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“ANTROPOLOGÍA” - Mirtha Lischetti (compiladora) – Eudeba - 2002

LA ANTROPOLOGIA COMO DISCIPLINA CIENTIFICA


Mirtha Lischetti

1. CARACTERIZACION DE LA ANTROPOLOGIA COMO CIENCIA


"Si la sociedad está en la Antropología, la Antropología está a su vez en la
sociedad... "1

Nos proponemos caracterizar a la Antropología como ciencia. No vamos a restringirnos al campo de


lo estrictamente científico, porque consideramos que la ciencia no es autónoma, sino que vamos a
acompañarlo con el señalamiento de los condicionantes sociohistóricos de producción de ese conocimiento
científico.2
La explicación de estos condicionantes funciona como una vigilancia epistemológica, como medio
para precisar y enriquecer el conocimiento del error y de las condiciones que lo hacen posible e inevitable. Y
el error tiene una función positiva en la génesis del saber.3
El comienzo, desarrollo y decadencia de todo sistema teórico ocurre en un ambiente que no es
científicamente aséptico, sino que está permanentemente permeado por la totalidad de la vida social.
La aparición del conocimiento está condicionada por factores extrateóricos. Las actitudes teóricas
no son de naturaleza individual; surgen más bien de los propósitos colectivos de un grupo, que son los que
están detrás del pensamiento del individuo.
Así se llega a ver que una parte del conocimiento no puede ser comprendida correctamente
mientras que no se tengan en cuenta sus conexiones con la existencia o con las implicancias sociales de la
vida humana.
La Antropología ilustra de manera paradigmática estas concepciones.
¿Qué estudia la Antropología?
Tomemos una definición ampliamente aceptada por los propios antropólogos:

"La Antropología apunta a un conocimiento global del hombre y abarca el objeto en toda su extensión
geográfica e histórica; aspira a un conocimiento aplicable al conjunto de la evolución del hombre,
desde los homínidos hasta las razas modernas y tiende a conclusiones, positivas o negativas, pero
válidas para todas las sociedades humanas, desde la gran ciudad moderna basta la más pequeña
tribu melanesia" (Lévi-Strauss, C., Antropología estructural).

Es una ciencia con grandes aspiraciones, acusada, en el ámbito del trabajo científico de
imperialista, por sus pretensiones de abarcar las totalidades sincrónicas y diacrónicas. Vamos a ver que
esta aspiración de totalidad la fue configurando a lo largo de su historia y en relación con la unidad de
análisis con la que trabajó: la pequeña comunidad nativa.
A esta misma unidad de análisis atribuye Hobsbawn4 el hecho, en su opinión, de que la
Antropología haya alcanzado, dentro de las ciencias sociales, el mayor nivel científico después de la
economía y la lingüística. Hobsbawn opina que el trabajar en la pequeña tribu o localidad nativa ha obligado
a los antropólogos a considerar a las sociedades como un todo y a indagar sus leyes de funcionamiento y
de transformación.
Y si bien durante el período clásico del funcionalismo, la Antropología Social tendía a desarrollar sus
propias teorías como teorías de un complejo pero estático equilibrio, hoy los antropólogos han redescubierto
la historia.5
Desde la última guerra, la Antropología considera que los conflictos sociales son inherentes a las
sociedades, como hechos fundamentales.

"Pocas o ninguna de las sociedades que una investigación sobre el lugar nos permite estudiar,
muestran una marcada tendencia a la estabilidad. Si el ritual es a veces un mecanismo de integración,
se podría con la misma frecuencia sostener que es un mecanismo de desintegración.6

Ésta es una clara alusión a los ritos, elementos que habían sido interpretados como indicadores de
la continuidad sin ruptura de las sociedades .7
Retornando la definición de Lévi-Strauss, podemos precisar que el campo de intereses de la
Antropología es vasto. Cubre todas las épocas -incluyendo el recorte del campo arqueológico-, todos los
espacios, incorporando en las últimas décadas estudios en sociedades complejas, todos los problemas -
Antropología política, económica, estudios de parentesco etc.- Cubre tanto la dimensión biológica -estudio
de hominización, clasificación de las variedades raciales- como la dimensión cultural.
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Pretende explicar tanto las diferencias como las semejanzas entre los distintos grupos humanos.
Pretende dar, también, razón tanto de la continuidad como del cambio de la sociedades.
Esta es una aproximación abstracta y descriptiva al objeto de la Antropología.
Pero si nos atenemos a la producción antropológica anterior a los años '60, apreciamos que Ia
Antropología ha ido configurándose como especialidad a partir de conceptos que focalizaron la
diferenciación del 'otro cultural’. La Antropología aporta como producto básico de su praxis, para gran parte
de los antropólogos contemporáneos, el descubrimiento y la objetivación del 'otro cultural’.8
El punto de partida es una práctica científica que ha encontrado en las "sociedades exteriores" a la
sociedad occidental su terreno de aplicación, sociedades sometidas a presiones externas y a las más
activas fuerzas de cambio.
Como ciencia específica, la Antropología Social, Cultural y Etnológica9 aparece recortando un sector
particular, el de grupos étnicos y socioculturales no europeos y ulteriormente no desarrollados. Es decir, el
sector de la humanidad que a partir de la segunda guerra mundial se conoce con el nombre de países
subdesarrollados o "Tercer Mundo".
La Sociología recortaba a su vez en esta división internacional del trabajo intelectual, a los países
desarrollados.
El proceso histórico social mundial, que conducirá a partir de 1945 al surgimiento de las
nacionalidades y a la parcial ruptura de los imperios coloniales, así como al acceso de dichos países a un
nuevo tipo de comunicación, si no de distribución internacional, los conformará como "nacionalidades
complejas".
Su relación, si bien en la mayoría de los casos sigue siendo de dependencia, no se manifiesta a
partir del mismo tipo de relaciones configuradas durante el siglo XIX. Dichas nacionalidades reaparecen en
el universo de la investigación sociocultural bajo el apelativo etnocéntrico de "nuevas sociedades complejas"
y pasan a convertirse en objeto común del antropólogo y del sociólogo.
Es decir que, en la primitiva división del espacio de realidad sociocultural la línea pasaba por la
diferenciación entre lo superior y lo inferior, entre lo desarrollado y no desarrollado, entre lo occidental y lo
no occidental, y en la actualidad reaparece a partir de una línea que pasa por lo urbano (modelo de lo
desarrollado), y lo campesino (modelo de lo no desarrollado).
Entonces, ese "otro cultural', objeto de la antropología, habrían sido en el transcurso del desarrollo
histórico de la disciplina en primer término los pueblos etnográficos o conjuntos sociales antropológicos,
luego los campesinos y por último y/o simultáneamente, las clases subalternas.
En los años'60, además, la producción académica se ocupa de toda una serie de "Otros" que
cuestionan o por lo menos establecen una "diferencia" respecto a la "normalidad" generada por los sectores
dominantes de las sociedades capitalistas avanzadas. Entre ellos se incluían los campesinos y las clases
subalternas que ya mencionamos, los adolescentes, los enfermos mentales, el lumpen proletariado, etc.
Todos estos "otros" aparecen como ejemplos de una "diferencia". Pero tal razón que permite
generalizaciones arbitrarias a partir de esas "otredades" es la falta de un análisis teórico riguroso. Esas
otredades poseen diferencias de signo distinto; lo único que tienen en común es la afirmación de la
diferencia. La diferencia en sí -el hecho de ser diferente-no puede ser establecida como un valor, puesto
que la diferencia, tanto como la no diferencia ha servido y puede servir como mecanismo de dominación. En
términos abstractos y no contextualizados puede afirmarse el "derecho a la diferencia", pero la diferencia ha
servido en sociedades históricamente determinadas para acrecentar determinadas expresiones de dominio
colonial.
En la actualidad, el campo de estudio de la Antropología es la sociedad en su conjunto,
compartiendo como Antropología Social la especificidad con la Sociología, de la que no la separan
diferencias epistemológicas. Con la que cada vez comparte más técnicas y métodos. Y frente a la cual sólo
cabrían esgrimir los elementos que las diferenciaron en el momento en que se gestaban como ciencias. Y
que constituyeron a la Sociología como la ciencia de "nosotros" y a la Antropología como la ciencia de los
"otros".
Si bien el "punto de vista" y el equipo conceptual específico de los antropólogos han sido formados
por las investigaciones consagradas a las "sociedades tradicionales", se han realizado numerosas tentativas
por ensanchar el campo de la investigación antropológica, así como para aplicar sus métodos y sus técnicas
a los diferentes tipos de sociedades. También gran número de antropólogos han trabajado en terrenos muy
opuestos (v. g. pequeñas ciudades de Francia o de los EE.UU., el conurbano bonaerense, instituciones
totales).
Al intervenir en nuevos campos, el antropólogo tiende, o bien a recoger los datos que escapan a
otros tipos de investigaciones o bien a aislar los significados de conjunto que a veces olvidan las otras
ciencias sociales.
Para R. Firth, el antropólogo "puede ser clasificado como un sociólogo que se especializa en la
observación directa sobre el terreno y a pequeña escala, y conservando en cuanto a la sociedad y a la
cultura, un cuadro conceptual que acentúa la idea de totalidad... Ya sabemos mucho acerca de la
macroestructura de nuestras instituciones... Lo que el antropólogo debe proporcionar es un conocimiento
más sistemático de su microestructura y de su organización".10
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Si bien todavía en la actualidad parece posible una elección entre Antropología y Sociología.. para
el análisis de la realidad social, tal vez más adelante será necesario que se cree una "ciencia del hombre
social", que se beneficie de aportaciones conceptuales y metodológicas de ambas disciplinas.
No obstante, aunque los objetos de la investigación de la Antropología sean, en la actualidad,
problemas de nuestra propia sociedad (la alcoholización en una localidad mexicana; las estrategias
familiares de vida de los sectores populares en áreas del conurbano bonaerense) se la sigue considerando
como estando alejada de lo occidental.
Por otra parte, creemos que es posible reivindicar el hecho de que nuestra disciplina ha dado a la
cultura occidental el acceso a otras fuentes que aquellas de la antigüedad clásica con las que contaba,
convirtiendo en posible un humanismo de más amplias resonancias. Los datos de la Antropología
proporcionan el conocimiento de toda la historia cultural del hombre, desplegada en la diversidad de la
experiencia humana.
En el transcurso de su desarrollo, nuestra ciencia no se conforma sólo con la descripción de la
diversidad humana, aspira también a proporcionar un conocimiento científico de la sociedad. Lo ha hecho
por ejemplo tratando de responder a los interrogantes sobre los Universales o las Invarianzas humanas.
Para caracterizar su situación en la actualidad, diríamos que el papel de la Antropología sería el de
cuestionadora de cada sociedad particular. Queriendo significar por cuestionadora, el hecho de que cada
sociedad particular se convierta en problema para nuestra disciplina.
Lo que hemos dicho hasta ahora vale para el recorte de su campo de estudio, la división de trabajo
con la sociología, en los comienzos de ambas disciplinas, a fines del siglo XIX y en la actualidad y una
descripción mínima de sus logros (relevamiento de sociedades no occidentales y preocupación teórica).
Nos restaría especificar el tipo de problemática que tradicionalmente ha abordado y su metodología.
La disciplina en su conjunto nunca ha sido homogénea en lo que respecta a sus intereses y
perspectivas.
Dentro de la problemática, el abanico es amplio y diverso. Desde la tecnología a los sistemas
políticos, desde las representaciones mágico-religiosas hasta el relevamiento de las lenguas nativas.
El totemismo en la actualidad; sistemas políticos africanos, parentesco y organización social; magia,
ciencia y religión; la familia entre los aborígenes australianos; organización social y económica de los
kurdos; las religiones africanas en Brasil-, éstos son algunos títulos de investigaciones antropológicas del
período clásico. Y en la actualidad: poder, estratificación y salud; relocalización de poblaciones; las culturas
populares en el capitalismo; estrategias familiares y escuelas; desarrollo regional y grandes
aprovechamientos hidráulicos; la construcción socialde la enfermedad en trabajadores de la industria
gráfica; etnia, antropología y Estado; la identidad en la investigación antropológica a través del caso de los
japoneses y sus descendientes en la Argentina. Problernática, vasta y diversa, pero reiteramos, con una
impronta identificatoria, el análisis de microsituaciones a partir de fuentes de primera mano.
Su metodología ha sido tradicionalmente inductivista y empirista.
La tesis fundamental del empirismo es que los universales o leyes que los antropólogos debieron tratar de
descubrir se hallan a nivel empírico, en el nivel de comportamiento.
Esta metodología ha sido un obstáculo en el avance científico de nuestra disciplina, ya que las leyes
sociales no pueden hallarse en el nivel del comportamiento porque éste es una síntesis de múltiples
determinaciones, y en todo caso, sólo puede expresar dichas leyes de una forma parcial y distorsionada.
En palabras de Popper: "El conocimiento no comienza con percepciones u observaciones o con la
recopilación de datos o de hechos, sino con problemas."11
Esta particularidad epistemológica de nuestra disciplina se explica por haberse desarrollado en sus
comienzos como una ciencia natural de las sociedades humanas (ver este desarrollo en El Modelo
Antropológico clásico, en esta misma unidad). Así, el antropólogo, ante la comunidad nativa se planteaba la
descripción y clasificación de los objetos extraños que se presentaban ante su observación.
Después del período clásico no encontramos unicidad en la metodología. Esta debe ser referida a
los paradigmas o estrategias de cada investigación, que dependen de las ideas básicas en torno a la
pertinencia de la ciencia para la experiencia humana y en torno a la presencia o ausencia de diferentes
clases de procesos causales.
La amplitud y complejidad de nuestra disciplina expresada en la definición de Lévi-Strauss da lugar
a que se configuren diferentes ramas de la Antropología general, centradas en distintos aspectos o
dimensiones de la experiencia humana.
La Antropología Biológica o Física fundamenta los demás campos de la Antropología en nuestro
origen animal. Los antropólogos físicos tratan de reconstruir el curso de la evolución humana mediante el
estudio de los restos fósiles de especies antiguas. También describen la distribución de las variaciones
hereditarias entre las poblaciones contemporáneas para deslindar y medir las aportaciones relativas de la
herencia, la cultura y el medio ambiente a la vida humana.
La Arqueología desentierra los vestigios de culturas de épocas pasadas. Los arqueólogos estudian
secuencias de la evolución social y cultural bajo diversas condiciones naturales y culturales.
La Lingüística Antropológica aporta el estudio de la gran diversidad de lenguas habladas por los
seres humanos. Se interesa por la forma en que el lenguaje influye y es influido por otros aspectos de la
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vida humana. Se interesa también por la relación entre la evolución del lenguaje y la evolución del Homo
Sapiens.
Por último, la Antropología Cultural, la Social, y la Etnología se ocupan de la descripción y análisis
de las culturas del pasado y del presente. Estas denominaciones no pueden ser utilizadas como
equivalentes que no susciten ningún problema, ya que revelan orientaciones teóricas diferentes. Las
diferencias se atribuyen a las tradiciones de los distintos países, la Antropología Cuitural en EE.UU., la
Antropología Social en Gran Bretaña y la Etnología en Francia, y tienen que ver con el abordaje diferencial
de problemas, lo que refiere a marcos conceptuales diferentes. En el caso de la Antropología Cultural se
privilegia el concepto de cultura, en el de la Antropología Social y en el de la Etnología, los de estructura y
de función.
Otra distinción en las denominaciones es la que existe entre Etnografía y Etnología. Se denomina
Etnografía al "trabajo sobre el terreno". Toma generalmente la forma de un trabajo monográfico, que
contiene la descripción de un grupo limitado.
Pero, por otra parte, se constata que la descripción pura no existe, que las observaciones que
realizamos, siempre están sesgadas. Que la distinción entre hecho y teoría ha sido conservada como una
reliquia en la Antropología en la distinción entre la Etnografía (descripción de las culturas) y la Etnología
(teorización acerca de estas descripciones) como una dicotomía que puede ser engañosa. Observamos los
hechos y los filtramos a través de una pantalla de interés, de predisposición y de experiencias previas, y
todas nuestras descripciones están inevitablemente influidas por consideraciones teóricas. Lo que equivale
a decir que las descripciones varían de acuerdo con los marcos conceptuales o teóricos de los
investigadores. Lo que además cuestiona la distinción entre Etnografía y Etnología como dos momentos
separados en el quehacer científico. 0 entre Etnografía y Antropología Social o Cultural, otras
denominaciones que habitualmente se utilizan para señalar los momentos de síntesis teóricas.
El siguiente ejemplo confirmaría nuestro señalamiento, a la vez que serviría para mostrar la
constante reformulación de la explicación científica frente a un fenómeno; en este caso la explicación
antropológica ante una institución (el potlach) de los nativos de la costa noroeste de América del Norte, el
grupo kwakiutI.
F. Boas, antropólogo norteamericano, produce en 1886 la primera explicación del potlach: Fiesta en
la que se destruyen y regalan toda clase de riquezas. Según su juicio, esta institución escapa a toda
causalidad económica.
“... si alguien se propusiera demostrar que la cultura no se sujeta a leyes, la costa del
noroeste sería uno de los mejores sitios que podría escoger. En el tiempo de la primera visita de
Boas, y probablemente desde bastantes décadas antes de esa fecha, los kwakiutl acostumbraban a
celebrar una forma de fiesta que parece desafiar a cualquier forma de explicación tecnoecológica o
tecnoeconómica. Allí estaba todo un pueblo preso en un sistema de cambio que confería el mayor
prestigio al individuo que se desprendía de mayor cantidad de bienes valiosos. Como los análisis
anteriores del comportamiento económico habían subrayado la importancia de ahorrar los productos
del trabajo y de organizar racionalmente el esfuerzo en relación con las necesidades y con las pautas
del consumo, el material kwakiutl representaba, efectivamente, la puntilla del homo oeconomicus
concebido según la imagen capitalista o según la imagen socialista. Además, no era simplemente que
los bienes fueran regalados, sino que en ocasiones la pasión por la autoglorificación era tan poderosa
que llevaba a destrozar mantas, quemar valioso aceite de pescado, prender fuego a poblados enteros
y hasta a ahogar esclavos en el mar. La descripción que Boas hizo del potlach ha sido probablemente
la más influyente de todas las descripciones etnográficas publicadas hasta hoy.
Visto el potlach a través de los ojos de quienes participaban en él, y especialmente de los
principales contendientes, los hechos que abonan la interpretación de Boas y de sus discípulos son
los alardes de grandeza, la intención declarada de abrumar de vergüenza a los rivales y la compulsión
por la que un hombre que hubiera sido avergonzado de ese modo se sentía obligado a vengarse de
su rival ofreciendo una fiesta todavía más dispendiosa.
Durante los últimos años, un grupo de estudiosos especializados en la costa del noroeste ha
propuesto una drástica reinterpretación del potlach, una nueva síntesis a la que han llegado
combinando intereses históricos y ecológicos y poniendo en conexión las peculiaridades de la
etnografía kwakiutl con tipos más generales de fenómenos.
El primer intento de relacionar el potlach con el desarrollo euroamericano del noroeste
centemporáneo lo hizo Helen Codere en su libro Fighting with property (1950). Las historias de
familias que recogieron Boas y Hunt, así como los testimonios de los agentes de indios de los
comerciantes, permiten afirmar que el potlach aborigen sólo lejanamente se asemejaba a los que se
observaron a finales del siglo. Los kwakiutI, como todas las otras sociedades tribales que se hallaban
en el camino de expansión de los euroamericanos, fueron víctimas de presiones ecológicas y
socioculturales extremas que comenzaron en el momento de la aparición de los primeros europeos en
la región. Aquellas presiones llevaron, dramática e inevitablemente, a la desaparición de los modos de
vida aborígenes e incluso a la virtual extinción de los kwakiutl como población capaz de reproducirse.
Ya antes de que el explorador Vancouver entrara en contacto con ellos en 1792, estaban comerciando
en mosquetes que llegaban hasta ellos a través de sus vecinos nutka y habían empezado a
experimentar los primeros efectos de las enfermedades europeas. Durante la primera parte del siglo
XIX el lento incremento del comercio fue acompañado por un drástico descenso de la población,
producido por las epidemias de viruela y de enfermedades respiratorias contra las que, como los
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demás amerindios, no estaban inmunizados. Entre 1836 y 1853 su población cayó de 23.000 a 7.000.
En 1849, el establecimiento en Fort Rupert de un puesto comercial de la Hudson Bay Company
intensificó tanto el comercio con los europeos como los efectos de las enfermedades. Luego, en 1858,
entre 25.000 y 30.000 blancos se precipitaron sobre la Columbia Británica en busca de minas de oro e
hicieron de la vecina Victoria su centro de distracción. Muchas mujeres kwakiutl empezaron a servir a
aquellos hombres como prostitutas, con lo que las enfermedades venéreas aceleraron la tendencia a
la despoblación. Hacía los años ochenta la gran industria conservera del noroeste estaba en plena
producción, con seis mil pescadores sólo en el río Fraser, y muchos kwakiutl respondieron a las
ofertas de trabajo de la factoría. Por aquel mismo tiempo, la industria maderera, que en la década de
1870-80 había producido ya 350 millones de pies cúbicos de madera, trataba también de atraerse a
los kwakiutl. Para el tiempo de la primera visita de Boas, toda la población kwakiutl había descendido
a 2.000 personas.
Codere demuestra cómo, con el establecimiento del puesto comercial de la Hudson Bay
Company, el potlach pasó a incluir un gran número de bienes procedentes del comercio europeo,
especialmente mantas, reflejando de ese modo la otra nueva economía industrial y comercial,
prodigiosamente expansiva. Otra consecuencia de la presencia euroamericana fue la prohibición de la
guerra, y Codere trata de establecer una conexión entre la desaparición de la guerra y el desarrollo de
las agresivas pautas del potlach hostil de la época tardía. Según Codere, cuando los indios se vieron
obligados a dejar de guerrear, empezaron a luchar con la riqueza, una riqueza que las nuevas
condiciones ponían a su alcance a una escala sin precedentes.
La reformulación de la etnografía kwakiutl por Codere y otros (cf. Drucker, 1939, pág. 955) no
logró deshacer la madeja de particularismo con que Boas había envuelto su descripción. El material
kwakiutl siguió desconectado del mundo de la teoría. Pese a ello, el potlach de Fort Rupert se
presentaba ya como el producto definido de una situación de contacto, con lo que de golpe quedaban
derrotados todos los intentos de probar, basándose en los datos de Boas que los factores causativos
que explicaban eran demasiado complejos para prestarse a una formulación nomotética. El descenso
de población, la introducción del trabajo asalariado, la súbita abundancia de bienes, la supresión de la
guerra y la antigua costumbre del banquete comunitario, todo eso junto indicaba que había un
conjunto de factores perfectamente definidos que actuaba sobre los kwakiutl.
Actualmente hay bastantes posibilidades de que con el tiempo seamos capaces de entender
los aspectos del sistema kwakiutl que todavía se nos escapan si tomamos en consideración el
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material comparativo característico de otros fenómenos de contacto.

El conocimiento antropológico es un conocimiento que, como todos los cono cimientos científicos, se
constituye sin cesar a través de un trabajo crítico.

SITUACION HISTORICA Y CONOCIMIENTO EN ANTROPOLOGIA


Esta disciplina, que desarrolla en forma plena y autónoma en las postrimerías del siglo XIX y se
consolida en la primera mitad de nuestro siglo, teniendo como elemento fundante y que le va a conferir
originalidad "el trabajo sobre el terreno", en localidades situadas lejos de las metrópolis de donde provenían
los antropólogos, va construyendo su objeto de estudio y el recorte de la realidad que le interesa investigar,
de acuerdo con los distintos momentos históricos. Sus formulaciones, sus elaboraciones teóricas, son el
producto de una situación histórica: el Colonialismo. El Colonialismo ha sido la condición necesaria de la
aparición de la Antropología.
Pierre Bonte13 distingue cinco períodos históricos-científicos en el desarrollo de la Antropología, que
caracteriza de la siguiente manera:

Período Contenido Histórico Etapas del Pensamiento Etnológico


Siglo XV Descubrimiento occidental del mundo. Desarrollo Descubrimiento del "mundo salvaje". Y
del capitalismo mercantil y del comercio de constitución de un nuevo campo del
esclavos. Acumulación primitiva de capital. conocimiento: la descripción de hábitos y
costumbres, v. g. cronistas de Indias.
S. XVIII Liquidación de la esclavitud e inicio del Crítica de las tesis esclavistas recogidas de
colonialismo propiamente dicho. Formación del otras civilizaciones. La dicotomía "salvaje-
capitalismo industrial occidental y nuevas civilizado", se convertirá en "pri mitivo-
posibilidades de acumulación de capital. civilizado".
1850 a 1880 Entrada en la fase imperialista de reparto del Repitiendo la dicotomía anterior "pri mitivo-
mundo y origen de las conquistas coloniales. civilizado", la Antropología se constituye como
disciplina independiente y comparte con las
ciencias de la época la ideología del
evolucionismo.
1920 a1930 Implantación definitiva y triunfante del sistema Crítica al evolucionismo. Constitución de la
colonial. Antropología Clásica y de sus diversas
escuelas científicas que definen los métodos
de observación y análisis.
1950 a1960 Desarrollo de los movimientos de de liberación La Antropología plantea de nuevo su objeto y
nacional y comienzo de los procesos de su relación con el mismo. Investigación de los
descolonización. fundamentos de una Antropología General y
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crítica a la Antropología Clásica.

Para comprender las causas profundas de la expansión colonial en el período que nos interesa
(tercer período de Bonte), es necesario que nos detengamos brevemente en una caracterización de la
Europa del siglo XIX.
El año 1870 marcó para Europa el inicio de un largo período de paz, destinado a prolongarse hasta
las puertas de la Primera Guerra-Mundial. Si de 1854 a 1870 se habían librado 16 guerras, en los últimos 30
años del siglo XIX, Europa no registró ningún conflicto militar digno de mención. Pero el éxito al congelar las
tensiones europeas se obtuvo a expensas del resto del mundo, que precisamente en aquellos años fue
escenario de luchas continuas y objeto de reparto entre las grandes potencias.
El escritor inglés R. Kipling (1865-1936) sostenía que el hombre blanco debía soportar la "carga" de
extender por todo el mundo las formas materiales y espirituales de su civilización. Las poblaciones africanas
y asiáticas debían ser despertadas y conducidas al sistema de vida que había probado ser el mejor tanto en
el terreno político como en el científico, y sobre todo, en el económico.
El sentimiento de superioridad de los blancos estaba asociado al gran progreso económico que en
aquellos años había efectuado Occidente.
El desarrollo industrial fue tal que, si bien en 1870 Gran Bretaña, podía ser considerada como la
potencia que detentaba la hegemonía económica de Europa y de todo el mundo, sólo diez años después se
encontraba igualada y superada en algunos sectores por naciones como Alemania y los EE.UU. En este
magno proceso de crecimiento y reestructuración del sistema económico occidental deben buscarse las
causas profundas de la expansión colonial.
Los últimos 30 años del siglo XIX conocieron un gran desarrollo productivo, pero al mismo tiempo se
caracterizaron por una importante y prolongada crisis, que bajo el nombre de "gran depresión" se prolongó
hasta principios del siglo XX.
En este período, aunque el volumen de la producción de los intercambios y de las inversiones fue
superior en mucho al de los años precedentes, se registró sin embargo una clara disminución de las tasas
de incremento en todas las ramas de la actividad económica debido esencialmente a la falta de salidas
suficientes para absorber las mercancías y los capitales acumulados. El sistema productivo occidental se
encontró por tanto frente a la necesidad de reestructurar por completo sus bases, condición indispensable
para no incurrir en un auténtico desastre económico.
La crisis planteada por primera vez en 1873 estimuló en ciertos sectores la concentración de la
producción en pocas pero gigantescas empresas industriales. Nacían así auténticos imperios económicos
que controlaban completamente las principales ramas de la actividad productiva, como las del acero, de los
productos químicos, de los tejidos, de las fuentes energéticas.
Por otra parte, la división entre capital bancario e industrial iba desapareciendo dando lugar, con la
unión de los bancos y las industrias a un nuevo capital mucho más pujante: el financiero.
La crisis, derivada de un incremento de la producción superior a la capacidad de absorción de los
mercados, se prolongaba.
Europa estaba cerrada por barreras aduaneras, las potencias comenzaron a buscar en otra parte
las salidas para sus productos.
Jules Ferry, primer ministro francés (1880-1881 y 1883-1885) y promotor de la expansión
imperialista de Francia, escribía que "La política colonial es la continuación de la política industrial, porque
en los estados ricos, en los que el capital es abundante y se acumula rápidamente y en los cuales el
sistema de producción continúa creciendo, la exportación es un hecho esencial de la propiedad pública. El
sistema proteccionista es como una máquina de vapor sin una válvula de seguridad, a menos que tenga el
correctivo de una sana y seria política colonial".
También Gran Bretaña recurre a la penetración en países extraeuropeos.
Entre 1875 y 1880 el valor de las importaciones aumentó en detrimento de las exportaciones y el
déficit de la balanza comercial se dobló llegando a los 125 millones de libras esterlinas al año. Los ingleses
se dedicaron entonces a estimular las inversiones en el extranjero, especialmente en las áreas coloniales.
La carrera por el reparto del mundo, en la que Gran Bretaña participó antes que nadie, seguida muy
pronto por el resto de las potencias, revestía caracteres muy distintos de los de la época colonial anterior.
La pura y simple búsqueda de mercados, natural en la crisis de superproducción agudizada por la
adopción de sistemas proteccionistas, no basta para definir cumplidamente la lógica del imperialismo.
Es necesario remontarse a las nuevas estructuras de tipo monopolista que todos lo Estados
industriales estaban realizando. Los grandes monopolios en formación debían asegurarse un rendimiento
continuo e invertir en áreas ventajosas el exceso de capitales que su gran vitalidad económica les permitía
acumular. En Europa esto no era posible. El crecimiento y el refuerzo de los grandes trusts no podía, por
tanto, verificarse sino a expensas de los territorios extraeuropeos donde la tierra a buen precio, los salarios
bajos, las materias primas a bajo costo y la facilidad de asumir posiciones monopolistas hacían prever
inversiones altamente rentables.
La posesión exclusiva de regiones ricas en materias primas constituía una necesidad cada vez más
esencial para los grandes grupos económicos.
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Cuanto más se desarrollaba el proceso de formación de los monopolios, más aumentaba la carrera
por la conquista de nuevos territorios.
El imperialismo se convirtió en la doctrina política de Gran Bretaña sustentada por la opinión pública
y compartida por casi toda la clase dirigente.
El primer país en seguir por este camino a Gran Bretaña fue Francia, luego se agregarían Bélgica,
Alemania y se revitalizarían Holanda y Portugal.
Esta era la situación de la economía política en la Europa del siglo XIX.
Nuestra disciplina, a la que se le confiere en virtud de la división del trabajo científico el estudio de
las culturas diversas, diferentes de la cultura occidental, debe colocarse necesariamente ante la "situación
colonial".

El abismo entre las civilizaciones era demasiado grande para tender un puente entre las orillas, a
veces incluso demasiado grande para un entendimiento mutuo. Periódicamente, cuando los hombres rompían
las barreras de montes, idioma, océano, murallas, se quedaban boquiabiertos ante lo que veían. ¿Cómo
podían los hombres llevar existencias tan animalescas? ¿Eran realmente hombres? En la Colonia del Cabo los
nómadas primitivos eran cazados por deporte. En Tasmania, los colonizadores de 1830, junto con soldados,
policías y criminales, recorrieron la isla en una batida militar para limpiarla de toda su población aborigen.
En los primeros días de la colonización las cosas eran a menudo distintas. En el Cabo, las relaciones
entre los blancos y los negros eran lo bastante equilibradas como para que fueran normales los matrimonios
entre holandeses y mujeres hotentotes. El caso más famoso fue el matrimonio del explorador Van Merhof, en
1664, con Eva, una hotentote, en el que la boda fue celebrada con una fiesta nupcial en la Casa de Gobierno.
Este breve período de tolerancia no duró mucho. Las guerras de los hotentotes y la de Kaffir, más la
importación de esclavos en gran escala, cambiaron pronto las cosas. Hacia 1792 el Consejo de la Iglesia de
Ciudad del Cabo declaró que ya no existían razones temporales o religiosas para dejar libres a los esclavos
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que se convirtieran al cristianismo.

Worsley nos sigue reseñando esa "creación del mundo" que fue la expansión colonial:

La cultura humana ha sido una, pero sólo “objetivamente"; existió "en sí", pero no "para los hombres".
La sociedad humana sólo vino a existir subjetivamente, los hombres sólo adquirieron el conocimiento de que
formaban parte de un solo mundo social a través del compadrazgo del imperialismo europeo.
Los hombres empezaron a conocerse y a reflejarse unos en otros. Pero el reflejo se fue volviendo
cada vez más condicionado por la naturaleza de sus relaciones reales y directas sobre el terreno, más que por
las categorías derivadas de sus propias sociedades. A medida que los blancos entraron más y más en conflicto
con los isleños, el idilio se hizo más difícil de concebir. "¿Es posible -recalcó Jean Jacques Rousseau al tener
noticia de la matanza de un explorador francés por los maoríes-, es posible que los buenos Hijos de la
Naturaleza puedan llegar a ser tan perversos?". La significación moral de las civilizaciones recién descubiertas
empezaba a cambiar a medida que su destino y el de Europa se fue entrelazando cada vez más
desigualmente.
La fase realmente crucial que terminó con la división triunfante del globo entero entre un puñado de
potencias europeas vino en 1885. El logro europeo de este período no fue simplemente una repetición de
viejos modelos de “imperialismo"; marcó el alba de una nueva era de la historia humana, caracterizada por un
imperialismo de nuevo tipo como respuesta a claras y nuevas presiones económicas y financieras en la propia
Europa. Y tuvo lugar como resultado la unificación del globo en un solo sistema social. Si hubiéramos de
escoger una fecha para los inicios de la historia mundial, sería el año del Congreso de Berlín y de la partición
del África.
En el proceso, la propia Europa fue transformada. Por tanto, la nueva fase fue destruir sin temor
alguno la tradicional nación-Estado europea occidental. Ahora era el meollo de un sistema imperial más amplio.
La nación-Estado de los antiguos tiempos, en adelante, sería una categoría arcaica que nunca habría de
alcanzar su antigua importancia, incluso con la disolución del orden mundial imperialista. El espacio social de
Francia incluía ahora a Indochina y Argelia; el de Gran Bretaña a Sudáfrica y la India. No podía haber ya un
retroceso a las entidades localistas de la época preindustrial. Ahora su destino trascendía sin remedio los
límites tradicíona les de una economía nacionalista o europea occidental o incluso atlántica En particular,
nunca más podría Gran Bretaña encogerse dentro de sus límites; dependía del mundo externo para los
materiales y los mercados (Worsley, El tercer mundo, op.cit.)

Pero la situación colonial y la configuración del globo tal como queda fijada en el Congreso de Berlín
de 1885, en el que las potencias europeas se reparten el mundo colonial, no va a ser percibida por la
Antropología Clásica. Solamente va a aparecer con la descolonización.
¿Qué es la situación colonial?
G. Balandier la define así: "Es la dominación impuesta por una minoría extranjera racial y
culturalmente diferente, que actúa en nombre de una superioridad racial o étnica y cultural, afirmada
dogmáticamente. Dicha minoría se impone a una población autóctona que constituye una mayoría
numérica, pero que es inferior al grupo dominante desde un punto de vista material. Esta dominación
vincula en alguna forma la relación entre civilizaciones radicalmente diferentes: una sociedad
industrializada, mecanizada, de intenso desarrollo y de origen cristiano, se impone a una sociedad no
industrializada, de economía "atrasada" y simple y cuya tradición religiosa no es cristiana.
8

Esta relación presenta un carácter antagónico básico, que es resuelto por la sociedad desarrollada
mediante el ejercicio de la fuerza, un sistema de seudojustificaciones y un patrón de comportamientos
estereotipados operando en la relación. La situación colonial es una situación total."15
0 sea que podría decirse que, desde el siglo XV hasta la actualidad y en diversos grados de
relación, vamos a encontrar conformadas situaciones de relación colonial en América, Asia, África y
Oceanía.
La situación colonial nace de la conquista y se desarrolla a partir del establecimiento de relaciones
entre dos seres sociales, entre dos civilizaciones. Conoce en el curso de su desarrollo una serie de tiempos
fuertes y débiles en la presión ejercida por el grupo dominante: Fases de "conquista, de aprovisionamiento",
de “administración" y al término del ciclo, un encaminarse hacia la autonomía.
Balandier distingue tres tipos de empresas dentro de su caracterización de la situación colonial: a)
La empresa material (control de la tierra y modificación de población de los países sojuzgados, economías
ligadas a la metrópoli); b) la empresa política y administrativa (control de autoridades locales y autoridades
de reemplazo, control de la justicia, oposición a las iniciativas políticas autóctonas, aunque se expresen de
manera discreta); e) la empresa ideológica (tentativas de desposesión religiosa para permitir la
evangelización, acción directa de un aprendizaje importado, transmisión de modelos culturales en función
del prestigio desarrollado por el grupo dominante).
Los colonizados prueban la situación colonial como una empresa de desposesión material y
espiritual.
Nkrumah16 dice en 1947: 'La escena comienza con la aparición de los misioneros, de los etnólogos,
de los comerciantes, de los concesionarios y de los admínistradores. Mientras que los misioneros con su
"cristianismo deformado" exigen al sujeto colonial que atesore "sus riquezas en el cielo donde ni la polilla ni
el óxido
lo destruyen”, los comerciantes, los concesionarios y los administradores disponen de sus recursos
minerales y agrícolas, destruyen sus artesanías y sus industrias locales.
La población negra de África del Sur expresa en esta fórmula su situación: "Ahora, nosotros
tenemos la Biblia, pero vosotros los blancos, tenéis la tierra".
Es sobre esta situación histórica concreta, pero sin percibirla como tal, que se va a desarrollar la
Antropología Clásica.
El colonialismo no es sólo expansión y dominación económica, sino también dominación y
etnocentrismo culturales. El colonialismo supone la creencia en una sola cultura.
A la visión imperial está ligada la negativa de reconocer a las sociedades no occidentales una
interioridad real, una interioridad que no sea percibida como pasividad u hostilidad.
Según un autor de fines del siglo pasado:

"No es natural, no es justo que los pueblos civilizados occidentales vivan en espacios restringidos,
donde acumulan maravillas de la ciencia, el arte, la civilización, dejando la mitad del mundo a pequeños grupos
de hombres incapaces e ignorantes... o bien de poblaciones decrépitas sin energía ni dirección, incapaces de
todo esfuerzo.”

Esta superioridad intrínseca de los europeos legitima la apropiación y el colonizado se va


transformando ante la percepción del colonizador en un vago, un desganado, un desocupado.
Pero la visión imperial no es negación pura y simple de la otra. La diversidad del mundo es sabrosa
para el colonialismo de 1900. Esta diversidad que la civilización pretende querer destruir por razones
científicas y que el capitalismo destruye por razones económicas se conserva ilusoria y míticamente en la
conciencia imperial. Tal es la función del exotismo. "Porque es poco explotar al otro. Es necesario
saborearlo en tanto tal... la inspiración exótica y la curiosidad científica son la doble compensación del
imperialismo. Curiosidad de un tipo bien determinado, ya que para ella “la religión se convierte en
superstición, el derecho en costumbre y el arte en folklore' ".17
En todos los tiempos se ha colonizado, pero a fines del siglo XIX se va a pretender además,
estudiar científicamente los pueblos que se colonizan y colonizar científicamente.
El antropólogo inglés Lubbock lo expresa de esta manera:

"El estudio de la vida salvaje tiene una importancia muy particular para nosotros los ingleses,
ciudadanos de un gran imperio que posee, en todos los rincones del mundo, colonias cuyos habitantes
indígenas presentan todos los grados de civilización."

Las escuelas antropológicas que dominan la historia de la expansión colonial de los siglos XIX y XX
son el evolucionismo y el funcionalismo (ver: Tacea, M. y Sinisi, L.). Sin ser las únicas, son las
hegemónicas.
¿Qué concepciones se tenían de las sociedades no occidentales en el siglo XIX, en el marco de
esas corrientes teóricas?
Durante el siglo XVIII los ideólogos del Iluminismo elaboran una visión progresista de las sociedades
salvajes, visión coherente que no logra plasmarse en una teoría y en una práctica antropológíca en sentido
9

estricto (aunque para algunos autores -EvansPritchard, Lévi-Strauss- habría que fijar el inicio de la
Antropología Científica en el Iluminismo)...
El siglo XVIII conserva la creencia en la universalidad de la naturaleza humana concebida como la
expresión, en el plano geográfico e histórico, de la universalidad de la razón.
Las sociedades salvajes no son estudiadas por sí mismas, sino por la ayuda que puedan aportar al
establecimiento de una tipología de las operaciones de que es capaz el espíritu humano.
Para los pensadores originales del siglo XVIII los salvajes son los representantes contemporáneos
de los hombres de origen o próximos al origen. Pero esta idea de los salvajes no es asimilable a la de los
pensadores evolucionistas, para quienes el primitivo es el representante del estadio primero de la sociedad.
El origen es concebido en el siglo XVIII como lo auténtico, en tanto que en el siglo XIX será concebido como
lo simple (tosco) y lo inacabado. En la medida en que el origen es lo auténtico, se pueden obtener de él
enseñanzas teóricas y prácticas.
Condillac dice: "Nosotros, que nos creemos instruidos, tendríamos necesidad de ir hasta los pueblos
más ignorantes para aprender de ellos los comienzos de nuestro descubrimiento: pues ante todo es de esos
comienzos de lo que tendríamos necesidad; lo ignoramos porque hace ya mucho tiempo que no somos
discípulos de la naturaleza".
El concepto de "pueblo de naturaleza" no solamente remite a la idea de una norma práctica, de una
vida moral auténtica, sino también a la de una norma teórica, respecto a la cual el saber actual toma sentido
y validez.
La ídeología del "buen salvaje" está ligada a la del Iluminismo. Rousseau ve en la sociedad salvaje
el modelo de sociedad auténtica, de la sociedad que responde a las necesidades inmediatas. Y la sociedad
que sus contemporáneos llaman "ilustrada” no es más, para él, que una sociedad en la que las luces
consisten ante todo en el lujo, la afectación, el artificio y la superficialidad, y la exportación de las luces sería
la de los artificios y del lujo europeos, que irían a pervertir al "buen salvaje" en estado puro, y de
encantadora inocencia.
Por otra parte, como las necesidades y las ideas que constituyen la naturaleza humana son las
mismas en todas partes, las propiedades generales de las sociedades son comparables; tienen
preocupaciones e intereses comunes.
Y es así como el interés y las preocupaciones de las sociedades salvajes son las mismas que las de
Europa. Los pueblos, naturalmente, son comerciantes y cambian sus mercancías y Europa podría organizar
con ellos relaciones pacíficas si no hubiera una dificultad debida al hecho de que esas relaciones han sido
manchadas por la anterior violencia de Europa.
El pensamiento dominante a fines del siglo XVIII no pretende fundar en la violencia el
establecimiento de relaciones con las naciones salvajes, aunque esto sea incompatible con una cierta
colonización, ante la cual ha tenido que "arreglar" sus concepciones.
Pero de ninguna manera es asimilable al colonialismo que aparece a mitad del siglo XIX.
Hacia 1860 la reflexión antropológica toma un nuevo rumbo. Entre 1860 y 1880 aparecen las obras
clásicas de Bachofen, Tylor y Morgan. El contenido de las mismas explica que las sociedades están
alineadas según un continuo homogéneo y único, jalonado por cortes: "estadios de avance". Toda sociedad
real se ve reducida, en un determinado momento, a un estadio de evolución técnico-económico.
En el tiempo de la revolución industrial, el criterio de avance en la escala de la evolución es
esencialmente tecnológico.
El principio de la unidad del género humano se funda ante todo en la universalidad del conocimiento
técnico: "Un principio común de inteligencia puede encontrarse en el salvaje, el bárbaro y el hombre
civilizado. En virtud de ello, la humanidad ha sido capaz de producir en condiciones semejantes los mismos
instrumentos y utensilios, los mismos inventos y construir instituciones semejantes a partir de los mismos
gérmenes de pensamiento originales, Hay algo verdaderamente impresionante en un principio que ha dado
poco a poco la civilización por una aplicación asidua a partir de humildes comienzos. De la punta de la
flecha que expresa el pensamiento en el cerebro del salvaje, a la punta en mineral de hierro que expresa el
más alto grado de inteligencia del bárbaro y, finalmente, el ferrocarril, que puede ser llamado el triunfo de la
civilización" (Morgan: "Ancient society", 1877).
Para Morgan el salvajismo ha precedido a la barbarie en todas las tribus de la humanidad, y la
barbarie ha precedido a la civilización.
En el siglo XIX se asocia el aporte de la civilización a la valoración de los recursos inexplotados.
"Pretender que hay tribus salvajes a las que una civilización sensata no llegaría a elevar por encima de su
condición, es una afirmación que ningún moralista podría sostener: por otra parte, del conjunto de los
testimonios, se desprende que el hombre civilizado es en todo, no solamente más juicioso más hábil que el
salvaje, sino también mejor y más dichoso" (Tylor, cit. por Leclerc, op. cit.).
Ya ha caído en desuso la ideología del buen salvaje y ha sido suplida por la la superioridad de la
sociedad civilizada o industrial. Dentro de esta corriente de ideas, a la Antropología le cabe como tarea la
descripción de esas sociedades atrasadas "antes de que sean transformadas por Occidente".
10

Europa tiene el derecho y el deber de abrir los pueblos coloniales a la civilización. La especificidad
de la colonización contemporánea no es só o el hecho de una sociedad que se cree superior, sino el hecho
de una sociedad que cree fundamentar su superioridad en la ciencia y especialmente en la ciencia social.
Como dice J. Berque: "El imperialismo imponía al mundo una forma de conciencia al mismo tiempo
que una forma de gestión".
Vamos a presentar un ejemplo en el que se evidencia tanto la ideología evolucionista como el
dislocamiento de los sistemas económicos tradicionales: la expansión colonial a lo largo de los siglos XV a
XX se realizó sobre sociedades precapitalistas con diferente expresión de modos de producción: primitivo
(con todas sus variantes), asiático, feudal-señorial, en los cuales existía explotación, pero establecida a
partir de una determinada relación de equilibrio ecológico y social. Esta relación fue destruida, dislocada,
deculturada.
El siguiente ejemplo se refiere a la situación de la economía en Argelia a casi 80 años de haber sido
conquistada y colonizada por los franceses.
En Argelia, en vísperas de la civilización francesa, las dos terceras partes de la población eran
pastores nómades dedicados a la cría de ovinos y camélidos: y en menor proporción, ganado vacuno.
Investigaciones contemporáneas, realizadas por científicos sociales argelinos, demuestran que el
verdadero ciclo nomádico incluía la actividad agrícola como elemento complementario indispensable y que
es una falsa alternativa oponer agricultura-cría de ganado. Lo que vamos a transcribir es la conclusión de un
trabajo sobre nomadismo realizado por antropólogos franceses en 190619. En este trabajo se reconoce la
importancia de la ganadería pastoril como actividad económica, pero el objeto es lograr la sedentarización
de la población y la suplantación de la producción pastoril por la agricultura como estadios a ser alcanzados
por los nativos del país.

"¿El fin de los nómades?”


