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MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO SOSTENIBLE.

UNIDAD DIDACTICA 2. PROBLEMAS AMBIENTALES DE LA TIERRA.

LA CONTAMINACION DEL AIRE.

Se entiende por contaminación cualquier alteración de las condiciones naturales de un ambiente


determinado. De esta manera se pueden identificar distintos tipos de contaminación: del agua, del
aire, acústica y visual. La contaminación del aire es cualquier alteración de su composición natural,
por la presencia en la atmósfera de compuestos que tienen efectos adversos sobre el ser humano y
sus bienes materiales, así como también sobre los animales y las plantas.

Origen y Efectos. Es la que se produce como consecuencia de la emisión de sustancias tóxicas. La


contaminación del aire puede causar trastornos tales como ardor en los ojos y en la nariz, irritación y
picazón de la garganta y problemas respiratorios. Bajo determinadas circunstancias, algunas substancias
químicas que se hallan en el aire contaminado pueden producir cáncer, malformaciones congénitas,
daños cerebrales y trastornos del sistema nervioso, así como lesiones pulmonares y de las vías
respiratorias. A determinado nivel de concentración y después de cierto tiempo de exposición, ciertos
contaminantes del aire son sumamente peligrosos y pueden causar serios trastornos e incluso la
muerte.

¿Cómo se contamina el aire?


El aire que se respira se contamina cuando se introducen sustancias distintas a su composición natural, o
bien, cuando se modifican las cantidades de sus componentes naturales. En sentido amplio, la
contaminación del aire puede ser producto de factores naturales como emisiones de gases y cenizas
volcánicas, el humo de incendios no provocados, el polvo y el polen y esporas de plantas, hongos y
bacterias.

Sin embargo, la contaminación derivada de las actividades del ser humano, llamada contaminación
antropogénico, es la que representa el riesgo más grave para la estabilidad de la biosfera en general.

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El Efecto Invernadero. La atmósfera de la Tierra está compuesta de muchos gases. Los más
abundantes son el nitrógeno y el oxígeno (este último es el que necesitamos para respirar).
El resto, menos de una centésima parte, son gases llamados "de invernadero". No los
podemos ver ni oler, pero están allí, algunos de ellos son el dióxido de carbono, el metano y
el dióxido de nitrógeno.

En pequeñas concentraciones, los gases de invernadero son vitales para nuestra


supervivencia. Cuando la luz solar llega a la Tierra, un poco de esta energía se refleja en las
nubes; el resto atraviesa la atmósfera y llega al suelo. Gracias a esta energía, por ejemplo,
las plantas pueden crecer y desarrollarse.
Pero no toda la energía del Sol es aprovechada en la Tierra; una parte es "devuelta" al
espacio. Como la Tierra es mucho más fría que el Sol, no puede devolver la energía en
forma de luz y calor. Por eso la envía de una manera diferente, llamada "infrarroja". Un
ejemplo de energía infrarroja es el calor que emana de una estufa eléctrica antes de que las
barras comiencen a ponerse rojas.
Los gases de invernadero absorben esta energía infrarroja como una esponja, calentando
tanto la superficie de la Tierra como el aire que la rodea. Si no existieran los gases de
invernadero, el planeta sería ¡cerca de 30 grados más frío de lo que es ahora! En esas
condiciones, probablemente la vida nunca hubiera podido desarrollarse. Esto es lo que
sucede, por ejemplo, en Marte.
En el pasado, la Tierra paso diversos periodos glaciales. Hoy día quedan pocas zonas
cubiertas de hielo. Pero la temperatura mediana actual es solo 4 ºC superior a la del último
periodo glacial, hace 18000 años.

Es el proceso por el que ciertos gases de la atmósfera retienen gran parte de la radiación
infrarroja emitida por la Tierra y la reemiten de nuevo a la superficie terrestre calentando la
misma. Estos gases han estado presentes en la atmósfera en cantidades muy reducidas durante la
mayor parte de la historia de la Tierra.

