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LA PENA DE MUERTE: ARGUMENTOS EN PRO Y EN CONTRA

(Derecho Canónico)

Autor: José Luis Leal Jiménez

1. Generalidades
El problema de la pena de muerte es un tema muy actual. Hay quienes sostienen que
es lícita su practica y hay quienes sostiene que no: esto tanto en el ámbito público
como en el eclesial.

Pio XII sostenía que “nadie tiene derecho a quitar el derecho a la vida de nadie”. Sin
embargo, argumentaba que la pena de muerte puede darse ya que si una persona
quita injustamente la vida a una persona hace dejación de su derecho a seguir
viviendo. Por ello, cuando el Estado condena a pena de muerte no esta quitando el
derecho a la vida de nadie, ya que el homicida es quien ha renunciado a su derecho
de seguir viviendo.

CEC en el número 2266 sostiene de alguna manera que la pena de muerte puede ser
un acto licito: “ La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor
en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la
Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad
pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en
casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte. Por motivos análogos
quienes poseen la autoridad tienen el derecho de rechazar por medio de las armas a
los agresores de la sociedad que tienen a su cargo...”

Juan Pablo II aborda el tema de la Pena de Muerte en su Enciclica Evangelium Vitae


Capítulo III n.52-56. Aquí el Papa se inclina por la abolición de la pena de muerte pues
sostiene que: Dios se proclama Señor absoluto de la vida del hombre, creado a su
imagen y semejanza (cfr.Gen 1, 26-28). Por tanto, la vida humana tiene un carácter
sagrado e inviolable, en el que se refleja la inviolabilidad misma del Creador.
Precisamente por esto, Dios se hace juez severo de toda violación del mandamiento
"no matarás", que está en la base de la convivencia social

Por ello, Matar un ser humano, en el que está presente la imagen de Dios, es un
pecado particularmente grave. ¡Sólo Dios es dueño de la vida! Desde esta perspectiva
situamos el problema de la pena de muerte, respecto a la cual hay, en la Iglesia como
en la sociedad civil, una tendencia progresiva a pedir una aplicación muy limitada e,
incluso, su total abolición.

2.- Argumentos en Pro de la Pena de Muerte

a) Razón de Justicia: esta idea se sustenta por un lado, por fundamentaciones


religiosas, cuya máxima expresión se encuentra en el Antiguo Testamento, como
puede ser la Ley de Talión: "Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente"; También
cabe destacar desde fundamentaciones religiosas, que las penas deben tener como
base la necesidad de expiación. En definitiva, el castigo supremo siempre ha estado
presente en la sociedad. Por otro lado, se fundamenta en las Teorías Absolutas de la
pena, cuya máxima era la pena justa (punitur quia peccatum est). Estas teorías se
basan en la libertad e igualdad naturales de todos los hombres. Por lo tanto, cuando
un hombre comete un delito, se ha de retribuir al autor del delito con una pena
equivalente al mal que ha ocasionado.
b) Utilidad Social: A diferencia de las Teorías absolutas, que respondían al
interrogante de porqué castigar, las Teorías Relativas, responden al de para qué
castigar. Precisamente, una de las respuestas a esta pregunta, da fundamentación a
la pena de muerte. Concretamente, dentro de las Teorías relativas, se encuentran las
Teorías de la Prevención General y en concreto de la Prevención General Negativa.
Éstas, se basan en la idea de crear ciertas contramotivaciones en los transgresores
potenciales. Es decir, dotan la pena de un carácter disuasorio e intimidatoria. Sin duda
alguna, si el individuo es racional, y hace un balance sobre las ventajas y desventajas
de cometer un crimen, la pena de muerte, evitaría que el crimen tuviera beneficio
alguno.

c) Ejercicio de la legítima Defensa: esta argumentación se basa en la idea de que el


sujeto, víctima del delito, no ha podido ejercer su Derecho a la Legítima defensa, y por
lo tanto, es la sociedad quien debe llevarla a cabo. La pena de muerte, sería pues, un
asesinato en legítima defensa.

d) Miedo a la fuga o a la reincidencia: este sentimiento de pánico y temor, conlleva,


apoyar la pena de muerte, puesto que si el sujeto delincuente consiguiera escapar del
control penitenciario, podría cometer los mismos delitos.

f) Costes económicos: Los partidarios de la pena de muerte sostienen que la pena


de muerte es, en términos económicos, más rentable, que las alternativas que se
presentan a dicha sanción.