Llegando al fin de este estudio sacamos las siguientes conclusiones: en lo que concierne a la
evolución de los nómades argelinos hay que señalar dos dificultades:
1) no hay que declarar que la transformación es imposible y que no se pueden aportar mejoras a las
condiciones de existencia de estas poblaciones. Incluso si en el término de una o dos generaciones no se
perciben cambios, eso no quiere decir que no se producirán en el futuro.
Será más durable si no es brusca, ni impuesta desde afuera, sino por el contrario libremente aceptada,
y sobreviniendo naturalmente de las mismas transformaciones sufridas por el medio (postura relativista).
Hay que llevar a los indígenas a evolucionar, no en nuestra civilización, sino en la propia. Por otra
parte, hasta el momento esta evolución se manifiesta, es más o menos acentuada según lo adecuado de la
región, según la preparación de la gente, según que el contacto con los europeos sea más o menos frecuente:
es preciso agregar que según también el mismo temperamento de los oficiales que han llevado a cabo los
informes las apreciaciones sobre la importancia y la extensión de esta evolución. Pero no puede negarse su
existencia.
2) No obstante no hay que imaginarse que una transformación radical sea posible, que se pueda
alguna vez hacer de todos los nómades, sedentarios, ni de todos los pastores, agricultores.
Pudimos remediar la inseguridad y poner fin al estado de guerra, pero no podemos cambiar
completamente las condiciones geográficas ni aumentar la corriente de agua que recibe la región de la estepa.
Pudimos, entonces, reducir el nomadismo en la medida en que resultaba de factores políticos, pero no en
cuanto era consecuencia de factores climáticos. Entre las modificaciones que hemos constatado algunas son
muy importantes: tendencia a reducir las migraciones, decadencia de la cría de camellos, crecimiento, en
cambio, de la cría de bueyes, progreso de cultivos, tendencia a construir casas, progreso del lujo, progreso del
individualismo en la familia, liberación de la familia con respecto a la tribu. Pero el verdadero problema continúa
siendo el equilibrio entre la ganadería y la agricultura, y la conciliación de los intereses de los bosques con los
de la industria pastoril.
En el fondo, la cría de ganado ovino continúa siendo la verdadera riqueza. Es muy probable que se
puedan llegar a aumentar los recursos hidráulicos de las estepas, a utilizar mejor los pastos, a producir carne y
lana en mejores condiciones, a acrecentar notablemente la cifra de ganado ovino.
En síntesis, hay que ocuparse de los bosques, de los cultivos, de los pastores. El interés de los
bosques debe estar siempre antes que ningún otro. La agricultura debe preferirse a la ganadería siempre que
sea posible”.

La asimilación constituye el objetivo de la colonización en la perspectiva evolucionista. 0 sea, la


entrada de todas las sociedades no occidentales en la órbita de la "civilización” .
Se adopta una actitud de desilusión ante la resistencia de los colonizados y se afirma la necesidad
de un paso gradual y mesurado del viejo estado a la civilización.
No queremos que se entienda nuestra postura como una mistificación del Paraíso Perdido, donde
todo fue mejor. Nuestra apreciación del ejemplo anterior no implica ninguna "huida etnográfica" hacia un
pasado indeterminado en el cual el hombre era permanentemente feliz.
Pero sí queremos que se constate que la explotación colonial supone en todos los casos el pasaje
de una economía de subsistencia o de excedente relativo, a una economía basada en la producción de
excedente para el mercado monopolista. Y que esto conducirá a cambios radicales en las relaciones
ecológicas, en las relaciones de producción, en los contenidos culturales e ideológicos de esas relaciones.
11

Ademas, reiteramos que la penetración colonial supone dos procesos conjuntos: la apropiación y
privatización de la tierra y la producción de mano de obra barata. Estos procesos se sostienen sobre los
siguientes supuestos: a) Considerar lo "descubierto" como si no perteneciera a nadie; como si las áreas no
estuvieran habitadas y usadas por otros grupos. b) Invocar causas legales. Derechos creados por la
legislación europea. e) Legitimar los hechos de apropiación por la superioridad intrínseca de los europeos y
por la incapacidad de los pueblos no europeos.
Coincidiendo con la cuarta fase señalada por Bonte, en la que se consolida definitivamente el
sistema colonial, correspondería, en la etapa de pensamiento etnológico, el pasaje del evolucionismo al
funcionalismo.
El funcionalismo va a surgir en el seno mismo de la ideología evolucionista como la necesidad que
tiene la colonización de conocer las instituciones locales, para lo cual se requiere el análisis de las
estructuras sociales indígenas.

"Al retractarme de mi adhesión evolucionista al dogma de la "ignorancia primitiva", no reniego por


completo del evolucionismo. Sigo creyendo en la evolución, siguen interesándome los orígenes, el proceso de
desarrollo, pero veo con claridad cada vez mayor que las respuestas a todas las preguntas del evolucionismo
deben derivarse directamente del estudio empírico de los hechos e instituciones cuyo desa rrollo pasado
queremos reconstruir". 20

B. Malinowski es el antropólogo inglés que va a dar fuerza y carácter a esta corriente funcionalista.
Por eso nos parece que su opinión expresada en la cita anterior es importante para demostrar que las
rupturas científicas y/o ideológicas no son taxativas y que se trata más de cambios de enfoque antes que de
cortes radicales.
En el caso que nos ocupa, se deja sobre todo el aspecto conjetural reconstructivista del
evolucionismo en pos de un análisis empírico de los hechos, y que va a devenir análisis sincrónico.
La técnica de "trabajo de campo" se va a imponer para cumplimentar los objetivos del
funcionalismo.
El método funcional va a poner su interés en las relaciones existentes entre costumbres,
instituciones y aspectos culturales.
El antropólogo deberá ahora permanecer largamente sobre el terreno para comprender a la
sociedad en su interioridad.

"El antropólogo debe abandonar su confortable posición en una hamaca, en el porche de la misión, del
puesto gubernamental o del 'buganlow' del plantador donde, armado de un lápiz, de un cuaderno y, a veces, de
whisky, y soda, se ha habituado a compilar las afirmaciones de informadores, a anotar historias y a llenar hojas
enteras de textos salvajes. Debe ir a las aldeas, ver a los indígenas trabajando en los huertos, sobre la playa,
en la selva; debe navegar con ellos hacia los lejanos bancos de arena y las tribus extrañas, observarles en la
pesca, en la caza y en las expediciones ceremoniales en el mar. La información debe llegarle en toda su
plenitud a través de sus propias observaciones sobre la vida indígena, en lugar de venir de informaciones
reticentes, obtenidas con cuentagotas en conversaciones...
La Antropología al aire libre, opuesta a la recopilación de datos extraídos de rumores, es un trabajo
21
difícil, pero también de un gran interés.”

Así postula Malinowski que debe ser recogida la información en función de su mejor validez.
Y esos mismos acordes resuenan en el ejemplo que extraemos de una mo nografía antropológica
sobre los pastores nómades, publicada en 1947.

"Apresurémonos a observar hoy la existencia de los pueblos nómades del desierto. Ya que están
amenazados, si no es de muerte, al menos, de un gran debilitamiento, por el progreso de la civilización
industrial, que se propaga incluso hasta esas soledades. El automóvil, el avión, las perforadoras de petróleo,
las tuberías, transforman cada día los desiertos y le dan una idea extraña.
La cría del camello, sobre la que se basa toda la economía pastoril, pierde una gran parte de su
interés a partir de la solución de los grandes problemas económicos que había producido la guerra universal
(se refiere a la guerra 1939-45). Ya que el camión o el automóvil reemplazan definitivamente a las caravanas.
Los motores de las bombas de agua irán a buscar el agua a las profundidades más lejanas del suelo y
harán surgir la vida sedentaria en los lugares sin cultivos, en los que hasta el presente la hierba misma se
rehusaba a florecer después de las lluvias.
Es posible, sin embargo, que aun por algunos años, aquellos cuyas costumbres vamos a describir
aquí, guarden en sus campamentos la ilusión de poder conservar bien que mal la herencia de sus mayores,
gracias a la riqueza nueva e inesperada que traerá a sus jefes la explotación del petróleo.
Pero, desde ahora, todo el sistema social, intelectual y político que cubre su existencia está
condenado a muerte.
Esta consideración, un poco fúnebre, da un aspecto patético, que es un encanto más a la vida de los
pueblos del desierto.
Los que van a morir representan el legado de largas generaciones de héroes. Se reclaman
descendientes de Antar o de Hathem Ettay, generosos ancestros de la noble raza de Qahtan. Con ellos
12

desaparecerá una gran tradición de la humanidad. Es necesario decirlo: sólo penetraremos en el secreto de la
vida beduina haciéndonos por un instante de una alma de pastor. Tenemos que esforzarnos por
comprenderlos, tenemos que pensar como lo hacen los beduinos; abandonar nuestros prejuicios, nuestra
manera de contar el tiempo, de dividir el espacio, de prever el futuro, de juzgar a los hombres y las cosas. Es al
precio de este esfuerzo de mimetismo que nos será posible descubrir bajo sus aspectos sórdidos, todo lo que
22
comporta de grandeza, a pesar de su pobreza, la civilización del desierto."

La Antropología, con el funcionalismo, deja de ser el mirador de la civilización ante las costumbres
"aberrantes". Es el mirador de la sociedad industrial ante la vida auténtica. Es una "huida romántica", lejos
de la cultura uniformada (semejanza en algunos aspectos con el Iluminismo del siglo XVIII).
Para el antropólogo que quiere construir una imagen fiel de la sociedad indígena se impone la
necesidad de "vivir lejos de los blancos, en completa convivencia con indígenas". Vivirá entre ellos como un
miembro más de su sociedad.
El antropólogo rompe con el mundo blanco, más por razones metodológicas que románticas, como
se manifiesta en los ejemplos que acabamos de leer. Trata de abolir su condición de europeo para hacerse
una mirada desencarnada, objetiva, pero sobre todo mirada no observada, no percibida
En la Antropología funcionalista el punto de vista comparativo se esfuma y deja lugar a estudios
monográficos sobre culturas que contienen lo que es necesario para su comprensión.
El funcionalismo se define por contraste con las otras corrientes que lo han precedido.

"Mientras no haya una teoría en el verdadero sentido empírico, es decir una teoría que sirva de guía y
orientación al observador, no puede hacerse una investigación directa efectiva, pues las teorías conjeturales y
reconstructivistas tienen una influencia nociva directa sobre la investigación. El teórico reconstructivista, como
el evolucionista y el difusionista, se conduce ante cada elemento de cultura como un extrato ante el contexto en
que tal elemento se halla. El evolucionista se interesa principalmente ante los hechos que se le antojan
supervivencias de una época pasada, en tanto que el difusionista ve ante todo una transferencia mecánica
importada de otra región geográfica. El uno traslada los hechos a un tiempo pasado, el otro al espacio distante.
Pero trasladan los hechos lejos del contorno real en que viven. De esta suerte, todos los elementos de cultura,
la idea, la costumbre, la forma de organización, la palabra, tienen que salir de su contexto y fijarse en cualquier
23
esquema imaginario.”

Retomando, entonces, lo expuesto, la mirada, la concepción funcionalista con respecto a los


pueblos colonizados era una mirada que penetraba en la interioridad de esas culturas, conllevando un
relativismo implícito, muchas veces con una actitud romántica semejante a la concepción iluminista.
Ahora bien, ¿qué efecto tuvo el medio ambiente colonial sobre el surgimiento del funcionalismo
británico? Evidentemente, no se trata de una relación mecánica ya que otros regímenes coloniales
europeos no consiguieron producir escuelas de antropología semejantes. También hay que contar con la
política del gobierno indirecto como progenitor de la antropología funcionalista o de otra clase.
La perspectiva funcionalista, fue un experimento de análisis sincrónico que tuvo sentido también en
términos de la historia intelectual de la disciplina y que produjo mejores etnografias que cualquiera de las
formas de aproximación precedentes. Ciencia Social del presente sincrónico que llega a su culminación en
el funcionalismo contemporáneo. Que abandona la optimista confianza en el progreso y la reemplaza por el
problema del orden y la cohesión. Incorporando la norma del utilitarismo social: Utilidad para la sociedad.
Los antropólogos de este período pretendieron ser útiles al gobierno colonial. Algunos lo fueron,
otros no. Ya sea por haberse mantenido en un nivel académico o porque no supieron implementar
adecuadamente conocimientos en pos de una aplicación.
Este supuesto paréntesis que supuso el funcionalismo con respecto a la valoración de
superior/inferior adjudicados a Occidente y a los pueblos colonizados respectivamente, resultó breve. Breve
y restringido a los ambientes académicos, ya que la sociedad en su conjunto y los administradores
coloniales en especial, siguieron manteniendo una concepción evolucionista en lo que hace a la valoración
de los grupos etnográficos.
A partir de la Segunda Guerra Mundial, se abandonan las concepciones relativistas (por el conjunto
de la sociedad y también en el ambiente académico de las ciencias sociales), se asume un
neoevolucionismo que mide el adelanto de las sociedades humanas por cantidad de energía consumida por
habitante. Y el mundo queda dividido en países "desarrollados" y países "subdesarrollados".

II. 1. El modelo antropológico clásico


¿Qué queremos decir cuando hablamos de Modelo Antropológico clásico? ¿Por qué Modelo? ¿y
por qué Antropológico y Clásico?
Hablamos de Modelo porque pretendemos explicar y no meramente describir lo que produjo la
Antropología en la etapa en que rompe con lo precientífico y se constituye como ciencia.
Explicar científicamente un fenómeno, en este caso la producción antropológica en un momento
determinado de su historia, es establecer un esquema conceptual o modelo abstracto. Se trata de
13

establecer una relación de representación (re-presentar: hacer presente) entre dos sistemas de los cuales
uno es más concreto en relación a otro más abstracto.
No obstante, no existe la explicación radical, total y definitiva de un fenómeno. Sólo tiene un sentido
relativo.
Las relaciones en los modelos son establecidas por un verdadero trabajo de abstracción y por una
comparación conscientemente realizada.
Y lo que se pretende con una explicación vehiculizada mediante la formulación de un modelo es
buscar la intelección de los principios ocultos de las realidades que interpretan.
Además, como dice Bourdieu:24 "En el uso corriente, el modelo proporciona el sustituto de una
experimentación a menudo imposible en los hechos y da el medio de confrontar con la realidad, las
consecuencias que esta experiencia mental permite separar completamente aunque ficticiamente."25
Y agrega: "observa Lévi-Strauss que la ciencia social al igual que la física no se construye a partir
de los datos de la sensibilidad: el objetivo es construir un modelo, estudiar sus propiedades y las diferentes
maneras en que reacciona en el laboratorio, para aplicar seguidamente esas observaciones a la
intepretación de lo que sucede empíricamente.”
La analogía entre los dos órdenes, el empírico y el del modelo se establece no entre "cosas" que se
ofrecerían a la percepción ingenua, sino entre objetos conquistados contra las apariencias inmediatas y
construidos mediante una elaboración teórica.
Las hipótesis, los modelos, las teorías de todas las ciencias "se contruyen con un trabajo que opera
mediante la crítica y la destrucción de los sistemas nocionales. La práctica científica se define doblemente
como una práctica de producción de conceptos y de destrucción de la ideología de la que nace y de la que
permanentemente la acompaña.”26
Por eso, porque la práctica científica consiste en la destrucción de la ideología de los modelos que
la anteceden, entendemos que interpretar ideológicamente un texto, una práctica social o un conocimiento
científico como es nuestro caso, consiste "en establecer un nexo significativo entre los contenidos
manifiestos del texto, de la práctica, del conocimiento y una variable o un conjunto de variables que forman
parte de algún modelo del sistema socio-cultural".27
Los productores del fenómeno social que se analiza sostienen valores vinculados a las variables
que se han tomado en cuenta. Y el análisis del fenómeno se orienta a descubrir en él una cierta "concepción
del mundo", o una determinada imagen de la realidad (o de un sector de la realidad), concepción o imagen
que se explica en términos de la identidad social de sus portadores (productores-consumidores).
Hasta aquí tratamos de aclarar los elementos acerca de los modelos en las ciencias que pueden
sernos de utilidad.
En el comienzo, al encarar este capítulo nos preguntamos también por qué hablábamos de un
modelo antropológico y clásico.
Antropológico porque es el modelo que se construye desde la disciplina que ejercemos, la
Antropología, tal como la caracterizamos en páginas anteriores, y clásico porque es el Modelo Antropológico
que se construye en una época en que nuestra ciencia se consolida, acumulando un corpus de datos y un
corpus teóricoque va a merecer el reconocimiento de la comunidad científica dentro de las Ciencias
Sociales.
Y Clásico también porque ese Modelo va a incorporarse a la cotidianeidad de los actores de la
sociedad en su conjunto, como el resumen de contenido de las ideas acerca de los "conjuntos sociales
antropológicos".
Va a resultar, además, muy costoso en tiempo y esfuerzo producir la ruptura de ese Modelo, de esa
"concepción del mundo" en lo que hace a los pueblos coloniales, o conjuntos sociales antropológicos.
El Modelo Antropológico Clásico se construye, es formulado, desde nuestra disciplina en los años
60-70, después de que la descolonización del mundo permite ejercer la crítica correspondiente; y desde ese
entonces dicha construcción va a ir sufriendo las consabidas modificaciones. Quienes comienzan a
formularlo van a ser sus propios últimos usuarios. (L. Strauss: Antropologla Estructural, cap. XVII. Eudeba,
1984).
En síntesis, el Modelo Antropológico Clásico es una construcción científica, abstracta, formulada por
los antropólogos en la década 60-70 para explicar la producción antropológica desde fines del siglo XIX
hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
Este Modelo ha sido formulado aunque sea parcialmente en los escritos de Lévi-Strauss (1958), de
Redfleld (1953) y críticamente en Balandier (1958), Mercier (1966), Leclerc (1972), entre otros.
En nuestro país, E. Menéndez sistematiza con claridad este Modelo. Y nosotros recurriremos a esa
sistematización.28
Queremos, señalar, en primer lugar, la unicidad del Modelo a pesar de la existencia de diferentes
tendencias teóricas a lo largo de 150 años de antropología: difusionismo, evolucionismo,29 historicismo de
Boas, funcionalismo de Malinowski, estructuralismo de Lévi-Strauss , etc.
Por encima de esas diferentes corrientes, existe una forma común, un modelo común en el
antropólogo de percibir la realidad sociocultural que analiza.
14

Esta característica que supera momentos históricos concretos y tendencias nacionales debe ser
colocada en función de dos situaciones: una, la unidad de análisis"que tradicionalmente ha tenido el
antropólogo, la comunidad nativa, otra, el origen y desarrollo del objeto de la Antropología,
fundamentalmente a través de una perspectiva unificada por parte del observador, es decir, la situacion
colonial, que caracterizáramos en páginas anteriores.
El tipo de sociedad que aborda la Antropología va a orientar sus teorías generales.
El antropólogo opera sobre sociedades de dimensiones reducidas que fueron por largo tiempo
ignoradas por los demás especialistas de las ciencias sociales. Ha relevado parte de su comprensión de la
realidad social, justamente a partir de sociedades constituidas por no más de 250 a 1.000 personas.
Leemos en Linton, en su trabajo sobre los Comanches:30

“Un pequeño grupo de campamentos o familias, se reunía unas cuantas veces al año, en los períodos
de abundancia, para danzar. El mayor número de personas que se reunía era de 200 a 300 y sus reuniones
duraban tres o cuatro días, de acuerdo con la cantidad disponible de alimentos. Esto fue lo más cercano a la
organización de una congregación".

En la misma obra de Kardiner, se incluye un estudio de Du Bois titulado "Los Alorenses":31

"El valle tiene una población relativamente densa; dentro de un radio de 1600 m hay 500 habitantes,
divididos en cuatro aldeas con sus pequeños caseríos. ATIMELANG se encuentra en la parte oriental del valle
y tiene dos caseríos adscriptos. FOLAFENG y FARAMASANG. La población total es de 180 habitantes. La
aldea de LAWATIKA está conectada íntimamente por relaciones de matrimonio con la de ATIMELANG y su
población se distribuye en tres caseríos en las accidentadas laderas de la cañada de LIMBUR, por bajo del
nivel del valle. En la parte occidental del valle existen otras tres aldeas: DIKIMPE, con una población de 114
habitantes, ALURKOWATI, con 95 y KARIETA con 56. Los 55 habitantes restantes viven en chozas aisladas".

Es esta unidad de análisis, reiteramos, una de las situaciones que va a dar la impronta básica de las
características que el modelo tiene más allá de las diferentes tendencias y momentos históricos. Esta
particularidad se podrá ir demostrando a medida que detallemos las distintas variables del Modelo.
Distinguimos en el Modelo Antropológico Clásico dos dimensiones, la dimensión teórica y la
dimensión técnica, con sus correspondientes interrelaciones. La Dimensión Teórica está integrada por un
conjunto de variables que se corresponden con una determinada concepción de los conjuntos sociales
antropológicos, como ya señaláramos en páginas anteriores. Estas variables son: Objetivi dad, Autenticidad,
Importancia de lo cualitativo, Totalidad, Homogeneidad, y Relativismo cultural.
El antropólogo pretende ser objetivo.

“... no se trata solamente de una objetividad que permita a quien la practica hacer abstracción de sus
creencias, preferencias y prejuicios, porque una objetividad semejante caracteriza a todas las ciencias
sociales... el tipo de objetividad a que aspira la Antropología va más lejos: no se trata únicamente de trascender
los valores propios de la sociedad o grupo al que pertenece el observador, sino más bien de trascender sus
"métodos de pensamiento", de alcanzar una formulacion válida no sólo para un observador honesto y objetivo,
sino para todos los observadores posibles" (L. Strauss. "Antropología Estructural", p. 327).

Y por "trascender sus métodos de pensamiento", entiende Lévi-Strauss elaborar nuevas categorías
mentales, introducir nociones de espacio y tiempo, de oposición y contradicción extrañas al pensamiento del
observador, del antropólogo.
Trascender sus métodos de pensamiento pero a la vez considerar la existencia del principio de la
"identidad del hombre". Por este principio el etnólogo estaría en condiciones de descifrar desde una variante
cultural los mensajes de otra variante, contando con las reglas de transformación que permiten pasar de un
código a otro. "La existencia de este metacódigo es una condición de posibilidad del conocimiento
antropológico y consistiría en el repertorio finito de operaciones formales que expresa las leyes mentales de
la especie". Serían esas invariantes las que permitirían conocer lo diferente.
Toda ciencia tiene un nivel de objetividad. La ciencia occidental se origina como tal en la etapa
renacentista-revolución industrial, se genera a partir de lo que podemos llamar una concepción del mundo
religioso, es decir, se podía llegar a conocer a partir de lo religioso, desde lo religioso. Cuando comienza la
disolución de esta organización religiosa, con la irrupción del mundo laico, se genera otra posibilidad de
conocer. Occidente va a encontrar las raíces de la nueva posibilidad de conocer en el sujeto, en la
dimensión psicológica e individual. Los fundamentos del conocer estarían en la estructura psíquica, en el yo
solo y aislado sin estar subordinado a un grupo que lo determine y condicione. Los parámetros objetivos se
encuentran dentro del sujeto. Y ése va a ser el fundamento de objetividad de la mayoría de las ciencias
durante el siglo XVIII y parte del XIX.
En el siglo XIX se plantea que esta objetividad es menor para las ciencias humanas y sociales que
para las naturales.
15

Ya que mientras que los objetos a conocer eran objetivos, ajenos a la propia persona, como se
conoce algo que está muy fuera de uno, en esa externidad se tiene el patrón que de alguna manera
garantiza la objetividad del conocimiento.
El problema se plantea cuando, a partir de la revolución industrial, la Antropología y la Sociología se
ponen a conocer al sujeto en sí mismo, a la sociedad que realimenta a ese sujeto. Entonces ya no se trata
de que el sujeto conozca la piedra, ni la fórmula química, sino que comienza a conocer la interioridad de lo
social.
Y ahí comienzan las famosas discusiones respecto del conocimiento comprensivo o explicativo en
Sociología, Antropología y Psicología; explicar, conocer desde afuera, comprender, conocer desde adentro.
Este problema que domina los 150 años de desarrollo del conocimiento en Ciencias Humanas, es resuelto
por la Antropología de la siguiente manera: asume a la objetividad como un conocimiento desde afuera,
conocer a partir de otro grupo social, no desde adentro del propio grupo. ¿En dónde busca la externidad?
La busca en otras culturas. Se va a superar la instancia "de que yo, como sujeto que conozco desde
adentro, conozco con mis categorías a priori". Se supera identificando a la objetividad con pueblos que
están fuera de la propia cultura.
Entonces el sociólogo, el psicólogo, el geógrafo humano, el historiador, quedan como los subjetivos, porque
siguen conociendo en la interioridad de su propia cultura, mientras que el antropólogo -siempre según la
formulación de Lévi-Strauss- se libera de esa carga de subjetividad, que tiñe su observación y que no le
permite ver las estructuras inconcientes con que se maneja.
La manera de acceder a las estructuras inconscientes de los "otros" es hacerlo comparativamente.
Comparando estructuras inconscientes ajenas a nuestra propia sociedad. Esto podemos ilustrarlo con lo
formulado por otro antropólogo perteneciente a una corriente diferente de la de Lévi-Strauss. Oscar Lewis
plantea el mismo problema de objetividad del antropólogo y lo hace de la siguiente forma:
Si se tiene que estudiar la cultura mexicana, como norteamericano se lo teñirá con los propios
patrones, aunque se trate de tener la propia conciencia al descubierto. La única forma de poder llegar a un
conocimiento total donde se establezca un control comparativo es que haya tres o cuatro antropólogos de
diferente nacionalidad y de culturas muy diferentes. De tal manera que en la realimentación comparativa,
cada uno, de alguna manera, borre y destiña la subjetividad que el otro pone en el objeto. Es decir, que si
se quiere estudiar la familia norteamericana, se hará junto a un esquimal, un europeo, un nigeriano, etc.
Ahora bien, de todos los científicos sociales, el antropólogo es el que sostiene una relación más
inmediata con el objeto; el antropólogo convive con el objeto, ¿qué implica convivir?: es arriesgar la propia
subjetividad en el trabajo con el otro, y entonces esa subjetividad la va a desarrollar en la externidad.
Planteado así, nunca se podría hacer Antropología dentro de la propia sociedad, de la propia cultura. Y en
estos momentos en que los grupos etnográficos van desapareciendo, ¿sobre quiénes se va a ejercer la
objetividad del antropólogo?, ¿sobre una ilusión de grupos que desaparecieron? Y ésa es la última vuelta de
tuerca en el planteo de Lévi-Strauss. El anuncio del fin de la Antropología.
Esa calidad de "extraño" del antropólogo frente a las sociedades y culturas que ha elegido estudiar
puede llegar a trasladarse a su propia sociedad. En una fórmula que sería más o menos así: pretensión de
objetividad en el estudio de los “otros" y de "nosotros" como si fuéramos "otros".
A fines de los años '50 surge la siguiente crítica a la objetividad así definida del antropólogo.
Es la crítica que va a partir de los propios "objetos" que se colocan como sujetos de conocimiento,
se conocen al mismo tiempo que se abren a la liberación.
Por ejemplo, el planteo que Fanon incorpora a la discusión a fines de los anos '50 critica el
pretendido objetivismo antropológico, planteado en términos de Levi-Strauss.
Según Fanon, el proceso colonial operado sobre los países dependientes condujo a las culturas
colonizadas a un replegarse, a un reprimirse, ocultarse en sí mismas. Es decir, frente a la invasión, que
suponía la expoliación en todos los sentidos -desde lo económico hasta lo cultural-, los grupos llamados
etnográficos (Ghana, Argelia, Vietnam, etc.) se repliegan sobre sus propios patrones culturales, de tal
manera que dan al colonizador no su profundidad, sino la apariencia externa para poder convivir.
De acuerdo con Fanon, el pueblo, la mujer, la familia argelina se meten dentro de los patrones más
tradicionales y los desarrollan en su propia cotidianeidad, pero en la medida en que se conecta con el
colonizador, lo que le da es lo que éste quiere que le dé, es como si viviera la vida en dos planos, uno para
el colonizador y otro para sí.
Así los argelinos consideran que:

"Entre las cosas incomprensibles del mundo colonial es citado abundantemente el caso de la mujer
argelina. Los estudios de sociólogos, islamistas, juristas abundan en consideraciones sobre la mujer argelina,
Ya sea que se la describa como esclava del hombre o como soberana incuestionable del hogar, el
status de la mujer argelina es motivo de discusión entre los teóricos.
Otros, igualmente autorizados, afirman que la mujer argelina "sueña con liberarse", pero que un
patriarcado retrógrado y sanguinario se opone a su deseo legítimo.
Es un dato constante entre los intelectuales colonialistas, el de transformar el sistema colonial en
"caso sociológico". Tal país, dirán, solicitaba, requería la conquista. Así, para tomar un ejemplo célebre, se ha
descripto un complejo de dependencia (psicológico) entre los malgaches.
16

La mujer argelina es "inaccesible, ambivalente, con un componente masoquista". Son descriptas


conductas precisas que ilustran esas diferentes características. La verdad es que el estudio de un pueblo
ocupado, sometido militarmente a una dominación implacable, requiere garantías difíciles de conseguir. No es
solamente la tierra la que está ocupada, no son sólo los puertos y los aeródromos. El colonialismo francés está
instalado en el centro mismo del individuo argelino y ha emprendido un trabajo incesante de expulsión de sí
mismo, de mutilación racionalmente perseguida. No hay una ocupación de territorio y una independencia de las
personas. Es el país global, su historia, su pulso cotidiano los que son cuestionados, desfigurados, en la
esperanza de un definitivo aniquilamiento.
En estas condiciones, la respiración del individuo es una respiración observada, ocupada. Es una
respiración de combate. De ahí que los valores reales del ocupado adquieran, rápidamente, el hábito de existir
clandestinamente. Frente al ocupante, al invasor, el ocupado aprende a esconderse, a ser astuto. Al escándalo
de la ocupación militar, él opone el escándalo del contacto. Todo encuentro entre el ocupado y el ocupante es
mentiroso". (Fragmento de "Resistencia Argelina", periódico del Movimiento de Liberación Argelino del 16 de
32
Mayo de 1957, citado por F. Fanon).

Según este planteo, la ciencia occidental sólo habría podido captar de los grupos etnográficos la
imagen más externa y superficial, es decir, la imagen que el colonialismo le permitió recibir en su proceso de
relación. Plantearía que todo lo que la Antropología y las demás ciencias humanas han relevado respecto
de los países colonizados es falso, ya que lo que ha recibido no es más que lo superficial. De alguna
manera, el planteo de Fanon descalifica la totalidad del conocimiento antropológico.
Este planteo es uno de los núcleos fundamentales de lo que se podría llamar la teoría social de las
corrientes populistas: es decir, cuando un grupo social es colonizado oprimido, el grupo social como un todo
indiferenciado se repliega sobre su propia totalidad y alcanza la autenticidad nacional, racial, étnica en sí
mismo y después reactúa contra el opresor, también, como una totalidad indiferenciada, homogénea e
indiscriminada.
El planteo de Fanon es un planteo político, pero, es menester insistir, establece una crítica radical al
relevamiento operado por el antropólogo. Frente a esta crítica ¿qué pueden hacer los antropólogos?
La Antropología británica plantea que el término medio de permanencia en el "terreno" para realizar
un relevamiento antropológico es de dos años; el antropólogo coactúa, tiene que lograr un status particular,
dentro del grupo que pretende conocer, pero el grupo reactúa de una manera determinada, contra todo
cuerpo extraño que pretenda incorporarse; lo que pasa es que aquí hay que recuperar la particularidad de la
antropología. Una cosa es rechazar a un sujeto que viene, toma la entrevista y desaparece, y otra cosa es
el rechazo de un individuo que comienza a vivir y se queda dos años con ese grupo. Un antropólogo debe
recuperar el conocimiento de la totalidad que lo implica como persona.
También aparece el principio de la reciprocidad en el trabajo de campo. Es en esta dimensión donde
adquiere relevancia, en cierta medida, el hecho cualitativo que significa para el antropólogo la convivencia
con el grupo etnográfico.
En Evans-Pritchard33 se evidencia la importancia de las observaciones de Fanon cuando relata sus
dificultades para obtener información a causa de problemas de desconfianza y hostilidad motivados por
situaciones de violencia colonial concretas. Pero, a diferencia de éste, se muestra también la posibilidad de
acceder al conocimiento de la cultura a estudiar.

"Mi estancia en Muot dit (aldea del Sudán) fue feliz y productiva. Entablé amistad con muchos jóvenes
nuer, que trataron de enseñarme su lengua y mostrarme que, aunque fuese un extraño, no me consideraban
molesto.
Cada día pasaba horas pescando con aquellos muchachos en los lagos y conversando con ellos en mi
tienda. Empecé a sentir que iba recuperando la confianza, y me habría quedado en Muot dit si la situación
política hubiera sido favorable. Fuerzas del gobierno rodearon nuestro campamento una mañana al amanecer,
hicieron registros en busca de dos profetas que habían sido dirigentes en una rebelión reciente y amenazaron
con tomar más, si no les entregaban a los profetas. Me sentí en una posición equívoca, pues aquellos
incidentes podrían repetirse...
...En cualquier época habría sido difícil hacer investigaciones entre los nuer y en el período de mi visita
se mostraban extraordinariamente hostiles, pues la reciente derrota que les habían infligido las fuerzas
gubernamentales y las medidas adoptadas para garantizar su sometimiento definitivo les habían provocado
profundo resentimiento.
... los nuer son expertos a la hora de sabotear una investigación y, hasta que no ha vivido uno con
ellos durante varias semanas, frustran constantemente toda clase de esfuerzos para deducir los hechos más
simples y para aclarar las prácticas más inocentes."

Y E. Pritchard transcribe un diálogo para demostrar la afirmación anterior:


Yo: ¿Quien eres tú?
Cuol: Un hombre
Yo: ¿Cómo te llamas?
Cuol: ¿Quieres saber mi nombre?
Yo: Sí.
Cuol: ¿De verdad quieres saber mi nombre?
Yo: Sí, has venido a visitarme a mi tienda y me gustaría saber quién eres.
17

Cuol: De acuerdo. Soy Cuol. ¿Cómo te llamas tú?


Yo: Me llarno Pritchard.
Cuol: ¿Cómo se llama tu padre?
Yo: Mi padre se llama también Pritchard.
Cuol: No. Eso no puede ser cierto. No puedes llamarte igual que tu padre.
Yo: Así se llama mi linaje. ¿Cómo se llama tu linaje?
Cuol: ¿Quieres saber el nombre de mi linaje?
Yo: Sí.
Cuol: ¿Qué harás si te lo digo? ¿Te lo llevarás a tu tierra?
Yo: No quiero hacer nada con él. Simplemente quiero conocerlo, puesto que estoy viviendo en tu
campamento.
Cuol: Bueno, somos los Lou.
Yo: No te he preguntado el nombre de tu tribu. Ya lo sé. Te pregunto el nombre de tu linaje.
Cuol: ¿Por qué quieres saber el nombre de mi linaje?
Yo: No quiero saberlo.
Cuol: Entonces, ¿por qué me lo preguntas? Dame un poco de tabaco.

En esta dimensión puede recuperarse una instancia, que parcialmente supera las críticas de Fanon,
aunque no totalmente.
Por todo lo dicho, señalamos que ante una monografía antropológica correspondería asumir una
"crítica de fuentes", analizar y tener presente la situación colonial concreta en la que fue recogida la
información para realizar la monografía o descripción de ese conjunto social.
En cuanto a esta variable de "Objetividad", que integra el Modelo Antropológico Clásico,
destacaríamos que, dentro de la pareja cognoscente, el sujeto que conoce no prescinde de sus métodos de
pensamiento de una manera taxativa, tal como la formulación clásica postula; sin embargo al abocarse al
estudio de una sociedad distinta de la suya, el antropólogo utiliza pautas de relativismo que, si bien no lo
colocan en un lugar neutro de observación, le permiten efectuar una aprehensión original de su objeto de
conocimiento.
Por su parte, el sujeto que es conocido, "el otro cultural", la comunidad nativa, el pueblo colonizado,
se resiste a ser conocido, sabedor de que con ese conocimiento se va a ejercer poder sobre él. Resistencia,
que no invalida en su totalidad el conocimiento logrado, pero que hay que tener en cuenta para la
evaluación de ese saber.
Por otro lado, como no hay "punto final" en la historia de las ciencias, las vicisitudes de esta
"objetividad" están presentes en la formación de los antropólogos puesta en acto en el momento de ejercer
como tales.
0 sea, que se le reconoce la peculiaridad de mira al antropólogo, pero dándole su alcance debido.
Lo que en palabras de Popper" sería:

"No pretendo en modo alguno negar que debemos a la Antropología Social el descubrimiento
de cosas interesantes e importantes, ni que es una de las ciencias sociales a la que mayor éxito ha
acompañado. Reconozco asimismo de buen grado que para los europeos no deja de ser altamente
interesante y atractiva la posibilidad de observarnos y examinarnos a nosotros mismos a través del
prisma del antropólogo social. Ahora bien, aunque este prisma es quizás más coloreado que otros, no
por ello es más objetivo. El antropólogo no es ese observador de Marte que cree ser y cuyo papel
social intenta representar no raramente ni a disgusto; tampoco hay ningún motivo para suponer que un
habitante de Marte nos vería más "objetivamente" de lo que por ejemplo nos vemos a nosotros
mismos."

Como extensión de esta variable de objetividad ha quedado dentro de la perspectiva, de la mirada


antropológica, la detección, la consideración de lo obvio.
Ser "objetivo" para un antropólogo ha pasado a ser el plantearse que las cosas más difíciles a las
que se puede llegar a acceder, son las más obvias, es decir, las cosas cotidianas y "normales". Lo obvio es
lo que se levanta en el camino de uno, en frente de uno o contra uno. Uno tiene que empezar a reconocer
que existe para uno mismo.
Menéndez desarrolla el siguiente ejemplo de lo obvio: una cosa simple, una cosa sabida por todos
es que según el grupo o clase social a la que se pertenece se muere de determinada manera; este hecho
tan obvio, ha accedido sólo recientemente a los encargados de curar y de enfrentarse con el problema de
morir -los médicos-. También se mostraba oculto para los científicos sociales y en general, para nuestra
cultura como personas. Es decir, el hecho de que la gente de clase baja sea atendida y muera de una
determinada manera, en un hospital de determinado tipo; y que la gente de clase media (haciendo
categorías muy amplias), pueda morir de otra forma, ha sido puesto al descubierto últimamente por los
etnosociólogos y antropólogos.
En un trabajo de investigación, David Sudnow35 analiza en los EE.UU. dos estructuras hospitalarias
para pacientes desahuciados muy diferentes. Trabaja seis meses en cada uno de esos hospitales: un
hospital para gente de bajos recursos y un sanatorio privado. Sudnow toma el rol de antropólogo dentro de
18

esos grupos y releva las relaciones que los médicos tienen con los pacientes y con las familias de los
pacientes. Las conclusiones a las que llega indican que las relaciones establecidas por los médicos con sus
pacientes, contribuyen en forma muy significativa a acelerar el proceso de muerte o de curación de esos
enfermos. Dentro del tipo de material que estudia Sudnow está lo que recoge, por ejemplo, en las guardias
hospitalarias. En la guardia del hospital para gente de bajos recursos (negros y puertorriqueños) existía una
especie de diccionario que recuperaba el léxico, o sea las formas idiomáticas, que estas personas de clase
baja y de origen racial negro, tenían para referirse a sus enfermedades incurables. Este léxico se pasaba de
año en año y era a través del mismo como los médicos se relacionaban "en broma" con sus enfermos
incurables. El médico está "curando", sin embargo recibe al otro «cargándolo», sabiendo tanto él como el
enfermo que se va a morir.
Cuando Sudnow muestra esta documentación y les reitera este imperativo:
“Ustedes tienen que curar” es como si de golpe, lo obvio, que es curar, apareciera objetivado de una
manera distinta.
Es tan obvio que las culturas están alienadas por cosas que se van normalizando, aún cuando
contradigan la definición inicial de lo que deben ser, que ya ni son percibidas en la propia cotidiancidad,
porque están negadas en función de esa misma cotidianeidad.
Éste es el tipo de trabajo que se puede producir si se trabaja con la categoría de lo obvio.
A partir también de las características de la unidad de análisis, Lévi-Strauss presenta a la
investigación antropológica orientada hacia el estudio de casos y los niveles de autenticidad. Para la
concepción clásica de la Antropología, en los "conjuntos sociales antropológicos", las relaciones entre los
individuos tienen un carácter directo, personal auténtico. "Sin duda, las sociedades modernas no son
enteramente inauténticas. Si se consideran atentamente los puntos de inserción de la investigación
antropológica, es dable comprobar que, al interesarse cada vez más en el estudio de las sociedades
modernas, la Antropología se ha dedicado a reconocer y aislar en ellas, niveles de autenticidad. Lo que
permite que el etnólogo se sienta en terreno familiar cuando estudia una aldea, una empresa o un
vecindario de una gran ciudad es el hecho de que todo el mundo, poco más o menos, conoce allí a todo el
mundo." (Lévi-Strauss: "Antropología Estructural” p. 331).
Otros autores llaman al nivel de autenticidad, orden moral o nivel moral (Park, Redfield):

"Por tanto, el orden moral se basa siempre en lo que es peculiarmente huma no -sentimiento,
moralidad, conciencia- y en primer lugar surge en los grupos en que la gente está íntimamente asociada una
con otra... la frase "orden moral" apunta a la naturaleza de los vínculos que existen entre los hombres más que
36
a una categoría del contenido de la cultura..."
..."El orden moral se nos torna vívido cuando pensamos en los Arunta de Australia quienes se reúnen
para hacer cada hombre su parte, privándose de comida haciendo las señales sagradas o ejecutando las
danzas sagradas para que la hierba witchetly sea numerosa y todo el grupo pueda así seguir encontrando su
alimento. 0 en la vieja familia china cuando realiza los rituales para sus antepasados" (Redfield, op. cit. , p . 37).

Este tipo de relaciones que según el modelo clásico existe entre miembros de los conjuntos
antropológicos determinaría también el tipo de conocimiento que puede tenerse de los mismos. Cabría
obtener un conocimiento de las relaciones profundas y no superficiales, de una comunidad.
Estas relaciones auténticas y profundas se obtienen en virtud del trabajo en una unidad pequeña,
que permite las relaciones directas, no mediatizadas, con todos y cada uno de sus miembros. Significa, en
palabras de Lévi-Strauss, recoger mecánicamente la realidad y no estadísticamente. Nivel de autenticidad
significa que una persona no representa a otras personas, sino que se representa a sí misma; que toda
persona sigue siendo persona en la instancia de la información que ofrece, significa que no es un simple
ente abstracto, un ente numérico, sino que representa la autenticidad de sí misma.
Esto conduciría a dos formas no opuestas pero sí diferentes de conocer, unconocimiento de tipo
cualitativo frente a un conocimiento de tipo extensivo.
Teóricamente todo conocimiento antropológico tiende a cualificar el objeto, teóricamente todo tipo
de conocimiento sociológico tiende a ser extenso, es decir, a establecer una simplificación del Objeto de
trabajo.
Esa información cualificada que se obtiene, en virtud de las características de la unidad de análisis,
se relaciona con la dimensión técnica, como señalaremos en su oportunidad.
También hay una preferencia por los contenidos cualitativos de la cultura en la información que
recogen los antropólogos clásicos, una focalización en lo superestructural; tal orientación ha conducido a la
Antropología a valorizar ciertos aspectos de la realidad social: los sistemas de valores, el universo de los
símbolos, los comportamientos y las actitudes. Dicha ciencia ha subestimado, en cambio, los aspectos
materiales (cantidad y distribución de los hombres, cantidad y distribución de las riquezas producidas: la
base demográfica así como la base económica) los cuales no tienen menos importancia en las sociedades
llamadas primitivas que en las nuestras.37
Eso que acabamos de transcribir fue cierto para el período clásico, pero luego la Antropología
económica, por ejemplo, tuvo un auge y un desarrollo muy auspicioso.
19

Lévi-Strauss señala a la Totalidad, como la segunda gran ambición de la Antropología, después de


la objetividad. Las sociedades de dimensiones reducidas sobre las que comienza a trabajarla Antropología
fueron por largo tiempo ignoradas por las demás ciencias sociales. Es por esto, por ser el investigador
único, exclusivo, por lo que debía llevar a cabo una investigación total relevando datos ecológicos,
históricos, sociológicos, lingüísticos, económicos, artísticos, etc.
"La naturaleza de su investigación lo llevaba así a descubrir más fácilmente la vida social como un
"todo" cuyos elementos están orgánicamente ligados unos a otros; este aspecto explica la exigencia de
totalidad expuesta por la mayoría de los antropólogos" (Balandier, op. cit., p. 122).
Pero, ¿cuál es el resultado de esta inquietud abarcadora y totalizadora? Nos encontramos frente a
monografías, construidas a partir de los datos proporcionados por la observación que presentan un modelo
general de la cultura y de la sociedad, ilustrando cada relación, cada costumbre, con un "caso" apropiado.
La vida social queda desmenuzada y a veces esta acumulación de descripciones puede impedir que
aparezcan las relaciones fundamentales que existen entre los fenómenos estudiados. Se alcanza así una
falsa totalidad, la verdadera es la de los procesos concretamente estudiados en sus relaciones.
"Debe señalarse, sin embargo, que a nivel descriptivo inmediato, a nivel fenoménico, una gran parte
de esta producción describió realmente los fenómenos, es decir, expresó la realidad dada, una realidad que
daba cuenta de determinados hechos, pero que negaba en sus descripciones inmediatas otros hechos que
por otra parte demostraron ser los estructurales.
En sus descripciones no aparecían las formas de dominación, el cuestionamiento de la hegemonía
local. La escotomización de los “universos culturales" y la concentración del enfoque no en los procesos
sino en los acontecimientos culturales condujo a gran parte de la producción antropológica a generar
detalladas monografías de hechos que se resolvieron históricamente, pero no a través del marco conceptual
utilizado".39
En otras palabras, la totalidad es asumida, acordando a los sistemas culturales una casi total
autonomía o disolviendo la realidad social en la realidad cultural, olvidando las complejas relaciones que
esos dos órdenes mantienen.
Esa autonomía, autosuficiencia o aislamiento que va a ser desmentida por investigaciones
posteriores, la encontramos formulada explícitamente en autores del Modelo Clásico:

"La sociedad foIk (conjunto social antropológico) es una sociedad aislada. Probablemente no existe
una sociedad en el mundo cuyos miembros ignoran, de una manera absoluta, la existencia de otro pueblo
distinto del de ellos; los andamaneses40 muy a pesar de que, durante siglos, los navegantes se aprestaron de
sus islas, tenían conocimiento de gentes extrañas a ellos y ocasionalmente entraron en contacto con visitantes
malayos y chinos. Sin embargo, las sociedades folk que conocemos están integradas por gente que tiene poca
comunicación con otra gente distinta de la de su grupo, y concebimos como la sociedad foIk tipo, la que está
formada por personas que no tienen contacto con ningún individuo que no pertenece a su sociedad" (Redfield:
"La sociedad folk").

