Está en la página 1de 5

See

discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.net/publication/12586414

[Brief history of dreams]

Article in Revista de neurologia · January 2000


Source: PubMed

CITATIONS READS

4 220

1 author:

Diego Rosselli
Pontificia Universidad Javeriana
206 PUBLICATIONS 682 CITATIONS

SEE PROFILE

Some of the authors of this publication are also working on these related projects:

Burden of disease View project

Case reports View project

All content following this page was uploaded by Diego Rosselli on 18 April 2016.

The user has requested enhancement of the downloaded file.


HISTORIA Y HUMANIDADES HISTORIA DE LOS SUEÑOS

Breve historia de los sueños


D. Rosselli

‘¿Qué es la vida? Un frenesí.


¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.’

Monólogo de Segismundo,
en La vida es sueño
de Pedro Calderón de la Barca

A BRIEF HISTORY OF DREAMS


Summary. Throughout history dreams have played a crucial role. Dreams have inspired great works of art, solved scientific
problems and, because of the premonitory value attached to them, have influenced transcendental decisions. This paper reviews
some of the dreams that have been a part of the world’s literature and historical tradition. [REV NEUROL 2000; 30: 195-8]
[http://www.revneurol.com/3002/i020195.pdf]
Key words. Dreams. Fantasy. History. Imagination. Sleep.

INTRODUCCIÓN de libros de sueños en tabletas de arcilla con inscripciones cuneifor-


A pesar de la convicción racional que nos confiere el conocimien- mes, algunas de ellas de hasta el año 5000 a. de C. Para babilonios
to científico, el mundo de los sueños con sus paradojas fantásticas y asirios, los espíritus de los muertos eran responsables de los sue-
sigue fascinándonos. En todas las edades de la humanidad se ha ños, cuya influencia podía conjurarse con la ayuda de Mamu, la
vivido la influencia sobre la conducta de esas experiencias con diosa de los sueños.
visos mágicos que ocurren al dormir. Aunque hoy no creamos en Los egipcios, por el contrario, veían en sus sueños la acción de
espíritus errantes que se comunican con nosotros a través del los dioses que, a través de ellos, solicitaban penitencia, advertían al
lenguaje onírico, no hemos logrado dejar atrás muchas creencias durmiente de peligros inminentes o respondían a sus interrogantes.
atávicas cuyos orígenes muy seguramente se remontan a etapas A lo largo de todo el antiguo Egipto se construyeron serapeums,el
lejanas en la prehistoria. El revivir de las creencias esotéricas, más famoso de ellos en Menfis hacia el año 3000 a. de C.; estas
como es el caso de la oniromancia, es una característica más del edificaciones eran templos dedicados a Serapis, su dios de los sue-
renacer del pensamiento místico de este segundo cambio de mi- ños, y en ellos trabajaban profesionales de la interpretación onírica.
lenio en la era cristiana. El análisis de los fenómenos relacionados La incubación de sueños, inducidos en estos templos, era una prác-
con el contenido de los sueños a lo largo de la historia puede tica común. El papiro Chester Beatty, que data de la XII Dinastía
permitirnos entender no sólo el proceso mismo del dormir y del (1991-1786 a. de C.), documenta el simbolismo egipcio para dife-
soñar, sino que incluso puede ayudarnos a comprender esa nece- rentes sueños.
sidad humana de explicar por mecanismos mágicos todo aquello En la vieja China los sueños se atribuían a reflejos del alma del
que se escapa de nuestra comprensión racional. soñador, quien se separaba temporalmente de su cuerpo para co-
municarse con las almas de los muertos. Durante los sueños el
sujeto era particularmente vulnerable, ya que si algo impedía la
LOS SUEÑOS EN LA HISTORIA ANTIGUA reunión de cuerpo y alma podría tener consecuencias fatales. La
El interés en los sueños es sin duda más antiguo que la historia separación de cuerpo y espíritu durante los sueños se describe
misma. Las excavaciones en la vieja Nínive recuperaron en la Bi- también entre los patanis de Tailandia, los bantúes de África cen-
blioteca Real de Asurbanipal (668-627 a. de C.) una gran colección tral o los esquimales de Quebec.
Los libros vedas de la historia temprana de la India (1500 a
1000 a. de C.) contienen listas de sueños favorables y sueños
Recibido: 09.12.99. Aceptado tras revisión externa sin modificaciones: 10.01.00. desfavorables. Estos últimos podían contrarrestarse con diferen-
Unidad de Epidemiología Clínica y Bioestadística. Universidad Javeriana. tes rituales y baños de purificación. El Atharvaveda, del siglo V
Bogotá, Colombia.
a. de C., contiene un capítulo sobre los sueños proféticos.
Correspondencia: Dr. Diego Rosselli. Unidad de Epidemiología Clínica y Los templos de Asclepio o Esculapio, dios de la sanación, la
Bioestadística. Universidad Javeriana. Carrera 7, N.º 40-62. Bogotá, Co-
lombia. Fax: 571 2856 981. E-mail: diego_rosselli@post.harvard.edu verdad y la profecía, abundaban en Grecia y el Imperio romano, y
llegaron a ser más de 600. En ellos se practicaba la incubación de
Agradecimientos. A los doctores Álvaro Ruiz y Antonio Culebras, por los
comentarios realizados a versiones anteriores del manuscrito. El autor re- sueños, con la convicción de que un sueño en lugar sagrado tendría
cibe el apoyo de INCLEN (International Clinical Epidemiology Network) a particular potencial profético o terapéutico. Los griegos facilitaban
través de su programa Career Scientist Award. los sueños mediante aislamiento, oración, ayuno o automutilación.
 2000, REVISTA DE NEUROLOGÍA También ayudaba dormir sobre la piel de un animal sacrificado o

