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TU SUEÑO ES TU DESTINO – GENESIS 37..

JOSE EL SOÑADOR

¿Cuál es tu sueño? ¿Cuál era tu sueño cuando eras joven? ¿Para qué cosa tenías y tienes fe y
esperanza? Sin un sueño, sin visión, no hay futuro. Recordemos que José, hijo de Jacob, solo
tenía diecisiete años cuando Dios le dio un enorme sueño que involucraba a quienes se rendirían
delante de él, para que entendiera que el Señor lo llamaba para ser un gran líder. Es triste ver a
jóvenes sin visión y sueños, porque donde no hay visión, las personas se extravían, el potencial,
las oportunidades y el propósito mueren[1]. La gente se desenfrena, vive en rebeldía cuando no
hay propósito y visión. Viven como quieren, perdidos, hacen lo que les parece. Si la gente no
puede ver lo que Dios está haciendo, se tropiezan con ellos mismos, pero si prestan atención a lo
que revela, son bendecidos. Es la voluntad de Dios que seas bendecido. ¿La vida te ha quitado los
sueños? Talvez pensabas que eran sueños de niños, pero debemos comprender que el enemigo
siempre intentará robar nuestros sueños, como intentó con José.
Podemos ver tres verdades para los soñadores. Primero, tu sueño va a amenazar a los demás.
Los hermanos odiaron a José[2]. Muchos aman lo que hace Casa de Dios, pero también otros se
sienten amenazados porque los sueños ensanchan, empoderan y cuando se trabaja, hay resultados.
Los que no tienen visión se sienten amenazados por tus sueños.
En segundo lugar, los soñadores jamás dejan de soñar. José tenía sueños constantemente. Soñó
que el trigo se rendía delante de él, luego la luna y las estrellas.
En tercer lugar, los soñadores entienden a otros soñadores. Cuando José estaba en la cárcel,
interpretaba los sueños de quienes estaban allí. Eso lo llevó a interpretar los sueños de Faraón.
Quiero rodearme de soñadores porque me inspiran, me hacen una persona mejor, esforzada. No te
rodees de personas negativas, derrotadas que quieren aplastar tus sueños. Ser una iglesia
visionaria es poderoso porque la gente recibe visiones para su vida, su empresa y familia, reciben
el propósito de Dios. Demos gracias porque perteneces a una iglesia que te motiva a soñar y
crecer, no una iglesia que habla muerte y negatividad.
También podemos hablar de tres cosas para que tus sueños se transformen en tu destino. Lo
primero es que se necesita la voluntad para vivir, persistencia para superar el rechazo y las
amenazas. José tuvo que superar violencia, esclavitud, prisión y sequía porque el enemigo odia el
potencial que hay dentro del sueño de un creyente y buscará aplastarlo para que no amenaces los
poderes del infierno. Joven, no permitas que la vida aplaste tus sueños con desánimo.
También se necesita la voluntad para ser exitoso. Dios no te dará un sueño mediocre o destinado
a fracasar, te dará un sueño de éxito. Hay éxitos buenos y también malos como cuando todo se
trata de nosotros, pero el buen éxito es cuando se trata del reino de Dios y vivir por algo más
grande que nosotros. José tuvo voluntad para ser exitoso y bendecir. Sería líder de todo Egipto, le
puso un manto, una cadena de oro, le dio honra.
[1] Proverbios 29:18 (NTV): Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son
obedientes a la ley!
[2] Efesios 3:20: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.