Esta concepción de la totalidad de la pequeña sociedad que la deja aislada de otros contextos más
amplios que la explicarían más eficazmente, nos recuerda las reflexiones de Laing (Lo obvio, 1969), cuando
afirma que para que los acontecimientos sociales sean inteligibles, para que los podamos entender
verdaderarnente, los tenemos que situar en un contexto tempo-espacial.
A medida que partiendo de las microsituaciones nos elevamos a las macrosituaciones, descubrimos
que la aparente irracionalidad de la conducta en una escala pequeña cobra una determinada forma de
inteligibilidad cuando la vemos en su contexto más amplio.
Recordamos al respecto el caso de las comunidades mejicanas estudiadas por Redfield, quien
había descripto sus actividades económicas como efectuadas dentro de los límites de la comunidad, y no
había podido registrar el hecho de que los campesinos trabajaban como proletarios rurales en las
plantaciones de henequén, que se encontraban próximas. Y justamente, el impedimento para realizar este
registro había sido su concepción de comunidad total, autosuficiente ("También podemos pensar que la
sociedad folk ideal es como un grupo económicamente independiente de cualquier otro: el pueblo produce
lo que consume y consume lo que produce". Redfield: "La sociedad folk".)
Situación que se revierte cuando tiempo más tarde, otro investigador, Sidney Mintz, observa y
registra las relaciones de las comunidades con las instancias territoriales y económicas más amplias.
Entonces, salvando esas situaciones de totalidad, recuperaríamos como positivo el esfuerzo por
captar la totalidad del hombre que actúa y produce en el marco de un sistema de relaciones sociales. Y
señalamos, además, que en su desarrollo, nuestra disciplina ha generado conceptos que expresan esa
totalidad, ya se trate del sistema de las producciones y obras humanas -concepto de cultura-, ya se trate del
sistema de las relaciones sociales -conceptos de estructura y de función.
La sociedad "tradicional" parece más homogénea que nuestras sociedades.
El modelo de parentesco aparece como el elemento significativo de la organización social, el
elemento que le confiere estructuración y sentido. "Son sociedades basadas en relaciones personales, en
vínculos concretos entre individuos" (los de parentesco).
20

Las configuraciones de estas relaciones se realizaban mediante hechos derivados de las diferencias
de edad, sexo y conexión familiar.
La homogeneidad de tal sociedad, que sólo reconoce las diferencias mencionadas de sexo, edad y
status en el sistema de parentesco:

"No es una homogeneidad en la que todo el mundo hace lo mismo, al propio tiempo. Las personas son
homogéneas por cuanto comparten la misma tradición y conciben de igual manera lo que deba entenderse por
buena vida. Hacen la misma clase de trabajo y rinden culto, se casan, sienten vergüenza u orgullo de la misma
manera y en circunstancias semejantes. Pero en un momento determinado, los miembros de la comunidad
primitiva quizás se encuentren realizando cosas notablemente distintas: las mujeres quizás busquen raíces
comestibles mientras los hombres cazan; algunos hombres se habrán ido a la guerra en tanto que los que se
quedaron en casa realizan un rito para propiciar su éxito. En las actividades que tienen como fin ganarse la
vida materialmente quizás se divida el trabajo entre los distintos hombres o entre las diversas mujeres".41

Se trata, entonces, de la realización de actividades especiales, según las diferencias de status, a la


vez que mancomunadas en la consecución de un fin determinado y por todos compartido.
Para ejemplificar lo que dijimos acerca de las diferencias de status (sexo, edad, parentesco) citamos
el ejemplo de los isleños de Andamán:

"En cada campamento hay una triple distribución de chozas para solteros, solteras y parejas casadas,
interponiéndose este último grupo entre el de hombres solos y el de mujeres solas. Incluso dentro de cada
hogar se tiene cuidado de apartar a los solteros del sexo opuesto y de que las parejas casadas ocupen el
espacio intermedio. Esta clasificación por status conyugal y sexo no equivale a una simple graduación por edad
como la que se encontrará en otras partes, ya que incluso las viudas ancianas moran en una de las chozas
destinadas al uso de las solteras. No obstante, se establece indirectamente una apreciable correlación con el
factor edad, ya que en las tribus primitivas, por lo regular, el matrimonio pocas veces se difiere hasta mucho
después de la madurez fisiológica de la joven, y además no parece que en las Islas Andamán existan
obstáculos económicos para que los hombres se casen pronto. En verdad, el papel que en la conciencia nativa
tienen la edad y sus correlatos, el estado civil y la condición de padre se advierte con claridad en la abundancia
del vocabulario correspondiente, que permite una definición nada ambigua de cualquier individuo de uno u otro
sexo con referencia a la edad y al status matrimonial. De este modo, un niño pequeño es designado con un
determinado término durante el primer año, con otro durante el segundo, con uno ulterior durante el período del
cuarto al décimo, y otro del undécimo al duodécimo. Se diferencia al hombre que se ha casado hace unos
meses del que lo ha hecho hace pocos días y al padre en perspectiva del que lo es en realidad. En cuanto a
esposas y madres, existe un refinamiento semejante en la nomenclatura. Sin embargo, los términos más
significativos en cuanto atañe al status se cuentan entre los que se refieren a la iniciación de niños y niñas en
42
su carácter de miembros plenos de la tribu. Las ceremonias pertinentes requieren especial atención.”

Este ejemplo nos ilustra acerca del tipo de información que los estudios antropológicos clásicos
privilegian en lo que hace a las diferencias significativas en el interior de los grupos.
Sin embargo, habría otras diferencias significativas además de las mencionadas que no habrían
sido registradas. Nos referimos a las resultantes de la distribución desigual de riquezas y de poder.
Cuando Balandier menciona la heterogeneidad de las sociedades coloniales proporciona el ejemplo
de los Hausas de Nigeria: "Existen sociedades estatales (con Estado) con jerarquías sociales convergentes
e imbricadas. Tal es el caso de los Estados Hausas de Nigeria septentrional. En un sistema de “extrema
complejidad' operan de modo convergente jerarquías de orden étnico, funcional, de status, político
administrativo y religioso, aunque subsisten las antiguas jerarquías de clanes..."43
Heterogeneidad y homogeneidad que, por otra parte, no serían generalizables ni la una ni la otra, ya
que no se puede poner bajo la misma consideración a la sociedad china o a la sociedad india, a los reinos
africanos o a las sociedades de América Latina.
Vamos a considerar, por último, la variable del relativismo cultural, que es inherente a la concepción
clásica de la antropología.
Relativismo cultural significa que los valores expresados en cualquier cultura han de entenderse y
de juzgarse solamente de acuerdo con la forma en que los miembros de una cultura ven las cosas que dan
vida a la misma. Que al comparar una sociedad poligámica con una sociedad monogámica no tenemos
ninguna forma válida de afirmar que una es mejor que la otra. Ambas satisfacen necesidades humanas,
cada una tiene valores que le son propios y que se validan desde el punto de vista del hombre que vive en
uno o en otro sistema.
M. Herscovits en "El Hombre y sus obras" es el antropólogo que ha estudiado en detalle este
principio. La obra de R. Benedict: "Patterns of Culture"" es un ejemplo de relativismo cultural. En ella leemos
la postura con la que la autora va a mirar los materiales recogidos en los conjuntos antropológicos que
analiza:

"La señal distintiva de la Antropología entre las ciencias sociales está en que ella incluye para un
estudio más serio a sociedades que no son la nuestra. Para sus propósitos, cualquier regulación social del
matrimonio y la reproducción es tan significativa como la nuestra, aunque ella sea de los Kwakiutls y no tenga
21

relación histórica alguna con la de nuestra civilización. Para el antropólogo nuestras costumbres y las de una
tribu de Nueva Guinea son dos posibles esquemas sociales respecto de un problema común, y en cuanto
permanece antropólogo se ve precisado a evitar toda inclinación de la balanza en favor de uno a expensas del
otro. A él le interesa la conducta humana, no tal como está modelada por una tradición, la nuestra, sino tal
como ha sido modelada por cualquier otra tradición. Está interesado en la gran gama de la costumbre tal como
se encuentra en culturas varias. Y su objeto es entender el modo en que esas culturas cambian y se
diferencian; las diversas formas a través de las cuales se expresan y la manera en que las costumbres de los
pueblos accionan en las vidas de los individuos que los componen."

El relativismo cultural es una doctrina que prescribe la benevolencia, que postula una neutralidad
ética para la cual todas las culturas son igualmente válidas. El hincapié que hace en el valor de muchas
formas de vida, no de una so!a, es una afirmación de los valores de cada cultura. Redfileld (1963, op. cit. )
pone en tela de juicio estas afirmaciones:

"El antropólogo, pues, es neutral éticarnente, pero, al contrario de aquel a quien el partidario le
preguntó “¿en favor de quién eres neutral?”, el antropólogo es neutral en favor de todos, Ésta, por lo menos, es
la forma en que el antropólogo representa su postura. A mí me parece que puede dudarse de que tendrá éxito
en la tarea de vivir a la altura de su doctrina".

¿Cuáles son las dificultades y las ambigüedades que presenta este principio?
Algunas fueron señaladas desde el interior mismo del grupo de los antropólogos del modelo clásico,
otras pertenecen a la crítica posterior a la descolonización. Entre las primeras se señala la contradicción
lógica que supone la aplicación del principio a toda manifestación cultural cualesquiera sean sus valores.
Con tal declaración se autorizaría a los pueblos cazadores de cabezas a seguir cazando cabezas,
por estar dentro de sus tradiciones; a que sigan practicando la tortura a las culturas que la practican; al
infanticidio, a la brujería con perjuicio de terceros, etc.
Es cierto que los que acabamos de señalar son casos límite, pero nos muestran que el principio no
puede pasar la prueba de la lógica.45
Esta doctrina fue formulada en tiempos del nazismo, y cuando aplicando la misma se redacta en
1947 la Declaración de los Derechos Humanos, se incluye un párrafo con el que se salvaba de esta manera
la dificultad que estamos señalando:

“ ... inclusive donde existan sistemas políticos que nieguen a los ciudadanos el derecho de participar
en su gobierno, o que traten de conquistar a pueblos más débiles, se pueden invocar los valores culturales
subyacentes para lograr que la gente de esos Estados se percate de las consecuencias de los actos de sus
gobiernos."

Con lo cual esta doctrina se contradice a sí misma, o valen todos los valores, o se sostiene que
algunos de ellos deben primar sobre los otros. Ya que al hacer referencia a los valores subyacentes se está
esperando una "buena elección de valores" y no se está sosteniendo que todas las elecciones sean
igualmente buenas y válidas.
Una situación equivalente, señala R. Bastide,46 está contenida en un documento que se conoce con
el nombre de Acta de Reorganización de los Indígenas y trata de la colonización de los pueblos nativos de
los Estados Unidos. En ella se expresa que la cooperación económica entre el blanco y el indio no podrá
dar frutos a menos que el primero respete las religiones, costumbres y valores de su socio nativo. No
obstante, la idea de la superioridad de la civilización occidental ronda a los redactores del Acta de
Reorganización, aunque ya no se traduzca en una voluntad de asimilación; la iniciativa debe emanar de los
mismos nativos, no del exterior. El pensamiento subyacente a esta legislación es el de que cuando los
anglosajones disponían del presupuesto y distribuían por sí las correspondientes partidas entre individuos o
grupos se hacía patente el fracaso, o sea, la resistencia de los administrados; en cambio, dejando que las
comunidades se ocupen de distribuir las asignaciones ha de producirse, necesariamente, un vuelco en la
situación. Estas comunidades, por fin, no dejarán de dar un buen uso a los fondos, es decir, de utilizarlos en
el sentido de su occidentalización.
Así vemos que el relativismo encierra en lo íntimo de sí mismo el etnocentrismo que pretende
denunciar.
La otra crítica a este principio, es la que señala que al valorar por igual todas las diferencias, deja de
explicarlas, hecho por lo demás grave cuando esas diferencias suponen desigualdades injustas entre las
sociedades "diferentes". Y al no explicarlas coadyuva a que se perpetúen.
Con todo lo expuesto no queremos decir que las diferencias culturales existentes no sean
merecedoras de respeto y justa valoración, sino que pretendemos señalar las situaciones que escamotean
la aplicación del principio del relativismo cultural.
"Hemos confundido,a veces el derecho a ser diferentes con la exigencia de perpetuación de las
diferencias." La siguiente cita de Kluchohn y la que antecede pueden resultar aclaratorias para lo que
queremos expresar en cuanto a los límites y los alcances del principio relativista, al exponer en qué consiste
22

el respeto por las diferencias: "La Antropología concede la misma amnistía a las variaciones culturales que
da el psicoanalista a los deseos incestuosos. Sin embargo, en ninguno de esos casos está implícita la
aprobación. La barbarie de un campo de concentración no es buena en virtud de ser un elemento en el
modo de vida ideado por los nazis. El antropólogo y el psicoanalista aceptan lo que existe sólo en la medida
de afirmar que tiene un sentido y no puede pasarse por alto... El respeto no significa conservación en todas
las condiciones.”47
0, en otras palabras, no hay por qué considerar el canibalismo, la guerra, el sacrificio hurnano y la
pobreza como logros culturales valiosos para llevar a cabo un análisis de esos fenómenos.
Tampoco queremos restarle la importancia histórica que tuvo este principio, al conferirle a la
Antropología la originalidad que supone poner en tela de juicio la supremacía cultural de Occidente
(tendencia predominante durante todo el siglo XIX y no desaparecida en el siglo XX), pero acotando que
esto sólo sucede a nivel del discurso benévolo y voluntarista del relativismo cultural, y en el juicio del
conjunto de personas sobre las que este discurso haya podido tener predicamento. El Modelo Antropológico
Clásico va a desarrollar una imagen no cambiante de la sociedad, va a desarrollar concepciones en las
cuales se hace abstracción de la historia; las sociedades o comunidades que se estudien y analicen con
este modelo van a evolucionar lenta y gradualmente.

“...el etnólogo se halla a menudo en una posición en que puede encontrar poco o nada de la historia
del pueblo que está estudiando, puesto que este pueblo poco o nada escribió acerca de ella al no tener medios
de hacerlo, y así podrá a veces parecerle, que se debe explicar a ese pueblo principalmente en térrninos de su
elección de las clases de matrimonio que encuentra, cuando las encuentra, o de los dispendios ceremoniales
(potlach) que ofrecen. Al no haber historia, quizás no se vea la forma en que las condiciones materiales de vida
48
limitaron a un determinado pueblo, o le dieron a otro la posibilidad de desarrollarse".

Y el cambio existente va a ser percibido como paulatino e insignificante.

"Los viejos encuentran que los jóvenes al crecer ejecutan lo que ellos hicieron a la misma edad y lo
que han llegado a considerar correcto y apropiado. Esto es otra forma de decir que en esta clase de sociedad
el cambio es muy pequeño."49

En consecuencia, el Modelo va a afirmar lo presente, lo estático, lo normativo y lo ahistórico un


cuerpo de doctrina estático en la comprensión de la realidad. Contribuye a analizar la realidad en términos
no dinámicos, con exclusión de la acción del tiempo sobre las estructuras y sistemas. Así resultan,
consecuentemente, los conceptos que acuña a lo largo de su desarrollo.

"Levi-Strauss lo que hace es llevar a una de sus posibles últimas consecuencias al Modelo
Antropológico, Modelo que a través de todo su desarrollo ha tratado permanentemente de anular la historia en
beneficio de la estructura, del área (boasianos), de la forma (Frobenius), del ciclo (escuela de Viena), del tipo
(Redfield), de la esencia (fenomenólogos de la religión y del mito), de la estructura (Radcliffe-Brown, Escuela
50
de Chicago, Escuela folklórica nórdica)".

Los límites de la concepción teórica se manifestaban en el no registro de información, que, aunque


se percibiese, no se la consideraba pertinente para ser incluida en la descripción y análisis de la sociedad
sobre la que se estaba trabajando.

“En 1926, Redfleld estudia el pueblo mejicano de Tepoztlán. Realiza en este trabajo la primera
proposición acerca de cuál es la naturaleza de las sociedades folk, apareciendo implícito el concepto de
continuum folk-urbano. A partir del análisis de Redfield, Tepoztlán aparece relativamente homogénea, aislada,
funcionalmente bien integrada, poniéndose de manifiesto por el autor las características de unificación y
cooperación social; no encuentra prácticamente elementos disociadores en la comunidad y no registra
fenómenos de criminalidad ni de enfrentamiento y violencia política. Diez años después 0. Lewis estudió la
misma comunidad y encontró problemas de integración, nucleados en torno a ejes económicos y políticos;
encontró un subyacente individualismo en las instituciones, falta de cooperación y tensiones entre los barrios y
el municipio, además de un marcado monto de recelo en las relaciones internacionales. Lewis, analizando el
período durante el cual estuvo Redfield encontró que se habían producido 175 casos reputados como
criminales y que la dimensión política que Redfield trató casi a nivel de un juego, para Tepoztlán era un
problema muy serio para la comunidad, generador de enfrentamientos y violencias, que durante el lapso de
estadía de Redfield casi desembocó en guerra civil y que fue justamente dicha situación la que motivó su salida
de Tepoztlán. Para más, el área que investigó Redfield constituyó el foco de la revolución Zapatista, es decir
del ala agraria radical de la revolución mejicana."51

El caso de Tepoztlán resulta paradigmático en lo que hace a la aplicación del modelo antropológico
clásico al análisis de una comunidad.
Como también recuerda Kuper (op. cit., p. 59):
23

"Las Islas Andamán tenían una población de menos de 1300 habitantes y en la época del estudio de
Radcliffe-Brown ya habían sido tristemente afectadas por las epidemias de sarampión y sífilis, que siguieron a
la creación de una colonia penintenciaria y de un asentamiento europeo. Pero lo que le interesaba al etnólogo,
a Radcliffe-Brown, era la organización social de esas tribus antes de la ocupación europea y haciendo
abstracción de la misma.”

Con posterioridad a la época clásica surge un renovado interés por la historia de las sociedades
tradicionales, con una preocupación por efectuar los trabajos de microantropología sin los que la realidad
viviente no puede ser aprehendida. Para restituir el tiempo histórico a los sistemas sociales, se considera en
primer lugar el proceso de cambio social. Se da en dos formas: a) la del cambio buscado, ya sea como
efecto de la planificación, de la experimentación social, o en puntos de ruptura (v.g. países que se
independizan), y b) del cambio inherente a todo sistema social que se transforma en el propio curso de su
funcionamiento.
Además se revisan los conceptos de estabilidad y de equilibrio. Incluso, la relativa estabilidad que
conocieron las sociedades tradicionales, por lo menos durante largos períodos, ya no es interpretada en
términos estáticos. Se considera también que una sociedad estable no es una sociedad congelada:

"En la mayoría de las sociedades coexisten varios sistemas de valores, eventualmente contradictorios.
Si bien generalmente domina uno de ellos, los demás persisten, valorizados solamente por algunos grupos en
el interior de la sociedad, en donde se expresan bajo formas veladas, desempeñando el papel de una especie
de contrapunto de la melodía principal. Lo único que puede revelar los dinamismos internos de este proceso es
el análisis de los conflictos de valores, de las contradicciones manifiestas o latentes en el seno de cada
sociedad.”52

La dimensión técnica del Modelo está íntimamente relacionada con la dimensión teórica. Se refiere
al tipo de trabajo que realiza el antropólogo. Y a la unidad de análisis que emplea.
La técnica por excelencia del trabajo de campo antropológico es la observación con participación,
que implica, para poder concretarse, el estar operando con una pequeña unidad de análisis, es decir, que al
plantearse la observación con participación se está dando por implícito lo que denominamos nivel de
autenticidad. Porque observación con participación implica la coactividad y convivencia con una comunidad,
o la unidad alternativa que se proponga estudiar.
¿Qué implica la observación con participación?
Comenzar a introducirse en la comunidad para convivir con la gente, implica la prepotencia de la
presencia de un ser extraño que se presenta de pronto ante un grupo.
F. Boas escribió un trabajo, "El antropólogo como espía", y generalmente el antropólogo tiene ese
modelo de trabajo cuando se plantea el significado de la observación con participación. Cuando hay que
introducirse en un hospital para relevar la relación médico-paciente o cuando hay que instalarse en un aula
del CBC porque se está estudiando el modelo educativo, ¿cómo hay que hacer? ¿Hay que disfrazarse de
enfermero o de antropólogo? ¿Qué se quiere significar con esto? Se quiere decir que ir a ver enfermos o
estudiantes significa la convivencia permanente, cotidiana, continua en todas las dimensiones de lo que
representa la cotidianeidad de la existencia. Esto es hacer antropología.
¿Qué quiere decir, entonces, observación con participación? Quiere decir no solamente el
transcurrir un lapso de tiempo determinado, compartiendo la cotidianeidad, sino también encontrar el rol que
la propia comunidad otorga, a partir de que la comunidad tenga conciencia de la función que va a cumplir el
antropólogo.
Generalmente un antropólogo es de clase media, y desde allí, desde su clase trata al nativo
paternalmente porque pertenece a otro sector de la sociedad. A la Antropología le costó mucho ponerse a
estudiar su propia clase media, su propia clase obrera, su propia clase alta, porque ya no podía trabajar
paternalistamente, sino que comenzaba a trabajar con gente que le preguntaba qué iba a estudiar.
Hay también en la observación con participación una dimensión de aprendizaje. A partir de los
descubrimientos hechos por otros hombres en situaciones diferentes a las del observador, se puede llegar a
apropiar ese conocimiento para una utilización adecuada a la propia realidad.
La observación está íntimamente relacionada con otro elemento de la dimensión técnica, la técnica
del informante clave, que es la selección intencional que se realiza sobre miembros de la comunidad con la
que se trabaja, para establecer información profunda y calificada.
Esta técnica tiene como presupuesto otra de las variables de la dimensión teórica del modelo que es
la de la homogeneidad social y cultural. Esto supone que los miembros que componen una comunidad de
ese tipo, al no existir diferencia entre ellos, al no tener diferentes perspectivas de clase pueden dar cuenta
de la totalidad de la cultura en función de la homogeneidad de la misma.
¿Qué queremos significar cuando destacamos la operatividad de estas técnicas de relevamiento de
datos, en qué consiste la calidad de la información obtenida por intermedio de las mismas y por qué?

"No hay sustituto para la convivencia real con un grupo de personas, participando en su vida diaria,
dándose cuenta de sus valores a través del contacto personal y la empatía y observando de cerca sus
24

reacciones emocionales. El papel de los informantes debe limitarse a lo que no es posible obtener por la
53
observación directa. Los aspectos más valiosos de Alor surgieron en el curso de las discusiones como
comentarios laterales, o como recuerdos de acontecimientos de la vida de un individuo específico. Tal vez los
datos recopilados por la participación directa pueden disminuir las discrepancias entre la cultura manifiesta y la
encubierta".54

El tipo de datos que se pueden obtener, el nivel de profundidad al que se puede acceder por el
empleo de estas técnicas podemos apreciarlo en el siguiente relato de Malinowski ("Crimen y costumbre en
la sociedad salvaje". Ariel, Barcelona, 1971) ante el hecho de la muerte de un habitante de las islas
Trobriand.

"Mientras estuve en las Trobriand dedicado de lleno al estudio sobre el terreno de los nativos de allí,
siempre viví entre ellos, planté mi tienda de campaña en su poblado y de esta manera estuve siempre presente
en todo lo que ocurría, ya fuese trivial o importante, monótono o dramático. El suceso que ahora voy a relatar
ocurrió durante mi primera visita a las islas Trobriand a los pocos meses de haber empezado mi trabajo de
estudio sobre el terreno en el archipiélago.
Un día, un súbito coro de gemidos y una gran conmoción me hicieron comprender que había ocurrido
una muerte en algún lugar de la vecindad. Me informaron que Kima’i, un muchacho conocido mío, que debería
tener unos dieciseis años, se había caído de un cocotero y había muerto.
Inmediatamente me trasladé al poblado más próximo, que es donde había ocurrido el accidente, y allí
me encontré con que los actos mortuorios estaban ya en pleno desarrollo. Como éste era el primer caso de
muerte, duelo y entierro que yo presenciaba, en mi interés por los aspectos etnológicos del ceremonial me
olvidé de las circunstancias de la tragedia, a pesar de que en el poblado ocurrieron simultáneamente uno o dos
hechos singulares que debieran de haber despertado mis sospechas. Descubrí que, por una coincidencia
misteriosa, otro muchacho había resultado herido de gravedad, al mismo tiempo que en el funeral se percibía
claramerne un sentimiento general de hostilidad entre el poblado donde el muchacho había muerto y aquel
donde se había trasladado el cadáver para proceder a su entierro. Sólo mucho más tarde pude descubrir el
verdadero significado de estos acontecimientos: el muchacho se había suicidado. La verdad es que había
quebrantado las reglas de exogamia y su compañera de delito era su prima materna, la hija de una hermana de
su madre. Esto era sabido desde hacía cierto tiempo y generalmente desaprobado, pero no se había hecho
nada hasta que un pretendiente despreciado por la muchacha, y que por lo tanto se consideraba
personalmente agraviado, tomó la iniciativa. Este rival había amenazado con usar magia negra contra el joven
culpable, pero esto no había surtido ningún efecto. Entonces, una noche insultó al rival en público y lo acusó de
incesto ante la colectividad, lanzándole ciertos epítetos intolerables para un nativo.
Para el infortunado joven sólo había un remedio, un solo modo de escapar a la vergüenza. A la
mañana siguiente se atavió y adornó con sus galas de los días festivos, subió a un cocotero y se dirigió a la
comunidad hablando desde las hojas del árbol despidiéndose de ellos. Explicó las razones que le movían a un
acto tan desesperado y lanzó una acusación velada contra el hombre que lo había empujado a su muerte,
sobre el que ahora los miembros de su clan tenían el deber de vengarle. Luego, según la costumbre, se
lamentó ruidosamente, saltó del cocotero que tenía unos veinte metros de alto y se mató en el acto. A todo esto
siguió una lucha dentro del poblado en la que su rival fue herido, la pelea se repitió durante el funeral.
Este caso abría cierto número de importantes líneas de investigación. Me encontraba en presencia de
un crimen manifiesto: el quebrantamiento de la exogamia del clan totémico. La prohibición exogárnica es una
de las piedras angulares del totemismo, del derecho matriarcal y del sistema clasificatorio del parentesco.
Todas las hembras del clan de un hombre son llamadas hermanas por éste y le son prohibidas como tales. Es
un axioma de la antropología el hecho de que nada suscita un horror más grande que el quebrantamiento de
esta prohibición y que además de una fuerte reacción de la opinión pública, hay también castigos
sobrenaturales que acompañan este delito. Y se sabe que este axioma no está desprovisto de base factual. Si
se interrogase a los nativos de las Trobriand sobre este asunto, se vería que todos confirmarían este axioma,
es decir, que los nativos muestran horror a la sola idea de violar las reglas de la exogamia y que creen
firmemente que el incesto de clan puede ir seguido de llagas, enfermedades e incluso la muerte. Este es el
ideal de la ley nativa y en cuestiones morales es fácil y hasta agradable adherirse estrictamente al ideal cuando
se juzga la conducta de los otros o se expresa una opinión sobre la conducta en general.
No obstante, cuando se trata de aplicar la moralidad y los ideales a la vida real, las cosas toman un
aspecto diferente. En el caso descrito era obvio que los hechos no concordaban con el ideal de conducta. La
opinión pública no se mostraba ultrajada en absoluto por el conocimiento del delito y por los insultos que la
parte interesada lanzó públicamente contra el culpable. Incluso entonces, el muchacho tuvo que castigarse a sí
mismo; por lo tanto, la "reacción del grupo" y la "sanción sobre natural" no fueron los principios activos en el
caso; adentrándome más en la materia y recogiendo información concreta, descubrí que la violación de la
exogamia -por lo que respecta al comercio sexual, no al matrimonio- no es un caso raro ni mucho menos, y que
la opinión pública se muestra indulgente aunque decididamente hipócrita. Si el asunto se lleva a cabo
ocultamente, con cierto decoro, y si nadie en particular suscita dificultades, la "opinión pública" murmurará,
pero no pedirá un castigo severo. Si, por el contrario, se produce escándalo, todo el mundo se volverá contra la
pareja culpable y, por el ostracismo y los insultos, uno de ellos o los dos podrán ser inducidos al suicidio .
En cuanto a la sanción sobrenatural, este caso me condujo a un descubrimiento interesante e
importante. Me enteré de que hay un remedio perfectamente bien establecido contra cualesquiera
consecuencias patológicas de esta transgresión, un remedio que si se aplica correctamente está considerado
como prácticamente infalible. Es decir, que el nativo posee un sistema de magia que consiste en hechizos,
encantarnientos y ritos ejecutados sobre el agua.
25

Ésta era la primera vez en mi trabajo que me encontraba con lo que podría llamarse un sistema bien
establecido de evasión y esto en el caso de una de las leyes más fundamentales de la tribu. Más tarde
descubrí que semejantes desarrollos parásitos en las principales ramas del orden tribal existen en otros varios
casos, además de los que sirven para contrarrestar el incesto. La importancia de este hecho es obvia. Muestra
claramente que una sanción sobrenatural no salvaguarda siempre una regla de conducta por medio de un
efecto automático; contra la influencia mágica puede, haber contramagia. Desde luego que es mucho mejor no
correr el riesgo -ya que puede haberse aprendido mal la contramagia o llevarse a cabo de un modo imperfecto-
, pero el riesgo no es grande. La sanción sobrenatural muestra por lo tanto una elasticidad considerable en
conjunción con un antídoto adecuado.
Este antídoto metódico nos enseña otra lección. En una comunidad donde las leyes no sólo se
quebrantan ocasionalmente, sino que se trampean sistemáticamente por métodos bien establecidos, no puede
esperarse una obediencia "espontánea” a la ley, una adhesión ciega a la tradición ya que dicha tradición
enseña al hombre subrepticiamente cómo eludir algunos de sus mandatos más severos y no se puede ser
empujado hacia adelante espontáneamente y tirado hacía atrás espontáneamente ¡todo al mismo tiempo!
La magia para deshacer las consecuencias del incesto de clan es quizás el ejemplo más definido de
elusión metódica de la ley, pero además hay otros casos. Así, un sistema de magia para hacer que una mujer
deje de querer a su marido e inducirla al adulterio es una forma tradicional de burlar la institución del
matrimonio y la prohibición del adulterio. Las varias formas de magia deletérea y maléfica pertenecen a una
categoría ligeramente diferente: magia para destruir cosecha, para frustrar los esfuerzos de un pescador, para
hacer que los puercos se escapen a la selva, para agostar los bananeros, cocoteros y palmeras de areca, para
echar a perder una fiesta o una expedición de kula. Esta magia, dirigida a instituciones establecidas y
actividades importantes, es realmente un instrumento de delito suministrado por la tradición. Como tal es un
departamento de tradición que trabaja contra el derecho y está directamente en conflicto con él, ya que el
derecho bajo formas diversas salvaguarda aquellas actividades e instituciones. El caso de hechicería, que es
una forma especial y muy importante de magia negra, lo discutiremos ahora, lo mismo que ciertos sistemas no
mágicos de elusión de la ley tribal.
La ley de exogamia, la prohibición de matrimonio y comercio sexual dentro del clan es a menudo
mencionada como uno de los mandamientos más rígidos y generales de la ley primitiva, ya que prohíbe las
relaciones sexuales dentro del clan con la misma severidad sea cual fuere el grado de parentesco existente
entre las dos personas interesadas. La unidad del clan y la realidad del "sistema clasificatorio de parentesco"
están máximamente vindicadas en la prohibición del incesto de clan. Une a todos los hombres y a todas las
mujeres del clan como "hermanos" y “hermanas" mutuos y los excluye absolutamente de toda intimidad sexual.
Un análisis cuidadoso de todos los hechos relevantes en las islas Trobriand desmiente completamente esta
teoría. Se trata otra vez de una de estas ficciones de la tradición nativa tomadas al pie de la letra por la
55
antropología e incorporadas en peso a sus enseñanzas. En las Trobriand, la violación de la exogamia se
considera de modo muy diferente según que los dos culpables estén estrechamente emparentados o sólo
unidos por lazos de clan común. Para los nativos, el incesto con una hermana es un crimen indecible, casi
inimaginable -lo cual, repetimos, no significa que no se cometa nunca-. El quebrantamiento de la ley de
exogamia en el caso de una prima hermana por línea materna es una ofensa muy seria que puede tener, como
hemos visto, consecuencias muy trágicas. A medida que el grado de parentesco se aleja, la severidad
disminuye cuando el acto se comete con una persona que meramente pertenece al mismo clan; entonces la
violación de la exogamia no es más que una ofensa venial que se perdona fácilmente. De modo que, respecto
a esta prohibición, las hembras del clan de un hombre no son un grupo compacto, un "clan" homogéneo, sino
un conjunto de individuos bien diferenciados cada uno de los cuales está en una relación especial con él según
el lugar que ocupa en su genealogía.
Desde el punto de vista del nativo libertino, la suvasova (la violación de la exogamia) es desde luego
una forma de experiencia erótica especialmente interesante y picante. La mayoría de mis informantes no sólo
admitían, sino que incluso se vanagloriaban de haber cometido esta ofensa o la de adulterio (kaylasi) y tengo
registrados muchos casos concretos, auténticos, que prueban este hecho.
De modo que la relación de la vida real con el estado de cosas ideal, tal como está reflejado en la
moral y el derecho tradicional, es muy instructivo."

La calidad de la información obtenida mediante la técnica de la observación con participación le


confiere al trabajo antropológico parte de la originalidad que lo caracteriza.
No obstante, la obtención de la observación no se limita a esas fuentes de primera mano. Se hace
también extensiva a otro tipo de fuentes secundarias, que contribuyen a analizar, no solamente la
perspectiva de los actores, sino también permite incluir la explicación de los procesos objetivos; estos
procesos pueden también explicitarse a partir de la observación con participación.56
Hemos expuesto lo que entendemos por Modelo Antropológico Clásico.
No toda la producción antropológica hasta los años 60 puede ser analizada desde esta perspectiva,
y en cambio habría que incluir dentro de este marco de nálisis alguna producción posterior a ese momento.
El mismo modelo hegemónico presenta en su núcleo contradicciones, por ejemplo cuando reconoce
la legitimidad de la persistencia de estas culturas, al mismo tiempo que ofrece una concepción del cambio
cultural según el cual, y a través de los conceptos de aculturación, transculturación y asimilación, asume de
hecho una dirección del cambio determinado por la cultura dominante, y una actuación reactiva por parte de
la cultura dominada.
26

II.2. La antropología contemporánea y la descolonización


La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿qué sigue siendo válido del modelo clásico después
del hecho concreto de la descolonización?
Vamos a intentar una respuesta yendo paso a paso desde la especificación de los contenidos
históricos hasta el desarrollo del pensamiento antropológico.
La destrucción del régimen colonial en África en la década del 60, es uno de los grandes
acontecimientos del siglo XX.
A muchas personas les parece inexplicable, casi un hecho de ingratitud ("considerando todo lo que hemos
hecho por ellos"). Para otros es la consecuencia natural de una progresión deliberadamente planeada por
las potencias coloniales,que condujeron a los países coloniales hasta que fueron responsables de sus
actos.Estos dos mitos, a pesar de ser diferentes, tienen una cosa en común: ignoran por igual, o niegan, la
larga y continua lucha del pueblo africano, desde las vísperas de la época imperial, lucha que no se detuvo
un solo día, desde el momento en que la Conferencia de Berlín de 1885 dividió arbitrariamente al África
entre las potencias europeas de Occidente.
La conquista europea del Africa comenzó en el siglo XV, con la primera colonización de Angola por
Portugal en 1482 y de Mozambique en 1505. En los siglos XVII y XVIII las potencias europeas obtuvieron
nuevos puntos de apoyo: los franceses se establecieron en Senegal (1637) y los holandeses se
establecieron en el Cabo en 1652. La corona británica se apoderó de Sierra Leona en 1808 y de la Colonia
del Cabo en 1814; en 1830 los franceses bombardearon Argelia para someterla y en 1841 se establecieron
en África Ecuatorial. En 1851 se produjo la primera invasión británica en Nigeria.57
En los 75 años siguientes casi todas las zonas restantes del África cayeron bajo dominio europeo.
De tal modo la conquista del Africa por Europa se extendió a lo largo de cuatro siglos y sólo quedó
completada hace cincuenta años (con la invasión de Etiopía [Abisinia] por la Italia fascista, en 1935).
Es preciso señalar dos factores que ayudan a comprender la rebelión africana.
En primer lugar y como ya lo señaláramos, el gran esfuerzo de las potencias europeas por dividir al
Africa se produjo en vísperas de la época imperialista, en un momento en que los poderosos agrupamientos
monopolistas europeos, basados en el poderío industrial y financiero, trataban de expandir su dominio para
apoderarse de materias primas, en especial minerales (en Sudáfrica, en 1866, se descubrieron diamantes y
en 1886, oro, mientras que en Rhodesia se encontró oro en 1860), adquirir tierras para la colonización y
para fines estratégicos y establecer nuevos puntos de dominio para el comercio; en una palabra, para
encontrar nuevos campos a las actividades lucrativas. En segundo lugar, esta época de África, que
podemos hacer datar más o menos de 1885, fecha de la Conferencia de Berlín, provoca una creciente
resistencia del pueblo africano, que culmina en el movimiento de liberación de las naciones africanas.
Sería una grosera simplificación pretender que la resistencia africana a la conquista europea
condujo, en línea recta y sin desviarse, a las rebeliones nacionales de la década del 60, o afirmar que los
modernos partidos y programas políticos del Africa y las organizaciones sindicales, son descendientes
directos de los pueblos que lucharon primero contra la invasión extranjera. Pero sería igualmente engañoso
argumentar que no hubo vinculación alguna entre las distintas fases de la lucha africana, aun pensando que
los modernos luchadores anticoloniales dan un salto hacia adelante, alejándose del pasado, en direción a
algo nuevo, el establecimiento de sus nuevos Estados, la construcción de su nueva economía y la
concesión de una nueva economía y la concesión de una nueva vida a sus propias culturas.
Muchas son las formas de expresión que han tomado los movimientos de liberación nacional. La
defensa de la tierra, la resistencia al comerciante extranjero, a los impuestos y a los trabajos forzados, la
oposición a verse complicados en la primera guerra mundial, la tentativa de formar una iglesia y escuelas
africanas independientes, la lucha por salarios más elevados y por derechos sindicales, la oposición a las
leyes de tránsito y otras formas de discriminación racial, la lucha por las libertades civiles y por el pleno
derecho político para los africanos, la campaña por la africanización de los empleos públicos, contra la
barrera de color en industrias y la falta de educación: estos y otros problemas son y han sido los principales
en torno a los cuales luchó y creció el movimiento de liberación.
Y de estas exigencias, y a través de las adecuadas formas de acción y organización que se
desarrollaron en respaldo de las mismas, surgen los movimientos de liberación de las naciones africanas.
Desde 1919 hasta 1944 van a comenzar a realizarse congresos panafricanos, donde se debaten
profundamente todos los problemas y donde se elaboran las exigencias y normas políticas.
Por otra parte, en el continente asiático se produce la independencia de la India (1947) y la
revolución comunista en China (1949) y en Vietnam del Norte (1954).
El rencor contra Occidente, la inquietud ante la tensión creciente entre China y los EE.UU., el temor
de una guerra desastrosa desde el punto de vista político y económico (todos los países del Africa y Asia
tienen niveles de vida muy bajos, aunque haya variaciones entre una región y otra), el deseo entre los
gobernantes de la India (Nehru) de aclarar los términos de las relaciones con China, la necesidad de
conocerse mejor entre todos ellos y de coordinar esfuerzos: todos éstos son los motivos que hacen que
cinco Estados de Asia y del sudeste asiático lancen la iniciativa de una vasta Conferencia entre todos los
jóvenes países de esos dos continentes.
27

Se realizan conferencias preparatorias y se llega por fin a la Conferencia de Bandung, Indonesia


(abril de 1955).
Son invitados los países de Asia y de África que habían alcanzado su independencia política.
El encuentro cuenta con la asistencia de los siguientes países: Afganistán, Arabia Saudita,
Birmania, Camboya, China, Ceilán, Costa de Oro (Ghana), Egipto, Etiopía, India, Indonesia, Irak, Irán,
Japón, Jordania, Laos, Líbano, Liberia, Libia, Nepal, Filipinas, Pakistán, Siam, Sudán, Siria, Turquía,
Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Yemen.
La conferencia había sido preparada para discutir cuatro objetivos bastante generales.
a) Promover la buena voluntad y la comprensión entre las naciones de Asia y África; estudiar y
favorecer sus intereses mutuos.
b) Examinar los problemas y las relaciones sociales, económicas y culturales entre los países
representados.
c) Examinar los problemas que interesan especialmente a los pueblos de Asia y África: aquellos que
afectan la soberanía nacional, el racismo y el colonialismo.
d) Apreciar la posición de Asia y África en el mundo contemporáneo, tanto como la contribución que
puedan aportar y el afianzamiento de la paz y la cooperación internacionales.
Estos objetivos son debatidos y las conclusiones de la Conferencia quedan sintetizadas en diez
puntos que expresan los principios de la coexistencia entre las naciones.
Como juicio u opinión acerca de la importancia de Bandung, nos parece acertado el de L. S.
Senghor.58
Senghor juzga que Bandung reviste la misma importancia histórica que el Renacimiento. Que si bien
la conferencia tiene un aspecto negativo, en tanto que es solamente una revuelta moral contra la
dominación europea, es también más que eso: es la expresión, a escala del planeta, de la toma de
conciencia de su eminente dignidad por los pueblos de color. Es la muerte del complejo de inferioridad de
estos pueblos.
Bandung fue una afirmación de independencia, inseparable de la noción de igualdad de todas las
naciones.
Las consecuencias de Bandung se reflejaron en el seno de las Naciones Unidas, donde la
solidaridad de las naciones afroasiáticas que la integraban con las otras naciones que luchaban por su
independencia, cumplieron con la tarea de hacer legítimas esas luchas en el seno de los foros
internacionales (Votos para que China ingresara en la UN: 1956, Corea, Togo, Argelia [1957], etc. ).
Esos lazos jurídicos y políticos que los pueblos afroasiáticos desatan en la década del 50 y del 60 a
través de su lucha político-militar y diplomática no los van a configurar como naciones independientes en
toda la amplitud del término. Su relación con el occidente europeo y con los EE.UU. va a seguir siendo de
dependencia. Como lo es también la relación de las naciones centro y sudamericanas. Pero esa
dependencia no se va a manifestar a partir del mismo tipo de relaciones configuradas durante el siglo XIX.
El neocolonialismo europeo, pero sobre todo el norteamericano, es el sistema que va a imponer una
nueva división internacional del trabajo.
Hasta aquí habíamos reseñado brevemente los contenidos históricos del último período señalado
por Bonte.
Ahora cabría preguntarnos por el pensamiento antropológico correspondiente.
¿Qué sucede con el reconocimiento de la relación colonial?
La conciencia europea tardará mucho en reconocer la situación colonial. La denuncia de la misma
es temprana y se mantiene durante todo el siglo XIX, pero aparece sólo como tema de denuncia, pero no de
acción y de transformacion. Si bien se encuentran críticas a la situación colonial, durante todo el siglo y en
potencias coloniales de diferente grado de desarrollo económico, como lo eran España e Inglaterra, lo real
es que las mismas aparecen absorbidas por el desarrollo de la política expansionista europea. Absorbidas
por la ideología vigente de todo el período, la cual justificará la situación colonial y el racismo consecuente.
Esa ideología, como lo señaláramos anteriormente, es la del evolucionismo y la del darwinismo
social.

"Yo no quiero decir lo que los filósofos han pensado de la raza negra; no quiero atribuir a los negros
una naturaleza distinta: no quiero invocar la opinión de sabios anatómicos, cuyo estudio se encaminaba a
demostrar caritativamente que entre el esqueleto y la organización fisiológica de los negros y el esqueleto y la
organización fisiológica de los monos hay magra semejanza".59

Estas palabras eran pronunciadas en el parlamento español en 1873 y no harían más que reflejar el
estereotipo del conjunto de las clases sociales europeas y de las "ciencias" que se encargaban de estudiar
ese objeto.
En gran medida serán los propios líderes políticos asiáticosy africanos los que a través de su acción
ejecutarán la práctica de la denuncia de las relaciones coloniales.
Habrá que esperar hasta después de la segunda guerra mundial para que la ciencia oficial
reconozca teóricamente la existencia de esa situación.
28

"Aproximaciones a su estudio constituían los trabajos de los antropólogos sobre el contacto cultural
y la transculturación, pero los mismos dejaban permanentemente de lado lo determinante del proceso: la
penetración y dependencia económica, postulando un análisis en términos de relaciones culturales y
psicológicas, pero donde nunca se encontraba la determinación profunda del proceso".
El final de la guerra supuso descubrir el subdesarrollo, la Dependencia, el Colonialismo; fueron los
especialistas de los países colonizadores que se iban quedando sin colonias, los que descubrieron la
situación colonial. Fueron los franceses, británicos, belgas, los que comienzan a analizar la relación no
desde la superioridad o inferioridad respectiva del europeo y el no europeo, sino a partir de una
construcción nueva basada en la relación de explotación que conforma la situación colonial y donde el
superior o inferior es determinado por dicha relación. La misma es analizada, además, no sólo en su
determinacion económica, sino en las consecuencias para toda la estructura social determinada.
La historia de este “descubrimiento" pone de manifiesto la aparición de sucesivos conceptos que
analizan el fenómeno desde perspectivas contradictorias que cumplen roles diferentes, justificadores por un
lado, críticos por otro. Emerge así el concepto de subdesarrollo, el que se impone a partir de concebir la
situación colonial, como una situación en la cual los europeos blancos y cristianos habían tenido poco que
ver.
El subdesarrollo y su pareja consecuente, el desarrollo, suponen una Histo ria en términos de
sucesivas etapas a cumplir, las cuales unos las atravesaron primero (los desarrollados) y otros las están
atravesando en diversos escalones del proceso (los subdesarrollados). Esta reflexión no implicaba para
nada el que justamente los actualmente subdesarrollados eran los escalones a partir de los cuales y
subdesarrollándolos, los Civilizados pudieron remontarse hacia el Desarrollo.
Los conceptos de situación y relación colonial apuntan básicamente a criticar este planteo: los
europeos (colonizadores) y los americanos/africanos/asiáticos (colonizados) configuran una situación total
en la cual cada una de las partes es lo que es parcialmente, en función de esa relación.
Estas sociedades se han determinado mutuamente y no son lo que son por factores metafísicos,
predestinados o racistas.60
Con estos nuevos planteos se ha operado una transformación de la matriz teórica. Y transformar la
matriz teórica significa modificar el tipo de preguntas que se le hacen al objeto y producir respuestas
nuevas. Toda teoría es en esencia su problemática, es decir la matriz teórico-sistemática del planteamiento
de todo problema que concierne al objeto de la teoría.
La función esencial de la descolonización es, al incluir nuevamente en la historia a las sociedades
colonizadas como entes autónomos, crear la necesidad de una reestructuracion del saber.
Como decíamos al comienzo, parafraseando a Hobsbawn, la Antropología redescubre la Historia.
Esta nueva construcción científica conoce antecedentes inmediatamente previos o simultáneos al
desarrollo de los movimientos de liberación nacional.
Habría un conocimiento temprano de la situación colonial, el realizado por los represenantes de la
escuela de Manchester; el análisis de Worsley de los movimientos milenaristas de Nueva Guinea (1957) se
convirtió en una crítica a la política colonial y en una descripción de los inicios del movimiento nacionalista,
dándose de este modo la ruptura de las coacciones del paradigma, del modelo antropológico clásico. Se
introduce el estudio de las dinámicas sociales a partir de este gran tema: Milenarismo y Mesianismo, que
queda incorporado a la problemática antropológica.
En Francia, Balandier publica en 1955 su Sociología del África Negra, desde esta misma
perspectiva.
Volviendo a los comienzos tempranos de la Escuela de Manchester en el descubrimiento de la
relación colonial, Gluckman e Hilda Kuper examinaron en Africa del Sur la organización racial en términos
dinámicos y radicales.
A partir de 1939, Gluckman comienza a trabajar en el Rhodes-Livingstone Institute, en África
Central, y la producción científica de este Instituto es diferente y representa agudos contrastes con gran
parte del trabajo de los antropólogos de Oxford y Cambridge en esas áreas africanas.
La preocupación de Gluckman por el contexto total de la sociedad pluralista se manifestaba en su
interés por la estructura social total de la región, incluyendo a los blancos. Partiendo de esto, era necesario
estudiar las áreas urbanas, tanto como las rurales, y considerar a los trabajadores africanos como
trabajadores que operan dentro de un sistema social urbano e industrial.
Además, contrasta los "sistemas estables" con la situación que encuentra sobre el terreno:

"Hoy el sistema no es estable, pues no sólo se ha visto la vida zulú constantemente afectada y
cambiada por muchos factores, sino que también las distintas autoridades representan valores diferentes e
incluso contradictorios... La moderna organización política de Zululandia consiste en la oposición entre los dos
grupos de color representados por determinadas autoridades... la oposición entre los dos grupos no está bien
equilibrada, pues en último término está dominada por la fuerza superior del gobierno... La amenaza de esta
fuerza es necesaria para hacer que el sistema funcione, puesto que los valores e intereses zulúes no
reconocen una fuerte relación moral entre ellos y su rey y jefes. Generalmente consideran al gobierno como
56
algo exterior que los explota, sin tener en cuenta sus intereses".
29

Como mínimo, este orden de investigaciones ha sometido los conceptos de estructura y de función
a la prueba de la historia y de la dinámica que hace que las sociedades preservadas sean hoy
prácticamente imposibles de hallar.
También, la reintroducción de estas sociedades como sujetos autónomos de la historia va
acompañada por una interrogación sobre la naturaleza universal de una historia de la que Occidente se ha
adueñado de modo exclusivo durante cierto tiempo y de una ciencia de la que ha pretendido poseer todos
los resortes.
En el centro de la reflexión científica se introduce una crítica. La realizan los antropólogos indígenas
. En el área del continente africano, se constata y verifica el reclamo de estas naciones por poner fin a la
antropología clásica.
Por los años 30 se había asistido a la aparición de obras de antropología elaboradas por
intelectuales africanos. Esto no ocurría sólo en África, sino también en los países árabes, en la India, en
China y en los países andinos. En estos trabajos, los estudiosos se apropian del instrumento teórico que los
constituía en objeto. Y aparece una modificación del sentido de estas teorías no sólo en la crítica de algunas
tesis sino en el cuestionamiento al tipo de lenguaje cosificante que en ese entonces usaba el funcionalismo.
Pero no se ve, no se descubre todavía la situación colonial.
La asimetría de la situación no es criticada en tanto tal, sino apropiada, interiorizada por algunos
colonizados que consideran en lo sucesivo a sus compatriotas, los otros indígenas, con una óptica
antropológica.
El antropólogo africano puede defender la cultura de su país, justificar sus valores y prácticas
dominantes, contra las interpretaciones deformantes y a menudo interesadas del europeo. Es así como
desde 1937, Kenyatta, el futuro jefe de Kenya independiente redacta el primer estudio antropológico sobre
África, escrito por un africano. Presentación completa de la sociedad Kikuyu, de su sistema económico,
cultural y político, "Au pied du Mont Kenya” proclama que la hechicería no es una simple superstición, que el
gobierno precolonial no era despótico sino democrático, etc.
Pero se trataba en ese entonces de una impugnación que operaba dentro del mismo lenguaje de la
antropología funcional.
A partir de los años 50, va a comenzar a surgir una impugnación de otro tipo.
La voluntad de los africanos de hacer su propia antropología, combinada con su recusación a la
antropología clásica, los conduce a intentar elaborar una nueva aproximación, en que las culturas del Tercer
Mundo no serían ya percibidas desde un punto de vista redentor, sino en la significación que se dan ellas
mismas y a sí mismas.
Y opondrían a la contemplación distante "astronómica", "externa", el valor de la larga familiaridad,
de la relación histórica con el objeto estudiado.
"Son los mismos africanos, nacidos y crecidos en Africa, quienes conocen mejor que nadie el África
de ayer y de hoy, quienes comprenden más protundamente las voluntades y los deseos de los pueblos
africanos. Así las investigaciones africanas hechas por los sabios africanos pueden alcanzar más fácilmente
la verdad y extraer conclusiones justas" (Liu Se Mu de China Popular, en Conferencia de Accra, 1963).
El método de esta antropología será una revalorización de lo vivido, de los valores profundos, es
decir, de la cultura nacional tal como aparece a quienes la construyen y la viven. Una comprensión intuitiva
del sentido del sistema, por los miembros de ese sistema,
El desarrollo de los nuevos acercamientos será el fruto de tanteos, el resultado de un proceso de
"ensayo y error”. Pero no hay que subestimar en todo caso el alcance de las críticas y de las tentativas del
Tercer Mundo para pensarse a sí mismo.
En el ámbito de América Latina, la así llamada "Nueva Antropología" acompaña a los movimientos
«indianistas» (para diferenciarlo del término "indigenismo” con el que se designan los programas
gubernamentales y las reflexiones científicas que tienden a incorporar -incorporación que pretende ser
hecha a expensas de sus culturas- a los grupos indígenas a la vida nacional) que tienen por finalidad el
pensarse a sí mismos como sujetos y establecer las condiciones y posibilidades de un etnodesarrollo.
Lo que una parte de la antropología contemporánea parece descubrir a la luz de un mundo que se
descoloniza, es que el africano, el indio americano (el hombre del Tercer Mundo), es quizás ante todo un
campesino, un pastor, un obrero, un ser social e histórico. Y lo hace frente a estos mismos grupos que se
erigen ellos, ahora, en "diferentes", en procura de una recuperación de identidad cultural ,y de derechos.

