis del régimen militar. y suscitó resistencias internas. en un contexto de disputa partidaria en el que la unidad. A menudo. tanto para la lucha partidaria como para la administración del país. 33 . También aportaron cuadros eficaces. fuerte y en cierto modo caudillesca. Para la movilización callejera -un estilo político emparentado con el de las grandes jornadas de diez años atrás. necesitado de un fuerte apoyo institucional en la resolución de los problemas de la crisis. el Movimiento de Renovación y Cambio —que fundó en 1972. Pero. o el cúmulo de amenazas que se cernía en las vísperas del Plan Austral. de institucionalización de la democracia. Se trataba de un actor político mucho más inestable que aquél pero que. convocados para asesorarlo en diversos lugares e 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. a menudo de peso local o regional. difícil y precaria. La Coordinadora ganó mucho poder. Tironeado por distintas tradiciones políticas. y a la que Alfonsín convocaba con el programa de la Constitución. fe en la movilización de las masas. sólo podía mantenerse gracias a la conducción. trabajó intensamente en su educación. sobre todo capitalizando en el interior del partido el gran apoyo que había ganado en la civilidad. pero sobre todo una gran capacidad para la organización y la movilización de esa civilidad que estaba constituyéndose en actor político. al costo de soslayar problemas y opciones. aportaron algunos elementos ideológicos a su discurso. Más notable fue la acción de un grupo de dirigentes jóvene5 provenientes en su mayoría de la militancia universitaria. fortalecieran el sistema institucional. difícil de unificar. era poco más que una red de alianzas personales a la vez eficaz y poco consistente cuando se trataba no ya de ganar elecciones internas sino de proponer a la sociedad grandes líneas programáticas. o tratar de concertar las distintas opiniones y llegar a acuerdos que. y en ambos campos sobresalieron por su disciplina. Consciente de que allí residía su gran capital político. pero para esta otra labor necesitó del apoyo de importante conjunto de intelectuales. sobre todo. de quien era a la vez presidente de la Nación y del partido. una suerte de vía media entre ambas alternativas. tenía inicialmente un gran poder. Alfonsín siguió utilizando esa movilización. mientras pudo. en el difícil arte de tejer alianzas y en la ejecución de políticas que sólo genéricamente podían filiarse en los contenidos programáticos originales. que integró la Junta Coordinadora Nacional. y el que contaba con mayores antecedentes y capacidades para organizarla y galvanizarla. su eficacia y también su pragmatismo. al gobierno se le planteó la opción de gobernar efectivamente. sentido de la militancia orgánica y la disciplina partidaria. La Unión Cívica Radical había sido tradicionalmente el gran partido de la civilidad. En realidad. en sus grandes actos masivos y en la fe común en la democracia como panacea. Volcados en 1982 a la vida partidaria detrás de Alfonsín. se trataba de un partido complejo y fragmentario en el que coexistían variadas tendencias y donde se representaban múltiples intereses. El pacto entre Alfonsín y la civilidad se selló en la notable campaña electoral de 1983. Desde 1983 Raúl Alfonsín estableció un fuerte liderazgo.la Coordinadora era insustituible. Los grandes apoyos del gobierno se encontraban en el radicalismo. Surgido hacia 1968. el gobierno radical adoptó. como la resistencia del Senado a aprobar el tratado por el Beagle. Su agrupación interna. cuando disputaba la conducción con Ricardo Balbín—. desplegando su voluntad política pero tensando las cuerdas del sistema institucional. el grupo arrastraba en sus ideas y modos de acción mucho de la experiencia que culminó en 1975: confluencia de tradiciones socialistas y antiimperialistas. convocándola en ocasiones a Plaza de Mayo o al referéndum para resolver situaciones difíciles. todo lo cual daba un gran mosaico. o simplemente la “Coordinadora”. en la constitución de la civilidad como político maduro y consciente. y en el amplio conjunto de la civilidad que directa o indirectamente lo había respaldado. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Esta situación planteaba un problema para el gobierno. y también para el proceso.

Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

instancias. Estos le suministraron los insumos de ideas, reelaboradas y volcadas con singular
pericia por un dirigente que —como ha puntualizado Carlos Altamirano— estaba convencido de
que el único gobierno legítimo era el que se basaba en el convencimiento de la sociedad por
medio argumentos racionales.
Alfonsín le propuso los grandes temas y las grandes metas. La lucha contra el autoritarismo y
por la democratización cubrió la primera fase de gobierno, pero desde el Plan Austral, y sobre
todo luego del triunfo elector de noviembre de 1985, su discurso se orientó hacia los temas del
pacto democrático, la participación y la concertación, y hacia la nueva meta de la
modernización, un concepto que incluía desde las estructuras institucionales hasta los
mecanismos de la economía, en los que las cuestiones de la reforma del Estado, la apertura y
la desregulación aparecían formulados en el contexto de la democracia, la equidad y la ética de
la solidaridad. Tales temas se manifestaron en una serie de reformas concretas, que
sucesivamente propuso: la reforma del Estado, el traslado de la Capital al sur, la reforma
constitucional, no concretadas pero con las que logró mantener la iniciativa en discusión
pública. En todos ellos subyacía una inquietud común: la convergencia de distintas tradiciones
políticas detrás de un proyecto democrático y modernizador común. También una tentación: la
articulación de esas tradiciones en un movimiento político que las sintetizara y que, con
referencia los antecedentes del yrigoyenismo y el peronismo, comenzó a denominar el tercer
movimiento histórico.
Este planteo, que nunca llegó a explicitarse plenamente, hizo rechinar la estructura del partido
gobernante, que llevaba cuatro décadas combatiendo el movimientismo: de Perón, de Frondizi,
de la corporación sindical, de algunos sectores empresarios. Pero, sobre todo, la apelación a
movilización de la civilidad, sumada al fuerte protagonismo presidencial, suscitó dudas sobre su
relación armónica con el proceso de institucionalización democrática. Dado el equilibrio de
fuerzas y el reparto de posiciones institucionales, el gobierno debió a menudo elegir entre
atenerse estrictamente a las normas republicanas, lo que en muchos casos hubiera llevado a
una concertación tal que implicaba renunciar a los objetivos programáticos, o combinar aquel
apoyo, de naturaleza más bien plebiscitaria, con el amplio margen de autoridad presidencial
que las normas y los antecedentes acordaban, y así presionar al Congreso desde la calle,
pasarlo por alto, orientar quizás a la Justicia. En varios casos, el gobierno de Alfonsín avanzó
por este camino, pero sus sólidas convicciones éticas lo frenaron pronto, y con ello, moderaron
una voluntad política que, contra Maquiavelo, se negaba a convertir en razón suprema.
Las frágiles bases de su poder residían en la coherencia y tensión de esa civilidad que lo había
consagrado presidente. Sus limitaciones pasaban por la fidelidad al pacto inicial, construido en
torno del principio del bien común, pronto corroído por el resurgimiento de los intereses
sectoriales, por la primacía de nuevas cuestiones, no contempladas inicialmente, corno la
económica, y por la emergencia de nuevas alternativas políticas, que lo privaron de la iniciativa
discursiva. Estas surgieron a izquierda y derecha, pero sobre todo de un peronismo renovado.
Un heterogéneo conjunto de fuerzas provenientes de la izquierda y de la experiencia de 1973
se nucleó en torno del Partido Intransigente (PI), con un programa que se ubicaba en el mismo
terreno que el del alfonsinismo —la defensa de los derechos humanos, la reivindicación de la
civilidad y la democracia— aunque agregaba consignas nacionalistas y antiimperialistas,
aplicadas a la cuestión de la deuda externa. Inicialmente esta fuerza aspiró —de una manera ya
conocida en la izquierda— a capitalizar la prevista disgregación del peronismo, pero luego se
dedicó a señalar la infidelidad del gobierno al programa primigenio y a radicalizar las consignas
de los derechos humanos, al tiempo que el antiimperialismo le permitía sintonizar con aquellos
sectores del sindicalismo que levantaron la bandera del repudio a la deuda externa. No lograron

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Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

sin embargo constituir un polo alternativo: el PI se disgregó y fue absorbido por el peronismo
renovado.
A la derecha, e intentando también aprovechar el debilitamiento de la bipolaridad de 1983,
creció la Unión del Centro Democrático, fundada por Álvaro Alsogaray, el veterano mentor de
las ideas liberales. Esas ideas, que gozaban de un gran predicamento en el mundo, en el
contexto de la crisis del bloque soviético y el del Estado de bienestar, fueron traducidas aquí de
una manera novedosa y atractiva por un partido que encontró en el contexto de la democracia
la fórmula de la popularidad, particularmente entre los jóvenes. Su éxito electoral fue relativo —
no logró afirmarse más allá de la Capital- aunque pudo aspirar a convertirse en la tercera
fuerza, que arbitrara entre radicales y peronistas. Mucho más rotundo fue su éxito ideológico,
sobre todo a medida que la crisis económica ponía de relieve la necesidad de soluciones de
fondo. No es seguro que el liberalismo las tuviera, pero en cambio disponía de recetas fáciles y
atractivas, y de una aguda capacidad para señalar los males del estatismo y el dirigismo.
Compitió con éxito con el alfonsinismo en la educación de la civilidad, y hasta reclutó adeptos
en el propio partido gobernante.
Al competir con la fuerza gobernante en el terreno de la opinión pública, los partidos y las
instituciones, izquierdas y derechas -con la salvedad de grupos extremos y minoritarios-
contribuyeron a reforzar la institucionalidad. Algo similar ocurrió con el peronismo después de
una etapa inicial de vacilación. Inmediatamente después de las elecciones de 1983, y en medio
de un gran desconcierto y de profundas divisiones, predominaron quienes -encabezados por el
dirigente de Avellaneda Herminio Iglesias- quisieron combatir al gobierno desde las viejas
posiciones nacionalistas de derecha, y alentaron el acuerdo de políticos y sindicalistas
peronistas con los militares y con quienes, como el ex presidente Frondizi, se habían convertido
en sus voceros. En ese contexto, se opusieron al acuerdo con Chile y fueron categóricamente
derrotados en el plebiscito. Progresivamente fue articulándose dentro del peronismo una
corriente opuesta —la renovación— que combatió duramente con la conducción oficial, al punto
de que en 1985 se dividió el bloque de Diputados, hasta que a fines de ese año conquistó la
preeminencia en el partido. El peronismo renovador —cuyas principales figuras eran Antonio
Cafiero, Carlos Grosso, José Manuel de la Sota y el gobernador de La Rioja, Carlos Menem—
se proponía adecuar el peronismo al nuevo contexto democrático, insertarse en el discurso de
la civilidad y agregarle el de las demandas sociales tradicionalmente asumidas por el
peronismo, compitiendo desde la izquierda de su propio terreno con el gobierno, a quien
acompañaron incluso en temas como el plebiscito sobre el Beagle. Cuando se produjo la crisis
militar de Semana Santa de 1987, el comportamiento de los dirigentes renovadores fue
impecable: manifestaron una solidaridad total con la institucionalidad democrática y respaldaron
sin condiciones al gobierno. No sólo inscribían al peronismo en el juego democrático, sino que,
finalmente, parecían crear la condición de éste: la posible alternancia entre partidos
competidores y copartícipes.

El fin de la ilusión
El año 1987 fue decisivo para el gobierno de Alfonsín. El episodio de Semana Santa representó
la culminación de la participación de la civilidad, el máximo de tensión que se podía alcanzar, y
al mismo tiempo la evidencia de su limitación para doblegar un factor de poder igualmente
tensado. En la Pascua de 1987 concluyó definitivamente la ilusión del poder ilimitado de la
democracia. Además, y ya embarcado en la negociación con los distintos intereses que habían
sobrevivido al embate civil —militares, empresarios, sindicalistas—, Alfonsín perdió la
exclusividad del liderazgo sobre la civilidad. Si bien los competidores de derecha e izquierda
cosecharon algo, las mayores ganancias fueron para el peronismo renovador. En un clima de
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Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

deterioro económico agudizado y de inflación creciente, las elecciones de septiembre de 1987
les dieron un triunfo si no categórico, claramente importante: el radicalismo perdió la mayoría en
la Cámara de Diputados, y el control de todas las gobernaciones, con excepción de dos,
Córdoba y Río Negro, únicos distritos, junto con la Capital Federal, donde logró triunfar.
El gobierno sintió fuertemente el impacto de una derrota que cuestionaba su misma legitimidad
y su capacidad de gobernar, y desde entonces hasta que traspasó el gobierno, en julio de 1989,
las dificultades para su gestión fueron crecientes, hasta llegar a convertirse en un calvario. El
plan económico lanzado en julio y completado en octubre le dio un momentáneo respiro, sobre
todo porque la oposición peronista aceptó compartir la responsabilidad en la aprobación de los
nuevos impuestos necesarios para equilibrar las cuentas del Estado. Pero no acompañó al
gobierno en las transformaciones de fondo, como el programa de privatización de empresas
estatales, de modo que la credibilidad de la nueva orientación fue escasa y los signos de la
crisis —fuerte inflación, incapacidad para afrontar los pagos de la deuda— pronto
reaparecieron. En el propio partido, alzaron sus voces los disconformes con la conducción de
Alfonsín, quien rápidamente propuso como candidato presidencial para 1989 al gobernador de
Córdoba, Eduardo Angeloz, proveniente de los sectores más tradicionales y escasamente
identificado con las tendencias del alfonsinismo.
La cuestión militar, no cerrada en abril de 1987, tuvo dos nuevos episodios, en parte porque la
situación de los oficiales seguía irresoluta, pero sobre todo porque los activistas militares
estaban dispuestos a aprovechar la debilidad del gobierno. En enero de 1988 el teniente
coronel Rico, jefe de aquel alzamiento, huyó de su prisión y volvió a sublevarse en un lejano
regimiento en el nordeste. A diferencia del año anterior, la movilización fue mínima, aunque
también el respaldo militar a los sublevados resultó escaso: Rico fue perseguido por el Ejército
y, luego de un breve combate, se rindió y fue encarcelado en un establecimiento penal.
A fines de 1988 hubo una nueva sublevación, encabezada por el coronel Seineldín, que como
Rico pertenecía al selecto grupo de los “héroes de las Malvinas”, y a quienes todos sindicaban
como el verdadero jefe de los “carapintadas”. Seineldín se sublevó en un regimiento en el límite
mismo de la Capital y reclamó una amplia amnistía y una reivindicación de la institución. Como
en Semana Santa, se comprobó que el grueso del Ejército, probablemente porciones
importantes de las otras armas, compartían sus ideas, se negaban a reprimirlo y hasta hacían
suyo su programa. Como en Semana Santa, y pese a que los amotinados terminaron en
prisión, el resultado final fue incierto. Desde el punto de vista del gobierno, quedaba claro que
no acertaba a conformar ni a la civilidad —que lo encontraba claudicante— ni a los oficiales,
cuyos reclamos pasaban de la “amplia amnistía” al indulto a lo condenados y la reivindicación
de la lucha contra la subversión. En definitiva, había fracasado el proyecto de reconciliar a la
sociedad con las Fuerzas Armadas. Aquélla se sentía totalmente ajena a las inquietudes de los
“carapintadas”, y aun quienes tradicionalmente habían apelado a los militares repudiaban su
actitud subversiva y el nacionalismo fascistizante que esgrimían. Éstas, por su parte, se
encerraban en reivindicaciones absolutamente corporativas, pues la demanda de su
rehabilitación se sumaba a novedosos planteos salariales que mostraban cómo la crisis del
Estado también los había alcanzado a ellos.
En enero de 1989 un grupo terrorista, escaso en número, pobre en recursos, aislado y
trasnochado, asaltó el cuartel de La Tablada en el Gran Buenos Aires y el Ejército encontró la
ocasión para realizar una aplastante demostración de fuerza, que culminó con el aniquilamiento
de los asaltantes. El reconocimiento que recogió por la acción fue el primer indicio del cambio
de prioridades y valores en la opinión pública. Podía anticiparse que a la larga, la cuestión
militar abierta se solucionaría con la reivindicación de los militares, el olvido de los crímenes de

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y en julio de 1988 quedó consagrado candidato a Presidente. Si en el voluntarismo se acercaba al estilo de Alfonsín. Angeloz. todo lo demás lo diferenciaba. Cafiero y los renovadores habían remodelado el peronismo a imagen y semejanza del alfonsinismo: estricto respeto a la institucionalidad republicana. Al congelamiento de precios salarios y tarifas —aceptado a regañadientes por los representantes empresarios— se agregó la declarada intención de reducir drásticamente el déficit estatal. desde los dirigentes sindicales. que denominó “Primavera”. junto con todo tipo de caudillos o dirigentes locales desplazados por los renovadores. al tiempo que testimoniaba la realidad de una nueva sociedad. en las que las dificultades de la sociedad engrosan la cuenta de los gobernantes. Pero faltaba el ingrediente final. La cuestión política tampoco se cerró satisfactoriamente para la civilidad democrática. que transformó una posible transición ordenada en otra catastrófica. En suma. Es posible que. condición para lograr el indispensable apoyo de los 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. como el grupo Bunge y Born. nadie sabía qué haría exactamente el candidato peronista en caso de resultar triunfante. probablemente. Angeloz anticipaba un recorte de la beneficencia estatal. criticó a Menem aprovechando el temor que despertaba en muchos pero también trató de captar al electorado que criticaba en Alfonsín sus facetas más progresistas. Carlos Menem. Con este heterogéneo apoyo. Pero en público apeló al vasto mundo de “los humildes”. rechazados por Cafiero. formulado con un despliegue escenográfico que lo hacía aparecer como un santón. Como ha dicho Ricardo Sidicaro. explotando su figura de caudillo tradicional para diferenciarse de sus rivales modernizadores. también enrolado en la “renovación” pero cultor de un estilo político mucho más tradicional. pero estaba claro que sería pragmático y poco apegado a compromisos programáticos. Tejió en privado sólidas alianzas con los grandes intereses corporativos: importantes empresarios. 37 . y mientras Menem prometía volver al paraíso de la distribución. que simbolizaba en un lápiz rojo dispuesto a tachar todo gasto innecesario. con el propósito de llegar a las elecciones con la inflación controlada. fuera inevitable el triunfo del candidato opositor. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared la “guerra sucia” y el entierro de las ilusiones de la civilidad. según una dinámica muy propia de las democracias consolidadas. elaboradas por sectores de intelectuales. en la que este tipo de discursos resultaba mucho más eficaz. propuestas modernas y democráticas. Por ello. sucesor de Alfonsín. y en el que la “revolución productiva” y el “salariazo” prometidos prenunciaban la entrada en la tierra de promisión. incluyendo los “carapintadas”. dominada por la miseria y la marginalidad. y sin necesidad de formular propuesta o programa alguno. Menem demostró una notable capacidad para reunir en torno suyo todos los segmentos del peronismo. En agosto de 1988 el gobierno lanzó un nuevo plan económico. gobernador de Buenos Aires. presidente del Partido justicialista y jefe del grupo “renovador”. distanciamiento de las grandes corporaciones y establecimiento de acuerdos mínimos con el gobierno para asegurar el tránsito ordenado entre una presidencia y otra. se trataba de una “antielite”. su competidor. altos oficiales de las Fuerzas Armadas. a quienes se dirigió con un mensaje casi mesiánico. En los meses siguientes extendió y perfeccionó su fórmula. acentuó los aspectos de su programa que lo acercaban a las propuestas liberales. aunque tocaría dar el gran paso de amnistiar a los jefes condenados al gobierno que siguió al doctor Alfonsín. Luego de la elección de septiembre de 1987 creció la figura de Antonio Cafiero. En muchos aspectos. con esas alternativas. que se perfilaba como candidato de su partido y. pero sin realizar ajustes que pudieran enajenar la voluntad de la población. dirigentes de la Iglesia. Quizá eso los perjudicó frente al candidato rival dentro del peronismo: el gobernador de La Rioja. ganó la elección interna. hasta antiguos militantes de la extrema derecha o la extrema izquierda de los años setenta. que hería la sensibilidad de la civilidad democrática.

al mismo tiempo. el plan marchó de entrada con dificultades: la predisposición de los distintos actores a mantener el congelamiento fue escasa. que reposaba exclusivamente sobre la confianza existente en la capacidad del gobierno para mantener la paridad cambiaria. Planteado el problema de este modo. que se concretó el 9 de julio. era la completa actuación de la Constitución Nacional. contando con retornar en cuanto se anunciara la amenaza de una devaluación. en suma. Cuando ambas instituciones anunciaron que no lo seguirían respaldando. seis meses antes del plazo constitucional. en cambio lo hicieron los capitales especulativos. de una situación explosiva. HUGO QUIROGA La experiencia democrática: una historia de inestabilidad El régimen democrático que se instaló en 1983 transitó por un complejo y ambiguo proceso que revela. En ese clima se votó el 14 de mayo de 1989. la negociación con las principales entidades externas marchó muy lentamente. mucho más remisos que antes. máxime cuando el candidato triunfante rehusó toda colaboración para la transición. con los deseos de seguridad. poco después. con la eliminación de la corrupción y con la calidad de las instituciones públicas. al que siguió una aguda crisis en el suministro de electricidad y. había recomendado al Banco Mundial y al Fondo Monetario que limitaran sus créditos al gobierno argentino. especialmente con aquellas que imparten justicia. pero pronto fue evidente que el gobierno saliente no estaba en condiciones de gobernar hasta esa fecha. El 6 de febrero de 1989 el gobierno anunció la devaluación del peso —que devoró la fortuna o los ahorros de quienes no supieron retirarse a tiempo— e inició un período en que el dólar y los precios subieron vertiginosamente y la economía entró en descontrol. Lo que no se había registrado en la historia política argentina. La imagen de 1983 se había invertido. En este tiempo han surgido nuevas demandas en la sociedad y ellas tienen que ver con la búsqueda de igualdad social. y los fondos prometidos llegaron con cuentagotas. es evidente que la Ley Suprema no pudo garantizar por sí misma —con sus derechos y garantías y con las reglas de competencia pacífica por el poder— la existencia de un orden democrático 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Alfonsín renunció. que destruyó el valor del salario y la moneda misma y afectó la misma producción y circulación de bienes. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared acreedores externos. un economista afiliado al justicialismo. En estos reclamos se hallan los difíciles pero no imposibles avances de la democracia. Por entonces Domingo Cavallo. En diciembre de 1988 ocurrió el episodio de Seineldín. no se han superado las deficiencias institucionales y las profundas desigualdades sociales que representan serios desafíos para la estabilidad de la democracia. todo el edificio se derrumbó. el asalto al cuartel de La Tablada. y quien había sido recibido como la expresión de la regeneración deseada se retiraba acusado de incapacidad y claudicación. había llegado la hiperinflación. por otro. duramente reprimidos. signos favorables de consolidación y rasgos preocupantes de imperfección institucional. La fecha del traspaso debía ser el 10 de diciembre de ese año. Se ha afirmado. para aprovechar la diferencia entre tasas de interés elevadas y cambio fijo. El Partido Justicialista obtuvo un rotundo triunfo y Carlos Menem quedó consagrado presidente. 38 . los cortes en los gastos fiscales frieron resistidos. por un lado. A fines de mayo la hiperinflación tuvo sus primeros efectos dramáticos: asaltos y saqueos a supermercados. para anticipar el traspaso del gobierno. Luego de largos períodos de alta inflación. el principio de legitimidad democrática (el apego mayoritario de los ciudadanos y partidos a las reglas de sucesión pacífica del poder) y. Se trataba. En condiciones políticas muy distintas que las de 1985. Poco después. al menos hasta 1983.

atravesó diferentes etapas. aunque no se logró establecer en ese tiempo un verdadero sistema de alternancia. Pero el primer tramo de la democracia. 39 . Entre 1930 y 1976. Nuestra democracia constitucional fracasó en sus múltiples intentos de estabilidad. “pretorianismo”. el único presidente constitucional elegido en comicios libres que pudo terminar su mandato fue el general Perón. En definitiva. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. lo político no logró instalarse en su especificidad y. poniendo fin a un estilo de sufragio tutelado y a técnicas de control clientelar. una línea comunicante de pretensiones hegemónicas de distintos signos. Un período muy breve. las instituciones democráticas ni crear un sistema de legitimidad en torno a ellas. en este sentido. sin duda. Una democracia de corta duración —nuestra primera forma efectivamente democrática— se instauró entre 1912 y 1930. como la que notoriamente instaló el peronismo en 1946. En este universo. La historia de nuestra democracia es. no permitió fortalecer. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared estable. entrecortada. las corporaciones fueron ocupando los espacios cedidos. El período siguiente implicó un rotundo retroceso desde el punto de vista político-institucional para el orden democrático liberal naciente. Lo que se pudo construir fue sólo una democracia entrecortada. inmersa como estuvo durante tanto tiempo en un rumbo errático que la llevó a alejarse del juego electoral limpio y pluralista y del respeto a las leyes. cuyos efectos se trasladaron hasta el presente demostrando la realidad de la interconexión de los procesos. en la ausencia de un sistema de alternancia y en la desobediencia de los militares al poder civil. Durante dieciocho años la competencia por el poder permaneció abierta. del peronismo en 1958 y 1963) sin poder resolver las tensiones entre legitimidad e ilegitimidad democrática. que no pudo tener continuidad. que sobrevivió penosamente entre seis golpes militares (1930-1943-1 955-1 962-1966-1976). ante la debilidad de los partidos. en el contorno de un universo complejo que descansó en continuidades profundas. La democracia se volvió. fraude electoral (en 1937) y proscripciones políticas (del radicalismo en 1931. entonces. escasa competencia entre partidos y rotación del poder entre civiles y militares fueron los elementos singulares de la vida política argentina entre 1930 y 1983. a partir del golpe de 1930 la legitimidad democrática se constituyó en el problema permanente de la Argentina contemporánea. A la par. plurales y competitivas. mostró ya su insuficiencia para crear entre ciudadanos y dirigentes una confianza activa en la legitimidad de las instituciones democráticas El golpe de 1930 representó la postergación de la posibilidad de consolidar la democracia y de estructurar un sistema de partidos. inestable por la falta de confianza en las reglas de procedimiento constitucional. el de dieciocho años. Como bien ha señalado Natalio Botana. lo que condujo a ampliar el nivel de participación política mediante el ejercicio de elecciones libres. entre 1946-1952.

dependió en gran medida de la interacción de ambos procesos. de privatizaciones y de exaltación del mercado. tanto en su faz política como económica. prevalece así un movimiento de reconstrucciones parciales. político y económico. de reducción del déficit fiscal. esa construcción parecerá siempre inconclusa. en la que deben converger —y éste no es un dato menor para los argentinos— tanto la amplia mayoría de los ciudadanos como la totalidad de los partidos políticos. debió adecuarse a las exigencias de reestructuración de una economía mundial. La democracia que renació en 1983 no ha sido ajena a las realidades y condiciones de su pasado. a fortalecer la creencia efectiva en la Constitución Nacional. que entre 1916 y 1983 se desplazó sin cesar entre momentos de legitimidad y de ilegitimidad democrática. sobre el modo de vida que han juzgado mejor. Por eso. Conviene recordar que los cambios en la cultura política de una sociedad no se producen. lo que le provocó considerables fisuras sociales. La democracia nunca será un régimen acabado. De ahí. La legitimidad de las instituciones democráticas supone la maduración de una cultura cívica que. A partir de 1983. la fragilidad de nuestro pasado democrático repercute en la capacidad actual del sistema político para crear mejores condiciones de estabilidad. abierto y en movimiento. y en esa difícil situación los gobiernos aplicaron políticas neoliberales. Por eso advierte Norbert Lechner que una cultura democrática es el resultado de un proceso histórico que requiere de un tiempo para poder desarrollar costumbres y creencias en las que pueda apoyarse la construcción institucional de la democracia. Al mismo tiempo que la renaciente democracia luchaba por institucionalizarse. En síntesis. la libertad de sufragio y la soberanía popular. presente y futuro de un mismo proceso histórico. se instaló con intensidad en una sociedad que 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. logrado. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Un sistema político como el argentino. En el Cono Sur. en general. nuestra democracia no fue capaz de consolidar entre 1916 y 1983 un poder legítimo y una cultura política que la sostuviese. es decir. Se construye y reconstruye de manera permanente. también. La unión de estas convicciones es el más sólido escudo que pueden encontrar las acciones de los actores antidemocráticos y es la mejor defensa de un proyecto de vida público y colectivo. puede terminar siendo transformado por ella. El éxito del período de transición inaugurado en 1983. Pasado. a su vez. se basa en el funcionamiento eficiente y duradero de las instituciones. de reforma del Estado. los procesos de democratización tuvieron lugar en el contexto de la crisis de la deuda pública. pareciera que los ciudadanos y dirigentes argentinos se han puesto de acuerdo sobre el sistema político con el cual desean vivir. El derrumbe de la dictadura militar de 1976 permitió a la sociedad argentina ingresar en un nuevo período democrático con un horizonte de esperanza que la movilizó tras la prosecución de dos grandes objetivos: la renovación del sistema político y la reorganización de la economía. Sin duda. las dificultades del proceso de transición a la democracia iniciado después de la derrota de Malvinas no fueron pocas. de un pasado que le da origen y condiciona pero que. cuyas consecuencias sociales crearon condiciones desfavorables para la estabilidad de esos países. no contribuyó. ni llegó a crear en tantas décadas de historia institucional un poder democrático legítimo. No obstante. para hacerla más habitable. Comprender las acciones contemporáneas es situarse en la perspectiva de un presente activo en su relación con el pasado y con la mirada expectante hacia el futuro. A partir de entonces una demanda de orden. 40 . tan abruptamente. en la dinámica de este juego político. La democracia no puede ser más que una realidad inacabada. el hecho significativo en este proceso es reconocer el sentido de esa construcción para mejorar sus formas. a su vez. La reconstrucción de un régimen democrático es siempre una empresa colectiva. La experiencia histórica nos ha enseñado que la democracia no sólo se edifica sino que se debe saber que se edifica. naturalmente. en torno a las reglas pacíficas de sucesión del poder. los desafíos para el nuevo período que comenzó en 1983.

entre rumores de desestabilización. aspectos fundamentales que abarca toda construcción institucional. En su nueva integración la esfera pública política amplió tanto los temas como los lugares de discusión entre gobernantes y gobernados. 41 . 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. ya desde la campaña electoral. Los cambios políticos se iniciaron con la instalación de la democracia en 1983 y las reformas económicas estructurales comenzaron en 1989. Con el advenimiento de la democracia la embrionaria esfera pública halló su representación institucionalizada en el Parlamento. El nuevo presidente asumió el 10 de diciembre de 1983 y convocó a la población a una concentración en la Plaza de Mayo. El gobierno de Alfonsín La reorganización de la vida política: entre el Parlamento y la participación El 30 de octubre de 1983 tuvieron lugar las “elecciones fundacionales” que abrieron paso a una nueva etapa en la vida democrática. Entre la necesidad de consolidar las instituciones políticas y la de afrontar las reformas económicas se fueron descubriendo los desafíos de nuestra joven democracia. planteó la posibilidad de una vuelta de página en la accidentada historia política argentina y el inicio de un renovado liderazgo social. con estilos. se quebraba la hegemonía electoral de cuatro décadas del peronismo. el radicalismo aparecía como el partido más coherente y con mayor aptitud para hallar soluciones a una de las crisis más agudas de la Argentina contemporánea. conductas y resultados diferentes. En la consideración de la mayoría. ni con sus lugares de comunicación. militar y económico-social. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared deseaba organizar su capacidad de convivencia luego de tantos años de retroceso y frustraciones. que obtuvo casi el 52% de los votos. los cambios políticos iniciados con la transición tuvieron como actores principales a las tradicionales fuerzas políticas: el peronismo y el radicalismo. De esta manera. Sin embargo. Los dos partidos mayoritarios lograron reunir el 92% de los sufragios. en la medida en que el gobierno democrático ofrecía nichos de participación y estaba obligado a la publicidad de sus actos. de tal modo que ya no podía ser exclusivamente identificada con los actores políticos de finales de la dictadura. conviene adelantar que este campo de interacciones se vio en el mediano plazo debilitado tanto por el eclipse de la discusión pública como por un conjunto de problemas de índole política. Inmediatamente. sobre la base de un discurso ético-político que oponía democracia a dictadura y justicia a impunidad frente a la violación de los derechos humanos. El nuevo líder de los argentinos supo sumar adhesiones. Raúl Alfonsín y Carlos Menem. fueron los protagonistas principales de la reconstrucción de la democracia argentina. El triunfo electoral del radicalismo con la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez. Es decir. el gobierno de Raúl Alfonsín emergió ante los ojos de la mayoría como la alternativa posible a un estado de retroceso y destrucción. Toda la sociedad se incorporaba ahora al régimen democrático mediante el sistema de representación política establecido por el sufragio universal. En efecto. El resultado de los comicios confirmó la continuidad del sistema bipartidista radical-justicialista que había regido la vida política argentina desde la segunda mitad del siglo XX. con la presencia de dos fuerzas menores de escasa importancia: el Partido Intransigente y la Unión del Centro Democrático (UCeDe). ni con sus respectivos discursos. en el término de una década tuvo lugar la transición del autoritarismo a la democracia y el pasaje de una economía dirigida a una economía de mercado. por el otro. las amenazas de los sectores golpistas y las disidencias en el frente militar. se clausuraba el régimen autoritario de 1976 y. quedó a la vista el doble significado del triunfo electoral: por un lado.

La política participativa permaneció en lo fundamental. la labor de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). que causan una derrota electoral al partido gobernante. despertaron esperanzas pero por falta de continuidad y consistencia resultaron finalmente insuficientes a la hora de querer construir un modelo diferente de sociedad. que promovió un debate horizontal en el sistema educativo. que fue sin duda el espacio de la sociedad civil. algunos de ellos con origen en el pasado y otros provenientes de la propia transición. al asegurar los derechos civiles y garantizar la libertad política a través de las instituciones públicas. y la sociedad. con la participación de diversos sectores. en aquellas formas y espacios que. el gobierno radical no había llegado a percibir íntegramente la gravedad de la crisis argentina ni los cambios de época que impactaban fuertemente sobre ella. las reformas que permitirían acomodar el país a las nuevas condiciones del capitalismo mundial. sacudieron con diferente intensidad y modalidad las fibras de la participación social y las demandas de consolidación de la democracia. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared ¿Cuáles eran los temas de discusión pública y cuáles los lugares de comunicación de la naciente democracia? Durante los primeros años. sobre la futura ley de educación. el Congreso Pedagógico Nacional. Cuando se propuso plasmar. de incontenibles influencias en las instituciones políticas. los éxitos iniciales y a frenar en nombre de una perimida matriz de pensamiento las tácticas oficiales que buscaban un rendimiento más adecuado del Estado y la economía. el poder de los centros financieros internacionales y el peso de una sociedad altamente corporativa doblegaron la voluntad política del gobierno. que fue estrechando los márgenes de acción del gobierno. En general ese “paso al costado” no fue interpretado como una reacción natural y defensiva del capital frente a 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el gobierno de Alfonsín se encontró. Una sucesión de acontecimientos y decisiones gubernamentales. En efecto. Simultáneamente. con un programa heterodoxo. 42 . Se podría convenir. las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. olvidaron sus compromisos al ver que la crisis económica iba devorando la administración radical y que el Estado se mostraba incapaz de manejarla. impulsadas por las presiones de los rebeldes militares. tanto a través de trabas parlamentarias como del uso de la acción directa. entonces. De tal manera. por otro. signo elocuente de un imparable deterioro político. por un lado. en que la democracia participativa comenzó a declinar su fortaleza a partir de las elecciones de septiembre de 1987. se vio animado por las demandas de participación y por la imperiosa necesidad de consolidar la democracia. que suscitó inmediatamente un amplio apoyo de la sociedad. la implementación de un programa económico heterodoxo conocido como Plan Austral. la oposición política y sindical peronista salió a combatir con dureza. como vías de deliberación convencional y no convencional. de la política. que con estas medidas desandaba sus propios pasos. en términos relativos. amenazado por el persistente pasado autoritario y. se abrió un período de lucha —que no fue largo— por la ampliación de la participación política. Los grandes empresarios. resumida entre 1984 y 1987. el tratado de paz con Chile sustentado por un plebiscito. La gravedad de la crisis. la participación mayoritaria de la ciudadanía junto a las decisiones del primer gobierno democrático fueron factores determinantes del acontecer político de una sociedad que retomaba cuidadosamente sus primeros pasos en la creación de un nuevo orden: el juicio a las juntas militares. que se abroqueló en las instituciones de la democracia ante la rebeldía militar de 1987 y 1988 manifestándose masivamente en las plazas públicas de todo el país en defensa de la democracia. mientras el sistema de partidos se resintió y los ciudadanos perdieron protagonismo y buscaron desentenderse. Hasta el comienzo del Plan Austral en 1985. comprometieron la continuidad de los juicios militares —limitando la acción de la Justicia— y perjudicaron la credibilidad presidencial.

Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

una caída que parecía inevitable, sino como una reacción consciente y contundente destinada a
producir un “golpe económico” al final del mandato de Alfonsín.
La sociedad había cifrado sus esperanzas de cambio en el resultado de un doble proceso de
transición. En relación con la transición política, el gobierno de Alfonsín no pudo subordinar
completamente las Fuerzas Armadas a la democracia, mientras sus instituciones más
importantes —partidos y Parlamento— funcionaban con normalidad. En el campo militar un
sector, el denominado “carapintada”, se resistía y se indignaba frente a los requerimientos de
saneamiento dirigidos desde el poder civil. Esta incertidumbre militar hizo más difícil la
transición económica, en un país que requería de reformas estructurales para mejorar las
condiciones de vida de la población. En este último punto estaban también centradas las
expectativas sociales. El fracaso del Plan Austral, las dificultades para reformar el Estado, así
como también la imposible reestructuración económica, clausuraron las posibilidades
transformadoras del gobierno radical y lo dejaron prácticamente inhabilitado para continuar en
el ejercicio del poder. El corolario fue la crisis de gobernabilidad del primer gobierno
constitucional sin que haya entrado en crisis la legitimidad del sistema democrático.
Los lugares clásicos de la política, amplificados por la movilización de los ciudadanos y la
participación de algunos movimientos sociales en el primer tramo del proceso de transición,
fueron gradualmente erosionados por la impactante realidad de una sociedad que no podía
conocer por entero el sentido de su ubicación. El modelo de espacio público participativo había
entrado en crisis. La disminución del entusiasmo ciudadano le quitó centralidad a la
participación, mientras que la vida política se atenuó y los espacios institucionales mostraron
sus límites. La autoridad presidencial, que había conferido al país una determinada estabilidad y
seguridad como garante personal de la transición en el dificultoso recorrido hacia la
consolidación de la democracia, se abandonó en una cierta inercia peligrosa. Hacia 1987, el
Estado democrático ya no pudo continuar como antes ofreciendo un espacio público de
participación.
Por un momento, el ciudadano se había sentido partícipe de los asuntos públicos: apoyó
abiertamente al sistema democrático, puso barrera a los alzamientos militares y participó de la
discusión pública. En efecto, además del Congreso Pedagógico, del interés por el tema de los
derechos humanos y del apoyo a la solución pacífica en el conflicto con Chile por el Beagle, un
vasto sector de la población se manifestó a favor de la ley de divorcio y de la patria potestad
compartida. Asimismo, los ciudadanos mostraron disposición para movilizarse por aquellas
cuestiones relativas a la buena marcha de la vida en común. La política parecía no ser una cosa
de pocos y la vida pública resultaba aceptable y digna. Empero, la vida privada pronto se
constituiría en el recinto donde los ciudadanos irían a refugiar su indiferencia luego de los
desencantos y de la pérdida de interés en los asuntos comunes Un individuo decepcionado
abandonaba la posibilidad de convertirse en el sujeto de una política participativa, que ya no
estaba dispuesto a generar. Al mismo tiempo también el gobierno radical, presionado por la
crisis y en apuros, había dejado a un lado el impulso a la participación política.

