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FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

ESCUELA DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA DE LA PERSONALIDAD

LA PSICOLOGÍA INDIVIDUAL

ALFRED ADLER

Realizado por:
Docente: Osnellys bastidas
Prof. Ma. Ysabel Ocando Veruska Carpio
Jangts Mujica
Maryelis quintero
Kerlys Sequera

Septiembre de 2013
ADLER, ALFRED (1870-1937)

Biografía

Alfred Adler nació en Viena el 7 de febrero de 1870, era el segundo de seis

hermanos de origen judío. Adler ocupa un puesto importante en la historia de la

psicoterapia, junto con Sigmund Freud y Carl Jung, constituyen lo que suele

denominarse "los tres grandes", los fundadores de la Psicología Profunda. Adler se

encontraba entre los partidarios de Freud en los primeros tiempos del psicoanálisis,

pero luego tuvo discrepancias con él e inició su propia escuela de psicoterapia,

denominada Psicología Individual. En contraste con el psicoanálisis, la Psicología

Individual ponía el acento en la importancia de la voluntad consciente y en la

capacidad de cada individuo para asumir su propio destino.

Antes de dedicarse a la psiquiatría, Adler ejercía como médico especializado en

oftalmología, y a partir de su atención de pacientes con problemas en la vista llegó a

formular el concepto de compensación. Notó que algunos de estos pacientes se

volvían ávidos lectores y adjudicaban una importancia excesiva a la facultad de la

visión. Adler había comenzado a coleccionar material de pacientes con

discapacidades físicas, estudiando sus reacciones orgánicas y psicológicas. Fue en

el 1902 cuando finalemte se incorpora al psiconálisis de Freud, él y otros pensadores

se reunían cada miércoles en la casa de Sigmund Freud.

En 1898, a la edad de 28 años, Adler escribe su primer libro y cinco años

después, en 1907, Adler publica su libro sobre las compensaciones. Por aquel

entonces, los puntos de vista de Freud y Adler se empiezan a distanciar y aparecen

grandes discrepancias, finalmente Adler deja el círculo de Freud en 1911 junto con

otros nueve miembros del grupo y forman su propia escuela.

En 1911, Adler, crea su propio sistema psicoanalítico que se basa en la

importancia de las compensaciones (nuestra integración en el medio). Las

compensaciones tienen la finalidad de compensar nuestros complejos. El complejo

más estudiado en Europa y en EEUU es el de inferioridad, que se compensa creando

psicológicamente un complejo de superioridad (en el ámbito inconsciente, sentirse


superiores a los demás). Ambos mecanismos inferioridad-superioridad, se suelen dar

juntos.

Adler crea así la Psicología Individual donde lo importante es el individuo, la

persona. Le interesa la integración, con un Yo que controla todas las facetas de la

personalidad, para ver como una persona se adapta e integra en la sociedad. Para

esta psicología, el individuo debe integrarse en la sociedad y ser lo más feliz posible.

Un punto importante aquí es la situación ambiental en la que se mueve la

persona, para poder conocer los valores donde vive. Progresivamente se fue

incorporando al psicoanálisis, cuando se visitaba a un individuo, la valoración de su

familia como referencia.

Otro factor importante para la Psicología Individual que permite la integración

de la persona, son las metas, los objetivos que la persona se propone. Las metas u

objetivos propuestos deben requerir un esfuerzo pero no deben ser muy difíciles de

lograr (es una especie de equilibrio psicofísico) puesto que si no se consiguen

provocan frustración (definida como el estado resultante de no poder lograr las

ilusiones y expectativas puestas en un objetivo).

Ejercieron gran influencia en Adler los escritos de Friedrich Nietzsche sobre el

tema de la voluntad de poder, definida por el filósofo como un impulso innato hacia el

dominio, la competencia y la superioridad sobre los demás. Adler se persuadió de

que la voluntad de poder era tan importante en los asuntos humanos como el impulso

sexual, y sostuvo que su frustración genera un complejo de inferioridad, un

sentimiento de insuficiencia que está en la base de muchos trastornos. Ese fue uno

de los varios puntos teóricos en que discrepó con Freud, Adler sostenía que Freud

había atribuido excesiva importancia al impulso sexual, y Freud, por su parte,

pensaba que Adler había exagerado la importancia de la voluntad de poder.

Hacia el final de su vida. Adler definió el concepto de sí-mismo creativo, que es

el poder que hay dentro de cada uno de nosotros para enfrentar las fuerzas externas

que modelan nuestra personalidad. Es la capacidad de la persona para crear hasta

cierto punto su propia personalidad. En esencia, Adler sostuvo que no somos

instrumentos del destino y no necesitamos asumir el papel de víctimas en el juego de


la vida. Estas concepciones de Adler se relacionan con las ideas del existencialismo y

lo convierten en un precursor de la psicología humanística.

Complejo de inferioridad y Superioridad

Alfred Adler postula una única “pulsión” o fuerza motivacional detrás de todos

nuestros comportamientos y experiencias. Con el tiempo, su teoría se fue

transformando en una más madura, pasando a llamarse a este instinto, afán de

perfeccionismo. Constituye ese deseo de desarrollar al máximo nuestros potenciales

con el fin de llegar cada vez más a nuestro ideal. Es, tal y como ustedes podrán

observar, muy similar a la idea más popular de actualización del self.

La cuestión es que “perfección” e “ideal” son palabras problemáticas. Por un

lado son metas muy positivas, de hecho, ¿no deberíamos de perseguir todos un

ideal?. Sin embargo, en psicología, estas palabras suenan a connotación negativa. La

perfección y los ideales son, por definición, cosas que nunca alcanzaremos. De

hecho, muchas personas viven triste y dolorosamente tratando de ser perfectas. Otros

autores como Karen Horney y Carl Rogers, enfatizan este problema. Adler también

habla de ello, pero concibe este tipo negativo de idealismo como una perversión de

una concepción bastante más positiva. Luego volveremos sobre el particular.

El afán de perfección no fue la primera frase que utilizó Adler para designar a

esta fuerza motivacional. Recordemos que su frase original fue la pulsión agresiva,

la cual surge cuando se frustran otras pulsiones como la necesidad de comer, de

satisfacer nuestras necesidades sexuales, de hacer cosas o de ser amados. Sería

más apropiado el nombre de pulsión asertiva, dado que consideramos la agresión

como física y negativa. Pero fue precisamente esta idea de la pulsión agresiva la que

motivó los primeros roces con Freud. Era evidente que éste último tenía miedo de que

su pulsión sexual fuese relegada a un segundo plano dentro de la teoría

psicoanalítica. A pesar de las reticencias de Freud, él mismo habló de algo muy

parecido mucho más tarde en su vida: la pulsión de muerte.