"Como señaló hace poco un estudioso indonesio, tradicionalmente los antropólogos han sido
euroamericanos que estudiaban a los no euroamericanos. Hoy existen escuelas de antropología en India,
Japón, México, Filipinas, Sudeste asiático y unos cuantos países africanos. En estos sitios, los antropólogos-
ciudadanos están desarrollando una nueva rama de la “antropología aplicada". Además, hoy, virtualmente,
todas las monografías tienen que ser leídas por algunos de sus objetos. De hecho, el país en que se ha llevado
a cabo el estudio se está convirtiendo en el principal mercado de los propios estudios. Esta consecuencia
secundaria de la descoloniación es uno de los factores más esperanzadores y olvidados de la actual
situación".62
30

Hacia fines de la década del 60 se va a producir en el ambiente académico el reconocimiento


público y generalizado de la situación colonial y la asunción de una postura critica frente a la misma.
En ese momento se distinguen diferentes enfoques y perspectivas que emergen más o menos
simultáneamente. Podríamos focalizarlos en tres fuentes principales: a) La británica, con los artículos
aparecidos en "New Left Review" entre 1968 y 1970, en especial los de Goddard, Banaji y Anderson; b) los
artículos aparecidos en “Current Anthropology" en 1968, que recogen las discusiones de un simposio sobre
responsabilidades sociales de la antropología, con contribuciones de Berreman, Gjessing y Gough; c) la
francesa, representada por el libro de Leclerc: "Antropología y Colonialismo”, de 1972, que es un análisis
crítico de la relación "Antropología-Colonialismo", poniendo especial atención en la antropología social
británica.
El tema básico de discusión es la situación colonial y el rol de la antropología; el foco de atención,
en algunos casos, es el imperialismo británico (Gjessing, Leclerc, Goddard, Banaji, Anderson) y en otros el
neoimperialismo norteamericano (Berreman, Gough) y muy especialmente en este caso las implicancias
que en esos momentos tenían los trabajos antropológicos al servicio de la Central de Inteligencia
Norteamericana sobre Vietnam y Tailandia. En estos casos se acusa directa mente a los que así actuaban
de estar haciendo un trabajo de inteligencia reñido con la ética. Y aquí surge la discusión de la ulterior
utilización de los resultados científicos.
En páginas anteriores señalamos que se incluía el carácter de utilidad social63 de nuestra disciplina
en las formulaciones funcionalistas y relativizabamos si esa utilidad había sido alcanzada o no por la
antropología británica. En cambio, esa utilidad es totalmente asumida y explicitada en la ciencia
antropológica norteamericana.

“Es evidente que los antropólogos poseen conocimientos especiales y determinadas destrezas para
ayudar a los gobiernos a dirigir las tribus primitivas y los habitantes de sus dependencias. En ese sentido han
sido empleados por los gobiernos de Inglaterra, Portugal, España, Holanda, México, Francia y otros países. La
comprensión de las instituciones nativas es un requisito previo para el éxito de los gobiernos coloniales,
aunque, hasta ahora, los antropólogos se han utilizado más para ejecutar una política que para formularla. Del
gobierno colonial al trabajo sobre problemas de grupos minoritarios en un Estado moderno complejo sólo hay
un paso fácil de dar. Los antropólogos prestaron servicio en el personal del organismo encargado durante la
guerra de distribuir a los norteamericanos japoneses evacuados y ayudó a la Junta de Trabajos de Guerra y a
la oficina de Información de Guerra a resolver otros problemas minoritarios en el interior de los Estados Unidos.
Durante la guerra se utilizaron los conocimientos antropológicos para emplear a los trabajadores del
territorio ocupado, para producir alimentos en algunas regiones, y para conseguir la cooperación de los nativos
a la causa Aliada. Muchos antropólogos ayudaron a instruir a 4.000 oficiales del ejército y a 2.000 oficiales de
la armada para que pudieran ejercer el gobierno militar en los territorios ocupados. Los antropólogos
desempeñaron un papel importante escribiendo la serie de folletos entregados a los soldados de las fuerzas
armadas que, desde el punto de vista de la instrucción, recordan toda la gama, desde el empleo del argot
australiano hasta la conducta correcta que debía observarse con las mujeres en el mundo musulmán.
Ayudaron a descubrir la mejor manera para inducir a los prisioneros japoneses. italianos y alemanes a rendirse,
y fomentaron la continuación de la resistencia en los países ocupados por nuestros enemigos.
En los Estados Unidos los antropólogos trabajaron en su especiafidad en los servicios de Inteligencia
Militar, en el Departamento de Estado, en la Oficina de Servicios Estratégicos, en la Junta de Economía de
Guerra, en los Servicios de Bombardeo Estratégico, en el Gobierno Militar, en la organización de Servicios
Colectivos, en la Oficina de Información de Guerra, en la Oficina Federal de Investigación, y en otros muchos
organismos oficiales. En parte, trabajaron en investigaciones aisladas. Había que preparar un manual para los
soldados de servicio en Eritrea. Había que revisar un libro de frases militares en el inglés chapurreado que
emplean los chinos. Una persona que podía entenderse bien con los indios salvajes del Ecuador fue el
elemento más importante de una expedición en busca de nuevas fuentes de abastecimiento de quinina.
¿Cuáles eran las formas características de tatuaje en la región de Casa Blanca? ¿Quién había estado en Bora
Bora, en las Islas de la Sociedad? Se preparó un manual sobre "Emergencias en la selva y en el desierto" para
ayudar a los aviadores perdidos a reconocer y preparar alimentos comestibles. Se aconsejó sobre la manera
como debían diseñarse la ropa y el equipo para el ártico y los trópicos. Las tareas encomendadas variaron
entre la selección de los reclutas indios que conocían imperfectamente el inglés y la preparación de un
memorándum sobre "cómo reconocer los pescados en mal estado" (que fue clasificado en seguida por el
Ejército como "confidencial"). Se prepararon materiales de educación visual con el fin de ayudar a instruir al
personal destinado a realizar trabajos secretos en el extranjero y los antropólogos pronunciaron conferencias
64
en muchos cursos de orientación."

Estos acontecimientos que señala Kluckhohn con toda naturalidad fueron motivo de grandes
deliberaciones. El debate sobre la utilización de los resultados científicos se desarrolla en dos niveles, el
político y el académico.
En el plano político se discute sobre todo el rol del antropólogo y su nivel de compromiso con la
realidad social, en tanto que en el plano académico lo que se dirime es la objetividad de las ciencias
sociales y los alcances del nivel ideológico-valorativo.
Entre nosotros, aparece en 1970 un libro,65 que recoge la opinión de antropólogos y sociólogos
sobre el papel de la ideología en la producción del conocimiento científico y el vínculo entre las ciencias
31

sociales y el compromiso político. Que viene a ser la respuesta que las Ciencias Sociales locales dan ante
el impacto que supuso en el ambiente académico la aparición del trabajo de Horowitz sobre el Proyecto
Camelot,66 proyecto de relevamiento de información de temas políticos en el área de América Latina.
Y desde entonces, la preocupación por los determinantes ideológicos ha quedado incorporada de
manera generalizada a la reflexión científica en nuestro medio.
Hasta aquí hemos visto el hecho histórico concreto de la descolonización y cómo a partir de este
hecho se modifica el pensamiento antropológico; el descubrimiento temprano de la situación colonial por
algunos científicos; la apropiación del modelo antropológico por "los otros", por los propios objetos que
analiza el modelo; la generalización del descubrimiento de la situación colonial en el plano científico y ligado
a esto último la reacción de la comunidad científica ante el problema de los usos de la ciencia; el rol del
antropólogo como científico social y el compromiso moral y/o político.
Todas estas fueron expresiones diferentes del modelo clásico que de una u otra manera se apartan
de él y comienzan a ejercer una reflexión crítica con respecto al mismo. Esta crítica fue incluida por nosotros
cuando tratamos cada una de las distintas variables del modelo.
¿Cómo podríamos ahora sintetizar en qué ha quedado transformada la mira antropológica después
de todos estos acontecimientos?
Procedamos por partes.
¿Se ha ejercido en la antropología una transformación en el recorte del campo de estudio y en la
manera científica de abordarlo?
Pensamos que sí, pero que no se sigue una sola perspectiva.
Después de la crisis que supuso la descolonización, el reconocimiento de la situación colonial, y la
propia implicancia del antropólogo, se encuentran diversas expresiones que van desde continuar con el
modelo anterior sobre un objeto semejante al tradicional hasta cuestionar la validez y legitimidad del
conocimiento antropológico.
Las situaciones posibles son las siguientes:
a) Concentrarse en el puñado de cazadores y recolectores que todavía se las arreglan para
mantener algún tipo de existencia independiente. Estos grupos sufren abusos, enfermedades, brutalidades
políticas, explotación, virtual genocidio.67 Se conserva, en este caso, el recorte tradicional de la realidad: los
"pueblos primitivos". Esta no es una respuesta para el conjunto de la disciplina.
b) Otra reacción ha sido la de admitir que la realidad existente, las sociedades particulares, o los
sectores de esas sociedades, están determinados por la política estatal centralizada y por la economía
internacional.
Recuperan como rasgo más fructífero del modelo su forma de aproximación totalizadora, definida
críticamente como lo hiciéramos cuando tratamos esta variable, dejando de lado Ia falsa o ilusoria totalidad.
Una parte de este grupo considera no realista, impracticable, el intentar hacer análisis holísticos de
las unidades sociales contemporáneas de gran escala como la nación-Estado. Y han tratado de definir
unidades de investigación y análisis que se hallen a mitad de camino entre la pequeña aldea y la nación-
Estado.
Estas unidades pueden ser manejadas por muchas de las técnicas antropológicas tradicionales y al
mismo tiempo pueden servir para dar cuenta de los vínculos entre los niveles locales, regionales y
nacionales de la sociedad.
e) Algunos decidieron hacer una pausa en "el trabajo de campo" y prosiguieron el desarrollo teórico.
Consideramos que esta postura es posible sólo transitoriamente, ya que una ciencia necesita de sus datos,
de su referente empírico para elaborar su teoría.
d) Otros, como por ejemplo K. Little, se han consagrado a investigaciones acerca de enclaves
raciales, étnicos, religiosos, situados dentro de sociedades más amplias, dentro de las cuales se diferencian
o no en algunas de sus identificaciones. ("Negroes in Britain", Londres, 1948). "La profundización en la
noción de etnia obliga a reservar este término a un nivel particular de la vida social, el de la conciencia de sí
mismo, como colectividad en un cierto tipo de sociedades". Esta profundización ha sido esencialmente el
elemento primordial de la antropología soviética, especialmente orientada hacia la resolución de los
problemas teóricos y políticos de las nacionalidades y de las diversidades étnicas.
e) La antropología ha abordado también el estudio de las sociedades modernas, y en algunos casos
el de las empresas industriales. Existen, en este caso, trabajos precursores: el de Lynd, relativo a
"Middletown" (1929), el de Warner y colaboradores, en sus análisis del sistema de clases sociales en
"Yankee City" (1941), trabajos que se han esforzado en combinar técnicas sociológicas y antropológicas.
Y esto es lo que se verifica en las investigaciones más recientes, el beneficio de los aportes
conceptuales y metodológicos de las ciencias sociales.
Todas las ciencias sociales se están haciendo menos diferenciadas y especializadas en sus
metodologías, más interdependientes en la investigación, en el análisis y en la aplicación, desplazándose
colectivamente hacia un nuevo tipo de holismo.
Las realidades de un mundo que se uniformiza, de una decadencia en cuanto a variedad cultural y a
autonomía de las unidades sociales llevan a todas las ciencias sociales a apoyarse unas en otras, a utilizar
32

las formas de penetración, las técnicas y los datos de las otras como la mejor manera de tratar los temas y
problemas que son preocupación común de todas las disciplinas.
Habríamos señalado hasta aquí algunos, tal vez los más frecuentes recortes de campos de estudio.
Las conceptualizaciones, las maneras de pensar estos recortes también se han transformado.
Dentro de la nueva manera de pensar antropológica, se incluye la reintroducción de las sociedales
del "Tercer Mundo" en la historia, en estas condiciones el papel de la antropología actual es el de contribuir
a la reestructuración del saber antropológico que queda centrado en el estudio de las "diferencias históricas"
entre las sociedades humanas, y la problemática de dichas sociedades.

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WORSLEY, P., El Tercer Mundo, Siglo XXI, México, Introducción y Cap. 1 págs. 5-33, 1966.

Notas
1 Lévi-Strauss, C., Antropología estructural, EUDEBA, Buenos Aires, 1984.
2 Según Reichenbach (1938) cit. por Manners y Kaplan, op. cit.: "Contexto del descubrimiento":
Orígenes sociales y psicológicos de las ideas del estudioso. Frente al "contexto de la justificación",
validación científica y fecundidad explicativa de esas ideas, aunque estos autores piensan que los sesgos y
valores individuales juegan un papel inicial, pero que no necesariamente tienen un papel significativo
posterior. Nosotros pensamos que eso es válido para la llamada “ecuación personal” del investigador, pero
sí es significativa posteriormente la expresión de lo colectivo que se manifiesta en el investigador.
3 Cf Bourdieu, Pasaeron, Chamboredon: El oficio de sociólogo, Siglo XXI, 1975, Bs. As.
4 Cf. Hobsbawn, E., Para el estudio de las clases subalternas, Pasado y Presente, julio-diciembre
1963, Córdoba.
5 En Gran Bretaña especialmente en la Escuela de Manchester, en Francia Balandier y sus
discípulos que trabajan sobre todo en África, y en Estados Unidos el evolucionismo renovado.
6 Leach, E. R., Sistemas políticos en Alto Burma, 1954, Leach trabajó sobre todo en el sudeste
asiático.
7 Como ejemplos de ritos constituyentes y que no contribuyen a mantener el statu quo, citamos el
caso de lo acaecido en el transcurso de la lucha de liberación argelina, cuando como ruptura con el orden y
con las instituciones establecidas por los franceses, los argelinos deciden realizar sus matrimonios según el
rito musulmán, como manifestación de resistencia frente a los colonizadores y como anuncio y expresión de
la sociedad que se estaba constituyendo y forjando en dicha lucha.
8 Meriéndez E "Colonialismo y racismo: Introducción al análisis de las teorías racistas en
Antropología", Revista Iindice, Nº 6.
9 Estas formas de denominar a la Antropología no son producto del objeto sino que son un
emergente de diferentes corrientes teóricas que generalmente se adecuan a tendencias nacionales. A.
Cultural: EE.UU., Social: Gran Bretaña; Etnología: Francia.
10 Firth, R., Tipos humanos, EUDEBA, Buenos Aires, 1964.
11 Popper, K., La lógica de las Ciencias Sociales, Grijalbo, México, 1978.
12 Harris, M., El desarrollo de la teoría antropológica, Siglo XXI, 197á, págs. 265-270.
33

13 Cf. Bonet, P., De la Etnología a la Antropología, Cuadernos, Anagrama, Barcelona, 1975.


14 Worsley, P., El Tercer Mundo, Siglo XXI, México, 1966.
15 Balandier, G., Teoría de la descolonización, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1973.
16 Nkrumah, K., Líder de la república de Ghana y presidente de la misma hasta 1966.
17 Berque J., Dépossession du Monde, Seuil, 1964.
18 Boukhobza, M., Nomadismo y Colonización. Análisis de los mecanismos de la desestructuración
y de la desaparición de la sociedad pastoril tradicional en Argelia, Argel, 1976.
19 Bernard, A. y Lacroix, N., L’evolution du nomadisme en Algérie, obra publicada bajo los auspicios
de Jounart, M. C., gobernador general de Argelia en 1906, págs. 301-302 (cit. en Luces. P. y Vatin, J.,
L'Algérie des anhropologues, Maspero, París, 1975).
20 Malinowski, B., La vida sexual de los salvajes, Morata, Madrid, 1975 (1932) pág. 30.
21 Cit. por Leclerc, G., Antropología y colonialismo, Comunicación, Madrid, 1972.
22 Montagne, R, La civilización del desierto. Nómades de Oriente y de África, Hachene, Paris, 1947,
págs. 12-13.
23 Malinowski, B., La vida sexual de los salvajes, op. cit., pág. 34.
24 Bourdieu, P., Chamboredon, J. C.; Passeron, J. C., El oficio de sociólogo, Siglo XXI, 1975, págs.
78-79.
25 Bourdieu, P., op. cit. pág. 79.
26 Yankelevich, H., «Panel Interdisciplinario*, En Revista Argentina de Psicología, nº 7, 1971.
27 Verón. E., «Hacia una teoría del proceso ideológico», en El Proceso Ideológico, Tiempo
Contemporáneo, Buenos Aires, 1971, pág. 266.
28 Cf. Menéndez E., El Modelo Antropológico Clásico, Buenos Aires, 1967168. Ma.
29 Menéndez incluye al evolucionismo sólo cuando considera una de las variables estratégicas del
Modelo, la ahistoricidad.
30 En Kardiner, Fronteras psicológicas de la Sociedad, F.C.E., México, 1955, pág. 73.
31 Alor, pequeña isla de las Indias Orientales, a 960 k al E. de Java. En Kardiner, op. cit. pág. 132.
32 Lucas, Ph.; Vatin, J. C., L'Algérie des Anthropologues, Maspero, París, 1975, pág. 245
(traducción de la autora).
33 Evans-Pritchard, E. E., Los Nuer, 1977 (1940), Anagrama, Barcelona, págs. 23-24-25. Jarvie L.
C., The revolution in Anthropology, Routledge and Kegan London, 1967 (1964). pág. 198. Ente autor coloca
a Evans-Pritchard junto con P. Worsley entre los antropólogos que consideran la dimensión histórica. La
diferencia entre ambos estaría dada por el hecho de que para Evans-Pritchard la Antropología, porque es
historia, es un humanismo, mientras que para Worsley, porque es historia es ciencia.
34 Popper, K-, La lógica de las ciencias sociales, Grijalbo, México, 1978 (1969), págs. 14 y 15.
35 Cf Sudnow, D., La organización social de la muerte, Tiempo contemporáneo, Buenos Aires,
1973.
36 Redfield, R., El mundo primitivo y sus transformaciones, F.C.E., México, 1973, págs. 36-37.
37 Balandier, G., "Sociología, Etnografía", en Gurvitch, G., Tratado de Sociología, Kapelusz, Buenos
Aires, 1962.
38 Escotomizar: en el lenguaje de la Psicología, hacer desaparecer del campo de la conciencia.
39 Menéndez, E., "últimas críticas al modelo antropológico, en Poder, estratificación y salud,Casa
Chata, México, 1981, pág. 500.
40 Islas Andarnán: se encuentran en el Golfo de Bengala, al S de Birmania. Pertenecen a la India.

41 Redfleld, R., El mundo, primitivo y sus transformaciones, op. cit., pág. 28.
42 Lowie, R., La sociedad primitiva, Amorrortu, Buenos Aires, 1972, págs. 181-182.
43 Balandier, G., Teoría de la descolonización, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1971.
44 En castellano: El hombre y la cultura, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1971.
45 Por otra parte, el caso del relativismo lingüístico radical, llevado hasta su última consecuencia
lógica, demostraba la imposibilidad de traducción de una lengua a otra, al afirmar que las lenguas pueden
ser no sólo diferentes en sus redes conceptuales, sino también plenas y cerradas, es decir, pueden diferir
unas de otras al punto de no poseer ningún elemento común y de ser impenetrables" a la traducción.
46 Cf. Antropología aplicada, Amorrortu, Buenos Aires, 1971.
47 Kluckhohn, C., Antroplogía, Breviario del F.C.E., México, 1965, pág. 284.
48 Rcdfjeld, El mundo primititvo y sus transformaciones, op. cit., págs. 17-18.
49 Redfield, R., La sociedad folk.
50 Menéndez, E., "Ideología, ciencia y práctica profesional", en Ciencias Sociales: ideología y
realidad nacional, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1970, pág. 118.
51 Menéndez, E., "El Modelo Antropológico Clásico y la práctica psiquiátrica", en Indice, Nº19, 1970.
52 Mercier, P., Historia de la Antropología, Península, Barcelona, 1969.
53 Alor, isla ya mencionada en nota 8, donde trabajó C. Du Bois.
54 Kardiner, A., Fronteras psicológicas de la sociedad, op. cit., pág. 285.
34

55 Como ejemplo ilustrativo invirtiendo el papel de salvaje y civilizado, de etnógrafo e informante, he


aquí el siguiente: muchos de mis amigos melanesios que tomaron al pie de la letra la doctrina del "amor
fraternal" predicada por los misioneros cristianos y la prohibición de guerra y de matanza también predicada
y promulgada por los funcionarios del gobierno, no podían conciliar los relatos de la Gran Bretaña que les
llegaban a través de agricultores, comerciantes, inspectores y trabajadores de las plantaciones, con las
doctrinas predicadas. Estos relatos llegaban hasta los más remotos poblados melanesios y papúes. Se
mostraban verdaderamente asombrados al oír que en un solo día los hombres blancos exterminaban a
tantos otros de su propia raza como se necesitarían para constituir varias tribus melanesias de las mayores.
Forzosamente llegaron a la conclusión de que el hombre blanco era un mentiroso tremendo, pero sin tener
la certidumbre de dónde estribaba la mentira, si en la simulación moral o en su jactancia.
56 Para ampliar esta problemática ver "Emic y Etic" en Harris, M., El materialisino cultural, Alianza,
Madrid, 1982.
57 Cf. Woodis, Jack, África, el león despierta, Platina, Buenos Aires, 1962.
58 Hombre de Estado y escritor senegalés. Presidente de su país (1960-1980). Escribió ensayos
sobre la negritud.
59 Cf`. en Rivas, L., La situación colonial, CEAL, Transformaciones, Buenos Aires, 1973.
60 Rivas, L., La situación colonial, op. cit.
61 Max Gluckman en African Polilical System, Londres, 1940, cit. por Kuper, "Antropología y
antropólogos", Anagrama, Barcelona, 1973.
62 Kuper, Antropología y antropólogos, Anagrama, Barcelona, 1973.
63 No cuestionamos el carácter utilitario de las ciencias. Pensamos que todas lo son o deberían
serlo. Lo que proponemos para discutir es el destino o destinatario de esa utilidad.
64 Kluckhohn, C., Antropología, Breviario F.C.E., México, 1965 (1949), pág. 182.
65 Ideología y realidad nacional, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1970.
66 Horowitz, I., The rise an fall of Proyect Camelot, The MIT Press Cambridge, Massachussets.
67 La idea de que el "primitivo" está siempre muy próximo a la inanición y que por lo tanto está
preocupado por las necesidades de subsistencia, deriva en parte de la experiencia del derrumbe de las
economías agrícolas (y cazadoras y recolectoras) por efectos del capitalismo. Sólo en los últimos años hubo
hambrunas que afectaron a decenas de millones de personas en Bengala (1947), Bangla Desh (1974/75),
Afganistán (1972/73), Bihar (1974), Etiopía (1973) y el Sahel (1973 y en la actualidad). Entre quinientos y
seiscientos millones de personas están crónicarnente próximas al nivel de inanición en Asia Sudoriental
(Worsley, P., Campesinado e integración nacional, Colegio de México, México, 1982, pág. 18).
68 Bonte, P., De la etnología a la antropología, op. cit.
35

PRINCIPALES CORRIENTES TEÓRICAS EN ANTROPOLOGIA


INTRODUCCION
E. GUREVICH
"La antropología es la disciplina que tiene la urgente
tarea de explicar al hombre en su multiplicidad
fenoménica". (Lloberas, 1990.)

Nos proponemos componer un cuadro de las concepciones antropológicas dominantes ubicándolas


en el contexto de la época en que fueron producidas.
Si bien estamos en antropología y hablamos de teorías antropológicas esto no significa que ellas
sean patrimonio exclusivo de esta disciplina (o de alguna otra). Hay concepciones que, elaboradas en un
ámbito particular del saber, proporcionan un marco referencial básico, que es tomado por distintas
disciplinas para la interpretación de los fenómenos por ellas estudiados. Así también, observaciones
realizadas en un determinado terreno pueden aportar información que sea utilizada para desarrollos teóricos
en otros campos.
En todos los casos, la elección de un tema de investigación y de la manera de abordarlo, se vincula
con lo que se pretende explicar y los principios de que se parte. Estas son las concepciones teóricas o
teorías y, el cómo hacer o abordar el estudio es la metodología. Distintas teorías implican maneras diversas
de aproximarse al fenómeno que se desea investigar. En la práctica, es muy difícil separar la teoría de la
metodología; lo hacemos a nivel analítico.
En la revisión que encaramos en el presente capítulo, partiremos de la caracterización del siglo
XVIII atendiendo a algunas de las propuestas del iluminismo y el positivismo. El primero con sus planteos
críticos de la realidad social -marcada por la injusticia, la miseria y el reconocimiento de la razón como
instrumento para trascender ese orden existente. El segundo, con su aceptación de lo dado como natural,
donde la realidad social pasa a ser considerada como un hecho a ser estudiado tal como se estudia la
naturaleza y la "ciencia social" la encargada de desentrañar las leyes que rigen lo social para así poder
corregir las desviaciones que se produzcan.
Englobándolas en este marco distinguiremos las dos orientaciones que llevaron al desarrollo de las
líneas principales de exploración de lo social: la vertiente conservadora en la que se enmarcan el
evolucionismo, el funcionalismo y el particularismo histórico y la vertiente crítica, expresada en el
pensamiento marxista, con su reconocimiento de la existencia de conflictos de intereses y luchas al interior
de la sociedad. Nos referiremos también al estructuralismo, formulado por Levi Strauss, a partir de los años
cuarenta, cuyos planteos en el campo de la etnología, apoyados en la metodología etnográfica y la teoría
lingüística, reconocen múltiples influencias y apuntan a formulaciones teóricas universales en un plano que
dificultan su inclusión en cualquiera de las vertientes mencionadas.
Luego de la revisión de los principios básicos de esas corrientes teóricas producidas en los países
centrales (Inglaterra, Francia, Estados Unidos) en el siglo XIX y principios del XX, el señalamiento de sus
continuidades y rupturas, tomaremos en cuenta las críticas de que fueron objeto a partir de mediados de
siglo, cuando -acompañando los cuestionamientos y cambios que sucedieron a la segunda guerra mundial-
las categorías marxistas se incorporaron a los planteos de la antropología. En medios académicos de
Francia e Inglaterra surgieron entonces posiciones que, partiendo de un análisis histórico, llevaron a cabo
una revisión crítica del papel de las ciencias sociales que condujo al reconocimiento de sus
condicionamientos y de la envergadura y alcances de la situación colonial. Eran los años sesenta, cuando
se denunciaba la utilización de los resultados de investigaciones con fines de control político-ideológico y se
criticaba severamente al "cientificismo" positivista (la pretensión de hacer ciencia pura).
Acorde con los procesos políticos que desde fines de la segunda guerra mundial habían comenzado
a darse y, ante la evidencia de la desaparición de su "objeto" (de acuerdo a la concepción clásica del
mismo) la antropología experimentó una especie de crisis. "La antropología que había sido la ciencia del
hombre primitivo por antonomasia (...) se vio forzada a renunciar a sus cotos de caza etnográfica".
(Lloberas, 1990). Por esa época (los sesenta) comenzaba a tener peso una producción teórica de los países
"periféricos". Planteaba la desigualdad de recursos académicos, educativos, tecnológicos- que separa a los
países y poblaciones del "Primer y Tercer Mundo", la relación de dependencia que -generada durante los
años de colonización- los une, y la necesidad de romper esos lazos como requisito para lograr un verdadero
desarrollo, independiente. Esta postura que críticaba a la concepción -desarrollista- predominante, explicaba
el desarrollo de unos países como logrado a expensas del subdesarrollo de los otros (países del Primer y
Tercer Mundo) y proponía en el plano académico, la reunión de las disciplinas en una Ciencia Social única,
como forma de superar la división de saberes (antropología-sociología) que había acompañado a la división
del mundo en países colonizados y colonizadores.
Finalmente esto significó más que la aparición de nuevas teorías, un cambio de paisaje: el área
mediterránea se incorporó como ámbito de estudio para la antropología de los países centrales.
Si bien los planteos antes mencionados caracterizaron el quehacer antropológico de principios de la
década del setenta, asistimos luego a un decaimiento del auge de las grandes teorías (marxismo y
36

estructuralismo) y a un proceso que ha tendido más a la especialización, al predominio de los "pequeños


saberes" y la diversidad de enfoques que de un paradigma central al cual refieran las propuestas vigentes.
En la última parte del capítulo, haremos referencia a los nuevos enfoques en antropología. Algunos
de ellos, inscriptos dentro del marco de la post-modernidad, plantean una crítica a la "autoridad" que emana
de los textos etnográficos clásicos, otros le critican su construcción de modelos alegóricos -"ficciones"- que
representan invenciones -no descripciones- de la realidad (Clifford). Otras perspectivas, como veremos,
acentúan el carácter interpretativo, cognitivo o simbólico de la antropología.

EL SIGLO DE LAS LUCES: EL DIECIOCHO


M. TACCA
INTRODUCCION
Comenzar el capítulo de teorías antropológicas analizando el siglo XVIII es .importante porque, si
bien la antropología como ciencia particular delimitada se constituye en el siglo siguiente, las bases
conceptuales y las hipótesis sobre el cambio socio-cultural, desarrolladas en el siglo XVIII son precursoras
de la sistematización posterior. Es por ello que el seguimiento de algunas nociones como las de la Razón, la
Libertad, la Felicidad, la Crítica, El Progreso, etc. son fundamentales para entender el origen de la
antropología como ciencia.
Aclaramos que estudiaremos la sistematización científica de esta disciplina ya que la antropología,
como reflexión acerca del origen y la organización de las distintas culturas, puede estudiarse desde la
antigüedad clásica (en Heródoto por ejemplo).
Por otra parte, no podemos olvidar que en este sentido, con la Ilustración comienza la Modernidad en el
pensamiento europeo. Esto quiere decir, que de aquí en más el intento de explicar el universo y descubrir
las leyes naturales (que ya había comenzado en el Renacimiento) también se extiende al ámbito de lo social
y cultural. Esta Europa que se halla en expansión y que, por ende, entra en contacto con otros pueblos y
culturas elabora en este siglo una de las críticas más radicales al sistema monárquico y a la civilización en
general. De hecho los principales protagonistas de esta época fueron los pensadores franceses en el
contexto pre-revolucionario. Pero esto no quiere decir que sólo Francia fuera el escenario de la tumultuosa
vida social e intelectual. Como bien señala P. Hazard, en toda Europa puede verse los signos de este nuevo
siglo, que ironiza las viejas tradiciones y reivindica un nuevo orden en el cual el hombre puede ser feliz en la
tierra y no ya después de la muerte.
En este sentido, entonces, sostenemos que revisar los viejos conceptos del Iluminismo nos ayudará
a comprender el decisivo siglo siguiente para el pensamiento cientírico y antropológico.
Además, esta indagación tiene el objetivo de rescatar la continuidad así como la ruptura de algunos
de estos conceptos, con el fin de comprender cuánto tiene la ciencia en general de iluminista aún hoy.
Pensar que la razón, más que la imaginación, nos aleja del error es uno de los legados fundamentales de
los iluministas. Veremos luego cómo este camino no era tan lineal y optimista como se supuso.

LAS IDEAS PRINCIPALES


Este capítulo no tiene como objetivo el análisis exhaustivo del pensamiento iluminista, sino más bien
intentar, desde la mirada particular de este siglo, entender el contexto teórico y conceptual en el que se
originó nuestra disciplina.
Al siglo XVIII se lo denominó el Siglo de las Luces debido a la importancia que le concedían los
pensadores o filósofos sociales a la Razón. Definida ésta, como la capacidad intelectual de lograr
deducciones lógicas a partir de la realidad observable, según lo resume Hazard. Esto merece varias
aclaraciones ya que es quizá el concepto medular de la época. En primer lugar, la idea de deducir
lógicamente es novedosa y crítica respecto de siglos anteriores (sobre todo de la Edad Media) ya que
implica buscar procedimientos intelectuales que puedan demostrarse y fundamentarse más allá de la
autoridad o dogma que lo enuncie: se parte de la realidad, de la experiencia y no de Verdades Absolutas
como sostenía la filosofía teológica.
En segundo lugar, estas deducciones permiten establecer leyes generales que, como ya se dijo,
explican los fenómenos naturales sin recurrir a la mención de la voluntad divina. Esta búsqueda de
regularidades, por lo tanto, será la nueva tarea de la ciencia, cada vez más alejada del pensamiento
medieval.
En tercer lugar, la idea de esta Razón deductiva y crítica es universal, es decir que, todos los
hombres de todos los pueblos del mundo poseen la misma capacidad. Esto, como verernos más adelante,
no significa que todos logren los mismos resultados.
Puede decirse, entonces, que el modo de conocer y de explicar los fenómenos es racional cuando
se parte de dicha capacidad para establecer y descubrir regularidades, las cuales deben tener validez
universal. Esta pretensión iluminista caracterizó a la ciencia europea y occidental hasta el siglo XX que,
como se verá luego, relativizó dichos supuestos.
Hablar de la Razón implica hablar de la crítica como método (la duda cartesiana aplicada a la vida
social) ya que ésta posibilita la deducción lógica. La crítica dieciochesca es universal, todas las instituciones
37

son puestas bajo la mirada crítica de los filósofos sociales. Es una crítica rotunda, irónica pero siempre
reivindicativa ¿Cuáles serán los valores que se reivindicarán?
Hazard señala dos fundamentales: la felicidad y la libertad.
La Felicidad no ya como un anhelo supraterrenal sino aquí en esta vida. La idea de Felicidad es
sostenida por toda Europa y se refiere fundamentalmente a la alegría de vivir y a gozar de buena salud
(comienza el culto a la vida confortable y a la prevención de enfermedades).
Ser feliz, es la nueva consigna; evitar el sufrimiento. Toda la literatura del momento refleja este
deseo: el deber de ser feliz.
Señalamos la idea como importante por dos razones: la primera, porque en el contexto de ruptura y
de crítica en que el Iluminismo descalifica a la Edad Media, se insiste en la felicidad terrena, y la filosofía
refleja esta concepción de la felicidad humana como meta, como deber, en una vida finita y concreta y no
como concepto abstracto apartado de los goces cotidianos. Y la segunda, porque esta búsqueda permite a
la vieja Europa mirar a otros pueblos que sin las conquistas de la civilización se ven más felices, más libres,
como dirá Rousseau respecto del Buen Salvaje. Esta mirada a otros ajenos a la cultura europea servirá
para criticar las instituciones tradicionales y los filósofos no desperdiciaron la oportunidad de comparar la
felicidad de los salvajes con la opresión del Régimen Absolutista. Esta reivindicación de la felicidad,
humanizada por la Ilustración, construye un sujeto distinto al de los siglos anteriores el cual se hallaba
marcado por la vida en el más allá. Este sujeto nuevo desea ser feliz y no tiene empacho en reconocerlo, el
presente es lo esencial. Pero a la vez, este sujeto necesita ser Libre para ser feliz. Libertad de opinión,
libertad de sentimientos, libertad social pero también individual. Es el siglo en el cual la libertad se torna
jurídicamente un derecho universal. Esta idea de libertad asociada al progreso de la Razón humana es
típicamente iluminista. El siglo siguiente, primero con Marx y luego con Durkheim, se encargará de
cuestionarla y de limitarla. De todas formas, el legado ilurninista respecto de la idea de Libertad es, aún hoy,
tema de debates políticos y sociales.
Ahora bien, no puede dejar de mencionarse, como la contracara de este anhelo de libertad, la
esclavitud. El pensamiento iluminista es, en general, antieselavista, pero como bien señala Duchet, las
contradicciones que generó la expansión colonial se reflejaron claramente en las discusiones teóricas sobre
el tema. Ser esclavo, para los filósofos no era justo. La condición humana como tal no podía someterse a
semejante aberración. Ahora bien, el comercio de esclavos y los pueblos esclavizados eran los
denominados salvajes. Por lo tanto, la primera contradicción resultaba de proclamar libertad para toda la
Humanidad sin distinciones, cuando la realidad político-económica del colonialismo, intentaba justificar la
opresión con los argumentos sobre la supuesta ignorancia y brutalidad de los pueblos primitivos.
Estos argumentos se basaban en una concepción paternalista, la cual consideraba que la ineptitud
de los negros o de los salvajes en general, para desarrollar sus capacidades intelectuales, se verían
precipitadas si se los forzaba a vivir civilizadamente. Por ello, el esclavismo era devuelto a la sociedad
europea como una acción necesaria para el progreso de estos pueblos.
Esta estructura del pensamiento esclavista se fue resquebrajando cada vez más a medida que nos
acercamos al siglo XIX. Duchet señala, en este sentido, que la Revolución Industrial estaba próxima y que,
por lo tanto, el capitalismo necesitaba en lugar de esclavos, fuerza de trabajo libre para favorecer el nuevo
tipo de producción, circulación y consumo de los productos manufacturados. Es decir, que la idea de un
asalariado o de un colono libre se conjuga mejor con el momento económico que Europa requerirá a
mediados del siglo siguiente. Estas ideas que la Revolución Francesa pondrá de manifiesto en la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sin embargo, será cuestionada por los grandes
comerciantes de esclavos cuyo mercado principal era América. En este sentido, también, hay que aclarar
que las doctrinas antiesclavistas tuvieron mayor aceptación en aquellos sectores sociales y políticos de
Europa que apoyaban el cambio social. Pero la paradoja de esta situación resulta de la coincidencia de
objetivos con los sectores de poder, que a su vez, intentaban colocar los productos manufacturados en las
colonias.
Podría afirmarse, entonces, que el pensamiento filosófico (y también el científico) refleja, en su
discurso, todas las contradicciones del momento histórico del cual es producto. Sin ese marco, resulta
imposible tratar de explicar conceptos que de otro modo, aparecerían como ajenos a la realidad a la cual
pertenecen. Puede decirse, por lo tanto, que no fue casualidad que las doctrinas antiesclavistas se
discutieran a las puertas de la Revolución Industrial. Y que fuesen los filósofos pre-revolucionarios los que
sentaran las bases sobre las cuales cuestionar el sistema político que ya no representaba los nuevos
intereses en juego, que de ahora en más, tendrían como protagonista estelar a la burguesía.
Los conceptos antes mencionados adquieren un sentido relevante y clarificador al ser enmarcados
en la noción de Progreso y del devenir histórico que teorizó el Iluminismo.
La idea de Progreso se relaciona con la posibilidad de avanzar, pero no en cualquier sentido. El
Progreso implica un avance de la Razón. Ahora bien, este avance tiene su supuesto en el concepto de
evolución que utilizaban los pensadores ilustrados.
La evolucion es un cambio de estados. Pero evolucionar, para el siglo XVIII implica, asociar
necesariamente la idea de cambio a la de progreso. Por ello, la evolución se define, según M. Harris, como
el paso de peores condiciones a mejores condiciones. Este siglo selló definitivamente la asociación de la
38

idea de evolución con la idea de progreso. Evolucionar, a partir de ahora, será lo mismo que progresar, y
progresar para el Iluminismo, consistirá en correr los velos de la ignorancia para ver la luz de la Razón, la
cual permite alejarse del error, como lo señala P. Hazard.
Es decir que evolución y progreso se convirtieron en sinónimos.
Ahora bien, si el progreso significa progreso de la Razón y la Razón es universal, entonces, puede
establecerse una ley general que refleje la evolución de la humanidad. Esta hipótesis de la evolución
iluminista fue el primer intento de sistematización de leyes socio-culturales emulando a las leyes naturales.
Es así como la idea de la Ilustración respecto de la evolución humana representa en el primer estadio al
Salvajismo, en el segundo a la Barbarie y por último a la Civilización.
Esta pirámide de la evolución de la humanidad, implica que el estadio más simple es identificado
con el del salvajismo y el más complejo con el de la civilización. Es interesante recordar el contexto de
expansión europea para entender por qué el salvajismo se definió por oposición a la civilización.
El asombro y el desconocimiento de estos nuevos pueblos, que se suponía carentes de
instituciones como las que Europa conocía, que no tenían jefes, ni moneda, ni propiedad privada, ni Estado,
etc., condujo a los pensadores a la idea de que Europa había pasado, en una época remota, por las mismas
situaciones y de que, gracias a la "evolución" surgieron las instituciones complejas y con ellas la civilización:
es este paso el que trataron de reflejar en su teoría evolutiva universal.
Todos los pueblos civilizados, antes habían sido bárbaros y antes todavía salvajes. Todos
"evolucionaron" adquiriendo mayor racionalidad en las instituciones y por lo tanto progresaron. Pero ¿eran
felices? Esta pregunta y sus posibles respuestas nos lleva a plantear las diferencias entre algunos
pensadores ilustres. Como en toda época, las ideas atraviesan el siglo y forman una base conceptual que
nutre a todos los pensadores: pero ello no quita que, dentro de ese marco general, aparezcan diferencias de
criterios más cercanas o lejanas al cuerpo teórico central. Es por ello, que se hace necesario abrir un
apartado especial para analizar más específicamente la obra de dos pensadores clásicos de este siglo.

LA ANTROPOLOGIA ILUMINISTA
Si bien es cierto, como dijimos más arriba, que la antropologia como ciencia propiamente dicha surge en el
siglo XIX, ello no quiere decir que en el siglo que estudiamos no estén presentes las primeras
sistematizaciones sobre la problemática de la evolución socio-cultural. Justamente, el asombro de los
filósofos por las extremas diferencias culturales y físico-biológicas, y el problema sobre el origen de las
instituciones constituye de alguna manera la médula de esta antropología precientífica. Son estos
interrogantes los que intentarán resolver los filósofos. La concepción naturalista del universo condiciona a
esta antropología iluminista y en este sentido, no puede dejar de mencionarse la obra de Buffon.
Como lo recuerda M. Duchet, en este siglo el término antropología pertenece al vocabulario de la
anatomía. El hombre es tomado como objeto y no como sujeto, esto es lo característico de los estudios
anatómicos.
En este contexto la obra de Buffon adquiere importancia porque, al ocuparse de la naturaleza
específica del hombre, es decir, de la organización de las sociedades humanas, se aleja del historiador de
la naturaleza y piensa como antropólogo, según Duchet.
Ahora bien, esta contribución de Buffon al pensamiento antropológico tiene por lo menos dos
cuestiones relevantes que sintetizan, de alguna manera, la discusión iluminista en torno al hombre y a la
sociedad. La primera se basa en el corte radical, respecto del pensamiento medieval, que efectúa este autor
al no remitirse a explicaciones de orden teológico sobre la especificidad humana. El hombre está inserto
entre las demás especies animales, pero se distingue del resto de los animales por la facultad que sólo él
tiene de razonar.

(El hombre) "no es fuerte, no es grande, no manda en el universo, sino porque ha sabido mandarse a
sí mismo, domarse, someterse e imponerse leyes; en pocas palabras, el hombre no es hombre, sino porque ha
sabido reunirse con el hombre" (citado en la obra de M. Duchet, pág. 207).

La fuerza del pensamiento racionalista también se resume en el párrafo siguiente:

“La esencia del pensamiento consiste en la reflexión o facultad de asociar ideas, combinación que no
son capaces de realizar los animales y cuyo signo sensible es el lenguaje" (op. cit., pág. 205).