La insubordinación militar y los derechos humanos
El problema de la violación de los derechos humanos en el Cono Sur (Chile, Uruguay, Brasil y
la Argentina) planteó en el espacio de las nuevas democracias una pregunta decisiva sobre el
legado del terror: ¿cuál era la capacidad de estas democracias para juzgar a las Fuerzas
Armadas? El interrogante dejaba entrever las limitaciones institucionales del sistema
democrático para investigar y condenar a los responsables de los crímenes ante una probable
regresión autoritaria. La cuestión quedó, entonces, encerrada en la exasperante tensión entre
justicia y política, entre las exigencias de reparación ética y el realismo político. ¿Cómo juzgar a
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Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

las Fuerzas Armadas sin poner en peligro la estabilidad del orden democrático? En los países
mencionados, la “razón militar” no admite ni acepta discrepancias: reclama impunidad ante las
consecuencias de la aplicación de métodos ilegítimos de represión. Conviene aclarar que la
situación es también diferente en cada país por las condiciones que rodearon el proceso de
transición desde un orden autoritario a un orden democrático.
Por eso ningún país en América latina que hubiera atravesado por el horror de una dictadura
cruel llegó tan lejos como la Argentina en la investigación y el juicio a las Fuerzas Armadas, aun
cuando no se pudo mantener en pie la sentencia condenatoria de los culpables. La
comparación con los casos de Chile, Uruguay y Brasil muestra nítidamente la diferencia entre
las distintas soluciones adoptadas por los gobiernos democráticos, fueran pactadas o no
pactadas con el poder militar.
El juicio a las juntas militares realizado por el gobierno de Alfonsín constituyó una transparente
afirmación del sistema democrático, a la vez que representó el primer antecedente de este tipo
en América latina. La restablecida democracia argentina juzgó, con sus instrumentos legales, a
los responsables de la quiebra institucional de 1976 y, por ende, de la represión ilegal puesta en
marcha por el régimen militar. Simbólicamente se juzgó también a todos los golpes de Estado y
al autoritarismo militar, que durante cincuenta años hegemonizaron la política argentina. Pero
las dudas por disipar no eran pocas: ¿no era de esperar acaso una reacción violenta de las
Fuerzas Armadas o de un sector de ellas? Si tal situación se presentaba, ¿la democracia
estaría en condiciones de poder sostener una posición ética y defensora de la sentencia
condenatoria sin ser humillada? La política de Alfonsín formulada en diciembre de 1983 se
situaba inicialmente entre el legítimo reclamo de justicia y la necesaria preservación del sistema
democrático. ¿Cómo juzgar a toda una institución que, además de disponer del monopolio de la
fuerza, ha sido durante cincuenta años el actor principal de la política argentina?
Uno de los primeros pasos de la estrategia gubernamental en el tema de los derechos humanos
fue la creación de la CONADEP por decreto presidencial del 15 de diciembre de 1983, con la
finalidad de recibir denuncias y pruebas para ser remitidas a la Justicia. El informe de esa tarea,
titulado Nunca más, entregado al presidente de la Nación el 20 de septiembre de 1984, y la
emisión del programa de televisión que mostró las investigaciones realizadas causaron un
profundo malestar en los medios castrenses. El “descenso al infierno”, como Ernesto Sabato
calificó la dolorosa tarea emprendida por la CONADEP, promovió el más grande acto de toma
de conciencia de una sensibilizada sociedad.
A fin de no inculpar a toda la institución militar por la represión antisubversiva, la estrategia
gubernamental reformó en febrero de 1984 el Código de Justicia Militar estableciendo tres
niveles de responsabilidad: los que planificaron y ejercieron la supervisión, los que actuaron sin
capacidad decisoria cumpliendo órdenes y los que cometieron exceso en el cumplimiento de
directivas superiores. Ahora bien, entre la reforma de este Código y la primera rebelión de abril
de 1987 rondó la incertidumbre en el proceso de transición democrática, por la usina de
rumores y la intoxicación de noticias militares, por los relevos y las designaciones en los altos
mandos, por el espíritu de cuerpo que se formaba entre la oficialidad media que se resistía a
ser juzgada, por las diferencias suscitadas entre la justicia civil y el gobierno democrático, y por
el pleito entre la justicia civil y la justicia militar. El hecho más remarcable fue el temible clima
golpista que rodeó la iniciación del juicio a los comandantes el 22 de abril de 1985. La noche
anterior, el presidente Alfonsín, en un discurso dramático, denunció abiertamente la
conspiración golpista y convocó a los ciudadanos a defender el sistema democrático. Alfonsín
debió admitir que el proceso provocaba tensiones, pero aun así ese juicio, a su entender,
“terminará con cincuenta años de frustración democrática”.

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Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared

A partir del juicio a los responsables de la represión se abrió una tensa relación entre el
gobierno radical y las Fuerzas Armadas, que estalló con el alzamiento militar de Semana Santa,
en abril de 1987. La Ley de Punto Final, sancionada cuatro meses antes, había salido al cruce
de las presiones militares con la finalidad de evitar posibles rebeliones. El sentido de esa ley era
evitar tanto la proliferación de los juicios como disipar el estado de sospecha que pesaba sobre
la institución militar, para lo cual se promovía la aceleración de las causas y la fijación de un
término de prescripción de la acción penal. Se preveían, pues, plazos exiguos de 30 y 60 días
para denunciar hechos nuevos y para procesar a quienes no lo hubieran sido. Cumplidos esos
términos, se extinguía la acción penal. El dispositivo legal, que limitaba la acción de la Justicia,
resultó sin embargo insuficiente para la voracidad de los “carapintadas”, el sector del Ejército
que se alzó en armas en Semana Santa.
Este levantamiento, encabezado por el teniente coronel Aldo Rico, que mantuvo en vilo al país
durante cuatro días, terminó con una sospecha de negociación entre el presidente Alfonsín y los
amotinados realizada en Campo de Mayo. Horas más tarde, desde los balcones de la Casa
Rosada Raúl Alfonsín anunciaba ante una multitud que “la casa está en orden”, frase célebre
que en la percepción colectiva había sonado más a una claudicación que a una entrega
incondicional de los insurrectos. La decepción de la ciudadanía era inevitable, y el Estado
democrático mostraba sus límites en la resolución del tema de los derechos humanos.
En los primeros días de junio de 1987, dos meses después de la rebelión militar, se aprobó la
ley que delimitaba la obediencia debida, sobre la base de dos fuertes considerandos: 1) La
presunción de pleno derecho, sin admitir prueba en contrario, de que los oficiales jefes, oficiales
subalternos y suboficiales de las Fuerzas Armadas y de seguridad no eran punibles por los
delitos cometidos en la lucha contra el terrorismo por haber obrado en virtud de obediencia
debida. 2) La misma presunción se aplicó a los oficiales superiores que no hubieran revistado
como comandantes en jefe, jefe de zona, jefe de subzona o jefe de fuerzas de seguridad, salvo
que en el plazo de treinta días de promulgada la ley se resuelva judicialmente que tuvieron
capacidad decisoria o que participaron en la elaboración de las órdenes.
No obstante, las rebeliones continuaron en Monte Caseros en enero de 1988, en Villa Martelli
durante el mes de diciembre de 1988 y, finalmente, en diciembre de 1990, durante el gobierno
de Carlos Menem. Las demandas rebeldes actualizaban una pretensión no resuelta en el
campo político: la irresponsabilidad penal por lo actuado en la “guerra sucia”. La solución
demorada del radicalismo con las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, fue incapaz de
impedir la continuidad del reclamo de impunidad del Sector Carapintada del Ejército, que exigía
con las armas en la mano el reconocimiento de la sociedad por la lucha contra la subversión
Las cuatro insurrecciones dejaron la sensación de un conflicto no resuelto, y fueron la evidente
demostración de que las armas de un importante sector de las Fuerzas Armadas no estaban al
servicio del gobierno civil. Una parte activa del viejo aparato del poder militar permanecía
intacta. Los sediciosos de las tres primeras sublevaciones no pudieron ser reprimidos por las
fuerzas leales al gobierno de Alfonsín porque la demanda de impunidad cohesionaba a la
institución militar. En cambio, la represión fue posible en el curso del cuarto episodio rebelde,
cuando el conjunto de las Fuerzas Armadas tuvo la garantía del presidente Menem de indultar a
los responsables del orden autoritario de 1976.
Frente a los alzamientos bélicos y ante la resistencia militar a los juicios por violación de los
derechos humanos, la sociedad civil puso de manifiesto una lealtad generalizada al sistema
democrático, hasta entonces nunca practicada, en un país que permaneció durante medio siglo
regido por un sistema político que contó a las Fuerzas Armadas corno uno de sus protagonistas
principales. Así, una parte activa de la sociedad se movilizó en defensa de la continuidad de los
juicios y la aplicación de las condenas a los responsables de la represión. Por eso, las leyes de
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Las denominadas “leyes de perdón” fueron conquistadas por la presión de las armas. institucionales y políticos y requería un amplio sustento social. el 13 de diciembre puso en marcha por decreto presidencial el juicio a los integrantes de las tres primeras juntas militares y dos días más tarde creó la CONADEP. En el terreno social implementó. los sindicatos. que sin duda causó un impacto negativo en la conciencia y en el ánimo de los ciudadanos que habían depositado su confianza en el Estado democrático. por lo que encontró rápidamente resistencia en los principales poderes corporativos: los militares. La verdad de la justicia no coincidió con la verdad de la política. a través de una ley. el significado principal de la participación social en el proceso electoral del 30 de octubre. Ensayó en un primer momento un programa democrático renovador que atacó varios frentes a la vez. que ahora comenzaba a dejar a un lado la responsabilidad de asegurar el castigo debido por los actos criminales. La sociedad civil buscó. Aunque contaba con el apoyo de la sociedad civil no había logrado en las elecciones la mayoría en el Senado. No fue sólo un voto antidictatorial sino también un reclamo democrático de transformación social y cultural. la Iglesia. 46 . el gobierno de Alfonsín diseñó una propuesta de modernización democrática que puso en el horizonte social una esperanza y una alternativa a la pequeñez y el atraso del gobierno militar. No se terminaba de entender que esta sociedad —muy golpeada por la represión política y social de la dictadura— no toleraba más prácticas y modelos autoritarios de convivencia social. La tarea no era fácil ni menor. Precisamente. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Punto Final y de Obediencia Debida representaron en la mirada de la mayoría el triunfo del realismo político sobre las demandas éticas y de justicia de la sociedad. La modernización democrática reclamaba cambios culturales. tampoco el peronismo político y sindical estaba dispuesto a acompañar un proceso de reforma sobre el cual no tenía ni la iniciativa ni el control. que diera lugar a una nueva etapa de progreso social y modernización de la Argentina. Como vimos. Otra iniciativa ya mencionada fue la convocatoria al Congreso Pedagógico. recomponer un espacio democrático y reconquistar el respeto a sí misma. La democracia perdió una batalla librada desde el campo de la justicia. Las dificultades de la modernización democrática El triunfo de Alfonsín puso en la escena política la incapacidad de algunos sectores para comprender la evolución y las aspiraciones de la sociedad en la última época. encargado de crear un estado de 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. un programa alimentario nacional destinado a los sectores más postergados de la sociedad. en esencia. Ése fue. El gobierno radical avanzó con prontitud en determinadas áreas y con diferentes temas que generaban conflicto. Se buscaba una salida integral a un estado de retroceso y deterioro del país. sin duda. luego de varios años de tiranía militar. fuera del marco del Estado militar o de cualquier otra forma autoritaria de gobierno.

a la libertad gremial y a la inclusión de las minorías en los órganos de conducción. Su fracaso se debió principalmente a la debilidad y a la crisis interna del Partido Justicialista. que frustró la posibilidad de hacer ingresar al sindicalismo en el proceso de democratización abierto en 1983. que ya no interesaba a las entidades empresariales ni a las sindicales. El poder sindical amplió sus alianzas con la Iglesia y sectores empresariales para profundizar su política de confrontación con el gobierno nacional. Se apuntaba. Los resultados del Congreso no fueron tal vez los esperados y la Iglesia a través de sus delegados consiguió una participación central en la elaboración de los documentos finales. fundamentalmente. gratuita y obligatoria. Rápidamente se vio la inviabilidad de este acuerdo. que llevó adelante una política conciliadora con los sindicatos. Entre la crisis económica y la creciente inflación fue languideciendo la propuesta de concertación. Lo que estaba en juego en la propuesta del gobierno radical no era sólo la discusión de una ley de educación sino el sistema educativo y cultural que modelaría a las futuras generaciones de argentinos. los enfrentamientos y las tensiones con el gobierno de Alfonsín no cesaron. Sin embargo. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared opinión y de elaborar propuestas para una nueva ley nacional de educación. En primer lugar. Finalmente. Por sus discrepancias con el gobierno. la vía de la “concertación” con los sectores empresariales y sindicales fue la otra estrategia diseñada por Alfonsín. El proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados y rechazado por un voto en el Senado. organizó trece paros nacionales. que había dado lugar a una propuesta educativa de avanzada plasmada en la ley 1420. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. encontró cerradas resistencias.071. unificada por Saúl Ubaldini en enero de 1984. la CGT realizó un paro nacional en el mes de septiembre de 1984 y suspendió durante una semana su participación en la concertación en enero de 1985. que no había superado aún su derrota electoral. Detrás de esta propuesta aparecían los temores que generaban los eventuales problemas de gobernabilidad. La imposible democratización sindical había llegado a su fin. que comenzó a desarrollarse en el mes de agosto de 1984. 47 . el Acta de Coincidencias Políticas fue firmada con las principales fuerzas de la oposición en el mes de junio de 1984. con sus principios de enseñanza pública. y al creciente poder del sector gremial en la esfera partidaria y política. Como el proyecto de ley del ministro de Trabajo. Esta fue la primera derrota importante del radicalismo. que impedía el control gubernamental de las elecciones y la representación de las minorías en los órganos de conducción. golpeaba en el corazón del poder gremial. No obstante. el 15 de marzo de 1984. Por eso. en la Argentina las cosas serían a este nivel muy diferentes. se sancionó la ley 23. Ante este fracaso el presidente Alfonsín cambió de estrategia. En abril de ese año el ministro Mucci fue reemplazado por Juan Manuel Casella. Antonio Mucci. el tema abrió la posibilidad de participación a la sociedad y movilizó a la Iglesia Católica a una actuación enérgica por la defensa de sus intereses en la enseñanza privada y contra el discurso demasiado laico que flotaba en el ambiente. pero que cobró mayor impulso luego del fracaso del Acta de Coincidencias. En la perspectiva del gobierno se vislumbraba un acuerdo semejante al Pacto de la Moncloa firmado durante la transición española. de reordenamiento sindical. que no estaba muy dispuesto a los acuerdos. La CGT. En segundo lugar. el del neuquino Elías Sapag. Este congreso encontraba un significativo antecedente en el celebrado en 1882 durante la presidencia del general Roca. Sobre la base de un núcleo de coincidencias mínimas se buscaba fortalecer el sistema político-institucional para crear mejores condiciones en la dura tarea de la reconstrucción económica. al control de las elecciones por el Estado y a la limitación de la reelección de los dirigentes. Una de las propuestas más interesantes del proyecto renovador del radicalismo fue la democratización sindical. El proyecto inicial de Alfonsín preveía también el impulso en la agenda pública de acuerdos con los partidos políticos y con los sectores económicos y sindicales.

el inicio de una “economía de guerra”. de la producción de un discurso renovador con propuestas de modernización social que se alejaba de las concepciones tradicionales del partido centenario. mucho más que en los países que disfrutan de un orden político estable. Dado a conocer a mediados de junio. Raúl Alfonsín convocó a un grupo de intelectuales. elaborado con la más absoluta reserva y sin conocimiento incluso del partido radical. a participar en la elaboración de los textos presidenciales que iban a fijar los grandes temas de la agenda política. La respuesta antiinflacionaria de carácter gradualista aplicada por el ministro de Economía. no concluyeron en acuerdos legislativos por la escasa aceptación que tuvo la iniciativa entre ciertos sectores del radicalismo y del peronismo. Tal vez se podría afirmar que es la marca del surgimiento del “alfonsinismo”. Por el contrario. Esta definición de austeridad. el Consejo para la Consolidación de la Democracia y el discurso de Parque Norte. es decir. a pesar de perder catorce puntos en relación con los comicios de 1983. en los hechos. Los éxitos iniciales. contribuyeron a que el radicalismo ganara las elecciones legislativas de noviembre de 1985. alrededor de la defensa de la democracia. 1985 es el momento de inflexión de la política radical. anunció ante una multitud integrada por radicales. sectores del peronismo. que 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Luego vendría la declaración del estado de sitio en octubre del mismo año por sesenta días ante la denuncia de campañas desestabilizadoras. El Consejo para la Consolidación de la Democracia fue creado por decreto presidencial del 24 de diciembre de 1985. Bernardo Grinspun. Pero estas condiciones no pueden ser forjadas solamente en los acuerdos políticos explícitos. sino que también ellas deberían formarse en el espacio que se consiente a una mayor participación social. 48 . con la misión de elaborar un proyecto transformador fundado en la ética de la solidaridad y en la democracia participativa. Grinspun fue reemplazado por Juan Sourrouille. Alfonsín dejó pasar la oportunidad —marcando un cambio de etapa— de crear un eje político de unificación nacional. Desde este punto de vista no se ubicó en la buena dirección el discurso presidencial pronunciado en la Plaza de Mayo a fines de abril de 1985. coordinado por el filósofo del derecho Carlos Nino e integrado por juristas. La reconstrucción de la democracia en una sociedad conflictiva como la nuestra requería. En febrero de 1985. al controlar la inflación. había resultado un rotundo fracaso. Otro momento sobresaliente de este período fue el acercamiento de intelectuales laicos y progresistas al Estado. políticos y personalidades de actuación en la vida nacional. de un compromiso cívico tendiente a crear las condiciones para la estabilidad. independientes y afiliados al partido radical. el plan fue muy bien recibido por el conjunto de la población. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Sin duda. de complotar contra el gobierno y la democracia. El gobierno radical promovía la elaboración de un proyecto de reforma constitucional de carácter semipresídencial que iría a reemplazar al clásico régimen presidencialista argentino. cuando se convocó oficialmente a la sociedad a la defensa de la democracia por las amenazas golpistas. lo que fue un nuevo motivo de decepción entre sectores del progresismo. Los estudios preliminares. El punto nodal de la crisis que vivía la Argentina en los comienzos de la transición se encontraba en la gravedad de la crisis económica y en el problema de la deuda externa. quien puso en marcha un plan económico heterodoxo. tres hechos principales distinguen a este nuevo período clausurado en 1987: el Plan Austral. finalmente. denominado Plan Austral. Más allá de sus resultados finales. en fuerte contraste con el momento de mayor desconfianza que hubo hacia ellos impulsado por el régimen militar de 1976. y más tarde el ascenso de dos oficiales detenidos y acusados. por encima del apoyo a su gobierno. que entre otras medidas modificó el signo monetario. pareció clausurar las posibilidades de acuerdo social para encarar reformas profundas. que apuntaba a controlar los gastos y frenar la inflación. socialistas e independientes. El llamado. bajo esa medida excepcional. intransigentes.

a fines de marzo de 1987 fue designado ministro de Trabajo Carlos Alderete. El acercamiento al Grupo de los 15 (opositor al secretario de la CGT. el peronismo político parecía haber superado los efectos de la derrota electoral de 1983. poniendo de manifiesto la lógica corporativa de los gremios. conocido como “Grupo Esmeralda”. a la vez que proponían una convocatoria a los actores de la transición. Atrás quedaban los impulsos de un proyecto modernizador que había sido superado por la voracidad de la crisis y por la falta de apoyo. A pesar de los esfuerzos gubernamentales. Carlos Bulgheroni. Los grandes temas propuestos por el presidente. integrante del mencionado grupo. conocida en el mes de febrero de 1987. los denominados “capitanes de la industria”. modificó el vínculo entre intelectuales y poder político. el Movimiento de Renovación y Cambio. Los hombres de la Junta Coordinadora Nacional (la “Coordinadora”). La nueva estrategia económica requería otro tipo de acuerdos. medidas que venían reclamando los “capitanes de la industria”. económicos y sindicales. Así. y con un sector del poder sindical. sin encontrar una alternativa viable a la gravedad de la crisis económica. a poco de andar el Plan Austral mostró sus límites y evidenció la necesidad de su reformulación. ingresó en un proceso de negociación con los poderes corporativos. A estas alturas. por encima de los intereses del partido oficial. fueron desplazando en algunos lugares clave a los sectores históricos del radicalismo. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared no exigía entonces la afiliación partidaria. el ministro Sourrouille anunció la segunda etapa del Plan Austral. incluso a los provenientes del propio movimiento de Alfonsín. que lo obligaron a adelantar el traspaso del poder en 1989. En febrero de 1986. debilitado por el deterioro de la economía y por el reducido apoyo social. hasta llegar al descontrol provocado por situaciones hiperinflacionarias y anómicas. Las medidas de estabilización heterodoxas del Plan Austral resultaron insuficientes para resolver problemas estructurales. lo que animó al gobierno radical a producir un giro en el marco de sus alianzas. En efecto. El nuevo marco de alianzas que definió el presidente Alfonsín arrastró también al partido radical. De todas maneras. tuvo el propósito de liberalizar la economía y promover las exportaciones. se reorganizaba como oposición 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Como era de esperar. Eduardo Oxenford. Atrás habían quedado la propuesta de democratización del sindicalismo y las intenciones de frenar el poder de las corporaciones. La producción más significativa de ese núcleo de hombres de ideas. dirigente del gremio de Luz y Fuerza. en la que proponía un paquete de medidas de carácter ortodoxo que estaba dirigido a la reforma del Estado y a la reducción del déficit fiscal. entre otros. la CGT de Ubaldini y las 62 Organizaciones dirigidas por Lorenzo Miguel elogiaron la acción del nuevo ministro de Trabajo. del que no podría salir. y más allá de algunas diferencias. Saúl Ubaldini) fue promovido por los propios dirigentes de la Coordinadora. Dicha reformulación. 49 . al mismo tiempo que se apuntaba a la reconversión industrial y al aumento de las exportaciones. esto no impidió que Saúl Ubaldini estrechara sus alianzas con Antonio Cafiero. encabezados por Enrique Nosiglia. la “democracia participativa”. En esta nueva etapa. La hiperinflación y el retiro anticipado del gobierno El éxito inicial del Plan Austral le permitió al gobierno radical mantener la iniciativa política hasta 1987. el Grupo de los 15. A partir de entonces. Alfonsín materializó sendos acuerdos con un sector del poder económico. que Alfonsín leyó en el mes de diciembre de 1985 ante el plenario de delegados al Comité Nacional de su partido. Gregorio Perez Companc. líder del movimiento renovador en el peronismo y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en las elecciones de septiembre de 1987. fue el Discurso de Parque Norte. El gobierno de Alfonsín ingresó en 1987 en un proceso progresivo de rigidez. para actuar como sostén de la nueva época. marcaron un cambio de rumbo en el discurso presidencial. la “modernización” y la “ética de la solidaridad”. la inflación siguió creciendo junto con el malestar de los ciudadanos.

El año 1987 fue muy difícil para el presidente Alfonsín. La pérdida de legitimidad del gobierno le restaba fuerza y posibilidades para ordenar una situación que se agravaba progresivamente. El resto de las gobernaciones quedó en manos de partidos provinciales. Debió enfrentar los sucesos de Semana Santa. Por eso. En agosto de 1988 el presidente Alfonsín puso en marcha el denominado Plan Primavera. El debate ya se había instalado en la Argentina y uno de sus ejes principales era la dicotomía privatización/ estatización. A fines de enero el país se vio sacudido por la acción terrorista del grupo denominado “Movimiento Todos por la Patria”. los gobiernos de los países desarrollados y los organismos multilaterales de crédito recomendaban políticas públicas semejantes: medidas de ajuste. 50 . recuperaba protagonismo en el interior de su propio partido y se mostraba como una alternativa de poder. derivando en la crisis final del gobierno de Alfonsín. el fracaso de la alianza con el Grupo de los 15. Rodolfo Terragno. que pretendía impulsar las todavía pendientes reformas estructurales. En el contexto de la crisis mundial. Le sucedió en el cargo Juan Carlos Pugliese. Inmediatamente vinieron las reformas al plan económico luego de las críticas de la oposición y de dirigentes del partido radical. la derrota electoral de septiembre. la ruptura del marco de alianzas entablado con un sector del sindicalismo y de los empresarios. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared desde la dirección renovadora de Cafiero. Los organismos financieros internacionales también diseñaron un modelo de gestión pública. promoción de las inversiones extranjeras. y el vencedor fue el candidato justicialista. el control de diecisiete provincias y logró la mayoría en la Cámara de Diputados. al indicar un antes y un después en términos de gestión. El radicalismo sólo triunfó en la Capital Federal. El hecho dejó un saldo de veintiocho muertos entre sus integrantes. y en buena medida trazó una frontera en su período de gobierno. las resistencias en el interior de su partido y la pérdida de legitimidad de apoyo. la derrota electoral. Córdoba y Río Negro. como una vía de solución para las economías altamente endeudadas de los países del Tercer Mundo. El 30 de marzo de 1989 el candidato presidencial de la Unión Cívica Radical. y la búsqueda de un pacto de gobernabilidad con los partidos políticos. Las elecciones presidenciales tuvieron lugar el 14 de mayo en medio de un clima de alta inflación. Alderete renunció al Ministerio de Trabajo y fue reemplazado por Ideler Tonelli. La gravedad de la crisis se revelaba igualmente en la marcada pérdida de liderazgo social de Alfonsín. quien fue reemplazado al poco tiempo por Jesús Rodríguez. la definición de un perfil productivo sobre la base de la especialización y la búsqueda incesante de integración regional. En el Ministerio del Interior fue designado Enrique Nosiglia y en el de Obras y Servicios Públicos. mientras los trabajadores estatales se preparaban para luchar contra la “ola privatista” que había irrumpido en el escenario argentino. Rodolfo Terragno se convirtió en el ministro más polémico de la administración de Alfonsín con su moderada política de privatizaciones. El año 1989 tuvo un mal comienzo para el gobierno radical. control fiscal. en su informe de 1988. el descontrol de la inflación. El Banco Mundial.48% de los votos. Carlos Menem. así como también el desarrollo de una línea de privatizaciones de las empresas estatales para mejorar la eficiencia de las mismas y reducir la absorción de recursos fiscales. recomendaba. El peronismo recuperó su caudal electoral histórico. el cobro de los servicios de salud y educación universitaria que prestaba el sector público. Lo que siguió después fue el descontrol financiero y monetario. exigió la renuncia del ministro Sourrouille con la intención de separarse del fracaso de la política económica del gobierno. Eduardo Angeloz. que atacó un cuartel militar en La Tablada en el Gran Buenos Aires. La crisis 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. En el mes de febrero un colapso económico puso fin al Plan Primavera y a los intentos de privatización. el malestar de los grupos económicos. En este universo complejo. los comicios del mes de septiembre tuvieron un doble significado. Por el otro. obtuvo el 41. Por un lado.

los ciudadanos y dirigentes demostraron su apego a los valores de la vida democrática. necesita asegurarse. transformador de la economía. que se reconstruyó en la década de 1980 para promover los cambios que la mayoría de la sociedad le reclamaba. la instalación del primer gobierno democrático inicia un largo período de confrontación que buscó definir la supremacía dentro de un nuevo esquema de correlación de fuerzas 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. A la vez. conservar y amplificar las estructuras de poder que ese proceso ha ido creando. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared económica encontró finalmente su más alta expresión en el colapso hiperinflacionario de fines de mayo cuyas manifestaciones más dramáticas fueron la especulación financiera. el sistema político partidario de base electoral. En ese período. el presidente Alfonsín renunció a su cargo el 8 de julio de 1989. sino que ahora se alimenta de ella. Para sobrevivir conservando sus actuales características. 51 . a la vez. si le asignamos la importancia que ahora tiene la brutal expansión de las redes clientelares y su contraparte. el dólar terminó gobernando la sociedad. por otro. Ese largo proceso de descomposición política. con su traducción en determinado tipo de políticas estatales y con el intento frustrado de reconstruir un estilo plebiscitario. que nos ha colocado frente a las contradicciones irresolubles y los dilemas del momento actual. en el momento actual. que se ha convertido en lo contrario: en lugar de ideología e instrumento político institucional de recuperación de los derechos y creencias de los sectores populares sistemáticamente expropiados durante los treinta años anteriores. que transfirieron pacíficamente el poder. tratando de relacionar sus características originales con los postulados de su propuesta emancipadora y refundacional. ALFREDO PUCCIARELLI La contradicción democrática Desde su recuperación. De esas tareas se encargaría su sucesor en fiel sintonía con el clima de época. funciona como una extensa red de complicidades corporativas intra y paraestatales destinadas a legitimar. Sin embargo. Alfonsín dejó sin resolver dos temas centrales para la estabilidad de la democracia: por un lado. podemos agregar un nuevo rasgo: la democracia no sólo administra y promueve la decadencia. las corridas bancarias y los estallidos sociales. y destinadas a compensar con periódicas movilizaciones populares el menguado poder político acumulado por vía electoral. a nuestro pesar. no logró la subordinación total de las Fuerzas Armadas al poder civil. En efecto. el instrumento principal de un nuevo proyecto de refundación nacional. Pero en el transcurso de su mandato. una decisión que dejó una impronta en su gobierno fue el histórico juicio a las juntas militares. degradación institucional y demolición sistemática del aparato estatal. Aun más. se ha vuelto conservador. Con todo. devastados por la gestión de la dictadura militar. ha sufrido un lento pero inexorable proceso de degradación. Al comienzo se la concibió como el núcleo central y. el legado principal del gobierno de Alfonsín fue el respeto a la ley y a las instituciones. Sin autoridad política capaz de controlar el desorden. definidas por procesos y acontecimientos que tuvieron lugar durante la presidencia del doctor Alfonsín. la sociedad y el Estado. seis meses antes de que venciera el mandato constitucional. atravesado por sublevaciones militares y situaciones hiperinflacionarias. las reformas estructurales de la economía y. cuando la observamos transitando una de las fases más críticas (y contradictorias) de su extenso ciclo involutivo no podemos disimular. ha recorrido una serie de etapas que no fueron adecuadamente reconstruidas todavía. la consolidación territorial de un poderoso estamento de punteros políticos institucionales en las principales regiones del país. la política en democracia. quedando inconclusa la transición política. asegurando su reproducción. y por ende la democracia misma. En este libro analizamos las dos primeras. Ante el descontrol de la economía y frente a la crisis de confianza en la moneda nacional.

a través de ellos. a su vez. tecnócratas y militares durante la dictadura. etc. sindicatos. Depositarios de un precario consenso electoral. Sólo el lanzamiento de agresivas políticas de reconstrucción institucional y reparación social podía transformar la debilidad en fortaleza. los partidos tradicionales ingresan en la escena política. manipulando precios y otras variables del mercado. reinstalando en el centro de la escena pública a lo político estatal. generador de apoyo político. pero por sus reivindicaciones y sus formas de acción es capaz de fijar límites y condiciones al ejercicio de las formas restantes de poder. la puesta en marcha de mecanismos estatales redistributivos destinados a reparar al menos una parte del enorme daño producido por las políticas liberales de la dictadura sobre los sectores populares. cuando llega la hora de gobernar deben asumir sus grandes carencias y afrontar no sólo los grandes problemas heredados del período anterior. 52 . los actos delictivos debían considerarse prescriptos nuevamente por haber constituido un factor esencial del éxito en “la lucha contra la subversión” o si . y poner en funcionamiento un nuevo tipo de circulo virtuoso. el nuevo poder económico modificado y a la vez concentrado y fortalecido durante la dictadura militar comienza a cultivar un bajo perfil político corporativo detrás del cual parece perseguir dos grandes objetivos: a) asegurar con su apoyo implícito a la nueva institucionalidad democrática la continuidad de las políticas públicas y las prácticas estatales dirigidas a consolidar anteriores ámbitos privilegiados de acumulación insertos en el denominado “complejo estatal privado” consolidado durante la dictadura. y por consiguiente para el gobierno constitucional. la disputa iniciada por las corporaciones empresariales para redefinir su rol dentro de los nuevos espacios de poder y. Por su parte. por primera vez en nuestra historia. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared compuesto por el incipiente poder político surgido en esa instancia. Debía aprovechar su ostensible debilitamiento. sino también la necesidad de transformar en consistentes políticas de Estado las grandes promesas formuladas durante la contienda electoral. todavía dominada por la perversa alianza establecida entre empresarios. el poder militar en proceso de descomposición y el poder económico en pleno proceso de concentración. Las formas que asume la definición de la supremacía entre estos tres poderes se hallan. con gran apoyo popular pero sin poder político propio. expansión y transformación. poder institucional y autonomía estatal destinado a profundizar las políticas populares capaces de sustentar nuevas instancias de poder. fuertemente condicionadas por las características de otro tipo de poder. Para iniciar ese proceso.) que denominaremos “poder reinante”. b) Obstaculizar. Convocados de urgencia por un poder castrense en pleno proceso de disolución. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. como había ocurrido durante toda nuestra historia. A diferencia de lo que ocurre con la corporación militar. desmoralización y desorganización para ubicar la “soberanía de lo público-estatal” en el centro del proceso de reconstrucción de un nuevo tipo de “democracia no tutelada”. un ámbito de negocios diversos donde las grandes transferencias de recursos públicos se empleasen para facilitar —mediante relaciones no-mercantiles o para-mercantiles— grandes márgenes de ganancias extraordinarias a la fracciones más concentradas del sector empresarial. El poder es reinante cuando no puede ser predominante. el monopolio del ejercicio de la violencia legítima usurpado por la corporación militar. el de las organizaciones populares (organizaciones de derechos humanos. Esta cuestión adopta desde el inicio mismo de la campaña electoral la forma de enfrentamiento y lucha entre el nuevo poder político-gubernamental y los elencos remanentes de la dictadura para dilucidar si. es decir cuando no tiene envergadura suficiente para ingresar de modo pleno en el campo de disputa por la supremacía. se transponía el círculo de fuego con que la corporación militar pretendía perpetuar su derecho a la impunidad total y se obligaba a los responsables de las aberraciones cometidas durante la vigencia del terrorismo de Estado a someterse a juicios incoados por tribunales del fuero civil. ese débil poder gubernamental debía asumir prioritariamente un desafío monumental para su época: recuperar para el Estado.

el denominado tercer movimiento histórico. se dedica a demostrar en forma práctica. de las nuevas formas de confrontación política y de los nuevos modos transparentes del accionar del Estado en términos estrictamente democráticos. En efecto. fue débil e infructuosa. La imperiosa necesidad de redefinir los criterios fundacionales de nuestra sociabilidad general. Para cumplir con ese objetivo. creaba esta vez un nuevo imperativo ético y un renovado contexto moral y jurídico. a pesar de conservar un gran tamaño. orientar ni poner en marcha su tres grandes objetivos iniciales: la reindustrialización. sobre esa base. es decir desde las altas esferas gubernamentales. 53 . elabora una de sus principales propuestas electorales: investigar. está desmantelado. que algunos estrategas del oficialismo concibieron como síntesis superadora de los proyectos de cambio social e institucional enarbolados históricamente por los dos grandes partidos tradicionales. aplicando la denominada “doctrina de los tres niveles de responsabilidad”. precios y otras relaciones de mercado. Una debilidad intrínseca que no pudo ser compensada ni por el sorpresivo carácter plebiscitario de la primera elección presidencial. tanto por los obstáculos que le imponía la propia inercia social del momento como por la reiterada incapacidad que demostraron tener el Presidente y su estrecho cuerpo de asesores para trascender con valentía y decisión los límites que les imponía el tipo de correlación de fuerzas existentes. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared su influencia en la definición de las políticas económicas de Estado es sinuosa. ni por el intento de aglutinar grupos fragmentarios existentes en el arco político alrededor de una figura dominante como la que perfilaba poseer el nuevo presidente constitucional. funcionarios y políticas se hallan cada vez más subordinadas a las estrategias de acumulación puestas en marcha por las grandes empresas líderes del nuevo modelo de acumulación “liberal corporativo” diseñado durante ese período. Por ello. Estos graves problemas generados durante el transcurso de la gestión gubernamental no minimizaron. el juzgamiento de las acciones militares en el pasado inmediato debía cumplir un doble objetivo: reinstalación de la majestad de la justicia y acto fundacional de la incipiente democracia y. Una suma de criterios concebidos para asegurar que las actuaciones judiciales por venir impusieran procesos y condenas solamente a 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. es decir manipulando inversiones. ha perdido autonomía y soberanía a manos del sector privado y sus instituciones. empero. la trascendental innovación que introdujo el alfonsinismo en el análisis de la relación entre la cuestión de la impunidad militar y la cuestión de la recuperación institucional. que el nuevo Estado democrático ha sido despojado por la dictadura de su rol protagónico y ya no tiene capacidad para dirigir. el desarrollo económico y la modificación del esquema de distribución del ingreso. poner en vigencia una vieja y muy querida utopía del liberalismo democrático: la reformulación del lazo social a partir de la refundación de un nuevo tipo de pacto moral. someter a juicio y condenar las acciones criminales llevadas a cabo por miembros de las Fuerzas Armadas durante la vigencia del terrorismo de Estado. La pretensión de construir desde arriba. donde la imposición autoritaria de intereses sectoriales y proyectos corporativos sería definitivamente desplazada por el apego y la subordinación de todos los individuos sin distinción a los imperativos de la ley. Sin tener necesidad de apelar a grandes cuestionamientos. silenciosa e indirecta.

un nuevo ámbito de impunidad militar. En efecto. el enorme progreso realizado con esos juicios en la solución del principal dilema político institucional del nuevo gobierno democrático no resolvió el problema. justificado con la excusa de defender la capacidad de gobernar de un democracia débil e incipiente. es posible identificar en el tema militar un alto grado de inconsistencia lógica. generados por procesos económicos e institucionales (diferentes e independientes. el Poder Ejecutivo inició su prometida política de construcción de una nueva trama social exenta de privilegios corporativos injustificados y de poderes de facto inmunes generando precisamente lo contrario. sino que lo cambió de forma. a comienzo del año 1985 marca —como lo revelan varias investigaciones de nuestro libro— el comienzo del proceso que definió más fuertemente las características de la gestión alfonsinista en todo su desarrollo. poco tiempo después. Sin embargo la proyección de una mirada distante y más abarcadora generada por el paso de los años nos induce a afirmar ahora que ambas cuestiones se hallaban profundamente interconectadas. distinguiendo entre los que habían dado las órdenes y los que las habían cumplido en un clima de horror y coerción. Contradicciones que tendrían efectos letales. sino sobre la propia dirección política del conflicto social generado por los reclamos crecientes del “poder reinante”. Una prolongada etapa donde el progresivo abandono de las promesas (e ilusiones) democráticas originales acompañó la adopción de un pragmatismo político que. Por ese medio quedaban al margen de la justicia los responsables militares de esa gama aterradora de conductas aberrantes que pusieron muy claramente de manifiesto. las grandes innovaciones que trajo consigo esa propuesta antiimpunidad y las crecientes expectativas de cambio que se crearon a su alrededor hicieron pasar inadvertida una serie de inconsistencias y contradicciones originales del planteo. Los cronistas de esta etapa crucial de la gestión del gobierno radical suelen analizar ambos acontecimientos por separado. combinando la amenaza de golpe militar con la noción de variados tipos de iniciativas institucionales. tanto la investigación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) como el dictamen de la Cámara Federal que condenó a los integrantes de las primeras juntas militares de la dictadura. no sólo sobre el diseño de la estrategia gubernamental de “judicialización” de la conducta militar. bajo el pretexto de la obediencia debida. A pesar de sus evidentes limitaciones. y otros. vale decir. tanto el inconmovible poder económico como el tambaleante pero persistente poder militar comienzan a reinstalar en el seno del Estado. unos para transformar a la anterior “patria contratista” en una primera versión de lo que se denominó después la “patria financiera”. La designación Juan V. con formas y ritmos diferentes sus propios criterios de reproducción corporativa. Por la perspectiva adoptada y por la forma en que se condujo desde el propio Estado el proceso anterior y posterior de “judicialización” de sólo una parte de los crímenes cometidos por la corporación militar. si se lleva a cabo un análisis detallado del proyecto de la UCR. La irrupción del innovador equipo de economistas tecnocráticos acompañante del nuevo ministro y el ascenso hacia las más altas posiciones 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. definidos no por sus acciones específicas sino por su tipo de responsabilidad dentro la cadena de mandos. Sourrouille en la cima del Ministerio de Economía y el reemplazo de la dupla formada por los generales Pianta y Fernández Torres por el general Ríos Ereñú en la jefatura del Ejército. Al considerar “no judicializables” los crímenes de lesa humanidad cometidos conscientemente por los cuadros medios de las Fuerzas Armadas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared los principales protagonistas. fue adoptando de modo paulatino la mayoría de los argumentos neoliberales predominantes durante el período presidencial posterior. Por esas causas. para resistir el persistente embate de la sociedad civil tratando de prolongar por tiempo indefinido su pretendido derecho a la impunidad política y judicial. apenas disimulado por un eficaz ejercicio de la retórica político-electoral. en su versión original. 54 . y los que se habían excedido en su cumplimiento.

