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LOS 5 ARTÍCULOS SOBRE MECÁNICA

QUE NO DEBERÍAS PERDERTE


Como sabemos que eres un profesional del taller y un apasionado del
mundo del motor, te proponemos una selección de 5 artículos que
seguro que te van a interesar.

¿Quieres conocer más detalles sobre los filtros de combustible,


los inyectores, las bujías o bombas de combustible e inyección,
por ejemplo? Toda esta información (¡y más!) en este eBook.
Esperamos que te sea útil.

Índice
1. ¿Qué puede pasar cuando el filtro de combustible está 1
sucio?

2. ¿Cada cuánto hay que hacer un cambio de filtro? 3

3. ¿Cómo se limpian las bujías del coche? 5

4. ¿Conoces los distintos tipos de bombas de combustible e 6


inyección?

5. Instalar gasificadores para motores de combustión está de 9


moda

6. Conclusión 11
1. ¿Qué puede pasar cuando el
filtro de combustible está sucio?
El filtro de combustible es un elemento fundamental para el correcto
funcionamiento del motor, ya que funciona como una barrera que evita
la penetración de suciedad o impurezas en el circuito de inyección, la
bomba de presión, los inyectores o el circuito de alimentación.

Como seguramente sabes, una de las principales razones por las que
este filtro puede no cumplir su cometido correctamente es que se
encuentre sucio.

Si eso ocurre, ¿qué problemas podrían llegar a darse en el


vehículo?

La consecuencia más evidente de tener el filtro de combustible sucio


es que el carburante, al pasar por dicho filtro, arrastrará partículas de
suciedad que este pueda tener, llevándolas hacia piezas delicadas,
como los inyectores y las válvulas, donde estos residuos pueden
provocar abrasión, rozaduras e incluso roturas de piezas.

Por otro lado, la suciedad en el filtro de combustible también provoca


una obstrucción que impide el flujo correcto de carburante. Esto
significa que el caudal de combustible que entra en los inyectores no
es suficiente y, por tanto, la mezcla con el oxígeno que entra por la
admisión no será homogénea, los cilindros no se llenarán correctamente
y la combustión del motor no será la adecuada.

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Todos estos efectos redundan en lo que se puede resumir, a grandes
rasgos, en un problema o consecuencia general: el mal rendimiento
del motor. ¿En qué se nota exactamente este rendimiento defectuoso
cuando el filtro de combustible está sucio?

• La mezcla adecuada de oxígeno y de combustible es la que permite


que se realice la combustión necesaria para arrancar el vehículo. Si
el flujo de combustible no es el adecuado debido a la obstrucción del
filtro, el sistema de arranque del vehículo va a presentar problemas.

• Por otro lado, al no haber suficiente caudal de combustible el coche


tendrá un ralentí irregular, en el que es posible escuchar un rateo
proveniente del motor, e incluso tener la sensación de que el coche
se ahoga.

• Por supuesto, la obstrucción del filtro de combustible también


provoca que el vehículo pierda potencia y aumente su consumo,
ya que necesita forzar más el motor para obtener la misma cantidad
de combustible. Esto se nota sobre todo en los vehículos actuales
que tienen centralitas que se encargan de paliar las deficiencias en el
flujo aumentando automáticamente el caudal que entra y, por tanto,
el consumo.

• Otro fallo común que presenta el filtro de combustible es el de parar


el vehículo en marcha. Esto puede ocurrir si el vehículo lleva mucho
tiempo sin arrancarse, ya que el combustible comienza a deteriorarse
y arrastra todas las partículas por el sistema de combustión.

• Por último, si el flujo de combustible es interrumpido, la capacidad


de aceleración del vehículo se verá afectada. Y si, además,
utilizamos el vehículo para el transporte de cargas pesadas, esto se
traduce en una gran pérdida de rendimiento del vehículo.

Estos son algunos de los principales problemas que puede provocar la


obstrucción del filtro de combustible, un elemento simple y barato, pero
de una importancia vital para el rendimiento del motor.

Ahora que ya conoces las consecuencias que puede acarrear un filtro de


combustible sucio, vamos a darte a conocer distintos tipos de filtros, a
explicarte sus funciones y a darte algún consejo para su mantenimiento.
¡Descubre todos los detalles sobre el filtro de combustible!

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2. ¿Cada cuánto hay que hacer un
cambio de filtro?