REV NEUROL 2000; 30 (2): 195-198 195


D. ROSSELLI

cerca de las tumbas de los héroes. Sobreviven aún muchas inscrip- bros escritos en el siglo II, habría de convertirse en el verdadero
ciones griegas que registran detalles sobre las curas de sueños. precursor de una larga lista, que aún no ha concluido, de manuales
En sus escritos, Hipócrates (460-c. 375 a. de C.) resaltó la rela- para la interpretación onírica. El mérito de Artemidoro radica en
ción entre la posición de los astros y la condición corporal en el la detallada taxonomía de los sueños, clasificada por él en cinco
momentodeunsueño.EnlosDiálogos, Platón (c. 428-c. 348 a. de C.) categorías: los oráculos con mensajes divinos (oraculum), los
narra cómo Sócrates (c. 470-399 a. de C.) desde su prisión le refiere sueños simbólicos (visio), las fantasías (somnium), las pesadillas
a Crito el que habría de ser uno de sus últimos sueños y que el (visum) y la ensoñación diurna (insomnium).
venerable filósofo interpretó como la llegada de su muerte al tercer En Vidas paralelas, el libro de relatos biográficos de la nobleza
día, como de hecho habría de ocurrir. Platón, en el noveno libro de griega y romana de Plutarco (c. 46-c. 120), abundan los relatos de
La república asegura: ‘En todos nosotros, inclusive en los hombres sueños. Así, Mitrídates VI el Grande (120-63 a. de C.), rey de Pon-
más buenos, existe una naturaleza de animal salvaje que se asoma to, tras oponerse al dominio romano sobre la península de Anatolia,
en los sueños’. Aristóteles (384-322 a. de C.) le dedicó al tema de soñó una noche a orillas del Éufrates que era víctima de un naufra-
los sueños tres de sus libros y esgrimió, en De divinatione per gio. Pero no fue de mucha utilidad el augurio, ya que al despertar de
somnum, lo que habría de ser una de las primeras críticas a la tan su pesadilla se encontró con las tropas de Pompeyo en el umbral de
difundida práctica de la oniromancia. ‘La mayoría de los sueños su campamento. Tampoco, según Plutarco, logró Calpurnia evitar
llamados proféticos pueden clasificarse como meras coincidencias’ el asesinato de su esposo Julio César (c. 100-44 a. de C.), a pesar de
afirmó, y el hecho de que ciertos animales inferiores sueñen descar- soñarse sosteniendo su cadáver la víspera misma de su muerte, ese
ta su supuesto origen divino. Para Aristóteles, los sueños podrían fatídico idus de marzo del 44 a. de C.
servir de indicadores del estado somático, ya que al perderse la Se ocupan también de los sueños los romanos Lucrecio
influencia exterior sobre la conciencia cuando se duerme, la aten- (siglo I a. de C.), en su largo poema De rerum natura, y Suetonio
ción se enfoca en las sensaciones internas. Tranquilo (c. 69-c. 122), quien detalla dos sueños premonitorios
Según Herodoto (c. 484-c. 420 a. de C.) en su Tratado de de César Augusto en De vita Caesarum, libro biográfico de los
Historia, Creso (?-546 a. de C.), rey de Lidia, benefactor del orá- primeros 11 césares. Y, según Edward Gibbon (1737-1794), en su
culo de Delfos y conocido por su proverbial riqueza, fue incapaz extenso tratado histórico Auge y caída del Imperio romano,el
de impedir la muerte de su hijo, a pesar de un explícito sueño emperador Constantino el Grande poco después de su conversión
premonitorio. Los sueños de entonces cambiaron sin duda el curso al cristianismo recibió en sueños la instrucción de inscribir en los
de la historia. Relata Herodoto que Astíages (siglo VI a. de C.), escudos de sus soldados el símbolo cristiano de la cruz, el cual
último rey de los medas, casó a su hija con un persa para escaparse habría de acompañarle en innumerables victorias.
del oráculo funesto que le trajo un sueño. Mas luego, cuando ella La jerarquía onírica de Artemidoro se mantendría en el medio-