y cuando todo el mundo esperaba una mensaje esclarecedor que hiciera explícitos los términos del enfrentamiento que había motivado la convocatoria. El acuerdo pretendía asegurar una solución definitiva a la cuestión militar en el mediano plazo. Allí planteó el famoso eslogan “ingresamos en una economía de guerra”. 55 . en medio de una de la mayores ceremonias plebiscitarias pro alfonsinistas de ese período. tecnocrática. Ante esa multitud. decidido a impedir por cualquier medio el inicio inminente de los juicios civiles a los integrantes de las tres primeras juntas militares. etc. el elenco gubernamental enfrentó el desafío utilizando el recurso preferido y más eficiente de la primera parte de su gestión: combinó la negociación pactada con la cúpula. y desembocó hacia el final de su mandato en los trágicos episodios hiperinflacionarios. endeudamiento. las dos designaciones del Poder Ejecutivo obedecían a designios diferentes. No ocurrió lo mismo con el reiterado intento de cumplir el acuerdo establecido con la cúpula militar y trasladar hacia la esfera de la justicia la definición de los criterios de aplicación del principio de “obediencia debida” elegido para exculpar al resto de los oficiales comprometidos con la ejecución del terrorismo de Estado. Aunque iniciaban un nuevo proceso de convergencia. el nuevo agrupamiento de centro derecha recibía un verdadero bautismo de fuego. Los observadores de la época estimaron que la concurrencia había alcanzado a las 250. Como la amenaza era cierta y ponía en riesgo el incipiente proceso de transición. modernizadora y democrática” para ubicarla en contraposición con “la vieja derecha. temporalmente las intentonas golpistas y le otorgó al gobierno una cuota adicional de poder que fue muy bien utilizado para continuar avanzando sin sobresaltos en ambos frentes: la instrumentación del nuevo programa económico y el inicio del juicio a las juntas militares. inflación. trasciende el significado específico de su presencia en sus respectivos ámbitos de poder y revela el comienzo de un nuevo proceso social. aún más ortodoxo. a la gestión gubernamental del general Lanusse y luego a la fracción “policlasista” del Ejército durante la última dictadura militar. tradicional y autocrática” dominada por la decadente corporación militar.000 personas. Alfonsín pronuncia un discurso desconcertante y desmovilizador en el cual desplaza el análisis de la sustancia del conflicto institucional por la exposición de los reales pero extemporáneos problemas económicos generados por la crisis del proyecto redistribucionista del ministro Grinspun. La gran movilización popular frenó. En el primer caso. político e institucional que algunos analistas aislados de la época se apresuraron en caracterizar como “nueva derecha. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared castrenses de una nueva camada de oficiales superiores ligados. Con la presentación en sociedad del futuro “programa de ajuste” justificado por el propio presidente. pero su urgente puesta en marcha perseguía también para el Poder Ejecutivo un objetivo inmediato: frenar los amagos de rebelión encabezados por el sector más retrógrado de la corporación militar. en efecto. primaba el interés de enfrentar los problemas endémicos de la economía —déficit fiscal. La sorpresiva aparición en escena del nuevo jefe del Ejército obedecía a un objetivo igualmente ambicioso: concertar un acuerdo político institucional por medio del cual las Fuerzas Armadas se decidirían a acatar los procedimientos y decisiones de la justicia civil en lo referido al juzgamiento del terrorismo de Estado y el Poder Ejecutivo se comprometería a buscar por vía indirecta alguna forma idónea de amnistía encubierta. con la denuncia mediática y la convocatoria a participar en una gran movilización de masas preparada para apoyar la política militar del gobierno y enfrentar los intentos de resucitar criterios y personajes de un ominoso pasado que ya había sido definitivamente condenado.— con un nuevo paquete de políticas económicas que desembocó primero en el Plan Austral. La 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. con el cual pretendió justificar un sorpresivo paquete de nuevas medidas antipopulares que le enajenó el apoyo de la mayoría de sus aliados y abrió un severo frente de conflicto en la propia Unión Cívica Radical. se continuó luego con el Plan Primavera. primero.

estrategias de los gobiernos democráticos para subordinar el poder militar y recuperar de ese modo para el Estado 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. de la producción y de los ingresos iniciado durante el transcurso del período dictatorial. alrededor de las cuatro cuestiones que. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared sucesión de iniciativas diversas y muchas veces contradictorias instrumentadas por el gobierno para obligar a definir con criterios judiciales cuestiones que sólo podían ser resueltas políticamente desembocó. un texto introductorio de Waldo Ansaldi que analiza similitudes y diferencias políticas entre nuestro objeto de estudio y procesos de democratización casi simultáneos ocurridos en tres de nuestros países fronterizos. Definitivamente derrotado. En esa ocasión trató de enfrentar esa forma atípica de rebelión militar utilizando los mismos instrumentos del año 1985. Brasil. en el denominado “levantamiento militar de Semana Santa”. la segunda reúne las investigaciones dedicadas a demostrar que en el plano económico social ocurre exactamente lo contrario: se consolida y deviene por completo predominante el proceso de concentración del capital. Ambas se hallan precedidas por “Juego de patriotas. postrado y despojado de toda iniciativa política. el miedo político. sin embargo esta vez no se produjeron los resultados esperados. juicio y castigo de las conductas aberrantes denunciadas por las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Militares y políticos en el primer gobierno posdictadura en Bolivia. el consenso original se transformó primero en desconcierto y luego en clara. La aprobación casi inmediata de una Ley de obediencia debida. le permitió dirigir desde la cúspide todo el proceso hasta el episodio final y mantener la ofensiva política durante las veinticuatro horas subsiguientes. Así se lo hizo saber la ciudadanía al partido de gobierno unos pocos meses después cuando le asestó en las urnas un golpe catastrófico. las etapas iniciales del denominado “proceso de transición democrática” sucedidas durante el ejercicio del mandato presidencial del doctor Raul Alfonsín. Bolivia y Uruguay. con un marco analítico común e hipótesis generales compartidas. Allí se analizan conflictos suscitados entre los dos protagonistas principales. El intento gubernamental de articular otra vez la movilización popular y la negociación con la cúpula para mantener el control del conflicto y neutralizar la creciente radicalización de las iniciativas autónomas surgidas en el seno mismo del “poder reinante”. Brasil y Uruguay”. El escenario permanecía inalterable pero el conflicto era conducido por protagonistas que perseguían los mismos objetivos de siempre utilizando estrategias sensiblemente diferentes. Las hemos agrupado en dos grandes secciones. trató de ejercer penosamente el último tramo de un mandato constitucional que no pudo completar. la amnistía total que reclamaba la corporación militar. realizadas en el marco de un proyecto colectivo destinado a examinar. posición de militares y políticos frente a los reclamos de investigación. el presidente. definitivos y contradictorios cambios operados en el ámbito político institucional. vencido ese corto lapso de fugaz deslumbramiento y publicados los términos hasta ese momento ocultos de la negociación con el comando amotinado. de la propiedad. En este libro se exponen los resultados obtenidos por un conjunto de investigaciones individuales. definen la naturaleza político-institucional de la transición: rol de la crisis militar en el diseño de las formas y los tiempos de traspaso del gobierno al poder político. La medida dictada por la amenaza de coerción. la primera contiene las indagaciones que buscan explicar la naturaleza de los grandes. 56 . terminó de definir el marco legal que promulgó. a su juicio. de la peor manera. que venía precedida de otra con similar intención exculpatoria denominada de “Punto final”. los conflictos suscitados por la cuestión militar de forma legal pero ilegítima. dos años después. Pero. partidos políticos y fuerzas armadas. en forma encubierta. el oportunismo y el pragmatismo congeló por un tiempo. abierta y definitiva oposición.

El poder gubernamental y la movilización popular durante el Levantamiento militar de Semana Santa”. y la transformo en contexto y elemento disparador de una relación muy poco explorada hasta el momento actual: la que establece una ambigua y contradictoria forma de cooperación y complementación entre el poder gubernamental. retomo el relato en el mismo punto en que lo deja el trabajo anterior o sea en el análisis de los paradójicos efectos que tiene sobre el cuerpo militar la aplicación judicial de la Ley de obediencia debida. y también antimilitares. Por esa razón. convocados o autoconvocados en defensa de la democracia. La adopción de la primera abría la posibilidad de refundar la institucionalidad democrática con base en un amplio y renovado poder popular. Lo tomo como antecedente inmediato del levantamiento militar de Semana Santa del año 1987. en el año 1930 hasta la actualidad. términos que designan respectivamente los momentos de auge y de decadencia del largo proceso de involución que sufrieron las Fuerzas Armadas argentinas desde su primer asalto al poder constitucional. Impulsa en cambio una “judicialización” que después de acumular una serie interminable de conflictos y desaciertos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared constitucional el monopolio del ejercicio de la violencia legítima. “La República no tiene Ejército. primer intento de consagrar a través de la vía legislativa su reiterado reclamo por una solución política integral que los estratos judiciales no podían ni querían facilitarle. la Constitución y los derechos humanos. denominado “La descomposición del poder militar de la Argentina. y esa conmovedora y activa multitud de ciudadanos antigolpistas. propone una novedosa distinción analítica entre “poder arbitral” y “poder corporativo”. la nueva forma que asume la cuestión militar requiere una solución política que a pesar de la evidencia. las organizaciones sociales. la doble faz de la rebelión militar (pequeña vanguardia aislada que sobrevive por la complicidad pasiva del resto de la corporación) coloca al poder gubernamental frente a dos opciones diametralmente opuestas: negociar con el poder militar y desactivar la movilización popular. Bignone y Alfonsín (1981-1987)”. resulta claramente impotente para hacerse cargo de la gran complejidad de problemas irresueltos. Pero esa impensada posibilidad de modificar las reglas del juego político articulando representación con participación popular terminó amedrentando tanto a los gobernantes como a la mayoría de los dirigentes opositores que. construcción de nuevas formas de poder político. El poder arbitral deviene corporativo cuando deja de justificar sus periódicas intervenciones políticas por su papel de garante constitucional de última instancia. Las Fuerzas Armadas durante las presidencias de Galtieri. pero reconstruyo los acontecimientos con objetivos diferentes. Desplazo hacia la periferia de la escena del conflicto la confrontación entre los comandos rebeldes y la agotada cúpula del Ejército. Allí puede observarse que. los partidos políticos. operado durante la última etapa de la dictadura. para convertirse en un mero grupo de presión que ya no amenaza para imponer soluciones institucionales. 57 . o encabezar un enfrentamiento histórico entre una decidida coalición civil en pleno proceso de gestación con los difusos y contradictorios representantes de un poder militar en procede descomposición. para ganar la paz y 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Paula Canelo se concentra en la primera de esas cuestiones. pero la creciente debilidad gubernamental en este terna le cedió la iniciativa que utilizó para imponer de modo oportuno la aprobación de la Ley de obediencia debida. sino para defender sus privilegios y su derecho a la impunidad penal. combinando la convocatoria electoral con la movilización de masas. En el artículo siguiente. La exacerbación del conflicto no sacó a las Fuerzas Armadas del evidente ostracismo político en que se hallaban. cuando la crisis irresuelta llega a su punto culminante. Analiza el rol desempeñado por los conflictos internos en la aceleración del proceso de descomposición del poder militar. Para marcar su rasgo principal y el modo en que condicionó la instrumentación y evolución de la transición democrática. el gobierno se niega a adoptar. En el artículo que encabeza la primera parte.

Analizando la evolución de los argumentos esgrimidos al comienzo de la década de 1980 concluye. Sin embargo esas diferencias originales se fueron diluyendo a medida que se sucedían los fracasos de las políticas económicas puestas en práctica por el gobierno nacional. 58 . El extenso relato de los acontecimientos ocurridos durante ese lapso pone de relieve. En el artículo “Acción empresaria e ideología. La génesis de las reformas estructurales”. Se pone en marcha de este modo un inédito proceso de privatización de la política pública en manos de intelectuales. la adopción de políticas públicas cada vez más liberales y el intento finalmente frustrado de construir el nuevo agrupamiento moderno de centroderecha que hemos mencionado en esta introducción. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared evitar riesgos mayores. cuando los efectos de las reformas introducidas dejaban claramente marcada la frontera entre ganadores y perdedores. los partidos bien podían importar los programas de gobierno en esta área. sino también de las propias estrategias empresarias. del espacio público por el resguardo de los intereses privados. aquellos empresarios perjudicados —y potencialmente opositores— por la nueva política económica se llamaron a silencio. La sustitución del proyecto político por el diagnóstico económico. retorna amplificada y con más poder durante la segunda fase de la gestión del gobierno radical. Beltrán profundiza el estudio de esa dimensión y la influencia que fueron adquiriendo las nuevas concepciones para legitimar el cambio de paradigmas políticos y convertir en única opción viable a las propuestas de transformación inspiradas en ella. en primer lugar. Si el pensamiento económico podía escindirse de las filiaciones partidarias y remitía más al saber académico que al compromiso con ciertos valores. Pero aun entonces. al tiempo que reconocía su creciente incapacidad para atenuar o al menos detener un proceso de debilitamiento de la soberanía nacional y de empobrecimiento de las mayorías que tenía como contraparte una atención cada vez más exclusiva y urgente a la inflación. del funcionario estatal por el tecnócrata. Para explicar este extraño fenómeno se rescata por último el decisivo papel jugado por los intelectuales en la construcción de una ideología y un clima de época que funcionó como condicionante no sólo de las opciones políticas. por esa causa. Al promediar el año 1986 la unanimidad era casi total y se extendió hasta el final del primer mandato del presidente Menem. en segundo lugar. y del Estado por el 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. El gobierno democrático se concentró entonces en garantizar las libertades civiles y políticas fundamentales. que el acuerdo empresario sobre el conjunto de proposiciones generales antiestatistas ocultaba profundas contradicciones internas asociadas a los diversos sistemas de intereses y vínculos establecidos con el Estado por las distintas fracciones empresarias que. prefirieron renegar de su prédica pasada y restaurar el derecho a la impunidad exigido directamente por los rebeldes e indirectamente por los restantes miembros del frente militar. Atesorando la experiencia obtenida en investigaciones similares de períodos anteriores. la fuerte asociación existente entre el ascenso de la tecnocracia no partidaria. sin embargo. Gastón J. que la tajante escisión entre economía y política establecida por el gobierno de la dictadura y luego duramente criticada por los partidos políticos durante la campaña electoral. Para ello se justificó menos en el mandato de los votos o en una ciudadanía activa que en su eficacia para resolver con eficiencia los problemas de gobernabilidad propios de la transición. Mariana Heredia agrega al análisis político institucional de la gestión gubernamental de esta primera parte de nuestro libro una muy valiosa perspectiva complementaria en “La demarcación de la frontera entre economía y política en democracia . también lo concebían en forma diferente. consultoras y centros de investigación portadores de una nueva ideología empresaria antidesarrollista y fuertemente liberal.Actores y controversias en torno de la política económica de Alfonsín” demuestra.

el fracaso de la inicial estrategia distribucionista del ministro Grinspun dio comienzo a una serie de planes y medidas que se fueron alejando de ese objetivo y culminaron con el planteo abiertamente neoliberal del final de su mandato. se convierte en uno de los rasgos definitorios de la nueva democracia. La consolidación de las grandes empresas privadas privilegiadas por el accionar estatal. El trabajo de Ana Castellani. Para establecer adecuados vínculos entre ambas. 59 . En efecto. recurre a la noción de “incerteza” y la pone a prueba estudiando el enorme efecto que tuvo el sorpresivo triunfo del partido radical en la modificación de viejas culturas. a veces. La segunda parte comienza con un artículo que aborda de modo integral uno de los temas predominantes en este libro. es qué tipo de fracción del empresariado fue favorecida por cada una de estas medidas y la magnitud de los excedentes apropiados al resto de la sociedad en un contexto general de estancamiento. analiza en detalle la consolidación. los autores logran demostrar de manera estadística que la recuperación de la democracia aportó un nuevo marco institucional ideal para legitimar y enmascarar la continuación de las mismas tendencias generadas durante la dictadura en el plano económico social. reduciendo las “incertezas” de sus conductas electorales. la identificación de los cambios reales y efectivos que introduce la nueva democracia en el conjunto de tendencias más permanentes gestadas y consolidadas durante el período dictatorial. los ingresos y la actividad económica heredados del período anterior. antipartidario A medida que transcurre la década y se va diluyendo la gran ilusión democrática. a la vez. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Mediante la elaboración de una detallada investigación estadística logra demostrar que la modificación del contexto político no elimina en lo sustancial los mecanismos de colusión entre lo público y lo privado heredados del período anterior. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared mercado. En el trabajo “La economía política del gobierno de Alfonsín: creciente subordinaciónal poder económico durante la ‘década perdida”. pero también nuevos criterios y métodos destinados a reconstruir sujetos representables. Surge así una nueva figura. Como su título lo indica. “Los ganadores de la ‘década perdida’. pertenencias y formas de participación política. Es un ciudadano independiente e indeciso. y que sobre esa base se consolida lo que en otros trabajos se identificó como “contextos privilegiados de acumulación”. Argentina 1984-1988”. base de un nuevo tipo de electorado no partidario y. la del ciudadano desafiliado de los partidos tradicionales. responsable del empobrecimiento de la mayor parte de la población. en consonancia con la prédica de los grupos neoconservadores y los organismos multilaterales de crédito. En el artículo “Cuando el pasado es superado por el presente: las elecciones presidenciales de 1983 y la construcción de un nuevo tiempo político en la Argentina”. y trata de poner en evidencia esta investigación. Lo que es menos sabido. que cierra esta primera parte. del grupo de grandes empresas privadas privilegiadas por el accionar estatal. cambiante y contradictorio que requiere nuevas formas de apelación. por la propia transformación de la práctica política. se halla íntimamente vinculado al anterior. comprometido en la defensa de la democracia pero fuertemente despolitizado. fuertemente condicionadas por la influencia creciente de los medios masivos de telecomunicación. Ricardo Ortiz y Martín Schorr analizan las características de tres planes económicos del gobierno radical y la influencia que tuvieron sobre el proceso de concentración del capital. las convocatorias electorales se transforman en competencias de resultados inciertos. identidades. un aglomerado amorfo. como fin último de los trabajos políticos. durante el período democrático. Concebidas como principio excluyente de legitimidad y. la identidad “pueblo” se vuelve evanescente y se transforma en la gente. a su vez. Como es sabido. Gabriel Vommaro analiza el rol preponderante desempeñado en esta cuestión por la reintroduccíón de las convocatorias electorales y.

Para enmarcar de modo adecuado sus objetivos. Por un lado. del abandono definitivo de una de las consignas centrales del programa de transformaciones prometido durante la campaña electoral. la mayoría de los trabajos de este volumen se ha visto obligada a remarcar la enorme importancia que tuvo en la involución posterior del gobierno radical el prematuro fracaso político del ministro Grinspun por imponer. La gestión del ministro Grinspun”. contradicción interna de la propia concepción gubernamental que pretende construir apoyo popular a sus primeras medidas redistribucionistas en el momento de lanzamiento de una fuerte ofensiva por la democratización sindical. los importantes cambios estructurales producidos por la política neoliberal del período dictatorial generaron. contradicción externa de la Confederación General del Trabajo entre su principal función reivindicativa y la necesidad de mantener su reales privilegios corporativos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Esos contextos son dinamizados. El relato de los acontecimientos que culminan en ese fracaso nos coloca. frente a una doble contradicción. no percibieron ni pudieron resolver: conformar una acertada estrategia de gobierno que. junto con un sector de la vieja guardia radical. pone de relieve. En “Política y economía durante el primer año del gobierno de Raúl Alfonsín. en los objetivos y en el comportamiento de los actores sociales y políticos relacionados con ellas. primero. transformandose en uno de los más fervientes opositores de medidas gubernamentales diseñadas para hacer posible la recuperación de los niveles de ingreso perdidos por sus propios representados. una vez en democracia. los montos y las justificaciones de las altas transferencias de recursos públicos atesoradas por las empresas incorporadas como proveedoras. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. sin tener en cuenta que el simple apoyo electoral ciudadano es insuficiente para contrarrestar la enorme influencia que todavía mantienen sus organizaciones tradicionales sobre los distintos estratos de la clase obrera. que el núcleo central de empresas muy concentradas que se benefician de las políticas de la dictadura se consolida. por ende. aún adheridos a anteriores concepciones. 60 . Por otro lado. y se expande luego reproduciendo básicamente el mismo tipo de estrategia del período anterior. las expectativas y el poder relativo de las clases sociales. a su criterio. también en la correlación de fuerzas. le permitiera desarmar de modo acabado las nuevas estructuras de poder relativo y los elementos centrales que generaban la distribución regresiva del ingreso. a su vez. Su principal conclusión enriquece con nuevos elementos algunas de las principales afirmaciones vertidas en otros trabajos. además. Julieta Pesce trata de explicitar con base en nuevas investigaciones empíricas las causas de ese viraje político y. cambios definitivos en la naturaleza. clientas. consecuentemente. por otro lado. Un esquema modificado de correlación de fuerzas que había disminuido severamente tanto el rol del Estado en la economía como la capacidad de confrontación de los sectores populares con los sectores empresarios privilegiados por el proceso de concentración El nuevo poder de unos y la debilidad de los otros planteaban un conjunto de nuevos problemas que los políticos reformistas. etc. una red que articula intereses cruzados de ambos sectores donde se definen las modalidades. contratistas. Comparando los datos sobre la rentabilidad obtenida por empresas vinculadas y no vinculadas al “complejo”. una estrategia de crecimiento basada en la dinamización del mercado interno y en la redistribución progresiva del ingreso nacional. En efecto. por la expansión de diferentes políticas de promoción industrial y de actividades propias del “complejo económico estatal privado”.

el proceso inflacionario. en el trabajo “Crisis del Estado y pujas interburguesas. o porque éste fracasó en forma también inapelable y debió abandonar apresuradamente el poder (derrumbe). una nueva interpretación. Un fenómeno que a pesar de los permanentes empeños gubernamentales por destruirlo no sólo se mantuvo prácticamente inalterable. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Eugenia Aruguete en “Lucha política y conflicto de clases en la posdictadura. Chile y Uruguay. Son procesos lentos. la incapacidad que demostró tanto el movimiento obrero como las organizaciones empresarias y el Estado para incluir el tema de la recomposición de los ingresos populares dentro de un plan concertado de desarrollo económico y social garantizado por el Estado y ejecutado dentro de un marco político compartido. 61 . Caen dentro de la primera categoría los casos de Brasil. porque las fuerzas democráticas derrotaron en forma inapelable al autoritarismo (revolución). que les permiten cooperar en la negociación con los 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. la necesidad de establecer un acuerdo estratégico para recomponer la producción y las relaciones sociales capitalistas es subordinada a una especie de tacticismo de corto alcance. Pero también se caracterizan por la existencia de otros acuerdos. No sólo el Proceso había conducido al país a su primer fracaso militar en la historia. y tornó general y virulento su desprestigio frente a la sociedad. vacío de ideas renovadores que solo genera circunstanciales encuentros de vida breve y súbita desaparición. y aquéllas en que esos acuerdos están ausentes. la principal responsabilidad en la preparación de las condiciones económicas y fiscales generadoras del estallido y fundamentan. le permite confirmar que también en este claro período de emergencia. Por último. En ella la meneada crisis fiscal del Estado pasa a ocupar un segundo lugar y se transforma en catalizador y disparador de un conflicto anterior de intereses entre fracciones diferentes de la gran burguesía que busca y obtiene por esa vía una eficiente aunque perversa forma de resolución. refutan las tradicionales formulaciones liberales que adjudican al supuesto agotamiento de un precario Estado populista penosamente sostenido por el gobierno democrático. sino que determinó la descomposición anticipada del elenco presidencial y la licuación política del partido radical. La salida electoral se hizo inevitable y urgente. a la vez. MARCOS NOVARO Transición democrática y legados autoritarios La derrota en Malvinas extremó los conflictos internos que las Fuerzas Armadas venían arrastrando desde mucho tiempo antes. Ricardo Ortiz y Martín Schorr analizan la evolución de uno de los protagonistas más consistentes del período. El nuevo modo de organizar el relato del lapso posterior a la aplicación del último plan gubernamental permite elaborar a los autores una renovada interpretación de los acontecimientos que desembocaron en esa crisis. Guillerrno O’Donnell ha agrupado las transiciones a la democracia en América Latina en dos grandes categorías: aquéllas que fueron precedidas y acompañadas de acuerdos entre los regímenes autoritarios en decadencia y las fuerzas democráticas. en ocasiones muy condicionados por e1 poder remanente de los uniformados. La economía política de la hiperinflación”. Límites a la constitución de alianzas policlasistas durante la administración Alfonsín” estudia en detalle diversos aspectos relacionados directamente con esta cuestión y en especial. El análisis detallado de dos acontecimientos diferentes. sino que lo había hecho enajenándolo de la comunidad internacional y en el marco de una crisis económica sin precedentes. entre los partidos políticos. acaecidos en 1985 y 1987. al transformarse en la más monstruosa y temible de sus modalidades: la exacerbación hiperinflacionaria. Apoyados en nueva evidencia empírica.

analizaremos la transición a la democracia que vivió la Argentina entre 1982 y 1984. Mientras el peronismo desempolvaba su gastado nacionalismo. Alfonsín. como fueron en el Cono Sur las experimentadas por Bolivia y Argentina. obramos como Usted nos enseñara. alentaría en los actores políticos más perspicaces y.) Aun sus más enconados enemigos debieron transitar el camino que Ud. en amplios sectores de la sociedad. Ello le dio un carácter amplio y radical al rechazo del autoritarismo y del uso de la violencia para resolver los conflictos internos y externos del país. y reivindicó sin ambigüedades las instituciones republicanas. poco después de la rendición. y a la idea que atribuyó la “decadencia argentina” a la pérdida de confianza en las instituciones de la República. En cambio en las transiciones por colapso o derrumbe. y denunciamos ante el mundo al enemigo de los pueblos. 62 . El derrumbe del poder militar La derrota en la guerra supuso paradójicamente una valiosa oportunidad para el cambio: el fracaso resonante del Proceso en todos los frentes y su inmediata consecuencia. En lo que sigue. Primero la Patria. el nuevo líder radical endureció la crítica tanto contra el gobierno como contra la dirigencia civil —de su partido y de los restantes— “por todo lo que le dejó hacer a los militares y todo lo que ella misma no hizo”. y al oportuno declive de la conducción de su partido. Bittel explicó que: “Cuando las Fuerzas Armadas decidieron intentar la recuperación de las islas irredentas. operando una profunda renovación dirigencial que avaló la novedosa y sorprendente idea de que esa fuerza era inmune a las tentaciones autoritarias y corporativas y ello la calificaba para conducir 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. la descomposición del poder castrense.. pero tampoco éstos encuentran el tiempo y los estímulos necesarios para cooperar y acordar líneas de acción. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared militares.” La invasión aparecía como un logro del ideario peronista. Al poco tiempo pasaría a ocupar la conducción de la UCR. en tanto. No es casual que fueran quienes habían guardado cierta distancia del entuerto atlántico los que más cabalmente comprendieron la dimensión de la oportunidad que su desenlace abría. se apresuró a sacar ventaja de su rechazo a la “gesta”. que tanto había hecho por acompañar al régimen: Balbín y varios de sus más cercanos colaboradores fallecieron o se retiraron entre fines de 1981 y 1982. señalara. acompañamos solidariamente a los combatientes. la aspiración de lograr una refundación democrática que hiciera un corte definitivo con largas décadas de inestabilidad institucional y pretorianismo militar. Postergamos legítimas reivindicaciones. prestando especial atención a la inesperada y valiosísima oportunidad para la innovación política que supuso el derrumbe del poder militar. y los enormes desafíos que impuso a los actores democráticos la gestión del pesado legado autoritario. gracias a su influjo. Incluso perseveró en la afirmación territorialista. y quienes la víspera fuimos víctimas de despiadada represión. Dado que reciben una pesada carga como legado. los militares no logran imponer condiciones a los civiles. el imperialismo y e1 colonialismo que Usted combatió toda su vida. estas transiciones rápidas e incondicionadas están amenazadas desde un principio por problemas de gobernabilidad. El peronismo en su gran mayoría se ubicó en esta última posición. América Latina y el Tercer Mundo nos comprendió y nos acompañó (. al menos durante los primeros años de vida democrática. en términos de crisis económica. en la toma de decisiones de gobierno y en las reformas institucionales. Y al hacerlo no les faltó mérito: cerraron el camino a los que no se resignaban a dar por muerto al régimen y al más nutrido segmento de las dirigencias civiles y militares que imaginaron que todo podía volver a la normalidad si se lograba que la transición siguiera los carriles ya conocidos. violaciones a los derechos humanos y debilidad del Estado.. por lo que no pudo tomar distancia de la guerra: en su discurso ante la tumba de Perón.

Ello no es de asombrarse dado que el colapso militar amenazaba las garantías mínimas de orden: por la gravedad de la crisis económica y de las finanzas públicas. a diferencia de Uruguay. para permitir su reorganización. renunció y dejó al mando a Rubén Franco). y de que el gobierno sería prescindente en la campaña (y los partidos sabían lo que podía pesar el favor del Estado. La Multipartidaria se limitó a ejercer una presión moderada para negociar con el régimen las condiciones y tiempos de la salida electoral. Por otro lado. dar tiempo a Bignone para que pudiera contener el desbarajuste interno no obligaba a los partidos a comprometerse con él. que no contaba con recursos para forzar las cosas (consenso y liderazgo compartido. si no receptividad. y que habría “condiciones”. al menos a nivel local y provincial) y esperaba obtener a cambio moderación. y sobre todo por el alto grado de fragmentación e indisciplina en los cuarteles. las posibilidades de cooperación entre los partidos fueron muy acotadas: ninguno recogió la propuesta de Alfonsín de que el proceso fuera conducido por civiles con consenso. no había entre ellos representantes de fuerzas políticas con las que acordar la repatriación y los términos de la transición. concertada y compartida”. no fue tanto el poder militar el que bloqueó o resistió un avance más decidido de los civiles. sino éstos mismos los que en parte se autolimitaron y en parte estaban impedidos de aprovechar los vacíos que aquél dejaba en su retirada. y abandonaron los tibios intentos previos de consensuar diagnósticos y políticas. esforzándose por probar su utilidad a ambos: dio garantías de que el cronograma se cumpliría (se aprobó rápidamente el estatuto de los partidos. el nuevo jefe del Ejército» Cristino Nicolaides. y el régimen electoral). los partidos y el gobierno respiraron aliviados ante la silenciosa resignación de los cuarteles. había razones para temer una descomposición total de la autoridad. anunció el 1º de julio que la transición debía “ser ordenada. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared los destinos del país en el nuevo ciclo que se esperaba abrir con las elecciones. Cuando éste se anunció. Anaya. dejando fuera de consideración las políticas de reforma y reconstrucción esenciales tal vez no para implantar pero sí para dotar de viabilidad a la democracia. 63 . en vez de por los militares. tras el recambio de comandantes en las otras dos fuerzas (Lami Dozo fue forzado a renunciar por la presión de sus subalternos. se orientó razonablemente a asegurar las elecciones evitando mayores conflictos. y lo reemplazó el brigadier Augusto Hughes. y en parte por la velocidad de sus tiempos (que se contaron en meses desde que Bignone confirmó el llamado a las urnas para octubre de 1983). hacia las medidas que impondría o reclamaría el frente militar. Pero en este segundo aspecto era poco en verdad lo que podía hacer. En parte por estas disidencias sobre lo que estaba en juego en la transición. y tenía poco y nada para ofrecer en una negociación: en la Argentina. por el aislamiento internacional. respaldos sociales sólidos y probados en una previa y prolongada experiencia opositora. En septiembre. Ni siquiera había cuerpos que entregar. Para contrapesar. el número de presos era a esa altura reducido. y si bien los exiliados eran tantos o más que en Brasil. Alfonsín abría una vía para religar al país con las democracias del mundo y a la vez destacar los vínculos entre políticos y sindicalistas peronistas y los militares. Al marcar a fuego el antagonismo entre autoritarismo y democracia. Indiferente a todos los datos de la situación. En suma. creó una comisión investigadora 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Y por lo tanto la Multipartidaria. básicamente porque el régimen carecía de recursos para forzar a los partidos. viendo que también se multiplicaban los conatos de rebelión en las bases navales. y calmar las tensiones internas. apenas a concretar lo que habían intentado con Viola: acordar un cronograma. vías para acordar con un sector militar confiable). El presidente fue así habituándose a hacer de intermediario entre éstos y aquéllos. la junta se recompuso y exigió a los partidos una negociación que tenía por objetivo garantizar que no se revisara la represión.

Pero por más que la Junta se esforzó. Dirigentes del PJ celebraron 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el pago de intereses de la deuda externa. que Bignone inauguró exultante. para declamar contra la opresión económica del norte rico sobre el sur pobre. que fueron corrigiéndose. Incluso de América Latina. adelantada por Galtieri. donde antes cosechara alguna solidaridad. El precio fue alto: al estatizarse. Se dio rienda suelta así a una suerte de revival populista: un poder público debilitado se entregaba al juego desatado de las presiones sectoriales. casi 10% del PBI. aunque no insistieron con el terna de los desaparecidos. Bignone era consciente de que su destino se jugaba en gran medida en la solución de estos dos asuntos: dadas la extrema precariedad del gobierno y la imposibilidad de ganar apoyos partidarios. Ambos mecanismos permitieron que las empresas le cargaran sus pasivos al fisco. en virtual moratoria. como era de esperar. actualizado con retraso respecto a las devaluaciones. fijó tasas negativas en alrededor de un 20% mensual. La del segundo semestre sería casi la misma que la de comienzos de 1976. aunque sin llegar al nivel de la inflación. de que absteniéndose de firmar el cese de hostilidades aumentaban los costos de Gran Bretaña en la defensa de las islas. Usó ese foro. y creó un seguro de cambio. el cuadro fue de completa soledad. España y Alemania en particular. Con el cronograma electoral en marcha. se avinieran a reconocer los muchos servicios prestados y la soberanía nacional. y rápido. la lógica de la competencia favorecía a quienes menos dispuestos se mostraran a llegar a acuerdos sobre este punto o sobre cualquier otra cuestión. desde el Ministerio de Economía. en particular de la deuda pública y de las empresas (la deuda externa. Bignone también enfrentaba una dramática situación en el frente externo. pero también uno perverso: alentó al gobierno a ceder a todo tipo de presiones sectoriales y a comportarse irresponsablemente en el manejo de los asuntos económicos y fiscales. reunido en Nueva Delhi en marzo de 1983. hasta tanto los países centrales. 64 . Ello tendría un efecto benéfico. para descomprimir la situación social.UU. por más que fueran insostenibles a mediano plazo. designado ahora al frente del Banco Central gracias a sus lazos con el establishment empresario y con el Ejército. a cargo del teniente general retirado Benjamín Rattenbach. pasó a representar el 40% de los ingresos públicos.. hacia fines de 1983. esta comisión sugeriría a los comandantes que se impusieran serios castigos a varios altos oficiales. tras la derrota y la difusión cada vez más amplia y detallada de evidencias sobre la masacre interna. cuatro veces más que en 1976). entre 1980 y 1983. los partidos. que rondaba el 8% del PBI. Los países europeos (Italia.8% del PBI y la inflación fue del 345%.600 millones. En verdad. tratando de no extremar las cosas. ahora sólo recibía palos: Venezuela amenazó con romper relaciones si se interrumpía el camino a la democracia. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared sobre Malvinas. Si antes de la guerra el régimen padecía ya los rigores del aislamiento. el déficit de 1983 llegó al 16. Ello se complementó con la concesiva normalización de sindicatos y obras sociales. en particular EE. Bignone se quejó de que el honor nacional era afectado por esos “ataques” y se abrazó al Movimiento de No Alineados. Los comandantes insistieron con la peregrina idea. ascendía ya a U$S 43. los costos para la Argentina resultaron mucho mayores: la renegociación de la deuda externa y la obtención de nuevos créditos fueron bloqueadas por los británicos. Por otro lado. y ello requería políticas expansivas de la actividad y el consumo y licuación de pasivos. Exigieron en cambio modificaciones en la política económica. En su informe. rechazaron el convite a pactar. La inversión cayó. el cuadro recesivo resultante de la combinación del ajuste ortodoxo de Roberto Alemann y la guerra debía ser revertido de algún modo. por el número de sus ciudadanos secuestrados) hicieron públicos reclamos por su suerte y advirtieron al gobierno que no debía bloquear una investigación ni condicionar las elecciones. necesitaba atraerse a los sectores sindicales y empresarios. con lo que se los forzaría a negociar en mejores términos. Simultáneamente. Domingo Cavallo. Dagnino Pastore primero y luego Jorge Wehbe aprobaron alzas salariales por encima de la inflación y liberaron fondos para concluir numerosas obras.