La modernidad de este argumento llama la atención teniendo en cuenta que Buffon escribía a
mediados del siglo XVIII. El lenguaje como diferencia sustancial entre la especie humana y las demás
especies animales será desarrollada en el siglo XX, sobre todo a partir de la corriente estructuralista y de las
modernas teorías sobre la cultura, que se verán en otros capítulos.
La segunda cuestión a la que hacíamos referencia consiste en la evaluación respecto de la
definición de los pueblos salvajes.
39

Para Buffon el salvajismo no se corresponde (como ya veremos en Rousseau) con la idea de un


salvaje feliz y sin presiones, sino que, por el contrario, los salvajes representan un estado de decrepitud y
estupidez por el cual no han sabido llegar a la civilización.
El salvaje, en esta concepción, ignora las artes para dominar la naturaleza y con ello pasar de la
naturaleza a la cultura. Para Buffon el salvaje es un hombre a medias. Respecto de la variedad de la
especie humana en el capítulo referido a los negros, sostiene que los hombres son perezosos y las mujeres
disolutas. Y los americanos no están mejor conceptuados: carecen de pasión por su hembra y por
consiguiente de amor por su semejantes.
Estas afirmaciones asociadas a las características físico-biológicas de cada grupo humano, tendrán como
resultado, en el siglo XIX, la legitimación del discurso seudocientífico del racismo.
Si bien es cierto que Buffon abre toda la perspectiva antropológica moderna, en el sentido de pensar
la unidad de la especie y sus variaciones, también es cierto que el lugar otorgado al salvaje en la escala
evolutiva, es precursora de la visión peyorativa de la cual serán objeto los primitivos en el curso del siglo
siguiente.
A diferencia de Rousseau, podría decirse que Buffon instala en el pensamiento antropológico la idea
de los primitivos como hombres a medias. Obviamente, esta noción del hombre como inacabado, se
construye por oposición al concepto iluminista de civilización. Categoría ésta que no se remite solo a la
evolución tecnológica, sino también, y como característica fundamental de este siglo, a la evolución de las
instituciones, de la moral, de las ideas, en fin, de lo que el XVIII definió como el espíritu humano.
Sin embargo, esta antropología no estaría completa, por lo menos en sus dos versiones
paradigmáticas, si no tuviésemos en cuenta el pensamiento de Rousseau.
La obra de este filósofo es extensa y abarca casi toda la gama de los temas clásicos del siglo. Pero,
sobre todo el Ensayo sobre el origen de las lenguas y el Discurso sobre el origen y fundamento de la
desigualdad entre los hombres, son los escritos por los cuales C. Lévi-Strauss sostiene que Rousseau no se
limitó a prever la etnología sino que la fundó. Esta afirmación se basa en el planteo que hace Rousseau de
las relaciones entre Naturaleza y Cultura, problema que será medular en la antropología contemporánea. La
mirada fecunda hacia un OTRO diferente y lejano, que caracteriza el discurso rousseauniano, se convierte
en una mirada crítica de la vieja Europa monárquica. El cuestionamiento de las instituciones tradicionales, a
partir del análisis de las sociedades denominadas salvajes, constituye el primer recorte del objeto
antropológico, tal cual será definido en el siglo XIX.
Según Lévi-Strauss, es esta observación de las diferencias la que permite descubrir las
propiedades. Y en este sentido, la obra de Rousseau se erige como el primer tratado de Antropología.
Para definir al hombre natural y al estado de naturaleza, Rousseau propone volver la mírada a los
pueblos salvajes por ser ellos los que ofrecen todavía alguna semejanza con dicho estado.
La primera diferencia que debe destacarse, entonces, con respecto a la antropología de Buffon, es
justamente ese primer estadio del hombre natural. La originalidad de este filósofo radica,
fundamentalmente, en la concepción del hombre como un ser libre, que no está obligado a asociarse para
subsistir y no es la necesidad ni el instinto animal, por lo tanto, lo que rige a la humanidad. Rousseau se
esfuerza en oponer la especie humana al resto de las especies animales poniendo el acento en esta libertad
natural.
Es dicha concepción, como dice M. Duchet, la que aparta a Rousseau de los demás pensadores
ilustrados, los cuales habían descripto al hombre primitivo como cercano al animal, en la escala evolutiva.
El cuadro rousseauniano del salvaje es interesante en la medida en que tal autor describe un
hombre absolutamente salvaje, despojado totalmente de artificios culturales, y por lo tanto, sin necesidad
alguna de sus semejantes. Este discurso que presenta al hombre fuera de la naturaleza, no obligado por
ella, y solitario, le otorga un sentido nuevo a la aparición de la cultura y al lugar que le corresponde allí al
individuo. La idea de hombre solo que elige ser social, se refugiará de los embates sociológicos positivistas,
en el pensamiento romántico del siglo siguiente.
Rousseau se interesó en los más salvajes de entre los pueblos primitivos, porque aquellos eran los
que menos se habían alejado de dicho estado de naturaleza. Esta mirada a lo lejos, que busca descubrir,
más allá de los primeros rudimentos de sociabilidad, lo distintivo de la especie, abre la puerta a la búsqueda
de los orígenes, tema que será clásico en el XIX y en la antropología biológica moderna.
La facultad de elegir, de querer o de desear, es lo que distingue al hombre de los animales. Y esta
libertad (que no es instintiva y que constituye su naturaleza) es lo que Rousseau entiende como
perfectibilidad. La historia humana, es pues, el desarrollo de esta perfectibilidad. Con este broche, el
discurso rousseauniano se aleja definitivamente de las concepciones materiales de la evolución de la
especie, oponiéndose a Buffon, Diderot, Voltaire, etc.
El hombre, por lo tanto, es capaz de inventar la sociedad y, gracias a la política, de conservarla y
ordenarla. Ahora bien, este ordenamiento, según Rousseau, se basa en la desigualdad de unos sobre otros.
Y esto es lo que lleva a la existencia de instituciones injustas, que dan lugar a los abusos del poder político.
La corrupción que genera este estado de desigualdad permite a este pensador añorar ese estado
original de bondad natural inherente al hombre natural. Y con esta nostalgia funda la esperanza de una
sociedad nueva en la cual resurjan esas virtudes primitivas de libertad y de unión entre los hombres. La
40

puerta abierta por este ilustre filósofo desembocará por un lado, en la huida romántica que reflejó el arte, y,
por otro, en los discursos socialistas y en la teoría marxista que cuestionaron el orden político.
Toda esta concepción del hombre natural, resumida en el salvaje solitario y feroz que elige vivir en
sociedad y amar a sus semejantes, es lo que se denominó luego Teoría del Buen Salvaje. La vulgarización
de esta teoría confundió la tolerancia iluminista respecto del mundo primitivo con ausencia de
etnocentrismo. Está claro que, tanto para Rousseau, como para los demás filósofos sociales, la civilización
es la prueba de la evolución humana, cuyo progreso se hace evidente en las instituciones complejas que
regulan la vida en sociedad; lo cual no deja de ser etnocéntrico. Sin embargo, este etnocentrismo iluminista
dejó espacio para la duda y la crítica. El eurocentrismo del siglo siguiente no fue tan paciente.
Analizaremos esos cambios a la luz de los conceptos dieciochescos que sufrieron una ruptura
epistemológica, como así también las continuidades de algunas nociones, que los positivistas supusieron
dejaban atrás para siempre.

Bibliografía
DAVIS, David, El problema de la esclavitud en la cultura occidental, Buenos Aires, Paidós, 1968.
DUCHET, Michéle, Antropología e Historia en el siglo de Las Luces, Buenos Aires, S. XXI, 1975.
HARRIS, Marvin, El desarrollo de la teoría antropológica, Madrid, S. XXI, 1975.
HAZARD, Paul, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, Madrid, Guadarrama, 1958.
LEVI-STRAUSS, Claude, Antropología Estructural, México, S. XXI, 1983.
PERROT, Michelle, "La Revolución Francesa y el asentamiento de la sociedad burguesa", en Historia de la
vida privada, t. 7, Buenos Aires, Taurus, 1991.

EL SIGLO XIX: ORDEN Y PROGRESO


M. TACCA
INTRODUCCION
El intento de sintetizar el siglo XIX resulta una tarea casi imposible. Es el siglo en el cual Europa se
transforma en la Europa moderna, tecnificada, cientificista y confiada en la superioridad cultural de
Occidente, sustentada en la idea del progreso indefinido, como se verá más adelante.
La riqueza de este siglo no puede circunscribirse a un solo aspecto. La Revolución Industrial, en el
plano económico, la consolidación de los Estados Nacionales, en el político, las corrientes científicas, los
grandes descubrimientos de la medicina, como así también, las nuevas corrientes artísticas y literarias,
reflejan la vastedad y la complejidad del siglo que estudiamos. Es por ello que, sin la pretensión de ser
exhaustivos, consideramos conveniente reseñar en primer lugar, la situación político-social. Ello, debido a
que las corrientes de pensamiento tienen estrecha relación con la misma, otro tanto ocurre con el arte.
La antropología científica, que se constituye en este siglo, es reflejo fiel de las concepciones
teóricas de la época. Algunas de las cuales, como veremos, son legado del siglo anterior y otras, productos
originales del pensamiento evolucionista de este siglo, que ya no hablará del progreso de la Razón sino de
la Técnica.

EUROPA DESPUÉS DE LA REVOLUCIóN FRANCESA: SITUACION HISTORICA Y POLITICA


1815 es la fecha que señalan los historiadores como comienzo de] siglo XIX. Fecha referida a la
derrota definitiva de Napoleón por las Monarquías Legitimistas europeas y como consecuencia de ello, el
comienzo de lo que se denominó la Reacción Conservadora.
Estas primeras décadas del siglo fueron, por lo tanto, antiiluministas y las Cortes restauradas
intentaron abolir las conquistas políticas y sociales de la Revolución Francesa. Lo cual no fue gratuito ya
que las revoluciones de 1830 y 1848 reflejaron el descontento social que habían negado los Tratados y los
Gobiernos.
Por otra parte, la gran triunfadora de los sucesos revolucionarios era, sin duda, la Burguesía. Estrato
social que desde hacía siglos venía acorralando a la vieja Europa feudal y que, por fin, habiendo asumido el
control económico, requería ahora el poder político. Esta nueva clase social necesitó de las libertades
dieciochescas para llegar al poder. La nueva sociedad, sin embargo, como lo advierten Duby y Mandrou,
fue una sociedad más igualitaria en principio que en la realidad cotidiana. Y el triunfo burgués se vio
reforzado por la eliminación de la pequeña burguesía y de los primeros proletarios urbanos y rurales.
En esta configuración social y política hay que encuadrar las ideas románticas, que opusieron a la
Racionalidad de la revolución, la Historia y a la Naturaleza, la Legitimidad, como lo sintetiza Vicens Vives.
Puede decirse, entonces, que en la primera mitad del siglo, se reordenó la vieja Europa monárquica
y legitimista, lo cual implicaba la restauración de los valores tradicionales del Antiguo Régimen.
Sin embargo, como bien señalan los autores mencionados, los procesos históricos no tienen
retorno. Y esto significó que, si bien la Restauración, con la Santa Alianza a la cabeza, pretendió defender el
viejo Estado, el pueblo no acompañó dicho proceso. Esta grieta abierta entre el Poder Real y la población
cada vez más miserable, dio lugar a dos vertientes del romanticismo.
41

Vicens Vives advierte que la corriente romántica de carácter conservadora-histórica, es la que


apoyó los primeros años de la Restauración. Y la liberal-progresista, que se nutrió del naturalismo del siglo
XVIII, fortaleció las nuevas corrientes socialistas que protagonizaron las revoluciones de mediados del siglo.
Con la Revolución Industrial en pleno desarrollo, los gobiernos europeos, aliados con la gran
Burguesía, reconocieron y temieron a la vez, al proletariado como grupo social emergente de la nueva
situación económica. Fueron los socialistas (con Proudhon y luego con Marx) los que concretaron el temor
burgués al adquirir los obreros conciencia de clase, gracias a la activa militancia y a la capacitación en los
gremios.
La lucha de clases no era un mero concepto retórico, se palpaba diariamente en la cruel realidad de
los establecimientos fabriles, en los cuales, las jornadas de trabajo rondaban las catorce horas y las mujeres
y los niños trabajaban a la par de los hombres. Las muertes prematuras, el hacinamiento, la inseguridad
laboral, provocaron los levantamientos del 30 y del 48. Sin embargo, las luchas entre los propios socialistas
y la alianza burguesa con el poder, demostró que la clase obrera no tenía representantes en el gobierno y
que la realidad del industrialismo era aún un fenómeno más bien urbano que rural. De todas formas, quedó
claro que la Revolución Francesa no se había diluido en el discurso legitimista de las cortes, sino que se
había refugiado en los sectores sociales más oprimidos y desde allí arremetía contra el orden burgués.
El menosprecio que sentirá el positivismo cientificista por el romanticismo, en la segunda mitad del
siglo, tuvo su origen en la estrecha relación de éste con el socialismo militante. Los pensadores del 50 en
adelante ya no dudarán de la era positiva. La burguesía industrial y anticlerical, había fundado también su
sistema educativo, creando las nuevas universidades, en las cuales formaban a los nuevos sabios. La
ciencia aplicada repercutía en los avances tecnológicos en beneficio de la producción fabril. Duby y
Mandrou señalan que, tanto la publicidad como la fabricación en serie (standard), logran la venta masiva en
las grandes galerías de fines de siglo.
Esta cultura de lo tecnológico como resultado de la investigación científica, divorciada de lo social,
es netamente positivista. La consecuencia de la derrota de los levantamientos de mediados de siglo y del
triunfo de la Revolución Industrial en Europa Occidental, fue el camino libre para la burguesía.
El otro gran tema del siglo fue el de las nacionalidades. El nacionalismo como anhelo de identidad y
de unión histórica y cultural, contribuyó a delinear esta nueva concepción del Estado. Este no debía regular
la economía, no debía intervenir en la ley de la oferta y la demanda, su función era más bien, legislar y
proteger las fronteras nacionales y ampliar los mercados.
Se entiende, entonces, por qué en el Congreso de Berlín de 1885, se repartieron el mundo salvaje,
lo cual impidió que lucharan por los mercados protegidos de la misma Europa. Solución efímera, los roces y
las intrigas culminarían con la Primera Guerra Mundial en 1914.
Esta Europa confiada y orgullosa de sí misma, progresando en todos los aspectos, supuso que
también las luchas sociales se verían resueltas, como dicen Duby y Mandrou, en la medida en que los
obreros ganasen mejores salarios y la legislación les otorgara seguridades laborales y sociales. Lo que
omiten las versiones oficiales es que el resultado del mejoramiento de las condiciones de trabajo fueron
producto de la lucha y de la organización obreras. Y que la lucha de clases no se resolvía sólo con un
aumento de salario ya que el sistema reproduce la desigualdad en algún otro punto de la escala social.
Es decir que a fines del XIX, Europa no era revolucionaria como un siglo atrás porque tampoco creía
en las revoluciones sociales a la manera romántica. Sin embargo, era polifacética en sus doctrinas políticas
y sociales. El liberalismo económico, practicado en los mercados nacionales, tocaba su fin y las nuevas
ideas de un Estado Administrador empezaban a plasmarse para regular la lucha de clases. El arte
presagiaba la catástrofe y la desigualdad para con el mundo colonial no tardaría en estallar con las guerras
de liberación. La ingenuidad quizás había sido romántica, pero la soberbia eurocéntrica era, sin duda,
positivista.

LAS CORRIENTES DE PENSAMIENTO:ROMANTICISMO Y POSITIVISMO


Tanto las corrientes de pensamiento como los movimientos artísticos y literarios reflejan el triunfo de
la Burguesía del XIX. Es decir, que el asentamiento burgués en lo político-económico, como se dijo antes,
también repercutió en el plano intelectual. Si bien es cierto que dicho asentamiento caracterizó a todo el
siglo, no lo es menos que, entre el subjetivismo sentimental del romanticismo y la confianza absoluta en la
ciencia, típica del positivismo, se encuentra toda la gama del pensamiento, incluyendo la crítica radical al
capitalismo que efectuó el marxismo.
Quizás la riqueza y la complejidad de la trama intelectual de esta época se debió en gran parte,
como sostiene Vicens Vives, a los dos polos entre los que se debatía el ideal burgués: libertad y orden.
Libertad para organizar la vida económica y política que favoreciera sus negocios.
Orden para defender la propiedad privada y evitar los conflictos sociales.
Ideas opuestas que la burguesía logrará unificar en la concepción democrática de la libertad
individual dentro del orden social. Orden que, de hecho, y (Restauración de por medio) también de derecho,
había construido y hegemonizado.
Puede decirse, entonces, que los movimientos intelectuales y artísticos, en la medida que se
acercaban más a un polo que a otro, representaban a los sectores sociales que privilegiaban la libertad
42

sobre el orden (la línea radical del romanticismo y el socialismo) o el orden sobre la libertad (el romanticismo
conservador y el positivismo).
Es en esta dicotomía que adquiere sentido la división del siglo que, en general, efectúan los autores.
La primera mitad del siglo está marcada por el Romanticismo en sus dos versiones. Y la segunda, posee la
impronta indeleble del Positivismo.
El predominio de una corriente sobre la otra, refleja los cambios estructurales que vive Europa en
este siglo.
En la primera mitad del siglo, como ya se dijo, la influencia de la Restauración sobrepasó los límites
de la organización política. El descreimiento en la Razón desembocó en la huida romántica. El subjetivisino
revalorizó la intuición en detrimento de la deducción lógica.
Como bien señalan Duby y Mandrou, el romanticismo se define por una actitud, una reacción contra
el racionalismo en nombre de la sensibilidad y de la fe religiosa.
Esta actitud generalizada frente al racionalismo, no es homogénea respecto de la situación política.
El ala radical del movimiento romántico (Romanticismo Social) continuó con la crítica a la manera
dieciochesca. Duby y Mandrou señalan, con acierto, que esos pensadores fueron reveladores del mal que
padecía el siglo y que tenía la esperanza detrás no delante. En esta añoranza de cambio social, en medio
de la vuelta al Antiguo Régimen, los románticos sociales son acusados de utópicos y de antiprogresistas.
Pero fueron ellos los que advirtieron que la burguesía tenía al proletariado, constituido como una nueva
clase social, enfrentada a ella. Y en este sentido, gran parte de la Utopía de una sociedad sin conflictos de
clases e intereses contrapuestos, se convierte en positivista, debido a que, en primer lugar, no se
cuestionará el orden social dado. Y en segundo lugar, la armonía que enuncian supone la resignación de los
obreros en este orden desigual.
Los exponentes más importantes del Romanticismo Social son Saint-Simon y Proudhon.
Saint-Simon se acerca a los teóricos de la Restauración (que veremos más adelante) en su
admiración por la unidad social de la Edad Media, pero reconoce que no se puede volver atrás y en este
sentido, como lo advierte Zeitlin, se separó de los pensadores conservadores.
Saint-Simon sostiene que el conocimiento humano había pasado por tres etapas: de la teológica a
la metafísica y de ésta a la científica. La Fisiología Social era, pues, la disciplina que se ocuparía del estudio
de la conducta humana. Para este pensador la dirección de la sociedad debe estar en manos de los que
producen (industriales y científicos). Por lo tanto, el conocimiento científico reemplazará al dogma y los
industriales y los científicos a la aristocracia y al clero, como lo sintetiza Zeitlin.
El conocimiento, entonces, constituye la potencia del progreso y cohesiona la sociedad, la cual es
para Saint-Simon una comunidad de ideas. Para lograr coherencia en esta totalidad hace falta el desarrollo
de la Filosofía Positiva. La ciencia del hombre debe tomar como modelo a las otras ciencias de la
naturaleza.
Saint-Simon reconocía el conflicto entre las clases sociales y sostiene que para refrenar al
proletariado hay que usar la fuerza para imponer el orden social o lograr que amen ese orden.
La doctrina saintsimoniana fue desarrollada y sistematizada luego por Comte, como veremos.
Queda claro, entonces, que la idea de una etapa positiva de la sociedad cuya dirección la ejerce la ciencia,
ya apareció a principios de este siglo. Los pensadores positivistas enriquecerán este enfoque. Sin embargo,
se perderá la noción de conflicto en favor de la influencia organicista.
Proudhon fue más radical que Saint-Simon y atacó la sociedad mercantil y el capitalismo como
representantes de un Estado explotador. Duby y Mandrou resumen su pensamiento, destacando que era un
observador lúcido de las realidades sociales. Partidario de la anarquía, es decir, de la supresión del principio
de autoridad y del funcionarismo centralizado y comunal. Para él la conciencia pública y privada, basada en
el desarrollo de la ciencia y el derecho, bastaba para el mantenimiento del orden y de las libertades
individuales.
Esta corriente romántica-social es importante, también, porque parte de este vocabulario socialista
pasó a formar parte del lenguaje cotidiano: explotación y organización, producción y consumo, burgués y
proletario. Además, siguiendo a estos autores, el planteo de la revolución del 48 ya no será solo político. La
revolución debía ser una revolución social.
Enfrentados a estos teóricos del socialismo romántico, se hallan los pensadores conservadores de
la Restauración. Ambos enfoques, como se dijo antes, nutren la corriente romántica de principios del XIX.
Sin embargo, la defensa del orden en detrimento de la libertad y de la igualdad, tendría dos exponentes:
Bonald y Maistre.
Ambos desarrollaron la filosofía católica contrarrevolucionaria que, como sostiene Zeitlin, no sólo
brindó una defensa ideológica al orden post-re volucionario y la Restauración, sino que hasta pregonó una
mayor regresión al Viejo Régimen.
Bonald creía en el orden divino: Dios impuso el lenguaje, la sociedad y la autoridad como bases de
la verdad. A diferencia de los teóricos radicales la ciencia no cumplía un papel protagónico en el progreso
humano. Para Maistre, como aclara M. Harris, la ciencia embrutecía al no permitir el desarrollo de la
verdadera filosofía, basada en las Escrituras.
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Es interesante destacar, siguiendo a Zeitlin, que estos autores consideraban que el salvajismo no
era la condición inicial de la humanidad sino un estado terminal en el que el hombre ha perdido totalmente
su perfección originaria. Sin embargo, no debe confundirse esta doctrina degeneracionista de la humanidad
con la idea de hombre a medias de Buffon, ya que la corriente materialista de las ciencias humanas tenía su
origen en el racionalismo ilustrado, como se analizó en el apartado que corresponde al siglo XVIII.
Por otra parte, no puede dejar de señalarse que ambos expusieron una serie de ideas, como lo
advierte Zeitlin, que han sido incorporadas desde entonces a la sociología como conceptos y suposiciones
directrices importantes. Una de ellas, por ejemplo, se refiere a la noción de que la sociedad, es una realidad
mayor que los individuos, que la componen. Otro legado importante es la idea de que la sociedad precede
al individuo.
Las costumbres, las creencias y las instituciones se hallan orgánicaménte entretejidas, de modo que
el cambio, o la reforma de una parte altera las complejas relaciones que mantienen la estabilidad de la
sociedad como un todo. Estas afirmaciones fueron retomadas por el positivismo y desarrolladas por autores
como Comte y Durkheim.
Para los teóricos conservadores las instituciones son medios positivos por los que se satisfacen las
necesidades humanas básicas. La problemática será profundizada por el Funcionalismo en el siglo XX. (Ver
Teoría Funcionalista). Dicha corriente teológica-reaccionaria no prosperó a lo largo del siglo, pero tuvo gran
repercusión en los partidarios del orden burgués que pregonaban la llegada de la era positiva. Este paso,
entonces, de la primera a la segunda mitad del siglo está marcado por el triunfo del positivismo.
El Positivismo como corriente de pensamiento, constituye la nueva síntesis teórica de mediados de
siglo, ya que se acerca al Romanticismo en sus planteos antirrevolucionarios y conservadores y se aleja de
él al reemplazar la fe en el dogma religioso por la fe en la ciencia experimental. Por lo tanto, algunos de los
postulados básicos del siglo anterior resurgirán con nuevo vigor para tratar de explicar la evolución socio-
cultural de la humanidad .
Como bien destacan Duby y Mandrou, los triunfos científicos de los años 1850-1880 fueron triunfos
de lo mensurable, es decir, de las matemáticas. Experimentar con lo infinitamente pequeño (celular) o con lo
infinitamente grande (astrofísica), es avanzar por el mismo camino.
En tal sentido puede decirse que la biología representó el lazo entre las ciencias de la naturaleza y
las ciencias del hombre. Para éstas últimas la segunda mitad del XIX es particularmente exitosa. No sólo se
replantean los métodos y los campos de estudio, sino que se crean nuevas disciplinas (por ejemplo la
antropología y la sociología) que intentarán establecer leyes generales que expliquen el comportamiento
humano, la cultura y la sociedad.
Pero quizás la síntesis del paradigma la resumen Duby y Mandrou, cuando señalan que el triunfo de
la ciencia debía ser el fin de las supersticiones.
Es esta mirada desbordante de orgullo y de confianza en sí misma, la que Europa dirigió al resto del
mundo. Y en el colosal intento de reconstruir la historia de la humanidad simplificó de tal manera la
diversidad cultural y social en favor de una ley general de la evolución y organización socio-cultural, lo que
en el siglo siguiente se denominó peyorativamente historia conjetural.
Como bien señala Zeitlin, fue Comte (al que generalmente se considera el fundador del Positivismo)
quien sistematizó y desarrolló las ideas Saintsimonianas. Partiendo del término positivo como contrapuesto
a la filosofía crítico-negativa del Iluminismo, la teoría comtiana consideraba que las nociones de Orden y de
Progreso no eran irreconciliables. El principio del orden era un legado conservador (Bonald, Maistre) en
cuanto al principio del progreso, se había originado en las críticas de la Reforma y el Iluminismo.
Para Comte, la crisis social era producto de la coexistencia de las dos doctrinas antagónicas (la
teológica y la metafísica). No es posible el orden hasta tanto ambas no sean superadas por la etapa
positiva, que será más orgánica que la teológica y más progresista que la metafísica.
Zeitlin, cita un párrafo del Curso de Filosofía Positivista en el cual se específica la superioridad de
esta teoría:

"La filosofía positiva es indiscutiblemente superior, pues la libertad no es más que la sumisión racional
a la preponderancia de las leyes de la naturaleza”.

Es interesante destacar, que para Comte el orden y el progreso constituyen los aspectos estático y
dinámico de una sociedad. Sin embargo, la tendencia a mejorar es espontánea y, por ende, no exige
ninguna acción política especial dirigida hacia el cambio. El temor a las revoluciones populares es palpable
en esta frase.
El papel de la ciencia es, entonces, subordinar la razón a los hechos y el método científico, por lo
tanto, exige el estudio de la sociedad como un todo y no separada en sus elementos componentes, según lo
resume Zeitlin.
El pensamiento comtiano insiste más en la defensa del orden político y social que en el desarrollo
de la noción de progreso. Analiza estos términos como de validez universal. Lo que Marx desenmascaró
fue, justamente que el orden no era tal, sino que era un orden impuesto por una clase. Y el progreso
significaba el enriquecimiento y la expansión de la burguesía a costa del proletariado.
44

Esta corriente positivista tuvo otro gran exponente hacia fines de siglo: E. Durkheim. Pero antes de
resumir sus ideas, conviene aclarar que paralelamente a las corrientes hegemónicas de la ciencia y de la
filosofía, se desarrollaba la teoría marxista, la cual en virtud de la crítica permanente al statu quo burgués,
no era considerada una teoría científica. No analizaremos en este apartado la teoría marxista (Ver
Materialismo Histórico), simplemente aludiremos a su lugar en este siglo y a las profundas e irreconciliables
polémicas que desató.
Marx fue, de acuerdo con Duby y Mandrou, el fundador del Socialismo Científico, a la vez que un
luchador, constituyéndose en el mejor sociólogo de su época. Sin duda retomó algunas de las cuestiones
abiertas por el Iluminismo como la explicación materialista de la naturaleza y de la historia humanas, así
como la actitud crítica frente al orden imperante. Es iluminista también la relación estrecha que establece
entre pensamiento y acción, como lo hicieran los filósofos sociales. Su pensamiento forma parte del XIX y,
como tal, no podía estar ausente la noción de progreso. En este sentido se aleja del positivismo al plantear
la sociedad sin clases y la abolición de la propiedad privada, como metas progresistas de la sociedad.
Los conceptos de modo de producción, infraestructuras, superestructuras, lucha de clases,
alienación, etc., son algunos de los aportes que contribuyeron a crear una visión nueva de la sociedad
capitalista y de sus problemas. Por lo tanto, como dicen Duby y Mandrou, Marx proporcionó al movimiento
obrero un instrumento incomparable de análisis social a la vez que otorgó la esperanza de un mundo mejor,
por el cual la lucha adquiría un nuevo significado.
La reacción contra el marxismo, es de este modo, una reacción contra la práctica social, más que
contra la teoría abstracta. El temor burgués reaccionó descalificando la teoría, al quitar importancia a la
práctica revolucionaria. Pero sera ésta la que, en realidad, socavaba los cimientos de la sociedad
capitalista.
Es en este marco, en que se desarrolló la discusión contra el Marxismo desde el plano teórico, sin
profundizar en sus condiciones básicas, lo que dio como resultado una vulgarización de la teoría, que
tergiversó las más de las veces, los conceptos medulares de la misma.
Sin embargo, muchos autores se valieron de algunos conceptos claves del marxismo para elaborar
sus construcciones teóricas desde una perspectiva opuesta a la de Marx. Uno de ellos fue el padre de la
sociología moderna, E. Durkheim, quien, lejos de Marx, analizó también las relaciones entre el individuo y la
socie dad. La intención de otorgar científicidad a los estudios de la sociedad lo acercó a las ciencias
naturales en su afán de lograr objetividad y rigurosidad. Sostenía que los métodos adecuados a la ciencia
natural pueden también ser adecuados a la ciencia social. En este sentido se aleja de Marx, como lo
advierte Warner, ya que para el primero, la teoría debería reflejar a la vez que configurar el mundo. Es por
ello que Durkheim es visto como un pensador positivista más que crítico.
Concuerda con Comte (como señala Zeitlin) en la construcción de una filosofía positiva para
contrarrestar la filosofía crítico-negativa de los socialistas. Coincide con Saint-Simon en el supuesto de que
la sociedad es una comunidad de ideas. Para Durkheim el sistema moral que necesitaba la sociedad debía
unir en un orden solidario a las clases, los estratos y los grupos ocupacionales. Y esta moralidad sería
secular.
La premisa de la cual parte Durkheim, para analizar la sociedad, se remite a la idea, también
saintsimoniana, de que la sociedad no es un simple agregado de individuos, sino una máquina organizada,
cuyas partes se interrelacionan cumpliendo cada una una función determinada.
Para superar el descontento y las crisis sociales, debían superarse los antagonismos. Las viejas
normas e instituciones contribuían a la desintegración, por lo cual debía elaborarse una nueva ley y una
nueva moral que integrase a la sociedad orgánicamente.
Para Durkheim la solidaridad mecánica, característica de las sociedades tribales, se define por la
homogeneidad social, es decir, que las individualidades se hallan inhibidas. En cambio, en las sociedades
modernas prima lo que denominó solidaridad orgánica que, como señala Warner, se caracteriza por la
especialización y el desarrollo de la singularidad individual.
Uno de los aportes fundamentales de la teoría durkheiminiana, consiste en la definición y
delimitación del objeto de la nueva ciencia sociológica. Warner señala, que el objeto es la sociedad,
estudiada a través de sus manifestaciones, en lo que Durkheim denominó hechos sociales.
La primera regla del método social es, pues, tratar los hechos sociales como cosas. Esta afirmación
desató muchas polémicas acerca de la validez del método sociológico. Pero lo cierto es que dicha
afirmación permitió comprender y explicar complejas situaciones sociales, que de otro modo aparecían
como comportamientos azarosos o aislados. En este sentido, de acuerdo con Warner, puede decirse, que
Durkheim estaba en lo cierto al señalar como hechos sociales el origen y la persistencia de las obligaciones
morales observadas por los individuos. Este ejemplo ilustra, como se dijo antes, que la sociedad es más
que la suma de las partes.
Respecto del método, Warner, destaca dos aspectos importantes de su teoría. Por un lado, el tema
de la causalidad, fundamentalmente reflejada en la obra La División del trabq¡o social. En esta obra,
Durkheim desarrolla un análisis evolucionista al explicar el paso de la sociedad homogénea (solidaridad
mecánica) a la sociedad compleja y heterogénea (solidaridad orgánica), como un problema de desarrollo de
factores demográficos. Es decir a mayor volumen y densidad en las sociedades, mayor competencia. La
45

competencia creciente produce la especialización. La influencia de Darwin en este punto, tal como lo señala
Warner, es indudable. La coexistencia de ocupación distinta permite moderar la competencia, así como
especies distintas coexisten en el mismo territorio porque sus necesidades son complementarias en vez de
conflictivas.
La insistencia de Durkheim en moderar el conflicto lo convierte en un reformista y no en un
revolucionario como lo era Marx.
El otro aspecto mencionado se refiere al funcionamiento de los fenómenos sociales. Construye una
imagen de la sociedad como una entidad en movimiento lo que lo acerca al pensamiento organicista de la
biología. La correlación entre el tipo de solidaridad y el derecho penal, permitió a Durkheim analizar las
funciones de las instituciones sociales, revelando sus contribuciones a la cohesión y al orden social. En este
sentido se constituye como antecedente de la escuela Funcionalista (Ver Teoría Funcionalista). El análisis
de la sociedad, prosiguiendo con la analogía organicista, presenta una normalidad que se define por los
hechos que presentan las formas más generales: a las que se apartan de ellas las denominó patológicas,
La crisis moral que vive la sociedad moderna provoca conductas anómicas en los individuos. Es
importante destacar que la anomia, como lo advierte Zeitlin, se refiere no a la ausencia de toda norma
moral, sino a la ausencia de las normas apropiadas.
En la obra El Suicidio, Durkheim, sostiene que el hombre moderno se quita la vida principalmente
como resultado de dos situaciones: la pérdida de cohesión social y la ausencia de normas morales
apropiadas por las cuales orientarse. La función de los grupos ocupacionales sería la de fomentar la
reintegración. El uso de estadísticas para apoyar el trabajo empírico, característica fundamental de la
sociedad actual, tiene como precursor a Durkheim.
La otra gran obra que merece mencionarse, sobre todo por su relación con la antropología, es la
titulada Las Formas Elementales de la Vida Religiosa. En ella, Durkheim se ocupa de los orígenes y de las
causas de la religión. Uno de los postulados centrales, que Durkheim legará al pensamiento del siglo XX se
centra, como dice Warner, en los rasgos esenciales de la religión: su división del mundo en cosas sagradas
y cosas profanas y su encarnación colectiva y social.
El lugar que ocupa la sociedad, en el sistema teórico durkheiminiano, puede decirse que es el
equivalente al que ocupa Dios en los sistemas teológicos. La sociedad proporciona a cada individuo, como
señala Zeitlin, el equivalente secular y funcional del alma.
Todas estas concepciones, tanto las románticas como las positivistas tuvieron como eje la noción
del progreso clásica del siglo XIX. Sin ese supuesto, no quedan suficientemente explicados el optimismo y
la fe en la ciencia característicos de este siglo.

LA IDEA DE PROGRESO
Si existe un siglo asociado a una idea directriz este es, sin duda, el XIX vinculado con la idea de, Progreso:
idea del avance gradual de la civilización desde el pasado hacia el presente, se encuentra esbozada ya en
el pensamiento griego. El hombre y la cultura civilizadora son, sin embargo, derivaciones de una Edad de
Oro pasada. Para los griegos, el presente no indicaba que se avanzara hacia una meta mejor y, por lo tanto,
deseable.
Como dice Bury, la idea de progreso no aparece hasta que se conciba que la civilización está
destinada a avanzar indefinidamente en el futuro, lo que en el pensamiento occidental ocurrirá a partir del
siglo XVIII.
La Edad Media, según lo dicho, no es tampoco productora de la idea mencionada, ya que la fuerza
del pensamiento teológico radica en el énfasis puesto en la vida ultraterrena y en el camino de la perfección
hacia Dios.
Es decir que hasta el siglo XIV no existe en el pensamiento occidental la Idea de Progreso, definida
como avance ininterrumpido. El Renacimiento, con su profundo desprecio por la Edad Media, volverá su
mirada a la Antigüedad Clásica, con lo cual tampoco desarrollará la noción de una humanidad en constante
progreso hacia el futuro, aunque empiecen a surgir algunas voces en este sentido (G. Bruno por ejemplo).
Es, sobre todo, el pensamiento francés de la ilustración el que dará forma a esa idea, aún sin la
fuerza de ley, que será el intento característico del XIX. El principal aporte a su construcción se debe a
Guizot. La asociación estrecha e indisoluble entre el concepto de civilización y la noción de progreso, es
obra suya, según señala Bury. Por primera vez, se intenta explicar el progreso sin recurrir a la Filosofía. La
modernidad de Guizot consistió en tomarlo como un hecho que se reflejaba en la humanidad.
Pero fue Saint-Simon, con su teoría del desarrollo humano atravesando épocas críticas y épocas
orgánicas el pionero de la idea en los términos en que la concibió el siglo XIX.
Ahora bien, es importante señalar, con Bury, que esta noción, no supone solamente mejora material
y bienestar social (lo que las constituye como reivindicaciones socialistas) sino que implica también el
desarrollo de la vida individual, de las facultades propias de cada hombre, de los sentimientos y de las
ideas.
A mediados del XIX ya no estaba en discusión la posibilidad de progresar (material y
espiritualmente) y menos aún que la civilización era el grado máximo de progreso que había logrado la
46

humanidad hasta el momento. En lo que no había acuerdo absoluto era sobre la cuestión del progreso
continuo, por un lado, e indefinido, por el otro.
Los pensadores que sostenían que la meta final era conocida (o sea, determinado estado de cosas
al cual se llegaría relativamente pronto) eran aquellos que sostenían la idea de progreso continuo y quienes
apoyaban la hipótesis opuesta, es decir, la idea de que la meta era desconocida y el desarrollo sin fin, son
los que hablaban de progreso indefinido. Comte es el exponente más importante de la tesis de la
continuidad. Eran los pensadores del siglo XVIII quienes se acercaban a la idea del progreso indefinido.
A medida que la ciencia contribuyó a mejorar el progreso material (como señala Bury) que se hizo
evidente desde mediados del siglo XIX, sin detenerse desde entonces, la creencia en el progreso se
generalizó. La relación establecida entre progreso científico, progreso material y por ende, progreso de la
civilización, constituye la base fundamental por la cual la noción de progreso se asocia vulgarmente a la
técnica.
Esta ilusión de que el avance científico implica necesariamente avance material y social, es la que
contribuyó a consolidar la idea de progreso indefinido.
El problema central con el que se encontraron los pensadores del XIX fue que hasta el XVII la idea
de progreso no había sido examinada a fondo sino que se la daba por sentada. El afán de encontrar las
leyes que rigen la naturaleza humana los llevó a suponer e investigar que la existencia de una ley del
progreso debía existir.
Esta vía desembocó en el controvertido Spencer, quién intentó, desde la teoría evolucionista de
Darwin en el plano biológico, establecer la ley general del progreso humano a partir de las leyes biológicas
de la selección natural, la supervivencia del más apto, y de la cultura como producto de la herencia
biológica. En tal sentido, como señala Bury, la civilización representa las adaptaciones que ya se han
llevado a cabo y el progreso se revela como la serie de pasos sucesivos en ese proceso. Por lo tanto, el
progreso no es un accidente sino una necesidad. El progreso humano aparece como una secuela del
movimiento cósmico general, del cual los sujetos sólo forman parte del camino predeterminado.
Las consecuencias político-ideológicas de esta teoría son bien conocidas. Los pueblos
considerados inferiores, lo son por ley natural y no hay cambio histórico posible. De aquí al racismo como
doctrina seudocientífica habrá un paso.
La paradoja de Spencer se sintetiza al señalar que las virtudes que él señalaba como indicadores
del progreso de una generación a otra, constituyen procesos de adquisición cultural en distintos contextos
históricos. La diversidad cultural no está atrapada en una serie de genes hereditarios y prefijados en el
sistema nervioso sino que por el contrario refleja la capacidad humana de aprender y de transmitir
experiencias distintas en situaciones distintas.
Todas estas concepciones tuvieron como consecuencia que hacia 1870 y 1880 la idea del progreso
se convirtiera en un artículo de fe para la humanidad con lo cual perdió gran parte de su validez científica.
Para concluir, debe señalarse que esta idea no está fuera del contexto histórico científico que
venimos analizando y que por ende refleja también, en este aspecto, el triunfo de la sociedad burguesa
europea, dueña del mundo y autora de las leyes sociales que quedaron así legitimadas como naturales, con
su atroz consecuencia para las clases oprimidas, pero también, para los pueblos no europeos.
La ilusión del progreso podría decirse que representa nuevamente otra ilusión característica del
capitalismo industrial, que expone el progreso de una cultura y de una clase social como si fuera el progreso
de la humanidad entera. Homogeneización que, como se dijo, es consecuencia de la expansión planetaria
de Europa.

EL PENSAMIENTO EVOLUCIONISTA
La búsqueda de leyes y el afán de explicar la naturaleza humana como tal, llevó a los pensadores
del siglo XVIII, (Ver siglo XVIII) a bucear en las ciencias naturales. Pero, es interesante aclarar que, en
realidad, el modelo de perfección y rigurosidad cientffica, lo constituía la Física Mecánica. La máxima
expresión, en este sentido, era la Física Newtoniana. La ley de gravedad, cumplía, por así decirlo, las
expectativas de los pensadores sociales, que intentaban establecer leyes similares para el comportamiento
humano. Esta influencia se reflejó en lo que se denominó el mecanicismo en las ciencias sociales. Sin
embargo, debe destacarse, que el desarrollo de la Física en el siglo XIX, se aparta del modelo mecánico de
Newton, sin negarlo, para investigar otros aspectos como la energía.
En palabras del premio Nobel de 1932, Werner Heisenberg, la imagen materialista del universo,
basada en las leyes de la Mecánica, ha madurado: la naturaleza se presenta como un sistema de
movimientos, de energías, de magnitudes mensurables.
Este cambio, desde la Física Mecánica, hasta la Física Cuántica también influyó en las demás
ciencias, más allá de las ciencias sociales. La consecuencia más importante, en este sentido, según
Heisenberg, fue que en la física cuántica, las leyes de la Naturaleza no tienen un carácter tan estricto como
en la física clásica; no se da un determinismo riguroso de los fenómenos, sino simplemente leyes de
probabilidad. La estadística social del siglo XX sería la gran heredera de este nuevo modo de pensar la
realidad.
47

La biología, la otra gran ciencia que admiraban los científicos sociales por su rigurosidad, también
tomó parte en este cambio de actitud. Las leyes de la evolución biológica, que rompieron con el supuesto
fijismo de las especies, también lograron una síntesis de gran alcance explicativo, no sin problemas, como
se verá.
Puede decirse entonces que la teoría de la evolución, basada en los viejos conceptos del XVIII (de
lo simple a lo complejo) representó el desplazamiento desde el interés que tenían los filósofos sociales por
las leyes de la física, siendo aquélla el nuevo lazo entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias
humanas.
La ambición que caracteriza a la ciencia del XIX tiene como fundamento, de acuerdo con Duby y
Mandrou, la fe en un progreso científico capaz de reunir a todas las ciencias en un solo saber de base
matemática que explicaría el universo y las galaxias, el hombre pensante y aún Dios.
Con este espíritu, siguiendo a los autores mencionados, las ciencias del hombre buscaron las leyes
generales de un determinismo humano. Los exponentes más claros y paradigmáticos de esta transición
fueron Spencer y Darwin quienes influyeron de manera directa en el pensamiento antropológico del siglo
que estudiamos.
El esfuerzo de Spencer por probar que la naturaleza humana, como todo lo demás en el universo,
era un producto de la evolución, abrió el camino, más o menos directamente, al determinismo racial, como
se verá en otros capítulos.
Según M. Harris, fue Spencer y no Darwin quien popularizó el término evolución y la expresión
supervivencia del más apto. La idea de que existía una ley universal de desarrollo, lo llevó a sostener que
"la civilización en lugar de ser un artefacto, es parte de la naturaleza".
La diversidad de la conducta y de la cultura humanas se incluyen, por lo tanto, en esta ley universal.
La consecuencia más radical de este pensamiento, consistió en la sobreestimación de los factores
hereditarios, siguiendo a Harris, como elementos causales de la conducta humana. En este sentido, el siglo
XIX es el autor y el responsable de la discriminación racial basada en supuestas y poco probadas causas
científicas. No hay que olvidar el contexto de producción de las teorías, ya que el colonialismo aprovechó
los teóricos del capitalismo industrial, como advierte Harris.
La extrapolación que hizo Spencer de las leyes biológicas rigiendo también la vida social humana
costó mucho a las ciencias del hombre. Aún hoy las vulgarizaciones de este pensamiento provocan
conflictos que carecen de base científica.
El otro gran exponente, como se dijo, fue Darwin. Su obra El origen de las especies, reafirmaba la
existencia de leyes de la naturaleza, la inevitabilidad del progreso y la justicia del sistema de la lucha, sin la
cual, no se puede alcanzar el progreso, como resume Harris. Aunque en esta obra no se hace mención a la
evolución humana, se deduce que ella obedece a las mismas reglas que la evolución animal.
El aporte fundamental de esta obra lo recogen las ciencias naturales al debilitar para siempre el
argumento teológico sobre la creación del mundo y por lo tanto, también la imagen del hombre como
criatura privilegiada de Dios. Somos una especie más de entre las miles de especies que pueblan el
planeta. Tan sujetos a las leyes naturales como los animales y las plantas. El afán de cientificidad, típico de
este siglo, desembocó en la estrechez del pensamiento evolucionista respecto del aspecto sociocultural.
En La descendencia del hombre, Darwin plantea específicamente (como señala Harris) la cuestión
de la relación entre la selección natural y la evolución humana. Pero, para esta época, la influencia de
Spencer con su aplicación de la teoría biológica a la evolución sociocultural resumida en la supervivencia
del más apto ya era moneda corriente.
El problema de Darwin, semejante al de Spencer, consiste en no separar los cambios producidos y
determinados por la herencia biológica, de las conductas aprendidas y por lo tanto extrasomáticas.
La mirada asombrada que dirigió el siglo XVIII a los salvajes ya se había perdido. La idea
evolucionista de seres inferiores biológica y culturalmente legitimaría el avance industrial y la proletarización
de estos pueblos. En este sentido, puede decirse que la idea buffoniana del salvaje como hombre a medias
se llevó hasta las últimas consecuencias.