estaba encinta, el Rey soñó que su primer nieto dominaría toda evo en el Somnium Scipionis del filósofo y gramático latino Ma-
Asia, por lo que mandó matarle cuando éste apenas era un recién crobio (c. 375-c. 425) y de su contemporáneo Calcidio. Para este
nacido. Buscaba así evitar que su reino quedara en manos persas, último, los sueños podían provenir bien de la divinidad –y cons-
pero el muchacho, que habría de pasar a la historia como Ciro el tituir auténticas revelaciones– o bien de procesos interiores, como
Grande (c. 580-c. 529 a. de C.), sobrevivió gracias al cuidado de los sueños ‘racionales’ o ‘pasionales’, que clasificaba como expe-
un pastor y luego dirigió el levantamiento persa que relegó a los riencias oníricas mundanas. Los preceptos aristotélicos y neopla-
medas al pasado. Más tarde, Ciro soñó con Darío (550-486 a. de C.), tónicos de Macrobio y de Calcidio se mantendrán incólumes du-
que entonces era apenas un adolescente, y a quien en sueños vio rante más de 10 siglos.
en forma de un ser alado, con una de sus alas sobre Europa y la otra
sobre Asia; por ello, tuvo certeza ‘más allá de cualquier posible
duda’ de que él, que no estaba en la línea directa de sucesión, SUEÑOS Y RELIGIÓN
habría de heredar su reino. En el Antiguo Testamento se describe, entre otros, el sueño de la
Pero la historia sucesiva de sueños proféticos persas habría de escalera al cielo de Jacob que, se presume, ocurrió en lo que hoy
fallarle a Jerjes (c. 519-464 a. de C.), hijo de Darío, a quien tres es Bethel, al norte de Jerusalén, y en el cual Jehová prometió a sus
sueños consecutivos enviaron a la conquista de Grecia, un hecho descendientes la tierra palestina. Encontramos, asimismo, los
que se convertiría en el comienzo del declinar de este poderoso sueños proféticos del faraón, descritos también en el Corán,cuyo
imperio. Artabano (?-464 a. de C.), asesor de Jerjes, trató de disua- contenido de vacas gordas y vacas flacas fue interpretado por José.
dirle denotando la inconveniencia de confiar en sueños, hasta que Y el de Nabucodonosor, opresor del pueblo judío durante el cau-
la misma imagen que acosaba al rey se le apareció en sus sueños y tiverio en Babilonia, detalladamente descrito en el libro de Daniel.
le hizo cambiar de parecer. Esta historia tiene un final trágico, ya que En contraste, los evangelios no mencionan sueño alguno de Jesu-
Artabano habría de asesinar a Jerjes y, a su vez, morir a manos de cristo, pero sí, en el Evangelio de Mateo, los de San José, quien
Artajerjes, el hijo de éste. recibió en sueños la visita de un ángel que le anunció primero el
Otro presagio ineluctable narrado por Herodoto fue el de nacimiento de Jesús, luego la necesidad de huir a Egipto y, más
Polícrates (565-522 a. de C.), el tirano de Samos que llegó al tarde, la conveniencia de regresar a su tierra natal.
poder tras asesinar a sus dos hermanos; su hija soñó en la víspera La tradición de sueños cristianos fue continuada por San Agus-
de su último y nefasto viaje con el cuerpo de su padre expuesto al tín (354-430), quien se refiere a los sueños en su Carta IX y, en
sol y la lluvia. Polícrates moriría crucificado a manos de Oroetes. particular, en el Libro III de sus Confesiones, relata el sueño de su
En De divinatione del orador, estadista, poeta y hombre de madre, Santa Mónica, la cual recibió un claro mensaje divino que
leyes Marco Tulio Cicerón (106-43 a. de C.), se encuentra una le indicaba que su hijo, por entonces de conducta disipada, encon-
fuerte crítica a la difundida práctica de la adivinación de sueños, traría el sendero de la fe. Para el Santo de Hipona, tanto las revela-
que parece no haber tenido eco incluso hoy, dos milenios más ciones como los sueños ‘inferiores’, en los dos extremos del espec-
tarde. La Oneirocritica de Artemidoro, constituida por cinco li- tro onírico, eran poco ambiguos, mientras que los sueños interme-

