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VIERNES 18.

COMIENZO DE LA SANIDAD
Mateo 4:23-24
23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia
en el pueblo.
24 Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían
dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los
endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.
Durante su ministerio en la tierra, Jesús recorrió toda la región y sanó a gente.
La sanidad también fue el primer ministerio de Pedro. La esencia de la
evangelización de Pablo fue el Evangelio de Jesucristo, pero el método fue la
sanidad. A partir de ahora debemos empezar la sanidad bíblica en el campo.
1. Sanidad de la Iglesia
Cristo cumplió todos los pactos del Antiguo Testamento en el Monte Calvario.
También reunió a Sus discípulos en el Monte de los Olivos, donde les habló de
las obras del reino de Dios y les dio la misión de salvar la iglesia y la región. Dios
abrió la puerta del poder, el horario y las respuestas a las personas creyentes de
la Iglesia Primitiva que se aferraron a esta misión y se reunieron en el aposento
alto de Marcos. Con este pacto en la mano, debemos dirigir nuestra atención a la
Palabra del Evangelio y grabar una nueva impronta en nosotros mismos. Esto,
por sí solo, puede sanar la iglesia.
2. Sanidad de nuestros pensamientos y sanidad de nuestras vidas
El pueblo judío tenía una creencia errónea y por eso se enfrentó siete veces a
desastres y recibió muchas heridas. Lo mismo puede suceder en nuestras vidas.
Debemos sanar nuestros pensamientos y heridas que no están guiadas por el
Evangelio. Debemos aprobar lo que es excelente y restablecer la vida de las
personas salvas. Como personas que han recibido salvación, debemos cambiar
el nivel de nuestra vida por el de Dios. Nuestros pensamientos y vidas se sanan
cuando grabamos en nuestro interior los 21 misterios que son la esencia de la
vida en Cristo, el reino de Dios y la llenura del Espíritu Santo.
3. Sanidad del campo y sanidad de las personas
El hecho de que el hombre paralítico de la puerta conocida como la Hermosa
caminara no fue una sanidad cualquiera. Fue un campo donde se sanó la
enfermedad de la religiosidad profundamente arraigada (Hechos 3:1-12). En el
campo donde el poder de la Palabra de Dios siguió aumentando, se levantaron
obras donde se sanaron enfermedades espirituales invisibles y personas
poseídas por demonios (Hechos 6:1-7). En sus viajes misioneros, Pablo sanó a
personas que estaban atadas por los poderes del chamanismo, la adivinación y
la idolatría, poderes que dominaban toda la región (Hechos 13, 16, 19). Del
mismo modo, todas las personas necesitan sanidad espiritual, ya que están
mental y espiritualmente enfermas. Esto es posible si nos centramos en la
Palabra de Dios y restauramos el principio de la creación. Dios llevará a cabo las
obras de sanidad de esta generación a través de nuestras vidas que están
sostenidas firmemente en el pacto.
Oración del evangelista. ¡Dios vivo! Levántanos como las principales figuras
que sanarán las iglesias, los campos y a las personas.

De tal manera me amo


De tal manera me amo
Que su vida no escatimo
Hasta el final él se entregó
Y a la muerte fue porque me amo

De tal manera me amo


Que no hay forma en
que podre pagar
El precio de su gran amor
Pero toda mi alma quiero dar

Por su amor yo viviré


De su amor yo cantare
Con mi Jesús caminare
Porque él me amo a mí

Por su amor yo viviré


De su amor yo cantare
Con mi Jesús caminare
Porque el murió por mi
Le seguiré.