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Aunque la atmósfera seca está compuesta prácticamente por nitrógeno (78,1%), oxígeno (20,9%)
y argón (0,93%), son gases muy minoritarios en su composición como el dióxido de carbono
(0,035%: 350 ppm), el ozono y otros los que desarrollan esta actividad radiactiva. Además, la
atmósfera contiene vapor de agua (1%: 10.000 ppm) que también es un gas radiactivamente
activo, siendo con diferencia el gas natural invernadero más importante. El dióxido de carbono
ocupa el segundo lugar en importancia.

Destrucción de la Capa de Ozono. EL ozono es un gas cuyas moléculas están formadas por tres
átomos de oxígeno (O3), uno más que las moléculas de oxígeno que respiramos. La capa de
ozono se fue engrosando a medida que fue aumentando la cantidad de oxígeno. Esto es así
porque su formación se debe a reacciones químicas entre el oxígeno y los rayos ultravioletas.

El ozono, ubicado en la Estratosfera como capa entre 15 y 30 km. de altura, se acumula en la


atmósfera en grandes cantidades, y se convierte en un escudo que nos protege de la radiación
ultravioleta que proviene del sol haciendo posible la vida en la Tierra. En efecto, la capa de
ozono es para los seres vivos como un paraguas protector frente a los peligrosísimos rayos
ultravioletas. Si estas radiaciones alcanzaran la superficie terrestre sin pasar por el filtro del
ozono, causarían entre otros muchos efectos dañinos, la destrucción del fitoplancton, base de
todas las cadenas alimentarias del océano, por lo que peligrarían todos los organismos marinos;
en el hombre, la radiación ultravioleta causaría un debilitamiento general del sistema
inmunológico, importantes daños en la vista, y un aumento de casos de cáncer de piel.

El Gas Ozono está en un continuo proceso de formación y destrucción, ya que al poseer tres
átomos de Oxígeno que se liberan a la atmósfera siempre uno de ellos se une a una molécula de
Oxígeno y forma nuevamente Ozono, este último, después de absorber rayos UV se divide
formando una molécula de oxígeno y liberando un átomo de oxígeno, proceso cíclico que se
repite constantemente.

Durante los últimos años, la capa de ozono, se ha debilitado formando un verdadero agujero, que
en algunos sectores ha producido disminuciones de hasta el 60% en la cantidad de ozono
estratosférico. Este desgaste se debe al uso de un componente químico producido por el hombre,
los clorofluorocarburos (CFC) de productos, como los aerosoles, disolventes, propelentes y
refrigerantes. La acción de estos gases en la Estratosfera libera átomos de Cl a través de la
radiación UV sobre sus enlaces moleculares; cada átomo de Cl destruye miles de moléculas de
Ozono transformándolas en moléculas de dioxígeno. Otros compuestos que afectan la capa de
ozono por contener cloro (Cl) son el metilcloroformo (solvente), el tetracloruro de carbono (un
químico industrial) y sustancias que contengan bromo (Br), como los halones, utilizados para
extinguir el fuego.

En 1974, dos científicos estadounidenses Sherwood Rowland y Mario Molina descubrieron que
los CFC, sustancias muy utilizadas en la industria, destruyen el ozono.

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¿Cuáles son los principales contaminantes del aire?

Monóxido de Carbono (CO): Es un gas inodoro e incoloro. Cuando se lo inhala, sus moléculas
ingresan al torrente sanguíneo, donde inhiben la distribución del oxígeno. En bajas
concentraciones produce mareos, jaqueca y fatiga, mientras que en concentraciones mayores
puede ser fatal.

El monóxido de carbono se produce como consecuencia de la combustión incompleta de


combustibles a base de carbono, tales como la gasolina, el petróleo y la leña, y de la de productos
naturales y sintéticos, como por ejemplo el humo de cigarrillos. Se lo halla en altas
concentraciones en lugares cerrados, como por ejemplo garajes y túneles con mal ventilados, e
incluso en caminos de tránsito congestionado.

Dióxido de Carbono (CO2): Es el principal gas causante del efecto invernadero. Se origina a
partir de la combustión de carbón, petróleo y gas natural. En estado líquido o sólido produce
quemaduras, congelación de tejidos y ceguera. La inhalación es tóxica si se encuentra en altas
concentraciones, pudiendo causar incremento del ritmo respiratorio, desvanecimiento e incluso
la muerte.

