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Integrantes:

El respeto al derecho de autor como principio ético en la investigación científica.

El derecho de autor es la protección jurídica que se otorga al titular de cosas inmateriales


o incorporales consistentes en la producción, por medio del intelecto del ser humano,
de obras o creaciones (Canaval, 2008). Esto no es una definición que se aleje de la idea
que se tiene frente a este aspecto de manera general en la sociedad, pero si se habla
de la actualidad y en la práctica, los autores de muchas investigaciones emplean
información de la que deciden apropiarse, sin expresar citas que den crédito alguno a
quien posee el derecho de propiedad intelectual. Ante estas situaciones de infracciones,
es dónde debemos cuestionarnos cómo viene funcionando el pleno siglo XXI el deber
ético de los investigadores.

Adquirir una responsabilidad investigativa, radica en presentar un comportamiento


adecuado frente al conocimiento que se genera y es generado por otros, pero no es solo
verlo desde lo que trae implícito como lo es el tema legal, sino también desde una óptica
moral. En un mundo rodeado de tecnología, la internet ha traido consigo el principal
problema sobre los principios de derecho de autor, pues existe un acceso libre, o más
bien, poco limitado a grandes proporciones de información que resulta útil en toda clase
de investigación, pero a la cual no se le está dando el valor social, económico e
intelectual que ha de tener en el momento que se garantiza un respeto por el derecho
de autor, sino que todo se resume en un plagio bien sea por desconocimiento de cómo
reconocer la autoría ajena, o porque se carece de un respeto a la integridad de las obras
y sólo se busca resultados individualistas, siendo un inconveniente que obstaculiza la
generación de nuevo conocimiento y el desgaste de un proceso real creativo de los
investigadores.

Según lo anterior, estamos inmersos en un reto por fomentar el respeto como principio
ético en la investigación frente a los derechos de autor. Es decir que no basta una
estricta legislación, que ya es bastante tradicional en muchos países y de la que se
ocupa el derecho civil y sus respectivas sanciones, sino que es necesario informarse,
educarse y cambiar malos hábitos y actitudes que infringen contra la responsabilidad y
seriedad de un investigador consecuente con lo que implica esta disciplina científica.
Pues tal como lo expresó Honoré Gabriel Riquetti, uno de los personajes más
excéntricos de la Revolución Francesa: “Más importa dar a los hombres buenas
costumbres, que leyes y tribunales”.
Bibliografía

Canaval, J. P. (2008). Manual de propiedad intelectual. Bogotá: Editorial Universidad del


Rosario.