196 REV NEUROL 2000; 30 (2): 195-198


HISTORIA DE LOS SUEÑOS

dios eran no sólo más comunes sino también más enigmáticos en su tan ciertas uniformidades, mientras que los de los sueños son
interpretación. erráticos.
La vida de Gregorio Magno (c. 540-604), el papa que dio Un ejemplo de cómo en un sueño puede encontrarse la solu-
nombre a los cantos gregorianos, está matizada de sueños, demo- ción a un problema es el narrado por August Kekule (1829-1896),
níacos unos y divinos los otros. En el Libro IV de sus Diálogos, químico alemán que investigaba la estructura del benceno. En sus
obra traducida durante el medioevo a las principales lenguas ver- sueños vio una serpiente que se comía su propia cola y pudo así
náculas europeas, incluido el castellano del siglo XIV, abundan deducir la estructura anular de esta molécula orgánica. Otto Loewi
las anécdotas oníricas y las discusiones teóricas sobre los sueños. (1873-1961), el fisiólogo alemán que descubrió la función neuro-
Santo Tomás de Aquino (c. 1225-1274), siguiendo la tradi- transmisora de la acetilcolina y, por ende, demostró que la comu-
ción dicotómica medieval, atribuía la causa de los sueños a facto- nicación interneuronal se realiza mediante mensajeros químicos
res internos como los humores corporales o las preocupaciones, o (premio Nobel en 1936), también refiere haber tenido la inspira-
a factores externos como la temperatura, la posición de los astros, ción de alguno de sus experimentos cruciales en un sueño.
los demonios o Dios. Con esta lógica tomista, inobjetable, afirma Asimismo, una inspiración onírica originó Kublai Khan,poe-
en su Summa Theologica que conocer algunos aspectos del futuro ma del inglés Samuel Coleridge (1772-1834), y la historia del
es una propiedad del intelecto, y al verse éste, durante el sueño, Doctor Jekyll y Mister Hyde, escrita por el escocés Robert Louis
privado de las distracciones del sensorio, mejora su capacidad Stevenson (1850-1894). El violinista Giuseppe Tartini (1692-1770)
predictiva. aseguró haber recibido la inspiración de su Sonata del trino del
En la época de la Reforma, la dificultad para diferenciar men- diablo en un sueño en el que el mismo Satanás interpretaba la
sajes demoníacos y divinos llevó a Martín Lutero (1483-1546) a melodía.
rogar a Dios que no se comunicara con él en los sueños.
El Talmud, texto sagrado judío escrito entre los años 600 y
200 a. de C., dice que un sueño sin interpretar es como una carta SUEÑOS Y LITERATURA
sin leer. El Corán, libro sagrado de los musulmanes, es producto Escritores de todos los tiempos han utilizado el tema de los
de los sueños, pues a través de ellos se reveló al profeta Mahoma sueños como instrumento de expresión literaria. En la Ilíada,
(c. 570-632), quien a partir de los 40 años fue visitado en nume- Homero (siglo IX a. de C.) refiere cómo Agamenón recibió en
rosas veces por Gabriel, en ocasiones durante el sueño y a veces sueños la visita de un mensajero de Zeus, que le indicó el camino
mientras se encontraba en trance. La interpretación de los sueños que debía seguir. En La Odisea, una mensajera de Palas Atenea
era práctica común en el mundo islámico y preislámico. El propio se aparece en sueños a Penélope para augurarle el sano retorno
Mahoma interpretaba los sueños de sus discípulos a quienes inte- de su hijo Telémaco, pero rehúsa contarle la suerte de Ulises, su
rrogaba cada mañana. El Profeta se oponía, sin embargo, a la esposo. Ya al final de la obra, el propio Odiseo (Ulises) interpre-