Clorofluorcarbonos (CFC): Son substancias químicas que se utilizan en gran cantidad en la


industria, en sistemas de refrigeración y aire acondicionado y en la elaboración de bienes de
consumo. Cuando son liberados a la atmósfera, ascienden hasta la estratosfera. Una vez allí, los
CFC producen reacciones químicas que dan lugar a la reducción de la capa de ozono que protege
la superficie de la Tierra de los rayos solares. La reducción de las emisiones de CFC y la
suspensión de la producción de productos químicos que destruyen la capa de ozono constituyen
pasos fundamentales para la preservación de la estratosfera.

Contaminantes atmosféricos peligrosos (HAP): Son compuestos químicos que afectan la salud
y el medio ambiente. Las emanaciones masivas –como el desastre que tuvo lugar en una fábrica
de agroquímicos en Bhopal, India– pueden causar cáncer, malformaciones congénitas, trastornos
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del sistema nervioso y hasta la muerte. Las emisiones de HAP provienen de fuentes tales como
fábricas de productos químicos, productos para limpieza en seco, imprentas y vehículos
(automóviles, camiones, autobuses y aviones).

Plomo: Es un metal de alta toxicidad que ocasiona una diversidad de trastornos, especialmente
en niños pequeños. Puede afectar el sistema nervioso y causar problemas digestivos. Ciertos
productos químicos que contienen plomo son cancerígenos. El plomo también ocasiona daños a
la fauna y flora silvestres. El contenido de plomo de la gasolina se ha ido eliminando
gradualmente, lo que ha reducido considerablemente la contaminación del aire. Sin embargo, la
inhalación e ingestión de plomo puede tener lugar a partir de otras fuentes, tales como la pintura
para paredes y automóviles, los procesos de fundición, la fabricación de baterías de plomo, los
señuelos de pesca, ciertas partes de las balas, algunos artículos de cerámica, las persianas
venecianas, las cañerías de agua y algunas tinturas para el cabello

Ozono (O3): Este gas es una variedad de oxígeno, que, a diferencia de éste, contiene tres
átomos de oxígeno en lugar de dos. El ozono de las capas superiores de la atmósfera, donde se
forma de manera espontánea, constituye la llamada “capa de ozono”, la cual protege la tierra de
la acción de los rayos ultravioletas. Sin embargo, a nivel del suelo, el ozono es un contaminante
de alta toxicidad que afecta la salud, el medio ambiente, los cultivos y una amplia diversidad de
materiales naturales y sintéticos. El ozono produce irritación del tracto respiratorio, dolor en el
pecho, tos persistente, incapacidad de respirar profundamente y un aumento de la propensión a
contraer infecciones pulmonares. A nivel de medio ambiente, es perjudicial para los árboles y
reduce la visibilidad. El ozono que se halla a nivel del suelo proviene de la descomposición
(oxidación) de los compuestos orgánicos volátiles de los solventes, de las reacciones entre
substancias químicas resultantes de la combustión del carbón, gasolina y otros combustibles y de
las substancias componentes de las pinturas y spray para el cabello. La oxidación se produce
rápidamente a alta temperatura ambiente. Los vehículos y la industria constituyen las principales
fuentes del ozono a nivel del suelo.

Óxido de nitrógeno (NOx): Proviene de la combustión de la gasolina, el carbón y otros


combustibles. Es uno de las principales causas del smog y la lluvia ácida. El primero se produce
por la reacción de los óxidos de nitrógeno con compuestos orgánicos volátiles. En altas
concentraciones, el smog puede producir dificultades respiratorias en las personas asmáticas,
accesos de tos en los niños y trastornos en general del sistema respiratorio. La lluvia ácida afecta
la vegetación y altera la composición química del agua de los lagos y ríos, haciéndola
potencialmente inhabitable para las bacterias, excepto para aquellas que tienen tolerancia a los
ácidos.

Partículas: En esta categoría se incluye todo tipo de materia sólida en suspensión en forma de
humo, polvo y vapores. Además, de reducir la visibilidad y la cubierta del suelo, la inhalación de
estas partículas microscópicas, que se alojan en el tejido pulmonar, es causante de diversas
enfermedades respiratorias. Las partículas en suspensión también son las principales causantes
de la neblina, la cual reduce la visibilidad.