Otra palabra que Adler utilizó para referirse a esta motivación básica fue la de

compensación o afán de superación. Dado que todos tenemos problemas,


inferioridades de una u otra forma, conflictos, etc.; sobre todo en sus primeros

escritos, Adler creía que se puede lograr las personalidades en tanto se pueda (o no)

compensar o superar estos problemas. Esta idea se mantiene inmutable a lo largo de

su teoría, pero tiende a ser rechazada como etiqueta, por la sencilla razón de que

parece que lo que hace que seamos personas son nuestros problemas.

Una de las frases más tempranas de Adler fue la protesta masculina. Él

observaba algo bastante obvio en su cultura (y de ninguna manera ausente de la

nuestra): los chicos estaban situados en una posición más ventajosa que las chicas.

Los chicos deseaban, a veces de forma desesperada, que fuesen considerados como

fuertes, agresivos o en control (masculinos) y no débiles, pasivos o dependientes

(femeninos). Por supuesto, el tema es que los hombres son de alguna manera

básicamente mejores que las mujeres. Después de todo, ellos tienen el poder, la

educación y aparentemente el talento y la motivación necesarios para hacer “grandes

cosas” y las mujeres no.

Todavía hoy se puede escuchar a algunas personas mayores comentando esto

cuando se refieren a los chicos y chicas pequeños. Si un niño demanda o grita

buscando hacer lo que quiere (¡protesta masculina!), entonces es un niño que

reacciona de forma natural (o normal). Si la niña pequeña es callada y tímida, se está

fomentando su feminidad. Si esto ocurre con un chico, es motivo de preocupación, ya

que el niño parece afeminado o puede terminar en “mariquita”. Y si se encuentran con

niñas asertivas que buscan hacer lo que creen, son “marimachos” y ya se buscará la

manera de que abandone esa postura.

Pero Adler no creía que la asertividad masculina y su éxito en el mundo fuesen

debido a una cierta superioridad innata. Creía más bien que los niños son educados

para lograr una asertividad en la vida y las niñas son alejadas de este planteamiento.

No obstante, tanto los niños como las niñas vienen al mundo con la misma capacidad

de protesta. Dado que muchas personas malinterpretan a Adler al respecto,

constriñen el uso de la frase.

La última frase que usó antes de plantear su afán de perfeccionismo, fue afán

de superioridad. El uso de esta frase delata una de sus raíces filosóficas de sus
ideas: Friederich Nietzsche desarrolló una filosofía que consideraba a la voluntad de

poder el motivo básico de la vida humana. Aunque el afán de superioridad se refiere al

deseo de ser mejor, incluye también la idea de que queremos ser mejores que otros,

más que mejores en nosotros mismos. Más tarde, Adler intentó utilizar el término más

en referencia a afanes más insanos o neuróticos.

El complejo de inferioridad considera la percepción de desarraigo que un

individuo obtiene a causa de haber padecido una infancia mala, plena de burlas,

sufrimientos, rechazos, etcétera. Con más detalle puede describirse al complejo de

inferioridad, en la ciencia de la psicología y el psicoanálisis, como el sentimiento en el

cual, de un modo u otro, una persona se siente de menor valor que los demás, lo cual,

normalmente, sucede en forma inconsciente y lleva a los individuos afligidos a sobre

compensarlo. Pero esto último, a su vez, plantea una alternativa. Porque la

necesidad de sobrecompensación puede resultar o bien en exitosos logros o bien en

comportamiento esquizotípico severo. Así, un sentimiento normal de inferioridad

puede actuar como motivación para alcanzar objetivos, mientras que un complejo es

un estado avanzado de desánimo y evasión de las dificultades.

Respecto del complejo de superioridad, Adler considera que es un mecanismo

inconsciente, neurológico, en el cual el individuo trata de compensar sus sentimientos

de inferioridad, resaltando aquellas cualidades en las que sobresale.

En términos más técnicos, para Adler, el complejo de superioridad es la

consecuencia del proceso de transferencia que busca esconder la inferioridad

percibida, con la pretensión de ser superior a los demás, en algún aspecto vital. La

percepción de superioridad es la consecuente reacción a un sentimiento de

inferioridad no expresado externamente, maximizando hacia el exterior aquellos

aspectos en que, por transferencia de objetos, o por observación diferencial,

consideramos destacar del comportamiento colectivo aparente. Es una maximización

subjetiva del hecho sincrónico que nos lleva a buscar aquello que los demás

consideran insólito, en nosotros mismos.

Pero, básicamente, el complejo de superioridad se manifiesta como una

afectación de la personalidad que conduce a la adopción de posturas prepotentes o


arrogantes en el trato con los demás.

El síndrome de superioridad es una consecuencia de un previo complejo de

inferioridad mal resuelto. Quien no siente la "inferioridad", no precisa exhibir su

"superioridad"; por otra parte, quien es claramente superior, es así percibido por los

demás, sin requerir una manifestación mayor.

De todas maneras es importante advertir que un individuo, aunque exhiba

comportamientos autoritarios y arrogantes, o desarrolle actitudes de prepotencia, no

necesariamente se hallará en un auténtico "complejo de superioridad", si no es

consecuencia de una percepción previa de ser inferior en algo. Y esto, por cierto,

dicho al margen de lo “disvalioso” que pudieren resultar sus actitudes en la

convivencia social. La motivación del individuo debe quedar esclarecida mediante el

diagnóstico, a fin de evitar errores de terapia.

Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos

por las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los

dos complejos pueden existir el uno sin el otro.

Estilo de vida

Las metas de una persona se dirigen a un estilo de vida único. El estilo de

vida empieza como un proceso compensatorio, intentando cubrir una inferioridad

particular. Lleva a la consistencia de la personalidad conforme la persona compensa,

incluso sobrecompensa, esta inferioridad. Además de la meta, el estilo de vida

incluye los conceptos individuales acerca de sí mismo y el mundo y su manera única

de esforzarse hacia la meta personal en ese mundo. Algunas personas adoptan

estilos antisociales de vida, engañando y buscando agresivamente su propia

satisfacción; otros son cooperativos y trabajan arduamente.

Estilos de vida errados y sanos

El estilo de vida de una persona es único. A Adler no le gustaba la práctica de

presentar tipologías ya que ignoraba la singularidad de cada individuo. Para

propósitos de la enseñanza, sin embargo, describió cuatro tipos diferentes (Alder,

1935/1982a), incluidos tres estilos de vida “errados” (o enfermos) y uno que era el
recomendado. Su intento no fue clasificar a la gente sino hacer más fácil la

comprensión de este concepto; por lo tanto, deberíamos darnos cuenta de que estas

categorías son solamente indicaciones burdas de los muchos estilos de vida que la

gente adopta.