000 personas rechazarían el “informe final” del gobierno. Esta creciente receptividad se correspondió con la proliferación de informes. entre otras razones porque el régimen podía impugnarlos por “antiargentinos”. Ahora el Vaticano volvió a presionar. A principios de 1981 el régimen había rechazado la propuesta papal presentada tiempo antes (que Chile aceptó de inmediato). 65 . Allí el gobierno no tuvo ninguna chance. gracias a investigaciones del CELS. En mayo de 1983 50. el pasado y el futuro de los diversos actores políticos y sociales. En octubre fueron ya más de 10. hacia las que reclamaban investigación y verdad y con el tiempo también justicia y castigo (“Con vida los llevaron. con vida los queremos”. dado que la opinión pública y parte de las elites seguirían convencidas de que ceder en este asunto suponía otro agravio a la soberanía. el Premio Nobel a Pérez Esquivel. en un comienzo. cerraban sus declaraciones dos años después). bloqueando las tratativas. por ello.000 las que congregó la Marcha por la Vida y otro tanto reunió una nueva Marcha de la Resistencia en diciembre. Otro compromiso internacional que éste no podía evitar. También porque no disentían en muchos casos con lo que el gobierno hacía. pero ello tenía un límite. predominantes hasta la guerra. las nuevas declaraciones del Papa y de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre los desaparecidos habían sido muy útiles para los organismos al iniciarse esa batalla. Esta lucha dividió a los grupos de interés. Los reconocimientos internacionales proporcionados por la visita de la CIDH. Los organismos necesitaban solidaridades internas. en una lucha decisiva que abarcaba a la sociedad en su conjunto y en la que se definía la identidad. La nueva centralidad de los Derechos Humanos El derrumbe militar convirtió la batalla por la explicación de la represión y sus secuelas. y los empresarios. El terreno en el que esta sutil convergencia no tuvo lugar fue el de los derechos humanos. que se había trabado en los intersticios del régimen ya en 1980-81. el conflicto en que la transición dio forma a su tarea fundacional. a los partidos.AA. imponiendo clivajes y alianzas que perdurarían por largo tiempo. pero lo más que obtuvo del gobierno fue prorrogar el mecanismo de mediación. pues era “de neto corte peronista”. Pero eso cambió cuando la competencia electoral alentó a las fuerzas políticas a dar cuenta de las demandas y los nuevos consensos que se estaban formando en torno al movimiento de derechos humanos. la candidatura que para el mismo premio merecieron las Madres. Ni la Multipartidaria ni ningún otro actor civil pudieron forzar al gobierno a comportarse más responsablemente. se descubrieron 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. “Aparición con vida”. bastó para que las voces del movimiento llegaran al gran público y moldearan sus ideas sobre la represión y sus secuelas. y veían como intentos de reparar errores previos. la legitimidad. testimonios e imágenes que confirmaban las denuncias y que dieron lugar a lo que González Bombal llamó el “show del horror”: en octubre de 1982.000 personas habían celebrado en Plaza de Mayo un nuevo aniversario de las Madres. coreaban las Madres en 1978. que evolucionarían desde las tesituras favorables al olvido y la reconciliación. Fue. a las Iglesias. y los partidos fueron descubriendo que no tenían muchas. dado que debían lidiar con organizaciones de solidaridad muy activas y bien organizadas que interpelaban con ventaja a una opinión soliviantada. pero se las ingenió para dilatar. pedirían desde 1980. Éstas. Aunque esto estuvo lejos de acorralar al régimen y forzarlo a hacer concesiones. lograron hacerse del recurso a la movilización. Pero llovieron críticas de las FF. “Juicio y castigo a todos los culpables”. Lo que implicó cargar a la democracia también con este legado. En parte porque estaban demasiado ocupados actuando como voceros del disgusto de la sociedad. que convencieron a Bignone de moderarse. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared esta ocurrencia. que los partidos habían desistido de usar al apostar a la moderación y a una cooperación acotada. En abril dc 1982 3. que se volvieron masivas recién tras la guerra. fue la mediación por el Beagle.

Córdoba y Mar del Plata. ni imputado actos determinados sino la pertenencia a esas organizaciones sobre la base de confesiones obtenidas bajo tormento. la violencia y el pretorianismo que rigieran en el país hasta entonces. puesto que a partir de una conveniencia o necesidad circunstancial. Camps y Verplaetsen (sucesivos jefes de la policía bonaerense) defendieron públicamente el método y alcance del “plan antisubversivo”. Pero su aislamiento y empecinamiento les impedía captar lo más importante: la transformación en las conciencias y prácticas políticas de la sociedad que estaba teniendo lugar. dieron testimonio de lo que sabían. y desprenderse de las anteriores intimidades con los proyectos que las habían corroído. La matanza. o un punto de llegada. Las declaraciones de algunos partícipes directos en la represión aportaron lo suyo. Consistía en que ninguno. se volvió una realidad inmediata para millones de argentinos. y al menos la mayoría de los que habían sido “subversivos” ahora eran “jóvenes idealistas” y “víctimas inocentes”. sin 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Esto revestía enorme importancia. Así. Esto último fue sintomático: considerarlos inocentes era para la opinión pública mas necesario ahora como había sido encontrarlos culpables en los años de plomo. la inocencia de los secuestrados no tenía relación con su pertenencia o no a organizaciones consideradas “terroristas” por el régimen y hasta poco tiempo antes también por muchos de los ahora exégetas de la inocencia. En sentido estricto. y de consideraciones políticas e ideológicas. llegarían a reconocerse los derechos individuales como principio fundante del orden público. y la sociedad victimizada y los actores legítimos de la democracia. sino un recurso útil según las circunstancias. que por tanto tiempo se había podido ignorar. al poco tiempo hubo hallazgos similares en Chacarita. que dio forma a un nuevo sentido común: lo que se llamara “guerra interna” era ahora “el terrorismo de Estado”. punto de partida esencial para los discursos del grueso de las fuerzas democráticas (aunque fue el alfonsinismo quien le dio su más refinada expresión). abriendo grietas en e1 pacto de silencio: duros entre los duros. generó retraimiento y escapismo. los militares que. y también porque de este modo se los podía identificar como pertenecientes a un campo democrático que se postulaba preexistente y ajeno a la polarización. denunciaron la hipocresía de muchos de los que ahora se rasgaban las vestiduras por los derechos humanos tenían algo de razón. una explicación sobre la violencia política que vio la luz con la llamada “teoría de los dos demonios”. definiendo un campo neutral en el que asentar la convivencia pacífica y un límite a las prácticas y concepciones que el nuevo orden toleraría. habían sido eximidos de un tratamiento criminal por parte del poder represivo: no se les había realizado un juicio. pues contradecía la visión hasta entonces preponderante que hacía de la democracia no una condición básica de la convivencia. ni siquiera los más implicados en el ejercicio revolucionario y terrorista de la violencia. 66 . esencial para la democracia. se impuso un demoledor sentimiento de indignación y repudio en la amplísima mayoría. la previa culpabilización de las víctimas se revertía en un mecanismo que mantenía su misma lógica y cumplía una función semejante: liberar al grueso de la sociedad de las responsabilidades morales y políticas por lo sucedido. Pero más allá de ese aspecto anestesiante. para las “luchas populares” y la “construcción del orden”. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared cientos de tumbas colectivas sin identificar en el cementerio de Grand Bourg. como complemento necesario. acorralados. Si la opinión pública pasaba por alto este criterio elemental y en cambio le era imperioso negar la militancia política de los desaparecidos. cercano a Campo de Mayo (la base militar más grande del país). En términos de relato sobre lo sucedido. era por la fragilidad de sus convicciones liberales y republicanas. muy pocos. Esa teoría permitió abrir un abismo entre los violentos y autoritarios. arrepentidos. En muchos este “show” que los medios llevaron a niveles de saturación. Ello permitía moldear el pasado y las identidades de la sociedad civil de modo de hacerse de raíces democráticas. otros pocos. El “mito de la inocencia” requería.

varias investigaciones sobre casos famosos de desapariciones (Hidalgo Solá y Elena Holmberg principalmente). Con todo. o tomaron estado público oportunos avances. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared embargo. despejando las incertidumbres creadas desde los cuarteles y atenuando la presión de la movilización autónoma de los organismos de derechos humanos.. que había confiado en el apoyo perenne de los “buenos argentinos”. tras la guerra. en el que se sostenía que “la represión ilegítima también enlutó a la patria (. su eficacia inmediata para impugnar la represión fue demoledora e inapelable. De todos modos lo intentaron: en noviembre de 1982 la Junta comunicó solemnemente al Ejecutivo sus “instrucciones para la concertación”..000 personas que se congregaron en Plaza de Mayo superaron las expectativas de los organizadores. En primer lugar. Por esto. como si se hubiera tratado de sectas aisladas de lunáticos. abandonando su pasividad. pagó un muy alto precio en términos de las posibilidades que se abrían para cambios más profundos en las prácticas políticas y para el debate sobre la violencia. aunque la doctrina fue muy eficaz en neutralizar la lógica pretoriana. El sector más dinámico de la dirigencia política. siendo que eran lejanos y habían sido a todas luces purgados. que había pervertido el propio principio de legalidad. sobre todo el terror de Estado. no sólo rechazaron la oferta sino que. equiparaba lo incomparable: los crímenes de grupos irregulares con el sistema criminal montado desde el Estado. 67 . que quedó encapsulado en un formato estereotipado y moralizante.) no es confiando en que el tiempo trae el olvido y e1 remedio de los males como podemos pensar y realizar ya el destino y el futuro de nuestra patria”. Estos. También los jueces que percibieron este cambio de clima harían lo suyo para abrir. viendo que ya no podían hacerse los distraídos. cuando ya nada podían hacer para evitar una revisión. al utilizar los instrumentos de la ley en su contra. la vía procesal a las denuncias por la represión ilegal. convocaron a una movilización para el mes siguiente. El régimen. demonizando a sus ejecutores. incluyendo un listado de 16 temas que los partidos deberían acordar. los “dos demonios” tenía más de una dificultad. de julio de 1981. ofrecía una vía exculpatoria a amplios sectores que habían apoyado de un modo u otro el uso de la violencia. encabezado por Alfonsín. Además. Las 80. Sobre todo porque la alusión a los crímenes de la guerrilla. Y lo que terminó de arruinarle las cosas al gobierno fue la reacción de los 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. encontraba ahora que su juicio se volvía militante y explícito contra la represión. A mediados de 1982 se iniciarían. Recordemos el documento Iglesia y Comunidad Nacional. A esta tónica se fueron plegando más y más actores sociales. adoptando una actitud más receptiva e inquisitiva hacia todas las que involucraban a militares. dejó de relieve la impunidad y la actualidad de los del poder militar. forzó esta decisión: era la oportunidad de ocupar el centro de la escena.

y también por grandes frustraciones. donde fueron destruidos. heridos y un muerto. los resultados de las políticas gubernamentales arrojan poco más que decepciones: el pesado endeudamiento externo y un marco internacional desfavorable (bajos precios de las exportaciones y altas tasas de interés) frustraron los esfuerzos del gobierno. y en otros se borraron las huellas de lo sucedido. castigándose la violación a los derechos humanos durante la dictadura. Por esa misma época llegó un radiograma secreto a todas las unidades militares para que remitieran los archivos de la represión a sus comandos. a pesar de todas las dificultades. que frenara la galopante inflación y el enorme déficit fiscal. no sólo de los organismos. Se hizo evidente el aislamiento del régimen. con excepción de los sectores conservadores de la iglesia y los grupos empresarios. asociando de paso ante la opinión pública el regreso de los partidos al desorden y la violencia callejera. y no era para menos. El Proceso había hecho la guerra considerándola “externa” a los efectos de no reconocer garantías jurídicas de detención. lo sucedido en el terreno político y en el económico. y se acota el poder militar. a grandes rasgos. Pero el mensaje importante es el que dirige a las propias filas: la Junta se hacía cargo. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. En el primero. El texto recuerda que el gobierno de Isabel había ordenado el aniquilamiento de la guerrilla. respeto a la ley y fe constitucional. Del Juicio a las Juntas al estallido de la crisis militar (1984-1987) La primera etapa democrática que siguió a la caída del Proceso estuvo signada por grandes esperanzas. Y selló así definitivamente su suerte. la Junta daría a conocer. En cambio en el económico. se destacan resultados positivos: tras décadas de golpes de Estado y violencia se estabiliza el sistema democrático y el imperio de la ley. en abril de 1983. 68 . Una definición dirigida a calmar los recelos internos. Lo mismo se hizo con muchos edificios militares y policiales donde funcionaron centros de detención. El documento mereció duras respuestas. En un balance de unas y otras debe distinguirse. había querido ejercer el terror estatal sobre los revolucionarios preservando una imagen pública de moderación. que declaraba prescritos todos los delitos ligados con la represión. pero a la vez identificándolos como “bandas de delincuentes” para no reconocerlos como “fuerza beligerante” (lo que. ya de por sí poco consistentes por la tensión entre las promesas de una rápida reactivación y la progresiva toma de conciencia de la necesidad de un ajuste. que provocó numerosas detenciones. Por último. Contra lo que pretendía. el efecto no pudo ser más decepcionante. habría sido injustificado) y poder así desconocer las convenciones internacionales sobre la guerra. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared halcones: desataron una impresionante represión. poco antes de las elecciones la Junta promulgaría la llamada “Ley de pacificación”. el “Documento Final sobre la Guerra contra la Subversión y el Terrorismo”: “Todo lo actuado fue realizado en cumplimiento de órdenes propias del servicio”. de la responsabilidad institucional. Demasiadas contradicciones y ambigüedades para poder salvarlas con una declaración filial en condiciones tan poco favorables como las creadas por el descalabro económico y la derrota en Malvinas. Peor aún. en nombre de los comandantes precedentes. sino también de los partidos y otros actores civiles. debido proceso y presunción de inocencia a sus enemigos. Si pretendían acorralar a la Multipartidaria entre la sublevación (popular o militar) y el pacto. y que tendría enorme importancia judicial en el futuro. rezaba. además de molesto para él. En respuesta. cada paso y cada gesto que daba no hizo más que abonar el camino para que los derechos humanos fueran una pieza central de la campaña electoral. El disgusto colectivo con los militares dio el marco para que los multipartidarios difundieran un documento rechazando todo condicionamiento a las futuras autoridades “ya sea insertándole elementos de continuismo o transfiriéndole graves problemas cuya solución es de su directa responsabilidad”.

coincide con el ciclo de ascenso y caída de un líder. y nada cambió en el resto del sistema institucional. apertura e integración en el mundo y modernización cultural que no se disfrutaba desde hacia décadas. y se cierra con la hiperinflación de 1989. A la victoria electoral le siguió el fallo de la Cámara Federal: las tres primeras Juntas fueron condenadas por su responsabilidad política en el plan ilegal de represión. no había mucho que festejar. Raúl Alfonsín. Pero precisamente entonces tomó decisiones que se revelarían a la postre muy perjudiciales. 1985/1987: el declive del Plan Austral y la crisis militar El impulso inicial del programa de estabilización. Fue eso además lo que ayudó a instalar la idea de que la UCR. El peronismo obtuvo un resultado semejante al de dos años antes. gracias al gobierno norteamericano. suficiente para que las críticas al gobierno desde la izquierda. Este período tan lleno de promesas y entusiasmos como de frustraciones. y algunas más remotas: la generalización de comportamientos especulativos y facciosos. El PI logró un leve crecimiento en Capital Federal y Gran Buenos Aires. junto a los avances en el terreno militar. dado que su misma razón de ser había sido planteada desde un comienzo en función de lograr una ¨democracia con justicia social¨. consolidaba su supremacía. El círculo vicioso entre puja distributiva e inflación volvió a regir el comportamiento de los actores económicos. alcanzaron para que en noviembre de 1985 e1 gobierno sorteara el primer test electoral. En verdad no ganó mucho terreno en la Cámara Baja.2% a fin de 1986) aunque el FMI. no se habían extinguido sino apenas adormecido bajo el influjo de los primeros meses de éxito del Austral. La presión para bajar las retenciones agropecuarias se intensificó al mismo tiempo que las demandas de mayores partidas de Presupuesto. que se inicia con la primavera democrática de 1984 y los juicios a las Juntas Militares. si bien no incrementó su porcentaje electoral. Como dijimos ya. pero en el gobierno se pudo imaginar un futuro más despejado. pero dado que se presentó dividido entre renovadores y ortodoxos en algunos distritos. 69 . Nuevas caídas en los precios internacionales de los productos exportados (a principios de 1987 la baja acumulada desde comienzos de la década sería ya del 40%) y la fenomenal inundación en el litoral terminaron de hundir las previsiones del programa. los salarios y la inyección de recursos en el sistema financiero los pusieron en evidencia. la pérdida de lazos de pertenencia y la pobreza y exclusión de millones de ciudadanos del disfrute de los más elementales derechos sociales. los disensos internos y externos. Dos años habían transcurrido. centradas en la cuestión económica y el juicio a los militares. alimentados de la distancia entre las expectativas de reparación de todo tipo y procedencia y las conclusiones que arrojaba un diagnóstico cada vez más realista. desaprovechándolas de todos modos sobreestimadas posibilidades que se le habían abierto al sortear los obstáculos iniciales. La libertad política conquistada no quedó indemne ante estos fracasos sociales y económicos. negociación pacífica de los conflictos. se cristalizan y profundizan tendencias alarmantes aparecidas durante la dictadura. la renovación parcial de diputados. ganaran crédito entre periodistas e intelectuales. concedió un perdón por el incumplimiento de las metas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Esta diferencia entre los resultados en distintos terrenos de la política democrática tiene su correlato en los cambios vividos por la sociedad en esos años: al tiempo que ella se benefició ampliamente de un clima de tolerancia. que fue perdiendo la iniciativa. Alfonsín caviló durante meses entre ceder a las presiones o 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. El déficit volvió a subir (llegaría a 7. y que 1983 no había sido un simple accidente. de todos los frentes se intensificaron las presiones sobre el gobierno. Cuando esto redundó en un rebote inflacionario. que pareció estar cada vez más fuera de alcance. Las decisiones adoptadas a fines de 1985 y principios de 1986 respecto del gasto público. pareció aún más debilitado: muchos se apresuraron a anunciar su pronta y definitiva disolución.

poniendo paños fríos en un conflicto para inmediatamente correr detrás del siguiente. Muchos jueces. Mientras el panorama económico se complicaba. mientras la escasa disciplina se terminaba de evaporar. lo mismo sucedió en la banca pública (20%). A través de su cristal. La ausencia de una tradición liberal-democrática arraigada en sectores populares y de elite. y las capacidades efectivas de dicho Estado en términos de disposición de recursos. tanto de los problemas como de la búsqueda de soluciones. a lo que se sumó a fin de año la reducción de las retenciones a las exportaciones para intentar contener las protestas del campo. No se corrigió la política monetaria. mientras los gremios de la administración se lanzaban a la lucha por el retraso relativo de su sector. En el gobierno surgieron entonces voces que recomendaron intervenir sin dilación sobre los jueces y fiscales definiendo con claridad los alcances de la obediencia debida. sino de los jueces alemanes de épocas más cercanas. El gobierno caminaba ahora detrás de los acontecimientos. dado a conocer el 9 de diciembre de 1985. sin que las garantías que a él se reclamarían fueran acompañadas por las correspondientes responsabilidades. antes que como “gobierno democrático”. cuando apenas comenzaban a enraizarse en un terreno poco firme y poco fértil. determinaría que muy fácilmente se generaran en los actores sociales y en los partidos tensiones y desajustes entre la genérica fe pluralista y republicana adoptada y la persistencia de hábitos tradicionales de agregación y defensa de intereses inclinados a la facciosidad y la especulación. Apenas un año había transcurrido desde aquel promisorio final de 1985. las empresas públicas cedieron a las presiones de sus gremios. En los problemas que enfrentó Alfonsín para limitar los juicios se evidenció también una tensión más profunda entre los estándares morales y jurídicos que la bastante nueva pero pretendidamente enraizada cultura democrática establecía para el Estado de Derecho.3% mensual. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared reforzar la vía del ajuste. La industria concedió aumentos equivalentes. que infinidad de víctimas del accionar del Estado utilizarían como recurso para legitimar sus exigencias de reparación. y en memorias colectivas tanto de experiencias de oposición como de gestión de gobierno. 70 . Pero eso apenas alcanzó para evitar que la inflación siguiera subiendo: las cuentas públicas se habían deteriorado demasiado. y autorizó una política de restricción monetaria (se elevó la tasa de interés y se redujo la asistencia a los bancos). En febrero de 1987. la competencia política y la cuestión militar habían ido adquiriendo un cariz que se revelaría pronto igualmente explosivo. El fallo del juicio a las Juntas. en su punto 30 habilitó la apertura de procesos a los represores que aparecían involucrados en casos que la Cámara Federal daba por probados. la democracia resultó reivindicada. temiendo una nueva espiral inflacionaria. como Estado de Derecho. el crédito que mereció el pluralismo político. se aplicaría un nuevo congelamiento de precios y salarios. fiscales y argentinos en general parecían querer emular las pautas ya no de los juicios de Nuremberg. y eficacia para hacer cumplir las más elementales reglas del derecho. significó el imperio de la lógica de la competencia y la diferenciación frente a los necesarios contrapesos de compromiso y colaboración. que avanzaran en la investigación de miles de funcionarios y colaboracionistas del nazismo y en el establecimiento de obligaciones retroactivas que 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. ni se dieron señales claras a los actores ni a los organismos del Estado. toda una novedad para una cultura profundamente contaminada de intolerancia. debido al retraso de las tarifas. También 1986 significó una oportunidad perdida en el frente militar. quedaban así peligrosamente sesgadas en la oposición entre una sociedad víctima y un Estado victimario. Por lo mismo. y subieron los salarios (alrededor de un 9°/o en el año). En la segunda mitad del año la inflación estaba ya en el 7. Recién a fines de agosto Alfonsín tomó una decisión: reemplazó a Alfredo Concepción por José Luis Machinea al frente del Banco Central. y la situación había cambiado completamente. Las nociones republicanas de gobierno de la ley y de comunidad de ciudadanos responsables.

Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared comprometían al Estado alemán y a la sociedad en una revisión crítica permanente de su pasado. o de las facciones resultantes de su descomposición de extorsionar a las instituciones con amenazas de mutua destrucción. cierta inadvertencia del público e incluso del gobierno en cuanto a que existía una “cuestión militar” más allá de las violaciones y los juicios. y la no menos general repulsa a lo sucedido. una lucha sorda y sin cuartel entre quienes no habían dudado en festejar. por otro. se privaran de evocar la Constitución. Del otro lado. Detrás del pretendido consenso sobre el carácter inalienable de los derechos en cuestión. Ambos podían 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Parte del problema era. pero no despejó la sospecha de muchos uniformados de que el objetivo era precisamente ese. Quienes advirtieron este peligro. y quienes habían encontrado en la defensa de los derechos humanos un atajo para derrotar política y moralmente a sus enemigos. y la caída de los salarios (que obligó a muchos a buscar un segundo empleo). el gobierno debería lidiar con una incoherencia equivalente y creciente entre su afirmación de la legalidad y la constatación práctica de que aplicarla in toto suponía asumir conflictos crecientes con beneficios inciertos. aviones y tanques. se escondía. que una cosa era la desarticulación política del actor militar. La incoherencia en que incurrían podía disimularse detrás de la épica universalista que animaba al discurso sobre los derechos de los organismos internacionales. 71 . la experiencia bajo la dictadura había mostrado movimiento lo poco afectas a los valores liberal republicanos que eran las tradiciones políticas argentinas que no habían tenido mayor empacho en ignorar la cuestión aun a pesar de todas las presiones externas. la eliminación de los “subversivos” y de lo que representaban. los derechos emanados de la misma y la comunidad de destino que se insinuaba como trasfondo y prospectiva en el ampliamente venerado pero poco reflexionado Nunca Más. Y. las reducciones presupuestarias. ¿Podía la Argentina en los años ochenta hacer lo mismo? Sucedía también que el movimiento de derechos humanos había sido desde un comienzo. Por último. salvo rarísimas excepciones. como institución”. ni se imaginó encarar una reforma radical de las Fuerzas Armadas que hiciera a un lado a la oficialidad heredada. La eliminación de las hipótesis de conflicto con Brasil y Chile. programático: el consenso alfonsinista. así como con el grueso de las víctimas: los derechos invocados no podían ser los de la tradición liberal republicana simplemente porque no se quería tener nada que ver con ella. en un sentido literal. todavía podían abrazar en su caída a otros que tenían mucho más para perder. Por otra parte. Por sobre todo. estrictamente humanista y universalista. por un lado. sucedía lo mismo con muchos activistas del movimiento. y continuaba siendo. En la incapacidad para despejar estas sospechas pesó. En parte esto era consecuencia de la abusiva utilización de la fraseología republicana en los proyectos autoritarios: si incluso el Proceso se había vestido con esos ropajes (y sostenido que sólo habría derechos cuando él refundara la República) mal podían ahora sus detractores encontrar en esa misma República un bálsamo para sus heridas y un camino confiable para sus aspiraciones de reparación. por obvias razones reluctantes a aceptar los condicionamientos naciones de valores a todas luces “humanos”. hacían pensar que a la corta o a la larga se apuntaba a liquidar a “las FFAA. tomar nota de estos problemas y actuar en consecuencia estaba dificultado por la simultánea presencia y ausencia de profundos desacuerdos que las violaciones a los derechos humanos suscitaban entre sectores de la opinión y en el propio gobierno. tendrían muchas dificultades para convencer al resto de que la solución era moderar la persecución judicial de los represores para que el consenso democrático ganara el corazón de la parte más sana de la oficialidad. No es casual que sus dirigentes. para colmo. y aún justificaban. y otra la persistente capacidad del mismo. digamos. Porque si bien los uniformados efectivamente caminaban por un irreversible sendero de decadencia. la consecuente inmovilización de barcos. que en la transición había sido de lo más audaz que pudo escucharse.

como César Jaroslavsky. La condena fue a 30 años de prisión. El 24 de abril el Ministerio de Justicia dio a conocer las “instrucciones al Fiscal General del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas”. había empezado a hacer agua. y desactivar solidaridades procesistas en los rangos inferiores. por otro lado. la estrategia de Alfonsín de condenar a las cúpulas. retiradas y desprestigiadas. 72 . pero no careció de relevancia. el gobierno decidió olvidarse de ellas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared alternativa o simultáneamente preguntarle con la mayor inocencia a Alfonsín: “Si estamos todos de acuerdo. incluidos sectores radicales (no sólo juveniles. lo que había prometido no hacer. De manera que se invirtió el efecto buscado en los cuarteles con el juicio a las Juntas: la culpabilidad recaía en quienes habían actuado. torturas y asesinatos. En concreto ellas acotaban la excepción al criterio de obediencia por “delitos aberrantes” estableciendo que sólo se podía hacer responsable a los subordinados en caso de “excesos” (un término ya de por sí desafortunado: se recordará. etcétera). El gobierno comenzó a hacer entonces. a partir del testimonio de los testigos disponibles (sobrevivientes o familiares). y en que sus subordinados difícilmente se autoinculparan para descargarles la autoría intelectual. el gobierno buscaría una solución de este tipo. Marcelo Stubrin. o creído lograr. ¿cómo es que no encuentra una solución? ¿Por qué no define de una vez por todas si está con nosotros o en contra nuestra?”. pero tardaría demasiado en encontrarla y cometería demasiados errores en el ínterin. el problema seguía planteado en los mismos términos que en la transición: cómo definir un terreno de convivencia neutral en que leyes imparciales determinasen culpabilidades y responsabilidades. presionar a los jueces. Reafirmó ante los comandantes su compromiso de aplicar el criterio de obediencia debida. repudiaron en una marcha el contenido de las instrucciones. La autoridad de los mandos decayó en tanto sus subordinados comprobaban que los compromisos que habían transmitido desde el Ejecutivo y de los que se habían hecho eco no se cumplían. ante las noticias de un 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. fuera finalmente tan sólo una tierra de nadie en una batalla que muchos peleaban con alma y vida y nadie reconocía estar peleando. había sido en su momento utilizado por Videla). tímidamente. Mientras tanto. de los tribunales y de la dirigencia política frustra el intento: el 16 de mayo los organismos y los partidos. Desde que los jueces más activos comenzaron a recorrer el camino inverso al seguido por la Cámara Federal. quienes se consideraban tan poco responsables como los civiles que habían dado su consentimiento y apoyo moral a la causa represiva. En este sentido. en tanto los altos mandos podían refugiarse en la falta de pruebas. Su juicio fue mucho más breve y mucho menos convocante que el de las Juntas. que esas reacciones tomaran estado público lo ayudaría a justificar una salida que ya difícilmente podía presentarse como “la mejor solución para todos”. El Ejecutivo se esforzó en dar señales a los uniformados confirmándoles su voluntad de acotar la cuestión a algunos jefes de zona y represores paradigmáticos (cuyo número de todos modos siguió siendo un misterio). era muy probable que el término medio que estaba buscando desesperadamente el gobierno para asentar sus reales y conservar el consenso que había logrado. también altos funcionarios e importantes legisladores. La reacción pública. se esforzó en lograr también algunas capturas y juicios a jefes guerrilleros. Cuando la vía judicial comenzó a complicar el frente militar. yendo directamente a los casos particulares. Dado ese marco. Sucedía que era mucho más fácil responsabilizar a los oficiales subalternos de los secuestros. y trató de ganar tiempo para frenar reacciones militares. Aunque. y desactivar así la polarización que volvería imposible un consenso democrático y moderado. con los que equilibrar las cosas. Enrique Nosiglia. Mario Firmenich fue finalmente atrapado en Brasil y extraditado. que encausar a sus jefes. y cuando la Cámara Federal amenazó con renunciar en bloque. Las citaciones a oficiales de rango medio y bajo azuzaron el estado deliberativo en las fuerzas. Transcurrirían varios meses para que retomara la cuestión. Recién en diciembre. Pero el tiempo no jugaba a favor del gobierno.

Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared malestar ya incontenible que le transmitía el jefe del Ejército. No pudo ser más trágico el impacto en los cuarteles. paranoicas y ultranacionalistas que desde siempre florecían en los cuarteles se cristalizaron en una convicción al mismo tiempo redencionista y suicida. la mayor parte en actividad. el gobierno en vez de diluir e1 conflicto persistió en su idea inicial de cerrarlo. fruto del oportunismo opositor. de la nación. Alrededor de 300 oficiales. no se puede reclamar a las jefaturas. El secreto de las operaciones y el pacto de silencio funcionaban como complementos perfectos. Pero los tiempos se habían acortado demasiado. volcando a los subordinados hacia la idea de que sus jefes estaban traicionándolos una vez más. En marzo Alfonsín anunció la decisión de aplicar la obediencia debida en forma amplia y definitiva. e1 general Héctor Ríos Ereñú. Más allá de la actitud de los jueces. se movilizaron para hacerlo. Mientras el gobierno intentaba aislar a Barreiro. El 14 de abril. La ley fue aprobada con pocos votos en contra. Es así que las ideas conspirativas. y se había urdido algún tipo de confabulación entre ellos y las autoridades para destruir a través suyo lo que quedaba de las FF. Sobre todo en el Ejército. No se trataba de un golpe de Estado. al final de la feria judicial. El carapintadismo nació de estas circunstancias. 73 . el mayor Ernesto Barreiro. en términos de pérdida de confianza en la política presidencial y de cohesión interna. para obligarlo a negociar la revisión del pasado y la situación interna del Ejército. al que pertenecían la mayor parte de los encausados. y los procesos se extendieron a los oficiales subalternos. el Juicio y el activismo de los jueces. dar una solución rápida a las violaciones cometidas. cuando se modificó el proyecto inicial. y las circunstancias concretas que habían ido modificando la cuestión. recuperando espacio para el poder militar. Esta vez el Ejecutivo no tardó tanto en tomar nota del problema en que estaba metido. Y en vez de ganar tiempo perdió el poco que tenía. etcétera). estalló el alzamiento: un centenar de oficiales y suboficiales al mando del teniente coronel Aldo Rico tomó la Escuela de Infantería de Campo de Mayo y presentó una lista de exigencias: freno a los juicios y a la “campaña de desprestigio de las Fuerzas Armadas”. el tema no podía permanecer abierto por mucho tiempo. y muchos inmediatamente citados. El problema era en esencia temporal: para garantizar una victoria en el orden de la legitimidad y desarmar a posibles conspiradores y demandas “maximalistas”. como una respuesta desesperada en ausencia de alternativas: la acción del gobierno los había acorralado y actuarían en consecuencia. Que los oficiales subalternos no pudieran encontrar una forma de compartir responsabilidades con sus superiores era algo que no podía llamar la atención. remoción de Ríos Ereñú y negociación de su reemplazante. Su anuncio no fue escuchado. y a la vez corrosivos de la cadena de mandos (no se puede hablar de lo que no hay registro. y donde más se había debilitado la disciplina desde Malvinas. pero eso era viable y razonable si se distinguían los niveles de culpabilidad. enviando un nuevo proyecto de ley al Parlamento que daría por terminado el debate con los jueces. porque nada tenían que perder. pero sin la colaboración del peronismo ni de una parte del propio partido oficial. La Fecha de caducidad se fijó para 60 días después. se refugió en un regimiento y se negó a cumplir la orden de su superior de acatar la citación. nada se puede esperar de ellas.AA. sino de un acto dirigido a mostrar que el gobierno carecía del control de la fuerza pública. incluso suspendiendo la feria. promesa de no sancionar a los rebeldes. fueron procesados en esos días. Y sucedió entonces que las cámaras federales de casi todo el país. Llevaba al extremo la tensión entre la idea original de Alfonsín. varias de las cuales no habían tenido hasta entonces ningún interés en dinamizar las causas. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. lo cierto es que la concepción misma del Punto Final era bastante inconsistente. citado por la Cámara Federal de Córdoba. el gobierno envió al Congreso un proyecto de ley que se conocería como “Punto Final”: establecía la caducidad de todas las causas que no hubieran registrado avances hasta entonces.

Alfonsín aceptó la exigencia de Rico para pensó que sería un sacrificio menor frente a la victoria que se obtendría. Con este papel en sus manos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared ¿Era esta la “presión” que Alfonsín necesitaba para convencer a la opinión y a sus propios partidarios de la adecuación de su diagnóstico y su propuesta de obediencia debida. Las circunstancias que llevaron las tratativas entre Horacio Jaunarena (ministro de Defensa) y Rico a ese punto revelan también la escasa significación que entonces se otorgó a esa exigencia y el grado de alegre improvisación con que se actuaba desde el 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Y. por la necesidad de poner fin a los juicios? ¿O significaba todo lo contrario. la derrota electoral del gobierno y las siguientes rebeliones. Cuando ese mismo día. que podría terminar en una masacre y en la polarización incontrolable de las posiciones en pugna. el gobierno consideró poder salir fortalecido del episodio. las organizaciones políticas y sociales lo repudiaron. Los renovadores del PJ se destacaron por su presencia en las movilizaciones y en la Casa Rosada (en tanto sindicalistas y sectores ortodoxos se mantenían en un ambiguo silencio). el Acta de Compromiso Democrático. y el riesgo de un desborde de la movilización popular en los lindes del regimiento sublevado. Será más bien el encadenamiento posterior de los hechos. el modo en que se presentó la ley de Obediencia Debida. del pleno acatamiento a la ley y del debido reconocimiento de los niveles de responsabilidad de las conductas y hechos del pasado”. el saldo inmediato no fue claramente favorable a ninguna de ellas. el domingo 19. lo que dio por tierra con la capacidad oficial de sostener su interpretación de lo sucedido. ante la imposibilidad de hacer cumplir la orden de represión a las tropas supuestamente leales. la demostración de que no podía cederse ante el poder militar. coyunturalmente débil pero irreductible y amenazante? Independientemente de las consideraciones éticas en juego. y su política. Salvo escasas excepciones. 74 . en la que se leía: “La reconciliación de los argentinos sólo será posible en el marco de la Justicia. Semana Santa provocó el choque frontal de estas dos interpretaciones alternativas. Los cuatro días que duró el motín fueron ocasión de masivas movilizaciones democráticas. contra lo que suele creerse. El gobierno supo aprovechar la situación para hacer firmar a los partidos.

una “causa nacional mal instrumentada. y a la luz de ella podían tratar de resigniflcar su participación en la primera: habían sido “mano de obra” y luego “chivo expiatorio”. Los carapintadas no quedaban así asociados a la “guerra sucia”. nacionalistas y peronistas. primero por la dictadura. Tan es así que el propio Alfonsín se había visto obligado a reconocerlo. no victimarios. Es de destacar que. Este efecto inesperado de los reconocimientos hechos por Alfonsín en Semana Santa probó de paso algo que el presidente tardó demasiado en advertir: Rico no era tan políticamente inhábil como parecía. Una versión que también beneficiaba a estos últimos: le otorgaba a Rico y sus carapintadas un papel en las soluciones de la democracia. Si estimó que hacerlo tras la sublevación era una señal de debilidad y de abandono de su compromiso con la garantía de derechos y el gobierno de la ley. si bien aturdido. y por esta vía extravió la posibilidad de firmar el cese de hostilidades y obtener apoyo inglés en la cuestión de la deuda. aunque no fuera capaz ni tuviera voluntad de satisfacerlo. aunque el gobierno no había hecho menos que su antecesor ni lo que sus adversarios pudieran esperar respecto a Malvinas (presentar todos los años e1 caso en la ONU. y de traicionar la causa nacional en sus tratos con el mundo desarrollado. e iría buscando su lugar como actor legítimo de la vida pública. y eso los autorizaba a desobedecer: no tenían por qué acatar órdenes de una conducción militar que tan flacos favores les había hecho a sus carreras y al país. no se perdonaría a los sublevados ni se modificaría la posición oficial sobre la represión más allá de la ya anunciada ley de Obediencia Debida). A lo que contribuía el que Alfonsín los hubiera llamado “héroes de Malvinas”. Probablemente en la política radical sobre Malvinas pesó la convicción de 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. era acusarlo por todo el arco nacionalista del país. y aludiendo a la sublevación como la prueba de que era necesario acotar la persecución penal. (ellos también habían sido arrastrados a hacer lo que habían hecho. ni siquiera responsables. También los carapintadas se consideraban “víctimas de la situación”. En mayo el gobierno envió al Parlamento el proyecto de Obediencia Debida. según la cual el gobierno había cedido ante los sublevados. de izquierda a derecha. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Ejecutivo: el día anterior. en que Rico había aceptado deponer su actitud. pero no se aceptó su intervención en la designación del sucesor. entendiendo que el gobierno estaba más dividido de lo que parecía y podía recurrirse a otros mediadores para poner en aprietos al ministro y al presidente. no podían ser culpables. cerrando la cuestión de los juicios con el consenso de la civilidad y los propios militares. presionar a Gran Bretaña para que se mantuvieran elevados sus gastos militares. la rebelión había sido el último recurso de gente desesperada por haber sido conducida a un callejón sin salida. Con lo que no dejaba muy en claro si impulsaba la ley por convicción programática o por necesidad circunstancial. si éstos aceptaron ese cambio de planes fue sin duda porque entendieron que no se contraponía a su propia estrategia ni a la idea que deseaban transmitir una vez resuelta la cuestión: se había encontrado finalmente el punto de equilibrio para convivir pacíficamente. Por esta vía este sector castrense ganaría adhesiones. no hizo mucho por desestimarlo: siguió invocando sus promesas electorales. Como sea. sino a una guerra justa. varios dirigentes radicales se presentaron ante él para ofrecer sus buenos oficios en la obtención de concesiones del gobierno. sin nada a cambio (se le había comunicado que el jefe del Ejército había pedido el retiro. al menos no sólo a ella. ante lo cual la actitud de aquél cambió. Más aun cuando podían ser voceros y guardianes de un sentimiento nacionalista que. no estaba muerto ni mucho menos. 75 . porque eran humanos como el resto de los argentinos). de haber “desmalvinizado la política exterior”. no tanto en la opinión como en sectores políticos. reclamar negociaciones que partieran de reconocerla soberanía argentina. etcétera). y ahora por el gobierno democrático. e indirectamente daba pasto a la versión que difundieron hasta cansarse los medios de comunicación y la oposición.

ya fuera del ejército. como la Argentina y los países latinoamericanos que la apoyaron. Los estados más poderosos y prepotentes se habían salido con la suya. el Movimiento por la Dignidad Nacional. Como sea. que debía apurar el trago. un olvido que no era precisamente el que habían buscarlo con tanto ahínco los uniformados y los propios civiles hasta entonces. y no como claudicación. Pensó en cambio al revés. Enfrentados a la inapelable derrota. contra los más débiles que. los esfuerzos de Alfonsín por presentar la Obediencia Debida como continuidad de su política. así como aquellos otros que se remontaban aun más atrás en el largo ciclo de inestabilidad. dejando atrás de modo rápido y definitivo los fantasmas que los perseguían desde el inicio del Proceso. y por su parte éste consideraba un derecho propio ser la mayoría. y el resultado electoral de 1987 así lo confirmaría. fuera éste civil o militar. De hecho. se las arreglarían. 76 . A ellos correspondía cargar con la doble humillación. El olvido y la demononización del poder militar 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. para escapar de la desazón. que Alfonsín le había arrebatado sólo accidentalmente. El olvido de los entusiasmos belicistas. gracias al sentimiento de desengaño que se instaló en los días posteriores a la rendición. ante el levantamiento. Es cierto que. se habían alcanzado acuerdos mínimos de defensa del régimen democrático entre los partidos. pero ahora que el velo caía. habían defendido una causa justa. MARCOS NOVARO Y VICENTE PALERMO La transición al orden democrático La posguerra: el derrumbe del poder militar Por segunda vez con Malvinas (la primera había sido con el Mundial y la ola de optimismo y comunión nacional que le siguió). Sentimientos de defraudación. podría haber obtenido mejor resultado en ellas y alguna posibilidad de acordar la política militar con un PJ más unido y confiarlo. los castigos crueles y absurdos a que oficiales y suboficiales habían sometido a los conscriptos en el frente. sin embargo. que arrastraron al país a una guerra para la que no estaban preparados. El radicalismo entendía que para conservar la mayoría conquistada en 1983 debía asegurarse de que el peronismo siguiera dividido. porque también la derrota permitiría olvidar. entonces. se impuso. Pero ello no bastó para corregir la marca de origen dejada por la transición: los actores sociales y políticos no estuvieron compelidos a colaborar entre sí en forma más sostenida y sustantiva. De nuevo el problema temporal: si el Ejecutivo hubiera postergado la cuestión hasta después de las elecciones de 1987. la corrupción montada alrededor de campañas de solidaridad con los combatientes. etcétera. podía reconocer los culpables y juzgarlos. creara su propia fuerza política. enfrentamientos intestinos e ilegitimidad del poder. Rico lograría capitalizar las críticas por la “desmalvinización” cuando. que se habían entregado sin luchar. Ante todo. Y en segundo lugar. alentado por las revelaciones sobre el tendal de errores tácticos y estratégicos. fracasarían. Lo cierto es que 1983 no había cambiado tanto las cosas como se imaginó. La sociedad había sido engañada. La oposición no estuvo dispuesta a ayudarlo. con los Estados Unidos y con el mundo. amplios sectores de la sociedad habían creído encontrar el atajo necesario para olvidar. En parte porque estaba todavía demasiado insegura de sus posibilidades de recuperación. en primer lugar con los militares. Pero si esa fue la intención el resultado no pudo ser más decepcionante: la reactivación del nacionalismo redencionista y aislacionista encontrará un suelo más fértil de lo que hubiera podido esperarse si los actores democráticos hubieran tenido una disposición algo mayor a criticar sus premisas y lugares comunes sobre las causas territoriales y la supuesta historia de despojos sufrida a manos de países coloniales o naciones vecinas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared que había que atender de algún modo el sentimiento nacionalista para evitar que fuera aprovechado por los autoritarios.