Por el entramado de las cámaras de combustión de un motor circulan


siempre tres tipos de fluidos: el combustible, el aceite y el aire. Todos
ellos deben estar completamente limpios de partículas para poder
asegurar un buen estado general del motor, y para obtener esta limpieza
es necesario disponer de los filtros correspondientes para cada uno.
A estos tres filtros se les añade un cuarto que se denomina “filtro de
habitáculo”, y que se encarga de la calidad del aire que se respira
dentro del propio vehículo.

El problema de los filtros es que con su uso habitual se van atascando


y llenando de impurezas, por eso al cabo de un tiempo es necesario
cambiarlos para poder asegurar la longevidad del motor y la calidad del
aire que se respira en el interior.

Funciones de los filtros de coche

Son los encargados de las siguientes acciones:

• Proteger el motor y aumentar su vida útil.

• Disminuir el consumo de carburante.

• Evitar los malos olores dentro del vehículo.

• Reducir la emisión de sustancias contaminantes para el


medioambiente y optimizar el funcionamiento del motor.

Los filtros de coche se deben cambiar respetando las indicaciones del


fabricante con el fin de mejorar el rendimiento y la vida útil del motor.
Normalmente, estos intervalos van desde los 7.500 kilómetros hasta los
15.000 kilómetros.
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Tipos de filtro de coche

Según la tipología del filtro, deberemos cambiarlo en un momento


concreto:

• Filtro de aceite. Retiene partículas metálicas, residuos de


combustión o impurezas del combustible, que pueden influir muy
negativamente en el funcionamiento del motor. El aceite está en
constante movimiento a lo largo del mismo, por eso acumula las
partículas que provienen del desgaste del material, así que el filtro
asegura que el aceite continue limpio y además acumula estas
partículas para poder desecharlas. El caso es que no se puede
detectar su mal estado, por eso es recomendable que se cambie
cada vez que se realice un cambio de aceite.

• Filtro de combustible. Es el encargado de retener las partículas


que contiene el combustible. Su mal estado tiene incidencia directa
en la potencia del vehículo y en los arranques debido a que no se
realiza de forma correcta la mezcla de combustible. Si queremos
comprobar si el filtro está en buen estado, podemos fijarnos en
si el humo del sistema de escape es más negro de lo habitual o
si detectamos un vacío de potencia. En general, se aconseja
cambiarlo cada 20.000 o 30.000 kilómetros, pero depende de
varios factores, entre ellos, si el motor es de gasolina o de diésel.

• Filtro de aire. Su función es retener las partículas sólidas del aire


que entra en el motor, que también influyen en su funcionamiento.
Podemos ver fácilmente si el filtro se encuentra en mal estado cuando
observemos que está de color negro debido al hollín acumulado, si ha
incrementado el consumo de combustible o si el vehículo ha perdido
prestaciones. Además de impedir un correcto funcionamiento,
las partículas pueden pasar a la cámara de combustión, lo cual
puede producir un desgaste prematuro. En términos generales, es
aconsejable cambiarlo cada 20.000 kilómetros. Existen modelos
que pueden aguantar hasta los 30.000 kilómetros. No obstante,
su vida útil depende mucho de las condiciones de conducción: no
es lo mismo conducir por carretera habitualmente que hacerlo por
caminos o por ciudad, entornos en los que el filtro se ensucia más.

• Filtro de habitáculo. Es el que tiene una incidencia directa en el


conductor y los pasajeros del vehículo, ya que se encarga de filtrar
las partículas de polvo, polución y gérmenes, y evita, así, que pasen
al interior del habitáculo. Es importante mantenerlo en perfecto
estado, sobre todo si pasamos largas jornadas conduciendo.
Podemos detectar incidencias cuando disminuya el caudal de aire
que proviene de las rejillas o si empezamos a percibir malos olores.
De ser así, ha llegado el momento de sustituirlo. Lo aconsejable
es cambiarlo cada 15.000 o 20.000 kilómetros como máximo,
pero del mismo modo que el filtro de aire, el entorno de conducción
influye mucho en su vida útil.
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Ahora que ya conoces cuáles son los tipos de filtro del vehículo y sus
condiciones de mantenimiento, ¿qué te parece si hablamos de los
distintos tipos de bombas de combustible e inyección?