LA ANTROPOLOGíA EVOLUCIONISTA: MORGAN Y TYLOR


El pensamiento antropológico de la segunda mitad del siglo XIX, como se viene remarcando, no es
ajeno a la producción científica de la época. Comparte las ideas directrices del progreso, de la evolución,
pretende construir una ciencia, a la manera positivista, objetiva y universal.
La continuidad entre el evolucionismo biológico y cultural de la década de 1860, y la creencia de
1760 en el progreso y en la perfectibilidad, como señala Harris, no tiene fisura. La idea básica del XVIII, que
define al salvajismo como el primer estadio evolutivo de la humanidad, pasando por la barbarie, hasta llegar
a la civilización como la cumbre del proceso, también refleja la continuidad de un siglo a otro.
Sin embargo, en la medida en que las ciencias sociales van desarrollándose de un modo que las
aproxima al ideal positivista, se asimilan a las ciencias de la naturaleza, como lo advierte A. Hans. En este
48

sentido, domina un interés cognoscitivo de cuño puramente técnico, y en consecuencia, como observa
dicho autor, la teoría elaborada viene a serlo desde la actitud y posición del técnico.
En este punto puede señalarse, si no una ruptura, al menos un cambio de énfasis. El racionalismo
de la centuria anterior suponía avances en la razón, como el indicador más claro del progreso humano. A
partir del pensamiento evolucionista, será el progreso técnico el que determinará el estadio evolutivo en el
que se halla una sociedad. Es así como el paso del salvajismo, definido como estadio de cazadores-
recolectores, hacia la barbarie, agricultores incipientes, etapa protoestatal, hasta llegar a la civilización,
cuyos atributos representan la cúspide de la evolución, sobre todo a partir de la Revolución Industrial,
indican la importancia dada a lo técnico como resultado del proceso de complejización de la humanidad.
Esta noción, sumamente difundida hasta hoy, será cuestionada por las escuelas antropológicas del siglo
XX. En este sentido, las sociedades primitivas serán vistas como etapas anteriores, por las cuales también
atravesó Europa. El agregado racista le otorgó a esta secuencia, el sello clásico del evolucionismo, al
sostener que los grupos humanos transmiten por herencia biológica, aptitudes culturales.
Los grandes sistematizadores, en la antropología de esta época, fueron H. Morgan y E. Tylor.
Morgan concebía la historia humana dividida en los tres estadios mencionados, de los cuales los
dos primeros se dividían en subperíodos. Reconocía también, como señala Harris, una evolución respecto
de la familia cuyo primer estadio lo constituía la promiscuidad, luego surgía la filiación matrilineal, le seguía
la filiación patrilineal, hasta llegar a la monogamia como su máxima expresión.
Uno de los aportes fundamentales de esta corriente a la antropología moderna reside (en la
suposición básica y original de Morgan) en que las terminologías, son un producto de las diferentes formas
de la familia y de la organización del grupo. Se le debe también (como advierte Harris) la idea del
parentesco como regulador de la vida social entre los primitivos y su debilitamiento en sociedades
estamentadas o de clases, a medida que evolucionan.
Las razones por las cuales Morgan no abordó el estudio de lo mágico-religioso, hay que
encontrarlas en la concepción que tenía sobre la irracionalidad de dichos fenómenos lo que impedía su
estudio científico.
A diferencia de Morgan, el tema central de la obra de Tylor, La cultura Primitiva, lo constituye la
evolución del concepto de animismo, que es la definición mínima que este autor da de la religión.
El animismo existe donde quiera se de una creencia en almas, espíritus, demonios, dioses. Esta
teoría, señala Harris, parte de la creencia en el alma humana. La limitación del análisis, que señala Harris,
consiste en que basa la evolución de la religión solo en la capacidad de la mente humana de
autoperfeccionarse, mencionando apenas los aspectos institucionales. Al no relacionar la secuencia de la
religión con la organización social correspondiente, el análisis del fenómeno derivó según Harris, en lo que
luego se denominó explicación mentalista.
El otro concepto importante empleado por Tylor, es el de survivals (supervivencias del pasado) que
se refiere a los fenómenos que tuvieron origen en una época anterior y se perpetúan en un período en el
que perdieron las condiciones que le otorgaban significado. Existen ciertas costumbres que se siguen sin
reconocer su utilidad inmediata, reforzadas por el hábito, como los botones en la manga de los sacos,
aunque los survivals socioculturales pueden adquirir un sentido renovado a la luz de nuevos discursos
revalorativos de la vida tradicional, por ejemplo.
No puede dejar de mencionarse, aunque más no sea, que los estudiosos de la segunda mitad del
siglo XIX recurrieron a un procedimiento especial llamado método comparativo. La base de este método,
como lo advierte Harris, era la creencia de que los diferentes sistemas culturales que podían observarse en
el presente, tenían un cierto grado de semejanza con las diversas culturas desaparecidas. La conclusión
lógica a la que arribaron fue que las formas más simples son las más antiguas El origen de este método se
remonta al siglo XVIII.
La importancia de los datos diacrónicos tiene estrecha relación con la búsqueda de los orígenes a
partir de los cuales se establecen las secuencias evolutivas. En este sentido, los rasgos más interesantes
de la humanidad eran las semejanzas porque de ellas dependía la ciencia de la Historia Universal.
Esta corriente sería criticada en el siglo XX por el Funcionalismo, que los acusará de antropólogos
de salón, debido al gran uso de fuentes indirectas que les permitía sostener el método comparativo. Más
allá de las limitaciones y de las críticas, es importante destacar que a partir de allí, la Antropología se
apropió de un objeto de estudio, la sociedad primitiva, constituyéndose de esta manera en una disciplina
científica..

Bibliografía
BURY, J., La idea del Progreso, Madrid, Alianza.
DUBY, G., y Mandrou, R., Historia de la Civilización Francesa, México, F.C.E., 1966.
HANS, A., El mito de la razón total. En: La disputa del positivismo en la sociología alemana, Barcelona, Grijalbo, 1969.
HARRIS, M., El desarrollo de la teoría antropológica, Madrid, S. XXI, 1983.
HEISENBERG, W., La imagen de la naturaleza en la física actual.
SMELSER Y WARNER, Teoría Sociológica, Madrid, Espasa-Calpe, 1982.
ZEITLIN, I., Ideología y teoría sociológica, Buenos Aires, Amorrortu, 1982.
VICENS VIVES, J., Historia General Moderna, Barcelona, Montaner y Sinion, 1979.
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MATERIALISMO HISTORICO
M. F. HUGHES Y M. TACCA
INTRODUCCION
A mediados del siglo XIX, mientras el positivismo de Comte y Spencer se vinculaba con los
intereses políticos de quienes buscaban conservar el orden social, y se desarrollaba paralelamente un
sistema teórico, cuyas influencias han marcado profundamente no solo a las ciencias sociales, sino también
al desarrollo de la clase obrera e inclusive, a la historia política misma desde 1848.
Si bien es imposible negar que Carlos Marx y su amigo Federico Engels, ejercieron un gran influjo
sobre un particular momento histórico, es más difícil ver que su contribución a la teoría social y a la práctica
política se extiende hasta el presente. Porque, por un lado, es a partir del marxismo, y del debate, (explícito
o no) contra él, que se desarrolló gran parte de la teoría social. Esta trascendencia se deriva del carácter
sintetizador que logró la teoría marxista entre "la filosofía alemana, la economía política inglesa y el
socialismo francés".
Por otro lado si observamos las consecuencias sociales que tuvo la teoría marxista vemos que
numerosos Estados la invocan como justificación de sus programas político-sociales, colocándola como
base de sus sistemas educativos. Todos los partidos comunistas fundamentan su política, teóricamente, en
Marx y Engels; y los partidos socialistas de muchos países los reconocen como los fundadores del
socialismo moderno tomando su concepción de la sociedad como punto de partida de sus planes de
reforma.
Por lo tanto, aunque haya sido omitida por la teoría antropológica clásica, no podemos pasar por
alto el fenómeno del marxismo si queremos comprender los hechos y las discusiones teóricas tanto del
pasado como del presente, sobre todo, si tenemos en cuenta que las contradicciones sociales que puso de
manifiesto permanecen sin superar en nuestra realidad presente.
Este apartado no pretende ser una exposición exhaustiva del cuerpo teórico elaborado por Marx y
Engels, sino que intenta presentar los conceptos y categorías fundamentales de la concepción materialista
de la historia.

DEL IDEALISMO AL MATERIALISMO


Si tuviésemos que ubicar a Marx como teórico de alguna de las disciplinas sociales desarrolladas
hasta el siglo XIX, nos veríamos con serios inconvenientes. Esta primera dificultad de clasificación nos sirve
para entender el punto de vista nuevo y específico que planteó la concepción marxista: no puede ser
encasillado en ninguna de las disciplinas porque su obra completa es una crítica a la ciencia burguesa en
tanto expresión de los intereses de una clase de la sociedad capitalista.
Esta crítica no tiene como objetivo la construcción de una nueva ciencia "imparcial”, "pura”, sino que
se propone la comprensión de la realidad social para su transformación. La crítica no se realiza desde la
supuesta objetividad positivista sino en íntima relación con la lucha práctica por la emancipación del
movimiento obrero.
"Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas o principios inventados
o descubiertos por tal o cual reformador del mundo.
No son sino la expresión del conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de
un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos. "
Esta nueva concepción crítica es lo que se conoce como concepción materialista de la historia.
De acuerdo a lo planteado por Lenin, las tres fuentes en las que se apoya Marx son la economía
política inglesa, la política francesa y la filosofía alemana, logrando aprehender todas estas disciplinas en
sus relaciones ocultas, destruyendo los compartimientos estancos en que se hallaban, e integrándolas en
un sistema unitario donde los conceptos teóricos están unificados a un plan de acción política.
La teoría Marxista se desarrolló en relación al surgimiento de la sociedad moderna dominada por la
gran industria y a la nueva realidad social resultante de las contradicciones de esa sociedad: la clase
obrera. (Ver capítulo del siglo XIX).
Desde sus primeras obras, Marx muestra que el desarrollo de la sociedad capitalista, el progreso
técnico y el aumento de la riqueza que conlleva no tenía como consecuencia el aumento de la “riqueza de
las naciones" sino de tan sólo una clase dentro de ellas, con su reverso inevitable: el empobrecimiento de
una parte cada vez mayor de la sociedad. El orden social por él observado producía la deshumanización del
hombre.
En este punto se hace necesario que nos detengamos a considerar qué entiende por humano.
Marx concibe al hombre como un ser activo que sólo puede realizarse en la medida que se
relacione con la naturaleza en forma activa, creadora y productiva. Zeitlin plantea que, como los filósofos
iluministas, Marx concibe al hombre como perfectible, y que el progreso se puede observar en su creciente
emancipacion con respecto de la naturaleza y en su control consciente sobre esta. El hombre se hace
humano al crear un mundo humano: el mundo de los productos de la mano y del pensamiento. La
especificidad humana solo puede exteriorizarse en una actividad: en el trabajo consciente y libre.
50

El trabajo no es sólo una actividad económica, un medio para mantener la vida, sino que es la
actividad esencial del hombre, el medio para desarrollar su propia naturaleza. El hombre es libre cuando se
reconoce a sí mismo en su obra, en el mundo que él mismo ha creado.
Pero lo que observa Marx es que el capitalismo impide al hombre desarrollar sus potencialidades
humanas provocando como consecuencia de la alienación, su deshumanización.
El carácter alienado del trabajo no constituye un rasgo intrínseco del trabajo humano, sino que es la
forma que adquiere como resultado del proceso histórico iniciado con la separación del productor y los
medios de producción. Este proceso es analizado en el capítulo XXIV de El Capital, en el caso histórico
concreto de Inglaterra por presentar el proceso "su forma clásica".
“La llamada acumulación originaria no es, por consiguiente, más que el
proceso histórico de escisión entre productor y medios de producción. Aparece como "originaria" porque
configura la prehistoria del capital y del modo de producción correspondiente al mismo".
Este proceso de disolución transforma relaciones de elementos ya existentes y las convierte en
relaciones negativas, separando lo que antes estaba unido.
El proceso histórico que crea la relación social capital requiere encontrar dos clases de poseedores
de mercancías diferentes, por un lado, los propietarios de dinero, medios de producción y de subsistencia, y
por otro lado los trabajadores “libres" (libres de las antiguas relaciones de servidumbre y prestación y libres
de toda posesión, de toda propiedad) quedándoles como último recurso la venta de su capacidad de
trabajo.
Es necesario encontrar al trabajador como trabajador “libre", como pura capacidad de trabajo,
enfrentado a las condiciones objetivas de la producción como a su no propiedad.
Esta separación sólo se puede realizar mediante la violencia, ya que se está despojando a un sujeto
de sus condiciones objetivas de existencia: unos hombres se apropian de las condiciones objetivas de otros.
“En la historia del proceso de escisión hacen época, desde el punto de vista histórico, los momentos
en que se separa súbita y violentamente a grandes masas humanas de sus medios de subsistencia y de
producción y se las arroja en calidad de proletarios totalmente libres, al mercado de trabajo. La expropiación
que despoja de la tierra al trabajador, constituye el fundamento de todo el proceso."
La noción de alienación fue utilizada por Hegel y sus discípulos como un fenómeno exclusivamente
mental, donde las facultades del hombre (el pensamiento) aparecen como fuerzas independientes que
controlan sus prácticas.
Marx: mostró que la alienación del hombre no es ideal y teórica, no ocurre sólo en el plano de la
conciencia, sino que sus causas se encuentran en el plano de la práctica. La alienación en la conciencia del
hombre, es sólo una parte de la alienación total que sufre la vida humana real en la sociedad capitalista. La
forma de trabajo, constituye la alienación total ya que la producción de mercancías parece determinar la
naturaleza y el fin de la actividad humana, al mismo tiempo que rige todas las relaciones sociales.
Marx explica que el hombre está alienado respecto del producto del trabajo, ya que este escapa a
su conciencia, su voluntad y su control. Lo que el obrero produce no le pertenece; le pertenece al capitalista.
El obrero está alienado del objeto, en la medida en que él lo produce, pero no es de él, es de otro. El
producto le es extraño. Al mismo tiempo, está alienado de si mismo, su objetivación se convierte en algo
ajeno.
La actividad productiva misma es alienante y se expresa en la parcialización de las funciones
individuales dentro del proceso de desarrollo de la división social del trabajo; el obrero no controla la
totalidad del proceso.
Y el último elemento a considerar es la alienación de los hombres entre sí, manifestación de la
división de la sociedad en clases. Los hombres se relacionan unos con otros a través de los productos que
intercambian más que a través de sus personas; las relaciones personales entre los hombres se
transforman en relaciones entre cosas.
El proceso de producción y reproducción de la vida material se ha independizado de las
necesidades de los hombres. Lo que ellos producen, se transforma en el proceso de intercambio, en cosas
autónomas que parecen poseer una dinámica propia. La forma de manifestación de estas relaciones
produce una conciencia falsa.
La consecuencia necesaria de este análisis, es que la superación de las formas alienadas del
pensamiento humano, no puede ser realizada, como planteaban los filósofos neohegelianos, a través del
mero esfuerzo conceptual, sino a través de la acción práctica de los hombres en la transformación de sus
condiciones sociales de existencia.
Planteábamos que Marx era un deudor crítico de la filosofía alemana: en este análisis vimos, por un
lado, que el concepto de alienación adquiere otro sentido y sus causas son explicadas en base a relaciones
sociales específicas en un momento histórico determinado. Por otro lado, la forma de superación de la
alienación se separa de la crítica idealista. Esto se relaciona con la dialéctica marxista.
La utilización del término dialéctica tiene muchas variaciones, pero hay dos elementos que siempre
están presentes: movimiento y negación. Calificamos de dialéctico todo aquello que se mueve en virtud de
alguna negación.
51

Como plantea Shuster, el elemento común del término dialéctica hace referencia a una situación de
oposición, de contradicción, de antítesis, que debe ser resuelta.
A partir de la dialéctica hegeliana, Marx plantea que no se puede comprender la realidad si
consideramos la forma en que se manifiestan los hechos como la forma verdadera. Lo observable es una
condición negativa, en el sentido que es sólo una manifestación temporaria y parcial, una etapa, en el
proceso de desarrollo de sus posibilidades objetivas, reales. Cada hecho no es sólo lo observable, no es
sólo la forma en que se presenta, es también una negación y una restricción de posibilidades reales.
Zeitlin nos propone un ejemplo para clarificar el desarrollo dialéctico. La bellota, es una negación de
su forma anterior, la semilla. Pero también la bellota es negada por la forma nueva y potencial que encierra:
el roble. La negación se da cuando la forma inicial es trascendida, cuando se realizan con plenitud las
potencialidades que contiene.
A su vez, la dialéctica acentúa la unidad concreta del todo; esto implica que el análisis de toda
realidad parte de una totalidad concreta, cuyos elementos constitutivos son contradictorios, y al mismo
tiempo, considerando que esa realidad es siempre una realidad en movimiento.
Por lo tanto, para aprehender los fenómenos sociales, se debe considerar una totalidad concreta, y,
por medio del análisis (proceso de abstracción) caracterizar sus elementos y sus relaciones analizando las
contradicciones dialécticas, que, de acuerdo con Shuster, se caracterizan por la presencia de dos aspectos
opuestos en el mismo objeto, para luego volver a hallar el todo concreto (unidad de lo diverso), pero ahora
analizado y comprendido en tanto reproducción conceptual de la realidad (un concreto existente), lo que
posibilita su transformación.
Hegel también entendía que la totalidad era la unidad de lo diverso, pero consideró que se podía
llegar al conocimiento de la totalidad, mediante el pensamiento, logrando una síntesis abstracta. El error de
la dialéctica hegeliana, para Marx, reside en verlo todo en y para la conciencia, con lo cual se desplazan las
contradicciones reales hacia una superación en el saber. Marx subraya que las contradicciones se dan en la
realidad social antes que en los conceptos, por lo tanto, la superación debe ocurrir en la realidad.
“Mi método dialéctico no sólo difiere del de Hegel, en cuanto a su fundamento, sino que es su
antítesis directa. Para Hegel el proceso del pensar, al que convierte incluso, bajo el nombre de idea, en un
sujeto autónomo, es el demiurgo de lo real; lo real no es más que su manifestación externa. Para mí, a la
inversa, lo ideal no es sino lo material traspuesto y traducido en la mente humana”.
De esta forma, Marx se separa de Hegel y de la filosofía neohegeliana, considerando a esta última
como la forma mas acabada del pensamiento idealista.
Los discípulos de Hegel destacaban las posibilidades críticas de la filosofía del maestro para
combatir académicamente a la religión, esperando cancelar las contradicciones reales con la simple reforma
de la conciencia religiosa. La crítica permanecía en el nivel de las construcciones conceptuales, sin
reconocer la vinculación que éstas tienen con las condiciones reales de la vida social. La historia y la
actividad humana aparecen como productos o encarnaciones de las ideas, las que se mistifican como
fuerzas poderosas a las que quedan sometidos los individuos.
Marx remitirá estas ideas aparentemente autónomas a su origen real: la acción práctica de los
hombres reales en condiciones históricas determinadas. Estas ideas son un producto humano, un producto
social creadas en determinadas condiciones de producción.
"La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas
corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio
desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian
también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento”.
En esta crítica de la filosofía es que Marx y Engels hallaron su concepción materialista, expresada
en una síntesis magistral en el Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política: "En la
producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes
de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus
fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura
económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la
que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material
condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la
que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia".
Una vez explicitado qué es el proceso de producción material, proceso en el que los hombres
producen y reproducen sin cesar sus medios de vida, y por lo tanto, su vida misma y sus contenidos, Marx
se dedicará a la investigación crítica de la economía política.

LA DIALECTICA DEL MODO DE PRODUCCION


Si bien es cierto que Marx retoma el método dialéctico de Hegel también lo es, como se dijo antes,
que lo trastoca e invierte de modo tal, que adquiere un nuevo significado. En este sentido la dialéctica
implica una negación del orden fáctico existente.
52

La importancia del pensamiento dialéctico de Marx, radica, en que no es solamente crítico y


revolucionario, sino también empírico y sociológico. Por todo lo cual, los principios antagónicos tienen sus
raíces en relaciones sociales definidas.
Estas relaciones sociales comienzan a delimitarse a partir del proceso de trabajo. Como señala el
propio Marx "al producir sus medios de subsistencia, los hombres producen indirectamente su propia vida
material".
Es así que el proceso de trabajo se revela como social: los hombres actúan sobre la naturaleza
interactuando y cooperando entre sí.
Ahora bien, la categoría por la cual el sistema marxista logrará descifrar este proceso complejo e
históricamente mal entendido, es el modo de producción. Esta es una noción abstracta, que como tal, no se
encuentra presente en la realidad empírica pero da cuenta de ella al revelar la estructura dinámica del
proceso social de la producción.
El modo de producción, como señala Zeitlin, es el concepto general que empleó Marx para abarcar
el complejo proceso por el cual los hombres interactúan simultáneamente con la naturaleza y entre sí.
La dialéctica de dicho proceso, siguiendo a este autor, tiene en cuenta que la interacción de los
hombres con la naturaleza determina sus relaciones sociales a la vez que el carácter de sus relaciones
sociales determina su modo de interacción con la naturaleza.
Queda claro entonces, que no existe un único modo de producción, ya que las diferentes formas de
interacción, implican distintos modos de producción.
Marx analiza históricamente estos cambios, pero su interés radicaba en la explicación profunda y
detallada del modo de producción capitalista.
En la Ideología Alemana, Marx aclara, que "la suma total de las relaciones de producción constituye
la estructura económica de la sociedad, el fundamento real sobre el cual se elevan las superestructuras
jurídicas y políticas y al cual corresponden formas definidas de conciencia social.
No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino, por el contrario, su
existencia social la que determina su conciencia. Con el cambio del fundamento económico toda la inmensa
superestructura se transforma más o menos rápidamente".
El modo de producción es la articulación particular de relaciones de producción y fuerzas
productivas.
Según Zeitlin, las relaciones de producción equivalen a relaciones de propiedad. Ahora bien dichas
relaciones de propiedad involucran las distintas maneras de enfrentarse a las condiciones objetivas de la
naturaleza. Sin embargo, como señala el mismo Marx, esos modos de apropiación generan distintos tipos
de propiedad.
Unos de esos modos será el Capitalismo surgido como consecuencia del desarrollo histórico de las
relaciones de propiedad y las fuerzas productivas.
Las fuerzas productivas se definen como aquellas fuerzas sociales por las cuales se producen los
medios para satisfacer las necesidades naturales y sociales de su existencia. Incluyen a los trabajadores, a
los instrumentos y a los medios de producción en una forma definida de cooperación.
Las contradicciones entre ambas (relación de propiedad y fuerzas productivas), constituyen la base
del cambio histórico, ya que coincidentes relaciones de producción favorecen la aparición de coincidentes
fuerzas productivas, luego estas relaciones de producción retardan y traban el desarrollo de fuerzas
productivas antitéticas.
Marx ejemplifica esto con la aparición de la burguesía como antítesis del orden Feudal al
establecerse un nuevo orden económico y luego jurídico-legal, donde la burguesía hegemoniza la
revolución social, encerrando ya su contradicción en la forma del proletariado.
Es imposible, por lo tanto, pensar las categorías marxistas de modo de producción, relaciones de
producción, fuerzas productivas, etc., como ajenas al proceso histórico vigente. Por el contrario, dichas
categorías adquieren sentido a la luz del proceso histórico, que revela las contradicciones entre los
propietarios y los que venden su fuerza de trabajo.
La historia es, entonces, la lucha de los sujetos enfrentados de acuerdo con el lugar que ocupen en
la producción. Es decir, que la desigualdad aparece y se fundamenta desde la producción. Veremos cómo
el capitalismo minimizará esta desigualdad en los otros planos de la economía.
Puede decirse, que la fuerza teórica del concepto modo de producción, consiste en revelar las
contradicciones sociales en el plano de la producción, mostrando a su vez que la superestructura política y
jurídica no es un producto de un orden inmutable, sino una construcción histórica, resultado de la
hegemonía de una clase sobre otra.

EL ESPEJISMO DEL CAPITALISMO


Marx nos dice que, si la riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción
capitalista se presenta bajo la forma de un “cúmulo de mercancía”, es conveniente ocuparse de la
mercancía antes de encontrarla en el mercado, pues allí se ocultan las relaciones que atraviesan a la
mercancía y que, precisamente la definen como tal.
53

¿Qué es la mercancía? Es un objeto exterior que en virtud de sus propiedades satisface


necesidades humanas, por lo tanto es útil, posee un valor de uso. Este valor de uso se hace efectivo en el
uso o en el consumo y siempre debe ser social, útil para otros. Estos valores de uso son el contenido
material de la riqueza y en el modo de producción capitalista, son portadores materiales de valor de cambio.
El valor de cambio se presenta como una relación cuantitativa, surge del intercambio entre valores
de uso cualitativamente diferentes. El intercambio de mercancías expresa que hay algo que permanece
inalterable y que es común a los distintos valores de cambio. Para llegar a ese algo común, se debe
abstraer el valor de uso de la mercancía (ya que es la abstracción lo que caracteriza el proceso de
intercambio) y así sólo queda una propiedad a la mercancía: la de ser producto del trabajo humano. Al
abstraer las propiedades sensibles, concretas de ese trabajo, sólo queda trabajo abstractamente humano,
trabajo humano indiferenciado. Sólo queda el gasto de fuerza de trabajo humana. Entonces lo común que
se manifiesta en el intercambio de las mercancías, es su valor como materialización de trabajo humano
abstracto: sólo por él un valor de uso posee valor.
Habiendo encontrado lo que determina el valor en una mercancía, sabemos cómo medir su
magnitud por la cantidad de trabajo contenida en ella, esta cantidad la medimos por su duración en el
tiempo. Entonces, es el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un valor de uso lo
que determina la magnitud de su valor. Este tiempo de trabajo varía con todo cambio en la fuerza productiva
de trabajo.
Entonces, para que una cosa sea mercancía tiene que ser un valor de uso social (producir valores
de uso para otros) y debe transferirse a través del intercambio.
En cuanto al trabajo, lo consideramos en virtud de su efecto útil, y si en el intercambio se enfrentan
cosas cualitativamente diferentes, distintos valores de uso (trabajos útiles cualitativamente diferentes) ya
que de lo contrario no podrían enfrentarse entre sí como mercancías, esto está expresando la existencia de
distintos trabajos útiles orientados a un fin determinado, es decir la división del trabajo corno condición de
existencia de la producción de mercancías: "sólo los productos de trabajos privados autónomos,
recíprocamente independientes, se enfrentan entre sí como mercancías”.
El mismo proceso de abstracción que se realiza con la mercancía, Marx lo realiza para dilucidar la
naturaleza del trabajo. Así, por un lado, tenemos trabajo concreto orientado a un fin que produce valores de
uso y, por el otro, gasto de fuerza de trabajo humana abstracta que produce valor. No se debe perder de
vista el carácter social permanente de este trabajo abstracto, que justamente produce valor porque ha sido
homogeneizado, organizado socialmente.
Dado que las mercancías no pueden intercambiarse por sí solas, ya que son cosas, son sus
poseedores los que deben relacionarse entre sí reconociéndose previamente como propietarios privados.
Un poseedor de mercancías accede al mercado porque su propia mercancía carece de valor de uso para él.
Solo posee valor de uso para otros. De aquí, que las mercancías cambian de dueño, y en este intercambio
se relacionan como valores.
A través del proceso histórico de extensión y universalización del intercambio (la repetición
constante que hace de él un proceso social regular), proceso que consolida estas relaciones sociales se
crea la necesidad de encontrar un equivalente general socialmente reconocido a todas las mercancías.
La forma de equivalente general quedará adherida a una clase particular de mercancías: el dinero.
La cristalización de la forma dinero consolida la antítesis entre valor de uso y valor. Es el dinero la expresión
de esa antítesis que oculta la doble transformación: los productos del trabajo en mercancía, y las
mercancías en dinero. Así las mercancías adoptan o se presentan como cosas exteriores y con vida propia,
separadas de los hombres. La expresión más acabada de este ocultamiento la realiza el dinero, ya que el
carácter específicamente social de los trabajos privados se manifiestan en el intercambio. Pero las
relaciones sociales establecidas en el proceso de intercambio no se presentan como relaciones directas
entre los productores privados, sino como relaciones de sus productos, relaciones establecidas entre cosas.
La transformación del dinero en capital se producirá cuando el poseedor de dinero compra la
mercancía fuerza de trabajo, cuyo valor de uso, tiene la propiedad de ser fuente de valor, de crear valor.
El capitalista compra en el mercado medios de producción y fuerza de trabajo. Esta circunstancia
hace que el proceso de trabajo sea un proceso entre cosas que le pertenecen, por eso también le pertenece
el producto de ese proceso de trabajo.
En cuanto a la fuerza de trabajo, sólo le pertenece el uso de la misma, pero este uso se corporiza
en el producto acabado. Este producto (trabajo objetivado) es propiedad del capitalista. El obrero vende su
fuerza de trabajo enajenando su valor de uso, enajenando el producto de su propio trabajo.
El capitalista produce valores de uso sólo porque son portadores de valor. Pero no sólo quiere
producir valor, sino plusvalor. El valor de una mercancía está determinado por el tiempo socialmente
necesario para su producción. El capitalista compra el uso de una jornada de trabajo, donde el valor creado
supera el valor diario de la fuerza de trabajo. El capitalista, por ser el propietario de los medios y de la fuerza
de trabajo, organiza el proceso de trabajo de manera tal de absorber más fuerza de trabajo prolongando el
proceso de trabajo. De esta forma el valor del producto se acrecienta en relación a lo invertido previamente.
Se añade un plusvalor y el dinero se transforma en capital.
54

El proceso de valorización no es otra cosa que la prolongación del proceso de formación de valor; el
plusvalor surge como un excedente cuantitativo de trabajo, sólo por haberse prolongado la duración del
proceso de trabajo.
Esta transfórmación del dinero en capital está mediada por la circulación en tanto es en ella donde
se compra la fuerza de trabajo, pero no ocurre en ella porque el proceso de valorización tiene lugar en la
esfera de la producción. El plusvalor no se produce en la esfera de la circulación sino que se realiza en ella
porque es el lugar donde se encuentran y relacionan los poseedores de distintas mercancías. En la esfera
de la producción se "produce", en la esfera de la circulación se "realiza” relacionándose en una el
capital/trabajo asalariado y en otra propietarios de distintas mercancías. Así, esta relación se nos presenta
como la ficción jurídica donde propietarios libres y jurídicamente iguales intercambian distintas mercancías.
Si se visualiza sólo la esfera de la circulación, queda oculta la relación de explotación que enfrenta al
capital/trabajo asalariado. La compra y la venta de fuerza de trabajo se presenta como intercambio de
equivalentes: el salario de un obrero aparece como precio del trabajo, y no como valor de la fuerza de
trabajo, encubriendo la división de la jornada de trabajo en trabajo necesario y plustrabajo y la apropiación
gratuita de este por parte del capitalismo. Esta ilusión de equivalencia, donde los individuos son igualados
socialmente, no sólo encubre la relación real, sino que refuerza la conciencia de "libertad e igualdad" de los
sujetos del intercambio.
Las condiciones históricas de existencia del capital surgen cuando el poseedor de medios de
subsistencia y de medios de producción encuentra en el mercado al trabajador despojado como vendedor
de su fuerza de trabajo.
"Las condiciones originarias de la producción (...) originariamente no pueden ser ellas mismas
producidas, no pueden ser resultado de la producción. Lo que necesita explicación, o es resultado de un
proceso histórico, no es la unidad del hombre viviente y actuante, por un lado, con las condiciones
inorgánicas, naturales, de su metabolismo con la naturaleza, (por el otro) y, por lo tanto, su apropiación de
la naturaleza, sino la separación entre estas condiciones inorgánicas de la existencia humana y esta
existencia activa, una separación que por primera vez es puesta plenamente en la relación entre trabajo
asalariado y capital".
El proceso histórico muestra la separación del hombre de sus condiciones objetivas de existencia, la
escisión de la unidad originaria hombre-naturaleza.
El desarrollo de una fuerza material va a separar la unidad originaria, entendiendo al individuo como
lo indivisible: objetividad y subjetividad. Un grupo se apropia de las condiciones objetivas de otro,
relacionando a un sujeto dominador con un sujeto productivo. La domínación va cobrando formas
particulares en el proceso de escisión, que también es un proceso de enfrentamientos.
"Los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha
común contra otra clase".
Las clases se constituyen a partir de la identificación de intereses antagónicos, lo que en la teoría
marxista se define como “lucha de clases". El antagonismo tiene como fundamento los diferentes modos de
apropiación (relaciones de propiedad) los cuales generan sus correspondientes formas de conciencia. Es
por esto que, este enfrentamiento desborda los límites del plano económico convirtiéndose en una lucha
política.

Bibliografía
LEFEBVRE, Henri, El Marxismo, Buenos Aires, Ediciones CEPE, 1973
MARCUSE, Herbert, Razón y Revolución, Madrid, Alianza Ed., 1971.
MARX, Karl, El Capital, México, Siglo XXI, 1990.
Manifiesto del Partido Comunista, Buenos Aires, Ed. Catarí 1994.
Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política
MARX, K.; HOBSBAWM, E., Formaciones Económicas Precapitalistas, México, Cuadernosde Pasado y
Presente, 1985
MARX,K.;ENGELS, F., La Ideología Alemana, Montevideo, Pueblos Unidos, 1968.
SHUSTER, Félix, El método en las ciencias sociales, Buenos Aires, CEAL, 1992.
ZEITLIN, Irving, Ideología y Teoría Sociológica, Buenos Aires, Amorrortu,1982.
55

ANTROPOLOGíA SOCIAL INGLESA: LA TEORIA FUNCIONALISTA


L. SINISI
I. INTRODUCCION
La escuela funcionalista surge en Inglaterra alrededor de 1920. Muchos autores han criticado esta
teoría por considerar que estuvo al servicio del imperialismo y de su práctica colonialista, tildándosela de
ciencia burguesa.1 Más allá de la validez de estas críticas, el funcionalismo ha persistido hasta nuestros
días, muchas veces realizando una revisión de sus postulados básicos, otras revalorizándolos, como
cuando se destaca por ejemplo la importancia del trabajo de campo según la forma que le dio su creador B.
Malinowski. Este intento empirista del funcionalismo, pretendía convertir a la Antropología en una disciplina
científica, a fin de establecer un corte con la antropología conjetural decimonónica.
Además, es interesante destacar que la teoría funcionalista tuvo un fuerte desarrollo no sólo en
Inglaterra, sino también en los Estados Unidos, sobre todo a través de otra disciplina: la sociología.
Radcliffe-Brown, otro de los fundadores ingleses de esta escuela fue docente en la Universidad de Chicago,
influyendo en importantes sociólogos norteamericanos como Talcot Parsons.
En la Inglaterra de fines de siglo pasado la Antropología había comenzado a crecer como disciplina
científica "bajo la forma de cátedras universitarias" y paulatinamente se descubren los "usos" que esta
ciencia podía dar al imperialismo. Pero como es sabido, pocos antropólogos habían salido a conocer África
y las zonas colonizadas, basaban sus estudios en registros traídos por viajeros, administradores, etc., que
ya tenían una visión sesgada y etnocéntrica de los llamados "pueblos primitivos". A comienzos del siglo XX
es necesario conocer mejor estos pueblos para poder establecer las áreas de administración colonial, como
afirma Stauder2 “el mayor obstáculo para obtener un mayor provecho entre el colonialismo y la antropología
era la falta de una teoría y una práctica adecuada. La antropología antigua, el difusionismo y el
evolucionismo impedían el progreso. El momento de la revolución había llegado".
La llamada revolución funcionalista fue la que inició el camino de la antropología científica, dentro
del marco y el auge del imperialismo británico, a través de sus más importantes creadores Bronislaw
Malinowski y A. Radeliffe-Brown.

II. CONTEXTO HISTORICO Y POLITICO


Una teoría nunca puede ser explicada si no es dentro del contexto histórico y político que le otorga
significado y fundamentación.
"El análisis del proceso colonial es necesario no solamente para establecer el marco situacional de
las teorías antropológicas y sus emergentes racistas y etnocéntricos, sino que lo consideramos en su
elaboración conceptual parte constitutiva de las interrelaciones en la medida que el mismo ha sido
construido a partir de documentación antropológica y de análisis científicos, sociales y políticos elaborados
desde las metrópolis sobre el Tercer Mundo”.3
A fines del Siglo XIX el capitalismo ha logrado su máximo desarrollo, este desarrollo nunca ha sido
lineal sino que se produjo a través de avances y retrocesos, apogeos y crisis; pero estas crisis más que
manifestar el fracaso del sistema capitalista, se debían a reordenamientos del sistema productivo, es decir,
las acumulaciones de capital tenían un "techo". Si bien la lógica de los empresarios capitalistas era la
ganancia y la acumulación, éstas sólo pueden reproducirse si se vuelve a invertir en nuevos proyectos:
modernización de la industria, creación de nuevas manufacturas y la consecuente búsqueda de nuevas
colonias para obtener aquellas materias primas que ahora eran de vital importancia para las industrias
monopólicas: caucho, cobre, petróleo, etc. Es por eso que a partir de 1884-1885, Congreso de Berlín
mediante, las grandes potencias imperialistas, Inglaterra en primer lugar, Francia, Alemania (ver la primera
unidad de este manual donde se trata específicamente este tema) deciden la penetración y colonización de
África, y de aquellos otros continentes, Asia y Oceanía, que aún no habían sido colonizados, donde se
decide establecer áreas de influencia.
En un primer momento Gran Bretaña establece el método de administración directa es decir, no
solamente control económico de sus colonias, sino también control político. Pero los problemas que ésta
traía aparejados, revueltas, protestas y dificultades económicas, hicieron que se ponga en práctica la
administración indirecta, donde lo que se buscaba era el no cuestionamiento del sistema colonialista, sino
por el contrario, a través de ciertas concesiones que se le otorgaban a los líderes locales, se pudiera lograr
su legitimidad.
Muchos autores, Menéndez, Leclerc, Díaz Polanco, Stauder entre otros, encuentran una relación
directa entre la administración colonial británica, especialmente la indirecta, o “indirect rule" y el desarrollo
de la escuela funcionalista; precisamente Leclerc en su libro Antropología y Colonialismo, habla de una
"connivencia" entre la ideología de la indirect rule y la del funcionalismo.
Lo que ahora necesitaba el imperio era "conocer" a las sociedades nativas, saber cómo "funcionan",
para poder ser administradas. Para ello se comienza a impulsar a la nueva antropología dentro del marco
académico, se le otorgan facilidades financieras, se obliga a que muchos administradores y funcionarios
coloniales tomen cursos de esta disciplina. La estrecha relación que se establece entre colonialismo y
funcionalismo se puede detectar por los beneficios que ambos obtuvieron: para el colonialismo, la
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antropología funcionalista le sirvió como soporte ideológico y para esta escuela, la realidad colonial le
permitió la posibilidad de desarrollar su metodología clásica: la experimentación y el trabajo sobre el terreno.

III. ANTECEDENTES EPISTEMOLOGICOS


Como bien aclaramos en la introducción de este capítulo, tanto en la antropología como en la
ciencias sociales en general, existen dos fuentes de pensamiento claves, donde encontraremos gran parte
de los supuestos teóricos que marcaron el desarrollo de estas disciplinas en su etapa clásica, el Iluminismo
del Siglo XVIII y el Positivismo del Siglo XIX (ver el capítulo anterior sobre el Siglo XVIII y XIX).
La teoría funcionalista está muy vinculada a los desarrollos que tuvieron las ciencias naturales
durante el siglo pasado; es a través de A. Comte y su "filosofia positiva" donde se expresa la estrecha
relación entre la biología y la sociología. Además este autor ejerció una gran influencia en los sociólogos y
antropólogos posteriores desde otras categorías conceptuales que fueron los pilares del positivismo, como
por ejemplo las ideas de orden y progreso (ver Comte, Siglo XIX).4
Otro sociólogo, H. Spencer (1820-1903) establecería un estrecho paralelismo entre las sociedades
humanas y los organismos biológicos. Argumentaba "que en la sociedad así como en un organismo, se
produce una eliminación y sustitución perpetua de partes, junto con la integridad constante del todo". La
correspondencia analógica en Spencer se establece al comparar por un lado al individuo social con la
células del organismo, ambos como parte integrantes de un todo -el organismo o la sociedad-, tienen una
función que cumplir, mantener la actividad armónica de ese todo. Spencer, según Luey Mayr, fue el primero
en utilizar el término función para tratar de explicar la realidad social.
E. Durkheim (1858-1917), sociólogo francés, que fue la gran fuente de inspiración de la escuela
funcionalista inglesa, también empleó esta categoría pero sin realizar un reduccionismo biológico al estilo de
Spencer. En su obra La División del Trabajo Social (1895), dice por ejemplo que la función de la respiración
es la de suministrar gases al organismo, necesarios para el funcionamiento vital, así como la alimentación,
etc. En las Reglas del Método Sociológico (1895) desarrolla esta idea diciendo que para explicar un
fenómeno social hay que buscar tanto la causa que lo ha producido como la función que cumple.
Siendo el paradigma positivista el marco de desarrollo de sus ideas, Durkheim pensaba que los
fenómenos sociales se combinaban para mantener la armonía dentro de la sociedad, lo que a él le
interesaba era estudiar los procesos de "solidaridad social" para dar cuenta de sus aspectos normativos e
integradores; el conflicto y la desintegración social atentan contra el orden y sólo este puede llevar al
progreso.
Como veremos más adelante, las ideas de Durkheim marcaron el pensamiento de Malinowski,
Radcliffe-Brown y Evans Pritchard, quienes pusieron un marcado énfasis en la teoría de la integración de la
cultura -homeostasis o anáIisis sistémico de la sociedad- y la analogía entre el modelo orgánico y el
funcionamiento social. Sobre todo es en Radcliffe-Brown donde estos conceptos aparecen con más fuerza,
por ejemplo a través de su conceptualización de la sociedad como un todo estructurado, constituido por un
orden moral y la implementación de normas que regulan su funcionamiento. En Malinowski se encuentra
también la influencia de Freud y de las teorías psicológicas del Siglo XX. De Freud toma el análisis del
complejo de Edipo. A pesar de esto Malinowski criticó la universalidad del mismo; en su trabajo de campo
en las Trobriand observó que el ejercicio de la autoridad dentro de la familia no lo poseía el padre sino el
hermano de la madre. De esta forma el niño no establece una relación de amor-odio con el hombre que
mantiene relaciones sexuales con su madre y además es su padre biológico. Para el autor el "complejo" es
un fenómeno de la cultura y no de la naturaleza, y no tiene alcance universal ya que se corresponde con la
familia occidental basada sobre la descendencia de la línea paterna. Esta postura generó la reacción de
algunos psicoanalistas ya que para éstos, las teorías psicoanalíticas son universales, más allá de las
particularidades de la cultura.