Estilos de vida errados

No todos los estilos de vida son igualmente deseables. A veces, temprano en la vida,

la gente desarrolla estrategias para mejorar situaciones que son, en el largo plazo,

adaptativamente malas. Por ejemplo, un niño puede volverse sobredependiente de

sus padres o superrebelde. Adler se refirió a éstos como “estilos de vida errados”.

Hizo una lista de varios tipos, los que examinaremos aquí.

Tipo gobernante Los tipos gobernantes buscan dominar a los demás. Pueden

confrontar activamente los problemas de la vida de una manera egoísta, volverse

“delincuentes, tiranos, sadicos”

Tipo de quien consigue los tipos de quien consigue se apoyan en los demás. Son

dependientes. Adoptan una actitud pasiva en lugar de activa hacia la vida y pueden

volverse depresivos. Adler dijo que las mujeres y los niños consentidos están sujetos

a presiones ambientales que alientan este estilo neurótico, pero es siempre la opción

del individuo, en lugar de las circunstancias externas, lo que determina el estilo de

vida.

Tipo evasivo los tipos evasivo no tratan de manejar los problemas, por lo tanto evitan

las posibilidad de la derrota. La agorafobia, un temor irracional que confina a la gente

en sus casas, es una forma de estilo mal adaptado de vida. Estos tipos tienden a

estar aislados y pueden parecerles a los demás como fríos. Esta apariencia externa

esconde una fundamental, pero frágil. Creencia de superioridad.

El cuarto estilo de vida primario fue llamado por Adler el estilo de vida sano: el tipo

socialmente útil, persona que tiene una gran cantidad de interés y actividad sociales.

Orden de Nacimiento

Adler creía que el orden de nacimiento de una persona era uno de los factores

más importantes en la vida de ésta y que el lugar que ocuparía en su familia era uno
de los mejores predictores de la clase de persona que podría llegar a ser. Para cada

posición en la familia, Adler creía que había repercusiones positivas y negativas

dependiendo de cómo la persona respondiera a esa posición.

Adler creía que había cuatro tipos básicos de posiciones de orden de

nacimiento. El hijo mayor es suplantado por el niño más pequeño, que puede

conducir negativamente a la inseguridad o positivamente a la responsabilidad. Un

hijo de en medio tiene un hermano mayor para modelar su comportamiento después

de, lo que puede conducir positivamente a la sana ambición o negativamente a la

conducta rebelde. El hijo menor suele ser colmado en atenciones lo cual puede

guiarlo de manera positiva a la confianza, o negativamente a los sentimientos de

inferioridad. Sólo los niños que disfrutan de toda la atención de ambos padres

pueden llegar a ser malcriados en lo negativo y seguros en lo positivo. Adler es

considerado un pionero en la teoría del orden de nacimiento y su creencia en la

importancia de esta teoría se desprende del interés en el desarrollo del niño, que

sigue siendo relevante en los estudios de psicología en la actualidad.

En la teoría de Adler, los niños que tienen 3 o más años de diferencia de edad

pueden formar subgrupos, por lo que en una familia con una diferencia de edad

considerable, es posible que tenga dos tipos de hijos únicos, en lugar de un tipo niño

mayor y un tipo niño menor. Según Adler, los niños que están muy cerca en edad

pueden usurpar las posiciones de orden de nacimiento de cada uno y asumir las

características de un orden de lugar de nacimiento diferente.

Adler debe ser tomado en cuenta como el primer teórico que incluyó no sólo la

influencia de la madre, el padre y otros adultos en la vida del niño, sino también de los

hermanos y hermanas de éste. Sus consideraciones sobre los efectos de los

hermanos y el orden en que nacieron es probablemente aquello por lo que más se

conoce a Adler.

El hijo único es más factible que otros a ser consentido, con todas las

repercusiones nefastas. Después de todo, los padres de un hijo único han apostado y

ganado a un solo número, por decirlo vulgarmente, y son más dados a prestar una

atención especial (en ocasiones un cuidado lleno de ansiedad) de su orgullo y alegría.


Si los padres son violentos o abusadores, el hijo único tendrá que enfrentarse solo al

abuso.

El primer hijo empieza la vida como hijo único, con toda la atención recayendo

sobre él. Lástima que justo cuando las cosas se están haciendo cómodas, llega el

segundo hijo y “destrona” al primero. Al principio, el primero podría luchar por recobrar

su posición; podría, por ejemplo, empezar a actuar como un bebé, aunque sólo

encontrará la reticencia y la advertencia de ¡que crezca ya!. Algunos se vuelven

desobedientes y rebeldes; otros hoscos y retraídos. Adler creía que los primeros hijos

estaban más dispuestos a desarrollar problemas que los siguientes. Mirando la parte

positiva, la mayoría de los hijos primeros son más precoces y tienden a ser

relativamente más solitarios (individuales) que otros niños de la familia.

El segundo hijo está inmerso en una situación muy distinta: tiene a un primer

hermano que “sienta los pasos”, por lo que tiende a ser muy competitivo y está

constantemente intentando sobrepasar al mayor, cosa que con frecuencia logran,

pero muchos sienten como si la carrera por el poder nunca se realiza del todo y se

pasan la vida soñando en una competición que no lleva a ninguna parte. Otros chicos

del “medio” tienden a ser similares al segundo, aunque cada uno de ellos se fija en

diferentes “competidores”.

El último hijo es más dado a ser mimado en las familias con más de uno.

Después de todo, ¡es el único que no será destronado!. Por lo tanto, estos son los

segundos hijos con mayores posibilidades de problemas después del primer hijo. Por

otro lado, el menor también puede sentir una importante inferioridad, con todos lo

demás mayores que él y por tanto “superiores”. Pero, con todos estos “trazadores del

camino” delante, el pequeño puede excederles también.

Los hijos mayores: los más inteligentes y líderes naturales

Se les atribuye el ser perfeccionistas, obedientes, serios, ambiciosos, lideres

naturales, confiables y concienzudos, también son algo inseguros y celosos, buenos

organizadores, un poco cerrados pero extremadamente responsables. Y también los

hijos mayores poseen el coeficiente intelectual más alto. Un estudio publicado por la

revista Science de la Universidad de Oslo demostró que la diferencia del coeficiente


intelectual entre el primer y el segundo hijo del 2.3 %.

También tienen expectativas muy elevadas, por lo que les cuesta más asumir

los fracasos. Los niños que nacen primero no reaccionan bien frente a las sorpresas

y pueden ser agresivos, aunque a menudo son placenteros. Y suelen tener una fuerte

necesidad de aprobación por parte de los demás y les cuesta más pedir ayuda.