3. ¿Conoces los distintos tipos de


bombas de combustible e inyección?
Todos los motores necesitan alguna fuente de energía o combustible,
ya sea electricidad, gasolina, hidrógeno u otro tipo de fuente. Si esta
fuente se trata de un combustible líquido, como la gasolina, el diseño del
vehículo requiere, como norma general, de un mecanismo concreto para
llevar el combustible desde el tanque hasta el carburador y el sistema
de combustible. En la mayoría de los vehículos, este dispositivo es la
bomba de combustible, por eso, en este post, queremos hablarte de
los tipos de bombas de combustible y cuáles son sus características.

La importancia de la bomba de combustible

La función de la bomba de combustible es fundamental, ya que


se trata del elemento encargado de trasladar el combustible desde
el carburante hasta el sistema de inyección. Suele tratarse de una
bomba eléctrica con una potencia de 12 V, que se sitúa en el interior del
depósito, aunque en algunos vehículos más antiguos (los que llevaban
carburador) estaba ubicada en el propio motor.

Tipos de bombas de combustible

• Cárter o mecánicas. Son bombas que se utilizan en vehículos con


carburador y que se montan directamente sobre el motor. Han sido
unas de las más utilizadas durante el último medio siglo.

• Eléctricas. Junto con las bombas mecánicas, son las más utilizadas.
Se emplean en coches con sistema de inyección, y se suelen ubicar
en el interior del depósito.

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Funcionan a mayor presión que las bombas mecánicas (unos 20-30
psi frente a los 4-6 de las mecánicas).

• Turbo o turbina. El motor hace girar un disco de turbina o un


propulsor que lleva el combustible a través de la bomba sobre una
bomba de turbina. Esto previene la vibración inherente en el tipo
de bomba “pocket”, ofreciendo así un flujo más suave. La mayoría
de los fabricantes de vehículos que han elegido las bombas de
combustible de turbinas lo han hecho porque son más silenciosas y
eficientes. Sin embargo, estas se dañan fácilmente si el combustible
está contaminado.

Las bombas de combustible eléctricas están consideradas como las


más recomendables en lo referente a la seguridad, ya que incorporan
varios dispositivos que permiten que esta deje de operar en caso de que
el coche funcione de forma anómala. Además, tiene la ventaja de estar
ubicada en el depósito del coche, lo que reduce el riesgo de incendio
respecto a las mecánicas, que se ubican en el propio motor.

Como profesional del taller, seguro que has observado que, actualmente,
prácticamente todos los vehículos fabricados incorporan una bomba de
combustible eléctrica. El secreto para asegurar un buen funcionamiento
de la bomba y que no presente ningún problema durante muchos
kilómetros es que esté alimentada con combustible limpio.

¿Sabes qué otro elemento debes asegurarte de que esté limpio


y en correcto estado? “¡Las bujías del coche!”. En el artículo que te
presentamos a continuación, te mostramos qué tipos de bujías existen,
te indicamos qué síntomas pueden indicarte que la bujía no va bien y te
explicamos cómo limpiarlas, en caso que no sea necesario cambiarlas.

4. ¿Cómo se limpian las bujías del


coche?
Cuando existe un problema en las bujías del coche, lo más habitual (y
recomendable) es proceder a su sustitución, sobre todo para evitar males
mayores en el motor. Sin embargo, no siempre es necesario realizar el
cambio; en algunos casos puede bastar con limpiarlas correctamente.
Veamos algunas recomendaciones a la hora de limpiar bujías.

Las bujías: definición y tipos

Las bujías son un elemento clave en el sistema de arranque de


un vehículo. Su función es producir el encendido de la mezcla de
combustible y oxígeno dentro de cada cilindro mediante una chispa
que puede ir de los 12.000 a los 40.000 voltios.

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Los fabricantes suelen establecer la sustitución de las bujías entre los
60.000-90.000 kilómetros, bastantes en comparación con los 10.000-
15.000 que duraban las bujías de los coches más antiguos.

Existen dos tipos de bujías:

• Bujías calientes: tienen la punta del aislador muy larga, por lo que
el recorrido del calor es más lento y así se mantienen a temperatura
más alta.

• Bujías frías: la punta del aislador es más corta y, por tanto, el


recorrido que realiza el aire caliente es más corto, por lo que
el recorrido es también más rápido y las bujías se mantienen a
temperatura más baja.

¿Qué ocurre si falla una bujía?