El triste papel desempeñado por la diligencia partidaria. gracias a su influjo. no lo habían hecho (los ‘‘generales de escritorio’’) que. el caso más paradigmático y dramático de esto último. Las Fuerzas Armadas argentinas estaban. Por lo que. sino un corte definitivo con las largas décadas de inestabilidad institucional y pretorianismo militar. frente a la derrota. quienes habían combatido en Malvinas y los que. 77 . la ilusión convocada por la ‘‘recuperación de la islas del Atlántico” los condujo no sólo a luchar una guerra que no podían ganar. De este modo. para colmo. había comenzado a madurar. La de 1982. sino a adoptar un paradójico extrañamiento frente a la guerra e inmediatamente después. desde mediados de la década anterior. de las cuales Malvinas resultaría ser la más audaz y letal. era evidente que si el fracaso militar era tan irremontable se debía. tanto progresistas comO conservadores. por sus errores e inoperancia. se asomó el orgullo herido de los argentinos. por su grado y sus responsabilidades institucionales y de gobierno. en alguna medida al menos. deberían sumarse los de una alienación y un aislamiento extremos. sin duda. en amplios sectores de la sociedad. mimetizada con la política belicista. Ahora que la derrota militar se suma a la presión económica resultante de la deuda externa. La descomposición del poder castrense alentaría en los actores políticos más perspicaces y. y ésta era una más de las enormes diferencias entre ambas). El fracaso de sus proyectos era inapelable en todos los terrenos. tanto internos como externos. es justo decirlo. a la ausencia de límites y barreras civiles e institucionales que había encontrado la inventiva castrense para ciar rienda suelta a sus más irresponsables y cruentos proyectos. aun a aquellos completamente inviables. rescararon los sueños extraviados pata encarrilarlos en un proyecto democrático. Más aún. en particular. ubicándolo mucho más allá de la coyuntura de colapso del Proceso. la aspiración de lograr una refundación democrática que no implicara una mera reedición de anteriores transiciones y salidas. la presencia inconfundible de un enemigo externo sostiene un relato en el que el engaño y el desengaño permiten al olvido ser lo suficientemente selectivo como para que se conservara e incluso fortaleciera. por un momento. aunque sólo en eslrm’hos círculos de intelectuales y políticos. a decir verdad. internamente eran tenidos por principales responsables de la derrota. Fueron finalmente la acción y el discurso políticos los que. Una perspectiva que. crisis generada más por omisión que por acción de los grupos sociales y políticos frente al autoritarismo y por la derrota militar (si se deja de lado la contribución importante pero para nada decisiva del movimiento de derechos humanos). abriendo perspectivas para una reelabaración de la experiencia acumulada a lo largo del siglo XX que giraría. Malvinas fue. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared vinieron así a sellar el abismo sin fondo al que. Esta situación generó un nuevo tipo de conflictos en las fuerzas. la “lucha antisubversiva”. en ese estado de disponibilidad y dramática carencia de explicaciones razonables sobre lo sucedido.1983 no era una transición arrancada por luchas y movilizaciones populares contra la dictadura (lo había sido la de 1973. a los costos de la derrota real y concreta experimentada. profundizándolos. más precisamente. en el que se enfrentaron con crudeza los mandos superiores con sus subalternos y. Se trataba esencialmente del resultado de la crisis interna del régimen. en torno a la progresiva pérdida de confianza en las instituciones de la República para gobernar y hacerse gobernar. podría ser disimulado bajo la alfombra 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Ello había llevado a los uniformados a sumirse más y más en un mundo hecho de ensoñaciones. que se sumó a los existentes hasta entonces. ese orgullo resentido por tanta incomprensión e infortunio. salvo en aquél que se estaba convirtiendo en una pesadilla cada vez más difícil de conjurar. Permitía darle un carácter muy amplio y radical al rechazo que merecía el autoritarismo y el uso de la violencia para resolver los conflictos. que les impediría aceptar y comprender lo que había estado sucediendo. vencidas ya antes de abrazarse a la causa de Malvinas.

que habría de consolidarse con la derrota en la guerra. a la vez. para evitar que algún sector castrense intentara torcer el camino hacia las elecciones. aunque las condiciones habían cambiado tan radicalmente respecto de 1981. tanto en lo que concernía estrictamente a los partidos como en lo que involucraba a actores sociales muy diversos. y además se corría el riesgo de agudizar el enfrentamiento con los militares más dispuestos a ceder. No la continuidad del poder militar ya que no es él el que bloquea al poder civil. “superando viejas antinomias”. ‘‘sin vencedores ni vencidos”. por su parte. La “convocatoria al país” lanzada en julio y reiterada en agosto de 1981. en la más absoluta soledad. “en un país reconciliado”. y en parte está impedido de aprovechar los vacíos que aquél deja con su retirada. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared del escarnio castrense. Su esfuerzo estaría orientado a preservar la mínima cohesión alcanzada antes de la guerra y a utilizar la fragmentación y las florecientes expectativas de la opinión pública respecto de la democratización. presentándose como “transmisores. con posibilidades de cohesionarse en el acuerdo) y primó en él. No es casual que. fuera Alfonsín quien. Pero la Multipartidaria. y cuando Alfonsín insistió. orientadores y ejecutores de la opinión pública’’. pero los políticos deberían actuar con sigilo para evitar que la indignación se extendiera y el régimen los arrastrara consigo en su caída. en mayo. cuyas principales tareas serían hacer posible un pronta reforma constitucional y convocar a elecciones. en la inmediata posguerra. una vez más. 78 . ni de que ellos las impusieran. respaldos sociales sólidos y probados en una previa experiencia opositora. Estas iniciales limitaciones de la transición argentina han sido interpretadas por diversos autores en términos de la tensión entre ruptura y continuidad. al menos mientras la permanencia dic los militares en el poder asegurara que la indignación popular se focalizara en ellos. se había resignado a que seguir apostando a esa opción no tenía sentido: contaría con pocos apoyos partidarios. en cambio. concibiera una propuesta que se inspirara y que durante el desarrollo de las operaciones ea el Atlántico la hiciera pública: a pocos días de la invasión propuso que asumiera un presidente designado por la Multipartidaria (rol para el cual su candidato era Arturo Illia). ahora reclamaban “representar a la mayoría del pueblo argentino”. Forzar la situación bien podía debilitar la frágil cohesión del frente civil.y por lo tanto no había mucho que perder en un acuerdo que debía inevitablemente acotarse a los procedimientos y tiempos de la transición. tras la guerra y la derrota. Ahora. entonces. Alfonsín. ya de por sí agudo. que el poder civil no podía limar las cosas porque no contaba con los recursos para hacerlo (consenso y liderazgo compartido. antes de la guerra. el propio lIlia la desestimaría. había tenido una espectacular repercusión: permitía ser voceros del creciente disgusto de la sociedad sin romper lanzas con el gobierno y ofrecerle su dispocisión a acordar sin temor a ser absorbidos por el régimen ni a ser tachados de colaboracionistas desde una oposición intransigente La caída de Viola habilitaría a los partidos a avanzar a un estadio superior de esa misma estrategia. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Así fue que. Esta situación. como fueron la búsqueda de una “convivencia civilizada”. el temor a agudizar el desorden. ser una oposición dura era inconveniente pero por los motivos opuestos: no había forma de darles seguridades a los militares. rechazó la propuesta. en la que habían anunciado el inicio de la transición demócratica. la Multipartidaria pudo ratificar sus lineamientos originales. vías confiables para acordar con un sector militar amplio y. sino este mismo el que en parte se autolimita. o ellos serían muy condicionados. Lo cierto es. influyó decisivamente para que las fuerzas políticas reunidas en la Multipartidania desarrollaran una estrategia de presión moderada y de negociación acotada frente al régimen en retirada.

el gobierno debía lidiar con la dramática situación creada en el frente internacional. los partidos. los partidos respondieron. aunque no pudo avanzar demasiado en ninguna de las dos. la situación cambió: existía ahora un compromiso formal de llamar a elecciones y un gobierno suficientemente débil como para necesitar a toda costa el apoyo civil para cumplir esa promesa. y en particula a la comprometida financiación de los servicios de la deuda pública y de las empresas. Mientras se preparaba para asumir la presidencia. En esos días se abocó a la difícil tarea de formar gabinete. En tercer lugar. con escasísimas posibilidades de ganar apoyos civiles. es decir. Bignone parecía asumir que su papel era el de un intermediario que debía probar su utilidad a unos y otros. El show del horror y el mito de la inocencia Mientras los jefes militares se afanaban en ocultar a cal y canto a los testigos presenciales de la guerra atlántica. además. quiso aprovechar los sentimientos nacionalistas defendiendo el honor argentino frente a los ataques externos. una cierta tranquilidada en la opinión pública y en los dingentes políticos. y que ese presidente constitucional […] pueda despedir en mí al último presidente de facto de la historia y del futuro argentino” (La Nación. remontando a duras penas el escasísimo interés que despertaba ser funcionario del régimen en retirada. Fue tras esa reunión que Bignone anunció que cesarían todas las restricciones a la actividad política desde el momento en que si inciara su gestión. El otro compromiso internacional que el gobierno de Bignone no podía esquivar era la mediación papal por el Canal de Beagle. por sus evidentes limitaciones y por el alto grado de impracticidad que las aquejaba. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Los militares debían “resolver” la cuestión antes de entregar el mando. 79 . por su parte. En segundo lugar. La búsqueda de una solución fue encomnendiada a Domingo Cavallo. las violaciones a los derechos humanos. aportarían su comprensión y la disposición a dejar cuestión rápidamente fuera de discusión Tras la designación de Bignone y la ruptura de la Junta. Ni Galtieri ni los comandantes que lo siguieron se consideraron obligados por el desastroso resultado de la campaña militar a dar oficialmente por concluidas las operaciones en el Atlántico sur. Por lo tanto. y guardaba silencio sobre los temas más irritativos: en particular. la reactivación productiva y la vigencia de la Constitución. 27 de agosto de 1982).. abogaba por la recomposición del poder adquisitivo del salario.En este sentido. Ante todo.] es entregar en orden el gobierno y el país al presidente constitucional que me suceda. se aceptó la invitación del Vaticano a prorrogar el Tratado de Solución Judicial de Controversias de 1972. Bignone debió hacer frente a la situación económica. dar la información necesaria para terminar con la incertidumbre y crear un marco legal que impidiera escarbar en el pasado. La actitud adoptada por el gobierno de Bignone ante estas circunstancias se resumió en dos iniciativas. el 15 de septiembre de 1982. El momento propicio para la revelación llegaría en la segunda mitad 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. El anuncio de las elecciones para la segunda mitad de 1983 y la silenciosa aceptación silenciosa fue recibido en los cuarteles generó. debe reconocerse que Bignone hizo bastante para ganarse la confianza de los civiles desde el momento mismo de su designación. alarmados por los permanentes rumores que circulaban respecto de conatos golpistas. Bignone seguramente advirtió que pilotearía una transición que sería difícilmente aceptable para los militares en actividad o retirados.. con su “Programa para la Reconstrucción Nacional” que reiteraba las posturas ya conocidas contra la política monetarista o neoliberal. comenzaron a aflorar aquí y allá vestigios mudos pero contundentes de la masacre “antisubversiva”. y con demasiados frentes abiertos que exigían su inmediata atención. Bignone debió hacerse cargo del primer acuerdo sustantivo con el gobierno de Chile desde que se había iniciado el proceso de mediación cuando. el 23 de junio. Pocos días después declaró: “Mi mayor ambición [.

se habían podido ignorar. y operó a través del reemplazo o la torsión de las definiciones parametrales con que se había manejado hasta entonces la cuestión: lo que se había llamado “guerra interna” era ahora “la represión” o “el terrorismo de Estado”. más precisamente. aunque tenía antecedentes prebélicos. o el cabo del Ejército Raúl Vilariño) dieron testimonio de lo que sabían. Comenzaba el ‘‘show del horror’’ (González Bombal. presidiendo un desplazamiento de amplios sectores sociales. El develamiento del terror atravesó varias etapas. El juicio de reprobación moral de la represión ilegal se asentó en un discurso que. junto a María Elena Walsh. otros. abriendo grietas en el pacto de silencio. “jóvenes idealistas”. Pero la condición de inocencia de los secuestrados poco tenía que ver con la no vinculacion con organizaciones identificadas como “subversivas”y “terroristas” por el régimen y hasta poco tiempo antes también por muchos de los que ahora exégetas de la inocencia. Ernesto Sábato estuvo a la cabeza de ellos. 1995). Pero más allá de las facetas anestesiantes del show. A ello se abocaron en los meses finales de 1982. tuvieron lugar por primera vez los que hasta entonces. y los que habían sido “subversivos” ahora eran “militantes”. los militantes de derechos humanos. 13 de diciembre de 1981). Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared de 1982: en octubre. y por tanto tiempo. en el cual más que revelarse hechos pasados. duros entre los duros. Córdoba y Mar del Plata. Ramón Camps y Verplaetsen (sucesivos jefes de la policía bonaerense) hicieron una defensa pública del método y alcance de la estrategia antisubversiva. gracias a investigaciones del CELS. en el que la volubilidad no sería un componente más escaso que la auténtica toma de conciencia y la reflexiva autocrítica. los desaparecidos habían sido en su inmensa mayoría miembros de organizaciones de izquierda revolucionaria. todos los que advirtieron lo mucho que allí estaba en juego. Adolfo Pérez Esquivel y sacerdotes de distintos credos. los dirigentes políticos. Todos coincidían ahora en afirmar que la represión ilegal era injustificable y merecía la más dura de las condenas. 80 . y cada una cte ellas supuso variantes interpretativas que proveerían decisivamente al universo de sentido de la transición democrática. cercano a Campo de Mayo. peronistas o no. “víctimas inocentes”. La primera de esas “etapas” estuvo dominada por la incredulidad. A fines de 1981. en la presentación de “Movimiento para la Recuperación de Niños Desaparecidos”. fue en gran medida una novedad de la transición. abarcando a una amplísima mayoría que habría de perdurar. La fragilidad del criterio de justicia invocado para recuperar a las víctimas como inocentes y. la proporsión de víctimas ligadas efectivamente a los grupos guerrilleros (aunque en grados y con responsabilidades muy variadas) era sin duda muy alta. los periodistas. Esto era rigurosamente falso. La usina más potente de esta nueva doctrina la confaron los intelectuales plegados al movimiento de derechos humanos entre 1981 y 1982. los propios militares. en suma. arrepentidos (como el ex comisario de la Policía Federal Rodolfo Peregrino Fernández. Las declaraciones de algunos partícipes directos en la represión aportaron lo suyo. Es más: salvo entre los secuestrados de origen sindical. “víctimas” y. la cultura y la política. pertenecientes a un campo democrático ajeno al ejercicio la violencia política 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. con entusiasmo o porque no pudieron evitado. la matanza se volvió entonces una realidad inmediatamente presente. Sábato afirmó. se descubrieron cientos de tumbas colectivas y sin identificar en el cementerio de Grand Bourg. por lo tanto. que “la inmensa mayoría de los desaparecidos fueron inocentes cuyo único crimen fue haber sido amigos o compañeros de aula de presuntos delincuentes” (Buenos Aires Herald. La condena moral de la represión ilegal se extendió como un macizo sentimiento que excedía toda consideración política e ideológica. por largos años. armadas o desarmadas. al poco tiempo hubo hallazgos similares en Chacarita. a pesar de todos los conflictos e inconvenientes. lo que se impuso masivamente fue un demoledor sentimiento de indignación y repudio.

la fragilidad de esa invocación a la inocencia era funcional a la necesidad. que los proyectos impulsados por aquellos revolucionarios poco tenían que ver con la conquista de la democracia. totalmente comprensible. A su vez. y por sobre todo. En verdad. circunstancialmente. pero cada vez más amplias y explícitas a medida que el proceso avanzaba. asimilarlos requería un esfuerzo de contextualización. también lo era que. actuó como potente fuerza de movilización a lo largo de la transición. en un mecanismo que mantenía su misma lógica y cumplia una función llamativamente semejante: liberar al grueso de la sociedad de las responsabilidades morales y políticas por lo sucedido. al menos de los espectadores que habían visto defraudadas sus legítimas expectativas (y las promesas formuladas en ese sentido el propio régimen) de vivir bajo un 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. El discurso que hizo esto posible apuntaba. Por otro lado. no sin razón. Si en alguna medida esto echaba luz sobre el mecanismo perverso de la represión ilegal y sugería una autocrítica de la sociedad por haber supuesto que las víctimas “se lo merecían”. la inseguridad con que esta sociedad se movía en el terreno poco explorado de los derechos y garantías individuales y el constitucionalismo liberal. y todavía en parte extendidas. y sobre todo de crítica y autocrítica de las formas de acción política predominantes en la izquierda y en el país en los años setenta. que muchos preferían ni siquiera intentar. otras vías de acción política. alentando múltiples interpretaciones reflexiones sobre el pasado. de este modo. El mito de la inocencia. si no de todas las víctimas. por un lado. permitía también obviar el hecho para nada irrelevante de que nadie. y por lo tanto no se consideraba obligada a rendir homenaje a lo que la izquierda evocaba como “los caídos en la lucha por la liberación” que ahora la democracia debiera rehabilitar. de moldear el pasado y las propias identidades de un modo que permitiera rápidamente hacerse de raíces republicanas y democráticas. en principio implícitas y “tácticas’’. por estos motivos. si no los derechos de las declaraciones universales. su militancia no los hacía automáticamente valiosos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared denotaba. y desprenderse de las anteriores intimidades con el régimen. absolutamente nadie. y esto constituía una experiencia que ni siquiera todos los fracasos y horrores del Proceso podrían hacer olvidar. podía merecer lo que esas frases justificaban. una buena parte de la sociedad estimaba. si era cierto que los militantes que habían desaparecido bajo el terrorismo de Estado se habían comprometido en su enorme mayoría con la revolución y no con simples opositores al autoritarismo. No se equivocaban del todo los voceros militares cuando denunciaban la hipocresía de aquellos defensores de los derechos humanos cuyo interés por el tema había nacido de que se cerraran. por esa misma razón. a asegurar la inocencia. Ya que los revolucionarios despreciaran por lo general. La reinterpretación del “terror” y el “silencio” también contribuía a ello. La culpabilización de las víctimas ahora se revertía. en principio. al menos sí los derivados del orden constitucional. 81 . sino problemáticos para la democracia.

es que ofreció una vía exculpatoria a amplios sectores sociales que habían apoyado de un modo u otro el terror de Estado. para estabilizarse como orden perdurable. La democracia debía. no podía plantearse un reclamo de justicia. probablemente también. proyectándose aun más allá. en el movimiento de derechos humanos). aunque la justicia resonaba ya con fuerza. para nada estuvo ausente de los planteamientos de otras fuerzas. deseos y proyectos particulares. En otras palabras. una explicación sobre la violencia política ilegal del régimen. Hasta los más entusiastas estimaban que la vía judicial estaría probablemente fuera de su alcance. Cuando el poder y el prestigio militar se hicieron añicos. ofreciendo no solamente un relato acerca de lo sucedido. los “dos demonios’ debían permitirle a la democracia lograr aquello que el Proceso había hallado inalcanzable. la fundamental. por lo tanto. los reclamos siguieron centrados en la entrega de información. como la de las “víctimas inocentes”. Tras la visita de la CIDH. Lo que interesa destacar de todo ello. sino también un juicio fundante con el cual se podría discriminar entre las conductas y los proyectos del presente y el futuro. a 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el reclamo de justicia se volvió no sólo perinente. la demonización los eximía de responsabilidades. Aunque fue en el discurso alfonsinista donde encontró su más sistemático desarrollo. se demostraría la eficacia de las doctrinas de la inocencia y los “dos demonios”. es que en los alcances que habría de tener la condena del terrorismo de Estado. Sólo pedimos la verdad’’. y la demonización de la represión y la inocencia de las víctimas galvanizaron el repudio de la represión. ofrecia na vesión simplificada y sesgada de los hechos que permitía múltiples lecturas. La doctrina de los “dos demonios”. que contrapuso las denuncias de los familiares y de los organismos solidaridad. sobre todo en las declaraciones verbales y las demostraciones. 82 . en las futuras autoridades civiles. Ella se convertiría en un punto de partida fundamental para el sostenimiento del proyecto político de las fuerzas democráticas en la transición. pues descontaban que los militares encontrarían aliados suficientes entre los jueces y. las listas de desaparecidos. haciendo del terror estatal un fenómeno totalmente ajeno: “todos’’ habían tenido “miedo’’ y por ello habían callado. para construir los fundamentos de la política democrática. En un principio. más allá de su carácter medianamente ilusorio o tergiversado. El mito la inocencia requería. Esta explicación y vió la luz con la llamarla teoría de los “dos demonios”. y un límite a las prácticas y concepciones que el nuevo orden consideraría tolerables. las causas de su detención y su destino. El reclamo de ‘‘verdad’’ había quedado grabado en la solicitada publicada por La Nación de diciembre de 1977. superar las doctrinas de la revolución. entre otros terrenos. como un complemento necesario. hasta no saber. una política protagonizada por sujetos de derecho que antepusieran la vigencia de reglas procedimentales a sus intereses. en particular del peronismo. ‘‘ganar la paz’’. No sólo porque. Una de las consecuencias del inusitado alcance de esta impugnación fue la centralidad creciente que adquirió la demanda de justicia. sino accesible. allí se afirmó que “la Paz tiene que empezar por la verdad. la doctrina apuntaba a definir un campo de neutralidad en el que asentar la legitimidad de las reglas democráticas. para bloquearla. aquella que motivó los secuestros de varias madres y colaboradores por parte de la Armada. Otra. emparentada con lo dicho más arriba. por ahora. los organismos de los derechos humanos habían puesto el acento en la indagación de lo sucedido con los secuestrados. que parecían haber sobrevivido a los revolucionarios (lo que podía verificarse. se trabó una batalla por las conciencias. La nueva situación que se profundizó a lo largo de 1980 y 1981. primero moral y luego también judicial. titulada “Por una Navidad en paz. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared poder legal. Empezamos por esta última. La verdad que pedimos es saber si nuestros desaparecidos están vivos o muertos y dónde están”. Nos referimos aquí a dos de ellas: la equiparación y la de la netralización.

la candidatura que para el mismo premio merecieron las Madres. se enraíza en la actitud que habían ido delineando la Multipartidaria. entre otras cosas. Mientras tanto. las declaraciones del Papa y de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU respecto de las desapariciones. ni la ubicación de sus sepulturas”. varias investigaciones sobre casos famosos de desapariciones. de la responsabilidad institucional. a la vez. primero en Tucumán y luego en todo el país. Otro ámbito donde floreció la neutralidad y la indisposición a compartir costos fue el de la Justicia. que el gobierno constitucional de Isabel Perón había ordenado el aniquilamiento de la guerrilla. La posición de neutralidad que tendió a colocarse la mayoría de la opinión pública y que. proporcionados por la visita de la CIDH. rezaba. agrega. o tomaron estado público con oportunos avances. identificando a los grupos guerrilleros como “bandas de delincuentes” con el objeto de evadir rcconocerlos como “fuerza beligerante” (que además de molesto. pero. habría sido injustificado) y desconocer las convenciones internacionales sobre la guerra. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared las declaraciones. Todo esto para repetir lo que ya se había dicho tantas veces: “debe quedar definitivamente claro que quienes figuran en nóminas de desaparecidos y que no sc encuentran exiliados o en la clandestinidad. solicitadas y celebraciones (castrenses. el “Documento Final sobre la Guerra contra la subversión y el terrorismo”: “todo lo actuado fue realizado en cumplimiento de órdenes propias del servicio”. una vez más.» Demasiadas contradicciones y ambigüedades para poder salvarlas con una “declaración final” en condiciones tan poco favorables como las del descalabro económico y la derrota en Malvinas. En esa misma época se envió desde el Ministerio del Interior un radiograma secreto a todas las unidades militares para que remitieran la documentación existente sobre la “lucha 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. celebraban el ‘‘éxito de la lucha contra la subversión’’ y desacreditaban las versiones interesadas sobre violaciones a los derechos humanos. fue el asiento desde donde los actores democráticos de la transición fijaron su interpretación del pasado. 83 . religiosas y de “fuerzas vivas’’ civiles muy variadas) que rendían tribulo a los ‘‘muertos por el terrorismo”. a los efectos jurídicos y adminitrativos se consideran muertos. El Proceso había hecho la guerra considerándola “externa” a los efectos de no reconocer garantías jurídicas de detención. Dicha posición consistía en reconocer tanto el mérito de la victoria y la “recuperación del orden” como la necesidad de “resolver la cuestión de los excesos”. concluyendo que “únicamente el juicio histórico podrá determinar con exactitud a quién corresponde la responsabilidad directa de métodos injustos o muertes inocentes” y “que las acciones de los integrantes de las Fuerzas Armadas relacionadas con la guerra librada constituyeron actos de servicio”. A mediados de 1982 se iniciaron. el Premio Nobel a Pérez Esquivel. que era que la Junta en ejercicio se hacía cargo públicamente. El documento recuerda. como ya explicamos. La única novedad de importancia del documento era el mensaje hacia las propias filas. en abril de 1983. “Las características de la acción terrorista obligaron a adoptar procedimientos inéditos de lucha”. la Iglesia Caltólica y medios de comunicación antes de la guerra (en variantes que suponían acentos y consideraciones nada irrelevantes). La presencia en las calles de miles de personas reclamando por los desaparecidos acrecentaba sensiblemente la toxicidad del clima de la transición para los pulmones oficiales. Los reconocimientos internacionales. el rechazo que había merecido la invitación a pactar la no revisión de la represión impulsó a la Junta Militar a dar a conocer. resaltando siempre el caso argentino. porque desalentaba a posibles colaboradores de la estrategia del olvido. debido proceso y presunción de inocencia a sus enemigos. habían sido provechosamente utilizados por los organismos para iniciar esa batalla. en nombre de las juntas precedentes. aun cuando no pueda precisarse hasta el momento la causa y oportunidad del eventual deceso.

la jerarquía católica y las asociaciones empresariales. El renacer de los partidos En marzo de 1982. En cuanto a la primera. La neutralidad que había ido fortaleciendose entre los obispos fue contradicha por las declaraciones exaltadas de los preladosintegristas ante lo que entendían que eran ataques intolerables contra la nación. el secuestro impune. También. fue destruida. el sentimiento de aislamiento y de exclusión de un mundo que no comprendía a los argentinos. en todos los órdenes. fue llamativo que por primera vez desde el inicio del Proceso quedara abiertamente descolocada ante la opinión pública y seriamente comprometida en su cohesion intenta. el cine y el teatro. finalmente. El obispo Zaspe. y también por el postrero intento de los más conservadores de hacer de esas circunstancias una oportunidad para la reconciliación. 84 . también tuvo una importancia cultural y política del primer orden porque el fracaso del régimen hacía más dulce el retorno. que quedaban al margen y descolocados ante la ola ole democratización. de lo que no quedaba duda era de que de las alianzas estrechas y permanentes que habían establecido con el régimen resultaban. muchos periodistas. El regreso del exilio que se precipitó a partir de la derrota en la guerra. serios inconvenientes tanto para la jerarquía católica como para los grupos empresarios. la Junta promulgaría la llamada Ley de Pacificación. con sólo dos excepciones. escritores y guionistas jóvenes. También fueron destruidos muchos edificios miilitares y policiales donde funcionaron los centros de detención. poco antes de la elecciones. El documento final mereció críticas más o menos duras de casi toda la sociedad. Como fuera. forzándolos a transitar aceleradamente de un estado de casi congelamiento y marginalidad. los partidos miembros mantuvieron con las asociaciones barriales que impulsaban las protestas contra la suba de impuestos Con todo. la entrega de niños a desconocidos y el latocinio descarado de los hogares”. seguramente. ellos no fueron muy bien recibidos en esas protestas y tampoco veían con muy buenos ojos una rebelión fiscal que podría afectar sus futuras gestiones. Y. Por último. por su originalidad y autonomía respecto de los circuitos oficiales y las pautas establecidas. a una frenética activación interna y pública que los llevaría a ocupar. En cambio. corrían el peligro de compartir la misma suerte que los de los militares. en apariencia al menos. que declaraba prescriptos todos los delitos ligados con la represión. también la literatura. el centro de la escena. Los tiempos de la transición también volaban para los partidos. El conocimiento social y político de pronto ganó prestigio y autoridad. En el reconocimiento de éstas y otras víctimas. la detención sin proceso. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared antisubversiva” a los comandos respectivos. y en alguna medida. Intelectuales que hasta poco tiempo antes habrían sido catalogados sin más como subversivos. indudablemente fortalecidos durante esos años. ahora. ahora eran convocados y escuchados con atención en los medios masivos de comunicación. destacándose. donde una vez recibida. las asociaciones empresarias se mantuvieron mucho más cohesionadas e incólumes defendiendo las mismas posiciones que habían hecho públicas en ocasión de la visita de la CIDH. y sus recursos de poder. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. tuvieron un papel relevante la prensa escrita y la radio. pesaba el rencor y la frustración ante un desenlace que impugnaba moral e históricamente los proyectos por los que se había trabajado y en los que se había creído durante esos años. que hacía poco dejado de integrar la comisión. la muerte clandestina. y en otros se borraron las huellas de lo sucedido. condenó “la insólita calificación de actos para la tortuta.

Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Pese a la suspensión. salvo en el terreno económico. y afectó doblemente las capacidades de adaptación de los dirigentes: porque ellos debieron recrear sus alianzas internas. el Estatuto de los Partidos Políticos se aprobó al mes siguiente. Los partidos ahora podían ocupar el centro de la escena y disputarle a los demás actores organizados. por lo general. cuando a su grisitud natural los herederos de Balbin sumaron el escarnio resultante del entusiasmo con la invasión y la guerra. tal como les sucedió a otras fuerzas de centro y de derecha. Los militantes y simpatizantes por lo general se habían recluido en sus vidas privadas o. Esa medida desató una feroz competencia interna. tomando contacto con sus acólitos sin demasiadas resistencias de las autoridades. Tal como él se había comprometido a hacer en la reunión del Congreso. Sin duda. quien no se atrevió a cumplir su promesa de levantar esas normas. El rápido ascenso de Alfonsín como figura de recambio en la UCR permitiría que muy prontamente se licuase ese y otros abultados pasivos acumulados por el partido durante el Proceso. La oportunidad para que los partidos recuperaran su base militante llegó recién con la guerra. y sus dirigentes solían recorrer el país. los partidos que no habían sido prohibidos mantuvieron una cierta actividad en los años del terror. que. Quien. aunque más no fuera en la forma de trascendidos. De modo que el descongelamiento de las estructuras partidarias fue doble. y en alguna medida gracias a ella porque permitió la continuidad de los dirigentes en sus cargos. la definición cte los rasgos y orientaciones que dominarían en la vida política en el futuro. por lejos. y prohibió ocasionalmente actos que le parecieron irritantes. Aunque este exitoso reclutamiento benefició a todos los partidos. demostraría mayor destreza en superar esta prueba fue Raúl Alfonsín. La voz de Alfonsín adquirió ya en ese momento un peso público muy superior a lo que los equilibrios de poder interno reflejaban. Pero ello no evito que la disputa interna fuera encarnizada. Su disposición mas relevante fue la actualización completa de los padrones partidarios. obligando a la reafiliación de todos aquellos que quisieran participar de sus elecciones internas para autoridades y candidatos. En cambio. para los partidos. y eso fue aún más marcado en la posguerra. que había lograrlo ser eximida casi por completo de los golpes represivos. aunque reservada y acotada. aunque hubieran fracasado los planes de convenencia. entorpeciendo aún más el ya difícil camino de la negociación entre ellas y con el gobierno. y se ensanchó con el levantamiento de la veda. al asumir Bignone. fue en la UCR donde esa potencia alcanzó su mayor expresión. era además lo suficientemente moderada como para no excitar en demasía los afanes represivos. Según los liderazgos que se fortalecieron y las estructuras que se renovaron. porque allí se conjugó una estructura aceitada y nacionalmente extendida. anticipando las posibilidades de participacion y apertura. y a la vez lanzarse a la construcción de candidaturas atractivas para el electorado. era evidente que no existía ya la disposición ni la capacidad como para cerrar los canales de expresión de la política. habían orientado sus intereses hacia actividades sociales y sectoriales menos expuestas y más inmediatas. otorgó un gran poder de presión a los dirigentes locales y de base. e incluso con éstas mismas. cuanto más. y también a las figuras públicas que pudieran arrastrar a los ciudadanos a afiliarse. con un polo interno vertebrado por un nuevo liderazgo orientado a renovar los estilos y programas partidarios de modo de ponerlos a tono con los dcsalíos de la transición. el 1° de julio de 1982. de que Bignone estaba dispuesto a cumplir con el cronograma fijado. la misión del radicalismo seguía siendo 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. que seguramente habían dificultado su desempeño en el período de la transicion. Su trámite fue expeditivo y constituyó la muestra. Si bien el régimen practicó todavía algunas detenciones. La ambiguedad se mantuvo durante el período de Viola. Los viejos caudillos de la Linea Nacional pensaban que. por lo menos en pie de igualdad. 85 . Los diarios daban cuenta de sus reuniones y opiniones. que puso en situación precaria a las conducciones en ejercicio. adquirió un significado y una potencia renovadora muy desigual en cada uno de ellos.

su discurso se endureció. se apresuró a tomar la delantera convocando al primer acto multitudinario 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. en esencia. y se hizo pública la alianza con el MRyC y Alfonsín. incluso antioligárquico y populista. los coordinadores apuntaron a la necesidad de un cambio interno que le permitiera a la UCR convertirse en ‘una fuerza mayoritaria y reformista”. la invocación a la preeminencia de la ley por sobre la fuerza. no casualmente confundida en su argumento con la creación de un orden representativo basado en el sufragio universal. se podría decir que hasta el golpe de 1976. En su proclama. Al mismo tiempo. sin duda. Con este objeto. Alfonsín y los grupos que lo acompañaban habían sido más que nada espectadores privilegiados: de los proyectos refundacionales fracasados. y el propio Alfonsín con su presencia y su discurso de ‘bienvenida” dejó en claro que era exactamente eso lo que él se proponía hacer. Marcelo Stubrin. sobre todo por la sintonía que parecía existir entre ella y los aires de cambio de la época. pero también al sindical. La oportunidad que Alfonsín vio en forma mucho más concreta delante de sí no tenía nada que ver con esas elucubraciones. de la crisis del peronismo y de la violencia política. en un discurso que enebraba el espíritu movimientista. la contraposición de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos al autoritarismo militar. fundada en 1972. en particular en las universidades. En cuanto a sus apoyos internos. La transición consistiría en una “batalla por las conciencias”. 86 . Alfonsín lanzó su campaña presidencial con la convicción de que finalmente su tiempo había llegado. mientras la vida pública se descarrilaba hacia formas cada vez más violentas y antiinstitucionales. Había comenzado a adquirir cierta presencia partidaria y pública durante la Revolución Argentina y en la breve experiencia constitucional que le siguió. con los temas constitucionales. serían los tópicos básicos de una estrategia que apuntaba. había logrado cierto éxito al desafiar el amplio control que Balbín ejercía sobre los órganos. ofreció una mirada retrospectiva sobre la historia del país y del radicalismo que colocaba en el centro algo que había estado muy lejos de ese lugar: la búsqueda de una institucionalidad democrática. Esta condición. La fundación del “Estado de derecho”. y del radicalismo en particular. entre otros) pasaron al partido. Cuando en junio de 1982. El recitado del Preámbulo de la Constitución Nacional. precisamente en los años en que sus mayores alcanzaban la plenitud y forjaban su estilo componedor. colocándolos a la espera de que el tiempo finalmente llegara. aunque en posiciones muy secundarias. comienza ya antes de Malvinas: en mayo de 1981 se realizó el primer Congreso Nacional de la Coordinadora en Santa Fe (un intento previo en Córdoba había fracasado). el Movimiento de Renovación y Cambio (MRyC). El representaba una generación de politicos radicales formada. reunidos en la Junta Coordinadora Nacional (JCN) y encontraron en Alfonsín la expresión del cambio que la UCR eternamente demoraba. logró el apoyo de Línea Córdoba. Enrique Nosiglia. los ayudó a sobrevivir durante el Proceso. provenían en buena parte de militantes que habían actuado en la Juventud Radical (JR) durante el auge de masas de fines de los sesenta y comienzos de los setenta. Fue en ese encuentro que las figuras más destacadas de la JCN (Federico Storani. Si bien su peso público llegó a ser algo más significativo. La reorganización y el crecimiento de la JR. tanto contra el gobierno como contra la dirigencia civil. Víctor Martínez. Su corriente interna. económico y cultural. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared garantizar el equilibrio o entre la corporación militar y la política. se inició la transición. Alfonsín confiaba sobre todo en la campaña de afiliación y la movilización de los sectores juveniles que día a día engrosaban sus filas. a darle un alcance cpocal al cambio de régimen. sector que aportaría el candidato vicepresidente. Raúl Alconada Sempé. desaparecido Balbín y derrotadas las Fuerzas Armadas. apareció como leit motiv de las luchas de todos los partidos populares. Luis Cáceres. Alfonsín fue extendiendo su marco de alianzas: aunque todavía el plenario nacional de la UCR realizado en julio cori firmó a la conducción balbinista.