3. Argumentos en Contra de la Pena de Muerte

a) Razón de Justicia: Desde un punto de vista religioso, si bien es cierto que en el


Antiguo Testamento se profesan ideas tales como la ley del Talión, como apunta
Albert Camus: "Se trata de un sentimiento, particularmente violento, no de un principio.
El Talión pertenece al orden de la naturaleza y del instinto. Si el crimen pertenece a la
naturaleza humana, la ley no pretende imitar o reproducir tal naturaleza. Está hecha
para corregirla."; por otro lado cabe confrontar otras consideraciones dogmáticas
religiosas, como el amor al prójimo, el perdón, entre otras. Sin embargo, dichas
consideraciones dogmáticas religiosas, no son suficientes para esclarecer la cuestión
de la pena de muerte. Sería necesario acudir a los datos que nos proporcionan las
ciencias sociales (criminología, sociología, psicología, etc...).

En segundo lugar, por lo que se refiere ya a argumentaciones de tipo filosófico-


jurídicas, no cabe fundamentar la pena justa. Pues como apunta Roxin, al mal del
delito se le suma el mal de la pena. Éste es uno de los ejemplos críticos a las Teorías
Absolutas. Y también cabe destacar la crítica realizada por Mir Puig, que apunta a que
no es propia del estado moderno la aspiración por la realización de la justicia absoluta
sobre la tierra, puesto que el Estado mantiene una clara distinción entre moral, religión
y derecho. En definitiva que las sentencias no se pronuncian en nombre de Dios, sino
en el del pueblo.

Por último, cabe recordar también la Teoría del Intercambio de Homans, en la que el
autor, apunta: " Cuanto más golpea uno, más golpea el otro, pues resulta satisfactorio
lastimar a quien nos lastima". Quizás, bajo el supuesto de la realización de justicia, se
esconda el placer, como apunta Homans. Ello es debido al intercambio de castigos.
b) Utilidad Social: No está demostrado, que la pena cumpla una función de
prevención general negativa, o sea de intimidación a los potenciales infractores.
Prueba de ello, es que si fuera así, en primer lugar, ya no existirían delitos. Y en
segundo lugar, se parte de que el delito es una acto racional, en el que el delincuente
evalúa los costes y beneficios. Esta premisa puede ser falsa, pero en el caso de que
fuera cierta, el sujeto delincuente, espera o bien que no lo descubran, o bien, salir
mejor parado del proceso judicial.

d) En relación con la legítima defensa o la venganza de la víctima.- se le suponen


unas intenciones que no pueden ser demostradas. Puede ser posible, que si la víctima
pudiera expresarse, no pidiera su venganza, sino el perdón.

e) Costos económicos: En los costes sobre la pena de muerte, no sólo hay que
computar el costo que tiene en si misma la ejecución, sino también, el costo de todo el
proceso judicial, es decir, apelaciones, jueces, y, además, los costes sociales de esta
sentencia. Estos costos sociales, deberían ser estimados, para ver si realmente, la
pena de muerte es rentable o no. El argumento de los costes económicos, lleva
consigo una parte oculta, se pueden computar dos veces los mismos costes,
etc...Además, diferentes estudios realizados revelan que la pena de muerte es menos
rentable que el mantenimiento en prisión del sujeto. Las diferencias entre los
diferentes estudios cabría analizarlas, pero además se debería computar, como hemos
dicho los costes sociales.

f) Discriminación de la pena de muerte: los pobres tendrían menos posibilidades de


pagar su defensa y serian fácilmente condenados.