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Las partículas de la atmósfera provienen de diversos orígenes, entre los cuales podemos
mencionar la combustión de diesel en camiones y autobuses, los combustibles fósiles, la mezcla
y aplicación de fertilizantes y agroquímicos, la construcción de caminos, la fabricación de acero,
la actividad minera, la quema de rastrojos y malezas y las chimeneas de hogar y estufas a leña.

Dióxido de azufre (SO2): Es un gas inodoro cuando se halla en bajas concentraciones, pero en
alta concentración despide un olor muy fuerte. Se produce por la combustión de carbón,
especialmente en usinas térmicas. También proviene de ciertos procesos industriales, tales como
la fabricación de papel y la fundición de metales. Al igual que los óxidos de nitrógeno, el dióxido
de azufre es uno de los principales causantes del smog y la lluvia ácida. Está estrechamente
relacionado con el ácido sulfúrico, que es un ácido fuerte. Puede causar daños en la vegetación y
en los metales y ocasionar trastornos pulmonares permanentes y problemas respiratorios

Compuestos orgánicos volátiles (VOC): Son substancias químicas orgánicas. Todos los
compuestos orgánicos contienen carbono y constituyen los componentes básicos de la materia
viviente y de todo derivado de la misma. Muchos de los compuestos orgánicos que utilizamos no
se hallan en la naturaleza, sino que se obtienen sintéticamente. Los compuestos químicos
volátiles emiten vapores con gran facilidad. La emanación de vapores de compuestos líquidos se
produce rápidamente a temperatura ambiente.

Los VOC incluyen la gasolina, compuestos industriales como el benceno, solventes como el
tolueno, xileno y percloroetileno (el solvente que más se utiliza para la limpieza en seco). Los
VOC emanan de la combustión de gasolina, leña, carbón y gas natural, y de solventes, pinturas,
colas y otros productos que se utilizan en el hogar o en la industria. Las emanaciones de los
vehículos constituyen una importante fuente de VOC. Muchos compuestos orgánicos volátiles
son peligrosos contaminantes del aire. Por ejemplo, el benceno tiene efectos cancerígenos.

Las Lluvias Acidas. Proceso de la formación de la lluvia ácida

Los óxidos de azufre y nitrógeno se pueden convertir en ácidos sulfúrico y nítrico, causantes de
las lluvias ácidas. La contaminación se produce y cae con la lluvia. Afecta a la vegetación y
puede producir la muerte de bosques enteros.

La lluvia ácida se forma cuando la humedad en el aire se combina con el óxido de nitrógeno y el
dióxido de azufres emitidos por fábricas, centrales eléctricos y vehículos que queman carbón o
productos derivados del petróleo. En interacción con el vapor de agua, estos gases forman ácido
sulfúrico y ácidos nítricos. Finalmente, estas sustancias químicas caen a la tierra acompañando a
las precipitaciones, constituyendo la lluvia ácida.

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Los contaminantes atmosféricos primarios que dan origen a la lluvia ácida pueden recorrer
grandes distancias, trasladándolos los vientos cientos o miles de kilómetros antes de precipitar en
forma de rocío, lluvia, llovizna, granizo, nieve o niebla. Cuando la precipitación se produce,
puede provocar importantes deterioros en el ambiente.

La lluvia normalmente presenta un PH de aproximadamente 5.65 (ligeramente ácido) debido a la


presencia del CO2 atmosférico, que forma ácido carbónico, H2CO3. Se considera lluvia ácida si
presenta un PH de menos de 5 y puede alcanzar el PH del vinagre (PH 3). Estos valores de PH se
alcanzan por la presencia de ácidos como el ácido sulfúrico, H2SO4, y el ácido nítrico, HNO3.
Estos ácidos se forman a partir del dióxido de azufre, SO2, y el monóxido de nitrógeno que se
convierten en ácidos. Los hidrocarburos y el carbón usados como fuente de energía, en grandes
cantidades, pueden también producir óxidos de azufre y nitrógeno y el dióxido de azufre
emitidos por fábricas, centrales eléctricas y vehículos que queman carbón o productos derivados
del petróleo. En interacción con el vapor de agua, estos gases forman ácido sulfúrico y ácidos
nítricos. Finalmente, estas sustancias químicas suben a la atmósfera forman una nube y después
caen a la tierra acompañando a las precipitaciones, constituyendo la lluvia ácida.