Ese activismo. precisamente por) haber experimentado en carne propia los cambios que alentó el Proceso. en nombre de la CGT. desde el estrado se alento la confusión: el llamado de Lorenzo Miguel. al que se uniría Bittel. En esa oportunidad contó con la presencia notoria de las Madres de Plaza de Mayo y de varios miles de jóvenes que tomaron allí su primer contacto con la política partidaria (Tcach. los peronistas concibieron la transición como una nueva ediciónde la apertura que cíclicamente seguía al fracaso de las experiencias de facto. políticos y económicos. lo que les permitió a los gremios. 87 . a preparar el terreno para hacer lo que ya en el pasado habían hecho. tal vez. a su modo. decidieron finalmente salir a la calle. A diferencia de otros partidos que habían perdido a sus líderes históricos. El mas significativo fue protagonizado por Antonio Cafiero. a que las Fuerzas Armadas “sirvan al pueblo” y se reconcilien con él quedo impugnado cuando desde las tribunas (y no sólo desde las que ocupaba el sector saadista) se pidió. sino de la propia estructura territorial del partido en las provincias y los municipios. hartos del espectáculo arrollador que ofrecía Alfonsín. no sólo de sus organizaciones. que no llegó hasta el desafío abierto de la conducción de Perón. “paredón”. que sin dejar de cultivar sus vínculos de siempre con Lorenzo Miguel. Ya entonces la figura del dirigente cervecero Saúl Ubaldini adquirió una influencia difusa pero extendida sobre los trabajadores. fue masivamente afectado. por un tiempo. A favor de los sindicatos jugaba el hecho de que era mucho más lo que habían sufrido las bases no sindicales del partido. 1996). Ante todo. Aunque sus bases recuperadas habían profundamente los cambios inducidos por el Proceso. el impacto de esos cambios fue morigerado y demorado por factores institucionales. estuvieran o no sindicalizados. con un perfil más populista que estrictamente corporativo. con una fórmula de gobierno que contemplara los intereses de los 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. dos factores jugarían todavía a favor del poder sindical. como una auténtica guerra intestina la lucha entre grupos armados revolucionarios y de derecha fascista. en la Capital Federal. Una parte nada despreciable de ellas había sido simpatizante montonera a comienzos de los setenta. por lo tanto. Poco después los justicialistas. a diferencia de los radicales. Lo cierto es. hubo intentos de crear bases de apoyo y una coalición propiamente “política” dentro del partido. y algunos temerosos de que les terminara sacando ventaja. Con todo. en particular el que no llegó a desmovilizarse. que el Proceso continuó por sus propios medios. los militantes de Intransigencia y Movilización se enfrentaron a golpes con barras sindicales. ciertamente el sindicalismo continuaba siendo la columna vertebral. Convocaron para el 17 de octubre un acto multitudinario en la Cancha de Atlanta. organizó en septiembre de 1982 el Movimiento de Unidad. que a pesar de (o. En ese sector se congregaron los restos de Montoneros bajo el ala protectora del cacique catamarqueño Vicente Saadi. Para colmo. o intentado. carecía de reglas compartidas para resolver no sólo la sucesión sino cualquier diferendo interno. Y sus bases en los sindicatos. como dijimos. Pero nada salió como esperaban. en suma. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared de la transición el 16 de julio de 1982. La rápida reconstrucción de las 62 Organizaciones le permitiría centralizar aún más el control. Y se dispusieron. Para cualquier estrategia nacional dentro del PJ. pero sí bastó para colocarla en medio de la tempestad y el desconcierto que alcanzaron a la totalidad del movimiento cuando se agudizó la lucha interna. seguir dando albergue a miles de leales peronistas. y ello pareció poder renacer con la retirada de los militares. pese a que se intentó crear un clima de tranquilidad y moderación. Solidaridad y Organización (MUSO). es decir. para ellas. El peronismo había vivido. la industria mercado-internista y la administración pública estaban seriamente golpeadas por los efectos destructivos de las politicas militares. conjurar la mayoría electoral que se daba por descontada. garantizado ya suficientemente por el monopolio de la re-presentación.

en roles muy semejantes y diciendo cosas parecidas a las de 1973. Trimarco y otros generales de tramar una 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. “agredidos por una política económica que los afecta y que los desampara”. también se descontaba. No lograban recuperar terreno en los sectores obreros y populares. Álvaro Alsogaray fundó un nuevo partido. el unificado y la confederación socialista) y las más radicalizadas del trotskismo y el maoismo. o aun antes.000 personas. Fue también suya la iniciativa de realizar la manifestación del 16 de diciembre en Plaza de Mayo. el candidato radical ocupó nuevamente el centro de la escena con un acto ordenado y masivo (convocó en el Luna Park a alrededor de 20. Sólo el Partido Socialista Popular. 88 . los conminó a tener cuenta “lo que significa para la defensa de legítimos intereses la vigencia de democracia”. terminarían orbitando alrededor del alfonsinismo. igual que ciertos sectores de la izquierda de la DC. En cuanto a los demás partidos. sin desentonar del todo ni esforzarse demasiado. encabezado por los partidos. Algunos de los primeros. en la clase media progresista. Alfonsín acusó a Lorenzo Miguel. Nicolaides. el auténtico. el Frente de Izquierda Popular. siendo todavía precandidato radical. El 25 de abril de 1983. el mayor número reunido desde 1976 en un acto político). que contrapuso dramáticamente el campo democrático. carecían de toda relevancia. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared sectores y corporaciones con poder de veto que. remontaba a dos o tres décadas atrás. Lo único realmente nuevo en la escena política que ellos fueron capaces de ofrecer era el liderazgo de Raúl Alfonsín. abría una perspectiva que tendría luego enorme relevancia. carecían de organizaciones adecuadas y estos sectores volvían a colocarse en el área de influencia sindical y política del peronismo (regreso que muchos veían como una incomprensible e injustificada “reperonización”). la Unión de Centro Democrático. y. Por la izquierda. si la había habido. el Partido Obrero y el Movimiento al Socialismo presentarían sus propias fórmulas presidenciales. infinitamente más capacitado para ofrecer una promesa de cambio y una interpretación del pasado. el presente y el porvenir adecuada para reconfortarla. El 9 de diciembre. al autoritarismo oficial. las expresiones fantasmales del socialismo (el popular. Los demás eran más o menos los mismos. eran más o menos los que siempre habían sido. mientras que el PC. la tendencia a perseverar en las orientaciones y estilos conocidos fue también preponderante y se evidenció en la permanencia incontrastada de los viejos caudillos cuya plenitud. debían competir con Alfonsín. La campaña electoral y la victoria de Alfonsín Nuevamente fue Alfonsín quien planteó una fórmula algo más elaborada al respecto que. orientada a incluir a los empresarios en tanto tales en una “amplia coalición democrática” dirigiéndose a los empresarios con “sentido nacional”. lanzó su apuesta más arriesgada: denunció un pacto militar- sindical. el PTP maoísta y los socialismos auténtico y unificado apoyaban la fórmula presidencial del PJ.

en peligrosa sintonía con los jefes militales que reprochaban a los “malos argentinos” colaborar con los ataques contra la nación pergeñados por intereses y gobiernos extranjeros. Los peronistas se demorarían todavía un tiempo para definir sus candidatos. Y logró tanto los medios se hicieran eco de esta versión como que otros dirigentes políticos la respaldasen. sino que también logró que desaparecieran completamente de escena los “viejos radicales”. el candidato radical esperaba poder justificar el procesamiento de casos que implicaban el robo de propiedades. en apariencia al menos. en su opinión. Tomaba forma así un liderazgo que. nada más distante que él de la fuerza renovadora de su radical. La idea de que era necesario desmontar ese poder corporativo para la democracia de partidos fuera viable estaba fuertemente instalada en toda la dirigencia radical. pese a haber estado involucrado en la política de la UCR en los años previos. Con este saldo a su favor. Utilizando la noción de “excesos”. en destempladas réplicas que agravaron aún más las cosas para ellos: acusaron a Alfonsín de trabajar para los Estados Unidos y la socialdemocracia. En el Congreso Nacional Justicialista. Respecto de su compromiso con la 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. esto es. que relegaría obviamente las posibilidades del alfonsinismo. logró no sólo un control muy férreo y extendido de su aparato (tan amplio que De la Rúa decidió retirar su precandidatura). Alfonsín estaba ideológicamente más convencido de esto que los viejos radicales. Cuando a principios de julio Alfonsín se hizo finalmente de la conducción del partido. debido a la marcada fragmentación cue reinaba en sus filas. Alfonsín encontró en ello motivos para encarar la que sería una batalla decisiva por el poder. Miguel se reservó para sí la vicepresidencia del partido. Alfonsín decidió encarar la que sería su última apuesta fundamental de la campaña electoral. los jefes de cuerpo y de zona y algunos más). a los ojos de los políticos. no sólo peronistas. el de quienes obedecieron (y que serían exceptuados de los procesos judiciales). la instauración de un orden democrático estable requería dejar atrás definitivamente la componenda con las corporaciones y emprender su saneamiento y el acotamiento de su poder de veto sobre las instituciones republicanas. la Capital Federal. Esa posibilidad los convertía. muchos de ellos decidieron en ese momento abandonar la actividad partidaria. que hasta ese momento ocupaba Bittel. Si bien Luder gozaba de cierta imagen de moderación y era un atildado constitucionalista. Los sindicatos podían convertirse en articuladores de una “coalición democrática”. en tanto forzó a los supuestos conspiradores a salir en la defensa de sus corporaciones y a los políticos peronistas a hacer otro tanto. dentro de las posibilidades que ofreciera la política y las condiciones que impondría la necesaria y simultánea tarea de reorganizar las Fuerzas Armadas. estableciendo una clara frontera entre ellos y sus subordinados. etcétera. a acotar los eventuales procesos judiciales a los altos mandos (los comandantes. ubicando a sus más poderosos adversarios en el terreno que más los incomodaba. derrotando por amplísimo margen a las huestes balbinistas encabezadas por Fernando De la Rúa (éste ni siquiera obtuvo la minoría en su distrito. reunido para decidir la fórmula y la nueva conducción. pero se internaría de este modo en un verdadero enredo legal y moral. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared conspiración antidemocrática. y el de quienes se habían excedido en el cumplimiento. “incontaminada” y renovada. centralmente. el elegido resultó ser Italo Luder. en socios peligrosos pero necesarios. Acuñó la distinción entre tres niveles de responsabilidad: el de quienes dieron órdenes que suponían usar métodos ilegales en la represión. 89 . comprometiéndose a hacer avanzar judicialmente la investigación y el castigo de lo sucedido. pertenecía ostensiblemente a una nueva generación. asumir una posición viable y convincente respecto de las violaciones a los derechos humanos. Alfonsín pudo ofrecer una forma bastante sencilla y efectiva de procesar el desafío que la cuestión le presentaba. El argumento apuntaba. Y no se equivocó. En cambio. quien a su vez aceptó ocupar el segundo lugar en la fórmula presidencial. el secuestro de niños. ni en provincia de Buenos Aires).

casi el 52 % del total. El 6 de diciembre la Junta firmaba el acta de su disolución. rezaban sus avisos publicitarios. no tenía efecto alguno (criterio que no se aplicó. ni de atender a los votantes que podían dudar. “somos la vida”. consideró que sus efectos eran irreversibles. los partidos lograron canalizar el afán de los ciudadanos por volver a serlo. y generar certidumbre respecto de la gestión de gobierno y la prevalencia del orden legal: “más que una salida electoral es una entrada a la vida’’. dijo estar sorprendido de “que algunos sectores políticos no puedan superar la mentalidad pequeño burguesa declamadora y vacua. regresó al asunto del pacto militar-sindical. votando con los pies y con la voz. Fue el digno broche de una campaña confusa y desencaminada. se disipó cuando. aclaremos.530 votos. era no solo más acordes a esas formas. replicaban al “somos la rabia” de la JP. totalmente inadecuada para polemizar con Alfonsín y más aún para atraerse la simpatía de los jóvenes y los independientes. que confió demasiado en la mayoría natural del peronismo y. con una retórica extraía de un arcón ajeno. 90 . dándole un alcance epocal y una dimensión cultural al proceso de transición. apenas repuesto del shock. Los actos partidarios desplazaron completamente de las calles al movimiento de derechos humanos.656). Luder decidió finalmente contestarle. El 29 de septiembre Alfonsín llenó la cancha de FelTocarril Oeste. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. interpretar y orientar las aspiraciones cte cambio del electorado. no se cuidó de elaborar una estrategia consistente. protagónica. El duelo concluyó el 30 de octubre: Alfonsín obtuvo 7. 31 de octubre de 1983). cambiar de preferencia e inclinar la balanza hacia uno u otro lado. a los sindicatos y a los vecinazos. proveyéndose de asesoramiento calificado (algo que no se acostumbraba hasta entonces en la política argentina) para maximizar el rendimiento de sus recursos (que en términos organizativos y de militancia al menos eran muy inferiores que los del peronismo) y focalizar sus esfuerzos en los electores que calculaba podrían darle la victoria. con lo que reunió mayoría propia en el Colegio Electoral (317 sobre 600 electores). entre tanto. y lo hizo del peor modo en el peor momento: en el multitudinario acto de cierre de su campaña. Alfonsín se apresuro a comprometerse a anularla. quien encaró su campaña en forma centralizada y planificada. mientras que Luder apenas alcanzó el 40 % (5. siendo una ley ilegítima. Alfonsín se atrevió incluso a preguntar (ante la hispánica comparación del general Perón con el Cid Campeador. Las cifras mostraban que al menos una parte de los votos que los justicialistas consideraban propios habían irlo al candidato contrario. un muerto?’’. aplicar el salario mínimo y terminar con el hambre y la desocupación’’.659. Era el fin de la dictadura. Los dardos que les arrojaba Alfonsín. Y por ocupar el espacio público con su presencia activa. Así. que no puedan comprender que las banderas de la auténtica democracia social están en este movimiento que fundó el general Perón”. Todo lo contrario de lo que hizo Alfonsín. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared causa de los derechos humanos. al dictarse la Ley Autoamnistía. por lo tanto. Alfonsín. prometió que su primera medida de gobierno sería “reactivar los salarios. “¿quién va a gobernar el país si triunfa el peronismo. fue capaz de hacer aquello que al peronismo le resultó imposible. argumentando que. y se comprometió también a ‘‘levantar banderas de unidad nacional” (La Nación. a los monteneros y a raíz de oportuna convocatoria de la CGT a un nuevo paro general el 4 de octubre. a casi ninguna otra de las muchas aberraciones jurídicas que el Proceso había parido).936. sino mucho más convincentes: hacia el fin de la campañaaludió inistentemente a la Triple A. que habría ganado su última batalla después de su muerte). Prolongando la ola de simpatía e identificación que se despertó en la posguerra.

Por otro. sin embargo. el derrotero político que dio lugar a su emergencia. La otra. quienes comparten con el capital concentrado local la cúspide del poder económico y político en nuestro país. unos socialmente heterogéneos sectores populares. la naturaleza de su composición social. compuesta por los grupos económicos nacionales y ciertos conglomerados extranjeros con inserción en el mercado local. La primera se produjo a principios de 1985. tradicionales espacios de representación de intereses. en el marco de un escenario político renovado y sobre la base de un inédito mapa social y una singular correlación de fuerzas. el interés que justificó su agregación. Completando el escenario. Tanto en la coalición constituida a principios de 1985 como en aquel arrime pergeñado en 1987. eficaz y perdurable. cuando el informal agrupamiento de los Capitanes de la Industria se acercó al núcleo sindical de “los 15”. En ella se destacaron dos experiencias singulares. a fin de enfrentar el giro adoptado por el ministro de Economía. sus conflictos internos y sus articulaciones con el sistema político. Existió un elemento. las distintas clases y fracciones de clase desplegaron estrategias de acción colectiva diversas. los sectores sociales asociados se mostraron incapaces de consolidar alianzas policlasistas orgánicas y de largo plazo. En conjunto. Los principales trabajos orientaron su mirada en torno de la composición social de tales actores. los acreedores de la deuda externa argentina. social y político integrado que expresara de modo coherente. 91 . el Parlamento— y recobraron su legalidad las corporaciones. Durante la gestión gubernamental del doctor Raúl Alfonsín. Con la recuperación democrática se revitalizaron las instancias republicanas de la contienda política —los partidos.2 Aunque de relevancia sustantiva en los análisis sociopolíticos que estudian las estrategias de acción colectiva de las clases sociales. aun sin discutir el carácter desigual de las relaciones sociales capitalistas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared EUGENIA ARUGUETE En diciembre de 1983 se inauguró una nueva etapa en la lucha política ligada al conflicto que enfrenta a capital y trabajo. En especial. delineando una particular trama en la lucha política vinculada al conflicto entre capital y trabajo. De inestimable valor empírico y analítico. Sourrouille. Bernardo Grinspun. el interés de los distintos sectores involucrados. en los primeros meses de 1987. los estudios que abordaron la cuestión del accionar colectivo de las clases sociales durante el gobierno de Alfonsín se concentraron en el análisis de una o varias corporaciones empresarias y sindicales. lo que se puso de manifiesto en ambos casos fue la imposibilidad demostrada por las clases y fracciones de clase de constituir alianzas que. conformando el tan inédito como fugaz Grupo de los 11. En otras palabras. que se caracterizaron por el acercamiento entre entidades representativas del capital y el trabajo. los acercamientos entablados por las entidades representativas del capital y el trabajo durante la administración radical no han constituido un objeto específico de las investigaciones que abordaron dicha problemática. Observados retrospectivamente. por un lado. una poderosa y más homogénea —aunque no por ello exenta de contradicciones en su interior— fracción de clase dominante. fueran capaces de erigir un proyecto económico. estos distintos sectores dibujaron una correlación desigual de fuerzas sociales que condicionó el devenir del juego político ligado al conflicto de clases desde entonces. Situados desde un 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. que fue común a ambas. múltiples aspectos distinguieron ambas experiencias e hicieron de ellas fenómenos singulares. Juan V. quienes agregaron sus esfuerzos en torno de la consecución de un objetivo específico. el potencial de su accionar conjunto y las razones que derivaron en su disolución. emergió una nueva estructura social. cuando diez entidades empresarias y la CGT se congregaron tras el fin de confrontar el proyecto económico del titular del Palacio de Hacienda. sus formas de organización. Paralelamente y como resultado de las transformaciones radicales operadas tras la dictadura. En ella conviven.

mantuvieron su apoyo al deteriorado gobierno. las fracciones con menor concentración representadas en la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) arremetieron contra el instrumento cambiario (Rapoport. Apoyada al inicio por las principales corporaciones empresarias. la derrota militar en Malvinas precipitó la caída del Proceso. un conjunto de grandes empresarios nacionales conformaron en 1983 el Grupo de los 9. Afectados por la fuerte apreciación de la moneda nacional. lejos de posibilitar la materialización de proyectos económicos. desacreditaron el cambio de rumbo encarado por Wehbe. descubrir sus especificidades e intentar explicar las razones que. Eduardo Oxenford. En primer lugar. “los 9” se pronunciaron partidarios de la apertura democrática y la concertación social como modalidad de gestión política. sociales y políticos congruentes y duraderos. el Proceso cayó rápidamente en una significativa crisis económica y social. con el objetivo de garantizar impunidad para los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y la incorporación del actor militar en el papel de tutor del proceso político que se avecinaba. la debacle en que se sumió la experiencia militar a principios de los años ochenta motivó un giro en la percepción de estos actores para quienes las Fuerzas Armadas dejaron de ser garantía del “orden” para convertirse en un actor imprevisible y de riesgosa actuación. el lanzamiento de una estrategia de alianzas con las entidades empresarias y sindicales. la sanción moral de la población y el castigo penal de la justicia por los aberrantes actos cometidos. La profunda recesión y la escalada inflacionaria que clausuraba la experiencia militar. 1991). Bignone. una entidad informal que se posicionó contraria al gobierno de facto y ajena a quienes. El plan de salida comprendía tres procesos ineludibles. 92 . el despliegue de un programa de acuerdos con las principales fuerzas políticas. el incremento de los costos financieros y las mayores cargas tributarias. Coherentes con el clima que se avecinaba. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. procuraremos analizar la naturaleza de ambos ensayos. Ante el agotamiento de la estrategia económica. de naturaleza coyuntural y existencia efímera. Este agrupamiento se manifestó contrario a la ortodoxia liberal y a favor de la reactivación industrial. sumiendo en un fuerte desprestigio a los principales cabecillas militares y obligándolos a diseñar un plan de salida mínimamente decoroso para evitar. a fin de retomar las riendas de la economía. signos indiscutibles de una economía agonizante. el fortalecimiento del mercado interno y la recuperación salarial. También los sectores rurales modificaron su percepción respecto de la política económica. como el CEA. 2000). Ya a mediados de 1979. expresó el cuestionamiento creciente de la entidad contra la política cambiaria y las altas tasas de interés. La única entidad que conservó su apoyo a la gestión gubernamental fue el Consejo Empresario Argentino (CEA) (Ostiguy. Finalmente. derivaron en la constitución de coaliciones tácticas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared marco conceptual que contempla el comportamiento de las clases sociales de un modo relacional. el interventor de la UIA y presidente de Alpargatas. una modificación de la estrategia económica que incluyera la renovación del equipo ministerial —con el ascenso de Jorge Wehbe al frente del Palacio de Hacienda— y el abandono de la estrategia ortodoxa inaugurada por Martínez de Hoz. Sin embargo y lejos de sus aspiraciones. bajo la exclusiva responsabilidad del Ejército y tutelada por el general Reynaldo B. advirtiendo sobre la imposible supervivencia de los sectores productivos (Schvarzer. El derrumbe del Proceso y el reposicionamiento de las entidades del capital y el trabajo Perdida la legitimidad social en torno de la “lucha antisubversiva”. 1990). A mediados de 1982 se inició la retirada del gobierno militar. en el marco de lo posible. En segundo lugar. A fines de la década. tanto la Sociedad Rural como Confederaciones Rurales Argentinas cuestionaban la elevada inflación.

cuya responsabilidad se endilgó a la ortodoxia sindical. En efecto. en donde participaban Armando Cavallieri (mercantiles). En 1974 había surgido en la ciudad de Rosario una línea interna en la UCR. cuyo estilo político comiteril distante de las bases y dialoguista respecto de las Fuerzas Armadas cuestionaban. Allí. el radicalismo obtuvo su primera victoria en elecciones libres frente a su histórico rival (Palomino. que buscaba distanciarse de los factores hegemónicos dentro del partido vinculados a Balbín. A lo largo de 1983. asociada al Grupo Gestión y Trabajo y a ciertos gremios de las 62 Organizaciones. 2004). convocando sucesivos paros de actividad de forma conjunta. la derrota en los comicios presidenciales. Carlos Menem. 1987). como la dialoguista CGT Azopardo. Para los segundos. ambas políticas orientadas a aplacar el potencial conflicto social en el marco de la retirada del gobierno militar. el doctor Raúl Alfonsín. del triunfo de una nueva fracción dentro del radicalismo. a su vez. Luis Guerrero (metalúrgicos). el Movimiento de Renovación y Cambio. la restauración de las reglas del juego democrático estaba asociada. tutelado por el consagrado presidente de la Nación y a cuyo surgimiento habían concurrido dos 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el de su presidenta. En paralelo al derrumbe de la experiencia militar. Asimismo. Fuertemente atravesada por la cuestión del esclarecimiento de los delitos cometidos durante la dictadura. la renovación institucional vinculada al retorno de la democracia reinstalaba la posibilidad de “normalizar” el caótico rumbo de la economía y reencauzarlo por los rumbos que había instalado la dictadura militar. acercaron posiciones e incrementaron la confrontación con el gobierno. Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Jorge Triaca (industria plástica). la distensión de la política represiva y autoritaria favoreció la profundización de los reclamos vinculados a la recuperación de los salarios reales y la restauración de las leyes laborales derogadas durante el régimen militar. el peso de la reconstrucción del movimiento recayó principalmente sobre la dirigencia sindical. a la posibilidad de compensar intereses de carácter político: la recuperación del aparato estatal enajenado de manera violenta por los militares en 1976. En este marco. con el exilio de los principales jefes políticos del peronismo —entre ellos. la oportuna recomposición de los derechos civiles y políticos se vinculaba a la potencial recuperación de sus ingresos. definieron la contienda electoral de octubre de 1983. tanto la confrontativa CGT Brasil. alineadas detrás de Antonio Cañero. En el interior del peronismo. para un actor sindical fuertemente involucrado con el destino del peronismo. cuyos líderes incrementaron su poder político en el interior de la estructura partidaria así como su responsabilidad en la tarea de lograr la supervivencia del peronismo en el marco de la reapertura democrática. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared La restitución de los sindicatos a sus históricos delegados y el incremento de haberes. vinculada al Grupo de los 25 y liderada por el dirigente cervecero Saúl Ubaldini. así como su denuncia sobre la existencia de un pacto militar-sindical. 93 . bajo la dirección de este último. Novaro y Palermo. que empañaba la imagen de los líderes gremiales vinculados a la oposición. las dos centrales sindicales. De la ilusión al desencanto. Isabel Martínez de Perón— el partido devino desarticulado y acéfalo. los “históricos”. la intransigencia manifestada por el candidato a presidente del partido radical.. Con el triunfo electoral de Alfonsín ingresó en el centro de la escena política un nuevo sector. El arribo de Alfonsín a la presidencia de la Nación era el resultado. Para las primeras. pero en un marco de mayor legitimidad social. Por el contrario. no conformaron a las organizaciones representativas de los sectores populares. José Manuel de la Sota y Carlos Grosso (De Ípola. 1986. profundizó los conflictos entre este sector y las fracciones más moderadas y de tendencias democratizantes. la anunciada reapertura democrática acrecentó las expectativas de las distintas fracciones empresarias y el sector laboral..

El inconfesable rechazo por los objetivos redistributivos de la política oficial se manifestó como un cuestionamiento a la estrategia autocrática adoptada y a los fracasos en que. desde la sociedad en su conjunto y desde el radicalismo en particular. entre otros. Ricardo Campero. con una trayectoria en el ejercicio de la política acumulada en tiempos de la gestión de Arturo lllia. El tratamiento del problema de la deuda externa sería subordinado a la resolución de las dificultades internas y al objetivo primordial del crecimiento económico sobre la base de una creciente equidad. un conjunto de profesionales vinculados a la UCR. las impugnaciones se dirigieron contra el programa económico y los embates propinados al sindicalismo desde el Ministerio de Trabajo y el de Salud y Acción Social. para enfrentar los problemas económicos que atravesaba la Argentina seguía los lineamientos básicos del pensamiento keynesiano. y relativamente radicalizada. las críticas se orientaron directamente contra la política económica. En el campo empresario. entre quienes se hallaban Bernardo Grinspun. Luis Alleito “Changui” Cáceres. Grinspun incurrió al ejecutar su plan. Así como Víctor Martínez había compartido la fórmula presidencial y se convertía ahora en vicepresidente de la Nación. las iniciativas encaradas por la nueva gestión ocuparon el centro de atención de los distintos sectores sociales. encarnada por la Junta Coordinadora Nacional. Cerrada la experiencia militar y definida la contienda electoral a favor del radicalismo. a medida que el gobierno de Alfonsín comenzó a dar sus primeros pasos. Alfonsín optó por una táctica “integradora” en la conformación de su gabinete. el principal objeto de las críticas del trabajo organizado no fue la pretensión redistributiva que guió la política implementada por Grinspun. La estrategia desplegada por el ministro de Economía. en este mismo libro). Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared fracciones del radicalismo. Amén de los afluentes de Renovación y Cambio. prescindiendo de cualquier modalidad de acuerdo o negociación social en torno del plan. quienes habían acumulado experiencia militante resistiendo la política represiva de la dictadura de Onganía y en oposición a los sectores que. Antes bien. el tipo de cambio y las tarifas de los servicios públicos (Pesce. Germán López. Facundo Suárez Lastra y Aníbal Reinaldo. la tasa de interés. Alfredo Concepción. Con el inicio de la gestión alfonsinista se puso en marcha un programa económico definido. La segunda. Aunque Alfonsín manifestó inicialmente la pretensión oficial de crear mecanismos de consulta con los distintos sectores. la estrategia general adoptada desde un principio por Grinspun se caracterizó por la gestión autocrática del programa económico. otros radicales “históricos”. Según manifestaba el titular de Hacienda. los esfuerzos se orientaban a resolver los desajustes macroeconómicos y atender a los sectores rezagados. Ricardo Laiferriére. Jesús Rodríguez. La profunda recesión provocada por la ortodoxia liberal sería combatida a través del fortalecimiento del mercado interno. Las expectativas se fueron diluyendo. el doctor Bernardo Grinspun. los cuestionamientos sindicales focalizaron en los límites de la estrategia oficial —basada en la concesión de incrementos nominales cuyos efectos fueron neutralizados de modo recurrente por el ascenso implacable de los precios— y la modalidad adoptada en materia de ingresos. integrarían el nuevo gobierno. 94 . 1985. los salarios. habían adoptado una actitud pasiva frente al derrocamiento de Illia (Herrera. mediante la recomposición salarial y la expansión del crédito y el gasto público. Marcelo Stubrin. al asumir la presidencia de la Nación. por cierto. La inflación se enfrentaría gradualmente. a través de un sistema de fijación de pautas mensuales —a tasas decrecientes en el tiempo— destinado a controlar la evolución de los precios internos. La primera de ellas. conformada por la juventud militante. 1987). naturalmente. Desde el sector laboral. reservando un lugar para todas las vertientes internas de la cúspide del radicalismo. En ella participaban figuras como Enrique “Coti” Nosiglia. liderados por Antonio Mucci y Aldo Neri en relación con la estrategia económica. consistente en la 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. sin embargo. Leuco y Díaz. como Antonio Tróccoli. Federico Storani.

A lo largo de 1984. generó la política sindical que desde un principio el gobierno intentó llevar a cabo. que se anunció a mediados de diciembre. 21/12/1983). un dirigente de la Sociedad Rural manifestó: “No nos maten con impuestos. 20/12/1983). Impulsado el 18 de diciembre de 1983. el proyecto de “Ley de reordenamiento sindical” buscaba la normalización de las organizaciones sindicales. Bajo el objetivo técnico de “normalizar” y “democratizar” los sindicatos. La UIA. Mientras tanto. que sugería el reemplazo de la proposición oficial por un tributo del 250% sobre los combustibles (El Bimestre Político y Económico. Se proponía la convocatoria a elecciones inmediatas y sin proscripciones en los gremios. la coincidencia en el blanco de sus críticas —el gobierno y. A su vez. 18/12/1983). directo y obligatorio y supervisado por el Ministerio de Trabajo. alcanzando tibios pero recurrentes acercamientos intersectoriales. que censuraba el “intervencionismo” del gobierno. por su parte. Mucci y Neri— permitió la concurrencia de ambos sectores. aquel sector del ala “dura” y no dialoguista encarnado por Grinspun. porque lo que se va a matar es la producción” (Clarín. el socialista Antonio Mucci. provocó la inmediata reacción del sindicalismo. en la cúspide misma del poder gremial. Amén de lo disímil de las demandas realizadas por capital y trabajo. incluía el aumento de gravámenes sobre la riqueza y los ingresos. Alterado ante los anuncios. mediante la instauración del voto secreto. Las diatribas que efectuó el espectro empresarial fueron acompañadas por la prensa. y se proponía perseguir la evasión impositiva. las diversas fracciones del capital alzaron su voz al unísono. dentro de éste. La propuesta. Desde su lanzamiento el programa suscitó la crítica de las entidades empresarias. las distintas fracciones capitalistas y de la clase obrera fueron incrementando sus críticas y multiplicando sus estrategias de acción colectiva. el proyecto oficial escondía su propósito 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. un proyecto elaborado por el ministro de Trabajo. A ello se agregaba la impugnación que. la propuesta sugería garantizar la representación de las minorías en el Consejo Directivo de la central obrera (Clarín. 95 . con el objetivo de evitar que el peso de la estrategia oficial recayera sobre sus espaldas. cuestionando un proyecto de ley orientado a modificar la estructura impositiva. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared definición oficial de los salarios y el congelamiento de los convenios colectivos con participación activa de los sindicatos como forma de negociación de haberes y condiciones laborales. Recién iniciada la nueva gestión. presentó ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados una “propuesta de alternativa”.

En defensa de sus intereses corporativos. la primera respuesta del sindicalismo fue la reunificación del gremio. Sin embargo. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el sindicalismo echó mano a sus influencias en el Parlamento para frenar el avance de la propuesta. La nueva normativa excluía el control gubernamental de los procesos eleccionarios y sujetaba la propuesta de representación de las minorías en el Consejo Directivo de la CGT a la presentación de proyectos de reformas estatutarias por parte de los gremios. en este libro). Aunque las fracciones empresarias compartían las intenciones estabilizadoras que impulsaron al gobierno a establecer controles —incluso la UIA los aceptó como una medida “transitoria”. 1989. Vinculadas a mercados más competitivos. Este impacto desigual se expresó en el especial fervor con que el MIN (Movimiento Industrial Nacional).071. El fracaso del proyecto se llevó consigo las aspiraciones políticas de su principal promotor. De este modo. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared político: disminuir el peso del peronismo ortodoxo dentro del sindicalismo y conformar un gremio menos confrontativo hacia el gobierno. la vigencia simultánea de un sistema de control de precios y altas tasas de interés amenazaba con sus efectos recesivos al conjunto del capital. El insistente incremento en los índices inflacionarios (58% en el trimestre enero-marzo de 1984). sino sobre todo a las fracciones menos concentradas. hacía de los controles una medida “ineficaz e injusta”. La ineficacia de las regulaciones sobre las fracciones empresarias más concentradas perpetuaba el proceso inflacionario y generaba una brecha entre los precios (y beneficios) logrados por los grandes empresarios y las firmas pequeñas y medianas. la CGT Unificada inició un profundo asedio contra el titular de la cartera laboral y su proyecto. Por su parte. El 15 de marzo. Los empresarios cuestionaron especialmente el sistema de control de precios escogido por el gobierno como instrumento antiinflacionario. Ramón Baldassini y Osvaldo Borda—. su vigencia en el marco de altas tasas de interés se convirtió enseguida en una amenaza para la totalidad del espectro empresario. los grupos económicos y conglomerados extranjeros explotaron su condición diversificada y expandieron sus negocios especulativos (Damill y Fanelli. aplicable “por 20 o 30 días”—. la “ley Mucci” fue vetada en el Senado gracias al influjo ejercido por el sindicalismo sobre los legisladores peronistas y no peronistas. las medidas no afectaban de un modo homogéneo al capital. quien presentó su renuncia a la cartera laboral a fines de abril. Un acuerdo pergeñado meses más tarde entre la CGT. En paralelo a la estrategia de cohesión interna. despertando las preocupaciones de la totalidad de entidades empresarias. por su parte. y por diferencia de un voto. Naturalmente. mientras los conglomerados diversificados con participación en áreas oligopólicas fueron capaces desde un principio de sortear los controles y remarcar precios. encaró sus críticas contra ambas políticas. Ortiz y Schorr. eran las empresas pequeñas y medianas quienes soportaban el peso directo de los controles. impugnada por motivos diversos. Grinspun y Juan Manuel Casella — sucesor de Mucci al frente de Trabajo y más propenso al diálogo que aquél— derivó en un nuevo proyecto de ley de normalización sindical. Al mismo tiempo. grupo que expresaba principalmente los intereses de los pequeños y medianos empresarios dentro de la UIA. quedaban excluidos aquellos aspectos por los que la burocracia sindical había confrontado el proyecto de Mucci. 96 . la política de ingresos elaborada por Grinspun se ganó la crítica simultánea del empresariado y el sindicalismo. Jorge Triaca. Liderada desde fines de enero de 1984 por una conducción colegiada compuesta por cuatro dirigentes gremiales —Saúl Ubaldini. aprobada ahora sí por los legisladores peronistas y convertida en ley 23. escindido hasta entonces en la CGT Brasil y la CGT Azopardo. mientras las altas de tasas de interés locales elevaban los costos empresarios de las fracciones industriales más pequeñas.

repercutió en las posiciones adoptadas por la corporación empresaria. En especial. El congelamiento de los tradicionales mecanismos de convenios colectivos de trabajo instaurado durante el gobierno militar y su reemplazo por una táctica de fijación unidireccional de salarios desde el Ministerio de Economía. Este fenómeno provocó el alzamiento de las corporaciones agropecuarias como la SRA (Sociedad Rural Argentina). estos elementos pesaron en los reclamos empresarios. Cuatro meses más tarde. fueron la UIA y la Cámara Argentina de Comercio quienes lideraron inicialmente la oposición a los controles. Por aquel entonces. la modalidad de convenios colectivos —un sistema centralizado de negociación de salarios y condiciones de trabajo—incrementaba el poder de las cúpulas sindicales y legitimaba su rol de apoderados de los intereses de sus bases. los únicos perjudicados son los empresarios productivos y los obreros” (Clarín.] por lo cual.. 8 y 11/2/1984). En concreto. cuyo sugestivo título anunciaba “Todo sigue igual. los bienes de origen primario — cuyos incrementos venían impactando de forma negativa sobre la canasta de alimentos— fueron incluidos dentro de las regulaciones. 97 . la central sindical denunciaba que en materia salarial la política oficial “continúa siendo la misma del gobierno militar. la política de haberes —sustentada en un sistema de fijación de pautas salariales mensuales y ajustes sobre la base de la inflación pasada— y los “tarifazos”° En relación con la política salarial. reprobaron el control aplicado por el gobierno. la situación se perpetuaba. Con la ampliación de la política de controles a partir de marzo. en el marco de las ríspidas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional en torno del problema de la deuda. El sindicalismo objetaba. Grinspun se comprometió a dilatar los mecanismos de ajuste de salarios sobre la base de la inflación cada tres meses. por derecho constitucional (el artículo 14) los sindicatos estaban facultados a “concertar convenios colectivos”. Gilberto Montagna —vicepresidente de la Unión Industrial y miembro del liberal MIA (Movimiento Industrial Argentino)— manifestaba que “tanto el control de precios corno las altas tasas de interés provocan la caída en el nivel de actividad productiva y una disminución del salario [. nada ha cambiado”. En un documento publicado por la CGT a principios de la gestión radical. abandonando 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el sindicalismo cuestionaba la estrategia desplegada por Economía. Quizá la cercanía de las elecciones en el interior de la UIA. cuya celebración estaba dispuesta para abril de 1984. Derecho enajenado por la dictadura. 1/3/1984). es decir. Orientada a ganar posiciones con vistas a los comicios internos venideros. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Por cierto. también. 4/1/1984). las críticas de la CGT no sólo denunciaban los escasos efectos reales que tenía en un contexto persistentemente inflacionario. acusándolo de provocar “distorsiones que desalentaban al productor” (El Bimestre Político y Económico. Coninagro y CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) quienes. otorgar aumentos por debajo del crecimiento de los precios y marginar a los trabajadores de participar en la determinación de sus salarios” (El Bimestre Político y Económico. Tímidos acercamientos entre el capital y el trabajo En abril de 1984. además de cuestionar las retenciones que pesaban sobre sus bienes de exportación. la estrategia adoptada por el gobierno en la materia. Según manifestaban los gremialistas. Mientras encaraba la defensa de sus intereses corporativos confrontando la ley Mucci. el liberal MIA —entonces al frente de la entidad industrial— buscó expresar a la totalidad del espectro industrial incorporando los intereses de los pequeños y medianos empresarios representados mayoritariamente en el MIN.. su no recuperación convertía a la política en curso en sinónimo de aquella impuesta por el autoritarismo.

la aplicación de una tasa de interés que aliviara los costos empresarios. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared el sistema mensual antes vigente. la reducción de la presión impositiva y el achicamiento del “abultado” gasto público1’ fueron reclamos comunes a la totalidad de corporaciones representativas del capital concentrado local. con el equipo de la Pastoral Social y el Partido Intransigente. la central sindical se reunió con un conjunto de entidades empresarias y. Luego de la reunión con miembros de la UIA. En abril. 11/4/1984). Las vagas expresiones esbozadas por las entidades del capital y el trabajo. no coincidían plenamente con los reclamos del sector laboral. alianza táctica. aunque efímera y coyuntural. o de aquellos que pudieran trasladarse a los precios. los industriales intentaron convencer a la CGT de que el atraso en los precios relativos que afectaban a su sector —a raíz de los controles de precios— tenía iguales impactos negativos sobre los trabajadores pertenecientes a dichas ramas (Clarín. se inauguró el primer encuentro entre la central sindical y algunas corporaciones empresarias. 98 . Luego de estos tibios acercamientos. los representantes del campo manifestaron la necesidad de alcanzar “una creciente comunicación interinstitucional tendiente al conocimiento más profundo de las posiciones que se sustentan” (La Nación. cuyo disciplinamiento reclamaron al gobierno en sendas oportunidades. era la CGT quien retomaba la iniciativa. junto a la inacción que coronó la etapa posterior a las reuniones. 8 y 11/2/1984). A principios de abril de 1984 y a instancias de la CGT que proponía conformar un “Frente Nacional”. En medio de las críticas auspiciadas por la entidad fabril contra la política económica oficial. Con el objetivo de confrontar la política económica oficial. A su vez. la instrumentación de un tipo de cambio “adecuado a las exportaciones industriales” y la adopción de una estrategia “prudente” en materia de haberes “que privilegie el incremento de la 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Los empresarios. ampliando el abanico de agregación de consensos. Particularmente. el descontento generalizado tanto en el sector laboral como en el empresario en relación con la política oficial favoreció el primer. pusieron de manifiesto la inmadurez de los acercamientos entre estas entidades que pocos meses más tarde integrarían una novedosa. los industriales siguieron demandando la liberación de los controles sobre precios. la inexistencia de puntos relevantes de acuerdo o del anhelo por elaborar un programa económico común. Las fracciones industriales en especial eran contrarias a las medidas de fuerza antepuestas por los trabajadores. Originariamente. 6/4/1984). los fabriles coincidieron en que resultaba necesario “lograr acuerdos sociales básicos que den sustento a la normalización del país” (Ámbito Financiero. 4/4/1984). acercamiento intersectorial. Tras el encuentro. las entidades continuaron expresando de manera más o menos fragmentada los intereses de sus fracciones representadas.Según manifestó la Federación Agraria tras reunirse con la central sindical. Más allá de las diferencias. Esta estrategia sembró un nuevo motivo a los reclamos de la CGT. por su parte. tibio e inorgánico. La resolución del problema inflacionario. 10/4/1984). Testificaban. la “oligarquía terrateniente” personificada en la SRA fue la primera escogida dentro del conjunto de reuniones que la CGT llevó a cabo con el objetivo de aglutinar voluntades. capital y trabajo se abocarían a “buscar coincidencias para la elaboración de un programa mínimo” que permitiera concertar las actividades productivas del país (Clarín. había sido impulsado por la UIA. Símbolo emblemático del rival de clase de los asalariados. sólo convalidaban incrementos salariales sujetos a aumentos en la productividad. Otras demandas fueron expresión de intereses sectoriales diferenciados. quien manifestó que con las nuevas pautas de ajuste salarial “el FMI había impuesto su política de recesión y dependencia” mientras que el gobierno había negociado el pago de la deuda externa a costa del “hambre del pueblo” (El Bimestre Político y Económico. y aunque no desconocían la legitimidad del reclamo laboral que denunciaba un atraso relativo de los haberes. a su vez.