Suele decirse que el hijo mayor es el más adulto de todos, el receptor de los

valores paternos. Pero con el nacimiento de nuevos hijos, la dedicación y el

entusiasmo que los padres ponían en él va mermando; otros niños, sobre todo si son

muy seguidos, reclaman su atención. Así, a medida que nacen más vástagos, se

debilita la educación parental, que es jerárquica, a favor de una dinámica horizontal,

entre iguales, los hermanos. Y él, más habituado al liderazgo y al manejo de papeles

asimétricos y verticales, puede naufragar cuando las reglas del juego se imponen

entre pares, algo que no les sucede a los hermanos siguientes, más acostumbrados

ya desde el nacimiento a tratar entre iguales.

Los del medio

Los hijos del medio son en general los más difíciles de estereotipar. Suelen ser

lo opuesto a su hermano mayor, pero esto se puede manifestar en una gran variedad

de formas. Ya que los hijos del medio suelen sentir que su familia no les presta la

suficiente atención, crean lazos más fuertes con sus pares, son excelentes lectores

de los sentimientos ajenos y son grandes conciliadores. Se llevan bien con todo el

mundo, son más independientes y menos apegados a la familia.

Los hijos del medio tienden a sufrir un gran cambio cuando pasan de ser los

mas pequeños y mimados, a ser el hijo del medio, con lo cuál su personalidad a

veces es impredecible. Los “hijos sándwich”, como también se les llama, son más

emprendedores y competitivos. Sin sufrir las presiones de los primogénitos, los del

medio son los más diplomáticos, flexibles, relajados y hasta talentosos musical y

académicamente.

Los hijos pequeños

Los benjamines de la casa, muchas veces son los más mimados y de acuerdo

con la teoría del orden de nacimiento de Adler, tienden a ser egoístas, ya que están
acostumbrados a que los demás consigan las cosas por ellos. Sin embargo, son los

más divertidos y alegres y se mueven mucho mejor socialmente que sus hermanos

mayores. Son espontáneos, fogosos y creativos.

La mayoría de los hijos menores saben desde el principio que tienen que

compartir padres y entonces intentan llamar la atención siendo diferentes de los

mayores, buscando otras maneras de destacar. Entonces, como el papel de listo ya

hay quién lo haga, descubren que les prestan más atención si son graciosos.

Suelen convertirse en personas locuaces y muchas veces se dedican a las ventas,

porque tienen un conocimiento precozmente adquirido de que es lo que cautiva la

atención de la gente.

Un estudio realizado entre 200 estudiantes secundarios, reveló que en general

los hermanos menores tienden a practicar deportes de riesgo (motociclismo, esquí,

etc.) en proporción mucho mayor que los primogénitos, según explica el psicobiólogo

David Crews, de la Universidad de Texas. "Son más aventureros y le tienen menos

miedo al riesgo que los mayores".

Los niños que nacen últimos tienden a ser extrovertidos, son “mariposas

sociales”. También son los más inestables financieramente de todos los hermanos ya

que su interés principal suele ser el de pasar un buen rato. El hijo menor de la familia

suele ser muy encantador, pero también manipulador y malcriado.

Interés Social

El segundo concepto en importancia sólo para el afán de perfección es la idea

de interés social o sentimiento social (llamado originariamente “sentimiento

comunitario”). Manteniendo su idea holística, es fácil ver que casi nadie puede lograr

el afán de perfección sin considerar su ambiente social. Como animales sociales que

somos, no sólo no podemos tener afán, sino incluso existir. Aún aquellas personas

más resolutivas lo son de hecho en un contexto social.

Adler creía que la preocupación social no era una cuestión simplemente

adquirida o aprendida: era una combinación de ambas; es decir, está basada en un

disposición innata, pero debe ser amamantada para que sobreviva. El hecho de que
sea innata se ilustra claramente por la forma en que un bebé establece una relación

de simpatía por otros sin haber sido enseñado a hacerlo. Podemos observar que

cuando un bebé llora en la sala de neonatología, todos los demás empiezan a llorar

también. O como nosotros, al entrar en una habitación donde todos se están riendo,

empezamos a reirnos también (En el argot hispano, existe la frase de que “la risa se

contagia”. N.T.).

Al tiempo que podemos observar cuán generosos y simpáticos pueden ser los

niños con otros, tenemos ejemplos que ilustran cuán egoístas y crueles pueden ser.

Aunque instintivamente podemos considerar que lo que hace daño a los demás

puede hacérnoslo también, y viceversa, al mismo tiempo somos capaces de saber

que, ante la necesidad de hacer daño a aquel o hacérmelo a mí, escojo hacérselo a

él siempre. Por tanto, la tendencia a empatizar debe de estar apoyada por los padres

y la cultura en general. Incluso sin tomar en cuenta las posibilidades de conflicto entre

mis necesidades y las del otro, la empatía comprende el sentimiento de dolor de los

demás y desde luego en un mundo duro, esto puede volverse rápidamente

abrumador. Es bastante más fácil ignorar ese sentimiento displacentero, a menos

que la sociedad esté cimentada sobre creencias empáticas.

Un malentendido que Adler quiso evitar fue el relativo a que el interés social era

una cierta forma de extraversión. Los americanos en particular tienden a considerar

la preocupación social como una cuestión relacionada con ser abierto y amigable; de

dar una palmadita en la espalda y tratar por su primer nombre a los demás. Es cierto

que algunas personas expresan su interés social de esta manera, pero no es menos

cierto que otros usan las mismas conductas para perseguir un interés personal. En

definitiva, lo que Adler quería decir con interés, preocupación o sentimiento social no

estaba referido a comportamientos sociales particulares, sino a un sentido mucho

más amplio de cuidado por el otro, por la familia, por la comunidad, por la sociedad,

por la humanidad, incluso por la misma vida. La preocupación social es una cuestión

de ser útil a los demás.

Por otro lado, para Adler la verdadera definición de enfermedad mental radica

en la falta de cuidado social. Todas las fallas (incluyendo la neurosis, psicosis,


criminalidad, alcoholismo, problemas infantiles, suicidio, perversiones y prostitución)

se dan por una falta de interés social: su meta de éxito está dirigida a la superioridad

personal, y sus triunfos sólo tienen significado para ellos mismos

Terapia Adleriana

Existen diferencias considerables entre la terapia de Freud y la de Adler. En

primer lugar, Adler prefería tener al cliente sentado frente a él, cara a cara. Más

adelante se preocuparía mucho por no parecer autoritario frente al paciente. De

hecho, advirtió a los terapeutas a no dejarse que el paciente le situase en un papel de

figura autoritaria, dado que le permite al paciente jugar un papel que es muy probable

que ya haya jugado muchas veces anteriormente: el paciente puede situarte como un

salvador que puede ser atacado cuando inevitablemente le revelamos nuestra

humanidad. En la medida en que nos empequeñecen, sienten como si estuviesen

creciendo, alzando igualmente sus estilos de vida neuróticos.