Daños a la Salud. La consecuencia de la lluvia ácida en el ser humano determina un incremento


muy importante de las afecciones respiratorias (asma, bronquitis crónica, síndrome de Krupp,
etcétera) y un aumento de los casos de cáncer. La lluvia ácida puede contaminar de aluminio los

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depósitos de agua. Este es una de las causas del síndrome de Alzheimer, una enfermedad que
afecta a las personas mayores y provoca pérdidas de memoria e incapacidad de concentración.

Los efectos de la lluvia y la precipitación ácida en lagos y corrientes de aguas implica la muerte
de crustáceos, insectos acuáticos y moluscos y la desaparición del fitoplancton, lo que provoca
con el tiempo la imposibilidad de sobrevivencia del resto de la fauna por falta de alimento y
vuelve los lagos transparentes.

En el suelo, la acidez penetra en la tierra y afecta las raíces de los árboles, al tiempo que sus
hojas se ven afectadas también directamente por las gotas de lluvia que reciben. El proceso de
envenenamiento de la flora termina con la muerte de las plantas y árboles los ataca directamente.
El dióxido de azufre obstruye unos pequeños poros de las hojas, por los cuales éstas respiran.

Los edificios y las construcciones de hormigón también se ven seriamente afectados, deben ser
continuamente restaurados, y en los animales se ha observado pérdida de pelo y desgaste
prematuro de mandíbulas entre otras afecciones.

. ¿Qué puedo hacer para disminuir mi aporte a la contaminación del aire? Todos estos
problemas tienen la mima solución, tenemos que eliminar la lluvia ácida. Tenemos que tomar
medidas al respecto, entre éstas están:
 Rebajar la contaminación de las centrales energéticas.
 Eliminar la contaminación de los tubos de escape utilizando catalizadores.
 Utilizar preferentemente los transportes públicos u otras alternativas como la bicicleta.
 Reducir el consumo de energía doméstico y fomentar la investigación y la introducción
de energías alternativas como la solar o la eólica.
 Aumentar las leyes que regulen la producción de contaminación e insistir en la aplicación
de estas normas.
 Creo que la tierra es un patrimonio de todos y algo que tenemos que tratar muy bien,
igual de bien que ella nos trata a nosotros.
 Dado que los vehículos contribuyen enormemente a la polución del aire mediante la
emisión de CO2, NOx, ozono y partículas volátiles, la modificación de los hábitos de
conducción contribuirá a reducir la misma.
 Reducir el uso del automóvil, usar medios de transporte público o bicicleta, caminar más,
utilizar el automóvil como medio de transporte colectivo, etc. constituyen la mejor
manera de ayudar a reducir la polución atmosférica.
 Si conduce, tenga en cuenta lo siguiente:
 Evite circular a alta velocidad
 Cuando compre un vehículo, elija uno que tenga alto rendimiento en
millas por litro de gasolina.
 No sobrellene el tanque de gasolina
 No cargue gasolina en días de alto contenido de ozono. Trate de hacerlo después
de que oscurezca.
 Use un modelo de vehículo que sea lo más nuevo posible, ya que los modelos
nuevos son, en general, menos contaminantes.

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 Utilice un vehículo alternativo, como por ejemplo el automóvil eléctrico, o uno
que funcione con otro tipo de combustible.
 Conduzca suavemente y evite que su automóvil permanezca sin uso durante
mucho tiempo.
 Mantenga su automóvil en buen estado, poniendo especial atención en el sistema
de escape.
 Asegúrese de que los neumáticos tengan la presión de aire adecuada.
 Mantenga en buen estado el sistema de aire acondicionado de su vehículo,
asegurándose de que no haya filtraciones.
 Haga menor cantidad de viajes. Planifique su itinerario, de manera de evitar las
zonas de tránsito congestionado.

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