III.1 El funcionalismo de Malinowski: aspectos teóricos


De nacionalidad polaca (1884-1942), doctor en física y luego en antropología, sentó las bases de
una de las características claves de la perspectiva antropológica, el “trabajo de campo”, tras permanecer por
casi cuatro años en Nueva Guinea estudiando los aborígenes australianos. Para muchos autores es el
creador de la "Escuela Funcionalista Inglesa".
Siguiendo los principios durkheimianos, de equilibrio y normatividad, Malinowski argumentaba que la
cultura se constituye como un todo funcional,
integrado y coherente, que no se opone a la naturaleza, sino que la continúa. Es la respuesta organizada de
la sociedad para satisfacer sus necesidades naturales a través de grupos institucionalizados. Considera a la
cultura como un todo coherente y organizado, como un sistema total donde cada aspecto de la cultura sólo
puede estudiarse en relación a un contexto mayor en el cual cobra sentido. Por ejemplo en Los Argonautas
del Pacífico Occidental (primera e importantísima obra de este autor), cuyo tema central se refiere al
comercio kula -sistema de intercambio tribal a través del cual circulan objetos ceremoniales-, Malinowski no
sólo observó la forma de intercambio sino que a partir del mismo, trató de buscar qué relaciones guardaba
con la estructura económica, religiosa y social, demostrando de esta manera la imagen de totalidad e
integración del todo con las partes.
57

Para este tipo de estudio, no es importante una concepción histórica de larga duración, y en esto se
separa del difusionismo y del evolucionismo, ya que intenta comprender el fenómeno social según el lugar
que ocupa dentro del sistema total, y de las funciones que realiza; por eso decimos que sus estudios son
sincrónicos, el corte se realiza en un breve período histórico no mayor a los cinco años.
Retomemos la teoría de la cultura de Malinowski. Podemos decir que obedece a dos condiciones:
(a) Satisface las necesidades fundamentales del hombre. Ahora bien, qué significa necesidad para
Malinowski: "es el sistema de condiciones que se manifiestan en el organismo humano, en el marco cultural
y en la relación de ambos con el ambiente físico y que es suficiente y necesario para la supervivencia del
grupo o del organismo". Cada necesidad se satisface con un tipo de respuesta cultural; Malinowski distingue
dos tipos de necesidades, existen necesidades biológicas o básicas y necesidades derivadas. La
satisfacción de las primeras son fundamentales para sobrevivir: nutrición, reproducción, bienestar corporal,
crecimiento, etc. que han generado "respuestas culturales" universales, ya que en cualquier cultura es
necesario satisfacer la provisión de alimentos, crear un sistema de parentesco, vivienda, vestido,
entrenamiento, etc. En cambio, las necesidades derivadas aparecen como consecuencia de la vida del
hombre en sociedad, son las formas indirectas de satisfacer las necesidades básicas, llamadas también
imperativos culturales porque modifican a las necesidades básicas, por ejemplo la creación de técnicas para
la obtención de alimentos, y relacionado con esto, la necesidad de trasmitir estas técnicas a las sucesivas
generaciones. Entonces las necesidades derivadas, son las que organizan la conducta social mediante la
creación de reglas, sanciones o normas que garanticen la integridad y coherencia del grupo.
(b) La cultura se organiza para satisfacer las necesidades individuales y sociales a través de la
creación de instituciones. El concepto de institución es para Malinowski la unidad de observación o unidad
de análisis, es muy importante ya que le permite al investigador comprender a este todo integrado que es la
cultura. Una institución social agrupa por ejemplo a individuos que comparten valores comunes, mantiene el
consenso y la cohesión y permite el funcionamiento de la cultura. Una institución tiene siempre la misma
estructura y esto permite comparar diferentes sociedades. El estudio de las instituciones permite analizar la
realidad social como un todo funcional. Toda institución tiene la función de satisfacer las necesidades
básicas de cada sociedad, de otra manera la cultura no podría sobrevivir. La función tiene un sentido, no es
arbitraria, "responde a la necesidad exigida por la cultura".
Podríamos entonces sintetizar el marco conceptual de Malinowski de la siguiente manera:
Teoría de la cultura: como vimos la cultura tiene una estrecha relación con la naturaleza, aunque la
supera, porque es la respuesta organizada de la sociedad para satisfacer sus necesidades básicas por
medio de grupos institucionalizados.
Teoría de las necesidades: existen dos tipos de necesidades, las básicas, se relacionan con la naturaleza
humana y animal, necesidad de respirar, comer, dormir, reproducirse, moverse... cuyas respuestas
culturales son subsistencia, abrigo, parentesco, etc. Las necesidades derivadas dan cuenta de la forma en
que se manifiesta la cultura, modificando las necesidades básicas, por ejemplo una necesidad secundaria
como trasmitir la cultura, el saber, las instituciones, tienen como respuesta cultural a la educación.
El concepto de institución: a través de una institución se pueden comparar diferentes sociedades
entre sí. Por ejemplo una institución puede ser la familia, la jefatura, donde un grupo de individuos con
intereses comunes, a través del consenso, contribuyen al buen funcionamiento de la cultura.
El concepto de función: como ya vimos no fue Malinowski el primero en usarlo, tanto Spencer como
Durkheim ya lo habían hecho. El nuevo sentido que le aporta este autor es que la función son todas
aquellas tareas o cometidos sociales que sirven para satisfacer las necesidades básicas (reproducción,
alimentación, etc.) que tienen un gran valor en cuanto a que su cumplimiento es fundamental para la
supervivencia y conservación de la sociedad.
La teoría del cambio cultural: este tema fue tardíamente abordado por los autores funcionalistas, no
porque fueran ingenuos y no percibieran el cambio que se estaba produciendo en las sociedades
colonizadas a partir del contacto con los puropeos, sino porque, como antes afirmamos, existía un
presupuesto básico que era el de considerar a las sociedades como entidades estáticas y armónicas.
Cuando en 1934 Malinowski inicia sus estudios en África del Sur, comienza en interesarse por la
problemática del contacto cultural. Dejando un poco de lado esa visión romántica que tenía sobre los
salvajes de las islas Trobriand, a los cuales veía idílicamente alejados del contacto negativo que producía la
civilización industrializada, comienza ahora a pensar en lo positivo que sería para estas sociedades
"primitivas" interactuar con la sociedad occidental. Creía que la relación entre africanos y europeos debía
equilibrarse de forma pacífica a través de la creación de medidas comunes y benéficas para ambas
culturas. De esta forma el contacto se realiza de forma lineal, no conflictiva, por la interacción de partes
iguales. Al describir y comparar de forma "objetiva" el proceso de cambio que se produce como
consecuencia del contacto, Malinowski consciente o inconscientemente oculta los verdaderos móviles del
colonialismo. Esta teoría del cambio cultural ha sido la que más fuertes críticas ha recibido desde aquellos
antropólogos que centraron sus estudios en los procesos de conflicto y crisis social.5
58

III.2 Aspectos metodológicos


Como bien sabemos la antropología evolucionista del Siglo XIX se dedicaba a lo que se denomina
la investigación de gabinete. Los antropólogos organizaban los datos traídos por viajeros, misioneros o
administradores de las tierras colonizadas, pero muy rara vez salieron de la comodidad de sus estudios,
teorizaban y comparaban analizando esas fuentes secundarias. Fue Malinowski el que puso una marca
innovadora en lo que conocemos como la metodología clásica de la antropología el trabajo de campo o la
permanencia prolongada sobre el terreno.
Sólo a través del trabajo de campo, puede el investigador interiorizarse y comprender a la sociedad
estudiada, ya que como muy bien lo explica en Los Argonautas del Pacífico Occidental (1922)6 la estancia
debe ser prolongada, "el antropólogo debe ir a las aldeas, convivir con los nativos, lejos de los otros
blancos". Su originalidad se basó también en la creación de algunas técnicas tales como observación con
participación, elección del informante clave, que implicaban un mayor compromiso por parte del investigador
debido a su participación activa en el proceso de conocimiento. Podemos afirmar que fue una metodología
revolucionaria ya que marca una ruptura con la antropología evolucionista del siglo XIX.
Existen tres principios metodológicos claves tal como él mismo lo define:
“ante todo el estudioso debe albergar propósitos estrictamente científicos y conocer las
normas criterios de la etnografía moderna. En segundo lugar, debe colocarse en buenas
condiciones para su trabajo, es decir, lo más importante de todo, no vivir con otros blancos,
sino entre los indígenas. Por último, tiene que utilizar cierto número de métodos precisos en
orden y recoger, manejar y establecer sus pruebas"... Además, "el etnógrafo debe ser un
cazador activo... tener una buena preparación teórica y estar al tanto de los datos más
recientes, eliminando las ideas preconcebidas..."7
La consecuencia directa del trabajo de campo sería "dar un esquema claro y coherente de la
estructura social y destacar, de entre el cúmulo de hechos irrelevantes las leyes y normas que todo
fenómeno social confleva".8
Además el trabajo de campo se logra a través de tres caminos:
1. Recoger a través de un esquema preciso y claro la organización de la tribu. Construir un método
de documentación estadística que permita armar tal esquema.
2. Observar los imponderables de la vida real y todo tipo de comportamiento. Esto se consigue
gracias a la observación minuciosa y detallada en la forma de un diario etnográfico.
3. Una colección de informes, narraciones, datos del folklore que den cuenta de la mentalidad del
indígena.
Dejemos que el propio Malinowski cuente cómo fue su experiencia de campo, varios años después
de haber publicado los Argonautas del Pacífico Occidental, en un libro llamado Coral Gardens and their
Magics:

"Mi trabajo de campo en la Melanesia constó de tres expediciones; el tiempo que verdaderamente
permanecí entre los indígenas fue de dos años y medio. Contando el tiempo que dediqué entre las tres
expediciones a seleccionar mis notas y redactarlas, a formular los problemas y llevar a cabo el trabajo
constructivo de asimilar y refundir los datos, puede decirse que mi trabajo de campo se extendió a lo largo de
más de cuatro años (principios de Septiembre de 1914 hasta finales de Octubre de 1918). Deseo subrayar este
hecho porque creo firmemente que unos cuantos meses de intervalo entre dos expediciones, de un año cada
una, concede posibilidades infinitamente mayores al antropólogo que dos años seguidos en el campo de
estudio (...) Creo que un completo conocimiento de cualquier lengua indígena depende mucho más de la
familiarización con sus formas sociales y organizaciones culturales que de la memorización de largas listas de
palabras o la comprensión de los fundamentos gramaticales y sintácticos que -en el caso de las lenguas
melanesias- son sorprendentemente simples (...) Respecto a mi forma de residencia, he insistido varias veces
en el hecho de que sólo es posible realizar un trabajo de campo satisfactorio si se vive directamente entre los
indígenas (...) Volviendo ahora al método del trabajo de campo: acabo de argumentar que el primer estrato de
aproximación o estrato de investigación consiste en la verdadera observación de los hechos aislados y el
registro completo de cada actividad concreta, ceremonia o norma de conducta. La segunda línea de
aproximación es la correlación de estas instituciones. La tercera línea de aproximación es una síntesis de los
distintos aspectos (...) Al mismo tiempo llegué a apreciar el valor general de los frutos recolectados y de su
gran importancia en la vida tribal al enfrentarme con el absoluto tumulto caótico de los detalles observados
desde el mismísimo principio (...) Una fuente general de inexactitudes en todos mis materiales, sean
fotográficos, lingüísticos o descriptivos, consiste en el hecho de que, como cualquier etnógrafo, me sentí
atraído por lo dramático, excepcional y sensacional (...) Como crítica diré que he omitido en mi estudio de la
vida en las Trobriand gran parte de lo cotidiano, poco llamativo, monótono y poco usual. El único consuelo que
me queda es pensar que, en primer lugar, el trabajo de campo funcionalista, a fin de cuentas iniciado en gran
medida en las Trobriand, ha comenzado a modificarse en este sentido; y en segundo lugar, que mis errores
9
pueden servir de ejemplo a otros".
59

IV. RUPTURAS Y CONTINUIDADESCON LA ESCUELA EVOLUCIONISTA


Siguiendo a Eduardo Menéndez podríamos advertir que existió una crisis social a principios del
Siglo XX que llevó a situaciones de reacomodamiento en las ciencias sociales, aunque como muy bien lo
aclara el autor, no existe un correlato mecánico entre las crisis de la sociedad global y las de las disciplinas
ya que estas tienen sus propias crisis autórionias.10
La crisis que presenta el modelo evolucionista en el 1900 está relacionada con las propias
dificultades del imperialismo inglés, que necesita ahora adaptar el proceso de colonización a las
instituciones locales. La administración indirecta es menos costosa y se legitima mostrándose como una
política respetuosa de las particularidades. "Surgen nuevos problemas antropológicos como por ejemplo la
relación entre lo cultural y lo biológico, lo normal y lo patológico, el relativismo cultural...".11
No es que se rechace totalmente el paradigma evolucionista, por eso hablamos de continuidades;
tanto Malinowski como Radcliffe-Brown pensaban que la teoría evolucionista podía explicar el progreso
social. Se comienzan a dejar de lado algunos de sus presupuestos metodológicos por considerarlos
etnocéntricos, como por ejemplo el de la reconstrucción histórica e hipotética de un pueblo, ya que este se
realiza en base a conjeturas: Radcliffe-Brown en 1923 afirma que la búsqueda de los orígenes es imposible
realizar ya que esto implica una total falta de perspectiva científica. Otro eje de ruptura, y creemos uno de
los más importantes, fue el nuevo tipo de práctica teórica. El investigador funcionalista no solo teoriza sobre
la sociedad estudiada, sino que también explorará sobre el terreno (el trabajo de campo) para obtener los
datos de fuentes primarias (informantes). Lo que importa es comprender a la sociedad desde su interior y no
a través de construcciones especulativas como la de los evolucionistas, que reconstruían secuencias que
iban de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo complejo.
Para Marvin Harris12 la relación de Malinowski con las teorías evolucionistas lo habían influenciado
en su concepción de la magia y la religión como antecesoras de las ciencia, ideas que encontramos en un
clásico del evolucionismo inglés, J. Frazer. Lo que Malinowski criticaba al evolucionismo era el uso de la
categoría de “supervivencia” para reconstruir el pasado evolutivo de las sociedades, porque no daban
cuenta del "contexto" en el que se producen esos hechos del pasado. Adam Kuper13 concluye: "Malinowski
siguió siendo evolucionista a lo largo de su carrera. Creía que la recolección de datos culturales vivos,
produciría en última instancia, leyes evolutivas". Además Malinowski nunca pudo alejar de su pensamiento
la visión etnocéntrica y comúnmente aceptada de que el "salvaje" a pesar de todo, seguía siendo inferior.

V. EL ENFOQUE ESTRUCTURAL FUNCIONALISTA


V.1 Características generales
Dentro del funcionalismo británico, encontramos otro enfoque que fue delineado especialmente por
A. Radcliffe-Brown (1881-1955), contemporáneo de Malinowski; éste trató de otorgarle mayor rigurosidad
científica a la antropología social, creando nuevas categorías conceptuales.
Como dijimos anteriormente, la influencia más directa que tuvo Radcliffe-Brown provino de la
sociología francesa, especialmente de E. Durkheim. Los pilares básicos del estructuralfuncionalismo se
apoyarán sobre las ideas de cohesión y solidaridad social. También toma de Durkheim la importancia que
este autor le asigna al "contexto social" y al papel que cumple el hecho social en la explicación científica.
Retomará también la idea de función trabajada por el sociólogo francés, pero con el agregado de que los
fenómenos sociales tienen que estar relacionados con la "estructura social", de aquí el nombre Estructural
Funcionalismo.
La antropología decía Radcliffe-Brown, debe basarse en una teoría analítica y no en la simple
compilación de hechos históricos. La historia se ocupa de la descripción diacrónica, la sociología permite el
análisis sincrónico de la sociedad: comprender los elementos de la estructura conectados entre sí, en el
aquí y ahora.

V.2 Nuevas categorías


Uno de los elementos diferenciadores más importantes entre el funcíonalismo de Malinowski y el de
Radcliffe-Brown será el concepto de estructura social. Esta estructura no es una categoría abstracta, por el
contrario, la estructura se define a través de un hecho social, empíricamente observable como son las
relaciones sociales entre individuos que desempeñan roles. Esto conforma un sistema social, objeto de
estudio de la antropología. La estructura social es la realidad misma, esta perspectiva lo diferenciará del
estructuralismo de Levi-Strauss. Para éste último, la estructura es invisible y subyacente, tiene que ver con
modelos teóricos y abstractos que construye el investigador a partir de la realidad observada (ver capítulo
sobre Estructuralismo).
A partir de definir la estructura social como la red de relaciones sociales visibles, Radcliffe-Brown
privilegió en sus estudios el análisis de los sistemas de parentesco: por ejemplo la familia elemental es el
grupo que organiza las relaciones de parentesco a través de relaciones diádicas "un sistema de parentesco
(...) es un sistema de relaciones diádicas entre persona y persona en una comunidad, siendo regulado el
comportamiento en cualquiera de estas relaciones en mayor o menor grado, por los usos sociales”
(RADCLIFFE-BROWN: ver cita 15).
En un trabajo llamado “Acerca de la Estructura Social," Radcliffe-Brown dice:
60

“... Si estudiamos a los aborígenes de una región de Australia, sólo la observación directa de estos
grupos nos permite revelar que están vinculados por una compleja red de relaciones sociales. Empleo el
término estructura social para indicar esta red de relaciones sociales (... ) Las estructuras sociales son tan
reales como lo son los organismos individuales (...) una relación particular entre dos personas... existe
únicamente como parte de una amplia red de relaciones sociales (...) es esta red la que yo considero objeto de
nuestras investigaciones (...) Incluyo dentro de la estructura social todas las relaciones de persona a
persona..."

Pero a esta idea de estructura, él agrega algo más, la categoría de forma estructural, que sería el
tipo normal de relaciones que se abstraen de la realidad observada:

“La realidad concreta que nos interesa es el conjunto de las relaciones existentes en un momento
dado, que vinculan a determinados seres humanos entre sí... Pero no tratamos de describir esto en su
particularidad, sino de hacer un análisis formal de la estructura (...) Lo que importa es la forma general o normal
de esta relación, con abstracción de sus variantes particulares (...) Existe una importante distinción entre la
estructura, como una realidad concreta existente y la forma estructural, tal como la describe el trabajador de
campo..."

Otro aspecto relevante de este planteo es que, mientras que las estructuras sociales pueden
cambiar, las formas estructurales son mucho más estables. Precisamente la estabilidad de la forma
estructural depende de la integración de sus partes y de como estas son necesarias para el mantenimiento
del sistema. En este punto podemos notar la influencia de Durkheim, la estabilidad y la unidad de la
sociedad son las condiciones que presuponen los planteos teóricos de Radcliffe-Brown a través de los
conceptos de integración, equilibrio y solidaridad.
Como vemos, en los presupuestos básicos del estructural-funcionalismo vuelven a aparecer
categorías que ya habíamos encontrado en los trabajos de Malinowski: integración, totalidad, solidaridad,
equilibrio y homeostasis pero redefinidas ahora dentro del marco de la estructura. El antropólogo debe
conocer los rasgos sistemáticos de la cultura, y buscar de qué forma las estructuras y las instituciones de
una sociedad se interrelacionan entre sí para formar un sistema social. El sistema tiende a la estabilidad y al
equilibrio, mediante la unidad o solidaridad de las partes con el todo. Esta noción de estructura tal como la
ha trabajado Radcliffe-Brown podemos afirmar que es una noción simple, no compleja, ya que no existen
mediaciones entre la estructura y la realidad empírica observada.
Si abordamos el concepto de función, vemos que existe una nueva diferencia con Malinowski. En
este autor la función de las instituciones es la de satisfacer las necesidades básicas de la sociedad y esta
idea lo lleva a un funcionalismo “reduccionista" que se basa en una teoría psicobiológica de las
necesidades." Para Radcliffe-Brown la función de cualquier tarea o cometido social consiste en el valor
fundamental que se le asigna en el mantenimiento y la continuidad estructural.16 Su concepto de función
establecía una dependencia respecto de la analogía orgánica:

"Tal como usamos aquí la palabra función, la vida del organismo se concibe como el funcionamiento
de su estructura y la continuidad de ésta se mantiene por la continuidad del funcionamiento. Si examinamos
cualquier elemento recurrente del proceso vital, como la digestión, como la respiración, etc., vemos que su
función es a parte que le cabe en la contribución que hace a la vida del organismo como un todo(...) Si del
terreno de la vida orgánica se pasa al de la vida social vemos que al examinar una comunidad cualquiera, tal
como una tribu africana o australiana, podemos reconocer la existencia de una estructura social. Los seres
humanos individuales que son las unidades esenciales en este caso, están vinculados por un conjunto definido
de relaciones sociales que los ubican en un todo integrado (...) La función de cualquier actividad recurrente,
repetida, por ejemplo el castigo de un crimen, o una ceremonia funeraria, es la parte que le cabe en la vida
social como un todo, y, por ende, la contribución que hace a la continuidad estructural” (RADCLIFFE-BROWN:
IBID).

Además, todo sistema estructural tiene un tipo de unidad que se denomina unidad funcional, para
lograr la estabilidad duradera del sistema, evitándose así los conflictos que atentan contra el mantenimiento
de la estructura social o su reabsorción.17

V.3 Metodología
"La tarea de la sociología comparativa, como la de toda ciencia experimental, es la de crear los
adecuados conceptos analíticos en cuyos términos hacemos generalizaciones y que, una vez
suficientemente comprobados por sistemáticas observaciones de los fenómenos, pueden ser establecidos
como probables. El campo específico de la antropología social es el estudio experimental, en el sentido
definido anteriormente, de las sociedades primitivas".18
En un intento por romper con la metodología etnológica, Radcliffe-Brown afirmó que el método de la
antropología debe ser inductivo y generalizador, cuyo objetivo es establecer leyes sociológicas universales.
El antropólogo debe recoger las regularidades observables en el trabajo de campo, para luego reordenarlas
en forma de generalizaciones empíricas o leyes. No se pretende explicar sino describir la realidad.
61

En sus estudios sobre los sistemas de parentesco africanos, parte de la diversidad de los sistemas
de parentesco y matrimonio existentes en la realidad, cuenta la heterogeneidad de las costumbres, busca la
identidad de la función. Va de la observación del comportamiento individual a las generalizaciones, para
luego poder establecer comparaciones interculturales.
Las conclusiones aparecerán explicitadas en las clásicas monografías funcionalistas, que
pretendían ser un superación del etnocentrismo victoriano ya que describían en profundidad la existencia de
estos pueblos llamados primitivos, superando así el enfoque evolucionista que los ubicaba en escalas
evolutivas.

VI. APROXIMACIONES CRÍTICAS


Una de las críticas que más fuertemente han recibido las teorías funcionalistas está directamente
relacionada con la situación colonial. Mario Margulis19 afirma que a pesar de que el funcionalismo hubiese
proclamado independencia ideológica y prescindencia valorativa lo único que intentaba encubrir era su
compromiso con el orden dominante.
Podríamos decir que existe encubrimiento porque en definitiva lo que la antropología funcionalista
intentaba demostrar a través de sus postulados teóricos, era que las sociedades tradicionales o primitivas
se mantienen estables, no cambian; el imperialismo y su necesario "contacto" entre culturas, produce un
reordenamiento de las partes en cuestión; las sociedades tenderán hacia el equilibrio y la armonía del
sistema, no hacia el conflicto.
Otra de las críticas de las cuales ha sido objeto el funcionalismo está referida al cuestión del cambio
social y de la dimensión histórica. No es que nieguen la existencia de los procesos históricos, pero para
comprender el funcionamiento de una estructura empírica, no es necesario tomarlo en cuenta. De alguna
forma y como señalan muchos autores, se negaron implícitamente a aceptar que las sociedades "primitivas"
tenían su propia historia. Esta negación de la historia de los "otros" pueblos, permitió justificar la
colonización y explotación de esas sociedades.
Se consideró a la antropología funcionalista como una ciencia conservadora y a favor del status
quo, por el énfasis que pusieron en los análisis sobre el equilibrio, la solidaridad y la integración social, en
contraposición con otros estudios que intentaban observar los cambios dinámicos que llevaban al cambio
estructural (por ejemplo la perspectiva marxista) pero, como asegura Marvin Harris20, no es que fueran
ingenuos ignorantes de la existencia de conflictos, solo que no estaban preparados teóricamente para
comprender que estos forman parte de la condición humana.

Bibliografía
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Notas
1. DIAZ POLANCO: Contribución a la crtitica del funcionalisino, Mimeo
2. STAUDER, Jack: El funcionalismo como ideología colonialista, en Nueva Antropología, Año I, Nº 3, 1976
3. MENENDEZ, E.: Colonialismo, neocolonialisino, racismo, Mimeo, 1968
4. ZEITLIN, L.: Ideología y teoría sociológica, Madrid, Amorrourtu, 1970, pag. 83.
5. H.ARRIS, Marvin: El desarrollo de la teoría antropológica, España, Siglo XXI, 1985, página 481.
62

6. MALINOWSKI, B.: Los argonautas del Pacífico Occidental, Ariel, 1922


7. Ibid.
8. Ibid.
9. MALINOWSKI, B.: Confesiones de ignorancia y fracaso en La Antropología como Ciencia, Llovera, J.
compilador, Barcelona, Anagrama, 1975, páginas 130 y subsiguientes.
10. MENENDEZ, E.: Definiciones, indefiniciones y pequeños saberes, en Revista Alteridades, 1991
11. Ibid.
12. HARRIS, M.: op. cit. pág. 477
13. KUPER, A.: Antropología y antropólogos. La escuela británica (1922-1972), España, Anagrama, 1973
14. RADCLIFFE-BROWN, A.: Estruclura y función en la sociedad primitiva, Barcelona, Península, 1977
15. GODDARD,: Los límites de la antropología británica, en Crítica de la antropología británica
16. RADCLIFFE-BROWN: A. op. cit.
17. Ibid.
18. RADCLIFFE-BROWN: Antropología social, en Llobera compilador, op. cit., pág. 53.
19. MARGULIS, Mario: Una Antropología Social para América Latina, mimeo, págs. 6 y 7.
20. HARRIS, M.: op. cit., pág. 446.
63

EL PARTICULARISMO HISTORICO
CLAUDIA E. HERNÁNDEZ SORIANO Y MARIA JOSEFINA. MARTINEZ

"Contra los evolucionistas Boas planteó la cuestión de que los mismos elementos en
diferentes culturas pueden tener diversos antecedentes, y contra los difusionistas extremos
planteó que en las mismas condiciones se pueden generar elementos similares, por lo cual
no puede ser la difusión la única explicación para las similitudes".
JOHN HONIGMANN
I. INTRODUCCION
En la época en que Franz Boas inició su producción teórica era todavía importante la influencia del
pensamiento evolucionista sobre las ciencias sociales en general y sobre la antropología en particular, tanto
en Europa como en los Estados Unidos; otra escuela de pensamiento que pesó en esa época fue el
difusionismo alemán, que explicaba la difusión de pautas culturales en base al principio de la transmisión de
esos rasgos desde un punto y hacia su entorno, y se empeñaba en reconstruir las líneas en las cuales los
diferentes rasgos culturales se habían difundido. Como respuesta a estas influencias, entre fines del siglo
XIX y principios del XX surgieron diversas corrientes que rechazaron las generalizaciones y
reconstrucciones en abstracto características de estas escuelas y postularon la necesidad de la observación
directa y de la recolección sistemática de datos empíricos como paso necesario para sustentar cualquier
teoría más abarcativa. De todas ellas hay tres que se destacan por su trascendencia: el FUNCIONALISMO
y el ESTRUCTURAL-FUNCIONALISMO, en el Viejo Mundo, y el PARTICULARISMO en Estados Unidos.

Il. FRANZ BOAS: UN ANTROPOLOGO QUE HACE ESCUELA


Franz Boas fue la figura en torno a la cual se aglutinó la producción antropológica norteamericana
entre finales del siglo pasado y principios de éste, en el marco de una corriente que a la postre dio en
llamarse Particularismo Histórico, la cual dominó el panorama antropológico de los Estados Unidos a lo
largo de los primeros cincuenta años de este siglo.
Si bien identificar a toda una escuela de pensamiento con la figura de su principal autor es
peligroso, pues suele caerse en simplificaciones que distorsionan la compleja realidad de las corrientes
intelectuales, en este caso (y por las circunstancias que más abajo veremos) se puede afirmar que la
influencia de Boas sobre la antropología norteamericana fue decisiva. Sin embargo, aunque se lo considera
el patriarca de esta corriente, ni él ni sus discípulos hubieran aceptado que se lo reconociera como el
"fundador" de una escuela. Sencillamente lo consideraban "el hombre que convirtió a la antropología en una
ciencia" (Margaret Mead, citada en HARRIS: 1985).

III. UN ALEMAN EN LOS ESTADOS UNIDOS


Franz Boas nació en Minden (Westfalia, Alemania) en 1858; estudió física, geografía y matemática,
y en el año 1881 se doctoró en la Universidad de Kiel, con la presentación de una tesis sobre el color del
agua del mar, lo que indica cuán lejos estaba en ese momento de interesarse por la antropología.
Sin embargo, entre los veinte y los treinta años (durante la década de 1878-1888) se produjo en
este autor un proceso que lo llevaría desde la física a la geografía, y desde ésta a la etnografía. Fue por ese
entonces que marchó a las tierras de Baffin a realizar su primer trabajo de campo entre los esquimales, y a
raíz de ello comenzó a despegarse de cierto determinismo geográfico -producto de su formación académica
específica- que teñía sus reflexiones y empezó a prestar atención a los aspectos psicológicos, relacionados
con la adaptación del hombre al medio ambiente en que vive.
En esa época (principios del siglo XX en Alemania), a pesar de los grandes adelantos logrados en
las ciencias experimentales, la reacción contra el materialismo había provocado un retorno a las
enseñanzas de Kant (HARRIS: 1985): el conocimiento entendido como producto de la interacción entre
espíritu y realidad.El pensamiento neo-kantiano que tuvo mayor influencia sobre Boas fue el del filósofo,
Wilhelm Dilthey, autor que distinguía entre ciencias naturales y ciencias humanas caracterizando a estas
últimas por la posibilidad de conocer el fenómeno "desde adentro" (pecado original de las ciencias
humanas, relacionado con el problema nunca resuelto de estudiar "objetos" que son a la vez sujetos), en
virtud de que el sujeto que conoce forma a su vez parte del mundo que estudia.
Influido por estas ideas neo-kantianas en boga, Boas fue alejándose de los postulados materialistas
(legado también de su primera formación en ciencias físico-matemáticas) y adoptando en forma progresiva
una postura que daba mayor importancia a la influencia del espíritu y de la subjetividad en el proceso de
conocimiento de las ciencias humanas que a cualquier tipo de determinismo material.
Impulsor de un método caracterizado por la exhaustiva recolección de datos empíricos, y dueño de
un minucioso inductivismo, puso a la investigación etnográfica de campo en un lugar central del trabajo
antropológico. En su trabajo concreto realizó una extensa etnografía de los kwakiutl, pueblo de la costa
noroeste de los Estados Unidos sobre el cual efectuó detalladas descripciones acerca de sus instituciones
fundamentales, destacándose entre ellas, por sus particularidades, el potlach. Consecuente con estas
ideas, se mostró invariablemente reacio a aceptar las generalizaciones características de las corrientes
evolucionistas, que siempre le parecían apresuradas.
64

Como consecuencia de todo ello, Harris sostiene que "durante la primera mitad del siglo XX la
antropología en los Estados Unidos se caracterizó por la evitación programática de todas las síntesis
teóricas" (HARRIS: 1985), en base a la estrategia de investigación propuesta por Boas.
Hombre de intensa vida académica, además de publicar varios libros y numerosos artículos fue
profesor e investigador, conferenciante y escritor, y fundó y presidió varias sociedades científicas. Su
intensa actividad, claro está, era fruto tanto de su característica personalidad como de su sólida formación
teórica, y se tradujo en casi medio siglo de continuo trabajo académico en el área antropológica de la
Universidad de Columbia (1896-1941).
Veamos ahora cuáles fueron sus principales aportes teóricos a la Antropología.

IV. TEORIA DE LA CULTURA


Para Franz Boas era indiscutible que la cultura de un grupo social no estaba determinada por su
raza. Con ello independizaba aquel concepto de toda reminiscencia biologicista. A su vez rechazaba la idea,
tan cara a los evolucionistas, de que la humanidad podía alinearse según un ordenamiento evolutivo
racional, conforme al cual toda sociedad avanzaba hacia la realización de un creciente grado de progreso,
cuyo punto cúlmine hallaba su expresión en la sociedad occidental.
Para explicar la diversidad cultural, los evolucionistas no rompieron con el etnocentrismo y tomaron
como parámetro el grado en que las distintas culturas se alejaban o acercaban a la sociedad occidental.
Esta última era apriorísticamente considerada como la realización suprema de la razón. En oposición a esta
postura, Boas postuló la existencia de culturas diversas pero particulares:
1) Para el fundador del Particulansnio Histórico cada cultura era un conjunto coherente de rasgos
conductuales e ideacionales. Estos rasgos tenían básicamente dos orígenes posibles: por la difusión de ciertas
pautas culturales de un grupo a otro (mediando una adaptación de la misma al conjunto), o bien por un proceso
de creación independiente.
2) Otro tópico importante de su teoría de la cultura refiere a la relación individuo-sociedad. Los
individuos se socializarían, a su entender, en las tradiciones de su grupo desde la temprana infancia y
ajustando paulatinamente su forma de ver el mundo y sus conductas a las mismas. En este plano consideró
fundamental el rol del lenguaje, pues dado que cada lengua expresa una construcción particular del mundo, su
aprendizaje en el proceso de socialización temprana resulta indispensable para la incorporación de las pautas y
los valores de su sociedad.
El proceso de socialización lleva entonces, según este autor, a la automatización de las pautas
culturales, las que con el tiempo se van inscribiendo en el individuo en forma casi inconciente. Además,
tales pautas adquieren en el individuo una fuerte carga emocional, creando algo así como un “Iazo
sentimental", un arraigo visceral del individuo a los valores y pautas de su cultura, lo que a su vez implica un
rechazo a formas de conducta ajenas al propio grupo social. En este contexto hay que entender el siguiente
planteo de Boas: "el individuo es prácticamente esclavo de la tradición" (BOAS: 1964).

V. CRITICAS AL EVOLUCIONISMO
Boas desarrolló su teoría de la cultura en base a dos principios básicos que, en tanto confrontan con el
evolucionismo en boga, nos permiten entender sus críticas a esta corriente: a) el énfasis en un enfoque
histórico, y b) el imperativo de estudiar cada cultura desde adentro.
a) Un enfoque histórico no evolucionista de la cultura. Boas planteó la necesidad de un enfoque
histórico de la cultura, pero no a la manera de los evolucionistas. En contraposición a estos, sostuvo que no
existía un único sentido de la historia a través de cuyas etapas habrían de transitar las diferentes culturas,
marchando hacia un estadio culminante de racionalidad representado por la sociedad occidental. Argumentó,
en cambio, que cada cultura tenía una historia original, es decir, que estaba conformada por un conjunto de
pautas, valores y tradiciones, de distintos orígenes geográficos o de propia creación, que constituían una
realidad ecléctica. El origen de los rasgos culturales incorporados por un proceso de difusión podía ser
rastreado históricamente, pero no debía olvidarse que ellos no eran adoptados por el grupo social sin previas
modificaciones, sino a través de un proceso de adaptación en el cual esos rasgos adquirían un significado
específico dentro de esa cultura, cambiando probablemente el sentido que tenían en su contexto original.
De esta manera, Boas estaba cuestionándole al evolucionismo su concepción unilineal de la historia:
el desarrollo de las distintas culturas no era en modo alguno, en la concepción de este autor, una sucesión de
etapas alineadas en un sentido único, sino más bien se producía a través de líneas de desarrollo múltiples,
particulares y divergentes. Por otra parte, dado que en su concepción cada rasgo cultural (más allá de su
origen) sólo tenía sentido en el marco del conjunto estructurado que constituye la cultura, criticó con énfasis
similar la insistencia del evolucionismo en el uso de un método comparativo que cotejaba rasgos culturales
individuales, aislándolos del contexto total que les da sentido.
b) Entender la cultura "desde adentro”. Boas tomó como imperativo metodológico la necesidad de
entender los fenómenos culturales «desde adentro» (principio de interpretación subjetiva, perspectiva «emic»
del grupo). Esta afirmación se inscribe en una determinada concepción de los fenómenos sociales afin al neo-
kantismo, dado que Boas, en congruencia con los neo-kantianos (especialmente con Dilthey) consideraba que
la diferencia crucial entre las ciencias humanas y las ciencias naturales tenía que ver con los atributos "del
espíritu” que convierte a los fenómenos humanos en algo distinto de los fenómenos de la realidad natural. Esta
especificidad del objeto de estudio de las ciencias humanas o del espíritu demandaba, entonces, un método de
trabajo diferente al de los científicos naturales, un método de conocimiento "comprensivo". En el caso del
65

estudio de las culturas, dado que las conductas se basan en pautas tradicionales que estructuran el mundo del
nativo, el antropólogo tendría que tratar, según esta corriente de pensamiento, de ver el mundo "a través de los
ojos del nativo", en vez de imponerle un marco de racionalidad exterior constituido por la propia racionalidad
occidental, a la manera en que lo hacían los evolucionistas.
El evolucionismo tayloriano, por ejemplo, encontraba que las diferencias entre primitivos y civilizados
podrían cifrarse en la dualidad sin razón/razón, en la cual los pueblos no occidentales eran definidos como
"primitivos" al ser comparados con la propia cultura del científico. En franca oposición a ese tipo de
argumentaciones, Boas consideró que cada cultura era cualitativainente diferente e históricamente particular, y
encontró que los intentos de explicar las culturas no occidentales en términos evolucionistas eran una iniciativa
etnocéntrica, además de errada en cuanto al entendimiento acerca de la verdadera naturaleza de los
fenómenos culturales.

VI. DISCIPULOS Y DERIVACIONES


"El principio de integración cultural estuvo presente entre los antropólogos norteamericanos como
una expresión del anti-evolucionismo. La interrelación de los fenómenos culturales era incuestionada. Los
contextos espacio-temporales daban sentido a las culturas" (HONIGMANN: 1976).
Sin duda, y a pesar de sí mismo, Boas se constituyó en una suerte de patriarca de la antropología
cultural norteamericana, y entre sus numerosos discípulos figuran muchos de los nombres más importantes
de la antropología norteamericana de este siglo: Kroeber, Linton, Mead, Benedict, Lowie y Hoebel, entre
otros. Sin embargo, esto no significa que sus discípulos compartieran totalmente su pensamiento o
trabajaran en idéntica dirección; antes bien, ellos derivaron en diferentes líneas de investigación, enfocadas
hacia la historia cultural, los estudios sobre cambio cultural o aculturación, la herencia social y la conocida
corriente de Cultura y Personalidad (ver Neufeld).

VII. CRITICAS
Diversas críticas se han formulado sobre esta corriente teórica, tanto en los planos conceptual y
metodológico como en cuanto a sus implicancias políticas e ideológicas.
Una de las críticas más frecuentes al Particularismo Histórico es la que se sintetiza en la siguiente
cita: "reaccionando contra el difusionismo germano y contra el evolucionismo clásico por su carácter
deductivo, la antropología norteamericana se afirmó en el inductivismo, el particularismo y el relativismo,
tanto heurístico como filosófico; y al querer evitar las teorías sistemáticas para explicar los fenómenos
culturales, se volvió fuertemente ateórica" (HONIGMANN: 1976). Esto es, los seguidores de esta corriente
de pensamiento sostuvieron que una teoría sistemática sólo podía formularse una vez recolectada la mayor
cantidad posible de datos sobre el tema en estudio. Sin embargo, no tomaron en cuenta que los "datos", en
este caso los fenómenos culturales, no son una evidencia bruta, y su individualización y selección
presupone ya toda una serie de conceptualizaciones y decisiones de carácter teórico; cayeron así en un
empirismo ateórico que les impidió formular explicaciones acerca de los fenómenos observados.
También el relativismo cultural, una de las principales tesis de esta corriente, ha sido objeto de
profundos debates, produciendo posiciones contrapuestas. Por un lado el relativismo, por contraposición al
etnocentrismo de la corriente evolucionista, significó un avance en cuanto al respeto y la tolerancia hacia las
diferencias culturales. Sin embargo, muchos han criticado que esta tesis relativista supone culturas aisladas
que pueden ser juzgadas con sus propios parámetros, lo que oscurece el hecho de que la mundialización
del capitalismo ha producido una interdependencia objetiva y asimétrica a la cual no escapa prácticamente
ninguna sociedad en la actualidad. Al predicar en abstracto que todas las culturas tienen el mismo valor se
opaca el hecho de que este proceso de occidentalización conlleva la subordinación de unas sociedades
bajo el dominio de otras (García Canclini: 1984).

VIII. COMIENTARIO FINAL


Hoy siguen siendo pertinentes, a nuestro entender, las dos críticas antes mencionadas, tanto la
teórico-metodológica, por la ingenuidad del inductivismo empirista subyacente a la propuesta del
Particularismo, como la político-ideológica, dado el efectivo oscurecimiento del dominio del modo de
producción capitalista a nivel mundial al que puede arrastrar esa visión relativista.
Sin embargo, no podemos pasar por alto la importancia que tuvo para la antropología
contemporánea el énfasis que esta corriente de pensamiento puso en la necesidad de sustentar cualquier
teoría de la cultura con datos serios y recogidos sistemáticamente mediante el trabajo de campo.
Por otra parte, sigue siendo digna de aplauso (hoy más que nunca) la clara postura antiracista (ver
Mazetelle-Sabarots) y la oposición a cualquier tipo de etnocentrismo que tanto en lo teórico como en lo
personal sostuvieron Boas y muchos de sus discípulos. Esta actitud trascendió el plano meramente
académico, y llevó a Franz Boas a pronunciarse públicamente, y en numerosas oportunidades, en contra
del racismo y en favor de la paz, la tolerancia y el respeto por las diferencias culturales, actitudes que
llegaron a poner en riesgo su carrera intelectual y que le valieron, en cierta oportunidad, una sanción de
parte de la American Anthropology Association por condenar las operaciones secretas llevadas a cabo por
algunos antropólogos americanos ocupados en tareas de inteligencia en América Latina.
66

El programa propuesto por el Particularismo Histórico, lejos de constituir un antievolucionismo


reaccionario, se corresponde en muchos puntos con los principios ideológicos de un liberalismo político de
centro-izquierda que, en las tres primeras décadas de este siglo, priorizó en los Estados Unidos los valores
de la democracia multirracial, la relatividad de la costumbre y la máxima libertad individual, en el marco de la
heterogeneidad cultural de la sociedad norteamericana de la época. Franz Boas defendió estos principios
durante toda su vida; tanto es así que "el 21 de diciembre de 1943, cuando en el transcurso de un banquete
en el Men's Faculty Club de la Universidad de Columbia sufrió el ataque cardíaco que le ocasionó la muerte,
sus últimas palabras se refirieron a la necesidad de una constante vigilancia contra el racismo" (Harris:
1985).
En los últimos tiempos, señala Eduardo Menéndez, se ha retomado en gran medida ese "programa
antropológico" esbozado en los años treinta en los Estados Unidos. "La crítica a las teorías generales
explicativas, la necesidad de producir enfoques sintéticos no dogmáticos, la concepción de que la gran
teoría opera como un cierre a la explicación de las particularidades, el énfasis colocado en propuestas que
observan la diferencia y no sólo la desigualda” (Menéndez: 1991) fueron claramente elementos de dicho
programa. La diferencia reside en que, en el contexto histórico contemporáneo, esta "revisión" no se asienta
sobre un paradigma de igualitarismo, tolerancia y respeto por las minorías, sino que emerge como reacción
absoluta contra las teorías totales.

Bibliografía
BOAS, Franz, Cuestiones fundamentales de la antropología, cultural, Ediciones Solar, Buenos Aires, 1964.
GARCíA CANCLINI, Néstor, Las culturas populares en el capitalismo, Editorial Nueva Imagen, México,
1984.
HARRIS, Marvin, El desarrollo de la teoría antropológica. Una historia de las teorías de la cultura, SIGLO
XXI, España, 1985.
HONIGMANN, John, The development of anthropological ideas, Dorsey Press, 1976 (trad. Patricia
Mosalve).
LOWIE Robert H., Historia de la etnología, Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
MENEDEZ, Eduardo L., "Definiciones, indefiniciones y pequeños saberes", Revista Alteridades, 1991
Nota
1 Prueba de ello es que algunos de sus artículos en contra de las teorías biologicistas circularon entre la
resistencia clandestina, en la Alemania de Hitler, y sus libros fueron quemados en las hogueras nazis.
67

ESTRUCTURALISMO
ESTELA D. GUREVICH, SUSANA JÁUREGUI Y LALY LONGOBARDI

EL ESTRUCTURALISMO EN ANTROPOLOGIA
Cuando vamos a estudiar un fenómeno social podemos dirigir nuestra atención hacia los objetos en
sí1 o a las relaciones existentes entre ellos. El enfoque que propongamos va a depender de los postulados
teóricos que asumamos. El estructuralismo, como veremos, se centra en las relaciones entre los objetos
para ver cómo ellas afectan al todo y a las partes. Así como en la música no advertimos los sonidos
aislados sino el conjunto de sus interrelaciones o cuando miramos un cuadro no reparamos en cada
pincelada sino que percibimos la obra como totalidad, del mismo modo se nos presentan los fenómenos
sociales. Pero así como al analizar una pieza musical o pictórica se va a atender a cómo están relacionados
los sonidos o las pinceladas, al abordar el estudio de una sociedad, desde la perspectiva estructuralista, se
analizarán las relaciones existentes en ella.
La intención del estructuralismo es descubrir el principio -el "universal" del comportamiento humano-
que subyace a la diversidad de conductas empíricamente observables.
Levi Strauss,2 máximo representante de esta concepción en la antropología, encuentra que ese
"universal" está en los mecanismos de pensamiento humano -la "Mentalidad"- a partir de los cuales el
hombre impone una organización a su mundo (su representación del mundo).

Situación histórica
El movimiento estructuralista constituyó la moda intelectual de los años '60 en la ciencia y la
filosofía, especialmente en Francia, Iberoamérica e Italia. En las décadas anteriores se había impuesto
como método de investigación en psicología (Gestalt) y lingüística (Escuela de Praga), opacando el
predominio genético (biologicismo), historicista (la historicidad inevitable del pensamiento humano) y
existencialista (con su acentuación de la libertad y la exaltación del sujeto). Posteriormente alcanzó a las
ciencias naturales y humanas (Etnología, Psicoanálisis, teoría marxista, crítica literaria, etc.). Podríamos
vincular su auge con las condiciones del hombre contemporáneo, más "condicionado" que “creador" de las
estructuras socioeconómicas y políticas en que se halla. En los últimos quince años - acompañando la crisis
de identidad de la antropología, resultante de la redefinición de las condiciones políticas y los obstáculos a
la práctica antropológica tradicional- hemos asistido a nivel teórico, a un desplazamiento del estructuralismo
y el marxismo, las grandes teorías, que tanto habían inspirado a la antropología hasta los '70.
Es difícil contextualizar la obra de un creador tan fecundo como el que nos mueve, que aún continúa
su práctica. Pero creemos ineludible la mención de la Segunda Guerra Mundial y las discriminaciones y
persecuciones con que ella marcó a la humanidad y en este contexto ubicar su preocupación por la
revalorización de las diferencias a la luz de la universalidad de la naturaleza humana, integradora de
procesos biológicos y culturales.

Antecedentes teóricos. Continuidades y rupturas

“toma un concepto de un campo y se lo traslada a otro, es bastante importante en las


ciencias del hombre. Pero, ese concepto generalmente varía al ser trasladado, mantiene ciertas
características del original pero al mismo tiempo se le asignan nuevas propiedades, que son las
del concepto derivado" (Bleichinar, 1984)

Es difícil separar el estructuralismo de los escritos de Levi-Strauss, a lo largo de los cuales


desarrolla sus observaciones, concepciones teóricas y metodología. Veamos algunos planteos de autores
anteriores que le sirvieron de referencia en su producción:
Emile Durkheim (1858-1917) -considerado por Levi Strauss el padre de la antropología social en
Francia- se preocupó por llevar a las ciencias humanas, el espíritu y los métodos de las ciencias físicas
(aspiración compartida por el antropólogo Boas en Estados Unidos), destacando la necesidad de analizar
primariamente los fenómenos e investigar sus determinaciones internas antes que su naturaleza u origen.3
Enunció la primacía de lo social sobre el intelecto (al referirse a los mecanismos lógicos inmanentes en la
religión primitiva en "Categorías elementales del pensamiento") y afirmó que los fenómenos sociales y
humanos forman parte de la naturaleza y responden a las mismas leyes generales. Levi-Strauss por su
parte nos afirma que "una actividad intelectual no puede ser el reflejo de la organización concreta de la
sociedad" (..). "Los mitos significan el espíritu que los elabora por medio del mundo del que él mismo forma
parte ".4
Aquí encontramos el principio fundamental del estructuralismo levistraussiano: la existencia de una
lógica común a las experiencias de los hombres situada en un nivel subyacente e inconsciente, detrás de
las relaciones concretas, observables; accesible al investigador mediante la construcción deductiva de
modelos abstractos. (Piaget, pág. 92)
A Mauss (1872-1950), discípulo de Durkheim, Levi Strauss lo considera"el iniciador del
estructuralismo antropológico" (Piaget, pág. 85). A él le debe tres nociones esenciales: la de totalidad que
define lo social como una red de interrelaciones funcionales entre todos los planos: jurídico, económico,
68

religioso, estético, etc. ("hecho social total") implica la inclusión de todo los observado en la observación y
hasta la del observador); la de categoría inconciente5 situada más allá de los hechos sociales empíricos -
que permite escapar de la subjetividad y así superar la oposición yo/otro- y la del don que describe el
intercambio de objetos (regalos) como un hecho que permea todos los aspectos de la vida primitiva Checho
social total") e implica obligaciones: dar, recibir y devolver. Levi-Strauss retomará este planteo destacando
la importancia del hecho del intercambio por encima de lo que se intercambie, pues a través de él se
conforman las relaciones, principio organizador de las sociedades.6
El evolucionismo sostenía junto a la noción de progreso lineal, continuo -que evaluaba,
etnocéntricamente, en relación a los parámetros de la sociedad occidental-, el principio de la "unidad
psíquica de la humanida”. Levi-Strauss coincide con esto pero difiere en cuanto a la noción de progreso que
no considera necesario y continuo sino procediendo a saltos, a la manera de "un caballo de ajedrez que
tiene a su disposición muchos avances, pero nunca en el mismo sentido. Lo que gana por un lado está
expuesto a perderlo por otro y sólo de vez en tiempo la historia es acumulativa, o sea que los resultados se
suman para formar una combinatoria favorable" (Cit. por G. Canclini). Es decir, si bien reconoce la
relevancia de la Historia por ser punto de partida indispensable para inventariar la integridad de los
elementos de una estructura, sostiene que nuestra concepción que considera al hombre autor de la historia,
"es propiedad distintiva de cierto devenir humano" (Piaget pág. 94) La etnología superará a la historia y la
etnografía -interesadas por las particularidades de la vida de cada grupo humano-, al ubicar su objeto en el
plano inconciente y apuntar así a conclusiones más generales.
Malinowski (1884-1942), representante del funcionalismo, fue quien enunció la metodología de
trabajo de campo, que caracteriza a la antropología. Levi-Strauss valora su aporte metodológico y comparte
su preocupación por dotar de rigurosidad científica a la disciplina. Critica en cambio su concepción de
función (cuya evaluación toma como único punto de referencia al sistema, el mismo en base al cual se
estima la funcionalidad de una estructura y que aparece como un fin en sí mismo) y sus explicaciones
"psicologistas y biologicistas más que etnológicas". Frente a la determinación biológica de las conductas
("necesidades") planteada por Malinowski, Levi-Strauss considera que en el hombre esas necesidades se
constituyen en contenidos de problemas y ponen en movimiento un proceso de elaboración, mediante
símbolos, de toda la situación existencial, del que se deriva una conducta que ya no está determinada sino
sólo "condicionada" por los aspectos biológicos de la situación. La cultura, como nueva dimensión, se
incorpora al proceso provocando una transformación radical de toda la situación.7
Podemos decir que el análisis estructural aparece subordinado al análisis funcional, del que fue
desprendiéndose hasta afirmarse como autónomo en base a la crítica del concepto de función.
Fue Radcliffe-Brown (1881-1955), enmarcado dentro del estructural funcionalismo, quien introdujo
nuevas dimensiones en la idea de estructura, en los estudios etnológicos. Se refiere a la forma en que los
individuos y los grupos están ligados en el interior del cuerpo social, incluyendo sus relaciones y hasta el
sistema de valores. Los autores anglosajones de esta corriente, hablan de estructuras a propósito de
relaciones o interacciones observables (Parsons: “Ias disposiciones estables de los elementos de un
sistema social"), mientras que para Levi-Strauss la estructura es una noción que da cuenta de lo subyacente
a las relaciones observables, es inconciente, universal, invariante, de los hombres.
En los últimos años el estructuralismo francés reconoce las influencias de Marx en cuanto a que lo
enunciado, lo visible, la apariencia (en ambos autores), no corresponde exactamente a lo no visible que es
real (salario/plusvalía, relaciones sociales/ estructuras mentales); la diferencia es que para Marx las
contradícciones internas de las estructuras fijan un límite que se traduce en cambios y para Levi-Strauss, el
estudio de la sociedad es el de sus sistemas, integrables en un sistema más general donde los cambios son
acomodaciones de la estructura, transformaciones de una en otra (en el sentido matemático) con la ayuda
de permutaciones (como cualquier sistema de signos).
Hemos visto algunas corrientes teóricas que influyeron sobre el pensamiento de Levi-Strauss. Para
seguir avanzando en la comprensión del estructuralismo es necesario que hagamos referencia a las
influencias metodológicas, específicamente a la lingüística, de donde tomará los criterios que trasladará a la
etnología.
El status "científico" alcanzado por la lingüística se debió en gran medida a los aportes de Ferdinand
de Saussure quien, según Levi-Strauss, fue autor de una revolución copernicana en el ámbito de los
estudios del hombre. El demostró que la lengua posee leyes -del mismo nivel de las que dan cuenta las
ciencias exactas- que a pesar de estar determinando el modo de pensar y de comunicarse del hombre, son
ignoradas por él. Un lugar similar adjudica Levi-Strauss al inconciente, cuyas leyes están fuera de la
aprehensión subjetiva, si bien determinan las modalidades de esa aprehensión.
Saussure considera a la lengua como un sistema formal "un sistema cuyas partes deben ser
consideradas en su solidaridad sincrónica" (sin tomar consideraciones históricas ni genéticas). En el centro
del sistema coloca al signo. Tomemos un ejemplo: en gramática cada término en la oración posee un valor
semántico y un valor sintáctico:
"Los niños juegan en el parque" y "La mamá llama a los niños". Semánticarnente, la palabra "niño”
es igual en cada una de las dos estructuras pero sintácticamente es diferente, por la posición que en ellas
ocupa. El valor de "niños" ha cambiado.
69

La significación del signo está dada por las relaciones con otros signos y, el valor de una palabra (la
propiedad que tiene de representar una idea) se da en la "cadena hablada" o sistema del que es parte; los
valores emanan del sistema y los conceptos no se definen por su contenido propio sino por sus relaciones
con los demás términos del sistema. (Carracedo pág. 98).8
El análisis fonológico -con su acentuación exclusiva de las relaciones diferenciales en el seno de un
sistema sincrónico y del nivel inconciente de las leyes lingüísticas- permite definir precisamente una lengua
y aclarar el complejo y diverso sistema fonético. Esta aproximación llegará a Levi-Strauss a través de las
obras de Karcevski, Trubetzkoy y Jakobson (Escuela de Praga). Colocando la noción de estructura en el
centro de su análisis, ellos consideran a "la lengua (o cada parte de una lengua, fonética, morfología, etc.)
como un sistema organizado por una estructura a descubrir y a describir" (Carracedo). Aquí estructuras
serían tipos particulares de relaciones que articulan las unidades de un cierto nivel.
Levi-Strauss plantea una identificación entre lenguaje y sociedad en la que fundamenta la
trasposición del método fonológico a la etnología. Señala que debemos mirar las regulaciones respecto al
sistema de matrimonio y parentesco como un tipo de lenguaje, un conjunto de procesos que permiten el
establecimiento de un cierto tipo de comunicación entre individuos y grupos. Que en este caso el factor
mediador sean mujeres del grupo que circulan entre clanes, linajes o familias, en lugar de palabras que son
circuladas entre individuos, no cambia para nada el aspecto esencial del fenómeno que es idéntico en
ambos casos. Si bien reconoce que a diferencia de la lingüística, en lo social debe llegar a aislar el factor
constante a través de la diversidad de formas que se suceden temporalmente, el método fonológico le
permitirá reducir la complejidad de los fenómenos sociales a combinaciones de elementos simples y de allí
llegar a conocer las relaciones entre esos elementos -dentro de un mismo nivel o en niveles diferentes- y
relacionar los modelos concientes e inconcientes de uno o de diferentes pueblos para obtener una especie
de código universal, capaz de expresar las propiedades comunes a estructuras específicas. Ej.: se podría
demostrar que las reglas de parentesco y matrimonio, las económicas y las lingüísticas de una o varias
sociedades son interdependientes: reglas similares que regulan la circulación de distinto tipo de elementos.
Los sistemas de parentesco australiano e indoamericano fueron su banco de prueba para esa
trasposición a la etnología del método fonológico. Advierte en estos sistemas, establecidos a nivel
inconciente, cómo únicamente las parejas de oposiciones, (los elementos diferenciales) son significantes
(padre-hijo, marido-esposa, hermano-hermana, tío-sobrino, etc.): la significación reside en las relaciones, no
en los términos. Ésta es una "oposición binaria" principio ordenador de los procesos del pensamiento
humano.
Siguiendo el pensamiento de Levi-Strauss diremos que si queremos "comprender" cómo trabaja la
mente, sólo podemos hacerlo mediante el estudio de los sistemas que crea: sistema de parentesco, de
mitos, de creencias, totémico, etc..
La figura que sigue corresponde a una estructura elemental de parentesco. Aparecen allí
representados un par de hermanos de diferente sexo y la pareja de la mujer (el signo = significa
alianza/matrimonio). En el renglón siguiente está la descendencia.