Esta sería, en esencia, la explicación que Adler dio a la resistencia. Cuando el

paciente olvida las citas, llega tarde, demanda tratos especiales o se vuelve

generalmente terco y poco cooperador no es, como pensó Freud, una cuestión de

represión, sino más bien una resistencia como signo de falta de valor del paciente a

enfrentar su estilo de vida neurótico.

El paciente debe llegar a entender la naturaleza de su estilo de vida y sus raíces

en sus ficciones de autocentramiento. Esta comprensión (o “insight”) no puede

forzarse: Si le decimos simplemente a un paciente “Mire, éste es su problema”,

sencillamente el mismo se volverá atrás buscando nuevas vías para mantener sus

fantasías. Por tanto, debemos llevar al paciente a un cierto estado afectivo que a él le

guste escuchar y que quiera comprender. Solamente a partir de aquí es que puede

influenciarse a vivir lo que ha comprendido (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 335). Es

el paciente, no el terapeuta, el que será finalmente responsable de curarse.

Finalmente, el terapeuta debe motivar al paciente, lo que significa despertar su

interés social, y la energía que lo acompaña. A partir de una genuina relación humana
con el paciente, el terapeuta provee de una forma básica de interés social que luego

puede ser trasladado a otros.

Objetivos y encuadre de la psicoterapia:

El objetivo principal de la psicoterapia adleriana es la evaluación del estilo de

vida disfuncional del paciente, sus recursos y la modificación del estilo de vida

disfuncional hacia un mayor interés social. Formando parte del anterior objetivo

principal están los subobjetivos de confrontar y cambiar la manera de abordar las

tareas de vida disfuncionales: relaciones socio familiares, trabajo, relaciones de

pareja, auto aceptación y significado de la vida.

Por lo tanto los objetivos de la psicoterapia implican tanto una modificación

cognitiva o constructivista del estilo de vida, y sus consecuencias disfuncionales

en las tareas vitales, en sus aspectos conductuales y emocionales.

En estos aspectos se observa la clara orientación cognitiva-conductual de la

psicoterapia adleriana; aunque la terapia adleriana integra aspectos poco

considerados en las terapias cognitivas tradicionales, como la influencia

socio-familiar, o la interpretación de los reportes cognitivos imaginativos (sueños,

fantasías...).

La psicoterapia suele durar unas 20-25 sesiones, de unos 45 minutos a una hora

de duración, de frecuencia semanal, en su formato más estándar. Al cabo de las 4-5

sesiones se acuerda con el paciente si está satisfecho con el rumbo de la terapia,

desea otro tipo de tratamiento alternativo o incluso el alta. Las sesiones suelen ser

cara a cara, y algunos adlerianos eliminan la mesa del despacho en estos encuentros,

con sillas una frente a otra, para eliminar cualquier indicación de excesiva diferencia.

Instrumentos de evaluación:

Podemos encontrar una diversidad de instrumentos que utilizan los adlerianos

para la valoración del estilo de vida, que van desde las técnicas proyectivas, pasando

por los cuestionarios, las entrevistas, el sondeo de cogniciones, la interpretación de

sueños y fantasías, a la observación conductual. Esta diversidad de procedimientos

se debe a la doble vinculación de la psicoterapia adleriana con la tradición


psicodinámica y su desarrollo posterior más cognitivo, o si se quiere constructivista,

cognitivo y conductual. Habitualmente la evaluación del estilo de vida conlleva evaluar

la tétrada cogniciones (verbales e imaginativas), las emociones, las conductas y las

manifestaciones somáticas.

Parecen ser cinco tipos de instrumentos de evaluación más usados por los

adlerianos: (1) La entrevista de evaluación, (2) El sondeo de pensamientos y

cogniciones, (3) Los cuestionarios y test, (4) La interpretación de sueños, primeros

recuerdos, fantasías y actividades lúdicas preferidas en la actualidad e infancia y (5)

La observación conductual, sobre todo de la dirección de las acciones, los gestos y las

posturas.

(1) La entrevista de evaluación: Es el principal instrumento para la evaluación

de estilo de vida. Suele recoger las siguientes cuestiones: (Adler, 1927;

Dinkmeyer y Dinkmeyer, 1989)

1-Motivo de consulta e historia del problema (Información diagnóstica, curso y

desarrollo del problema, áreas de vida implicadas, análisis de la demanda, intentos

previos de solución, etc...)

2-Antecedentes de enfermedades físicas y psíquicas en el paciente y familiares.

Desarrollo físico y sexual del paciente. (En este punto es importante

considerar las discapacidades padecidas por el paciente, su significado e intentos de

superación)

3-Relaciones de familia actuales y pasadas. Nivel de vida y atmósfera familiar

(En este punto se considera la calidad y tipo de relaciones familiares actuales, las

influencias socioeconómicas de la vida familiar y las posibles repercusiones del clima

familiar en la formación del estilo de vida. Recursos y apoyos familiares)

4-Matrimonio y pareja (Calidad y satisfacción de la vida de pareja. Problemas y

recursos)

5-Serie de hermanos y constelación familiar (Calidad, recursos y problemas en

estas relaciones y su significado. Influencia y su significado del orden de nacimiento,

diferencias y semejanzas percibidas...)


6-Profesión o estudios (ideas sobre la elección de la profesión y las metas que

refleja, satisfacción, problemas y recursos)

7-Capacidad de contacto social (Calidad de las relaciones sociales. Problemas y

recursos)

8-Otras tareas de vida: Auto concepto y sentido de la vida (Satisfacción,

problemas y recursos)

9-Juegos, cuentos, fantasías, personajes y actividades lúdicas preferidas en la

actualidad y en la infancia (Significado personal y metas implicadas en las mismas)

10-Sueños y fantasías más frecuentes o repetitivas (Interpretación como hipótesis.

Ver apartado de teoría)

11-Recuerdos más antiguos (Interpretación como hipótesis.)

12-La prioridad nº 1 (Se le pregunta al paciente que ordene la importancia para

el de las siguientes metas en la vida: Bienestar, Agradar a los demás y tener su

afecto/aceptación, Control, Superioridad)

13-La pregunta de la evitación: Una pregunta que suele revelar los apaños

creativos del paciente y lo que se pretende evitar con los síntomas/problemas es

preguntar al paciente, "¿Si estuviera bien qué cambiaría?"