99 .]. quienes denunciaron que las medidas establecidas “no fueron convenidas ni comunicadas en la última reunión de la concertación [. 7/9/1984). Antonio Tróccoli. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared productividad como base genuina del aumento del salario real” (El Bimestre Político y Económico. Allí. la estrategia oficial destinada a incrementar la legitimidad del plan Grinspun se mostró desde sus inicios no sólo ineficaz sino contraproducente. De este modo. por su parte. a las críticas contra la política económica se agregó la denuncia de incompatibilidad entre la estrategia autocrática de Grinspun. la evolución de esta instancia de negociación se mostró escindida de la definición de la política económica. apuntaban contra los controles de precios en el mercado interno y la aplicación de retenciones sobre las exportaciones. en el marco de fracasos explícitos de la gestión económica —expresados en la continua inflación y la caída de la inversión privada—. En especial. mientras que la conducción quedaría a cargo de Antonio Tróccoli. Al espacio concurrirían representantes de las entidades empresarias y sindicales. [lo que demostraba que] La política diseñada por Economía contraría la política de concertación del Ministerio del Interior” (El Bimestre Político y Económico. 28/7/ 1984). los agropecuarios cuestionaban el “estatismo” del gobierno que utilizaba la estrategia hacia el sector agropecuario “como herramienta de uso político interno y factor equilibrante de la canasta familiar” (El Bimestre Político y Económico. Asimismo. cuando se hacía evidente que la política antiinflacionaria no estaba dando los resultados previstos. Por la parte empresaria. Desde el sector laboral. la CGT amenazó con iniciar un plan de lucha mientras presentaba un documento en una reunión exclusiva con el presidente Alfonsín. debido a los cuales sus partes no alcanzaban acuerdos básicos. Las corporaciones agropecuarias.. alertaron al gobierno sobre las debilidades del programa económico y la amenaza de una estrategia intersectorial mancomunada. Rediseño de la estrategia oficial en busca del consenso La propagación de las críticas del capital y el trabajo. 25/5/1984). Tras la primera reunión de la CES. rol que continuó siendo acaparado por el Palacio de Hacienda. con especial ahínco. Además de hallarse atravesada por sucesivos conflictos. el sector externo. la central sindical esbozaba vagamente sus posiciones respecto de la democracia. anunció el inicio 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Los cuestionamientos sindicales en torno de la cuestión salarial y tarifaria recrudecieron con el tiempo. los controles de precios y las altas tasas de interés volvieron a provocar a los industriales agrupados en la UIA. De este modo. y la estrategia de concertación liderada por el ministro del Interior. la política de ingresos. el líder sindical Saúl Ubaldini amenazó con su retiro de la mesa de negociaciones. y reclamaba. la derogación de la normativa sancionada en tiempos de la dictadura que prohibía la administración sindical de las obras sociales. ministro del Interior y personaje más proclive al diálogo. las diferencias con el gobierno provocaron un salto cualitativo en los enfrentamientos. funcionarios del Ministerio de Economía y de Trabajo. que continuaba gestionando autónomamente las variables económicas. En el mes de junio. En agosto y con el objetivo de encauzar las demandas y ampliar las bases de sustentación del plan económico. 7/8/1984). estrategia que se incorporó a partir de entonces como mecanismo de presión a la hora de canalizar los reclamos laborales. el gobierno convocó a las entidades representativas de ambos a participar de una instancia de “consulta” —aunque no de decisión— respecto de la política económica: la Concertación Económica y Social (CES).. reclamando que “el Estado no intervenga como empresario ni establezca una maraña de controles e impedimentos” ya que el productor debe recibir de manera “genuina los precios que se pagan en el mercado internacional” (El Bimestre Político y Económico.

Un grupo de entidades empresarias entre las cuales se hallaban la UIA. la desmonetización de la economía y una profunda contracción de la actividad económica con el consecuente “ajuste” de las cuentas externas (Darnill y Frenkel. Rapoport. y aunque apoyaron el reclamo de liberalización de salarios. instaba al gobierno a resolver el problema de la inflación comenzando por eliminar “los desequilibrios del sector público” y manifestaba que “los intentos oficiales de regular los salarios. En este marco. En paralelo. particularmente. En reclamo por la falta de un programa económico oficial de mediano y largo plazo —a cuya confección las entidades ofrecían su colaboración—. 27/9/1984). lo que hacía indispensable liberarlos (La Nación. se agregaba ahora el descontento suscitado entre las entidades ante el giro ortodoxo adoptado por el equipo de Grinspun. El 27 del mismo mes. Coninagro. mientras que la vigencia de altas tasas acompañada por una política restrictiva amenazaba con profundizar la recesión. incluyó un shock devaluatorio y de tarifas junto a una fuerte restricción fiscal y monetaria. los empresarios mantenían la posición de sujetar todo 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. dado que los primeros siempre suben mucho más y más rápido que los segundos. y en las antípodas del objetivo inicial de la Concertación. 2000). Los efectos macroeconómicos de dicha política serían los previsibles: una nueva aceleración inflacionaria. al menos para el sector sindical. Con el primer paro de actividades convocado especialmente por Ubaldini. la Cámara de Comercio (CAC). El primero de los reclamos suponía —y así fueron procesados oficialmente— la reducción del empleo y de los salarios en el sector estatal. el problema de la deuda externa derivó en un giro de la política oficial hacia la ortodoxia. como la reducción del gasto público o la liberalización de los precios. mientras se abría una línea interna tutelada por Triaca. La liberalización de los precios —aun en el marco de la liberalización de los salarios— provocaría el deterioro de los ingresos reales de los trabajadores. ganando en peso. han resultado ineficaces”. la SRA. De allí. la política económica debe apuntar a un crecimiento rápido y sostenido de la economía” (La Nación. Mientras señalaba que “los problemas que plantea la situación actual son inéditos”. cuestionaba la vigencia de un “sistema tributario que no se adecua a la realidad”. 27/9/1984). la intensificación de las críticas empresarias y sindicales. El derrumbe de la estrategia inicial encarada por Economía en la resolución de la crisis económica local y. Borda y Baldassini. la Coordinadora de Actividades Mercantiles y Empresarias (CAME) y la Cámara Argentina de la Construcción (CACon) se reunieron en septiembre de 1984 con la CGT a fin de elaborar un documento conjunto. las entidades convocadas a la mesa de negociaciones se independizaron del convite oficial y volvieron sus esfuerzos hacia una estrategia común. de ciertas desventajas. negociada con el FMI. la estrategia antiinflacionaria comprometida por el titular de Hacienda incluía el deterioro inevitable de los salarios. En efecto. la estrategia confrontativa liderada por el dirigente cervecero se radicalizaba. La opción. Antonio Tróccoli. En este marco. A los fracasos en que incurría el gobierno en materia macroeconómica y las debilidades de la estrategia política vinculada a la Concertación. Los beneficios tácticos derivados de la acción conjunta eran inseparables. la caída en el nivel de salarios. 100 . Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared de un plan de lucha que incluía la convocatoria a un paro general para el 3 de septiembre. 1994. el escrito pronosticaba que “si se desea evitar situaciones sociales altamente inestables. favorable a una táctica más dialoguista con el gobierno. así como el control de los precios. La agregación de esfuerzos obligaba al sindicalismo a reclamar aspectos estructuralmente contrarios a sus intereses de clase. el documento denunciaba la política recesiva del gobierno quien “no ha puesto suficiente énfasis en el paso de una economía de especulación a una economía de producción”. el texto fue presentado en la mesa de la Concertación ante el ministro del Interior. poder y articulación.

Profundizando la diferencia de tendencias en el interior del gremialismo. El plan llevaba implícito un ataque frontal —el segundo. Consciente de los intereses corporativos. Aldo Neri. Con esta nueva avanzada. la aplicación de precios sostén para frenar el deterioro en el valor de ciertos productos agrarios y la puesta en marcha de un nuevo tributo sobre la tierra libre de mejoras (Nun y Lattuada. elaborado por dirigentes y asesores de la entidad. planteaba la unificación del conjunto del sistema de salud. y ello. como era previsible. En ese marco. un nuevo proyecto de ley profundizó el conflicto con los sindicatos. que la propuesta elaborada por los grandes propietarios rurales difería diametralmente respecto del proyecto oficial. reuniendo a las obras sociales y los servicios médicos del sector público y privado como “partes de un todo” y encomendando “la indelegable función de conductor del sistema” al Estado. anunció nuevamente el retiro de la CGT de la mesa de la Concertación. una política bancaria favorable a la producción y contraria a la especulación. Meses más tarde. fomentar la introducción de tecnología y de insumos importados sin impuestos (“al mismo precio que en el mercado internacional”) y apuntalar la inversión en el sector agropecuario. Resultaba evidente. Ubaldini. como fue públicamente conocido el documento. el proyecto elaborado por el titular de dicha cartera. En octubre. La propuesta concitó. pues. el apuntalamiento del mercado interno para reactivar la industria. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared incremento de haberes a aumentos en la productividad o a la incorporación de mayores costos a los precios. Rápidamente. 17/11/1984). que repudió el programa oficial e inició un asedio ahora contra el ministro de Salud. el pago puntual de los salarios de la administración pública. 1991). cuestionaba el fuerte carácter “intervencionista” del proyecto oficial y proponía eliminar por completo las retenciones. 1991). Con el documento. cada vez más devoto de las posiciones beligerantes. mantener un tipo de cambio alto. la SRA. Con la divulgación de las pautas salariales de enero de 1985. la devolución de las obras sociales a los gremios y una concertación “sin tutores ni capataces del monetarismo internacional” (Clarín. contabilizando la fracasada ley Mucci— a una importante fuente de recursos financieros y políticos del sindicalismo. la primera respondió a la propuesta oficial mediante la elaboración de un plan alternativo. la reacción de la dirigencia gremial. 4/1/1985). la propuesta avalaba la “activa participación de las sociedades intermedias en la gestión directa de los servicios” (Clarín. El Programa Nacional Agropecuario 1984/1987 (Pronagro) proponía un manejo flexible de las retenciones sobre la base de las fluctuaciones de los precios externos. 101 . a principios de ese mes la CGT emitió un documento en el cual enumeraba sus objetivos irrenunciables: el abandono del sistema de fijación de pautas salariales y la convocatoria inmediata a convenciones colectivas. la estabilidad laboral de los trabajadores. con la finalidad de no alterar la (muy regresiva) ecuación distributiva. En noviembre. Coninagro y la CRA manifestaron su total oposición al Pronagro. El “Informe 84”. que había centralizado la administración de las obras sociales desde el gobierno de Onganía. el resto de los dirigentes obreros —los otros tres secretarios de la CGT. un proyecto elaborado por la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación a cargo de Lucio Reca provocó el alzamiento de las entidades del sector agropecuario. Para ello. compartiendo con el Estado (a quien le correspondería un módico 60%) los riesgos vinculados a ésta (Nun y Lattuada. La propuesta elaborada por el Ministerio de Salud y Acción Social planteaba la creación de un seguro nacional de salud cuyo objetivo era extender la atención sanitaria a la totalidad de la población. la CGT no sólo hacía una declaración de principios ante el gobierno. Con aquellos reclamos vinculados a una mejor política bancaria o la 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. el gobierno creó otra fuente de discordia con el sindicalismo. apuntalando el conflicto del gobierno con la dirigencia gremial. miembros de “los 25” y la “Comisión de los 20”— continuaron participando de las negociaciones. “El complejo agroindustrial argentino como factor de crecimiento económico”.

La primera de ellas era el programa económico de mediano plazo elaborado por el equipo de Juan V. base del futuro Plan Austral. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. CRA. por entonces titular de la Secretaría de Planificación. llamado “Lineamientos de una estrategia de crecimiento económico: 1985-1989” y en donde se presentaban los elementos básicos del “ajuste positivo” que el secretario había elevado días antes al Presidente. Coninagro. la Cámara Argentina de Comercio (CAC). En primer lugar. 11/1/1985). las concesiones de Alfonsín con el sindicalismo —básicamente. la CAME. los arrimes del primer año de la democracia derivaron en la conformación de una coalición de gran envergadura. constaba de dos partes. condujo a la CGT a retornar a la mesa de negociaciones. Sourrouille. La segunda. la existencia de posiciones divergentes en el interior del grupo. ciertamente asociadas a diferencias estructurales ostensibles. el compromiso de garantizar la participación gremial en el diseño y funcionamiento de la política de salarios y en la normativa relativa a las obras sociales—. 23/l/1985). empresarios y el gobierno (Clarín. El frente intersectorial autoproclamado Grupo de los 11 reunió a la central sindical con diez importantes entidades empresarias. En enero de 1985. la SRA. la Unión de Comercio Argentino (UDECA). la Cámara de la Construcción y la Confederación del Comercio. El arribo del frente intersectorial: la constitución del grupo de los 11 Convencido de la amenaza que representaba la convergencia de capital y trabajo. la Industria y la Construcción. Este frente policlasista venía elaborando un documento conjunto en donde figuraban las coincidencias que mantenían ambos sectores (La Razón. Una semana más tarde. la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA). los acercamientos coyunturales. 102 . Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared puesta en práctica de políticas de reactivación industrial. Sin embargo. incluía un pacto social a ser firmado por sindicatos. la central obrera daba una clara señal al empresariado de su predisposición a dialogar con las entidades del capital. El Acta de Olivos. El documento. como fue públicamente conocida la proposición oficial. Alfonsín había decidido jugar una nueva carta. el Presidente de la Nación presentó una iniciativa denominada “Compromiso de Concertación”. efímeros e irregulares protagonizados por las entidades del capital y el trabajo habían seguido su curso y devinieron en una relativamente vigorosa estrategia conjunta. Amén de las claras señales de predisposición ante las demandas por parte del jefe de Estado. A principios de 1985. en una reunión convocada en la residencia de Olivos y en presencia de las entidades empresarias y la central sindical. anticipaba la decisión oficial de emprender un cambio de rumbo. entre las cuales se hallaban la UIA. demoró la presentación definitiva del documento.

por ello no debe pensarse que “los sindicatos pueden considerarse con derecho patrimonial” sobre ellas (clarín. consideraba que las obras sociales debían pasar al Sector privado y los trabajadores debían tener la posibilidad de escoger su afiliación. así como la ADEBA— eran reacias a apoyar el reclamo sindical. el mismo empresario declaró que a pesar de que “las obras sociales son un complemento del salario”. en materia de obras sociales “la posición del empresariado sobre el tema es muy cercana [a la de la central obrera]” (La Razón. Para el sindicalismo. las concesiones provinieron del sector empresario. la política de haberes debía conducir a una mejora real de los salarios. 103 . el vicepresidente de la UIA. Osvaldo Borda. una “Propuesta de acuerdo social” que postulaba “imprescindible un esfuerzo conjunto para combatir la inflación mediante una estrategia que minimice los costos que pagan los sectores desposeídos”. porque los monopolios son malos en cualquier cosa que se haga” (Clarín. Días más tarde. Aunque el objetivo de máxima era la recuperación de los ingresos reales del sector laboral. Ante el claro dilema. cediendo ante las pretensiones del capital. la “Propuesta de los 20 puntos” reclamaba “el redimensionamiento del Estado empresario” y la “reducción del déficit”. manifestaba que a pesar de demorarse la firma del documento por parte de “los 11”. el empleo de un tipo de cambio “apropiado” —básicamente alto— así como la “revisión de la estructura arancelaria y la eliminación de retenciones” para estimular las exportaciones y sustituir las 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. aunque no lograra mejorar la calidad de vida de los trabajadores. las fracciones empresarias —especialmente aquellas agrupadas en la Unión Industrial. la Sociedad Rural. mientras que los empresarios continuaban en su postura de contemplar aumentos que sólo pudieran ser trasladados a los precios o atados al comportamiento de la productividad. el ministro Antonio Tróccoli. Obviando las opiniones empresarias. una propuesta conjunta como alternativa al plan oficial de mediano plazo. veían con recelo la posibilidad de que la CGT incrementara su poder económico y político mediante la recuperación de las obras sociales. el secretario general de la CGT unificada. En relación con la Cuestión salarial. manifestó que las obras sociales “no tienen que ser monopolio del Estado ni de los sindicatos. el reclamo por aumentos nominales de salarios resultaba suficiente para enaltecer su imagen y alcanzar mejores posiciones —tanto dentro del gremio como del peronismo—. la cercanía de las elecciones dentro de los gremios y la necesidad de reubicarse en el interior de un peronismo que estaba experimentando profunda metamorfosis condicionaron la estrategia escogida por el sindicalismo. 25/1/1985). Además. el de la medicina privada. 27/1/1985). el titular de la entidad fabril. Entre sus aspectos fundamentales. una “Propuesta de crecimiento en libertad con justicia social” recogía “los 20 puntos de acuerdo a que arribaron las entidades obrero-empresarias tras tres meses de discusiones”. el trabajo organizado y las entidades empresarias cedieron en favor de la estrategia común. la dirigencia gremial privilegió sus objetivos corporativos y políticos por encima de los reivindicativos. El Sistema de salud era un mercado. El primero de ellos. La iniciativa contenía dos documentos. A fines de enero y en el marco de las discusiones dentro del frente intersindical. Congruente con estas ideas. Gilberto Montagna. La segunda cuestión que generaba roces entre los miembros del frente intersectorial era el problema de las obras sociales. lo que implicaba para los trabajadores un deterioro de la situaclon inicial. la Cámara Argentina de Comercio y la de la Construcción. a principios de febrero las entidades empresarias y la CGT entregaron al coordinador de la mesa de la Concertación. La segunda. que antepuso el interés por conservar el frente policlasista renunciando —aunque transitoriamente— a su ambición en el mercado de la medicina privada. Por último. en donde también se jugaban sus intereses. Privilegiando la coyuntura. En relación con el fenómeno de las obras sociales. Roberto Favelevic. sin embargo. 26/1/1985). En este aspecto. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared existían posiciones disímiles en torno de la cuestión salarial.

entre las que se hallaba el propio ministro de Economía. quienes consideraron que las metas no habían sido alcanzadas. Alfonsín decidió modificar el esquema del poder real entre los distintos sectores que convivían en el seno de su gobierno. En apariencia. 26/1/1984). El resto de los reclamos serían. los empresarios concedían su apoyo al reclamo laboral vinculado a la recuperación salarial. apremiantes para el sector laboral. 104 . En efecto. determinó la suspensión del desembolso del segundo tramo del préstamo stand by planeado para febrero (García yJunco. 1987). Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared importaciones.cubiertos. la posición sindical manifestada por el dirigente gremial Jorge Triaca en ocasión de la reunificación del gremio. Consciente de las dificultades que atravesaba su gobierno tras sólo un año de gestión. la carrera política de su principal 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. a la defensa del poder adquisitivo de los salarios se agregaban la necesidad de proteger sus intereses corporativos asociados al ejercicio del papel gremial en las negociaciones colectivas y la administración de la principal fuente de recursos económicos: las obras sociales. que nene entre los trabajadores a sus principales beneficiarios. La capacidad de incidir sobre el rumbo económico y político en 1985 se acrecentaba si capital y trabajo actuaban mancomunadamente. con la continua exacción de recursos ejecutada sobre los sectores populares. el proyecto redistributivo encarado por Grinspun y los suyos resultaba incompatible con sus intereses de clase alineados. en caso de cumplirse. suponía directamente una disminución del salario real. por su impacto sobre el empleo y los ingresos del sector laboral estatal así como por el cercenamiento del gasto social del Estado. A las presiones crecientes que se ejercieron sobre el gobierno en el frente interno se agregaba la pérdida de apoyo externo. En el marco del acuerdo alcanzado en diciembre de 1984 con el organismo multilateral. la reducción de sus gastos y el cercenamiento de sus ingresos— resultaba contrario a los intereses del sector laboral. El conjunto de reclamos. En febrero de 1985. la eliminación de los subsidios en. 9/2/1985). la sentencia desfavorable de los técnicos del Fondo. a pesar del giro en la política económica adoptado por Grinspun a partir de septiembre de 1984. la crítica situación fiscal y la incesante aceleración inflacionaria convencieron al Fondo Monetario Internacional que los esfuerzos realizados por el ministro habían sido infructuosos. En este marco. cedía paso a los objetivos tácticos que guiaban ahora el accionar de la CGT. Para el sector empresario. el reconocimiento del derecho de los sindicatos a administrar las obras sociales y el reforzamiento del crecimiento económico acompañado por un incremento del empleo y mejoras salariales (Clarín. Perdido el apoyo externo e interno. manifestaba la existencia de grandes concesiones realizadas tanto por el capital como por el trabajo organizado. el proyecto liderado por el titular de Hacienda quedó bloqueado por las presiones ejercidas por “los 11” y con él. La aplicación de un tipo de cambio alto y sin retenciones. el jefe de Estado comenzó a restar apoyo a aquellas fracciones tradicionalmente asociadas al radicalismo. Con esta actitud. el “achicamiento del Estado” —por medio del redimensionamiento de sus empresas. el Fondo expresaba que había decidido quitarle su apoyo a la gestión Grinspun. tras el cambio de modelo operado a mediados de los años setenta. Para los segundos. naturalmente. Con la consolidación del Grupo de los 11. aunque podía impactar favorablemente sobre el empleo como resultado de la protección a la actividad local. Así. de escasa coherencia interna y ciertamente alejado de un verdadero programa económico. En efecto. una misión técnica viajó a Buenos Aires para supervisar la evolución del programa comprometido por el gobierno. el apuntalamiento del mercado interno y la gestión sindical de las obras sociales. la coyuntura justificaba la constitución del frente. “no vamos a permitir que se pretenda entregar a este movimiento obrero sumiso y manso a la voracidad de los mismos capitales que hasta ahora nos han venido atacando” (Clarín. por su parte.

pero también con el de una porción importante de las clases bajas.] el pase a la ofensiva de los sectores empresarios y gremiales [. Se llamaba así a olvidar dos aspectos cruciales de la década anterior: que el Proceso había tenido un gran nivel de apoyo civil y que otra parte igualmente importante 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. como para dejar al resto de la población libre de culpa y cargo y lista para abrazar la causa democrática. se cura y se educa”. El peronismo cargaba con el descrédito del descalabro que siguió a la muerte de Perón. por lo tanto. En lo político. quien intentaba de ese modo dotarla de un vago contenido social y progresista. que hacia 1989 produjo niveles inéditos de hiper. En la derrota pesaron varios factores. Tal como anticipaba un matutino del momento en referencia al accionar del Grupo de los 11: [.inflación y el rápido empobrecimiento de la mayoría de la población. que esta vez había optado por no votar por su partido habitual. Pero hubo un aspecto en el que dejó una marca indeleble: el de la cultura y las identidades políticas. El gobierno de Alfonsín estuvo marcado por la vacilación. “Con la democracia se come. La UCR triunfó con el voto de los sectores medios y altos. se concentraron las culpas por la violencia en los años previos en los militares y en la cúpula de las organizaciones guerrilleras. Para lograrlo.. El proyecto alfonsinista invitaba a la sociedad toda a unirse y a dejar atrás los enfrentamientos. Juan Vital Sourrouille abandonaba la Secretaría de Planificación para arribar al Palacio de Hacienda. En lo económico. revistió de una nueva legitimidad a una aspiración mucho más modesta: la democracia. La quema del ataúd generó una enorme ola de rechazo en una sociedad cansada de ver a la política relacionada con la muerte.. el candidato a gobernador bonaerense Herminio Iglesias protagonizó un episodio muy revelador de los cambios que habían acontecido en la cultura política. el presente y el futuro de la nación que resultó enormemente influyente. el candidato de la UCR. ni unos ni otras consiguieron resolver la crisis. 105 . EZEQUIEL ADAMOVSKY La democracia de la derrota El resultado de los comicios de 1983 fue la señal de que un ciclo histórico estaba llegando a su fin: por primera vez el peronismo fue derrotado en elecciones limpias. Iglesias era un peronista histórico. El 18 de febrero de 1985. algunos intentos iniciales de cambiar las reglas del juego pronto dieron lugar a políticas más ortodoxas y pro— empresariales. que imprevistamente favorecieron a Raúl Alfonsín. de indicar con cambios concretos —quizá de hombres y de lenguaje— un nuevo camino (La Nación. En el acto del cierre de campaña tuvo la mala idea de prender fuego a un ataúd con los colores de la UCR. Las palabras no eran vanas. En vísperas de las elecciones. Aunque su gestión fue un fracaso.] puede colocar al gobierno de Alfonsín en la necesidad de reformar el rumbo económico y. que expuso las negociaciones secretas que la cúpula de la CGT había mantenido con los dictadores para asegurarse una convivencia pacífica. A cambio de los grandes anhelos políticos previos —la “justicia social” o el “socialismo”—. La imagen del partido también quedó manchada por la denuncia de Alfonsín del “pacto sindical— militar”. Mientras tanto. el alfonsinismo logró presentar una visión sobre el pasado. 16/2/1985). El gesto sin dudas formaba parte del estilo plebeyo tan típico del peronismo. los pasos de los primeros años en el sentido de restaurar una vida cívica robusta y condenar el genocidio militar terminaron en una penosa marcha atrás. El imperativo era ahora el de apegarse a la democracia como horizonte suficiente y máximo para el país. el presidente Alfonsín aceptó sin vacilar la renuncia de Bernardo Grinspun a la conducción del Ministerio de Economía.. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared promotor. fue uno de los eslóganes más famosos de Alfonsín.

La derrota del movimiento social a manos del Proceso no había sido tan sólo física y material. según el discurso oficial. Incluso en el vocabulario político las referencias al “pueblo” o “los trabajadores” tendieron a ser reemplazadas por otras a “la gente”. izquierdista o peronista. fueron víctimas de unos y otros). Vastos sectores de la sociedad que estaban hartos de la violencia y de la inestabilidad hicieron suyo ese modelo de “civismo democrático”. Por la misma época en buena parte del planeta se venía dando un giro a la derecha y el abandono de los ideales rebeldes que habían marcado las dos décadas previas. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared de la población —y no sólo los líderes guerrilleros— había luchado por un mundo nuevo sin pre— ocuparse demasiado por respetar formalidades democráticas. la democracia inaugurada en 1983 se fundó. Un signo de ello es que en estos años se profundizó una tendencia que ya se venía notando desde tiempo atrás: muchas personas que. por su nivel de ingresos o su tipo de ocupación. una categoría que no daba lugar a imaginar diferencias sociales entre las personas. Las reformas tendrían que impulsarse mediante un gobierno civil. Alfonsín se inclinó cada vez más a satisfacer sus demandas. El Estado todavía conservaba capacidad de regulación de diversos aspectos del funcionamiento del mercado y controlaba áreas de la economía que podían convertirse en rentables negocios para los privados. Hija de esa derrota. En efecto. Pero tampoco eran ya tiempos para el mal gusto y los desbordes de un peronismo al estilo de Herminio Iglesias. hay indicios de que este modo de ver las cosas caló profundamente también en el mundo de las clases populares. suponían. Con el triunfo de la clase media. La “Argentina democrática” tenía poco que ver con el pasado militar. más en el desdibujamiento de las clases populares como actor político que en su protagonismo. El debilitamiento de la identidad trabajadora y del orgullo plebeyo sin dudas señalaba que el protagonismo central de las clases populares en la política argentina estaba llegando a su fin. con trece huelgas generales durante su presidencia. El nuevo ideal de “civismo democrático” se encarnaba implícitamente en la “clase media”. sin embargo se imaginaban a sí mismas como parte de la clase media. 106 . el descrédito del peronismo y de la CGT y las expectativas que despertó al triunfo alfonsinista contribuyeran a reforzar tal identidad a costa del orgullo trabajador que había ocupado un lugar central en la Argentina del siglo XX. la racionalidad. Probablemente la derrota del movimiento social a manos de los militares. ni para esa “patota sindical” —como gustaba de llamarla Alfonsín— poderosa y corrupta que ponía sus intereses corporativos por encima de los del país. la paz social y el respeto a las instituciones. En el pasado debían quedar esos fanáticos líderes guerrilleros y esos atroces militares que los reprimieron (y también los ingenuos “jóvenes idealistas” que. se volvía a un “país normal” regido por la moderación. el Proceso no había podido concluir con la reestructuración de la economía y la sociedad que esperaban los sectores exportadores y los financistas. El triunfo del neoliberalismo Con todo. Todo eso debía terminar. Aunque no hay estudios concluyentes al respecto. paradójicamente. pero sus vacilaciones y la pérdida de autoridad que experimentó desde mediados de su mandato le impidieron llevar a cabo la tarea. El problema era que esta vez no podía pedirse a los militares que asumieran el gobierno. El desastre en que concluyó el Proceso y el descrédito en el que cayeron las Fuerzas Armadas lo hacía imposible. el sindicalismo había demostrado que conservaba una buena cuota de poder. la victoria de Alfonsín fue interpretada en los medios de comunicación como el triunfo de esa clase por sobre la indebida gravitación del elemento plebeyo en la historia nacional. sino también cultural. Aunque debilitado. pero ninguno de los partidos mayoritarios parecía estar a la altura de la tarea. pertenecían a las clases bajas. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág.

Los financistas e inversores se beneficiaron de derechos y garantías inéditos para desarrollar actividades a su antojo. Para reforzar el predicamento de sus ideas. Carlos Menem. que prometía aumentos salariales y fomento de la industria. Decenas de miles de empleados estatales fueron despedidos: de los 243. Por un lado. El gobierno de Alfonsín venía siendo erosionado en su popularidad por las inéditas tasas de inflación. las grandes empresas formadoras de precios experimentaron con una nueva manera de condicionar las decisiones políticas. entró en escena la segunda estrategia de avance. sólo quedaban 75. Desde el primer día de su gestión se ocupó de asociarse estrechamente con los intereses de los bancos y las grandes empresas nacionales y extranjeras. se trató de un “golpe de mercado”.5% respectivamente— y. con una velocidad tal que los salarios perdían su valor pocas horas después de pagados. 107 . Carlos Menem. Los analistas coinciden en que se trató de una escalada de precios deliberadamente provocada por los sectores empresariales y financieros más concentrados para poner de rodillas al sistema político. Sus ministros de Economía —el más famoso de los cuales fue Domingo Cavallo.620%. Numerosas quiebras de pequeñas y medianas empresas y comercios dejaron en la calle a decenas de miles de obreros. especialmente luego de 1987. la experiencia de la hiperinflación fue tan traumática que desde entonces la sociedad reclamó y valoró la estabilidad económica por sobre todas las cosas. sorprendió a todos aplicando políticas que significaban un brusco corrimiento respecto de sus promesas de campaña. los índices de pobreza e indigencia treparon a niveles nunca antes registrados —47. La ruinosa competencia de los productos importados profundizó el proceso de desindustrialización que había comenzado en el Proceso. En medio de la desesperación general. Consecuentemente. Buscaron seducir con ese discurso neoliberal especialmente a los cuadros de los partidos más importantes. que se había presentado a las elecciones con un programa peronista bastante tradicional. se eliminaron en tiempo récord la mayoría de las protecciones a la industria nacional y se privatizaron prácticamente la totalidad de las empresas que quedaban en manos del Estado. con ellos. En efecto. Pero el vencedor fue el candidato del PJ. que había sido funcionario del Proceso— aplicaron drásticas recetas neoliberales. a fines (le mayo de 1989 tuvo lugar una intensa ola de saqueos de comercios. El desmantelamiento de la capacidad reguladora del Estado fue casi total.770 en 1998. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared La estrategia de las clases dominantes fue doble. En lugar de un golpe de Estado. en lo que fueron los primeros disturbios por alimentos de la historia moderna de la Argentina (hubo anteriormente episodios puntuales. para avanzar con medidas “salvadoras” que en tiempos normales jamás serían aceptadas. según la expresión que se acuñó entonces. liberalizar completamente la economía y acabar con los principales derechos laborales. que en 1987 habían alcanzado el 175%. pero nada de magnitud comparable). Pero desde agosto de 1988 y durante los doce meses siguientes se alcanzaron niveles pocas veces registrados en el mundo. consistía en aprovechar una situación caótica que sumerge a una población en el miedo y ci desconcierto.3% y 17. técnicos y antiguos propietarios. de modo que su candidato para las presidenciales de 1989 incluyó esas ideas en su plataforma electoral. Con la complicidad de buena parte de la jerarquía sindical y de casi todo el partido peronista. que mucho tiempo después recibiría el nombre de “doctrina del shock”. El porcentaje se disparó entonces al 3. Y la verdad sus efectos inmediatos no fueron del todo diferentes: Alfonsín se vio obligado a abandonar el poder antes del fin de su mandato y entregar la presidencia a su sucesor. El método. por otro lado. sin controles ni restricciones. por su parte. iniciaron una campaña sistemática en los medios de comunicación sobre la necesidad de desmantelar el “estatismo”. empleados. Con la UCR tuvieron éxito. El conurbano 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Por ello.354 que había en 1985. Comunidades enteras —especialmente las que dependían de la petrolera estatal o del ferrocarril— se transformaron en pueblos fantasmas. el descontento de la población.

14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Pero aun así la tarea demandaba políticas específicas para hacerles llegar a los más pobres algunos de los beneficios de la vida en sociedad. un modo de integración que en Argentina tuvo una trayectoria accidentada. Pero para los que consiguieron conservar sus empleos las cosas no fueron mucho mejores. Más tarde. sólo en el primer lustro. el empleo no registrado sufrió un gran aumento. como garante de la cohesión de la nación. Los cambios en el papel del Estado y la ciudadanía Uno de los cambios más evidentes fue el del papel del Estado. pero que sin dudas favoreció un imaginario de común pertenencia a la misma nación. en los mismos años el llamado “costo laboral” bajó un 62%: se redujeron los aportes patronales a la seguridad social y se modificaron las normas sobre enfermedades laborales y accidentes de trabajo de un modo desventajoso para los asalariados.000 puestos de trabajo. desde 1912. El Estado ocupaba un lugar central en este imaginario. Al principio se trató principalmente de la educación. los más golpeados por la desocupación fueron los más pobres. estos modos de integración habían promovido un imaginario de país en el que todos los ciudadanos tenían los mismos derechos y que se caracterizaba por (o al menos marchaba hacia) una cierta homogeneidad social. de la protección de los derechos y de la expansión del bienestar. comerciales o de servicios en pequeña escala que solían implicar más horas y peores condiciones de trabajo y menos ingresos. la tercerización. Desde su fundación en el siglo XIX. En los años noventa desaparecieron allí 5508 plantas industriales y. más orientada a asegurar el orden que a promover la igualdad. 108 . junto con los efectos indirectos de la desocupación. se ensayó la extensión de la ciudadanía política. de una integración subordinada a las necesidades de las clases superiores. Desde 1991 se impulsaron nuevas leyes que. pasando del 26.5% en 1990 al 35% en 1999. tuvieron efectos ruinosos sobre los derechos laborales. Bajo la excusa de la necesidad de “flexibilizar” el empleo.8%. Paralelamente. Se trataba. Reales o ilusorios. Por último. En la práctica esto significó la extensión del empleo encubierto y el trabajo precario. el empleo autónomo y los trabajos temporarios. naturalmente. La duración de la jornada laboral tendió a aumentar notoriamente —con frecuencia sin contraparte en aumento de la remuneración— y se aplicaron además esquemas de francos rotativos y en horarios variables. el Estado argentino se había propuesto como misión “integrar” a las clases populares a la vida nacional. se dio lugar a “nuevas modalidades de contratación” como la subcontratación. los más jóvenes y quienes no tenían el secundario terminado. En efecto. el sector manufacturero eliminó 200. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared bonaerense fue la zona que más padeció esta transformación. Para 1995 el desempleo y el subempleo alcanzaron el 33. Muchas personas que no tuvieron la posibilidad de acceder a un trabajo estable se refugiaron en actividades productivas. la expansión de las políticas de bienestar y del gasto social desde mediados del siglo XX creó un sentido de ciudadanía social y una cierta confianza en el papel del Estado como garante del mejoramiento de la condición socioeconómica de cada cual.