La línea inclinada pone de manifiesto el vínculo tío-sobrino. Si bien en todas las sociedades el
hermano de la mujer es el tío de los hijos de ella (esto equivaldría al punto de vista sintáctico que antes
mencionamos), en las sociedades matrilineales (de descendencia materna) ese vínculo posee un valor
70

diferente (nivel semántico): el de avunculado y de él se esperan conductas que serían similares a las de un
padre en nuestra sociedad.
Algunos conceptos básicos del estructuralismo:
Una noción fundamental es la de oposición; se refiere a que no vemos las cosas como ellas son
sino lo que ellas son en relación a otras: conocemos en términos de diferencias u oposiciones (dos cosas
son iguales entre sí porque difieren del mismo modo de una tercera). A este vínculo entre opuestos se lo
llama binario y la raíz de este modo de conocer es psicobiológica, responde a la estructura psíquica dual
que es la del homo sapiens. La antropología estructuralista trata de llegar a dar cuenta de la repetición de
patrones duales, enfocando no solo los contrastes sino también las relaciones entre ellos. Busca hallar qué
hay de semejante en las relaciones de oposición tal como se expresan a cada nivel (resultantes de las
transformaciones que antes mencionamos). Ej: si día/noche expresa el mismo contraste que
derecho/izquierdo entonces debería encontrarse cómo difiere el primer par del segundo y en qué descansa
la transformación de uno a otro. (Levi-Strauss lleva este planteo al campo de la matemática, donde analiza
esas transformaciones)

¿Qué es estructura para Levi-Strauss?


La estructura no es visible, se la puede llegar a conocer mediante un modelo. Ese modelo,
construido por el investigador de acuerdo con la realidad, se intercala entre la realidad y la estructura, y es
el instrumento que permite poner de manifiesto la estructura social misma.
Las relaciones sociales son lo visible, la materia prima para la construcción de esos modelos. Así, la
estructura de reciprocidad (nivel inconciente) se corresponde con la existencia de reglas de parentesco
(nivel de las relaciones sociales). Los contenidos son aprehensibles en una organización lógica y la manera
de analizarla es examinando el papel que desempeñan sus elementos en el contexto (recordemos lo
hablado acerca del método fonológico).
Hay diferentes estructuras mentales (universales): la regla como regla, la noción de reciprocidad -
que es la forma más inmediata bajo la cual se integra la oposición yo-otro y el carácter sintético del don
(regalo) que hace que el traspaso convenido de un valor de un individuo a otro los convierta en co-partícipes
agregando una cualidad nueva al valor transferido. Ej: le doy mi hermana y nos convertimos en cuñados.
(ver cita 4)
La manera de captar y comenzar el estudio de esa estructura es el lenguaje en los pueblos
indígenas, ya que allí las reglas de la gramática son desconocidas y por lo tanto el lenguaje obedece a
modelos inconcientes. Habría además otras estructuras, más concientes, "producto de una reinterpretación
o racionalización secundaria" elaboradas para mantener el orden, la continuidad: por ej. las normas.
Según Levi-Strauss Ia cultura es un continuo proceso de comunicación" (Eco, pág. 411), sistemas
de signos compartidos estructurados de acuerdo con principios que gobiernan el funcionamiento del
intelecto humano. El conocimiento de esos modelos mentales (modelos inconcientes) -que el investigador
habrá adquirido a través del empleo de un método, sistemático y verificable- será el que permita analizar el
código o lógica de los procesos mentales y decodificar cualquier producto mental determinado, puesto que
ese mismo código debió ser el utilizado previamente para construir el modelo (Scheffier, pág. 11)
La antropología estructural es, entonces, concebida como una ciencia semiológica que estudia la
vida de los signos en el seno de la vida social: la vida de una sociedad es el estudio de sus sistemas, a su
vez integrados en un sistema más general. El análisis estructural (como mencionamos al hablar de análisis
fonológico) será el que le permita alcanzar ese nivel "universal" (metacódigo). Si como él considera la
"actividad inconciente del espíritu consiste en imponer formas a un contenido y si esas formas son
fundamentalmente las mismas para todos los espíritus, antiguos y modernos, primitivos y civilizados,
entonces es necesario y suficiente alcanzar la estructura inconciente, subyacente a cada institución,
costumbre, norma, para obtener un principio de interpretación válido para otras instituciones y otras
costumbres, siempre, por supuesto que el análisis sea llevado bastante lejos" (L.S. Antropología
Estructural).
Mientras que la historia se, ocupa de las variaciones, la etnología llegará a las condiciones más
estables y proporcionará elementos para una psicología.
Estructura no se refiere a la realidad empírica sino a los modelos construidos de acuerdo a ella.

¿EN QUÉ RESIDE LA ORIGINALIDAD DEL ESTRUCTURALISMO?


Aportes
El estructuralismo fundamentó una nueva concepción metodológica de carácter interdisciplinario,
tendiente a superar los límites del empirismo y el historicismo dominantes hasta entonces en las diversas
escuelas antropológicas. Sus aserciones influyeron tanto en el campo de la antropología como en el de la
psicología, promoviendo cambios en las ciencias del hombre. En este punto, el aporte de Levi-Strauss es
haber demostrado la relevancia de la etnografía para el entendimiento de los procesos psicológicos.
Una profunda innovación fue haber tomado el dilema vigente en la antropología acerca de la
incompatibilidad entre "naturaleza humana y variabilidad cultural" y presentado a ambas como una
estructura unificada, abstracta, que gobierna las variaciones concretas.
71

Levi-Strauss nos habla de la existencia de un “inconciente estructural" (estructurado y


estructurante), teleológico -que funciona autónomamente-, como el sustrato inagotable de donde brota la
significación en el universo humano; precede cronológicamente a lo conciente y es el que vehiculiza el
"saber" de la especie o colectividad hasta el sujeto singular. La conciencia entonces, es fruto de un proceso
de "reapropiación" que arranca de ese "inconciente estructural". En su planteo el problema del sentido
(siempre vinculado a un sujeto determinado) pierde relevancia ante el "sentido del sentido", puesto que el
sentido no aparece ya en su origen como algo inmediato, conciente, sino como algo mediatizado (Ricoeur,
cit. por Carracedo pág. 291).
Podríamos decir que la mayor originalidad del pensamiento levistraussiano radica en su afirmación
acerca de una "estructura" universal, común a todas las sociedades humanas y subyacente a la diversidad
de manifestaciones concretas. Esta afirmación adquiere mayor envergadura si consideramos la tendencia
predominante de la época que identificaba la mentalidad de los "salvajes" con la de los niños, calificándola
de pre-lógica (Levy Bruhl). Se pensaba que las "poblaciones exóticas" eran psicológicamente diferentes a
nosotros, de modo que estudiarlos tenía relevancia tanto desde un punto de vista evolutivo como
comparativo. El reconocimiento de la unidad psíquica de la humanidad fue también argumento para separar,
desde mediados del siglo pasado, sociología y psicología (civilizados) y antropología (primitivos). Levi-
Strauss considera que no es que los miembros de esas sociedades sin escritura estén más cercanos a la
naturaleza, todos lo estamos en la medida de nuestras posibilidades; lo que sí es que los productos de las
habilidades naturales están menos confundidos con lo adquirido. Para él la diferencia radica en la
"domesticación" de un pensamiento frente a lo "agreste" del otro, que es el modo de pensar compartido por
todos los hombres, independiente del tiempo y espacio.

Críticas
Como discutimos en el punto anterior, varios e importantes fueron los aportes del estructuralismo a
las ciencias sociales. También varias son las críticas que desde distintos orientaciones se le formulan al
estructuralismo. Algunas de ellas tienen que ver con sus principios y otras se vinculan más con la aplicación
de ellos o sus derivaciones.
Una de estas se refiere justamente a la expansión de la "onda estructural" que significó la
transferencia y uso abusivo del concepto de estructura con la tergiversación de su significado. Así,
"estructura" pasó a adquirir una acepción ontológica -ser una "sustancia"- eminentemente diferente de lo
planteado por Levi-Strauss. Desde su perspectiva, Eco señala: "En cierto modo, parece casi imposible pedir
al investigador que vaya en busca de estructuras constantes y a la vez obligarle a que no crea nunca, ni por
un instante en la ficción operativa que ha elegido" (Eco, La estructura ausente, pág. 400).
Desde la perspectiva de los años sesenta, se formularon una serie de críticas a la antropología de
los años previos. Un resultado de esa crítica fue el modelo de la antropología clásica. Levi-Strauss
reflexionó acerca del lugar de la antropología y los problemas de su enseñanza (Antropología Estructural,
cap. XVII) pero a su vez su obra es criticada en términos de la ahistoricidad y objetividad. No coincidimos
totalmente con esta crítica atendiendo al lugar y el objetivo que Levi-Strauss asigna a la antropología, que
"no se distingue de las otras ciencias humanas y sociales por un tema de estudio propio" (...) "es una
manera original de plantear los problemas que, en razón de las grandes diferencias que presentan en
comparación con éstos (los de la sociedad del observador) ponen de manifiesto ciertas 'propiedades
generales' que el antropólogo toma como objeto de estudio". Relacionado con esto se daría el carácter
particular de la objetividad a que apunta la antropología "no es menos rigurosa que la de cualquier otra
ciencia social pero se ubica en un plano diferente: el de la significación". Ese afán de búsqueda de
universales da pie también a la crítica acerca de la ahistoricidad y en este punto volveríamos al debate
sobre la inclusión de su obra en el campo de la filosofia o la antropología. Levi-Strauss considera que la
antropología apunta a descubrir ‘una forma común' a las diversas manifestaciones de la vida social, es decir
ir más allá de lo evidente, lo particular, lo circunstancial.
Sin salirse del marco estructuralista, Bourdieu9 critica a autores de esta corriente (Levi-Strauss y
Althusser) su abolición del sujeto -que él va a intentar reintroducir-. Considera que en esos planteos, el actor
queda reducido a un epifenómeno de la cultura, como si su acción fuera simplemente obedecer a una regla.
El va a plantear que los juegos o las prácticas comprometen principios incorporados "disposiciones
adquiridas por la experiencia" que por lo tanto son variables con los lugares y los momentos. (Bourdieu:
Cosas Dichas, pág. 22) Otra crítica que él mismo formula se refiere a connotaciones teleológicas en los
conceptos de regla, "estructura”, "modelo" que habría que erradicar pues “las conductas pueden estar
orientadas con relación a fines sin estar concientemente dirigidas hacia esos fines."
Dan Sperber (1977)10, partiendo del análisis del discurso critica la identificación que hace Levi-
Strauss entre el código lingüístico y el sistema de parentesco. Opina que el lenguaje es un código que
determina qué mensajes están disponibles Y el sistema d iblespara circular en la trama social a la que
pertenecen los interlocutores. En cambioun sistema de parentesco es una trama cuya estructura determina
qué canalesestán abiertos para la "círculación de mujeres» entre los grupos sociales y lasmujeres/mensaje
resultan disponibles para circular en la trama social a la que pertenecen los interlocutores. En cambio un
sistema de parentesco es una trama cuya estructura determina qué canales están abiertos para la
72

“circulación de mujeres” entre los grupos sociales y las mujeres/mensaje resultan disponibles no por cierto
código sino gracias a la reproducción biológica. De modo que aún aceptando que tanto el lenguaje como el
parentesco son modos de comunicación, el aspecto esencial de uno, es ser un código,y el otro una trama, o
sea, dos tipos muy diferentes de estructuras.
Una crítica frecuente a la obra de Levi-Strauss es que no haya operacionalizado sus conceptos, no
haber explicitado los pasos a seguir para descubrir la estructura subyacente ni los cambios que ocurren de
nivel a nivel. Tampoco dice cómo proceder para interpretar lo que se ha observado de modo estructuralista.
(No explica cómo se llega a saber lo que se sabe: ¿los significados son inferencia del investigador? ¿Los
observados son concientes o no, de ellos?) Al ir a una estructura tan básica y general, pierde especificidad,
es decir su conexión con la cultura real en la que está ubicada. Los significados se comparten en relación a
las experiencias en común. Si además tomamos en cuenta el poder, se agrega otra faceta a esta crítica
pues no considera los atributos diferenciales que pueden darse en relaciones aparentemente simétricas.
Recordemos que Levi-Strauss elabora gran parte de su obra en momentos en que ya se había reconocido
la situación colonial con todas sus implicancias. Admitamos también que la renovación dentro de una
concepción del poder fue desarrollada posteriormente y dentro de la concepción teórica estructuralista
(Foucault).

Bibliografía
ABRAHAM, Karl, Estudios sobre Psicoanálisis y Psiquiatría, Paidós, Buenos Aires.
BERTRAND, Jean y LAPLANCHE, Jean, Diccionario de Psicoanálisis, Labor. Barcelona 1981.
BOURDIEU, Pierre, Cosas Dichas, Gedisa, Barcelona, 1993.
KAPLAN, D y MANNERS, R., Introducción crítica a la teoría antropológica, Nueva Imagen,México, 1979. ALTMAN,
LEACH, E.; FLEISCHMAN, E.; LYOTARD, J. F.; SCHEFFLER, H. W.; TULLO-ALTMAN, C., Estructuralismo y
Antropología, Nueva Visión, Buenos Aires.
LEVI-STRAUSS, Claude, Las estructuras elementales del Parentesco, Planeta, Barcelona,1985.
LEVI-STRAUSS, Claude, Tristes Trópicos, EUDEBA, Buenos Aires, 1970.
PIAGET, Jean. El estructuralisMo, Proteo,' Buenos Aires, 1968.
RUBIO CARRACEDO, Levi-Strauss, estructuralismo y ciencias humanas, Istmo, Madrid,1976.
SPERBER, Dan, On Anthropological Knowledge, Cambridge Studies in Social Anthropology,Cambridge University
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THION, S; LEVI-STRAUSS, C.- BARTHES, R.. GODELIER, M.: Aproximación al Estructuralismo, Galerna, Buenos
Aires, 1967.
VERÓN, E., El anáfisis estructural en Ciencias Sociales

Notas
1 Objetos en tanto hechos sociales. De acuerdo a Durkheim, un acto individual no constituye “un hecho social',
podría ser un problema individual abordable desde la psicología. Pero, la reiteración de ese acto (el suicidio pr ej., que
es lo que él estudia) y la consideración de esos actos no como acontecimientos aislados sino en su conjunto, durante un
tiempo y en una sociedad dada, constituye un hecho nuevo, superior a la suma de los actos individuales; es un hecho
social. El método para estudiar esos hechos es considerarlos como objetos. Un hecho social consiste en toda forma de
obrar, pensar y sentir que ejerce sobre el individuo una presión exterior; son anteriores y exteriores al individuo y se
expresan en normas, leyes, instituciones. Tomemos las palabras de Levi-Strauss cuando señala qué le confiere al
parentesco su carácter de hecho social: "...es el movimiento esencial por el cual el parentesco se separa de ésta (la
naturaleza). Un sistema de parentesco no consiste en lazos objetivos de filiación o de consanguinidad entre los
individuos; existe solamente en la conciencia de los hombres; es un sistema arbitrario de representaciones y no el
desarrollo arbitrario de una situación de hecho (...) El rasgo primordial del parentesco humano consiste en requerir,
como condición de existencia, la relación entre lo que Radcliffe-Brown llama "familias elementales", pero no son las
familias términos aislados lo verdaderamente esencial sino la relación entre estos térnrinos” (L.S. Antropología
Estructural).
2 Claude Levi-Strauss (Bruselas, 1908) se graduó en la Sorbona en filosofía y derecho. Fue el Propulsor del
movimiento estructuralísta. Aplicó esta metodología a diversos problemas etnológicos y produjo importantes
elaboraciones teóricas. Realizó trabajos de campo en Brasil: en Matto Grosso y Amazonia (1934-37), donde ejerció la
docencia en la U. de San Pablo. Regresó a Francia y en 1941 se trasladó a Nueva York contratado por la New School of
Social Rescarch. Terminada la guerra regresó a Francia y en 1959 obtiene la cátedra de Antropología Social del College
de France. Escribió varias obras, entre ellas: "Las estructuras elementales de parentesco" (1949), "Raza e Historia"
(1952), "Tristes Trópicos" (1955), "Antropología Estructural I" (1958), "El pensamiento salvaje" (1962), "Antropología
Estructural II". Es de destacar la dimensión filosófica de su obra además de las cualidades poéticas y el estilo, lo que lo
distingue de la mayoría de los antropólogos dedicados a la descripción de un grupo de un rasgo particular.
3 Es decir que no se pueden plantear problemas, respecto de cualquier forma de pensamiento o actividad
humana, antes de haber identificado y analizado los fenómenos y descubierto si las relaciones que los unen bastan para
explicarlos.
4 Levi-Strauss constató que los mitos repiten múltiples rasgos por encima de las contingencias culturales e
históricos. Asigna gran importancia a su estudio que propone se realice a partir de su integración en un orden que
perteneciendo al lenguaje, lo trasciende, a la manera de un metalenguaje. Los mitos, percibidos como narraciones
distintas, responden a la acción no controlada de dispositivos organizativos y tras las diferencias se reconoce una
repetición estructural. De ahí que no son los pueblos ni los individuos quienes dicen los mitos sino que los mitos
dialogan entre sí.
73

5 Desde la antigüedad diversos autores -filósofos, dramaturgos, médicos, etc.- han aludido a procesos
mentales inconcientes o desconocidos, a un algo existente en nuestras mentes, no conocido por la razón y necesario de
ser conocido para mejorar el conocimiento de nosotros mismos. Pero es Freud (1856-1939) quien estudia de modo
preciso y científico esa noción.
Para Freud el inconciente es una noción teórica; es uno de los sistemas que -junto con el preconciente y el
conciente- distingue en su primera teoría del aparato psíquico. Posee contenidos, mecanismo y posiblemente "una
energía específica" y está constituido por los contenidos reprimidos a los que ha sido rehusado el acceso al sistema
preconciente-conciente por la acción de la represión. Sus raíces se hunden en lo bíológico, y sus manifestaciones se
expresan como síntomas deducibles en una experiencia de cura o a través de los sueños -determinados exclusivamente
por factores históricos, "el camino real" hacia el descubrimiento del inconciente. La concepción del inconciente implica
una diferenciación de espacios del aparato psíquico, su organización en estratos y un determinado orden entre los
grupos de representaciones; la organización de los recuerdos dispuestos en forma de verdaderos "archivos" alrededor
de un núcleo patógeno, no es sólo cronológico, también tiene su sentido lógico.
Si bien Jung se formó con Freud rompió con él a raíz de sus innovaciones teóricas que partían de convicciones
religiosas y filosóficas. Sumadas a un énfasis en las diferencias individuales planteaba el lugar del hombre en el
cosmos, revistiendo su teoría de un alto grado de misticismo. Rechazaba el análisis científico del inconciente, que no
define claramente, pero al que llegó a atribuirle tendencias morales además de un sentido teleológico (los
presentimientos) y ciertas connotaciones religiosas (Abraham, pág. 105). Coincide con Freud en cuanto a los sueños
como el recurso para el análisis del inconciente y ve en las imágenes oníricas la simbolización de las fuerzas instintivas
que orientan y motivan la conducta humana; aquellas imágenes que parecen no corresponder con la experiencia
individual las explica como potencialidades heredadas por el cerebro a través de generaciones : los arquetipos.
Mauss identificó, al igual que Jung "inconciente" y "colectivo"; el inconciente de Jung es material, posee
contenido simbólico mientras que el de Mauss traduce a símbolos los datos extrínsecos.
Para Levi-Strauss el inconciente carece de contenidos propios y viene a identificarse con su función: la función
simbólica (la que va a constituir el nexo entre los dos sistemas de referencia -significante y significado- en que se
encuentra el hombre, desbordado por la cantidad de significaciones respecto a objetos a los cuales adherirlos). Además,
el inconciente se corresponde con el carácter formal de la estructura, es estructurante pero no está estructurado pues
carece de entidad sustancial, “el inconciente (...) es siempre vacío o, más exactamente, es tan extraño a las imágenes
como lo es el estómago a los alimentos que lo atraviesan. Organo de una función específica, se limita a imponer leyes
estructurales a elementos inarticulados que vienen de otra parte, y esto agota su realidad: “pulsiones, emociones,
recuerdos".
El inconciente organiza según sus leyes la historia individual acumulada en el subconciente. Como esas leyes
son siempre y para todos las mismas, cómo sea llenado es menos importante que la estructura "el inconciente extrae el
material de imágenes sobre las que opera pero la estructura es siempre la misma y ella cumple la función simbólica. Por
eso, el inconciente no es el refugio de particularidades individuales o de una historia singular sino que en análisis
estructural, se identifica con un conjunto de estructuras comunes a todos los hombres" (Rubio Carracedo, 1976) Es un
principio estructurador, no un depósito de contenidos. (Recordar cita 4).
6 "Entendernos por estructuras elementales del parentesco, los sistemas cuya nomenclatura permite
determinar en forma inmediata el círculo de los parientes y el de los allegados; vale decir, los sistemas que prescriben el
matrimonio con cierto tipo de parientes o aquellos sistemas que, al definir a todos los miembros del grupo como
parientes, distinguen en ellos dos categorías: los cónyuges posibles y los prohibidos. Reservamos la expresión
'estructuras complejas' para aquellos sistemas que se limitan a definir el círculo de los parientes y dejan a otros
mecanismos, económicos (basados en la transferencia de riquezas o la libre elección) o psicológicos, la tarea de
determinar el cónyuge." En ambas hay cierta libertad de elección y ciertas limitaciones por lo tanto entre ambas hay
todo un rango posible. (Levi- Straus, Las estructuras elementales del parentesco").
7 Se refiere al carácter cualitativo que distingue los procesos naturales de los culturales: la introducción de
procesos de acumulación (cultura) en el seno de procesos de repetición (naturaleza). Los modelos simbólicos de la
conducta que cada cultura ha elaborado llegan a ser así, los protagonistas de la acción y estos modelos no se
transmiten biológicamente.
8 Un ejemplo: los números de las cartas españolas van del uno al doce. Cada carta, en tanto objeto, posee un
número y es portadora de un mensaje. Este mensaje se establece y adquiere significación (valor) en un contexto de
relaciones constituido por las reglas del juego. Así, el valor del uno de espadas no es el mismo si se juega al truco o a la
guerra o al chinchón ya que en el primero será la carta de mayor valor mientras que no lo será en los otros.
Levi-Strauss lo expresa así: "Cada figura de baraja obedece a dos necesidades. En primer lugar debe asumir
una función que es doble: ser un objeto y servir al diálogo -o al duelo- entre dos cómplices que se hacen frente y
también debe desempeñar un papel, propio de cada carta en tanto que objeto de una colección: el juego. De esta
vocación compleja surgen varias exigencias: la de simetría que concierne a la función y la de asimetría, que responde al
papel. El problema es resuelto por la adopción de una composición simétrica pero según un eje oblicuo, que escapa de
esa manera de la fórmula completamente asimétrica que hubiese satisfecho al papel que hubiera contradicho la función,
y a la fórmula inversa, completamente simétrica, que implica un efecto contrario. Aquí también se trata de una situación
compleja que corresponde a dos formas contradictorias de dualidad y que resuelve en un compromiso que se realiza
por una oposición secundaria entre el eje ideal del objeto y el de la figura que representa. Pero para llegar a esa
conclusión nos hemos visto obligados a superar el plano del análisis estilístico. Para comprender el estilo de los naipes
no basta con considerar su dibujo, también hay que preguntarse para qué sirven". (Levi-Strauss, 1970)
9 Pierre Bourdieu, pensador francés, contemporáneo, pertenece a la corriente conocida como reproductivista.
Dedicado a la problemática de la educación, utiliza el concepto de "reproducción" para referirse a la reiteración de
ciertos contenidos, no arbitrarios pero tampoco lógicamente necesarios, que perpetúan aspectos del sistema.
10 Dan Sperber, estadounidense, contemporáneo, se lo ubica en el posmodernismo. Enfoca críticamente la
obra de Levi-Strauss, poniendo énfasis en el análisis del discurso.
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TEORIAS CONTEMPORANEAS EN ANTROPOLOGIA


LILIANA SINISI

Esta exposición es una breve reseña del complejo desarrollo que han tenido las modernas teorías
en antropología a partir de los años sesenta. De esta manera abordaremos tan sólo algunos de los
problemas conceptuales que devienen de la multiplicidad de paradigmas en los cuales se las puede
clasificar.

I. EL REPLANTEO DE LOS AÑOS SESENTA


Para desarrollar el análisis de las teorías contemporáneas en antropología será necesario
nuevamente comprender los procesos de crisis teórico-ideológicas que se manifiestan en los países
centrales (y en algunos de los periféricos) a partir de la década del sesenta.
Después de la segunda guerra mundial se liquidan los viejos imperios coloniales, cuya
consecuencia directa será el proceso de descolonización y el surgimiento de una ciencia antropológica que
comenzará a reflexionar y cuestionar el hecho de la situación colonial (para el análisis de este proceso ver
La Antropología Contemporánea y la Descolonización, Capítulo 1 de este manual).
A partir de este momento se reconoce que el saber y la práctica antropológica se basó en la relación
colono-colonizado, explotador-explotado. Se comienza a incluir dentro de los procesos históricos a los
pueblos sometidos. Se cuestiona la observación etnográfica y el empirismo como prácticas ideologizadas
debido a la situacionalidad del antropólogo (perspectiva occidental). La integración de los primitivos a la
sociedad global hace presuponer en algunos científicos el fin de la antropología y la necesidad de recuperar
el conocimiernto de esos pueblos que están desapareciendo. El nuevo objeto/sujeto del conocimiento
antropológico son ahora las sociedad complejas de las que forman parte los países del Tercer Mundo o
países periféricos. Surgen las antropologías nativas o "antropologías indígenas" que cuestionarán el saber
institucionalizado de occidente sobre ellos mismos. Irrumpen las teorías marxistas dentro del corpus teórico
de la antropología, a partir de esto se analizan los procesos sociales dentro de las dimensiones económicas
y políticas y sus consecuencias de desigualdad social.1
Como vemos, durante los años sesenta ocurrieron una gran cantidad de cambios dentro de la
ciencia antropológica, surgieron nuevas ideas "agresivas"2 que cuestionaron los paradigmas anteriores y
dieron pie a una multiplicidad de enfoques teóricos y metodológicos. De entre estos distinguiremos en
primer lugar los que consideramos más significativos de este período: la antropología simbólica, la
antropología cognitiva, la ecología cultural y el estructuralismo. En relación a este último, es necesario
aclarar que en los años sesenta ejerció una gran influencia intelectual, aunque los principales trabajos de
Levi-Strauss aparecen a fines de 1940 y en la década del cincuenta.
Esta exposición es una breve reseña del complejo desarrollo que han tenido las modernas teorías
en antropología a partir de los años sesenta. De esta manera abordaremos tan sólo algunos de los
problemas conceptuales que devienen de la multiplicidad de paradigmas en los cuales se las puede
clasificar.

I.1 La Antropología Simbólica


Surge aproximadamente a partir de 1963, pero recién recibirá ese nombre hacia el final de la
década. Tiene un gran auge entre 1973 y 1978, para ir transformándose luego en lo que se llamó
Antropología Interpretativa.
En los Estados Unidos su representante más destacado será C. Geertz. En su libro La
Interpretación de las Culturas (1973), la cultura aparece como un sistema de símbolos y significados
compartidos, estos símbolos son públicos, no privados, a través de los cuales los miembros de una
sociedad se comunican entre sí. Por medio de la observación e interrogación se pretende conocer qué
significa cada símbolo para aquellos que lo utilizan. Esta aproximación combina observaciones de
comportamientos, expresiones de estados internos y significados. Es una concepción semiótica de la
cultura: estudiar la cultura es estudiar códigos compartidos de significados.
Geertz popularizó la metáfora de las culturas como textos: las actividades sociales pueden ser
"leídas" -por sus significados- por el observador, de la misma manera que son leídos los materiales escritos
o hablados. Los seres humanos se encuentran inmersos en tramas de significados y la interpretación
antropológica debe construir una lectura de lo que les pasa, por eso esta perspectiva dará lugar a lo que se
conoce como la recuperación del "punto de vista del actor", ya que este tiene un papel central en el modelo
geertziano.
En Inglaterra, la escuela simbólica está representada por Víctor Turner que publica en 1967 La
Selva de los Símbolos y por Mary Douglas, que en 1970 escribe Símbolos Naturales. Estos y otros autores
ingleses provienen de un movimiento muy politizado que cuestionaba el papel del estructural-funcionalismo
clásico dentro de la política colonialista, a pesar de que muchos de ellos se habían formado en esa misma
escuela como es el caso de V. Turner. Estaban influenciados por el marxismo de la Escuela de Manchester
y veían a la sociedad no como la integración armónica y solidaria de las partes, sino por el contrario, como
resultado de conflictos y contradicciones sociales.
75

Para Turner, los símbolos son como operadores del proceso social: cosas que se colocan según
cierto orden y que en contextos rituales producen transformaciones sociales, resuelven contradicciones y
unen a los actores. Turner focaliza los símbolos en procesos sociales políticos, rituales y terapéuticos, se
entiende a los símbolos tal como operan en la dinámica social. Lo que agrega este autor al campo de la
antropología simbólica fue el sentido de la pragmática de los símbolos y su relación con la estructura social:
los símbolos no son solamente vehículos de la cultura, sino que dentro de ciertos contextos producen
transformaciones sociales.

I.2 Ecología Cultural


Esta escuela tiene sus raíces en el evolucionismo del Siglo XIX y en el materialismo histórco de
Marx y Engels. Se reconoce a la cultura desde una dimensión ecológica. El hombre es parte de una
comunidad que incluye plantas, animales y al ambiente físico en general.
Steward fue el creador del término Ecología Cultural. Para este autor lo que importa son los
patrones de actividad adaptados por los diferentes grupos sociales para explotar un nicho ecológico
particular. Si existe uniformidad en los diferentes estadios evolutivos, esto es sólo aparente, ya que en
realidad lo que se encuentra son similares adaptaciones a similares condiciones en diferentes partes del
mundo. Para esta teoría el móvil de la evolución es el intercambio entre la cultura y el mbiente.
Existe otra variante dentro de la ecología cultural, que se desarrolló posteriormente y fue expresada
sobre todo por Marvin Harris. Su corriente se denomina Materialismo Cultural. El análisis de este autor se
aparta de la teoría del ambiente como estímulo y desarrollo de la sociedad y la cultura y se dirige hacia el
problema de los diferentes caminos por los cuales las formas sociales y culturaes funcionan para mantener
una relación existente con el ambiente. Por ejemplo, a través de un estudio que realizó Marvin Harris en la
India, trató de demostrar que la sacralidad de las vacas en realidad protege un eslabón vital en la cadena
alimentaria y de la agricultura, ya que si se consumiera carne se afectaría a todo el ecosistema. Cuando se
consumen productos vegetales hay más calorías per capita, que cuando la vegetación es comida por los
animales que a su vez son comidos por los hombres.
Para finalizar, diremos que durante los años sesenta existió dentro de la antropología una gran
disputa entre estas dos escuelas, los simbolistas y los cologistas culturales. Estos últimos tildaban a los
primeros de idealistas o
mentalistas, que interpretaban subjetivamente la realidad. Los simbólicos decían que la ecología cultural
practicaba un cientificismo sin sentido, contaban calorías, medían lluvias, ignorando la mediatización de la
cultura.3

I.3 La Nueva Etnografía


Otra corriente importante de esta época será la llamada Antropología Cognitiva, o Etnosemántica o
Nueva Antropología. Surge en los Estados Unidos hacia fines de la década de 1950 y principios de 1960.
Llegó a ser la tendencia dominante de la Antropología Norteamericana, su teórico más importante fue W.
Goodenough.
Dentro de la disputa entre la antropología emic -estudia cada cultura en sus propios términos, según
los conceptos nativos- y la antropología etic -se basa en los conceptos científicos occidentales del
antropólogo- que marcó gran parte de los años sesenta y setenta, la Nueva Etnografía, se enroló dentro del
modelo emic. Definía a la cultura como un conjunto de significados compartidos por los actores sociales y
proponía una rigurosa descripción como único fin para el análisis de la sociedad.
Los etnocientíficos elaboraron cuadros, árboles, diagramas, e infinitas listas que reflejasen los
conceptos nativos, más un análisis de los componentes mínimos de esos significados (análisis
componencial). Crearon tipologías de las estructuras semánticas que ordenaban el mundo según los
diferentes pueblos.
A esta escuela se le criticó la trivialidad de los temas tratados como por ejemplo, los diferentes
nombres de la leña entre los Tzeeltal, de Centro América, los nombres de las plantas silvestres entre los
Hanunóo, etc. A partir de 1970 la antropología Cognitiva o Nueva Etnografía cayó totalmente en el
descrédito, se cuestionó su metodología absurda y rebuscada y la imposibilidad de lograr una descripción
global .4
Nos quedaría por ver el Estructuralismo, como otra corriente de la década del sesenta, pero esta ya
ha sido analizada en páginas anteriores.

II. LOS AÑOS SETENTA Y LA RELACION ENTRE ANTROPOLOGIA Y MARXISMO


El contexto histórico de la producción antropológica durante este período estuvo marcado por
fuertes movimientos sociales críticos: los movimientos contraculturales, los pacifistas y los feministas, que
cuestionaron a las estructuras de poder y al orden establecido. Estos movimientos se dieron sobre todo en
Francia y en los Estados Unidos. En América Latina, se politizan las ciencias sociales, la antropología se
construye sobre una base marxista (México). Surge la teoría de la dependencia como respuesta de los
países del Tercer Mundo a los paradigmas occidentales.
76

Como ya sabemos las teorías de Marx habían sido excluidas de las principales corrientes
antropológicas. La gran influencia hasta este momento había sido el pensamiento de Durkheim, Weber y
Parsons, para los cuales la sociedad funcionaba armónicamente y los individuos sólo se limitaban a cumplir
el rol que el sistema les había adjudicado. Estas ideas fueron cuestionadas y denunciadas como máscaras
ideológicas de los sectores de poder. El símbolo utilizado para las nuevas corrientes críticas fue Marx.5
Dentro de la antropología podemos diferenciar dos escuelas marxistas: el Marxismo Estructural,
desarrollado en Francia e Inglaterra, y la Escuela de la Economía Política, que surge primero en los Estados
Unidos y luego en Inglaterra.

II.1 El Marxismo Estructural


Esta escuela se desarrolló plenamente dentro de la antropología. Se utilizó el modelo creado por
Marx para criticar a toda la antropología anterior.

"El Marxismo Estructural constituyó una seudo revolución intelectual total y si no tuvo éxito en
establecerse a sí misma como la única alternativa, ciertamente fue exitosa en remover todo el saber recibido".6

Para los Marxistas Estructurales los fenómenos culturales tuvieron un papel central dentro del
proceso social, se equiparó el concepto de cultura con el de deología y se analizó además qué papel tiene
la cultura en la reproducción de la sociedad: legitima el orden social, mediatiza las contradicciones y oculta
las fuentes de explotación y desigualdad del sistema (Althuser).
Antropólogos como Godelier, Terray, Sahlins, Meillasoux, etc. relacionaron la base material con la
ideología y como antropólogos prestaron atención al parentesco, la descendencia, el intercambio, etc., pero
relacionándolo con las estructuras políticas y económicas.
Una de las críticas de las que fue objeto esta escuela, es que no se puede igualar el concepto de
cultura al de ideología, ya que la primera no sólo representa lo ideal, sino también lo material de las
relaciones sociales de producción.

II.2 La Escuela de la Economía Política


Centraron su enfoque en los sistemas económico-políticos de gran escala regional o dentro del
sistema mundial, estudiando los efectos de la penetración capitalista en las comunidades que analizaban.
Pero además incluyeron en sus investigaciones los problemas simbólicos y culturales, por ejemplo, los
procesos de construcción de una identidad de clase o de grupo en el marco de luchas político económicas
más amplias (luchas campesinas o étnicas).
Recuperaron la perspectiva histórica y trabajaron de forma comprometida en la creación de un
antropología histórica, aunque no fueron ni los primeros ni los únicos.
Se critica a esta escuela por ser excesivamente materialista o economicista y por no ver las
relaciones de poder, dominación y control que aparecen en las relaciones económicas. Fue una escuela
más económica que política y además centró su visión del mundo únicamente desde el contexto del
capitalismo, porque este ha penetrado en todas las sociedades, y lo que los antropólogos ven como
tradición es en realidad una respuesta al impacto de occidente.7

III. LA ANTROPOLOGIA INTEPRETATIVA


Las conceptualizaciones de las que parte esta corriente tienen una larga trayectoria en el campo de
la filosofía y en el de la sociología del conocimiento. Proponen a través de la recuperación teórica de
autores como Dilthey, Ricoeur, Heidegger, Schutz, etc. conocer lo social a través de la hermenéutica, la
fenomenología, la semiótica y la crítica literaria.
Dentro de esta escuela interpretativa encontramos nuevamente al antropólogo norteamericano C.
Geertz. Como dijimos anteriormente, para este autor el estudio de las culturas forma parte de una
"búsqueda interpretativa", la antropologia es una exploración, una búsqueda de significados ocultos."
Geertz toma prestado el concepto de "texto" de P. Ricoeur, la cultura es una "armazón de textos" a
ser interpretados. Trata de rescatar lo particular de cada cultura y esto tiene sus raíces en el particularismo
histórico de Boas.
El antropólogo debe comprender (interpretar) cada uno de los fragmentos pasados y presentes que
se reflejan en la cultura, para luego armar un discurso que tenga la forma de una descripción densa, en la
que se rescata la riqueza contextual de la vida social.9
A pesar de lo atractiva que resultó esta teoría entre los años setenta y ochenta, muchos autores
criticaron lo absurdo que puede resultar analizar la sociedad como textos culturales para ser leídos, porque
esto implica pensar a las formaciones sociales como entidades coherentes. No cuestionan la posibilidad de
intepretar significados, pero afirman que es necesario también conocer cómo "leen" los "actores nativos" su
propia cultura, porque son "los seres humanos reales los que viven sus vidas a través de los significados
culturales".10
77

IV. LAS NUEVAS PERSPECTIVAS EN ANTROPOLOGíA


IV.1 Teoría de la Práctica y la Perspectiva del Actor
Estas dos orientaciones surgieron años atrás como respuesta crítica al estructuralismo. Se rechaza
la idea de que existan marcas estructurales rígidas en el accionar de los actores sociales. Para los autores
de estas corrientes (I. Goffman, F. Barth, P. Bourdieu, etc.) la estructura es el resultado y no la condición
determinante. La estructura aparece como el producto de las acciones individuales, por lo tanto los
fenómenos sociales deben ser explicados según las estrategias manipulativas que utilizan los individuos.
Las categorías conceptuales que prevalecen en este período serán: práctica, praxis, acción,
estrategia, reproducción, interacción, experiencia, agente, actor, persona, individuo, sujeto.11
El aporte fundamental que realizaron estas escuelas es que los actores no cumplen con roles
predeterminados por la sociedad, que los obliguen a adaptarse a ella, como lo enunciaba el modelo
normativo de Durkheim. Por el contrario, son los propios actores que en situaciones concretas, generan las
normas en función de sus intereses a través de mecanismos de comunicación social.

IV.2 La Antropología Postmoderna


Hace aproximadamente dos décadas surgen en los países centrales, como respuesta a la crisis del
modelo del Estado de Bienestar, políticas neoconservadoras y neoliberales que propician la reestructuración
de los Estados nacionales y de la sociedad a los nuevos imperativos del capital. El nuevo discurso de la
postmodernidad pregona la muerte del sujeto, el fin de la historia, las ideologías y el progreso. Es dentro de
este contexto "ideológico" que se desarrollará una ciencia social que representa las problemáticas de las
sociedades capitalistas avanzadas.
Carlos Reynoso, antropólogo argentino que ha prologado y compilado un libro sobre la antropología
postmoderna,12 dice que esta antropología es una transformación de la llamada antropología interpretativa y
que ha generado una larga polémica dentro de la disciplina, polémica que aún continúa.

"Después de algunos años en que no se pudo hablar a ciencia cierta de ningún paradigma dominante,
la antropología mundial ha sido ganada por lo que parece ser una nueva moda intelectual que responde a las
premisas del postmodernismo".13

El movimiento postmoderno es multitudinario -porque abarca diferentes disciplinas- y se ha


transformado en una moda intelectual sobre todo en los Estados Unidos y en Francia. Es precisamente en
Estados Unidos donde irrumpe la antropología postmoderna, que se dedicará a interpretar la práctica
antropológica a través del análisis de los textos etnográficos. S. Tyler fue el primero que utilizó el término
Antropología Postmoderna. Los principales representantes de esta corriente son P. Rabinow, J. Clifford, D.
Tedlock, G. Marcus, D. Cushman, S. Tyler, etc., la mayoría de los cuales han sido discípulos de C. Geertz.
Existen según C. Reynoso tres lineamientos que caracterizan a la antropotogía postmoderna:
1. La "meta-etnograffa": no analiza a la cultura sino a la etnografía como género literario y al
antropólogo como autor. Se critica la "autoridad etnográfica" de los antropólogos clásicos, por eso esta
corriente se la define también como una antropología de la antropología".
2. “Etnografía-experimental": se redefinen las prácticas antropológicas y se analizan las diferentes
formas en que aparece delineado el trabajo de campo en las monografías etnográficas.
3. La tercera corriente, más crítica, proclama la crisis de la ciencia antropológica. No se interesa
como las anteriores por el análisis del texto antropológico. Se dice que esta línea dentro de la antropología
representa a la "vanguardia" postmodema. Su representante más importante es S. Tyler.
S. Tyler es considerado como el antropólogo que llevó más lejos las ideas postmodernas. Afirma
que la antropología tradicional ha terminado, porque esa antropología no trató en realidad de comprender a
los "otros" sino que los transformó en "objetos" de estudio, para poder aplicar en forma indiscrirninada el
método científico de las ciencias naturales. Para Tyler todo ese discurso estaba motivado por la ideología
de la ciencia y es por eso que la antropología clásica ha fracasado. Es necesario buscar nuevos tipos de
discurso que en vez de apuntar a la idea de verdad, se dediquen a la honestidad científica.14
Como hemos visto en esta breve síntesis, la antropología postmoderna ha cuestionado
epistemológicamente las condiciones en que se produjo el saber antropológico y la forma en que se
escribieron los textos etnográficos; pero compartimos con autores como García Canclini, Menéndez y
Reynoso que esta antropología basada en una "teoría del discurso, de la desconstrucción, del
descentramiento, no puede negar la importancia del trabajo de campo, ya que es la única forma de obtener
datos”, como muy bien afirma García Canclini:

"Hacer antropología, o simplemente hacer investigación, requiere datos, y para obtenerlos es


necesario hacer trabajo sobre el terreno. Las discusiones teóricas y la crítica a los textos antropológicos sirven
para hacer más concientes de que los datos no están en el campo, esperándonos, y que son resultados de
procesos sociales, institucionales y discursivos de construcción: pero la labor teórica no puede sustituir el
esfuerzo por obtenerlos".15
78

Además no hay que olvidar que la realidad no es tan solo una "ficción" como creen los
postmodernos y que es necesario conocerla para poder modificarla o transformarla.

Bibliografía
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REYNOSO, Carlos, El Surgimiento de la Antropología Posmoderna, Barcelona, Gedisa, 1992.

Notas
1 MENENDEZ, E., "Definiciones, indefiniciones y pequeños saberes”, en Alteridades, 1991.
2 ORTNER, S., “Teoría en antropología desde los sesenta”, en Comparative studies in societyand
history, Vol. 26, Nº1, Cambridge, 1984, traducción Elena Belli y Ricardo Slanutsky.
3 Ibíd.
4 REYNOSO, C., La antropología sinibólica, mimeo.
5 ORTNER, S., op. cit.
6 Ibíd.
7 Ibíd.
8 KEESING, R., "La antropología como búsqueda interpretativa”, en Current Anthropology, abril,
1987.
9 GEERTZ, C., La interpretación de las culturas, Barcelona, Gedisa, 1973.
10 KEESING, op. cit.
11 ORTNER, S., op. cit.
12 REYNOSO, C., compilador, El surgintiento de la antropología postmoderna, Barcelona, Gedisa,
1992.
13 Ibíd.
14 Ibíd.
15 GARCIA CANCLINI, N., "¿Construcción o simulacro del objeto de estudio?" Trabajo decampo y
retórica textual en Alteridades, 1991.