utilización de los sueños con fines adivinatorios. El Tabaqat ta para Penélope el sueño de victoria sobre los numerosos pre-
al-Mu’abbirin, del siglo XI, es el libro árabe de los sueños. tendientes que la acechan, pues suponen éstos que su marido
ausente ya no regresará.
Encontramos presagios derivados de los sueños en los dramas
LOS SUEÑOS EN LA ÚLTIMA MITAD DEL MILENIO de Esquilo (c. 525-456 a. de C.), Aristófanes (c. 445-c. 386 a. de C.)
Para Descartes (1596-1650), la diferencia entre la vigilia y los y Eurípides (480-406 a. de C.). En el monólogo inicial de Ifigenia
sueños consiste en que la memoria no puede unir los sueños entre in Tauris, escrito por Eurípides, la protagonista relata un sueño
sí ni ellos con las otras experiencias de nuestra vida, mientras que desfavorable que presagia la muerte de su hermano Orestes. En
sí lo logra con los eventos ocurridos cuando estamos despiertos, Electra de Sófocles (c. 495-406 a. de C.), Crisotemis, hija del
de manera que da coherencia a nuestras vidas. La glándula pineal difunto Agamenón, cuenta a su hermana Electra los sueños terro-
desempeñaba para Descartes un papel esencial en los sueños, ríficos de su madre, Clitemnestra, agobiada por la culpa de haber-
junto con las impresiones almacenadas en la memoria. Precisa- se casado con Egisto, quien ahora usurpa tanto el trono de Micenas
mente a través del simbolismo onírico, en una noche de noviembre como el lecho conyugal.
de 1619, Descartes percibió el universo como racional, constitui- En el Libro IV de la Eneida de Virgilio (c. 70-19 a. de C.), el
do todo él por eventos simultáneos y sucesivos enlazados por sus protagonista sueña con Mercurio, quien le insta a levar anclas en
causas y sus efectos. medio de la noche; así, Eneas despierta a sus marinos y remeros
Para Thomas Hobbes (1588-1679), en el Leviatán, los sue- para emprender la huida de Troya en la oscuridad. Y es otro sueño
ños se debían a la ‘intemperancia de las partes internas’. Los el que lleva a Eneas a escoger el sitio para fundar a Lavinium, cuna
sueños –afirma– no son otra cosa que el trabajo de la imagina- de la cultura latina.
ción; la ignorancia para reconocerlos como tales fue la principal Los sueños son un elemento esencial en la literatura heroica de
razón de que los antiguos adoraran sátiros, ninfas y faunos. Si la Edad Media, en particular, en La saga del Santo Grial, La
lográramos quitarles a los seres humanos el temor supersticioso novela de la rosa, El sueño del viejo peregrino, El sueño del
a los espíritus y la creencia en sueños premonitorios y en falsas pastor o en el poema épico La canción de Rolando.
profecías, les haríamos más aptos para la obediencia civil, dice En el Canto IX de El Purgatorio de Dante (1265-1321), se
el filósofo. otorga especial valor al hecho de soñar con un águila de plumas
El prolífico pensador inglés Bertrand Russell (1872-1970) doradas por ocurrir al amanecer, ‘cuando la mente es peregrina de
escribió: ‘Es obviamente posible que lo que nosotros denomina- la carne, menos cautiva de sus pensamientos y sus visiones son
mos vida consciente sea tan sólo una inusual pesadilla persisten- casi divinas’.
te’. También afirmó: ‘Yo no creo estar soñando ahora, sin em- Troilo y Criseida, obra del siglo XIV escrita por el inglés
bargo, no puedo probar que no sea así’. Siguiendo las reflexiones Geoffrey Chaucer (c. 1340-1400), autor de los albores de la lengua
cartesianas, Russell observó que los hechos de la vigilia presen- inglesa y enterrado en una cripta del ‘rincón de los poetas’ de la