Alfonsín fue pionero en este sentido. 109 . No todos. Pero la privatización de lo político no se restringió a eso. hasta los subsidios para desempleados que implementó Menem en su segundo mandato. En los distritos bajo control de los peronistas esta estrategia fue particularmente exitosa. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Seguramente estas creencias estaban menos arraigadas entre los sectores más postergados de la sociedad. con conocimiento de las técnicas del “oficio”. No sólo las ONG y las iglesias fueron utilizadas como canal para la asignación y distribución de la asistencia: los militantes sociales y las organizaciones de base también fueron tentados para desempeñar la misma función. Entre 1985 y 2000 los delitos contra la propiedad se multiplicaron dos veces y media en relación con la cantidad de población total. la policía aprovechó la vulnerabilidad de los habitantes —ahora despojados de las organizaciones que anteriormente 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. La gran mayoría de ellos fueron varones jóvenes y los estudios muestran que una importante proporción venía de experiencias familiares en las que el padre había perdido un empleo estable ligado a un oficio: para ellos. las políticas asistencialistas del Estado se multiplicaron. Ya no fue la fábrica o el lugar de trabajo el sitio privilegiado por el que pasaba la política social. las nuevas políticas asistencialistas fueron en general implementadas aprovechando las organizaciones no estatales y las redes informales de autoayuda que ya existían en el mundo popular. ingresaban a ese mundo de manen voluntaria. al emplear los medios de comunicación y el marketing para promocionar su candidatura en 1983. se utilizaron cada vez más los “asesores de imagen” y las encuestas de opinión al modo de los estudios de mercado. sino delincuentes ocasionales. el trabajo honesto había dejado de ser la piedra fundamental de una orgullosa identidad. sino el barrio. Las vías por las que el Estado se ocupó de las necesidades de las clases populares ya no pasaron principalmente por la ampliación de los derechos o los beneficios que colectivamente podían reclamar los ciudadanos. tal como se hacía con la marca de un producto. En especial en las villas de emergencia. que muchas veces combinaban empleos inestables con robos u otras actividades ilícitas pan completar un nivel de ingresos más o menos digno. al Estado le interesaba gestionarla. Las características de la “mala vida” se transformaron profundamente. Aunque algunos consiguieron resistir este proceso. La dependencia respecto del Estado contribuyó a despolitizarla. sin embargo. Aunque los principales grupos empresarios siempre habían condicionado fuertemente las políticas estatales. ahora tuvieron una participación directa en el manejo de la cosa pública. La nueva política social procedía más bien identificando los focos posibles de conflicto para otorgar alguna ayuda puntual que los mantuviera encapsulados y bajo control. La militancia social se fue volviendo cada vez más la gestión de las necesidades puntuales del barrio mediante el acceso a la ayuda estatal. que fueron también los de mayor desempleo y aumento de la desigualdad. La política social se fue redefiniendo entonces como una cuestión de gestión de las necesidades de diversos segmentos de la población a través de subsidios puntuales o entrega de alimentos. El horizonte de la eliminación de la pobreza pasó a ser una mera fórmula retórica: más que acabar con ella. improvisados. Pero como los planteles de funcionarios y empleados estatales se reducían día a día. Desde los primeros ensayos con el Programa Alimentario Nacional que Alfonsín lanzó en 1985. pasando por las iniciativas que pusieron en marcha diversos gobernadores e intendentes desde mediados de los años ochenta. Los picos mayores se registraron en los años de mayor crisis económica. Las Unidades Básicas y los referentes locales del movimiento se volcaron masivamente a gestionar en cada barrio los recursos que venían del Estado. en pocos años muchos activistas de base vieron transformarse su misión y su papel. Una gran parte de quienes cometieron delitos en estos años no fueron delincuentes “de profesión”. privándola de la posibilidad de plantarse en antagonismo respecto de los políticos y los gobiernos. para “instalar” un candidato. Desde entonces. pero sin dudas ocupaban un lugar importante para la mayoría de las personas.

Entre los encuestados más pobres. por ejemplo. Sin embargo. Delincuentes oportunistas e improvisados. tales como evitar en lo posible el uso de la violencia o no robar a los pobres o desprotegidos. fusilamientos encubiertos y camas judiciales “fabricadas”. La “desprofesionalización” del delito trajo aparejado el abandono de algunos códigos que tradicionalmente habían sostenido muchos ladrones. manifestaban temor a ser “atacados” en la calle por un extraño sin ningún motivo. se invitaba de ese modo a la aplicación de una “mano dura” para restaurar el orden supuestamente perdido. el éxito pan los nuevos dependía de su arrojo. en la lista de las preocupaciones principales de la sociedad. Así y todo. sin embargo. que en estos años crecieron explosivamente. La situación cambió de manera sugestiva en los años noventa. Los numerosos casos de “gatillo fácil” (más de mil entre 1983 y 2001). El sentimiento de inseguridad se separó en buena medida de las evidencias empíricas sobre la evolución del delito en Argentina (de hecho. En estos años se produjo un notorio cambio en el modo en que la prensa presentó la cuestión. el jubilado o la iglesia del barrio.y figuras y lugares considerados anteriormente intocables. como la escuela. Dos grupos manifestaban este temor en particular: los que vivían en zonas suburbanas pobres y quienes tenían una ideología de derecha. el sentimiento de inseguridad se apoderó de la sociedad argentina. figuraba el temor a ser objeto de la violencia policial. generando la imagen de un país peligroso en el que los más pobres aparecían como una amenaza fuera de control. Encuestas de mediados de los años ochenta señalaban ya que un alto porcentaje de personas temía ser víctima de un delito. por ejemplo. pero de cualquier modo comparable al de muchos países europeos y bien por debajo del promedio latinoamericano. El uso de la violencia como parte de los ilícitos. Aunque mucha gente tiene la percepción de que hasta hace poco “se vivía tranquilo”. que a comienzos del nuevo siglo se situó entre las más atemorizadas del mundo. dan una idea de lo difícil que pudo haber sido pan los villeros resistir la presión de los policías. aunque de manera leve. se incrementó en estos años. Los jóvenes villeros fueron las principales víctimas: buena parte de los que en estos años se volcaron al tráfico de drogas o al robo lo hicieron como parte de bandas comandadas o protegidas por policías. no cabe en lo que el discurso mediático llama “inseguridad”. En su mayoría. “La inseguridad” se transformó en una categoría de debate público. Ese tipo de violencia. por ejemplo. los estudios muestran que el sentimiento de inseguridad viene en aumento desde hace tiempo. comprobados en estos años. Los peores efectos de la gran transformación que comenzó con la dictadura se hicieron sentir en las villas de emergencia. Algunos temores sí tenían que ver con cambios en el orden de lo real. en quinto lugar. Entre los que viven en las villas de emergencia porteños. Entre 1983 y 1991 la 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared los habían agrupado— pan reclutar “mano de obra”. mucho menor que la de los delitos contra la propiedad. la maestra. ese miedo se manifiesta en una tasa que duplica y más el promedio general. que esta vez podía ser otro pobre -incluso un vecino. el pico de 2004 que experimentó el primero coincidió con una baja en el segundo). la delincuencia figuraba más bien abajo. su fuerza física y su capacidad de “primerear” a la víctima. ligando la delincuencia a otras formas de “desorden” en el espacio público. los encuestados. El temor ahora se manifestaba entre gente de todas las condiciones sociales sin importar su ideología. el segundo (en 2004 llegaría al primer puesto). incluyendo los homicidios. Se ha documentado que en ocasiones se forzó a los jóvenes a “trabajar” para esas bandas contra su voluntad. junto al miedo a ser víctimas de un delito. Para 1993 la delincuencia ya ocupaba el tercer lugar entre las preocupaciones de la población y para 1997. 110 . La tasa de muertes violentas aumentó especialmente entre los varones jóvenes. hasta un nivel superior al de la media histórica. Se hizo un uso político del asunto. Por entonces todavía la prensa no hablaba de “la inseguridad” y en los principales diarios las noticias de crímenes se agrupaban en una sección marginal. un tipo de hecho extremadamente infrecuente.

A esos números habría que agregar los que se apiñaban en otros centros urbanos por todo el país. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared población villera en la Capital aumentó un 300%. las reparaciones caseras y la costura en talleres instalados en la propia casa para subcontratistas que.000 habitantes. tras sufrir un desalojo masivo. como la organización de ferias de comida. la cría de algunos animales. Los índices de mortalidad y de enfermedades continuaban siendo altos. ahora tanto los viejos como los jóvenes solían descargar su bronca con ellos. a los que se sumaban otros 300. A pesar de las importantes mejoras urbanas corno la pavimentación. todos reconocieron admirados la contribución de Marcelina y las bolivianas. Los habitantes de mayor edad se quejaban constantemente de las actitudes de los más jóvenes. sin embargo. culpándolos por la desocupación o por la caída de las remuneraciones. Hacia mediados de los años noventa el 62% de la población de entre 18 y 60 años estaba desocupada. Como parte del clima que acompañó la campaña del Estado nacional para “regularizar” la situación de los inmigrantes ilegales. llegando a casi 51. en 1986 se notó una fuerte oleada de xenofobia. En Florencio Varela los comerciantes e inspectores atacaron especialmente a las bolivianas con expresiones racistas. A pesar de que en la villa siempre habían vivido inmigrantes extranjeros. No hubo divisiones étnicas entre ellos: tanto las bolivianas como los argentinos participaron de igual a igual en la creación dci sindicato. un pago de $10 pesos por cada cartera que cosían íntegramente y que en un shopping se vendía a $150. a su vez. por ejemplo. En esa gesta. Las mujeres que se dedicaban a esto últimos recibían.000 en la provincia de Buenos Aires. En 1985. Para 1999 ya eran 90. las diferencias nacionales se transformaron en causa de fractura. especialmente por la contaminación y por la existencia de desagües a cielo abierto. El panorama de la villa cuya historia hemos venido siguiendo en este libro —Villa Jardín— puede darnos una idea de la devastación producida. los vendedores ambulantes de Florencio Varela se organizaron gremialmente para negociar con la municipalidad la obtención de permisos. Algunos ambulantes argentinos se hicieron eco de esos prejuicios. reinaba ahora la desconfianza mutua. las viviendas seguían siendo precarias. que en los años noventa había avanzado mucho. que “ya no respetaban a nadie”. La violencia interpersonal era un aspecto constante de la vida cotidiana. Casi nadie sentía que podía confiar en la Policía.000. 111 . Los inmigrantes de países limítrofes: presencia y visibilidad Luego del fin de la dictadura. Donde antes primaba el sentimiento de que todos se conocían con todos y se ayudaban uno al otro. por el que lograron que se les permitiera volver a sus puestos. La supervivencia pasaba para la mayoría por la ayuda alimentaria y los subsidios estatales. A ellos se agregaba una serie de actividades económicas informales. especialmente cuando en febrero de 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. trabajaban al servicio de grandes marcas de ropa. y los culpaban de todas las desgracias. Los vínculos humanos dentro de la villa se habían deteriorado notablemente. realizaron un acampe de cuatro días con olla popular frente a la Municipalidad. Muy pronto.

En verdad. los que más perdieron fueron los que tradicionalmente eran más poderosos (metalúrgicos. Esa victoria. DISCURSO DE ASUNCIÓN DEL DR. la educación. Ayer pudo existir un país desesperanzado. En 1973. sin perjudicar a los puesteros argentinos. sólo lo era uno de cada 14. automotrices. diez años más tarde. también. que acompañó a la lucha de millones de argentinos que combatieron por la libertad y la justicia. las 62 Organizaciones tuvieron pocas dificultades para imponer la fórmula presidencial y para alzarse con casi un tercio de los mejores puestos en las candidaturas para diputados y senadores. Algunos de los argentinos sostuvieron que había que defender a las bolivianas. de los gobernantes y de los legisladores. porque eran “compañeras” como cualquier otro. que entre todas las áreas habrá un enlace profundo y fundamental: que una savia común alimentará la vida de cada uno de los actos del gobierno democrático que hoy se inicia: la rectitud de los procedimientos. pero hoy ha terminado la inmoralidad pública. lúgubre y descreído: hoy convocamos a los argentinos. 112 . Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared ese año se rumoreó la inminencia de un operativo de desalojo que se limitaría a echar a las bolivianas. la salud pública. que quedó debilitado por el alejamiento de Marcelina y las bolivianas. que el fin jamás justifica los medios. el peso de la rama sindical dentro del justicialismo fue más grande que nunca. Las transformaciones del peronismo Cuando se restableció la democracia en 1983. La justificación de los 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. se impuso el argumento de que se trataba de un problema particular en el que el sindicato no debía intervenir. Hay muchos problemas que no podrán solucionarse de inmediato. quiere decir. Aún el objetivo de construir la unión nacional debe ser cabalmente interpretado a través de la ética. Pero queremos decir. la justicia. La falta de solidaridad de quienes habían sido sus compañeros hasta hacía poco terminó de sellar la fractura del sindicato. la economía. Sin embargo. las obras de infraestructura. Ese sentimiento ético. Sin Perón en escena y con el ala política del partido todavía desarticulada. sino también del sentimiento ético que sostiene a esa legitimidad. No todo era culpa de los sindicalistas. los servicios públicos y todas las otras cuestiones que reclaman la atención del pueblo. sin embargo. Quienes piensan que el fin justifica los medios suponen que un futuro maravilloso borrará las culpas provenientes de las claudicaciones éticas y de los crímenes. Vamos a hacer un gobierno decente. Sabiéndolas aisladas. Ese sentimiento ético constituye uno de los más nobles movimientos del alma. un nuevo operativo policial en el mes de abril desalojó también a los argentinos. las relaciones laborales. también. la defensa. uno de cada 8 votantes era un obrero industrial. textiles). RAÚL ALFONSÍN COMO PRESIDENTE DE LA NACIÓN ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA – 10/12/1983 Honorable Congreso de la Nación: Venimos a exponer a vuestra honorabilidad cuáles son los principales objetivos del gobierno en los diversos terrenos en que debe actuar: la política nacional e internacional. no solamente en nombre de la legitimidad de origen del gobierno democrático. La situación generó una ríspida discusión en el sindicato. el proceso de desindustrialización en curso significaba que el peso demográfico y político de la clase obrera había disminuido. En el mismo período los sindicatos habían visto reducirse un 23% su cantidad de afiliados. resultaría de patas cortas: las derrotas electorales de 1983 y 1985 demostraron de manera patente que los sindicatos ya no eran capaces de asegurar los votos para llegar al poder. De manera previsible. la policía finalmente concretó el anunciado desalojo.

a lo sumo. que se puede someter al hambre a otros seres humanos. de transformar las universidades en enseñaderos. Las oligarquías tienden siempre a pensar que los dueños de las empresas o del dinero tienen que ser los dueños del Estado. van juntas: no se puede luchar 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Por otra parte. Los totalitarios piensan en términos de milenios y eso les sirve para erradicar las esperanzas de vida libre entre los seres humanos concretos y cercanos. Pero nosotros daremos de nuevo a la política la dimensión humana que está en las raíces de nuestro pensamiento. no llevará a la perfección: La democracia es el único sistema que sabe de sus imperfecciones. La justificación de los medios por el fin constituye la apuesta demencial de muchos déspotas e implica el abandono de la ética política. La lucha contra los corruptos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared medios en función de los fines implica admitir la propia corrupción. con la ilusión de que ese precio terrible permitirá algún día vivir mejor a otras generaciones. en consecuencia. Ni la crueldad actual. sobre todo. ni se puede gobernar sin la capacidad de prever. Seremos más que una ideología. si no. en la lucha por la conquista del futuro previsible. Otros. una fuerza movilizadora. implica admitir que se puede dañar a otros seres humanos. Nosotros creemos que el Estado debe ser independiente: ni propiedad de los ricos. Hemos dicho que esto significa que el Estado no puede subordinarse a poderes extranjeros. ¿De dónde sacaría. Ya vimos eso una vez más en los últimos años. Si separamos a la política de su arraigo en el tiempo. ya sabemos. los de las siguientes dos generaciones. pero que tampoco puede subordinarse a los privilegiados locales. La democracia moviliza siempre. Como dijo Juan XXIII. La acción. fuerzas el Estado para mantener su independencia? La democracia será desde el primer momento. una ética. Y toda inacción en política. a quienes no tenemos derecho alguno de sacrificar en función de hipotéticos triunfos que se verán en otros siglos. Ni se puede gobernar sin memoria. Pero nos empeñaremos. Por un lado. Se ocupa. contra la inmoralidad y la decadencia es el reaseguro del protagonismo popular. Las dos cosas. impedimos que lleguen a la política los ecos del dolor humano. en términos previsibles. 113 . Mediremos. La democracia atiende a la movilización de la juventud en torno de los problemas generales y de sus problemas específicos. sólo puede desarrollarse sobre el fondo de un gigantesco remordimiento. lo que puede justificar la investigación. Vamos a luchar por un Estado independiente. El régimen se ocupa de la desmovilización de la juventud. La independencia del Estado presupone dos condiciones fundamentales. que se puede exterminar a otros seres humanos. el protagonismo popular. pero no la acción política. pero. porque negarnos a luchar por mejorar las condiciones en que viven los hombres. pero para un futuro tangible. Si se trabaja para un futuro tangible se establece una correlación positiva entre el fin y los medios. y por mejorar a los hombres mismos. requiere la moralidad administrativa. Nosotros vamos a trabajar para el futuro. Pero nuestro compromiso está aquí. ni la inmoralidad actual. sería hundirnos en la ciénaga del conformismo. por ejemplo. pero el Estado no puede ser propiedad privada de los sectores económicamente poderosos. a su vez. La democracia trabaja para el futuro. nuestros actos para no dañar a nuestros contemporáneos en nombre de un futuro lejano. la conducta de los gobernantes. al mismo tiempo. La propiedad privada cumple un papel importante en el desarrollo de los pueblos. ni propietario único de los mecanismos de producción. en realidad. ni la claudicación actual. Los problemas que debemos prever son. pero prever para un tiempo comprensible y no para un futuro indeterminado. y es básicamente un compromiso con uestros contemporáneos. piensan que el Estado debe ser el dueño de todas las empresas. no puede subordinarse a los grupos financieros internacionales. garantizan un futuro feliz. más allá de eso no hay conclusiones seguras y los datos son demasiado inciertos u oscilantes. mientras que el régimen desmoviliza. como dijo el actual pontífice. Toda esa lógica de los pragmáticos cínicos remite siempre a un porvenir lejano.

constituye un limite para los 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Venimos de un movimiento que no luchó en 1890 para ser gobierno. sino a través del protagonismo popular. de una ideología sobre otra y de una clase sobre otra. el sufragio garantiza la inserción de la Argentina en el mundo como nación independiente. por minorías armadas. terminan aisladas también del mundo y se condenan inevitablemente al fracaso. si luego los gobernantes. La creencia en los métodos violentos para tomar el poder y ejercerlo implica que son razonables los puntos de vista de quienes manejan mejor las armas. lo que presupone la aceptación de un sistema que deja cierto espacio a cada uno de los factores y hace posible así la renovación de los partidos y la transformación progresiva de la sociedad. y por eso las dictaduras de derecha. El voto es la vía elegida en contra de la posesión monopólica del Estado y del país por parte de los poderes económicos o financieros y también en contra de la posesión monopólica del Estado y del país por un grupo armado. En un contexto internacional cada vez más interdependiente. y fue objetado en medio de una revolución. Se luchó para que hubiese elecciones libres. y esa violencia del régimen no debía ser reemplazada por otra de distinto signo. el pueblo tiene la forma de elegir a sus gobernantes y a sus representantes. Al gobierno no se lo podía elegir a través de un levantamiento. porque eso hubiera implicado establecer el principio de que el poder. mientras que la violencia de uno u otro signo impide la inserción del país en el mundo o lo convierte en teatro de operaciones donde los actores pierden su propia iniciativa y el Estado en consecuencia. tanto a través del guerrillerismo.La democracia aspira a la coexistencia de las diversas clases y actores sociales. pero no se puede preservar el protagonismo popular sin sostener una política de principios. Por eso luchamos para defender el derecho a elegir el gobierno. o de quienes están más armados. A través del sufragio. que reemplazan la ley por las balas. como a través del golpismo. elegidos a través del voto. por definición. que está en las entrañas del régimen. el voto implica la posibilidad de que gobierne el pueblo y de que el Estado sea independiente. pierde su independencia. eligiera al gobierno en reemplazo del pueblo. de las diversas ideologías y de diferentes concepciones de la vida. La violencia era el régimen. Es pluralista. Por una parte. La violencia está inhabilitada para ser la forma permanente de manifestación del cambio. Además. No puede elegirnos a través del motín. Ese concepto fue objetado ya desde 1890. de qué serviría el sufragio. una ética que asegure su perduración. expresa la existencia de una regla para obtener legitimidad. El sufragio. señalamos categóricamente que combatimos el método violento de las élites. la fuerza pura carece de capacidad para engendrar legitimidad. Esa distinción rechaza desde siempre a la filosofía de la subversión. Por eso. Pero debe tenerse en cuenta que la Constitución y las leyes son subvertidas. Históricamente nos opusimos a que una pequeña minoría de la población considerada a sí misma como población combatiente. ¿De qué serviría el protagonismo popular. Por otra parte. arriesgando que el gobierno emergente de esa lucha no sería ya decidido por la población sino por el acuerdo o desacuerdo en la mesa de negociaciones de las superpotencias. por popular que fuese. estaba en la boca de los fusiles. sino por el sufragio. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared contra la corrupción. El método violento de las élites de derecha o de izquierda se justifica a sí mismo con el triunfo definitivo y final. ya que el pueblo no puede expresarse por sí mismo y el llamado espontaneismo nunca existe en la realidad. pero sólo para defender el derecho del pueblo a elegirlo. absoluto. como decían los guerrilleristas de hace diez o doce años. también. 114 . derechistas o izquierdistas. aunque apoyadas por algunos capitales monopólicos. cualquiera sea la excusa con que se apodere de los resortes básicos de una comunidad. se dejaran corromper por los poderosos? El sufragio tiene diversos sentidos simultáneos.

como instrumento de las mayorías. inciso 11. El Estado en que las autoridades constitucionales reciben el país deplorable y. con la fe y el empuje necesarios. nuestro programa de acción inmediata y nuestros principales objetivos. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared sectores privilegiados y. Mucha gente no sabe qué significa vivir bajo el imperio de la Constitución y la ley. favorece la continuidad de las instituciones republicanas y de las doctrinas en que ellas se asientan. la voluntad y el coraje. venimos a enunciar. Al traer en este acto solemne la palabra del Poder Ejecutivo. muy someramente. que será definitivo. pero ya todos saben qué significa vivir fuera del marco de la Constitución y la ley. como titular del Poder Legislativo de la Nación y representación fiel de la opinión popular. improvisación. al proveer de la única legitimidad pensable al Estado. se hace presente hoy en este augusto recinto par dar testimonio de que se inicia en estos instantes una nueva etapa de nuestra vida nacional. El sufragio hace posible la resolución pacífica de las controversias en la sociedad y. porque tenemos sin duda los recursos. miseria. pero vamos a salir adelante. en algunos aspectos. La Argentina pudo comprobar hasta qué punto el quebrantamiento de los derechos del pueblo a elegir sus gobernantes implicó siempre entrega de porciones de soberanía al extranjero. A vuestra honorabilidad. La noción de ser protagonistas de este nuevo comienzo. de la Constitución Nacional. La voluntad del pueblo. violencia y desorden. que es la única fuerza indiscutible con que puede respaldarse la autoridad ante un pueblo que es libre y ha sabido demostrarlo. a través de sus representantes. decadencia. falta de libertades públicas. el artículo 88. Esas dificultades son múltiples e inmensas. compete a partir de ahora la tarea superior de dar al país los instrumentos legales para la realización de las “reformas prometidas” a que alude. con la economía desarticulada y deformada. invocando la legitimidad de nuestra investidura constitucional. inmoralidad. con vastos sectores de la población acosados por las más duras manifestaciones 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. bien lo sabemos. porque en este empeño estamos todos unidos. catastrófico. desocupación. contenidos en una clara plataforma política que la mayoría del país ha hecho suya. tiende a lograr una mayor justicia distributiva. y nos infunde el valor para afrontar un conjunto de dificultades muy graves que acosan a nuestra patria. nos inspira a todos un sentimiento de responsabilidad acorde con el esfuerzo que hoy emprendemos juntos. 115 . con visionaria anticipación histórica. Y sobre todo.

sino a la de echar los cimientos de la Argentina libre. en el marco bien definido pero históricamente flexible de nuestra Constitución. que tiene que ser. a la falta de renovación en las personas. fraterna y generosa que queremos. no habrá de faltarnos nunca. con un clima de arbitrariedad. repito. Vamos a vivir en libertad. no quepa duda. En la Argentina existió una larga tradición de libertades públicas. a la asfixia de la imaginación. desde luego. también. como dijimos muchas veces desde la tribuna política. La aceptación de esa teoría implicó el pago de un precio muy alto por una seguridad que jamás puede alcanzarse sin la participación popular. juntos y unidos en esa decisión reparadora que todos compartimos. el motor que impulsa nuestra marcha hacia delante. a la vez que asegura la responsabilidad de los gobernantes ante el pueblo a través de los mecanismos jurídicos y políticos de control que la misma Constitución ha previsto. para reclamar justicia . que los ciudadanos reasumen el pleno ejercicio de sus responsabilidades. con una situación internacional agravada por decisiones irresponsables cuyas consecuencias se transfirieron imprudentemente a un futuro y que ahora vienen a depositarse en nuestras manos. porque con la democracia no sólo se vota. todas las libertades. sin temor a errar. que la democracia es un valor aún más alto que el de una mera forma de legitimidad del poder. La teoría de la seguridad fue esgrimida para evitar la vida libre. Esto llevó al miedo. tan firme y tan constante como las circunstancias lo requieran. para crear. todos los avances sociales y culturales del mundo moderno. De eso. que ya es. grande. En suma. Vamos a establecer definitivamente en la Argentina la democracia que todos los argentinos queremos. los argentinos hemos aprendido. no sólo a la tarea de corregirlos y eliminarlos para siempre. Si enorme es el desafío. aún a costa del desorden 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. dinámica. plena de participación y movilización popular para los grandes objetivos nacionales. para sostener ideas. con situaciones sociales que reflejan crudamente el impacto de la miseria. para organizarse en defensa de los intereses y los derechos legítimos del pueblo todo y de cada sector en particular. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared del empobrecimiento. con la educación y la salud relegadas a un segundo plano y consiguientemente convertidas en privilegio de los menos. se educa y se cura. y de la periódica renovación de los poderes mediante el ejercicio del sufragio. para trabajar. Y lo hacemos.toda la justicia. cuya cuenta precisa y detallada puede ser excusada aquí por ser bien conocida. próspera. con una inflación desbordada cuyos efectos son una verdadera afrenta para los hombres que producen y trabajan. franca y espontánea de nuestra gente. que compromete gran parte de los recursos nacionales para un largo futuro. tendremos que enfrentarnos. inmensa debe ser nuestra voluntad. sincera. atropello e incertidumbre creado por la absurda pretensión de gobernar por el miedo y la prepotencia.Eso quiere decir que el gobierno retoma su tradición como defensor del estado de derecho y de las libertades públicas y quiere decir. con la carga afligente de todos esos males. que garantiza todos los derechos. oscurecida durante los últimos años por la arbitrariedad y la irracionalidad. a la indiferencia producida por ese miedo. a la luz de las trágicas experiencias de los años recientes. a partir de hoy. a la ausencia de participación de los argentinos en los problemas de los argentinos. sino que también se come. para vivir mejor. para producir. la de las leyes comunes y la de las leyes sociales -. con un endeudamiento de insólito volumen y de origen muchas veces inexplicable. con la cultura postergada y perseguida en muchas de sus expresiones. 116 . Si algo podemos prometer hoy. Como tampoco debe caber duda de que esa libertad va a servir para construir. Esa decisión. es que esa voluntad. porque. Termina hoy el estéril tutelaje sobre los habitantes de este país.

acceso a la educación. o aun sufrir peor suerte. los ciudadanos tendrán la tranquilidad que necesitan. así como el terrorismo de Estado. 117 . modernas y eficientes de la justicia y de los organismos que deben servirla en el marco de la legitimidad se hagan cargo de los complejos problemas de la sociedad moderna. La seguridad. disolviéndose o reapareciendo sucesivamente. en una inseguridad monstruosa y bajo el predominio de las ideas que privilegiaban a la autoridad en una virtual acefalía del gobierno. en cuanto pudieran comprometer al destino del país en estériles fijaciones sobre el pasado. derecho al orden que el gobierno democrático garantizará con los medios que las leyes ponen en sus manos. y esa 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. por supuesto. Si. El país ha vivido frecuentemente en tensiones que finalmente derivaron en la violencia espasmódica del terrorismo subversivo y una represión indiscriminada con su secuencia de muertos y desaparecidos. todo eso era lo contrario de la verdadera seguridad. Nosotros privilegiaremos. actuando como si aquí no hubiera ocurrido nada. La manera de restañar esas heridas no puede girar en torno a venganzas o resentimientos que serían innobles en sí mismos. posibilidad de justicia igualitaria. Ellos nos harán fuertes. No se puede vencer en el terreno de la fuerza si se carece de la razón. Vamos a emplear la sensatez. los métodos correctos y los sanos principios. Nuestra filosofía se basa en ideas distintas: la seguridad del Estado no puede sostenerse sobre la inseguridad de la comunidad nacional. asimismo. han dejado profundas heridas en la sociedad argentina. en una feudalización del poder. En la vida democrática. Se propiciará la anulación de la ley de amnistía dictada por el gobierno militar y se pondrá en manos de la justicia la importante tarea de evitar la impunidad de los culpables. Los argentinos no se sentían seguros y sabían que podían ser detenidos. derecho a la salud. que se nutre de la libertad y de la responsabilidad. Hemos vivido. La lucha entre sectores extremistas. Nosotros queremos tener razón para ser fuertes. quienes obedecieron órdenes y quienes se excedieron en su cumplimiento. sin libertad. La democracia es previsible. El pasaje a la libertad requiere una creciente comprensión de los ciudadanos sobre la importancia de cada uno de los actos que influyen sobre el conjunto social. bajo el pretexto de la seguridad. se abandonara el camino de la ley. que debió haber sido combatido con los medios que la civilización actual pone en manos del Estado y no a través del empleo de medios similares a los condenados por el conjunto de la comunidad nacional. resguardo de su intimidad y también. tendrá las herramientas necesarias para evitar que sean considerados del mismo modo quienes decidieron la forma adoptada en la lucha contra la subversión. La justicia. cuando no inmorales en muchos casos. los argentinos expuestos a la muerte o muriendo efectivamente sin participar de ninguna de las decisiones. Las libertades concretas implican libertades sociales. por lo tanto. demostrarán al mundo que en la Argentina existe una democracia que no está dispuesta a renunciar a sus razones de ser. problemas cuya gravedad no se nos escapa. así. agrupándose. quienes lograran ese propósito tendrían un éxito político inicial con qué contar. pierde todo su contenido. sin posibilidad alguna de defenderse. en una increíble confusión sobre los roles que correspondían a cada uno de los engranajes del Estado. Los órganos supremos del Estado dividiéndose entre sus componentes. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared de superficie. por una hipótesis. la plena vigencia de los derechos humanos y la necesidad de desmantelar el aparato represivo para que solamente las instituciones naturales. el gobierno democrático se empeñará en esclarecer la situación de las personas desaparecidas. Pero la democracia tampoco podría edificarse sobre la claudicación. Más allá de las sanciones que pudiera determinar la justicia. Esto no exime de tremendas responsabilidades al terrorismo subversivo.

118 . 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. sin compartimientos estancos. Unas y otras podrán colaborar en el gran debate nacional como partícipes de la forma de vida democrática. aún. sin que se descarte la existencia de nuevos canales para expresar la compleja realidad de nuestro tiempo. Ese espíritu de unidad nacional que hace vibrar a todo el país no excluirá. en forma de permitir que los sistemas de fuerzas que anidan en la sociedad argentina se articulen en una convivencia pacífica y creadora. como ha ocurrido en este país. La previsibilidad de la democracia implica elaboración y diálogo. será un diálogo real que presupondrá el reconocimiento de que no tenemos toda la verdad. no sirvieron para recibir ideas ajenas y modificar las propias. a través de la crítica. en contra de las legítimas representaciones. iremos configurando un Estado dinámico. a través de sus representantes. El diálogo no es nunca la sumatoria de diversos monólogos sino que presupone una actitud creadora e imaginativa por parte de cada uno de los interlocutores. tempestuosos debates y agrios enfrentamientos de coyuntura que nutrirán al estilo republicano triunfante ya en el país. aun con la buena fe de muchos protagonistas. sin partes invisibles o secretas. y no de acuerdos dominantes o corporativos entre sectores. Contamos con la amplia y comprensiva disposición al diálogo de la oposición. El diálogo. para ser efectivo. de que muchas veces habremos de equivocarnos y que hemos de cometer errores humanos. sin duda. No desconocemos la existencia de instituciones cuya tremenda trascendencia espiritual orienta la vida cotidiana de millones de argentinos. Si sabemos orquestar la ponderada y equilibrada conjunción de tales manifestaciones y atender a las legítimas preferencias que profesa una Argentina integrada y viva. de que los objetivos de la Nación. eficaz y sano. nutrido por una comunidad libre y creativa. que. que está demostrando desde ahora la generosidad y patriotismo con que. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared previsibilidad indica la existencia de un orden mucho más profundo que aquél asentado sobre el miedo o el silencio de los ciudadanos. La democracia necesitará que el conjunto de la sociedad exprese aún las temáticas específicas desde el compromiso representativo y republicano. La democracia no se establece solamente a través del sufragio ni vive solamente en los partidos políticos. pero en el reconocimiento. realizados con prescindencia de las legítimas representaciones o. colaborará en la consolidación del proyecto emocrático. de las asociaciones intermedias y de cada uno de los ciudadanos. ni la existencia de asociaciones intermedias. Estamos cargados de ideales y de sueños que vamos a realizar en forma honesta y razonable. ¿Para qué escucharíamos si no estuviéramos dispuestos a rectificar conductas?¿Para qué rectificaríamos conductas si no pensáramos que ellas pueden ser equivocadas en algunos casos? El país está enfermo de soberbia y no está ausente del recuerdo colectivo la existencia de falsos diálogos. El gobierno nacional incita a lleva a cabo una cruzada horizontal y vertical de democratización sobre la base de una acción renovada de los partidos políticos. siempre.

Esta llama debe prender en el corazón de cada ciudadano. Esto implicará una nueva dignidad en el pacto federal. A través de todas las vías en que pueda influir. seguras de sus propios méritos. con derecho para juzgar y opinar. a través de todos sus matices. El cumplimiento de esa obligación constitucional implica que la oficialización de la mentira.por un centralismo absorbente y muchas veces irracional aun desde el punto de vista de sus propios fines. o momentáneamente intervenidos por el gobierno y organismos oficialistas. Habrá libertad en la Argentina. Y esta decisión de cumplir con nuestro deber. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared Nuestro gobierno no se cansará de ofrecer gestos de reconciliación. así como en la administración de la agencia oficial de noticias. es también indispensable para la vida en condiciones justas. sino de todos los argentinos. despolarizando el desarrollo hasta convertirlo en razonablemente homogéneo. el federalismo fue reemplazado parcialmente . Ese centralismo fue succionando desde las migraciones interiores hasta los contenidos económicos pasando por un verdadero arrasamiento cultural del interior y llevando a la constante deformación de la vida nacional. en primer lugar. sin que la información vuelva a ser jamás reemplazada por una guerra psicológica que se perpetró contra el pueblo argentino. El gobierno democrático cumplirá con la obligación constitucional de informar al pueblo sobre lo que ocurre en el país. existirá juego limpio. sin solidaridad. la democracia perderá sus verdaderos contenidos. así. Las provincias no necesitarán más asumir tácticas que muchas veces implicaron la aceptación del predominio de las grandes ciudades portuarias. generando una verdadera muralla de incomunicación entre los gobernantes y los gobernados e impidieron así la realimentación de un circuito que sirve a la gente común. de acuerdo a las necesidades y características de cada zona geográfica de la República pero siempre en forma tal que no existan más beneficiados por los avances de la civilización en una zona y olvidados del destino en la otra.y no solamente bajo gobiernos de facto . En la administración de los medios transitoria o definitivamente en manos del Estado. Sin embargo. de los secretos inútiles y de las verdades a medias ha terminado en la Argentina. que debe sentirse llamado antes a los actos de amor que al ejercicio de los resentimientos. sin cesuras ideológicas y sin discriminaciones. Sin la conciencia de la unión nacional será imposible la consolidación de la democracia. como corresponde. pero no solamente de la violencia terrorista sino también de la violencia que se perpetra sobre el alma de los argentinos para tratar de empujarlos hacia las ideas autocomplacientes y decadentes. Las provincias volverán a asumir su histórico papel fundador de la nacionalidad. y habrá también orden. el gobierno transmitirá la natural diversidad de opiniones de los ciudadanos. A través de esos medios. se fundamenta también en razones prácticas. indispensables desde el punto de vista ético e ineludibles cuando se trata de mirar hacia adelante. los instrumentos del Estado no son propiedad privada de los gobernantes ni de un partido. pero que también sirve a las mismas autoridades. se expresará la natural pluralidad de la república democrática. 119 . Esa tendencia debe ser revertida a través de una sincera lealtad para con las distintas regiones del país. El gobierno democrático también impulsará una vigencia efectiva del federalismo constitucional. nosotros mismos necesitamos de la constante 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Terminó la confusión entre organismos oficiales. Todos los habitantes de esta República podrán saber lo que ocurre. Nuestra Ley Fundamental estableció un sistema de poderes articulado en torno a un Poder Ejecutivo fuerte compensado por un Poder Judicial también fuerte e independiente y un Poder Legislativo con representación activa del pueblo y de las provincias. El orden presupone el rechazo de las violencias particulares. La existencia de provincias fuertes.

desde el punto de vista intelectual. en segundo lugar. negaríamos u ocultaríamos nuestras razones de vivir y de luchar. la diferencia entre el autoritarismo y la democracia. nuevos caminos. Si negáramos u ocultáramos esa diversidad. corrigiendo. Raúl Alfonsín: un presidente entre la espada y la pared realimentación del circuito informativo para saber en cada momento cómo reaccionan los distintos sectores de la opinión pública. de la mañana a la noche. El ejercicio de la libertad será también didáctico. de modo que nunca más alguien tenga que rechazar o subvalorizar una noticia por provenir de un canal oficial y que nunca más nadie pueda suponer que se retacea la información completa a que tienen derecho. en la administración de los medios de comunicación en manos del Estado y que ellos serán conducidos no solamente con limpieza administrativa sin o con limpieza política. porque la razón de ser de un gobierno constitucional y democrático implica el reconocimiento de la diversidad. 120 . imaginar nuevas soluciones. otorgando razones para que los argentinos se sientan coparticipes responsables de la vida de su país y puedan. proponiendo o estimulándolos”. así. 14º Certamen Intercolegial de Historia – Instituto Euskal Echea (Llavallol) – Año 2016 Pág. Puedo asegurar que seremos totalmente honestos. El ciudadano común percibirá.