14-Resumen de cogniciones y conductas disfuncionales. Recursos y

cualidades.

Es muy importante en cada área preguntar al paciente que siente al respecto,

que pensamientos le viene en ese asunto y como intenta afrontar la situación.

También es muy importante estar atento a la conducta no verbal, si es congruente

con lo que dice, y a los sentimientos del propio terapeuta (que podrían revelas las

intenciones del paciente en sus metas inconscientes)

Para la conceptualización del estilo de vida

(1) Atmósfera familiar y condiciones antecedentes pasadas (resumen)

(2) Situaciones actuales (Que cuestionan la autoestima/valor y capacidad de

cooperación)

(3) Estilo de vida (Creencias, Construcciones, Metas finales y estrategias)


(4) Tétrada de funcionamiento: Cogniciones, afectos, conductas y

repercusiones somáticas. Apaños creativos )

(5) Repercusiones en las 5 tareas de vida :

.Relaciones socio familiares

.Relaciones de pareja

.Trabajo

.Auto concepto

.Sentido de la vida

(2) El sondeo de sentimientos y cogniciones:

De manera similar a lo que se hace en terapia cognitiva, los terapeutas

adlerianos utilizan los procedimientos de preguntar sobre las emociones y

pensamientos ante determinadas situaciones; de modo que al agruparlos en su

contenido temático o preguntar por sus implicaciones (p.e método de pelar la cebolla o

flecha descendente) se llega a creencias relevantes del sujeto. Titze (1982) apunta

dos métodos de sondeo de pensamientos a través de:

-Una vez que sabemos las áreas de vida donde el paciente tiene problemas, se le

pide a este cómo se siente en particular en esa situación y que pensamientos se le

viene a la cabeza. Con el mismo método se puede sondear al paciente cuando se

siente particularmente bien o mal ante determinadas situaciones. Es el mismo

procedimiento que utiliza Beck en su terapia cognitiva. (Relato de momentos

particulares)

-Igualmente le podemos preguntar al paciente que nos cuente como transcurre un

día normal de su vida e ir preguntándole cómo se siente y que piensa en determinados

momentos (Relato de un día de vida)

En general, los procedimientos de autor registro de pensamientos automáticos

y creencias de la terapia cognitiva son perfectamente asimilables en la terapia

adleriana.
(3) Cuestionarios y tests:

Los adlerianos son bastantes eclécticos en el uso de cuestionarios y test en

general, siempre que puedan informarnos del estilo de vida del paciente. Existen

cuestionarios específicos para la evaluación del estilo de vida (p.e Análisis del Estilo

de vida. Thorne, 1965), aunque pueden utilizarse desde los cuestionarios para evaluar

cogniciones hasta test proyectivos como el TAT o el test de Luscher.

(4) Interpretacion hipotética de sueños, recuerdos, fantasias y

preferencias ludicas:

Ya se apuntó, en el apartado de la teoría el método de interpretación de los

sueños y fantasías del paciente; que viene a conjugar los procedimientos descritos

por Adler y los más constructivistas y cognitivos de los neoadlerianos (Titze, 1982).

Adler dio mucha importancia a las cogniciones no verbales (fantasías, sueños,

primeros recuerdos, juegos preferidos...) ya que reflejan el aspecto preverbal del estilo

de vida y por lo tanto su vertiente más tácita o inconsciente.

(5) La observacion conductal de la conducta no verbal:

A menudo Adler hablaba del lenguaje de los gestos como revelador del

estilo de vida, de modo que en muchas ocasiones dan mucha información del estilo de

vida que lo que dice el paciente con sus palabras. La presentación del paciente, su

forma de vestir, sus ademanes, gestos, tono de voz, sus posturas, etc son muy

reveladores al respecto. Es típico el uso del reflejo de reconocimiento, una especie de

indicador fisiológico o somático del paciente ante, por ejemplo las interpretaciones del

terapeuta (p.e ruborizarse, cambios frecuentes de posturas, carraspeo, sonrojarse,

etc.). Otro punto importante es observar cuando aparecen los síntomas, ante que

situaciones y tareas de la vida, en qué momentos y que finalidades parecen tener. Se

trataría de una especie de análisis funcional de las conductas, pero ahora con

aspectos más propositivos e intencionales.


Fases del proceso psicoterapéutico:

Se puede utilizar la conceptualización del proceso terapéutico que hace los

Dinkmeyer (1989):

(1) Fase de establecimiento de la relación: Tiene como objetivos más

importantes 1-Establecer una relación colaboradora de trabajo y 2-Ponerse de

acuerdo con las expectativas de la terapia. Es frecuente que más allá de la meta

generalizada de sentirse mejor, estén implicadas metas disfuncionales derivadas del

estilo de vida como medios de asegurar la autoestima y alejar los miedos e

inseguridades. Los pacientes pueden acudir a terapia con expectativas poco

realistas como: tener la aprobación y el afecto del terapeuta a su modo de vida,

vengarse de otros o de la sociedad del supuesto daño percibido, demostrar la

superioridad ante el terapeuta, como un intento de controlar sus vidas y la relación

terapéutica, y con otras metas conscientes o inconscientes, derivadas de su particular

estilo de vida. En este punto, es importante que el terapeuta esté atento a las

reacciones emocionales que generan las conductas del paciente en sí mismo, como

han apuntado tanto los terapeutas cognitivos interpersonales (Safran y Segal, 1994),

como los adlerianos (Dinkmeyer, 1990), a fin de no actuar reforzando esos estilos, y

si clarificándolos y apoyando los objetivos de la terapia. Los procedimientos básicos

en esta fase son la empatía, la clarificación de la experiencia, la estimulación y el

manejo del silencio. Los procedimientos serán descritos en el apartado de técnicas de

intervención.

(2) Fase de análisis y evaluación: Los objetivos principales de esta fase

están en 1-Evaluar el estilo de vida disfuncional del paciente y 2-Losrecursos con los

que cuenta el paciente... Los procedimientos básicos son el insight y la estimulación.

Los procedimientos de evaluación fueron descritos en un apartado anterior y en el

apartado teórico.

(3) Fase de promoción del insight: El objetivo aquí es la toma de conciencia

y la responsabilidad del paciente ante su propio estilo personal de vida disfuncional.

Los procedimientos básicos son 1-El uso de la interpretación como hipótesis tentativa
junto al reflejo de reconocimiento, y 2-La confrontación entre lo que el cliente dice y

sus indicadores de su estilo de vida disfuncional.