REV NEUROL 2000; 30 (2): 195-198 197


D. ROSSELLI

Abadía de Westminster, contiene una larga y elocuente discusión pan a los personajes de La otra costilla de la muerte y Latercera
sobre el tema de la interpretación de los sueños. Chaucer concluye resignación. En Ojosdeperroazul, también cargado de alusiones
dicha discusión con la frase: ‘O that a creature with a noble mind a los sueños, el autor destaca a alguien que no parece soñar: ‘Eres
/ Like man, should trust in garbage of the kind’. Otra de sus obras, el único hombre que al despertar no recuerda nada de lo que ha
The House of Fame, comienza con una profunda discusión sobre soñado’.
los interrogantes comunes entre los tratadistas de sueños de la A la aún joven Úrsula Iguarán en Cien años de soledad, ‘el
antigüedad. alba la sorprendía en el patio sin atreverse a dormir, porque soñaba
En Julio César de Shakespeare (1564-1616), tal como está que los ingleses con sus feroces perros de asalto se metían por la
narrado en la obra de Plutarco, un sueño premonitorio de Calpur- ventana del dormitorio y la sometían a vergonzosos tormentos con
nia, esposa de César, no logra cambiar los designios del destino hierros al rojo vivo’.
fatal. El mismo autor nos ofrece otros ejemplos de presagios fu- Las pesadillas atormentan a los hermanos Vicario en Crónica
nestos en las pesadillas de Enrique IV y Ricardo III, así como en de una muerte anunciada. Tres días después de acuchillar a San-
los sueños que acosan a Romeo en la víspera de la fiesta de más- tiago Nasar, los gemelos no han tenido un momento de descanso
caras, donde debe enfrentarse por vez primera con esa, su última reparador, porque ‘tan pronto como empezaban a dormirse vol-
aventura amorosa. En complicidad con el destino, su amigo Mer- vían a cometer el crimen’. Los sueños recurrentes aparecen en El
cutio se niega a escuchar el sueño de Romeo pues dice que los Coronel no tiene quién le escriba en forma de envolventes telara-
sueños no son más que el producto de un cerebro desocupado sin ñas, mientras que para el padre Delaura, en Del amor y otros
otras opciones que recurrir a la fantasía vana. demonios, el sueño repetitivo consistía en un paisaje invernal
Para John Milton (1608-1674), en su extenso poema El paraí- español con una hilera de álamos que bordeaban el río.
so perdido, Eva recibió la primera tentación de Satanás en sueños. El valor de los sueños como presagio del futuro y como me-
En la literatura castellana de esos tiempos conviene mencio- canismo de adivinación se observa en El rastro de tu sangre en la
nar Los sueños, de Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, y La nieve: ‘...Desde que aprendió a hablar instauró en la casa la buena
vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. En esta última obra, costumbre de contar los sueños en ayunas, que es la hora en que
el engañado Segismundo –cuyos versos abren este ensayo– re- conservan más puras sus virtudes premonitorias’, que nos recuer-
flexiona constantemente sobre las relaciones entre la realidad cons- da la ya citada alusión al mismo tema en La divina comedia.
ciente y el mundo de los sueños: ‘¿que quizá soñando estoy, / Eréndira, la cándida, soñaba ‘que estaba esperando una carta’, la