Cuando una bujía empieza a tener problemas podemos notar:

• Aumento del consumo de combustible

• Fallos de combustión

• Errores de los sensores que controlan la inyección

• Ralentí inestable

• Pérdidas de potencia

• Motor a tirones

No siempre que existan estos síntomas en el coche quiere decir que el


problema sea de las bujías; sin embargo, es uno de los elementos que
primero se deben revisar al tener algún problema parecido.

La manera más fiable de saber cuál es el estado de una bujía es


accediendo directamente a ella y desmontándola. En función de cómo
esté visualmente podemos hacernos una idea de lo que está pasando
en el motor:

• Estado normal: La bujía debe tener el pie del aislador de color


blanco grisáceo o gris amarillento.

• Sucia: Sabemos que está sucia cuando está recubierta de depósitos


de polvo de hollín de color negro mate.

• Carbonizada: Cuando existe un problema con la proporción de


la mezcla de combustible, en este caso más rica, la bujía tendrá
carbón negro incrustado.

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• Engrasada: Si hay alguna fuga de aceite en alguna junta puede
provocar que la bujía se encharque de aceite y no produzca la
chispa suficiente.

• Desgastada: El electrodo va desgastándose gradualmente hasta


que ya no genera chispa.

• Con depósitos de plomo: La bujía se vitrifica dejando restos de


un color amarillento que puede llegar a tener una coloración verde.

• Con ceniza: Presenta una capa gruesa de ceniza entre electrodos


que normalmente provienen de los diferentes aditivos del aceite y
del combustible.

Cómo limpiar las bujías del coche

En caso de que exista algún problema derivado de las bujías, lo


más recomendable y efectivo es su sustitución. Los fabricantes no
recomiendan realizar limpiezas sobre las bujías ya que son elementos de
desgaste y que están sujetos a su sustitución por mantenimiento.

También debemos tener en cuenta que muchos de los sistemas de


inyección que están en el mercado, como puede ser el sistema de
inyección directa, tienen un sistema de “autolimpieza” que genera una
temperatura mínima de 450º en la cámara de combustión, lo cual permite
que las partículas de carbonilla depositadas en la punta del aislador se
quemen.

Pasamos a ver cómo sería el proceso de limpiado:

• Desmontar el cable de bujía o la bobina de encendido con sumo


cuidado.

• Aflojar la bujía y limpiar todo el contorno de la misma con aire a


presión.

• Retirar la bujía y ponerla encima de un trapo. Marcar cada bujía para


asignar a cada cilindro la suya.

• Utilizar alcohol de 90º o un limpiador específico. También se puede


utilizar limpiador de carburador. Secarla bien con aire a presión.

• Limpiar bien la rosca con un cepillo metálico. La limpieza del hollin


y carbonilla depositada en las roscas de las bujías se elimina con
descarbonizantes o limpiadores de carburadores o inyectores. Una
de las mejores opciones en este sentido es LOCTITE SF 7235, un
limpiador y desengrasante de acción rápida y eficaz.

• Comprobar la distancia del electrodo. Como referencia debe ser de


unos 0,6 o 0,7 milímetros como mucho.

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• Una vez limpia y revisada procedemos a montarla. Hay que
asegurarse de que está totalmente seca.

• Colocar la bujía y apretarla según el par descrito por el fabricante.

Sabemos que se trata de un proceso complejo y que lo hemos


presentado de forma bastante resumida. En cualquier caso, esperamos
haberte ayudado a aclarar algunos puntos.

Ahora, dejemos las reparaciones a un lado y ¡hablemos de moda!


¿Sabes cuál es la última tendencia? “Instalar gasificadores en motores
de combustión”. ¿Conoces la razón? “Reducir la emisión de gases
contaminantes y ahorrar combustible”. En el siguiente artículo, te
hablamos sobre esta tendencia.

5. Instalar gasificadores para motores


de combustión está de moda
En los últimos años, y más con la polémica generada por algún fabricante
en cuanto a las emisiones de sus vehículos, tanto las marcas como los
usuarios buscan nuevas alternativas energéticas más fiables y baratas
para sus vehículos. Una de ellas es la instalación de sistemas de gas
en los vehículos con motores de combustión.

