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Para los griegos, la dialéctica era la manera de llegar a la verdad a través del

contraste o la lucha de ideas a través del logos, a través del pensar, resolver problemas a
través del razonamiento, de la misma se deriva la palabra diálogo, es decir proponían una
secuencia a través de la cual un razonamiento podía avanzar. Esa secuencia estaba
pautada: se partía de una afirmación, esa afirmación se contradecía con algo que lo
atacaba o criticaba y de la afirmación o negación, salía una nueva síntesis.

El método dialéctico constituye el método de conocer el mundo a través de la


posibilidad de comprender los fenómenos que hay presentes en la realidad permitiendo
conocer sus leyes y fuerzas; su esencia viene determinada por las fuentes teóricas y
científicas y por las categorías del espacio y del tiempo y en esencia el trato por
contradicción.

Para Engels (1878) la dialéctica surge como resultado del progreso de la historia;
dentro del paradigma dialéctico, lo general contiene a lo común, y lo común es lo
compartido por diversas clases de realidad que conforman a una clase. Para Engels, todo
está unido, nada se encuentra aislado, también para él, todas las cosas cambian como
producto de la lucha de fuerzas contrarias. En sí, la dialéctica constituye un medio en el
cual se contrastan el despliegue de una tesis y su antítesis.

Por otra parte, en el pensamiento dialéctico de Marx, lo general no es la meta del


pensamiento, lo general constituye un punto de partida para el descubrimiento a través de
la investigación de aspectos nuevos, propiedades desconocidas, situaciones inéditas que
se logran por la mediación de lo general. Es así como se plantea el camino de ir desde lo
simple o abstracto hasta lo complejo o concreto. Se dá en un complejo de relaciones
interhumanas con características peculiares y aparece entonces el sujeto productor del
conocimiento científico (el investigador). Este es el sujeto que es portador de un complejo
de medios, de un método adecuado (el científico), de un lenguaje pertinente que se
orienta hacia la dimensión social, tratando de resolver problemas que se presentan según
las necesidades que emergen. En este sentido se considera a la ciencia como un
producto social.

Para Marx, la ciencia se transforma en una fuerza productiva que servirá como
base para las creaciones técnicas que estará en función de las demandas sociales, del
crecimiento de los individuos como parte tangible de la sociedad y por ende, se convierte
en la parte más importante en la producción marcando la direccionalidad de la vida social,
siendo también el desarrollo de la vida social, es esa la razón por la cual el marxismo la
denomina fuerza productora o fuerza productiva, en tal sentido, el proceso científico
desde la perspectiva Marxista, se entiende como un proceso de superación dialéctica en
la que solamente se presenta discontinuidad cuando una teoría científica es desplazada
por otra, por ejemplo cuando la mecánica newtoniana es desplazada por la relatividad
einsteniana, sin embargo no hay tal discontinuidad sino una reasimilación de
conocimientos.

En base a lo anterior, se puede decir que hay continuidad en la discontinuidad o


que históricamente hay discontinuidad histórica en el conocimiento científico, Para Marx,
la ciencia no se desarrolla a partir de los fundamentos o de las bases establecidas
previamente, generalmente en el conocimiento científico, la fundamentación es a
posterior, no a priori, cosa que sí sostiene Marx, sin embargo, en contraste, se ha
demostrado que la fundamentación es de vital y principal importancia en la investigación
de la ciencia.

Otra cosa que sostiene Marx es que la realidad histórica es dialéctica. Pasa de la
dialéctica del discurso a la dialéctica de la realidad y dice que la realidad histórica se
comporta igual que la dialéctica, o sea, que primero hay una sociedad con una
contradicción histórica dentro que es la lucha de clases que va a atacar a la sociedad
constituida que llevará a una revolución y que generará una síntesis que será una nueva
sociedad y que igualmente llevará consigo una contradicción que también se volverá en
contra de esa sociedad, dicho de otra forma: afirmación-negación-síntesis, y esa
progresión es la progresión de la realidad. Para él, el método dialéctico era el más
adecuado para describir, comprender y analizar la realidad.

La dialéctica científica busca de alguna forma manejar y transformar intuiciones y


representaciones en conceptos. Un concepto es la cristalización de un complejo de
procesos de abstracciones. En el concepto sólo deben tomarse en cuenta los aspectos
reiterativos o generalidades, el concepto es una reconstrucción. Sin conceptos no se
puede pensar. Frecuentemente se tiende a confundir lo que es un concepto, se piensa
que son nociones o ideas que pueden estar en situaciones de preconceptos. La dialéctica
otorga un papel importantísimo a los conceptos. Para Hegel, en lo referido a la naturaleza
del concepto, el análisis es lo primero, es lo que antecede a todo, ya que el análisis
resuelve un dato concreto, aislando sus diferencias y que luego a través del método
sintético lo eleva a definiciones.

La dialéctica Hegeliana pone de relieve que la realidad no existe de forma caprichosa,


sino que responde a necesidades de las cosas, que las hace ir evolucionando según lo
que denomina la dialéctica de la oposición de los extremos. Frente a una posición, surge
una oposición, por lo que la evolución de la realidad, de la necesidad de buscar nuevas
fuentes de conocimiento, nunca se detiene.

Desde la dialéctica, los procesos educativos y científicos responden a su adaptación de


necesidades de vida de los individuos que interactúan y se encuentran en continuo
movimiento.

Características del Método Dialéctico. (sf) [Página web] Disponible en:


http://www.academia.edu/11027542/METODO_DIALECTICO_CARACTERISTICAS_DEL
_METODO_DIALECTICO.

Hemel, R. (2004). Epistemología. Fundamentos Generales. Bogotá: Universidad Santo


Tomás