aunque despierto me veo? / No sueño pues toco y creo / lo que he cual nunca supimos si llegó. Y en las primeras páginas de Crónica
sido y lo que soy’. de una muerte anunciada los presagios de tragedia se intuyen ya
Pasando a otras lenguas y latitudes, los sueños ocupan un lugar en los sueños de las que serían últimas noches de Santiago Nasar.
destacado en la obra del místico Tolstoi (1828-1910); baste recor- En esta misma obra se afirma también que los sueños son suscep-
dar las descripciones detalladas de las enigmáticas ensoñaciones tibles de interpretación certera ‘siempre que se los contaran en
de Pierre y de su sobrino Nicolás en Guerra y paz. Al final de este ayunas’.
libro, el príncipe Andrés, convaleciente de las heridas de una Es posible ver en esta recopilación de temas oníricos en la
batalla, forcejea en sueños con la muerte, la cual pocos días más historia y la literatura el interés que los seres humanos hemos
tarde ha de salir victoriosa. mostrado siempre hacia esas vivencias que denominamos sueños.
El tema de los sueños aparece como una obsesión compulsiva Incluso los sujetos cuya forma de actuar es más rígida, de libertad
en la obra de García Márquez (1927-). Las vivencias fantasiosas más constreñida y de oportunidades más limitadas, para salirse de
que se gozan o se sufren al soñar aparecen en sus libros como un sus esquemas cotidianos de callada desesperación, pueden en-
puente de límites confusos entre la abrumadora realidad cotidia- frentar en los sueños un mundo lleno de colorido, sin las ataduras
na, tantas veces tediosa, y la otra existencia paralela, de premoni- de la monotonía o las limitaciones que nos imponen la tempora-
ciones ineluctables y de superstición triunfante. Ya en sus prime- lidad, la lógica o la cinética. Hasta qué punto estas experiencias
ros pasos en el mundo de la ficción, recopilados en el libro Todos tienen un significado más profundo que el simple resultado de los
los cuentos, García Márquez deja ver su interés onírico en el título juegos aleatorios de nuestros circuitos neuronales es un interro-
Amargura para tres sonámbulos y en las pesadillas que preocu- gante que seguirá inquietando a los estudiosos.

BREVE HISTORIA DE LOS SUEÑOS BREVE HISTORIA DOS SONHOS


Resumen. A lo largo de la historia los sueños han desempeñado un Resumo. Ao longo da historia os sonhos desempenharam um papel
papel crucial. Las imágenes oníricas han inspirado obras de arte, crucial. As imagens oníricas têm inspirado obras de arte, resolvido
han resuelto inquietudes científicas y, a través de premoniciones, inquietações científicas e, através de premonições, tiveram influên-
han influido en muchas decisiones trascendentales. Este trabajo revisa cia em muitas decisões transcendentais. Este trabalho faz uma revi-
algunos de los sueños que aparecen consignados en los grandes são de alguns dos sonhos que aparecem consignados nos grandes
libros de la historia y la literatura universales. [REV NEUROL 2000; livros da historia e da literatura universais. [REV NEUROL 2000;
30: 195-8] [http://www.revneurol.com/3002/i020195.pdf] 30: 195-8] [http://www.revneurol.com/3002/i020195.pdf]
Palabras clave. Fantasía. Historia. Imaginación. Sueño. Sueños. Palavras chave. Fantasia. Historia. Imaginação. Sono. Sonhos.

198 REV NEUROL 2000; 30 (2): 195-198

Viewpublicationstats

También podría gustarte