Como ya sabemos, la mayoría de vehículos usan combustibles líquidos


derivados del petróleo, ya sea gasolina o diésel. Sin embargo, cada vez
se apuesta más por otras fuentes de energía alternativas, como puede
ser la electricidad o, en menor medida, el hidrógeno (el Honda FCV es
un buen ejemplo) o incluso la energía solar.
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Otra de las alternativas a las que más se recurre en muchos países
es la instalación de gasificadores en los motores de combustión.
De hecho, casi 10 millones de vehículos en Europa ya los usan. Estos
sistemas se pueden diferenciar en dos clases, según el gas empleado:

• GLP o gases licuados del petróleo: es un gas que se obtiene


como resultado de la extracción de gas natural y petróleo, y tiene un
alto grado de pureza. Está formado por una mezcla de hidrocarburos,
principalmente propano y butano. Se guarda en depósitos de gas
presurizados, con el objetivo de almacenar grandes cantidades en
poco espacio y transportarlo con mayor facilidad.

• GNC o gas natural comprimido: es un gas inflamable con un alto


porcentaje de metano. Se extrae de rocas sedimentarias porosas,
normalmente a profundidades que oscilan entre los 3 y los 8
kilómetros.

Para la propulsión de un vehículo de motor es necesario llenar los


depósitos de combustible con una mayor cantidad de gas natural, de
manera que se acumule la energía necesaria para desplazar el vehículo.
Por eso, el gas natural se comprime a una presión de hasta 200
bares.

El gas natural se divide, según el contenido de metano, en gas H (high)


y gas L (low). Cuanto mayor contenido de metano tenga el gas natural,
más valioso será energéticamente:

• Gas H: más potencia calorífica, contiene entre el 87,1 y el 98,0 %


de metano.

• Gas L: menos potencia calorífica, contiene entre el 79,8 y el 87,0 %


de metano.

El GLP es el más conocido, ya que cuenta con una serie de ventajas


que le han permitido ir ganando adeptos. Por ejemplo, resulta más
barato que la gasolina o el gasoil, y las emisiones son mucho menos
contaminantes. Además, los vehículos con motores de combustión que
instalan gasificadores no renuncian al otro sistema, sino que la gasolina
y el GLP son compatibles, lo que aumenta la autonomía del vehículo.

Por otro lado, también hay que citar algunos inconvenientes, como la
escasez de surtidores con este tipo de combustible, o la necesidad de
adaptar el vehículo y realizar algunas modificaciones en el motor.

Modificaciones en el motor para instalar propulsión a gas

Los vehículos que llevan propulsión a gas pueden tener que realizar
algunas modificaciones en sus motores. Por ejemplo, en los siguientes
elementos:

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• Pistones. Los pistones, normalmente de aluminio, se hacen
moldeados a presión. En la primera ranura del pistón se monta el
anillo de pistón con un acabado especial y oxidado anodicamente.
Como resultado se obtiene una resistencia elevada contra el
desgaste.

• Arbol de levas. Las levas suelen ser un poco más planas, así las
válvulas cierran más lentamente y se reduce la carga mecánica.

• Válvulas. Las válvulas de admisión y escape se suelen acorazar


y templar en los extremos de los vástagos aumentando así la
resistencia contra el desgaste. Se mejoran también las juntas de los
vástagos de las válvulas de escape para mejorar la lubricación.

• Inyectores. Los inyectores se deben modificar para mejorar la


conductividad térmica, ya que cuando funciona con gasolina, las
válvulas de inyección se refrigeran con la misma gasolina.

El mundo del motor evoluciona hacia el respeto del medio ambiente y la


reducción del consumo de combustible. Cada vez más usuarios piden
instalar gasificadores en sus coches con motor de combustión. Así que,
¡tienes que estar preparado para ello!

6. Conclusión
Como profesional del taller, conoces el funcionamiento de cada una de
las piezas que conforma un vehículo y eres quién mejor sabe qué hay
que hacer cuando un coche o una moto presenta algún problema. En el
mundo del motor es fundamental estar al día de las últimas novedades
del sector, conocer todos los detalles en lo referente a piezas y productos
e, incluso, ¡saber de historia! Así que, esperamos que esta recopilación
de artículos te haya resultado interesante.

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Puedes acceder también vía:
http://recursos.reparacion-vehiculos.es/tutoriales

Henkel Ibérica S.A.


C/ Bilbao, 72 - 84
08005 Barcelona
www.loctite.es
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y Mantenimiento de Vehículos