(4) Fase de reorientación: El objetivo en esta fase es adoptar nuevas

conductas lejos del estilo personal de vida disfuncional y una nueva orientación hacia

las relaciones sociales y las tareas de la vida. Los procedimientos básicos son 1-La

resolución de problemas, 2-Los métodos paradójicos, 3-Asignaciones conductuales

entre sesiones que son modeladas antes en consulta o como experimentos

personales.

6.5. Proceso de psicoterapia Adleriana. Modalidades:

Terapia Individual Adleriana:

Fase de la
Objetivos Aspectos relevantes
terapia
1-Preguntas para 1-Atención a manifestaciones
aclarar y acordar metas de resultantes de la ficción
1-Establecer tratamiento compensadora del Estilo de Vida:
la relación 2-Explicar roles Desprecio sutil o abierto
terapéutica cliente/terapeuta 2-Evitar promesas de solución e
3-Establecer criterios de incidir en responsabilidades y roles
terminación de la terapia mutuos
1-Entrevista, cuestionarios y
observación de la conducta no verbal
del cliente
2-Evaluación Desarrollar Hipótesis 2-Areas principales: Motivo de
o Investigación del sobre el Estilo de Vida del consulta, Tareas de la Vida, Primeros
Estilo de Vida cliente Recuerdos, Sueños, Atmósfera
Familiar, Datos médicos, Pregunta de
la Evitación y Observación en la
consulta
1-Lograr un primer 1-Métodos de confrontación
3-Insight o
paso o nivel de compresión 2-Técnicas paradójicas
Comprensión del
semántica ("saber por qué 3-Escupir en la sopa
Estilo de Vida
me pasa esto") 4-Tecnicas emotivas-imaginarias
2-Lograr un segundo paso 5-Rol-playing o dramatización
o nivel de comprensión 6-Dialogo Socrático, etc.
emocional ("saber cómo
me pasa esto, como
funciono aquí y ahora")
Lograr un cambio en 1-Métodos de "vivir como si"
4-Reorientac el funcionamiento y metas 2-Autoobervación
ión del Estilo de del Estilo de Vida y 3-Apretar el botón
Vida orientarlo hacia el 4-Asignaciones y tareas
sentimiento de comunidad conductuales, etc.

Terapia de Pareja Adleriana:

Fases de
Objetivos Aspectos relevantes
la terapia
1-Motivo de la consulta y
preguntas circulares sobre
acciones-reacciones de la pareja.
2-Decidir con la pareja quién es el
cliente necesitado de ayuda
3-Atención a resistencias al cambio
atribuyéndose causalidad al otro
1-Establece Establecer acuerdo miembro. Preguntar al miembro
r la relación sobre metas y resistente si desea colaborar y
terapéutica procedimientos de la terapia como desea hacerlo
4-Explicar procedimiento de
evaluación a la pareja y pedir
opinión. Acuerdo con ella
5-Procurar llegar al menos en las
tres primeras consultas a un
acuerdo con la pareja sobre las
metas de tratamiento
1-Explorar tareas de vida
compartidas por la pareja (trabajo,
Evaluar el Estilo de
afecto, relaciones sociales y
2-Evaluació Vida de la Pareja en conjunto
familiares)
n e investigación (y el individual si es
2-Primeros recuerdos comunes
del Estilo de Vida necesario).Hipótesis sobre su
compartidos por la pareja :
Estilo de Vida
Relevantes "los primeros
encuentros de tipo emocional"
(motivos de atracción inicial versus
como se perciben el uno al
otro ahora en el conflicto)
3-Escalas y Cuestionarios sobre
relación de pareja y Estilo de Vida
4-Datos sobre metas y modelos
disfuncionales del funcionamiento
de la pareja y sus conflictos; así
como sus recursos
1-Conocimiento
intelectual de "por qué nos
3-Insight o Diversos procedimientos:
pasa esto como pareja"
Comprensión del dialogo socrático, confrontación,
2-Conocimiento emocional de
Estilo de Vida psicodrama y rol-playing, etc.
"como funcionamos ahora
como pareja"
Orientar el estilo de Procedimientos adlerianos y
4-Reorienta vida disfuncional hacia la conductuales de habilidades de
ción del Estilo de cooperación y el sentimiento comunicación, conducta afectiva,
Vida de comunidad compartido en resolución de problemas y
la pareja y relaciones sociales cooperación mutua en general.

Terapia de Familia Adleriana:

Fases de la
Objetivos Aspectos relevantes
terapia
1-Motivo de consulta :
Observar roles, preguntas
circulares a las reacciones
Llegar a acuerdos con la mutuas
1º-Establecer
familia sobre quién es el cliente, 2-Decidir con la familia quién
la relación
las metas del tratamiento y los es el cliente del tratamiento y
terapéutica
procedimientos de evaluación las metas a llevar a cabo.
3-Pedirles su opinión de cómo
pueden colaborar en el
tratamiento
1-Realizar un
genograma familiar, los roles
2º-Evaluación Hipótesis sobre el estilo de
y las relaciones en el mismo
del Estilo de Vida vida familiar disfuncional
2-Estudiar eventos
Familiar compartido
importantes en esta familia,
en su historia: Línea en el
tiempo
3-Primeros recuerdos
compartidos de "cuando las
cosas eran distintas en la
familia a la situación
problemática actual"
4-Escalas y cuestionarios de
evaluación familiar.
Diversos
Lograr que la familia tenga
procedimientos :
una comprensión intelectual
3º-Comprensió Confrontación, dialogo
(sabemos por qué nos pasa
n o Insghit del Estilo socrático, representación de
esto) y emocional (sabemos
de Vida Familiar papeles y psicodrama,
cómo funcionamos ahora como
intervenciones paradójicas,
familia)
etc.
1-Reuniones familiares
2-Habilidades de
4º-Reorientaci Desarrollo de un estilo de
comunicación
ón del Estilo de Vida vida familiar más cooperador y
3-Actividades para compartir
Familiar más democrático
4-Actividades de expresión y
apoyo afectivo mutuo

Terapia de Grupo Adleriana:

Fases de la terapia Objetivos y Aspectos relevantes


El mismo grupo de manera democrática llega a una
serie de acuerdos sobre cómo debe ser el
1º-Formación de la funcionamiento del mismo (p.e tema de la confidencia,
relación de grupo temas que se van a hablar, etc.). Es muy importante en
esta fase lograr la cooperación y acuerdo de todos los
miembros del grupo.
En un primer momento se anima a cada miembro a
expresar sus principales problemas, preocupaciones y
sentimientos y se le pide a los miembros del grupo que
2º-Investigación
expresen los sentimientos y opiniones que les despiertan
Psicológica de la metas
en el momento presente esos relatos de dificultades.
inconscientes relacionadas
También se observa cómo reacciona el grupo de manera
con las dificultades de cada
global. En un segundo momento el terapeuta pregunta a
miembro
los miembros del grupo por aspectos importantes de sus
vidas: atmósfera familiar, tareas de la vida (relaciones,
amor, trabajo), pregunta de la evitación y primeros
recuerdos. Igualmente se pide al grupo que exprese sus
sentimientos y opiniones presentes a esas vivencias. En
esta fase se va formando una hipótesis por el terapeuta y
por los propios miembros del grupo sobre el modo de
funcionamiento y las metas inconscientes finales de cada
miembro del grupo.
El terapeuta y los miembros del grupo son invitados
a sugerir hipótesis sobre las metas inconscientes
3º-La Interpretación
que persigue cada miembro del grupo y como eso le
de las metas finales
genera una serie de problemas y dificultades. Se tiene en
inconscientes de cada
cuenta también lo que sucede en el momento presente
miembro
en el grupo con estas interpretaciones, los sentimientos,
opiniones y reacciones que producen.
Se apoya y estimula a los miembros del grupo a
4º-La Reorientación
producir alternativas a las formas de funcionamiento y
de las metas inadecuadas
metas inadecuadas y se apoyan unos a otros en las
de los miembros del grupo
nuevas formas de resolver esos problemas.

La Relación Terapéutica:

El paciente pone en juego su Estilo de Vida en la relación terapéutica, a través

de resistencias al cambio usando una maniobra fundamental: la tendencia

despreciativa. Es decir trata de salvaguardar su autoestima, y hasta elevarla

rebajando a otras personas; incluyendo al propio terapeuta por supuesto. Para ello se

vale de varias maniobras y actitudes, o sea conductas que despliega en la consulta.

Algunas de estas maniobras son las siguientes; (1) Delegando la responsabilidad del

cambio y trabajo terapéutico solo al terapeuta (para después excusarse de no poder

cambiar o de que la terapia indicada no fue exitosa, o externalizar su malestar

acusando a otros o las circunstancias de la vida con imposibilidad de cambio), (2)

Idealizando al terapeuta y la terapia (el paciente compara al terapeuta o la terapia con

un ideal extremo y se produce la lógica frustración tras solicitarle su colaboración y

participación), (3) Acusando a otros o a las circunstancias (en la vida del paciente

aparece un oponente o circunstancias al que se le echa la culpa de sus fracasos, a

veces este es el terapeuta), (4) Culpándose a sí mismo, autoacusandose o

expresando directamente o indirectamente el deseo de suicidio ( suele conllevar hacer

responsable a un tercero de sus desgracias, o bien llamar la atención preocupándolo,


poniéndolo en jaque y agrediéndole directa o indirectamente; también pone pegas

para poner distancia con una situación que se siente difícil de manejar, etc.), (5)

Angustiando a terceros (el paciente adopta una conducta temerosa y aprehensiva

ante el curso de los acontecimientos y puede así llamar la atención, poner pegas, e

incluso obligar a que otros atiendan a cuidarse de los temores del mundo como si no

pudieran valerse por sí mismos, (6) Agrediendo a otros directa o indirectamente (la

descalificación abierta de la terapia o del terapeuta, las faltas, tardanzas a las citas,

etc., incluso la evasión y pase de la responsabilidad del cambio al clínico pueden ser

formar de rebajar al terapeuta y a terceros).

El terapeuta cuenta con varias posibilidades de captar estas resistencias,

incluyendo sus propias reacciones emocionales ante las mismas. La llamada

contratransferencia psicoanalítica está incluida en esto, así como los esquemas

interpersonales en la línea de Sullivan y la psicoterapia cognitiva interpersonal (p.e

Safran y Segal); pero aquí más solo que reproducir relaciones vinculares anteriores

derivadas de la relación primaria con los progenitores, lo que se repite es el esquema

aperceptivo del paciente derivado de su Estilo de Vida, es decir su propio Estilo de

Vida. El planteamiento de averiguar las metas inconscientes del adleriano Dreikurs en

los trastornos de conducta infantiles por su efecto interpersonal es netamente

aplicable a la relación terapéutica. De esta forma, tenemos algunos casos:

(1) Si el terapeuta se siente tentado a defender con frecuencia sus

argumentos, se siente desafiado y entra con frecuencia discutir y debatir con el

paciente y trata de imponérsele, probablemente el paciente (o el terapeuta)

busquen la superioridad o llevar el control de la terapia.

(2) Si el terapeuta se siente herido por las acciones del paciente y le expresa

esto con frecuencia, es probable que el paciente busque la venganza.

(3) Si el terapeuta se siente irritado por las continuas llamadas de atención

del paciente con trivialidades es posible que el paciente busque la atención o afecto

del terapeuta.

(4) Si el terapeuta se siente impotente ante las demandas o situación del

paciente, puede que el mismo o el paciente traten de evadir una tarea por exceso de
expectativas elevadas u otros argumentos, o de demostrar incapacidad y rebaje del

terapeuta.

Evidentemente el terapeuta puede ser la fuente de la propia resistencia, y no

solo el paciente; para ello es conveniente que conozca su propio Estilo de Vida (para

los adlerianos clásicos se exige un análisis personal). Cuando la resistencia es del

paciente el terapeuta la confronta y señala debidamente cuando la observa en el aquí

y ahora; pero debe hacerlo de manera hipotética y no como una aseveración; además

paralelamente estimulando la colaboración y apoyando la autoestima del paciente en

las áreas donde este afronta e haya afrontado dificultades: Es decir la confrontación

temprana de la resistencia si haber trabajado y logrado una relación previa mínima

adecuada puede ser ineficaz. También hay que resaltar los aspectos positivos del

paciente, su sentimiento de comunidad conservado actual o pasado. Esto es común a

muchas psicoterapias dinámicas interpersonales y breves; pero aquí todo gira en

torno al Estilo de Vida.


Referencias Bibliográficas

Boeree, G.(2009) Teorías De La Personalidad: Alfred Adler. Tomado el 20 de

septiembre de 2013 desde http://webspace.ship.edu/cgboer/adleresp.html

Engler,B.(2009) Introducción a las Teorías de la personalidad. Cuarta edición

Restrepo, F (2010) El Orden De Nacimiento Familiar. Tomado el 20 de septiembre

de 2013 desde

http://www.elpsicoasesor.com/2012/05/el-orden-de-nacimiento-familiar-en.html

Roberts, H. (S/D) La Teoria Del Orden De Nacimiento De Adler. Tomado el 20 de

septiembre desde

http://www.ehowenespanol.com/teoria-del-orden-nacimiento-adler-sobre_11183

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